24/27 – Enfocadas en lo eterno

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

24/27 – Enfocadas en lo eterno

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El fruto de un árbol aparece a medida que éste recibe nutrientes y crece. Se va formando de adentro hacia afuera. Algo parecido ocurre con nuestra vida espiritual. Por lo tanto, el intentar hacer buenas obras separado de una relación con Dios es semejante a tratar de pegarle una fruta a un árbol muerto.

Cuando descubres un nuevo consejo de belleza, ¿verdad que te gustaría compartirlo? Estás a punto de escuchar cómo cultivar la belleza que no se desvanece con los años y al terminar el programa de hoy desearás enviarle a una de tus amigas esta transcripción de Aviva Nuestros Corazones. A continuación escuchemos a Nancy Leigh De Moss en la voz de Patricia de Saladín compartiendo la serie La mujer contra-cultural, basada en Proverbios 31.

Nancy Leigh DeMoss: ¿Alguna vez te has preguntado cómo era la apariencia de la mujer virtuosa? ¿Te la puedes imaginar? Creo que si pensamos en ello, probablemente todas tenemos la imagen de que era una mujer físicamente bella. Quizás lo era, pero ¿sabes qué?, en realidad no tenemos la certeza.

De hecho, aquí no estamos hablando de una mujer en particular, sino de una mujer que personifica a esa mujer con un carácter cuya combinación de rasgos y cualidades son los de una mujer que camina con Dios.

Creo que por eso no encontramos nada en Proverbios 31 que nos diga cómo se veía esta mujer. No encontramos una descripción de sus características físicas. No sabemos si ella era alta o bajita, gruesa o delgada. En fin, no sabemos su aspecto. Sin embargo si conocemos su belleza interna, una belleza que el mundo no puede dar, aquella que no encontraremos en las portadas de las revistas.

Así que, en toda la porción del pasaje que hemos estado estudiando en el transcurso de estas últimas semanas, la apariencia física de la mujer virtuosa nunca se menciona. Su atractivo y su belleza surgen por completo de su corazón, forman parte de su carácter.

Hoy estaremos estudiando el versículo 30 que sí menciona el aspecto de la hermosura. Pero no se refiere a ésta de la manera que lo hace el mundo. Proverbios 31:30 dice: “Engañosa es la gracia y vana la belleza”.

Esta mañana busqué la palabra “engañosa” en uno de mis libros de referencia y algunos de sus sinónimos son: fraude; algo que no vale nada; algo que es falaz. Así que el encanto por sí solo, aislado de un carácter piadoso, es una farsa. Es simplemente una fachada.

Estos sinónimos me traen a la memoria ese versículo en Proverbios capítulo 11 versículo el 22 que dice: “Como anillo de oro en el hocico de un cerdo es la mujer hermosa que carece de discreción”. Ella es una imitación. Ella tiene un encanto físico, una belleza externa, pero es un fraude. No es lo auténtico.

Como tiene una belleza externa, es como si le colocaran una alhaja en el hocico a un cerdo. ¡Pero continúa siendo un cerdo! No importa lo que le hagas a una mujer aparentemente bella, si en su interior tiene un corazón de un cerdo, entonces no es realmente hermosa.

“Engañosa es la hermosura,” dice el pasaje, “y la belleza es pasajera” (refiriéndose a esa belleza externa). Lo que quiere decir, es que no perdura. Seguramente ya estás enterada de esto si pasas de los 40 años de edad.

Yo hago un esfuerzo por arreglarme en las mañanas, pero cuando llega la tarde me siento desaliñada. La belleza pasa. Aunque logres verte bella temprano en la mañana, no lograrás que dure todo el día. Lo que quiero decir es que pasará no importa cuánto maquillaje o cuánta laca te pongas. Y ni pensarlo con el paso de los años. Eso es lo que sucede con la belleza externa.

“Pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada”. Esta segunda parte del versículo nos ofrece un gran contraste. ¿Te das cuenta? Refiriéndose al encanto, a lo externo, a la belleza externa… Dice que “Engañoso es el encanto y pasajera la belleza (NVI)….” Y es aquí donde encontramos la contraposición. “Pero la mujer que teme al Señor…”

Eso me deja entender que puedes ser una mujer con una relación reverente hacia el Señor y no necesariamente tener una belleza externa. Así que si te dan a escoger, ¿cuál de las dos cosas sería más importante para ti? Es posible que digas: “Me gustaría tener las dos cosas.” Bueno eso es lo que el mundo nos dice. Pero debes saber que si te enfocas en obtener la belleza externa, estás invirtiendo en algo que no es duradero y que en sí mismo no es particularmente significativo.

Dios creó la belleza. No hay nada pecaminoso en ser hermosa. Tampoco es pecaminoso que te vistas de forma que resulte atractiva para tu esposo. Pero ten en cuenta que si en eso es en lo que te mantienes enfocada, estás invirtiendo en algo que no permanece.

No importa el éxito que tengas en el asunto de la belleza exterior, si no te esfuerzas en lo interior— tu espíritu, tu carácter, tus actitudes— estás en el lado perdedor. Una mujer que teme al Señor— esa mujer tiene algo que perdura, algo que es verdadero, algo que tiene mucho valor. Tiene algo que no se desvanecerá.

Creo que la segunda parte de este versículo es la clave del capítulo completo. “La mujer que teme al Señor”.

A propósito, ¿recuerdas dónde empezó el libro de Proverbios? Nos encontramos ahora en el último capítulo, Proverbios 31. ¿Pero recuerdas lo que nos dice Proverbios 1:7? “El temor del Señor es el principio de la sabiduría” Este es el inicio, el punto de partida.

Proverbios es el libro que trata la sabiduría— cómo vivir tu vida sabiamente, cómo ver toda la vida desde la perspectiva de Dios, cómo resolver los aspectos prácticos de la vida de manera sabia. ¿Cuál es el punto de partida para lograrlo? Todo empieza con el temor del Señor.

¿Deseas saber cómo criar a tus hijos? ¿Deseas saber cómo amar a ese esposo tan difícil? ¿Deseas saber cómo ordenar tus prioridades? El libro de Proverbios abarca todos estos temas. ¿Cómo empezar? El punto de partida es el temor del Señor.

Si no eres una mujer que teme al Señor, entonces en última instancia tus esfuerzos por ser una mujer piadosa son como los de aquella persona que toma un palo, lo entierra y luego le pega frutas, por ejemplo melocotones, y dice: “Ahí está, ya tengo un árbol de melocotones.” Realmente no tienes un árbol de melocotón. Lo que tienes es un palo enterrado en la tierra con algunos melocotones pegados a él.

