Ganar lo que no se puede perder

Soldados de Jesucristo

Enero 8/2021

Solid Joys en Español

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John Piper

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Seis versículos poderosos – Ene 4

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor es mi Pastor

Ene 4 – Seis versículos poderosos

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/seis-versiculos-poderosos/

Annamarie Sauter:Muchas de nosotras podemos recitar el Salmo 23, pero… ¿realmente lo entendemos?

Nancy DeMoss Wolgemuth: Hay algo acerca del corazón y el carácter de Dios que se relaciona con cada una de las situaciones de la vida que tú o yo pudiéramos enfrentar. De hecho, creo que si de verdad entendiéramos y viviéramos solo estos seis versículos, tendría un impacto monumental en la forma como vivimos –porque podríamos enfrentar cada momento, cada situación, cada circunstancia de la vida, con paz, gozo, fe, confianza y valor. 

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Muy a menudo me sucede que cuando leo o escucho un pasaje de la Biblia una y otra vez, me puedo acostumbrar a este y olvidar lo que significa. Puedo recitar el Salmo 23 que nos habla acerca de nuestro Buen Pastor y al mismo tiempo estar preocupada por toda clase de cosas. En la serie a la que damos inicio hoy, Nancy nos ayudará a ver de manera fresca este salmo.

Nancy:Aquellas de ustedes que me han escuchado enseñar anteriormente o que han leído alguno de mis libros, saben que durante mi tiempo a solas con Dios me gusta leer a lo largo de toda la Escritura. He hecho un hábito a través de los años leer consecutivamente la Biblia –y lo hago un par de veces al año. Pero, durante los últimos tres meses, he estado haciendo algo un poco diferente. 

Tengo dos pasajes de la Escritura en los que he estado viviendo los últimos tres meses. Eso no significa que no he leído ninguna otra cosa, pero me he estado empapando en estos dos pasajes de la Escritura, por el lugar donde me encuentro en mi caminar personal con el Señor y en mi peregrinaje con Él.

Uno de esos pasajes es uno de los más conocidos, más amados y más frecuentemente citados de toda la Palabra de Dios. Es el Salmo 23, el Salmo del Pastor. Debo decir que a pesar de haber leído tantas veces el Salmo 23 a través de los años, nunca he meditado en él realmente. Nunca lo había considerado a profundidad. 

Y me puedes preguntar, «¿cómo puedes pasar tres meses meditando en algo tan familiar, tan conocido?» 

Son tan solo seis versículos; es uno de los salmos más cortos. Pero debo decir que este estudio ha sido más que un estudio. He meditado. He tomado frase por frase y la he saboreado y reflexionando en ella durante el día y durante la noche, al acostarme, al levantarme por la mañana. Dios ha usado este pasaje de la Escritura para ministrar a mi corazón de una manera muy rica y profunda. 

Quiero animarlas a que lean el Salmo 23, al menos una vez al día. Vamos solo a rozar la superficie del Salmo 23. Hay mucho más de lo que vamos a alcanzar a ver durante estos siguientes días, pero Dios te dará una mirada fresca y nuevas riquezas de Su Palabra mientras meditas en este pasaje, y mientras lo estudiamos en los próximos programas. 

Este salmo es uno de los salmos favoritos de judíos, ortodoxos, protestantes y muchas personas por igual. Es uno de los pasajes de la Escritura que todo el mundo reconoce, ama y respeta, pero no es un pasaje de la Escritura que frecuentemente se «vive». Estamos más familiarizados con él en nuestras cabezas y en nuestras mentes que en nuestra práctica.

Si has ido a algún funeral, recordarás que este es un pasaje que frecuentemente se cita en los funerales, y por eso la gente piensa que es un salmo acerca de la muerte. 

De hecho, mientras trabajaba con este material, el amigo de una amiga sufrió un accidente y no sabían si iba a sobrevivir. Gracias a Dios sí lo logró. El punto es que un pastor vino a visitarlo al hospital y la esposa estaba como en una salita, y oyó que este pastor comenzó a citar el Salmo 23 y le dijo, «no, no diga eso», porque ella asocia el Salmo 23 con la muerte. Ella pensó que si el pastor citaba el Salmo 23, su esposo no sobreviviría.

En realidad, este salmo no es acerca de la muerte, sino acerca de la vida. Tiene mucho que decir acerca de la forma como vivimos en cada época de nuestras vidas. 

Este es un salmo escrito por David, el rey pastor. No sabemos cuándo lo escribió, a excepción de que fue en sus años postreros, como un hombre mayor. Algunos comentaristas piensan que pudo haber escrito durante el tiempo de la rebeldía de Absalón; cuando su hijo se rebeló en su contra y trató de tomar el control del reino, y David tuvo que huir de su casa. No sabemos esto como un hecho, pero independientemente de cuándo lo escribió, David había vivido muchas cosas a lo largo de su vida. 

Él había experimentado muchas bendiciones y muchas cosas duras, mucho dolor. En algún momento, como un hombre mayor, reflexionando en todo lo que había pasado, todo lo que Dios había hecho por él, y todo lo que Dios había sido para él –esta imagen de la relación que él había tenido con sus ovejas cuando era un joven pastor vino a su mente. Y él dice, «esta es una buena imagen de lo que Dios ha sido para mí, todos estos años». 

David sabía, habiendo sido pastor, cuánto las ovejas necesitan a su pastor. Él sabía cuánto necesitaba un pastor. Él sabía que no podemos pastorearnos a nosotros mismos. Las ovejas son muy tontas, indefensas, sin sentido de orientación para cuidarse solas. Él sabía que somos como esas ovejas. 

Ahora, el Salmo 23 cae en medio de tres salmos que son los que llamamos Salmos mesiánicos. Salmos que apuntan a Cristo el Mesías. Así que, en este salmo, así como en el Salmo 22 y 24, tenemos una imagen preciosa del Señor Jesús y una descripción de Su obra en nuestras vidas y nuestra relación con él. 

  • En el Salmo 22, vemos a Cristo como el Buen Pastor
  • En el Salmo 23, lo vemos como el Gran Pastor
  • En el Salmo 24, lo vemos como el Príncipe de los pastores

Estas son frases que están en el Nuevo Testamento y que encajan con esos salmos. 

  • En el Salmo 22, vemos la imagen de la cruz
  • En el Salmo 23, vemos la imagen de la vida cristiana cuando ya hemos llegado a la cruz.
  • En el Salmo 24, vemos la imagen de Cristo como conquistador absoluto sobre toda la creación y sobre toda la historia. 

En el Salmo 22, vemos la imagen de nuestra justificaciónpasada, donde fuimos liberadas de la paga del pecado. Esa es la imagen del salmo que habla sobre la cruz de Cristo –«Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?» Y a través de la muerte de Cristo en la cruz, somos justificadas; hemos sido liberadas de la paga del pecado. 

En el Salmo 23, el que estudiaremos en estos días, vemos la imagen de nuestra santificaciónpresente mientras somos liberadas –tiempo presente– del poder del pecado, y cómo vivimos una vez que hemos venido a la fe en Cristo, de aquí hasta el momento de llegar al cielo. Es un periodo de tiempo que parece largo pero que en realidad no lo es a la luz de la eternidad. 

Después, en el Salmo 24, vemos la imagen de la futura glorificación, cuando seremos liberadas –gloria al Señor– de la presencia del pecado. 

