21/27 – ¿Qué comunica tu hogar?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

21/27 – ¿Qué comunica tu hogar?

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Annamarie Sauter: Nancy Leigh DeMoss nos dice que las jóvenes necesitan encontrar mujeres mayores para hacerles preguntas como éstas:

Nancy Leigh DeMoss: “¿Me podrías enseñar cómo limpiar mi casa? ¿cómo organizar mi entorno? Nunca me enseñaron cómo hacer esto y me siento avergonzada, me apena esto.” Bueno… déjame decirte que más vale temprano que tarde.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Para que puedas escuchar esta emisión de Aviva Nuestros Corazones, esta estación de radio tiene que estar en orden. Nancy ha estado enseñando verso por verso Proverbios 31, y la estación mantiene los programas en orden a fin de que la serie tenga sentido.

Lo mismo es verdad cuando escuchas nuestros programas a través del Internet u ordenas los discos compactos. El que otro sea organizado te permite a ti relajarte y sentirte cómoda. ¿Estás haciendo tú que otros se sientan así?

Escuchemos a Nancy en la voz de Patricia de Saladín en la serie llamada La m ujer c ontra-cultura .

Nancy: Mientras ibas creciendo, ¿alguna vez pensaste que tu madre tenía ojos en la parte de atrás de su cabeza? Alguna vez pensaste ¿cómo sabe ella eso? ¿cómo lo vio?

Bueno, según Proverbios capítulo 31, se supone que las mamás tengan ojos en la parte posterior de la cabeza. Ahora, no es que diga eso exactamente, pero veremos el versículo que me hace pensar en esta frase.

Proverbios capítulo 31, versículo 27. Sobre esta mujer virtuosa, esta mujer de carácter noble, las Escrituras nos dicen que, “Ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la ociosidad”.

Vamos a dividir este versículo en partes porque nos tomará una, dos o quizás tres sesiones revisarlo. Mira esta palabra, ella vigila. Esta mujer es observadora. ella sabe lo que está pasando, está alerta. Está sintonizada con lo que sucede en su alrededor. No deja simplemente que su familia crezca, ella está siendo vigilante de ese crecimiento.

Es como una guardiana. Si un hombre tiene como labor ser guardia de un edificio durante la noche, en algún establecimiento comercial o en una casa grande, su trabajo es asegurarse de que nadie entre o salga por esas puertas sin que él sepa qué sucede. Es su labor vigilar. Su trabajo es mantener sus ojos abiertos.

No se supone que él se duerma en su trabajo. Quizás tú pienses, “Bueno, es cierto, cuando uno es madre no se supone que te den permiso de dormir, ¿verdad?” Bueno, eso no es lo que dice este pasaje, sino lo que este pasaje más bien dice es que ella es observadora, vigilante.

Ella vigila las situaciones, los asuntos de su casa. Está alerta a la condición de su hogar. Sabe lo que sucede. Conoce las necesidades de su familia. Conoce la temperatura, el clima de su hogar. Está sintonizada con los cambios en la vida de sus hijos. Y, por cierto mamás, esta es una manera en la que ayudamos a nuestros esposos porque muchas veces vas a percibir estas cosas antes que él, siendo que las mujeres típicamente estamos más sintonizadas relacionalmente.

Puede que te des cuenta de algunas de estas cosas, tal vez es algo en la vida de tus hijos; quizás ves ciertas semillas que pudieran desarrollarse en algo que te preocupa. Parte de ser ayuda de tu esposo es llamar su atención sobre estos asuntos.

Ahora, no significa que vas a fastidiarlo y a darle la lata con esos temas. No significa que eres el Espíritu Santo de su vida. Vas a pensar antes de hablarlo y esperas ver si es el tiempo de Dios evaluando si lo que percibes es correcto. Pero al ser vigilante, estás siendo de ayuda para tu esposo; estás siendo de ayuda para tu familia.

Aquí vemos a esta mujer que al vigilar la marcha de su casa no se pierde nada. Está alerta a los detalles de lo que sucede en su familia; no para controlar a su familia, sino para servirle mejor.

Y el estar vigilante a la marcha de su casa puede ser algo tan práctico como notar que los pantalones de tu hijo de 8 años le quedan “salta-charcos” (están muy cortos) porque él está creciendo. Necesita pantalones más largos. Esa es una forma práctica en que vigilas la marcha de tu casa.

Puede también que vigiles lo que comen y notes si están tomando tanta azúcar que su comportamiento está siendo afectado. Estás alerta al hecho de que algunos niños no toleran mucha azúcar, así que vigilas sus dietas, sus consumos, estás vigilante de la marcha de tu casa.

Pero es mucho más fácil vigilar los aspectos físicos de tu casa que los aspectos espirituales, estar en sintonía con lo que sucede en el corazón de tus hijos.

Algunas de estas cosas no las conocerás con simplemente mirarlos. Pero te digo que en la medida que oras por tus hijos y que estás en la Palabra, el Espíritu Santo te ayudará a saber cosas que de otro modo no podrías saber.

Dios te dará la sabiduría. Dios te dará sagacidad para saber qué sucede en la vida de tus hijos. Él te mostrará en qué cosas debes estar alerta. Por eso es que como madre no puedes hacer esto sola.

La crianza, el ser esposa, el ser una mujer virtuosa, es algo que harás caminando en el poder del Espíritu Santo.

Él es quien te capacita para hacer esto. Y al pensar en esta madre en esta esposa, también ella estará alerta sobre quiénes son los amigos de sus hijos.

En días pasados le pregunté a una madre: “¿Te agradan los amigos que tus hijos han escogido?” Y la mamá podía darme la respuesta porque ella sabía quienes eran los amigos de sus hijos y sabía el tipo de influencia que tenían esos niños sobre la vida de ellos. Esa es una mamá que vigila la marcha de su casa.

Las madres necesitan saber. Tú necesitas saber qué están leyendo tus hijos, lo que escuchan, lo que visten.

