Caído, pero no vencido

Octubre 17

Caído, pero no vencido

Lectura bíblica: Génesis 37:18–28; 50:20

Vosotros pensasteis hacerme mal, pero Dios lo encaminó para bien. Génesis 50:20

a1José tenía un problema con Dios. Disfrutaba de una relación estrecha con Dios y con su papá, una cosa maravillosa. Pero esas relaciones especiales provocaron unos celos tremendos a sus hermanos, una cosa peligrosa. Tan celosos estaban los hermanos de José que pensaron matarlo. Pero en lugar de hacerlo, se les ocurrió un plan cruel de vender a José como esclavo y contarle al papá que lo habían matado los animales salvajes. José no sólo fue vendido como esclavo, sino que también fue a parar a una cárcel egipcia por negarse a hacer lo malo.

De seguro que no habrás pasado por una experiencia igual a la de José, pero quizá hayas sido rechazado por otros chicos. Quizá hasta hayas sido castigado por algo que no hiciste y puesto en ridículo por hacer el bien.

Tema para comentar: Cuando alguien te ha hecho bromas pesadas o te ha hecho sentir marginado, ¿te preguntaste qué estaría haciendo Dios mientras tú sufrías? ¿Qué esperabas que él hiciera para solucionar las cosas?

Podemos adivinar cómo se habrá sentido José languideciendo en la celda de una cárcel. Pero él no permitió que su situación le impidiera confiar en Dios y hacer lo bueno. ¿Por qué? Porque José todavía creía que Dios estaba en control de lo que pasaba.

Si lees toda la historia de José que se encuentra en Génesis 37–50, descubrirás de qué manera Dios a la larga sacó a José de la cárcel y lo promovió a una posición elevada en el país. Dios tenía un plan especial para José que dio como resultado la salvación de un país entero de la hambruna. Y, en un revés de su suerte, José tuvo la oportunidad de salvarle la vida a sus hermanos.

La historia de José prueba que Dios nunca abandona a su pueblo y obra aun en las circunstancias malas para nuestro bien. A lo largo de la historia de José hay una frase que indica la clave de su éxito: “Jehovah estaba con José”. Dios está llevando a cabo un plan magistral para su honra, un plan que combina las cosas positivas que suceden en la vida con las experiencias que parecen ser totalmente desesperantes.

Nadie se escapa de ser criticado por otros. Pero podemos recordar que cuando alguien nos hostiga con el mal, Dios sacará del dolor algo bueno. Aun cuando te sientas abandonado por otros, Dios no te ha abandonado. Él está allí contigo. Y está en control de todo.

PARA DIALOGAR
Habla de la última vez que sufriste por hacer el bien. ¿De qué manera fue Dios fiel contigo? ¿Cómo recibió Dios la honra por medio de lo sucedido?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a confiar en que tú estás en control de todo, aun cuando las cosas parezcan fuera de control. Sabemos que siempre estás disponible para nosotros.

PARA HACER
Al decidir hacer hoy lo bueno, recuerda que Dios está contigo, ¡pase lo que pase!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿AFIRMÓ JESÚS ALGUNA VEZ SER DIOS?

Autor: LEE STROBEL

¿AFIRMÓ JESÚS ALGUNA VEZ SER DIOS?

a1Escucho esta objeción todo el tiempo: Jesús nunca dijo que era el Hijo de Dios; se trató, en cambio, de una creencia que sus ardientes seguidores impusieron a la tradición después de su muerte. El verdadero Jesús no se consideraba nada más que un maestro, un sabio, un agitador, cualquier cosa menos Dios. 0, al menos, eso dicen lo críticos.

Pero no es lo que surge claramente de la evidencia. El teólogo escocés, H.R. Macintosh, resumió la verdad: «La conciencia que Jesús tenía de su persona … es el hecho más grande de toda la historia».

Kevin Vanhoozer, profesor e investigador de teología Sistemática de la Facultad Evangélica de teología Trinity, planteaba la cuestión en los siguientes términos: «Jesús entendía que era el amado Hijo de Dios, elegido por él para traer su reino y el perdón de pecados. Nuestro entendimiento de quién era Jesús debe corresponder con el entendimiento que Jesús tenía de sí. Si no confesamos a Jesús como el Cristo, alguien se engaña: él o nosotros».