Como mujeres cristianas, algunas de nosotras somos semejante a ese palo enterrado en el suelo con tan solo unas cuantas conductas o comportamientos cristianos pegados a él. Si no cultivas una relación con Dios que sea realmente espiritual; si tus raíces no profundizan en tu relación con Dios; si no tienes el amor de Dios y la reverencia hacia Dios recorriendo por tus venas, entonces el fruto que surge no será un fruto espiritual.

Una vez que hayas desarrollado el temor del Señor en tu vida te darás cuenta que no es tan difícil llevar fruto. Llegará— no de manera natural, sino sobrenaturalmente. El fruto viene si estas ocupándote de las raíces de tu relación con Dios. En eso consiste ser una mujer con temor de Dios.

¿Significa esto que le tiene miedo a Dios? Bueno en cierto sentido deberíamos tenerle miedo a Dios. Algún día en Aviva Nuestros Corazones me encantaría hacer una serie sobre lo que significa temer al Señor. Sabemos que de acuerdo al libro de Proverbios, el temor del Señor se refiere a tener una confianza reverente en Dios, a no tomar Su Nombre en vano, a no tomarlo a la ligera, sino a tener este tipo de reverencia, este tipo de asombro ante Dios.

Juntamente con esa confianza reverente viene el aborrecimiento de la maldad. Amar a Dios es aborrecer todo lo que Dios aborrece. Así es que esto es lo que queremos decir cuando nos referimos a una mujer que tiene temor de Dios. Es una mujer que vive siempre consciente de la presencia de Dios. Vive cada momento y cada aspecto de su vida con la consciencia de que Dios está presente y que sus ojos están en todo lugar contemplando el bien y el mal.

Pienso cuántas cosas en mi vida serían diferentes si viviese todo el tiempo en el temor de Dios, consciente de Su presencia. Cuántas cosas dejaría de decir, a cuántos lugares dejaría de ir, cuántas cosas dejaría de hacer, cuántas cosas dejaría de comer, si estuviera viviendo y caminando con un conocimiento consciente de la presencia de Dios.

Si deseas convertirte en una mujer virtuosa y desarrollar ese sentido de temor de Dios es necesario pasar tiempo con Dios y en Su Palabra. La Palabra te ayudará a desarrollar esa reverencia, ese asombro, y esa confianza en Él, así como, ese aborrecimiento por la maldad. Luego todo lo que tenga que ver con tu vida estará ordenado alrededor de esa consciencia de la presencia de Dios.

El encanto y la belleza física— esas cosas son una ilusión. Son fugaces. Son momentáneas. Pueden atraer pero no duran. Aquello que si perdura es una relación con Dios. Ese tiene que ser el enfoque y la prioridad número uno de tu vida y del a mía si queremos llegar a ser las mujeres que Dios quiere que seamos.

Annamarie: La belleza externa siempre se desvanece; no importa lo que digan los comerciales. Pero cuando desarrollamos una belleza interna, siempre ésta permanece. Esto es lo que nos ha estado explicando Nancy Leigh DeMoss al compartir Proverbios 31. Pronto volverá con nosotros con más de esta enseñanza.

Suponte que llegas a un mostrador de belleza en un centro comercial. Probablemente esperas recibir algunos consejos de maquillaje para luego comprar varios productos nuevos. Imagínate que después de los consejos la representante te los ofrece gratis, sin cargo alguno.

Esta situación es algo parecida al programa de hoy. Has recibido un buen consejo en cuanto a desarrollar la verdadera belleza. Ahora deseamos recomendarte un libro que te ayudara a crecer profundamente en el tema.

El título del libro es “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” . Nancy escribió el libro conjuntamente con algunas de sus amigas como Mary Kassian y Dorothy Patterson. Carolyn Mahaney escribió un capítulo muy útil que trata acerca de desarrollar la verdadera hermosura. El siguiente paso para aplicar lo que has escuchado hoy es leer este libro. Si visitas AvivaNuestrosCorazones.com allí encontrarás como obtenerlo.

Nancy Leigh DeMoss: “Engañoso es el encanto y pasajera (o sea que no dura) la belleza (belleza física eterna); la mujer que teme al Señor (la mujer piadosa) es digna de alabanza”.

La Escritura está diciendo aquí que la verdadera belleza de una mujer radica en ser piadosa. Esto es lo que le aporta valor a su vida y lo que la hace atractiva para Dios y para el tipo correcto de persona. Por lo tanto el punto aquí es que la virtud debe ser tu primer objetivo, no la belleza física.

Esto retoma el tema sobre el cual ya hemos hablando de 1ra de Pedro capítulo 3 versículo 3 donde Pedro dice: “Y que vuestro adorno no sea externo: peinados ostentosos, joyas de oro o vestidos lujosos, sino que sea el yo interno, con el adorno incorruptible de un espíritu tierno y sereno, lo cual es precioso delante de Dios. Porque así también se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos. Así obedeció Sara a Abraham, llamándolo señor, y vosotras habéis llegado a ser hijas de ella, si hacéis el bien y no estáis amedrentadas por ningún temor. (1 Pedro 3:3-6)

Pedro dice que estas mujeres confiaban en Dios y aceptaban la autoridad de sus maridos. En la cultura de hoy, estos versículos como que se nos atoran en la garganta. Si deseamos experimentar el gozo, la plenitud, la paz y la recompensa que Dios tiene disponible para nosotras las mujeres, solo la encontraremos caminando por la vida como mujeres de Dios, mujeres que tienen la belleza descrita en las Escrituras, mujeres con esa belleza verdadera con una belleza espiritual.

¿Y en qué consiste esta belleza? En este pasaje la define como una mujer de espíritu apacible y suave, una mujer que es santa, una mujer que confía en Dios, una mujer que acepta la autoridad de su esposo.

Podrías decir: Pero “¡Vivir así sería miserable!” Pero te diré quién es realmente miserable. Aquellas mujeres que día tras día, por años lo han hecho a la manera del mundo. Lo han hecho a su manera. Se han resistido a la autoridad de Dios. Se han resistido a la autoridad de sus maridos. Y ahora quizás se han divorciado varias veces.

Algunas de las que escuchan hoy este programa han pasado por este arduo camino. Ciertamente ellas podrían decir que: “no vale la pena hacerlo a la manera del mundo”. Han aprendido a través de lecciones muy duras, extremadamente duras. Desearían que algunas de las más jóvenes pudieran aprenderlas sin tener que recorrer el camino por el cual ellas han tenido que pasar.

Ellas podrían decirle a las más jóvenes: “Teme al Señor. Hazlo a Su manera. Es verdad que es difícil, pero las recompensas son estupendas”.

