¡Gracias a Dios por esos codos!

Octubre 5

¡Gracias a Dios por esos codos!

Lectura bíblica: 1 Corintios 12:1–7

Pero a cada cual le es dada la manifestación del Espíritu, para provecho mutuo. 1 Corintios 12:7

a1Cuando piensas en las partes más importantes de tu cuerpo, es seguro que no piensas en los codos. Tu vida no depende ellos, como depende de tu corazón. No te dan la capacidad de razonar, como tu cerebro. Ni siquiera te ayudan a oír ni a oler.

Pero tu vida sería bastante difícil sin los codos. Estira los brazos e imagínate la vida sin estas coyunturas. No te podrías arreglar el cabello, cepillarte los dientes ni embocar la comida. No podrías tocar la flauta, la corneta ni el violín, aunque quizá podrías arreglártelas para pegar algunas notas bajas en el trombón. Y te verías muy tieso tratando de maniobrar el bate de béisbol o de lanzar una pelota al aro.

Los codos no son bellos. Pero sin ellos, la vida no andaría muy bien.

Pablo dice que el cuerpo de Cristo está compuesto de personas que tienen distintos dones espirituales, habilidades especiales para servir a otros creyentes y alcanzar a los que no lo conocen. La Biblia promete que tú posees una o más de estas habilidades únicas. Dios quiere que uses tus dones para expresar su amor a través de ti.

Los dones espirituales incluyen muchas habilidades, desde predicar y enseñar hasta dar, alentar y mostrar misericordia. Quizá todavía estás tratando de descubrir cuál es tu don espiritual. O quizá tengas miedo de que no tengas ninguno. No te preocupes. Lo tienes, y Dios sabe exactamente cuál es.

Esa es una verdad que aceptas por fe, o sea que Dios lo dijo, así que puedes confiar que es verdad aunque en este momento no sepas exactamente cuál es tu don. Puedes quedarte tranquilo y disfrutar de la seguridad de que Dios tiene alguna habilidad especial que puso dentro de ti. Y puedes estar seguro de que te la mostrará a medida que vas aprendiendo cómo brindarte a los demás.

Ten en cuenta lo siguiente: Algunos dones parecen mucho más importantes que otros. Pero así como nuestros codos juegan un papel importante en el cuerpo humano, cada don espiritual es necesario en el cuerpo de Cristo. Un don no es mejor que otro, porque “el mismo Dios es el que realiza todas las cosas en todos” (1 Corintios 12:6).

Por tus dones, eres importante no sólo para Dios, sino para el mundo entero. Quizá creas que sólo eres un codo. Pero ya sea que lo sepas o no, eres una parte imprescindible del plan de Dios.

¡Nadie más puede hacer la obra que te ha diseñado a ti para hacer!

PARA DIALOGAR
¿De qué manera has usado tus talentos y dones espirituales para beneficiar a tus prójimos?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a usar nuestros dones para servirte a ti, y para ser de bendición a nuestros prójimos.

PARA HACER
¿Estás pensando cómo descubrir tu don espiritual? Empieza por ofrecer tu ayuda a diversas actividades en tu iglesia. ¡Las cosas que disfrutas y que haces bien te darán una buena pauta acerca de tus dones espirituales!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿CUÁL DEBERÍA SER LA RELACtÓN ENTRE TEOLOGÍA Y CIENCIA?

Autor: William Lane Craig

¿CUÁL DEBERÍA SER LA RELACtÓN ENTRE TEOLOGÍA Y CIENCIA?

a1Las respuestas a esta pregunta tan discutida pueden dividirse básicamente en dos grandes campos: quienes insisten en que no hay conflicto posible entre la ciencia y la teología y aquellos que consideran que dicho conflicto es posible. Los cristianos deberían ser cautelosos antes de aceptar la respuesta fácil del primer campo. Es muy tentador para los creyentes religiosos tratar de evitar todo el problema y afirmar que la religión y la ciencia nunca pueden entrar en conflicto, no hay nada de qué preocuparse. Pero esta respuesta puede ser considerada inaceptable una vez que la examinamos con más detenimiento, porque cualquiera que opte por esta primera respuesta, debe sostener una teoría de la doble verdad, según la cual algo puede ser científicamente falso pero teológicamente verdadero; o que son complementarias, que la ciencia y la teología son dos campos que no se superponen (la ciencia se refiere a los hechos y la teología nos da el marco de los valores y el sentido). Sin embargo, la teoría de la doble verdad es incoherente, dado que hay una verdad objetiva acerca de la realidad. (Afirmar: «No hay verdad objetiva» sería en sí una verdad objetiva y, por lo tanto, ¡estaría refutando lo que pretende afirmar!). Pero si hay una verdad objetiva acerca de cómo es el mundo, no es lógico afirmar, por ejemplo, que mientras, desde el punto de vista científico, es verdadero que el universo es eterno y no fue creado, no obstante, desde el punto de vista teológico, es verdad que tuvo un principio y que fue creado.

