J25 – Servidores de hoy

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J25 – Servidores de hoy

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Carmen Espaillat: Cuando te llamas sierva, estás haciendo una declaración poderosa.

Nancy Leigh DeMoss: Somos más parecidas a Satanás cuando estamos sirviendo por el deseo de ser reconocidas, y somos más como Jesucristo cuando estamos sirviendo sin necesidad de reconocimiento o pendientes de nuestra reputación, sino solo queriendo dar nuestra vida por el bien de Jesús y de otros.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

En los últimos seis programas, hemos estado en una serie llamada «Sirviendo como el Salvador». Hemos visto algunos ejemplos increíbles a través de la Biblia de los siervos. Estás a punto de escuchar de algunos siervos increíbles de nuestros días.

Vamos a escuchar una conversación que Nancy tuvo con unas amigas que escucharon a Nancy enseñar sobre el servicio. Escucharás de Holly Elliff, Judy Hurt y Kim Wagner. Y también vas a escuchar acerca de Kathy Helvey, quien está en la presencia del Señor; ella murió un tiempo después de realizar esta grabación. Fue una sierva hasta el final de sus días. Nancy comienza con un ejemplo.

Nancy: ¿Cuántas de ustedes han tenido que llenar un currículum, o han ido a una entrevista de trabajo? Bueno, la mayoría de nosotras seguramente. Si tuvieras que llenar esa solicitud o el currículum, probablemente querrían saber tus cualificaciones para ese trabajo. ¿Qué has hecho? ¿Qué sabes hacer? ¿Qué te hace pensar que puedes hacer este trabajo?

Tal vez has estado en una posición, como yo, de contratar a alguien para trabajar en tu compañía o en tu empresa o en la organización donde trabajas y quieres saber de ese solicitante, ¿qué cualificaciones tiene? ¿Puede hacer este trabajo? Existen ciertos requisitos que debes buscar cuando vas a contratar a alguien, si has elegido un esposo, aquellas de ustedes que están casadas, hubo ciertos requisitos que estabas buscando. Sé que tenemos algunas jóvenes que nos escuchan que están todavía en la secundaria y no han elegido un esposo todavía, pero es probable que desde el momento que tenían como cuatro años de edad tenían ya una idea: “Así es como quiero que sea el hombre con quien me case, estos son los requisitos”.

Se buscan ciertas cualidades, se buscan ciertas cualidades en un líder, cuando elegimos el presidente de nuestro país por ejemplo quisiéramos que tenga ciertas cualidades. Cuando eliges un pastor para tu iglesia, quieres que él tenga ciertas cualidades. Si vas a tener un matrimonio exitoso, hay ciertas cualidades que debes exhibir en ese matrimonio. Hay ciertas cualidades que necesitan en una iglesia y en las personas de una iglesia si quieren tener una iglesia saludable y funcional.

Pero hoy quiero hablar, ya sea en el trabajo, o en la casa o en la iglesia, sobre una cualidad que determina si alguien va a ser realmente grande, de hecho creo que esta es la mayor cualidad para poner a alguien en el camino hacia la verdadera grandeza. Es una cualidad que probablemente no aparece en la mayoría de las solicitudes o en la mayoría de los currículums, de hecho creo que es una de las más ignoradas y de las menos comunes y una de las cualidades menos valoradas en nuestra cultura, es una cualidad que no se encuentra muy a menudo en las personas en el lugar de trabajo, en los hogares o en las iglesias. De hecho para muchas personas en nuestra cultura, esta cualidad es algo que se desprecia, es algo que en realidad no se respeta, es algo que algunas personas encuentran hasta repulsivo, es una cualidad que a veces queremos que los demás tengan, pero no estamos tan ansiosas de tenerla nosotras mismas y por supuesto estoy hablando de la cualidad de un corazón de sierva.

El servicio es algo de lo que no oímos mucho hoy en día, no es necesariamente algo que se considera impresionante. Si solicitas un trabajo en un restaurante de comida rápida o en alguna empresa local no es algo que piensas poner en la parte superior de tu currículum: “Yo soy una sierva, yo soy una servidora, he desarrollado la cualidad del servicio”.

No es algo que se considera impresionante, la gente quiere saber si eres un líder, o si tienes logros, pero creo que el servicio, el tener un corazón de sierva, es imprescindible para tener un buen desempeño en cualquier rol que tengas en la vida.

En nuestra cultura estamos mucho más enfocados en el éxito que en servir, estamos más enfocados en celebridades que en siervos. Observa a las personas que están en las noticias, la gente que está en las revistas, esas son las celebridades, las estrellas, las personas que tienen todo tipo de logros, no solemos sacar a la luz a alguien porque es un gran servidor. A menudo los servidores son las personas que están detrás de la escena, no están en la mira, nadie los toma en cuenta. Son personas que no se dan a conocer. ¿Quién quiere ser una sierva? Queremos estar en la cima. Queremos ser artistas, queremos ser famosas. Pero la Escritura tiene una perspectiva del servicio de ser un siervo, que es exactamente lo contrario de la perspectiva del mundo.

Y esto se debe a que la perspectiva de Dios sobre la grandeza es exactamente lo contrario de la perspectiva del mundo sobre la grandeza.

Hemos estado describiendo las cualidades de un corazón de sierva, lo que significa ser una sierva de Cristo y servir a los demás. Diakonos, sirviendo para las necesidades de los demás. He sido bendecida por tu corazón, Kathy, todavía tengo en mi congelador un pedazo pan de guineo que apareció en mi puerta con una preciosa tarjeta tuya y estoy preparándome para disfrutarlo.

Kathy Helvey: Pensé que había permanecido allí un mes mientras estabas fuera.

Nancy: No, no fue así, y eso fue un detalle que se convirtió en algo muy especial, muy oportuno. He sido bendecida por las maneras en que las mujeres alrededor de esta mesa han sido siervas para mí y también para otros. ¿Quién viene a tu mente, cuando piensas en alguien que tiene un corazón de sierva? ¿Cómo has visto a alguien demostrar un corazón de sierva, dentro del cuerpo de Cristo?

Kathy: La primera persona para mí es mi madre. Mi madre es un ejemplo perfecto de ello cuando nos reunimos, » ¿A dónde vamos a cenar? ¿A dónde te gustaría ir? ¿Bueno, qué comeremos? ¿Qué les gustaría comer? ¿Qué tipo de empanadas haremos para Navidad? ¿De qué tipo les gustan? «.

Nunca se preocupa por lo que ella quiere. Siempre piensa en todos los demás, y ahora que tiene ochenta seis años de edad y tiene diferentes cosas en su vida. . . Ella vive sola, todavía maneja; ella visita los hogares de ancianos y empuja a las personas están en silla de ruedas que son más jóvenes que ella y es una bendición para ellos.

Nancy: ¡Eso es precioso!

Holly Elliff: Tenemos una chica en la iglesia que se llama Sherry, y su marido es el líder de alabanza. Casi cada domingo, entre los dos servicios, ella cocina un desayuno caliente, que lleva a la iglesia, de modo que los miembros del grupo de alabanza, que llegan muy temprano, puedan comer entre los servicios y disfrutar de su comida. Ella no quiere que nadie sepa que ella hace esto. Ella no obtiene recompensa por hacerlo, lo hace porque ella es una sierva, y tiene un corazón de sierva.

En uno de nuestros seminarios de los grupos de alabanza, ella cocinó todas las comidas. Al final, todos dimos un poco de dinero para darle una ofrenda. Ella estaba avergonzada de que la lleváramos fuera de la cocina y le aplaudiéramos porque ella estaba más cómoda detrás de la escena, sirviendo. Ella estaba en su ambiente, estaba muy muy cómoda allí.

Kathy: Otra persona que viene a mi mente que hace poco entró a nuestra vida, es Judy Hurt, y ella se ha dedicado a cuidar a nuestra hija autista, Stephanie. Tres días a la semana ella sale a la comunidad con ella y hacen cosas diferentes. Pero Judy no solo cuida a mi hija. Ella va más allá. Ella la escucha, y habla con ella. Piensa en diferentes tipos de cosas que pueden hacer juntas. Y le envía cartas y notas.

Pero ella nunca se dará cuenta, de este lado del cielo, la bendición que ella es para mí. Ella ha entrado en la vida de mi hija y me ha ganado para siempre porque ha bendecido nuestra vida como padres. No puedo pensar en una sola persona en la vida de mi hija de veintiún años, que haya tenido tan gran interés por ella y la haya amado y querido conocer realmente como persona.

El otro día me dijo, «Stephanie tiene la personalidad más hermosa». pensé, «¿Personalidad? ¿Has cavado tan profundo como para ver un poco de su personalidad? Ni siquiera puedo distinguirlo a veces, y yo soy su madre.» Ella es una increíble bendición para mí, una increíble bendición.

Nancy: Ylo que nuestros oyentes no saben es que Judy está aquí en nuestra audiencia. «Has venido aquí solo para escuchar, pero estás sentada aquí limpiándote las lágrimas. ¿Qué es lo que piensas de lo que Kathy acaba de compartir, de lo que significas para ella?»

Judy Hurt : En realidad, ha sido una alegría increíble. La verdad es que no tenía ni idea, como me iba a sentir cuidando de Stephanie. Cuando Kathy y yo comenzamos a hablar de esto, yo no le conocía, y las personas que me conocen saben que me encanta servir. Pero muchas veces sirvo porque es lo que quiero hacer, pero fácilmente puedo desviarme.

