Cristo es como la luz del sol

Soldados de Jesucristo

Octubre 24

Solid Joys en Español

Cristo es como la luz del sol

John Piper

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JOHN HARPER

BITE

Serie: Biografías

JOHN HARPER

El último héroe del TITANIC

El trágico día

El domingo 14 de abril de 1912, el día del fatídico accidente, el clima estaba agradable y el mar estaba en calma. Harper asistió al servicio de la iglesia para los pasajeros. Una persona allegada contó posteriormente que en la tarde de ese domingo vio a Harper hablar con la gente sobre el Evangelio.

El Titanic golpeó el iceberg ese mismo día a las 11:40 p.m. Cuando se emitió la llamada para que los pasajeros abandonaran sus camarotes, Harper envolvió a su hija en una manta, le dijo que algún día la volvería a ver y se la encargó a un familiar que viajaba con ellos.

Los sobrevivientes luego informaron que cuando el Titanic comenzó a hundirse, Harper advirtió a las personas que estuvieran preparadas para morir. Se aseguró de que su hermana y su hija estuvieran en un bote salvavidas mientras él continuaba compartiendo el Evangelio con quien quisiera escuchar.

Un sobreviviente recordó claramente haber escuchado gritar a Harper: «¡Mujeres, niños e inconversos en los botes salvavidas!». Harper luego corrió a lo largo de la cubierta suplicando a la gente que se volviera hacia Cristo. Reuniendo a la gente a su alrededor en la cubierta se arrodilló, y levantó los brazos en oración. Cuando el barco comenzó a hundirse, saltó a las aguas heladas.

Un informe dice que Harper, sabiendo que no podría sobrevivir mucho tiempo en el agua helada, se quitó el chaleco salvavidas y se lo arrojó a otra persona diciéndole: «¡Necesitas esto más que yo!».

Finalmente, cuando comenzó la hipotermia, John Harper se hundió bajo las aguas y pasó a la presencia del Señor; él tenía 39 años.

El sobreviviente salvado

Pero la historia no termina aquí. Cuatro años después, un joven escocés llamado Aguilla Webb se puso de pie en una reunión en Hamilton, Canadá, y dio el siguiente testimonio:

Soy un sobreviviente del Titanic. Cuando estaba a la deriva solo en un mástil esa noche horrible, la marea trajo al Sr. John Harper de Glasgow cerca de mí. ‘Hombre’, me dijo, ‘¿Eres salvo?’ ‘No’, dije ‘No lo soy’. Él respondió: ‘Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo’. Las olas lo llevaron lejos; pero, por extraño que parezca, lo trajeron de vuelta un poco más tarde, y él me dijo: ‘¿Eres salvo ahora?’ ‘No’, le dije, ‘no puedo decir aún con certeza que lo soy’. Volvió a decirme: ‘Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo’, «y poco después él se hundió; y allí, solo en la noche, en medio de un inmenso mar alrededor de mí, creí. Soy el último convertido por la predicación de John Harper.

Aparentemente, Dios quería que el increíble testimonio de Webb fuera compartido, porque el fue una de las pocas personas que fueron sacadas del agua esa noche para unirse a los sobrevivientes en los botes salvavidas.

Antes de desaparecer bajo el mar helado, John Harper compartió, por última vez, el mensaje de salvación.

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25/42 – Lee la Biblia: Miqueas

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

25/42 – Lee la Biblia: Miqueas

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Miqueas, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. En este libro, Miqueas anuncia que la justicia de Dios vendrá para crear un nuevo futuro de amor y fidelidad al final del pecado y el exilio de Israel.

BibleProject #VideosDeLaBiblia #Miqueas

ST500S Teología Sistemática, Lección 7.1

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

Plan de estudio: https://drive.google.com/file/d/1-Al6rOq6Tox4zb4wBU2nWqekLnhk6l9W/view

ST500S Teología Sistemática, Lección 7.1

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica. Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

http://www.seminarioreformado.org

Sumisión Bíblica – 2

Iglesia Caminando por Fe

Serie: Familias Conforme a las Escrituras

2 – Sumisión Bíblica

Juan Manuel Vaz

¿Qué significa que el hombre es cabeza de familia? ¿Cuáles son sus funciones? ¿Qué características tiene un buen cabeza de familia?

Juan Manuel Vaz Salvador nació en Barcelona, España. Tras ser salvo, fue creciendo en el conocimiento de la Palabra y finalmente Dios le llamó al ministerio pastoral.

Juan Manuel es el fundador del ministerio ICPF, donde también sirve como pastor en la localidad de Hospitalet, en Barcelona. Además, ha escrito el libro La Iglesia Frente al Espejo.

Actualmente se dedica al pastorado y es conferenciante a nivel internacional.

La Palabra final y decisiva de Dios

Soldados de Jesucristo

Octubre 23

Solid Joys en Español

La Palabra final y decisiva de Dios

John Piper

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Jul 16 – Sembrando y cosechando

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 16 – Sembrando y cosechando

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/sembrando-y-cosechando/

Carmen Espaillat: Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy Leigh DeMoss: Si siembras semillas de manzana vas a cosechar un árbol de manzanas. No vas a cosechar vainitas si siembras semillas de manzana. Ciertamente la cosecha se multiplica de acuerdo a lo que siembras; y siempre cosecharás lo mismo que sembraste. Esa es la ley de retribución divina.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss. La mayoría de nosotras vive lejos de las granjas donde se producen los alimentos, pero todas nos mantenemos sembrando y cosechando todo el tiempo. Nancy les va a explicar a medida que profundiza en el estudio del profeta Habacuc.

Si te perdiste la primera parte de esta serie, puedes escucharla visitando AvivaNuestrosCorazones.com . Esta serie se titula Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Dijimos al principio de esta serie que el libro de Habacuc contiene las semillas de las doctrinas bíblicas más importantes. Puedes ver pinceladas de las doctrinas de la salvación y de la fe. Hemos estado viendo algunas de esas doctrinas.

La doctrina a la que nos referiremos hoy (en el capítulo 2 de Habacuc) es a la de la depravación del hombre, la pecaminosidad absoluta del hombre apartado de Dios. Acabamos de terminar con la sección en la que Dios le dice a Habacuc «Los babilonios, los caldeos son orgullosos. Se han envanecido. No son honrados, pero si vas a hacer un hombre justo, en medio de la corrupción de hoy en día, deberás hacerlo por fe». (ver Habacuc 2:4).

