La inspiración de las Escrituras

Grace en Español

La inspiración de las Escrituras

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

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¿Es bíblico DECLARAR?

Teología Express

¿Es bíblico DECLARAR?

Juan Manuel Vaz

 

Juan Manuel Vaz es pastor en la Iglesia Caminando Por Fe, en Hospitalet de Llobregat, Barcelona (España). Para más información pueden consultar nuestra web:
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¿Es bíblico declarar?

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Música: Samuel Barceló – Vida Eterna (CD Vida Eterna)

Dios les bendiga. Soli Deo Gloria

J3 – Llenando tu hogar de bondad

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J3 – Llenando tu hogar de bondad

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/llenando-tu-hogar-de-bondad/

Carmen Espaillat: Con ustedes, Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss : Si tienes una casa nítida y preparas comidas increíbles y eres una mamá merecedora de premios por tener una casa que debería estar en la portada de alguna revista, esto no significa nada si no tienes un corazón conectado al Señor.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Puedes pintar tus paredes, rehacer tus pisos, instalar nuevos accesorios, o actualizar tu apariencia. Ninguna de estas cosas puede verdaderamente crear un hogar cálido.

Pero tu actitud mientras lidias con proyectos como estos tendrá un gran impacto dentro de tus cuatro paredes y más allá. Averigua por qué, mientras Nancy continúa la serie de El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5.

Nancy : Si tienes tu Biblia, ve conmigo al Evangelio de Lucas, al capítulo 10. Quiero que veamos un pasaje familiar —familiar para la mayoría de nosotras— acerca de un ama de casa llamada Marta.

Ese parece ser un nombre popular entre amas de casas. Quiero que veamos algunas cosas en la vida de esta mujer que tienen que ver sobre la cualidad de la cual vamos a hablar hoy en Tito capítulo 2.

En Lucas capítulo 10 versículo 38 dice, “Mientras iban ellos [Jesús y sus discípulos] de camino, Él entró en cierta aldea; y una mujer llamada Marta le recibió en su hogar”.

Así que lo primero que aprendemos acerca de Marta es que ella tenía una casa. Sabemos que su casa estaba en la ciudad de Betania y que tenía una hermana que se llamaba María y un hermano llamado Lázaro.

Hasta donde sabemos, ella no estaba casada, pero realmente no sabemos si lo estaba o no. Pero sí sabemos que ella tenía un hogar y que ella tenía un corazón para su hogar y un corazón para la hospitalidad.

Ella trabajaba en la casa, lo que es algo que deben hacer las mujeres y que es lo que hemos venido estudiando en Tito capítulo 2 en las últimas sesiones. Mientras reflejan el Evangelio deben estar trabajando en la casa. Eso era lo que Marta hacía, y por eso ella pudo darle la bienvenida a Jesús y a los que le acompañaron a su casa.

Este probablemente no era un grupo pequeño. Esto no era simplemente una pequeña cena íntima. Allí habría una, dos o tres docenas de personas. Así que de alguna forma tuvo que haber hecho preparativos para recibir a Jesús en su casa.

No sabemos si fue notificada previamente, pero aquí vemos a una mujer que tenía el corazón de servir a través de su hogar. El versículo 39 dice, “Y ella tenía una hermana que se llamaba María, que sentada a los pies del Señor, escuchaba Su palabra”.

Así que Jesús les está hablando a aquellos que estaban reunidos alrededor de Él, como hacían los rabinos de ese tiempo. Y María, quien parecía tener un corazón contemplativo (al parecer más que el de su hermana) estaba sentada a los pies de Jesús escuchándole enseñar.

Versículo 40, “Pero Marta se preocupaba con todos los preparativos”. Y estoy leyendo esta vez de la Biblia de Las Américas, y así es como dice allí.

Pero si vas a la Reina Valera dice que ella “se preocupaba con muchos quehaceres”. Ella estaba distraída por todos los preparativos, o distraída por el mucho servicio. La primera palabra de este versículo es la clave de que algo anda mal.

María estaba sentada a los pies de Jesús, escuchando Su palabra. Versículo 40, “Pero Marta…”; Marta estaba haciendo otra cosa. Algunas cosas que necesitaban ser hechas, pero hay un problema ahí.

Ella estaba distraída preparando todo. Ella estaba distraída con mucho servir. Esa palabra distraída significa estar ocupado, halado o arrastrado hacia todas las direcciones.

Ella estaba siendo empujada en muchas direcciones—muchas demandas, hacía todas las cosas que necesitaban ser hechas. Seguro has estado ahí, has pasado por esto. Sabes exactamente lo que esta frase significa.

Si tienes un hogar, si cuidas de un hogar —si tienes un esposo, si tienes hijos, o si eres como yo y vives sola— sabes lo que significa tener personas y demandas que te halan en todas las direcciones mientras al mismo tiempo tratas de servir a los demás.

Así que el versículo 40 dice, “Y acercándose a Él, le dijo: Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.”

Ahora, permítanme hacer algunas observaciones sobre las que meditaba esta mañana. Aquí está Marta, que ha pasado de servir a otros a ser egoísta. Analicemos la escena.

Recuerden lo que estaba pasando. ¿Qué estaba haciendo Jesús mientras Marta preparaba todo? Él estaba enseñando. Él estaba hablando.

Probablemente Él no estaba parado en un atril teniendo un servicio de predica oficial. Ellos probablemente estaban sentados en la sala, quizás afuera o donde sea, y las personas estaban reunidas alrededor de Él, y Él les enseñaba sobre el Reino de Dios y el Evangelio. Para eso Él había venido.

Así que Jesús está enseñando. ¿Y qué hacían los otros invitados? Estaban escuchando. Estaban reunidos alrededor de Él.

Así que tenemos aquí un pequeño servicio dirigido por Jesús. Marta aparentemente piensa que lo que sea que haya salido mal en la cocina en medio de su servicio es de tanta importancia que ella tiene que interrumpir a Jesús, quien está hablando, y a los otros que están escuchando.

Nunca se me había ocurrido hasta que comencé a situarme en esta escena —dice claramente lo que Jesús estaba haciendo, y lo que los otros hacían— y Marta va a donde Él y le dice esto… ¡Así que ella interrumpe el “servicio de la iglesia”!

No quiero ser muy dura con Marta. La única razón por la que sé lo que ella está haciendo es porque yo misma he estado en esa situación tantas, pero tantas veces.

Ella interrumpe a Jesús, y su clamor es “se trata todo sobre mí”. “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje servir sola? Dile, pues, que me ayude.” Está centrada en ella misma.

Ella había estado sirviendo, pero se distrajo mientras servía, y terminó centrada en sí misma. Eso causó esta conmoción, esta interrupción, esta distracción de las cosas eternas que estaban ocurriendo entre Jesús y aquellos quienes estaban sentados escuchándolo.

Así que en la medida que uno se centra más en sí mismo, uno se vuelve insensible hacia los demás. Es como si no existieran. O si existen, como si no importaran. Todo lo que importa en este instante es como me siento y qué me está pasando a mí y mis necesidades y mis emociones y lo que quiero que se lleve a cabo.

Veo aquí a una mujer que está molesta. Está irritada. Creo que ella hubiera explicado esto diciendo, “Estoy frustrada. Hay tanto que hacer y solo tengo dos manos. Soy la única persona; no lo puedo hacer todo”.

De nuevo, estoy viendo la mirada de las mujeres aquí presentes y sé que saben exactamente lo que Marta sentía. Todas hemos estado ahí.

No tienes que estar casada ni tener tu propio hogar para saber que a medida que cumples con las responsabilidades que Dios te ha dado en esta etapa de tu vida, hay momentos en que sentirás que es más de lo que puedes sobrellevar, y te frustras.

Y, ¿qué pasa si no llevas esa frustración al lugar adecuado, si no lo manejas a la manera que Dios quiere, con una mente sobria, como hemos discutido a través de esta serie? Vas a pecar al molestarte y airarte.

El pecado no era que había mucho que hacer. El pecado no era que estabas luchando para hacerlo todo, a menos que hayas querido hacer más de lo que debías—esos son otros problemas.

No hay indicación de que ella estuviera haciendo algo que no debía. Era noble. Ella estaba sirviendo.

Pero ella se preocupó, se agotó mentalmente. Ella perdió la cordura con todo lo que estaba pasando.

Como resultado, ella estaba irritada y se molestó contra su hermana, y con Jesús aparentemente, y quien sabe con quién más. Yo oigo en sus palabras un tono acusatorio: “¿Señor, no te importa…?”

Acusatorio contra Jesús, imputándole sus intenciones, sugiriendo que a Él no le importaba; con un tono acusatorio contra su hermana María: “Mi hermana me dejó sola”.

No sabemos lo que no sabemos. No sabemos lo que ella no dijo. No sabemos lo que ella estaba pensando.

Pero lo que se infiere es que ella realmente siente que su hermana ha hecho algo malo. Ella está acusando a su hermana de no ayudarla, de ser negligente con sus responsabilidades.