Hay al menos diez factores que apuntan a que Jesús creía que era el Unigénito Hijo de Dios. En primer lugar, tenemos la manera en que se refería a sí. Ningún estudioso bíblico duda de que la manera más común que Jesús usaba para referirse a su persona era «el Hijo del hombre», la que aplicó más de cuatro docenas de veces, y ya figura en Marcos, que se considera en general el primer Evangelio. Si bien algunos críticos se confunden y consideran que es una mera declaración de su humanidad, el consenso académico es que es una referencia a Daniel 7:13-14, en que «alguien como un hijo de hombre» es llevado a la presencia del venerable Anciano, se le da «autoridad, poder y majestad», es objeto de la adoración de «todos los pueblos, naciones y lenguas» y «su dominio es un dominio eterno».

«El Hijo del hombre era una figura divina en el libro de Daniel en el Antiguo Testamento, que vendría al fin del mundo a juzgar a la humanidad y reinar para siempre», dijo el teólogo y filósofo William Lane Craig. «Por lo tanto, alegar ser el Hijo del hombre sería en efecto un alegato de divinidad».

Vanhoozer agrega un matiz interesante: «Lo curioso del uso que Jesús hace de este título … es que lo vinculó no solo con el tema de la gloria futura sino también con el tema del sufrimiento y de la muerte. Con esto, Jesús estaba enseñando a sus discípulos algo nuevo acerca del Mesías tan esperado, y es que su sufrimiento habría de preceder a su gloria (p.ej. Lucas 9:22)>>.

En segundo lugar, Vanhoozer señala que Jesús también declara su divinidad cuando se refiere a sí, diciendo: «Yo soy», yen una ocasión afirma: «Ciertamente les aseguro que, antes que Abraham naciera, ¡yo soy!» (Juan 8:58). Se trata de una alusión obvia a las palabras de Dios a Moisés desde la zarza ardiente y es una declaración tan inequívoca de igualdad con Dios que los oyentes tomaron piedras para arrojarle por la blasfemia.

En tercer lugar, Jesús se atribuye el derecho divino de perdonar los pecados del paralítico en Marcos 2: «La única persona que puede decir algo así con todo sentido es Dios mismo, porque el pecado, incluso si es en contra de otra persona, es primero y principalmente un desafío a Dios y a sus leyes».

En cuarto lugar, hay todavía una afirmación trascendental en la manera en que Jesús escogió a sus discípulos, según Ben Witherington III, autor de The Christology of ]esus [La Cristología de Jesús]: «(Jesús) no es simplemente parte de Israel, no es meramente parte del grupo redimido, él está formando el grupo; al igual que Dios en el Antiguo Testamento forma a su pueblo e instituye las doce tribus de Israel. Esa es una pista sobre cómo Jesús pensaba de sí».

Tenemos una quinta clave acerca de la percepción que Jesús tenía de sí en la manera en que enseñaba: «(Jesús) comienza sus enseñanzas con la frase: «Ciertamente les ase- guro», es decir: «Juro con anticipación sobre la veracidad de lo que les voy a decir». Esto era absolutamente revolucionario», según Witherington. Y, a continuación, explica: «En el judaísmo uno necesitaba el testimonio de dos testigos … Sin embargo, Jesús atestigua acerca de la veracidad de sus palabras. En lugar de basar sus enseñanzas en la autoridad de otros, habla con autoridad propia».

«Por lo tanto, es alguien que se consideraba que tenía una autoridad superior a la de los profetas del Antiguo Testamento. Creía que poseía no solo inspiración divina, al igual que el Rey David, sino también autoridad divina y el poder de expresión divina directa».

En sexto lugar, Jesús usó el término arameo Abba, o «Querido papá», para dirigirse a Dios. Esto refleja una intimidad extraña al antiguo judaísmo, en el cual los judíos devotos evitaban el uso del nombre de Dios por temor a pronunciarlo mal. El Dr. Witherington hace esta observación:

«La importancia del término «Abba» radica en que Jesús es quien inicia una relación íntima que antes no estaba disponible. La pregunta es: ¿qué clase de persona puede cambiar los términos para la relación con Dios? ¿Qué clase de persona puede iniciar una nueva relación de pacto con Dios?