Así que el Salmo 23 está justo en medio de estos dos salmos, es una imagen de la vida aquí y ahora, la vida real, los problemas reales y lo que Cristo es para nosotras como Pastor en este tiempo. 

Ahora, este es un salmo sumamente personal. Es el testimonio personal de David. «El Señor es mi pastor; nada me faltará» Describe quién es Dios para él y lo que Dios ha hecho por él. Es un salmo que habla de una relación. Es un salmo íntimo, una imagen de una relación rica e íntima con el pastor, de comunión, de unión y de comunicación entre el pastor y una de sus ovejas. 

En los primeros tres versículos, David habla acerca del Señor y es muy personal. «El Señor es mi pastor». Pero luego, en el versículo 4, se vuelve aún más personal. Empieza a hablar no solo acerca del Señor, sino al Señor: «Tú estás conmigo». 

Conocer y confiar en el corazón del pastor, tener esa relación personal con un Dios que se preocupa, hace toda la diferencia del mundo. Sin importar la etapa de la vida en que te encuentres, cambia completamente tu perspectiva del mundo. 

Déjame solo leer el salmo. Hoy solo quiero introducirlo, darte una breve visión general, y empezando mañana, vamos a ir frase por frase a través del salmo. 

Salmo 23: El Señor es mi pastor, nada me faltará.

En lugares de verdes pastos me hace descansar;

Junto a aguas de reposo me conduce.

Él restaura mi alma; me guía por senderos de justicia por amor de Su nombre (vv. 1-3). 

Por cierto, déjame decir que estos tres primeros versículos son muy importantes, porque si no has estado caminando con el Pastor en esas temporadas de la vida que describen estos tres versículos –donde Él te está llevando a aguas de reposo, a pastos verdes y a senderos de justicia– cuando llegues a las experiencias de la vida que describe el versículo 4, tendrás mucha mayor dificultad para experimentar y confiar en la realidad de Su presencia. 

¿Qué dice el versículo 4? «Aunque pase por el valle de sombra de muerte»— el valle de profunda oscuridad es la traducción literal ahí –«no temeré mal alguno». 

Más vale que conozcas a tu Pastor antes de llegar a ese punto. Y entonces, si lo has conocido en otras temporadas de tu vida, podrás decir como dice David aquí: «No temeré mal alguno, porque Tú estás conmigo; Tu vara y Tu cayado me infunden aliento».

Y después en los versículos 5 y 6, hay diferencias entre los comentaristas con respecto a que, si esto es una continuación de la imagen del pastor y sus ovejas o si es una imagen diferente, una metáfora de un amable anfitrión. Aunque en realidad creo que no importa porque ambas son preciosas para nosotras.

Dicen los versículos 5 y 6:

«Tú preparas mesa delante de mí en presencia de mis enemigos; 

has ungido mi cabeza con aceite; mi copa está rebosando.

Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, 

y en la casa del SEÑOR moraré por largos días».

En este último versículo tenemos una esperanza futura, una esperanza a largo plazo. No solo promesas de Dios para hoy, ricas como son, sino una enorme y grandiosa esperanza para mañana y para el día siguiente y para todos los días futuros; una esperanza eterna, «y en la casa del SEÑOR moraré por largos días».

Al leer este salmo, en una primera lectura puedes ver que tenemos un pastor que está íntima y profundamente interesado en cada detalle de la vida de sus ovejas:

  • Él se interesa
  • Está involucrado
  • Está ahí
  • Está activo
  • Está trabajando en cada situación, en cada época de la vida
  • Está siempre pendiente de Sus ovejas. Nunca están lejos de su vigilancia y su cuidado. 

Esto nos habla a nosotras como hijas de Dios, como ovejas de Dios. Cada época de nuestras vidas está cubierta por este salmo. Desde la conversión, durante las altas y bajas de la vida, a través de tiempos de paz, tiempos de dificultades, en tiempos de prosperidad, en tiempos de adversidad, cuando estamos caminando cerca del Señor, así como cuando estamos lejos y nos hemos alejado de Su lado –este salmo nos cubre hasta la muerte y más allá, hasta la eternidad. 

Durante toda nuestras vidas, nuestras vidas aquí en la tierra y en la eternidad, nuestro Pastor siempre está ahí, siempre trabajando, siempre dirigiendo a Sus hijos, siempre atendiendo nuestras necesidades para nuestro bien y para Su gloria. 

Ahora, habiendo dicho esto, es un salmo con mucha realidad en él. No pasa por alto las cosas difíciles. En este salmo hay referencias a la oscuridad, la muerte, la maldad, los enemigos. Él reconoce la presencia de ellos. 

Mientras preparaba esta serie, fue interesante notar cuántos amigos que quiero han estado pasando a través de situaciones muy difíciles. Algunas sobre las que no tienen ningún control; enfermedad –valle de sombra de muerte. Algunos con asuntos bien grandes de pecado o problemas relacionales o problemas familiares. Y al mirar mi propia vida, yo misma he pasado por ese tipo de circunstancias y seguro vendrán más. 

Pero lo que me ha fortalecido y animado de este pasaje es que todo esto está bajo la bondad, la misericordia y el cuidado amoroso de nuestro Buen Pastor. 

Me he dado cuenta, durante los últimos tres meses, de lo que he meditado en este pasaje y lo he grabado en mi corazón, que Dios ha estado renovando mi mente. Ha profundizado mi confianza en Su soberanía, en Su sabiduría, en Su cuidado, Sus promesas, Su provisión, Su protección y Su presencia. Ha arraigado mi corazón más profundamente en quién es Él –en Su bondad y en Su amor. 

Está cambiando mi perspectiva sobre la vida. Está afectando la forma en que veo los problemas y las presiones. Está afectando la forma en que respondo a ellas. Eso no significa que nunca me frustro o me irrito, pero cada vez es menos porque tengo la perspectiva de quién es Dios, lo que está haciendo y que Él está involucrado. 

Hay algo del corazón y del carácter de Dios que se relaciona con cada una de las situaciones de la vida que tú y yo pudiéramos enfrentar. Veremos esto en este salmo. De hecho, creo que si de verdad entendiéramos estos seis versículos, veríamos un impacto monumental en la forma como vivimos.

Alguien me envió un correo electrónico y me preguntaba, «¿cómo meditas en la Escritura? ¿Me podrías dar algunas claves de cómo lo haces?»

Bueno, no tengo grandes perlas de sabiduría para compartir acerca de esto, pero te puedo compartir lo que he estado haciendo, y es el tomar una frase como: «El SEÑOR es mi pastor» y meditarla– pensar en ella, una y otra y otra vez en mi mente, en mis pensamientos, viéndola desde todo ángulo posible, poniendo énfasis en una palabra a la vez. 

De hecho, vamos a hacerlo con esta frase: «El SEŇOR es mi pastor». 

«El SEŇOR», empezamos con el gran nombre hebreo de Dios: Yahweh, Jehová. Los judíos vivían asombrados de este nombre –como deberíamos estar nosotras también. Y por cierto –tanto que en su caso ni siquiera lo decían en voz alta. Este es el Dios quien es el Creador, el origen, la causa de todas las cosas, el que habita la eternidad, el que reina sobre cielo y tierra. Ese Dios asombroso, infinito, todopoderoso, es Jehová mi Pastor. Tiene un interés personal en mí como Su oveja, ¿no es esto increíble? 