¿Has notado que, cuando te tornas acusatoria, cuando estás bajo presión, comienzas a asumir sobre el corazón y las intenciones de los demás? Asumes que ellos actúan de esa manera porque “yo no les caigo bien” o porque “ellos no aman a Dios”.

Digo, nuestra mente se va en tantas direcciones si la dejamos. Esta mente no sobria nos lleva por un camino muy errado.

Y percibo también cierto resentimiento aquí. “¿No te importa que mi hermana me deje servir sola?” “¡Ella me ha dejado todo a mí sola!” ¡Cuánta autocompasión! Y luego demandando: “Dile, pues, que me ayude.”

¿Alguna vez te has encontrado diciéndole a Dios qué hacer o diciéndole a tu esposo o ladrando órdenes a tus hijos, siendo demandante? El servir se vuelve—no un privilegio amoroso lleno de gracia y llevado a cabo con alegría—se convierte en un peso, en un trabajo penoso.

Las mismas personas que estamos sirviendo se han convertido en un problema, en una molestia. Solo deseamos que se vayan y nos dejen tranquilas.

Permítanme leerles un correo electrónico de una de nuestras oyentes. Ella dijo,

“Yo soy una mujer cristiana de quien siempre parece que se aprovechan de su gentileza. Otros toman mi gentileza como una debilidad. Estoy empezando a molestarme por todo esto. Estoy tan molesta que estoy sintiendo mi corazón endurecerse”.

¿Te has encontrado en alguna ocasión tan molesta con aquellos a quienes Dios te ha enviado a servir que tu corazón se endurece contra los demás? Contra el Señor, contra los otros… Mira el versículo 41, “Respondiendo el Señor, le dijo: Marta, Marta, tú estás preocupada y molesta por tantas cosas.”

Esa palabra preocupada significa “ansiosa”. Está relacionada a otra palabra que significa “ir en diferentes direcciones”. Está ansiosa. Drenada. Está siendo halada en muchas direcciones diferentes. Y está molesta. La palabra griega que es traducida como molesta es una que suena como “turbulento”. Estar en confusión.

Algunas veces nuestros pensamientos hacen eso. Por eso es que necesitamos una mente sobria, un sano juicio, para que no nos preocupemos ni nos molestemos con tantas cosas.

Y luego este pensamiento de “muchas cosas”. Me parece que las cosas se han vuelto más importantes para Marta que las personas. “Tú estás preocupada y molesta por tantas cosas”. Había “tantas cosas”. Ella había perdido la perspectiva. Había perdido el enfoque. Había olvidado lo que realmente importaba, así que Jesús vino a recordárselo.

El versículo 42 dice, “Pero una sola cosa es necesaria.” No es que nada más importa, sino que solo una cosa es absolutamente esencial, sin la cual no se puede vivir y: “María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.

¿Qué es esa cosa buena, esa cosa absolutamente necesaria? Es el proteger tu relación, tu intimidad y tu comunión con el Señor.

Si tienes una casa nítida y preparas comidas increíbles y eres una mamá merecedora de premios por tener una casa que debería estar en la portada de alguna revista, esto no significa nada si no tienes un corazón conectado al Señor, en comunión con Él.

Hemos estado estudiando Tito 2 y viendo que las mujeres mayores deben enseñar lo que es bueno, “Que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar,” y luego a ser “amables” (versículos 3-5).

Llegamos hoy a esa palabra amable. Y estamos llegando al final de las cualificaciones y características de las mujeres aquí: ser amable.

Nota que esta palabra amable sigue a la característica de ser hacendosa en la casa. No es suficiente, como acabamos de decir, simplemente ser un ama de casa y atender tu casa. Esta palabra amable nos dice cómo debemos de hacer eso.

Trata con los motivos, con la disposición; nos dice cómo debe llevarse a cabo el servicio. Marta era un ama de casa consumada, pero en esta situación ella no fue amable. Ella perdió el corazón, el espíritu y el tono con que debemos cumplir con nuestras responsabilidades domésticas. Esto importa.

No importa que simplemente terminemos tareas que teníamos por hacer. Importa el tono y el espíritu, el cómo tratamos y respondemos a nuestra familia y amigos. Eso es lo que importa.

Esta palabra que es traducida como amable significa “ser de buen carácter, ser bueno y benevolente, ser provechoso, útil, beneficioso en su efecto, gentil, de ayuda, caritativo”.

Conozco a muchas mujeres que son fieles, diligentes, amas de casa conscientes, y quiero darles ánimo. Algunas de ustedes son tan fieles en ello. Son tan dedicadas y concienzudas.

Pero te quiero preguntar, ¿tienes una disposición amable al mismo tiempo? O, ¿solo lo haces por hacerlo? O, ¿simplemente lo haces para salir del paso? O ¿lo haces por determinación y puras agallas, o lo haces con amabilidad?

Tus hijos no recordarán tanto que eras una cocinera fabulosa o que tu casa siempre estaba en orden y limpia o que eras una decoradora increíble, tanto como recordarán el espíritu y el tono y el corazón con que hacías todas estas cosas. ¿Lo haces con amabilidad? Esto es extremadamente importante.

Trabajando en la casa, manejando la casa, tratando con tu esposo, interactuando con tus hijos, con demandas—todo puede ser muy rutinario y mundano. Sabes eso mejor que yo. Puede ser frustrante. Tú lo sabes mejor que yo.

Algunas veces te sentirás sola, como le pasó a Marta—como si a nadie le importaras, como si nadie te apreciara, como si nadie se diera cuenta, o como si nadie estuviera ahí para ayudarte. Ser cuidadosa de tu casa requiere diligencia, disciplina y fidelidad cada día.

Pero también requiere amabilidad y gentileza. Y esto también es algo que las mujeres mayores están supuestas a poder enseñarles a las más jóvenes.

Uno de mis diccionarios de la Biblia dice que la mujer del hogar no solo debe tener diligencia, energía, disciplina, pero ella también debe de tener una apariencia llena de gracia y amabilidad—no solo disciplina, pero también la actitud. Esto se refleja en su conducta, su actitud, su espíritu.

Otro comentarista habla de esta amabilidad como “la falta de irritabilidad ante las persistentes tareas y responsabilidades rutinarias y mundanas de una casa.” ¿Porque están muchas de ustedes haciendo muecas? ¿Será que sienten alguna convicción?

De nuevo, no salgan después de haber escuchado estas sesiones (y sé que muchas están inclinadas a hacer esto) y comiencen a atacarse a ustedes mismas. “¡Soy un fracaso!”, “¡Soy un insecto!”, “¡Ay de mí, voy a aislarme y a morir!” No, esa es una respuesta de orgullo.

Cuando el Espíritu Santo convence, lo que Dios quiere que hagamos es que nos humillemos delante de Él para decir, “Señor, Tú tienes razón. Yo me vuelvo irritable. Y mi familia ha visto más irritabilidad que amabilidad en los últimos días”.

“Y Señor, fuera de ti yo no puedo ser amable. Yo puedo hacer las cosas correctas. Soy disciplinada. Sé cómo hacer todo esto. Pero Señor, solamente Tu Espíritu puede hacer que las haga amablemente. Solamente Tu Espíritu puede darme un corazón que sirva a mi familia”.

Así que ve a la cruz. Ve a Cristo. Toma de Su gracia si Dios te está dando convicción sobre esta área de tu vida.

Esta gentileza es lo contrario a ser ruda, cruel, impaciente, demandante, amargada, resentida, severa, o exigente. Esas son algunas de las palabras con las que algunos estamos familiarizados y con las que muchas luchamos a veces. Esas son expresiones de la carne, no del Espíritu en nuestros hogares.

Warren Wiersbe dice sobre este pasaje, “Ella no lleva la casa con una mano de hierro, sino que practica la “ley de la clemencia”, que claro, viene de Proverbios 31:30. Este tipo de gentileza y actitud del corazón esta cimentado en la humildad.

Jerry Bridges dice sobre el tema de la gentileza, “Aparte de la gracia de Dios, la mayoría de nosotros tendemos por naturaleza a preocuparnos por nuestras responsabilidades, nuestros problemas, nuestros planes. Pero la persona que ha crecido en la gracia de la gentileza ha expandido su pensamiento fuera de sí mismo y de sus intereses y ha desarrollado un interés genuino en el bienestar y la felicidad de aquellos que le rodean.”

Amigas, una de las cosas que las ayudará a manifestar gentileza en su hogar es el recordar que no se trata de ustedes. No se trata de sus emociones, su tiempo, de su energía, de ser amada, ser aprobada, o de ser alabada.

Lo maravilloso es que Proverbios 31 dice que la mujer que teme al Señor y da su vida al servir, ella será alabada. Ella tendrá una gran recompensa.

Pero si lo haces por eso, serás defraudada, porque habrá muchas veces donde la gente a quienes sirves ni siquiera saben lo que hiciste para servirles. Como cuando duras horas un día de la semana arrodillada en el piso limpiando las juntas de la cerámica del baño.