Con respecto a que se traten de dos disciplinas complementarias, la aproximación popular demasiado a menudo no es más que una excusa velada para desestimar los postulados de verdad de la religión, como es evidente en el comentario cándido de Freeman Dyson: «A fin de cuentas, la ciencia trata acerca de cosas y la teología trata acerca de palabras». La idea de que sean dos campos complementarios también es inaceptable, porque la fe cristiana hace afirmaciones históricas, y la historia tiene, desde un punto de vista epistemológico, la misma jerarquía que la ciencia, como es evidente especialmente en las ciencias históricas como la paleontología y la cosmología. Por lo tanto, no se puede evitar la posibilidad de verdades conflictivas entre la ciencia y la religión. Debemos reconocer el riesgo que esto implica para la fe cristiana: la verdad del cristianismo estaría en peligro. Sin embargo, ahí radica también su grandeza, porque el mundo que ambos campos tienen en común y que hace posible el conflicto también ofrece la posibilidad de verificar las verdades preconizadas por la teología cristiana.

¿Cómo describe la ciencia moderna al mundo?

C.P. Snow se lamentaba en su famoso ensayo: «The Two Cultures» [Las dos culturas], que a pesar de que la mayoría de las personas viven en una era científica y disfrutan diariamente los beneficios de la misma, no tienen idea de lo que ésta enseña acerca del mundo. Aunque la mayoría hemos cursado materias de ciencia en la escuela y la secundaria, pocos podríamos describir ni siquiera a grandes rasgos la imagen del mundo representada por la ciencia moderna. Sin embargo, si no se entiende cómo concibe el mundo, resulta imposible poder relacionar nuestra teología con la ciencia y arribar a una cosmovisión unificada. Por lo tanto, con la ayuda de Victor Weisskopf, quisiera esbozar un perfil de la visión que la ciencia moderna tiene del mundo conforme a su desarrollo histórico:

Unificación de la mecánica celestial y terrenal: las mismas leyes de la naturaleza rigen en todo el universo.

La existencia de especies atómicas: toda la materia es el resultado de la combinación de unos cientos de átomos elementales diferentes.

El calor es movimiento aleatorio: el calor se debe al movimiento de las partículas de la materia y no es en sí una sustancia.

La unificación de la electricidad, el magnetismo y la óptica: son todas manifestaciones del mismo campo electromagnético.

La evolución de los seres vivos: la vida y la complejidad biológica surgió como se describe en la síntesis Neodarwiniana.

La teoría de la Relatividad: el espacio y el tiempo están unificados en las cuatro dimensiones espacio y tiempo, cuya curvatura corresponde a campos gravitacionales.

La teoría Cuántica: a un nivel sub-atómico las nociones de posición y de momento tienen límites debidos a la indeterminación causal.

La Biología Molecular: el descubrimiento de la macro- molécula de ADN reveló que el código genético es responsable del desarrollo de los seres vivos.

La «Escala» Cuántica: los sistemas materiales están ordenados jerárquicamente de manera que, cuanto menor sea el sistema, mayor será la energía condensada allí, develando así el secreto de la energía nuclear.

Un universo en expansión: el universo tiene una evolución histórica que comenzó con una gran explosión.

Muchas de estas cuestiones dan lugar a importantes cuestiones de orden apologético. Los cristianos alertas, especialmente los líderes, necesitan contar con una comprensión general de estas cuestiones y estar preparados para ofrecer su perspectiva al respecto y sugerir recursos apropiados a quienes deseen respuestas más profundas.

Lamentablemente, las cuestiones que deben discutirse son tantas y la amplitud de los temas es tan vasta que el espacio del que disponemos no permitirá más que un tratamiento superficial de los mismos. Por lo tanto, he decidido considerar brevemente solo cuatro áreas que se han caracterizado últimamente por una interacción significativa entre la teología cristiana y la ciencia.

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Dios rompió tu molde

Octubre 4

Dios rompió tu molde

Lectura bíblica: Salmo 139:13–18

Tú formaste mis entrañas… Te doy gracias porque has hecho maravillas. Salmo 139:13, 14

Qué susto se dio Celina. Paseando muy tranquila por el centro de su pueblo, de pronto vio a su hermana melliza.

a1Eso no tendría nada de raro si Celina tuviera una hermana melliza.

A Celina le empezó a dar vueltas las cabeza. Quizá ella y esta chica idéntica habían sido separadas cuando nacieron. O quizá sus padres la habían clonado secretamente. O quizá alguna extraña mutación había producido un chica igualita a ella.

Está bien, está bien. ¡Me inventé este cuento! La realidad es que vivirás toda tu vida y nunca te encontrarás con nadie que sea totalmente igual a ti centímetro por centímetro, kilo por kilo, nariz por nariz, oreja por oreja, cabello por cabello. Aun los mellizos “idénticos” tienen diferencias físicas. Aun si tu exterior se pareciera a otro, nadie puede ni siquiera empezar a describir las diferencias en tu interior. Nuestro cerebro tiene diferencias innatas evidentes. Nuestro medio ambiente crea diferencias aún mayores. Todas esas cosas se suman para hacer de cada uno de nosotros una persona tremendamente única.

