2 Samuel 6 | 1 Corintios 16 | Ezequiel 14 | Salmo 55

11 SEPTIEMBRE

2 Samuel 6 | 1 Corintios 16 | Ezequiel 14 | Salmo 55

Tres observaciones relativas a Ezequiel 14:

En primer lugar, la expresión particular “hacer del corazón un altar de ídolos”, repetida varias veces con pequeñas variaciones en 14:1–8, apesta a hipocresía. Puede que exista algo de fidelidad al pacto en público, pero simplemente no hay lealtad de corazón. Hacer del corazón un altar de ídolos es apartarse del Dios viviente (14:7).

El peligro no es menos traicionero en la actualidad que en la época de Ezequiel. De alguna forma, nos las arreglamos para observar el credo que profesamos, pero, si algo va mal, nuestra ira indisciplinada demuestra que realmente confiamos muy poco en el Dios viviente: nuestros ídolos secretos son la comodidad y el bienestar físico. Asistimos a la iglesia, pero rara vez oramos en privado o leemos concienzudamente la Palabra de Dios. Cantamos con fuerza en convenciones misioneras, pero no hemos compartido el Evangelio con nadie desde hace años. En el fondo, nos interesa más nuestra reputación, el sexo, las vacaciones, que disfrutar del resplandor y la majestad sobrecogedora de Dios. Meditemos en 14:8 y pidamos perdón y gracia, para que podamos ser más coherentes.

En segundo lugar, los que hacen de su corazón un altar de ídolos son justo los que más probablemente buscan a un profeta o predicador para mantener las apariencias y garantizarse algo de ayuda al mismo tiempo. Sin embargo, el Señor dice: “Yo el SEÑOR le responderé según la multitud de sus ídolos malolientes” (14:4). Él “sedujo” a los profetas (14:9–11). Una mejor traducción de esta palabra es “engañar”. El “engaño” de Dios a los profetas forma parte de su sentencia judicial. No obstante, es un “engaño” particular, porque la revelación del Señor ya es pública en las Escrituras para que todos la lean y estudien. Además, ahora habla abiertamente a los profetas acerca de su mano judicial sobre ellos. Si tuviesen un ápice de sensibilidad espiritual, la advertencia les empujaría a realizar examen de conciencia y arrepentirse. Sin embargo, no lo hacen, y la sentencia se pronuncia, siendo engañados. Tales profetas mienten al pueblo, que ama sus mentiras y les escucha (cp. 13:19).

En tercer lugar, el juicio es en ocasiones tan inevitable que ni siquiera la presencia del más justo lo retrasará (14:12–23). El razonamiento presupone la teología de Génesis 18: Dios puede salvar a una ciudad o nación malvada por los justos que vivan allí. Sin embargo, allá donde la maldad rebosa, ni siquiera la presencia de Noé (salvado del diluvio), de Job (declarado “recto” e “intachable”, Job 1:1) y de Daniel (coetáneo de Ezequiel, que servía en la corte babilónica, conocido por su piedad) detendrá el desastre que el Todopoderoso ordena. De hecho, cuando los exiliados vean la conducta rebelde de los nuevos refugiados, serán conscientes de que Dios tenía razón (14:22–23).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 254). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Del ocultismo a la verdad (2)

Martes 11 Septiembre

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Gálatas 5:1

Del ocultismo a la verdad (2)

«Para ver la luz, a menudo el ser humano necesita caer en un agujero profundo. Al levantar los ojos hacia Dios, se da cuenta de que se ha equivocado; entonces puede experimentar la gracia divina. ¡Eso fue lo que me sucedió!

Tres meses después me convertí a Jesucristo. Me sentía como asfixiada, hasta el día en que puse ante el Señor mi carga de pecados que ya no soportaba más, y el Señor me perdonó. En el fondo de mi corazón sentía un profundo arrepentimiento. Tomar consciencia de nuestros pecados es una gracia del Señor, y solo su gracia puede salvarnos.