Tengo que decirlo, que a veces me sorprende la forma en que algunos padres dejan que sus hijos salgan vestidos de sus hogares.

Madres, ¿están vigilando bien la marcha de sus casas? ¿cómo visten tus hijos? Puede que digas, “Bueno, eso es lo que se usa”. Eso es lo que se usa pero escúchame, la mamá eres tú.

Dios te dio la responsabilidad mientras esos hijos estén bajo tu autoridad, bajo tu techo. Dios te dio la responsabilidad de vigilar sus pasos, de saber cuándo salen y cuándo entran y saber qué hacen.

Probablemente a cierta edad tus hijos comenzarán a no estar tan contentos de que quieras saber todo lo que hacen y dónde estuvieron y con quién estuvieron. Pero eso es parte de tu trabajo.

De nuevo, no es que estés controlando cada detalle de la vida de tus hijos. Uno de los retos que tendrás es dejarlos libres a medida que crecen. Pero si vigilaste bien la marcha de tu hogar cuando ellos eran pequeños, a medida que van creciendo encontrarás que está bien soltarlos porque habrán adoptado la forma de pensar, de vivir y de actuar conforme a la voluntad de Dios. Debes velar bien por los hábitos, las actividades de los miembros de tu familia, el desarrollo espiritual de tus hijos, el clima de tu hogar.

Podrás notar que las cosas van llegando al punto donde todos van en direcciones tan diferentes que la familia no tiene realmente tiempo de hablar o de estar juntos. Puede que necesites decir: “Oigan, necesitamos tiempo como familia, necesitamos un tiempo donde cerremos la puerta, apaguemos la televisión y mandemos a los amigos a sus hogares”.

Porque hay un tiempo para abrir nuestras puertas para la hospitalidad y hay un tiempo en que nuestra familia necesita reunirse. Hemos estado entrando y saliendo demasiado. Eso es velar por la marcha del hogar. Y por supuesto, no lo haces independientemente de tu esposo. Lo haces como parte de un equipo con él, como su ayuda.

Puede que tu esposo en algún punto no lo vea como tú lo ves. Entonces, no lo fastidies con eso. Exprésale tu punto de vista y luego retrocede y deja que el Señor sea quien decida qué punto prevalece. Hay un balance aquí porque cuando comenzamos a hablar de vigilar bien, sé que hay madres que se convierten en ultra-controladoras y se aferran tan fuertemente a esto que hacen sentir a sus familias como que no tienen espacio ni para respirar. Ahí está el balance.

Así que cuando sea necesario, alerta a tu esposo, pero no dejes el dedo puesto en el botón de alerta. Suéltalo y deja que el Señor sea quien ponga eso en el corazón de tu esposo.

Ahora, la segunda parte de este versículo nos dice algo que es importante. Si vas a observar la marcha de tu hogar, debes observar la segunda parte que dice “no come el pan de la ociosidad” (versículo 27). Esta no es una mujer ociosa, es una mujer industriosa, diligente. Ser una mujer virtuosa es mucho trabajo. Es un trabajo difícil. No viene de manera natural o fácilmente. Requiere el constante estar disponible en tu puesto de trabajo, constantemente alerta.

Es interesante que en 1 Timoteo capítulo 5, el apóstol Pablo nos habla de este tema de la ociosidad. Al igual que Proverbios lo relaciona al manejo del hogar.

En el contexto inmediato, 1 Timoteo capítulo 5 habla sobre las viudas jóvenes. Pablo va animar a las viudas jóvenes a que se vuelvan a casar porque, dice él, que si no lo hacen su tendencia será, o podría ser, el de volverse ociosas.

Ellas aprenden a ser ociosas, (observa luego los versos 11-15) andando de casa en casa, y no solo ociosas sino chismosas y husmeadoras. Cuando no te ocupas de las cosas para las que Dios te creó; cuando tienes tiempo en tus manos que Dios no pretendió que usaras de otro modo, entonces llenarás ese tiempo con algo. Y muchas veces con lo que lo llenamos es hablando.

Las mujeres que tienen mucho tiempo para hablar por teléfono, puede que estén dejando de hacer algunas de las cosas que deben estar haciendo en ese tiempo. Y ¿qué sucede cuando tenemos mucho tiempo para hablar? Tendemos al chisme y a entrometernos en lo ajeno.

Y Pablo continúa diciendo… “Hablando de cosas que no son dignas”. Así que dice, “Por tanto, quiero que las viudas más jóvenes se casen, que tengan hijos, que cuiden su casa y no den al adversario ocasión de reproche”. (versículo 14).

Cuiden sus casas, como ves, si eres ociosa, no tendrás tiempo para cuidar tu casa. No podrás vigilar bien la marcha de tu casa. Pero si eres diligente, estarás preparada a tener el tiempo de organización, manejo y liderazgo que tu hogar necesita.

Si eres ociosa, las cosas en tu casa estarán fuera de control. Y si estás pasando tu tiempo haciendo las cosas que no corresponden a esta etapa de tu vida, tu casa estará fuera de control.

Ahí es donde encontramos mujeres que dicen: “Mi casa es un desastre, no puedo limpiarla, no puedo organizarla. Mi vida es un desorden, mi vida está fuera de control, mis hijos están fuera de control”. Estas tienden a ser expresiones de mujeres que están fuera de control porque han sido ociosas.

Así que ¿puedes ver el contraste? Si eres ociosa no podrás manejar bien tu casa.

Proverbios entonces nos dice que esta mujer maneja bien su casa. “Ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la ociosidad” (verso 27).

Recientemente alguien me envió un correo electrónico muy lindo, titulado: «Por qué amo a mi mamá»; y dice así:

Mamá y papá estaban viendo la televisión cuando mamá dijo: estoy cansada, es tarde, creo que me voy a la cama. Así que se fue a la cocina, preparó los emparedados para el día siguiente, lavó los envases de las palomitas de maíz, sacó la carne del congelador para la cena del día siguiente, revisó los niveles de los cereales, rellenó el envase del azúcar, colocó las cucharas en los cazos y los colocó en la mesa. Preparó la cafetera para la mañana siguiente.

