Segunda Temporada – Programa 63 – «La corrupción sin castigo»

«La corrupción sin castigo»

Segunda Temporada – Programa 63

Eduardo Saladin – Sugel Michelén – Salvador Gomez – Tony Flaquer

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

La realidad de la iglesia de hoy

La realidad de la iglesia de hoy

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Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

 

La vida intraeclesiastica. El verdadero compromiso con Dios también implica compromiso con su cuerpo que es la iglesia.

sugel100x100Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

http://ibsj.org/

 

Segunda Temporada – Programa 15 – «Crisis en los hogares: El rol del hijo»

«Crisis en los hogares: El rol del hijo»

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Segunda Temporada – Programa 15

Eduardo Saladin – Sugel Michelen – Lester Flaquer

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

Entendiendo Los Tiempos

¿Por qué la mujer no debe ser pastora?

¿Por qué la mujer no debe ser pastora?

alimentemos_el_almaAl hablar del ministerio de la mujer en la iglesia, nosotros tenemos que ir no directamente al Nuevo Testamento, sino al Antiguo Testamento, y más específicamente al orden de la creación. Dios hizo al hombre varón y hembra, a su imagen y semejanza; eso quiere decir que Dios tenía la intención de que el hombre lo representara en la Tierra. Nosotros sabemos por las Escrituras que en la Trinidad hay un orden: está Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo. Dios el Hijo voluntariamente se somete a la voluntad del Padre, y eso no lo hace menos Dios, eso no lo hace inferior. Cuando Dios crea la sociedad humana, Él la crea con esa estructura de autoridad y pone al hombre como cabeza.

Cuando hablamos de la mujer como pastora, en 1 Timoteo 2:12, el apóstol Pablo dice claramente que él no permite que la mujer asuma ese papel, precisamente porque estaría violentando ese orden estructural que Dios creó para la sociedad humana, cómo debería funcionar el hogar, cómo debería funcionar la sociedad y cómo debe funcionar la Iglesia. Entonces, en ese sentido la respuesta es que la Biblia claramente enseña que la mujer no debe ministrar en la Iglesia, como pastora. Ahora bien, primero tenemos que remachar el hecho, resaltar el hecho, que eso no hace a la mujer inferior al hombre en el mismo sentido que el Hijo –como decíamos hace un momento– no es inferior al Padre. Eso dice 1 Corintios 11:3, que el Padre es la cabeza del Hijo y el hombre de la mujer. Si hubiera alguna inferioridad en esto, entonces tendríamos que decir que Dios el Hijo es menos Dios que Dios el Padre.

Por otro lado, yo creo que cuando se plantea esta pregunta, generalmente las personas piensan en lo que la mujer no puede hacer. Pero tal vez, deberíamos ser más positivos y preguntarnos cuántas cosas puede hacer la mujer en la Iglesia, porque la mujer tiene un papel importante en la vida y ministerio de la iglesia local. El hecho de que nosotros no permitamos que una mujer sea pastora en la iglesia no quiere decir que la estamos anulando. Cuando personas me preguntan: ¿si una mujer no puede ser pastora, entonces, qué va a hacer en la iglesia? Pues, ¡lo mismo que hacen un montón de hombres que tampoco son pastores! Porque si bien es cierto que Dios llama al hombre a ser pastor, no todos los hombres son pastores, y los hombres también tienen un ministerio que hacer en la iglesia aunque no prediquen. Entonces, en ese sentido Dios le da dones de enseñanza a la mujer, Dios le da dones de liderazgo a la mujer; sin embargo, Dios quiere que lo ejerza en un contexto particular. Nosotros no estamos anulando a la mujer, estamos simplemente colocándola en la posición en la que Dios la coloca.

