El tiempo pasa

sábado 26 agosto

Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora. Tiempo de nacer, y tiempo de morir.

Eclesiastés 3:1-2

(Dios dijo:) En tiempo aceptable te he oído, y en día de salvación te he socorrido.

2 Corintios 6:2

El tiempo pasa

Cuando fuimos a visitar a un amigo al hospital, pasamos por un pasillo llamado «Bulevar del tiempo que pasa». Los que lo llamaron así, sin duda se dieron cuenta de que el tiempo huye y no hay nada que pueda detenerlo. Pensamos en los que están sentados en la sala de espera con este cartel frente a ellos. Tiempo lleno de incertidumbre, de inquietud cuando hay que esperar el resultado de un examen, de un análisis, o el diagnóstico del médico. Tiempo que parece perdido para algunos. Tiempo en que la paciencia es puesta a prueba.

El tiempo parece pasar cada vez más rápido con la edad. “Mis días han sido más ligeros que un correo” (Job 9:25). El tiempo se nos escapa, pero ¿a dónde vamos? El cartel podría haber indicado: «Bulevar de nuestra vida». En el hospital vemos nacer a la gente, la vemos vivir con tristezas y sufrimientos, y la vemos morir. El tiempo no nos pertenece, pero el cristiano puede decir con confianza: “En tu mano están mis tiempos” (Salmo 31:15). Sabe que Dios conduce todo y que todas las cosas ayudan a bien a los que lo aman (Romanos 8:28).

¡Qué tranquilidad poder descansar en Dios, pues si la duración de nuestra vida está totalmente en sus manos, todo nuestro ser también lo está! (Job 12:10). Dios quiere llevarnos al descanso de su presencia dándonos la vida eterna mediante la fe en Jesucristo.

En el tiempo que nos queda por vivir, ¿no queremos depositar nuestra confianza en el Señor? “La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan” (Esdras 8:22).

2 Crónicas 11 – 1 Corintios 4 – Salmo 100 – Proverbios 22:5-6

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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La verdad

viernes 25 agosto

La verdad… está en Jesús.

Efesios 4:21

(Jesús dijo:) Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí. Tu palabra es verdad.

Juan 14:6; 17:17

La verdad

«Verdadero en este lado de los Pirineos (Los Pirineos: Serranía que separa España de Francia), falso en el otro», decía el filósofo Blaise Pascal (Pensamientos, 294). Con esto quería decir que todas las verdades enunciadas por los hombres son relativas. Lo que parece verdadero en una época, puede ser desmentido en otra. Lo que se llama verdad en un lugar, no lo es automáticamente en otro. Y lo que a mí me parece justo, no lo es necesariamente para mi vecino.

Pero solo estamos hablando de verdades humanas. Ahora bien, Jesús se presenta como la verdad. Él es, efectivamente, la verdad divina y absoluta de todos los tiempos, en todo lugar y para todos. ¡Lo es tanto en el cielo como en la tierra! ¡Es la verdad eterna! Es la verdad en total contraste con Satanás, quien “es mentiroso, y padre de mentira” (Juan 8:44).

Si usted tiene sed de verdad, búsquela en Jesús y en su mensaje. La Biblia también es la verdad, porque es la Palabra de Dios. Al leerla hallará una descripción precisa de lo que ocurre en el fondo de su corazón, e igualmente una presentación exacta del mundo en su conjunto. Pero, sobre todo, descubrirá lo que Dios piensa de usted, y el amor que le tiene. Aprenderá que su pecado le expone al juicio de Dios, pero que Su gracia también le ofrece la liberación de ese juicio mediante la fe en Jesucristo, pues él murió por usted en la cruz.

¡Esta es la verdad anunciada por el Dios de verdad! En vez de especular en función de las corrientes de pensamiento humano, básese en Aquel que es “el verdadero Dios, y la vida eterna” (1 Juan 5:20).

*) Los Pirineos: Serranía que separa España de Francia.

2 Crónicas 10 – 1 Corintios 3 – Salmo 99:6-9 – Proverbios 22:3-42

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Dios no se calla

jueves 24 agosto

Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él?

Habacuc 1:13

Oíd, y vivirá vuestra alma.

Isaías 55:3

Dios no se calla

Cuando ocurren hechos dramáticos, a veces oímos decir: «¿Cómo puede Dios callar mientras suceden tantas cosas horribles en la tierra?».

Dios no es visible para el ojo humano (Juan 1:18), pero, ¿cómo podemos decir que no habla, que no se manifiesta? Toda la naturaleza expresa su poder eterno y su divinidad (Romanos 1:20), los cielos (el cosmos o el universo) cuentan la gloria de Dios (Salmo 19:1). La Biblia es la auténtica Palabra de Dios. Nos habló por los profetas del Antiguo Testamento y más tarde lo hizo a través de Jesucristo.