Y hay un pasaje en el Antiguo Testamento en Isaías capítulo 3 que describe, un tipo de mujer diferente. Es la imagen de una mujer que se enfoca en la belleza externa en vez de en el temor de Dios. Y solo quiero leer el pasaje para que podamos apreciarlo. Ya hemos visto la imagen de la mujer que teme al Señor y como ella es realmente bella.

Pero en Isaías capítulo 3 en el versículo 16, el Señor dice: “Puesto que las hijas de Sión son orgullosas”. Es decir que son altaneras y arrogantes, refiriéndose a la actitud de sus corazones. Recuerden que lo que está en el corazón de una persona siempre se va a reflejar en su conducta y en su apariencia externa. Nos relacionamos con la parte externa de las personas. Nuestra apariencia externa va a reflejar lo que tenemos en el corazón.

La mujer que teme al Señor refleja cierto tipo de conducta y de hermosura. Pero en estos versículos de Isaías se está hablando de un tipo de mujer distinta, de mujeres altivas. La Escritura continúa diciendo que ellas: “Andan con el cuello erguido y los ojos seductores, y caminan con paso menudo haciendo tintinear las ajorcas en sus pies, el Señor herirá con tiña el cráneo de las hijas de Sión, y el Señor desnudara su frente” (Versículos 16-17).

¿Qué nos está queriendo decir él? Este tipo de belleza, la belleza externa y mundana se desvanece. No permanece. El Señor la puede hacer desaparecer tan rápido como la obtuviste.

El versículo 18 dice: “Aquel día el Señor les quitara el adorno de las ajorcas, los tocados y las lunetas, los pendientes, los brazaletes y los velos, las redecillas, las cadenillas de los pies, las cintas, las cajitas de perfume y los amuletos, los anillos y aretes de nariz, las ropas de gala, las túnicas, los mantos y las bolsas, los espejos, la ropa interior, los turbantes y los velos”.

¿No te suena esto como algo moderno? No estoy diciendo que estas cosas en sí mismas sean malas, pero estos versículos se están refiriendo a aquellas mujeres cuyo corazón se preocupa por lo externo. La Escritura dice que de ser este tu enfoque, aquel que surge de un corazón altanero en vez de un corazón que teme a Dios, entonces fracasarás. Dios te lo va a arrebatar todo. No durará.

En el versículo 24 de Isaías capítulo 3 leemos: “Y sucederá que en vez de perfume aromático habrá podredumbre; en vez de cinturón, cuerda; en vez de peinado artificioso, calvicie; en vez de ropa fina, ceñidor de cilicio; cicatriz en vez de hermosura”.

No creo que esto se refiera tan solo a lo físico. Tampoco pienso que quiere decir que algún día todas las mujeres impías se quedarán calvas. Este no es el punto. El punto es que si solo te has concentrado en lo externo y lo externo está influenciado por tu corazón altanero y orgulloso, llegará un día en que todas las cosas que pensabas que eran tan hermosas, tan bellas y tan importantes te serán quitadas. Toda una vida de esfuerzo se convertirá en nada.

Dios se llevará todas esas cosas y a cambio serás una de esas mujeres que veo tan a menudo hoy en día, una mujer de apariencia dura. Mujeres que se ven tan desgastadas. Estoy pensando en mujeres que tienen mi edad, mujeres que a mediado de los 50 parece que tienen 60 o 70 años de edad.

No tiene nada de malo en verse sesentona u ochentona cuando tienes 60, 70 u 80 años de edad. Pero algunas mujeres hoy en día simplemente se ven agotadas, usadas y desgastadas. Las líneas de expresión, la dureza en sus ojos, la miseria en sus corazones— son testimonio de la realidad de este pasaje.

Sé que en el contexto inmediato Dios está hablando de la nación de Israel. De hecho continúa diciendo en el versículo 25: “Tus hombres caerán a espada y tus poderosos en batalla.” ¿No es esto justo lo que vemos hoy en día? Vemos hombres que no son hombres, hombres que no son aquellos guerreros, aquellos líderes que necesitamos que sean.

En el versículo 26 leemos: “Sus puertas se lamentarán y estarán de luto; y ella, desolada, se sentará en tierra”.

El contexto de este pasaje nos ofrece una imagen de lo que le sucederá a la nación de Israel. ¿No les resulta interesante que Dios eligió a las mujeres para que personifiquen la nación? Creo que las mujeres reflejan mucho más el espíritu y el corazón de una nación que los hombres.

Tantas mujeres se me acercan para expresar su preocupación, su frustración de que los hombres no asumen su rol de liderazgo; que los hombres no son espirituales; que los hombres no son hombres. No es mi intención decir que estas no son preocupaciones válidas. Pero lo que debemos hacer es hacer de este asunto un tema de oración en vez de un tema de crítica.

Pero lo que quiero enfatizar es que nuestras naciones reflejan más las actitudes y los valores de las mujeres que el de los hombres. Cuando una nación pierde mujeres con virtudes propias del hogar y con un corazón por las cosas eternas, por las cosas que realmente importan, los hombres y niños perderán también ese sentir.

Y pienso que esto es un reflejo de aquellas mujeres que no tienen temor de Dios.

No quiero poner toda la responsabilidad sobre las mujeres. Los hombres tienen que rendirle cuentas al Señor por sus propias elecciones y por sus propios valores. Pero es una realidad que nosotras las mujeres tenemos mucha responsabilidad y mucha cuenta que rendirle a Dios.

En el capítulo que sigue en el libro de Isaías vemos la solución de Dios, Su plan y como Él quiere lidiar con la pecaminosidad de una nación y el pecado de sus mujeres. En Isaías capítulo 4 leemos acerca de cómo Dios purificó y limpió a las mujeres de Sión.

Versículo 4: “Cuando el Señor haya lavado la inmundicia de las hijas de Sión”.

¿No te alegras por la misericordia? ¿No le agradeces a Dios por la gracia que es mediante la sangre de Jesucristo? En esa sangre hay purificación y perdón.

“Con espíritu de juicio y espíritu abrasador, el Señor lavará la inmundicia de las hijas de Sión y limpiará la sangre que haya en Jerusalén”. (NVI)

Escuchen amigas, el avivamiento tiene un alto precio. La purificación puede ser dolorosa. Conlleva el arrepentimiento de la altanería y del egoísmo y volver a tener un corazón humilde que teme al Señor.

Más adelante en el versículo 5 leemos: “Entonces el Señor creará sobre todo el lugar del monte Sión y sobre sus asambleas, una nube durante el día, o sea humo, y un resplandor de llamas de fuego por la noche”.