Mi forma de ver el mundo, a la gente y mi vida cambió totalmente. ¡El Señor me abrió los ojos! Él es mi Pastor y nada me faltará, como está escrito en el Salmo 23. Desde entonces, Dios probó mi fe en muchos aspectos. Las confrontaciones con el ocultismo fueron frecuentes; entonces di testimonio abiertamente de mi fe cristiana, del peligro del ocultismo y de la victoria de Jesucristo. Hablo de todo esto para que la gente entienda el poder de las tinieblas y su influencia sobre los hombres. Pero, ¡qué experiencia descubrir el infinito poder de Dios cuando nos libera! ¡Estaba perdida, era miserable, realmente era esclava de todas esas cosas!

Hoy puedo vivir libre del ocultismo gracias a Jesucristo mi Salvador, quien también es mi Señor».

Céline L.

“El Señor es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma; me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre” (Salmo 23:1-3).

Jeremías 43 – 1 Corintios 16 – Salmo 105:1-6 – Proverbios 23:4-5

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Confortémonos unos a otros

10 de septiembre

Confortémonos unos a otros

Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras.

Hebreos 10:24

Dios quiere que sus hijos se conforten unos a otros. Pablo el apóstol, cuando comenzó su carta a los creyentes de Roma, les aseguró que deseaba visitarlos no solo para confortarlos, sino para ser confortado por ellos: «…para ser mutuamente confortados por la fe que nos es común a vosotros y a mí» (Ro. 1:12). Antes de eso, había descrito a Timoteo y se había descrito a sí mismo a los corintios como colaboradores «para vuestro gozo» (2 Co. 1:24).

Si en realidad es discípulo de Cristo, ha de ser una obligación y un gozo para usted estimular a otros creyentes al amor y a las buenas obras, como enseña el versículo de hoy.

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Cómo combatir la ansiedad

SEPTIEMBRE, 10

Cómo combatir la ansiedad

Devocional por John Piper

Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros. (1 Pedro 5:7)

Salmos 56:3 dice: «El día en que temo, yo en ti confío».

Notemos que no dice: «nunca tengo problemas de sentir temor». El temor nos golpea y la batalla empieza. La Biblia no supone que los verdaderos creyentes no tendrán ansiedad. Más bien, la Biblia nos enseña a luchar contra ella cuando nos golpea.

Por ejemplo, 1 Pedro 5:7 dice: «Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros». No dice que nunca tendremos ansiedad; por el contrario, dice que, cuando la tengamos, la echemos sobre Dios. Cuando el lodo nos salpique en el parabrisas y perdamos de vista temporalmente el camino y empecemos a desviarnos en ansiedad, encendamos el limpiaparabrisas y usemos el líquido limpiador.

Así que esta es mi respuesta a aquellos que luchan día a día contra la ansiedad: eso es bastante normal. Al menos para mí lo es, y así lo fue desde mis años de adolescencia. La cuestión es la siguiente: ¿cómo luchar contra ella?

La respuesta a esa pregunta: luchamos contra la ansiedad al batallar contra la incredulidad y porla fe en la gracia futura. La manera en que peleamos esta «buena batalla» es meditando en las garantías que Dios nos da acerca de la gracia venidera y pidiendo ayuda a su Espíritu.

El limpiaparabrisas es la suma de las promesas de Dios que barren el lodo de la incredulidad, y el líquido limpiador es la ayuda del Espíritu Santo. La batalla para ser libres del pecado se pelea «mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad» (2 Tesalonicenses 2:13).

La obra del Espíritu y la Palabra de verdad: esos son los grandes edificadores de la fe. Sin la obra ablandadora del Espíritu Santo, los limpiaparabrisas de la Palabra tan solo arañarían por encima los enceguecedores terrones de la incredulidad.

Ambos son necesarios —el Espíritu y la Palabra—. Leemos las promesas de Dios y oramos pidiendo la ayuda de su Espíritu. Y a medida que el parabrisas se limpia para permitirnos ver el bien que Dios tiene planeado para nosotros (Jeremías 29:11), nuestra fe se fortalece y el camino que la ansiedad ha torcido se endereza.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 56 

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2 Samuel 4–5 | 1 Corintios 15 | Ezequiel 13 | Salmos 52–54

10 SEPTIEMBRE

2 Samuel 4–5 | 1 Corintios 15 | Ezequiel 13 | Salmos 52–54

En casi todas las generaciones, existen voces verdaderas y falsas. ¿Cómo podemos discernir entre las dos?