Habacuc necesitaba darse cuenta de que-apartado de Dios- él no era más decente que los caldeos. Los caldeos era un pueblo malvado y Dios iba a usar a una nación malvada y sin escrúpulos -como vimos en el capítulo 1- para castigar al pueblo judío quienes, a su vez, se había descarriado y estaban en necesidad de arrepentimiento y avivamiento.

Por lo que Dios le había dicho a Habacuc: «Voy a traerles una nación malvada que va a convertirse en la primera potencia mundial y ellos van a conquistar Judea». En el capítulo 1, Dios le dio a Habacuc la descripción de los caldeos; de los babilonios.

Pero hoy -en el capítulo 2- encontramos una descripción más detallada del grado de maldad de los babilonios. De hecho, en el capítulo 2 encontramos -empezando en el versículo 5- una descripción vívida y detallada de cómo eran los caldeos.

Vamos a escudriñar esa descripción y vamos a ver qué nos tiene que decir acerca de nuestros propios corazones comenzando en Habacuc 2:5 . «Además, el vino traiciona al hombre arrogante, de modo que no se queda en casa…»

Permítanme detenerme ahí y decirles que los babilonios eran famosos por su adicción al vino. De hecho, seguro recuerdas lo que la Escritura registra de la última noche del Imperio Babilonio, años después, ellos estaban borrachos y en medio de una orgía. Dios envió una escritura en la pared y les dijo: «Sus días están contados. Su reino ha terminado» (ver Daniel 5). Ellos eran renombrados borrachones. Su lujuria por el alcohol era insaciable.

Pero eso era en realidad una simple ilustración de su insaciable lujuria por el poder, su insaciable lujuria y deseos de conquistar todas las naciones del mundo. Por lo que su ebriedad era solo un reflejo de la forma como habían vivido sus vidas; un reflejo de todo un sistema.

«El vino es un traidor». Nos dice Proverbios 20. «El vino es escarnecedor, la bebida fuerte alborotadora, y cualquiera que con ellos se embriaga no es sabio» (Proverbios 20:1).

Vemos hoy, en la vida de muchas personas, estos hábitos adictivos. Somos una cultura adictiva. También vemos mucha lujuria por el control, ese apetito de controlar y dominar la vida de otras personas. Por lo que -a medida que revisamos esta descripción- veremos que, de muchas maneras, nuestra cultura no dista mucho de la babilónica.

«El vino es traicionero, un hombre arrogante que nunca descansa». Su codicia -hablando de los babilonios- es tan amplia como el Seol (o infierno) y -al igual que la muerte- nunca se sacia. «Además, el vino traiciona al hombre arrogante, de modo que no se queda en casa. Porque ensancha su garganta como el Seol, y es como la muerte, que nunca se sacia; reúne para sí todas las naciones, y recoge para sí todos los pueblos» (Habacuc 2:5).

Lo que dicen las Escrituras es que los caldeos eran orgullosos -al igual que el hombre arrogante que nunca descansa- y eran además codiciosos. Como la muerte y el infierno nunca se sacian. Ellos querían enseñorearse de todo el mundo; ellos lo querían todo. Siempre querían más. Nunca estaban satisfechos. Eran agresivos; siempre tratando de alcanzar más y más.

«Porque he aquí, yo levanto a los caldeos, pueblo feroz e impetuoso, que marcha por la anchura de la tierra para apoderarse de moradas ajenas» (Habacuc 1:6).

Ahora bien, en Habacuc 2:6 leemos: «No pronunciarán todos éstos» -hablando de aquellos que habían sido devastados por los caldeos- las naciones y la gente que habían engullido.

«No pronunciarán todos éstos contra él (contra Babilonia) una sátira, y burlas e intrigas contra él? Y dirán «Ay…»

Nota esa palabra. Si estás siguiéndonos con tu Biblia, podrías querer subrayarla o marcarla porque aparece varias veces en este capítulo. Vamos a ver en este capítulo cinco ‘ayes’. Un «ay» es un pronunciamiento de juicio divino en el Antiguo Testamento. Verás esa palabra -«Ay»- en los versos 6, 9, 12, 15 y 19.

Esos ‘ayes’ conforman cinco estrofas compuestas por tres versos cada una. Y estas cinco estrofas dicen esencialmente lo mismo: la certeza del juicio de Dios para los malvados. Al final van a cosechar lo que sembraron. Esto último es precisamente el punto a considerar en este capítulo. Lo que sea que siembres, eso es lo que cosecharás.

Veremos que en cada una de estas cinco estrofas, encontramos una conducta pecaminosa seguida de sus consecuencias. En cada caso la consecuencia o castigo va de la mano con el pecado cometido. La consecuencia está relacionada con el pecado. Vas a cosechar lo que siembras.

Si siembras semillas de manzana, vas a cosechar un árbol de manzanas. No vas a cosechar vainitas si siembras semillas de manzana. Ciertamente la cosecha se multiplica de acuerdo a lo que siembras; y siempre cosecharás lo mismo que sembraste. Es la ley de retribución divina.

Si siembras egoísmo, explotación, crueldad, injusticia, opresión o violencia, eso se volverá a ti. Vas a pagar. Y en este mundo parece como si -por un tiempo (o quizás mucho tiempo) – los malos prevalecen por encima de los justos.

Pero, a través de los ‘ayes’ descritos en este capítulo, se nos recuerda que los malvados van a recibir su merecido -ya sea que el malo sea tu vecino o tu marido o tu jefe, o tu misma. Todos vamos a cosechar lo que hemos sembrado.

Así que vamos a ver estos ‘ayes’. Los repasaremos rápidamente en el día de hoy. Veremos los primeros tres o cuatro y, luego, el final de este capítulo lo veremos en el próximo programa. Verso 6: «¡Ay del que aumenta lo que no es suyo (¿hasta cuándo?) Y se hace rico con préstamos!»

Ten en cuenta que estos ‘ayes’ han sido pronunciados a la nación de Babilonia en medio de su situación. Y habla de su codicia, el deseo de tener más y de las ganancias obtenidas por extorsión. Ellos aumentaban lo que no era suyo y se hacían ricos a base de préstamos.

Los babilonios conquistaban naciones y obligaban a la gente a pagar impuestos exorbitantes. Ellos confiscaban las tierras de las naciones conquistadas. Les concedían préstamos a los pobres para luego cobrarles tasas excesivas de intereses.

