Detalles, detalles

Octubre 9

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Lectura bíblica: 2 Pedro 1:16–21

Los hombres hablaron de parte de Dios siendo inspirados por el Espíritu Santo. 2 Pedro 1:21

a1Al terminar la familia de Oscar su cena en el restaurante chino, la mesera les repartió galletitas de la fortuna. Oscar no aguantaba su curiosidad, pero cuando abrió su galletita y leyó lo que decía el papelito que había adentro, no podía creerlo. “Tendrás una gran victoria”, decía.

—Mamá, papá, miren —dijo, mostrándoles el mensaje—. Esto se debe referir al campeonato de fútbol este fin de semana. ¡Vamos a ganar!
El papá de Oscar sonrió.
—Hijo —dijo—, por supuesto que esperamos que ganarán el campeonato. Pero si ganan, no será por la galletita de la fortuna.
—¿Qué quieres decir? —preguntó Oscar.
—Las predicciones que escriben son mensajes generalizados que pueden aplicarse a casi cualquiera en cualquier momento. No puedes hacer que tu vida dependa de lo que dice una galletita de la fortuna.
—Te diré lo que sí puedes tomar en serio —agregó la mamá de Oscar—. Las profecías en el Antiguo Testamento de la Biblia fueron escritas cientos de años antes del nacimiento de Jesús. Esas son las que valen.
Oscar estaba interesado:
—¿Como qué?
–Como el que Jesús nacería en Belén —dijo ella—. Miqueas lo predijo. Y Zacarías predijo que el Mesías entraría en Jerusalén montado en un asno.
El papá de Oscar agregó:
—Y que sería traicionado por un amigo por treinta piezas de plata. Y que sus manos y sus pies serían traspasados. Las predicciones de los profetas de Dios se cumplieron todas con una exactitud del 100 por ciento.

Los padres de Oscar tienen razón. Las profecías bíblicas constituyen uno de los argumentos más poderosos a favor de que la Palabra de Dios es verdad. Considera esto: Jesucristo cumplió todas las profecías acerca del Mesías registradas en el Antiguo Testamento. La probabilidad de que un solo hombre cumpliera 48 de las profecías principales, según Peter Stoner en Science Speaks (Habla la ciencia), es de 1 en 10 a la 157 potencia. Eso es el número 10 con 157 ceros a la derecha. ¡Es imposible imaginar una probabilidad tan pequeña!

Eso nos indica dos cosas importantes acerca de la Biblia como un libro digno de confianza. Primera, como escribió Pedro, los escritores del Antiguo Testamento que predijeron al Mesías no estaban hablando por sí mismos sino que lo hacían inspirados por Dios. Segunda, porque Jesús cumplió las profecías acerca del Mesías podemos confiar que era quien decía ser: el Hijo de Dios.

Dios no quería que hubiera en tu mente ninguna duda de que su Palabra es verdad, por eso dio pruebas indubitables a través de las evidencias históricas y las profecías bíblicas. ¿Por qué? Porque él te ama y quiere que confíes en él.

PARA DIALOGAR
¿En qué se diferencian las profecías bíblicas de las galletitas de la fortuna y los horóscopos?

PARA ORAR
Alaba a Dios por darte su Palabra cierta y digna de confianza.

PARA HACER
¿Confías en fuentes de información falsas sobre el futuro, como los horóscopos? En lugar de eso, ¡tómate la costumbre de recurrir a la Palabra de Dios digna de confianza!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿CUÁL ES LA EXPLICACIÓN DEL VERDADERO ORIGEN DE LA VIDA?

Autor: William Lane Craig

¿CUÁL ES LA EXPLICACIÓN DEL VERDADERO ORIGEN DE LA VIDA?

a1La «puesta a punto» del universo provee ciertos prerrequisitos para la existencia de vida en cualquier parte del cosmos, pero no garantiza que la vida en realidad surja en el universo. En otras palabras, si bien estas condiciones propicias eran necesarias para la vida, no eran suficientes para la vida. Por lo tanto, podemos preguntamos ¿qué más se necesita? ¿Cómo explicar el verdadero origen de la vida?

A la mayoría posiblemente se nos enseñó en la escuela que la vida se originó en un «caldo primitivo» por reacciones químicas aleatorias. En la década de los cincuenta, Stanley Miller fue capaz de sintetizar aminoácidos al hacer pasar una corriente eléctrica por gas metano. Aunque los aminoácidos no son seres vivos, las proteínas están compuestas de aminoácidos, y las proteínas están presentes en todos los seres vivos, y entonces la esperanza era que, de alguna manera u otra, era posible explicar el origen de la vida.

A primera vista, dicho escenario para el origen de la vida parecería ser indefectiblemente improbable. Fred Hoyle y Chandra Wickramasinghe estimaron que la probabilidad para que entre diez y veinte aminoácidos requeridos se combinaran libremente (recordemos que en esta situación no hay selección natural y por lo tanto no se puede hablar de evolución química) para formar una enzima era una en casi 10ˆ20. Dado el tamaño de los océanos de la tierra y los billones de años disponibles, pensaban que dicha improbabilidad no era insalvable. Pero señalaban que hay dos mil enzimas hechas de aminoácidos, todas las cuales tendrían que haber sido producto de la casualidad, y la probabilidad para que eso ocurriera sería de uno en 10ˆ4000 una probabilidad tan «increíblemente pequeña» que sería impensable «ni siquiera aunque todo el universo consistiera de un caldo orgánico». Y esto no es más que el principio. Todavía queda pendiente la formación

de cadenas de ADN a partir de proteínas y de la compleja maquinaria presente en las células. Estos asuntos son demasiado complicados para poder cuantificarlos.