Pienso en Isaías 40. Hemos estudiado ese pasaje antes aquí en Aviva Nuestros Corazones. Es un pasaje que describe el asombroso poder de Dios. Lo muestra como inmenso, infinito, soberano, majestuoso y poderoso. Pero dice, acerca del mismo Dios, en Isaías 40 versículo 11: «Como pastor apacentará su rebaño, en su brazo recogerá los corderos, y en su seno los llevará; guiará con cuidado a las recién paridas».

¿No te complace que el todopoderoso Creador y Dios del universo, tenga un corazón tan tierno? Es un Dios relacional que puede ser conocido, que te conoce, en quien puedes confiar, que se relaciona con sus criaturas. Él no solamente puso a girar este planeta y trajo el universo a existencia y los dejó solos para que siguieran funcionando sin Él. Él no solamente se involucra en el mundo como un todo, Él se involucra con nosotros. El Señor tiene esa ternura, ese corazón de pastor. 

Ahora, por supuesto, cuando leemos el Nuevo Testamento, descubrimos que este pasaje es acerca de Jehová, pero también acerca de Cristo. 

Jesús dijo en Juan 10: «Yo soy el buen pastor» (v. 14), que dicho sea de paso, los judíos que le estaban escuchando sabían que Él estaba reclamando ser Dios. «Yo soy el buen pastor». El Salmo 23 dice: «El SEŇOR es mi pastor» –el SEŇOR Jehová– y ahora Jesús dice: «Yo soy el Buen Pastor». Así que los judíos están entendiendo que Él está reclamando ser Dios. Bueno, Él es Dios. Él es el Buen Pastor. 

Este es un salmo acerca de Cristo. Él es el Buen Pastor que da Su vida por Sus ovejas; Él es el Gran Pastor; Él es el Príncipe de los pastores sobre Su iglesia. Él caminó por el valle de sombra de muerte. Él ha enfrentado a cada enemigo. Él enfrentó a Satanás en el desierto. Él conquistó el mal haciéndose pecado en la cruz. Este es un salmo sobre Cristo, el Buen Pastor. 

Ahora, la naturaleza humana, nuestra tendencia –la tuya y la mía– es buscar otras personas u otras cosas para que nos pastoreen. Pero David dice, «EL SEŇOR es mi pastor». Pero nosotras buscamos a otros para que provean para nosotras, para que nos protejan, para que suplan nuestras necesidades. Podemos ver el trabajo como el que provee para nuestras necesidades, pero ¿sabías que tu trabajo no es tu proveedor? El Señor es tu Pastor, el Señor es tu Proveedor. 

Quizás ves a tu esposo como tu pastor, si tienes uno, o si estás soltera, o quisieras tener un esposo para que sea tu pastor, tu protector, tu proveedor. La gente busca consejeros, terapeutas, pastores, líderes espirituales, amigos y hasta a nosotros mismos. Muy fácilmente buscamos a alguien, incluyéndonos a nosotras mismas, o algo, en lugar de buscar a Dios para que sea nuestro Pastor, antes que humillarnos y decir, «Señor, Tú eres mi Pastor».

No hay nada de malo con los amigos, los pastores, los líderes, el trabajo, los consejeros y las personas que nos ayudan y ministran en tiempos de necesidad, pero necesitamos reconocer que todos ellos son limitados. Porque también son ovejas que necesitan un pastor. Y tenemos que reconocer también que podrían guiarnos en una dirección equivocada. Pueden fallarnos, pueden ignorarnos. Si has puesto tus ojos en ellos para que sean tu pastor, ¿qué va a pasar? Vas a terminar muy desilusionada. Nada ni nadie puede tomar el lugar del Señor como tu Pastor. 

Y luego «El SEŇOR es mi pastor» -–tiempo presente. Él es tu Pastor ahora. En cualquier etapa, en cualquier situación que estés viviendo en este momento, Él es tu Pastor en tiempos de paz y de descanso; cuando camines a lo largo de esta vida, como vemos en este salmo, escogiendo diferentes caminos; cuando pasemos por el valle de sombra de muerte; cuando estemos rodeadas de enemigos. En cualquier etapa de la vida y así será cada día de tu vida y por la eternidad, Él te ha prometido Su presencia, Su protección, Su provisión, Su dirección, ser tu guardador, tu compañía…hoy.

Eso será cierto mañana y al siguiente día, y será cierto todos los días de tu vida hasta la eternidad. Él es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. 

«El SEŇOR es mi pastor». Esto es más que teología. Quiero decir, es teología, pero es mucho más que un concepto abstracto. Él es mi Pastor. Habla de una relación personal, de cuidado y de atención. 

Y fíjate que no solo es nuestro Pastor, aunque es cierto: «pueblo suyo somos y ovejas de su prado» (Salmo 100:3) Pero Él es mi Pastor. Ahora, ¿quién puede decir eso? ¿Quién tiene el derecho de decir, el Señor es mi pastor? El Señor no es pastor de todos. ¿Cómo puedes saber si Él es tu pastor? 

Juan capítulo 10, nos dice dos formas de cómo lo podemos saber a ciencia cierta si él es mi Pastor. Jesús dice, «mis ovejas» – aquellas que pueden decir, «El SEŇOR es mi Pastor». «Mis ovejas oyen mi voz…y me siguen» (v. 27). «Ellas escuchan mi voz». ¿Escuchas hablar al Señor? ¿Reconoces Su voz? «Y ellas me siguen». ¿Sigues Su liderazgo? Si escuchas Su voz y lo sigues, entonces puedes decir, «El SEŇOR es mi Pastor».

Y déjame decirte que si el Señor no es tu Pastor, entonces este salmo no aplica para ti. Si el Señor no es tu Pastor, si no tienes una relación con Dios a través de Jesucristo, entonces:

  • No esperes guía a través de la vida
  • No esperes que tu alma sea restaurada cuando está cansada y abatida
  • Vas a tener temor del mal
  • No tendrás consuelo cuando pases por el valle de sombra de muerte.
  • No tendrás esperanza –ni para esta vida ni para la futura– si el Señor no es tu Pastor. 

Así que, este salmo es una invitación para recibir a Cristo como tu Pastor, si todavía no lo es. 

Ahora, si el Señor es tu Pastor, entonces:

  • Él conoce tu situación
  • Él conoce los retos que enfrentas
  • Él conoce a tu familia
  • Él conoce tu situación financiera
  • Él conoce tu situación de salud
  • Él conoce tus debilidades, los pecados que te asedian 

Él es el Pastor que necesitas. Es un Pastor hecho a la medida. Está atento a tu necesidad. Él te va a cuidar, va a proveer para lo que necesites, va a cuidarte de los enemigos, a disciplinarte cuando lo necesites, va a llevarte a los pastos que necesites en el tiempo apropiado. 

Él lo hará por ti. Él quiere hacerlo. Él puede hacerlo. Pero necesitas dejar que lo haga. Necesitas seguirlo y cuando lo sigas será evidencia que perteneces a Él. 

No trates de pastorearte tú misma, Él sabe lo que es mejor para ti. Y además, «El SEÑOR es mi Pastor». Como dijimos antes, eso implica que nosotras somos Sus ovejas. Cualquier cosa que leas acerca de las ovejas no va a ser muy alentador porque las ovejas son indefensas, son despistadas y se desorientan fácilmente –¡se parecen a mí! No tienen defensa, son dependientes, tontas, no son inteligentes. Necesitan un pastor. 