Dios le dice a esta gente: «Ay por vivir de esa manera. Han sembrado codicia y extorsión. Ahora van a cosechar lo que sembraron.» Verso 7: «¿No se levantarán de repente sus acreedores, y se despertarán sus cobradores? Ciertamente serás despojo para ellos.»

¿Quiénes son sus acreedores? ¿Quiénes son sus deudores? Las naciones que han conquistado y perjudicado. «¡Aquellos que cuando despierten te harán temblar! Entonces serás despojo para ellos.» La torta se va a virar.

Verso 8: «Porque tú has despojado a muchas naciones, todos los demás pueblos te despojarán a ti, por la sangre humana y la violencia hecha a la tierra, al pueblo y a todos sus habitantes.»

«¿Has despojado a otros? Te van a despojar a ti. Vas a cosechar lo que sembraste.

Mira el segundo «Ay» en el verso 9: «¡Ay del que obtiene ganancias ilícitas para su casa, para poner en alto su nido, para librarse de la mano de la calamidad!»

Ese es un retrato del orgullo babilonio. Ellos pensaron que podían construir ciudades fuertes que los hicieran invencibles. Pensaron que estaban fuera de peligro. Y lo hicieron con dinero mal habido producto de prácticas ilegales, poco éticas e inmorales. Y Dios dice: «¡Ay de aquellos que hagan esto!»

Pero y ¿dónde está la consecuencia? Verso 10: «Has maquinado cosa vergonzosa para tu casa…» Pensaste que obtendrías ganancias para tu casa, pero como fueron ilícitas es cosa vergonzosa. «Destruyendo a muchos pueblos, pecando contra ti mismo.» Pensaste que podrías salirte con la tuya y mantenerte lejos de toda calamidad. Pero, de hecho, has perdido tu vida al tratar de desligarte de la gente que has perjudicado.

«Ciertamente la piedra clamará desde el muro, y la viga contestará desde el armazón», Habacuc 2:11. Esta casa que has construido, con ganancias mal habidas, tiene como testigos -de tu crueldad, de tu injusticia y de tus tácticas opresivas- a sus piedras y a su armazón. Ellos clamarán contra ti. No te vas a salir con la tuya. Ese es el punto.

Mira el tercer ‘Ay’ en el verso 12, «¡Ay del que edifica una ciudad con sangre…» Has construido tu reino usando la violencia. «Ay del que funda un pueblo con violencia». Has construido tu reino con violencia y corrupción. Esa es la forma en la que has construido tu imperio.

Verso 13: «¿No viene del Señor de los ejércitos que los pueblos trabajen para el fuego y las naciones se fatiguen en vano?» En otras palabras, «todos tus esfuerzos para construir pueblos y para fundar ciudades fueron posibles gracias al derramamiento de sangre, la violencia y la corrupción». Es fútil. Todo se va a perder. Todo se volverá nada. ¿Este enorme y gran imperio que has construido? Va a ser sepultado. Va a quedar reducido a nada.

Voy a saltar el verso 14 por el momento. Quiero volver a él (en el próximo programa) porque quiero analizarlo con detenimiento, pero sigamos viendo estos ‘ayes’.

En el verso 15 tenemos el cuarto ‘Ay’: «¡Ay del que da de beber a su prójimo! ¡Ay de ti que mezclas tu veneno hasta embriagarlo, para contemplar su desnudez!»

Verso 16: «Serás saciado de deshonra más que de gloria. Bebe tú también y muestra tu desnudez…» ¿Has avergonzado a otros? ¿Has inducido a otros a beber? ¿A desnudarse? ¿Los has expuesto? Bebe tú también y enseña que no estás circuncidado!»

Tienes esta gran fachada. Tu fachada va a quedar al descubierto y la gente va a ver los secretos que tienes escondidos. Ellos te van a ver tal cual eres en verdad. Tú has avergonzado a otros; tú serás avergonzado.

«Se volverá contra ti el cáliz de la diestra del Señor, y la ignominia sobre tu gloria». Ahora ves que la palabra gloria se repite dos veces en el verso 16. «Vas a tener vergüenza en lugar de gloria. Tu gloria va a ser sustituida por una vergüenza absoluta.»

Los babilonios pensaban que su imperio era glorioso -la era gloriosa, la época dorada del imperio. Y lo estaban construyendo para su propia gloria.

Amigas, déjenme decirles que «nosotras construimos para la gloria de Dios o para nosotras mismas y nuestra propia gloria. Todo lo que construyas para tu gloria -aunque sea la forma en la que estás criando a tus hijos porque lo que buscas es que te hagan lucir bien – si yo construyo este ministerio para glorificarme, nuestra gloria se convierte en vergüenza».

Lo que sea que hagamos que no sea para la gloria de Dios va a terminar en vergüenza. Y vemos esa ilustración al leer: «indujiste a tus vecinos a beber para mirar su desnudez». Una ilustración de odio y de pasión desbordada. «Aquellos que explotan, avergüenzan, ridiculizan y le sacan ventaja a su prójimo, van a ser avergonzados».

Lo volvemos a ver en el verso 17. Es parte de la misma consecuencia.

«Porque la violencia contra el Líbano te cubrirá, y el exterminio de las fieras te aterrará, a causa del derramamiento de sangre humana y la violencia hecha a la tierra, a la ciudad y a todos los que habitan en ella».

Entonces, ¿qué enseñanza podemos obtener de estos cuatro ‘ayes’? Es la ley de la siembra y la cosecha. Cosecharás lo que siembras. Lo que le hagas al otro volverá hacia ti. Y vemos este tema a lo largo de las Escrituras. Ves lo que le sucede a las naciones a medida que leemos el libro de Habacuc.

Esto es hablando de los babilonios. Su imperio era cruel, despiadado, explotador, injusto y opresivo. Y Dios dice: «Como nación vas a cosechar lo que has sembrado».

La reiteración de este punto la vemos (en el capítulo 9 de los Salmos) donde dice: «Las naciones se han hundido en el foso que hicieron, en la red que escondieron, quedó prendido su pie» (Salmos 9:15).

Cualquier nación que oprima a otras naciones, va a recoger lo sembrado. Va a cosechar lo que ha sembrado. Esto le sucederá a las naciones.

Pero también es cierto de individuos, no solamente naciones, sino también individuos. El Salmo 7:15, dice: «Ha cavado una fosa y la ha ahondado, y ha caído en el hoyo que hizo.» El hombre malo cava una fosa y la ahonda. ¿Qué es lo que trata de hacer? Cava un hoyo con la esperanza de que su vecino caiga dentro. En Salmos 7:16 vemos: «Su iniquidad volverá sobre su cabeza, y su violencia descenderá sobre su coronilla».