Luego puso unas ropas mojadas en la secadora, planchó una camisa y cosió un botón flojo. Recogió las piezas de un juego que quedaron sobre la mesa y puso la guía telefónica en su gaveta de nuevo. Regó las plantas, sacó la basura y colgó una toalla para que se secara.

Bostezó y se estiró de camino a su habitación. Se detuvo en su escritorio y le escribió una nota a la profesora, sacó el dinero para el pasadía escolar, firmó una tarjeta de cumpleaños de una amiga y escribió una lista para el supermercado y ambas las dejó cerca de su cartera.

Mamá, luego de lavar su cara, untarse humectante, cepillarse y pasarse el hilo dental y pintarse las uñas escuchó a papá decir: “Pensé que te ibas a la cama”. “Ya voy”, dijo. Puso agua en el plato del perro y entró la gata, se aseguró que las puertas estaban cerradas. Vio a cada uno de los chicos, apagó una lámpara, colgó una camisa, entró unas medias sucias en el cesto de ropa sucia, y tuvo una breve conversación con el que estaba aún despierto haciendo tareas.

De vuelta en su habitación puso la alarma, sacó la ropa para el día siguiente, acomodó los zapatos en la zapatera. Agregó tres cosas en la lista de mañana. En ese momento papá apagó la televisión y anunció a nadie en particular “me voy a la cama” y así lo hizo.

Ahora, no es mi intención enfatizar nada acerca de los hombres, lo que pretendo es que esto sea una ilustración de lo que escuchamos decir de que el trabajo de la mujer nunca termina. En cierto modo, quizás esa mujer ilustra lo que hemos estado viendo en Proverbios capítulo 31.

Hemos estado viendo el versículo 27 donde se nos dice que esta mujer virtuosa, esta mujer de carácter noble, “ella vigila la marcha de su casa y no come el pan de la ociosidad.” Ella es trabajadora, siempre alerta, siempre vigilante de que las necesidades de su familia sean cubiertas.

Porque, como verán, si una mujer no hace lo que Dios la ha llamado a hacer en el manejo de su hogar, si no está ocupada haciendo el trabajo que Dios le ha asignado hacer, entonces será ociosa y su casa y cualquier cosa que tenga en esa etapa de su vida, estará fuera de control. Entonces el enemigo apunta su dedo y pregunta: “¿y ella es cristiana?”

No es solo un reflejo negativo sobre ella misma, sino que se reflejará negativamente en su esposo, en sus hijos y más importante aún, se reflejará negativamente en Cristo.

Las mujeres nos escriben y comparten conmigo áreas de lucha que han vivido. Algo que veo muy frecuentemente es la lucha con la disciplina, la lucha con el uso del tiempo y como organizar su vida. Me conmueve leer lo que una mujer nos escribió no hace mucho tiempo atrás. Ella dijo:

“Soy indisciplinada en casi cada área de mi vida. Apenas soy consistente en cepillarme los dientes. Tengo el mal hábito de ser vaga y algo desordenada. Si entraras a mi casa pensarías que somos unos cerdos. En general lo que soy es indisciplinada.

Quiero ser la mejor esposa y madre posible, pero fallo una y otra vez por mi actitud egoísta e indisciplinada. Estas son áreas de mi vida que están en cautiverio y ella habla de sus hábitos alimenticios. He ganado 50 libras en los últimos 5 años. Esto me hace físicamente poco atractiva y me siento mal por mi esposo.

En general no tengo una rutina diaria. Me cuesta mantenerme en el presupuesto que mi esposo y yo diseñamos.

Ahora bien, no culpo a mis padres. Mi papá era un hombre muy ocupado y mi mamá también. En esencia me crié sola. —Y ahora ella como esposa y madre está luchando con estas cosas.— ¿Podré desarrollar las destrezas necesarias para convertirme en un ente disciplinado y productivo de la sociedad? ¿Me puedo convertir en una esposa que ame más a su familia que a sí misma? Quiero entrenar a mis hijas para que se conviertan en niñas piadosas, disciplinadas y productivas. ¿Hay esperanza de cambio para mí, a los 31 años?”

Deja que te diga: “¡claro que si! ¡hay esperanza!” Por eso tenemos Aviva Nuestros Corazones porque tenemos un Dios que cuida nuestros corazones y a quien le importan nuestros hogares y cómo estos son afectados por la condición de nuestros corazones.

Para eso está la gracia de Dios, para las fallas. Es para las personas que jamás han aprendido, que jamás han desarrollado las destrezas de vida que quizás debieron haber aprendido cuando eran niños, pero que a través de un corazón arrepentido y de un espíritu contrito y enseñable todas nosotras podemos aprender y adquirir esas destrezas y esas disciplinas que necesitamos tener para ser las mujeres que Dios quiere que seamos.

Permíteme decirte a modo de paréntesis: si la historia que leí se parece a la tuya de alguna manera, no te quedes con eso dentro, ¡busca ayuda!

Ve primero al Señor, como esta mujer está haciendo y dile: “Señor, no quiero ser así. Quiero ser una mujer disciplinada. No quiero ser ociosa. Quiero poder entrenar a mis hijos en el camino correcto, pero necesito de tu gracia”. Entonces busca una mujer que conozca a Dios y que camine con Dios y que sea una mujer disciplinada en las áreas donde tú luchas y dile: “¿podrías ayudarme?” Humíllate.

Quizás dices: “No me imagino entrando a nadie a mi hogar”. Humíllate. Busca a alguien. Hay gente que nace siendo organizada. No creo que nadie nazca siendo disciplinado, eso es algo que el espíritu desarrolla en nuestras vidas. Pero hay personas que organizan sus horarios, sus días y su entorno con mas naturalidad.

