GEORGE WHITEFIELD – El mayor EVANGELISTA de los últimos siglos

BITE

Serie: Biografías

GEORGE WHITEFIELD

El mayor EVANGELISTA de los últimos siglos

George Whitefield fue probablemente la figura religiosa más famosa del siglo XVIII. Los periódicos le llamaban «la maravilla de la época».

Whitefield era un predicador capaz de comandar a miles en dos continentes a través del poder puro de su oratoria. En su vida, predicó por lo menos 18.000 veces a tal vez 10 millones de oyentes.

George Whitefield era hijo de una viuda que administraba un hotel y desde muy niño le gustó el teatro y la actuación. Como provenía de una familia muy pobre y no tenía el dinero para pagar la matrícula, entró en Oxford como un «servitor», la categoría más baja entre los estudiantes de esa casa de estudios, es decir, que, a cambio de su matrícula, fue asignado como asistente de un cierto número de estudiantes de más alta categoría social. Entre sus deberes figuraban: despertar a estos jóvenes por la mañana, sacar lustre a sus zapatos, cargar sus libros y hasta redactar sus trabajos académicos. Mientras estaba allí, se encontró con un grupo de piadosos «metodistas» que se llamaban a sí mismos «el Santo Club» dirigidos por los hermanos Wesley, John y Charles. Bajo su influencia, Whitefield experimentó un «nuevo nacimiento» y decidió convertirse en un misionero en la nueva colonia de Georgia en el otro lado del Océano Atlántico.

El viaje fue retrasado y Whitefield fue ordenado diácono en la iglesia anglicana con tan solo 21 años, y comenzó a predicar alrededor de Londres. Se sorprendió al descubrir que dondequiera que hablaba, las multitudes eran muy receptivas a su mensaje. No eran sermones comunes. Él retrataba las vidas de los personajes bíblicos con un realismo que nadie había visto antes. Lloraba, bailaba y gritaba al hacerlo.

Whitefield eventualmente llegó a Georgia pero se quedó por sólo tres meses. Cuando volvió a Londres, encontró muchas iglesias cerradas a sus métodos no convencionales. Luego experimentó con la predicación al aire libre, extemporánea, donde no había ningún documento o púlpito de madera entre él y su audiencia.

En 1739, Whitefield emprendió una gira de predicación en las colonias americanas. Eligió a Filadelfia, la ciudad más cosmopolita del Nuevo Mundo, como su primera parada. Pero incluso las iglesias más grandes no podían sostener a las 8.000 personas que vinieron a verlo, así que los llevó al aire libre.

Cada parada a lo largo del viaje de Whitefield fue marcada por audiencias récord, excediendo a menudo la población de las ciudades en las cuales él predicó. Su tema principal era la necesidad del «nuevo nacimiento», con lo que se refería a una experiencia de conversión.

Whitefield también hizo de la comunidad esclava una parte importante de sus viajes y siempre buscó llegar a más audiencias de esclavos. La respuesta fue tan grande que algunos historiadores catalogan estos eventos como el nacimiento del cristianismo afroamericano.

Whitefield tenía dividido su día así: 8 horas para dormir, 8 horas para orar y para estudiar la Biblia y 8 horas para estar con las personas. Era profundamente elocuente. Casi siempre lloraba al predicar. Vivió casi toda su vida en la pobreza pero con una fe ardiente.

Whitefield después fijó sus ojos en Escocia, a la cual él haría 14 visitas en toda su vida. Su visita más dramática fue la segunda, cuando visitó la pequeña ciudad de Cambuslang, que ya estaba experimentando un avivamiento.

Su servicio nocturno atrajo a miles y terminó alrededor de las 2:00 de la mañana. El sábado, Whitefield, en un acuerdo con los pastores de la zona, predicó a unas 20.000 personas en servicios que se extendían hasta bien entrada la noche.

Con cada viaje a través del Atlántico, se hizo más popular. De hecho, gran parte de la primera controversia que rodeó los reavivamientos de Whitefield desapareció. Antes de finalizar sus visitas a las colonias americanas, prácticamente todos los hombres, mujeres y niños habían oído el «Gran Itinerante» al menos una vez.

Tan penetrante fue el impacto de Whitefield en los Estados Unidos que él puede ser llamado el primer héroe cultural de América.

En 1770, a los 55 años continuó su gira de predicación en las colonias como si todavía fuera un joven itinerante. Ignoró las señales de peligro, en particular los resfriados asmáticos que le causaban gran dificultad en su respiración. Su último sermón tuvo lugar en los campos, encima de un gran barril. A la mañana siguiente murió.

Su último sermón en esta gira fue dado en Boston Commons antes de 23.000 personas, probablemente la mayor reunión en la historia de Estados Unidos hasta ese momento.

El avivamiento espiritual que encendió, el Gran Despertar, se convirtió en uno de los eventos más formativos de la historia americana.

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17/42 – Lee la Biblia: Jeremías

El Proyecto Biblia

Serie: Antiguo Testamento

17/42 – Lee la Biblia: Jeremías

Antiguo Testamento

Mira nuestro video de Lee la Biblia sobre el libro de Jeremías, que analiza el diseño literario del libro y su flujo de pensamiento. Jeremías anuncia que Dios juzgará los pecados de Israel con un exilio en Babilonia. Y luego, él mismo vive a través del horror de sus predicciones.

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ST500S Teología Sistemática, Lección 4.4

Serie: Introducción a la Teología Sistemática

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ST500S Teología Sistemática, Lección 4.4

Biblia y Teología es un podcast del Dr Larry Trotter, dedicado a la exposición bíblica y la enseñanza teológica.  Larry es pastor de Florida Coast Church en Pompano Beach, Florida y profesor adjunto de Knox Theological Seminary en Fort Lauderdale, Florida.

Vivió veinticuatro maravillosos años como pastor en México y conferencista en distintos países de Latinoamérica. El propósito de Biblia y Teología es proporcionar enseñanza avanzada y en una forma accesible.

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Episodio 42 – ¿De que manera habla el evangelio a el autodesprecio?

Soldados de Jesucristo

¿De que manera habla el evangelio a el autodesprecio?

John Piper Responde

Episodio 42

John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

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M15 – Lo que tu esposo necesita

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M15 – Lo que tu esposo necesita

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Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Tu esposo necesita que seas su mayor alentadora. Si no lo estás haciendo, para él será más fácil ser vulnerable ante el engaño del pecado.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

El apóstol Pablo establece una tarea de por vida para las mujeres. Nancy ha ido desglosando sus palabras tomadas en Tito 2 en una serie muy útil llamada El hermoso diseño de Dios para la mujer .

