5/5 – Un Llamado Al Discernimiento Bíblico

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

5/5 – Un Llamado Al Discernimiento Bíblico

Justin Peters

Última Sesión

«Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, «una farsa». Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema» John MacArthur, pastor Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorcionado en un evangelio diferente.

«Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados» Judas 1:12

www.justinpeters.org

1/2 – Tú nunca estás sola

Aviva Nuestros Corazones

Serie: La batalla después de la batalla

1/2 – Tú nunca estás sola

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/tu-nunca-estas-sola/

Carmen Espaillat : Aquí está Nancy Leigh DeMoss

Nancy Leigh DeMoss: Pienso que muchas veces, cuando presentamos el Evangelio a las personas, los prejuiciamos, al sugerir que en la vida cristiana, cuando vienes a Cristo, vas a experimentar alegría, paz, felicidad y que todo será maravillo. Aunque no lo decimos necesariamente de esa forma, la implicación es que tu vida es dura ahora, pero cuando vengas a Jesús tu vida será fácil.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones, con la autora del libro “Mentiras que las mujeres creen”, Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín.

Hoy Nancy inicia una serie titulada La batalla después de la batalla; y ella retomará esta idea: A veces se les comunica a las personas, que cuando conocen a Cristo, instantáneamente, serán liberados de todos sus problemas.

Nancy Leigh DeMoss: Las personas entonces, algunas veces vienen a Cristo con algunas impresiones falsas o equivocadas y antes de que haya pasado mucho tiempo en su vida cristianos, ellos mismos se encuentran en medio de una batalla. Creo que si no están preparados para la batalla, esto puede ser bastante desilusionante. La batalla tiene lugar en muchos frentes, pero hay una gran cantidad de ilustraciones de guerras en la Escritura.

He hablado acerca de ser soldados. Ahora bien, confieso que, como mujer, que pienso que, “La batalla es el tipo de cosas que los hombres deben hacer”. Mi instinto es querer estar detrás de la escena y en el hogar. Pero si eres una hija de Dios, la Escritura dice, que estás en una batalla, y habrá ocasiones en que te encontrarás en la línea frontal de esa batalla.

Necesitamos entender algo de lo que implica esa batalla, quién está involucrado, cuáles son las partes y cómo funciona. No vamos a entrar en detalle sobre eso en esta sesión, pero quiero que veamos un pasaje del Antiguo Testamento que nos da una idea de algunos de los enemigos que enfrentamos y algunas de las maneras y los medios que Dios nos ha dado para combatir, para derrotar y superar esos enemigos.

Te pido que vayas por favor en tu biblia a Génesis capítulo 14. Y a medida que vamos avanzando en el texto, notaremos que Abraham, ha sido elegido por Dios. Él ha sido sacado de su trasfondo idólatra y pagano y ha sido escogido por Dios para ser el padre de un nuevo pueblo, una nación apartada por Dios, la raza judía—de donde vendría el Mesías.

En esta porción, que es un pasaje oscuro en la vida de Abraham, él enfrenta dos batallas. Ahora bien, una de ellas se describe dando a conocer ciertos detalles, esa es la batalla evidente. Esa es la batalla mayor. Capacitado por el poder de Dios, Abraham obtiene una victoria decisiva e impresionante en esta batalla.

Pero a esa batalla primera y muy evidente fue seguida, como veremos mañana, por otra batalla que he llamado “la batalla después de la batalla”. Esa segunda batalla fue más privada que pública. Fue más sutil. Pero creo que el resultado de la segunda batalla, fue aún mucho más estratégico y crítico que la victoria de la primera.

Así que empecemos con el versículo 1 de Génesis capítulo 14. Ahora, no leeré todos estos versículos, pero los versículos del 1-12 nos dan los antecedentes sobre la batalla principal, la batalla que se peleó comenzando el versículo 13. Entonces, echemos un vistazo a los primeros 12 versículos. En el versículo 1, tenemos a 4 reyes del Oriente, reyes de ciudades-estados o de ciudades-naciones, quienes se reunieron en una confederación. Entonces, esta es una confederación de cuatro reyes.

Uno de ellos, como notarán, se llamaba Quedorlaomer. Es un nombre largo, y es bastante difícil de pronunciar. Así que lo vamos a llamar el rey Quedor, a medida que voy leyendo el pasaje. Así que, hablaremos solamente acerca del rey Quedor y sus tropas. Él es el rey más prominente en esta confederación, tal y como se evidencia en el versículo 1. Son cuatro reyes encabezados por el rey Quedor.

Luego en el versículo 2, ellos hacen guerra contra cinco reyes, cuyos nombres no podemos ni siquiera pronunciar. En estos cinco reyes están incluidos los reyes de dos ciudades que reconocerás, los reyes de Sodoma y Gomorra. Así que, hay una batalla entre los cuatro reyes y los cinco reyes. El rey Quedor, sobre los cuatro reyes y, por el otro lado, los reyes de Sodoma y Gomorra junto a otros tres reyes. Estas dos confederaciones se enfrentan cara a cara. El rey Quedor y sus aliados ganan la batalla y conquistan a los cinco reyes por un período de doce años.

Pero en el año decimotercero, leemos esto en el versículo 4, los reyes de Sodoma y Gomorra y sus aliados se rebelan y deciden, “Hemos soportado esto por mucho tiempo. No continuaremos siendo vasallos del rey Quedor”. Así que ellos se rebelaron.

Pues bien, el rey Quedor no se va a resignar con esto. Él y sus aliados se preparan e inician una serie masiva de batallas. Arrasan por todo el Oriente. Realmente, lo que ves en los versículos 5, 6 y hasta el 9 es que ellos conquistan todo a su paso. Ellos fueron reyes victoriosos. Quiero decir, esta es una poderosa alianza militar que conquista todo a su paso. Finalmente, se dirigen a estas naciones confederadas que incluían a Sodoma y Gomorra y vencen a aquellas naciones también. Ellos salen victoriosos.

Ahora bien ¿por qué detallo todo esto? ¿Por qué la Escritura hace referencia a todos estos detalles? Porque cuando Abraham se involucra, veremos que la tarea que él enfrenta al tomar al rey Quedor y sus ejércitos, es una tarea formidable. Es una tarea casi imposible. El rey Quedor y sus aliados habían conquistado toda la región. Es decir, nadie había sido capaz de oponer resistencia contra ellos.

El rey Quedor y su grupo se apoderan del rey de Sodoma y del rey de Gomorra. Toman estas ciudades-estados como rehenes. Toman a sus hombres como prisioneros de guerra. Luego ellos se marchan a celebrar y hacen fiesta. Bajo su poder están todos estos prisioneros de guerra. Esto es lo que ocurre en los versículos del 1-12.

En el versículo 11 dice, “Entonces, tomaron [estos son los cuatro reyes, el rey Quedor y su grupo] todos los bienes de Sodoma y Gomorra, y todas sus provisiones, y se fueron”.

Ahora el versículo 12 dice: “Y tomaron también a Lot”. ¿Se te hace familiar ese nombre? ¿Qué hace Lot en Sodoma? Bueno, como sabemos por el versículo 12 Lot, quien era sobrino de Abram (hijo de un hermano de Abram), había hecho una elección, una elección pobre, una elección necia, basada en valores terrenales, valores temporales, al ir a una tierra que aparentemente lucía atractiva y placentera. Él fue y estacionó su tienda, si se pudiera decir eso, estacionó su tienda cerca de Sodoma y Gomorra. Podemos darnos cuenta en este capítulo, qué él estaba muy bien establecido en Sodoma, ya que cuando fue conquistada, él también fue tomado como prisionero de guerra.

Entonces en el versículo 12: “Y tomaron también a Lot, sobrino de Abraham, pues él habitaba en Sodoma”, para este tiempo él ya estaba viviendo en Sodoma, “Con todas sus posesiones, y partieron”.

El versículo 13, nos dice que alguien escapa y le informa a Abraham. “Y uno de los que escaparon vino y se lo hizo saber a Abraham el hebreo”. Esa es la primera vez en La Escritura donde se utiliza la palabra hebreo. Ellos le informaron que Lot, su sobrino, había sido capturado.

Nos ayuda a entender en este contexto, que para este tiempo Abraham estaba en sus ochenta. Pero vemos en Abraham, a alguien que es un hombre de Dios. Él ha sido elegido por Dios. Él ha sido elegido por Dios para un propósito. Él está muy consciente de su relación con Dios y del hecho de que él está en esta tierra por una razón. Él no puede solo sentarse y dejar a su sobrino en esta situación. Él debe hacer algo al respecto. Tú no puedes dejar que el enemigo tome el control de la situación.

Y Abraham sabe debido a su relación con Dios, que a pesar de que es prácticamente el único creyente en el planeta en ese momento, que Dios puede hacer cualquier cosa. Él sabe que está en desventaja, numéricamente hablando en el aspecto humanos, pero porque es un hijo de Dios, es un creyente en Dios, él tiene la omnipotencia a su disposición. Y Él actúa creo yo, basado en esa fe. Abraham es un hombre de fe.

Cada vez que él se enfrenta a lo imposible y a lo desconocido, no es porque él está desquiciado. No es porque él está fanfarroneando mientras piensa “Yo puedo manejar esto”. Él sabe y él conoce cuáles son sus debilidades. Él sabe cuáles son sus limitaciones. Él está en sus ochenta. Pero Él también conoce a su Dios. Y Él sabe que Dios puede hacer cualquier cosa.

Él no tiene ninguna garantía de que tendrá éxito. Él no conoce el final de la historia como nosotras la conocemos, pero aun así, actúa. Él tiene que intentar este rescate. Es lo que debe hacer porque es lo correcto. Él no puede sentarse y dejar que el mal controle esta situación. Ahora bien, Sodoma y Gomorra eran lugares perversos. Pero allí se encuentra un pariente suyo que ha sido atrapado en la línea de fuego, y él sabe que ese no era el lugar más espiritual para estar. Pero aun así, él ama a este joven y a su familia. Y Él decide actuar de una manera redentora. Así que Él da un paso al frente, y decide hacer lo que tenga que hacer para llevar a cabo este rescate.

Déjame decirte que mientras enfrentamos batallas espirituales, si miramos al enemigo, si ponemos nuestra mirada en las fuerzas y los ejércitos que nos rodean en este mundo, nunca vamos a actuar. Diremos que es imposible. Porque verdaderamente es imposible.

Pero si recordamos de Quien somos, Quien nos ha elegido, a Quien le pertenecemos, Quien nos ha dado Su Nombre y nos ha apartado para Él; si recordamos que pertenecemos a Dios, entonces podremos levantarnos y dar un paso de fe sin garantías de obtener éxito a corto plazo, pero sabiendo que al final de la carrera, mientras actuamos con fe, lo que estamos haciendo esuniéndonos a los brazos con la omnipotencia. Dios ganará la batalla.

Llegamos al versículo 14. Nos dice, “Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo”. Aquí aparece una frase interesante, porque Lot no era hermano de Abraham. Lot era su sobrino. Pero esta pequeña frase muestra algo del corazón de Abraham. Lot, fue quien mostró muy poco respeto hacia su tío, quien tomó decisiones temporales, decisiones materialistas, quien tenía distorsionado los valores, tenía una mente mundana y terrenal.

Pero Abraham el hombre de Dios y el hombre de fe, ve a su sobrino como su hermano. Él tiene un corazón para este hombre y está dispuesto a dar unos pasos extraordinarios en una batalla que puede perder, por lo que él sabe, con tal de rescatar a su hermano. Aquí hay una compasión y una preocupación, a pesar de que este hombre era un hombre que se había aprovechado de él.

«Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo, movilizó a sus hombres adiestrados nacidos en su casa, trescientos dieciocho, y salió en su persecución hasta Dan” (versículo 14). Esta es una historia extraordinaria si tú puedes ver el panorama.

De nuevo, ten en mente que Abraham tiene 80 años o más. No es un jovencito. Tiene a Dios de su lado y eso es lo único que le da esperanza, eso es lo que le da esperanza.

Él inicia la persecución desde Hebrón, que es el lugar donde vive, hasta la zona de Dan, la cual está a 140 millas de distancia. Él toma estas tropas, a estos sirvientes nacidos en su casa y hombres que han venido a acompañarlo armados para la batalla. Eso suena como una multitud, pero esto es nada en comparación con la confederación de reyes del Este. Así qué, aquí esta este viejito de 80 años de edad con sus 318 criados, quienes van a enfrentar esta alianza militar masiva para poder rescatar a su hermano—a su sobrino—Lot.

Dice en el versículo 15 “Él y sus servidores los atacaron de noche, y después de derrotarlos, los persiguieron hasta Joba, al norte de Damasco”. Estos son otras 100 millas más allá de Dan.

Aquí es donde un mapa… por cierto, cuando estás haciendo un estudio bíblico, si tienes un mapa en la parte de atrás de tu Biblia, es bueno que lo uses. Esto hace que la Escritura cobre vida. No tienes que tener un título de seminario—porque yo no tengo uno—para usar esas herramientas. Si solo lees estas palabras en este pasaje y no tienes idea de dónde están ubicados estos lugares, tú pudieras pensar que estaban al doblar de la esquina. Pero no es así. Estamos hablando acerca de un total de 240 millas en dónde él persigue y ataca a esta poderosa maquinaria militar—El rey Quedor y sus aliados.

Luego en el versículo 16 nos dice, “Recuperó toda la hacienda, y a su hermano Lot con su hacienda, así como a las mujeres y a la gente”. Así que, he aquí a Abraham. Numéricamente en desventaja y sin esperanza. Él va en contra de esta fuerza, y él gana. Quiero decir, ¡estos son los cuatro reyes del Oriente quienes se habían llevado todo a su paso! Habían conquistado Sodoma y Gomorra, haciéndose aún más poderosos, y Abraham, sin duda el más débil, ¡gana! Es victorioso en esta importante batalla.

Y la única explicación es Dios. Ahora bien, esta fue una batalla muy pública. Fue una batalla muy visible. Fue una batalla muy importante. Pero existe un relato en Génesis capítulo 14 que no está a menudo muy relacionada con la parte que acabamos de leer en la primera mitad de este capítulo. No obstante, a mi entender, estas dos partes están muy relacionadas entre sí. Lo que vamos a ver hoy en Génesis capítulo 14, es la batalla después de la batalla.

La primera batalla es la más grande. La más evidente, la más visible. Es aquella donde Dios muestra una victoria clara y decisiva. Mientras pienso en esas grandes batallas que enfrentamos en diversas áreas de nuestra vida, puede ser que hayas regresado de una magnífica experiencia espiritual— es una experiencia en la cima de la montaña, en donde has visto a Dios hacer grandes cosas.

Has regresado de una gran experiencia espiritual, o de un periodo de gran bendición, entonces vienes de atravesar esa temporada, has sido alentada, estás emocionada, y entonces enfrentas la batalla después de la batalla. Yo diría que es la batalla después de la batalla la que es más sutil, es más peligrosa y crítica que la batalla que es más grande y evidente.

Génesis capítulo 14 versículo 16 nos dice que después de esta gran batalla, que después de esta gran victoria, “Abraham recobró todos sus bienes, también a su pariente Lot con sus posesiones, y también a las mujeres y a la gente”. Así que él había hecho guerra en contra de estos reyes del Oriente. Había liberado a Lot y a su familia, así como también a sus conciudadanos, habitantes de Sodoma y Gomorra y habían regresado.

Ahora es el reto. Ahora es cuando el verdadero reto comienza. Lo peligroso es que muy a menudo, no estamos preparadas para la batalla después de la batalla. Cuando vamos a la gran batalla, estamos recargadas. La adrenalina está fluyendo. Estamos dependiendo de Dios. Estamos orando. Tenemos a otras personas orando por nosotras. Pero olvidamos que después de la batalla, nosotras necesitamos permanecer ceñidas de fuerza espiritualmente. La batalla aún no ha terminado en realidad, aun cuando hayamos alcanzado la victoria mayor. Otra batalla estaba a punto de comenzar para Abraham.

Mientras trato de ponerme en los zapatos de Abraham y pensar en lo que tiene que haber sido para él regresar después de esta batalla, pienso que debió tener una mezcla de emociones en ese momento. Por un lado, le había tomado 240 millas de ida y 240 millas de vuelta. ¿Cómo se habría sentido físicamente? Quiero decir ¡puro agotamiento y cansancio!

Ten mucho cuidado cuando estás físicamente cansada. Muchas de ustedes madres, pueden recordar, lo que fue tener esos niños pequeños, los bebés, los infantes y esa temporada en la vida de una madre, en donde siempre estás cansada. Es ahí precisamente donde debes ceñirte de fuerza, porque el agotamiento físiconos puede hacer cobardes en la batalla privada en la batalla interna.

Abraham debió estar agotado y gastado emocionalmente. Pero por el otro lado, debió haber experimentado una sensación de regocijo. ¡Solo piensa por un momento en lo que acaba de pasar! ¡Qué historia! ¡Qué maravillosa victoria el Señor había ganado!

Lo que encuentro después de estas increíbles victorias,es un descenso natural. La adrenalina baja y ahora estás de vuelta a tu vida normal. Hay un descenso emocional que nos puede hacer muy vulnerables.