¿Qué representan el humo y el fuego? En el Antiguo Testamento representan la presencia de Dios. ¿Deseas la presencia de Dios sobre tu hogar? ¿Deseas la presencia de Dios sobre tu iglesia? Algunas de ustedes tienen una carga por sus hogares, sus iglesias y sus comunidades, tal y como debe de ser. Pero, ¿cómo se obtiene eso? Mediante el anhelo de las mujeres de ser limpiadas y purificadas.

“Por sobre toda la gloria habrá un toldo que servirá de cobertizo, para dar sombra contra el calor del día, y de refugio y protección contra la lluvia y la tormenta.” (Isaías 4:4-6 NVI)

Oh mujeres, en la medida que estemos dispuestas a caminar en el temor del Señor, en la medida que estemos dispuestas a ser limpiadas de nuestra culpa, de nuestra suciedad, por el fuego de la presencia de Dios, Él se encargará de enviar a nuestros hogares, a nuestras iglesias, a nuestras comunidades y a nuestra nación un nuevo sentido de Su presencia, de Su protección y de Su gloria.

Annamarie Sauter: Todo en la vida fluye de nuestra relación con Dios. En última instancia esto es lo que Proverbios 31 le enseña a las mujeres. Nancy Leigh DeMoss volverá con nosotros para orar.

Cuando escuchas una enseñanza tan útil como la de este capítulo de Nancy de Proverbios 31, es fácil decir: “Sí estoy lista para vivir mi vida para la gloria de Dios”. A la mañana siguiente te sientes cansada, estás muy ocupada y eres bombardeada por anuncios que te dicen totalmente lo opuesto a lo que has escuchado hoy.

Por eso espero que vuelvas a escuchar esta serie dentro de un tiempo. Esta serie se llama La mujer contra-cultura. Cuando te sientas tentada a olvidar la importancia de servir a los demás y enfocarte en Dios, el escuchar a Nancy te ayudará a recordarlo. Esta serie contiene un material muy enriquecedor. Cada vez que lo repases aprenderás algo nuevo.

Mañana estaremos escuchando acerca de algunas mujeres que han mostrado cualidades como las que vemos en Proverbios 31. Les daremos la oportunidad a nuestras radioescuchas de honrar a mujeres piadosas en sus vidas. Les aseguro que serán tocadas e inspiradas por estas historias. Ahora vamos a orar junto con Nancy.

Nancy Leigh DeMoss: Padre, confesamos que como mujeres hemos pecado contra Ti al no temerte y darte la reverencia que mereces. Es difícil para nosotras admitirlo, pero nuestros pecados, si nuestros pecados, nuestros corazones altaneros y nuestra falta de santidad han tenido una influencia dañina en nuestros hogares, en nuestras relaciones, en nuestros trabajos, en nuestras comunidades y en nuestras iglesias.

Así que clamamos a ti Señor y oramos para que limpies nuestra suciedad, para que laves nuestras manchas de sangre con la sangre de Jesucristo. Ten misericordia de nosotras y restaura el fuego y la nube de Tu presencia en nuestros corazones, en nuestros hogares y en nuestras relaciones. Que Tu gloria sea vista por todos a medida que nos convertimos en mujeres que temen al Señor. Oramos en el Nombre de Jesús, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh De Moss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Coronavirus y Cristo – Audio Video – Libro Gratis – John Piper

Poiema Publicaciones

En Coronavirus y Cristo, John Piper invita a lectores alrededor del mundo a anclar sus vidas en la Roca sólida de Jesucristo. Nuestras almas solo pueden ser sostenidas por un Dios soberano que ordena, gobierna y reina sobre todas las cosas y que cumple todos Sus buenos propósitos para los que confían en Él.

Escrito por: John Piper

Audio: Nathan Díaz

Coronavirus y Cristo – Introducción – La ocasión: el coronavirus

«Lo que pensemos del Coronavirus no importa mucho.
Pero importa para siempre lo que Dios piense». _
John Piper

 

Coronavirus y Cristo – Capítulo 1 – Ven a la Roca

Coronavirus y Cristo – Capítulo 2 – Un fundamento sólido

Coronavirus y Cristo – Capítulo 3 – La rectitud de la Roca

Coronavirus y Cristo – Capítulo 4 – Soberano sobre todo

Coronavirus y Cristo – Capítulo 5 – La dulzura de Su Reino

Coronavirus y Cristo – Parte 2 – ¿Qué está haciendo Dios por medio del coronavirus?

Coronavirus y Cristo – Capítulo 6 – Dios está mostrando la atrocidad moral del pecado

Coronavirus y Cristo – Capítulo 7 – Dios está enviando juicios divinos específicos

Coronavirus y Cristo – Capítulo 8 – Dios nos está despertando para Su segunda venida

Coronavirus y Cristo – Capítulo 9 – Dios nos está realineando con el infinito valor de Cristo

Coronavirus y Cristo – Capítulo 10 – Dios está creando buenas obras en medio del peligro

Coronavirus y Cristo – Capítulo 11 – Dios está desarraigando para alcanzar las naciones

Coronavirus y Cristo – Oración final

 

¡Libro gratis!

En este desafiante libro, Piper ofrece seis respuestas bíblicas a la pregunta: ¿Qué está haciendo Dios a través del Coronavirus? y nos recuerda que Dios está obrando grandemente en este momento de la historia.

«Lo que pensemos del Coronavirus no importa mucho.
Pero importa para siempre lo que Dios piense». _
John Piper

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John Piper

Es el fundador y escritor principal de DesiringGod.com y es presidente de Bethlehem College & Seminary. Durante 33 años Piper ha servido como pastor de Bethlehem Baptis Church. Ha escrito más de 50 libros, entre ellos Cinco puntos y Viviendo en la luz: dinero, sexo & poder.

Es uno de los escritores cristianos más reconocidos de las últimas décadas. Su escritura es  caracterizada por un corazón pastoral y un estilo confrontador, pero también alentador. Sus más de 30 años de ministerio están recopilados gratuitamente en artículos y vídeos. Los puedes encontrar en: DesiringGod.org.

El pastor John Piper vive en la ciudad de Minneapolis, Estados Unidos con su esposa Noel. Tiene cinco hijos y catorce nietos.

46 – Las Adicciones «la Comida»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

46 – Las Adicciones «la Comida»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

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Tú Eres la Roca

Ministerios Alimentemos El Alma

Tú Eres la Roca

Samuel Barceló

Tú eres la Roca, tu obra es perfecta
Y todas tus sendas son de rectitud.
Fiel y verdadero, en ti todo es bueno,
Eres justo y recto, no hay sombra en tu luz.

En ti he confiado, no sea avergonzado,
Inclina tu oído, sé mi libertador.
Sé mi fortaleza, mi roca y castillo,
Roca de los siglos, inmutable Señor.

