LO INTRÍNSECAMENTE BUENO

LO INTRÍNSECAMENTE BUENO

9/9/2017

Todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8

Casi por definición, ciertas cosas en el reino espiritual son buenas. En primer lugar, Dios mismo es bueno. “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Ro. 2:4).

En segundo lugar, la Palabra de Dios es buena y obra para nuestro bien. Pablo les dijo a los ancianos de Éfeso: “Os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hch. 20:32).

En tercer lugar, los santos ángeles de Dios son buenos y están para apoyar a los creyentes. El escritor de Hebreos confirma esto con la interrogación retórica: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (He. 1:14).

Esas son verdades no solo dignas de meditar en ellas sino, en vista de sus realidades, de vivirlas.

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La gracia debe ser gratuita

SEPTIEMBRE, 09

La gracia debe ser gratuita

Devocional por John Piper

Por fe andamos, no por vista. (2 Corintios 5:7)

Imaginemos que la salvación es una casa en la que vivimos.

Nos proporciona protección. Está provista de comida y bebida que nunca se acabarán. Jamás se deteriorará ni se derrumbará. Sus ventanas nos permiten contemplar panoramas de gloria.

Dios la construyó a un costo muy alto, que asumieron él y su Hijo, y nos la entregó.

El contrato de «compra» se titula «el nuevo pacto». Los términos dicen: «Esta casa será y seguirá siendo de ustedes si la reciben como un regalo y si se deleitan en el Padre y en el Hijo, que habitarán en la casa con ustedes. No deben profanar la casa de Dios abrazando a otros dioses ni desviar su corazón en pos de otros tesoros».

¿No sería necio aceptar los términos del contrato y luego llamar a un abogado para que diseñe un plan de amortización con pagos mensuales, con la esperanza de algún día lograr pagarla por completo?

Ya no estaríamos considerando a la casa un regalo, sino una compra. Dios ya no sería benefactor libre, y nosotros quedaríamos esclavizados a un nuevo conjunto de demandas que él nunca soñó con imponernos.

Si la gracia ha de ser gratuita —y ese es precisamente el significado de la gracia— no podemos concebirla como un pago que hay que devolver.

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Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas

9 de septiembre

«Y alrededor del trono había veinticuatro tronos; y vi sentados en los tronos a veinticuatro ancianos, vestidos de ropas blancas».

Apocalipsis 4:4

Aquí se dice que estos representantes de los santos están alrededor del Trono. En el pasaje del Cantar de los Cantares donde Salomón canta del rey que estaba en su reclinatorio (1:12), algunos traducen así la última frase: «Alrededor de la mesa». Por eso hay intérpretes que, sin hacer violencia al texto (en mi opinión) han dicho: «Hay igualdad entre los santos». Esta idea la sugiere la equidistancia de los veinticuatro ancianos. La condición de los espíritus glorificados es de proximidad a Cristo, de clara visión de su gloria, de permanente acceso a su Corte y de íntima amistad con él. No hay diferencia en este particular entre un santo y otro, sino que todo el pueblo de Dios —apóstoles, mártires, ministros o humildes y olvidados cristianos— se sentarán cerca del Trono y allí, por siempre, contemplarán a su exaltado Señor y se satisfarán con el amor de Jesús. Todos estarán cerca de Cristo, todos se sentirán atraídos por su amor, todos comerán y beberán en la misma mesa con él, todos serán amados —sin distinción— como favoritos y amigos, aunque no todos sean recompensados en la misma forma como siervos suyos. ¡Que los creyentes de la tierra imiten a los santos del Cielo en la intimidad que estos tienen con Cristo! Seamos en la tierra como los ancianos en el Cielo, que se sientan alrededor del Trono. ¡Que Cristo sea el objeto de nuestros pensamientos, el centro de nuestras vidas…! ¿Cómo podemos vivir tan lejos de nuestro Amado? ¡Señor Jesús, atráenos cerca de ti mismo! Dinos: «Permaneced en mí, y yo en vosotros» (Jn. 15:4); y permítenos cantar: «Su izquierda esté debajo de mi cabeza y su derecha me abrace» (Cnt. 2:6).

Ni dudas ni temor tendré

estando cerca de Jesús;

rodeado siempre me veré

con los fulgores de su luz.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 263). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

La necesidad más profunda

9 Septiembre 2017

La necesidad más profunda
por Charles R. Swindoll

Salmos 63

La canción de David del alma sedienta, reservada para nosotros como el Salmo 63, puede tocar fibras muy profundas dentro de usted. Quizás usted ya está harto de esa religión frenética. Espero que haya decidido dejar el síndrome de la vida  a toda velocidad y haya podido encontrar la satisfacción completa en nuestro Salvador y en adorarle. Si es así, usted es una persona singular. De hecho, casi no hay personas como usted. Pero si usted ha llegado al final de esa actividad religiosa solo para encontrar más vacío, entonces esta canción antigua es para usted.