La Biblia se dirige a los hombres tales como son, es decir, todos pecadores e incapaces de estar ante su gloria (Romanos 3:23). ¿Cuál es su mensaje? “Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos” (Isaías 1:18). Dios no permaneció indiferente a nuestro estado de pecadores perdidos, sino que envió a su Hijo Jesús para que sufriese en nuestro lugar el juicio que merecíamos. Jesús mismo declara a cada uno de nosotros: “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar” (Mateo 11:28).

Dios no se calla, sino que se dirige a usted con bondad mediante su Palabra, la Biblia: “Si oyereis hoy su voz, no endurezcáis vuestros corazones, como en la provocación” (Hebreos 3:15). Dios le ama y le habla: ¿Le hablaría en vano?

“Sin embargo, en una o en dos maneras habla Dios; pero el hombre no entiende” (Job 33:14).

2 Crónicas 9 – 1 Corintios 2 – Salmo 99:1-5 – Proverbios 22:1-2

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¿Cuál es el objetivo de mi vida? (2)

Bienaventurados los que no vieron, y creyeron (en Jesucristo).

Juan 20:29

Bienaventurado aquel cuya transgresión ha sido perdonada, y cubierto su pecado.

Salmo 32:1

Bienaventurado el hombre que puso en el Señor su confianza.

Salmo 40:4

¿Cuál es el objetivo de mi vida? (2)

Los futbolistas profesionales famosos citados en la hoja de ayer afirmaron que el objetivo principal de su vida no era marcar goles en un campo de fútbol, ni obtener dinero y gloria, sino cultivar una relación con el Dios que cambió sus vidas, y con su Hijo Jesucristo. Fue él quien les dio seguridad para la vida presente y una esperanza para el futuro. Son declaraciones sorprendentes de aquellos a quienes el público llama «dioses del estadio» y que, en principio, tienen todo lo que el mundo puede ofrecer. Creer en Dios y en su Hijo nos comunica la vida misma de Cristo, nos muestra sus promesas y da un nuevo enfoque a nuestra existencia. Esta fe da una respuesta segura a las aspiraciones más secretas, comunes a todos los hombres, y a su necesidad básica. ¿De qué aspiraciones y necesidad se trata?

–El deseo de ser amados tal como somos y no solo por lo que somos capaces de hacer.

–El deseo de tener paz en nuestro interior, una paz duradera que persiste incluso en medio de las dificultades de la vida.

–El deseo de ser perdonados y liberados de la carga de nuestra culpabilidad.

–El deseo de ser cuidados y amados por el Dios todopoderoso, y esto especialmente en los períodos difíciles.

–La necesidad de tener una seguridad para el más allá: nadie puede considerar con serenidad su muerte y su encuentro con Dios sin tener la seguridad de que sus pecados han sido perdonados.

2 Crónicas 8 – 1 Corintios 1 – Salmo 98:4-9 – Proverbios 21:31

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¿Cuál es el objetivo de mi vida? (1)

Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma… Así es el que hace para sí tesoro, y no es rico para con Dios.

Lucas 12:20-21

(Jesucristo dijo:) Haceos… tesoro en los cielos que no se agote.

Lucas 12:33

¿Cuál es el objetivo de mi vida? (1)

Cada cuatro años el mundial de fútbol enardece el mundo deportivo. Se estima que mil millones de personas a nivel mundial participaron, en 2014, en este evento ultra mediatizado. ¡Cuántos niños sueñan con un futuro tan glorioso como el de sus ídolos del fútbol! Celebridad, riqueza y honores están asegurados a los jugadores de los equipos vencedores.

Sin embargo, marcar goles no es lo más importante en la vida de algunos de ellos. El dinero y la gloria no consiguieron colmar sus aspiraciones más profundas:

–Wynton Rufer, neozelandés, «el jugador oceánico del siglo», dijo: «Durante un tiempo este deporte fue literalmente mi religión, y Pelé fue mi dios, pero luego la Biblia pasó a ser mi guía. Me abrió la puerta del cielo y me dio acceso al amor incondicional de Dios».

–Nicola Legrottaglie, italiano, defensa en la Juventus, afirmó: «En enero de 2006 encontré a una persona que transformó totalmente mi vida: Jesucristo. Desde entonces dirijo mi vida según las directrices de la Biblia, la Palabra de Dios. Por fin comprendí que es vital mantener una relación personal con Jesús».

–Cacau, alemán de origen brasileño, dijo: «¿De qué sirve marcar un gol ante 70.000 espectadores, si no tienes la vida eterna?».

–Zé Roberto, brasileño, club de Hamburgo, dijo: «Mi decisión de confiar mi vida a Jesús llegó a ser más importante que mi pasión por el fútbol. Saber que soy amado por Dios me da la fuerza para enfrentarme a todas las situaciones».