A medida que hemos venido leyendo sobre estos ‘ayes’ en Habacuc capitulo 2, hemos visto que son aflicciones corporativas; son aflicciones nacionales sobre la nación de Babilonia. Pero me ha resultado interesante ver, en la medida que he venido estudiando el pasaje, que también es un texto individualizado.

Te has percatado de que cada vez que dice «Ay», dice «Ay de él». No dice «Ay de ellos», dice «Ay de él». Creo que se está refiriendo a Babilonia en ese punto, pero hay también un sentido personal. Hay aflicción para aquella persona que peca contra otros de esta forma.

A medida que estudias las ofensas enumeradas aquí y ves la depravación del Imperio Babilónico y de sus gobernadores, notas que todos son pecados relacionales. Son pecados que han cometido en contra de otras personas.

Son injustos. Son crueles. Son vengativos. Están avergonzando a otros. Están apoderándose de cosas que no les pertenecen. Están robando. Hay corrupción. Estos primeros cuatro ‘ayes’ se refieren a pecados cometidos en contra de otras personas.

¿Será que Dios, cuando ve nuestras vidas, nota algunas de esas prácticas y actitudes? La mayoría de nosotras – al leer el capítulo 2 de Habacuc por primera vez- le pasamos por encima a estos ‘ayes’ y a todos estos pecados atroces pensando que «somos cristianas comprometidas que no nos identificamos con las cosas escritas en esa lista».

He meditado en las cosas listadas en este texto y lo hemos repasado juntas rápidamente. Ahora quiero retarlas a que lo vean por ustedes mismas. Profundiza en ese estudio y medita en esas cosas que están en la lista. A medida que las he repasado me he percatado de que esos pecados los he visto en mi propia vida, en mis relaciones con otras personas. Quizás puedas identificar algunos en tu vida también.

Mira estos pecados. Son pecados que podrían estar relacionados a la codicia:

  • Prácticas no éticas en los negocios
  • Sacar provecho de vendedores y/o clientes
  • Encarecer los productos más de la cuenta
  • Engañar
  • Robar
  • Obtener ganancias ventajosas a expensas de otros

¿Qué tal ir al parque de diversiones y hacer pasar a tus hijos como de menor edad para que te den las entradas más baratas?

Y luego vemos pecados de violencia en este capítulo. Vemos pecados de violencia hacia otros, abuso físico y/o verbal.

  • ¿Has disciplinado a tus hijos llena de ira?
  • ¿Le has hablado a tus hijos usando palabras crueles?

Tan pronto lo dices, piensas: «No puedo creer que le di esa paliza a mi hijo». Violencia. Cólera. Dios dice: «Lo que siembres, cosecharás».

Despojar a otros de su dignidad; ponerlos en evidencia; ponerlos en ridículo; revelar sus secretos.

– Lo hacemos con nuestras lenguas

  • Difamar
  • Chismear

El impulso de controlarlo todo es violencia.

  • El impulso de controlar a tu pareja
  • El controlar a tus hijos
  • El controlar a tu iglesia
  • El controlar a las personas en tu trabajo

Es violencia. Y Dios dice: «Cosecharás lo que has sembrado.»

Supongo que la lista la encabeza la arrogancia y el orgullo. O sea, ¿no es este el meollo del asunto?

  • Hundir a otros para destacarte, hacerte ver mejor
  • Ser insensible ante las necesidades de los demás

¿Puedes ver algunas de estas cosas en tu corazón?

  • No somos bondadosas.
  • Somos crueles y agudas con nuestras lenguas

La forma en la que tratas a tus hijos, tus alumnos, clientes, amigos, suegros.

Luego están los asuntos relacionales: nuestra manera de relacionarnos con los demás: ya sea en la iglesia, el cuerpo de Cristo, la forma en la que te expresas de tu pastor, la forma en la que hablas sobre las cosas que ocurren en tu iglesia, la forma autoritaria con la que tratas a los demás. ¿Es violenta?

Podrás decir, «Bueno, pero no he sacado una pistola y le apuntado a nadie». Hacemos peor que eso con nuestras lenguas, ¿o no? ¿O no? Sí, si lo hacemos. Y Dios dice: «Vas a cosechar lo que sembraste. No vas a ser la excepción.» Y yo tampoco soy la excepción.

Los babilonios no fueron la excepción. Los judíos no fueron la excepción. Y tú no eres la excepción. Vamos a cosechar lo que sembremos. Ese es el motivo por el que Dios dice en los evangelios, «todo cuanto queráis que os hagan los hombres, así también haced vosotros con ellos…» (Mateo 7:12)

¿Qué tal si Dios nos tratara de la forma en la que hemos tratado a otros? ¿Quién podría quedar bien parada? ¿Quién podría sobrevivir?

De manera que según lo que vemos en estos pasajes, Dios juzgará. Pero no es solamente que Dios dice: «Ok, te voy a juzgar.» Dios dice: «Has sembrado semillas y estas van a producir una cosecha. Lo que siembres es lo que vas a cosechar.»

El pueblo de Dios era culpable, de hecho, de los mismos pecados que condenaron a los babilonios. Puedes ir al Antiguo Testamento y encontrar pasajes con los pecados que eran comunes a los judíos en esa era, y son los mismos cometidos por los babilonios en este pasaje. Por eso fueron castigados los judíos. Su orgullo fue tan ofensivo para Dios como el de los babilonios.

Amigas, y es tan fácil señalar a otros en nuestra cultura, señalar la industria del entretenimiento, la educación y el gobierno secular, y los jueces impíos. Y todas esas cosas abundan. Pero creo que una de las cosas que se necesita en nuestros días es que la iglesia, que nosotras como creyentes, podamos decir: «Dios, muéstranos dónde estamos pecando de esa manera. Muéstranos nuestro orgullo, nuestra codicia, nuestra violencia, y nuestra arrogancia».

Y luego, que clamemos a Dios por misericordia. Señor perdónanos. Dios no quiere juzgarnos. Dios no quiere castigarnos. Él lo hará si tiene que hacerlo, pero Dios se deleita en mostrarnos su misericordia.

Y por eso clamamos, «Señor, no es mi hermano. No es mi hermana. Soy yo, oh Señor, en necesidad de oración. Soy culpable. He cometido estos pecados. Dios por favor perdona. Por favor ten misericordia.» ¿Y sabes qué? Él lo hará. Él la tendrá.