En caso que usted no se encuentre en esa situación, el Salmo le parecerá un tanto místico y hasta quizás un poco aburrido. Lo que pasa es que la canción de David fue escrita para unos pocos que todavía tienen sed, para aquellos que prefieren la calidad a la cantidad.

El título de la canción dice: «Salmo de David, compuesto cuando estaba en el desierto de Judá».  David no compuso este himno antiguo mientras visitaba el tabernáculo. Lo hizo mientras se encontraba en el desierto árido al sur de Jerusalén. Probablemente huyendo de Saúl, llegó a alguna cueva donde se sintió solo, y alejado de cualquier comodidad y amigos. Sin lugar a duda estaba sintiendo los efectos agudos de la sed, el hambre, el dolor, la soledad y el cansancio. El primer versículo identifica su necesidad más profunda:

¡Oh Dios, tú eres mi Dios!
Con diligencia te he buscado;
mi alma tiene sed de ti.
Mi cuerpo te anhela
en tierra árida y sedienta, carente de agua.

Con solo leerlo nos damos cuenta de que no estaba buscando literalmente agua, comodidad o descanso. Lo que él necesitaba desesperadamente era la comunión con su Señor. La «tierra árida y sedienta» es una imagen clara de lo que le rodeaba en el desierto de Judea y de la misma manera, lo que nos rodea en el mundo actual. Son muy pocos los creyentes que viven más allá del afán diario de la actividad. Muchos han sido cautivos por la obsesión de coleccionar «cosas», almacenar sus «cosas» y después seguir buscando más «cosas». El resultado es que sus casas están llenas pero sus almas cada vez más vacías. Ciertamente la tierra es «árida y seca» pero eso es lo que hace que el anhelo sea más profundo. Ya que la tierra es «carente de agua», David anhela que el agua sea saciada desde el cielo.

El siguiente versículo expresa que una vez que David muestra su anhelo por Dios, su deseo no es algo pasajero. Al contrario, es un anhelo permanente. La tierra no puede satisfacer el alma de David y por eso prefiere tener a Dios consigo. En efecto él dice: «ya que no hay nada alrededor mío que pueda darme esa sensación de cercanía o compañía, debo cultivar esa relación yo mismo.

El versículo 2 parece introducir varios cambios que David realiza para poder encontrar satisfacción a su deseo interno, a su profundo deseo de un caminar significativo con su Dios. En este pasaje veo cinco decisiones que el compositor toma para poder encontrar satisfacción en su Creador. Los examinaremos en las siguientes páginas.

La primera decisión tiene que ver con la imaginación del compositor: él ha decidido crear una imagen mental del Señor (v. 2).

Te he contemplado en el santuario
para admirar tu poder y tu gloria.

Cuando él escribe: «te he contemplado», quiere decir que se imagina el poder y la gloria de Dios en su mente. David no podía ir al tabernáculo a ver al Señor en su santuario así que pasa su tiempo en el desierto pensando en el poder, la gloria y el trono majestuoso de Dios.Toma las Escrituras que conoce acerca del Dios Todopoderoso y las utiliza para dibujar una imagen mental de él en su mente. En otras palabras, piensa y se ocupa en el Señor. Esa es una manera genial de deshacerse de los rituales que la religión ofrece.

La imaginación puede ser un instrumento poderoso, para bien o para mal. La mente puede ser un instrumento de arrogancia, lujuria, odio o envidia; en otras palabras , podemos crear en nuestras mentes imágenes que pueden llevarnos a cometer pecados terribles. Ese es precisamente el caso de «cometer adulterio con el corazón» que el Salvador menciona en Mateo 5:28. Pensamientos ociosos pueden terminar en actos ilícitos de pasión. Pero la mente también puede convertirse en un instrumento asombroso de comunión con Dios. David utilizó sus momentos de soledad en el desierto para pensar en el Señor mismo.

Para cultivar una relación más cercana con Dios, utilice su imaginación para «verle».

Afirmando el alma
Estimule su imaginación, leyendo los siguientes pasajes y recreando los escenarios en su mente. Imagínese estando allí, en la presencia de Dios, viendo su interacción con su pueblo, y cuando digo pueblo me refiero a usted también: Isaías 6:1-13; Ezequiel 1:22-28; Daniel 7:9-14; Apocalipsis 4:2-11).

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

El camino de Dios nunca es abdicar de la responsabilidad que se nos ha ordenado bíblicamente.