Encuentra alguna de esas personas y deja que use su don contigo y dile: “Necesito ayuda. Nunca aprendí como se hace esto y me avergüenza. ¿Me podrías ayudar y podrías enseñarme cómo se limpia mi casa, cómo organizo mi entorno, cómo mantengo mi cuerpo bajo control?” Solo las disciplinas, las disciplinas básicas de la vida. Y mientras más temprano mejor, porque si dejas pasar el tiempo, quizás tus hijos habrán crecido y habrás reproducido en ellos asuntos de carácter que hoy lamentas. Aunque hay cosas que no vuelven atrás, por la gracia de Dios siempre tenemos esperanza

No importa la edad en que estés, ni la etapa de vida en que vives, cuando Dios te habla de algo, no es muy tarde para lidiar con eso. Ahora, no lo dejes para después porque vendrá el tiempo en que esta mujer desearía que le hubieran enseñado estas cosas a los 13 años en lugar de luchar con ellas a los 31; lo cierto es que Dios se acercará a ti donde quiera que estés.

Dile: “Señor necesito ayuda.” Ve al cuerpo de Cristo y dile: “Necesito ayuda, necesito ser entrenada en cómo ser una mujer responsable para velar por los asuntos de mi hogar”.

Si no lo haces, déjame recordarte que hay consecuencias. Tu esposo cosechará esas consecuencias. Y el enemigo, el mismo Satanás tiene municiones. Él tiene municiones para mantenerte derrotada, para mantenerte en la esclavitud que esta mujer señala. Ella se siente miserable porque el enemigo la acusa.

Él le dice: “Mírate, no puedes organizar tu vida”. Pero otras personas la ven. El enemigo está usando su falta de disciplina, su ociosidad como pretexto para que Cristo luzca mal.

No quiero que se vayan con una carga o con un sentido de culpabilidad por esto. Solo quiero que sepan que por esto es que hay mucho en juego cuando hablamos de convertirnos en mujeres que reflejan la belleza y el corazón de Cristo.

No es solo para que podamos ser más felices. Es porque el Evangelio está de por medio. La forma en que vivimos y como funcionamos y como lucen nuestros hogares, todo refleja el Evangelio de Cristo.

Por esto quiero que mi entorno y la forma en que me desenvuelvo y organizo mi agenda, que todo diga: “así luce Dios”. Esta es Su belleza. Estas son Sus formas, y de ese modo hacer Sus formas atractivas para el mundo que observa.

Annamarie: Nancy Leigh DeMoss acaba de darte una buena razón para mantener tu hogar bien organizado. No para impresionar a los amigos que visitan. No porque quieres ser una perfeccionista. Ni para que tu hogar luzca como salido de un catálogo o revista.

La razón por la que mantenemos organizado el hogar es para la gloria de Dios. La gloria de Dios es el centro de un libro práctico que Nancy escribió junto a otras sabias mujeres como Carolyn Mahaney, Susan Hunt, y Bunny Wilson.

Se titula “Atrévete a ser una mujer conforme al plan de Dios” . Este libro te ayudará a conocer lo que significa tener un hogar que trae gloria a Dios. Te introducirá a los conceptos de feminidad bíblica.

Mañana compartiremos sobre un aspecto del hogar que probablemente no escucharás en el programa de Martha Stewart. Se trata de la oración. Espero que nos sintonices de nuevo. Oremos ahora.

Nancy: Padre te doy gracias por Tu gracia. Si no fuera por Tu gracia no tendría esperanza. Pienso en esta mujer que pregunta si hay esperanza de cambiar y de ser diferente a los 31 años, esperanza para criar a sus hijos de manera diferente a como a ella la criaron”.

Gracias porque sí hay esperanza, una esperanza tan grande como lo eres Tú. Oro para que infundas esa esperanza y aliento en el corazón de alguna mujer que nos escucha, que esté desalentada, abrumada, frustrada. Oro que la levantes y la saques de donde está metida, se vuelva a Ti y se arrepienta de todo mal comportamiento.

Te pido la dirijas donde pueda encontrar ayuda, donde pueda encontrar una mentora—alguien que de manera práctica pueda ayudarla a organizar su día, su mundo, su ambiente de manera que te traiga gloria a Ti. En el nombre de Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de las Américas a menos que se cite otra fuente.

Música: Que mi Hogar Sea tu Casa, Ministerio de la música adventista de España, Bienvenidos a Adorar 01 ℗ 2012

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Palabras vacías, corazones vacíos

Grace en Español

Palabras vacías, corazones vacíos

John MacArthur

John MacArthur

Es el pastor-maestro de Grace Community Church en Sun Valley, California, así como también autor, orador, rector emérito de The Master’s University and Seminary y profesor destacado del ministerio de medios de comunicación de Grace to You.

Desde que completó su primer libro que fue un éxito en ventas, El Evangelio según Jesucristo, en el año 1988, John ha escrito cerca de 400 libros y guías de estudio, incluyendo Fuego Extraño, Avergonzados del Evangelio, El Asesinato de Jesús, El Hijo Pródigo, Doce Hombres Inconcebibles, Verdad en Guerra, El Jesús que no Puedes Ignorar, Esclavo, Una Vida Perfecta y la serie de Comentarios MacArthur del Nuevo Testamento. Los títulos de John han sido traducidos a más de dos docenas de idiomas. La Biblia de estudio MacArthur, el recurso que es la piedra angular de su ministerio, está disponible en el idioma inglés (NKJ, NAS y ESV), español, ruso, alemán, francés, portugués, italiano, árabe y chino.

John y su esposa, Patricia, viven en el sur de California y tienen cuatro hijos casados: Matt, Marcy, Mark y Melinda. Ellos también disfrutan de la alegre compañía de sus 15 nietos.