Y la Escritura dice en Isaías que «todos nosotros nos descarriamos como ovejas» (Isaías 53:6) Es lo que las ovejas hacen, tienden a divagar, a descarriarse. Esas somos nosotras. 

Así que, si el Señor es mi Pastor, eso es un recordatorio de que soy oveja. Ahora, no es un cumplido para nosotras. Aceptar este salmo es tomar una posición de humildad y decir, «está bien, no soy nada inteligente, no soy nada genial ni tengo dotes especiales. Necesito un pastor».

Y Él es el Buen Pastor. No es un asalariado. Él cuida de Sus ovejas. Nunca las va a abandonar. Y eso es bueno en dos sentidos. Es bueno en el sentido de Su corazón, Su motivación, Sus intenciones, porque Él desea lo mejor. Él es benevolente, bienhechor, es bueno en ese sentido. 

Pero también es bueno en cuanto a Su habilidad, Su capacidad. Él es un pastor capaz. Es capaz de pastorear a Sus ovejas. Él tiene todas las destrezas para pastorear a Sus ovejas.

Los egipcios despreciaban a las ovejas y a los pastores. En el libro de Génesis capitulo 46, vemos que cuando José estaba trayendo a su familia a vivir a Egipto, los egipcios despreciaban a los pastores (v. 34).

En las escrituras, Egipto es una imagen del mundo. ¿No es cierto que el mundo desprecia lo que Dios tiene en alta estima? El mundo rechaza a Cristo. Siempre lo ha hecho, siempre lo hará. Pero para nosotras que somos sus ovejas Él es precioso, de muy alta estima. 

«El SEÑOR es mi Pastor», significa que le pertenezco a Él, que escucho Su voz y lo sigo. Significa que soy Su oveja, que soy Su responsabilidad. Él me cuida. Es Su trabajo cuidarme. 

Si el Señor es tu Pastor, significa que le perteneces, que eres Su responsabilidad. Que en este día –en cualquier situación desesperada en la que pudieras estar– el Señor sea tu Pastor. Su trabajo es cuidarte, así que, permítele ser tu Pastor. 

Annamarie: ¿Es el Señor tu Pastor? Espero que lo que has escuchado de Nancy DeMoss Wolgemuth te anime a pasar tiempo descansando en Su presencia. Hoy escuchamos acerca de la primera frase del Salmo 23, y mañana continuaremos con la siguiente. 

«Nada me faltará». Esto suena muy bien, pero ¿es cierto—cuando tenemos deudas, pagos pendientes, responsabilidades que cubrir y problemas económicos? Mañana Nancy nos ayudará a profundizar en esto aquí en Aviva Nuestros Corazones. 

Escudriñando la Escritura juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 12 al 15.

Todas las Escrituras son tomadas de la Nueva Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Cantaremos en el cielo ? (1)

Viernes 8 Enero

De mañana sácianos de tu misericordia, y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.Salmo 90 : 14

Cantaban un nuevo cántico, diciendo : Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos ; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios.Apocalipsis 5 : 9

¿Cantaremos en el cielo ? (1)

-Buenos días, Antonio. ¿Cómo está ?

– Sabe… el médico no me dio esperanzas.

Después de haber hablado un poco sobre su enfermedad, pregunté a este vecino, que estaba hospitalizado desde hacía algunos días :

– Y usted, ¿cómo ve el más allá ?

– Pues creo que tengo una gran probabilidad de estar del lado de Dios.

– Ese retorno hacia Dios es una realidad para usted. ¿Y el otro lugar, el infierno, también ?

– ¡Claro que sí !

– Cree, pues, que tiene buenas posibilidades de ser aceptado en la presencia de Dios, y que su alma vivirá feliz en el paraíso eternamente. Pero, ¿qué le da esas convicciones ?

– ¿No me conoce ? Hice todo lo posible para ser bueno con mi mujer y mis hijos. Además, creo que no le hice daño a mi vecino como tampoco a mi prójimo…

– Quisiera poder decir lo mismo de mí, pero, ¿sabe qué dice la Biblia sobre el hecho de ir al cielo ? ¿Y sabe qué se hará allá ?

– Pienso que allá no hay mal, ni sufrimiento, creo que su Biblia lo dice. ¡Tiene que ser un lugar de felicidad, y supongo que se canta mucho ! ¡Me gusta tanto cantar !

– La Biblia nos dice que solo los que creen en Jesús pueden ir al cielo. Es cierto que allí se cantará. En la Biblia tenemos un himno que cantaremos en el paraíso : “Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre… a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos” (Apocalipsis 1 : 5-6). (mañana continuará)

1 Samuel 4 – Mateo 6 : 19-7 : 6 – Salmo 5 : 8-12 – Proverbios 2 : 10-15

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

«Si andamos en luz» (1 Jn. 1:5-10) – 2/29

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Andemos en Luz (Las cartas de Juan)

2/29 – «Si andamos en luz» (1 Jn. 1:5-10)

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

Gracia denegada y gracia otorgada

Soldados de Jesucristo

Enero 7/2021

Solid Joys en Español

Gracia denegada y gracia otorgada

John Piper

John Piper

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Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 3

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Crezcamos juntas en la Palabra de Dios

Ene 1 – Crezcamos juntas en la Palabra de Dios, día 3

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/crezcamos-juntas-en-la-palabra-de-dios-dia-3/

Patricia de Saladín:¡Feliz año nuevo para todas las que nos escuchan! ¡Estamos muy contentas de poder iniciar el año 2021 juntas—unidas en un mismo sentir en torno a la Palabra de Dios!

Annamarie Sauter:Con nosotras Margarita de Michelén 

Margarita de Michelén: ¿Qué queremos? Que ustedes vean la Biblia a colores, que la vean en la magnitud con que Dios quiere que la veamos. Porque en la medida que hagamos eso vamos a crecer no solamente en Su conocimiento, sino en un estilo de vida de adoración porque de la abundancia del corazón habla la boca. 

Annamarie:Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth, en la voz de Patricia de Saladín.

Aquí está Patricia con nosotras.

Patricia: Hemos estado hablando a lo largo de estas conversaciones en estos días, sobre nuestro reto que terminó ayer –de Mujer Verdadera 365– y si te perdiste alguno de estos programas quiero que los encuentres en avivanuestroscorazones.com, y en el día de hoy me acompañan otra vez, Elba de Reyes, Yamell de Jaramillo, Margarita de Michelén y Laura González de Chavez.

¡Feliz año nuevo chicas!

Maggie: ¡Feliz año nuevo a todas! Qué bendición.

Yamell de Jaramillo: ¡Feliz año nuevo!

Laura Gonzalez de Chavez: ¡Felicidades! 

Elaba de Reyes:¡Feliz año nuevo y muchas bendiciones!

Patricia: El día de ayer estuvimos viendo una serie de cosas acerca de la Palabra de Dios…vimos muchas cosas, y a veces vemos la Palabra de Dios, vemos esa Biblia tan grande y decimos, «esto es imposible, yo no puedo añadir una cosa más a mi día a día». Y ahora vamos a comenzar este año otra vez leyendo la Palabra de Dios completa de tapa a tapa.