Por lo tanto, el escenario de un caldo primigenio nunca tuvo muchas posibilidades. Lo que la mayoría de la gente común y corriente no se da cuenta, sin embargo, es que todos estos escenarios antiguos del «origen químico de la vida» han sido descartados y abandonados. Este punto ha sido maravillosamente documentado en el libro The Mystery of Life’s Origin [El misterio del origen de la vida].Los autores puntualizan que, probablemente, nunca existió una cosa así llamada caldo primigenio, porque los procesos naturales de destrucción y dilución hubieran evitado las reacciones químicas que supuestamente hubieran originado la vida. Además, originalmente se pensó que se contaba con billones de años para que la vida pudiera originarse por casualidad. Sin embargo, hoy tenemos evidencia fósil de que la vida existía hace ya tres mil ochocientos millones de años. Esto significa que «la ventana de oportunidad» en que la vida debía originarse por casualidad estaría siendo progresivamente menor, quedando reducida a solo unos veinticinco millones de años, lo que es un margen de tiempo muy breve para estos escenarios de causalidad. Además, para los escenarios de origen químico de la vida es indispensable que la atmósfera terrestre, en sus orígenes, tuviera muy poco oxígeno; la evidencia, sin embargo, sugiere que la atmósfera originalmente era rica en oxígeno. Todavía más, no existía manera de preservar los productos de la evolución química para el supuesto segundo paso en el desarrollo. Los mismos procesos que los formaban servían para destruirlos. La Termodinámica también plantea un problema insuperable para dichos escenarios, porque no hay manera de controlar la energía bruta del ambiente, por ejemplo, la energía de los rayos o del Sol, para que puedan catalizar la evolución química.

Por estas razones, y más, todo el campo de los estudios del origen de la vida está en una encrucijada. Todas las viejas teorías no se sostienen en pie; no se avizora ninguna nueva teoría aceptable en el horizonte. El origen de la vida sobre la tierra parece ser algo inexplicable. Francis Crick ha reflexionado acerca de esto y ha dicho que «es casi como si fuera un milagro». Debido a estos problemas, algunos científicos están diciendo que, tal vez, la vida no se originó en la tierra, sino que fue originalmente transportada por meteoritos de algún otro planeta. Pero eso implica un salto de fe pura y lo único que hace es aplazar el problema. ¿Cómo se originó la vida en otro lugar? En vez de responder a la pregunta, hace que la pregunta carezca de respuesta.

A veces la gente dice que si el universo fuera infinito (o si hubiera muchos universos), entonces, a pesar de lo improbable que fuera la vida, se originaría en algún lugar por casualidad. En realidad, si el universo es infinito, la vida existiría por casualidad infinitamente muchas veces en todo el universo. Pero el problema con esta objeción es que multiplica los recursos probabilísticos sin justificación. Si pudiéramos hacer esto, podríamos explicar de la misma manera virtual cualquier hecho improbable, y con esto excluiríamos cualquier conducta racional. A pesar de lo improbable que algo pudiera ser, siempre podríamos encontrarle una explicación diciendo que en un universo infinito en algún lado podría suceder. ¿Pueden imaginarse el siguiente diálogo en una mesa de póquer en un salón de juegos en el oeste de Texas?

-Compadre ¡no estás jugando limpio! ¡Eres un tramposo! Cada vez que repartes ¡sacas cuatro ases!

-Pues mira, viejo, sé que puede parecerte sospechoso que cada vez que reparto me toquen cuatro ases, pero tienes que entender que en este universo infinito hay una cantidad infinita de partidas de póquer teniendo lugar como esta en otros lados. Así que es muy probable que en algunas de ellas, cada vez que reparto me toquen cuatro ases. Así que ¡cállate la boca de una vez y a ver si te dedicas a jugar a las cartas!

Ahora, si tú fueras el viejo, ¿serías tan tonto como para seguir jugando más partidas de póquer? Según este tipo de razonamiento, la paradoja es que nunca tendríamos prueba de que el universo es infinito, porque cualquier evidencia que así lo demuestre podría explicarse diciendo que es el resultado de la casualidad en un universo suficientemente grande (si bien todavía finito) para que la evidencia fuera solo resultado de la mera casualidad. Por lo tanto, la objeción, en última instancia, es insostenible y no puede afirmarse racionalmente.

Ahora bien, la Biblia no dice cómo se originó la vida. Solo dice: «Y dijo Dios: «¡Que haya vegetación sobre la tierra; que ésta produzca hierbas que den semilla, y árboles que den su fruto con semilla, todos según su especie!». Y así sucedió.

… y dijo Dios: «¡Que rebosen de seres vivientes las aguas, y que vuelen las aves sobre la tierra a lo largo del firmamento!»» (Génesis 1:11,20). La Biblia no es un libro científico y no nos dice qué medios, si es que se valió de algunos, usó Dios para crear la vida, pero la evidencia científica, sin duda, concuerda con que (para usar las palabras de Francis Crack), el origen de la vida fue un milagro; es decir, un hecho generado de manera sobrenatural por Dios. La Biblia y la ciencia, evidentemente, no entran en conflicto a este respecto; de hecho, en todo caso, la evidencia científica es más clara que la Biblia en el sentido de que el origen de la vida se debió a un acto milagroso de Dios el Creador.

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

Apoyados en las promesas de Dios

Octubre 8

Apoyados en las promesas de Dios

Lectura bíblica: Mateo 4:1–11

No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios. Mateo 4:4

a1La silla de la cocina parecía en buenas condiciones. Pero cuando Miguel se sentó para comer, una de las patas se quebró en dos. Al caer, Miguel quiso agarrarse de la mesa. Pero el problema fue que se tomó de una punta del mantel, sobre el que había un plato repleto de fideos y un vaso de leche. Una pequeña quebradura en la pata de la silla significó que Miguel terminó “luciendo” su comida de pies a cabeza. La silla sencillamente no había podido sostener el peso de Miguel.