Quizás él estaba experimentado un gran sentido de logro. Pienso que fácilmente pudo haber sido tentado, como nos puede pasar a nosotras, a sentirse autosuficiente, a presumir y haber pensado “¡Mira lo que he logrado! ¡Tremendo hombre de 80 años que soy!”. Él había enfrentado a esos reyes a la edad de 80 años. Él pudo haber sido muy vulnerable al orgullo en ese momento.

Ni mencionar el hecho de que pudo temer a las represalias. El rey Quedor y los reyes del Oriente no eran un poder para estar jugando con ellos. ¿Y si ellos venían tras él? que pudo haber vuelto a un estado de agotamiento, cansancio, debilidad y sentir “Estoy aterrorizado de lo que puede suceder ahora”.

Bien pues, Abraham vuelve a casa y después de la batalla—de la gran batalla—nosotras también necesitamos regresar a nuestras casas. Necesitamos volver a nuestra vida normal, a situaciones reales de la vida cotidiana. Y cuando Abraham regresa a casa, dice la Escritura en el versículo 17, que después que Abraham regresó a casa “…Salió a su encuentro el rey de Sodoma… A su regreso después de derrotar a Quedorlaomer y a los reyes que estaban con él”.

Déjenme decirles que es en este punto cuando experimentamos, como Abraham lo hizo, la tendencia a bajarla guardia—y a pensar que estamos libres o a salvo en casa. Y es en ese punto en donde necesitamos estar especialmente resguardadas, necesitamos estar especialmente sensibles a nuestra necesidad de la protección de Dios, porque es ahí donde somos más vulnerables a perder la batalla.

Recuerdo hace unos años, cuando tuve el privilegio de ser parte de un gran mover del Espíritu de Dios de un avivamiento. Todo vino de Dios. Solo Dios pudo haberlo hecho. Y es por esa clase de cosas por las que había estado orando y yo anhelaba ver. ¡Y Dios finalmente lo hizo!

Dios se movió de una forma extraordinaria en medio de un grupo de creyentes. Fui privilegiada de haber formado parte de esa semana y de haber evidenciado el poder de Dios y su Gloria. Sentí que estaba viviendo en la antesala del cielo durante una semana. Fue muy emocionante. Me sentí pequeñita Fue una gran batalla y Dios obtuvo una gran victoria.

Pues bien, regresé a casa después de esa semana y aterrice en South Bend, Indiana. Algunos amigos me fueron a buscar al aeropuerto para llevarme a casa. Cuando aterricé, ellos me dijeron –Yo sabía que unos amigos, muy buenos amigos mutuos se estaban quedando en mi casa, así que esa no sería la sorpresa. Sin embargo, lo que sería una sorpresa para mí, era que estos amigos que estaban en mi casa, habían llevado a su perro con ellos también.

Estaba feliz de que estas personas estuvieran en mi casa, pero no me puse contenta de oír que su perro también estuviera en mi hogar. Me puse furiosa. Me volví loca. Te digo que no recuerdo haber visto una caída tan rápida de las puertas del cielo a lo que… Bueno, déjame dejarlo a lo que realmente no fue imagen muy bonita.

Te diré lo que pasó. No estaba preparada para la batalla después de la batalla. El perro no era el problema. El problema era mi orgullo, mi falta de preparación, el haber comenzado a pensar que yo era la gran pieza porque había sido parte de lo que Dios había hecho durante esa semana. Dios sabía que yo necesitaba tener la humildad para entender quién era yo en realidad separada de Él. Pero como no estaba esperando la batalla después de la batalla, no estaba preparada. Fui atacada por sorpresa.

No te sorprendas después de una gran victoria espiritual. Acabas de experimentar el mejor momento de intimidad con el Señor que has tenido en meses.Diez minutos después, estás en la autopista tocándole bocina al conductor del carro que te queda en frente con una rabia explosiva por el tráfico. ¿Cómo esto es posible?

O vas y enseñas en un estudio bíblico Dios obra de una forma maravillosa y vidas son transformadas. Luego regresas a tu casa y le estás gritando a tus hijos. ¿Cómo puede ocurrir esto? Esto sucede porque no te has preparado para la batalla después de la batalla. No te sorprendas.

Carmen : Nancy Leigh DeMoss nos ha mostrado un panorama muy realista de lo que significa caminar con Dios. En ocasiones es una batalla. Nancy ha pintado un cuadro muy realista sobre esa batalla, pero también te ha mostrado la fuente de fortaleza que te ayudará a enfrentar la batalla con seguridad.

En Aviva Nuestros Corazones nosotras somos animadas a continuar adelante en la batalla por las mujeres que nos escriben. Ellas se encuentran en múltiples situaciones, pero nos encanta escucharlas a cada una. Aquí está Nancy.

Nancy: He conocido muchas mujeres, que me han dicho que escuchan Aviva Nuestros Corazones mientras hacen ejercicio. Una oyente en Austin, Texas, escribió:

“Me fascina escuchar tu programa. Por lo general, mientras lo voy escuchando pulso el botón de pausa mientras corro cuando quiero orar entonces voy alternando entre la oración y el programa”.

En realidad esto me anima porque te da la sensación de que esta mujer no solo está escuchando. Ella está ponderando la Palabra de Dios y dejando que la Palabra penetre en su vida, pidiendo a Dios que transforme su corazón.

Un grupo especial que escucha el programa nos ayuda a conectar a mujeres con la Palabra de Dios. Los llamamos nuestro grupo de patrocinadores. Ellos hacen posible que enseñanzas como éstas lleguen a ustedes cada día, a través de sus ofrendas de amor.

¿Quisieras orarle al Señor y preguntarle si es Su voluntad que tú seas parte de este grupo? Si Dios te mueve a ofrendar, llámanos al 1-800-569-5959. Especifíca que deseas hacer una ofrenda para el ministerio en español. También puedes hacer tu ofrenda en línea, visitando AvivaNuestrosCorazones.com.

Carmen: Y cuando entres, no dejes de suscribirte a nuestro correo de Conexión Diaria. Este es un aviso que llega todos los días a tu ordenador, con las ideas más importantes del programa de radio, así como los enlaces directos al programa y del blog.

Y recuerda también informarte de todo acerca de nuestra primera Conferencia de Mujer Verdadera en Santo Domingo. Todos los detalles los podrás encontrar en la página. AvivaNuestrosCorazones.com.

¿Alguna vez te has sorprendido de tu propia inconsistencia? Un día estás caminando en estrecha comunión con el Señor, y al siguiente estás impaciente, tensa. ¿Por qué ocurre esto? Nancy se ocupará de esto mañana continuando en la serie, La batalla después de la batalla. Por favor, sintoniza otra vez Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Solo Dios tiene aseidad

Ministerios Ligonier

El Blog de Ligonier

Solo Dios tiene aseidad

R.C.Sproul

De su serie de enseñanza Moisés y la zarza ardiente, R.C. Sproul explica que solo Dios existe por Su propio poder.

Transcripción

Tenemos la idea de la auto-existencia o lo que llamamos en teología el concepto de Aseidad. Cuando veo esta palabra en la pizarra, o cuando la veo en un libro de texto, sé que la gran mayoría de gente en las bancas nunca ha oído esa palabra y es tan oscura y esotérica que no les llega a importar oír esa palabra. Pero déjenme decirles en forma honesta y personal, que, al ver esa palabra, se me ponen los pelos de punta porque con esa única y pequeña palabra se captura toda la gloria de la perfección del Ser de Dios. Lo que hace a Dios diferente de ti, y diferente de mí, y diferente de las estrellas, los terremotos y de cualquier otra cosa creada es que Dios, y solo Dios tiene aseidad. Dios y solo Dios existe por Su propio poder.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

3/3 – Él te da paz

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

3/3 – Él te da paz

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-te-da-paz/

Carmen Espaillat: Si todos están en busca de paz, ¿por qué a veces es tan difícil encontrarla? Con nosotros Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín, ella está hablando sobre la única y verdadera fuente de paz, Dios mismo.

Nancy Leigh DeMoss: Y la paz de Dios, guardará vuestras mentes y corazones en Cristo Jesús. Es como una fortaleza. Es un lugar al que nadie más puede entrar. Nadie te puede atormentar o vencer en ese lugar. Es como el ojo de la tormenta. Es un fuerte alrededor de nuestras mentes y alrededor de nuestras emociones. De otro modo estarían atormentadas.

Carmen: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con la autora y oradora, Nancy Leigh DeMoss.

Podemos ver a Afganistán y a Irán, y a otros lugares del mundo y pensar: “¿Alguna vez tendrá paz esta tierra?” Pero la verdad es que el conflicto no solo afecta a las naciones del mundo. Lo vemos en los hogares y en los corazones de las personas. Nancy les mostrará la única fuente de paz verdadera, continuando con la serie El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy: Creo que una de las cualidades y los dones más buscados hoy en día en este mundo es la paz. Cuando hablo con diferentes mujeres, pienso que esa es una de las cualidades en particular que más mujeres buscan. Quieren paz en sus corazones. Quieren paz en sus hogares. Quieren paz en sus relaciones. Quieren que sus mundos sean sosegados, en lugar de estresados.

¿No les parece sorprendente a cuántos lugares acudimos para encontrar paz, sin embargo la paz parece eludir a la mayoría de las personas? Si vemos a la mayoría de la gente a nuestro alrededor, a la mayoría de nosotras -y muchas veces tengo que incluirme yo misma en esa categoría- no son muchas las personas que podemos decir que son pacíficas, especialmente en este mundo en que vivimos, tan caótico, apresurado, estresado y con relaciones rotas.

Cuando venimos a la bendición a la oración sacerdotal en Números capítulo 6, llegamos ahora a una oración, a una petición por la paz de Dios. Me alegro tanto de que este punto se incluyera porque es una de las cosas que más necesitamos. Es una de las cosas que más anhelamos. Como esta petición es parte de una oración al Señor por su bendición, vemos la fuente de la verdadera paz. Aquellas de nosotras que hemos estado buscando la paz en los lugares equivocados, sin éxito alguno, cuando venimos a esta oración, encontramos que el Dios de esta oración, el Dios de la bendición, es el Dios de toda paz.

Hemos estado viendo esta bendición, esta oración sacerdotal en Números capítulo 6. Leámosla para que veamos esta petición en su contexto. El versículo 24 de Números capítulo 6 dice: “El Señor te bendiga y te guarde”. Es una oración por protección—por protección de la maldad, protección del maligno. Dios es nuestro guardador.

Luego vimos en la última sesión que también es una oración por la presencia de Dios. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti… el Señor alce sobre ti su rostro” (versículos 25-26a). «Señor, queremos Tu sonrisa. Queremos Tu complacencia. Queremos Tu presencia en nuestras vidas”.

Luego vimos la petición por el perdón de los pecados. “Señor, que Tu gracia sea sobre nosotros” (paráfrasis). “Necesitamos Tu gracia, cuando vemos todo lo que la luz de tu rostro expone en nuestras vidas. Señor Danos tu perdón”.

Y ahora venimos a la última frase del versículo 26: “[que el Señor] te dé paz.” Que el Señor te bendiga. Que el Señor te dé paz.

Esa es la palabra shalom en hebreo. Es una palabra que era usada como un saludo común. ¡Shalom! El Señor te bendiga. La paz sea contigo. Es una palabra que habla de bienestar, de contentamiento. Es una palabra que habla de salud y seguridad, de amistad, paz con Dios, paz con los hombres, paz aquí en la tierra y paz en el cielo. Es una palabra que habla de plenitud.

Es una palabra que tiene que ver con nuestra relación de pacto con Dios. Él hace posible que dos facciones en guerra, es decir nosotros y Dios, se unan y tengan paz. De nuevo, vemos que Cristo es el cumplimiento de esta oración. Cristo es la bendición. Él es nuestra paz. Él es el que vino del cielo a la tierra y dio su vida en la cruz para poder tender un puente sobre la brecha infinita entre el cielo y la tierra.

Nunca hubiéramos podido acercarnos a Dios. Nunca hubiéramos podido pasar la eternidad en Su presencia. Nacimos torcidas, en dirección contraria a Dios. Éramos sus enemigas. Pero Jesús vino y cerró la brecha en la cruz del Calvario y dijo: “A través de mí ustedes pueden tener paz con Dios”.

Pero Él no solo nos da paz con Dios, sino que también nos promete que podemos tener la paz de Dios guardando nuestros corazones y nuestras mentes en un mundo perturbado, donde no hay mucha paz.

Y pienso en ese pasaje en el capítulo 14 del Evangelio de Juan cuando Jesús les hablaba a Sus discípulos mientras Él se preparaba para ir a la cruz y finalmente de regreso al Cielo. Él había vivido con ellos por tres años de ministerio aquí en la tierra. Ellos habían desarrollado una amistad y una relación cercana e íntima y ahora Él estaba tratando de ayudarlos a entender por qué se iba y que en este mundo tendrían aflicción.

Y comienza en Juan capítulo 14 versículo 1, en ese versículo tan familiar, donde Jesús les dice: “No se turbe vuestro corazón; creed en Dios, creed también en mí”.

Luego sigue en el versículo 27, y les da una bendición preciosa, un regalo precioso mientras Él se prepara para dejar esta tierra. Él les dice: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como el mundo la da”. Creo que está diciendo que la paz que el mundo da es frágil. Hay acuerdos de paz, y premios de paz, y hay gente luchando por la paz mundial, pero en el mejor de los casos es una paz frágil.

Piensen por un momento en lo que está sucediendo en el Medio Oriente y los intentos de lograr que haya paz. Las personas firman un acuerdo y al día siguiente ya lo están rompiendo. Pero Jesús dice: “No os la doy como el mundo la da.” Él dice: “No se turbe vuestro corazón, ni tengan miedo” (Juan 14:27).

Luego el apóstol Pablo sigue con ese mismo tema en el Libro de Filipenses en el capítulo 4. Él les habla a personas que están pasando por verdaderas crisis en la vida. Él les dice: “Por nada estéis afanosos” (versículo 6). No dejen que nada les robe su paz.

“Antes bien,” sigue diciendo, “en todo mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios” (versículo 6). ¿Y qué sucede cuando hacemos esto? ¿Cuál es el resultado? “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento…” (Versículo 7). Esto es incomprensible.

¡Y cuántas veces no hemos experimentado nosotras mismas esa paz, al clamar al Señor y rendirle nuestras cargas, nuestro dolor, las cosas que nos atormentan, las cosas por las que estamos ansiosas! Clamamos a Él; le hacemos saber nuestras peticiones. Le damos las gracias, ¿y qué sucede? Recibimos una paz inexplicable.

Yo experimenté esa paz mientras estaba sentada en el funeral de mi papá, apenas algunos días después de que el partiera con el Señor. No significa que hubo paz sin lágrimas o sin un enorme sentido de pérdida. Pero con la pérdida, con el duelo, con las lágrimas hubo esa paz de Dios que no se puede explicar.

“Que sobrepasa todo entendimiento,” dice él, y la paz de Dios “guardará vuestras mentes y corazones en Cristo Jesús” (versículo 7). Es como una fortaleza. Es un lugar al que nadie más puede entrar. Nadie te puede atormentar o vencer en ese lugar. Es como el ojo de la tormenta. Es un fuerte alrededor de nuestras mentes y alrededor de nuestras emociones que de otro modo estarían atormentadas.

Y luego sigue en el versículo 8 diciendo: “Todo lo que es verdadero y honorable y justo y puro y amable, en esto piensen” (paráfrasis). Mediten en estas cosas. No mediten en sus circunstancias tormentosas. Mediten en las realidades eternas de la bondad de Dios, en Su fidelidad, en Su carácter, en Sus caminos. El Dios de paz, o como se le llama en el libro de Hebreos, el Dios de toda paz, estará contigo en medio de toda circunstancia, en medio de toda situación (ver Hebreos 13:20).

Ese tipo de paz, la paz de Dios, el Dios de paz que experimentamos es el fruto del Espíritu, ¿no es así? No es algo que podemos experimentar por nosotras mismas; es algo sobrenatural. Si fuéramos a experimentar lo que es natural, viviríamos en constante agitación. Pero podemos tener paz, paz con Dios, la paz de Dios y paz unos con otros en nuestras relaciones humanas, cuando estamos llenas del Espíritu Santo. El fruto del Espíritu es amor, gozo, paz (ver Gálatas 5:22).

Si quieres la paz de Dios, la quieres en tu corazón, en tus relaciones, en tu hogar, necesitas ser llena del Espíritu de Dios. Cuando eres llena de su Espíritu, estás operando no en tus propias fuerzas, no en tus propios esfuerzos, no en tu propia energía, sino en el poder, en la fuerza, y en la vida que Él da, encontrarás que Dios puede volver esas aguas turbulentas en aguas tranquilas.

Imagínate por un momento a Jesús de pie en esa barca contigo en ese tormentoso mar. Cuando sea la hora, a Su manera y según a Él le plazca, Él hablará y dirá: “Aquiétate.” Aun antes de que esas aguas se asienten, la tormenta a tu alrededor puede seguir con toda su furia. Puede que no le plazca detener las olas en ese preciso momento. Las Escrituras dicen que: “Él agita las olas y que Él la sosiega, que Él las aquieta” pero Él decide cuándo y qué hacer (paráfrasis de Jeremías 31:35). Pero aún cuando las olas se estén agitando, puede haber paz.