Cuando llegó esta oportunidad, vi que era del Señor. Era mucho más de lo que yo pensaba que iba a ser. El solo conocer a Kathy y . . . Es interesante porque en el mes de junio en una sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones, yo estaba sentada dos filas detrás de Kathy y recuerdo haber orado, ¡Señor, he disfrutado de Kathy tanto! Me encantaría llegar a conocerla mejor. ¿Hay alguna manera en que pueda llegar a conocerla mejor?»

Nancy: ¿Te has sentido presionada por este trabajo—te ha llevado fuera de tu zona de confort?

Judy: Sí. Recuerdo, que las primeras veces que nos juntamos, pensé, «¿Cómo voy a hablar con esa niña? ¿Cómo voy a relacionarme con ella?»

Nancy: ¿Así que no tenías capacitación profesional para este tipo de trabajo?

Judy: No, definitivamente no yo era la directora de preescolar en mi iglesia.

Kathy: Lo que me ha asombrado en tu cuidado de Stephanie es que tú no tienes una formación para esto; y tú, sin ni siquiera decirme, fuiste a una biblioteca y has consultado libros para conocer sobre el autismo, vídeos sobre el autismo, has leído artículos, y has compartido algunas ideas maravillosas conmigo.

Nancy: Un verdadero corazón de sierva, no solo hace lo que es necesario, sino que va más allá.

Kathy: En varias ocasiones he llegado a casa y la ropa que había dejado en la secadora se encuentra doblada y acomodada en la canasta.

Fue muy interesante el día de Acción de Gracias. Siempre invitamos gente a casa para ese día.

Pensamos, «¿A quién invitaremos este año?» Estábamos pensando en distintas personas. Y le dije a mi marido, a Stephanie y a mi hijo Robby de dieciséis años, «Bien, ¿qué les parece a Judy y a su esposo, Kirk, para el día de Acción de Gracias?» y Robby dijo, «Bueno, por mí está bien, ya es parte de nuestra familia, ¿no?”.

Robby llegó a casa un día y Judy estaba doblando ropa como si fuera una cosa normal. Robby quedó tan impresionado de que no solo cuidara de Stephanie, terminara su trabajo y se fuera. Sino que ella estaba ahí siendo parte de la familia, un increíble corazón de sierva.

Judy: He descubierto que los momentos en los que obtengo mayor gozo en el servicio es cuando estoy totalmente fuera de mi zona de confort. Eso es porque estoy tan consciente de que no soy yo. Yo creo que cuando hacemos las cosas con la perspectiva adecuada y la motivación adecuada, hay un increíble gozo. No se trata solo de lo que obtengo, pero tengo la sensación de que la razón de lo que hacemos es para la gloria de Dios.

Nancy: Judy, lo que has dicho de forma tan hermosa ilustra lo que dijo Jesús cuando dijo que es más bienaventurado dar que recibir. Lo hiciste sonar como que realmente es un privilegio servir, como que es un honor servir, que es un gozo servir, que esto viene de Dios. Creemos que obtendríamos gozo, si alguien viniera a satisfacer nuestras necesidades, pero tú estás ilustrando ese poder de atender las necesidades de otros y esa es verdaderamente la manera que encontramos gran gozo.

Holly: Creo que es un verdadero reto para las mamás, enseñar a sus hijos a tener corazones agradecidos. Tuvimos un suceso curioso esta semana con Jessica, nuestra hija menor. Ella había decidido hacer tarjetas para nuestros vecinos. Yo estaba leyéndolas. Nevó un poco ayer por la noche lo cual es un gran problema en Little Rock. Un poco de nieve es un gran problema, y cuando ella se fue a dormir estaba nevando.

En la tarjeta les decía a nuestros vecinos, «han sido una bendición para mi vida. Gracias por ser nuestros vecinos». Asimismo, mencionó todos sus nombres, y les puso un cupón que decía: válida para palear nieve doce minutos. No sé cuánta nieve pensaba que iba a caer o cuánto podría palear en doce minutos, pero pensé que era muy bonito que ella decidiera poner un cupón para regalarles un trabajo.

Había también otra vecina, y ella solo les dio cuatro minutos de palear nieve. No sé lo que significa, quizá no fueron de tanta bendición en su vida. Esa es una ilustración divertida, pero, mientras meditaba en eso, pensé:

Como mamás, la verdad es que nos encontramos ante la responsabilidad de modelar a nuestros hijos no solo que el servicio es una bendición y una cosa buena para otras personas, sino la actitud del corazón que tiene que ir junto con el servicio que no me molesta como mamá el hecho de que tengo que lavar la ropa, que hacer la comida y niños que vestir.

Hay mamás que me han dicho, «solo necesito espacio, necesito tiempo para mí». Esto es cierto, pero lo que creo que necesitamos más, es más tiempo para el Señor, y si pasamos más tiempo con el Señor, muchas veces, Él nos dará lo que necesitamos en nuestro corazón para que podamos seguir sirviendo.

Kathy: Bueno Holly, lo que me viene a la mente es, cuántas veces hemos escuchado, o nos hemos sentido incluso, cuando nuestros hijos eran más pequeños, ¿y yo qué? No tengo una vida propia. Yo coincido contigo. En una ocasión, recuerdo a una madre joven que me preguntó, «¿Qué harías de nuevo?»

Ella tenía tres hijos pequeños en el momento; los míos ya eran adolescentes. Ella dijo, » ¿Qué harías de nuevo si estuvieran pequeños?» y lo que vino a mi mente de inmediato no fue: «Jugaría más con ellos. Los llevaría más al parque. Leeríamos más libros».

A pesar de que me hubiera gustado hacer más todas esas cosas. La cosa más importante que me vino a la mente fue que me gustaría haber pasado más tiempo de calidad con Dios. Porque como producto de pasar ese tiempo con el Señor vendría sabiduría, comprensión, gozo, paz y visión. No es que yo no haya pasado tiempo con el Señor, pero, ¡oh!, si pudiera hacerlo de nuevo, me gustaría asegurarme de que pasaría más.

Holly: Muchas veces estamos tan cansadas que no tenemos en nosotras la fuerza para hacer lo que Dios nos ha llamado a hacer. Ese tipo de habilidades sobrenaturales solo provienen de la presencia del Señor.

Nancy: ¿No es ese el punto de la historia de María y de Marta en Lucas capítulo 10? Martha no tiene la perspectiva que necesita. Ella no tiene el equilibrio, la estabilidad, la cordura. Su frustración y su distracción y el estar fuera de control emocionalmente es porque ella está descuidando lo que Jesús le dijo que su hermana había escogido y que era absolutamente necesario, sentarse a los pies de Cristo y escucharlo.

Si yo estoy sirviendo, incluso dentro de este ministerio, dando, enseñando, siendo líder del ministerio, escribiendo libros, haciendo estos viajes pero si no estoy pasando ese momento a los pies de Jesús, voy a terminar como Martha. A menudo termino como Martha y así nos pasa a la mayoría de las mujeres.

Kim Wagner: Eso es tan cierto, Nancy el alma del servicio, es pasar tiempo con Dios.

Holly: Sin eso, perdemos el foco como le pasó a Martha. Tenemos un pequeño lema en nuestra casa, y es muy simple. Las personas siempre son más importantes que las cosas. Por lo tanto, no importa lo que haga si todavía tengo un corazón recto hacia las personas en mi casa, es algo que vale la pena. Si las cosas están dirigiendo mi vida de tal manera que no puedo amar a la gente cercana a mí, estoy fuera de equilibrio.

Kim: Es que no es correcto estar haciendo el ministerio si no estoy en primer lugar sentada a los pies de Jesús, consagrada a Él, escuchándolo a Él y obteniendo de Él la dirección para el ministerio. No necesito hacer otra cosa, debo escucharlo a Él para saber lo que Él quiere que yo haga y recibir todo de Él.

Kathy: Creo que alguien dijo una vez, tu ministerio es tu vida, y tu vida es tu ministerio. Por lo tanto, si estamos sentados a los pies de Jesús, como María, y siendo ministradas por Él, no creo que tengamos que estar trabajando a tiempo completo, como muchas personas creen, para tener un ministerio o ser líder de un estudio bíblico.

Nuestra vida es nuestro ministerio a quien quiera que sea que toque. Pero como lo hemos dicho aquí, si eso no lo está haciendo Dios, el fruto del Espíritu no puede manifestarse en nuestra vida para bendecir a otros.

Holly: Uno de los peligros es que yo le dedique mi energía a alguien más que no sea de mi propia casa, y descuide lo que está pasando en mi casa y me dedique a las necesidades para el bien del ministerio en algún otro lugar donde puedo conseguir más reconocimiento de lo que recibiría en mi propia casa.

Kim: Esto me recuerda un día realmente triste, un día cuando un hombre se acercó a mi esposo y a mí para consejería matrimonial, el fue solo, sin su esposa y nos dijo: «Ella está tan ocupada dando estudios de Biblia. Ella se dedica tanto tiempo durante el día estudiando la Biblia, yendo a grupos de mujeres y actividades de mujeres que no tiene tiempo ni siquiera para cocinar en su casa.»

Holly: Wao qué triste creo que fue Elisabeth Elliot quien dijo, «no estés tan ocupada leyendo tu Biblia que no veas el polvo debajo de la cama». Yo creo que para alguien que es una esposa y madre, eso es una crítica muy balanceada.

Nancy: ¿Pero no creen ustedes que es una tensión constante? La presión para hacer las cosas, las tareas, cumplir con nuestros quehaceres y todas las cosas de nuestra agenda, y el deseo de nuestro corazón de tener una relación más íntima con Cristo. Me parece que todos los días de mi vida hay una tensión entre mi intimidad con Cristo y vivir lo que es un corazón de sierva.