¿Será que alguien de tu familia lo va a notar o agradecerlo? ¡Gran cosa! Aun si ellos se dan cuenta, ellos no tienen ni idea de todo el trabajo que pasaste haciéndolo.

Si lo que mueve tu corazón es hacer una impresión en alguien o ser alabada o afirmada, vas a ser una mujer resentida, o comenzarás a ser negligente y a descuidar algunas cosas. Pero cuando tu servicio proviene del amor hacia los demás y te centras en ellos, y cuando te preocupas por la felicidad y el bienestar de ellos, entonces podrás servir con gentileza, con amabilidad y (¿puedo decir esto?) con gozo.

La gentileza y el centrarse en los demás no solo viene de la humildad, sino también de centrarse en Cristo, que es lo más importante. Proviene de una vida que está centrada en Cristo; enfocada en Cristo. Creo que Marta perdió su gentileza porque perdió su perspectiva. Ella olvidó a quién estaba sirviendo y por qué lo estaba haciendo.

Quiero decir, imagínense, ¡poniendo a Jesús a trabajar! ¿Pero no es eso lo que hacemos cuando nos volvemos resentidas por nuestro servir? Una cosa es necesaria, estar con Jesús.

● ¿Te has distraído con mucho servir?

● ¿Has desarrollado alguna dureza en tu corazón, en tu tono de voz o en tu espíritu?

● ¿Te falta gentileza o amabilidad?

Entonces necesitas hacer lo que Jesús le dijo a Marta que hiciera. Fue lo que María decidió hacer. ¿Qué es? Escuchar a Jesús.

“Marta, Marta [Nancy, Nancy], tú estás preocupada y molesta por tantas cosas.” ¿Qué debes hacer? Ponerte de acuerdo con Jesús si Él te ha señalado esto.

Dile, “Señor, he estado sirviendo, pero no con amabilidad. Me he convertido en una amargada. Estoy siempre gritando, ladrando ordenes. No estoy haciendo de este hogar un sitio feliz para mi familia. Sí, ellos están siendo alimentados; sí, sus necesidades son satisfechas, pero no estoy ministrando sus espíritus con gracia.”

Ponte de acuerdo con Dios. Permite que Él restaure tu perspectiva. Hay muchas cosas. Siempre habrá muchas cosas. Siempre habrá muchas cosas más en tu lista de cosas por hacer que horas en el día para hacerlas.

Lo que necesitas saber—y lo sabrás a medida que te acerques a la presencia de Jesús y a Sus pies—es lo que realmente le importa a Él. Las personas importan más que las cosas.

Las personas importan más que las cosas. Recuerda esto cuando vayas a tu casa hoy. Recuerda esto cuando le ministres a tu esposo, a tus hijos.

Debes estar dispuesta a detenerte, a tomar tiempo, para ser gentil, para escuchar. No andes siempre corriendo como si tu casa estuviera en llamas con una lista de 100 cosas por hacer, pasando por alto a las personas a quienes Dios te ha enviado a servir.

Deja que Jesús te prescriba lo que necesitas. Ve a Él, como lo hizo Marta. Haz una decisión consciente de centrar tu vida en Él. “Una sola cosa es necesaria, y María ha escogido la buena parte, la cual no le será quitada”.

Mientras meditaba en esto esta mañana, pensé en las palabras de Jesús en Mateo capítulo 11 los versículos del 28 al 30.

Venid a mí, todos los que estáis cansados y cargados, y yo os haré descansar. Tomad mi yugo sobre vosotros y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil y mi carga ligera.

Así que si estás asediada, exhausta, frustrada, molesta, irritada, demandante— si tienes quizás una mala actitud, si has perdido tu paz, tu amabilidad, y como resultado tu familia ha perdido la paz—ven a Jesús. Siéntate a Sus pies. Aprende de Él.

Encontrarás descanso para tu alma. Solo entonces podrás reflejar Su corazón gentil, humilde y suave a aquellos a quienes sirvas.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss ha estado recordando por qué hacemos lo que hacemos. Ese mensaje es tan importante para las mujeres ocupadas.

Todas nosotras necesitamos tiempo ininterrumpido para sentarnos a los pies de Jesús. Aun cuando es tiempo de levantarse y trabajar, todavía podemos tener una actitud de corazón de sentarnos a Sus pies, sirviendo en humildad y compartiendo con amabilidad.

¿Por qué estamos más dispuestas a ser gentiles con las personas de afuera que con las que viven en nuestros hogares? Mañana veremos esto.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.`

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

42/62 – El evangelio alborota a unos y hace sedientos a otros

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

42/62 – El evangelio alborota a unos y hace sedientos a otros

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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32/41 – Filipenses 32 – Encontrando el Do Central

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

32/41 – Filipenses 32 – Encontrando el Do Central

Stephen Davey

Texto: Filipenses 3:15-17

¿Cómo se supone que vivamos vidas que apuntan más alto para la gloria de Dios? En estos versículos, el apóstol Pablo responde a esta pregunta al entregarnos cuatro instrucciones prácticas.

Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

Juventud y la nueva moralidad

La Voz de César Vidal

Juventud y la nueva moralidad

César Vidal

PRIMERA PARTE

 

SEGUNDA PARTE

 

César Vidal

Historiador, abogado y autor español, César Vidal es conocido también por su labor como periodista.

Vidal estudió Derecho en la UCM y la Universidad Alfonso X, además de ser doctor en Creencias Religiosas por la UNED y cursó estudios de Teología por la Logos Christian College. Además, habla ocho idiomas.

Vidal ha trabajado para numerosos medios, como la cadena radiofónica COPE en la que presentó La Linterna, o también en EsRadio, donde condujo La noche de César. Escribe para La Razón y ha pasado por las páginas de Muy Interesante o Libertad Digital, además de participar como tertuliano en infinidad de programas y canales de televisión.

En lo literario, Vidal es conocido por su prolífica obra, tanto por sus ensayos sobre la historia de España como por sus novelas históricas, siendo ganador de numerosos premios y galardones, como el Ciudad de Cartagena, el Jaén, el Ciudad de Torreviejao el Alfonso X el Sabio.

https://cesarvidal.com/

J2 – Mejor que perfecto

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J2 – Mejor que perfecto

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/mejor-que-perfecto/

Carmen Espaillat: Nancy Leigh DeMoss dice que no tienes que ser perfecta para tener un corazón dedicado a tu hogar.

Nancy Leigh DeMoss: Cuando hablamos del cuidado de la casa, lo importante no es qué tan buena cocinera seas, lo bien que cosas o que seas más creativa que otra persona ni que tengas más habilidades domésticas. El punto no son las habilidades ni las tareas. Lo que importa es el corazón de servicio y el deseo de agradar a Jesús, y hacerlo en el contexto de tu hogar para que puedas bendecir y alentar primariamente a tu propia familia, pero también a otras personas desde tu hogar.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Puedes pintar tus paredes rehacer tus pisos instalar nuevos accesorios o actualizar tu apariencia ninguna de estas cosas puede verdaderamente crear un hogar cálido, algunas personas gastan pequeñas fortunas para lograr que su hogar se vea perfecto. Pero eso no es lo mismo que cuidar de tu hogar. Nancy nos enseña la inversión que verdaderamente valdrá la pena hacer en nuestro hogar, en la continuación de la serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: En las últimas dos sesiones hemos hablado de que la mujer ha de ser cuidadosa de su casa—hacendosa en el hogar, inclinada a lo doméstico, a la virtud de la domesticidad, y que debe tener el corazón centrado en el hogar— ¡y cuánta falta hace esto hoy en día! ¡Cuán crucial es! Todo lo que Dios dice que es importante es importante.

Si Dios dice que debemos funcionar de esta manera, es ahí donde encontraremos nuestra libertad, nuestra bendición y nuestro gozo. Es un llamado a cada mujer a decir: “Señor, en esta etapa de mi vida—ya sea en el colegio, la universidad, recién casada, sin hijos, con hijos pequeños, con hijos ya crecidos, o con un nido vacío— ¿cómo puedo reflejar tu diseño para mí? En cada etapa de mi vida, ¿cómo puedo reflejar que mi corazón está centrado en mi hogar?”

En diferentes etapas de tu vida, podrás hacer más ministrando a las personas fuera de tu propia casa, pero de una manera doméstica. Quiero contarte hoy la historia de dos mujeres. En realidad son dos historias.

Una es la historia de una mujer que me envió un correo electrónico. Es una amiga; la conozco desde hace varios años. Le dije que iba a hablar de la domesticidad y yo sabía que Dios había trabajado en esa área de su vida. Le pregunté si estaría dispuesta a compartir algo sobre eso, así que le envié un correo la semana pasada.

Me esperaba un párrafo o dos, pero lo que recibí fue más bien la historia de su vida, cosas que yo ni siquiera sabía. Así que es larga. Pero quiero dedicar el tiempo necesario para compartirla con ustedes porque creo que ilustra algunos de los principios de los que hemos venido hablando, la importancia de que las mujeres concentren sus vidas en ministrar a los miembros de su familia—primero al Señor y luego a su esposo y a sus hijos —y los peligros que pueden surgir cuando descuidamos esas responsabilidades.

