Números 25 | Salmo 68 | Isaías 15 | 1 Pedro 3

16 MAYO

Números 25 | Salmo 68 | Isaías 15 | 1 Pedro 3

Una de las enseñanzas sorprendentes de 1 Pedro es cómo está vinculada la conducta cristiana con conseguir oyentes para el evangelio. Vimos este tema en la meditación de ayer. Los cristianos deben vivir de tal forma que incluso los paganos se vean obligados a glorificar a Dios (1 Pedro 2:12). La voluntad del Señor es que, realizando el bien, hagamos “callar la ignorancia de los insensatos” (2:15). Este mismo asunto se desarrolla en el capítulo 3. Las mujeres con maridos incrédulos deben adornarse con un espíritu tierno y tranquilo a fin de que estos “puedan ser ganados más por vuestro comportamiento que por vuestras palabras, al observar vuestra conducta íntegra y respetuosa” (3:1–2).

En 1 Pedro 3:8–22, se expresa una idea parecida. Este pasaje contiene uno de los textos más difíciles del Nuevo Testamento (3:18b–21), que no podremos abordar aquí. Sin embargo, relaciona de nuevo la conducta cristiana con el sufrimiento y, por consiguiente, con el testimonio cristiano, lo cual no quiere decir que aquella cumpla una función meramente utilitaria. Los cristianos no deben actuar de forma piadosa solo porque ello aumente su credibilidad para propósitos propagandísticos. Existen muchas razones para hacer el bien. El Señor nos ha “llamado” a ello (3:9); hacer el bien es parte fundamental de nuestra identidad. Además, ese comportamiento hereda la bendición de Dios (3:9–12). Quitando las horribles excepciones que surgen de los regímenes y renegados corruptos (que son muchos), un ciudadano que haga el bien no ha de temer a la opresión de los que gobiernan los sistemas de justicia criminal (3:13). Deberíamos mantener una conciencia limpia delante del Dios viviente (3:16). Por encima de todos los ejemplos posibles, encontramos el de Jesucristo (3:17–18).

No obstante, además de todas estas razones para vivir piadosamente, Pedro relaciona de nuevo la conducta con el testimonio. Aunque suframos injustamente, no viviremos con temor, como los paganos (3:13). Más bien, en nuestras lágrimas honraremos “a Cristo como Señor” (3:15); “santificaremos” o “consagraremos” a Cristo como Señor. En este contexto, escucharemos el mandato apostólico: “Estad siempre preparados para responder a todo el que os pida razón de la esperanza que hay en vosotros” (3:15). Es parecido al de Pablo en 2 Timoteo 4:2: “Sea o no oportuno”. Por supuesto, esa buena disposición presupone que el corazón ansía llevar testimonio y un compromiso de crecer en conocimientos apologéticos. Al igual que en otras muchas áreas de la vida, aprendemos mejor cómo hacer las cosas haciéndolas. No obstante, el sentido inmediato de Pedro es que debemos dar testimonio “con gentileza y respeto… para que los que hablan mal de vuestra buena conducta en Cristo, se avergüencen de sus calumnias” (3:15, 16).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 136). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Es posible cambiar radicalmente?

Miércoles 16 Mayo

(El apóstol Pablo escribió:) Habiendo yo sido antes blasfemo… e injuriador; mas fui recibido a misericordia… la gracia de nuestro Señor fue más abundante con la fe y el amor que es en Cristo Jesús.

1 Timoteo 1:13-14

¿Es posible cambiar radicalmente?

Chuck Colson era consejero personal del presidente Richard Nixon cuando en 1973 estalló el escándalo político Watergate. Colson, implicado en dicho escándalo, dimitió. Desconcertado, reconoció su culpabilidad y entregó su vida a Jesucristo. En el juicio, después de haber reconocido su culpabilidad, fue condenado y encarcelado.

Un periodista escribió: «La cárcel cambió radicalmente la vida de Chuck Colson». Este respondió en uno de sus libros: «Es posible que el periodista lo haya percibido así, pero no es la realidad. Lo que me cambió radicalmente no fue la cárcel, sino el hecho de haber tomado en serio las verdades que la Biblia revela. Ella fue la que me colocó ante mi pecado y ante la necesidad de arrepentirme. La Biblia me produjo sed de justicia e hizo que buscase la santidad; ella me invitó a ser amigo de los que sufren. Todavía hoy, la Biblia dirige mi vida».