Nancy: Hemos estado hablando de mujeres que aman a sus esposos. Es importante que nos tomemos el tiempo para detenernos y hablar de algunos de estos temas matrimoniales y familiares, aunque quizás no se relacionen tan directamente con la etapa de la vida en que tú te encuentres personalmente. Aun como mujer soltera trato de hacer lo que pueda para motivar y para fortalecer los matrimonios de mis amigos.

Así que este es un tema importante para todos nosotros. Si tu matrimonio va bien, entonces eso impactará a todo el cuerpo de Cristo. Pero si tu matrimonio no va bien, también impactarás a todo el cuerpo de Cristo.

Algunas de ustedes quizás estuvieron casadas, ahora están divorciadas, y estarán diciendo que es un poco tarde para estar conversando sobre esto. Algunas de ustedes están criando hijos; tienen hijos, amigos, o amigos de los hijos… y quizás haya algunas cosas que pudieran compartir de lo que Dios les ha enseñado a través de las diferentes experiencias en sus vidas; cosas que pueden ayudar a preservar y a proteger a otros matrimonios.

Así que quizás no sientas que este tema tiene mucho que ver contigo, pero si eres parte del cuerpo de Cristo, esto se relaciona de alguna manera contigo.

Proverbios capítulo 14 versículo 1 siempre ha sido un reto para mí. Dice: «La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la derriba». Esto no es cierto solamente en el caso de nuestros hogares. Esto es verdad también en nuestras relaciones en general. Las cosas que estamos hablando también se aplican, en su mayoría, en otras relaciones.

En un momento dado pudiéramos estar derribando o edificando nuestras relaciones. ¿Estás de acuerdo que es mucho más fácil derribar y demoler, que construir? Uno puede derribar algo aun con el pensamiento. Si no hacemos nada, la tendencia será a derribar. Pero tienes que ser intencional, tener un propósito; tienes que estar enfocada y orar para edificar a tu esposo, para edificar a tus hijos y a tus familiares.

Así que queremos hablar en esta sesión, como ya he mencionado en otras ocasiones, sobre un reto que hemos dado a las mujeres en los últimos años acerca de cómo pueden edificar a sus esposos y a sus matrimonios. Y tiene que ver con enfocarte en sus cualidades dignas de elogio.

Pienso en el versículo de Filipenses capítulo 4 que nos dice qué tipo de cosas debemos pensar. Creo que para muchas de nosotras es natural pensar en cosas que son negativas; pensamos en lo malo, en los problemas, en las dificultades, las frustraciones y le damos rienda suelta a nuestra mente acerca de todas estas cosas.

Pero Pablo dice en Filipenses, “Todo lo que es verdadero, todo lo que es digno, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo honorable, si hay alguna virtud o algo que merece elogio, en eso meditad” (Filipenses 4:8).

Si estás pensando en esas cosas, difícilmente puedas pensar en las cosas negativas. Ahora bien, eso no significa que ahora tienes un punto de vista infantil o ingenuo sobre todo y dejas de enfrentar la realidad. Sino que eliges ver las cosas por las cuales puedes agradecer a Dios. Pones tu mirada en las cosas que son dignas de elogio y piensas en ellas.

Si estás pensando en esas cualidades de tu esposo que son dignas de elogio, es probable que te encuentres hablando sobre estas cosas más que señalando los aspectos negativos.

Hebreos capítulo 3 el versículo 13 dice que debemos exhortarnos unos a los otros cada día. ¿Con qué frecuencia es esto? Eso es todos los días. Una de las razones dice que es “para que ninguno de vosotros sea endurecido por el engaño del pecado”.

Tu esposo necesita que seas su mayor alentadora. Si no lo eres, le será más fácil ser vulnerable al engaño del pecado.

1era a los Tesalonicenses capítulo 5 versículo 11 dice, “alentaos los unos a los otros, y edificaos el uno al otro”. Hebreos 10:25 dice, “exhortándonos unos a otros, y mucho más al ver que el día se acerca”.

Estos son días difíciles, tiempos difíciles. El Señor va a regresar. El juicio viene también. A la luz de las cosas que están por venir, tienes que comenzar a hacer lo que esté a tu alcance en tus relaciones familiares —y también con las demás personas— para edificarlos, a fin de prepararlos para ese día.

En Proverbios capítulo 31 dice de la mujer virtuosa en el versículo 12 que, “Ella le trae bien [a su esposo] y no mal, todos los días de su vida.” Esto es algo en lo que ella siempre está pensando, siempre es intencional sobre esto. ¿Cómo puede ella hacerle bien? Una de las formas que sin duda puede hacerlo es a través de palabras de aliento.

Leemos acerca de esto en el versículo 26 del mismo capítulo de Proverbios, donde dice que, “Abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza de bondad en su lengua.” Las palabras que pronunciamos son una buena herramienta de medición. ¿Son amables mis palabras? ¿Son sabias? No solo las palabras que hablas a las personas fuera de tu casa, también las palabras que hablas a las personas que están dentro de ella.

Proverbios capítulo 19 nos habla de lo opuesto de esto, dice que como “gotera continua son las contiendas de una esposa.” Proverbios 21 versículo 9 dice que, “Mejor es vivir en un rincón del terrado que en una casa con una mujer rencillosa.”

Tu esposo pudiera preferir tener una camilla en el sótano o mudarse, en lugar de tener una mujer que siempre está quejándose; que es negativa, que es crítica. Sabes qué, creo que muchas de nosotras caemos en ese mal hábito y no nos damos cuenta que lo tenemos. Es por eso que necesitamos estos recordatorios de la Palabra de Dios.

Hablando de palabras y del poder de las palabras, lees acerca de esto una y otra vez en el libro de Proverbios. Dice, «Muerte y vida están en poder de la lengua» (Proverbios 18:21). «Hay quien habla sin tino como golpes de espada, pero la lengua de los sabios sana» (Proverbios 12:18).

Tal vez simplemente estás consciente de los problemas en la vida de tu esposo que necesitan ser corregidos. Necesitan ser cambiados. ¿Cómo lo puedes ayudar a sanar? No con palabras imprudentes, sino con palabras sabias que pueden traer sanidad.

«Panal de miel son las palabras agradables», dice Proverbios 16:24, «dulces al alma y salud para los huesos». Entonces en Efesios capítulo 4 en el versículo 29 dice, «No salga de vuestra boca ninguna palabra mala, sino solo la que sea buena para edificación, según la necesidad del momento, para que imparta gracia a los que escuchan”.

Ese es el estándar. Estas son las palabras que necesitamos hablar con cualquiera de nuestras relaciones, pero sobre todo en tu relación más importante, con tu pareja.

Ahora bien, si has estado escuchando Aviva Nuestros Corazones a lo largo de estos años, sabrás que muchas veces hemos hablado acerca de un reto que llamamos “El reto de 30 días para las esposas”. En caso de que no estés familiarizada con el reto, déjame decirte otra vez de qué se trata.