Esos ‘ayes’, esas maldiciones, esos juicios, esos castigos pueden de hecho tornarse en bendiciones de Dios. Dios los sustituirá por bendición. Nosotras pretendemos sembrar semillas de violencia, arrogancia y codicia y luego orar para que la cosecha fracase. Quisiéramos que no se produzca.

Pero Dios dice: «No, la cosecha vendrá, pero por Mi misericordia y Mi gracia puedo darles toda una nueva cosecha. Si te arrepientes, te quebrantas y si eres honesta al reconocer tus pecados, puedo y voy a perdonarte. Dios es abundante en misericordia. Él perdonará generosamente a aquellos que se vuelvan a Él.

Carmen: Espero que ores con Nancy Leigh DeMoss cuando ella regrese. ¿Estás sembrando semillas positivas con tus acciones el día de hoy? Nancy nos ha estado recordando lo importante que son nuestras acciones. Éstas tienen un efecto enorme en el futuro.

Nancy Leigh DeMoss: Déjame pedirte que tomes un momento y dejes que Dios escudriñe tu corazón. Si Él te ha señalado cualquier cosa en tu vida, que pudo haber estado en esta lista, pecados relacionados con la codicia, orgullo, violencia o arrogancia. La forma en la que has maltratado a alguien con tu lengua, con tu espíritu… quizás algún miembro de tu familia, una amiga, una colega, otro miembro de tu iglesia.

No acuses a la otra persona. Deja que Dios te lo señale en tu corazón y ponte de acuerdo con Dios. «Señor, soy yo. No son los babilonios solamente. Yo merezco el juicio por mis pecados». Confiésalo. Lo que sea que Dios te esté mostrando. Arrepiéntete. Toma otro camino. Y luego recuerda que los justos vivirán por su fe.

No escapamos al juicio de Dios haciendo un esfuerzo por ser mejores. Nos libramos de la ira y de los ‘ayes’ y del juicio de Dios cuando vamos por fe a los pies de Cristo y pedimos misericordia.

Señor, ten misericordia de nosotros, tu pueblo, porque hemos pecado. Necesitamos desesperadamente tu misericordia. Restaura, renueva y avívanos en el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Una patria celestial

Iglesia Evangélica de la Gracia

Una patria celestial

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es

Hedonismo para esposos y esposas

Soldados de Jesucristo

Octubre 22

Solid Joys en Español

Hedonismo para esposos y esposas

John Piper

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Jul 15 – Viviendo por fe

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Habacuc: del temor a la fe

Jul 15 – Viviendo por fe

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/viviendo-por-fe/

Carmen Espaillat: Somos salvos por fe, pero la fe no termina ahí. Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: No es que Dios me salva y luego tengo que luchar y esforzarme para vivir la vida cristiana. Yo vivo esta vida por fe en Cristo y solamente en Cristo.

Carmen: Estás escuchando es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. En un mundo de sonrisas fingidas es importante ser realistas y honestas acerca del dolor, la decepción y los cuestionamientos; pero no es saludable el aferrarnos a ese dolor, a esa decepción y a esas preguntas.

El profeta Habacuc pasó por un tiempo de dudas y cuestionamientos, pero no se estancó ahí. Aquí está Nancy con la continuación de la serie Habacuc: del temor a la fe.

Nancy: Hemos llegado al verso decisivo de nuestro estudio de Habacuc. Creo que este es el eje de todo este mensaje, el punto decisivo por así decir, del mensaje. Este es el punto de transformación en la vida de Habacuc.

El concepto que hemos estado viendo en Habacuc 2:4, es lo que ha llevado a Habacuc a cambiar su lucha por adoración. Lo lleva del suspiro al canto. Lo lleva del temor a la fe.

Estamos viendo Habacuc 2:4. Hemos encontrado dos clases de personas al revisar este pasaje. Las Escrituras dicen «He aquí el orgulloso: en él, su alma no es recta.»

Ese es un tipo de persona. Ahora bien, en el contexto inmediato, Dios habla de los babilonios o caldeos. Ellos eran arrogantes. Son orgullosos. No son rectos. No son justos.

Pero en una aplicación más amplia del mismo pasaje, Dios nos está diciendo «hay mucha gente en el mundo que es así». Son autosuficientes e independientes y no creen necesitar a Dios. Ellos dependen de sí mismos. Sus almas están envanecidas.

Son arrogantes; son orgullosos y no son justos. No son rectos. Puede que hagan buenas obras, pero no tienen un corazón justo. No son rectos en su interior.

Luego, la segunda parte del versículo, nos habla del segundo tipo de persona, «mas el justo por su fe vivirá». Hay personas justas e injustas; personas que viven por fe y personas envanecidas y arrogantes. Son orgullosas y solo dependen de sí mismas.

Siendo realistas, esos son los dos tipos de personas que hay en el mundo. Ahora, en la última sesión, mencioné que los rectos viven por fe basándonos en dos conceptos. Nos enfocamos en el primero en el programa anterior.

«Los rectos vivirán por fe», queriendo decir que somos justificadas por fe. Somos salvas por fe. Nada tengo que ofrecer; simplemente, me aferro a la cruz.

No hay nada que podamos hacer para merecer la salvación de Dios. No podemos ser justas por nuestros propios méritos. Todo, todo, todo, todo es por nuestra fe en Jesucristo. Somos justificadas por fe.

Pero hay un segundo concepto en el que los rectos vivirán por fe, y es que somos santificadas por fe. Vivimos por fe. Una vez somos justificadas -desde ese momento y hasta que lleguemos al cielo- continuamos nuestro caminar por fe.

Esta mañana estuve leyendo -durante mi tiempo de quietud- el libro de Hebreos y me vi leyendo acerca de este tema de la fe en los capítulos 10, 11 y 12.

En medio del capítulo 10 de Hebreos, tenemos una invitación para que nos acerquemos al trono, al lugar santísimo de Dios. A que nos acercamos por fe en la sangre de Jesucristo.

Así es como llegamos a conocer a Dios, a través de la fe. En Hebreos 10 se habla de nuestra justificación, pero -a medida que avanzamos- leemos de cómo vivimos por fe. No es solo que la fe nos lleva a la salvación.

Es la fe la que nos mantiene a salvo, es la fe la que nos ayuda a vivir como personas salvas. «Los justos por su fe vivirán». Es a través de la fe que tenemos el poder de vivir la vida cristiana.