Pero déjame animarte y déjame decirte que no solamente es posible, es una bendición. Queremos ser mujeres de la Palabra, y la única manera de ser mujeres de la Palabra es creciendo en el conocimiento de esa Palabra; y la Palabra es como Laura decía ayer, es ese alimento, esa comida, esa bebida. La Palabra es pan, es agua, es leche, es carne. ¿Y qué hace la comida? Nosotras cuidamos mucho lo que comemos, muchas comemos tres veces al día. La comida nos sustenta, sustenta la vida, nos nutre, nos satisface, nos da refrigerio.

Y la Palabra de Dios es la fuente de nuestra, vida es la fuente de nuestra fortaleza, y si no comemos y bebemos esa Palabra tendremos un hambre constante. Esa Palabra también es luz, y dice la misma Palabra en el Salmo 119, que «la exposición a Tu Palabra oh Dios, alumbra, hace entender a los simples». Y con esa luz es que Dios nos da dirección, sabiduría, discernimiento, perspectiva. Y hoy estamos aquí otra vez para seguir hablando de esa Palabra y para animarnos en este nuevo año a seguir creciendo como dice Pedro, «en el conocimiento y en la gracia de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo».

Laura: Así es Patricia. La verdad es que el año pasado y cada año que he estado en la Palabra ha sido una fuente fresca de gracia como dice Juan 4:14, «pero el que beba del agua que yo le daré no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna». Y aunque ya la leímos todas juntas el año pasado y las que nos están siguiendo que quizás no han terminado están haciendo el reto a su paso, cada vez que leemos la Palabra, cada año que la leemos, encontramos más y más tesoros. 

Hay textos que leímos el año pasado que ahora se resaltan de manera diferente, dependiendo de la etapa, de la circunstancia que estemos atravesando, y se hacen frescos. Le comentaba a Patricia recientemente acerca del Salmo 90 el versículo 14.

Yo estaba pasando por un tiempo así, como de descontento, sin motivo, por el pecado que que tenemos en nuestros corazones; y tenía como esta lucha interna y ese día leyendo ese salmo el Espíritu Santo lo resaltó de una manera muy particular. Y el salmo dice: «sácianos por la mañana con tu misericordia (o con tu amor inagotable dice otra traducción) y cantaremos con gozo y nos alegraremos todos nuestros días»; y el Espíritu Santo me mostró que yo no estaba saciándome de Su misericordia, no estaba saciándome de Su amor inagotable, yo estaba buscando saciarme en otras cosas que yo creía que no tenía y que debería tener, y esa mañana –porque estaba en la Palabra, porque tenía ese hábito de ir a la Palabra– el Señor me encontró con ese versículo que he leído veinte mil veces, pero que ahora Dios lo mostró de una manera muy particular.

Por eso no queremos terminar el reto con el del año pasado. Queremos volverlo a iniciar porque es un reto de cada año; y mi anhelo y el de todas nosotras en el ministerio, es que las mujeres que nos siguen se conecten la Palabra de Dios así como escuchan el audio del programa cada día, pero que se conecten a la Palabra que es la fuente principal donde ellas pueden ir cada día de su vida a buscar lo que solamente la Palabra les puede dar.

Elba: Amén. Y en el programa pasado hablamos de escudriñar y Maggie explicaba y hemos insistido una y otra vez que no es solo leer, que debemos profundizar, pero me encanta una frase de Spurgeon que dice que «la Biblia es como un mar que está lleno de perlas, pero las más preciosas están en lo profundo y debemos sumergirnos a buscarlas», y este año es una invitación. 

Leíste la Palabra el año pasado, pero este año ya tiene nuevas perlas, perlas más hermosas para nosotras, y lo que un pasaje te dijo en un momento puede tener un significado más apropiado para ti, quizás en lo que estás viviendo, en la revelación que Dios te da de Él mismo. O sea que, la Biblia es una revelación constante de un Dios eterno que se revela a través de Su Palabra. Así que es hermoso poder compartir este año con ustedes nuevamente.

Laura: Así es. Debemos leerla, releerla, releerla y volverla a leer. Reflexionar en ella, meditar en ella, y muchas veces –yo sé que ustedes estarían de acuerdo conmigo– somos ávidas lectoras, pero leemos libros sobre cómo ser una mejor mamá, cómo tener un mejor matrimonio, cómo cambiar a mi esposo, cómo criar a mis hijos, y todo eso está muy bien, pero al final si no somos lectoras de las palabras del mismo Dios, no tendremos la sabiduría que necesitamos por más libros que leamos. Así que es leerla, creerla, abrazarla, amarla y vivirla, ponerla por obra.

Y es necesario hacer tiempo y orar a Dios, «Señor dame esa sed, yo quiero sed de ti, de Tu Palabra y de ti, de Tu sabiduría; y Dios lo va a cumplir porque ese es un deseo de Su corazón. 

Maggie: Para mí el reto ha sido una bendición. Ha sido un reto leer, un reto escribir, un reto mantenerme, pero la vida cristiana es un reto, y hoy más que nunca nosotros estamos viviendo en una generación donde de verdad yo nunca pensé ver lo que mis ojos están viendo y oír lo que mis oídos están oyendo.

Nosotras tenemos tres millones quinientos sesenta y seis mil cuatrocientos ochenta letras que el Señor dejó en Su Palabra para que nos artillemos, porque definitivamente por lo que estamos viendo, el día de la redención está más cerca que el día en que creímos y he pensado muchas veces qué nos costará a nosotras sufrir por Jesucristo; porque las cosas se están poniendo o blanco o negro y tú vas a tener que tomar la decisión.

Entonces, lo único que a nosotras nos puede fortalecer, animar, dar esperanza, aunque todo esté oscuro es Su Palabra. Creo que hoy en día hay muchos cristianos débiles o nosotras podemos caer en debilidad porque no somos mejores que nadie, porque quieren conocer la Palabra de Dios, pero no quieren conocer a fondo el corazón de Dios; y para eso se necesita tiempo y se necesita no ser superficial sino darles mente a las cosas. 

Y creo que si nosotras no nos saturamos de la Palabra de Dios, cuando nos llegue de golpe lo que viene por ahí, nosotras no vamos a tener la suficiente fortaleza, entonces ese tesoro hay que irlo guardando, ese arsenal para esta batalla hay que irlo guardando para entonces poder presentar con mansedumbre defensa de esa fe que nosotras tenemos.

Yamell: Y yo quiero agregar a eso que decías, Maggie, y todas han puntualizado y han apuntado a lo que queremos hacer este nuevo año, y es el profundizar, eso es lo que queremos. No queremos quedarnos solamente en la superficie, es ir más allá y algo que a mí me ha pasado particularmente, era como decía Elba, cosas que yo sabía pero no recordaba. Vi detalles nuevos, vi cosas diferentes, pude hacer conexiones diferentes, aprendí a saborear y apreciar tantas verdades, como Su gracia, Su amor, Su misericordia y Su paciencia sobre todo, para con mi propia vida.

Cosas que se supone que uno sabía, que ya había aprendido. Saber las cosas desde una perspectiva diferente, por situaciones como decía Elba, de que nos encontramos en etapas diferentes. Entonces yo creo que así como fue un año atípico, igual no sabemos lo que va a pasar este nuevo año, pero es importante el profundizar, y entonces, conservar ese hábito que ya adquirimos –o como decía Elba, personas que nunca habían leído la Biblia completa– pero es no dejarlo.