«Jesús está diciendo que solo a través de tener una relación con él se hace posible este tipo de lenguaje de oración, este tipo de relación «Abba» con Dios. Eso habla mucho de cómo se consideraba».

Una séptima indicación de lo que Jesús pensaba de él puede verse en su encuentro después de la resurrección con el apóstol Tomás, en Juan 20. Al responder a la invitación de Jesús de comprobar personalmente que había resucitado realmente de entre los muertos, Tomás declara, en el versículo 28: «iSeñor mío y Dios mío!». La respuesta de Jesús es muy reveladora. Hubiera sido el colmo de la blasfemia aceptar la adoración de Tomás si Jesús no fuera realmente Dios. Sin embargo, en vez de reprenderlo, Jesús le dice, en el versículo 29: «Porque me has visto, has creído … dichosos los que no han visto y sin embargo creen». La decisión de Jesús de aceptar la adoración de Tomás significa claramente que creía que era Dios y, por lo tanto, digno de recibir ese honor. De manera similar, cuando Jesús pregunta: «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?», y Simón Pedro responde: «Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente», la reacción de Jesús no fue corregirlo sino afirmar que esto le había sido revelado por el Padre (cf. Mateo 16:15,17).

En octavo lugar, Jesús claramente creía que el destino eterno del pueblo dependía de si creía o no en él: «Pues si no creen que yo soy el que afirmo ser, en sus pecados morirán», dijo en Juan 8:24. Además, en Lucas 12:8,9, dice: «Les aseguro que a cualquiera que me reconozca delante de la gente, también el Hijo del hombre lo reconocerá delante de los ángeles de Dios. Pero al que me desconozca delante de la gente se le desconocerá delante de los ángeles de Dios». William Lane Craig señala lo que esto implica: «No nos confundamos: si Jesús no fuera el Divino Hijo de Dios, esta afirmación solo podría considerarse como el más estrecho y objetable dogmatismo. Porque lo que está diciendo es que la salvación del pueblo dependía de que lo confesaran».

Encontrarnos una afirmación explícita de divinidad en Juan 10:30, donde Jesús afirma directamente: «El Padre y yo somos uno». No hay duda de que los que escuchaban a Jesús entendían bien que Jesús estaba diciendo que él y Dios eran una sustancia. Por eso no demoraron en recoger piedras para apedrearlo «por blasfemia», por hacerse «pasar por Dios» (v. 33).

El décimo factor que debería sopesarse al evaluar la identidad que Jesús tenía de sí son sus milagros, los que serán discutidos en la siguiente sección. Jesús recalcó que sus obras eran señales de la venida del reino de Dios; «Pero si expulsó a los demonios con el poder de Dios, eso significa que ha llegado a ustedes el reino de Dios» (Lucas 11:20). Ben Witherington observa que, aunque otras personas de la Biblia también realizaron milagros, esta afirmación mostraba que Jesús no se consideraba a sí corno uno más entre varios que, hacía milagros: «(Jesús) se ve como el único en quien y a través de quien se cumplen las promesas de Dios. Y esa es una afirmación de trascendencia nada velada»34.

El experto británico, James D. G. Dunn, ha dicho:

«Independientemente de los «hechos» es evidente que Jesús creía que había sanado a los ciegos, los paralíticos y los sordos; en realidad, no hay razón para dudar que creía que los leprosos habían sido sanados y los muertos habían vuelto a la vida gracias a su ministerio».

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Ayuda para superar el dolor

Octubre 16

Ayuda para superar el dolor

Lectura bíblica: Gálatas 6:1–5

Sobrellevad los unos las cargas de los otros y de esta manera cumpliréis la ley de Cristo. Gálatas 6:2

a1—Cuando falleció mi abuela, fue como si me hubiera paralizado —admitió Ricardo—. Ni podía hacer mis tareas de la escuela, especialmente una investigación bastante difícil para la clase de estudios sociales. Pero Adrián me llamaba por teléfono todas las tardes para ayudarme. Poco a poco me fue orientado para poder seguir adelante.

Hablábamos extensamente del tema, de fuentes de información, fuimos juntos a la biblioteca para consultar libros y elaboramos una lista de preguntas para hacerle al profesor cuando me estancaba. Adrián hasta me ayudó con el formato correcto de las notas de pie de página. No podía haber sobrevivido este semestre sin él.