(mañana continuará)

2 Crónicas 7 – Lucas 24:36-53 – Salmo 98:1-3 – Proverbios 21:29-30

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Alimentarse bien

lunes 21 agosto

Apartaos, dice el Señor, y no toquéis lo inmundo; y yo os recibiré, y seré para vosotros por Padre, y vosotros me seréis hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

2 Corintios 6:17-18

Alimentarse bien

Hoy, en los países occidentales, muchos velamos sobre la calidad de nuestra alimentación. Tratamos de consumir productos sanos y rechazamos ciertos alimentos «transformados» que presentarían riesgos para la salud.

Nos preocupamos por comer sanamente, pero quizás estemos menos atentos a aquello que alimenta nuestra mente y corazón, y que puede debilitar la conciencia. Los medios de comunicación presentan cada día un raudal de imágenes y frases malsanas. La inmoralidad y la violencia se exhiben sin ninguna vergüenza. Algunos productores de cine reconocen que estos son incluso elementos indispensables para que una nueva película tenga éxito comercial. Así, a menudo, nuestra mente está expuesta a “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida” (1 Juan 2:16). La Palabra de Dios nos dice que esto es lo que caracteriza al mundo en el cual vivimos, un mundo gobernado por Satanás.

Sin embargo, Dios llama al cristiano a vivir separado del mal. Por supuesto, tener cuidado con nuestra alimentación es útil, pero es más importante aún vigilar sobre lo que entra en nosotros por nuestros ojos y oídos. La contaminación moral de nuestras mentes y corazones tiene consecuencias más graves todavía que una mala alimentación.

Cristianos, velemos para mantenernos alejados de esa contaminación que deshonra a nuestro Señor y pone trabas a nuestra vida cristiana. Alimentémonos con la “leche espiritual no adulterada” de la Palabra de Dios (1 Pedro 2:2).

2 Crónicas 6:22-42 – Lucas 24:1-35 – Salmo 97:8-12 – Proverbios 21:27-28

 2 Crónicas 3-4 – Lucas 22:47-71 – Salmo 96:1-6 – Proverbios 21:21-22Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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¿Qué puedo hacer por ti?

Yo (Jesús) os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Lucas 11:9

¿Qué puedo hacer por ti?

–“¿Qué te haré yo?”, preguntó el profeta Eliseo a una viuda (2 Reyes 4:2). Esta mujer tenía deudas y no poseía ningún recurso. Eliseo añadió: “Declárame qué tienes en casa”. La respuesta fue elocuente: “Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite”. Él respondió satisfaciendo las necesidades de aquel hogar mediante una abundancia de aceite. Las deudas fueron pagadas y la familia alimentada.

–“¿Qué, pues, haremos por ella?” (2 Reyes 4:14), preguntó más tarde Eliseo a su siervo con respecto a otra mujer, pero esta vez era una mujer rica. La respuesta fue precisa: “He aquí que ella no tiene hijo”. El profeta llamó a la mujer y le hizo esta promesa: “Abrazarás un hijo” (2 Reyes 4:16). Y la promesa se cumplió.

–“¿Qué quieres que te haga?”, preguntó Jesús al ciego Bartimeo. La respuesta fue inmediata: “Maestro, que recobre la vista” (Marcos 10:51). Fue precisamente su ceguera lo que hizo que Bartimeo fuese a Jesús. Mediante una palabra Jesús le abrió los ojos, respondiendo a su fe de una manera extraordinaria.

Estos ejemplos nos animan a dirigirnos sencillamente a Dios, sin hacer discursos inútiles. No pensemos que es necesario emplear fórmulas consagradas para exponer a Dios nuestra situación o la de los demás. Tengamos la sencillez de decirle: «Este es el caso, necesitamos tu ayuda». Su respuesta siempre estará adaptada a nuestras necesidades.

Hoy Dios pregunta a cada uno de nosotros: ¿Qué puedo hacer por ti? La respuesta es un asunto personal entre él y nosotros.

2 Crónicas 6:1-21 – Lucas 23:26-56 – Salmo 97:1-7 – Proverbios 21:25-26

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Una vieja profecía

Escudriñad las Escrituras… ellas son las que dan testimonio de mí.

Juan 5:39

El Señor Dios dijo a la serpiente:… esta (la descendencia de la mujer) te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

Génesis 3:14-15

Una vieja profecía

El segundo versículo del encabezamiento es una de las más antiguas profecías bíblicas.

Dios la pronunció cuando Satanás, bajo la forma de una serpiente, acababa de seducir al hombre y a la mujer para incitarlos a desobedecer. A partir de ese momento, el mal marcó toda la humanidad. Pero mediante esta profecía, Dios dejó entrever un destello de esperanza. Con mucha antelación anunció, cuando entró el pecado en el mundo, el remedio que él mismo iba a dar a esta trágica situación.