¿Alguna vez has notado que casi todas las Epístolas del Nuevo Testamento empiezan con una bendición? Si piensas en los primeros versículos de la mayoría de las cartas del Nuevo Testamento, recordarás que empiezan con un saludo, que es una bendición. Casi siempre se usan las palabras gracia y paz.

Romanos capítulo1 versículo 7: “A todos los amados de Dios que están en Roma, llamados a ser santos: Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Primera a los Corintios capítulo 1 versículo 3: “Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo”.

Cuando Pablo hace estas oraciones y les da estas bendiciones a las iglesias a quienes les escribe estas cartas, en realidad él está invocando la bendición sacerdotal que hemos estado estudiando en Números capítulo 6.

Vamos a repasar la bendición. Dios le dice a Moisés: “Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: ‘Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: El Señor te bendiga y te guarde’» (versículos 23-24). Esa es una oración por la protección de Dios. “El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti y alce sobre ti su rostro” (versículos 25-26, paráfrasis). Esa es una oración por la presencia de Dios.

Luego las otras dos peticiones: “El Señor tenga de ti misericordia,” que es una oración por el perdón de Dios, y finalmente. “El Señor te dé paz” (versículos 25-26). Gracia y paz. Esto me recuerda que Dios nos hizo sus sacerdotes. Esta no es una bendición que le pedimos a otra persona que ore por nosotras. Dios nos hizo sacerdotes capaces de orar esta bendición por otras personas.

Pero antes de que podamos hacer esta oración por otros, tenemos que recibirla nosotras mismas. Tenemos un Sumo Sacerdote en el cielo, al Señor Jesús, quien ha orado y está orando esta bendición sobre nosotras. Él ha orado que el Señor nos bendiga y nos guarde y haga resplandecer su rostro sobre nosotras, que tenga de nosotras misericordia y nos dé paz. Gracia y paz. Vienen a nosotras de parte de Dios. Él es quien bendice. Vienen a nosotras a través de Jesucristo Su Hijo.

Si estamos esperando que nuestros padres, una pareja o un hijo o un trabajo o una amiga o una iglesia sea el medio supremo para obtener gracia y paz en nuestras vidas, nos estamos preparando para una gran decepción. La paz y la gracia vienen a nosotras de parte del Señor.

Cuando Dios haya derramado Su gracia y Su paz sobre tu vida, entonces tendrás una copa llena, un tanque lleno, que al desbordarse ministrará gracia y paz y bendición a todos aquellos a tu alrededor.

Ahora bien, la plenitud de esta bendición, como hemos estado viendo, se completa en el Señor Jesucristo. Él es el que vino a esta tierra a bendecirnos. Hechos capítulo 3 nos dice que Dios lo envió para bendecirnos, apartándonos de nuestros pecados. Él es quien nos guarda de caer (ver el versículo 26).

Él es, de acuerdo a Hebreos capítulo 1, «el resplandor de la gloria de Dios» (versículo 3). Él es la imagen del rostro de Dios. Él es Dios hecho visible. Él es el rostro de Dios brillando sobre nosotras.

Él es el que vino y trajo gracia y verdad a nosotras aquí en la tierra cuando estábamos alejadas de Dios y éramos sus enemigas. Nos trajo gracia. Él es el Príncipe de paz. El Señor de paz. El Dios de toda paz.

Luego leemos en el versículo 27 del capítulo 6 de Números: “Así invocarán mi Nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré”. ¿De quién es ese nombre? Es el Nombre de Jesús, el Nombre que es sobre todo nombre.

Jesús vino para poner el Nombre de Dios sobre nosotras, para marcarnos como pertenencia de Dios. De hecho, esa frase: “Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel,” nos da la idea de una marca de propiedad. Ese concepto se menciona de nuevo en otros dos lugares clave de las Escrituras.

El primero es una profecía en Isaías que habla sobre la restauración de Israel a la tierra. Dice que en ese día la gente: “…Escribirá en su mano: ‘Del Señor soy’ y se llamará con el nombre de Israel» (44:5). Israel se dará cuenta de que le pertenece a Dios, de que ha sido guardado por Dios y que Su Nombre está sobre ellos. Habla de un tiempo de bendición cuando Israel será restaurado de la cautividad.

Pero en el libro de Apocalipsis, vemos otra referencia al nombre de Dios sobre Su pueblo. Es cuando el pueblo de Dios sea reunido finalmente alrededor del trono de Dios. Leemos en Apocalipsis 22 que “Ellos verán Su rostro, y [esta parte me encanta dice] Su nombre estará en sus frentes” (versículo 4). Una marca de propiedad.

No sé cómo se verá eso en nuestros cuerpos celestiales y glorificados. No creo que ni siquiera podamos imaginarlo. Pero habrá una marca de propiedad, habrá un sello. Estos son los que le pertenecen al Señor. Recuerden que esto ocurrirá después de un tiempo cuando muchos en la tierra habrán tomado en sus frentes la marca o el número o el nombre del Anticristo, de la Bestia.

Pero Dios ahora dice: “A aquellos que han perseverado, aquellos que se han mantenido, que han sido bendecidos, que han experimentado mi gracia y mi paz, a ellos les pondré Mi Nombre, el Nombre que está sobre todo nombre en sus frentes. O sea que es tinta indeleble de la que estamos hablando. “Mío. ¡Mío!” dice Dios: “Eres mía. Pondré Mi Nombre sobre Mi pueblo”.

Cuando vamos a ese último libro de la Biblia, el libro de Apocalipsis en el capítulo 22, el último capítulo, alcanzamos a ver un vistazo de ese estado final y bendecido del pueblo de Dios. La misma bendición que fue orada en Números capítulo 6: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz” (versículos 24-26).

Eso fue lo que el apóstol oró en el Nuevo Testamento: “Gracia y paz sean a ustedes”, y lo que Jesús dijo: “Mi paz os doy”. Solo hemos experimentado una pequeña medida de esa bendición de este lado del cielo. Pero vivimos con la promesa de que en la plenitud del tiempo de Dios vendrá la consumación, la terminación, el cumplimiento total de esa bendición.

Se predice en Apocalipsis capítulo 22 en un lenguaje que apunta hacia esta bendición sacerdotal. En Apocalipsis 22 versículo 3 se nos dice: “Y ya no habrá más maldición”. No más maldición; si no hay maldición, ¿qué habrá? Bendición, bendición eterna, bendición infinita, bendición por siempre.

“El trono de Dios y del Cordero estará allí [en ese lugar en el Cielo], y Sus siervos le servirán. Ellos verán Su rostro, y Su Nombre estará en sus frentes. Y ya no habrá más noche, y no tendrán necesidad de luz de lámpara ni de luz del sol, porque el Señor Dios los iluminará, y reinarán por los siglos de los siglos” (versículos 3-5).

En esa promesa tenemos esperanza. Tenemos confianza. No importa lo que estés viviendo en este momento, no importa lo que esté pasando en tu casa, en tu lugar de trabajo, en tu mundo, en tu iglesia y en este mundo— no importa lo que esté pasando, tú tienes la promesa de la bendición de Dios, Su presencia, Su favor, Su rostro, Su atención, Su nombre, Su poder que te cuida, Su trato misericordioso con nosotras, y Su paz. Él es la fuente y el medio de toda, toda, toda suprema bendición.

Permíteme hacer esta oración por ti. “Que el Señor te bendiga y te guarde. Que el Señor haga resplandecer Su rostro sobre Ti y tenga de Ti misericordia. Que el Señor alce la luz de Su rostro sobre ti, y te dé paz”.

Nancy : Dios dice que cuando hacemos esa oración, Él promete “que pondrá Su Nombre sobre su pueblo y lo bendecirá.” Amén.

Carmen: Hoy Nancy ha desglosado la frase en esta bendición sobre la paz de Dios.

¿Sabías que alguien ha orado por ti hoy? ¿Cómo lo sé? Bueno porque un grupo especial de radioescuchas se ha comprometido a orar por este programa y sus radioyentes.

Nancy: Y no puedo decirles cuán enormemente valiosas son estas oraciones para mí, para nuestro ministerio y para nuestros radioescuchas. Este equipo intercesor está compuesto por un grupo especial de hermanas que han sido bendecidas por el ministerio por Aviva Nuestros Corazones y se han comprometido a hacer tres cosas:

Primero, estas hermanas interceden. Segundo, nuestro equipo interactúa. Ellas comparten este mensaje con otras mujeres que necesitan escucharlo. Y en tercer lugar, ellas apoyan a Aviva Nuestros Corazones todos los meses con una contribución financiera.

Al interceder, al interactuar o invertir, este grupo de amigas del ministerio ofrecen a Aviva Nuestros Corazones un fundamento vital de apoyo constante.

Si escuchas regularmente el programa de Aviva Nuestros Corazones y crees en lo que Dios está haciendo a través del ministerio, quisiera pedirte que consideres unirte a nosotras a un nivel más profundo. Comunícate con nosotros si quieres ayudar nuestro ministerio de alguna de estas formas. Para más información acerca de cómo puedes ser parte de lo que Dios está haciendo entre las mujeres de América Latina, y para ofrendar, visita AvivaNuestrosCorazones.com.

Carmen : Continúa con nosotros mañana. Nancy nos estará hablando acerca de cómo confiar en el Señor en tiempos de tentación y debilidad.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance Life Action Ministries.

Todas las Escrituras fueron tomadas de La Biblia de las Américas, a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

7/8 – Los músculos y la carne, 2ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

7/8 – Los músculos y la carne, 2ª Parte

John MacArthur

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Esta mañana, llegamos a nuestro tema, “La Anatomía de una Iglesia”. Durante las últimas seis semanas, básicamente he estado compartiendo a partir de mi corazón, creo yo, lo que ha sido un entendimiento útil de la iglesia del Señor Jesucristo. Hemos estado tratando de reexaminar quiénes somos, y lo que hemos sido llamados a ser, y hacer, y decir.

El Señor realmente me ha motivado semana tras semana, con la idea que esto es algo necesario. Y entonces, hemos tenido un gran sentido de confirmación por parte de Él, de que estamos exactamente en el lugar en el que quiere que estamos, conforme hemos compartido estas verdades.

Mi vida es la iglesia, en muchas maneras. No tengo un trabajo de 9 de la mañana a 5 de la tarde. Nunca termina. Usted nunca deja de hacer lo que hace cuando ministra en el reino del Señor Jesucristo. Y, como creyente usted tampoco. La vida para mí es la iglesia de Jesucristo. Todo momento consciente de mi vida, pensamientos, en mi mente tienen que ver con su reino y su obra, y su pueblo, y su Palabra. Es una saturación total.

He sido llamado a un llamado único. Y, entiendo eso y con gratitud expreso mi gratitud a Dios. Y, mientras que hay gozo tremendo y gran emoción, y también hay un privilegio maravilloso involucrado. También hay una responsabilidad seria y de peso.

Y, con frecuencia recuerdo varios pasajes que escudriñan mi corazón en las Escrituras, como Santiago 3:1, que dice: “Dejen de ser tantos maestros, porque recibirán mayor condenación”. Y, Santiago nos está diciendo: “No se apresuren por esta en un lugar de responsabilidad espiritual, a menos de que esté listo, de enfrentar la consecuencia del fracaso”.

Y, también recuerdo Hebreos 13:17, en donde dice que velamos por las almas de los hombres, como aquellos que deben rendir cuentas al Señor. Y, hay un factor de rendición de cuentas en el ministerio. Hay un factor de rendición de cuentas en pastorear. Hay un factor de rendición de cuentas en guiar a la iglesia de Jesucristo, que es muy serio. Y, mientras que la vida, por un lado, está llena de gozo y felicidad y bendición, siempre está esa realidad permanente de las seriedad inmensa, con la que uno trata con la iglesia.

En 1 de Corintios capítulo 4, hay un texto que quizás nos pueda dar una perspectiva, con la cual comenzar. Abra su Biblia, si es tan amable ahí, en 1 de Corintios capítulo. El apóstol Pablo está expresando a los creyentes corintios, su propia perspectiva de su lugar en el ministerio. Y, él dice en el versículo 1: “Así ténganos los hombres”. En otras palabras, “que esto sea lo que los hombres dicen de nosotros”. O, “que esta sea la evaluación de ellos de nosotros, que éramos siervos de Cristo”. Él usa la palabra hupēretēs, lo cual significa un remero de abajo, el más bajo de los esclavos. “Que sea dicho de nosotros cuando todo sea dicho y hecho, y cuando seamos evaluados, que éramos esclavos de nivel bajo de Cristo, y administradores de los misterios de Dios”.  Los misterios de Dios son esas grandes verdades impartidas a Pablo en el Nuevo Testamento. Y, un administrador es alguien que administra lo que no es de él, para alguien más.

Y, entonces él dice: “Que sea dicho de mí, que yo fui un esclavo de nivel bajo de Cristo, en el nivel más bajo de la esclavitud. Y, que fui un administrador            que no fue dueño de nada, si no que administró bien las cosas. Esto es, los misterios de Dios”.

“Pero, es necesario”, dice, el versículo 2: “Que los administradores sean hallados fieles”. Fieles, dignos de confianza. Pablo dice: “Esto es lo que quiero de mi vida, ser un esclavo fiel, manejar lo que Dios me da, y que Él diga: ‘Él es digno de confianza. Él es fiel a la causa y al llamado’”.

Y, él dice en el versículo 3: “Conmigo, yo tengo en muy poco. El que sea juzgado por vosotros o por el juicio de los hombres, sí, ni siquiera yo me juzgo a mí mismo”. Él dice: “Por cierto, en el proceso de hacer esto, no estoy buscando alguna evaluación humana. Me importa muy poco lo que la opinión pública piensa de mí. Me importa muy poco lo que ustedes piensen de mí. Realmente me importa muy poco, para mí cuál es mi opinión de mí. La verdad es que no conocen mi corazón, y realmente no conozco mi corazón tampoco. Debido a que en mi pecaminosidad estoy ciego a algunas de mis debilidades. Entonces, en últimas, ni ustedes ni yo podemos  estar en el lugar de juicio verdadero”.

Versículo 4 dice: “Y, aunque no sé nada en contra de mí mismo” – en otras palabras – “no puedo encontrar algún pecado exterior abierto, que pueda encontrar. Aunque no pueda encontrar eso, no por eso soy justificado. Eso no me hace estar bien. Pero, el que me juzga es el Señor”. Serio, ¿no es cierto?

Él dice: “Estoy en el ministerio, y que sea dicho que yo fui un esclavo de Cristo, y un administrador de los misterios de Dios. Y, que no estoy preocupado con el juicio de los hombres. Ni estoy preocupado con mi propia evaluación personal. Porque los hombres no conocen todos los hechos, y quizás sean tendenciosos. Y, yo soy tendencioso, y no conozco todos los hechos. El que me juzga es el Señor”.

Y, toda persona que sirve a Cristo, será juzgado por Él. Porque todos tenemos que aparecer ante el tribunal de Cristo, para recibir las cosas hechas en el cuerpo, sean buenas o inútiles. Todos nosotros.

Entonces, en el versículo 5 él dice: “No juzguéis nada antes de tiempo”. Y, ¿cuándo es el tiempo? Es el tiempo cuando el Señor viene. Y, cuando Él venga, Él traerá a la luz las cosas escondidas de las tinieblas, y hará manifiesto los consejos de los corazones”. En otras palabras, lo que realmente importa, es lo que está dentro de usted. Quizás no sea lo inteligente que fue usted o que tan buen predicador fue usted, o que tan dinámico fue como líder. Pero, lo que Dios va a evaluar es su corazón. Y, los hombres no pueden ver su corazón, y usted ni siquiera siempre puede ver la verdad. Solo es entonces cuando todo hombre recibirá si alabanza de Dios.

Entonces, le confieso que la iglesia conlleva una gran cantidad de seriedad para mí. Estoy bajo doble condenación por fracasar, como todos aquellos que administran y enseñan la Palabra. Debo rendir cuentas a Dios, por cómo he pastoreado las ovejas y he alimentado al rebaño, y en última, seré juzgado por el Señor mismo. Y, no quiero vivir bajo alguna ilusión de que puedo estar satisfecho por la evaluación amable y de gracia por parte de los hombres, ni por la tendencia de evaluarme a mí mismo de una manera positiva.

Entonces, estoy compartiendo con usted mi corazón, porque estas son cargas que llevo y que todos los que sirven a Cristo llevan. Y, simplemente necesito que todos ustedes la compartan conmigo, que compartan la carga. Y entonces, hemos estado hablando de las cosas que Dios quiere que seamos como iglesia. Y, es tan importante que entendamos, que esto no es algo opcional.

¿Sabe una cosa? Cuando el apóstol Pablo congregó a los ancianos efesios en Mileto, camino de regreso a Jerusalén, vinieron a visitarlo mientras que su barco estaba en el puerto. Y, él hizo que lo rodearan, y él les dijo estas palabras muy importantes: “Mirad por vosotros”. En otras palabras: “Conforme guían a la congregación, en primer lugar, realicen un inventario de su propia vida”.