El reto tiene dos partes: un lado negativo y un lado positivo. Aquí está el lado negativo: durante los próximos 30 días quiero retarte a que te comprometas a no decir nada negativo sobre tu esposo, ni a él ni a ninguna otra persona.

Muchas de ustedes se preguntarán cómo podrán hacer algo así. Bueno, pues quizás tengas un hábito que necesites romper. De seguro puedes pasar 30 días, ayudada por la gracia de Dios, sin decir nada negativo.

Esto no significa que ellos no harán nada negativo. Esto no significa que no habrá nada que pudieras decir, simplemente no lo vas a decir. Vas a optar por no pensar en eso o no enfocarte en esas cosas.

Entonces aquí está el lado positivo, que es realmente muy importante. Este será para cada día durante los próximos 30 días. Las quiero animar a decirle a sus esposos algo que admiran y aprecian sobre él, y luego decírselo también a otra persona a su alrededor. Díselo a tus hijos, díselo a tu madre, díselo a la madre de tu esposo. Puedes escribirlo. Lo puedes decir. Pero cada día piensa en algo que aprecias o admiras de tu esposo y díselo a él y a otra persona.

Le he dicho a las mujeres, a través de los años, que quizás no puedan pensar en 30 cosas que les puedan decir a sus esposos sobre lo que aprecian o admiran de él. Entonces les digo que piensen en una cosa y que le digan lo mismo todos los días durante los 30 días. No van a hacerle daño haciendo esto una y otra vez.

Hemos lanzado este reto tantas veces en los últimos años, y hoy lo lanzamos de nuevo. Permítanme compartir con ustedes algunas de las respuestas que he recibido de mujeres que han realizado este reto de 30 días.

Algunas de estas mujeres son recién casadas, como esta mujer que dijo:

Acabo de casarme. Tuve que escribir para compartir con ustedes lo emocionada que estaba cuando una amiga me envió el reto. Era el primer correo electrónico que recibía del club de las casadas. Cada día me daba cuenta del trabajo que implica la relación matrimonial.

Alguien debió habérselo dicho antes de que ella se casara. Y sigue diciendo,

La cultura de este mundo hace que sea tan fácil quejarse. No me di cuenta que ya estaba cayendo en palabras negativas. Sentía como si tuviera que hablar de manera negativa sobre mi esposo para unirme al club de las mujeres casadas. No es así. Tener este reto es una gran forma de comenzar mi matrimonio. Aun cuando las mujeres se ríen, sacuden la cabeza y digan que soy una novata; yo prefiero ser una novata brillante estableciendo una base sólida para mi matrimonio, que una viejita lamentándome el no haberlo hecho cuando tuve la oportunidad.

Así que es posible que si apenas estás comenzando tu matrimonio, esto es una buena forma para iniciar. Por otro lado, tenemos mujeres tomando este reto que han estado casadas por décadas, como la mujer que dijo:

“Me enteré del reto de los 30 días a través de Aviva Nuestros Corazones y me inscribí en la página web. Hemos estado casados durante 43 años y nuestro matrimonio estaba dormido. No creí que algo pudiera revivirlo. Pero yo estaba equivocada. Este reto ha significado una gran mejoría en nuestra relación”.

Por otro lado, algunas mujeres que han hecho este reto se encuentran en matrimonios muy difíciles, como la mujer que dijo:

Nancy, voy a ser honesta contigo. Esto no ha sido fácil para mí. Siento un montón de dolor, de ira y resentimiento hacia mi esposo. Pero me has animado a recordar por qué me enamoré de él, lo que era tan especial en él. Y sobre todo, me has dado esperanza acerca de mi matrimonio.

Puede que no sea capaz de cambiar a mi esposo, pero puedo cambiar mi corazón, mi actitud hacia él, con la ayuda de Dios. Mi esposo me está hablando más, realmente hablando desde su corazón. Todavía tenemos un largo camino por recorrer, pero está funcionando. Al principio pensaba que no iba a poder lograrlo. ¿Qué podría ver todos los días que me gustara de él? Pero cada día se hace un poco más fácil y siento que la ira y el resentimiento se van desvaneciendo. Me casé con un gran hombre. Me olvidé de nutrirlo a él y a nosotros en el ajetreo del día a día. Amo a mi esposo. Muchas gracias.

¿Puedes ver el cambio que se produce en el corazón a medida que comienzas a invertir semillas de amor y de estímulo en esa relación? Ha habido mujeres que nos escriben diciéndonos que ellas han aceptado el reto en múltiples ocasiones, no solo una vez, sino muchas veces. Una mujer nos dijo:

“Quiero decirles que desde hace un año ya, he estado haciendo el reto de 30 días y motivando a otras mujeres con las que hablo para que lo hagan también.

Mi esposo y yo hemos invitado a varios amigos a cenar esta noche y me levanté muy temprano esta mañana para prepararme. Mi esposo no es una persona activa en la mañana, pero esta mañana bajó a la cocina y me ayudó cortando y picando cosas para que yo pudiera volver a la cama y él darme un masaje en el cuello. ¡Wao! Esto nunca había sucedido en 33 años de matrimonio.”

También tenemos una hermana que es esposa de un pastor y que ha realizado este reto en varias ocasiones. Ella dijo:

“Ahora, cuando le expreso a mi esposo una palabra de aliento sus ojos comienzan a brillar, y me dice, ‘¿Eso corresponde al día 13 o al día 14?’ Yo lo que quiero es que nuestro hogar sea un refugio para él. Él me dice que sí lo es y estoy muy agradecida a Dios por eso.”

Otra señora dijo:

“La esposa de nuestro pastor retó a nuestro grupo de mujeres a participar en el reto de 30 días. Sólo vamos por el octavo día y tengo que decir que me siento una mujer nueva. Nunca me había dado cuenta lo mucho que mi esposo hace por nuestra familia y lo maravilloso que él puede ser cuando estoy de su lado animándolo.

Estoy disfrutando mucho esto y estoy muy contenta de haber tomado la decisión de seguir adelante y de asumir este reto. Vaya, mientras escribo este mensaje sólo puedo pensar en lo maravilloso que es mi esposo. Gracias, Señor, por haberme enviado el hombre del cual me enamoro cada día más.”

Y aquí hay otro. Esta mujer dijo:

«Esta mañana recibí una gran bendición de parte de mi esposo que tengo que compartir con ustedes. He asumido el reto de los 30 días hablando de manera positiva acerca de mi esposo de más de 20 años de casados. He estado haciendo esto durante dos semanas. La cercanía que se está desarrollando entre mi esposo y yo es tan hermosa. Gracias, Jesús.