Esta pregunta no puede contestarse exhaustivamente haciendo referencia tan sólo a un pasaje. Por ejemplo, Deuteronomio 13 suministra un marco sobre el cual se debe reflexionar con detenimiento, pero no es el único. Aquí, en Ezequiel 13, el asunto no se expone como una serie de puntos que ayudarán al justo a discernir entre un profeta auténtico y uno falso, sino que es una denuncia de todo lo relativo a este último. Con ello, Dios nos facilita al menos un perfil parcial de los falsos profetas.

(1) Hablan a través de su propio espíritu, de su propia imaginación. Pueden creer que tienen algo del Señor para compartir, pero no es así. “Sus visiones son falsas, y mentirosas sus adivinaciones” (13:6). No se trata tanto de un principio que el espectador puede utilizar, como de una advertencia a los propios falsos profetas. Pueden engañar a otras personas, pero nunca a Dios, y es a él a quien tendrán que rendir cuentas un día (13:8–9).

(2) No hablan de temas fundamentales como el pecado, la corrupción, la injusticia y la deslealtad al pacto. Si empleamos la metáfora de una ciudad amurallada, en lugar de reparar el “muro” simplemente lo blanquean, de forma que parezca sólido al observador casual aunque no tenga esperanza alguna de mantenerse en pie. “No han ocupado su lugar en las brechas, ni han reparado los muros del pueblo de Israel, para que en el día del SEÑOR se mantenga firme en la batalla” (13:5). La tormenta arrancará la cal y revelará la terrible debilidad. Los falsos profetas hablan de presagios, fantasías relativas a los últimos tiempos y promesas de avivamiento, pero no declaran la santidad de Dios y lo odioso del pecado; no son capaces de llevar al pueblo al arrepentimiento, la fe y la obediencia.

(3) Están más interesados en augurios, en vaticinar la suerte personal, dando falsas esperanzas, que en trasmitir la palabra de Dios. No son realmente personas serias, excepto cuando es el momento de cobrar su tarifa (13:17–19).

(4) Uno de los problemas más serios que provocan es el desánimo del auténtico pueblo de Dios. Si abundan voces falsas en una cultura, muchas personas se confundirán, desmoralizarán y desorientarán. En lugar de mantener un estándar moral que refuerce la justicia, edifique el carácter y fomente la piedad, estos farsantes pronuncian sus maldiciones y tabús en contra de personas que el propio Dios no ha condenado, y exoneran a los malvados de forma que no se apartan de sus malos caminos, no pudiendo así salvar su vida (13:20–23).

¿Dónde se desarrollan estas características en nuestra cultura? ¿Y en nuestra iglesia?

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 253). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Del ocultismo a la verdad (1)

Lunes 10 Septiembre

No sea hallado en ti… quien practique adivinación, ni agorero, ni sortílego, ni hechicero, ni encantador, ni adivino, ni mago, ni quien consulte a los muertos.

Deuteronomio 18:10-11

Os convertisteis de los ídolos a Dios, para servir al Dios vivo y verdadero.

1 Tes. 1:9

Del ocultismo a la verdad (1)

«Desde que yo tenía diez años, mi abuela paterna me enseñó, no a orar antes de ir a dormir, sino a predecir el futuro a partir de las cartas, es decir, a practicar la videncia. Hoy puedo decir que es una trampa diabólica, una abominación ante Dios. Uno pasa a ser el instrumento de poderes maléficos pensando que solo se trata de un juego… Uno queda atado y se vuelve esclavo.

El ocultismo estaba presente en nuestra familia sin que nos diésemos cuenta. Era como si una telaraña se estuviese tejiendo lentamente a mi alrededor. Pero un día me reuní con un grupo de astrólogos y descubrí un libro que me invitaba a hacer «oraciones astrológicas». Entonces comprendí en donde me estaba hundiendo. ¿Cómo podía orar a los astros? A partir de ese momento tomé la decisión de dejar el grupo.