Algunos creen que la Biblia es como una silla vieja con una pata rota. Piensan que dice cosas lindas de Dios, del amor y de la fe. Pero sospechan que bajo las presiones, la Biblia se desploma, que no puede aguantar el peso de las preguntas difíciles.

Tema para comentar: ¿Qué opinas? ¿Es la Biblia valiosa únicamente porque tiene un lindo mensaje, o es la Palabra de Dios totalmente cierta? ¿Cómo lo sabes?
Si creemos que Jesús es el Hijo de Dios —que es veraz y omnisciente— entonces tenemos que creer en lo que él enseñó acerca de la Biblia. Jesús mismo dijo que “la Escritura no puede ser anulada” (Juan 10:35). En Mateo 12:40, Jesús contó la experiencia de Jonás como un hecho, no como ficción. Vez tras vez se refería a las Escrituras al enseñar, y es evidente que consideraba que las enseñanzas, los pormenores históricos y los eventos del Antiguo Testamento eran fidedignos.

Vemos claramente la actitud de Jesús hacia las Escrituras en el relato de sus tentaciones en el desierto. Cada vez que Satanás le lanzaba una pregunta o una tentación, nuestro Salvador respondía citando pasajes de las Escrituras. No sólo estaba totalmente convencido de que la Palabra de Dios era verdad, sino que también la usó como un arma poderosa para derrotar a su enemigo.

Para Jesús, la Biblia no era meramente un libro bueno con historias inspiradoras. Era un relato digno de confianza de la historia humana, un cuadro poderoso del interés de Dios en nuestra vida y una promesa fidedigna de la fidelidad de Dios.

Proverbios 30:5 dice que “probada es toda palabra de Dios”. Puedes estar seguro de que la Biblia es el mensaje veraz y exacto de Dios a los seres humanos. No es como una silla vieja que se desploma ante la menor presión. Es la verdad firme del Señor que permanecerá de pie pase lo que pase.

PARA DIALOGAR
¿De qué manera te ayuda la fe evidente de Jesús en la Biblia a creer que la Palabra de Dios es digna de confianza? ¿Te alienta a confiar en la Biblia con todo tu corazón?

PARA ORAR
Señor, gracias por darnos un mensaje de tu amor y verdad digno de confianza.

PARA HACER
Jesús pudo recitar tan bien los pasajes bíblicos porque dedicaba su tiempo a estudiarlos y aprenderlos. Escoge un versículo bíblico para pensar y memorizar hoy.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿QUÉ SIGNIFICA LA HIPÓTESIS DE «MUCHOS MUNDOS»?

Autor: William Lane Craig

¿QUÉ SIGNIFICA LA HIPÓTESIS DE «MUCHOS MUNDOS»?

a1Los teóricos que defienden la alternativa de la casualidad se han visto, por lo tanto, obligados a adoptar una hipótesis extraordinaria: la de «muchos mundos». De acuerdo con esta, nuestro universo sería solo un elemento más de una colección mayor de universos, todos reales, y universos existentes y no solo posibles. Para asegurar que en el concierto de mundos apareciera, por casualidad, un universo con condiciones propicias para la vida, se estipula que hay una cantidad infinita de universos en el conjunto (para que se realicen todas las posibilidades) y que las constantes y cantidades físicas se ordenan de manera aleatoria (para que los mundos no sean todos iguales). Por ende, en alguna parte de este concierto de mundos aparecerán solo, por casualidad, universos armónicamente ajustados como el nuestro. No debería sorprendernos observar condiciones precisamente-balanceadas, ya que observadores como nosotros solo existen en aquellos universos que están bien «puestos a punto».

El hecho de que científicos serios, deban sentirse forzados a recurrir a dicha hipótesis metafísica extraordinaria es una medida del grado a que estos clamores de «puesta a punto» exigen justificación. Paul Davies no hace mucho declaró que el caso a favor del diseño se mantiene en pie o cae conforme al éxito de la hipótesis de muchos mundos.

¿Qué se puede decir, entonces, de esta hipótesis? En primer lugar, debemos darnos cuenta que no es más científica ni menos metafísica que la hipótesis de un «diseñador cósmico». Como dice el teólogo y científico John Polkinghorne: «La gente procura pergeñar un relato de «muchos universos» en términos seudocientíficos, pero eso es seudo ciencia. Pensar que pudiera haber muchos universos con diferentes leyes y circunstancias no es otra cosa que una conjetura metafísica». Pero como hipótesis metafísica, la de muchos mundos es argumentativamente inferior a la del diseño, porque ésta es más simple. Según un principio conocido como la navaja de Ockham, no se deberían multiplicar las causas más allá de lo necesario para explicar los efectos. Y es más simple postular un diseñador cósmico para explicar nuestro universo que la de una colección infinitamente recargada e inventada de universos, como requiere la hipótesis de muchos mundos. Por lo tanto, es preferible la hipótesis del diseño.

En segundo lugar, no hay manera conocida de generar un concierto de mundos. Nadie ha sido capaz de explicar cómo o por qué dicha colección diversa de universos pudiera y debiera existir. Además, los intentos que se han hecho requieren también estar ajustados. Por ejemplo, aunque algunos expertos en cosmografía apelan a las llamadas teorías inflacionarias del universo para generar un concierto de mundos, el único modelo inflacionario consistente es la teoría Inflacionaria del Caos de Linde, la cual requiere una puesta a punto inicial para comenzar el proceso de inflación.