Pero aquí está la bendición que quiero compartir. He sido cristiana desde hace más de 20 años. Mi esposo no comparte el mismo caminar conmigo. Le he pedido hacer estudios de la Biblia conmigo en el pasado y siempre ha rechazado las ofertas, así que sé que realmente él no podría citar las Escrituras.

Pero esta mañana me desperté y él sólo me miró, me acarició la cara con tanta suavidad y comenzó a citar Proverbios 31. Me dijo cuán preciosa soy para él. Cómo siempre he trabajado con él y lo he amado sin importar las circunstancias. Cómo he sido buena con las finanzas. Una y otra vez me lo decía. Cómo nuestros hijos me aman y me respetan. Y dijo más, dijo todas las cualidades de Proverbios 31.

Yo estallé en lágrimas de felicidad y todavía lo hago cuando pienso en ese momento. Estoy llorando de felicidad ahora mismo, mientras escribo esto. Mi esposo nunca había sido tan expresivo conmigo acerca de sus sentimientos hacia mí. Creo que eso sucedió esta mañana, porque escuché sobre el reto y lo acepté, y el Señor hizo Su obra en mí. Él me ha cambiado y ha cambiado mi actitud. Él está trabajando en nuestras vidas. Qué gozo y qué bendición.”

Aquí otra mujer que dice,

“Actualmente estoy haciendo el reto de 30 días con mi esposo. Ha sido una gran bendición. Me he dado cuenta que por yo ser tan negativa he sido la principal fuente de la tensión y del estrés en la casa. Ahora que estoy alentando y expresando amor, mi esposo ha expresado lo enamorado que está de mí, verbalmente y con sus acciones. Gracias por crear este reto. Es una lucha a veces, pero vale la pena luchar.”

Esto me recuerda, por cierto, y no tengo este frente a mí, pero la mujer que había dicho que le estaba yendo bien hasta esta mañana cuando nos envió el correo electrónico, dijo: «Le dije que era un niño quejón esta mañana.» Ella dijo: «Supongo que eso no cuenta.» Esa no es la idea. Será una lucha a veces. Tú dirás: «¿Qué debo hacer si lo echo todo a perder?» Bueno, empieza de nuevo. Te levantas y sigues adelante.

Otra mujer dijo,

“Recibí un email de una amiga y el título decía “Reto de 30 días”. Comencé el reto de inmediato. Fui donde mi esposo ese día y le dije: «Te amo, y puede que no parezca, pero no importa lo que pase, estoy de tu lado». Él respondió con un beso en mis labios y un abrazo fuerte y cariñoso. Mis palabras y su respuesta generaron una nueva perspectiva sobre nuestro matrimonio y un nuevo entendimiento de lo que una esposa debe ser para su esposo”.

Entonces esta mujer nos cuenta que Dios empezó a hacer grandes cosas como resultado de esto. Ella dijo,

“Acabo de terminar el reto de los 30 días. Noto que mi bondad y aliento hacia mi esposo han ablandado su corazón. Dios ha suavizado mi corazón también y me ha permitido refrenar mi lengua de hablar mal acerca de mi esposo. Como resultado de ello, mi esposo se está convirtiendo en un líder espiritual. El otro día me dijo que teníamos que comenzar a orar juntos por un vecino en particular. Esto fue muy alentador para mí, poder ver su liderazgo en el hogar.”

Estoy pensando en una conversación que sostuve con una amiga acerca de una amiga en común, hace unos días, que trabaja en un hospital. Ella es una mujer que no está casada, pero ella trabaja alrededor de muchas mujeres que atacan a sus esposos. Ella dijo que había hablado con algunas de estas mujeres, de las cuales algunas no son creyentes, y las ha animado a tomar el reto de 30 días.

Luego ella se acerca de nuevo y les pregunta: “¿Cómo te va? ¿Lo estás haciendo?” Hace una gran diferencia, no solo en la relación con tu pareja, sino también en todo el ambiente que te rodea porque la crítica es tan tóxica y el estímulo edifica no sólo a tu esposo, sino también a las personas que te rodean.

Una más aquí:

“Dios ha usado el reto de 30 días y el reto de 31 días de oración por el esposo para transformar mi vida. Estoy sorprendida de cómo ha cambiado mi forma de pensar con estos dos recursos. Soy una esposa diferente y una cristiana distinta a causa de esos dos retos”.

Bueno, estos son solo algunos de los muchos, muchos, muchos correos electrónicos que podría leerte. Pero quiero animarte, ya sea que lo hayas hecho antes o si nunca lo has hecho, a considerar este reto si eres una mujer casada, para los próximos 30 días.

Así es como va: por los próximos 30 días no puedes decir ninguna cosa negativa acerca de tu esposo, ni a él, ni a ninguna otra persona. Y como seguro seguirás viendo estas cosas negativas, podrás hablar sobre ellas al Señor, pero no le digas nada a él.

Por los próximos 30 días pídele al Señor que te ayude cada día a decir algo a tu esposo y sobre tu esposo a otra persona; algo que aprecias o que admiras. No tiene que ser algo extraordinario o grandioso, pero cuando lo pienses, dilo. Y díselo a alguien más.

Sé que tenemos algunas viudas que están escuchando el programa hoy; y mujeres que estuvieron casadas pero que ahora están divorciadas o viven solas; o mujeres que nunca se han casado. Son mujeres en diversas etapas que darían cualquier cosa por tener un esposo al que alentar.

Así que les diré a ustedes mujeres que sí tienen esposo: evaluando su matrimonio, en una escala del 1 al 10, puede que ahora les luzca como un -2. Esto no necesariamente va a cambiar su matrimonio de la noche a la mañana. Pero sí creo que en 30 días este reto te va a cambiar a ti. Te dará una perspectiva diferente, y puede cambiar a tu esposo. Dios puede cambiar a tu esposo, mientras abonas la tierra del corazón —de su corazón— con palabras de aliento y de afirmación, de aprecio y de admiración. ¡No te irá mal!

Ahora bien, el reto dura 30 días. Pero eso no significa que tienes que parar al finalizar los 30 días. Yo estaba hablando en una conferencia hace un tiempo. Lanzamos este reto y al día siguiente yo estaba con la esposa del pastor almorzando en un restaurante y nos encontramos con dos de las mujeres que habían estado en la conferencia.

Ellas dijeron: «Nuestros maridos están tan entusiasmados con este reto.» Y dijeron: «¡Pero nosotras les dijimos que sólo dura 30 días!» Bueno, ese no es el punto.

No tienes que decirle a tu esposo que estás haciendo esto. Él sabrá, sobre todo si no has tenido el hábito de hablarle con palabras de aliento. Verás como ese hombre florece con el aliento y con las palabras que ministran gracia al que las escucha.