Kathy: Creo que eso es muy cierto también, pero el motivo de por qué sirvo, por qué quiero ir y servir, a veces, no es muy puro. Quiero ir y servir para que me den una palmadita en la espalda. Quiero ir y servir para que me pueda sentir bien conmigo misma. Pero realmente ir y servir con el motivo puro de decir, lo estoy haciendo para ti Señor, porque te amo. Y como Kim dijo, «quiero que esa persona te conozca. Quiero que esa persona vea a Jesús en mí».

Eso es un buen motivo en vez de querer yo el reconocimiento. Querer sentirme bien.

Nancy: Me encanta esa canción que Steve Green que dice, «amar al Señor nuestro Dios es el corazón de nuestra misión, la fuente de donde brota nuestro servicio”.

De nuestro amor hacia Él es de donde fluye nuestro servicio a los demás.

Holly: Y creo que eso es lo que hemos dicho de varias formas diferentes. Si no está fluyendo en primer lugar el amor a Cristo y lo que Él está haciendo en nuestras vidas, terminaremos enfocándonos en nosotras.

Kim: Y eso no es puro. Eso no es pura adoración.

Holly: Correcto.

Nancy: Eso es lo que hace que el servicio sea una carga.

Holly: Si nos enfocamos en nosotras.

Kathy: De esa manera, vamos a esperar que nos elogien, nos agradezcan, nos retribuyan. Todo se trata de mí.

Nancy: Ahí es donde el orgullo y el resentimiento se manifiestan.

Holly: Así es Nancy, como Martha en la cocina, golpeando el pan, diciendo: «¿Por qué nadie me ayuda?»

Kathy: Con lo de Stephanie, en un momento dado, antes de que supiéramos que era autista, nos dijeron que «tenía trastorno generalizado del desarrollo. Lo han llamado TGD». Al ir creciendo en la vida cristiana, creo que hay tres cosas que me llevan lejos del Señor, más que otra cosa. Orgullo, desobediencia y desconfianza.

Creo que nosotras, como cristianas tenemos esta discapacidad que nos hace tropezar.

Holly: Así es la tenemos. Y mientras estemos en estos cuerpos vamos a tener esta discapacidad.

Kathy: Y el orgullo es el primero que nos incapacita de tantas formas. Yo lo odio y Dios también. Recientemente, acabo de leer sobre Satanás cuando cayó del cielo, y la razón por la que esto sucedió fue por su orgullo. En esta porción de las Escrituras, hay siete razones por las que se le echó del cielo, y todas tienen que ver con el orgullo.

¿No es interesante que con lo que los seres humanos luchamos más es con nuestro orgullo, porque el enemigo ha estado alrededor desde el principio de los días sabiendo que este también era su problema?

Kim: Sabes es que pues está en nuestra carne por la caída. Queremos manejar nuestras vidas. Nosotras deseamos ser Dios. Quiero decir, que es la tentación que Satanás puso delante de Eva, porque esa fue la tentación en la que él cayó, el deseo de ser Dios. Su deseo de estar en control. Esa es la raíz del orgullo, y eso es lo que hay en nosotras.

Nancy: Tengamos en cuenta que Satanás fue un siervo de Dios en el cielo. Él estaba sirviendo al Señor. De cierta forma fue como el “director del coro” del cielo, y esta es una imagen de lo insidioso de nuestro servicio si estamos enfocadas en nosotras mismas.

Satanás dijo en esencia, y no es esto lo que sucede en la iglesia a veces en los programas de música: yo quiero ser el principal. Quiero conseguir toda la atención. Quiero mi nombre en ese letrero luminoso. Voy a ser como Dios. Seré semejante al Altísimo. Él se exaltaba a sí mismo.

Y nosotras nunca somos más como Satanás que cuando estamos sirviendo por un deseo de ser reconocidas, y nunca somos más como Jesús que cuando servimos sin necesidad de reconocimiento, sin buscar nuestra reputación, sólo queriendo dar la vida por Su bien y por bien de otros.

Holly: Yo estaba con una de nuestras familias que tuvo un nuevo bebé esta semana. Mientras observaba a aquel pequeño totalmente indefenso. . . La antítesis de ese orgullo es lo que Jesús hizo cuando vino como un siervo, como un líder servidor y se despojó de todo lo que tenía en el cielo de una forma muy humillante, como un bebé indefenso.

Y a lo largo de su vida, Él muestra exactamente lo contrario de lo que estamos hablando cuando hablamos de ese deseo de ser alabado, del deseo de ser el centro de atención. Él siempre, siempre estuvo ilustrando lo que significa liderar y ser un siervo al mismo tiempo. Lo podemos ver a lo largo de toda la Escritura.

Kathy: Una imagen perfecta de la humildad. ¿No es eso lo opuesto al orgullo? La humildad no significa destacar, ser reconocida. Cuando se ve de esta manera, lo que deseas no sólo es ser humilde. Quieres asegurarte de que estás haciendo las cosas con el motivo correcto.

Carmen: Esa fue Kathy Helvey, describiendo lo que significa servir como el Salvador. Ella vivió este mensaje hasta el día que el Señor la llamó a Su presencia en el 2010.

Ella estaba hablando con Nancy Leigh DeMoss acerca de lo que significa servir como el Salvador. Sus amigas Judy Hurt, Kim Wagner, y Holly Elliff también fueron parte de la conversación.

Si te has perdido algunos de estos programas, te invito a visitar www.avivanuestrocorazones.com. Allí podrás encontrar el resto de esta serie y otras de tu interés.

Mañana Nancy iniciará una nueva serie de un mensaje que dio en una de las conferencias Mujer Verdadera, llamado «Una Mujer Verdadera se une a la batalla» describiendo la valentía de Deborah que inspiró a los hombres alrededor de ella a confiar en Dios y a tomar acción.

Te esperamos mañana, en un nuevo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Música: Un Siervo Para Tu Gloria (En Vivo), Sovereign Grace Music & La IBI, El Dios Que Adoramos (En Vivo Desde Por Su Causa 2012) ℗ 2013 Sovereign Grace Music

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

7 – Tiatira, no toleres

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Cartas a las 7 Iglesias

7 – Tiatira, no toleres

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

2/10 – «Verdad o piedras»

IGLESIA BAUTISTA CASTELLANA

Serie: El Yo soy de los tiempos

2/10 – «Verdad o piedras»

Juan 8:48-59

Edgardo Piesco

Bienvenido a Iglesia Bautista Castellana. Mi nombre es Edgardo Piesco, actual pastor de la Iglesia Bautista Castellana y me siento muy honrado con su visita.

En cuanto a nuestra identidad, somos la primera iglesia evangélica establecida en Canadá contando con, 50 años de vida en el servicio a nuestra comunidad hispano-parlante. Nuestra congregación está constituida por inmigrantes provenientes de toda Latinoamérica. Oficiamos servicios en español y otros especiales en inglés para los jóvenes que dominan éste, como primera lengua. Nuestro objetivo primordial es hacer conocer el evangelio a nuestra comunidad en una actitud seria y de respeto por la dignidad humana.

Esta congregación se ha mantenido en una tradición de trabajo honesto, íntegro y procurando asistir a la sociedad. Nuestro enfoque es estrictamente bíblico; la predicación, expositiva; el objetivo de dicha predicación y enseñanza es que el pueblo conozca la Palabra de Dios sin especulaciones y/o manipulación de la misma, para la salvación del alma. Nuestra congregación promueve un ambiente familiar, proveyendo un equipo ministerial de ayudantes y colaboradores debidamente equipados para hacer placentera su visita a nuestros servicios.

Esperamos que disfrute su tiempo en nuestro medio, y que tengamos pronto el gran privilegio de gozarnos con su visita y cordial compañía. Hasta entonces, que la gracia y la paz de Dios y Su Hijo Jesucristo sea con usted y todos los suyos.

Afectuosamente,
Pastor Edgardo Piesco

https://www.iglesiabautistacastellana.org/

J24 – Siete retratos

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J24 – Siete retratos

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/siete-retratos1/

Carmen Espaillat: Jesús lavó los pies de sus discípulos. ¿Cómo vemos esta acción en nuestra cultura? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Estaríamos hablando de la persona en el hospital que vacía los orinales. Es decir, no se trata de una posición impresionante aquí. Estamos hablando de un trabajo denigrante, a nuestros ojos, humillante. ¿Y qué es lo que está diciendo Jesús con todo esto? «He venido a servir» lo que ÉL está haciendo con esto es elevando el servicio al trabajo más alto del universo, no hay vocación más elevada que la de servir.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Independientemente del trabajo que te toque desempeñar, ya sea que el mismo sea complicado, de poca importancia, sucio, que requiera de gran esfuerzo o aun te encuentres en una posición importante, puedes hacer el trabajo con un corazón de sierva. Nancy nos ayudará a ver esta idea de una manera más clara, en la medida en que continuamos con la serieSirviendo como el Salvador.

Nancy: Llevamos varias sesiones hablando del corazón de un siervo, de ser siervas del Señor, de servirnos las unas a las otras y cómo se ve el corazón de una sierva. Hemos revisado algunos ejemplos bíblicos de cómo responden los siervos ante diversas situaciones.

En la medida en que he estado desarrollando esta serie, he pensado en personas dentro de nuestro ministerio, en amigos y amigas que tienen corazones de siervos. Tengo una amiga que veo muy a menudo, y que invariablemente me dice “¿Hay algo que pueda hacer por ti?” y sé que lo dice de corazón. Tener amigos como ella es un reto y es también una bendición. Ese es el tipo de amiga que a mí me gustaría ser. Conozco algunas personas que realmente tienen un corazón para servir y estar cerca de ellas es una gran bendición.