Jesús es la Roca ¡A él sea la Gloria!
Él es siempre el mismo, ayer, hoy y por los siglos.
Jesús es la Roca, mi fe en él reposa.
Sostiene a su esposa, porque él es la roca.

Tú eres la Roca, el buen fundamento
Donde edificas la nueva creación.
El tropezadero de sus enemigos,
Mas para el escogido…

 

Samuel Barceló escribe canciones centradas en el Evangelio para las iglesias de habla hispana. Su objetivo es componer himnos, directamente en español, saturados de la Palabra de Dios y centrados en quien es Dios y lo que ha hecho en Cristo. La música de Samuel pretende favorecer la transformación de los repertorios de las iglesias locales mortificando los gustos y preferencias personales. Su anhelo es que canciones como «Sólo por Gracia», «Confesión de Fe» y “Edifica tu Iglesia” faciliten a la iglesia a confesar, memorizar y preservar la fe una vez dada.

Actualmente estudia en el Southern Baptist Theological Seminary la Maestría en Divinidades en español.

Samuel es miembro de la Iglesia Evangélica de la Gracia en Sant Andreu (Barcelona), donde tiene el privilegio de servir en la enseñanza y predicación, así como formar parte del equipo Misionero de la Iglesia con el apoyo de la Misión HeartCry.

Está felizmente casado y tiene dos hijos.

http://www.samuelbarcelo.com

23/27 – La recompensa

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

23/27 – La recompensa

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Annamarie Sauter: Proverbios 31 dice que el esposo de la mujer virtuosa se levantará y la llamará bienaventurada, que es más o menos lo que hace este hombre.

Hombre: Yo podría decir con tranquilidad de corazón que aunque yo sé que hay muchas mujeres virtuosas en el mundo, la mía, es la mujer virtuosa perfecta para mí.

Cuando uno se casa hace muchos votos y dice lo mejor de la persona que está ahí porque todavía no la conoce bien. Ahora, cuando después de 33 años tú puedes decir que tu esposa es un regalo de Dios, no solamente porque cumple en mucho, lo que Proverbios 31 expresa de una mujer que teme a Dios, sino porque yo tengo el privilegio de poder decir, que mi mujer es una mujer en la que Dios ha obrado de tal manera que mi corazón está tranquilo, en el sentido de su relación conmigo, su relación con los hijos y aun porque yo puedo decir que los demás pueden hablar bien en las puertas por causa de ella.

Pero cuando se habla de ayuda idónea, de esa mujer que es una colaboradora, de esa mujer que sostiene, esa mujer en la que tú tienes confianza, yo puedo decir que para mi Maggie cumple todos esos requisitos. Con sus defectos como todos los tenemos, con áreas que debe seguir trabajando durante toda su vida, pero yo no hubiera podido encontrar nadie que fuera mejor para mí que ella.

Lo estoy diciendo no comenzando el matrimonio, yo lo pensaba así, ahora simplemente lo estoy confirmando a través de todos estos años de vida. Yo he dicho más de una vez, aun en reunión con mis hijos, que después de mi conversión, Maggie es lo mejor que me ha pasado. Le tengo que dar gracias a Dios porque dice que esa mujer quien te la da es Dios.

Dios tuvo compasión de mí y me mandó una mitad que me complementa en aquellas cosas en que yo necesito ser complementado y ser ayudado. Con las dificultades de la vida pero con nuestro temor al Señor, Dios nos ha permitido tener un matrimonio que hoy yo puedo decir que es un pedazo del cielo, que es mejor que cuando comenzó y que si yo volviera a casarme de nuevo, yo volvería a casarme de nuevo con Maggie. Estoy muy agradecido de Dios por ese regalo que me ha dado en mi vida.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Durante las últimas semanas, Nancy te ha compartido consejos prácticos sobre Proverbios 31. Algunas de las sugerencias puede que parezcan muy sabias pero difíciles de poner en práctica. Pero si realizas estos difíciles cambios de estilo de vida, tendrás grandes recompensas. Nos explica Nancy:

Nancy Leigh DeMoss: A medida que hemos ido estudiando detenidamente Proverbios capítulo 31, puede que te hayas preguntado: “¿Cómo me beneficia esto a mí?” Porque esta mujer siempre da, sirve, piensa en los demás, y cuando lees todo el texto… Espero que hayas estado leyendo con nosotros. Cada día te he desafiado a leer Proverbios 31 durante 31 días de corrido.

Lo que más sobresale es que esta mujer se concentra totalmente en las necesidades de los demás. Es una persona dadivosa. Es una sierva. Es una mujer que ama. Pero hay momentos en que nos preguntamos en la parte más profunda de nuestros corazones: “¿Y qué hay para mí en todo esto? ¿Cuál es la recompensa? ¿Cuál es el beneficio?”

Si trabajaras fuera de casa, te pagarían todas las semanas o cada dos semanas o una vez al mes o como sea. Trabajas y luego ves la recompensa por tu trabajo y la ves bastante rápido. Quizás hasta la recibas antes de que llegue el sueldo porque tu jefe te podría decir: “Gracias, hiciste un buen trabajo”, o “Aprecio lo que has hecho”. Pero luego te vas a casa y trabajas y es posible que pase mucho tiempo sin recibir el sueldo, la recompensa o el beneficio.

Ahora, en un mundo perfecto, si fuéramos mujeres realmente virtuosas, no nos importaría el sueldo. ¿No es así? Solo serviríamos a los demás porque nos encanta servir. Amamos a Dios. Amamos a la gente. Ese es el tipo de corazón que deseamos tener. Pero me alegra mucho saber que las Escrituras nos dicen que vamos a recibir un pago por nuestra labor. Hay una recompensa. Hay un beneficio. Recibiremos bendición si nos comprometemos a vivir nuestras vidas a la manera de Dios.

Deberíamos querer servir al Señor y deberíamos estar comprometidas a servirle aun, si nunca viéramos el beneficio de hacerlo . Si le servimos solo por el beneficio que podamos obtener de Él, solo amaríamos a Dios por paga. Yo no quiero ser así. Quiero amar a Dios solo porque Él es Dios. Solo porque Él se lo merece. Pero me siento agradecida de que Dios en su gracia nos permita recibir beneficios y bendiciones cuando nos rendimos a su manera de pensar.

Por fin llegamos al último párrafo de Proverbios 31, que es la sección donde se nos habla sobre la recompensa de ser una mujer virtuosa. Ahora, esta recompensa no llega toda al mismo tiempo, ni rápidamente. Tienes que ser paciente. Tienes que soportar. Tienes que llorar mucho, sufrir mucho dolor y trabajar duro para obtener la recompensa… Que también será grande. Aquellas de ustedes que son madres saben que no hay forma de traer un hijo al mundo sin pasar por la labor de parto.