Pablo lo dice de esta manera en Gálatas, capítulo 2:20 «Con Cristo he sido crucificado, y ya no soy yo el que vive, sino que Cristo vive en mí; y la vida que ahora vivo en la carne, la vivo por fe en el Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí».

No es que Dios me salva y luego tengo que luchar y esforzarme para vivir la vida cristiana. Yo vivo por la fe en Cristo y en Cristo solamente. Cuando digo esto pienso en aquellas de nosotras quienes hemos sido influenciadas por la reforma protestante; tenemos este concepto claro de que somos justificadas por fe.

Pero también pienso que muchas de nosotras vivimos la vida cristiana como si pudiésemos obtener la energía y el esfuerzo (por nosotras mismas) para poder vivirla. Es por eso que vemos a tantas cristianas frustradas tratando de vivir una vida que no pueden vivir.

Pablo lo dijo de esa manera en Gálatas 3:2 «Esto es lo único que quiero averiguar de vosotros: ¿recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe?

Dirás, «claro que sí, Pablo. No hemos sido salvas por las obras de la ley. Eso lo sabemos.» Y él dice, «Entonces, tú fuiste salva por fe, por tu fe en Cristo.»

Luego continúa diciendo en Gálatas 3:3, «¿Tan insensatos sois? Habiendo comenzado por el Espíritu, ¿vas a terminar ahora por la carne? En otras palabras: habiendo sido justificadas por fe, ¿ahora piensan que pueden perfeccionarse en la carne?

Si recibiste a Jesucristo por fe, entonces vas a caminar en Él por fe. Los rectos vivirán y seguirán viviendo por fe. Y eso se aplica a todas las áreas de la vida cristiana.

En los días de Habacuc, Dios le dijo «Vas a enfrentar persecución. Va a haber castigo, va a haber sufrimiento y tú vas a necesitar fe para poder lidiar con la invasión de babilonios que se avecina.»

¿Cómo vas a vivir en tiempos de crisis? Por fe. «Los justos por su fe vivirán.» Hasta este momento tan decisivo, en el libro de Habacuc, Habacuc se ha estado volviendo loco tratando de dilucidar y entender lo que Dios ha estado haciendo. Él ha estado luchando cuerpo a cuerpo con asuntos insondables: la providencia de Dios, Su soberanía y Sus planes.

No lo puede entender y Dios dice «Vive por fe.» Y desde ese momento en adelante, Habacuc descansa sus argumentos, su mente, su corazón, su vida y su futuro en la fe; fe en que Dios sabe lo que hace.

Dios va a hacer todas las cosas correctamente y lo que Dios hace es bueno. Esto no es solo para Habacuc y la gente que está enfrentándose a los babilonios. No son los únicos que tienen que vivir por fe. Nosotras tenemos que vivir por fe cuando nos veamos abrumadas por aflicciones, adversidades, sufrimientos y retos.

Nosotras necesitamos tener fe. Ya les había mencionado, hace unos programas atrás, lo que dice Hebreos 10, pero lo voy a retomar porque pienso que se aplica aquí.

El autor de Hebreos le está hablando a los creyentes del Nuevo Testamento quienes estaban siendo perseguidos por su fe. Ellos habían sido justificados por fe y, luego, expulsados y perseguidos.

El autor les dice en Hebreos 10:34, «Porque tuvisteis compasión de los prisioneros y aceptasteis con gozo el despojo de vuestros bienes, como hicieron eso, como lograron ellos hacerlo gozosamente.

Él dice en Hebreos capitulo 10:34b, «sabiendo que tenéis para vosotros mismos una mejor y más duradera posesión». Tú has ejercitado la fe. Has mirado hacia el futuro y sabes que esto no lo es todo.

Dios nos tiene reservado mucho más. ¡Dios nos tiene el cielo! Tenemos posesiones eternas en el cielo. Tenemos una ciudad que no ha sido hecha por manos; por lo que podemos vivir por fe y hasta disfrutar el que nos despojen de nuestras posesiones aquí en la tierra.

Él está construyendo mansiones para nosotras allá arriba, por lo que lo que sea que pierda aquí abajo es nada comparado con lo que Dios nos tiene preparado. Por lo que el autor dice «Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa». (Hebreos 10:35)

Aférrate a la fe, «porque tenéis necesidad de paciencia» (Hebreos 10:36). Mientras revisaba Hebreos 10, 11 y 12, me percaté de que la palabra «perseverancia» aparece una y otra vez. Necesitas resistencia. Necesitas que tu fe sea probada para que, cuando hagas la voluntad de Dios, puedas recibir lo que se te ha prometido.

«Porque dentro de muy poco» (es una cita de Habacuc que encontramos en Hebreos 10, versos 37-38) «Porque dentro de muy poco tiempo, el que ha de venir vendrá y no tardará, (37) Mas mi justo vivirá por la fe…» (38)

Vivimos por fe en que Cristo vendrá, en que Él va a enderezar todo lo mal hecho, en que Él va a terminar la historia. Tenemos algo mejor esperándonos. Podemos resistir el aquí y el ahora porque vemos el final del camino con los ojos de la fe.

Luego continúa, volviendo a Hebreos 10:38, «Mas mi justo vivirá por la fe, y si retrocede, mi alma no se complacerá en él.»

Dios dice que hay dos tipos de personas: aquellas que caminan confiadas en su fe, su fe en Dios, no en ellas mismas; fe en las promesas de Dios; fe en Cristo; y aquellas que retroceden cuando llega el tiempo de la prueba. Ellas retroceden. Ellas no perseveran porque no tienen fe.

El autor dice en Hebreos 10:39, «Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma».

La fidelidad y perseverancia en tiempos difíciles y de prueba es fruto de la fe. Es el fruto de vivir por fe y descansar en la fidelidad y las promesas de Dios.

Por lo que aquellos que han sido honrados y justificados por su fe en Cristo, no retrocederán en los tiempos de prueba. No van a separarse de Cristo.

Y, por cierto, esa es la evidencia de que tienes una fe genuina. Cuando llega el tiempo de la prueba, tú sigues avanzando con fe. Tú perseveras. La misma fe que Dios puso en ti y que te llevó a la salvación, es la misma fe que se queda contigo cuando vienen los tiempos de prueba y adversidad en tu vida de cristiana. Eso es lo que te ayuda a resistir.