9 SEPTIEMBRE

2 Samuel 3 | 1 Corintios 14 | Ezequiel 12 | Salmo 51

Aún después de la muerte del Rey Saúl, David no se convirtió inmediatamente en el rey de Israel. Al principio, le ungieron como rey sobre Judá (2 Samuel 2:1–7) y sólo Judá: incluso Benjamín, que permaneció con Judá tras la división entre “Israel” y “Judá” cuando murió Salomón, estaba aliado en ese momento con las otras tribus (2:9).

Abner, el comandante de lo que quedaba del ejército de Saúl, instaló a Isboset—el hijo superviviente de Saúl—como rey de Israel (2:8–9). Se multiplicaron las luchas entre los ejércitos de David y los de Isboset. En muchas batallas de esos días, las tropas enemigas se enfrentaban en un choque brutal, seguido por persecución: uno de los bandos huía y el otro lo perseguía. En uno de estos enfrentamientos, Abner mató a uno de los tres hijos de Sarvia, Asael, del ejército de David (2:17–23). La muerte fue “limpia”; es decir, se cumplieron las reglas de la guerra y no fue un asesinato. Sin embargo, esta muerte precipitó algunos de los eventos más importantes de 2 Samuel 3.

Unir las diferentes zonas del país para ser leales a David fue un asunto turbio y a veces innoble, lo cual nos recuerda que en ocasiones, Dios utiliza la necedad y la maldad de la gente para cumplir sus buenos propósitos. Abner se acostó con una mujer que fue concubina de Saúl (3:6–7). Esto no sólo era una infracción de la ley moral, sino que, en el simbolismo de la época, Abner estaba tomando para sí el derecho a la realeza. Era un fuerte insulto y un reproche para Isboset. Por lo tanto, las razones de Abner para llevarle las once tribus a David tenían poco que ver con la integridad y el deseo de reconocer el llamado de Dios, y mucho más con la frustración contra Isboset y su propia sed de poder. Luego, Joab y sus hombres asesinan a Abner (3:22–27), puesto que Joab era uno de los hermanos de Asael. Pero esto sí fue asesinato y un desafío al salvoconducto de David.

Su manera de manejar esta crisis nos revela las grandes fortalezas de David y una de sus peores debilidades, fortalezas y debilidades que volverán a aparecer. Políticamente, David es muy astuto. Se distancia por completo de la acción de Joab e insiste en que este y otros líderes formen parte de la comitiva fúnebre de Abner. “La gente prestó atención, y a todos les pareció bien. En realidad, todo lo que hacía el rey les agradaba” (3:36). Por otro lado, David no le exigió cuentas a Joab; evadió su responsabilidad afirmando que “estos hombres, los hijos de Sarvia, son muy duros para mí” (3:39). En otras palabras, elude su responsabilidad tal como lo haría más adelante con su hijo Amnón (2 Samuel 13). Las consecuencias de esto último provocaron la revuelta de Absalón y casi le cuesta el trono a David. El camino de Dios nunca es abdicar de la responsabilidad que se nos ha ordenado bíblicamente.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 252). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Llegar tarde a clase

sábado 9 septiembre

Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Filipenses 4:6

Sus discípulos… se asombraron en gran manera… Mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.

Mateo 19:25-26

Llegar tarde a clase

Visitando a una familia, una mañana un evangelista presenció este pequeño drama. Mientras Martín se preparaba para ir a la escuela, rasgó su pantalón. ¡Era el único pantalón presentable que tenía…! ¡No podía salir así! Mientras esperaba que su madre le arreglase el pantalón, Martín se atormentaba pensando que llegaría tarde a la escuela. Entonces se dirigió al evangelista y le rogó diciendo: –¿Podría orar para que no llegue tarde?

La clase empezaba a las ocho, ¡y ya casi eran las ocho! Orar en ese momento para no llegar tarde, ¿no era pedir lo imposible?

Sin embargo, el creyente sencillamente presentó a Dios la petición de Martín. Cuando al fin el niño estuvo listo, ya eran las ocho y cuarto, y llegar a la escuela todavía le tomaría algunos minutos…

Al mediodía Martín estaba radiante: Esa mañana la maestra había olvidado las llaves, así que la clase había empezado a las ocho y media.

¡Qué bella respuesta a esta simple oración, para un caso sin solución desde el punto de vista humano! ¿Nos hubiésemos atrevido a orar de forma tan sencilla?

Es claro que debemos orar con una conciencia libre y un corazón recto. Pero el Dios que en otro tiempo hizo retroceder la sombra diez grados como respuesta a la oración del rey Ezequías (2 Reyes 20:5-11), tiene todos los recursos en sus manos. ¡Y se complace respondiendo a la fe!

2 Crónicas 25 – 1 Corintios 15:1-28 – Salmo 104:19-26 – Proverbios 22:29

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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