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Génesis 1 | Mateo 1 | Esdras 1 | Hechos 1

1 ENERO

Génesis 1 | Mateo 1 | Esdras 1 | Hechos 1

Los primeros pasos hacia el retorno de Israel del exilio y la reconstrucción del templo (Esdras 1) son muy interesantes:

(1) Una persona sin demasiado conocimiento de historia puede pensar que Israel fue el único grupo nacional liberado del cautiverio del exilio, algo que históricamente no es cierto. Cuando los persas dominaron a los babilonios (que habían enviado a Judá al exilio), el rey Ciro de Persia, cambió la política que estos pusieron en práctica. Los babilonios (y antes los asirios) se llevaban a la aristocracia y a los dirigentes de los territorios subyugados. En el mundo antiguo, la rebelión se apoyaba en tres elementos: pueblo, tierra y religión. Si se eliminaba uno de los tres, las probabilidades de que se produjesen revueltas disminuían. Los imperios se aseguraban la paz deportando a todos los líderes de cada rama de una cultura a un nuevo territorio alejado de su propia tierra (separando así pueblo y tierra). Es obvio que también se producían enormes desplazamientos, lo que debió causar muchos efectos negativos, sobre todo económicos. Cualesquiera que fuesen las razones, Ciro no sólo acabó con esta política, sino que permitió que los exiliados, incluidos los judíos, volviesen a su patria.

(2) No obstante, Esdras no se equivoca cuando comprende que estos hechos son obra de Dios: “En el primer año del reinado de Ciro, rey de Persia, el Señor dispuso el corazón del rey” (1:1). En otra ocasión, Dios hizo que se llevase a cabo un censo de todo el mundo romano, a fin de llevar a una mujer encinta a Belén, una vez más para que se cumpliese una antigua Escritura (Lucas 2).

(3) En este caso, según Esdras, la profecía es la de Jeremías (Esdras. 1:1), haciendo referencia probablemente a Jeremías 25:11–12; 29:10–14; 51. Sería un error leer Esdras 1:1 con la idea de que Dios se viese obligado de alguna forma por la palabra de Jeremías, en lugar de lo contrario. El sentido es que la profecía de éste no es sino la palabra del Señor. Dios sólo está atado a su propia palabra. Cuando Daniel entendió que el tiempo de exilio estaba llegando a su fin, se dispuso a buscar el rostro de Dios por su pueblo (Daniel 9), exactamente lo que había que hacer. Aquí encontramos las respuestas a la oración de Daniel y a las promesas de Dios.

(4) Como es habitual, cuando el Señor obra de forma decisiva, no quedan cabos sueltos. Por una parte, conmueve al rey Ciro a que haga su proclamación; por otra, infunde el deseo de volver a casa en el corazón de muchos judíos (1:5). Después de todo, estamos hablando de una generación que creció totalmente en el valle del Tigris y el Éufrates. Sería como pedir a la segunda o tercera generación de inmigrantes en un país que volviese “a casa”, a la tierra de sus padres o abuelos. Sin embargo, el pueblo de Dios está dispuesto a hacerlo por el poder de su Señor.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 1). Barcelona: Publicaciones Andamio.

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