Cuando se trató de crearte a ti, Dios te hizo singular. De los miles de millones de seres humanos en el planeta Tierra en este momento, nadie es justamente como tú. Ocupas un lugar único en los designios perfectos de Dios. Quizá no sepas todos los detalles de por qué Dios te diseñó exactamente de la manera como lo hizo. Pero él sí sabe. Aun antes de que nacieras, ya tenía planeado cada momento de tu vida.

A lo mejor eres sesudo pero te gustaría ser un buen deportista. O a lo mejor eres callado y preferirías ser el que alegra todas las fiestas. No obstante, cada cualidad tiene su valor. Por eso, no malgastes tu vida deseando tener el cabello, el cuerpo, los talentos o las habilidades de alguna otra persona. Cada minuto que te enfocas en tratar de ser como otra persona es un minuto que te pierdes de ser tú mismo.

A Dios le superencanta la variedad. Por eso no es lógico pensar que pudiera crear gente idéntica. Su amor por nuestras diferencias se nota en la manera como nos creó. Altos, bajos, gordos, delgados. Gente que necesita anteojos. Gente a quienes les gusta dejarse crecer la barba. Ojos negros, ojos azules. Gente con tonos de piel diferentes y con diferentes colores de cabello. Dios los hizo a todos.

Dios te ha dado una personalidad con cualidades y habilidades especiales, ¡cosas que hacen que tú seas tú! Sólo cuando puedas apreciar esas características podrás desarrollarlas al máximo. ¡Y únicamente cuando pongas en práctica todos los dones que Dios te ha dado serás todo lo que Dios tuvo la intención que fueras!

PARA DIALOGAR
Piensa en las cualidades especiales que Dios le ha dado a cada uno de tus familiares. ¿De qué manera puede cada uno de ustedes usar esos dones para servirle?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a valorar las cualidades singulares que tú has dado a cada integrante de nuestra familia.

PARA HACER
Demuestra hoy tu aprecio por la singularidad de cada uno de tus familiares.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

LA CIENCIA Y EL CRISTIANISMO, ¿ALIADOS O ADVERSARIOS?

Autor: William Lane Craig

LA CIENCIA Y EL CRISTIANISMO, ¿ALIADOS O ADVERSARIOS?

a1Lo que sucedió, sin embargo, durante la segunda mitad del siglo veinte, fue que los historiadores y filósofos de la ciencia se dieron cuenta que esta supuesta historia de antagonismos era un mito. Como Charles Thaxton y Nancy Pearcey seña, lean en su libro The Soul of Science [El alma de la ciencia), en los trescientos años que representan el desarrollo de la ciencia moderna, desde 1500 hasta fines de 1800, la relación entre la ciencia y la religión podría ser bien descrita como una alianza. El libro de White hoy se considera más bien como una broma de mal gusto, una propaganda tendenciosa y tergiversada. Hoy se la cita solo como ejemplo de cómo no se debe hacer historia de la ciencia.

Los historiadores de la ciencia, en la actualidad, reconocen el papel indispensable que desempeñó la fe cristiana en el crecimiento y el desarrollo de la ciencia moderna. La ciencia no es algo natural a la humanidad. Como lo recalca el escritor científico Loren Eiseley, la ciencia es «una institución cultural inventada» que requiere un «terreno propicio» a fin de fructificar. La ciencia moderna no surgió en oriente ni en África sino en la civilización occidental. ¿A qué se debió esto? A la singular contribución de la religión cristiana a la cultura occidental. Como afirma Eiseley: «Fue el mundo cristiano lo que finalmente dio a luz de modo claro y articulado el método experimental propio de la ciencia».

A diferencia de las religiones orientales y vulgares, el cristianismo no considera que el mundo sea divino ni esté habitado por espíritus, sino que es el producto natural de un Creador Trascendental que lo diseñó y lo hizo existir. Por ende, el mundo es un lugar racional abierto a la exploración y al descubrimiento. Hasta las últimas décadas del siglo diecinueve, los científicos eran típicamente creyentes cristianos que no veían ningún conflicto entre su ciencia y su fe, hombres como Kepler, Boyle, Maxwell, Faraday, Kelvin, y otros. La idea de una lucha entre la ciencia y la religión es una invención relativamente reciente de fines del siglo diecinueve, un mito cuidadosamente fomentado por pensadores seculares con el propósito de minar el dominio cultural del cristianismo y de reemplazarlo por el naturalismo, que postula que nada fuera de la naturaleza es real y que la única manera de descubrir la verdad es por medio de la ciencia. Fueron tremendamente exitosos en llevar a cabo sus planes.