Muchas personas me dicen: “Pero mira, hay mujeres que predican muy bien”. Y de hecho yo conozco personas que se han convertido al Señor a través de la predicación de pastoras. Y yo no lo dudo. Pero por el hecho de que Dios en su soberanía haga cosas como estas, no quiere decir necesariamente que Él apruebe tal cosa, y yo voy a poner un ejemplo aquí: ¿no ha pasado en iglesias evangélicas que violando claramente el mandato de no unirse a yugo desigual, hay hermanas creyentes que han entrado en una relación con jóvenes inconversos, esos jóvenes han ido a la iglesia y se han convertido? Dios en su Soberanía puede hacer tal cosa, pero nosotros no podemos alentar a las hermanas de la iglesia que hagan esa labor misionera de ir al mundo a buscar novios inconversos para traerlos al Señor. Eso es una misericordia que el Señor hace, de hecho, Dios ha usado aun pastores inconversos para traer a otros a la Salvación. Entonces, en ese sentido, el hecho pragmático de que haya personas que clamen haberse convertido al Señor a través de la predicación de pastoras no anula la clara enseñanza de la Palabra de Dios en textos como 1 Timoteo 2, 1 Corintios 14; de que Dios no le permite a la mujer ejercer ese tipo de ministerio en la Iglesia.

Otros citan Gálatas 3:28, cuando dice que: “En Cristo Jesús, no hay varón ni hembra”, y eso es verdad, en el sentido de que el hombre creyente no tiene más privilegio espirituales que la mujer creyente. Pero vuelvo y repito, ese principio general de unidad en Cristo no anula la clara enseñanza de que la mujer no debe ejercer este ministerio de autoridad en la Iglesia.

https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/por-que-la-mujer-no-debe-ser-pastora-coalicionresponde

 

«Pasión por la iglesia»

«Pasión por la iglesia»

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Sugel Michelén

 

sugel100x100Sugel Michelén es pastor en la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años. Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor. Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”.

Él es instructor asociado en la Universidad Wesleyana en Indiana (IWU); enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://ibsj.org/

¿POR QUÉ NACIÓ JESÚS?

¿POR QUÉ NACIÓ JESÚS?

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12/25/2016

Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.

(Marcos 10:45)

He aquí un aspecto de la historia de la Navidad que casi nunca se cuenta: aquellas suaves manitas, formadas por el Espíritu Santo en el vientre de María, fueron hechas para que los clavos las atra­vesaran. Aquellos pies pequeños color de rosa que no podían andar un día caminarían hasta una colina polvorienta para ser clavados a una cruz. Aquella linda cabecita con ojos chispeantes y una boca impaciente estaba formada para que algún día los hombres pusieran sobre ella una corona de espinas. Aquel tierno niñito, amoroso y apacible, envuelto en pañales, un día sería desgarrado violentamente por una lanza.

Jesucristo nació para morir.

No piense que estoy tratando de apagar su entusiasmo navideño. Lejos de eso, ya que la muerte de Jesús, aunque planificada y llevada a cabo por hombres con malvadas intenciones, no fue de ningún modo una tragedia. En realidad, representa la mayor victoria sobre el mal que alguien haya logrado.

Disponible en Internet en: http://www.gracia.org
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«Y Vimos su Gloria» (Juan 1:14)

«Y Vimos su Gloria» (Juan 1:14)

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Past. Suguel Michelén

La verdadera Navidad

La verdadera Navidad

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Sugel Michelén

 

sugel100x100Sugel Michelén es pastor en la Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años. Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor. Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”.

Él es instructor asociado en la Universidad Wesleyana en Indiana (IWU); enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina.

El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

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Integridad en la predicación

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Integridad en la predicación

Sugel Michelén

alimentemos_el_almaAlguien dijo una vez que la piedad consiste en hacer lo correcto, con la vista puesta únicamente en la aprobación de Dios. Esa es, en resumen, la enseñanza del Señor en Mateo 6:1-18. Al hacer limosnas, al orar, al ayunar, hazlo para tu Padre que ve en lo secreto, y Él te recompensará en público. Lo mismo debe dominarnos cuando predicamos la Palabra de Dios. Aunque esa es una labor que realizamos en público, al predicar debemos buscar únicamente la aprobación de Dios, no la de los hombres.