Cuando la muerte se lleva a un ser querido, o cuando sufres cualquier otra tragedia que te cambia la vida, necesitas más que solamente consuelo para superar el dolor.
Tema para comentar: ¿Qué otros tipos de ayuda necesita el amigo que sufre?

Aquí va uno importante: Apoyo. Este es otro tipo de ayuda que puedes brindarle al amigo que sufre. Y es el tipo de ayuda que a muchos nos resulta fácil ofrecer. Pero, ¿qué diferencia hay entre consolar y apoyar? Fíjate en lo siguiente:

Uno brinda consuelo cuando comparte el dolor emocional del que sufre.

Uno brinda apoyo cuando lo ayuda de maneras prácticas.

La vida no se detiene después de un tragedia. Pero las profundas emociones que sientes te quitan toda la energía para seguir adelante. Cuando sufres, por lo general necesitas ayuda por un tiempo simplemente para poder realizar las tareas normales. Necesitas a otros para que te ayuden a llevar la carga.

Quizá no quieras admitir que necesitas ayuda. Pero no rechaces el apoyo que los demás te ofrecen. Dios puso Gálatas 6:2 en la Biblia porque sabe que hay momentos cuando necesitamos el apoyo de otros. Cuando suceden cosas malas, ese es el momento de dejar que otros nos den una mano, por ejemplo, que nos ayuden con las tareas escolares. Es una de las grandes ideas de Dios para satisfacer nuestras necesidades cuando más las necesitamos.

Pero, ¿qué pasa si necesito algo y nadie se acerca para ayudarme? Pide ayuda. No tiene nada de malo contarle lo que necesitas a un amigo de confianza o a un líder de la iglesia, y explicarle exactamente qué tipo de ayuda necesitas.

Dios no te diseñó para superar solo los momentos más difíciles de la vida. No puedes sobrevivir sin el consuelo y el apoyo de otros. Después de un tiempo, tus necesidades no parecerán tan graves como al principio, pero no esperes que las cosas enseguida vuelvan a ser como eran antes. ¡Deja que tus amigos y familiares te cuiden todo el tiempo que los necesites!

PARA DIALOGAR
¿Has brindado consuelo y apoyo a algún amigo que sufre? ¿De qué manera le fuiste de ayuda?

PARA ORAR
Querido Señor, prepáranos para apoyar a las personas que sabemos que están sufriendo el dolor de una tragedia personal.

PARA HACER
Piensa en algún amigo que está sufriendo. ¿Qué necesita en este momento, consuelo o apoyo? ¿De qué manera puedes brindárselo?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

Salvando la prueba de los manuscritos

Autor: LEE STROBEL

Salvando la prueba de los manuscritos

a1Además, la riqueza de fuentes de manuscritos para el Nuevo Testamento nos infunde la confianza de que estos escritos nos fueron transmitidos de manera muy precisa a través de la historia. Los arqueólogos han recuperado más de cinco mil manuscritos griegos antiguos del Nuevo Testamento, con fragmentos que se remontan al segundo siglo. Si incluimos los manuscritos de la Vulgata Latina y algunos otros, obtenemos un total de veinticuatro mil manuscritos existentes. Fuera del Nuevo Testamento, la evidencia de manuscritos para cualquier otra obra clásica es La Ilíada de Homero, de la que hay menos de 650 manuscritos escritos unos mil años después de los originales.

«En ningún otro caso el intervalo de tiempo entre la composición del libro y la fecha de los primeros manuscritos es tan breve como en el caso del Nuevo Testamento», dijo Sir Frederic Kenyon, ex director del Museo Británico y autor de The Paleography oi Greek Papyri [La paleografía de los papiros griegos]. «El último fundamento de cualquier duda que pudiera haber de que las Escrituras nos llegaron sustancialmente tal como se escribieron ha sido derribado.

Dada la importancia fundacional del Nuevo Testamento, analizar si era digno de confianza me insumió gran parte de los dos años que dediqué a investigar el cristianismo cuando era un escéptico. Para determinar si los Evangelios eran dignos de confianza, los sometí a ocho pruebas que podrían enfrentar en un proceso judicial: la prueba de la intención, la prueba de la disposición de medios, la prueba del perfil, la prueba de la coherencia, la prueba circunstancial, la prueba del encubrimiento, la prueba de corroboración y la prueba aportada por el testimonio en contrario.