“Mirad por vosotros, y después el rebaño de Dios, sobre el cual Él los ha hecho obispos, para alimentar a la iglesia de Dios”. En otras palabras: “En primer lugar, realicen su propio inventario espiritual. Después, examinen en dónde está su iglesia, la iglesia que el Señor les ha dado para guiar y alimentar”.

Y, después él dice: “¿Qué iglesia es? La iglesia de Dios, la cual Él ha comprado con su propia sangre”. Y, ahí se encuentra la médula. No estamos tratando con una trivialidad cuando tratamos con la iglesia. No estamos tratando con algo que llega fácil y se va fácil. Estamos tratando con lo más preciado que existe en toda la eternidad. Porque es comprada con la sangre del Hijo de Dios. El precio fue infinitamente alto por la iglesia. Y, cuando esa iglesia es colocada bajo el cuidado del pueblo de Dios, debe ser cuidada con un sentido de lo asombroso que fue el precio que se involucró.

Y entonces, he tratado de compartir un poco la carga y compartir el corazón, mi corazón, y el corazón de nuestros ancianos y pastores con todos ustedes. Para que juntos con nosotros, pueden entender qué es lo que Dios quiere que seamos. Y, para que nuestra rendición de cuentas ante Él, pueda agradarle a Él.

Y, conforme hemos estado viendo a la iglesia y lo que la iglesia debe ser, hemos estado usando la analogía, la cual es una analogía paulina de un cuerpo. Y, hemos estado tratando de ver a la iglesia como un cuerpo, aunque hemos estado usando una analogía paulina, la hemos estado viendo de una manera no paulina, de una manera temática. Y, hemos dicho que un cuerpo básicamente podría ser dividido en cuatro elementos: El esqueleto, los sistemas internos, los músculos y la carne. Y, así también con la iglesia.

En primer lugar, debe haber un esqueleto. Esto es, aquello que le da forma y fundamento. Esas son las verdades fundamentales medulares no negociables básicas, sobre la cual debe estar formada y debe estar estructurada.

Y, después dijimos que fluyendo dentro de la iglesia debe haber ciertos sistemas internos. Los llamamos actitudes espirituales, y hablamos de esos durante varias semanas. Y después, la última vez comenzamos a hablar acerca de los músculos. Y, los músculos representan función. Y, ahora que todos entendemos nuestra función y tenemos nuestro cimiento, y fluyendo están las actitudes espirituales correctas, ¿qué debemos hacer? Y, los músculos es como comenzamos a funcionar.

Y, quiero terminar eso y hablar un poco acerca de la carne el día de hoy, y después el próximo día del Señor. Y, quiero terminar la serie con un mensaje especial acerca de la cabeza del cuerpo, quien es Cristo. Y, cómo Él hace que todo esto funcione.

Pero, hablemos de los músculos, la función de la iglesia, cómo se mueve, ministra y opera. La semana pasada dijimos, en primer lugar, que una de las funciones, una crítica es predicación y enseñanza. Predicación y enseñanza.

En 2 de Timoteo 4:2, Pablo instruyó a Timoteo: “Que prediques la Palabra”. Y, él también dijo en ese mismo versículo: “A tiempo y fuera de tiempo, redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina”. Entonces, predicación, enseñanza, función básica para la iglesia.

En segundo lugar, la semana pasada también hablamos del evangelismo y las misiones. Que se nos manda ir por todo el mundo y predicar el Evangelio a toda criatura. Que somos llamados, como aquellos que conocen el terror del Señor, a persuadir a los hombres. En otras palabras, debido a que podemos ver la condenación inminente sobre los impíos, somos mandados a salir y advertirles. Y entonces, somos llamados a las misiones y al evangelismo como función.

En tercer lugar, hablamos de la adoración, tanto individual como colectivamente, debemos ser un grupo adorador. Debemos adorar en el corazón, como Filipenses 3:3 lo dice. La cual es la mejor definición de un cristiano que conozco en la Biblia: “Somos la circuncisión, los que adoramos a Dios en espíritu, nos regocijamos en Jesucristo, y no tenemos confianza en la carne”. Debemos ser los verdaderos adoradores, Juan 4, que adoran en espíritu y en verdad.

Entonces, individualmente somos llamados a ser adoradores. Y, también colectivamente somos el templo del Espíritu de Dios, y Dios mora dentro de las alabanzas de su pueblo redimido. Y entonces, adoramos no solo individual, si no también colectivamente. Y, Hebreos 10 nos dice que nos acerquemos a Dios con manos limpias y un corazón puro.

Y, después en cuarto lugar, dijimos que nuestra función también demanda oración. Debemos estar funcionando en oración. Esa es una prioridad, amados. Cuando usted va a Efesios 6:10-18, y Pablo describe la armadura de un creyente, y él explica toda la secuencia de elementos de la armadura. Y finalmente, termina al final, después de todo él dice: “Orando siempre”, la cual es el arma definitiva, el arma definitiva. Porque eso dice: “Con todo lo que tengo disponible para mí, todavía soy totalmente dependiente de Dios”. Y, con toda mi armadura puesta, y un conocimiento de la Palabra de Dios y la espada en mi mano, quiero orar. Porque no importa lo que pueda conocer o lo que pueda hacer, no puedo funcionar de manera independiente de la fuente de poder. Orando siempre.

Y, en la primera Iglesia, los apóstoles dijeron: “Miren, vamos a entregarnos continuamente a la oración”. Eso es primero. “Y, al ministerio de la Palabra”. La prioridad es la oración, ¿por qué? Porque siempre debemos estar infundidos de Dios. Digo, no tenemos energía, si no estamos dependiendo de Dios, y la carne no puede hacer nada bueno. Esa es la razón por la que, “en primer lugar”, le dice Pablo a Timoteo, al ordenar a la iglesia. 1 de Timoteo 2: “Quiero ante todo que súplicas, oraciones, rogativas, oraciones, peticiones, y acciones de gracias” – todos los hombres en todo lugar deben estar levantando manos santas en oración. En primer lugar, exhorto ante todo. Somos llamados a orar.

Ahora, quiero hablar de algunas otras funciones el día de hoy. Y, vamos a verlas rápidamente. Podremos pasar mucho tiempo, pero, las he enseñado una y otra vez. Simplemente las voy a mencionar. Las siguiente es discipulado. Esta es una función de la iglesia.

En Mateo 28:19-20, nuestro Señor dijo: “Id por todo el mundo y haced discípulos”. Mathēteusate, haced discípulos. La palabra mathēteuō, es la palabra discípulo o aprendiz. Hagan aprendices, hagan discípulos, bautizándolos, así es como usted comienza con ellos. “Ensenándoles que guarden todas las cosas que os he mandado. Así es como usted los mantiene funcionando”. Discipular entonces, es traer a la gente a Cristo, y llevarlos en Cristo a la madurez. Ese es el proceso de discipulado.

Me encanta lo que dice en el libro de Mateo, cuando dice que Jesús discípulo de José de Arimatea. El texto de hecho dice: “José de Arimatea, quien fue discipulado por Jesús”. Qué pensamiento tan maravilloso.

Todos estamos en ese proceso. En Hechos 1:1, Lucas escribe: “En el tratado anterior que he hecho, Teófilo” – refiriéndose al Evangelio de Lucas – “la Escritura anterior”, él dice, “escribí acerca de todo lo que Jesús comenzó a hacer y enseñar”. ¿No es eso algo maravilloso? Él dice: “Mi otra carta, fue todo acerca de lo que Jesús comenzó. Y este, el libro de los Hechos, esa acerca de cómo siguió esa obra. Jesús discipuló a doce, y ahora en el libro de los Hechos, encontramos lo que los doce hicieron con su generación. Y, el libro de los Hechos, es simplemente el seguimiento de lo que Jesús comenzó. Y, aquí estamos usted y yo 2000 años después. Y, todavía continuamos con lo que Jesús comenzó.

Alguien les dio la estafeta. Los apóstoles, ellos se la dieron a alguien más, y alguien más, y alguien más, y alguien más no las dio a nosotros. Y, estamos en la misma sucesión, de haber oído estas cosas, para ser encomendadas. 2 de Timoteo 2:2, para transmitirlas hombres fieles, que sean aptos de enseñar también a otros. Como puede ver, todo cristiano está en una carrera de relevos. Él toma estafeta y entrega la estafeta. Y, ninguno de nosotros está en un esfuerzo solo. Digo, todos estamos en el flujo y alguien invirtió en nosotros. Y, necesitamos invertirlo en alguien más, lo cual es decirle a un creyente: “Debes estar siendo discipulado y estar discipulando”.

Dice usted: “No conozco mucho”. Encuentre a alguien que conoce menos que usted y enséneles, dígales lo que usted sabe. Encuentre a alguien que conoce más que usted, y escúchelos. Métase en el flujo en algún punto. Métase, sea enseñado y enseñe. Digo, yo derramo     mi corazón en algunas personas, y en el proceso de discipulado, estoy sacándolo de alguien más. Todos tenemos que estar en el flujo en algún punto. No somos personas aisladas, que están ahí afuera. Estamos en el flujo, somos una cadena, estamos todos ligados, y todos somos eslabones.

De regreso a 1 de Corintios 4, en donde estuve hace un momento. Creo que usted tienen un principio indirecto maravilloso, acerca del proceso de discipulado aquí. Pablo está escribiendo una carta, que básicamente es una reprensión a la iglesia Corintia, la cual él mismo hizo que existiera, por la gracia de Dios y el poder del Espíritu. Y, ellos se han apartado en muchas maneras de las primeras cosas que deberían haber sido básicas para su fe. Y, se han metido en todo tipo de cosas pecaminosas.

Entonces, Pablo les escribe para corregirles. Y, él comienza en el versículo 14, con un buen principio, para ayudarnos a entender la relación de un discipulador con su discípulo. En el versículo 14 él dice: “No escribo estas cosas para avergonzarlos, si no como mis hijos amados les advierto. Porque aunque tengan a diez mil paidagōgous” – lo cual significa guardianes morales o personas que les están dando consejo espiritual en Cristo. Sin embargo, no tienen muchos padres. “Porque en Cristo Jesús yo os he engendrado, mediante el evangelio”.

Ahora él incluye esto, porque ya para ahora ellos están diciendo a sí mismos, después de cuatro y medio capítulos de reprensión: “¿Quién cree que es este hombre? ¿Qué le da el derecho de hablarnos así?”

Él se detiene y dice: “Aquí está la razón. En primer lugar, yo soy su padre espiritual. Esto es, yo los hice existir”. Eso es lo primero acerca del discipulado.

La gente dice: “Bueno, tu iglesia está metida en el discipulado, ¿cuál es tu perspectiva del evangelismo?” Usted no puede discipular, a menos de que usted evangelice. ¿A quién va a discipular usted? Tiene que dar a luz, antes de que pueda edificar, ¿verdad? Tiene que haber un bebé antes de que pueda crecer. Claro que estamos comprometidos con eso. Y, el mejor lugar para el discipulado en donde comenzar, es guiar a alguien a Jesucristo, y va a haber un eslabón ahí, que no existe cuando usted no fue esa persona clave. O, puede ser bastante fuerte con otros. Pero, hay algo maravilloso acerca de ese eslabón de regeneración.

Cuando Dios lo usa a usted para traer a alguien a Cristo, hay un endeudamiento y un sentido de responsabilidad, y un sentido de amor a usted por parte de ellos, que los une y lo capacita para decir cosas a ellos, que quizás se sienta algo incómodo en decirle a alguien más. Pero, cuando ellos saben que usted es el agente de Dios para traerlos a Cristo, hay algo maravilloso ahí que los une. Entonces, el discipulado comienza con el evangelismo.

Ahora, todos nosotros hemos recogido a alguien más. Usted sabe, al niño de alguien más que está pateando y gritando en algún lugar, que nadie están dispuesto a discipular. Y, los hemos adoptado. Y, eso es maravilloso. Eso es maravilloso. Y, necesitamos seguir haciéndolo. Seguir haciéndolo. Pero, el eslabón entre dos personas, uno a quien guio al otro a Cristo, es maravilloso. Todo comienza en el evangelismo.

Y, después el discipulado se mueve. Observe el versículo 14, él dice: “Amados, mis hijos amados”. La actitud en la cual el discipulado ocurre, es una actitud de amor. Y, el amor como he dicho, no es una emoción, si no que es un compromiso de servicio humilde, de sacrificio personal a uno en necesidad. Y entonces, usted tiene un ambiente de amor, el cual dice: “Te entrego mi vida, te entrego mi tiempo, entrego mis oraciones por ti, entrego mi conocimiento por ti, me entrego a ti”. Como puede ver, si usted no se preocupa por una persona, y si usted no está dispuesto a sacrificar, usted nunca realmente tiene el proceso de discipulado operando en su potencial más rico.

Y, después en tercer lugar, en el versículo 14 él dice: “Os amonesto”. Y, esa es la palabra noutheteō, lo cual significa amonestar o advertir a la gente con miras al juicio, si no cambian su conducta. Es correctivo. Y, eso es lo tercero acerca del discipulado. Primero comienza con salvación, existe en un aura realmente de amor. Y, está marcado por la advertencia. Es simplemente como un niño. Usted tiene que advertir a sus hijos de qué deben mantenerse alejados. Usted no solo puede dar instrucción positiva a sus hijos. Usted tiene que dar también instrucción negativa. Esa es la razón por la que Pablo le dijo a los ancianos efesios, en ese mismo pasaje, en Hechos 20 en Mileto: “No he cesado durante tres años, día y noche con lágrimas, de amonestaros”. Advertirles. Advertirles. Advertirles.

Se me preguntó hace una semana atrás: “¿Qué tan importante es para ti un ministerio de advertencia?” “Es esencial”.

Y, en el discipulado, tenemos que decirle a la gente: “No puedes seguir haciendo eso. Tienes que dejar de hacer eso”. Tienes que levantar las barreras, levantar las rejas”. Y, eso es parte del discipulado.

Y, después la clave, creo yo, a todo esto, está en el versículo 16: “Por tanto os ruego que me imitéis”. Usted necesita decirle al discípulo: “Mira, tienes que ser como yo”.

Dices: “Oye. Ahí es donde yo renuncio. ¿Tienes que ser como yo?”

Es correcto. En otras palabras, usted tiene que estar adelante en el camino de lo que ellos están en su desarrollo espiritual. Tiene que poder proveer algo de liderazgo. Ahora, nuestro Señor no está pidiendo perfección. Es dirección lo que Él está buscando. No es que usted ha alcanzado la perfección. Simplemente que va en la dirección correcta. Y, el otro lo va a seguir. Y, su imperfección puede simplemente reforzar lo importante que es seguir.

Si usted fuera perfecto, no sé usted, pero, yo renunciaría. Yo no trataría de seguir a una persona perfecta. Sería muy difícil. Es la imperfección de la persona que yo sigo, que me ayuda a entender el camino. Y entonces, necesita haber ejemplo, a veces el punto entero. Pablo dijo: “Sed imitadores de mí, así como yo” – ¿de quién? – “de Cristo”.

Entonces, usted necesita poder decirle a alguien: “Quiero que me sigas, por el camino en el que yo estoy siguiendo a Cristo”. Y, usted lo dice, ¿qué? Humildemente, entendiendo su propia debilidad.

Y, hay otro elemento en el discipulado, en el versículo 17 él dice, él va a enviar a Timoteo. Y,  ¿qué va a hacer Timoteo? “Él va a recordarles mis caminos, los cuales son en Cristo, como enseño en todos lados”. Y, Timoteo iba a venir y enseñar. Y, ese es otro ingrediente. Debe haber una impartición de verdad divina, porque la gente funciona a partir de la verdad.

Entonces, el discipulado significa traer alguien a Cristo, edificar una relación de amor sacrificial con esa persona, amonestar esa persona a cambiar esa conducta. De lo contrario van a llegar al punto de disciplina, o van a perder la bendición. Establecer un modelo o patrón que pueden seguir, y darles la verdad de Dios. Y, eso es lo que Pablo dice: “Estoy tratando de hacer con ustedes, esta es la razón por la que hablo como hablo”. De hecho dice: “Si ustedes no se alinean cuando yo venga, voy a traer una vara conmigo”, en el versículo 21. Ahora, él dice: “Si ustedes se corrigen, voy a venir con un espíritu de amor y mansedumbre”. Entonces, él realmente estaba criando a hijos espirituales, ¿no es cierto?

Ahora, amados, con esto estamos comprometidos. Este siempre ha sido el corazón de nuestra iglesia. Y, Jesús dijo: “Y, cuando un hombre ha sido discipulado plenamente, él será como su maestro”. ¿No es eso bueno? Cuando un hombre es discipulado plenamente, dice en el Evangelio de Lucas: “Él será como su maestro”. Estamos tratando de reproducirnos a nosotros mismos. Reproducirnos a nosotros mismos. Como puede ver, una de las características de la vida, es que se reproduce. La vida que no se reproduce, no es vida, es muerte.

