Génesis 6 | Mateo 6 | Esdras 6 | Hechos 6

6 ENERO

Génesis 6 | Mateo 6 | Esdras 6 | Hechos 6

Aunque los siete hombres escogidos en Hechos 6:1–7 para desempeñar ciertas responsabilidades no son llamados “diáconos” de forma explícita, pocos dudan de que ese fue el comienzo de lo que se ha definido como diaconado. Varios puntos requieren un comentario:

(1) Lo que precipita que se dé este paso es un problema particular. Los cristianos judíos de habla griega están disgustados por el poco sustento que reciben sus viudas, en comparación con el de las viudas de los de habla aramea. No se puede determinar en este momento si la acusación estaba o no justificada y, si lo estaba, no se sabe si era un desprecio intencionado o accidental, por el hecho de que los de habla aramea estaban en su terreno y ostentaban probablemente la supremacía. En cualquier caso, la división es al menos tan potencialmente peligrosa para esta gran e incipiente iglesia como la supuesta injusticia que la precipitó. Nótese lo siguiente: (a) La iglesia disponía de su propio sistema de bienestar para los indigentes y desamparados. (b) Es ligeramente reconfortante, irónicamente, descubrir que la primera iglesia se enfrentaba a presuntas iniquidades, injusticias y consiguientes divisiones. (c) Dice aún más el hecho de que se ocupase de esos problemas. (d) Además, es obvio que el tamaño de una iglesia, por no decir sus problemas crecientes de igualdad y comunicación, puede exigir mejoras en la organización y elección de nuevos oficiales.

(2) El razonamiento de los doce es asombrosamente atinado: “No está bien que nosotros, los apóstoles, descuidemos el ministerio de la palabra de Dios para servir las mesas” (6:2). De nuevo, establecen algunos criterios e insisten en que ellos mismos se dedicarán “a la oración y al ministerio de la palabra” (6:4). No tenemos a los doce actualmente, pero pastores, ancianos y supervisores han heredado este ministerio de la palabra y la oración. Esto no sólo incluye enseñar a los demás, sino llevar a cabo con seriedad el estudio, la preparación y la intercesión que están detrás de una buena enseñanza y predicación. Siempre habrá cientos de cosas que nos distraerán. No nos desviemos de lo fundamental.

(3) Los criterios presentados por los doce para su utilización por la iglesia en la elección de los siete hombres no son técnicas de gestión o consejos diplomáticos. Estos hombres deben ser conocidos por ser llenos del Espíritu Santo, de sabiduría y de fe (6:4, 5). Por supuesto, estos criterios incluyen capacidad de gestión: si una persona está llena del Espíritu Santo, será cuidadoso en las relaciones; la “sabiduría” puede incluir habilidades prácticas y piadosas en áreas definidas. No obstante, ante todo, se escoge a estos siete hombres porque son cristianos maduros y piadosos, así como preparados para las tareas que les son asignadas.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 6). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 5 | Mateo 5 | Esdras 5 | Hechos 5

5 ENERO

Génesis 5 | Mateo 5 | Esdras 5 | Hechos 5

Pasan muchos años de retrasos y decepción antes de que Dios levante a los profetas Hageo y Zacarías (Esdras 5), que instan al pueblo a comenzar de nuevo la construcción del templo. Se habían echado los cimientos, pero no se había hecho nada más. Ahora, bajo el ministerio revitalizante de los dos profetas, la edificación comienza de nuevo.

Este hecho precipita una nueva crisis. Tatenay, gobernador del transÉufrates (desde la perspectiva Persa, la parte de su imperio que se encontraba al oeste del Éufrates, incluyendo el territorio que conocemos como Israel), cuestiona la autoridad de los judíos para embarcarse en este proyecto de construcción. Escribe a Darío, el nuevo rey, que responde de forma positiva en el siguiente capítulo: no solo se permite a los judíos reconstruir, sino que el tesoro del imperio les debe ayudar.

Humanamente hablando, podemos ver por qué cambia la política imperial. Para empezar, hay un nuevo emperador. Una lectura detenida de la carta de Tatenay (5:7–17) muestra que se trata de una misiva notablemente imparcial, relatando los hechos sin prejuicios y simplemente queriendo saber cómo actuar de la forma correcta. Qué diferencia con la extremadamente perversa carta de Rejún y Simsay (4:11–16). Tal como comenta la Escritura, esta era realmente “en contra de los habitantes de Jerusalén” (4:8), una obra malvada que sólo el más astuto monarca hubiese interpretado bien, y Artajerjes no lo era. Así pues, en la particular providencia de Dios, la carta de Esdras 4 bloquea el proyecto, mientras que la del capítulo 5, escrita también por paganos, como la primera, no solo consigue la autorización para el mismo, sino también dinero.