Pero la recompensa de tener ese niño, esa vida, hace que valga la pena pasar por esa labor dura de parto y todo ese dolor. Quiero decir que en el tiempo de Dios, la recompensa de decidir, como mujer, vivir la vida a la manera de Dios, hará que valga la pena todo el dolor, todo el esfuerzo, las angustias y las dificultades.

Pero no puedes llegar a la recompensa sin haber pasado por el proceso de convertirte en ese tipo de mujer, al igual que no puedes tener un bebé o dar a luz sin pasar por el proceso de la labor de parto. No hay atajos.

El problema es que hoy la gente desecha el matrimonio. Abandonan a su familia porque no ven que haya recompensa alguna en preservarla. No esperan lo suficiente. Quieren la recompensa ahora. La quieren instantánea. Quieren tener a los tres años de matrimonio lo que no se logra hasta después de estar casados 30, 40 o 50 años.

Veo como algunos de mis amigos, personas mayores ya, ahora, después de 60 o más años de matrimonio han logrado desarrollar una relación más profunda, más dulce y preciosa que la que nunca tuvieron en sus años de juventud.

Así que quiero desafiarte a que no importa lo difícil que las cosas estén ahora, no importa cuán ardua sea la labor que tengas por delante, no te des por vencida, persevera. La recompensa vendrá. Vamos a concentrarnos en esa recompensa hoy y en las próximas secciones.

Miremos el versículo 28. Vemos como esta mujer trabaja, sirve y da. No se acuesta en la noche y se levanta temprano en la mañana y hace todas esas cosas en las que pensamos cuando hablamos de la mujer de Proverbios 31. Pero el versículo 28 nos dice: “Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada, también su marido, y la alaba diciendo: Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas. Engañosa es la gracia y vana la belleza, pero la mujer que teme al Señor, esa será alabada. Dadle el fruto de sus manos, y que sus obras la alaben en las puertas.”

Ahora, vamos a concentrarnos primero en sus hijos y luego veremos la alabanza de su esposo. Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada. Permítanme decir antes de continuar, que sé que hay algunas mujeres que anhelan tener hijos. Algunas no han podido tenerlos o no están casadas. Dios no ha traído un esposo a sus vidas.

Si eres una de ellas, permíteme decirte, como mujer soltera que soy, que Dios puede darte la recompensa y el gozo de la maternidad si tomas decisiones conforme a la voluntad de Dios en tu vida. Qué quiero decir con esto, una cosa es que digas: “No voy a ser madre. No quiero tener hijos. No estoy dispuesta a aceptar esas bendiciones del Señor”.

Pero si deseas ser madre, tener hijos y dar vida, Dios proveerá para ti, como lo ha hecho para mí, oportunidades y medios para que des vida y cultives relaciones maternales. Creo que podrás recibir la recompensa que viene de tener un corazón de madre.

Puede ser que acojas bajo tus alas a los hijos de otros, que ores por ellos y los alientes, tanto a ellos como a sus madres. Compartirás la recompensa de esas madres. Puede ser que Dios te dé otras mujeres jóvenes a quienes puedas ayudar a crecer en la fe. Compartirás las recompensas de una madre.

Pero ahora estamos hablando de las madres y los hijos. Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada. Se trata de una mujer que recibe una recompensa. Es amada. Es alabada. Si tenemos en cuenta la cultura del Medio Oriente en la que este pasaje se escribió originalmente, es realmente sorprendente lo que dice aquí porque en esa cultura no se alababa mucho a las mujeres. Las Escrituras y el Señor Jesucristo siempre han elevado el valor de la mujer en la cultura. Eso es lo que este pasaje hace por nosotras.

Ahora, piensa en los hijos de esa madre, que se levantan y la llaman bienaventurada. ¿Qué significa eso? Bueno, primero te diré lo que no significa. No significa necesariamente que tus hijos despierten todos los días y digan: “Madre querida, gracias por todo lo que haces por mí. ¡Qué madre más maravillosa eres!” Porque si recibiéramos esa recompensa, no necesitaríamos hacer esta serie completa. Disfrutaríamos la maternidad todo el tiempo, ¿no es así?

Se levantan y la llaman bienaventurada. Eso no significa necesariamente que cuando entres a un lugar, tus hijos se van a poner de pie para demostrar cuánto te respetan y te honran, aunque yo diría que no es mala idea.

Probablemente signifique, más bien, que tus hijos crecerán y tendrán una forma de vida que traerá bendición, honor y reconocimiento a su madre. Que la forma en que vivirán cuando lleguen a ser adultos pondrá de manifiesto la inversión que hiciste en sus vidas y la forma en que los criaste. Significa que tus hijos tendrán una mejor oportunidad que los demás de vivir vidas santas y de llenar el rol que Dios diseñó para ellos en sus hogares. El fruto de hijos que crecen y caminan con Dios en sus vidas es tu bendición. Se levantan y te llaman bienaventurada.

Ahora, esto no es una promesa de que todo niño que crezca en un hogar cristiano o piadoso cuando sea mayor temerá y honrará al Señor, porque él será el responsable de sus propias decisiones, de tomar una decisión personal de seguir a Cristo, de la misma forma que tú tuviste que hacerlo. Pero sí creo que dice que debería ser así. Oras para que por la gracia de Dios sea así, que cuando tus hijos crezcan reflejen con su piedad la inversión que has hecho en sus vidas.

Se me ocurre el ejemplo de una madre que me envió por correo electrónico un poema que le escribió su hija de edad universitaria. Madre e hija conversaban sobre asuntos de mujeres, de los roles de las mujeres y de por qué Dios hizo a la mujer. Después de esa conversación, la joven se fue a su habitación y escribió este poema para su madre. Se titula, Un llamado.

Dice así:

Conozco a una mujer que vivió conforme a la verdad que encontró en Proverbios 31 y lo proclamó con todo su ser a través de su vida. ¡Levántense mujeres! ¡Pueden ser bellas, como Dios las creó! 
¡Oh, mujeres, rindan sus vidas a esta tarea! ¡Estamos aquí para servirle a Él!
 Así que entrega tu cuerpo para reflejar Su gloria. 
Eso es lo que esta hija ha oído decir a su madre. 
Entrega tus manos para dar consuelo, prepara tu boca para enseñar y tus brazos para soportar 
el peso del dolor de tus hijos. Sé tú quien avive la llama en el corazón de tu esposo y ayúdalo a alumbrar al mundo con la luz de Cristo. Sé tú la que dobla tus rodillas -eres la esposa preciada de Dios.
 Así que ve al Padre para encontrar quien eres, y no a este mundo lleno de decepción.
 Rinde tu alma, ríndete a Él. Porque Dios desea hacerte bella. 
Aunque nuestro mundo destruye a su paso todo lo que nosotras las mujeres anhelamos ser, ella permanece firme en la verdad, la gracia y el plan de Dios.
Verdad sin excusas. ¿Qué es una mujer de Dios? ¿Qué es el llamado a la maternidad? ¿Qué significa ser una esposa piadosa que sirve a los demás? 
No sé realmente pero…¿Conoces a mi madre?