La vida se reproduce. Y, usted está reproduciéndose a sí mismo en alguien más. Quizás en un cónyuge en el matrimonio, quizás hijos, quizás un querido amigo, quizás la persona usted guio a Jesucristo. Quizá a varios pequeños que tienen un grupo. Quizás una clase de fundamentos de la fe. O, cristianos que son recién nacidos. Quizás amigos en el trabajo. Quién sabe. Pero, está entregando su vida, ¿se da cuenta? Y, en ese proceso hay una rendición de cuentas, ¿verdad? Porque si usted tiene a alguien que lo está viendo y diciendo: “Enséname cómo. Enséname cómo. Enséname. Muéstrame cómo”. Tiene usted que vivir de manera apropiada. Y, la rendición de cuentas es buena.

Y, el fin definitivo, claro, es 1 de Juan 2:6. Si decimos que pertenecemos a Cristo, si decimos que estamos en Él, tenemos que andar como Él anduvo, ¿verdad? Entonces, nuestro modelo es Cristo, y estamos tratando de nutrir a la gente a lo largo del caminar con Cristo. Nuestra iglesia está comprometida con esto. Siempre hemos estado comprometidos con esto. Siempre hemos deseado hacer esto. Y, esta es una función que debemos cumplir cada uno de nosotros. No, no es opcional. No es opcional. Todos tenemos que salir y traer a personas al conocimiento del Salvador, y comenzar el proceso de nutrición y desarrollo. Todos tenemos que recoger a aquellos que el Señor trae a nuestro camino, que necesitan ser discipulados. Y, puede haber todo tipo diferente de relaciones involucradas en esto.

Siempre he dicho que el discipulado no es nada más que edificar, construir, cultivar una verdadera amistad con un centro espiritual. Eso es. De tal manera que usted no es amigo de alguien, porque a ambos les gusta el béisbol. O, no son amigos porque a ambos les gusta la misma música, o ambos trabajan en el mismo lugar, o tienen ciertos gustos semejantes, o no les gusta lo mismo, o tienen el mismo pasatiempo, o ambos conocen a alguien de Indiana. No soy amigos por algún tipo de cosa espiritual, son amigos y es muy profundo. Porque en la médula de esa amistad, hay una apertura acerca de asuntos espirituales, y eso es lo que lleva el discipulado.

Como puede ver, lo que usted básicamente está haciendo, es enseñarle a la gente un estilo de vida piadoso. Está enseñándoles respuestas bíblicas. Y, siempre he dicho que la madurez espiritual es cuando usted tienen respuestas involuntarias que son piadosas. Cuando sus reacciones involuntarias son virtuosas, entonces usted sabe que el superintendente de Dios, tiene control. Y, cuando estamos tratando de llevar a la gente al punto en el que no tienen que pensar para actuar de manera correcta, ellos reaccionan de manera correcta. Ese es el proceso.

Y, ¿sabe una cosa? A lo largo del proceso, usted va a tener algunos fracasos, algunas fallas. Yo pasé una hora, 6:30, 7:30 de la mañana, toda mañana durante seis meses, con un hombre, un doctor en filosofía, un profesor de la universidad de UCLA. Dijo que vino a Cristo, quería conocer la verdad. Él dijo: “¿Podrías reunirte conmigo?” Me reuní una hora cada mañana, 6:70, 7:30 de la mañana los martes, cada semana, durante seis meses. Y, al final de ese tiempo, él dijo: “Bueno, he oído todo lo que quiero oír”. Y, se fue. Y, él ahora es un rector episcopal en algún lugar.

Y, usted mira atrás en ese tiempo y dice: “¿Cuál fue el punto de todo ese esfuerzo, este tiempo?” Si no hay nada más, usted tuvo comunión en los sufrimientos de Cristo, quien le pasó algo peor. Uno de los suyos, lo vendió por 30 piezas de plata, para ser crucificado. Y, si no fue por nada más, usted tiene un nuevo entendimiento maravilloso de los sufrimientos de Cristo. Nada más de una manera muy pequeña, comparado con su discipulado.

Hay otra función en la que la Iglesia debe estar involucrada, y ese es el pastorado. Y, podremos hablar mucho de eso. Pero, permítame tan solo decir que estamos comprometidos con el hecho de que usted tiene ovejas, y tiene pastores, y básicamente dice que todo mundo tiene que cuidar de todo mundo. Tenemos que estar involucrados en cuidar de manera mutua y satisfacer las necesidades unos de otros.

Jesús le dijo a Pedro: “¿Me amas? ¿Me amas? ¿Me amas?”

Pedro dice: “Tú sabes que sí. Tú sabes que sí. Tú sabes que sí”.

Y, Jesús dice: “Alimenta mis ovejas, alimenta mis corderos. Alimenta mis ovejas”. Pastoreo. Cuidar, cuidar de la gente. Y, básicamente es alimentarlos y guiarlos. 1 de Pedro nos dice eso. Alimentad al rebaño, supervisen. Hechos 20:28, lo mismo. Alimentar y guiar. Alimentar y guiar. Simplemente como un pastoreo. Y, queremos ser eso. Porque, ¿cómo podemos decir que amamos a Dios, cuando vemos a nuestro hermano tener necesidad, y cerramos nuestro corazón? ¿Verdad? ¿Cómo es que el amor de Dios mora en vosotros, si no se preocupa por la gente, si no se preocupa por sus necesidades?

Y, quiero decirle que todos tenemos que estar involucrados en el proceso de pastoreo. Digo, usted está ahí, está con las ovejas codeándose. Tiene que descubrir en donde les duele algo. Satisfacer sus necesidades cuidadosamente. Si tiene suficiente alimento en su plato para alimentarlo, si no tiene nada, comparta su alimento. Si tiene suficiente conocimiento, como para compartir con ellos, y están perdidos y están desviados, tráigalos de regreso. Como puede ver, el proceso de pastoreo se lleva a cabo otra vez. 1 de Pedro dice que el Señor es el Príncipe de los Pastores. Y, la implicación es que estamos bajo su supervisión y todos estamos involucrados en cuidar de las ovejas. Es tan esencial.

Y, ¿sabe una cosa? Queremos pastorear. A veces es difícil. La gente queda desatendida muchas veces. No hay duda al respecto. Siempre rompe mi corazón, sabe una cosa, cuando alguien dice: “Bueno, ¿sabes una cosa? Nadie me llamó, estaba enfermo, o tuve un problema y nadie me llamó. A nadie parezco importarle”. Algunas veces recibo una carta de personas afligidas y dicen: “¿Sabes una cosa? Tal y tal pasó, y no nos llamaste, y no te importó, y nadie de la iglesia vino”. Y, mi corazón simplemente se duele cuando oigo eso.

Y, no sé, algunas veces las expectativas de la gente van más allá de la realidad. Y, esperan quizás que pueda estar en todos lados. Tanto como me gustaría, ser algo que me gustaría hacer, eso no es posible. Pero, eso normalmente no es el caso. Normalmente no es que estuve ahí. Normalmente es que nadie estuvo ahí. Digo nadie pareció entrar en ese momento. Y, esto con mucha frecuencia sucede cuando la gente tienen muerte en la familia. Y, tan pronto como la muerte ocurre, todo mundo rodea a la persona, y hay un refuerzo tremendo. Y, después del funeral es de regreso a la vida como normal, y hay una depresión tremenda, y toda la fortaleza y el apoyo se ha disipado. Y, todo mundo está de regreso a la normalidad. Y, la persona se queda sola, simplemente en el momento en el que realmente la verdadera tristeza comienza a llevarse a cabo, y perdemos ese toque sensible.

Como el pastor, usted sabe quién dice en Juan 10, él dijo: “Yo soy el pastor”. Y, él dijo: “Yo soy la puerta”. Lo que eso significó, fue que el pastor estaba ahí acostado frente a la puerta. Toda oveja que entraba o salía, tenía que pasar por encima de Él. Y, Él bajaba su cayado cuando entraban, y paraba a cada una de ellas y las revisaba, para ver si tenían alguna herida o algún problema. Y, cuando había una necesidad, Él tomaba aceite y lo colocaba. De eso habla cuando dice: “Mi copa está rebosando, y tu vara y tu cayado me infunden aliento”, en el Salmo 23. Y, el pastor cuidaba de sus ovejas. Esa es la responsabilidad de pastoreo.

Y, ¿sabe una cosa? Reconozco también que hay algunas personas maravillosas, personas que en silencio no son pastoreadas, porque simplemente están allá afuera, y son personas que guardan silencio, y no sabemos de ellas. Y, reciben un pastoreo mínimo. Y, después hay algunas personas que siempre están en pecado y están de cabeza, y tienen pastores que están a su alrededor, todo el tiempo en grupos, tratando de enderezarlas. Digo, esa es la verdad.

Tenemos reuniones de comité y hablamos de algunas personas. Ocho ancianos, “¿qué vamos a hacer con ellos?” Bueno, hablamos de una en esta mañana en nuestro tiempo de oración. “¿Qué vamos a hacer con este hombre? Este hombre es infiel a su esposa. Esta es la vez número ya perdimos la cuenta. Y, cada vez que tenemos que atravesar por este proceso, lo vuelve a hacer. ¿Qué vamos a hacer con él?” Entonces, en oración lo trajimos a Dios. Y, ¿sabe una cosa? En cierta manera nos rendimos en la esfera humana. Pero digo, él recibe el pastoreo.

Él ni si quiere ser pastoreado, él simplemente quiere que nos salgamos, que nos vayamos de su vida.

Y, ahí hay otras personas queridas, que están ahí llorando en silencio, diciendo quizás: “Por favor, vengan a mi vida”. Y, no lo sabemos. Y, me doy cuenta de eso y lo reconozco. Y, esa es la razón por la que como puede ver, no podemos llevar la carga. Todos tenemos que vernos a nosotros mismos como ovejas y también como pastores, en un sentido, cuidándonos de otros. Y, realmente queremos pastorear. Tenemos que rendir cuentas a Dios acerca de esto. Es su iglesia, ustedes saben, no es la iglesia de John MacArthur, es la suya. Es la iglesia de Cristo. Él le ha dado esa administración. Es suya y mía, y de todos nosotros, y todos tenemos que cuidar unos de otros, y tenemos que rendir cuentas.

Y, el pastoreo es una función de cuidado mutuo, de satisfacer necesidades, de asegurarnos de que la gente va avanzando por el camino espiritual. ¿Cree que al llenar su tarjeta de asistencia el domingo, simplemente es un ejercicio? Esas tarjetas la ven un grupo de personas queridas, toda semana, y son enviadas a personas que pueden llamar, a los que están ausentes durante un período de tiempo, para tratar de pastorear a esas personas, investigar por qué no están aquí. ¿Cuáles son sus necesidades? ¿Cuáles son sus problemas? Eso es esencial.

Lo primero que hice en Grace Church, la primera semana que viene a esta iglesia, allá en una pequeña iglesia, en la parte de enfrente de la capilla, fue desarrollar una manera en la que pudiéramos pastorear a la gente. Sabía que podíamos alimentarnos. Simplemente quería asegurarme de que pudiéramos guiarlos, porque el pastor alimenta y guía. Y, guiarlos a la semejanza a Cristo.

Hay otra función, y esa es la función de edificar familias, edificar familias. Creo que la familia es la unidad de Dios, para transmitir la justicia de una generación a la siguiente. Creo que esto es abundantemente claro en Deuteronomio capítulo 6, que Dios ordena a la familia, como la unidad básica de la preservación justa en el mundo. Y, debe transmitir su verdad de una generación a la siguiente.

Ahora, usted sabe, también como yo, que lo que Dios ha ordenado, Satanás lo ha atacado, ¿verdad? Lo que Dios ha hecho para preservar la justicia, Satanás ataca. Y básicamente, eso se reduce a tres cosas: La familia, la iglesia y el gobierno. Y, en donde Dios ha ordenado un gobierno para el castigo de los malhechores y el bienestar de los que están bien, Satanás va a destruirlo si puede. Y, cuando hay una iglesia en donde Cristo es exaltado y la Palabra es proclamada, él va a atacar eso. Y, en donde hay una familia que transmita justicia, él va a hacer lo que pueda por desintegrar eso. Esas son las unidades básicas de la preservación en la sociedad: La familia, la iglesia y el hogar, y el gobierno.

Y, la gente dice: “¿Crees que hay una conspiración para destrozar a nuestro gobierno?” Claro que lo hay y está teniendo éxito. Nuestra sociedad va hacia abajo, ¿por qué? Porque la masa de nuestra sociedad es impía, son personas impías, y entonces de manera natural son los instrumentos de Satanás, y el sistema se va a colapsar.

Y, ¿crees que está atacando la iglesia? Bueno, claro. La iglesia, está llena de liberalismo, está convulsionándose. Leí esta semana acerca de la nueva Biblia no sexista, que el Concilio Nacional de Iglesias acaba de publicar, en donde ha quitado todos los términos sexistas, tales como Cristo el Hijo de Dios. Él ya no es el Hijo de Dios en esta Biblia. Él es el niño neutral de Dios. Es no sexista. No tiene preocupación en absoluto con que el Espíritu Santo dijo que Él es el Hijo de Dios. Y, eso simplemente ataca – ese es el Concilio Nacional de Iglesias, Iglesias.

Y, después la familia desintegrada y destrozada por todos lados, por ataques por parte de una sociedad inmoral, llena de lujuria, difícilmente puede sobrevivir. Y, la iglesia está en un lugar vital, de preservar esa unidad de la sociedad, la familia. Y, estamos comprometidos con eso, como una función, ¿verdad? Estamos comprometidos a enseñarle a los niños y enseñar cuando los jóvenes en secundaria, la preparatoria, los jóvenes de universidad, estamos comprometidos con discipularlos. Estoy tan contento por ver a hombres, a personas discipulando de uno a uno a pequeños, niños de sexto de primaria. Me emociona ver a personas que están trabajando con nuestros jóvenes, porque son los que van a preservar esto en la próxima generación. Quiero que conozcan cuáles son los estándares de Dios para el matrimonio y la familia. Es maravilloso que tenemos consejeros, que tenemos a ministerios de familia. Un centro de familia por allá y muchas cosas que operan hacia la preservación, la edificación de una iglesia piadosa de familias.

Efesios 5, usted sabe, dice: “No os embriaguéis con vino”. Y, el texto, claro, en el 5:18 está hablando de la embriaguez religiosa, las personas de las sectas del día del apóstol Pablo, solían pensar que podían ascender a tener comunión con las deidades, si podían emborracharse lo suficiente. Y, se emborrachaban como las personas en el oriente, las personas entraban en un estado de éxtasis, como en el Oriente lo hacen las personas con drogas, para tener comunión con Dios, para ascender a un plano más elevado. Y, en su embriaguez pensaban que estaban teniendo comunión con los dioses, a través de sus orgias llenas de lujuria, con prostitutas del templo. Y, Pablo dice: “Si creen que pueden comunicarse con Dios, no va a ser a través de la embriaguez. Va a ser a través de la llenura del Espíritu de Dios. Así es como tienen comunión con el Dios vivo”.

Y, como resultado de eso, una de las cosas que van a suceder, es que van a someterse unos a otros. Y, ¿cómo se manifiesta eso? Las esposas se van a someter a sus maridos. Los maridos se van a someter a sus esposas, al amarlas con un amor que las sustenta, las nutre, las purifica. Los hijos se van a someter a sus padres, y los padres se van a someter a las necesidades de sus hijos, al no provocarlos a ira, si no a criarlos en la disciplina y amonestación en las cosas de Cristo. Todo eso fluye de una vida controlada por el Espíritu. Y, eso es lo que queremos ver. Una función de la iglesia entonces es, llevar a las familias al control del Espíritu de Dios. En donde usted puede ver sumisión, porque solo en sumisión las relaciones pueden ser significativas y bendecidas. En donde usted tiene a todo mundo peleando por su supremacía, y peleando por sus propios derechos, usted desintegra la posibilidad de alguna relación significativa. Y entonces, la familia es una función. Usted debe sustentar, fortalecer la familia, unos de otros. Usted debe ayudar a los hijos de otros, orar por los hijos de otros. ¿Ora usted por sus amigos cuando ve algún niño que es desobediente, que no vive como debe ser? ¿Cuál es su reacción? ¿Ora por ellos? ¿Llama a las personas y les dice: “Me gustaría ayudarte, si hay algo que pueda hacer por trabajar con tu hijo”? Tiene que cuidar por la familia, es una función.

Otra función es preparación. Preparación. Y, con esto quiero decir, preparar a la gente, equiparlos para un ministerio, equiparlos para una tarea. “Y, Él dio a unos apóstoles, a otros profetas, evangelistas, y pastores, maestros”, Efesios 4:11 dice: “A fin de perfeccionar o llevar a la perfección, o llevar a un lugar de utilidad, a fin de perfeccionar a los santos, equiparlos. A fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio”, Efesios 4:12.

Estamos tratando de preparar a personas para el ministerio. Ese es nuestro deseo. No solo darles verdad espiritual en términos generales, si no preparar a personas para que puedan usar eso. Y, usted toma un curso en evangelismo, y toma todos esos versículos que están flotando en su cabeza y los aterriza, y tiene un plan para saber cómo funcionan. Y, sale con un nuevo celo y denuedo, porque tiene confianza, porque sabe cómo la presentación debe de hacerse.