Pero los filósofos de la ciencia, durante la segunda mitad del siglo veinte, llegaron a la conclusión que toda la empresa científica se basa en ciertas premisas que no pueden ser probadas científicamente, sino que están garantizadas por la visión del mundo cristiano: por ejemplo, las leyes de la lógica, la naturaleza ordenada del mundo exterior, la confiabilidad en nuestras facultades cognitivas para conocer el mundo, la validez del razonamiento inductivo y la objetividad de los valores morales usados por la ciencia. Desearía enfatizar que la ciencia ni siquiera podría existir sin estas premisas y que, sin embargo, éstas no pueden ser demostradas científicamente. Son premisas filosóficas que, y esto es lo más interesante, son parte integral de la cosmovisión cristiana. Por lo tanto, la teología es una aliada de la ciencia en cuanto le proporciona el marco conceptual para que la ciencia pueda existir. Aun más, la religión cristiana, históricamente, proveyó el marco conceptual en que la ciencia nació y se desarrolló; Vivimos, por lo tanto, en una época de renovado interés en las relaciones entre la ciencia y la teología cristiana. En realidad, durante el último cuarto del siglo veinte, ha prosperado un fructífero diálogo entre la ciencia y la teología en Norteamérica y Europa. Han surgido numerosas sociedades para la promoción de este diálogo: la Sociedad Europea para el Estudio de la Ciencia y de la teología, el Foro para la Ciencia y la Religión, el Centro de teología y Ciencias Naturales (CTNS), así como otras instituciones. En particular, es significativo que han tenido lugar conferencias patrocinadas por el CTNS y el Observatorio del Vaticano, en la que prominentes científicos como Stephen Hawking y Paul Davies han explorado las implicancias de la ciencia para la teología con teólogos de la talla de John Polkinghome y Wolfhart Pannenberg. Además de haber publicaciones especializadas dedicadas al diálogo entre la cienciá y la religión, como Zygon y Perspectives on Science and Christian Faith [Perspectivas sobre la ciencia y la religión cristiana], es aun más significativo que revistas seculares como Nature  y el British Journal for the Philosophy of Science (revista dedicada a la filosofía de la ciencia) también publiquen artículos acerca de las implicancias recíprocas entre la ciencia y la teología. El diálogo entre éstas se ha vuelto tan relevante en nuestros días que, tanto la Universidad de Cambridge como la Universidad de Oxford, han establecido cátedras sobre ambas. Menciono todo esto simplemente para contrarrestar un mito cultural, un mito arraigado en la ignorancia y rechazado hoy por la mayoría de la academia: el mito de que la ciencia y la religión cristiana son adversarios inherentes más que aliados en la búsqueda de la verdad.

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

¿Tienes una meta?

Octubre 3

¿Tienes una meta?

Lectura bíblica: 1 Corintios 9:24–27

Sólo uno lleva el premio… Corred de tal manera que lo obtengáis. 1 Corintios 9:24

a1Imagínate esto: Abarcas tu escuela con una mirada como lo hace Dios y te estás observando desde arriba mientras escuchas fascinado a tu maestro favorito. Es como si estuvieras sentado sobre el Telescopio Espacial Hubble y la lente superenorme te estuviera enfocando de cerca. Sólo a ti.

Ahora amplía ese enfoque.

¿Exactamente cuantos alumnos hay en tu fila de asientos?

Cuéntalos. Di sus nombres si puedes.

¿Y en tu aula? ¿Cuántos alumnos ves?

Ahora amplía aún más el enfoque. ¿Cuántos chicos hay en toda la escuela?

¿Tienes una idea precisa de cuántos son en cada caso? Padres, ¿aproximadamente cuántas personas trabajan con ustedes?

Le cuestión es ésta. Dios ve un panorama aún mejor que tu lente telescópico. Y la meta de Dios para el evangelismo es alcanzar a todos los que puede ver a través de una lente gran angular del mundo entero.

Alcanzar al mundo es una tarea que el Señor ha encargado a toda la iglesia, es una tarea que no puedes emprender solo. Te podrías desanimar fácilmente por la enormidad de la tarea, por lo que tienes que enfocarte en la parte de la tarea que te corresponde a ti.

Tus esfuerzos por anunciar a Jesús necesitan enfocarse primero en tu círculo íntimo: tus amigos, compañeros de equipo, de escuela, tus vecinos, etc. Y puedes enfocar aún más tu visión contestando esta pregunta: De todas las personas a tu alrededor, ¿quiénes necesitan conocer a Jesús? Pídele a Dios que traiga a tu mente varias personas dentro del círculo que has enfocado. Apunta sus nombres.

Estas son personas por las cuales debes orar. Coloca tu lista en un lugar donde la puedas ver con frecuencia, y ora todos los días por estas personas.

Estas son personas para rodear de amor. Puedes ayudarles a tenerte confianza dedicándoles tiempo y siendo su amigo.