En tercer lugar, la hipótesis de muchos mundos enfrenta un grave cuestionamiento desde la teoría «de la Evolución Biológica», que es uno de los puntos de la cosmovisión científica. Antes de continuar, un poco de antecedentes: durante el siglo diecinueve, el físico alemán Ludwig Boltzmann, propuso un tipo de hipótesis de muchos mundos para explicar por qué no encontramos el universo en un estado de «muerte por calor» o equilibrio termodinámico en el que la energía estuviera distribuida en forma uniforme por todo el universo. Boltzmann planteó la hipótesis de que el universo, en su conjunto, está, de hecho, en un estado de equilibrio, pero que con el transcurso del tiempo las fluctuaciones en el nivel de energía ocurren aquí y allá en todo el universo de manera que solo por casualidad habrá regiones aisladas en las cuales exista el desequilibrio. Boltzmann se refiere a estas regiones aisladas como «mundos». No deberíamos sorprendernos al observar que nuestro mundo está en un estado de desequilibrio muy improbable dado que en el concierto de todos los mundos la probabilidad exige que algunos mundos estén en desequilibrio… y el nuestro es uno de esos mundos.

El problema de esta osada hipótesis de muchos mundos es que si el nuestro no es más que una fluctuación en un mar de energía difusa, sería muchísimo más probable que tuviéramos que observar una región de desequilibrio mucho menor que la presente. Para que existiéramos, una fluctuación menor, aunque solo fuera una que produjo nuestro mundo en un instante por un enorme accidente, sería muchísimo más probable que una progresiva disminución de la entropía para dar forma al mundo tal como lo conocemos. En realidad, esta hipótesis, de adoptarse, nos obligaría a considerar que el pasado es ilusorio, que todas las cosas solo tienen una mera apariencia de antigüedad, y que las estrellas y los planetas son igual de ilusorios. Y dicho tipo de mundo, en que las estrellas no son más que «imágenes», en cierto modo sería mucho más probable, dado el estado de equilibrio generalizado, que un mundo con hechos temporalmente genuinos y espacialmente distantes. Por lo tanto, esta hipótesis de muchos mundos ha sido rechazada por toda la comunidad científica, y el desequilibrio actual suele considerarse nada más que como el resultado de una condición de baja entropía inicial misteriosamente existente al principio del universo.

Ahora bien, la hipótesis de muchos mundos conlleva un problema paralelo igual a la explicación de un universo bien ajustado. Según la teoría Hegemónica de la Evolución Biológica, la vida inteligente como la nuestra, si ha de evolucionar, lo hará hacia el fin de la vida del sol tanto como sea posible. Cuanto menor sea el tiempo disponible para el funcionamiento de los mecanismos de mutación genética y de selección natural, menor será la probabilidad de evolución de vida inteligente. Dada la complejidad del organismo humano es muchísimo más probable que nosotros evolucionemos más tardía que tempranamente en la vida del sol. Por lo tanto, si nuestro universo no es más que uno en un concierto de mundos, sería abrumadoramente más probable que estuviéramos observando un sol muy viejo más que uno relativamente joven de solo unos pocos billones de años. Si somos producto de la evolución biológica, deberíamos hallarnos en un mundo en que evolucionamos tardíamente en la vida de nuestra estrella. En realidad, adoptar la hipótesis de muchos mundos, para evitar explicar la «puesta a punto» del universo, también resulta en una forma extraña de ilusionismo. Sería mucho más probable que todas nuestras estimaciones astronómicas, geológicas y biológicas de edades relativamente jóvenes estuvieran erradas, que en realidad existimos tardíamente en la vida del sol y que la apariencia de juventud del mismo y la tierra no es más que una enorme ilusión, lo que es científicamente un disparate. Por lo tanto, o no somos productos de la casualidad de la evolución biológica (en cuyo caso el diseño debe ser cierto) o no somos productos de la casualidad en un concierto de mundos (en cuyo caso el diseño debe ser cierto). Sea cual fuere el caso, la lógica nos conduce a un diseñador.

Con el fracaso de la hipótesis de muchos mundos, el último obstáculo a la inferencia del diseño en la «puesta a punto» del universo termina por resquebrajarse. Dada la incomprensible improbabilidad especificada de que las condiciones iniciales del universo fueran ya propicias para la vida es plausible creer, como dice la Biblia, que este mundo fue providencialmente ordenado por Dios para sostener la vida.

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

¿Una Biblia santa o llena de errores?

Octubre 7

¿Una Biblia santa o llena de errores?

Lectura bíblica: Juan 19:35

El que lo ha visto ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero. Él sabe que dice la verdad, para que vosotros también creáis. Juan 19:35

a1Mirta no sabía qué decir. Estaba sentada en su pupitre en la primera fila, en la clase de Ciencias y escuchando al profesor arrasar con la Biblia. Éste dijo que después de siglos de escribas traduciendo y copiando el texto original, no hay manera de comprobar que la Biblia que tenemos en la actualidad diga lo que los autores escribieron. Para colmo, afirmó que la Biblia estaba llena de errores históricos y científicos, y que no era digna de confianza.

Las palabras del profesor le cayeron a Mirta como un balde de agua fría. Siempre había creído que la Biblia era la Palabra de Dios, digna de confianza en todo sentido. Pero, ¿cómo podía contradecir a su profesor?

Tema para comentar: ¿Conoces a personas que no creen que la Biblia sea verdad, y que creen que es su obligación hacerte dudar a ti también? ¿Qué haces en ese caso?

Quizá tu fe haya sido zarandeada por un profesor o amigo que insiste que la Biblia está llena de errores. Pero consideremos algunas cosas concretas acerca de la Biblia que el profesor se olvidó de mencionar:

• La Biblia fue escrita a lo largo de 1.600 años por unos 40 autores; no obstante, su mensaje es consecuente de punta a punta.
• Los eruditos judíos que copiaban el texto del Antiguo Testamento seguían pautas estrictas para asegurarse de que copiaban todo exactamente como el original.
• Los eventos registrados en el Nuevo Testamento, incluyendo la resurrección de Jesús, han sido confirmados por escritos históricos del mismo período.
• El Antiguo y el Nuevo Testamentos son los documentos de la antigüedad preservados con más exactitud y mejor comprobados.