Cuando pensamos en estas personas que tienen un corazón para servir, independientemente de las circunstancias y el tiempo, terminamos pensando en Aquél que tiene el corazón de siervo más increíble de todos —y ese es el Señor Jesucristo.

Quiero que tomemos una parte del tiempo de hoy para contemplar a Jesús, el Siervo de Dios y el Siervo del pueblo de Dios. Quiero que veamos siete ocasiones de la vida del Señor Jesús en que lo vemos sirviendo, porque el Servir no siempre se ve de la misma forma. Hay etapas de tu vida en que sirves de una forma distinta a como serviste en el pasado y/o servirás en otros momentos futuros.

Algunas de ustedes tienen niños pequeños están sirviendo hoy en día de una manera que puede ser diferente a la que servirán cuando se conviertan en abuelas o experimenten el síndrome del nido vacío. Otras de ustedes son estudiantes, y por lo tanto están sirviendo de una manera diferente hoy a la forma en que servirán cuando se conviertan en esposas o madres. Pero lo que quiero que veas es que un corazón de sierva se aplica en todas las etapas y en todas las situaciones de la vida.

Y esto es lo que vemos en Jesús a través de todo lo que leemos acerca de Él en las Escrituras. Vemos diferentes cosas que son verdad acerca de Él, pero lo que siempre es cierto es que Él es un siervo. Veamos estos siete retratos de cómo sirvió Jesús.

El primero, de manera muy interesante, se encuentra en el Antiguo Testamento, porque es allí, donde encontramos muchas profecías sobre la venida de Cristo. Particularmente en el libro de Isaías donde el profeta se refiere a Jesús como el siervo del Señor.

Ahora bien, cuando leemos el libro de Isaías vemos la frase “el siervo del Señor” y en algunas ocasiones se refiere al pueblo judío, el pueblo elegido por Dios. Dios los llama “mis siervos que yo elegí”. Pero en otras ocasiones la referencia es a Cristo, el Mesías. Por ello, en ocasiones tenemos que leer y entender el contexto para asegurarnos de a quién se está Dios refiriendo.

A través de Isaías sabemos que Dios ha llamado a Su pueblo a ser como Jesús. Todas somos llamadas a ser Sus siervas. Veamos parte de lo que dice el libro de Isaías al referirse a Jesús como el siervo de Dios.

Y voy a estar leyendo primero de Isaías capítulo 42, los versículos del 1 al 3 donde Dios dice,

He aquí mi Siervo, a quien yo sostengo,
mi escogido, en quien mi alma se complace.
He puesto mi Espíritu sobre ÉL;
ÉL traerá justicia a las naciones.
No clamará ni alzará su voz,
ni hará oír su voz en la calle.
No quebrará la caña cascada,
ni apagará el pabilo mortecino;
con fidelidad traerá justicia.

Él será gentil, Él será bondadoso Él será tierno. Y en el versículo 4 de Isaías 42 nos promete que:

“ No se desanimará ni desfallecerá hasta que haya establecido en la tierra la justicia…”

¿Qué es lo que Dios está diciéndonos? Jesús es Mi siervo. El Mesías que vendrá a la tierra vendrá a cumplir Mi propósito en este mundo. Él no se rendirá hasta que lo logre, y ese es el corazón de un siervo.

Luego, en Isaías 52 en el versículo 13 volvemos a leer “He aquí, mi siervo”, donde Dios habla refiriéndose a su hijo, “prosperará, será enaltecido, levantado y en gran manera exaltado”. Hablando claramente de la exaltación de Cristo, pero mira el siguiente versículo, el versículo 14.

Isaías 52:14 : “De la manera que muchos se asombraron de ti, pueblo mío, así fue desfigurada su apariencia más que la de cualquier hombre, y su aspecto más que el de los hijos de los hombres.”

¿De qué nos habla esto? Esto hace referencia a la humillación de Cristo. El siervo que fue exaltado en los cielos, bajó a esta tierra, se humilló a sí mismo y fue desfigurado a golpes, fue torturado y experimentó persecución al ser llevado a la cruz. Cristo estuvo dispuesto a ser humillado. Cristo fue un siervo sufrido.

Nosotras queremos ser exaltadas, pero no queremos sufrir. Queremos ver nuestro nombre en el cuadro, como “Sierva de la semana”, pero no queremos la parte donde tendremos que sufrir, donde tendremos que sacrificarnos y soportar la humillación.

Entonces, el primer retrato que vemos del Señor como siervo se encuentra en el libro de Isaías. Encontramos que antes de venir a este mundo como ser humano, Él vivía en los cielos, Cristo era Dios y vivía con Dios, como el Hijo de Dios. Y fue identificado, por el Padre como el siervo del Señor.

Y me pongo a pensar lo asombroso que es ver que el Hijo de Dios, el soberano Creador y Dueño del universo estando dispuesto a ser un siervo sufriente. ¿No piensas que esto nos ayuda a estar más dispuestas a servir al darnos cuenta de que eso es lo que hizo Jesús? El Hijo de Dios —ÉL no consideró el ser igual a Dios como algo a que aferrarse sino que descendió y se hizo un siervo.

Ya vimos esta primera instancia desde la perspectiva del Antiguo Testamento en Isaías, ahora veámoslo en el Nuevo Testamento, leamos sobre el día en el que el siervo de Dios bajó de los cielos y bajó a esta tierra y se convirtió… ¡en un bebé, indefenso, dependiente, necesitado! Él tomó la forma de siervo. Él fue hecho en la forma de un hombre.

Filipenses capítulo 2 nos habla de esto. Al decirnos que tengamos un corazón de siervo.

Filipenses capítulo 2 de los versículos 3-7

Nada hagáis por egoísmo o por vanagloria, (ese no es el corazón de un siervo) sino que con actitud humilde cada uno de vosotros considere al otro como más importante que a sí mismo, no buscando cada uno sus propios intereses, (no simplemente busques satisfacer tus propias necesidades) sino más bien los intereses de los demás. Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, (Él no se aferró a sus derechos como Dios, en cambio) sino que, se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres.

Cuando celebramos Navidad, lo que estamos celebrando según los teólogos es la encarnación de Cristo. El hijo de Dios, el Verbo encarnado. Él no nació en el sentido terrenal como un rey o como una persona importante, o como un hombre rico o famoso. Él nació como un bebé humilde, para servir. Ese es el corazón de Jesús. Y este es el segundo retrato—La encarnación y que Él nació para servir.

Luego vemos la tercera imagen durante el ministerio de Jesús en la tierra. ¿Qué hizo Jesús durante los tres años de su ministerio en la tierra? Él caminó haciendo el bien, sirviendo a otros, alimentando, sanando, ministrando a las personas que se sentían solas, avergonzadas, con sentimiento de culpa, rechazadas o despreciadas, como los leprosos, las prostitutas, los ciegos, los sordos, los hambrientos y los oprimidos.

El Señor también ministró a aquellos que tenían una opinión elevada de sí mismos, pero que realmente tenían necesidades espirituales insatisfechas, como los fariseos y Nicodemo. A Él no le importó en qué etapa de sus vidas estuvieran, ni cuál era su posición social. Si tenían una necesidad, Él estaba dispuesto a llenar esa necesidad.

Jesús también bendijo a los niños. Y nadie valoraba a los niños. Vemos también a Jesús hablando con mujeres y nadie valoraba a las mujeres. Los rabinos importantes no perdían su tiempo con las mujeres o los niños. Pero Jesús no nació para ser un maestro importante. ÉL vino a servir.

Él dijo de sí mismo en Mateo capítulo 20 en el versículo 28 “así como el Hijo del Hombre no vino para ser servido,” aunque Él definitivamente podía exigirlo. Él ciertamente era digno de toda la adoración y de que le sirvieran, pero no fue a eso a lo que Él vino. Él vino a servir.Diakonos, de donde viene la palabra diácono, ministrar, servir, atender a las mesas, tomar una posición insignificante, humilde, dando su vida en rescate por muchos.

No lo vemos tratando de que los demás le ministren, aun cuando hubo momentos en los que Él estuvo hambriento, momentos en los que sintió cansancio, momentos en los que se sintió solo. Sino que siempre lo vemos dando y dándose. Y ese es el tipo de corazón que yo anhelo tener. El corazón de Jesús.

Miremos ahora otro retrato. Este retrato toma lugar al final de la historia de Juan capítulo 13 cuando Jesús y sus discípulos vienen a la última cena. Jesús está preparándose para ir a la cruz, a entregar su vida. Y Juan capítulo 13 versículo 1 dice,

“Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que su hora había llegado para pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el fin”.

¿Y cómo mostró Él su amor? Anteriormente en esta serie dijimos que el ser un siervo fluye de un corazón amoroso y humilde. Jesús amó a sus discípulos, los que estaban preparándose para rechazarlo, para negarlo, para abandonarlo y correr por sus vidas. Él los amó. ¿Cómo lo mostró? Sirviéndoles.

En los versículos 2 al 5 de Juan capítulo 13 dice,

Y durante la cena, como ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo entregara, Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en sus manos, y que de Dios había salido y a Dios volvía, se levantó de la cena y se quitó su manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida.

Para nosotras hoy en día, es un poco difícil entender el significado de esta acción, porque no es algo que vemos en nuestra cultura. Nos subimos en el auto, nuestros pies tienen medias y zapatos, de modo que no es un gesto de amabilidad el que al llegar a la casa de alguien, quien nos reciba instruya a alguien o se dirija a nosotros para lavar nuestros pies antes de ofrecernos la cena. Pero en aquel tiempo, esto era muy importante, era parte de la cultura.