Y estas son las personas con quienes compartir a Cristo. Puedes estar atento a las oportunidades de hacerlo o a las posibilidades de crear las oportunidades para contarles de Cristo e invitarlas a aceptarlo.

Alguien ha dicho: “Si tu meta es no hacer nada, seguro que la logras”. Tienes la oportunidad de compartir a Cristo con tus amigos no creyentes. ¿Quieres saber el secreto del éxito? ¡Enfócate en tu meta y traza planes para alcanzarla!

PARA DIALOGAR
Dios tuvo un plan para alcanzarte a ti con las buenas nuevas. ¿Cuál es tu plan para alcanzar a las personas en la zona que enfocaste?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a ser mensajeros dispuestos que anuncian las buenas nuevas. Ayúdanos a crear un plan para alcanzar a otros, tal como tuviste un plan para enfocarnos a nosotros.

PARA HACER
Habla con otros creyentes acerca de cómo pueden colaborar para anunciar el evangelio a tus compañeros de escuela, vecinos y compañeros de equipo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

La confianza en Dios en un mundo de sufrimiento

Autor: Ronald Rhodes

La confianza en Dios en un mundo de sufrimiento

a1Hay otras explicaciones inadecuadas para el problema del mal que podríamos examinar, pero no están tan extendidas en la actualidad y el espacio disponible no nos lo permite.

Después de haber establecido que la existencia de la maldad es de hecho compatible con la existencia de un Dios que es absolutamente Bueno y Todopoderoso, es apropiado que, para terminar, recalquemos que nuestro amante Padre celestial nos invita a confiar en él con la fe de un niño, mientras vivimos en este mundo de sufrimiento. A veces, como padre, he tenido que tomar decisiones con respecto a mi hijo o mi hija que implican un poco de dolor (como sería el caso de llevarlos al dentista). Desde la perspectiva de mis hijos, tal vez no entiendan por qué insisto tanto en esa consulta. Les aseguro que, a pesar de la molestia (o incluso el dolor), es por su propio bien que los llevo.

Los seres humanos a veces nos preguntamos por qué Dios permite que pasemos por algunas circunstancias tan dolorosas. Pero solo porque tengamos dificultad para imaginar qué razones pueden llevar a Dios a obrar de dicho modo no significa que no tenga sus razones. Desde nuestra perspectiva humana y finita, a menudo no podemos ver más que unos hilos del gran tapiz de la vida y de la voluntad de Dios. No podemos ver todo el cuadro. Por eso Dios nos invita a confiar en él (Hebreos 11). Dios sí ve todo el cuadro y no comete errores. Él tiene una razón para permitir las circunstancias dolorosas que se atraviesan en nuestra vida, aun cuando se escapen a nuestra comprensión.

Geisler nos da algo importante para pensar a este respecto: «Aun dentro de nuestra finitud, es posible que los humanos descubramos algunos propósitos buenos para el dolor, como podría ser una advertencia de un mal peor (basta con que un infante toque una sola vez los fuegos de una cocina para que no los vuelva a tocar), y para protegernos de la destrucción propia (las terminaciones nerviosas nos permiten detectar el dolor para que, por ejemplo, no continuemos sosteniendo una olla caliente). Si el ser humano finito puede descubrir algunos propósitos buenos para el dolor; seguramente un Dios Sabio e Infinito tendrá buenos propósitos para todo el sufrimiento». Tal vez no entendamos ese propósito ahora, en la temporalidad «del presente», pero sin duda que existe. Nuestra incapacidad para discernir por qué a veces nos pasan cosas malas no contradice la benevolencia de Dios, no hace más que exponer nuestra ignorancia.

Es bueno tener presente la dimensión del tiempo. De la misma manera que evaluamos una visita al dentista a la luz de los beneficios a largo plazo que dicha visita producirá, las Escrituras exhortan a los cristianos a apreciar los sufrimientos actuales a la luz de la eternidad. Como observó el apóstol Pablo: «De hecho, considero que en nada se comparan los sufrimientos actuales con la gloria que habrá de revelarse en nosotros» (Romanos 8: 18; 2 Corintios 4: 17; Hebreos 12:2; 1 Pedro 1:6-7).

Y no nos olvidemos que aun cuando tengamos que sufrir, Dios, como Gobernador Soberano del universo, puede hacer que el mal redunde para bien (Romanos 8:28).

Tenemos un ejemplo en la vida de José. Sus hermanos le tenían celos (Génesis 37:11), lo odiaban (v. 4,5,8), querían matar- lo (v. 20), lo metieron dentro de un pozo (v. 24), y lo vendieron como esclavo (v. 28). Sin embargo, más adelante, pudo decirles a sus hermanos: «En realidad fue Dios quien me mandó delante de ustedes para salvar vidas» (45:5), y «es verdad que ustedes pensaron hacerme mal, pero Dios transformó ese mal en bien para lograr lo que hoy estamos viendo: salvar la vida de mucha gente» (50:20).

A pesar de todas las cosas malas que le sucedieron, Dios tenía un propósito providencial al haberlas permitido.