Carmen: Nancy Leigh DeMoss va orar con nosotras en un minuto. ¿Te gustaría tomar este reto? Visitawww.AvivaNuestrosCorazones.com y obtén el “Reto de 30 días para los esposa s”. Si estás pensando que el reto de 30 días parece difícil, ora con Nancy por la fortaleza para servirle a tu esposo en esta área tan importante. Espero que estés lista para este reto que ha transformado a tantos matrimonios.

Bueno, ¿qué es lo que realmente significa amar a tus hijos? Aquí veremos algunas maneras prácticas de mostrarles tu amor, en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Ahora volvamos con Nancy.

Nancy: Gracias, Señor, por estas mujeres que son sensibles a Ti y a Tu Palabra. Oro por las esposas, no sólo las que nos escuchan hoy, sino las que nos escucharán en el futuro a través de la radio o del internet. Oro por que haya un viento fresco de aliento en estos matrimonios.

Sé que hay muchas esposas escuchando que necesitan recibir aliento también. Pero, Señor, Tu Palabra dice que si regamos agua en otros, vamos a ser regadas nosotras mismas. Eso puede regresar a nosotras de diversas maneras.

Pero te pido que nos des la gracia para dar y bendecir, para alentar y fortalecer con nuestras palabras, incluso si no recibimos nada a cambio. Pero lo que sí sabemos que vamos a recibir es que será agradable a Ti y habremos amado bien.

Señor, te pido que le des gracia a las mujeres durante estos próximos 30 días. Sé que el enemigo quiere conseguir que ellas digan cosas negativas o críticas o se olviden de alentar. Pero yo oro por que les des gracia y que les permitas continuar en este reto.

Señor, yo sé que hay otras que pueden aplicar esto en otras relaciones, tal vez hay alguien en el trabajo, o un padre, o un hermano, alguien que necesita la gracia del aliento. Yo oro para que ministremos gracia y reflejemos a los demás el corazón y el amor de Cristo a través de esas relaciones.

Pero sobre todo, sobre todo oro por estos matrimonios, Señor, te pido que seas Tú que los riegues, que los nutras y que cultives en ellos el amor de Cristo en cada matrimonio representado hoy en nuestra audiencia. Te lo pedimos en el nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

1 – El Señor es mi pastor

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: Jehová es mi pastor

1 – El Señor es mi pastor

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

http://www.porgracia.es/

M14 – Permitiendo que Dios moldee a tu esposo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El hermoso diseño de Dios para la mujer – Viviendo Tito 2:1-5

M14 – Permitiendo que Dios moldee a tu esposo

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/permitiendo-que-dios-moldee-tu-esposo/

Carmen Espaillat: Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: Amigas, si sus hijos las ven cortar los ojos a sus esposos y hablar de ellos con irritación, no se sorprendan entonces cuando esos niños sean adolescentes y también te corten los ojos y te hablen a ti con el mismo tono irrespetuoso. Debes modelar respeto y amor a los demás, a sus hijos de manera muy particular.

Carmen: Esto es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Es tu matrimonio perfecto? Bueno, sé que la respuesta es no, porque no existe tal cosa como un matrimonio perfecto. Aprende hoy cómo honrar a Dios en medio de tu matrimonio imperfecto. Esto es parte de una serie llamada El hermoso diseño para la mujer: Viviendo Tito 2:1-5 .

Nancy: Vi a la señorita Dorothy en la iglesia hace unas semanas y le dije, “Estoy trabajando en una serie sobre Tito capítulo 2 y estaré enseñando sobre la importancia de que las mujeres jóvenes amen a sus esposos”.

Ahora, deben saber ustedes que la señorita Dorothy tiene 80 años de edad y tiene mucha sabiduría y ama la Palabra de Dios.

Ella me dijo: “Tengo una cosa que decir sobre el tema.”

La observé con mucha expectativa, como esperando atrapar la joya de sabiduría que estaba a punto de salir de sus labios sobre este tema de las mujeres amando a sus maridos.

Ella me dijo: “La marcha nupcial es tu camino a la muerte”. Y explicó, “Lo que quiero decir es ‘la muerte del YO’”.

¿No es cierto? En cierto sentido, cuando hablamos de amar al cónyuge, estamos hablando de morir a nosotros mismos, y de una vida que se vive en la cruz, el único lugar donde un matrimonio realmente puede funcionar.

Al continuar en esta discusión sobre lo que significa que las esposas amen a sus esposos, considero importante que tú reconozcas queambos son pecadores. Si en tu matrimonio se va a manifestar el tipo de amor que Dios da, entonces ambos deben darse cuenta de que son dos pecadores en necesidad de la gracia de Dios.

Resulta fácil para las mujeres comparar a sus esposos con cualquier otro hombre que les parezca más maduro espiritualmente. Sé que hay mujeres que ven algunos de esos hombres y piensan, “Sería mucho más fácil si yo estuviera casada con alguien así”.

Ahora, ese otro hombre puede ser más maduro espiritualmente que tu esposo. Pudiera ser que tu esposo ni creyente sea; pero, estoy convencida de que no hay ningún hombre ni ninguna mujer con quien resulte fácil estar casado. Ese es el meollo del asunto.

Pudieras voltear a ver estos otros hombres y decir: “¡Son tan santos!”. Y sí, pudieran serlo. Pero no hay un ser humano con quien resulte fácil estar casado.

A veces cuando escuchas a tu pastor hablar, pudieras pensar, “¡Oh su esposa ‘está hecha’; no tiene problemas!” Pero ellos tienen problemas por resolver dentro de su matrimonio. Son dos seres humanos, por lo tanto son dos pecadores caídos en necesidad de la gracia de Dios.

Quiero decirles que el mejor matrimonio no es otra cosa que dos pecadores continuamente humillándose a sí mismos, conscientes y dispuestos a ir a la cruz en busca de la gracia de Dios. El mejor matrimonio no se da por sí solo con facilidad, no sucede alejado de la cruz.

Encontré una cita de Charles Spurgeon, que pienso se aplica tan bien a este tema del amor de las esposas por sus esposos. Spurgeon dijo,

“Aquel que crece en gracia recuerda que no es otra cosa más que polvo, por lo tanto no espera que sus hermanos cristianos sean algo más que eso (incluyendo a su pareja). Pasa por alto 10,000 faltas en ellos, porque sabe que su Dios pasa por alto 20,000 de las propias. No espera perfección en la criatura, y por ende no se desilusiona cuando no la encuentra.”

¿No es esa una perspectiva útil al pensar en tu pareja? Sí, él tiene 10,000 defectos, pero Dios te ha perdonado unas 20,000 faltas a ti. Y si tú no esperas perfección en la criatura, entonces no vas a sufrir decepción al encontrar algo menos que perfección.