Es cierto que la Biblia contiene algunas historias bastante increíbles, cosas milagrosas que la ciencia no puede explicar, tal como el relato de Jesús resucitando a Lázaro o el de la alimentación de más de 5.000 personas con cinco panes y dos pescados. Pero, como destaca el libro de los Hechos, cada evento registrado en la Biblia “no ha ocurrido en algún rincón” (Hechos 26:26). En otras palabras, muchas personas vieron todos los acontecimiento narrados y dieron testimonio de que son ciertos.

La próxima vez que alguien trate de convencerte de que la Biblia está llena de fallas, diles que las evidencias firmes confirman que la Palabra de Dios es cierta, fiel y santa.

PARA DIALOGAR
¿Qué hechos concretos de la Biblia te ayudan a creer que lo que dice es cierto?

PARA ORARSeñor, muestra la verdad de tu Palabra a los que no la creen. Gracias porque podemos depender de tu Palabra fiel.

PARA HACER
¿Tienes algún amigo que necesita escuchar estas verdades? Dedica tiempo para pedirle a Dios sabiduría a fin de saber cómo explicar estas verdades, ¡luego traza un plan para hacerlo!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿QUÉ SIGNIFICA «LA PUESTA A PUNTO» DEL UNIVERSO?

Autor: William Lane Craig

¿QUÉ SIGNIFICA «LA PUESTA A PUNTO» DEL UNIVERSO?

a1El hecho de que el universo exista no es garantía de que tenga condiciones propicias para la vida. Los científicos solían pensar que cualquiera que fueran las condiciones iniciales del universo, eventualmente evolucionaría a las complejas formas de vida que conocemos hoy, como postula el punto cinco con respecto a la concepción científica del mundo. Uno de los últimos descubrimientos, con respecto al origen y la evolución de la vida, sin embargo, ha sido el de lo increíblemente coordinado que nuestro universo debió estar desde el mismo momento de la gran explosión para que la vida pudiera originarse en el cosmos. Durante los últimos casi treinta años, los científicos han quedado atónitos por el descubrimiento de lo complejo y sensible que debió ser el equilibrio de las condiciones iniciales en ocasión de la gran explosión para que el universo permitiera el origen y la evolución de la vida. En los diversos campos de la Física y la Astrofísica, la Cosmografía clásica, la Mecánica Cuántica y la Bioquímica, los descubrimientos han develado reiteradas veces que la existencia de la vida depende de un equilibrio delicado de constantes y cantidades físicas. De producirse la más mínima alteración de éstas, el equilibrio se destruiría y la vida no existiría. En realidad, en muchos casos, ni siquiera las estrellas y los planetas ni la química ni la materia atómica propiamente dicha podrían existir, mucho menos la vida biológica. En realidad, el universo parece haber sido «puesto a punto» desde el momento incipiente para permitir la existencia de vida inteligente.

Por ejemplo, cambios en la fuerza de gravedad o la fuerza electromagnética en el orden de uno en 10ˆ40 hecho imposible la existencia de estrellas como nuestro Sol, y, por lo tanto, la vida tampoco hubiera sido posible. Una disminución o aumento en la velocidad de la expansión de solo una fracción en un millón de millones, cuando la temperatura del universo era 10ˆ10 grados hubiera resultado en el colapso del mismo en un magma de fuego o hubiera hecho imposible que las galaxias se condensaran, haciendo imposible la vida en ambos casos. Es necesario que lo que se conoce como la constante cosmológica, crucial para el desarrollo de nuestro universo, haya sido inexplicablemente «puesta a punto» en no más ni menos que una fracción de 10ˆ53 para que fuera posible la existencia de un universo con condiciones para la vida. Esta es solo una de las muchas constantes y cantidades que deben estar presentes para que haya condiciones aptas para la vida en el universo.

No es cuestión de que cada cantidad esté en su justa medida, sino que también deben estar «puestas a punto» las cantidades relativas entre estas. Por ende, la situación no se asemeja a una ruleta en los casinos de Montecarlo que debe arrojar un conjunto de ciertos números; sino que se parece más a la ruleta de Montecarlo arrojando un conjunto de ciertos números, y que esos números tengan determinada relación entre sí. Por ejemplo, que el número arrojado por una ruleta sea siete veces más grande que el número arrojado por otra ruleta y que un tercio del número en otra ruleta. La existencia de un universo con condiciones aptas para la vida es abrumadoramente improbable.

¿Cómo deberíamos entender la noción de probabilidad presente en un universo con condiciones aptas para la vida? John Barrow, físico británico, nos sugiere algunas ideas. Nos invita a trazar un punto rojo en una hoja de papel para que represente nuestro universo. Ahora bien, una variación mínima en algunas de las condiciones iniciales nos permite representar un universo diferente. Si hay condiciones para la vida, trazamos otro punto rojo, si no hay condiciones para la vida, trazamos un punto azul. Repitamos esto una y otra vez hasta que la hoja de papel esté completamente cubierta de puntos. ¿Con qué terminamos? Terminamos con un mar azul y unos pocos puntitos rojos. Es en este sentido que puede decirse con propiedad que la existencia de un universo con condiciones para la vida sería increíblemente improbable.