Esto fue lo que me dijo en el correo electrónico:

“Domesticidad: Esa palabra nunca ha estado en mi vocabulario. De hecho, la mera mención de esa palabra prácticamente me ponía a temblar. Representaba una vida de aburrimiento, pesadez, ingratitud y hasta esclavitud. Obviamente no me imaginaba yo haciéndolo ni mucho menos deseándolo en mi vida.

Sentía un odio profundo hacia mí misma por haber nacido mujer. Verdaderamente aborrecía haber nacido niña y siempre estuve convencida de que si alguna vez Dios había cometido un error, había sido conmigo. Desde que tengo memoria, siempre me decían que estaba supuesta a ser varón.

Pasé todos los años de mi crecimiento tratando de hacer todo lo que hacía mi hermano, pero mejor. Sin embargo, nunca logré obtener el amor y la aprobación de mi padre; por lo menos, a mis ojos, no igual que mi hermano y aun hasta mi hermana.

Además, como dedicaba tanto tiempo a concentrarme en mi padre y a competir con mi hermano, ignoraba a mi madre por completo. Aunque nos hicimos mejores amigas ya cuando yo era adulta, ella nunca trató de desarrollar ningún tipo de relación conmigo mientras fui joven.”

De nuevo les digo a las mujeres mayores y las madres deben enseñar, conectar e involucrar a las más jóvenes en estos aspectos de lo que es ser una mujer. Ella continúa diciendo,

“Mi hermana sí se benefició de la domesticidad de mi madre. Aunque mi madre y mis dos abuelas se dedicaron al cuidado de sus casas, nunca vi el gozo y la libertad que esa posición puede traer a una mujer.

Y al mirar atrás, todo lo que recuerdo es que rendían un servicio por obligación, no por el gozo de servir. Mi madre era fatal en el cuidado de la casa. Solo limpiaba cuando el sucio era insoportable. Lavaba los platos cuando había más sucios que limpios y la ropa cuando ya no teníamos qué ponernos.

Cuando mi hermana era adolescente, ayudaba mucho a mi madre porque yo pasaba la mayor parte del tiempo trabajando afuera con mi hermano y mi padre. Los quehaceres domésticos eran un castigo para mi hermano y para mí. Eso probablemente explique mi actitud hacia la domesticidad.

No tenía ningún problema en limpiar o recoger lo mío, pero no me gustaba para nada limpiar lo de otros. Había oído decir que en este mundo había dos tipos de personas: los que dan y los que toman. Sin duda alguna sabía que yo era una de las que toman y me sentía a gusto siendo así.

Me fue fácil encontrar personas que disfrutaban servirme. Y como yo disfrutaba su servicio, pensaba que eran buenas relaciones.”

Bueno, ya se podrán imaginar lo que sucedió cuando mi amiga se casó. Vamos a llamarle “Tim” a su esposo. Ella dice,

“Cuando Tim y yo nos casamos en 1972, mi pensamiento seguía torcido y dañado. Yo era una mujer de carrera que amaba mi carrera. No disfrutaba ser esposa, y como Tim comenzó a criticar mis esfuerzos, mi actitud quedó cincelada en piedra.

Al principio de nuestro matrimonio, Tim y yo hicimos una especie de pacto de que él haría la mayor parte de los quehaceres domésticos porque a él le gustaba hacerlos y porque no le gustaba la forma como yo los hacía. Cocinábamos los dos y yo me aseguraba de limpiar la cocina. Como mi salario era igual al de él, nos sentíamos a gusto con este acuerdo y lo mantuvimos hasta que yo dejé de trabajar antes de que naciera nuestra hija.

En ese entonces yo traté de hacerme más responsable de los quehaceres y por un tiempo esto funcionó bastante bien. Estaba comenzando a disfrutar lo que hacía y a permitir que la Palabra de Dios reformara mi mente, pero cuando me vine a dar cuenta, había vuelto a trabajar fuera de la casa.

Esto sucedió varias veces. Parecía que cada vez que me acercaba a lo que Dios realmente quería que yo fuera, las circunstancias me obligaban a tomar otro camino.

Cuando nuestra hija tenía siete años, me pidieron que ayudara en un ministerio que quedaba en nuestra área. Instantáneamente me enamoré de mi trabajo. Solamente trabajaba cuando mi hija estaba en la escuela, pero había veces que en realidad resentía tener que dejar de trabajar para ir a recogerla o quedarme en casa cuando ella estaba enferma, en lugar de ir a trabajar.

Una vez se hizo adulta, mi trabajo y mi ministerio arroparon mi vida. Me quedaba trabajando por largas horas en el ministerio e iba a trabajar los días que no me tocaba. No pensaba ni en mi casa ni en Tim en lo más mínimo.

Durante años, él hizo absolutamente todo lo que se puede hacer en una casa, además de cuidar de los carros y las mascotas que yo lo había manipulado para que nos permitiera tener. No recuerdo haberle dado las gracias muy a menudo, pero sí recuerdo muchos gritos y quejas por la forma en que había hecho algo o hasta porque todavía lo no había terminado de hacer.

Tim nunca me gritó por eso, ni siquiera una sola vez.

El 1ro de junio del año 2000 todo eso cambió de un momento a otro. Tim se cansó de que lo usaran, de que abusaran de él, de que lo descuidaran y encontró a otra persona que disfrutaba servirlo y agradarlo, y le gustó. Terminó dejándome para estar con ella.

Mientras Dios estaba trabajando en mi corazón con respecto a muchas cosas en mi vida y en mi matrimonio, también me estaba hablando de mi posición como mujer. Comencé a deleitarme en el hecho de que me hubiera escogido para ser mujer. Quería tanto convertirme en la esposa que Él quería que yo fuera, para lo que Él me había hecho.

Recuerdo haberle dicho a Dios, “Si vuelves a traer a Tim a nuestro hogar, le demostraré el tipo de esposa que puedo ser ahora.”

También recuerdo que Dios me dijo que fuera esa esposa para Él, no para Tim. Poco a poco, comencé a darme cuenta de que el servicio de una esposa es en realidad para Dios. El esposo y los hijos sencillamente reciben los beneficios.”

Para hacer la historia corta, permítanme darles algunos detalles. Con el tiempo Dios ya la trajo a ella al arrepentimiento. Y Dios también trajo a Tim al arrepentimiento. Pasamos por todo ese proceso con ellos en ese tiempo. El matrimonio quedó milagrosamente restaurado. Ha sido un camino difícil, pero hemos visto mucho crecimiento. Es sencillamente un milagro, una transformación por la gracia de Dios.

No he visto a esta mujer desde hace un tiempo. Pero mientras trabajaba en esta serie, hice que mi oficina se comunicara con ella hace unos día para ver si estaba dispuesta a compartir su experiencia. Mientras escribía este testimonio, el Señor trabajó en su corazón nuevamente. Y me dijo lo siguiente:

“Tengo que decirte que aunque he estado en casa por más de un año, sigo luchando con mi rol de ama de casa. Me da vergüenza decir que no lo estoy haciendo tan bien como pudiera. He sentido que el Señor ha estado hablando a mi corazón sobre esto durante bastante tiempo y tu llamada fue la gota que derramó el vaso.

Veo que el problema no son los pensamientos equivocados que adopté cuando era una joven ni la falta de ejemplo o las críticas que me hayan hecho. El problema es la actitud de mi corazón hacia mi salvador. Mi corazón dejó de desear servir y agradar a Jesús.”

Ese es el punto clave. Cuando hablamos del cuidado de la casa, lo importante no es qué tan buena cocinera seas. Lo que importa es el corazón de servicio y el deseo de agradar a Jesús, y hacerlo en el contexto de un hogar para que puedas bendecir y alentar primariamente a tu propia familia, pero también a otras personas en tu hogar.

Esta pareja, afortunadamente, no se encuentra en crisis en este momento. Pero creo que es fácil ver que si no resolvemos el problema de la negligencia cuando es incipiente, se puede convertir en una crisis.

No he visto a esta mujer desde hace mucho tiempo, pero me siento muy agradecida de que Dios la haya puesto en mi corazón el otro día mientras preparaba esta serie y de que ella haya respondido al reto y a la convicción del Espíritu de Dios diciendo, “¿Sabes qué? Hemos mejorado mucho. Hemos hecho grandes cambios. Ha habido mucho arrepentimiento, mucha gracia.”

Ahora tienen un matrimonio muy bueno, hasta donde yo sé. Pero ella se dio cuenta al pensar en todo esto que tenía que volverse a calibrar, que había perdido una parte de ese corazón de servicio y de agradar a Cristo. ¿Y dónde se notó? En su casa, en el descuido de la casa.

No quiero decir que te tenga que fascinar limpiar baños ni cocinar el almuerzo para tu familia todos los días del año. Cualquier rutina puede exasperarnos. La próxima cualidad que vamos a estudiar nos ayudará a ver qué es lo que mantiene ese gozo fresco y vivo. ¿Qué es lo que mantiene el corazón vivo en medio de tantas rutinas y los aspectos mundanos del cuidado del hogar?