Hay otros hábitos dónde se puede profundizar, hay otras cosas que queremos ir más allá y hay múltiples formas. Nosotros no vamos a hacer aquí ahora un molde de galletitas –como dicen en inglés– y que todo el mundo tiene que hacerlo igual, porque lo que funciona para mí tal vez no funciona para ti y viceversa. Pero sí, definitivamente, el poder desarrollar hábitos y yo sé que Laura tiene algunas cuantas cosas en ese sentido de cosas prácticas, yo he copiado muchas de las cosas que Laura ha hecho y también de lo que Maggie hace.

Y creo que sería bueno en este momento hablar un poquito de cómo desarrollar esos hábitos, o qué cosas podemos hacer de forma práctica para implementar este nuevo año, en este nuevo camino, el profundizar en la lectura de la Palabra de Dios.

Laura: Para las que se van a unir, es muy importante cultivar el hábito, porque no es algo que se da automáticamente por nuestro pecado, como hablamos al principio en los programas pasados, por las distracciones que hay, por cómo nos desenfocamos, por cómo comemos chatarra en lugar de ir a la Palabra. Entonces es necesario cultivar el hábito y nada es más importante.

Como a mí me ha funcionado, es lo primero en la mañana. No esperar que el día arranque para entonces al final del día, ya cansada y con sueño, tratar de leer la Palabra. Sino lo más importante es lo primero en el día y lo más importante es estar con el Señor –y me encanta el ejemplo que vemos en Jesús y lo leemos en Marcos– que se levantaba temprano. Dice que aún cuando era de noche se iba a un lugar solitario a orar y a hablar con Su Padre.

Y si eso era Jesús, el Hijo de Dios, que tenía que hacer eso, qué nos queda a nosotras pecadoras débiles, como si pudiéramos ir nosotras por el día en nuestra propia sabiduría y prudencia. Necesitamos oír de nuestro Padre cada día. Busca una hora del día y un lugar en tu casa, si es en la mañana que sea cada día a la misma hora. Me encanta Isaías que dice, «mañana tras mañana me despierta, despierta mi oído para escuchar como los discípulos».

Oremos por eso, que el Señor nos despierte; cuando no nos despertamos, que sea el Señor que nos despierte para ir a Su Palabra. Y quizás tenemos que hacer arreglos la noche antes. No podemos irnos a dormir a las 2 de la mañana porque nos queremos levantar. Así de importante es ir a la Palabra, hacer todos los arreglos que podamos para que ese tiempo no se comprometa, porque es importante. Entonces, hacerla un hábito cada día a la misma hora. En segundo lugar, seguir un plan. Leer sistemáticamente porque cuando nosotros leemos, «ay sí, hoy tengo deseos de leer Juan», «hoy tengo deseos de leer un salmo porque me siento triste». No ir así a la Palabra, sino seguir un plan. 

Tenemos el plan de Mujer Verdadera 365, pero si van al internet y buscan planes bíblicos para leer la Biblia lo van a encontrar, y entonces eso te ayuda a ir sistemáticamente a través de la Palabra. Entonces cuando ya estés leyéndola, hacerle preguntas al texto. Leerlo quizás varias veces. Es mejor hasta leer pequeñas porciones, si eso es lo que tú tienes tiempo de hacer, que tratar de abarcar mucho y quedarte en la superficie.

A mí me ha funcionado la porción que hacemos para leerla en un año, que son como tres capítulos, a veces dos. Entonces leer eso y hacerle preguntas al texto. ¿Qué me enseña ese texto acerca de Dios? ¿Qué me habla del carácter de Dios en esto que leí? ¿Qué quiso decir el autor en ese momento para ese pueblo, pero qué enseña acerca de Dios y Su carácter? ¿Qué enseña acerca de Jesús, dónde veo a Jesús aquí? ¿Qué me enseña acerca de mí, de mis pecados? ¿Qué promesas hay para mí que puedo orar a Dios? ¿Qué mandamientos hay que debo obedecer o que quizás estoy en desobediencia? ¿Qué ejemplos hay ahí? ¿Qué pecados me está diciendo ahí? 

Como dice Santiago, que es como que nos paramos en un espejo, tú te levantas en la mañana, te pones en el espejo de la Palabra y te miras. Entonces hay algo que la Palabra te dice acerca de ti que tienes que corregir, luego que tú hagas todas estas preguntas acerca de la idea original del autor y del contexto. Y entonces aplicar esa palabra, y luego por supuesto tener un tiempo de reflexión.

No es solamente leer, cotejé, leí, ya. No, reflexiona. Quédate con un versículo. Quédate con ese versículo que más te habló, que más te ministró, que más te trajo convicción, que más te asombró acerca de Dios. Escríbelo. Quédate ahí pensando y pensando. Llena tu mente con eso. Quédate con eso en ese día.

Otros recursos, después que ya tú lees y meditas. Yo tengo un diario donde escribo las cosas que Dios me mostró, donde confieso mis pecados, donde escribo mis oraciones. Entonces lleva tu diario, pero también, si tienes el tiempo, ve a otros recursos, ve a una Biblia de estudio y ve qué comentarios puedes encontrar que te ayuden y te traigan luz sobre un pasaje que quizás no entendiste o que quizás te amplíen un poquito lo que tú captaste, y entonces ora, ora eso que Dios te mostró.

Hablábamos hace poco, las hermanas de Aviva, que a veces oigo mujeres que dicen, «yo oro todos los días. Yo me levanto y me tiro de la cama y caigo de rodillas a orar», pero esa mujer no está en la Palabra, entonces mi pregunta para esa persona es, ¿qué oras? Tus luchas, tus ideas, tus necesidades, todo eso está bien y hay lugar para eso en la oración, pero la gasolina de tu oración, lo que debe motivar tu oración es lo que Dios te ha hablado a ti; porque eso, tú sabes que está orando la voluntad de Dios. Entonces, es muy importante a la hora de orar, orar acerca de lo que Dios te ha mostrado.

Ese día que yo decía que me sentía descontenta y Dios me habló así, mi oración fue, «Señor, sáciame, sáciame de ti, de Tu amor, de Tu misericordia, porque yo estoy buscando saciarme de otras cosas». Entonces eso es lo que debe dirigir nuestra oración. No sé si alguna de ustedes tiene alguna otra cosa que agregar acerca de hábitos.

Elba: Me encanta eso que mencionas de último, Laura, de la oración; porque algo que ha impactado mi vida es orar la Palabra. Y un libro que hemos recomendado y quisiéramos seguir recomendando es el de Donald Whitney, Orando la Biblia. ¿Por qué? Porque él dice que cuando vamos con nuestras oraciones por nosotras, que son, «muy bien, Señor, tengo este problema, Tú lo sabes todo, mira esta necesidad, mira mi hijo…», estamos siempre diciendo las mismas cosas con las mismas palabras; pero cuando vamos a la Palabra le estamos llevando al Señor Su Palabra y la estamos dejando delante de Su trono, y eso va moldeando nuestro corazón conforme a Su voluntad.

Así que no solamente leemos la Palabra en el devocional, debemos meditarla –como tú decías– y orar conforme a Su Palabra. Y definitivamente no todas estamos en la misma etapa de la vida y muchas comentan que van atrasadas, por eso mismo. Y no importa si tú eres la mamá de un bebecito de días o de meses, tú puedes orar y aún escuchar la Palabra en audio mientras estás lactando. O sea, la Palabra está ahí para nosotros.