O, quizás siente en su corazón el llamado al ministerio al campo misionero, y usted va con alguien y dice: “Hombre, Dios me está llamando al campo misionero”. No vamos a meterlo a usted y mandarlo en un barco la próxima semana. Vamos a pasar unos cuantos años preparándolo. Para que cuando usted salga, usted equipado al máximo nivel. La iglesia tiene que ser un ministerio de preparación, de entrenamiento, entrenando de manera constante a la gente.

Tenemos cursos – no sé si usted sabe esto – en nuestra iglesia, para preparar a personas, prepararlos en últimas para ser diáconos y ancianos. Hay cursos aquí para preparación en evangelismo, y hay cursos de preparación en misiones. Tenemos muchas cosas. No sé si usted lo sabe. Pero, Logos tienen un programa de segundo año, para preparar a la gente para trabajar con jóvenes. Ese es un curso de un año completo en ministerio de jóvenes. Preparar a la gente en el seminario para predicar la Palabra de Dios, y enseñar. Preparar a los jóvenes para el ministerio en la iglesia, a través de Logos. No solo darles generalidades, si no ayudarles, de tal manera que puedan ser preparados. Y por otro lado, sean preparados y estén listos, y estén equipados. La iglesia tiene que funcionar en el área de preparación. Tenemos que preparar a los niños y también a los padres, para que sepan cómo ser el padre correcto. Para que sepan cómo deben ser como cónyuges cuando se casen. Para que sepan cómo ser el tipo correcto de líderes en la iglesia. Es preparación. Eso es tomar la enseñanza y colocarla de una manera que le da a una persona, una idea de cómo puede moverse, de estar en un lugar no desarrollado, de utilidad mínima, a un lugar de utilidad máxima. La preparación es esencial. Y, equipar a los santos, es parte de eso. Debe estar involucrado en eso, debe estar siendo preparado para alguna tarea específica, que sea coherente con sus dones.

Otro – me gustaría poder decir más de eso, pero, el tiempo se está acabando. Otro, es dar, ofrendar. Esa es una función de la iglesia, dar. Esa es una función. Digo, hágase usted la pregunta: “¿Está usted involucrado en el pastoreo? ¿Está funcionando en el pastoreo? ¿Está funcionando en la oración? ¿Está funcionando en el discipulado? ¿Está funcionando en ayudar a la familia, para que sea fortalecida como Dios quiere que lo sea? ¿Está usted funcionando al preparar o ser preparado? ¿Está funcionando al dar?”

Yo me hago esa pregunta: “Señor, ¿quieres más? ¿Estoy haciendo lo que quieres que haga?” Y, quiero oír al Espíritu de Dios, conforme él motiva mi corazón acerca de todas estas cosas, para ser más fiel. No estoy tratando de quedarme con nada de ella. Hasta el último día que Dios tenga para mí aquí, quiero terminar haciendo lo que deba hacer. No quiero estar lleno de energía e irme al cielo, como Henry Martyn dijo; “Déjame arder para Dios”. Solo quiero irme cuando ya esté agotado, cuando ya no tenga nada más que dar. Pero, quiero aprovechar eso al máximo.

Y, veo a tantos cristianos que en cierta manera, de manera tentativa andan jugando en la superficie, y no hacen una inversión grande en la dinámica de la función y el ministerio. Y entonces, no hay sentido de mérito, de logro. Y habrá, no obstante, un tiempo de rendición de cuentas, y van a perder algunas cosas.

¿Qué acerca del dar? Los macedonios dieron abundantemente, a partir de su pobreza profunda. Nunca es cuestión de cuánto tiene usted. No tiene nada que ver con eso. La gente dice: “Si tuviera más, daría más”. No, eso no es verdad. Porque no es cuestión de cuánto tiene usted. Es cuestión de su corazón, ¿no es cierto?

Y, Pablo dijo en 2 de Corintios 9: “El que siembra escasamente, cosechará escasamente”. Siembre abundantemente y recogerá abundantemente. Usted da un poco, y va a recibir un poco de regreso. Usted da mucho, va a recibir mucho de regreso. En otras palabras, lo que usted da, Dios le regresa a usted con intereses. Usted invierte con Dios. Usted realmente no da, usted simplemente invierte. Jesús dijo: “Dad y se os dará. Medida buena rebozando”. Y entonces, Dios está tratando de enseñarnos que podemos confiar en Él con nuestras cosas. ¿Entiende eso? Es simplemente lo opuesto de lo que Él está pidiendo. Él da cosas y Él dice: “¿Puedo confiar en ti con estas cosas?” Y, usted prueba que Él puede confiar en usted con las cosas. Entonces, usted puede confiar en Él con las cosas, y usted se lo devuelve.

Como puede ver, la mejor lección que jamás aprenderá usted, en términos de administración, es que usted no es dueño de nada. De nada. Nada de lo que usted tiene, es de usted, es de Él. Solo debe ser administrado para probarse usted. Es un administrador digno. Eso es todo. Eso es todo. Y, si usted no puede administrar eso, Él no le va a dar a usted las riquezas verdaderas. Eso es lo que dice en Lucas.

¿Qué acerca de dar? Algunos de ustedes no dan en absoluto. No dan en absoluto. O, quizás lo que les sobra. Pero, no dan. No sé por qué, pero, no dan. No necesitamos su dinero. Yo no quiero su dinero. Grace Church no está cayéndose. Pero, usted se está perdiendo de algo maravilloso, porque usted está perdiendo el lugar de la obediencia, y el lugar de la bendición multiplicada.

Y, algunas personas dan poco. Digo, avientan ahí un par de dólares, o dan de manera mínima, y no pueden dar más que eso, porque están gastándoselo todo en cosas que se van a quemar. Y, eso es algo triste, eso es realmente triste. Y, me entristezco, no por nosotros, si no por ellos. Espero que usted esté dando generosamente, porque quiero que esté en el lugar de la bendición. No solo le aviente a Dios algunas monedas.

David dice: “No le voy a dar a Dios lo que no me cuesta nada”. Eso es una burla. Tiene que aprender primero que no le pertenece a usted, y después una vez que usted lo suelte, usted está libre. Y, después usted simplemente lo administra, y si alguien más lo necesita más que ustedes, es de ellos. Y, es el espíritu del libro de los Hechos. Tenían todas las cosas en común, y estaban vendiendo y dando, conforme ellos tenían necesidad.

¿En dónde estamos en eso? Uno de los hombres me mostró algo. Una iglesia que tiene la mitad de la gente que nosotros tenemos, y recibe el doble que nosotros en ofrenda. Y, él dijo: “¿Qué piensas que es esto? “

Yo dije: “No sé”. Y, conforme comencé a pensar en esto, pensé: “Bueno, podrá ser por los motivos incorrectos, quizás están bajo algún sistema legalista, en donde tienen que dar. Y, si ese es el caso, no importa lo que dan. Porque si todo es dado por la razón equivocada, ¿cuál es la diferencia, verdad?” Porque no les trae de regreso ninguna bendición.

Pero, por otro lado, si lo están dando, a partir de un corazón abundante de amor, es bastante emocionante. Pero, esto es lo que sé. Hay muchas personas en esta iglesia, que no están haciendo lo que deben. Y, semana tras semana, dice: “Apártenlo, el primer día de la semana. Tengo que examinar mi propio corazón”. Porque hay semanas en las que no debo lo que debía haber hecho tampoco. Y, no soy obediente al Espíritu de Dios, y quiero luchar con eso cada semana. Cada semana.

Dar es una función. Y, no solo dar, para que se pueda llevar a cabo la obra aquí. Pero, dar más allá de aquí. Como puede ver, la única razón por la que queremos un ministerio aquí, es para extender el reino más allá de aquí. ¿Entiende el panorama? Digo, lo que entra aquí, vuelve a salir. No estamos tratando de acumular una fortuna. Estábamos hablando esta mañana, este auditorio básicamente – simplemente la parte del auditorio de estas instalaciones, este auditorio fue construido y amueblado por unos $750,000 dólares. Un poco más, quizás. Eso es bastante bueno. Digo, usted no necesita muchas cosas santas aquí, muebles santos en todos lados, ¿verdad? Ventanas emplomadas y todo eso. No necesita todo eso. Y, el dinero que tenemos, tratamos de ser buenos administradores de ello y enviar el resto, preparar a la gente para que salga a alcanzar a personas que tienen necesidad. Digo, Dios dio, ¿no es cierto? Cristo dio. ¿Cómo es que el pueblo de Dios en la iglesia de Cristo no va a dar? Sea coherente.

Finalmente, la comunión es una función. Y, yo sé que usted cree que es una esencial. La comunión simplemente significa una vida común juntos. Y, creo que en cierta manera resume todo lo que hemos dicho. Simplemente tener comunión, simplemente estar juntos, amarnos unos a otros, compartir la vida unos con otros. Es sentarse en una mesa y oír a alguien descargar su corazón. Es orar con alguien que tiene una necesidad. Es visitar en un hospital. Es sentarse en una clase. Es ir a un estudio bíblico en casa. Es cantar un himno con alguien a quien a usted nunca ha conocido. Es de tener el mismo himnario y quizás hablar de lo que Cristo significa para usted. Son nuevos cristianos compartiendo su gozo. Es compartir una petición de oración acerca de un ser querido que está enfermo. Es todo tipo de cosas. Es la vida en común. ¿Se da cuenta? Es la vida en común. Es tener todo en común. Todo. Eso es comunión. Y, esa es una función.

¿Pertenece usted a algún lugar? ¿Tiene comunión? ¿Abre su vida? ¿Se expone a sí mismo con todas sus cicatrices, todos sus problemas a algunas personas que pueden tener cicatrices y problemas también, para que juntos puedan ministrar? Comunión.

Entonces, ¿cuáles son las funciones? Bastante simples, realmente. Predicación, enseñanza, evangelismo, misiones, adoración, oración, discipulado, pastoreo, familia, preparación, ofrendar, dar, comunión. Todas estas son las esenciales. Ahora escuche. Dice usted: “John, hemos hablado de esqueletos”. Es correcto. “Hemos hablado de actitudes internas”. Correcto. “Hemos hablado de función. ¿Qué hay acerca de la carne?”

¿Quiere saber algo? Realmente no importa. Realmente no importa. Digo, si yo puedo tomar mi analogía del cuerpo. El hombre ve la apariencia externa. Dios ve, ¿qué? El corazón. ¿Quiere saber algo? Una iglesia es una iglesia en su corazón. Lo que quiero saber acerca de una iglesia es, ¿cuál es su esqueleto? ¿Está comprometida una iglesia con un alto concepto de Dios? ¿Con la prioridad absoluta de la Escrituras, claridad doctrinal, santidad personal, y autoridad espiritual? Y, ¿cuáles son las actitudes que están fluyendo en su interior? ¿Obediencia y amor, y servicio, y unidad, y todas esas cosas? Y, ¿cuáles son sus funciones? Y después, realmente, no va a importar cómo se ve por fuera, cómo se manifiesta, cómo encarna, qué forma adoptan sus programas. ¿Entiende eso?

Cuando Dios por su gracias maravillosa me trajo a Grace Church, yo en mi propio corazón dije: “En primer lugar” – y después le dije a los hombres: “Dios, yo sé esto. Que si vamos a hacer lo que tú quieres que seamos, no vamos a tener problema en ministrar eficazmente”. Porque lo que somos, es lo que importa. La carne, eso es simplemente el caso. Y, tantas veces como lo hemos dicho en esta serie, cuando los pastores vienen, como esta semana, a nuestra iglesia, están buscando algo de carne para regresar, implementarla en su iglesia, y no va a mantenerse en pie, no va a vivir, porque no tienen todas estas cosas que están en su vida, atrás de lo que usted ve. ¿Se da cuenta? Y, si todas estas cosas están ahí, la carne realmente no es importante. No es tan importante cómo se ve por fuera, es la belleza de lo que está en su interior que habla de su realidad.

Encarnamos nuestros ministerios. Permítame tan solo pensar en la carne por un minuto. ¿Cuál es la carne? ¿La manifestación externa de nuestra predicación y enseñanza? Bueno, se lleva a cabo todo el tiempo. Domingo por la mañana, domingo por la noche, miércoles por la noche, estudios bíblicos en casa, nuestros grupos, grupos de comunión, clases, Logos, nuestra escuela cristiana, nuestro seminario. Digo, estamos enseñando, enseñando, enseñando. La predicación, predicando aquí, predicando en las cárceles, predicando en las misiones de rescate, predicando por cinta, predicando en la radio. Digo, se lleva a cabo todo el tiempo, en cualquier domingo dado, muchos de nuestros ancianos están allá afuera predicando en otros lugares. Constantemente estamos haciendo eso.

Y, ¿qué hay acerca del evangelismo y las misiones? Tenemos evangelismo por nuestro estilo de vida. Tenemos evangelismo amistoso, estudios bíblicos de personas que quieren saber de la vida cristiana, fundamentos de la fe, para aquellos que acaban de nacer; discipulado de evangelismo, programas de preparación. Están todos estos tipos de cosas. Nuestros servicios de bautismo, básicamente son un testimonio de la gracia de Dios. Y, la salvación de almas y una motivación para evangelizar más.

Vemos las misiones y vemos el desarrollo de una estrategia para todos alrededor del mundo. Tenemos un grupo de preparación de personas que están en proceso de reunirse mes tras mes. Un grupo grande, listo para ir al campo misionero, cuando Dios haya preparado todo para que se vayan. Estamos desarrollando radio en el extranjero, en las Filipinas y en Guam, alcanzando con centros de cintas en Singapur y Bombay. Y no sé, en Manila, estamos en Sudamérica, Australia, Nueva Zelanda, Europa. Digo, en lo que en carnal tiene que ver en cómo se ve. Se lleva a cabo. ¿Se da cuenta? Y, ahora entiendo que han traducido la serie de la familia a japonés. Y, todas las iglesias evangélicas en Japón van a oírme en japonés. Difícil de imaginarlo.

Estamos desarrollando video ahora. Vamos a comenzar a desarrollar video, porque la iglesia en Liberia, el cual es un país que hablan inglés en África, ha pedido si podemos enviarles materiales y personas, equipos a Liberia, para preparar a los evangélicos de la nación de Liberia. Y, todas estas cosas, simplemente se manifiestan, son la encarnación de todo esto. Y, puede suceder en todo tipo de maneras, si el corazón está bien. ¿Se da cuenta?

Adoración colectiva. Adoramos en el día del Señor. Nuestro servicio en la mañana, es para exaltar el nombre de Dios, alabar Su nombre, alabar el nombre del Salvador; cantar canciones acerca de Su gloria, Sus atributos, y todo lo que Él es para nosotros. Y, adoramos en Su mesa. Adoramos en servicios especiales. Nuestra música está dirigida a la adoración.

Como pastor, en la oración del domingo, trato de ser un sacerdote, que los levanta a Dios, para que puedan entrar a su presencia y adorarlo. Y, toda la enseñanza que le damos, es para que usted pueda conocerlo mejor, y a partir de ese conocimiento, pueda salir la adoración. La oración se lleva a cabo todo el tiempo.

Todo martes por la mañana, de toda semana, los pastores se reúnen, y pasamos una hora en la Palabra de Dios, y después una hora en oración y adoración, llevándole a Dios las necesidades de la iglesia.

Los ancianos se reúnen todo domingo por la mañana para orar. Y, hemos hecho eso a lo largo de los años, y años, y años, llevando las cargas de la gente. Y, a lo largo de la semana, hay grupos de oración aquí y allá, y por todos lados; en casas, grupos de personas, y aquí en nuestros líderes y pastores.

El discipulado se lleva a cabo en todos lados. Todo grupo en nuestra iglesia está comprometido con un proceso de discipulado, todo grupo. El discipulado, discipulando a los líderes y discipulando a las personas de todo grupo, de los niños más pequeños, a los adultos mayores, a través de grupos de estudio bíblico, en todos nuestros ministerios.

Y, ¿cómo es que el pastoreo se manifiesta? Con ancianos y diáconos, y diaconizas que cuidan de la gente. Con nuestro amor y ministerio en acción. Y, usted puede llamar si tiene una necesidad. Tenemos a personas que satisfagan esa necesidad. De hecho, a través de nuestros estudios bíblicos, usted sabe, tenemos un sistema entero ahora, implementado en donde si una persona tiene una necesidad, nos lo hacen saber, y podemos buscar alguien en su área que se haya ofrecido como voluntario para satisfacer ese tipo de necesidad. Todo, desde arreglar una transmisión, a llamarle a alguien en el hospital. Todo eso es parte de pastorear.

La familia, todo tipo de clases y preparación significa trabajar con sus hijos, y sus bebés, y los ministerios en el centro de familias, la Gracia de Toda Mujer, ministerios de mujeres. Tenemos clases para mujeres, cuyos maridos no son cristianos. Y por cierto, cuando uno se convierte en cristiano, tienen una fiesta de graduación, y hay una gran celebración cuando una persona se gradúa de esa clase. Todo tipo de cosas. Programas de Proverbios para Padres, preparación para padres, para enseñarles a cómo ser un sacerdote de familia. Clases prematrimoniales – un curso maravilloso para aquellos que se van a casar. Realmente los prepara para cosas que necesitan saber. Preparación para evangelismo y para el trabajo en las cárceles, y trabajos de misiones. Y, simplemente sigue y sigue en el área de preparación, todo tipo de cosas que están pasando.