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14/41 – No Hay Lugar Para Superestrellas

Sabiduría para el Corazón

Serie: Filipenses

14/41 – No Hay Lugar Para Superestrellas

Stephen Davey

Texto: Filipenses 1:27b En este programa continuamos aprendiendo qué es lo más importante que la iglesia puede hacer según el apóstol Pablo. El día de hoy nos enfocamos en la importancia de la unidad en la iglesia. Sabiduría para el Corazón es el ministerio internacional de enseñanza bíblica del Pastor Stephen Davey, traducido y adaptado al español por Daniel Kukin.

https://www.sabiduriaespanol.org

 

45 – Las adicciones «Adicción al Trabajo»

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

45 – Las adicciones «Adicción al Trabajo»

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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20/27 – Palabras Medidas

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Proverbios 31: La mujer contra-cultura

20/27 – Palabras Medidas

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/palabras-medidas/

Annamarie Sauter: ¿Por qué parece más fácil derrumbar un hogar que construirlo? Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh Demoss: Sin importar cuán bien puedas cocinar, limpiar o coser, Sin importar cuán limpia este tu casa, sin importar cuán bellamente decorado tu hogar puede estar, tú puedes destruirlo todo con un pequeño instrumento llamado la lengua.

Annamarie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia Saladín.

¿Qué pasaría si estuvieras probando una nueva receta, pero no midieras nada, y solo agregaras cualquier cantidad de ingredientes que se te ocurra? Sería un desastre. Si la harina y el azúcar deben medirse, ¿cuánto más importante será medir nuestras palabras? Aprende a hablar cuidadosamente al escuchar a Nancy continuar en una serie llamada La mujer contra-cultura , basada en Proverbios 31.

Nancy: Si yo te dijera que durante la semana pasada teníamos una pequeña grabadora encendida en tu hogar, y ha recogido todo lo que se ha dicho en tu casa durante ese tiempo— todo lo que tus hijos dijeron, sí, todo lo que tu esposo dijo, y todo lo que tú dijiste. Nos las arreglamos para obtener los audios, y vamos a pasarlos en Aviva Nuestros Corazones para que todos los demás los oigan. ¿Tenemos algunos voluntarias? No creo.

Sabes, esta idea de que todo lo que digo está siendo grabado —que Dios lo está grabando— es algo que nos debe poner a pensar ¿No es triste darnos cuenta de que somos mucho más cuidadosas con las palabras que decimos fuera de nuestro hogar que con las que decimos dentro de ellos?

Proverbios capítulo 31 —hemos estado viendo este pasaje por varias semanas, y yo las animo, si aún no han comenzado, a tomar ese texto y empezar a leerlo todos los días por 31 días. Si estás en medio de este reto, no te rindas. Quédate ahí y deja que Dios continúe hablándote directo al corazón a través de este pasaje durante estas semanas.

Y hoy llegamos al versículo 26 hoy donde nos dice que esta mujer virtuosa abre su boca. Este es el primer versículo que menciona a esta mujer hablando. Y eso nos debe decir algo. Esta no es una mujer que habla mucho. No es conocida por su mucho hablar.

Hay otras cualidades por las cuales es conocida—su corazón de sierva, su compasión, su ternura, su diligencia—pero cuando la gente piensa en esta mujer, lo que ella dice no es lo primero que les viene a la mente. “Ella abre su boca con sabiduría y hay enseñanza de bondad en su lengua.”

Y me encanta este versículo. Bueno, quizás no deba decir que me encanta este versículo. Lo que quiero decir realmente es que, yo necesito ese versículo, y es un versículo de Proverbios 31 al que vuelvo una y otra vez, probablemente más que a cualquier otro. “Ella abre su boca con sabiduría, y hay enseñanza (o la ley de la clemencia) está en su boca.” Sabiduría y bondad o clemencia.

Ahora, permítanme ofrecerles poco del contexto aquí. En primer lugar, estamos hablando acerca de una mujer que está siendo descrita primeramente en el contexto de su hogar. No es el único lugar donde ella está, pero ella es una mujer cuya vida está centrada alrededor de su casa.

Y estamos hablando no solo de la forma en que habla cuando está en la iglesia, no solo como ella habla cuando viene a las sesión de grabación de Aviva Nuestros Corazones, sino de la forma en que ella se expresa cuando está en el hogar con su esposo, con sus hijos, o quizás, algunas de ustedes, con sus compañeras de habitación, o viviendo con familiares o viviendo en cualquier otra situación, pero esta es la forma en que ella habla en su círculo más íntimo de amigos y familiares.

Muchas de nosotras hablamos de forma diferente cuando estamos fuera de nuestros hogares, hablamos en formas que no pensamos hablar dentro de nuestros hogares. ¿Cómo puedo alentar? ¿Cómo puedo hablar palabras que levanten el ánimo? Yo vivo sola, pero me doy cuenta de que cuando voy a visitar mi familia muchas veces noto que no tengo las cortesías comunes con ellos que tengo con los de afuera.

Entonces hay cosas que digo en el contexto de mi hogar que no pensaría decir nunca fuera de ese contexto—también la forma en que reacciono. Si un invitado viene a mi casa y derrama el jabón líquido en la alfombra, u otra cosa, y ellos se sienten mal por haberlo hecho, yo les digo “No te preocupes, eso no es nada”.

Pero que alguien en mi casa o mi oficina o alguien cercano a mi me invada mi espacio o me moleste o haga algo que yo encuentre fastidioso —yo voy a ser más rápida para señalárselo, para criticarlo, o para hablar palabras que no son sabias ni bondadosas. Este es un versículo que probablemente estemos más dispuestas a aplicar fuera de nuestros hogares que en el lugar donde más importa: donde vivimos cada día.

Y quiero decir que no importa cuántas habilidades domésticas tengas, no importa qué tan bien cocinas, limpias o coses, no importa cuán creativa seas, no importa cuán eficiente y organizada eres en tu hogar, no importa cuán capacitada eres en tu trabajo o en el ambiente de tu casa, no importa cuán limpia está tu casa, no importa cuán bellamente decorado puede estar tu hogar, puedes destruirlo todo con un pequeño instrumento llamado tu lengua.