Es seguro que al apóstol Pablo no le agradaba estar encarcelado, pero Dios tenía un propósito providencial al permitir que así sucediera. Al fin de cuentas, fue en la cárcel que escribió las epístolas a los Efesios, Filipenses, Colosenses, y a Filemón (Efesios 3:1, Filipenses 1:7; Colosenses 4:10; y Filemón 9). Resulta claro que Dios hizo que el sufrimiento de Pablo redundara para bien.

A veces el «bien» que Dios produce, a partir de nuestro sufrimiento, implica acercarnos más a él. Joni Eareckson Tada, que se quebró la espina dorsal en un accidente de nata- ción y quedó cuadripléjica, dice que su tragedia la acercó mucho más a Dios. Incluso se la cita diciendo que preferiría estar en una silla de ruedas con Dios antes que caminar sin él.

A veces el «bien» que Dios produce, a partir de nuestro sufrimiento, implica un cambio positivo en nuestro carácter. Pedro se refiere a esto cuando dice: «Esto es para ustedes motivo de gran alegría, a pesar de que hasta ahora han tenido que sufrir diversas pruebas por un tiempo. El oro, aunque perecedero, se acrisola al fuego. Así también la fe de ustedes, que vale mucho más que el oro, al ser acrisolada por las pruebas demostrará que es digna de aprobación, gloria y honor cuando Jesucristo se revele» (1 Pedro 1:6-7; paráfrasis moderna: «Al que quiere celeste, que le cueste»).

Todo esto pretende subrayar la necesidad de la fe en medio de este mundo de sufrimiento. Dios ciertamente está obrando su propósito en medio nuestro, y debemos confiar en él. Me agrada la manera en que Gary Habermas y J.P. Moreland lo han expresado. Nos animan a mantener una perspectiva «de arriba a abajo»:

«El Dios del universo nos invita a contemplar la vida y la muerte desde su posición eterna de privilegio. Si lo hacemos, veremos con qué prontitud puede revolucionar nuestras vidas: las angustias diarias, los dolores emocionales, las tragedias, nuestras respuestas y responsabilidades hacia los demás, las posesiones, la riqueza, e incluso nuestro dolor físico y la muerte. Todo esto y mucho más se comprenden y permite discernir las verdades del cielo. El testimonio reiterado del Nuevo Testamento es que los creyentes deberían considerar todos los problemas, y aun toda su existencia, a partir de una perspectiva que llamamos «de arriba abajo»: primero Dios y su reino, y luego los diversos aspectos de nuestra existencia terrenal».

Al comienzo del capítulo, mencioné que Greg, el hijo de mi hermano, había muerto trágicamente. Debo admitir que una de las cosas que más sostiene a toda la familia es esta perspectiva «de arriba a abajo». En el futuro, cuando finalmente lleguemos «al mejor de los mundos posibles» que Dios tiene provisto, esa ciudad celestial «de la cual Dios es arquitecto y constructor» (Hebreos 11:10), ¡nos reuniremos para nunca más separamos! La muerte, el mal, el dolor y las lágrimas serán una cosa del pasado lejano.

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

¿PUEDE LA REENCARNACIÓN EXPLICAR LA EXISTENCIA DE LA MALDAD?

Autor: Ronald Rhodes

¿PUEDE LA REENCARNACIÓN EXPLICAR LA EXISTENCIA DE LA MALDAD?

a1Muchas personas que creen en las ideas de la Nueva Era basan su ética en la reencarnación y el Karma. El proceso de reencarnación (renacimientos continuos) se repite hasta que el alma alcanza un estado de perfección y, entonces, se fusiona de nuevo con su fuente (<<Dios o el Alma Universal»). El Karma se refiere a la «deuda» que el alma acumula por causa de las acciones buenas o malas que cometió durante la vida (o en las vidas anteriores). Si uno acumula Karma bueno, él o ella, supuestamente, se reencarnarán en un estado más deseable.

Muchas personas que creen en los postulados de la Nueva Era explican la existencia de la maldad en nuestro mundo estrictamente en función del Karma. El escritor popular de Nueva Era, Gary Zukav, por ejemplo, dice que no debemos apresuramos a juzgar cuando la gente sufre cruelmente, porque «no sabemos qué cosas se están sanando (por medio del Karma) en estos sufrimientos». Lo que Zukav llama «justicia no crítica» nos exime de la necesidad de juzgar con respecto a la maldad aparente; la ley del Karma, al final, traerá la justicia.

¿Será posible que Zukav quiera hacemos creer que cuando las milicias en Ceilán dispararon contra una madre que estaba amamantando a su hijo y luego usaron los dedos de los pies del bebé para hacer tiro al blanco, de algún modo esto traía sanidad» a las almas de la madre y el niño? Cuando los chiitas de la Unión Soviética abrieron el vientre de una mujer armenia embarazada y desmembraron al feto (hechos reales registrados en el periódico), ¿Zukav realmente espera que confiemos en esta «justicia no crítica» en vez de sublevarnos moralmente? ¿Qué tienen de divino o sagrado estas acciones?