Uno de sus allegados dijo: «Si Chuck cambió, entonces hay esperanza de que cualquier persona pueda cambiar».

¿Cómo puede la Biblia cambiar a la persona que la lee? Porque la pone en relación con su autor: Dios mismo. Él revela su amor hacia cada uno de nosotros y nos muestra cómo ser liberados de lo que nos hace pecar.

Aceptarlo para sí mismo es el principio de una nueva vida. El sentimiento de culpabilidad, de vacío, es reemplazado por la paz interior y la liberación de aquello que me esclaviza. La vida con Cristo es una vida que tiene un sentido, un objetivo, con una presencia divina a mi lado.

Isaías 65 – Marcos 13 – Salmo 58:6-11 – Proverbios 15:19-20
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Comprensión de nuestra meta

Comprensión de nuestra meta

5/15/2018

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo. (1 Juan 2:6)

La vida cristiana es simplemente el proceso de buscar la semejanza de Cristo, descrita teológicamente como santificación. Jesús dijo: “Sígueme”, y ese mandato sencillo no ha sido sustituido ni mejorado. Seguir a Cristo implica aprender de Él para que podamos ser como Él (Lc. 6:40).

Romanos 8:29 dice que Dios nos salvó para que seamos hechos “conformes a la imagen de su Hijo”. Por lo tanto, nuestra única búsqueda es ser cada vez más semejante a Cristo.

Algunos pudieran decir que glorificar a Dios o evangelizar a los perdidos son las prioridades más importantes. Pero ser semejante a Cristo glorifica a Dios, y si somos semejantes a Cristo no podemos menos que evangelizar a los demás. Después de todo, Él vino “a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc. 19:10). Todo lo necesario en la vida cristiana surge de una búsqueda de la semejanza a Cristo.

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¿Qué es la mansedumbre?

MAYO, 15

¿Qué es la mansedumbre?

Devocional por John Piper

Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad. (Mateo 5:5)

La mansedumbre empieza cuando ponemos nuestra confianza en Dios. Entonces, porque confiamos en él, le entregamos nuestros caminos y echamos sobre él nuestras ansiedades o frustraciones, nuestros planes, nuestras relaciones, nuestro trabajo y nuestra salud.

Luego esperamos con paciencia en el Señor. Confiamos en que su tiempo y su poder y su gracia obrarán de la mejor manera para su gloria y para nuestro bien.

El resultado de confiar en Dios y de echar sobre él nuestras ansiedades y de esperar con paciencia en él es que no damos lugar al enojo fácil y quejumbroso. Por el contrario, damos lugar a la ira de Dios: le entregamos a él nuestra causa y dejamos que él nos revindique si fuera su voluntad hacerlo.

Es entonces que por esta apacible confianza en él, como dice Santiago, nos volvemos prontos para oír y tardos para hablar (Santiago 1:19). Nos volvemos más razonables y abiertos a recibir correcciones.

La mansedumbre ama aprender. Además considera que los golpes que pueda recibir de parte de un amigo son invaluables. Y cuando se ve obligada a hacer una crítica a una persona envuelta en el pecado o el error, habla desde la profunda convicción de su propia falibilidad, su propia susceptibilidad al pecado y su absoluta dependencia en la gracia de Dios.

La calma, la predisposición a aprender y la vulnerabilidad propias de la mansedumbre son muy hermosas y también muy dolorosas. Van en contra de todo lo que somos según nuestra naturaleza pecaminosa. Ejercer la mansedumbre exige una ayuda sobrenatural.

Si son discípulos de Jesucristo —es decir, si confían en él y le entregan sus caminos y esperan con paciencia en él— Dios ya ha empezado a ayudarlos y los ayudará aún más.

Y la manera principal en la que los ayudará es confirmando en su corazón que son coherederos con Cristo, y que el mundo y todo lo que hay en él es su herencia.

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Números 24 | Salmos 66–67 | Isaías 14 | 1 Pedro 2

15 MAYO

Números 24 | Salmos 66–67 | Isaías 14 | 1 Pedro 2

El pequeño párrafo de 1 Pedro 2:13–17 está lleno de amonestaciones morales que se encuentran en otros pasajes del Nuevo Testamento. En la meditación de hoy, clarificaremos brevemente los puntos principales y observaremos los temas de apoyo en dicho texto.