En el tiempo de Jesús, en el Medio Oriente se viajaba a pie de un lugar a otro y caminaban en la calles con sandalias por lo que sus pies se llenaban de polvo. Era una costumbre que al llegar a un lugar a cenar o cuando se reunían con otras personas, que existieran servidores cuyo trabajo era lavar los pies de los visitantes y como un gesto de cortesía y una forma de dar una cordial bienvenida, se acercaran a hacerlo.

Este no era un trabajo noble. Este era un trabajo inferior. Lo hacia el que tenía el puesto más bajo en la jerarquía, ese lavaba los pies. Es decir, no era un trabajo que nadie dijera, “cuando yo sea grande yo quiero ser el que lava los pies”. No era la aspiración de nadie. Era el trabajo de un sirviente. Era denigrante. Era responsabilidad de los sirvientes.

Y para Jesús, ¡lavar los pies de sus discípulos, era impensable!, Primero, porque daba la impresión que no había sirvientes allí. Ellos habían tomado el espacio prestado para tener allí la última cena juntos, y aparentemente cuando llegaron al lugar, no había un siervo que lavara sus pies. Así que uno esperaría que uno de los discípulos se hubiera ofrecido. Pero o no pensaron en ello, o pensaron que tal tarea estaba muy por debajo de su categoría, o cada uno estaba esperando que otro de los discípulos debía ofrecerse. Cualquiera que fuera la razón, nadie había lavado los pies.

Necesitaban lavarse los pies antes de reclinarse a comer. Y Jesús viendo que nadie más lo hacía – y me pregunto si Jesús estaba solamente esperando, ¿Cuánto tiempo esperó para ver si alguien pensaba en lavar los pies de los demás? Es decir, esto era una costumbre. No era algo que pudiera escapar de la mente de los discípulos.

De nuevo, Jesús ve una necesidad, no solamente pies sucios físicamente, sino que Él ve los corazones tienen que ser lavados. Y en este increíble acto de humildad, sin hacer mucho alarde del problema, Él simplemente, humilde y amorosamente, se quita Su manto, se pone una toalla en la cintura y se pone de rodillas, y de inmediato empieza a lavar los pies de sus discípulos.

El simbolismo aquí no se pierde en los discípulos. ¡Es increíble! Ellos ven a Jesús tomar el lugar del siervo, del siervo de menor jerarquía. Ellos llegaron a conocer a Jesús a lo largo de esos 3 años. Ellos conocían su trabajo, sus milagrosos. Ellos habían llegado a creer que Él era Dios. Ellos sabían que Él era el Hijo de Dios. Sabían que Él tenía poder para hacer los milagros. Sabían que había venido a redimir al mundo. Sabían que Él moriría por el pecado del mundo. Ellos no entendían del todo esto, pero ellos sabían que no se trataba de un hombre ordinario.

Habían aprendido a amarlo, a respetarlo, admirarlo y a seguirlo. Ellos entregarían sus vidas por este hombre. Y este hombre que ellos amaban, respetaban y adoraban estaba en el piso haciendo el trabajo de un siervo insignificante.

El equivalente de esta acción en nuestros tiempos es la persona que en el hospital vacía los orinales. Esto no es una posición impresionante. Este es un trabajo denigrante, humillante. ¿Y qué nos está diciendo Jesús con ello? «He venido a servir». Lo que Él está haciendo con esto es elevando el servicio, al trabajo más alto del universo. No hay vocación más elevada que la de servir.

Entonces, cuando acabó de lavarles los pies, tomó su manto, y sentándose a la mesa otra vez, les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro y Señor; (estos son títulos respetables y honorables) y tenéis razón, porque lo soy. (Yo soy su maestro y su señor, así que noten lo que he hecho como su maestro y su señor)Pues si yo, el Señor y el Maestro, os lavé los pies, vosotros también debéis lavaros los pies unos a otros. (Juan 13:12-14)

No busquen otros siervos. No piensen que es la responsabilidad de otras. Díganse, “Ese es mi trabajo”. Miren a su alrededor, identifiquen las necesidades de los que les rodean y digan, “¿Qué puedo yo hacer para servir y ministrar esas necesidades?”

Porque os he dado ejemplo, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis… En verdad, en verdad os digo: un siervo no es mayor que su señor, ni un enviado es mayor que el que lo envió. Si sabéis esto, seréis felices si lo practicáis. (Juan 13:15-17)

Te aseguro que serás bendecida. Por lo general pensamos, “si sirvo seré miserable. Si le sirvo a mi familia, si le sirvo a mi esposo…” El movimiento feminista ha vendido que el servirle a tu familia es despreciable. Pero Jesús dijo, “Serás bendecida si sirves”.

Serás bendecida si le sirves a tu esposo. Serás bendecida si le sirves a tus hijos. Serás bendecida si le sirves a tus padres. Serás bendecida si le sirves a tu jefe. Serás bendecida si le sirves a tus compañeros de trabajo. Serás bendecida si le sirves a los niños del área de cuna, a tus hermanos en tu iglesia, ese es el trato especial que Dios te pide que adoptes. Serás bendecida porque, cuando sirves, te pareces a Jesús.

Pero Jesús no se detuvo ahí. En el siguiente punto acerca de una sierva del Señor, el Señor Jesús, unas horas más adelante fue a la Cruz. Y Filipenses capítulo 2 versículo 8 nos dice, “Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz”.

Porque Jesús no fue y simplemente murió como un mártir, sino que voluntariamente entregó su vida para morir como si fuera un criminal, avergonzado, reprochado, en medio de burlas y ridiculizado? ¿Por qué lo hizo? Porque Él es un siervo. Él es el siervo del Señor, y Él es el siervo del pueblo de Dios. ÉL vino, no a ser servido, sino a servir.

Y quizás dices, “Si le sirvo a todo el mundo a mi alrededor como ellos esperan ser servidos, ¡me matará! ¿Sabes qué? Probablemente no. Pero si te mata, morirás siguiendo los pasos de Aquél que entregó su vida por ti. Y Él te pide que mueras – a tu reputación, a tus derechos, a tus deseos, a tus propios planes. De lo contrario, lo que viene a tu pensamiento es: “Yo quiero que alguien me sirva a mí”, y esto especialmente en nuestros hogares.

De nuevo, Jesús no terminó de servirnos cuando fue a la cruz. Luego de la resurrección vemos a Jesús en dos ocasiones preparando y sirviendo alimentos a sus discípulos. Lo vemos en Lucas capítulo 24. Lo vemos también en Juan capítulo 21. ¡Jesús preparando un pescado para el desayuno de sus discípulos en la playa! ÉL buscó los alimentos, los preparó y se los sirvió.

¿Qué está Él demostrando? Que ahí estaba el Glorioso, el Cristo resucitado, levantado de la muerte sirviendo a sus discípulos. ¿Te santifica el servir las comidas para tu familia?

Si lo piensas, Jesús solo tenía 40 días en la tierra, después de resucitar y antes de ascender al cielo, y Él se tomó el tiempo para preparar y servir alimentos. ¿No te parece eso algo increíble? Él santificó para siempre todo servicio que hagamos en su nombre, no importa que tan insignificante o trivial pueda parecer.

Pero de nuevo, Jesús no termina de servir ahí. Filipenses capítulo 2 nos dice que “ Él hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, 10 para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra.” Y ahora es el exaltado siervo de Dios. ¿Pero sabes qué? ÉL no ha terminado de servir. Cuando ÉL regrese a la tierra, las Escrituras dicen que Él servirá a sus siervos fieles.

Que pensamiento tan increíble leemos en Lucas capítulo 12 versículo 37. “ Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.” Es una imagen como la que se presentó en la Última Cena, ¿no te parece? Él se puso una toalla en la cintura. “se ceñirá para servir, los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá.”

No te parece asombroso pensar que en el regreso de Jesús, si hemos sido sus siervas fieles, si hemos servido fielmente a los demás, si le hemos servido fielmente al Señor, que de nuevo Él se vestirá de siervo, tal como lo hizo en la Última Cena, y nos servirá a nosotras.

Me pregunto si nos sentiremos pequeñas como Pedro. “Señor, ¿tú lavarme los pies a mí?” Jesús quiere servir. Él se goza en servir. ÉL recibe plenitud al servir. ÉL cumple su misión al servir. Él ha sido siervo desde la eternidad pasada. Él fue siervo en su encarnación y en sus años de ministerio terrenal, en la Última Cena y cuando fue a la cruz y después de la resurrección antes de ascender. Y aun cuando regrese como el Rey del universo, seguirá siendo un siervo.

¿Sabes lo que esto me dice? Nunca nos parecemos más a Cristo que cuando somos siervas. Nunca te pareces más a Jesús que cuando tomas una toalla, una vasija de agua y dices “Déjame lavar tus pies”.

Carmen: ¿Estás lista para tomar el importante título de sierva? Nancy Leigh DeMoss ha estado mostrándonos porque la actitud de sierva es tan importante, en la serie, “Sirviendo como el Salvador”.

Si no hubiera personas sirviendo fielmente, no habría Aviva Nuestros Corazones. Cada día equipos de personas están traduciendo este programa, editando, grabando, escribiendo, desarrollando recursos para el portal y transcribiendo las enseñanzas de Nancy.

Y otras personas – de hecho, oyentes como tú – nos sirven a través de oración por este ministerio o aportando ayuda financiera al ministerio.

Si Dios está usando Aviva Nuestros Corazones en tu vida, ¿considerarías ayudar a mantener el ministerio con una donación de cualquier monto? Visita AvivaNuestrosCorazones.com y haz tu aporte allí.