Mi veredicto fue que la fiabilidad esencial de éstos estaba fuera de toda duda.

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Las etapas del dolor

Octubre 15

Las etapas del dolor

Lectura bíblica: Romanos 8:26–30

Y sabemos que Dios hace que todas las cosas ayuden para bien a los que le aman, esto es, a los que son llamados conforme a su propósito. Romanos 8:28

a1Un mes después del fallecimiento del papá de Amalia, sus amigas que habían sido tan comprensivas al principio, ahora parecían indiferentes. Amalia todavía se sentía terriblemente triste cuando empezaron a decirle cosas como: “Ya es hora de que se te pase” y “Tienes que pensar en otras cosas” y hasta: “¡Olvídate ya!”. Amalia se preguntaba qué le pasaba que no podía librarse del dolor.

Lo que nadie le explicó a Amalia fue que cuando sucede una tragedia que a uno le toca de cerca es imposible librarse del sentimiento poderoso que llamamos el dolor de una pérdida. De hecho, hay un proceso de dolor por el que pasa la mayoría. El dolor puede durar semanas o meses, pero el que sufre pasa por cinco etapas concretas. Conocer estas etapas te puede ayudar a ti o a algún amigo a comprender la gama de emociones que uno siente cuando sufre una tragedia:

Con frecuencia, la primera reacción al dolor es negación. No puedes creer que algo tan terrible haya pasado. Una de las maneras como tu mente trata de manejar el dolor es pensar: No puede ser. Esto no me está sucediendo.

La segunda etapa del dolor es resentimiento. Te empiezas preguntar: ¿Por qué sucedió esto? Cuando no encuentras una respuesta satisfactoria, es posible que sientas resentimiento hacia las personas que te parecen las responsables, resentimiento a la persona que falleció y te dejó solo, y hasta resentimiento contigo mismo, creyendo que en parte eres responsable.

La tercera etapa del dolor es querer hacer un trato. Quieres alivio de esta horrible situación. Entonces, le prometes a Dios hacer cualquier cosa con tal de que arregle tu situación y haga desaparecer el dolor.

Otra etapa es la depresión. Te das cuenta de que la tragedia es irreparable. Te sientes abrumado por la tristeza, y quizá el temor, la ansiedad o la soledad.
La etapa final del dolor es la aceptación. A medida que pasa el tiempo, empiezas a aceptar la realidad de tu pérdida y comienzas a “seguir adelante”.

Es normal —y saludable— pasar por las cinco etapas del dolor cuando sufres por algo triste sucedido en tu vida. Algunas de esas etapas pueden ir y venir, ir y volver a venir. No creas que las poderosas emociones que sientes no son normales. Y a su tiempo, tu dolor cederá dando lugar a sentimientos mejores, la certidumbre de que Dios te ama y sigue en control de tu mundo.

PARA DIALOGAR
¿Para qué saber todas esas etapas del sufrimiento? ¿Podrías aprovechar este conocimiento para ayudar a algún amigo que sufre?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a comprender las emociones que sentimos cuando sufrimos un terrible dolor. Ayúdanos a saber cómo ayudar a los amigos que sufren.

PARA HACER
Quizá no necesites hoy esta información. Pero guarda estas cinco etapas del dolor en tu memoria, porque tarde o temprano tú o algún amigo tendrán que pasar por esta poderosa emoción que es el dolor.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

La datación temprana de los Evangelios

Autor: LEE STROBEL

La datación temprana de los Evangelios

a1Otro intento de los críticos por desacreditarlos es suponer que se escribieron mucho tiempo después de los acontecimientos, y que los relatos se poblaron subrepticiamente de leyendas, mitos e ilusiones. En realidad, aquellas personas, con una tendencia contraria a todo lo sobrenatural, están obligadas a datar los Evangelios en una fecha posterior a la caída de Jerusalén, en el año 70 d.C., porque no creen que Jesús hubiera podido predecir este evento, como se registra en Mateo 13 y Lucas 21. Incluso, Peter Jennings, intentó datar los Evangelios entre cuarenta y cien años después de la vida de Jesús. Sin embargo, hay fundadas razones para concluir que éstos en realidad se escribieron en fechas muy próximas a su muerte (la que posiblemente ocurrió alrededor del año 33 d.C.), y que el desarrollo legendario no podría haberles restado historicidad.