Primero, como Pablo en Romanos 13, Pedro dice a sus lectores que se sometan a toda autoridad humana debidamente constituida y que lo hagan “por causa del Señor” (2:13–14). Implícitamente, Pedro reconoce que Dios establece tales autoridades humanas y que sus funciones correctas (o al menos una de ellas) es fomentar la justicia. Segundo, la voluntad de Dios es siempre que los cristianos hagan “callar la ignorancia de los insensatos” (2:15) haciendo el bien. Un comportamiento sellado por la cortesía, el respeto y la integridad no predica el evangelio por sí solo pero consigue oyentes para el mismo, preparándole al mismo tiempo el camino y confiriéndole autoridad. Tercero, nuestra libertad de la ley-pacto nunca debe volverse una excusa para el libertinaje: debemos vivir “como siervos de Dios” (2:16). Finalmente, siempre es bueno y correcto mostrar el debido respeto a todo el mundo. Dios nos creó a todos a su imagen. Sin embargo, el significado de “debido” puede adquirir diferentes matices en distintos niveles: “Dad a todos el debido respeto: Amad a los hermanos, temed a Dios, respetad al rey” (2:17).

Los versículos anteriores y posteriores refuerzan esta perspectiva. (a) Los cristianos son “linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios”, cuya existencia tiene un propósito, declarar la alabanza de aquel que los llamó “de las tinieblas a su luz admirable” (2:9). La transformación de su conducta es el testimonio que acredita su verdadera pertenencia a Dios (2:10, 25). (b) Esto significa también que ya no pertenecemos al mundo. Aquí vivimos como “extranjeros y peregrinos” (2:11). Si no pensamos en esos términos, y estamos francamente cómodos con el mundo y sus caminos, deberíamos preguntarnos si formamos parte realmente del “pueblo que pertenece a Dios”. Esta es la suposición que Pablo hace cuando escribe: “Mantened entre los incrédulos una conducta tan ejemplar que, aunque os acusen de hacer el mal, ellos observen vuestras buenas obras y glorifiquen a Dios en el día de la salvación” (2:12). (c) Si cualquiera de estas cosas implica dificultades o sufrimiento, como ocurrió especialmente en el caso de los esclavos cuyos amos eran crueles e injustos, nunca podemos olvidar que seguimos a un Maestro que sufrió de la forma más injusta. No existen valores morales que hagan que suframos lo merecido. Demostramos ser seguidores de Jesucristo cuando sufrimos de forma injusta y lo soportamos fielmente. “Para esto fuisteis llamados; porque Cristo sufrió por vosotros, dándoos ejemplo, para que sigáis sus pasos” (2:21).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 135). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Dios ve todo

Martes 15 Mayo

Los ojos del Señor están en todo lugar, mirando a los malos y a los buenos.

 Proverbios 15:3

El Señor escudriña los corazones de todos, y entiende todo intento de los pensamientos.

1 Crónicas 28:9

Dios ve todo

Los satélites actuales, con una precisión increíble, permiten localizar algo en un radio de unos metros. Todo individuo provisto de un receptor, consciente o no de ello, podría ser rastreado, y no podría ocultar que estuvo en este o aquel lugar.

¡La precisión de la mirada de Dios sobrepasa infinitamente la de los satélites! La Biblia nos dice que Dios ve a todos los hombres (Salmo 33:13). No siempre estamos orgullosos de lo que hemos hecho, pero nos tranquilizamos pensando que nadie nos vio. ¡No nos engañemos, Dios ve todo!

¿Qué sentimiento produce en mí la idea de que Dios conoce todo, el estado de mi alma, mis pensamientos, lo que albergo en lo más profundo de mi ser? ¡Que el hecho de ser conscientes de la mirada penetrante de Dios nos anime a reconocer nuestras faltas ante él! “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

El pecador tiene miedo al ojo de Dios, pero el creyente siente seguridad.

Esta vigilancia constante tiene un objetivo: asegurarle protección, apoyo, y animarle a no bajar la guardia. El cristiano conoce a Dios como su Padre y sabe que el ojo del Señor está “sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia, para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre” (Salmo 33:18-19).