No quiero convertir algo que es sencillamente un trabajo duro y que demanda fidelidad en algo romántico. Lo mismo pasa con el trabajo de nuestros esposos en muchos sentidos. En mi experiencia, no importa de qué tipo se trate, 70-80 por ciento del trabajo es pesado y repetitivo. Y luego está el resto que es la gloria, los beneficios y los momentos felices.

Sirve para moldear el carácter. Desde Génesis 3, trabajamos—y trabajamos con cardos, espinos y duramente por la caída. Pero hacemos estas cosas a la luz de un Dios redentor que convierte el trabajo en algo valioso, en un acto de adoración.

Bueno y dije que iba a compartir la historia de dos mujeres. Ya oyeron una y ahora quiero pintarles un retrato a grandes rasgos de una mujer con la que todos estamos familiarizados, una mujer que trabaja en su casa. Ustedes la conocen como la mujer de Proverbios 31.

Quiero que tomemos solo unos momentos para leer una porción de ese pasaje y luego hacer algunos comentarios. Las que nos han estado oyendo durante un tiempo saben que estudiamos Proverbios 31 durante varias semanas en el pasado. Esa serie se llama La mujer contracultura.

Pero quiero, en solo unos minutos, darle un vistazo a grandes rasgos a este pasaje—y que veamos algunas de las cualidades y las características de una mujer que trabaja fielmente en su hogar.

Dudé en hacer esto porque pensé, “Esto es algo tan familiar. No será algo fresco.” Pero luego pensé, “¿Sabes qué? Necesito que estas Escrituras vuelvan a mi mente y estén delante de mí una y otra vez, para reajustarme y ayudarme a recordar porqué hago lo que hago.”

Así que permítanme leer este pasaje de Proverbios 31, comenzando en el versículo 10:

Mujer hacendosa, ¿quién la hallará? Su valor supera en mucho al de las joyas. En ella confía el corazón de su marido, y no carecerá de ganancias. Ella le trae bien y no mal todos los días de su vida. (Versículos 10-12).

El resto del pasaje es una descripción de cómo lo hace. ¿Cómo le trae ella bien y no mal todos los días de su vida? ¿Qué es lo que ella hace para vivir su vida de manera que él pueda confiar en ella? ¿Qué se necesita para ser una mujer hacendosa? ¿Cómo ponemos esto en práctica?

Mientras continúo leyendo comenzando en el versículo 13, noten cuáles son algunas de las cualidades que perduran—no tanto las tareas específicas, sino las cualidades perpetuas que representan en esta mujer.

Busca lana y lino, y con agrado trabaja con sus manos. Es como las naves de mercader, trae su alimento de lejos. También se levanta cuando aún es de noche, y da alimento a los de su casa, y tarea a sus doncellas. Evalúa un campo y lo compra (versículos 13-16).

Por cierto, el movimiento feminista evangélico ha tomado algunas de estas frases de Proverbios 31 y las ha convertido en un lema de la posición feminista evangélica. Si buscas la serie de Proverbios 31 sobre La mujer contracultura, me oirás explicar frase por frase este pasaje y podrás darte cuenta de que esta es una mujer primariamente de su casa. Es cuidadora de su casa. Trabaja en su hogar.

Versículo 16: “Con sus ganancias planta una viña.” Luego salta al versículo 18: “Nota que su ganancia es buena, no se apaga de noche su lámpara. Extiende sus manos a la rueca, y sus manos toman el huso” (versículos 18-19). Este pasaje habla mucho de cómo ella trabaja con sus manos. Es algo honorable.

No tiene temor de la nieve por los de su casa, porque todos los de su casa llevan ropa escarlata. Se hace mantos para sí; su ropa es de lino fino y de púrpura. Su marido es conocido en las puertas, cuando se sienta con los ancianos de la tierra. Hace telas de lino y las vende, y provee cinturones a los mercaderes (versículos 21-24).

Miremos más abajo el versículo 27: “Ella vigila la marcha de su casa, y no come el pan de la ociosidad.” Ese es el versículo clave; el meollo del asunto. Al hacer esas tareas, no se esfuerza para ganarse el premio de “la mejor ama de casa del año”. Ella vigila cómo marcha su casa. Para poder hacer eso, tiene que ser diligente.

Versículo 30: “Engañosa es la gracia y vana la belleza”—es pasajera; es vacía; es superficial; no dura—“pero la mujer que teme al Señor, ésa será alabada. Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas” (versículos 30-31).

Solo unas cuantas observaciones—y son cosas con las que están familiarizadas, pero volvamos a decirlas. Yo creo que nos importan a nosotras, que somos mujeres deseosas de cumplir Tito 2.

Noten, primero, ¿dónde está su esposo? Está en las puertas con los ancianos de la tierra. Él es el que se involucra —y pueden leer la primera parte de Proverbios 31— en asuntos de justicia, en la creación de leyes, para ganarse el pan de la familia. Él está en las puertas.

¿Dónde está la mujer primordialmente? ¿Dónde está su concentración y su base de operaciones? Es alrededor de su hogar y su propiedad familiar. Esta mujer asume la responsabilidad del cuidado y las necesidades prácticas de su esposo y de sus hijos.

Ahora eso no significa que el esposo no se involucra en todas estas cosas. No significa que esté mal que use la aspiradora o ponga los platos en la lavadora. Pero sí significa que ella asume la responsabilidad primaria por la administración del hogar y los asuntos relacionados con él.

Vemos que esta mujer —y creo que esa es una de las cosas que la embellecen tanto— vive una vida centrada en los demás. Tiene un corazón de sierva.

Es una mujer que planifica por adelantado. Sabe que viene el invierno, y no la toma por sorpresa. Por cierto, en eso hay una representación de cómo la mujer prepara a sus hijos para el último invierno del juicio de Dios y se asegura de que estén revestidos de la justicia de Jesucristo—que estén preparados espiritualmente para los tiempos difíciles, para el sufrimiento y para el juicio final de Dios.

Pero hablando en la práctica, nada la toma por sorpresa. Su familia va a tener ropa para pasar esa estación. Las que son madres saben que eso toma tiempo. Vemos aquí a una mujer cuyas prioridades están en orden, cuya vida está en orden.

Uno hasta se pregunta si es demasiado perfecta. ¿Tendría días llenos de trastornos? Claro que sí. Pero sus prioridades y su vida estaban en orden y por eso las cosas volvían a tomar su camino más fácilmente.

Vemos a una mujer que maneja bien el tiempo, que sabe utilizar su tiempo sabiamente. Es una mujer que no es holgazana. Trabaja durante largos días, largas hora, tarde en la noche y temprano en la mañana. Está dispuesta a hacerlo porque es parte de su llamado.

Parte de mi llamado fue acostarme tarde anoche y volver a levantarme temprano esta mañana para prepararme para esta sesión. No me encanta funcionar con cuatro horas y media de sueño, y no creo que eso sea algo que Dios desee para nosotros regularmente.

Pero hay etapas en la vida de una mujer —ya sea con un recién nacido, un bebé amamantando, hijos enfermos o estudiando para Aviva Nuestros Corazones— en que hace lo que haya que hacer. Y puedes hacerlo con un corazón contento, con un corazón rendido, y sin resentimiento si sabes que eso es parte del llamamiento de Dios para ti. Si el llamamiento es de Dios, sabes que Él te dará la gracia que necesitas para lo que sea que Él te llame a hacer.

Es una mujer diligente, no holgazana. Es organizada. Esto puede hacer que las mujeres desordenadas se sientan muy derrotadas o desalentadas.

Digamos que algunas mujeres tienden naturalmente a ser administradoras, a organizar, mientras que otras son más creativas y artísticas. Hay personalidades diferentes; eso no es pecado.

Pero si necesitas ayuda para ser más organizada y cumplir con tus responsabilidades, no seas orgullosa y pide ayuda. Ve donde una mujer mayor o a donde una mujer con esos dones particulares y dile, “¿Me podrías ayudar a organizar este desorden que tengo en casa o a estructurar mi tiempo?”

Hay personas que van más adelantadas y pueden darnos consejos y trucos—no para que puedas tener una vida perfectamente organizada, sino para que tu vida represente el orden y la belleza de la persona que Dios es y del Evangelio.

Es una mujer que sabe manejar asuntos financieros y presupuestos. No va a endeudar la familia. Es ahorrativa; es frugal. Su trabajo en la casa genera ingresos como resultado de su creatividad, su diligencia y su duro trabajo. Busca oportunidades de compra. No gasta el dinero que no tiene, y se contenta con lo que Dios provee.

¡Qué diferencia tan grande haría esto en muchas de nuestras vidas! ¿Dónde se arraiga todo esto? Ella es una mujer que teme al Señor. Siente una reverencia sobrecogedora por Dios. Lo hace para Él. No es para sí misma. No es para verse bien. No es para compararse.