Es importante que los creyentes recuerden que Dios controla de forma soberana innumerables elementos sobre los que tenemos poca influencia. Recuerdo un día, hace más de veinte años, en la capilla de la universidad de Cambridge, en que tuve que hablar acerca de la muerte y el juicio. Me asustaba el debate obligatorio que seguiría a mi exposición. Prediqué con toda la sencillez y fidelidad que pude y tras la reunión nos preparamos para el debate. El capellán estaba seguro de que “surgirían preguntas”. Había un interesante, pero diverso, grupo de personas. Yo esperaba con cierto nerviosismo el primer disparo. Entonces, un profesor de matemáticas al que yo nunca había visto dijo con calma: “si escuchásemos más sermones como este, Inglaterra no estaría inmersa en los problemas que tiene”. Este comentario marcó el tono del resto de la reunión. Todos estaban atentos, y pasé el resto del tiempo explicando el Evangelio. Sin embargo, el hecho de que fuese esa pregunta la que influyó en el tono del debate, y no algún comentario burlón o de desprecio, me hizo ver totalmente la mano de Dios allí.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 5). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 4 | Mateo 4 | Esdras 4 | Hechos 4

4 ENERO

Génesis 4 | Mateo 4 | Esdras 4 | Hechos 4

En este mundo roto, siempre habrá personas que intentan, de una forma u otra, desanimar y derrotar al pueblo de Dios. Si a esto unimos el desaliento y el sentimiento de fracaso que surgen del interior, las circunstancias pueden parecer desesperadamente sombrías y premonitorias.

En Esdras 4, los enemigos de los exiliados retornados tratan de derrotar a esta pequeña comunidad del pueblo de Dios. Lo intentan de tres formas diferentes.

La primera es hacer causa común con ellos. Suena tan bien: “Permitidnos participar en la reconstrucción, pues nosotros, al igual que vosotros, hemos buscado a vuestro Dios y le hemos ofrecido holocaustos desde el día que Esarjadón, rey de Asiria, nos trajo acá” (4:2). Un incauto hubiese caído en la trampa. Siempre hay lugar para una unidad auténtica, pero un ecumenismo desenfrenado acaba inevitablemente redefiniendo el Evangelio en términos del más bajo denominador posible. Una de las mejores formas de distraer a un grupo y desviarlo de sus propósitos es introducirse en él. Con la pretensión de ayudar, se le debilita, utilizando su energía en otra dirección inocua, como un cáncer que va creciendo y usurpando la fuerza del cuerpo para su propio crecimiento. La estrategia no funciona en este caso, porque los líderes del pueblo de Dios, lejos de alegrarse por la nueva ayuda, la rechazan y evitan ser engañados. Declinan la oferta, lo cual precipita una nueva estrategia por parte de los enemigos, una que desenmascara sus verdaderas intenciones.

La segunda es “desanimar e intimidar a los de Judá para que abandonaran la reconstrucción” (4:4). Parte de su plan se revela en el libro de Esdras, pero Nehemías aún desvela más cosas del mismo. Estos enemigos están tan decididos a provocar el fracaso del pueblo de Dios que incluso sobornan “a algunos de los consejeros para impedirles llevar a cabo sus planes” (4:5). Rumores, amenazas, recortes en los suministros, distracciones que minan la energía, todo ello fraguado por estrategas mercenarios, personas astutas que se creen sabios, influyentes y poderosos, pero que no tienen en absoluto percepción espiritual o moral de la situación.

La tercera es directamente política. En una carta cuidadosamente elaborada, llena de medias verdades, estos enemigos del pueblo de Dios se las arreglan para convencer al rey Jerjes de que bloquee el proyecto de construcción. La prohibición se mantiene durante décadas. Lo que comienza como una barrera política aparentemente insuperable, se establece como una forma de vida. Los propios judíos aceptaron la situación hasta que la poderosa predicación de Hageo y Zacarías (5:1) los sacó de su letargo.

¿Cómo se han utilizado estos tres instrumentos de desánimo en el siglo XX?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 4). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 3 | Mateo 3 | Esdras 3 | Hechos 3

3 ENERO

Génesis 3 | Mateo 3 | Esdras 3 | Hechos 3

La absoluta intensidad de las experiencias del pueblo de Dios durante los cinco primeros meses de su retorno a la tierra prometida (Esdras 3) brilla entre las líneas de este texto.