Es algo terrible pensar el daño que nosotras las mujeres hacemos con nuestras lenguas, y por eso es que tengo que volver a este versículo una y otra vez y decir, “Señor, hazme el tipo de mujer que abre su boca con sabiduría y que la enseñanza o la ley de la clemencia está en mi lengua”.

Ahora, esto requiere… Ser este tipo de mujer, requiere auto-control. Nuestro problema es que muy frecuentemente no tenemos dominio propio, así que decimos lo que pensamos. Especialmente cuando estamos con personas que conocemos muy bien, bajamos la guardia, y no estamos tan conscientes de lo que estamos diciendo. Vivimos en una época en que se nos estimula a ser abiertas, a ser auténticas, “solo expresa tus sentimientos”.

Pero el hecho de que tú lo pienses o lo sientas no significa necesariamente que lo debas decir. Ahora, yo no estoy promoviendo la deshonestidad. No estoy promoviendo la hipocresía, lo que estoy diciendo es que hay algunas cosas que siento que no debo decir.

Y tú dices, “Pero mis hijos lo hacen”. ¿Adónde están tus hijos aprendiendo a hacerlo? Ahora, tus hijos necesitan ser entrenados, y yo no estoy diciendo que el hecho de que ellos no tengan auto-control significa necesariamente que tú tampoco lo tengas. Pero te voy a decir algo: si tú quieres ayudar a hijos a que tengan auto-control con sus lenguas, una de las cosas que ayudará mucho es que ellos tengan una mama que permita que el Espíritu controle su lengua.

En el caso de esta mujer: “Ella abre su boca”. En un sentido ella lo hace deliberadamente. Ella abre su boca cuando tiene algo que decir que necesita ser dicho. Ella es una mujer medida en sus palabras. Sus palabras son pensadas antes de ser pronunciadas. Su boca no está siempre abierta.

Ahora, si vamos a ser mujeres que hablan con sabiduría y gentileza, significa que tenemos que tener un corazón sabio y gentil porque nuestras palabras reflejan lo que hay en nuestros corazones. Tú no te despiertas una mañana con un corazón sabio y bondadoso. Eso debe ser cultivado. Tiene que ser atendido. Tiene que ser desarrollado.

Jesús dijo: “De la abundancia del corazón habla la boca” (Mat 12:34). ¿Y qué es lo que sale de mi boca? ¿Y si tomáramos esa grabación que te dije que hicimos en tu casa la semana pasada? Quizás tú dirás: “Bueno es que yo no quise decir todo eso…” ¿Sabes lo que es realmente triste? Que todo salió del corazón. De ahí salió.

Así que si quiero que mis palabras sean diferentes, necesito decir: “Señor, necesito un corazón diferente. Necesito que cambies mi corazón.” Eso puede requerir arrepentimiento. Puede significar reconocerlo primero delante del Señor y luego ante tu esposo y ante tus hijos, decirles: “No he tenido palabras sabias ni gentiles, y ha sido un reflejo de un corazón airado o impaciente. Por favor, perdóname.” Y entonces permitirle al Señor que te cambie.

Él puede, y Él te dará ese tipo de corazón que le estás pidiendo. Ahora, no sucede de la noche a la mañana, pero según le permitimos que nos moldee y cambie nuestros corazones, entonces lo que va a salir de nuestras bocas reflejará un corazón arrepentido, bondadoso y sabio que Dios ha puesto en nosotras.

Annamarie: ¿Qué tipo de palabras han estado saliendo de tu boca hoy? ¿Qué revelan esas palabras acerca de tu corazón? Nancy Leigh DeMoss volverá enseguida a decirnos más acerca de la importancia de hablar con cuidado. Ella está enseñando a través de Proverbios 31.

Proverbios 31 te dará sabiduría acerca del tiempo y del dinero. Te ayudará a pensar por adelantado y a organizar tu hogar y, tal y como escuchamos hoy, te ayudará a hablar con sabiduría. Nancy Leigh DeMoss cubre todos estos tópicos y mucho más en esta serie llamada La mujer contra-cultura .

Ella está caminando versículo a versículo a través de Proverbios 31 y enfocándolo de maneras que yo no había escuchado. Creo que puedes concluir lo mismo según vayas escuchando. Si te has perdido algún programa de esta serie, puedes encontrarlo en nuestra página AvivaNuestrosCorazones.com.

Nancy: Bueno, hoy estamos en un tema que siempre me hace sentir un poco incómoda, y con razón. En cierto sentido, yo espero que tú también te sientas incómoda porque como mujeres necesitamos un recordatorio constante de parte de Dios acerca de las palabras que hablamos.

Estamos en Proverbios 31:26, uno de los versículos que más convicción me da de todo el pasaje. Habla acerca de la forma que esta mujer usa su lengua. “Ella abre su boca con sabiduría” dice la Escritura. Esta mujer virtuosa, esta mujer de excelente carácter, cuando abre la boca para hablar, es con palabras de sabiduría. “Y en su lengua está la enseñanza o la ley de la clemencia”.

Y algunas de ustedes están enseñado a sus hijos en el hogar. Cualquiera de ustedes que tenga hijos está enseñando sus hijos, aun sin darse cuenta, y les están enseñando muchísimo. Le están enseñando muchísimo de la vida, pero… ¿saben qué? Les están enseñando aún más en las ocasiones en que no se dan ni cuenta de que están enseñando que cuando están sentadas en un tiempo mas formal y estructurado donde dicen: “Esta es nuestra hora de clase”.

Cuando enseñas a tus hijos, ¿lo haces con la ley de clemencia? ¿Y cuando los corriges? A propósito, ellos necesitan ser corregidos; no significa que tú nunca tengas que decirles cosas duras a tus hijos. Pero, cuando los corriges, cuando les señalas cosas en sus vidas que tienen que cambiar, ¿lo haces con gentileza?