Por lo que el autor de Hebreos continúa en el capítulo 11, -vamos a seguir hablando del tema de la fe. ¿Cómo funciona? ¿Cómo luce? ¿A qué se parece? ¿Cómo se desarrolla? La fe puede convertirse en un concepto nebuloso. ¿Qué es la fe? Vamos a ver a qué se parece:

Él empieza diciendo, capítulo 11, verso 1 «Ahora bien, la fe es la certeza de lo que nos espera, la convicción de lo que no se ve.» Si lo puedes ver, ya no es fe.

Dice que hay algo que Dios nos da. Dios nos da la fe para creer en que Sus promesas son ciertas y en que Cristo regresará; en que Dios va a llevar a cabo su plan y sus propósitos para este mundo. La fe nos da la garantía y la convicción de lo que no se ve.

A lo largo del capítulo 11 de Hebreos, tenemos a los héroes de la fe. Todos estos hombres y mujeres que -en aquellos tiempos y por su fe- agradaron a Dios. Sin fe no puedes agradar a Dios. Encontramos en este capítulo una veintena de veces las palabras «por fe… por fe… por fe… por su fe hicieron esto… por su fe hicieron aquello… por su fe fueron allá… por su fe Sarah tuvo un bebé a los 90 años de edad».

Podrás decir, «No creo que quiera esa clase de fe o esa cantidad de fe». Por fe ellos hicieron lo imposible. Por fe ellos superaron la adversidad. Por fe.

¿Sabes lo que es cierto de estos hombres y mujeres de fe? Ellos vivieron sus vidas como si la Palabra de Dios fuese verdaderamente cierta. No lo sabían solo en sus cabezas. Ellos depositaron y descansaron sus vidas en la fe.

Ellos dieron pasos confiados en que lo que Dios decía era verdad, aun cuando todo pareciera lo contrario. Ellos estuvieron dispuestos a verse como necios ante los ojos de los hombres. Piensa en Noé quien construyó el arca en un sitio donde nunca había llovido. Por fe.

Por lo que si Dios te pide que hagas algo sin sentido -y todos a tu alrededor piensan que estás loca- hazlo por fe. Por fe ellos estuvieron dispuestos a ser rechazados; ellos estuvieron dispuestos a hacer lo imposible.

Los hemos puesto a todos ellos en un gran pedestal: a Noé, Moisés y Abraham. » ¡Bárbaros, esos sí fueron grandes héroes de la fe!»

No creo que ese sea el punto. Pienso que el punto es que estos hombres y mujeres fueron ordinarios, vacilantes, débiles y frágiles como nosotras. Lo que hizo posible que lograran estas hazañas tan extraordinarias fue la fe que tuvieron en un gran Dios.

Por lo que estamos supuestas a aplicar lo que hemos leído. En la vida cristiana hacemos todo por fe, fe y solamente por fe. «Los justos por fu fe vivirán.» Fe en Dios, en las promesas de Dios, en la presencia de Dios, en Su protección, en Su provisión y en Su poder. El requisito para agradar a Dios en todas las áreas de tu vida es tener fe.

Lo que no es de fe, es pecado. Sin fe es imposible agradar a Dios. No puedes vivir la vida cristiana. Cada área de tu vida – para tus finanzas, necesitas fe; para dejarte guiar por el camino de Dios, necesitas fe; para hacer los sacrificios que Dios quiere que hagas, necesitas fe; fe cuando pierdes tu dinero.

Cuando el mercado se desploma, ¿dónde está tu fe? ¿Sientes que te hundes? ¿Te abrumas si pierdes tu trabajo? «¡Cómo voy a vivir!» Escucha. Dios alimentó a su siervo Elías haciendo que cuervos le llevaran comida.

Y entonces, cuando el arroyo se secó en tiempo de hambruna, Dios le envió a Elías una candidata inverosímil para que le llevara provisión: una viuda sin un centavo. Dios utilizó un cuervo, el arroyo y la viuda para cubrir las necesidades de Su siervo.

Dios puede cubrir tus necesidades de la forma que Él escoja. En el área de tus finanzas y provisión, camina por fe. Fe en relación a tu familia, ¿cuántos niños quiere Dios que tengas?

Oigo a personas decir «¡No podemos tener más hijos! ¡No los podemos mantener!» Entonces debo pensar en ¡cuán grande es Dios! Si Dios quiere que tengas más hijos, ¿no piensas que Dios puede proveer para esos hijos?

¿Qué pasa si quieres hijos, pero no puedes tenerlos? Se requiere de fe para abrazar el plan de Dios para tu vida.

Esta semana le envié un correo a una amiga. Ella y su marido no han podido tener hijos. Ellos lo querían desesperadamente. Ellos han tenido que aprender a tener fe en el tiempo de Dios.

Bueno, ahora están en proceso de adopción. ¡Ellos quieren adoptar y se toma tanto tiempo! Les escribí y les pregunté «¿Cómo les está yendo con el proceso de adopción?»

Ella me respondió con un «estamos en tiempo de espera». Yo he escuchado acerca de la espera en el libro de Habacuc. Me dijo «hemos estado en la lista por meses y, ahora, tenemos que esperar a que una madre nos escoja. Estamos confiando en el tiempo perfecto de Dios para formar nuestra familia.»

«Los justos por su fe vivirán.» Puedes estar gozosa durante el proceso de espera si caminas por fe. Necesitas fe para tu futuro. A medida que envejecemos, necesitamos fe.

Pensamos en que no podremos hacer lo que, en otros tiempos, podíamos hacer. Sé de mujeres de mediana edad que viven con el temor de no tener provisión. ¿Qué hacen si les falla su salud? ¿Qué pasa si se quedan solas?

¿Cómo enfrentar el futuro confiadas y con gozo? Caminando por fe. A medida que tomas decisiones en tu vida – ¿Tomo este trabajo? ¿Nos mudamos para tal sitio? ¿Me caso con esta persona?

Ayer hablaba con una persona y me preguntaba «cuando oras, ¿cómo te guía Dios?» Y le dije: «Cuando oro para tomar una decisión u otra, no necesariamente voy a abrir la Biblia y a encontrar el próximo tema que debo enseñar o de si debería contratar a tal o cual persona».

Yo oro y digo, «Señor, dirige mis pasos. Guíame». Y, luego, confío en que Dios me está dando la sabiduría que le he pedido que me conceda. «Los justos por su fe vivirán».