¿Verdad que las mujeres tendemos a compararnos? Miramos a otras y pensamos, “Oh, ella hace que parezca tan fácil, y su vida es tan…” No compares tu vida con la de otra persona. Simplemente di, “Señor, quiero ser una mujer que te tema a ti, que te ame con todo el corazón, que viva el mandato del Evangelio para mí, de que trabaje en mi casa y que cumpla con mis responsabilidades en el hogar.”

Particularmente, las mujeres que son esposas y madres, pero igual todas debemos decir, “Señor, ¿cómo puedo reflejar Tu creatividad, Tus habilidades, Tu orden, Tu belleza, en la manera en que practico esta virtud de la domesticidad?”

Es un privilegio, y es una forma en que nosotras como mujeres podemos servir al Señor y a los demás.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss volverá dentro de poco para orar ella nos ha estado explicando lo que significa ser mujeres cuya pasión es trabajar en el hogar, basándose en Tito capítulo 2.

Tengo que admitir que Tito me sonaba como otro libro cualquiera de la Biblia hasta que comenzamos esta serie con Nancy. Durante las últimas semanas ella nos ha mostrado cuán práctica y poderosamente hablan estos cinco versículos a la mujer de hoy.

Visita nuestra página web para aprender más sobre nuestra serie actual, El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 . La dirección es www.AvivaNuestrosCorazones.com. Puedes oír los episodios anteriores de esta serie y leer las transcripciones. La gran cantidad de materiales disponibles en nuestra página se hace posible a través de oyentes que donan al ministerio.

Mañana Nancy te recordará el rol que juega la bondad en el cuidado del hogar, espero que vuelvas a sintonizarte para escucharla. Ahora aquí esta Nancy para cerrar en oración

Nancy: Señor, te oro por estas mujeres. Veo en sus caras y siento que en sus corazones—y conozco de muchas de ellas personalmente—hay un deseo de ser mujeres verdaderas y de llevar a cabo Tu llamado en sus vidas.

Te doy gracias por las muchas, muchas maneras en que estas mujeres sentadas aquí hoy te sirven a ti y a otros. Te pido que las alientes mientras ellas buscan el llevar a cabo el llamamiento tuyo para sus vidas. Que ellas sientan Tu “bien hecho” y Tu deleite. Pero Señor, a medida que te servimos, que nosotras podamos hacerlo con Tu corazón; gentil amable y humilde. Que podamos ser amadoras, dadoras y ser de aquellas que bendicen. Que podamos hacer lo que necesitamos hacer para recibir profundamente de ti; beber profundamente de ti; sentarnos a Tus pies y permitirte que Tú nos llenes. De lo contrario, no tendremos nada que ofrecer a otros. Muchas veces solo los desperdicios.

Que podamos dar de la plenitud de aquello con que Tú nos sigues dando y llenando; porque Tú eres el agua viva, Tú eres el pan de vida, Tú eres el gozo profundo de la salvación. Y seguimos yendo a ti y siendo refrescadas. Y te pedimos todo esto en el nombre de Jesús. Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

30 – No hay separación | Romanos 8:35-39

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Romanos

30 – No hay separación | Romanos 8:35-39

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

http://www.ibsj.org/sobre-nosotros/

60 – ¿Pastores o Depredadores?

 

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

60 – ¿Pastores o Depredadores?

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

https://play.google.com/store/apps/details?id=net.nowyouseeme.radioeternidad&hl=es_EC

 https://apps.apple.com/us/app/radio-eternidad/id1053755428

J1 – Tu hogar es tu misión

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

J1 – Tu hogar es tu misión

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/tu-hogar-es-tu-mision/

Carmen Espaillat: Con ustedes Nancy Leigh DeMoss…

Nancy Leigh DeMoss: Las relaciones extramaritales aumentan exponencialmente cuando las mujeres trabajan fuera del hogar y creo que tiene que ver, primordialmente, con estar en un ambiente donde existe una mayor exposición a la tentación.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Mucha gente disfruta de opciones cuando se trata del trabajo. Tiempo flexible, la oficina en casa o semanas de cuatro días. Pero mientras evalúas tu horario, Nancy te invita a recapacitar e ir al meollo de este asunto.

¿A qué tipo de escenario de trabajo te está llamando Dios? Nancy te ayudará a pensar sobre esto en la serie llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Algunas de ustedes quizás leyeron sobre algo que sucedió hace aproximadamente un año cuando el Seminario Teológico Bautista del Sur en Fort Worth, Texas, estableció un programa de estudios superiores. Se trataba de una especialidad en humanidades con concentración en el trabajo doméstico. Una carrera en trabajo doméstico. Este anuncio causó un gran alboroto.

Una mujer escribió un artículo en el periódico U.S.A. Today titulado “¿Quiere Dios que las mujeres se queden en casa?» Luego leí otro artículo acerca de esta controversia donde un pastor bautista de Texas afirmaba en su blog que esta era una idea era vergonzosa.

Él dijo, «Una carrera en hornear galletas es tan útil como una Maestría en Divinidad con concentración en reparación de autos”. Su artículo afirmaba que este título era frívolo y tonto.

Se hizo una gran tormenta solo por el hecho de que esta universidad cristiana quería ofrecer una carrera en el trabajo doméstico para las jóvenes de esa universidad.

Hemos estado estudiando Tito capítulo 2 y hemos llegado a esta frase: «hacendosas en el hogar” (verso 6) —las mujeres trabajan en sus casas. El contexto aquí, es que las mujeres mayores quienes han tenido vidas ejemplares agradables a Dios deben enseñar lo que es bueno.

No solo viven vidas agradables a Dios, sino que deben asesorar y pasar la verdad a la próxima generación de mujeres. Su deber es «instruir a las más jóvenes a amar a sus esposos y a sus hijos, a vivir sabiamente y a ser puras, a trabajar en su hogar”, como dice la Nueva Traducción Viviente.

Este concepto de trabajar en el hogar, como hemos estado hablando, ha sido degradado en gran manera en nuestra cultura. Un día encontré un artículo escrito por George Grant que hablaba sobre el libro bien conocido de Betty Friedman «La mística de la feminidad». Él dice opinando sobre el libro que,

“La autora advertía entre otras cosas, que la depresión, las adicciones y el suicidio perseguían a las mujeres que pasaban demasiado tiempo en sus casas persiguiendo los ideales victorianos. Quizás pensando que ella no estaba siendo muy clara sobre este asunto, ella comenzó a argumentar que solo los retrasados mentales podían encontrar gratificante el trabajo en casa y que las mujeres que aceptan el trabajo de esposa están en tanto peligro como los millones que caminaban en fila hacia las cámaras de gas nazis.”1

Ahora bien, eso suena extremo, y nunca se oye declarado de esa forma. Pero mientras investigaba en preparación para esta serie encontré un sinnúmero de correos electrónicos que recibimos de nuestra audiencia de Aviva Nuestros Corazones. Estos mencionaban cómo el ser esposa y tener un corazón para el hogar es totalmente contrario a lo que vemos en la cultura.

Permítame leerles algunos de estos correos a ustedes. Una mujer dijo:

«Yo estudié la carrera de economía doméstica en la universidad. Cuando estaba en la secundaria mi madre cuidaba niños fuera de nuestra casa. Ella cuidaba estos niños desde temprano en la mañana hasta las 5:30 de la tarde. Les daba desayuno y comida. Lo único que los padres hacían era darles su cena y llevarlos a la cama. Y vi cómo mi madre prácticamente estaba criando a estos niños. Entonces me di cuenta que no quería que una guardería criara a mis hijos. Por eso yo escogí la carrera de economía doméstica.

Yo estaba muy emocionada de mi primer año, pero cuando estuve a punto de graduarme, comencé a preguntarme por qué había escogido esta carrera. Llegó el momento de elegir un empleo y no sabía qué tipo de empleo podría yo obtener con el título de economía doméstica. ¡La sociedad está tan acostumbrada a las carreras! La gente piensa que eres loca si no persigues una carrera. Algunas veces me siento avergonzada tratando de explicar a la gente que no quiero una carrera excepto la de ser una buena esposa y madre. Yo creo que más mujeres deberían escuchar que ‘el trabajo doméstico no es algo desagradable.’”

He aquí otra mujer en una etapa de la vida distinta; ella dijo:

«Yo fui educada para creer que el trabajo en el hogar era el llamado más noble. He estado casada por 38 años, y todavía siento muy fuertemente las presiones y los desafíos de la cultura moderna… los mensajes del mundo son tan insistentes que te dicen que no eres nada si no haces estas cosas… que no eres nada si dependes de tu marido, si pones a tu familia antes que a tus propósitos y a tu carrera. Aun a mi edad, todavía lucho con el sentimiento de que he desperdiciado mi tiempo al estar en casa. Otras mujeres tienen sus cheques de jubilación y casas de vacaciones, automóviles y vehículos recreacionales… algunas veces es deprimente.

Yo he pensado mucho, pero he decidido que en cada edad, el enemigo tiene una nueva forma de presentar las cosas viejas. Yo tomé mi decisión temprano. Y no he cambiado de parecer. Tampoco Dios ha cambiado. Estoy camino a mi meta y permaneceré allí.”