(1) Tienen miedo (3:3). Este es el primer indicio de peligro al que se enfrentan, la fuente del cual queda más clara en los siguientes capítulos. Ciro, el rey persa, ha dado permiso a los judíos para que regresen a su tierra, e incluso ha aprobado ciertos pagos para su sustento y la reconstrucción del templo. Pero las fronteras del imperio están muy lejos del centro y, en las duras políticas del mundo real, la posesión es el noventa por ciento de la ley. Estos judíos son, después de todo, una minoría rodeada de enemigos mucho más fuertes que ellos.

(2) Están decididos (3:3). La oposición entiende que la reconstrucción del templo no es únicamente un símbolo religioso, sino también una señal de poder político creciente. Por tanto, los judíos habían tenido algún incentivo para quedarse tranquilos y mantener un perfil bajo. Sin embargo, su resolución en esta coyuntura es admirable: a pesar de su miedo comprensible, construyen el altar del Señor e instituyen de nuevo el sistema de sacrificios prescrito por la “ley de Moisés, hombre de Dios” (3:2–6), y después proceden con los primeros pasos de la construcción de un nuevo templo.

(3) Están llenos de gozo y alabanza (3:10–11). El momento en que echan los cimientos del nuevo templo da lugar a la adoración de Dios, que está bendiciendo claramente los esfuerzos de su castigada comunidad del pacto. Aquí, no solo encontramos esperanza por un templo, sino por la restauración de la dinastía davídica, el cumplimiento de las promesas gloriosas de esperanza entregadas por los profetas durante las horas más oscuras del exilio de Israel.

(4) Muchos lloran (3:12–13), los ancianos que aún recordaban la figura del magnífico templo de Salomón. En comparación los cimientos de la nueva estructura parecen insignificantes. Sin duda, estas personas estaban agradecidas por esos días de pequeñas cosas; después de todo, ellos mismos habían elegido volver. Sin embargo, esos días siguen siendo pequeños y la intensidad de su respuesta emocional viene dada por las memorias de tiempos pasados.

Al menos estas personas están vivas y ocupándose de los asuntos de su Dios. Puede que en ocasiones sus respuestas no sean las adecuadas y estén llenas de altibajos, pero son reales, vitales, humanas, cargadas de vida y compromiso. No hay desánimo ni tristeza, ni cínicas reservas. No se rinden emocionalmente. Vemos las emociones de un grupo de personas comprometidas, en circunstancias difíciles, a llevar a cabo la voluntad de Dios.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 3). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 2 | Mateo 2 | Esdras 2 | Hechos 2

2 ENERO

Génesis 2 | Mateo 2 | Esdras 2 | Hechos 2

La gran precisión de los relatos del retorno (Esdras 2) es una de las primeras cosas que sorprenden al lector ocasional de este capítulo. No sólo se menciona con precisión la cantidad de personas involucradas, junto al nombre de sus clanes, sino también el número de sus animales, caballos, mulas, camellos y asnos (2:66). Recordamos la respuesta del anciano puritano al que reprendieron por insistir en dar datos precisos al hablar de Dios y de las enseñanzas de la Biblia. “Caballero”, respondió, “yo sirvo a un Dios preciso”.

Por supuesto, esta solo es una cara de la historia. Ese mismo Dios se deleita en la alabanza espontánea de los niños, que no son conocidos por su rigurosidad. La Biblia que él nos ha dado utiliza imágenes evocadoras, así como informaciones detalladas. Sin embargo, nuestra era está tan comprometida con los sentimientos indefinidos que a menudo se desprecia la precisión en asuntos divinos. Queremos seguir nuestras intuiciones, no las instrucciones que se nos dan; elevamos los sentimientos, no los hechos; ingerimos sensiblería, no verdad.

En este caso, existen varias razones para la precisión del relato. Para empezar, esta confiere autoridad al mismo: no se trata de un rumor distante, sino de un informe detallado de alguien que conocía íntimamente todo lo acontecido. Además, nombrar a esos individuos y sus familias les otorga una aprobación implícita. Innumerables decenas de miles de israelitas nunca regresaron a la tierra prometida; estaban bien asentados donde se encontraban, y la restauración de Jerusalén y del templo era demasiado poco importante para ellos como para justificar semejante trastorno. Sus nombres se han perdido; no tienen ninguna influencia en la extensión de la historia redentora. Sin embargo, los nombres de los retornados se recuerdan y se escriben en la sagrada Escritura. Léalos despacio; despiertan nuestro respeto y gratitud.