¿Alguna vez has sentido que Dios te está pidiendo más que a otros? Nancy nos dará una importante perspectiva en el día de mañana. Por favor, acompáñanos de nuevo en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

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Fe en tiempo de confusión

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Sermones

Fe en tiempo de confusión

Miguel Núñez

 

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

Queda prohibida la reproducción total o parcial de este recurso, por cualquier medio o procedimiento, sin para ello contar con nuestra autorización previa, expresa y por escrito. Toda forma de utilización no autorizada será perseguida con lo establecido en las leyes internacionales de Derecho de Autor. Derechos Reservados.

Conferencia: El legado de la Reforma

La Voz de César Vidal

Conferencia: El legado de la Reforma

César Vidal

 

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com

35/41 – Diferencias Reconciliables

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

35/41 – Diferencias Reconciliables

Stephen Davey

Texto: Filipenses 3:20 – 4:1
Seguramente ha escuchado que si algo es muy bueno para ser verdad, entonces no lo debe ser. En estos versículos estudiaremos algunas verdades que suenan demasiado buenas para ser ciertas, pero que realmente son mas que un lindo deseo… son una realidad para todo creyente en Jesucristo.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

J22 – El corazón de un siervo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Sirve como el Salvador

J22 – El corazón de un siervo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-corazon-de-un-siervo/

Carmen Espaillat: Al principio de su carrera, Nancy Leigh DeMoss servía en el coro tocando el piano… o al menos se suponía que ella estaba sirviendo.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando estaba en la secundaria como pianista, era la acompañante de muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas, me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros, pero no tenía un corazón de sierva.

¿Quieres saber cómo supe que no tenía un corazón de sierva? Estaba haciendo el trabajo de una sierva—acompañando a esos cantantes a esos coros, pero no tenía un corazón de sierva. Y lo supe por lo siguiente:

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, acompañante—me sentía herida, me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quien estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no es el corazón de una sierva.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa con la serie Sirviendo como el Salvador». Comenzaremos revisando algunas palabras del nuevo testamento en griego.

Nancy : hemos estado hablando de lo que significa ser un doulos, un esclavo del Señor y también de lo que es diakono, que es servir a otros por causa del Señor, usando los dones que el Señor nos ha dado para ministrar las necesidades de los otros, para beneficiar y bendecir a otros, y todo para la gloria a Dios, quien es nuestro Señor.

¿Podrías pensar en algunas personas de las Escrituras que serían buenos ejemplos de siervos? ¿Te viene alguien a la mente? Yo pensé en. . . Rebeca, vamos hablar de ella en unos momentos. Ella es uno de los ejemplos que escogí. Algunas otras personas también me vinieron a la mente.

Pensé por ejemplo en José que sirvió a Potifar y sirvió a Faraón. Su amo lo bendijo y tuvo reconocimiento y lo honraron porque había servido bien. También pensé en Ruth que servía a su suegra que era viuda. Yo creo que su suegra era una persona agria o amargada, pero Ruth le sirvió de muy buena gana y con entusiasmo.

Pienso también en Abigail quien le dijo a David: “He aquí vuestra sierva es una criada para lavar los pies de los siervos de mi Señor”.
En 1ero de Samuel capítulo 25 versículo 41. ¿No es esto interesante? Sabes, todas quisiéramos lavar los pies del Señor. Eso sería un gran trabajo. Sería un privilegio hacerlo.

Pero esta mujer dijo “yo quiero lavar los pies de los siervos de mi Señor “Una cosa es hacer una tarea para Dios mismo. Y otra cosa muy diferente, es una tarea menor, es hacerlo para otro siervo. Pero esa es la demostración de un corazón de sierva.

Cuando pienso en ejemplos bíblicos de servidumbre, hay algo más que me viene a la mente y está en Génesis capítulo 24. Quiero utilizar esta sesión y la siguiente para que echemos un vistazo a dos siervos en Génesis capítulo 24. Si tienes tu Biblia por favor ábrela allí. Vamos a ir siguiendo poco a poco este texto.

Creo que esta historia te será familiar, pero tal vez nunca habías pensado en ella a la luz de lo que significa tener un corazón de siervo. Este es un reporte del siervo de Abraham, que muchos comentaristas están de acuerdo que se trataba de Eliezer. Ahora, el nombre Eliezer nunca se menciona en este capítulo y vamos a descubrir por qué esto es tan significativo. Algunos comentaristas concuerdan que definitivamente se trataba de Eliezer, su nombre significa «Mi Dios es ayuda». Dios nos ayuda.

Entonces, no es un llamado pequeño de Dios, el llamarnos para ayudar a otros. Estamos siendo como Él cuando somos ayudadoras, cuando somos siervas. El siervo de Abraham hubiese sido el heredero de Abraham en lugar de su hijo. Si el hijo prometido nunca hubiera venido, es decir, Isaac, entonces el siervo de Abraham Eliezer hubiera sido el heredero. Hasta que Ismael e Isaac nacieron, en ese punto él fue desplazado como heredero.

Pero él continuó sirviendo fielmente a Abraham y entonces a Isaac, el hijo de Abraham, como el nuevo heredero, aunque sabía que él ya no calificaba para ganar nada de la herencia. Ese es un corazón de siervo. No importa si obtengo algo de esto o no, no estoy haciéndolo por el dinero. No estoy haciéndolo por la herencia. No estoy haciéndolo por la fama o por la fortuna que viene. Estoy haciéndolo porque es mi llamado.

A lo largo de este pasaje quiero que te fijes en las cualidades de un siervo fiel. Como aplicación aquí ¿Cuáles son algunas de las cualidades de un siervo fiel? Lo primero que ves … antes de que incluso vayamos al texto, es que en ninguna parte en todo el capítulo se menciona el nombre de este siervo, en ningún lado. Doce veces se hace referencia a él como “el siervo”, un par de veces como “el siervo de Abraham”. A él sólo se le llama el siervo.

Dirás “¿Por qué no pusieron su nombre?” bueno, Dios inspiró la escritura de la Palabra, y no sabemos por qué el no puso el nombre del siervo aquí. Pero está claro que este hombre hasta este punto es supuestamente anónimo, es un siervo anónimo. El punto es este: su nombre ni siquiera importaba. Él no estaba buscando su reconocimiento. Él no estaba buscando el crédito. El sólo buscaba ser fiel.

Esa es una cualidad del servicio, ser fiel aun cuando tu nombre nunca sea mencionado. Entonces mientras pensamos sobre el servicio, me pregunto a mí misma lo siguiente: “¿estaría contenta de hacer lo que Dios me llamó a hacer, sea lo que sea en cada etapa de mi vida, si nadie supiera quién fui o qué fue lo que hice?” ¿Estarías tú contenta?

Cuando estaba en la secundaria, yo era pianista acompañante. Era pianista, y acompañaba a muchos cantantes y coros y ese tipo de cosas. Me encantaba hacer eso. Ese era el don que Dios me había dado, y lo usaba para servir a otros. Pero no tenía un corazón de sierva.

¿Quieres saber cómo supe que no tenía un corazón de sierva? Estaba haciendo el trabajo de una sierva—acompañando a estas otras personas, pero no tenía un corazón de sierva. Lo supe por lo siguiente.

Cuando teníamos conciertos del coro o algún evento y se les olvidaba reconocer al acompañante—no ponían mi nombre en el programa, o reconocían al coro pero olvidaban reconocer a la pianista, la acompañante—me sentía herida, me disgustaba, me dolía. Quería que la gente supiera quien estaba haciendo este gran trabajo de acompañar al coro. Ese no era el corazón de sierva.

Dios tuvo que hacer una gran obra en mi vida durante años y aun a veces me sigue probando, para llevarme a ese punto, a decir: “¿Serías tan fiel, serías tan diligente al servir, estarías tan contenta de servir si ninguno supiera quién eres, si ninguno supiera lo que has hecho, si no obtuvieras ningún crédito, si no obtuvieras ningún reconocimiento?”

Bueno, vamos a analizar Génesis capítulo 24 que habla de este siervo fiel, quien se cree que era Eliezer. Versículo 1.

Abraham era viejo, entrado en años; y el Señor había bendecido a Abraham en todo. Y Abraham dijo a su siervo, el más viejo de su casa, que era mayordomo de todo lo que poseía…

Por cierto, esa es la razón por la que creemos que era Eliezer porque en otras partes del Génesis ese es el nombre del hombre con esa descripción: “el siervo más viejo; el que estaba a cargo de toda su casa”

Ahora, detengámonos ahí por un momento. Este hombre, su siervo, era un siervo leal. Él había servido a Abraham por lo menos 50 años hasta este punto, si ponemos toda cronología del Génesis junto con otros pasajes. Y vemos que ese era un tiempo muy largo para servir en un mismo puesto. Eso era un largo tiempo para ser fiel. A este hombre se le había dado el cargo de todo lo que Abraham tenía. Él era el jefe de los mayordomos. Él era el jefe de todo el personal. Esa era una gran responsabilidad.

Abraham era un hombre adinerado. Él tenía muchos sirvientes en su casa. Eliezer era responsable de manejarlo todo. Pero él comprendía que todas esas cosas, todas esas posesiones, todas esas personas, todos esos sirvientes no le pertenecían a él. ¿A quién le pertenecían? Le pertenecían a Abraham. Le pertenecían a su amo.

Eliezer era un administrador, pero a él no le pertenecían las posesiones. Él era solo un mayordomo de las riquezas de su amo, de las pertenencias de su amo. De hecho, Eliezer siempre se refirió a Abraham como “mi señor”. 19 veces en el capítulo 24 este siervo se refiere a Abraham como “mi señor, mi señor, mi señor”. Había un reconocimiento de que “estas cosas no son mías”.