Aun los evangélicos han comprado las mentiras de la cultura que no considera el valor y el significado de que las mujeres sean cuidadoras de sus hogares . Mucha de la sociedad evangélica ha mordido el anzuelo, se han alineado y han abrazado la filosofía del mundo sin detenerse a evaluar.

¿Por qué hacemos lo que hacemos? ¿Por qué creemos lo que creemos? ¿Por qué pensamos lo que pensamos? ¿Nos hemos ido a la deriva con la cultura y estamos pensando con sobriedad y con buen juicio basado en la Escritura?

No estoy tratando de hacer absolutos en las aplicaciones. Solo estoy diciendo, que es un requerimiento bíblico para nosotras las mujeres el tener un corazón para el hogar. No es el único requisito pero es un requisito.

Yo creo que muchas veces no nos hemos detenido a pensar, ¿cómo se ve eso? ¿Debo sencillamente asumir que solo tengo que hacer lo que hace el mundo o debo considerar ir en contra de la cultura del mundo?

Yo estuve hablando recientemente con un ministro acerca de este tema del trabajo de la mujer en la casa, y él me dijo de un joven que vino a trabajar con él en un ministerio en particular hace algunos años. En ese tiempo el joven estaba casado pero no tenía hijos.

Mi amigo me dijo que él estaba sorprendido de que la esposa de su nuevo empleado no estaba planeando conseguir un empleo. Mi amigo, quien tiene un corazón para el Señor y en verdad ama la Escritura dijo: «En ese tiempo simplemente asumí y me pregunté, ‘¿por qué no trabajará fuera de su casa? No tienen niños, están recién casados.’”

Él dijo: «Fue una simple suposición de mi parte y no me detuve a pensar. Yo estaba tan sorprendido cuando este muchacho dijo: ‘No, hemos planeado que mi esposa se quede en casa desde ahora.’”

Mi amigo dijo: «¿quedarse en casa haciendo qué?»

Y este joven dijo: «Bueno, ella quiere aprender a cultivar habilidades relacionadas con las tareas domésticas que la prepararán como una esposa y después como mamá, y aprender las habilidades que necesitará para el manejo del hogar.»

Él dijo: «Yo he observado a esa pareja a través de los años, y he visto lo que ha sucedido en sus vidas como resultado de esa decisión». Ahora esa pareja tiene seis hijos y tiene una esposa con las habilidades y además está haciendo una gran contribución económica para la familia.

Ella puede hacer cosas y enfocarse en su hogar y ser una buena administradora para su familia en muchas áreas. Hubiera sido difícil desarrollar esas habilidades si hubiese estado fuera trabajando de su casa en los primeros años.

No estoy diciendo que si eres una mujer recién casada sin hijos es pecado tener un empleo fuera de tu hogar. No estoy diciendo eso. Pero puede ser pecado si Dios no te da la fe y la dirección para hacerlo, y si no lo estás haciendo por las razones correctas, pero no es pecado necesariamente.

Quiero retarte a pensar en lo que estás haciendo, ¿por qué haces lo que estás haciendo? ¿Por qué tomas las decisiones que estás tomando? ¿Lo estás haciendo solo porque se supone que es la manera en que debes vivir, que tienes que vivir en cierto vecindario o tienes que tener cierto tipo de casa o poder manejar cierto tipo de automóvil o tener dos automóviles? ¿Por qué es esto algo tan común en los matrimonios de hoy?

Ahora, no me importa si tienes uno o dos o tres o cuatro o cinco automóviles, si Dios te bendice con ello y si esa es la mejor forma que tu familia puede servirle a Dios y si es la mejor forma de administrar lo que Dios te ha encomendado.

Lo que estoy tratando de desafiar es el pensamiento de que debo tener las cosas de cierto modo para estar bien, y de que debo hacer las cosas de cierta manera en lo relacionado a la familia y al matrimonio sin detenernos y preguntarnos, «¿Es este patrón de vida lo que va a cumplir el llamado de Dios en mi familia en mi vida? ¿Va a contribuir al reino de los cielos, o solo estoy siguiendo la corriente al igual que todos los demás?”

Hay consecuencias que vienen a las vidas y a los hogares y a las culturas donde la mujer no se dedica al hogar, cuando la mujer no cumple con este mandato de ser hacendosa o trabajadora del hogar y de guardar su casa.

Podríamos hablar del impacto económico en la cultura, tanto negativa como positivamente, habiendo llegado a un punto donde la familia de dos ingresos es un requisito. La presión que eso pone sobre los hombres, quienes fueron diseñados por Dios para ser los proveedores principales para sus familias, es enorme.

Podríamos hablar de la gran contribución económica que la mujer podría hacer si fuera una diligente guarda de la casa y los gastos que se podrían ahorrar, las áreas donde pudiera haber un beneficio financiero para la familia, y algunos de los gastos que se crean si ella no cumple con la responsabilidad en el hogar.

Podríamos hablar sobre el impacto en los hijos, la ausencia de alguien que le modele en el hogar, la carencia de preparación para la vida cuando no hay una madre en el hogar.

Mis padres hicieron muchas cosas bien; y ellos eran los primeros en decirte que hicieron muchas cosas mal. Ellos eran nuevos creyentes cuando se casaron y comenzaron una familia, y sin tener todos los libros y seminarios y programas de enseñanza que tenemos hoy.

Hay muchos recursos disponibles para las familias hoy que antes no existían, pero una de las cosas que ellos descubrieron en aquel momento y por lo que estoy muy agradecida fue que mi madre fue una cuidadora del hogar. Ella era una mujer muy activa, fructífera, productiva, comprometida, inteligente, e involucrada, quien hacía muchas cosas diferentes, pero que redundaban alrededor del hogar.

Uno de los recuerdos realmente positivos de mi niñez, era que siempre que regresábamos a la casa de la escuela mi madre siempre estuvo allí. Tú puedes decir: «Gran cosa… muchos niños han crecido sin que sus mamás estén allí hasta más tarde, y esto no los dejó marcados de por vida”.

Solo les estoy diciendo, que fue algo muy positivo y que me dio mucha seguridad mientras crecía. Todavía puedo recordar cuando regresaba a casa, sabiendo que ella estaría allí, el sentimiento que me embargaba— la confianza de que ella estaba administrando la casa y que alguien se encargaba de todo de una manera ordenada.

El que esto falte en su infancia puede afectar los niños más adelante. De nuevo, no necesariamente porque la mamá no horneó un pan o porque no elaboró disfraces de mostacilla para los dramas escolares o lo que sea. Es sencillamente el hecho de que la mamá esté en el hogar y que ella tiene esa responsabilidad de administrarlo.

El área donde creo que las consecuencias son más notorias es en el impacto moral de las mujeres que no son guardas de su casa, que no trabajan en el hogar. Es interesante como en Tito 2 el trabajar en casa, el ser hacendosas del hogar viene inmediatamente después de la característica de ser pura. Creo que hay un enlace entre todas estas cualidades, incluyendo estas dos.

Mathew Henry, el maravilloso comentarista del siglo XIX, hace una observación interesante acerca de la conexión entre ser pura y ser hacendosa del hogar. El expresa que en Génesis 34, Dina, quien fue la hija de Jacob, «salió a visitar las hijas de la tierra » (versículo 1).

En ese proceso, y sin entrar en detalles, ella terminó perdiendo su pureza. No quiero darle más importancia a esta conexión de lo que realmente tiene, pero creo que existe algo en las mujeres que no tienen su corazón arraigado en el hogar. Se vuelven más vulnerables al pecado moral, y potencialmente más propensas a la tentación moral.

Mathew Henry, en su lenguaje del siglo XIX, continúa diciendo un poco más acerca de la conexión entre la pureza y el trabajo doméstico:

«Me temo que para aquellas para quienes su hogar es su prisión, también sienten que la castidad es su cadena.»

En otras palabras, si crees que el estar en tu casa es una prisión, entonces es probable que pienses que el ser pura es una prisión. Si no quieres tomar tu lugar en la casa, puedes encontrarte con el deseo de no permanecer pura moralmente. Él dice:

«Habrá ocasiones, en que tengas que salir [se refiere a hacer cosas fuera del hogar]; pero un temperamento parrandero, alegre y amiguero [una manera de referirse a personas que solo quieren pasear, socializar o divertirse], mientras se descuidan los asuntos domésticos, o la inquietud de no querer permanecer en su lugar… comúnmente viene acompañado de… otros males”.

Lo que él está diciendo es que estas cosas van de la mano; cuando una mujer no está satisfecha teniendo el hogar y su rol en el hogar como su prioridad—cuando ella dice que quiere andar en la calle, haciendo otras cosas, involucrada con personas fuera de su hogar—muchas veces encontramos que si ella no encuentra contentamiento en su ministerio y responsabilidades en el hogar, existen otros pecados que irán muy de la mano.