Craig Blomberg señaló que la datación normal de los Evangelios aun en círculos muy liberales es: Marcos en la década del setenta, Mateo y Lucas en la del ochenta y Juan en la del noventa; lo cual estaría dentro «de la vida de varios testigos oculares de la vida de Jesús, incluso la de testigos hostiles que hubieran servido de correctivo si se hubieran estado difundiendo enseñanzas falsas acerca de Jesús».

Sin embargo, Blomberg y muchos otros expertos del Nuevo Testamento creen que hay fundadas razones para datar los Evangelios en fecha incluso anteriores a estas. El destacado apologista, J.P. Moreland, profesor de la Facultad de teología de Talbot, articula varias razones que avalan que Hechos fue escrito entre el año 62 y 64 d.C. Por ejemplo, no menciona varios acontecimientos importantes que, sin duda, hubieran sido incluidos si el libro hubiera sido escrito después de que éstos sucedieron. Entre estos sucesos cabe mencionar la caída de Jerusalén en el año 70 d.C., las persecuciones de Nerón a mediados de los 60, el martirio de Santiago en el 61, Pablo en el 64 y Pedro en el 65, y la guerra de los judíos contra los romanos a partir del 66. Además, muchas de las expresiones usadas en Hechos son muy tempranas y primitivas, y el libro trata asuntos que fueron especialmente importantes antes de la caída de Jerusalén.

Como los Hechos es la segunda parte de una obra en dos partes escrita por Lucas, esto significa que el Evangelio tuvo que haber sido escrito a principios de los años 60 d.C., o antes de que pasaran treinta años después de la vida de Jesús. Como Lucas tomó parte de su información del Evangelio de Marcos es lógico deducir que Marcos debió haber sido con anterioridad a Lucas. Moreland, concluyó: «La figura de Jesús presentada en los Evangelios Sinópticos [Mateo, Marcos y Lucas] no dista más de doce o veinte años de los sucesos propiamente dichos. Además, incorporan fuentes que son incluso anteriores».

Aun más, el Nuevo Testamento también incluye cartas del apóstol Pablo que pueden fecharse tan temprano como el año 49 d.C. Su cristología tardía, que Jesús es Dios y Señor de los cielos y la Tierra, no evoluciona en sus diversos escritos y, por lo tanto, «ya debió estar completa antes de que comenzara sus grandes viajes misioneros … o sea, alrededor del año 48», dice Moreland. Y luego, agrega que Pablo incluyó algunos credos e himnos anteriores a sus propios escritos que «presentan un retrato de un Jesús milagroso y divino que había resucitado de entre los muertos».

Moreland, concluyó: «En resumidas cuentas, la idea de un Jesús plenamente Divino, que hiciera milagros y que resucitara de entre los muertos estaba presente durante la primera década del cristianismo. Dicha perspectiva no era una leyenda que surgió varias décadas después de la crucifixión». En realidad, dice Moreland, los escritos de Pablo a los Gálatas, en donde describe sus encuentros con los apóstoles de Jerusalén y confirma que su mensaje de la deidad de Cristo era verdadero, asociado con uno de los primeros credos acerca de la resurrección que aparece en 1 Corintios 15, demuestra que «la creencia en un Jesús Divino y Resucitado ya existía pocos años después de su muerte».

Esto es más significativo a la luz de un estudio realizado por A.N. Sherwin’White, el respetado historiador del período clásico grecorromano de la Universidad de Oxford, que estableció que el pasaje de dos generaciones no era tiempo suficiente para que se desarrollara una leyenda en el mundo antiguo y borrara el núcleo sólido de verdad histórica. En el caso de Jesús, tenemos información fidedigna acerca de su divinidad y resurrección que cae holgadamente dentro de ese período.