Algunas personas dirán: «Sí, nuestro universo es improbable. Pero cualquier otro universo sería igualmente improbable. Sería como ganar la lotería. La posibilidad de que cualquier persona gane la lotería es muy improbable, pero alguien tiene que ganar». Esta objeción sirve para destacar que no es solo cuestión de probabilidades, sino de probabilidad específica lo que está en juego. No es solo la probabilidad de la existencia de un universo u otro, sino la probabilidad de la existencia de ununiverso con condiciones aptas para la vida. Por lo tanto, la analogía correcta sería una lotería en la que un billón de billones de billones de bolitas negras se revuelve con una bolita blanca y luego se nos invitara a tomar una bolita con los ojos cubiertos. Si bien todas las bolitas tienen la misma probabilidad de salir, será muchísimo más probable que la bolita que saquemos sea negra y no blanca. Para completar esta analogía, supongamos que nuestra vida dependiera de sacar una bolita blanca: ¡si no sacas una bolita blanca, estás muerto! Si metiéramos la mano, con los ojos cubiertos, entre todos esos millones y millones de bolitas negras, y de pronto descubriéramos que habíamos sacado la única blanca que había, con todo derecho sospecharíamos que alguien había hecho trampa. Si todavía eres escéptico, suponte que para evitar la ejecución debieras sacar una bolita blanca tres veces seguidas. Las probabilidades no serían significativamente diferentes, pero nadie, en su sano juicio, pensaría que si saca una tras otra bolita blanca hubiera sido solo por casualidad.

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler

El zoológico en la iglesia

Alimentemos El Alma

El zoológico en la iglesia

Algunos son como lobos – vestidos de oveja, esparciendo falsa doctrina.

Algunos son como camaleones – cambiando colores con el público.

Algunos son como insectos – buscan las tinieblas porque sus obras son malas.

Algunos son como gavilanes – solo aparecen en la iglesia si un amigo ha muerto.

Algunos son como puercos – codiciosos en busca de lo suyo.

Algunos son como gallos – siempre cantando acerca de algo.

Algunos son como cabras – siempre corneando a los demás.

Algunos son como puercoespines – siempre metiendo una espina en los demás.

Algunos son como ranas – brincando de una iglesia a otra.

Algunos son como mosquitos – plena molestia.

Algunos son como gansos – solo van a la iglesia cuando el clima es bueno.

Algunos son como abejas – te pican cada vez.

Algunos son como leones – siempre rugiendo acerca de algo.

Algunos son como burros – muy tercos.

Algunos son como gatos y perros – no pueden llevarse bien con los demás.

Algunos son como halcones – siempre haciendo presa de otros.

Algunos son como elefantes – con una memoria larga que se acuerda del mal que otro le hizo años atrás.

Algunos son como leopardos – con manchas en sus vidas que impiden crecimiento espiritual.

Algunos son como monos – mira como actúan si no lo crees.

Algunos son como castores – siempre dispuestos.

Algunos son como hormigas – muy trabajadores.

Algunos son como canarios – cantando por la vida.

Algunos son como águilas – vuelan por encima de las nubes de las circunstancias.

Algunos son como ovejas – siguen al Buen Pastor donde sea que los guía.

http://www.alimentemoselalma.com

Escondido en Dios

Autor:Jorge A. Salazar

Escondido en Dios

a1Muchas veces he escuchado palabras valientes como “no importa lo que pase yo siempre amaré al Señor” pero me parece interesante que la mayoría de las veces cuando escucho este tipo de ideas vienen de personas que están pasando por cosas maravillosas en sus vidas o momentos de gran felicidad.

Habacuc escribe al final de su libro:

“Aunque la higuera no florezca,
ni en las vides haya frutos,
aunque falte el producto del olivo,
y los labrados no den mantenimiento,
y las ovejas sean quitadas de la majada,
y no haya vacas en los corrales;
con todo, yo me alegraré en Jehová,
y me gozaré en el Dios de mi salvación.
Jehová el Señor es mi fortaleza,
el cual hace mis pies como de ciervas,
y en mis alturas me hace andar.” (Hab. 3:17-19)

Lo impresionante para mi es que lo dice en medio de un tiempo muy difícil en la vida de su nación y en su vida personal. Peor aún, Dios le acaba de decir que una nación peor que la que los ha invadido se levantará y que vendrán tiempos mucho más duros.

Con todo, dice Habacuc, yo me alegraré en el Señor, Él es mi fortaleza. Y no lo dice en el sentido de que Dios es su fuerza, sino en el sentido de que es su fortaleza; su refugio. Las fortalezas son esos lugares fortificados en los que un pueblo se puede refugiar contra el ataque de sus enemigos. Dios es nuestra fortaleza. Podemos escondernos en Dios y tener la confianza que estamos en el sitio más seguro e impenetrable del universo.

Dios te llene de paz y alegría.

http://lapazdecristo.mx/

Más amor del que te imaginas

Octubre 6

Más amor del que te imaginas

Lectura bíblica: Jeremías 31:1–6

Con amor eterno te he amado; por tanto, te he prolongado mi misericordia. Jeremías 31:3

a1Las “amigas” de Hortensia se burlan de ella porque, aun teniendo el dinero, la mamá no le quiere comprar los pantalones de última moda. Javier ya no encaja con sus amigos porque no fue seleccionado para el equipo de fútbol. Y desde que Susy se negó a ayudar a su mejor amiga a copiar en un examen, ésta la ha hecho sentir como una basura.
Tema para comentar: ¿De qué modo te han decepcionado tus amigos últimamente? ¿Cómo te sentiste?

A todos nos ha pasado. Justo cuando más necesitábamos el cariño de nuestros amigos, en fin, si estuviéramos dando calificaciones, éstos hubieran salido reprobados. La amistad es un gran regalo de Dios. Pero también nos puede lastimar porque aun nuestros mejores amigos no nos aman a la perfección.