No obstante, hay otro elemento presente en la precisión. Algunos de los clanes que regresaron no pudieron demostrar ser descendientes de Israel (2:59); algunos de los que reclamaban pertenecer al linaje sacerdotal se encontraban en el mismo aprieto (2:62). El problema se tomó en serio y el gobernador Zorobabel ordenó que se les excluyese del servicio sacerdotal hasta que el antiguo método de obtener dirección divina, Urim y Tumim, pudiese instituirse de nuevo, permitiendo comprobar la verdad (2:63). Aquí tenemos un pueblo serio con la observación de las estipulaciones del pacto mosaico, con la preservación de la pureza, no solo de la comunidad del pacto en general, sino del sacerdocio en particular, con la obediencia de todas las palabras de Dios. La seriedad con la que emprendieron la enorme empresa del retorno queda demostrada con las ofrendas que dieron para reconstruir la casa de Dios (2:68–69).

Que esta incipiente comunidad posexílica tropezase pronto otra vez, dando lugar a una nueva generación de problemas frescos y viejos pecados, no debe disminuir la fuerza de su ejemplo para los creyentes actuales.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 2). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Génesis 1 | Mateo 1 | Esdras 1 | Hechos 1

1 ENERO

Génesis 1 | Mateo 1 | Esdras 1 | Hechos 1

Los primeros pasos hacia el retorno de Israel del exilio y la reconstrucción del templo (Esdras 1) son muy interesantes:

(1) Una persona sin demasiado conocimiento de historia puede pensar que Israel fue el único grupo nacional liberado del cautiverio del exilio, algo que históricamente no es cierto. Cuando los persas dominaron a los babilonios (que habían enviado a Judá al exilio), el rey Ciro de Persia, cambió la política que estos pusieron en práctica. Los babilonios (y antes los asirios) se llevaban a la aristocracia y a los dirigentes de los territorios subyugados. En el mundo antiguo, la rebelión se apoyaba en tres elementos: pueblo, tierra y religión. Si se eliminaba uno de los tres, las probabilidades de que se produjesen revueltas disminuían. Los imperios se aseguraban la paz deportando a todos los líderes de cada rama de una cultura a un nuevo territorio alejado de su propia tierra (separando así pueblo y tierra). Es obvio que también se producían enormes desplazamientos, lo que debió causar muchos efectos negativos, sobre todo económicos. Cualesquiera que fuesen las razones, Ciro no sólo acabó con esta política, sino que permitió que los exiliados, incluidos los judíos, volviesen a su patria.

(2) No obstante, Esdras no se equivoca cuando comprende que estos hechos son obra de Dios: “En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, el Señor dispuso el corazón del rey” (1:1). En otra ocasión, Dios hizo que se llevase a cabo un censo de todo el mundo romano, a fin de llevar a una mujer encinta a Belén, una vez más para que se cumpliese una antigua Escritura (Lucas 2).

(3) En este caso, según Esdras, la profecía es la de Jeremías (Esdras. 1:1), haciendo referencia probablemente a Jeremías 25:11–12; 29:10–14; 51. Sería un error leer Esdras 1:1 con la idea de que Dios se viese obligado de alguna forma por la palabra de Jeremías, en lugar de lo contrario. El sentido es que la profecía de éste no es sino la palabra del Señor. Dios sólo está atado a su propia palabra. Cuando Daniel entendió que el tiempo de exilio estaba llegando a su fin, se dispuso a buscar el rostro de Dios por su pueblo (Daniel 9), exactamente lo que había que hacer. Aquí encontramos las respuestas a la oración de Daniel y a las promesas de Dios.

(4) Como es habitual, cuando el Señor obra de forma decisiva, no quedan cabos sueltos. Por una parte, conmueve al rey Ciro a que haga su proclamación; por otra, infunde el deseo de volver a casa en el corazón de muchos judíos (1:5). Después de todo, estamos hablando de una generación que creció totalmente en el valle del Tigris y el Éufrates. Sería como pedir a la segunda o tercera generación de inmigrantes en un país que volviese “a casa”, a la tierra de sus padres o abuelos. Sin embargo, el pueblo de Dios está dispuesto a hacerlo por el poder de su Señor.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 1). Barcelona: Publicaciones Andamio.