Si estás reaccionando a sus acciones, no estarás enseñando con sabiduría y gentileza, pero si puedes retirarte de la situación y buscar la perspectiva de Dios sobre eso, entonces puedes ser controlada por el Espíritu de Dios. No tienes que ser hiriente. No tienes que airarte.

No tienes que decir cosas que luego quisieras no haber dicho porque estarás bajo el control del Espíritu de Dios. Por eso es que es tan importante que antes de que comencemos nuestro día, antes de que abramos nuestras bocas para hablar a otros, primero vayamos a la presencia de Dios y dejemos que Su Palabra entre a nuestros corazones, a nuestras mentes, para que cuando abramos nuestras bocas para hablar, lo que digamos esté controlado por lo que nos está llenando, que en este caso es la Palabra y el Espíritu de Dios.

Como mujer tú necesitas sabiduría. ¿Cómo la obtienes? Bueno, las Escrituras dicen que “El Señor da sabiduría; y de Su boca vienen el conocimiento y la inteligencia” (Pro 2:6).

¿Tú quieres tener sabiduría para hablarle a los demás? Entonces tienes que entrarte en este Libro —en la Biblia— y entrar el Libro en ti para que puedas saber cómo comunicar una palabra piadosa y edificante a tiempo. Tú sabrás cómo hablar palabras que ministren gracia a los que escuchan y que ministren a la necesidad del momento.

Si quieres ofrecer palabras gentiles, necesitas ser llenada con el Espíritu Santo. ¿Cuál es el fruto del Espíritu? —Amor, gozo, paz, paciencia, bondad. Y tú dices: “Es que mis hijos están actuando de tal o cual forma”. O “Estas personas con quienes trabajo están actuando de tal manera y es demasiado difícil responder con gentileza”.

Puede que sea imposible para ti, pero no es imposible para Dios. Su Santo Espíritu vive dentro de ti, así que Él puede darte en esos momentos una respuesta clemente y bondadosa.

Ahora déjame decirte como te dije anteriormente en otras sesiones: eso no significa que nunca vas a fallar. Tú vas a caer, yo caigo. Ahora, el problema es que después que está dicho, está dicho; pero habiéndolo dicho, devuelvete y enderézalo.

Sea cual sea el principio de la Palabra de Dios que hayas violado al Señor y dile: “Por favor perdóname. Eso no fue gentil. Eso no fue sabio. Eso no fue verdad. Eso no era necesario”,o sea cual sea el principio de la Palabra de Dios que hayas violado y entonces si lo has dicho a alguien más, sea tu compañero o tu hijo o compañero de cuarto o alguien en la iglesia, devuélvete y enderézalo.

Humíllate, y verás que si te humillas cada vez que pecas con tu boca, empezarás a pecar con menos frecuencia con tu lengua. Detente antes de hablar. Piensa y edita antes de hablar. Eso puede significar simplemente decir menos.

Una mujer me escribió recientemente, y decía,

“Fui convencida de mi “pecadito” —como ella le decía— cuando leí las transcripciones de uno de sus programas en Aviva Nuestros Corazónes.” Ella dijo, “ Ahora mismo hay tensión entre mi hija adolescente y yo, y tengo una tendencia a usar demasiadas palabras”.

Y todas podemos entender, ya sea que tengamos hijos adolescentes o no. Ella continuó diciendo,

“Yo nunca consideré que mi uso excesivo de palabras fuera un pecado, pero ahora veo que demasiadas palabras llevan al pecado. De ahora en adelante, antes de pronunciar una palabra a mi hija, quiero consultar con Dios antes de pronunciar las pocas y correctas palabras que debo decir. Y creo que este enfoque ayudará a restaurar una relación correcta entre mi hija y yo.”

Ya ven que esto es importante, y esa es una mujer sabia. ¿Saben que más ella es? Ella es una mujer arrepentida. Es algo que todas debemos estar: arrepentidas— y no solo haberlo sido en el pasado: “Yo me arrepentí cuando me convertí…” No, debo arrepentirme hoy cuando peque con mi lengua y con mis labios, cuando mi espíritu y la forma en que digo las palabras es inapropiada. Si digo demasiadas palabras debo arrepentirme, diciendo: “Señor, lléname con tu Espíritu de nuevo. Dame palabras de sabiduría al hablar”.

Y a propósito, acabo de referirme a la forma en que decimos lo que decimos. Especialmente en nuestros hogares, ese tono de voz es realmente importante. Bondad no es solo lo que dices. Es cómo lo dices.

Y el peligro de hablar demasiado rápido es que muchas veces hablamos en medio de la ira del momento, en la irritación del momento, sin detenernos a dejar que Dios primero calme nuestros corazones. Por eso no es una mala idea detenerse y contar hasta diez antes de abrir la boca— pero también expresarlo con un tono gentil.

Escucha, tus hijos responderán mucho mejor a tu instrucción si viene con un tono amable. Sé que es muy fácil cuando estás con la misma gente todo el tiempo empezar a usar un tono desagradable, que es irritante o que molesta, que es crítico, demandante o que es controlador; pero ahí es donde necesitamos dejar que el Señor nos de Su Espíritu para que cuando hablemos, esas palabras reflejen ese tono amable.

Hace varias sesiones cité un pasaje acerca de Sarah Edwards, quien fue la madre de once hijos y la esposa de Jonathan Edwards —un líder durante el Primer Gran Avivamiento.

Y este escritor dice que,

“Sarah, por lo general se comprometió a hablar bien de todos hasta donde fuese posible, con verdad y justicia para ella y hacia los demás. Ella no era dada a deleitarse en las imperfecciones y debilidades de nadie, y cuando oía a otras personas hablando mal de otros, ella decía lo que ella pensaba que podía decir con verdad y justicia para excusarlos, o simplemente desviaba la difamación mencionando las cosas positivas de esas personas”.