La doctrina de la reencarnación plantea numerosos problemas. En términos prácticos, debemos preguntamos: ¿por qué se castiga a los individuos por cosas que no recuerdan haber hecho en una vida anterior? Además, si (como se nos dice) el propósito del Karma es que la humanidad se desprenda de sus deseos egoístas, ¿por qué no hay ninguna mejora evidente en la naturaleza humana después de milenios de reencarnaciones? ¿Por qué continúa propagándose la maldad? Más aun, si la reencarnación y la ley del Karma son tan beneficiosas, desde el punto de vista práctico, como alegan quienes creen en la doctrina de la Nueva Era, ¿cómo se explican los permanentes problemas sociales y económicos, entre los que se encuentran la pobreza generalizada, el hambre, las enfermedades, y los espantosos sufrimientos que aquejan la India, justamente donde esta creencia se ha enseñado sistemáticamente durante toda su historia?

Es evidente que la reencarnación no es bíblica y que contradice lo que las Escrituras enseñan acerca de la muerte y la vida después de la muerte. Hebreos 9:27 es tajante: « Está establecido que los seres humanos mueran una sola vez, y después venga el juicio». Todos los seres humanos tienen una vida como mortales sobre la Tierra, mueren una vez, y luego enfrentarán el juicio. Los hombres y las mujeres no tendrán una segunda oportunidad reencarnándose en otro cuerpo (Lucas 16:19,31; 2 Corintios 5:8).

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

 

El misionero en el espejo

Octubre 2

El misionero en el espejo

Lectura bíblica: 1 Corintios 9:16

Porque si anuncio el evangelio, no tengo de qué jactarme, porque me es impuesta necesidad; pues ¡ay de mí si no anuncio el evangelio! 1 Corintios 9:16

a1Nora creía que los misioneros eran señores pasados de moda, chapados a la antigua, hasta que conoció a Dan Barker. Un domingo a la mañana durante un festival misionero en la iglesia, Dan hizo arrancar el motor de su motocicleta clásica Harley–Davidson. Avanzó ruidosamente por el pasillo central para anunciar desde el frente que esa noche presentaría un mensaje interesante. Esa noche, vestido de ropa de cuero de pies a cabeza, Dan contó sus experiencias con motociclistas desde Alaska hasta Argentina con quienes había compartido las nuevas de Jesús.

De pronto, Nora se dio cuenta de que los misioneros podían ser personas fascinantes.

Los misioneros son personas como todas. Pero comprenden el mandato de Cristo a su seguidores: “Id y haced discípulos a todas las naciones” (Mateo 28:19).

Te convertiste en un misionero en cuanto confiaste en Cristo como tu Salvador. Eso no significa que tienes tomar el próximo vuelo a Tierra del Fuego. Lo que sí significa es que dondequiera que vayas y sea lo que sea que hagas, tus palabras y acciones ayudan a los demás a comprender mejor quién es Jesús.

Quizá te resulte difícil verte a ti mismo como un misionero. Dudas que seas lo suficientemente bueno, inteligente o espiritual. Si es así, recapacita en lo siguiente:

• Dios te da el poder para hacer lo que te ordena hacer. El Espíritu Santo vive en ti, por lo tanto, tienes en ti todo lo que necesitas para la tarea.
• Dios no espera que seas perfecto. Eres útil para Dios a pesar de tus fallas y fracasos.
• Dios no te encarga la tarea de ser un misionero aislado. Eres sólo una parte de un mundo de creyentes. La tarea nos corresponde a todos.
• Dios da los resultados. No depende de ti cambiar el corazón de nadie ni forzar a nadie a confiar en Cristo. Tú anuncias su mensaje a través de tus palabras y acciones, y él se hace cargo de los resultados en la vida de cada uno.

Eres enviado por Dios para anunciar las buenas nuevas de Jesucristo vayas donde vayas. Y has sido elegido como su representante a tus vecinos de al lado, tus compañeros de escuela y a la gente alrededor del mundo. ¡Qué privilegio maravilloso!

PARA DIALOGAR
¿Qué te hace sentir saber que Dios te ha escogido para que seas su representante?

PARA ORAR
Señor, gracias por hacernos tus representantes. ¡Ayúdanos a creer que somos dignos del desafío!

PARA HACER
Habla hoy con alguien acerca de lo que Cristo ha hecho en tu vida.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿ACASO CREAMOS NUESTRAS REALIDADES?