Isaías 63-64 – Marcos 12:28-44 – Salmo 58:1-5 – Proverbios 15:17-18

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Sea constante

Sea constante

5/14/2018

En aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla. (Filipenses 3:16)

No se puede ganar una carrera sin un esfuerzo constante porque la semejanza a Cristo es una búsqueda constante. El verbo griego para “sigamos” se refiere a caminar en fila. Pablo estaba diciendo que tenemos que permanecer espiritualmente en la fila para seguir hacia adelante por los mismos principios que nos han llevado hasta aquí.

¿Está yendo hacia adelante? ¿O está detenido en un sitio mirando hacia atrás y defendiéndose? Tal vez necesite renovar su compromiso. Si usted no conoce a Jesucristo, entonces comience a crecer al recibirlo como Señor y Salvador. Si usted lo conoce pero no ha estado creciendo espiritualmente, pídale a Dios que lo perdone y lo ayude a seguir hacia la perfección. ¡Qué todos nos consagremos a la meta de ser tan semejante a Cristo como podamos hasta que lo veamos cara a cara!

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Las ideas tienen consecuencias

MAYO, 14


Las ideas tienen consecuencias

Devocional por John Piper

El propósito de nuestra instrucción es el amor. (1 Timoteo 1:5)

Viktor Frankl fue un prisionero judío en los campos de concentración nazi de Auschwitz y Dachau durante la Segunda Guerra Mundial. Como profesor de neurología y psiquiatría, obtuvo renombre a nivel mundial por su libro El hombre en busca de sentido, del que se vendieron más de ocho millones de ejemplares.

En esa obra despliega la esencia de la filosofía a la que llamó logoterapia —que consiste en que la motivación humana más primitiva es la de encontrarle sentido a la vida—. En medio de los horrores de los campos de concentración, pudo observar que el hombre puede tolerar casi cualquier cómo que la vida le presente si cuenta con la respuesta del por qué. Pero la frase que más me impactó en los últimos días es la siguiente:

Estoy absolutamente convencido de que las cámaras de gas de Auschwitz, Treblinka y Maidanek, en última instancia, no nacieron en algún ministerio de Berlín, sino en los escritorios y salas de conferencias de científicos y filósofos nihilistas. («Victor Frankl a los noventa: entrevista», de la revista First Things, Abril 1995, p. 41.)

En otras palabras, las ideas tienen consecuencias: bendicen o destruyen. El comportamiento de las personas —bueno o malo— no surge de la nada. Surge de los puntos de vista acerca de la realidad que en determinado momento se vuelven predominantes, echan raíces en la mente y dan a luz el bien o el mal.

Una de las formas en que la Biblia deja en claro la verdad de que las ideas tienen consecuencias prácticas se observa en frases como: «Porque todo lo que fue escrito en tiempos pasados… se escribió a fin de que… tengamos esperanza» (Romanos 15:4). Las ideas que las Escrituras nos presentan tienen la consecuencia práctica de la esperanza.

Pablo lo repite en otra carta: «El propósito de nuestra instrucción es el amor» (1 Timoteo 1:5). La transmisión de las ideas por medio de la «instrucción» produce amor.

La esperanza y el amor no surgen de la nada. Emanan de las ideas —formas de percibir la realidad— reveladas por las Escrituras.

Otra de las formas en que las Escrituras nos muestran que las ideas tiene consecuencias es mediante el uso de la frase por tanto y otras variantes con el mismo significado (1039 veces en la versión NASB, una traducción de la Biblia al inglés). Algunos ejemplos son: «Por tanto, habiendo sido justificados por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo» (Romanos 5:1); «Por consiguiente, no hay ahora condenación para los que están en Cristo Jesús» (Romanos 8:1); «Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana» (Mateo 6:34).

Si queremos vivir en el poder de estos grandiosos y prácticos por tanto, debemos sujetarnos a las ideas —formas de percibir la realidad— que los preceden y someternos a los mandatos que conllevan.

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Números 23 | Salmos 64–65 | Isaías 13 | 1 Pedro 1

14 MAYO

Números 23 | Salmos 64–65 | Isaías 13 | 1 Pedro 1

La segunda sección importante de Isaías, los capítulos 13–27, se centra en las naciones. Esta palabra del Señor por medio de Isaías no se entrega realmente a las naciones, sino que se pronuncia contra ellas ante el pueblo de Judá y Jerusalén. En un sentido general, el mensaje es parecido al de la primera parte del libro (caps. 1–12): la salvación pertenece únicamente al Señor, por lo que solo se debe confiar en él. La denuncia de las naciones incluye, por tanto, paréntesis tranquilizadores para Judá (p. ej., 14:1–2) y acaba con la liberación del pueblo de Dios (caps. 26–27).