He tenido etapas en mi vida donde he batallado con migrañas muy fuertes y no he podido leer por mucho tiempo. He tenido que usar el audio, la Biblia en audio. Y les confieso que le ha dado un nuevo frescor. Porque a veces cuando leemos nuestros ojos se posan en las letras y como que ya se vuelve muy familiar. Cuando escuchas, a veces tienes que poner mucha atención y eso para las mamás de bebecitos o alguien que esté en cama por una enfermedad o alguien envejeciente que no puede leer es un recurso invaluable.

Pero al final es lo mismo, es leer o escuchar la Palabra meditarla y orarla. Y eso transforma nuestra vida.

Laura: Así es, Elba y oyéndote hablar, me pongo a pensar por ejemplo, un momento de mi vida que yo esté temerosa o que piense, «estoy confundida no sé qué hacer»; fíjate, si yo voy a Salmo 23, «Señor, tú eres mi pastor, yo no tengo nada que temer. Estoy confundida en el camino pero Tú eres un pastor fiel que va delante de mí, que me muestra el camino. Tú me dices que nada me va a faltar.

La oración tiene que recordarnos las promesas de Dios y las verdades de Dios porque muchas veces nos quedamos en la oración con nuestra necesidad, lo cual está ahí, somos humanas. Pero si no vamos a la promesa es como cuando oramos, «Señor, perdóname». Es que ya el Señor me perdonó. Es, «gracias Señor porque Tú me perdonaste, porque Tú sabes que soy polvo, porque Tú sabes que voy a pecar, pero tú me has perdonado en Cristo».

Entonces como que sea esa Palabra y esas verdades informando mis oraciones. Y claro, como el salmista, yo voy a traer mis oraciones. Pero fíjate que el mismo salmista empezaba con su duda, con su temor y al final él terminaba con la perspectiva de Dios…

Yamell: …hablándole a su alma, diciéndole y enfocándola. Ahora cuando tú mencionas Laura el temor, aquellas de nosotras que luchamos con temor, ansiedad, depresión, muchas de esas cosas, también es importante en esos momentos recordar la Palabra de Dios, porque eso es lo que te va a hacer enfocarte donde tienes que poner tus ojos. O sea, no en el problema, no en el temor. No es restándole importancia, sino es hablándole a mi alma. Eso que tú dices Laura, a mí me encanta eso de los salmos porque te derramas y dices, «me siento así, me siento asá», pero al final qué le dice, «alma mía descansa en Jehová. Pon tus ojos en Jehová». La oración, cuando oramos de una manera así como decimos, tú le informas a tu alma, tú le informas a tu corazón, y esa es la forma en la que vas a calmar lo que estás pasando en ese momento.

Y es la forma también de cambiarte a ti. Y eso nos dice Romanos, «renueva tu mente». Pero voy a renovar mi mente a través de la Palabra de Dios. Creo que eso es súper importante el que el que lo hayas mencionado.  Maggie, ibas a decir algo.

Maggie: Yo iba a agregar que a mí me ha sido de mucha utilidad, no solamente tener varias versiones de la Biblia, eso es bueno, sino también tener un diccionario bíblico, y tener mi amado diccionario Strong, porque ahí cuando tú buscas esa palabra en ese versículo es como que tú ves la palabra a color. Les voy a dar una muestra porque Laura trajo a colación el Salmo 23 y en esos 6 versículos, aparecen seis nombres del Señor.

Aparece el nombre Jehová Rohi, Jehová Yireh, Jehová Shalom, Jehová Rafa, Jehová Tsidkenu, Jehová Maccaddeschem. Cuando ves todos esos nombres usados en un texto tan corto y lo que significa cada uno, de verdad, amadas hermanas, es para brincar de alegría, de gozo, porque el Dios que nosotros tenemos es un Dios maravilloso que lo abarca todo. Entonces de verdad ¿qué queremos? Que vean la Biblia a colores y en la magnitud con que Dios quiere que la veamos, porque en la medida que hagamos eso, nosotros vamos a crecer no solamente en Su conocimiento sino en un estilo de vida de adoración, porque de la abundancia del corazón habla la boca. Entonces ¿qué es lo que nosotros queremos? No tener mucho conocimiento, queremos tener un estilo de vida que proclame a aquellos que no creen, esa mujer tiene algo diferente y cuando vengan a preguntarnos, nosotros decirles, «mira lo que nosotros tenemos aquí, a ese gran Dios, a esa Palabra». 

Y eso es lo único que te puede dar la esperanza, la salida, la solución, todo lo que tú necesitas.

Patricia: Amén Maggie a todo eso que dijiste. Yo tengo una pregunta, muchas de nosotras que ya hicimos este reto, que corrimos esta carrera, estamos listas para iniciar otra vez con todo el ánimo. Es más, con más ánimo que el año pasado. Pero yo quisiera que una mujer que nos escucha hoy, que no tiene ni idea de lo que sucedió con el Reto Mujer Verdadera 365, que ustedes le expliquen cómo se acerca a todo esto que estamos hablando, y cómo dice, «bueno me pongo mis zapatos y voy a comenzar a correr con este grupo de mujeres que van a volver a leer la Biblia entera en este año 2021.

Laura qué le dirías a esa mujer que escucha hoy por primera vez.

Laura: Bueno, le diría primero que tenemos esta Biblia disponible, Biblia devocional Mujer Verdadera, pero que para unirse al reto simplemente tiene que pedirle a Dios sed e iniciar su hábito. Y puede usar cualquier Biblia que ella tenga a mano. En la página avivanuestroscorazones.com, ella va a encontrar los recursos y las indicaciones que necesita para unirse al reto.

Algo importante que quisiera decir, que a mí me ayudó y me ministró mucho este año que pasó, es que cuando yo sé que otras mujeres alrededor del mundo están leyendo lo mismo que yo estoy leyendo, que estamos unidas, eso me inspira a seguir. Entonces las animo a formar un grupo de WhatsApp o un grupo en su iglesia o un grupo por Zoom, donde se reúnan con otro grupo de mujeres que estén leyendo la Palabra, y compartan lo que Dios les está mostrando, lo que van aprendiendo. Porque es maravilloso.

La vida cristiana se vive en comunidad. Hay una parte de leer la Escritura nosotras solas que es importante, pero qué bueno poderla comentar con otros y poder ser animadas en esa carrera. Así que simplemente necesitan una Biblia, quizás un diario si quieren escribir sus notas, y si quieren ir más profundo un diccionario –como decía Maggie– un comentario.

Pero al final, lo básico es una Biblia, quizás lápiz y un diario, y tiempo y hambre para estar en la Palabra y seguir juntas por este camino, y visitar avivanuestroscorazones.com porque ahí van a poder encontrar otros recursos que les van a ayudar a hacer este reto.

Patricia: Amén. A mí también me estimula saber que hay otras leyendo y corriendo junto conmigo aunque yo no las vea. Somos como un gran ejército que estamos enfocadas en la misma dirección y eso es maravilloso. 