La descendencia de la mujer se refiere a Jesucristo hecho hombre al nacer de una mujer, María. La cruz en la que aceptó morir interrumpió su vida en la tierra; esto es lo que sugiere el hecho de tener el calcañar herido: es como si su trayectoria aquí en la tierra fuese detenida. En apariencia, la muerte de Jesús era la victoria de Satanás, pero en realidad marcó su destrucción. Mediante su muerte, Cristo pudo destruir “al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo” (Hebreos 2:14). ¡Qué victoria! Aplastó la cabeza de la serpiente, es decir, la venció totalmente. Jesús murió, pero resucitó. Es el primer hombre resucitado en el cielo. Él es el camino para salvar de la muerte a todos los que creen en él.

Esta profecía, que ya tiene varios milenios, se cumplió hace más de 2.000 años. Satanás todavía sigue reinando en el mundo y esclaviza a los hombres. Pero llegará el día en que será echado al infierno, debido a la victoria que Cristo obtuvo sobre él en la cruz (Apocalipsis 20:10).

2 Crónicas 5 – Lucas 23:1-25 – Salmo 96:7-13 – Proverbios 21:23-24

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El que camina en su rectitud teme al Señor.

Todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Hebreos 4:13

Hablad verdad.

Efesios 4:25

El que camina en su rectitud teme al Señor.

Proverbios 14:2

Ser verdadero

El Señor Jesús, quien sabe hablar con dulzura y ternura, a veces empleó palabras que nos parecen duras. Incluso trató de hipócritas a ciertos hombres religiosos. Su meta era descubrir el estado moral de ellos para que tomaran conciencia de su propia maldad.

La palabra “hipócrita” utilizada por el Señor es originaria del lenguaje teatral antiguo. Significaba “actor” y describía, por extensión, una persona que al representar un papel, mostraba un rostro que no era el suyo. La hipocresía es, pues, una mentira que puede manifestarse tanto en el comportamiento como en las palabras.

Amigos cristianos, se puede ser hipócrita sin darse cuenta de ello. Por debilidad o cobardía se corre el riesgo de mentirse a sí mismo tanto como a los demás. Jesús, quien es “la verdad” (Juan 14:6), mostró mucha energía para denunciar la hipocresía.

Evitemos pronunciar frases estereotipadas que no correspondan a nuestra convicción o a nuestro pensamiento. Seamos rectos, reconozcamos nuestros temores, dudas y debilidades. Mostrémonos tales como somos, frente al Señor y ante nuestros semejantes, sin ambigüedad ni rodeos.

Jesús, hombre perfecto a quien se le preguntaba: “¿Tú quién eres?”, pudo responder: “Lo que desde el principio os he dicho” (Juan 8:25). Verdaderamente su pensamiento no iba más allá de su palabra (Salmo 17:3).

Pidámosle la fuerza moral para poner en práctica lo que sabemos que es verdad.

2 Crónicas 3-4 – Lucas 22:47-71 – Salmo 96:1-6 – Proverbios 21:21-22

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Respuestas a mis temores

jueves 17 agosto

 

 

(Jesús) les dijo: ¿Dónde está vuestra fe?

Lucas 8:25

No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo.

Apocalipsis 1:17-18

No te desampararé, ni te dejaré.

Hebreos 13:5

Respuestas a mis temores

Lea Lucas 8:22-25

A menudo las dificultades de la vida hacen que en mi corazón nazcan dudas y preguntas, pero en la Palabra de Dios encuentro respuestas que me dan paz.

¿Por qué sentirme solo cuando Jesús me recuerda que siempre está conmigo y que nunca me desamparará? (Hebreos 13:5). “Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo” (Mateo 28:20).

¿Por qué inquietarme si puedo descargar mi ansiedad sobre Cristo, quien cuida de mí? “Echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros” (1 Pedro 5:7).

¿Por qué dejar que las presiones de la vida cotidiana me abatan, cuando puedo estar animado gracias a la victoria de Jesús sobre el mundo? “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33).

¿Por qué temer que me falte algo, si tengo la seguridad de que Dios suplirá todas mis necesidades? “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús” (Filipenses 4:19).

La Biblia me dice que el Señor es la fuerza de mi vida y que puedo actuar con confianza porque conozco a Dios. “El Señor es mi luz y mi salvación; ¿de quién temeré? El Señor es la fortaleza de mi vida; ¿de quién he de atemorizarme?” (Salmo 27:1).

2 Crónicas 1-2 – Lucas 22:24-46 – Salmo 95:6-11 – Proverbios 21:19-20

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