• Necesitamos fe para salir victoriosas de una tentación, para salir victoriosas de los hábitos pecaminosos que podamos tener en nuestras vidas. Se requiere de fe, no solo luchar y esforzarnos, y decir «Voy a ser una buena cristiana aunque me muera.» ¡Podría matarnos! Sino para vivir por fe en el poder de Cristo y el Espíritu Santo que mora en nosotras.

• Necesitas fe para poder amar a esa persona en tu vida, a ese familiar nada fácil de amar.

• Necesitas fe para perdonar la ofensa imperdonable que alguien te hizo.

• Necesitas fe para someterte a las autoridades cuando tomen una decisión que sabes que es equivocada. Necesitas fe.

• Necesitas fe para obedecer a Dios.

• Necesitamos fe cuando nos vemos cara a cara con la muerte.

En 2 de Corintios 5, el apóstol Pablo habla del tiempo en el que no estaremos en este cuerpo, el tiempo en que dejaremos este tabernáculo y nos vayamos al cielo.

Bueno, dirás «es algo maravilloso lo que nos espera», pero encuentro a muchas personas -que cuando llega el momento- empiezan a tener miedo. Pablo dice, «No, debemos mantener siempre el valor, aunque estemos frente a la muerte, porque caminamos por fe y no por vista».

Yo necesito fe en cada aspecto de este ministerio, fe en la provisión de Dios para con las finanzas, fe para seguir enseñando con el discernimiento del Espíritu Santo, fe en que voy a saber qué hacer la próxima vez. Camino por fe. Si caminara por vista, estaría limitada por mis propios recursos, mi propio entendimiento, y Dios dice «Confía en el Señor con todo tu corazón, y no te apoyes en tu propio entendimiento. Reconócele en todos tus caminos y Él enderezará tus sendas». (Proverbios 3:5-6)

La semana pasada recibí un correo enternecedor de una amiga que tiene varios años pasando por una situación muy difícil en su matrimonio.

Su marido cometió una ofensa grave. Ha habido mucha necesidad de perdón. Ha habido distintos niveles de aparente arrepentimiento. Ha habido mucho crecimiento y ha habido muchos cambios.

Pero él todavía no es la misma persona a quien ella conoció hace todos esos años atrás. A pesar de que ya no está llevando aquel estilo de vida pecaminoso, ella dice que las cosas aún siguen siendo duras.

Aquí, lo que me escribió:

«¡Cómo oro para que mi marido vuelva a tener un corazón apasionado! Me duele tanto verlo en esa condición. He tenido que suplicarle a Dios que me de el amor y la gracia para soportar esto con el pasar del tiempo.

Dios me hizo recordar estos versículos, que me había mostrado meses atrás, y ahora me están animando de nuevo.

Y luego ella citó cuando en 2 de Corintios 1, Pablo dijo: «Estuvimos bajo una gran presión, más de la que podíamos aguantar, por lo que hasta nos desesperamos con la vida misma. De hecho, sentimos la sentencia de muerte en nuestros corazones. Pero esto pasó para que no nos apoyáramos en nosotros mismos, pero en Dios quien resucita los muertos.» (2 de Corintios 1: 8-9 parafraseado) Pablo dice que eso pasó para que aprendieran a caminar por fe, para que confiaran en Dios. «El cual nos libró de tan gran peligro de muerte y (aquí habla de su fe) nos librará, y en quien hemos puesto nuestra esperanza de que Él aún nos ha de librar. (Verso 10)

Ella citó esos versos y luego dijo: «Voy a continuar depositando mi esperanza en el Cordero y creer que Él va a seguir librándome y dándome gozo en Él. Si mi esposo nunca cambia, si mis circunstancias nunca cambian, yo esperaré en Dios».

«Los justos por su fe vivirán.»

¿Qué áreas de tu vida requieren que camines por fe? ¿Las resientes? ¿Las resistes? ¿Les sales corriendo o las abrazas? Sin fe es imposible agradar a Dios.

Por lo que -desde el instante en que en el libro de Habacuc vemos que Dios dice «Los justos por su fe vivirán»- notamos que Habacuc no hace más preguntas.

Dijimos hace unos programas atrás que no está mal el hacer preguntas desde un corazón que se examina, pero algo hizo que Habacuc cambiara y se diera cuenta de que ni ahora ni nunca entendería por completo los caminos de Dios. ¡Y eso está bien!

Si pudiésemos ver el resultado, si pudiésemos entender los propósitos de Dios, ¡no sería fe! «Los justos por su fe vivirán». Habacuc se da cuenta que -lo pueda ver o no-Dios está obrando. En Su tiempo, la visión se cumplirá de un todo. El plan de Dios y el propósito del que Dios habla, se va a cumplir en su totalidad.

Todo va a estar bien y, mientras tanto, ¿qué hacemos? Caminamos por fe. «Los justos por su fe vivirán.»

Carmen: Nancy Leigh DeMoss va a regresar para orar con nosotras. Ella nos ha estado proveyendo perspectivas importantes relacionadas con la fe. No es solo para salvación, sino necesaria todos los días de nuestras vidas.

Crece en tu fe estudiando la Palabra de Dios con Nancy. Ella ha estado exponiendo una serie llamada Habacuc: del temor a la fe. Si nos has estado escuchando, sabes lo relevante, conmovedor y práctico que es el mensaje de este profeta menor.

Nancy nos expuso esta serie hace algunos años atrás. La primera vez que salió al aire esta serie, una señora (que no entendía del todo lo que significaba ser una hija de Dios) escribió lo siguiente: «Siempre pensé que tenía que esforzarme en ser buena para agradar a Dios y encontrar su aprobación». Durante el estudio de Habacuc quedó impactada al percatarse de que tenía que dejar de tratar de ganarse el favor de Dios y depositar toda su confianza en la obra que Jesucristo había hecho por ella. Ella escribió «Pienso que un bombillito se acaba de encender para mí» al tiempo que entendía la verdad sobre la gracia.

Estamos agradecidas de hablarles a mujeres como ella. No podemos hacerlo sin el apoyo de nuestras oyentes.

La mayoría de nosotras vivimos lejos de las granjas en donde se producen los alimentos, pero todas sembramos y cosechamos todo el tiempo. Nancy se los explicará en nuestra siguiente entrega. Espero que nos sintonices y nos acompañes en oración.

Nancy: Padre, gracias por depositar -por Tu gracia-fe en nuestros corazones. No podríamos tener fe lejos de Ti. Tú nos has concedido el regalo de la fe para que podamos creer y ser salvas. Gracias porque ahora nos das la fe para verte y vivir. Oro en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

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