Autor: Ronald Rhodes

¿ACASO CREAMOS NUESTRAS REALIDADES?

a1Muchos de los que se afilian a las ideas de la Nueva Era, creen que las personas crean, con el poder de la mente, todas sus realidades, las buenas y las malas. Los escritores populares de la Nueva Era, David Gershon y Gail Straub, señalan que «no podemos evitar crear nuestra realidad; cada vez que se nos ocurre un pensamiento estamos creándola. Cada creencia que tengamos va dando forma a lo que experimentamos en la vida». Con esto en vista, «si aceptamos la premisa básica de que nuestros pensamientos crean nuestra realidad, esto significa que necesitamos asumir la responsabilidad de crear toda nuestra realidad, las partes que nos agradan y las partes que no».

Un problema crítico con este punto de vista es que si los humanos (en tanto dioses) crean su propia realidad, como sostienen aquellos que se afilian a las ideas de la Nueva Era, no hay posibilidad de condenar a los individuos que infligen maldad a otros. Por ejemplo, debemos concluir que los millones de judíos que fueron ejecutados bajo el régimen de Hitler, crearon su propia realidad. Por ende, las atrocidades de Hitler no son condenables ni éticamente malas dado que él no fue más que una parte de la realidad que los propios judíos se crearon. De modo similar, no es posible condenar a los terroristas que hicieron explotar los aviones el II de septiembre, porque los pasajeros que allí viajaban crearon esa realidad.

Cuando la hija de la profesora de teatro de Shirley MacLaine, en una colisión frontal, sufrió quemaduras que le desfiguraron el rostro, MacLaine se preguntó: «¿Por qué tuvo que elegir morir de esa manera?» . El apologista cristiano, Douglas Groothuis, después de leer el libro de MacLaine, It’s AU in the Playing [Todo es parte del juego], relata cómo el libro presenta a «Shirley llorando frente a su televisor mientras mira los efectos de un volcán chileno que mató a veinticinco mil personas. ¿Por qué llorar? ¿Acaso no eligieron esa muerte?».

Cuanto más ahondamos en las explicaciones que la Nueva Era postula para explicar la maldad, tanto más absurdas nos resultan.

 

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

La tarea más maravillosa del mundo

Octubre 1

La tarea más maravillosa del mundo

Lectura bíblica: Marcos 16:15–18

Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. Marcos 16:15

a1Todos los días durante los últimos 20 minutos de clase, Nito hace de asistente del maestro de música. Por lo general ayuda con la papelería, ordena el salón y lleva mensajes a distintas partes del edificio.

Una tarde a último momento, el maestro llamó a Nito a su escritorio. Enfrente tenía un fajo de billetes atados con un piolín. Un fajo grande.
—Nito, necesito que hagas algo importante —dijo mientras colocaba los billetes en un sobre—. Aquí están los $850 que obtuvimos en el festival musical de anoche. Quiero que los lleves a la Secretaría.

Nito nunca había visto tanto dinero junto. Boquiabierto, asintió con la cabeza y tomó el sobre. Camino hacia la Secretaría, Nito no pudo menos que sentirse orgulloso de que el maestro le hubiera confiado este encargo. Sonrió cuando entregó el sobre y le dijo a la secretaria lo que era.
Tema para comentar: ¿En qué ocasión te ha demostrado alguien que confía en ti; por ejemplo, pidiéndote que ayudes con una tarea importante? ¿Cómo te hizo sentir?
Es seguro que te gusta que te tomen en serio. La mayoría nos esforzamos todo lo posible por ser dignos de la tarea como un modo de agradecer a la persona que puso su confianza en nosotros.

Como cristianos, el Señor nos ha encargado la tarea más importante sobre la tierra. El Dios del universo tiene un paquete superimportante. Es el mensaje de salvación que sólo Jesús ofrece. Dios quiere que el paquete sea llevado a todos alrededor de todo el mundo. ¿Adivina a quién encarga que lo entregue? Sí, ¡a ti y a mí!
Uno de los mandatos últimos, más claros y más importantes que Jesús dio a sus discípulos fue: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura” (Marcos 16:15; ver también Mateo 28:18–20). Esta “Gran Comisión” no sólo es una tarea grande. La responsabilidad de compartir con el mundo la verdad acerca de Jesús es un regalo grande. Es un privilegio que viene acompañado de la maravillosa promesa de que Jesucristo siempre estará con nosotros para ayudarnos a cumplir la tarea.

Tu Dios todopoderoso hubiera podido encontrar innumerables maneras de contarle al mundo acerca de su Hijo. Podía haberlo escrito en las nubes para que todos vieran su mensaje. Hubiera podido cubrir el planeta con ángeles anunciando a viva voz el mensaje de Cristo. En cambio, nos confía a nosotros el maravilloso mensaje. Sirve al Señor con alegría. ¡Y sé fiel en entregar el paquete!

PARA DIALOGAR
¿Cómo te hace sentir el hecho de que Dios te confió el mensaje importante de su amor y su verdad?

PARA ORAR
Señor, gracias por confiarnos las buenas nuevas de tu Hijo para compartirlas hoy con otros.

PARA HACER
¿Te gustaría tener una parte en llevar el mensaje de Dios a todo el mundo? Traza planes con tu familia para empezar a hacerlo.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.