La humildad es un asunto muy importante en un matrimonio que ha de mostrar amor constante. Ese matrimonio extiende misericordia, asume lo mejor, no juzga los motivos, se hacen concesiones uno hacia el otro y no tiene la expectativa de que su pareja sea perfecta, espiritualmente hablando.

Recuerda que las fortalezas de tu esposo y sus debilidades son exactamente lo que Dios sabía que tú necesitabas para transformarte en la mujer que Él quiere que tú seas y viceversa. Tus fortalezas y tus debilidades son lo que Dios sabía que tu esposo necesitaba para convertirse en el hombre que tiene que ser.

A pesar de lo que hayan sido sus fracasos o sus pecados, recuerda que tu respuesta crítica y dura, o tus tácticas no amorosas, no son otra cosa que pecados. ¿Lo entiendes? Independientemente de qué clase de pecados o fallas él haya cometido, no deja de ser pecado en ti si respondes a sus fracasos de manera crítica, áspera o con desamor.

He visto tantas mujeres pecar con sus lenguas al hablar de los pecados de sus esposos. He visto mujeres continuamente derribar a sus esposos. Y no es su intención, pero de hecho lo hacen, y destruyen el corazón de su matrimonio con una lengua o con un espíritu crítico o negativo.

Alguien de otro ministerio compartió conmigo una carta que recibieron, la cual siento que es apropiada compartir en este caso.

Esta persona dijo: “. . . Cuando usted dijo que nuestras palabras son como punzones, realmente me golpeó. Hubo un tiempo en el que yo intentaba que así lo fueran. Un punzón es una herramienta [dijo esta esposa], y así eran mis palabras. De alguna manera pensé que como mujer yo debía tomar este enorme pedazo de hielo deformado, conocido como mi esposo, y esculpirlo en algo más agradable.

Así que tomaba mi punzón y esculpía las asperezas y las imperfecciones de este bloque de hielo. [Ella usaba sus palabras para hacer esto]. No comprendía por qué el punzón no estaba haciendo su trabajo. Mis palabras no estaban siendo escuchadas. Quizás tenía que esforzarme más o buscar un punzón más grande. ¿Por qué este bloque no toma forma?”

Tarde o temprano algunas mujeres suelen tomar un soldador, y solo terminan con hielo derretido. Puede ser peligroso tratar de esculpir una creación ajena a la cual no te corresponde a ti darle forma.

Ruth Graham, la esposa de Billy Graham, dijo que fue un día grandioso cuando ella comprendió que no era su labor cambiar a su esposo. Ella dijo, “Mi trabajo era amar a Billy, y el trabajo de Dios es cambiarlo.”

Eso es un buen lema para mantener en tu matrimonio. Tu trabajo es amar a tu esposo. El trabajo de Dios es cambiarlo.

¿Te encuentras usando palabras como punzones, tratando de dar forma y de moldear a tu esposo? Tal vez hasta has sacado el soldador y has socavado, y socavado, minado; reduciéndolo, en algunos casos, hasta la nada.

Si te encuentras identificada con ese testimonio, tal vez ahora necesites simplemente decir, “Señor, perdóname. He pecado contra ti. He pecado contra mi esposo con mis palabras, con mi espíritu crítico y condenatorio—siempre tratando de cambiarlo en vez de amarlo incondicionalmente y de permitirte que Tú lo cambies”.

Elisabeth Elliot, quien ha tenido una gran influencia en muchas de nuestras vidas, sabe mucho acerca del matrimonio. Ella ha estado casada en tres ocasiones. Dios se llevó a sus dos primeros esposos a través de la muerte.

Ella ha escrito y hablado tantas palabras sabias sobre el matrimonio, pero creo que esta cita en particular es útil. Ella dijo,

“Una esposa, si es muy generosa, quizás permita que su esposo cumpla un 80% de las expectativas de ella. [Y conste, esto ella lo califica como un buen matrimonio.] Siempre habrá un 20% que a ella le gustaría cambiar. E insistirá en ello durante todo su matrimonio, sin lograr reducirlo gran cosa. Pudiera, en cambio, simplemente decidir disfrutar del 80% y ambos serán muy felices.”

Palabras sabias, ¿no?

Es tan fácil señalar sus fracasos, sus defectos, sus deficiencias. La pregunta no es, “¿Tiene fallas tu esposo, tiene defectos o deficiencias?” Claro que los tiene. La pregunta es “¿Lo vas amar a pesar de ello?”

Déjame animarte—aunque sé que ustedes entienden esto mejor que yo (aquellas que están casadas), pero es muy fácil perder la perspectiva correcta. Permítanme animarles a no hacer un gran evento sobre los pequeños detalles que quisieras cambiar.

Y a la vez permítanme animarles a hacer un gran alboroto sobre los llamados “pequeños detalles”—que son cualidades positivas. ¡Hagan una fiesta sobre eso!

No solo lo pienses. Dígalo ¡Dígalo!, “Gracias, te aprecio y admiro por esto. Te amo. Gracias por escogerme”. ¡Diga las palabras!

Muchísimas esposas llegan a pensar y a sentir estas palabras; pero no las dicen.

Pudieras decir, “Yo quisiera que mi esposo me dijera esas cosas a mí”. Dios no te está llamando a ser responsable por tu esposo. Te está llamando a cumplir con tu responsabilidad de amar a tu esposo.

Así que como lo hemos venido haciendo en otros programas de esta serie, permítanme hacerles unas cuantas preguntas para hacerlo más personal.

• ¿Pasas más tiempo pensando de manera crítica sobre tu esposo u orando por él? Sé honesta. ¿Hacia dónde divagan tus pensamientos con mayor frecuencia? ¿A criticarlo? O, ¿a llevarlo delante del Señor, intercediendo a su favor? ¿Qué tan seguido le hablas palabras de admiración y afirmación a tu esposo?

Una mujer dijo que cuando asumió el reto de motivar a su esposo, ella se dio cuenta que si uno tiene pensamientos de aliento sobre su esposo, eso la convierte en una motivadora. Pero también se dio cuenta de que no eres una persona que alienta si no ofreces las palabras de aliento.

• ¿Te enfocas más en los éxitos y en las cualidades positivas de tu esposo, o en sus debilidades y fracasos—las cosas que deseas ver cambiar?

• ¿Amas, aceptas y admiras a tu esposo tal cómo él es?

Eso no significa que todo acerca de él sea digno de aceptar y amar. Pero, ¿Acaso siente él que necesita pasar por una transformación total para que tú le ames, le aceptes o le respetes?

Es asombroso cuando ves a alguien a través de los ojos del amor, lo ves muy diferente a como lo ves con ojos de crítica y de juicio. He escuchado a mujeres describir a sus esposos de formas que nadie quisiera vivir con ese hombre—claro esas personas que no viven con él, al verlo piensan: “Ese hombre luce tan generoso, tan buen trabajador o tan amable y considerado.”