En otras palabras, si ella escuchaba a alguien diciendo algo cruel acerca de otra persona, ella trataba de cambiar o desviar la conversación o decía algo estimulante acerca de esa persona.

Así, ella era cuidadosa del carácter de los demás, aun de los que hablaban mal de ella y la difamaban. Ella podía soportar heridas y reproches con gran calma, sin ninguna disposición a pagar mal por mal, sino por el contrario, estaba dispuesta a compadecerse y a perdonar a los que parecían ser sus enemigos.

Qué compromiso— ¡hablar bien de todos! Eso es lo que la Escritura dice que deberíamos hacer. De hecho, Proverbios dice que si eres del tipo de mujer contenciosa y crítica con tu lengua, llevarás a tu familia al punto de preferir vivir en el techo o en un ático o solos en el desierto, antes de vivir en la misma casa contigo.

Y he estado leyendo el libro de Proverbios recientemente, y este asunto acerca de las mujeres contenciosas me ha impactado verdaderamente— mujeres argumentativas, siempre debatiendo, siempre discutiendo, no abriendo sus bocas con sabiduría y gentileza. Tú puedes alejar a tu esposo y a tus hijos y a tus amigos si tienes ese tipo de espíritu y ese tipo de lengua, así que antes de hablar, pregúntate: “Lo que voy a decir… ¿es sabio? ¿Vale la pena decirlo? ¿Hay necesidad de decirlo?”

Quizás tú dirás: “Mi familia no me conocerá si empiezo a vivir de esta forma”. Bueno, eso está bien. Los influirá también. ¿Es sabio y es gentil? ¿Edifica? ¿Construye? ¿Refresca a los miembros de mi familia? ¿Los estimula?

Es importante que sí digas cosas que estimulen. No solo pienses: “Wow, tengo que ir a casa, y ahora no puedo ni abrir la boca. Ahora que he escuchado esta sesión no puedo decir nada más a mi familia.”

No, esa no es la respuesta. Sí hay cosas que necesitas decir. Alguien vino a mí en el receso, ahora mismo, y me habló palabras de estímulo acerca de lo que Dios está haciendo a través de Aviva Nuestros Corazones. Se acercaron y hablaron palabras de ánimo. Y tú necesitas hacer eso con tu familia.

¿Cuándo fue la ultima vez que tu afirmaste o alabaste a tu marido? Tú necesitas alabar a tus hijos cuando veas cualidades en ellos que son dignas de alabanza —solo simples palabras como “gracias”. “Te lo agradezco.” “Gracias por servirme de esa forma”. “De verdad que lo agradecí cuando hiciste esto”.

¿Sabes? Tú estás instruyendo mucho más—estarás dando una instrucción más efectiva— con este tipo de lenguaje que con palabras que son críticas y destructivas. Así que si no llena ese estándar, si no es sabio, si no es amable, no lo digas. No lo digas.

Annamarie: Creo que todos podremos beneficiarnos de este consejo sabio de Nancy Leigh DeMoss hoy; quizás dentro de la próxima hora. En lo que aprendes a evitar palabras que destruyen a otras personas, ¿Puedes hacer algo más? Comparte Aviva Nuestros Corazones con una amiga. Usa tus palabras para hablarles acerca de un programa que las va a edificar.

Cuando me reuno con un grupo de mujeres, la conversación siempre se va hacia temas como: “¿Quién te corta el pelo? ¿Dónde compras ropa para tus hijos? ¿A qué pediatra vas?” Bueno, junto con las recomendaciones de peluqueras, doctores y tiendas, ¿por qué no decirles a tus amigas dónde hallar enseñanza bíblica práctica que cambiará sus vidas?

En AvivaNuestrosCorazones.com encontrarás muchos recursos para promover este programa. Mientras crecías, te sentías como si tu mamá tuviera ojos en la parte posterior de su cabeza? Eso es en realidad una señal de sabiduría, y oiremos acerca de esto en el próximo programa. Aquí está Nancy para orar y para pedir que aprendamos a hablar palabras de bondad y de sabiduría.

Nancy: Padre, nosotras realmente, realmente, realmente necesitamos Tu ayuda en esto. No podemos hacerlo solas, y estamos rodeadas de personas que sí saben como provocarnos. Generalmente, son la personas con quienes vivimos donde más difícil se nos hace aplicar todo esto.

Señor, no es tan difícil para nosotras cuando estamos sentadas escuchando la Palabra, siendo mujeres que amamos al Señor y que tenemos un interés común en asuntos espirituales. En ese contexto no es difícil hablar palabras de sabiduría y gentileza, pero sé que algunas mujeres viven en hogares, donde tienen miembros en su familia que no hablan con sabiduría y gentileza. Donde se les dicen cosas que son criticas y crueles e hirientes.

Y va a requerir todo el poder de tu Santo Espíritu para que estas mujeres puedan hablar palabras que sean sabias y amables, pero Tú puedes hacerlo en nosotras y a través de nosotras. Oramos que lo hagas por amor a Jesús, Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de Life Action Ministries.

Toda Escritura ha sido tomada de La Biblia de las Americas a menos que se cite otra fuente.

Música: Bellas Palabras de Vida, Mou, Hinmos De Gloria Y Triunfo, Vol 1 ℗ 2013 Fe y obra music

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

¿En la carne o en el espíritu?

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

¿En la carne o en el espíritu?

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Resucitó

Iglesia Ozama

Resucitó

Otto Sánchez

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo.

Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.

Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios  ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano.

Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies.

El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

http://www.ibozama.org

Resurrección en medio de confusión 

Iglesia Bautista Internacional

Resurrección en medio de confusión

Miguel Núñez

Miguel Núñez

Es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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2 – «Los atributos de Dios» EL OMNIPOTENTE DIOS

Iglesia Evangélica Unida

Serie: Los Atributos de Dios

2 – «Los atributos de Dios» EL OMNIPOTENTE DIOS

Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

http://www.unidavigo.es