Te preguntarás , ¿Cómo llegó a hacerse responsable de tantas cosas? Yo te diré como. Es de la misma manera que los mayordomos y sirvientes siempre llegan a tener más responsabilidades: siendo fieles aun en las cosas que requieran poca responsabilidad.

En Lucas capítulo 16 versículo 10 dice: “El que es fiel en lo muy poco, es fiel también en lo mucho;” e inversa” y el que es injusto en lo muy poco, también es injusto en lo mucho.” Entonces si eres fiel cuando tienes un poco de responsabilidad, si eres fiel en las pequeñas cosas, tendiendo tu cama… si no eres fiel en las pequeñas responsabilidades, en un simple trabajo, en tareas elementales, en tareas serviles, entonces ¿qué es lo que te hace pensar que serás fiel cuando Dios te de un esposo y te de hijos, nietos y una casa que cuidar o un ministerio en la iglesia?

Ser fiel en las pequeñas cosas te hace fiel en las más grandes. Funciona de tal manera que entonces se te pueden confiar más cosas. Este sirviente se había probado ser digno de confianza. Entonces Abraham le podía confiar cada vez más y más responsabilidad porque él era digno de confianza. Ahora, cuando Abraham tuvo una misión realmente importante,él sabía con quién podía confiar. Él sabía a quién le pediría realizar esta misión tan difícil.

Entonces Abraham le dijo a su sirviente que estaba a cargo de su casa, versículo 2, “te ruego que pongas tu mano debajo de mi muslo.” Bueno, esta no es una frase típica que nosotros usamos hoy en día, pero en esta cultura esta era una costumbre de hacer y afirmar un juramento, era como decir “dame tu palabra. Hazme una promesa.” Eso era lo que se estaba tratando de decir.

Versículos 3 y 4,

“Y te haré jurar por el Señor, Dios de los cielos y Dios de la tierra, que no tomarás mujer para mi hijo (Isaac) de las hijas de los cananeos, entre los cuales yo habito; sino que irás a mi tierra y a mis parientes, y tomarás mujer para mi hijo Isaac.”

O sea que lo que Abraham estaba diciendo era, “Dios ha hecho un pacto conmigo, bajo el cual también continuará con mi hijo, este hijo milagroso, Isaac, que Dios me dio en mi vejez”. Pero el pacto va más allá de él y sabemos que esto es muy importante porque la genealogía de Cristo vino de esta familia, era crucial que Isaac tuviera la esposa correcta.

Abraham le dijo, “No quiero que mi hijo se case con una de estas mujeres cananeas. No son las que Dios ha escogido para él. Ve al país del que vine y ve a mis parientes y encuentra la esposa correcta para mi hijo.”

Ahora, tú hablas acerca de las citas por internet y de todas las diferentes maneras que hoy en día se encuentra pareja. Pero creo que probablemente esta no sería una de las formas que considerarías para tus hijos o para ti, pero así era la manera… no era algo inusual, hacerlo de esta manera, si alguien quería arreglar un matrimonio. Pero, ¿no estás agradecida de que Eliezer y Abraham pudieron confiar en Dios para que Él realmente hiciera el arreglo? Y ahora veremos cómo sucedió todo esto.

Entonces el siervo le dijo a Abraham “tal vez la mujer no quiera seguirme a esta tierra. ¿Debo volver y llevar a tu hijo a la tierra de donde viniste?” (Verso 5).

¿Qué era lo que el siervo estaba diciéndole a su Señor aquí? “Voy a ir a donde me estás diciendo que vaya y voy a hallar a esta mujer, ¿pero y que si ella no quiere venir y vivir donde tú vives? Aquí estás muy lejos de su casa. ¿Debo llevar de regreso a Isaac para allá?”.

El siervo quería asegurarse de haber entendido bien las instrucciones. Él quería estar seguro de que lo había captado bien. Él no quería ser repetitivo. Él no estaba resistiendo la orden. Él sólo estaba diciendo, “quiero estar seguro y quiero dejarlo claro. Quiero saber exactamente qué hacer si esto sucede. ¿Qué hago si esto pasa?” ¿Por qué? Porque la meta del siervo era satisfacer los deseos de su amo.

Cuando Dios nos da instrucciones decimos: “está bien Señor, sí voy. Lo voy hacer. Ahora sólo me quiero asegurar de saber exactamente qué es lo que quieres que haga. “Son preguntas para aclarar las instrucciones.

“Y Abraham le dijo: Guárdate de llevar allá a mi hijo. [Me alegra que me estés preguntado. No lo lleves de vuelta a ese lugar.] El Señor, Dios de los cielos, que me tomó de la casa de mi padre y de la tierra donde nací y que me habló y me juró, diciendo: “A tu descendencia daré esta tierra “Él mandará su ángel delante de ti, y tomarás de allí mujer para mi hijo. Si la mujer no quiere seguirte, quedarás libre de este mi juramento; sólo que no lleves allá a mi hijo.” (V. 6 – 8)

¿Por qué Abraham no quería que Eliezer llevara de vuelta a Isaac a la tierra de la que él había venido? Porque Dios había dicho, “Deja esta tierra. Te voy a dar una tierra nueva, la tierra prometida.” Entonces Abraham, quien era un siervo de Dios dijo, “tengo que seguir las instrucciones de mi Señor” Ahora él le dice a su siervo, “estas son las instrucciones que tú tienes que seguir.”

“Y el siervo puso la mano debajo del muslo de Abraham su señor, y le juró sobre este asunto”. (v. 9)

Esa sólo era una manera de decir que él había hecho una promesa solemne. Haré lo que me has dicho que debo hacer.

Vemos en Eliezer a ese siervo, que no se echa atrás. Sin una actitud quejumbrosa. No hay quejas sobre qué tan difícil era su asignación a su edad. ¿Qué tan seguido cuando nos piden hacer algo o nos dan una oportunidad de servir nos echamos para atrás? Damos tres razones de por qué no funcionara, seis razones por las cuales no queremos hacerlo de esa manera, objeciones. O tenemos una mejor idea. Tenemos nuestra propia opinión.

Verás en este siervo que tener un corazón de siervo es simplemente hacerlo. Sólo lo haces. Sirves de la manera en que se te pidió.

Versículo 10,

“Entonces el siervo tomó diez camellos de entre los camellos de su señor, y partió con toda clase de bienes de su señor en su mano; y se levantó y fue a Mesopotamia, a la ciudad de Nacor”.

Ahora, ¡Mesopotamia estaba a 724 km. de distancia! Esta no era una expedición pequeña. Este no era como un viaje de fin de semana. Con 10 camellos, esta era un viaje lento y pesado, yendo hacia Mesopotamia en esta travesía. Esto era un gran trabajo. Esto era un gran compromiso.

Finalmente Eliezer llega a la ciudad de Nacor, donde Abraham lo había enviado.

Versículo 11,

“E hizo arrodillar a los camellos fuera de la ciudad junto al pozo de agua, al atardecer, a la hora en que las mujeres salen por agua”.

En medio de lo loco que todo esto parecía él tenía un plan; había tenido mucho tiempo para elaborar un plan. Él había tenido un montón de tiempo para pensar que era lo que haría cuando llegara a esta ciudad. Entonces él vino con un plan que lo ayudaría a cumplir la misión para la cual había sido enviado. Y el plan tomaba en cuenta el momento preciso.

Él había estado pensando sobre esto. ¿Cómo voy hacer este trabajo? ¿Sólo he de aparecer en la ciudad y simplemente decir “tú ven conmigo, tú te vas a casar con el hijo de mi señor”? él había estado pensando sobre todo cómo hacer todo esto.

De cualquier manera, a pesar del hecho de que el siervo tenía un plan para cumplir su responsabilidad, él también entendía que no podía hacer esto simplemente por sí sólo. El entendía que él necesitaba la ayuda de Dios para ser el siervo que él necesitaba ser y cumplir la responsabilidad que se le había dado. Él comprendía que él dependía de que Dios bendijera su misión. Él no descansó en sí mismo o en su propio entendimiento o en sus propios planes.

Entonces ¿Qué fue lo que hizo? Él oró. Le pide a Dios por éxito. Le pidió a Dios que lo dirija hacia la mujer indicada. Él comprendió que este es un trabajo muy importante y que él necesita la ayuda de Dios.

Entonces en el versículo 12 él dice:

“Y dijo: Oh Señor, Dios de mi señor Abraham, te ruego que me des éxito hoy, y que tengas misericordia de mi señor Abraham. He aquí, estoy de pie junto a la fuente de agua, y las hijas de los hombres de la ciudad salen para sacar agua.[él le está diciendo al Señor esto] Que sea la joven a quien yo diga: “Por favor, baja tu cántaro para que yo beba”, y que responda: “Bebe, y también daré de beber a tus camellos”, la que tú has designado para tu siervo Isaac; y por ello sabré que has mostrado misericordia a mi señor.”(vv. 12 – 14).

Ahora déjenme ser pronta para decir que las Escrituras no están necesariamente promoviendo esto como una manera de encontrar pareja. Pero esa fue la manera que Dios utilizó en esa situación. Creo que la clave aquí está en que Eliezer está dependiendo del Señor para que lo dirija.

Déjenme decirles, que tenemos muchas jóvenes solteras aquí el día de hoy. Si tú no estás haciendo nada por buscar la pareja que Dios ha escogido para ti, asegúrate que es la pareja que Dios escogió, que esa sea tu oración. Y no es muy temprano para empezar a decir “Señor, yo tengo mis planes. Tengo mis ideas. Tengo algunos pensamientos sobre lo que podría suceder, pero más que nada quiero que tu elijas al que sabes que será tu elección, al que has escogido para mi vida”.