Esta madre me dijo que se deshizo en llanto cuando su hija le entregó el poema. Se deshizo en llanto. La hija firmó el poema con una posdata que decía (a su madre): “Eres mi inspiración para algún día llegar a ser abnegada y humilde. Una madre que sabe por qué es madre y lo es con gozo… ¡Gracias! Te amo”.

“Sus hijos se levantan y la llaman bienaventurada” y esa es la gran recompensa de una madre.

Pero el versículo 28 nos dice además que su esposo también lo hace. La alaba. Dice en el versículo 29: “Muchas mujeres han obrado con nobleza, pero tú las superas a todas”. Tú las superas a todas. Eres la mejor de todas. Eres la mejor.

Charles Spurgeon -muchas saben quién es- el gran predicador inglés del siglo XIX, escribió un tributo a su esposa Susana.

En efecto, lo que estaba diciendo era: “Mi esposa las supera a todas”. Ella se ganó ese respeto. Se ganó ese honor porque fue una mujer que no vivía para sí misma, sino para ser una bendición, para servir y para ser una ayuda -un apoyo- para su esposo y para sus hijos.

Ese tributo está escrito en un lenguaje que es un poco difícil de entender porque se escribió hace aproximadamente 150 años, pero preguntamos a un grupo de hombres cristianos si estarían dispuestos a compartir con nosotros su tributo a sus esposas para expresar lo que ellas significan para ellos. Veamos lo que dijeron algunos:

Hombre 1: Mi esposa es la esposa perfecta. no porque sea perfecta y no tenga pecado y no falle nunca, sino porque creo que Dios la creó y la puso en el lugar exacto y perfecto para encontrarse conmigo y ha sido Su gracia y Su misericordia el que ella me haya complementado.

Durante todos estos años ella ha sido la persona vital para trabajar con mis problemas, con mis pecados, con mi carácter. Me ha guiado, me ha instruido, me ha enseñado con su testimonio, pero también con su entrega, con su entereza, con su desinterés. Ella se da por todos, por sus hijos, por su marido. No importa el riesgo ni tampoco las circunstancias. Lo hace con mucho amor y yo creo que esa es la gracia de Dios obrando en ella.

Ella es una persona sumamente inteligente para mí. Ahí yo voy ganando como hombre y eso me ayuda mucho a estar siempre alerta, a estar siempre aprendiendo, a estar siempre leyendo-, porque tengo una gran competencia en mi casa con respecto a la parte intelectual.

Pero el Señor ha sido muy bueno conmigo. Puedo decir que me ha dado la mujer que yo necesitaba, que buscaba. Sumamente tierna y cariñosa con sus hijos, sumamente dedicada a su casa. Yo estoy tranquilo cuando salgo a trabajar porque sé que cuando llego a mi casa todo está en orden, porque sé que mis hijos están bien criados y principalmente porque sé que su corazón es un corazón conforme al del Señor. Ella busca la gloria de Dios siempre, busca el que sus hijos conozcan el Evangelio, busca el que su marido se regocije y se goce en ella y busca agradarnos constantemente, o sea, que realmente yo doy inmensas gracias al Señor por el regalo que me ha dado a través de mi esposa, no la cambiaría por ninguna.

Hombre 2: Mildred y yo tenemos 21 años de casados. Es para mí un gran honor el poder compartir brevemente lo que ella ha significado para mi en estos 21 años de matrimonio.

En verdad es bueno decir que esa mujer virtuosa de Proverbios 31, Dios me permitió encontrarla. Fue bien difícil pero valió la pena el esfuerzo. Yo buscaba una mujer como ella para que fuera la madre de mis hijos y mi compañera de toda la vida. Desde nuestros inicios Dios me mostró que su valía sobrepasaba la de las piedras preciosas. Una de las cosas que impactaron nuestra relación fue el ver cómo ella decidió desde el principio vivir por la fe.

Como llegó el momento en nuestras vidas donde había que tomar una decisión trascendental… Esta decisión era, dejar de trabajar para atender a los niños en la casa. Yo estaba claro en cuál debía ser la decisión que ella iba a tomar pero yo quería escuchar, ver su respuesta. Cuando ella decidió el renunciar al trabajo y no a sus hijos, esto marcó el inicio de una senda caracterizada por vivir por la fe, vivir un día a la vez.

Eso me ayudó a asumir como hombre, el lugar que Dios tenía solo para mí. Me ayudó a ser un hombre esforzado, comprometido a ser fiel a mis votos matrimoniales de ser todo lo que Dios quería que fuera para ella. Las pruebas no se hicieron esperar e inmediatamente perdí mi trabajo, el mismo mes que nació nuestro último hijo.

Ella nunca dudó que Dios nos sustentaría y me estimulaba a seguir luchando y confiando. Fue muy alentador saber que contaba con sus oraciones y su apoyo. Dios en su fidelidad nos permitió salir de los problemas de formas maravillosas. En verdad mis hijos y yo hemos sido llevados a ser cada vez más varoniles por la decisión de ella ocupar su lugar en la casa y dejarme ocupar el mío.

Qué bueno esto ha sido para nosotros. Hasta cierto punto soy conocido en muchos lugares como el esposo de Mildred. Mis hijos agradecen que ella lo haya dejado todo por dedicarse a ellos, y Dios ha sido glorificado en nuestros familiares inconversos por su confianza en Dios en todo lo que hace.

En lo personal el tenerla como esposa me ha ayudado a ver de una forma muy especial lo que es el amor de Dios por nosotros. Soy el hombre más bienaventurado del planeta pues Dios me dio la mujer que le pedí y que me dio tanta brega conquistar.

Hombre 3: Ester se ha convertido en mi compañera por 10 años y ha sido mi mejor amiga, mi amante y mi soporte en cada etapa de mi vida, desde el trabajo hasta el ministerio. Ella se ha dedicado a traer alegría a mi casa, a traer la Palabra de Dios de formas muy prácticas y creativas. Ha traído honra a mi casa.

Ella se mantiene recordando y celebrando las obras de Dios continuamente en casa. Le enseña a mis niños el Evangelio de formas muy creativas, infantiles pero fieles a la Palabra.