En el área de la ofrenda, nuestras ofrendas de domingo. Y, en el momento en el que usted da, y todo el esfuerzo que usted da, al sacrificar tiempo y energía al dar, no solo en dinero, si no tiempo, energía, dones y servir a Cristo, todo se lleva a cabo todo el tiempo.

Comunión. La comunión se manifiesta en todo momento en todo lugar. Los grupos de comunión el domingo son un gran enfoque para eso, es un gran enfoque. Los grupos de comunión, muchas otras cosas, estudios bíblicos. Realmente ese no es el punto. La manifestación externa, simplemente se lleva a cabo, cuando todo lo que está adentro está bien.

Yo creo que Dios ha llamado a nuestra iglesia para que exista, y es un lugar único, es un lugar excepcional. Rara vez, no pasa un domingo en el que yo voy a una recepción de visitas que vienen por primera vez, y un grupo no se acerca y dice: “Oh, somos de tal y tal”. La semana pasada fue de Florido, de Michigan. La semana pasada fue Michigan. Y, la semana anterior a esa, fue Florido, viceversa. Y, dijeron: “Somos de, digamos Michigan”.

“Oh, qué gusto. ¿Están visitando?”

“No, nos acabamos de mudar a aquí”.

“¿Oh, sí? ¿Por qué?”

“Para venir a esta iglesia”.

“¡Oh!”

Y, después dicen: “¿Conoce un lugar en donde podamos encontrar un lugar donde quedarnos, una casa, y quizás un trabajo?”

“¿Me quieres decir que acabas de empacar y dejaste todo y veniste?”

“Sí. Queríamos venir a Grace Church”.

Y, muchas veces no hay tan solo uno o dos, si no que hay una cantidad de pequeñitos. Y, dicen: “¿Tienes a alguien que pueda ayudarnos a encontrar un lugar donde quedarnos? Simplemente creemos que la vida se centra en torno a la iglesia, no al trabajo”.

Y, eso sucede. Y, se me hace un nudo en la garganta. Y, yo digo: “Señor, mantennos siendo lo que Tú quieres que seamos”. ¿Se da cuenta? Muchas personas, muchas personas ven eso. Viven así. Queremos ser Su iglesia, edificada a Su manera, para Su gloria. ¿Amén?

Gracias Padre, por nuestro tiempo en esta mañana. Un buen tiempo. Canciones dulces de la fe, que resuenan en nuestros oídos. Y, el pensamiento de que Tú estás en este mismo lugar. Y, debido a que Tú estás aquí, hay bastante amor para todos nosotros. Bastante gozo, bastante esperanza, bastante poder para disipar cualquier oscuridad. Oh, qué pensamiento tan emocionante es ese. Gracias por lo que has hecho en nuestra comunión y en esta iglesia, por todo lo que es bueno, que Tú has hecho. Y, todo lo que es menos que eso, lo hemos hecho. Ayúdanos a dejarte llevar a cabo Tu obra a Tu manera.

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4/5 – El Dolor De La Sanidad

Alimentemos El Alma

Serie: Un Llamado Al Discernimiento

4/5 – El Dolor De La Sanidad

Justin Peters

Sesión 3

«Los peligros del movimiento Palabra de Fe son tanto reales como penetrantes. El mensaje desde miles de púlpitos es que Dios te quiere feliz, saludable y rico. Pero esto no es cristianismo bíblico, así como Justin Peters demuestra adecuadamente en su excepcional presentación. Con claridad y credibilidad, Peters desenmascara al movimiento Palabra de Fe por lo que realmente es, «una farsa». Las Iglesias locales se beneficiarán grandemente de su experiencia personal y vasta investigación en este importante tema» John MacArthur, pastor Grace Community Church, Sun Valley, CA, EEUU.

Como evangelista a tiempo completo, Justin Peters (M. Div/B.L.; Th. M., SWBTS) ha sido llamado a predicar la palabra de Dios. Adicionalmente a esta investigación académica, Justin ha asistido a numerosas cruzadas de Palabra de fe y ha atestiguado la explotación de los pobres, enfermos y desesperados. La más grande preocupación, sin embargo, es que el nombre de Dios es blasfemado y Su Evangelio distorcionado en un evangelio diferente.

«Estos son manchas ocultas en vuestros ágapes, cuando banquetean con vosotros sin temor, apacentándose a sí mismos; son nubes sin agua llevadas por los vientos, árboles de otoño sin fruto, dos veces muertos y desarraigados» Judas 1:12

www.justinpeters.org

42 – La adicción sexual – 2/2

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

42 – La adicción sexual – 2/2

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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2/3 – Que Su rostro resplandezca sobre ti

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Señor te bendiga y te guarde

2/3 – Que Su rostro resplandezca sobre ti

El Sehttps://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/que-su-rostro-resplandezca-sobre-ti/

Carmen Espaillat : ¿Conoces del movimiento de Mujer Verdadera?

Jonathan Jerez: Yo creo que el movimiento Mujer Verdadera es una gran ayuda a la mujer hispana.

Carmen: Este es el director de adoración Jonathan Jeréz.

Jonathan Jeréz: Lamentablemente la mayoría de las mujeres cristianas de hoy no viven el rol bíblico de la mujer o lo hacen de manera muy deficiente. El mundo ha convencido a las mujeres cristianas de que ellas son inútiles en su hogar, de manera que muchas ni siquiera saben de lo que se trata el trabajo arduo en la casa y por el contrario lo ven como una pérdida de tiempo y un desperdicio de sus talentos, cuando en realidad hay mucha recompensa en ello.

Si eres una mujer de habla hispana que estás en una posición de liderazgo o influencia dentro de tu iglesia o simplemente tienes un corazón una pasión por enseñar a otras mujeres la verdad de la Palabra de Dios acerca del diseño bíblico para la mujer y hacer discípulos, te invito a la primera Conferencia Mujer Verdadera para Latinoamérica que se llevará a cabo los días 26, 27 y 28 de Febrero del 2015 en Santo Domingo, República Dominicana.

Carmen : Y ahora volvamos con Nancy, quien está en medio de la serie, El Señor te bendiga y te guarde, basada en el texto del libro de Números.

De acuerdo a la Biblia, debemos pedirle a Dios que Su rostro resplandezca sobre Su pueblo. Aquí está Nancy Leigh DeMoss.

Nancy : Si tienes la sonrisa de Dios, puedes sobrellevar la mala cara y el rechazo de cualquier ser humano.

Carmen : Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Qué significa realmente está palabra “bendecida”? Nancy comenzó a definir en sesiones anteriores el concepto de lo que es una bendición, y hoy continuará en una serie llamada, El Señor te bendiga y te guarde.

Nancy : Mientras pienso en bendiciones, me doy cuenta que con frecuencia lo que considero como bendiciones no son realmente las mayores bendiciones.

Estamos viendo la bendición sacerdotal en Números capítulo 6, comenzando en el versículo 24, “El Señor te bendiga y te guarde”- y es una oración con la que estamos tan familiarizadas. Estamos comenzando hoy a ver algunas bendiciones y peticiones específicas que Dios le pide al sacerdote que las ore sobre las personas.

Mientras vemos estas bendiciones particulares que se piden, se darán cuenta que en esta oración no se incluyen algunas de las cosas que usualmente consideramos bendiciones.

Aquí no se pide nada material. No se ora por buena salud, por dinero, o por una casa más grande. Algunas considerarían una bendición el tener un esposo y quizás digan, “Esa es una bendición que realmente me gustaría tener”.

Algunas que ya tienen el esposo modificarían esto y dirían, “Bueno, lo que me gustaría tener es un esposo que sea un hombre de Dios”. Esa es una bendición que me gustaría tener. Esas cosas son bendiciones, y no hay nada de malo en tenerlas.

Y no está mal pedir estas cosas, pero es interesante que las bendiciones anheladas aquí en Números capítulo 6 son más significativas que aquellas que son terrenales, que son bendiciones temporales.

Yo creo que en esta oración, en esta bendición, hay varias peticiones que de obtenerlas, pudiéramos seguir adelante sin necesitar otras muchas bendiciones.

Dios nos da otras bendiciones, y gracias a Él por esto. No hay nada de malo en disfrutar las bendiciones del Señor. Debemos disfrutarlas, pero lo que vemos en esta bendición, en esta oración, es el corazón de Dios en términos de lo que realmente importa, lo que son las prioridades.

Déjenme leerles, entonces, las bendiciones, y luego vamos a ver la primera petición.

Entonces el Señor habló a Moisés, diciendo: “Habla a Aarón y a sus hijos, y diles: “Así bendeciréis a los hijos de Israel. Les diréis: “El Señor te bendiga y te guarde; el Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro, y te dé paz. Así invocarán mi nombre sobre los hijos de Israel, y yo los bendeciré.” (Números 6:22-27).

Al hacer estas peticiones, y pedir estas bendiciones; estamos pidiéndole al Yo Soy quien es quien puede complacer estas peticiones. Eso te lo garantizo. No puedes hacerle a nadie más en la Tierra estas peticiones y esperar recibirlas.

Tu esposo no puede hacer estas cosas por ti. Tu mejor amigo, tu pastor, consejero, no puede, en última instancia, hacer estas cosas por ti. Si quieres estas bendiciones, tienes que pedírselas al Señor.

Por eso empieza diciendo, “El Señor te bendiga”. Y entonces la primera petición específica. “El Señor te guarde.”

Esta es una petición de protección del mal, de protección del maligno . Es interesante aquí, al mirar la frase entera, “El Señor te bendiga y te guarde,” ver que por un lado, Dios está proveyendo bendiciones para Su pueblo. “El Señor te bendiga…”

Y por el otro lado, “El Señor te guarde” – Se le pide que nos cuide, que nos guarde y te proteja del enemigo que nos quiere robar las bendiciones. Es decir que el Señor nos da Sus bendiciones, y entonces que el Señor mismo nos guarda; que el Señor provea protección para nosotras del maligno y de aquellos que pudieran tratar de robarnos las bendiciones.

El propósito de esta protección era guardar a Israel en su relación de pacto con Dios, de guardarles de caer, de mantenerlos en alto, sostenerlos, protegerlos. Vemos en las Escrituras que el Señor era el guardador de Israel, así como el Señor es nuestro guardador.

El pasaje que viene a mi mente cuando pienso en que soy guardada por el Señor, es el Salmos 121. Salmos 121 dice en los versículos 4-8,

He aquí, no se adormecerá ni dormirá el que guarda a Israel. El Señor es tu guardador…. El Señor te protegerá de todo mal; El guardará tu alma. El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre.

Esto nos dice a nosotras que el Señor es quien nos guarda. Amigas, les diré que mientras más crezco en el Señor, mientras más camino en la vida, más consciente estoy de que no puedo cuidarme a mí misma. El hecho de que hoy continúe siendo una hija de Dios no es porque yo me haya aferrado a Él.

Es porque Él es quien me guarda, y esto debe hacernos sentir seguras y debe confortar nuestros corazón cuando estemos en medio de esas etapas de la vida y pensemos, “No puedo sostenerme”. A fin de cuentas, tu salvación, tu preservación no depende de que te mantengas. Depende de que el Señor es tu guardador, el Señor te sostiene.

No puedes depender de otros para que te guarden. No tienes la seguridad de que tu esposo siempre caminará con el Señor. No puedes saber si tu pastor siempre caminará con el Señor. Nuestra confianza tiene que estar en el Señor que nos guarda. Que el Señor es nuestro guardador.

Esa palabra guardar es una palabra que significa “mantener a salvo; conservar; preservar cuidadosamente”.

No importa las circunstancias en que te puedas encontrar, así como los hijos de Israel cuando se encontraron por años deambulando por el desierto. Dios está atento.

● Él es un centinela.

● Él está despierto.

● Él sabe lo que está sucediendo.

● Él es siempre nuestro guardador.

Al llegar a esta magnífica oración sacerdotal del Señor Jesús en el Evangelio de Juan en el capítulo 17, vemos este tema del Señor protegiéndonos.

Jesús ora mientras se prepara para ir a la cruz, Él ora por Sus discípulos, y Él ora por nosotros, y ¿qué es lo que Él ora?

Nuestro gran sumo Sacerdote ora por estas mismas bendiciones para nosotras, “El Señor te guarde.” Jesús dice en Juan capítulo 17 en el versículo 9, “Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado; porque son tuyos”.

Versículo 11: “Ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y yo voy a ti, “dijo Jesús, “voy al cielo”. Pero ellos tendrán que quedarse aquí y lidiar con este mundo malo. Y Jesús ora, “Yo voy a ti. Padre Santo, guárdalos en Tu Nombre”.

Versículo 12:

Cuando estaba con ellos, los guardaba en tu nombre, el nombre que me diste; y los guardé y ninguno se perdió, excepto el hijo de perdición, para que la Escritura se cumpliera.

Versículo 15, Jesús le dice a Su Padre, “No te ruego que los saques del mundo [mientras estén en el mundo], sino que los guardes del maligno”. Protégelos. No solo que le des una ruta de escape, sino que mientras estén en este mundo malo, Tú los cubras. Protege sus almas. Guarda sus corazones.

Y Él dice, “No ruego solo por estos,” es decir, por los discípulos que vivían entonces, –y personalmente me encanta esta parte– “sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos” (versículo 20). ¿Quiénes son estos? Estos somos nosotras.

Jesús oró por nosotras. Él oró, “Padre, guárdalos en Tu Nombre. Guárdalos a salvo. Mantenlos fieles. Mantelos protegidos. Guárdalos de pecar.

Y entonces Él oró, “Guárdalos de este mundo malo”. De Satanás –Satanás es como un león rugiente, siempre acechando, buscando a quien devorar. Él está activo. Él está vivo. Él está bien. Él ya ha sido vencido, pero Él no lo ha admitido todavía.

Hay muchas ocasiones, particularmente cuando me estoy preparando para enseñar un material nuevo, que libro una lucha interna en mi corazón por varias razones. Algunas veces, cuando la verdad que me preparo para exponer es muy importante, me siento como si estuviera en medio de una batalla espiritual, porque voy a tratar con algo tan vital, tan clave para ayudar a las mujeres a ser libres, que tengo la impresión algunas veces que el maligno está haciendo todo lo que puede para hacerme caer, para hacerme pecar, para inhabilitarme para exponer esta verdad y no poder enseñarla efectivamente.

Cuando me doy cuenta de esto, resulta ser tan alentador saber que Jesús oró para que yo fuera guardada del maligno, que Él ha puesto un cerco de protección alrededor de mí, y que el maligno, Satanás, así como es de poderoso, no me puede tocar porque estoy protegida por Dios.

Estoy protegida. “El Señor te bendiga y te guarde”. Y pienso en esa bendición en el libro de Judas cuando dice: “Y a aquel que es poderoso para guardaros sin caída” (versículo 24). ¡Oh cuán agradecida estoy por esto!

Si Dios no me guardara de caer, todo lo que haría sería caerme. Pero Él puede guardarme. Él puede protegernos de caer y presentarnos sin falta, sin mancha, delante de la presencia de Su gloria con gran gozo.

Al único sabio Dios, nuestro Salvador, sea gloria, dominio, y poder por siempre. Al mirar hacia toda la eternidad y a la perspectiva de pasarnos la eternidad con Cristo, lo que nos mantiene desde ahora y hasta entonces es el poder de Dios.

“El Señor te bendiga. El Señor te guarde”. Entonces venimos a esta petición, o a este par de peticiones, en el versículo 25 de Números capítulo 6.

“El Señor haga resplandecer su rostro sobre ti, y tenga de ti misericordia; el Señor alce sobre ti su rostro.” En esta oración para que Dios nos guarde, para que Dios nos proteja, vemos una oración por protección. “El Señor te bendiga y te guarde.” El Señor te proteja del maligno. El Señor te proteja del mal.

Ahora vemos una petición por la presencia de Dios , no solo Su protección, sino también por Su presencia. “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti, “y entonces la frase paralela en el versículo 26, “El Señor alce sobre ti su rostro”.

Recuerden en el libro de Éxodo cuando Dios le dijo a Moisés, “Quiero que guíes a los hijos de Israel a la Tierra Prometida, y yo les daré provisión; yo les protegeré”.

Dios les dio una lista de cosas – “Yo les enviaré Mi ángel para que vaya con ustedes” – y Moisés le dijo, “Espera un minuto, Señor”, “¿Y qué de Tu presencia?”

“Si tenemos todos Tus regalos y todas Tus bendiciones, pero no te tenemos a Ti, no quiero ir, tengo que saber, Señor, que Tú estás con nosotros en esto”.

Es tan importante para nosotras pedirle al Señor, por nosotros y por los demás, que la presencia de Dios esté en nuestras vidas. Este es el concepto que es presentado aquí cuando dice, “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti”.

El “rostro de Dios” significa la presencia de Dios. Cuando el rostro de Dios “brilla sobre Su pueblo,” esto significa que Dios se complace en Su pueblo.

Matthew Henry dijo, “Esto parece aludir a la sonrisa de un padre sobre su hijo.” Vemos a estos jóvenes atletas, en estos juegos de básquetbol de las escuelas secundarias donde los muchachos anotan los primeros dos puntos de su vida.