¿Cuál era la cualidad principal que este siervo estaba buscando? No estaba buscando que ella fuera hermosa, aunque después nos enteramos de que sí lo era. La cualidad principal no era que tuviera una alta educación o que ella fuera brillante, o que ella tuviera un gran trabajo, o que ella fuera talentosa. ¿Cuál era la cualidad principal que él estaba buscando? Que ella tuviera un corazón de sierva.

Probablemente no haya ninguna cualidad en el matrimonio que sea más importante, si vas a tener un matrimonio exitoso, que ambos tengan un corazón de siervos. Déjenme decir, por cierto, sé que muchas madres nos escuchan. Cuando ustedes oran por sus hijos que algún día se van a casar, esa es una cosa muy importante por la cual deben orar. Pídanle a Dios que le dé una esposa o un esposo que tenga con un corazón de siervo. Será la llave del éxito del matrimonio.

Jovencitas, mientras se preparan para el matrimonio, desarrollen un corazón de siervas, pues es la clave para tener un largo, feliz y exitoso matrimonio.

Bueno, en el próximo programa descubriremos como fue respondida esta oración, como Dios dirigió a Eliezer a la joven indicada, a la que tenía un corazón de sierva. Cerremos este tiempo ahora en oración.

Padre, te doy gracias por Tu providencia y por como tú nos diriges cuando te buscamos. Quiero agradecerte por el ejemplo de este siervo, anónimo en este capítulo, que no buscaba su propia reputación, no buscaba una posición, solo buscaba servir. Gracias por el ejemplo de este fiel siervo que vemos en Eliezer.

Oro por que podamos servirte de esa manera y que vivamos bajo Tu providencia, dependiendo de Ti, descansando en Ti, buscándote y fielmente cumpliendo todo lo que nos has encargado que hagamos. En el nombre de Jesús oro, amén.

Carmen : Si estás haciendo lo que parece tareas menores, Nancy Leigh DeMoss ha estado hablando de algo importante. Sigue adelante. No te rindas. Estás trabajando para la gloria de Dios.

Algunas amigas han estado escuchando las enseñanzas de Nancy con nosotros y tienen algunas ideas de cómo aplicarlas en la vida real.

Kim Wagner: Nancy has estado hablando de servicio, sobre como tantas veces parece que no tenemos una recompensa inmediata, o que no hay un fruto por las labores. Yo he tenido una bendición muy grande de ver como una de mis amigas recibió el fruto de sus servicios, la recompensa de ellos. Esta semana cuando ella y yo estábamos sentadas en el partido de basquetbol de nuestros hijos, un joven de unos 21 años vino hacia nosotras y nos dijo “Señorita Darlene, ¿se acuerda de mí?”.

Y él le dijo, “no la había visto desde que tenía 7 años pero usted y su esposo, el hermano Blaine, solían enseñar en la escuelita de niños de nuestra iglesia. Un domingo cuando ustedes estaban hablándonos, compartiéndonos y explicándonos el Evangelio, nos alentaron a orar y a pedirle a Jesús que viniera a nuestro corazón y yo lo hice ese día”.

Él dijo, “yo solo quería venir y darle las gracias por eso, porque ahora estoy en una universidad bíblica, y me estoy preparando para el ministerio. Trabajo en la escuela de los niños en mi iglesia”.

Ella solo comenzó a llorar había sido una experiencia muy bendecida.

Entonces muchas veces no conocemos a los niños a los que estamos ministrando, a esos que estamos sirviendo… Puede ser que no veamos el fruto; puede ser que nunca veamos el fruto.

Nancy: De este lado de la eternidad.

Kim: Si de este lado de la eternidad. Pero me encanta el hecho de que el Señor me haya dejado ver en este día la recompensa y el fruto justo ahí, ese joven viniendo a agradecer a su maestra de cuando él era niño.

Nancy : Y fue una cosa grandiosa que él lo hiciera. Creo que es muy importante que nos alentemos unos a otros y que animemos a aquellos que nos han bendecido, especialmente a quienes nos han servido y poder decirles, “gracias”.

Me refiero, por ejemplo si estás en un restaurante y tienen un buen servicio tu das una propina. Esa es una manera de decir gracias. Creo que a veces somos negligentes en alentarnos unos a otros diciéndoles “veo a Jesús en la manera en que tú has servido”, o “tu servicio tocó mi vida, y estoy muy agradecida”.

No deberíamos asumir que esas personas, ya lo saben o que no lo necesitan saber. Realmente podemos bendecirlos expresándoles nuestra gratitud y aprecio a aquellos que nos han servido, aunque los verdaderos siervos sirven sin esperar nada.

Carmen: Esto ha sido una gran discusión de cómo ser un siervo para la gloria de Dios.

Si te has perdido algunas enseñanzas de esta serie, visita, www.avivanuestroscorazones.com busca la serie Sirviendo como el Salvador.

Puede ser muy alentador mirar atrás en la historia y aprender de los ejemplos de otros siervos de Dios. Durante la serie Sirviendo como el Salvador, queremos ayudarte a hacer eso.

Creo que te sentirías muy animada de crecer como una sierva cuando leas la historia de Amy Carmichael. Ella sirvió como misionera en la india por 53 años, sirviendo niños huérfanos a través del poder del Señor. Al leer la historia de cómo ella sirvió fielmente, te animarás a decir “sí” al llamado que Dios te ha hecho.

Elisabeth Elliot ha escrito una biografía de Amy Carmichael llamada, Una oportunidad para morir ( A Chance to Die). Te animamos a adquirirla si puedes leer inglés.

“Dar un buen servicio” es el tema de muchos libros de negocios, pero es también un tema importante de la Biblia. En el día de hoy comenzamos a ver esto, y profundizaremos más el día de mañana.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries

Todas las citas bíblicas están tomadas de la Biblia de las Américas, a menos que se indique otra cosa.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿Los astronautas son héroes?

Lunes 28 Septiembre


Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú formaste, digo: ¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, y el hijo del hombre, para que lo visites?
Salmo 8:3-4

¿Los astronautas son héroes?

Los astronautas son seleccionados con un cuidado especial: deben pasar innumerables exámenes y efectuar un entrenamiento extremo. Cuando están en el espacio, a menudo tienen que enfrentarse a situaciones críticas. Pero el extraordinario espectáculo que pueden contemplar recompensa todos sus esfuerzos.

El astronauta americano James Irwin (1930-1991) escribió sus impresiones en un libro, después de su misión en la luna en el año 1971 con el Apolo 15. En el prefacio escribió: «Este vuelo, en el que vi la tierra flotar en las profundidades negras del universo como una hermosa y frágil decoración de navidad, dio un giro decisivo a mi vida».

Luego dice claramente que su libro no es la autobiografía de un héroe, ni el elogio de la aventura y del triunfo de la tecnología. No, explica el astronauta, es la historia de una vida. En él describe las decepciones, las crisis, las tristezas… Es sobre todo un documento concerniente a la relación entre Dios y el hombre, en este caso James Irwin. Es la historia de un hombre que recibió mucho de parte de Dios, dones y bendiciones especiales. Pero también sabe reconocer la paciencia con la que Dios lo atrajo hacia él cuando pasó por momentos difíciles en su vida.

En este libro Irwin expresa el deseo de que sus lectores estén atentos a la dirección que Dios quiere dar a sus vidas, y al amor que tiene por cada uno de ellos.

Pocas personas han viajado al espacio, pero todo hombre puede ir a Dios por medio de Jesucristo.

Lamentaciones 4 – Filipenses 3 – Salmo 107:33-43 – Proverbios 24:8-9
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)

ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Un Mundo Que Cambia – Patriotismo frente a agenda globalista

Alimentemos El Alma

Serie: Reseña de libros

Un Mundo Que Cambia

Patriotismo frente a agenda globalista

Cesar Vidal

 

MUNDO QUE CAMBIA: EL PATRIOTISMO FRENTE A UNA AGENDA GLO: Patriotismo  Frente A Agenda Globalista: Amazon.es: VIDAL, CESAR: Libros

 

Un Mundo Que Cambia

Patriotismo frente a agenda globalista

El 26 de diciembre 1991, tuvo lugar un hecho de extraordinaria importancia en la Historia universal.  Se trató de la disolución de la Unión Soviética, un acontecimiento de enormes repercusiones que pocos habían previsto.  A decir verdad, sólo el historiador Andrei Amalrík  y el premio Nobel Alexander Solzhenitsyn , disidentes rusos, habían tenido el valor y la visión para anunciar que semejante seísmo tendría lugar.  Aunque es indiscutible que la Guerra fría concluyó, no son pocos los que pretenden seguir analizando la situación actual del globo desde la perspectiva de un período histórico que terminó hace  cuatro décadas.  Pretender comprender el presente con paradigmas de la Guerra fría – incluso con los de izquierdas y derechas – constituye una equivocación de consecuencias perjudiciales.  La Historia ha seguido avanzando y al igual que habría constituido una necedad pretender comprender la Europa de finales del siglo XIX sobre lo que fue la vida de Napoleón, destronado definitivamente en 1815, es absurdo, e incluso ridículo, entender nuestro mundo sobre la base de la Guerra fría.  Nuestro mundo ha seguido cambiando desde 1991 y lo que resulta aún más relevante es que ese conjunto de cambios es constante e implica desafíos colosales con los que nunca antes ha tenido que enfrentarse el género humano. Lejos de ser la democracia y la libertad realidades que se imponen de manera casi natural, lo cierto es que se encuentran más amenazadas que nunca y que esa amenaza no sólo es externa sino, en buena medida, también interna. Un mundo que cambia es un intento de explicar que es verdaderamente la democracia y su fragilidad, y que es la agenda globalista, la cual amenaza a el patriotismo y la continuidad de la misma democracia.

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

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