¿Has notado alguna vez que los demás muchas veces nos exigen que cumplamos sus expectativas si pensamos conservarlos como amigos? Nos hacen sentir como si tuviéramos que ganarnos su amor y aceptación por medio de comportanos exactamente como ellos quieren. Algunos esperan que nos mantengamos a la última moda en el peinado o la ropa para seguir en el grupo de chicos. Otros nos aceptan únicamente si obtenemos buenas calificaciones o nos destacamos en los deportes. Y otros más esperan que hagamos algo en particular antes de aceptarnos. Si lo piensas, verás que nos pasamos mucho tiempo tratando de alcanzar las normas de otros para ganarnos su cariño.

Pero tu Señor no es así, por eso su amor es tan maravilloso. No tenemos que hacer nada para ganarnos su amor y amistad. De hecho, no hay nada que podamos hacer. Su amor es a toda prueba porque él nunca te falla ni te desilusiona. Te ama tal cual eres. Nunca te dejará.

Eres importante para Dios, y nunca podría ser de otra manera. El que te acepte no depende de lo que hagas. Recuerda que Dios siendo tu Padre celestial te confirma que te acepta, te ama y te da importancia. Te ama con todos tus puntos fuertes especiales y está a tu disposición en medio de tus debilidades. Y cuando alguien te desilusiona, recuerda que Dios siempre está contigo, amándote venga lo que venga.

Un Dios que ama de esta manera merece nuestro afecto y devoción. ¡Disfruta su cariño, y dale gracias hoy!

PARA DIALOGAR
¿En qué sentido es el amor de Dios distinto del amor de los que te rodean?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a no preocuparnos por ser iguales que los demás para ganarnos su cariño. Gracias por amarnos y aceptarnos tal como somos.

PARA HACER
Ya que Dios te ha demostrado esta clase de amor a toda prueba y eterno, ¿de qué manera te gustaría demostrar hoy tu cariño por un amigo o familiar?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL UNIVERSO?

Autor: William Lane Craig

¿CUÁL ES EL ORIGEN DEL UNIVERSO?

a1El punto diez, con respecto al contorno de la visión científica del mundo, plantea la cuestión de los orígenes del cosmos. Es la pregunta crucial de la creación: ¿cuál es el origen del universo? ¿Por qué existe? La Biblia comienza con las palabras: «Dios, en el principio, creó los cielos y la tierra». Nos enseña así que el universo tuvo un principio. La Biblia no dice que este principio haya sido reciente. Eso es una inferencia equivocada basada en la suma de las edades de diversas figuras del Antiguo»Testamento. Pero las genealogías del Antiguo Testamento no pretenden registrar todas las generaciones y, en todo caso, dicho recuento solo nos llevaría a la creación de la vida sobre la Tierra (cf. Génesis 1:2) y no al origen mismo del universo (cf. Génesis 1:1). Desde la antigüedad hasta el siglo veinte, la doctrina bíblica de que el universo tiene un origen ha sido repudiada tanto por la filosofía griega como por el ateísmo moderno. A pesar de esto, la Iglesia se ha mantenido firme en su afirmación de la creación temporal del universo a partir de la nada.

Luego, en 1929, sucedió algo alarmante. Un científico, llamado Edwin Hubble, descubrió que la luz de las galaxias más alejadas parecían más rojas de que lo que era de esperar. La conclusión insólita a la que Hubble arribó fue que la luz es más roja porque el universo se está separando, está en expansión. Esto afecta, por lo tanto, la luz de las galaxias, ya que cada vez se alejan más de nosotros.

Pero esta es la parte interesante: Hubble no solo demostró que el universo se está expandiendo sino que se está expandiendo igual en todas las direcciones. Para hacemos una idea de esto, imaginemos un globo con botones pegados a su superficie. Al inflarlo, los botones se alejan entre sí cada vez más, aunque están bien adheridos en un lugar. Estos botones se asemejan a las galaxias en el espacio. Como el espacio se está expandiendo, todas las galaxias están cada vez más alejadas entre sí.

Increíblemente, esto implica que si nos retraemos en el tiempo, todo debió estar antes más y más próximo entre sí. Al final, en algún momento del pasado finito, todo el universo conocido estaba concentrado en un punto matemático, que los científicos llaman la «singularidad», a partir de la cual el universo ha estado expandiéndose desde entonces.

Cuanto más nos retraemos en el tiempo, más denso se toma el universo, hasta que, al final, se llega a un punto de densidad infinita a partir del cual comenzó a expandirse. Este suceso inicial se conoce como el «big bang», o la gran explosión.

El suceso que marca el principio del universo llega a ser más increíble cuando se tiene en cuenta que no existía nada antes de este. No existía nada antes de la singularidad, porque está en los límites del espacio físico y del tiempo. Representa, por lo tanto, el origen, no solo de la materia y de la energía, sino también del espacio físico y del tiempo mismo. Los físicos John Barrow y Frank Tipler observan: «En esta singularidad comienza la existencia del espacio y del tiempo; literalmente no existía nada antes de la singularidad, por lo que, si el universo se originó allí, verdaderamente tendríamos una creación de la nada».

Se trata de una conclusión profundamente inquietante para cualquiera que la reflexione, porque hay una pregunta que no se puede suprimir: ¿por qué existe el universo en vez de la nada? No puede haber ninguna causa natural y física para la gran explosión dado que, en palabras del filósofo Quentin Smith: «Pertenece analíticamente al concepto de la singularidad cosmológica que no es el efecto de hechos físicos anteriores. La definición de singularidad … conlleva que es imposible extender el marco espacio temporal más allá de la singularidad…lo que obliga a descartar la idea de que la singularidad es un efecto de algún proceso natural anterior». Sir Arthur Eddington, al considerar el inicio del universo, opinaba que la expansión del mismo era un concepto tan prepotente e increíble que «Me siento indignado de que alguien pueda creer en él, excepto yo mismo». Al final, se vio obligado a concluir: «El principio parece presentar dificultades insalvables a menos que acordemos considerarlo como un evento francamente sobrenatural».