¿Por qué será que otros ven cualidades en él, pero la mujer que está casada con él no las ve? Seguramente no es porque esas cualidades no estén presentes, sólo que ella lo observa a través de unos lentes de crítica y de juicio.

Insisto, las otras personas no saben todo lo que tú sabes, pues tú vives con él; y, desafortunadamente, mostramos nuestro peor lado hacia el otro en el hogar. Eso es parte de la vida en familia; el amarnos y aceptarnos los unos a los otros a pesar de conocer lo peor de cada uno.

Aquí otra pregunta:

● ¿Eres tan rápida para disculpar a tu esposo como lo eres para disculpar a otros hombres en tu iglesia, en tu trabajo o huéspedes en tu casa?

Es muy triste ver como mucha gente trata mejor a sus huéspedes que a su pareja. Recientemente yo estaba en una tienda y vi a una pareja de esposos. Desconozco el inicio de la discusión, coincidí con ellos cuando ya habían comenzado la polémica. Obviamente él había hecho algo que a ella le molestó y ella le estaba haciendo pagar su error con su tono de voz.

Ellos se esforzaban por ser discretos al respecto, pero era imposible mantenerlo discreto. No gritaban; era muy tranquilo, pero se sentía la tensión.

Claro, yo ignoraba lo que había precipitado ese momento, pero recuerdo haber visto a la mujer tomarlo como un rehén por lo que él había hecho o dicho (o por no haber hecho o dicho algo), y recuerdo haber pensado, “Suéltalo, déjalo ir. ¿Qué puede haber sido tan importante que no puedas dejar libre?”

• ¿Debes tener la última palabra? ¿Necesitas ganar cada asunto? ¿Tienes que demostrar que tienes la razón? ¿No puedes pasar esto por alto por amor a una relación que merece ser atesorada y protegida?

• ¿Siente tu esposo que él tiene la libertad de fallar sin temor a ser criticado o rechazado?

Escucha, cuando tu esposo falla, ¡él lo sabe! Y tiene un montón de otras personas en el trabajo u otra parte que se lo dirá.

El esposo de mi amiga Kim es pastor. Él nos decía el otro día lo mucho que significa para él que ella lo anime y lo aliente. Él dijo que ella es honesta, pero que también puede contar con que ella lo anima y lo alienta con entusiasmo. Ese es un gran rol para desempeñar como esposa.

Cuando tu esposo comete errores, ¿se lo estrujas en la cara? ¿Serás la persona que se lo señala? O, ¿serás la persona que tratará de levantarlo?

Ahora bien, no estamos hablando en un mundo ficticio, irreal en el que se pretende que no hay faltas ni errores, donde no hay problemas o asuntos por resolver. Estas cosas son reales, sí existen.

Pero en medio de esta realidad, te pregunto, ¿tratas a tu esposo de la misma manera amorosa, alentadora, positiva, constructiva con que tratarías a una visita en tu casa que lucha con lo mismo?

● ¿Alabas y hablas bien de tu esposo cuando hablas con otros acerca de él?—¿qué tal con tus hijos?

Amigas, si sus hijos las ven cortar los ojos a sus esposos y hablar de ellos con irritación, no se sorprendan entonces cuando esos niños sean adolescentes y también te corten los ojos y te hablen a ti con el mismo tono irrespetuoso. Debes modelar respeto y amor a los demás, a sus hijos de manera muy particular.

¿Cubres sus faltas? No insinúo que el pecado debe ocultarse, pero, ¿tienes un corazón quiere exponer el pecado, o que más bien quiere proteger?

Ahora, hay circunstancias que cuando suceden dentro de un matrimonio, o cuando un esposo está pecando en ciertas formas (o quizás la esposa), se necesita recurrir a las autoridades si la ley se ha infringido. Dios ha establecido provisión para esos casos.

Habrá otras ocasiones, cuando la ley de Dios sea quebrantada, en que irás a tu pastor o a los líderes, o a la autoridad espiritual. Si se maneja a la manera bíblica, no es falta de amor.

Cuando lo haces, cuando buscas consejo, ¿lo haces de una manera que trata de exponer y destruir a tu esposo, tratando de que otros vean lo malo que es tu esposo, solo porque tú has visto lo peor? O acaso, ¿es tu meta hacer lo que hicieron los hijos de Noé, cuando vieron a su padre en un estado de embriaguez?

Entraron de espaldas, y lo cubrieron para no exponer su desnudez y su vergüenza. Protege a tu esposo de esta forma.

Y por cierto, sé que tenemos muchas oyentes solteras. No obstante este pasaje se puede aplicar a mujeres en cualquier etapa de la vida.

También tenemos oyentes solteras que nunca se han casado. Si Dios está por traer un esposo a tu vida algún día, permíteme decirte que puedes amar muy bien a tu futuro cónyuge, por medio del tipo de relación que guardes con los hombres desde ahora, y desarrollando patrones amorosos y respetuosos para relacionarte con los hombres en tu vida.

Tenemos también viudas aquí escuchándonos. Permítanme animarlas a imitar a muchas otras viudas a hablar bien de sus exesposos y a mostrar respeto por su memoria.

Mi madre hace un trabajo impresionante con ello con relación a mi papá. Nunca la he escuchado hablar una palabra de crítica acerca de mi papá, jamás, no recuerdo haberlo escuchado nunca.

No es que no existieron detalles que ella bien pudiera haber señalado. Pero ella le guarda respeto con sus palabras aun después de casi 30 años de viuda.

Y las divorciadas—esto les puede resultar un poco más difícil a ustedes, pero si han de hablar de sus ex esposos, hablen bien de ellos. No los destruyan. Tu ex esposo es un hombre creado a imagen de Dios.

Puede que no sea un creyente. Pudo haber cometido cosas horrendas. Pero no lo destruyas.

Y a todas las mujeres— ¿qué debes hacer si no amas a tu esposo de la manera que hemos descrito?

Primero, ponte de acuerdo con Dios. Admítelo. Confiésalo. No pongas excusas.

Es difícil amar a la gente. Tú también eres difícil de amar. Yo soy difícil de amar. Todos somos imposibles de amar fuera del amor de Cristo. Si hoy tienes la convicción de que realmente no amas a tu esposo, confiésalo como pecado.

Y pídele al Señor que te dé amor para tu esposo.

“Dios es amor” (1 Juan 4:8, 16). “El amor viene de Dios” (1 Juan 4:7 NIV). “El amor es fruto del Espíritu Santo” (Gálatas 5:22).

Reconoce, “Señor, no puedo amar a este hombre en mis propias fuerzas.” No importa que tan maravilloso sea tu esposo, no lo puedes amar por ti misma; en la forma cariñosa y afectiva que hemos venido describiendo aquí.