Isaías 13 es un oráculo contra Babilonia. Debido a que en la época de Isaías la principal amenaza militar era Asiria y no Babilonia, muchos críticos piensan que este capítulo es una interpolación posterior, escrita siglo y medio más tarde (alrededor de 550 a.C.), cuando Babilonia no solo había alcanzado la supremacía, sino que ya estaba en declive, ante el empuje del imperio medopersa (véase 13:17). Esta opinión es demasiado escéptica. La introducción al oráculo afirma sin ambigüedades que Isaías, hijo de Amoz, vio esta visión (13:1). Además, Isaías 39 muestra que incluso en la época de este profeta, aunque Babilonia no constituía una amenaza como Asiria, ya era un poder emergente. Sin embargo, lo más importante quizás es que la historia de los babilonios se remontaba a la torre de Babel (Génesis 10:9–10; 11:1–9) y, por tanto, podía servir como símbolo de todas las naciones que desafían al Dios de Israel, un simbolismo que persiste incluso en el Nuevo Testamento (p. ej., Apocalipsis 17–18), mucho después de la desaparición histórica de esa nación. El desplome definitivo de “Babilonia” tiene lugar cuando “LA GRAN BABILONIA, MADRE DE LAS PROSTITUTAS Y DE LAS ABOMINABLES IDOLATRÍAS DE LA TIERRA”, que “se había emborrachado con la sangre de los santos y de los mártires de Jesús” (Apocalipsis 17:5–6), es destruida en el triunfante amanecer del reinado del Señor Dios Todopoderoso (Apocalipsis 19:6), de aquel que es llamado “Fiel y Verdadero” y cuyo nombre es “el Verbo de Dios” (Apocalipsis 19:11, 13).

Nótense tres características de este oráculo: (a) una vez más, el “día del Señor” (Isaías 13:6) no sólo está vinculado con la venida del Señor, sino con su juicio. Es un día “cruel, de furor y ardiente ira” (13:9) para los que se oponen al Dios viviente; (b) como algo típico de la poesía hebrea, este día está relacionado con las señales celestiales; es como si toda la naturaleza tuviese que unirse a estos acontecimientos, porque su importancia es universal (13:10; cp. Hechos 2:20); (c) La raíz del pecado que debe destruirse es la arrogancia (13:11, 19).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 134). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Encontré a un Padre que me ama

Lunes 14 Mayo

 Aunque mi padre y mi madre me dejaran, con todo, el Señor me recogerá.

Salmo 27:10

Encontré a un Padre que me ama

«Crecí sin conocer a mi padre. A medida que los años pasaban, me fui encerrando más y más en mí mismo. Cada vez estaba más amargado y culpaba a todo el mundo… Entonces, para compensar la ausencia del padre que nunca había conocido, quise tener éxito en la vida. Ganaba mucho dinero, pero seguía triste y solo… Sin darme cuenta me había vuelto esclavo de la droga, del alcohol, de la mentira y de la violencia.

Sin embargo, en el fondo de mi corazón quería saber si Dios existía. Una de mis tías conocía el Evangelio desde hacía años. Un día fui a visitarla y allí experimenté una paz y un amor desconocidos. Fue tan fuerte que me hubiese echado a llorar, pero escuché una voz interior que me dijo: –Eso no es para ti, se van a burlar de ti; regresa a casa. No dije nada a nadie, pero estaba triste y sentí la necesidad de volver al día siguiente. Por la mañana mi primo me pidió que lo acompañara a la iglesia. Cuando llegamos, esa voz interior me dijo otra vez: Se van a burlar de ti, eso no es para ti. Se cantó un himno y entonces sentí una autoridad, una paz, un amor infinito que bajaron hasta mí, como si el Señor me tomase en brazos.

Todos mis pecados, mis cadenas y mi ira desaparecieron. Me eché a llorar de gozo… ¡por fin acababa de encontrar a mi Padre!».

Antonio

Jesús dijo: “No os dejaré huérfanos; vendré a vosotros” (Juan 14:18).“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” (Isaías 41:10).

Isaías 61-62 – Marcos 12:1-27 – Salmo 57:6-11 – Proverbios 15:15-16

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