Cierta noche abrí una Biblia y leí por primera vez, en el evangelio según Juan, ese pasaje en el que Jesús dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). Sentí escalofríos, y mis ojos se llenaron de lágrimas. ¿Qué había sucedido?

Por primera vez fui a una reunión cristiana. El Señor había preparado mi corazón. ¡Yo estaba sumida en la mentira, pero el mensaje bíblico era claro! El siguiente domingo, sedienta de verdad, pasé la tarde haciendo preguntas al predicador. Comprendí que todo lo que estaba oyendo era la única verdad».

(mañana continuará)

Jeremías 42 – 1 Corintios 15:29-58 – Salmo 104:27-35 – Proverbios 23:1-3

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LO INTRÍNSECAMENTE BUENO

LO INTRÍNSECAMENTE BUENO

9/9/2018

Todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Filipenses 4:8

Casi por definición, ciertas cosas en el reino espiritual son buenas. En primer lugar, Dios mismo es bueno. “¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al arrepentimiento?” (Ro. 2:4).

En segundo lugar, la Palabra de Dios es buena y obra para nuestro bien. Pablo les dijo a los ancianos de Éfeso: “Os encomiendo a Dios, y a la palabra de su gracia, que tiene poder para sobreedificaros y daros herencia con todos los santificados” (Hch. 20:32).

En tercer lugar, los santos ángeles de Dios son buenos y están para apoyar a los creyentes. El escritor de Hebreos confirma esto con la interrogación retórica: “¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación?” (He. 1:14).

Esas son verdades no solo dignas de meditar en ellas sino, en vista de sus realidades, de vivirlas.

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La gracia debe ser gratuita

SEPTIEMBRE, 09

La gracia debe ser gratuita

Devocional por John Piper

Por fe andamos, no por vista. (2 Corintios 5:7)

Imaginemos que la salvación es una casa en la que vivimos.

Nos proporciona protección. Está provista de comida y bebida que nunca se acabarán. Jamás se deteriorará ni se derrumbará. Sus ventanas nos permiten contemplar panoramas de gloria.

Dios la construyó a un costo muy alto, que asumieron él y su Hijo, y nos la entregó.

El contrato de «compra» se titula «el nuevo pacto». Los términos dicen: «Esta casa será y seguirá siendo de ustedes si la reciben como un regalo y si se deleitan en el Padre y en el Hijo, que habitarán en la casa con ustedes. No deben profanar la casa de Dios abrazando a otros dioses ni desviar su corazón en pos de otros tesoros».

¿No sería necio aceptar los términos del contrato y luego llamar a un abogado para que diseñe un plan de amortización con pagos mensuales, con la esperanza de algún día lograr pagarla por completo?

Ya no estaríamos considerando a la casa un regalo, sino una compra. Dios ya no sería benefactor libre, y nosotros quedaríamos esclavizados a un nuevo conjunto de demandas que él nunca soñó con imponernos.

Si la gracia ha de ser gratuita —y ese es precisamente el significado de la gracia— no podemos concebirla como un pago que hay que devolver.


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Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 45

2 Samuel 3 | 1 Corintios 14 | Ezequiel 12 | Salmo 51

9 SEPTIEMBRE

2 Samuel 3 | 1 Corintios 14 | Ezequiel 12 | Salmo 51

El contenido de Ezequiel 12 es fácil de entender.

Podemos imaginarnos el poder de los actos simbólicos de Ezequiel. A la vista de los exiliados, prepara su exiguo equipaje como si fuese un habitante de Jerusalén preparándose para una marcha de más de mil kilómetros hasta el exilio. Tendría que llevar sobre sus hombros lo que pudiese llevar. Por la noche, abre un agujero en el muro de adobe de su propia casa, lo cual simboliza probablemente el intento inútil de fuga de Sedequías y sus más allegados (2 Reyes 25:4; Jeremías 39:4): huyeron, pero no pudieron escapar. Ezequiel hace todas estas cosas sin decir una palabra y comunica un mensaje la mañana siguiente: “Yo soy una señal para vosotros. Lo que hice yo, os va a pasar a vosotros, pues seréis llevados cautivos al exilio” (12:11).