Comienza a invertir en tu esposo con tus palabras, con tus acciones, siendo considerada y amable con él. Puedes aprender a amar a tu esposo; en la medida que inviertes en él, ese amor crecerá.

Cité a Charles Spurgeon, uno de los más grandes predicadores en la historia del Siglo XIX. Lo cité al inicio de esta transmisión. Él escribió un tributo a su esposa, Susana, y quiero ir cerrando con este tributo. Él dijo,

“Ella se deleita en su esposo, en su persona, en su carácter, en su afecto hacia ella; él no solo es el más importante ser humano, sino que sus ojos, lo es todo en todo. El amor de su corazón le pertenece a él y solo a él. Él es su pequeño mundo, su paraíso, su tesoro escogido. A ella le place fundir su individualidad en él. No busca reconocimiento para ella; el honor de él se refleja en ella, y ella se regocija en ello; ella defenderá el buen nombre de su esposo hasta con su último aliento, él está a salvo cuando a ella se le permite hablar por él… Aun en su forma de vestir ella piensa en él y no considera nada hermoso que a él no le agrade.

Él tiene muchos objetivos en la vida, algunos de los cuales ella no entiende muy bien; pero ella cree en todos ellos, y le es un deleite hacer cualquier cosa a su alcance para promoverlos. Esta mujer, como una verdadera esposa, se da cuenta del modelo de una relación de matrimonio, y pone de manifiesto lo que nuestra unión con el SEÑOR debe ser.”

Ahora, tu esposo quizás no sea tan elocuente—probablemente no es tan elocuente como Charles Spurgeon. Pero aun así, ¿puede él decir que te deleitas en él? ¿Que estás enamorada de él? ¿Que lo disfrutas?

Eso no es la descripción de un amor egoísta. Es el amor que en tu matrimonio reflejará a otros lo que el “ser uno” con el Señor debe ser.

Al concluir hoy, quiero compartir con ustedes un tributo más. Hace muchos años atrás, mi papá, Art DeMoss, contrató un asistente. Cuando ese joven llegó a trabajar con papá, mi mamá —la otra Nancy DeMoss (la primera Nancy DeMoss)— le escribió una carta al asistente, para darle un poco de información privilegiada sobre mi papá, el hombre quien iba a ser su jefe.

A continuación algunos extractos de la carta que mi madre escribió acerca de mi padre, Art DeMoss. Ella dijo,

“Aunque yo no comparto estas cosas en público por razones obvias. Estoy casada con un hombre único, en verdad—uno que es piadoso y a la vez un genio, totalmente comprometido en hacer la voluntad de Dios (a cualquier precio), completamente digno de confianza, muy transparente, un esposo y padre devoto (¡y también entusiasta!). Alguien que estimula el crecimiento en todos nosotros (ya que constantemente se reta a sí mismo para crecimiento mental y espiritual), es un amigo fiel, y ¡es un ser tan lleno de amor que en ocasiones no es posible recibirlo todo!

Aunque él es todo lo que he descrito (¡y mucho más!), él es extremadamente humilde.

Creo que esto me hace parecer ingenua o poco realista, o totalmente parcializada. . . pero, después de 21 años de vivir con este hombre, realmente creo que soy la mujer más bendecida en el mundo.

Hace algunos años la autora, Helen Kooiman me preguntó si podía escribir una historia sobre mí para incluirla en su libro sobre mujeres que han alcanzado algo para Dios. Le respondí que, después de orar, sentía que no pertenecía en ese libro. Le comenté que me veía más bien, a mí misma, como una mujer detrás de un gran hombre. Posteriormente me llamó para decirme que le había dado una buena idea para otro libro y pensaba llamarlo “Siluetas: Mujeres detrás de grandes hombres”. Gozosamente acepté formar parte de ese libro.

Esa historia [dijo la señora DeMoss] realmente ilustra mi propia vida. Hace ya mucho tiempo, de manera voluntaria y alegremente intercambié mi propia carrera y mis logros personales por un rol de apoyo a Art. Y Dios ha hecho que ese intercambio sea totalmente satisfactorio en todos los aspectos.”

Esas son palabras de una mujer que ama a su esposo, que lo ama bien. Esa carta se escribió en agosto de 1979. Menos de dos semanas después —mi madre tenía 40 años de edad y mi padre de 53— él sufrió un paro cardiaco. Pasó a la presencia del Señor en un instante.

Asegúrate de pronunciar las palabras. De hablarlas. De afirmarlas. Dilas a tu esposo. Dilas de él a otros, mientras Dios te de aliento para hablar y a él para escucharlas y conocer lo que hay en tu corazón .

Carmen: El tiempo que tienes para compartir con tu esposo, aunque sea un esposo imperfecto, es un verdadero regalo. Nancy Leigh DeMoss te ha estado ayudando a reconocer la oportunidad que tienes hoy de hablar palabras de aliento a su vida.

Es una de las cosas más poderosas que podemos hacer como mujeres. Las mujeres tenemos mucho poder dado por Dios para influir en los que nos rodean, sin dejar de ser humildes, femeninas, y respetuosas. Espero que explores lo que significa ser una mujer verdadera y que experimentes el poder y la belleza de someterte a Dios en todas las áreas de tu vida. Tenemos material disponible para ti en www.AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Por qué deberías alentar a tu esposo? Escucha razones convincentes en el próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Charles Spurgeon, “Citas de Gracia,” publicación correo electrónico, April 10, 2002, editado del sermón de Spurgeon “Fruto Maduro,” #945. (Citado en Feminine Appeal, 30).

Elisabeth Elliot, Love Has a Price Tag (Ann Arbor, Mich.: Servant Books, 1979), 97.

John MacArthur, Comentario de Tito, 87.

Permisos de publicación autorizados del Ministerio Aviva Nuestros Corazones para Alimentemos El Alma

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¡Prepárense! Porque Cristo viene pronto!

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¡Prepárense! Porque Cristo viene pronto!

Josías Grauman

Josías Grauman

Josías es licenciado en idiomas bíblicos por The Master’s University y con Maestría en Divinidad por The Master’s Seminary. Sirvió durante cinco años como capellán del Hospital General de Los Angeles (California), y sirvió como misionero por dos años en la Ciudad de México. En la actualidad , está encomendado como anciano de la iglesia Grace Community Church donde sirviendo en el ministerio hispano. Josías y su esposa Cristal tienen tres hijos.

https://www.gracechurch.org/espanol

¿Cómo es una MUJER de DIOS?

Teología Express

¿Cómo es una MUJER de DIOS?

Will Graham

🎥 Vídeo: ¿Cómo es una mujer de Dios?
👤 Hermano: Will Graham
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¿Cómo es una MUJER de DIOS?, Mujer de Dios, Mujer bíblica
Dios les bendiga. Soli Deo Gloria