Y podemos ver esto en las Escrituras. Por ejemplo, en primera a Timoteo en el capítulo 5 versículo 14 se instruye a las viudas jóvenes por el apóstol Pablo a casarse, criar hijos y administrar su casa. Pablo les dice: si no lo hacen, le darán al adversario ocasión de calumniar.

¿Por qué sucedería esto? Y, ¿cómo puede suceder? Bueno, él dice en el versículo 11 que sus pasiones pueden alejarlas de Cristo, número uno, y número dos, «y además aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa; y no solo ociosas, sino también charlatanas y entremetidas, hablando de cosas que no son dignas» (versículo 12).

Pablo se refiere a que estas jóvenes realmente necesitan casarse y tener hijos y administrar su casa. Hacer esto las protege de otros pecados y tentaciones que pudieran enfrentar si les sobra tiempo, si se vuelven ociosas, si se vuelven chismosas, si van de casa en casa.

¿Entonces en cuál casa deben de estar? En la suya propia.

De nuevo, esto no significa, que ellas no deben salir nunca o visitar a alguien. No tomes esto como algo extremo. No pongas palabras en mi boca que no he dicho.

Estoy caminando en una cuerda floja con este tema, pero creo que conocerás mujeres que no tienen un corazón para su hogar, sino que están en otras casas, metiendo las narices donde no deben. Tienen demasiado tiempo libre.

El ser administradora en el hogar es parte de la protección espiritual contra la inmoralidad. Las personas pueden pecar inmoralmente bajo cualquier circunstancia, y existen personas trabajando empleos de tiempo completo fuera de su hogar que nunca han sostenido un romance con alguien.

No estoy diciendo que haya una relación de causa y efecto con esto. Solo estoy diciendo que podemos conectar algunos puntos entre todas estas cosas.

Esto lo vemos una vez más en Proverbios capítulo 7 que habla sobre la mujer adúltera y seductora. En los versículos 11 y 12 existe un pasaje interesante que dice que la mujer que seduce al joven ingenuo, es «alborotadora y rebelde, y sus pies no permanecen en casa; está ya en las calles, ya en las plazas, y acecha por todas las esquinas.”

Es alguien que tiene demasiado tiempo disponible. No le interesa ponerle atención a su casa.

Pero de manera interesante, mientras continúas en este texto, encuentras que ella se ha preocupado por hacer de su recámara un lugar agradable para el hombre que ella está tratando de seducir. Ha invertido tiempo en la domesticidad, pero con el objetivo equivocado—no para su marido, no para su familia, sino para una relación ilícita.

Y me viene esto a la mente: si las mujeres pusieran más atención en hacer de su casa un lugar ordenado y hermoso, y un refugio de paz, gozo y contentamiento para sus propios maridos y sus hijos y los huéspedes que Dios traiga a su casa, ¿cuánta protección habría en otros frentes y cuánta protección contra la posibilidad de incurrir en otros tipos de pecados?

Yo pienso que en ocasiones existe una conexión en nuestra cultura entre la inmoralidad y el hecho de que la mujer no tenga un corazón para su hogar.

No quiero llegar demasiado lejos con esto, pero permítame leer un correo electrónico de una de nuestras oyentes que trata este tema. Esta mujer dice:

«Me sentía muy sola en mi primer año de matrimonio. [Y había razones para ello—había algunos problemas]. Yo pensaba que si tenía un bebe en aquel momento las cosas serían diferentes. En lugar de ser una hacedora del hogar, no hacía nada todo el día. Me recostaba en la cama o en el sofá con las ventanas cerradas y las luces apagadas. Por seis meses no limpié la casa ni preparé la cena. Luego, un día visité a una vieja amiga de la universidad. Ella era soltera y empezamos a salir a los clubes, y obtuve la atención de algunos hombres. Llegué al punto de llamar a un viejo novio de la escuela y hablamos de restablecer la relación. Y para empeorar las cosas, nos estuvimos viendo y casi sostuvimos relaciones sexuales.”

La saga continúa, y todo se empeora después. Aquí tenemos a una mujer cuyo matrimonio comenzó con algunas dificultades y que luego se fue en una espiral hacia abajo, poniéndose aun peor a medida que ella descuidaba sus responsabilidades domésticas.

Hay santificación y protección cuando cumplimos aquello que Dios nos ha dado para cumplir en cada estación de la vida. Mi llamado primordial ahora mismo es estudiar la Palabra de Dios y enseñarla a otros.

Hacer esto es una bendición, pero también es laborioso. Toma tiempo y si me vuelvo ociosa, o si pospongo las cosas o si no cumplo el llamado que Dios ha hecho a mi vida para este tiempo, me vuelvo vulnerable a otros tipos de pecados. De manera que hay protección en hacer lo que sea que Dios te haya dado como tarea en esta etapa de tu vida.

Las relaciones extramaritales aumentan exponencialmente cuando las mujeres trabajan fuera del hogar y creo que tiene primeramente que ver con el estar en un ambiente donde aumenta la exposición a la tentación.

Un escritor quien ha escrito sobre este tema dijo: «Muchas relaciones emocionales son producto de ambientes de trabajo y colegiales intensos». Este escritor particular dijo que «más de la mitad de las amistades laborales se convierten en algo más.»

No estoy tratando de asustarlas o de ser alarmista o extrema. Solo estoy diciendo que esta es la realidad, y Dios nos ha dado instrucciones en su palabra para nuestro bien nuestra bendición así como para su gloria. Nosotras ignoramos estas responsabilidades para nuestro propio mal; pero si las abrazamos, seremos muy bendecidas.

Permítanme cerrar con dos citas de comentaristas acerca del alto llamado a ser ama de casa y de la influencia que se puede ejercer en el ejercicio de este llamado. Un comentarista dice:

«No existe un llamado más alto que la labor doméstica. Todo hombre conoce el poder transformador de una hermosa y piadosa esposa.”

Luego otro comentarista dice:

“A fin de cuentas, no puede haber una carrera mejor que la de la labor doméstica. Muchas personas que han dejado una marca en el mundo, lo han podido hacer debido a que recibieron el amor y el cuidado en el hogar. Es infinitamente más importante el estar en casa, llevar a los niños a la cama y escucharlos decir sus oraciones que asistir a todas las reuniones públicas y eclesiásticas del mundo.”

Si esto te suena un poco anticuado, así es. Ciertamente fue escrito hace algunos años. Permítame leer algo más que escribió John Angell James, un predicador del siglo XIX. Tal vez el lenguaje sea un poco singular, pero yo pienso que él lo dice de una forma tan hermosa. Él dice:

«Hogar, dulce hogar, es la esfera de la misión de la mujer casada… El hacer de este hogar un lugar de santidad y de felicidad; el llenar esa esfera con una influencia tan dulce y sagrada… por tal objetivo o propósito, los ángeles considerarían que valdría la pena venir a encarnarse en la tierra”.

En otras palabras los ángeles desearían dejar su lugar en el cielo para venir a vivir a la tierra si pudieran tener esa bendición, el gozo y el privilegio que tiene una mujer que cumple su misión en su hogar haciéndolo un lugar de santidad y felicidad, no de perfección, sino de felicidad y santidad para la gloria de Dios.

Carmen: Es tan fácil perder de vista del verdadero valor de tu hogar, y no estoy hablando del valor de la propiedad, sino del valor de la crianza de la próxima generación que glorificará a Dios por haber estado en un lugar de santidad y felicidad como Nancy nos ha hablado. Es un tema que ha llevado a una radioescucha de Aviva Nuestros Corazones a escribirnos.

Alguien que ha sido retada a reorganizar su vida. Ella ha estado escuchándonos por tres años; nos escribe que cuando empezó a escuchar,

Mujer: Yo era el ícono de una mujer del mundo.

Carmen: Ella era una doctora tenía una vida profesional en lugar de una vida familiar. Tuvo muchas posiciones de poder en una universidad médica. Pero Dios la estaba llamando a algo más y ahora se encuentra desarrollando el ministerio de tiempo completo. Escribió para decir:

Mujer: Nancy, tus enseñanzas del consejo de Dios con el énfasis en la mujer y nuestros roles para el reino de Dios me han ayudado a transformarme completamente y liberarme de la cosmovisión y de las normas culturales de la mujer americana.

Nancy: Que enseñen lo bueno, que enseñen a las jóvenes a que amen a sus maridos, a que amen a sus hijos, a ser prudentes, puras, hacendosas en el hogar, amables, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.

Carmen: Quizás te resistes a servir en el hogar porque piensas que no tienes facilidad para hacerlo, pero no debes olvidar que Dios puede hacer grandes cosas en tu hogar.

Visítanos en nuestra página web, www.AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar algunos recursos que te ayudarán a crecer en tu relación con Dios y a conocer Su voluntad para tu vida.

¿Has conocido alguna vez a alguien que parece tener todo bajo control? Su casa luce impecable, sus hijos parecen angelitos… parece ser una súper mamá, ¡y te hace sentir inadecuada! En el programa siguiente Nancy ofrecerá algunas buenas noticias para aquellas que sienten que no califican como súper mamás. Te esperamos en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

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