Seguidamente, añade más explicaciones (12:12–16).

El segundo acto simbólico abunda en algo que ya está teniendo lugar. Ezequiel seguía sometido al racionamiento de la comida impuesto en 4:9–17 debido al hambre. Ahora, cuando come su parte, tiembla y simula estar aterrorizado y desesperado (12:17–20).

Después encontramos la sorprendente aplicación. El pueblo ha oído a muchos profetas y se ha vuelto tan escéptico que suele repetir dos proverbios: “Se cumple el tiempo, pero no la visión” (12:22); “El pueblo de Israel anda diciendo que tus visiones son para un futuro distante, y que tus profecías son a largo plazo” (12:27). Después de todo, no solo hay falsos profetas alrededor, sino que incluso los verdaderos, como Ezequiel y Jeremías (en Jerusalén), siguen prometiendo la destrucción de la ciudad pero continúan pasando los años con sus poderosos muros intactos. El segundo ha estado haciéndolo durante décadas. Sin duda, Dios considera el largo retraso como una prueba clara de su paciencia y misericordia, proveyendo múltiples oportunidades de arrepentimiento; el pueblo simplemente ha caído en el escepticismo. Así pues, el juicio llegará ciertamente, dice Ezequiel, y los proverbios populares ya no se pronunciarán más.

Pedro aplica la misma idea a los cristianos, sacada de otro relato del Antiguo Testamento. Después de que comenzasen las advertencias, pasaron décadas antes de que se produjese el diluvio y nadie estuvo preparado para el mismo excepto Noé y su familia. Por tanto, no es sorprendente que, en los “últimos días”, los que transcurrirán entre la primera venida de Cristo y la segunda, estos en que vivimos, surjan nuevas generaciones de personas que se mofan y hacen gala del mismo escepticismo malvado: “¿Qué hubo de esa promesa de su venida? Nuestros padres murieron, y nada ha cambiado desde el principio de la creación” (2 Pedro 3:3–4). Sin embargo, el diluvio llegó, como también lo hará el fuego.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 252). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡Cuidado, peligro!

Domingo 9 Septiembre

Volved a aquel contra quien se rebelaron profundamente los hijos de Israel.

Isaías 31:6

¡Cuidado, peligro!

– Lot, habitante de Sodoma, era un hombre influyente en esa ciudad depravada. Como sabía que Dios no aprobaba los actos perversos y contrarios a la naturaleza cometidos en ese lugar, “afligía cada día su alma justa” (2 Pedro 2:8) debido a lo que veía y oía. Sin embargo permanecía allí. Dos ángeles tuvieron que escoltarlo y sacarlo de la ciudad, para que el juicio no lo alcanzara (véase Génesis 19).

– David, perseguido por el rey Saúl, huyó y se refugió junto al rey Aquis, un enemigo del pueblo de Dios. Pero cuando los siervos de Aquis lo reconocieron, David temió por su vida. Fingió estar loco (1 Samuel 21:13), y luego, para vergüenza suya, tuvo que escaparse de allí.

– Jonás, en vez de obedecer la orden de Dios e ir a Nínive, huyó en un navío que iba en dirección contraria, a Tarsis. Dios, el Todopoderoso, envió una tempestad que atemorizó a todos los marineros. Como Jonás había reconocido ser la causa de aquella tempestad, lo lanzaron al mar. Allí un gran pez se lo tragó, y al cabo de tres días y tres noches, por orden de su Creador, el pez vomitó a Jonás en la tierra.

– Pedro, discípulo de Jesús, se estaba calentando al fuego junto a los enemigos de su Maestro. Cuando le preguntaron sobre su relación con Jesús, tres veces dijo que no lo conocía (Marcos 14:66-72).

Un creyente no puede ser feliz ni agradar a Dios cuando su conducta es opuesta a la voluntad de Dios. ¡Pero siempre se puede dar media vuelta! “Convertíos (den media vuelta) a mí con todo vuestro corazón… Convertíos al Señor vuestro Dios; porque misericordioso es y clemente” (Joel 2:12-13).

Jeremías 41 – 1 Corintios 15:1-28 – Salmo 104:19-26 – Proverbios 22:29

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