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Más que “identificarse contigo”

Octubre 14

Más que “identificarse contigo”

Lectura bíblica: 2 Corintios 1:3–7

Con la consolación con que nosotros mismos somos consolados por Dios, también nosotros podemos consolar a los que están en cualquier tribulación. 2 Corintios 1:4

a1Cuando Elvira llegó de la escuela, corrió a su cuarto, se echó en la cama y se puso a llorar. Leticia le acababa de contar que tenía que mudarse lejos, y Elvira no podía contener las lágrimas al pensar que no volvería a ver a su mejor amiga.

Al ratito, Elvira escuchó unos golpecitos en la puerta. Levantó la cabeza y vio a Marisol, su hermana mayor.

—¿Qué te pasa, querida? —preguntó Marisol entrando y rodeándola con sus brazos. Elvira siguió llorando en los brazos de su hermana y le contó lo de Leticia.
—Lo siento por ti —dijo Marisol—. Tú y Leticia se divierten tanto juntas.

Elvira se secó las lágrimas y asintió con la cabeza.

—Es mi mejor amiga —dijo—. Nos contamos todo.
—Cuánto lo siento —dijo Marisol volviendo a abrazarla—. Cuánto lamento que tengas que pasar por esto. Me duele pensar que a ti te duele. Te quiero, y aquí me tienes cuando quieras hablar.

¿Conoces a alguien que ha sufrido una pérdida como la de Elvira? Quizá alguien que conoces ha perdido su mascota, o ha tenido que mudarse o hasta ha sufrido la pérdida de un ser querido. O quizá tú mismo has sufrido una pérdida. Eso es algo que puede ser muy difícil.

Elvira tuvo la bendición de poder contar con alguien que comprendía que su mayor necesidad en ese momento doloroso era recibir consuelo. Eso puede parecer evidente, pero es posible que “consuelo” no sea lo que crees.

Consuelo no es un “discurso optimista” que te insta a tener paciencia, resignarte o que seas fuerte. No es una explicación de por qué suceden cosas malas, ni un intento por convencerte de que no debieras estar triste. Ni siquiera es un montón de palabras positivas acerca de que Dios está en control de las cosas, ni una promesa de que todo terminará bien. A su debido tiempo, todas estas cosas pueden ser de ayuda, pero no quitan nuestra necesidad urgente de recibir consuelo.

Una manera en que Dios da su consuelo es a través de las personas. Recibes consuelo cuando sabes que no estás sufriendo solo, cuando alguien te acompaña en tu tristeza y te dice que lo que te está pasando a él también le duele. Pablo dijo: “Gozaos con los que se gozan. Llorad con los que lloran” (Romanos 12:15).

Cuando tus seres queridos sufren, sé el amigo que consuela. Quédate cerca de ellos en su momento de dolor, y hazles saber que sufres con ellos. Y cuando tú necesitas consuelo, está bien pedirlo. Es la manera como Dios quiere consolarte cuando sufres.

PARA DIALOGAR
¿Cómo se manifiesta el verdadero consuelo?

PARA ORAR
Pídele a Dios que te ayude a demostrar esta clase de consuelo a tus familiares y amigos cuando sufren.

PARA HACER
Vé y consuela a un amigo que sufre.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

La evidencia de la Arqueología

Autor: LEE STROBEL

La evidencia de la Arqueología

a1La Arqueología también ha corroborado que, esencialmente, el Nuevo Testamento es digno de confianza. Una y otra vez, cuando existe la posibilidad de verificar los detalles circunstanciales del Nuevo Testamento, estos resultan ser ciertos. Por ejemplo, Juan 5:1~15 describe cómo Jesús sanó a un inválido en el estanque de Betesda; Juan menciona el detalle de que el estanque tenía cinco pórticos. El arqueólogo John McRay refiere cómo, durante mucho tiempo, los escépticos citaron este pasaje de Juan como un ejemplo de que era impreciso, porque no se había encontrado tal lugar. Sin embargo, hace poco se excavó el estanque y los científicos descubrieron cinco pórticos o galerías con columnas, exactamente como Juan lo había descrito.

Lucas, que escribió una cuarta parte del Nuevo Testamento, ha demostrado ser un historiador escrupuloso y muy preciso, incluso en los mínimos detalles. Un arqueólogo estudió cuidadosamente las referencias de Lucas en treinta y dos países, cincuenta y cuatro ciudades y nueve islas, y no encontró ni un solo error «El consenso de los eruditos liberales y conservadores es que Lucas es muy preciso como historiador», dice McRay.