De una forma increíble ella hace y ayuda a mis hijos a que me amen más, me honren más y tengan mayor sentido de gratitud. En lugar de intentar que mis hijos la amen más a ella que a mí, ella hace todo lo necesario para que la amen mucho y la recuerden mucho, pero al mismo tiempo busca que mis hijos me amen, me honren, me celebren. Cada vez que yo llego a casa ella los llama y les dice: «¡Vengan, corran que llegó papi!» y celebran que yo llego.

Ella ha sido muy especial, me ha ayudado a ser un mejor creyente, un mejor padre, un mejor hombre de Dios. Creo que después del Espíritu Santo, mi esposa ha sido la persona que más me ha ayudado a transformarme a la imagen de Cristo.

Nancy: Qué ilustraciones más maravillosas nos han dado estos hombres, de cómo el esposo de la mujer virtuosa la alaba. “Muchas mujeres han obrado con nobleza”, dice él, “pero tú las superas a todas”.

Ahora, cuando vemos un pasaje como éste que hemos estado estudiando en Proverbios capítulo 31, me siento tentada a hablar a los hombres solo por un momento y decirles: “Lo que este pasaje significa es que ustedes tienen que alabar a sus esposas”. Pero, ¿sabes qué? Dios no me llamó para hablarles a los hombres. Dios me llamó a hablarles a las mujeres, así que, ¿qué nos dice este pasaje a nosotras las mujeres? Nos dice que si nos ocupamos de caminar con Dios, llegará el momento en que recibiremos una recompensa.

Ahora bien, quizás pienses: “Mi esposo no me alaba. Estoy tratando de agradar a mi marido. Estoy tratando de agradar al Señor”. Quizás tu esposo no es creyente. Quizás tu esposo no está siguiendo al Señor. ¿Y si tu esposo no es creyente y si nunca te alaba como lo han hecho esos hombres que acabamos de oír?

Permíteme decir dos cosas para darte aliento. En primer lugar, no importa cuál sea la condición espiritual de tu marido, tú sí puedes andar con Dios. Puedes vivir conforme a los estándares de Dios de lo que significa ser una mujer virtuosa, una mujer de carácter noble.

En segundo lugar, recuerda que en última instancia, la alabanza no viene del hombre sino de Dios. La palabra de Dios nos promete que la mujer que teme a Dios, esa, será alabada. Ya ves que vale la pena temer al Señor, tenerle reverencia y andar con Él aunque nunca oigas a otro ser humano alabarte por ello.

Así nos dice Pablo en Colosenses capítulo 3:23-24, “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres, sabiendo que del Señor recibiréis la recompensa de la herencia. Es a Cristo el Señor a quien servís.” Tarde o temprano si caminas con Dios, serás alabada. La mujer que teme al Señor, esa será alabada.

Annamarie: Si dedicas tu vida a servir a los demás como al Señor, habrá días pesados. Otros días, recibirás gran aliento y recompensa. Espero que te sientas alentada hoy al oír el tributo a esas mujeres que han servido fielmente durante tantos años.

El programa de hoy forma parte de un estudio de Nancy Leigh DeMoss sobre Proverbios 31. La serie se llama La mujer contra-cultura . Escuchar este material de Nancy por la radio te será de mucha ayuda para tu vida espiritual. Pero, ¿te atreverías a ir un poco más allá?

Un próximo paso podría ser leer Proverbios 31 todos los días por 31 días de corrido. Nancy nos ha desafiado a lograrlo. Otro paso sería estudiar los demás versículos de las Escrituras que hablan sobre cómo servir al Señor de una forma singularmente femenina. Nancy te ayudará a hacerlo con un folleto titulado «Un retrato bíblico de la mujer»

Este folleto podría ser perfecto para un estudio bíblico personal. En él, Nancy hace preguntas tales como: ¿Cuál debe ser el comportamiento de una mujer de Dios? Luego nos da versículos que hablan sobre cada uno de esos temas. Si tomaras una pregunta cada día y meditaras en los versículos, te convertirías cada día más en la mujer de la que leímos.

Podrías compartir este recurso, ayúdalas a pensar en lo que significa ser una mujer de Dios. Puedes obtener este recurso al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Vuelve a escucharnos mañana. Tendremos consejos prácticos para ayudarte a desarrollar la belleza que nunca se desvanece. Te esperamos en la próxima edición de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

1 Cita tomada del Comentario del Nuevo Testamento de John MacArthur, 1 Timoteo (Moody, 1995), 209-210.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El nombre que salva

Lunes 20 Abril

Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.

Romanos 10:13

En ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre (que el de Jesús) bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.

Hechos 4:12

El nombre que salva

En el año 1885 Louis Pasteur descubrió la vacuna contra la rabia, lo cual lo hizo célebre en toda Europa. En el distrito de Smolensk (Rusia), diecinueve personas mordidas por un lobo con rabia oyeron hablar de esa vacuna que podía curarlas. A pesar de sus graves heridas emprendieron el viaje hasta París.

Llegaron el 14 de marzo de 1886. Aquellas personas extranjeras, con sus gorros de piel y sus vendajes, llamaban la atención. Como eran incapaces de hablar en francés, solo repetían: ¡Pasteur, Pasteur! Fueron conducidos hasta él. Y esos campesinos rusos, que parecían destinados a morir, fueron curados, excepto tres de ellos, cuyo estado era muy grave.

En agradecimiento, el zar Alejandro III dio a Pasteur una considerable suma de dinero para la fundación hoy llamada Instituto Pasteur. Esos pobres rusos no hablaban ni una palabra en francés, pero conocían el nombre del que podía salvarlos.

En otra esfera, el mundo entero sufre una enfermedad mortal, que es el pecado. Para curarse solo hay un remedio; basta con saber un solo nombre. Todo el que por la fe invoca ese nombre, recibe la curación y la salvación. Ese nombre es el nombre de Jesús, en quien hallamos el perdón, la liberación y la paz.

“Jesús… anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él… Todos los que en él creyeren, recibirán perdón de pecados por su nombre” (Hechos 10:38-43).

Isaías 30-31 – 1 Pedro 5 – Salmo 46:1-3 – Proverbios 14:3-4

Amor en tiempos de Coronavirus

Iglesia Ozama

Amor en tiempos de Coronavirus

Otto Sánchez

 

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo.

Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.

Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano.

Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies.

El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

http://www.ibozama.org

 

 

60/63 – Dios en el Calvario | Marcos 15:33-41

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

60/63 – Dios en el Calvario | Marcos 15:33-41

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI) para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

8/62 – Predicación bajo la unción del Espíritu Santo II

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

8/62 – Predicación bajo la unción del Espíritu Santo II

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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