Algunas personas se sintieron comprensiblemente perturbadas por la idea de que el universo, aparentemente, hubiera sido creado de la nada. Intentaron, por lo tanto, descubrir el modo de eludir la singularidad inicial y recuperar la idea de un universo eterno, pero todo fue en vano. La historia de la cosmología del siglo veinte ha sido la historia de reiteradas refutaciones de dichas teorías no estándares y la corroboración de la teoría de la Gran Explosión. El veredicto, abrumadoramente mayoritario, de la comunidad científica ha sido que ninguna de estas teorías alternativas son superiores a la teoría de la Gran Explosión. Una y otra vez, los modelos que pretenden evitar las implicaciones del modelo estándar de un principio absoluto del universo han tenido que ser rechazados por insostenibles o por no poder probar la ausencia de un principio. Por ejemplo, en algunas de dichas teorías, como en la de un universo oscilatorio (que se expande y contrae indefinidamente) o la de un universo caóticamente inflacionario (que genera continuamente nuevos universos), si bien los hipotéticos universos tienen un futuro potencialmente infinito, tienen en cambio un pasado finito. Las teorías de un universo fluctuando en el vacío (que postulan un vacío eterno que dio origen a nuestro universo) no pueden explicar por qué, si el vacío era eterno, no podemos observar un universo infinitamente viejo. Si bien estas teorías circulan de vez en cuando en la prensa popular, dichos modelos han sido abandonados por casi todos los teóricos de hoy.

Uno de los intentos recientes más celebrados para evitar la singularidad inicial ha sido postulado por la teoría de Gravedad Cuántica de Stephen Hawking, que en su momento recibió mucha atención en la prensa popular, gracias a su éxito de ventas A Brief History of Time [Una breve historia del tiempo]. Según su teoría, el pasado es finito pero no tienen ningún principio o límite. Hawking no teme sacar conclusiones teológicas de su modelo. Escribe: «El universo no tendría ni principio ni fin y no sería ni creado ni destruido.

Simplemente, sería. ¿Qué lugar queda entonces para un Creador?».

Por desgracia, para los detractores de la creación, el modelo de Hawking no puede ser una descripción realista del universo. Para mencionar solo un aspecto: él presupone que el universo existe en un tiempo imaginario en vez de en un tiempo real. Esto significa que, en sus ecuaciones, Hawking usa números imaginarios para las coordenadas de tiempo, números como la raíz cuadrada de ,1. El problema es que dichos números no son más que algoritmos matemáticos o funciones sin significado físico. Ya, en 1920, Eddington exploró lo que llamó el «truco» de usar números imaginarios para definir las coordenadas del tiempo, pero concluyó que «no era muy productivo» para especular acerca de las implicancias que podía tener porque, según él, «no se trata más que de instrumentos analíticos». El tiempo imaginario, dijo, era meramente un instrumento ilustrativo que «no correspondía a ninguna realidad física».

Asombrosamente, en un libro más reciente, The Nature of Space and Time [La naturaleza del espacio y el tiempo] (1996), Hawking reconoce precisamente esto. Dice: «Una teoría física no es más que un modelo matemático y no tiene sentido preguntarse si corresponde a la realidad … Lo que importa es que la teoría pueda predecir los resultados de las mediciones». Ahora bien, si lo único que hace la teoría de Hawking es esto, es obvio que no elimina un verdadero principio para el universo ni la necesidad de un Creador. Se trata simplemente de usar términos matemáticos para redescribir el universo con un principio singular de manera tal que la singularidad no figure en la redescripción. En cualquier caso, la teoría de Hawking, de interpretarse de manera realista, todavía implica un origen absoluto del universo, aunque no se haya originado en una singularidad, como postula la teoría de la Gran Explosión. Su modelo no tiene un punto de principio sino que tiene solo un pasado finito y, por lo tanto, un origen absoluto. El mismo Hawking se encarga de resumir la situación: «Casi todos hoy creen que el universo, y el tiempo mismo, tuvo su principio con la Gran Explosión».

Dadas las obvias implicancias teológicas planteadas por un origen del universo a partir de la nada es factible esperar que se continúen proponiendo teorías alternativas al modelo de la Gran Explosión, en un intento de restaurar un universo eterno. Paul Steinhardt, de la Universidad de Princeton, recientemente fue objeto de gran cobertura en la prensa popular por su nuevo modelo cíclico o ekpirótico del universo. Estas propuestas alternativas deberían ser recibidas con beneplácito y cotejadas con la evidencia, porque el patrón continuado de fracasos de dichos modelos alternativos no hace más que corroborar la predicción de un principio absoluto según el modelo estándar de la Gran Explosión, aumentando la credibilidad de esta teoría. A pesar de la predisposición contraria de muchas personas, la evidencia acumulada apoya consistentemente la visión de un universo creado de la nada. ].M. Wersinger, profesor de física de la Universidad de Auburn, hace las siguientes observaciones:

«Al principio, la comunidad científica era reacia a aceptar la idea del nacimiento del universo.

»El modelo de la gran explosión no solo parecía dar la razón a la idea judeo-cristiana de un principio para el mundo, sino que también parecía requerir la intervención de una creación sobrenatural. ..

»Se requirió tiempo, observaciones y cuidadosas verificaciones de las predicciones del modelo de la gran explosión, antes de que la comunidad científica se convenciera y aceptara la idea de una génesis cósmica.

»La gran explosión es un modelo muy productivo que, por su fuerza, se impuso a una comunidad científica reacia».

Contra toda expectativa, la ciencia corroboró la predicción de la Biblia del principio del universo.

 

¿QUIÉN CREO A DIOS? Edición en español publicada por Editorial Vida – 2007 Miami, Florida

© 2003 por Ravi Zacharias y Norman Geisler