Todo esto nos lleva a la siguiente pregunta importante: si los escritores del Nuevo Testamento se esmeraron tanto para ser precisos en el registro de los más mínimos detalles e incidentes, ¿no habrían sido igual o más cuidadosos al asentar los sucesos verdaderamente significativos, como los milagros, las enseñanzas, la muerte y la resurrección de Jesús?

«Quienes conocen los hechos -concluyó el arqueólogo australiano Clifford Wilson- ahora reconocen que el Nuevo Testamento debe aceptarse como una fuente extraordinariamente precisa»

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

¿Quien eres tú Dios? Episodio 1

Autor: Ravi Zacharias

¿Quien eres tú Dios? Episodio 1

a1

¿Dios lo sabe todo? ¿Está Él más allá del entendimiento? ¿Está Él sólo en un eslabón más alto de una cadena evolucionaría sin fin? Escucha hoy cuando Ravi Zacharias ataca la pregunta de ‘quién es Dios’ en la primera parte de su mensaje.

http://www.oneplace.com/ministries/pensemos-con-el-dr-ravi-zacharias/listen/quien-eres-tu-dios-episodio-1-261971.html

http://rzim.org/about/rzim-en-espanol

Puedes recurrir al poder del amor

Octubre 13

Puedes recurrir al poder del amor

Lectura bíblica: 1 Corintios 13:1–13; Gálatas 5:22, 23

El fruto del Espíritu es: amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio. Gálatas 5:22, 23

a1Las hermosas parejas de Hollywood afirman amarse, pero su amor rara vez dura.

Los anuncios de TV te prometen un auto del cual te vas a enamorar, por lo menos hasta que veas el próximo modelo el año que viene.

Y tú quizá seas famoso por tu apego a alguna golosina, ya sea una naranjada fresquita, un yogur de frutilla o una doble porción de helado de chocolate.

Esas son formas cotidianas de usar palabras que expresan “amor”. Pero el amor de Cristo es mucho más profundo. Estos días pasados has escuchado cómo es el amor de Dios, y cómo puedes demostrar su amor en tus relaciones. En 1 Corintios 13, el apóstol Pablo reunió toda esta cuestión del amor en “el capítulo del amor”.

El capítulo del amor nos ayuda a aprender más acerca de Jesucristo porque el amor es una parte íntegra de su carácter. Él es el ejemplo definitivo del amor, por lo que estas cualidades del amor son también una característica de Cristo. Lee los versículos 4–7 remplazando la palabra “amor” con el nombre de Cristo. A ver qué nuevas ideas te vienen sobre el carácter de Cristo:

Cristo tiene paciencia y es bondadoso. Cristo no es celoso. Cristo no es ostentoso ni arrogante. Cristo no es indecoroso, ni busca lo suyo propio. Cristo no se irrita, ni lleva cuentas del mal. Cristo no se goza de la injusticia, sino que se regocija en la verdad. Cristo todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

¡Nada en el mundo es comparable al amor de Cristo! Lo maravilloso es que Dios quiere poner en nosotros el amor de Cristo. Tal es así que si estás dispuesto a dejar que el Espíritu Santo de Dios fluya a través tuyo a los demás, puedes recibir el poder de amar como Cristo amó.

El Espíritu Santo quiere vivir y amar a través de ti. Cuanto más lo dejes rehacer tus actitudes y acciones, más su amor llegará a ser tu amor. Vuelve a leer 1 Corintios 13:4–7. Pero esta vez coloca tu nombre donde dice amor. Haz esto con cada uno de tus familiares, y dedica tiempo a orar pidiendo a Dios que los llene a cada uno de su amor. ¡Su poder obrando en ti hará posible que ames a los demás como ama Cristo!

PARA DIALOGAR
¿Cuál de las cualidades del amor de Jesús valoras más? ¿Cuál es la que te resulta más difícil demostrar?

PARA ORAR
Gracias, Jesús, por tu amor asombrosamente maravilloso. Ayúdanos a demostrar tu amor a los demás, de manera que ellos puedan verte en nuestra vida.

PARA HACER
Busca esta semana una manera de poner en práctica la calidad de amor que quieres desarrollar.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.