Laura: Así que queremos animarte a ti qué escuchas, si no estuviste en el reto del año pasado, te animamos a hacerlo este año junto con nosotras y con miles de mujeres alrededor del mundo. Así que las animamos a unirse al reto, a unirse a otras hermanas, a animar a otras hermanas a hacerlo con ustedes, y a proponerse estar en la Palabra cada día. Aunque no lo hagan en un año, esa sería la meta, pero si no, pueden ir en pocas porciones a la vez; la cosa es estar en la Palabra de Dios y el hambre va incrementando a medida que nos exponemos porque vamos conociendo este Dios que nos asombra y queremos conocerlo más y más y más. Y esa hambre nunca se sacia porque nos sacia de una manera pero por otra no nos sacia porque queremos más y más y más.

Patricia: Y yo quiero animarte, si estás en algún punto en tu lectura bíblica –es una sugerencia pero es con el ánimo de animarte a que salgamos juntas– ahora, hoy, día primero de enero vamos a salir juntas en Génesis 1, con este ejército de mujeres que va a correr esta carrera hasta diciembre, donde vamos a ver toda la Biblia otra vez completa de tapa tapa, porque así vas a poder no solamente leer la porción que está asignada, sino que vas a poder leer el devocional y vas a poder leer los comentarios de otras mujeres.

Y así somos parte –todas– de ese ejército que va a correr. Y es nuestro deseo que se haga realidad en nosotras lo que dice colosenses 3:16: «que la palabra de Cristo habite (more) en abundancia en vosotros con toda sabiduría, enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones». 

Maggie, a la luz de todo esto que hemos hablado y de este nuevo año que inicia y de la belleza de nuestro Dios y de ese tesoro de esa Palabra que nos ha dejado, ¿podrías por favor despedir este programa con una oración? 

Maggie: Claro que sí. Oremos. Señor alto y sublime, alabado sea Tu grande y Tu poderoso nombre. Alabada sea Tu persona, Tu carácter, Tus obras y Tu Palabra. Alabada seas bendita Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo. Hasta aquí oh Señor Tú nos has traído, y sabemos oh Señor, que hasta el fin nos llevarás. Tú nos has hecho pasar por aguas muy turbulentas durante el año 2020, donde hemos visto muchas aflicciones, muchas pruebas, muchas muertes, muchos dolores, muchas pérdidas económicas. 

Pero hay algo que Tú nos has dejado bien claro, es que a pesar de todo Tú eres el Altísimo que gobierna sobre todas las cosas y Tú eres quien sostiene, no solamente al mundo sino la historia de toda la humanidad. Qué tranquilidad trae esto a nuestras almas. Algún día en Tu casa moraremos por largos días. Gracias Señor, por este Reto de Mujer Verdadera 365. Gracias por cada una de las mujeres a las cuales Tú moviste a escribir estas meditaciones. Gracias por todas aquellas que han llevado a cabo este reto. Gracias por todas aquellas que han tomado de su tiempo para hacer comentarios edificantes.

Oh Señor, continúa bendiciéndonos con Tu Palabra en este próximo año 2021. Queremos ponerlo en Tus manos. Pero queremos y rogamos que en este nuevo año 2021, veamos más y más la hermosura de nuestro Señor Jesucristo, porque Él es nuestro camino, la verdad, la vida. Es el Señor, el amo, el maestro, el profeta, el sacerdote, el abogado, el Salvador, la raíz, el pan que nos sustenta, nuestro pastor, la vid verdadera, nuestra agua, nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación, nuestra redención, nuestro sanador, nuestro amigo, nuestro hermano.

Es un privilegio tan grande que tenemos, ser hijas tuyas, que nosotras queremos que todas las mujeres rebosen de alegría aún en medio de circunstancias adversas; y el deseo que consume nuestro corazón es que Tu obra sea avivada en medio de estos tiempos tan oscuros, sabiendo que la redención está más cerca del día en que nosotras creímos, y que pronto esa estrella resplandeciente de la mañana, ese sol de justicia, aparecerá y nos llevará a vivir a aquellos cielos y tierra nuevos, donde morará la perfecta justicia porque el justo será el Rey de reyes y Señor de señores. 

Ven y bendícenos de una forma especial y extraordinaria a lo largo del 2021, y guárdanos fieles hasta el último aliento de nuestra nariz. En el dulce y poderoso nombre de Jesús oramos estas cosas. Amén y amén. 

Annamarie:Has estado escuchando a Patricia de Saladín, Laura González, Elba de Reyes, Margarita de Michelén y Yamell de Jaramillo. Ellas te han animado a profundizar en la Palabra de Dios. No a almacenar información acerca de la Biblia, sino a vivirla y que esta afecte cada una de tus decisiones de modo que camines en la buena, agradable y perfecta voluntad de Dios.

Hoy escuchaste mencionar el Salmo 23; este es un salmo que casi todas nosotras hemos oído. En nuestra próxima serie Nancy nos llevará versículo a versículo, apuntándonos a Cristo como el Buen Pastor que provee para cada una de nuestras necesidades y que nos da esperanza para el futuro. Acompáñanos para esta próxima serie de Aviva Nuestros Corazones.

Creciendo en la Palabra de Dios juntas, Aviva Nuestros Corazones con Nancy DeMoss Wolgemuth es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Te recordamos que la lectura bíblica para hoy es Génesis capítulos 1 al 3.

Todas las Escrituras son tomadas de la Biblia de Las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El miedo a la muerte

Jueves 7 Enero

Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí ; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.Gálatas 2 : 20

El miedo a la muerte

Testimonio

“Desde mi niñez tenía un miedo espantoso a la muerte ; no soportaba que se hablase de ella en mi presencia. La incertidumbre sobre el más allá me producía una terrible angustia, y no lograba sacar de mi mente estos pensamientos. Siempre tenía miedo a enfermarme e incluso a morir. Visité médicos, me hicieron muchos exámenes, pero sin éxito. Esto me encerraba en una desesperación insoportable. Miraba a mi alrededor y sentía que todos eran felices porque no tenían ese miedo. Entonces entraba en depresión.

Varias veces me habían invitado a buscar a Dios, pero me resistía a hacerlo, hasta que un día decidí escuchar una predicación… Comencé a leer la Biblia y descubrí que yo era un pecador perdido, que necesitaba”nacer de nuevo“. Acepté a Jesucristo como mi Salvador, y hoy puedo decir que soy”libre“. El Señor perdonó todos mis pecados y me dio una”nueva vida“; ahora soy una”nueva creación“. Ya no temo a la muerte, porque sé que tengo”vida eterna“y no pereceré jamás ; nadie puede arrebatarme de las manos de mi Señor Jesucristo (Juan 10 : 28). Él me ha dado una paz verdadera y eterna.

Me impactaron estos dos versículos :”Por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre“(Hebreos 2 : 14-15)”.Alfredo

1 Samuel 3 – Mateo 6 : 1-18 – Salmo 5 : 1-7 – Proverbios 2 : 6-9© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Doctrina adornada | Tito 2:1-6

Grace en Español

Doctrina adornada | Tito 2:1-6

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

http://www.gracechurch.org/espanol

La voluntad de Dios es que nos acerquemos

Soldados de Jesucristo

Enero 6/2021

Solid Joys en Español

La voluntad de Dios es que nos acerquemos

John Piper

John Piper

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Sam Masters

Teología Express

¿Un PASTOR o varios PASTORES?

Sam Masters

Sam Masters es pastor en la Iglesia Bíblica Bautista Centro Crecer, en Córdoba (Argentina) y además es el presidente de «Crecer Foundation» en EUA, y el rector del Seminario Bíblico William Carey. Para más información pueden consultar nuestra web:
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¿Un pastor o varios pastores?

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