Pablo lo dice de esta manera en 2 Corintios 2:14-17: “Mas a Dios gracias, el cual nos lleva siempre en triunfo en Cristo Jesús, y por medio de nosotros manifiesta en todo lugar el olor de su conocimiento. Porque para Dios somos grato olor de Cristo en los que se salvan, y en los que se pierden; a éstos ciertamente olor de muerte para muerte, y a aquéllos olor de vida para vida. Y para estas cosas, ¿quién es suficiente? Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo”. La palabra que la Reina-Valera traduce como falsificar en el texto anterior se usaba para señalar a los buhoneros que, para vender su mercancía, usaban todo tipo de astucia. Tenían fama de tramposos. Pues así son los falsos maestros, dice Pablo. Comercian con la Palabra de Dios; tuercen el mensaje o lo diluyen para hacerlo más potable al oído de los hombres. Pero Pablo no pertenecía a ese grupo. Él se veía a sí mismo como un hombre que hablaba de parte de Dios y delante de Dios. Cuando predicaba el evangelio, su preocupación no era procurar la aprobación de los hombres, porque lo dominaba la mirada escrutadora de Dios (cp. 2 Co. 12:19).

Estamos diciendo entonces que hablamos para la edificación de los hermanos, pero lo hacemos delante de Dios. Podemos predicar ante un auditorio de quince personas o de veinte mil, pero a final de cuentas solo importa la opinión de Uno de los presentes, Uno que puede ver lo que ningún hombre podrá ver jamás, porque su mirada penetra hasta lo más profundo de nuestros corazones: “Pues no somos como muchos, que medran falsificando la palabra de Dios, sino que con sinceridad, como de parte de Dios, y delante de Dios, hablamos en Cristo” (2 Co. 2:17).

La palabra sinceridad parece derivarse de un vocablo que significa “examinar bajo la luz del sol”. Pablo estaba consciente del hecho de que todo su ser era como un libro abierto delante de Dios, y esa conciencia lo movía a ser real y genuino. Cuando un hombre predica con esa conciencia, eso afecta el mensaje y su disposición al entregarlo. ¿Por qué muchos predicadores evitan condenar el pecado abiertamente o evaden hablar del juicio de Dios contra el pecado? ¿Por qué muchos púlpitos no proclaman hoy día la centralidad de Dios y su grandeza, sino que parecen predicar con el propósito de que todo el mundo se sienta bien? Porque no los domina esta perspectiva apostólica. El hombre que predica de parte de Dios y delante de Dios procurará no hacer otra cosa más que transmitir con integridad el mensaje que Él nos ha confiado en su Palabra.

Por supuesto, de más está decir que no vamos al púlpito con la intención expresa de ofender a nadie. Pablo mismo exhorta a los hermanos en Colosas a que sus palabras sean siempre con gracia, sazonadas con sal. El tacto es una virtud, no una señal de debilidad. Pero todo hombre que predica la Palabra con integridad sabe que tendrá que tocar temas que no son agradables al oído de mucha gente. Pero esta conciencia no sólo incide en el mensaje, sino que también guarda al predicador de todo tipo de afectación mientras predica. El hombre que predica delante de Dios no sube al púlpito para hacer un espectáculo teatral. Él sabe que a los ojos de Dios es completamente transparente. Dios está viendo los movimientos de su corazón mientras expone su Palabra. Por eso, este siervo de Dios se preocupa por tener una limpia conciencia y un corazón puro; porque él puede engañar a su auditorio y hacerle creer que es celoso de la gloria de Dios, y que ama la verdad y las almas de los hombres, pero él sabe que no puede engañar a Dios. Amados pastores y predicadores, si hay algo que el siervo de Dios debe cultivar es esa conciencia de que vive y ministra de parte de Dios, y delante de Dios.

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Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

https://www.thegospelcoalition.org/coalicion/article/integridad-en-la-predicacion/

¡CUIDADO CON LA DECADENCIA ESPIRITUAL!

¡CUIDADO CON LA DECADENCIA ESPIRITUAL!

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alimentemos_el_almaEl hecho de que la salvación sea segura para el que realmente la tiene de ningún modo debe llevar al creyente al descuido y la pereza, porque el pecado todavía mora en nosotros; y no como una bomba desactivada o un volcán extinguido. Como hemos dicho muchas veces, el pecado ha dejado de ser nuestro rey, pero sigue siendo nuestro enemigo, y su meta es llevarnos a lo peor; esa es la lección del apóstol Pablo en Romanos 6, así como en 7:14-25, por sólo citar algunos.


Octavio Winslow dice al respecto que en todos nosotros hay una tendencia “secreta, perpetua y alarmante de alejarnos de Dios”. Y si esa tendencia no es vigilada y mantenida a raya, puede apartarnos sutilmente de nuestra comunión íntima con Él y causar serios daños a nuestra vida espiritual. 
“Tal desvío – sigue diciendo Winslow – devora al alma de su vigor, de su fuerza, de su energía espiritual; e incapacita al creyente, por un lado, para servir, amar, obedecer y deleitarse en Dios; y por otro lado, para resistir las tentaciones de la carne, el mundo y Satanás”.

Noten que aquí no estamos hablando de un pecado en particular. Nos referimos, más bien, a un estado de deterioro en el que las gracias que Cristo ha implantado en nosotros, tales como la fe, el amor, el gozo, la esperanza, la mansedumbre, se encuentran en franco decaimiento; es un estado en el que nuestra comunión con Dios ha descendido a su mínima expresión.

Y lo terrible de esta condición es que comienza de una manera sutil, secreta, imperceptible para las personas que nos rodean, y a veces hasta para nosotros mismos. En lo que respecta a la conducta externa, éste creyente no se distingue de los demás hermanos de la Iglesia. Pero su alma se encuentra en un franco y abierto deterioro espiritual. No hay vigor en su fe, no hay incremento en su amor, no experimenta el gozo de saberse perdonado y de pertenecer a Cristo, ni el gozo de la obediencia; no vive amparado en la esperanza, no manifiesta humildad y mansedumbre; y su comunión con Dios es rígida, externa, ritualista.

Y nos preguntamos, ¿cómo es posible que un verdadero creyente caiga en un estado espiritual tan penoso? Antes de responder esta pregunta, permítanme corregir un concepto equivocado que muchos tienen al evaluar el estado de su vida espiritual. Algunos creyentes se dan cuenta que algo no anda bien en su vida cristiana, que su piedad y su relación con Dios han decaído, lo mismo que su servicio en el reino. Pero al querer encontrar la causa de su deterioro caen en lo que podemos llamar el síndrome adámico. ¿Qué hizo Adán cuando Dios lo confrontó con su pecado? Le echó la culpa a su mujer. Y ¿qué hizo la mujer? Echarle la culpa a Satanás. Todos son culpables de mi desgracia, menos yo.

Sin embargo, según la evaluación divina en Génesis 3, cada uno fue responsable de su pecado y cada uno recibió la consecuencia de sus actos. Querido hermano, querida hermana, ninguna causa externa a ti puede ser responsable de tu decadencia espiritual. Ese mal comenzó en tu corazón y se desarrolló en tu corazón (comp. Mt. 15:17-20).

Si quieres encontrar a quien echarle la culpa de tu condición seguramente lo vas a encontrar, pero no vas a solucionar tu problema. Puede que al principio te haga sentir mejor contigo mismo, pero la fuente de tu decadencia seguirá produciendo productos tóxicos que no te permitirán salir del estado en que estás.

Y, por supuesto, cuando achacamos la culpa de nuestro mal a una causa equivocada, inevitablemente vamos a llegar a una solución equivocada. Es por eso que muchas personas cifran la esperanza de su mejoría en un cambio de circunstancia: “Un cambio de aire me vendrá bien; tal vez si cambio de amistades, o de iglesia, o de trabajo, incluso de país, puede que mi situación mejore”.

Pero si entendemos que el mal radica en nuestro propio corazón, entonces podremos aplicar la medicina apropiada en el lugar apropiado. ¿Cuál es, entonces, la verdadera causa de la decadencia espiritual? Hablaré un poco acerca de esto en la próxima entrada, si el Señor lo permite.

© Por Sugel Michelén. Todo pensamiento cautivo. Usted puede reproducir y distribuir este material, siempre que sea sin fines de lucro, sin alterar su contenido y reconociendo su autor y procedencia.