Y este joven ha estado sentado en el banco por 3 años. Y ahora está en su último año de bachillerato, y finalmente entra en el último cuarto del juego, hace un canasto y anota. ¿Hacia dónde él mira? Él mira a su entrenador o mira a su papá sentado en los bancos. Él quiere ver la sonrisa de su papá.

Nos pasamos gran parte de nuestras vidas mirando las caras de las personas en quien buscamos aprobación para ver si la hemos ganado.

Porque la cara de una persona nos dice tanto. Proverbios capítulo 16 en el versículo 15 dice que, “En el resplandor del rostro del rey hay vida, y su favor es como nube de lluvia tardía.”

Queremos ver a aquellos en autoridad, a aquellos que son importantes para nosotros y queremos ver en sus caras que todo está bien. “Tú eres aceptada. Tú puedes entrar en Mi presencia”.

La petición de esta oración no es por satisfacción de ningún rostro humano, sino para la satisfacción del rostro de Dios, saber que Dios nos mira, y que Dios se ha complacido, que Él se sonríe con nosotros, con Su pueblo como un padre se sonríe con su hijo.

Leemos en el libro de Éxodo que Dios habló a Moisés cara a cara, como un hombre habla con un amigo. Esto es una señal de que, “Tú eres bienvenido. Ven ante Mi presencia. Yo te doy la bienvenida para estar aquí”.

Y mientras pensamos en el rostro de Dios, nos damos cuenta que en esta vida, siendo lo que es, a veces tenemos que lidiar con el ceño fruncido o con la desaprobación de los demás.

Puede que algunos nos rechacen. Puede ser que nuestros padres nunca nos hayan mirado con gracia en sus rostros, y esto puede ser un recuerdo o una imagen que guardamos hasta estos días.

Puede ser que sus esposos no les sonrían, no les miren con aprobación. Pero quiero decirles algo: si tienen la sonrisa de Dios, pueden sobrevivir las malas caras y el rechazo de cualquier figura humana.

Ahora bien esto no quiere decir que no importa. No significa que esto no duela, pero en última instancia, la complacencia, la aceptación que necesitamos buscar, la bendición que necesitamos es la sonrisa de Dios.

La amistad con Dios – piensen en este versículo 2da a los Corintios capítulo 4 en el versículo 6 que nos dice,

…Dios, quien dijo, “De las tinieblas resplandecerá la luz,” es el que ha brillado en nuestros corazones para darnos la luz del conocimiento de la gloria de Dios en el rostro de Jesucristo.

Como verán, cuando Jesús vino a esta Tierra, Dios se hizo hombre. Pudiéramos decir que Él estaba poniéndole un rostro humano a Dios. En la cara de Cristo, vimos la gloria de Dios. Jesús era Dios sonriéndole a Su pueblo y haciéndose carne para que pudiéramos ver las bendiciones y el favor de Dios.

Déjenme decirles que el rostro de Dios también puede ser algo aterrador. El Salmo 104 el versículo 29 dice, “Escondes tu rostro, se turban”. Cuando Dios esconde Su rostro…Pensamos en el rostro de Dios como brillante, santo, y luminoso, ¿y qué le hace la luz a la oscuridad? La expone.

Al encender la luz en un lugar oscuro, podemos comenzar a ver los insectos y los gusanos y todo lo que sale arrastrándose, corriendo para esconderse.

A algunas cosas no les gusta que las expongan a la luz. Cuando pienso en el rostro de Dios, en sentido humano, es como esos amigos que casi pueden ver a través de ti. En esos casos nos sentimos como que, “Ellos saben lo que estamos pensando.”

Bueno, pues estamos lidiando con Uno con U mayúscula, que puede ver a través de nosotras, delante de quien todas las cosas están desnudas y al descubierto a Su vista , dice en Hebreos capítulo 4 en el versículo 13. El estar delante de la presencia de Dios, si nuestros corazones no son puros, es algo aterrador.

¿Recuerdan en el Huerto del Edén después de que Adán y Eva pecaron contra Dios, qué hicieron ellos? Ellos se escondieron de la presencia del Señor Dios. Esta palabra presencia es la misma palabra que se usa en Números capítulo 6 y que es traducida como, “rostro o semblante”. Ellos se escondieron del rostro de Dios.

“No nos mires. No podemos soportar tu mirada”. Han visto esto, tal vez con sus hijos cuando han hecho algo malo, y no quieren mirarles a los ojos.

Y tú le dices, “Mira a mami a los ojos,” pero tienen miedo. Porque son culpables. Ellos lo saben. Cuando nosotros somos culpables delante de Dios, cuando experimentamos lo que dice el Salmo 90 en el versículo 8, “Has puesto nuestras iniquidades delante de ti, nuestros pecados secretos a la luz de tu presencia,” estar en esa situación resulta algo aterrador.

Por eso es que necesitamos la siguiente petición dentro de esta bendición. “El Señor haga resplandecer Su rostro sobre ti” (Números 6:25). Me recuerda el Salmo 67 el versículo 1 donde tenemos una oración similar, “Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, y haga resplandecer su rostro sobre nosotros”.

Entonces habiendo ya orado por la protección y por la presencia de Dios, y porque el rostro de Dios brille sobre nosotros, ahora la oración es por el perdón de Dios – por perdón de nuestros pecados que han sido expuestos a la luz de Su rostro. Que “Dios tenga piedad de nosotros”.

Como cuando decimos la oración que Jesús nos enseñó a orar, “Perdona nuestras ofensas” (Mateo 6:12). “Ten misericordia de nosotros pecadores. Necesitamos de tu gracia”. Y la gracia en su naturaleza misma es inmerecida.

No la merecemos. No la podemos ganar. El resultado de la satisfacción de Dios es Su gracia. Su pacto de misericordia es fundamental para nuestra salvación, el darnos cuenta que Dios ha hecho resplandecer Su rostro sobre nosotros. Necesitamos que Su misericordia y Su gracia vengan sobre nosotras.

Pienso en este pasaje del León, la Bruja, y el Ropero donde Aslan es el gran león, el poderoso y feroz león. Él es el rey de las bestias; él es el señor de los bosques. En esta historia, Lucy, la niña, le pregunta al Sr. y a la Sra. Castor la primera vez que escucha hablar de Aslan, “¿Es seguro estar con él?”

El Sr. Castor le respondió, “¿Quién dijo algo acerca de seguro? Claro que no. Pero él es bueno. Él es el rey. Eso sí te digo”. Qué retrato de la gracia de Dios. ¿Es Él seguro? Bueno, si los pecadores vienen ante Su presencia y está sobre ellos el juicio, la ira y el terror del Señor, esto debería aterrarnos si estamos separadas o apartadas de Su gracia.

Pero cantamos de esa gracia, hablamos sobre ella, pero ¿realmente nos apropiamos de ella?

Por su gracia miro que peque y su ley divina quebrante, mi alma entonces contempló por fe al Salvador, Mi alma allí divina gracia halló, Dios allí perdón y paz me dio, del pecado allí me liberto, el Salvador

Cantamos acerca del Calvario, que es donde esta gracia fue derramada.

Maravillosa gracia vino Jesús a dar, más alta que los cielos, más honda que la mar, más grande que mis culpas, clavadas en la cruz, es la maravillosa gracia de Jesús… (Maravillosa Gracia))

¿Dónde? En el Calvario. Allí fue que Dios hizo que Su rostro resplandeciera sobre nosotros.

El terror de Su rostro eventualmente se transformó en la sonrisa y el favor de Su rostro que estuvieron en la cruz de Cristo donde Él nos mostró Su gracia. Allí fue donde Él dijo, “Yo soy el Dios de toda gracia, y quiero bendecirles con esta gracia”.

Enséñanos, Padre, a conocer acerca del terror del Señor y lo que significa vivir bajo el escrutinio de tu mirada, que todo lo encuentra y que todo lo sabe.

Y entonces, por Tu gracia, que Tu ceño de justicia sea transformado en Tu sonrisa de justicia. Y así oramos Señor, bendícenos y guárdanos y haz que Tu rostro resplandezca sobre nosotros y que Tu gracia sea sobre nosotros. En Nombre y por la causa de Cristo oramos esto, amen.

Carmen: Nancy nos ha compartido hoy acerca de una increíble oración:”Que el rostro de Dios resplandezca sobre ti.” Oramos pidiendo esto para los oyentes de Aviva Nuestros Corazones.

Si has estado escuchando el programa por un período de tiempo y aprecias lo que Dios está haciendo a través del ministerio, ¿considerarías apoyarnos a un mayor nivel? Sé parte de nuestro ministerio. Puedes encontrar más detalles visitando AvivaNuestrosCorazones.com. Allí podrás encontrar muchos recursos que te ayudarán en tu caminar con el Señor.

Si todo el mundo está buscando obtener la paz, ¿por qué será que a veces es tan difícil de encontrar? Contestaremos esto en nuestro próximo programa de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries. Y yo quiero que mi mamá asista a la Conferencia de Mujer Verdadera.

Todas las Escrituras fueron tomadas de la Biblia de Las Américas de no ser que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

6/8 – Los músculos y la carne, 1ª Parte

Gracia a Vosotros

Serie: La anatomía de la Iglesia

6/8 – Los músculos y la carne, 1ª Parte

John MacArthur

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Esta mañana vamos a estar hablando nuestro tema de las últimas cinco semanas de “La Anatomía de una Iglesia”. El Señor nos ha guiado, creo yo, a una discusión de lo que – qué es lo que Él desea que sea característico de su iglesia. Dios nos ha bendecido tanto aquí. Dios ha edificado aquí, creo yo, una iglesia que desea en el corazón de su congregación, el ser todo lo que él quiere que seamos. Ciertamente, ese el caso en los corazones de los líderes, y sé que también es el caso en sus corazones. Dios nos ha bendecido en maneras únicas y maravillosas, maravillosas. Somos tan ricos en cosas espirituales, como cualquier iglesia podría serlo. Y es importante para nosotros, mientras que disfrutamos estas cosas, entender los cimientos, entender las causas, por así decirlo, que traen la bendición de Dios, que nos permiten recibir de Él lo mejor que Él tiene por dar. Y entonces, estamos haciendo, como lo he llamado, algo de arqueología espiritual. Y, escarbando para entender nuestros cimientos, para ver con qué estamos comprometidos. Dios nos ha dado a tantas personas nuevas, y lo alabamos y bendecimos su nombre por ellos; y muchos de ustedes que han venido en los últimos años, quizás no han tenido la oportunidad de entender que es Grace Church, en qué consiste, qué la hace diferente, con qué estamos comprometidos. Y entonces, estamos regresando y en cierta manera, regresando a algunas cosas que conocemos muy bien.

No estamos tratando de decir cosas nuevas. Simplemente estamos tratando de enfatizar cosas que son parte de nuestro cimiento. Para darnos una perspectiva de aquello en lo que consiste nuestra iglesia. Y, creo que cuando terminemos – y, esperamos que sea el próximo domingo – tendremos un pequeño paquete de cintas que le vamos a poder regalar a la gente cuando venga a nuestra iglesia. Y, cuando pregunten: “¿En qué consiste esta iglesia? ¿Qué es lo que hace que esta iglesia sea lo que es? ¿Cuáles son los énfasis de esta iglesia?” Y, podremos decirles: “Aquí están las cosas con las que estamos comprometidos”.

Ahora, permítame decirle, conforme comenzaos el día de hoy, que me regocijo en el Señor, porque veo la obra de Dios en ustedes. Y, cuando le hablo a usted así, no es que estoy reprendiéndolo, porque no veo estas cosas, es porque veo estas cosas y quiero que continúen, y que se vean aún más. Como Pablo, cuando él escribió y dijo: “Se que nadie necesita enseñarles a amar, porque Dios les ha enseñado, Él mismo les ha enseñado a cómo amar. Pero, que su amor abunde aún más y más”, él dice. Y en cierta manera, esa es la perspectiva con la que vengo a ustedes. No para decir que estas cosas no existen, si no que existen y necesitan existir aún más y más. Creo que mi temor es que conforme la iglesia crece y avanzamos, y nos alejamos más del cimiento que Dios usó para bendecirnos, y sobre el cual Su Espíritu ha edificado. Que perdamos de vista estas cosas y después comencemos a declinar, en lugar de ascender, en términos de Su utilidad y Su bendición. Pero, veo en los ministerios de esta iglesia y en los corazones, y en sus vidas estas virtudes y gracias, y cosas que el Espíritu de Dios ha logrado, y solo quiero llamarlos a un mayor compromiso del que antes han tenido.

Y simplemente, en términos de decirles cómo son vistos por otros, tengo tres cartas en mi mano, que escribieron pastores que vinieron a nuestra Conferencia de Pastores, y están reaccionando a lo que vieron aquí; y les podría interesar su reacción. Esta carta fue escrita a Dick Mayhue, y les dicen:

“Quiero tomar el tiempo para agradecerle por sus muchas horas de trabajo, al arreglar todos los detalles, organizar los detalles para tener una Conferencia de Pastores tan exitosa. Esta fue mi tercer conferencia. Y, cada vez que he ido, he entendido más y me ha ayudado más en el ministerio. Gracias por su fidelidad y el corazón que tiene de siervo que hizo esto posible. También lo quiero felicitar, quiero felicitar a Grace Community Church y su congregación, por su demostración continua de ser una congregación que sirve a aquellos de nosotros que asistimos. Una de las cosas más sorprendentes acerca de Grace Church, es el espíritu mismo que permea, desde el nivel más alto de los pastores, hasta las personas que trabajan en la cocina. Por favor, dígale a esas personas cuánto valoramos el trabajo que hacen. El consejo de nuestra iglesia ha hecho un compromiso por asegurarse que cada uno de nuestros miembros asistan a la conferencia de pastores, y los veremos entonces en el futuro. Gracias de nuevo por dejar que el Espíritu de Dios los guíe, por abrir la puerta a hombres a lo largo de la nación y por todo el mundo, para que aprendan más acerca de cómo aplicar principios escriturales en la atmósfera de la iglesia local. Que Dios continúe ministrando a ustedes y a través de ustedes”.

Una de las metas que tenemos cuando tenemos una Conferencia de Pastores, una conferencia de radio, simplemente es exponer a la gente, a ustedes. Y entonces, los alentamos a que los inviten a cenar, que vayan a sus casas, que los conozcan. Queremos que sepan que hay cosas que están pasando en sus vidas, que honran al Señor Jesucristo. No tenemos nada que esconder. Oí el otro día, que debido a que la Olimpiada en Los Ángeles iba a ser aquí en 1984, había un movimiento en la ciudad de Los Ángeles, buscando quitar a todos los vagabundos, la gente que vive en el calle en Los Ángeles, y reubicarlos en Newhall durante la Olimpiada. La idea era que nadie de afuera supiera que tuviéramos este tipo de personas en nuestra ciudad, a menos de que visitaran Newhall, lo cual es muy poco probable. Bueno, tenemos 250 pastores aquí, y nuestra idea no es quitar a toda la gente de nuestra iglesia, que nos preocupa, y colocarlos en otro lugar. Realmente creemos que Dios está operando en las vidas de nuestra congregación, y que estas personas que vienen a ver nuestra iglesia, y descubren si realmente lo que decimos realmente cambia las vidas, si queremos exponerlos a la gente, para que esas cosas puedan ser verificadas. Y, este pastor que escribió esa carta del estado de Washington quedó alentado por ver en los corazones de la gente, que realmente se están cumpliendo las cosas que estamos enseñando.

Tengo otra carta que viene de un pastor joven en Mississippi, y él escribe:

“Simplemente una línea para agradecerle, porque le han permitido a Dios hacer lo que ha hecho conmigo esta semana. Estoy aprendiendo más acerca de la gracia de Dios, Su obra y demás, a través de los ministerios aquí en Grace. Esta semana en la Conferencia de Pastores, ha reforzado de manera total y permanente en mi espíritu el compromiso, el gozo, y el deseo de conocer a mi Señor, a través de Su Palabra. Y, para darlo a conocer a través de Su Palabra. Gracias, un millón de veces – a veces los predicadores exageran – por su hospitalidad y amabilidad esta semana. Todos realmente han vivido el mensaje de su vida”. Qué pensamiento tan maravilloso. “Todos han vivido verdaderamente el mensaje de su vida, en precepto y en ejemplo han mostrado el corazón de un siervo, y hemos llegado a amarlos a todos profundamente”.

Hombre, eso es tan alentador. Oír que alguien de afuera viene a Grace Church, conoce nuestra congregación, está aquí una semana, y dice: “Están viviendo su mensaje”. La felicitación más grande. Y, después esto de un pastor en Michigan:

“Mientras que reconozco que deben recibir muchas cartas como esta, después de cada Conferencia de Pastores, aun así tengo el deseo de escribir y expresar mi profunda gratitud por ustedes y el ministerio en Grace. He oído de su iglesia, desde mis días en la Universidad Bíblica, y he tenido el deseo de ver su ministerio. Cuando mi pastor estuvo de acuerdo con enviarme a la conferencia, inmediatamente comencé a percibir que el Señor me iba a bendecir de una manera muy especial. Él ya había estado trabajando en mi corazón, acerca de dejar nuestro ministerio aquí, y llegar al pastorado de mi propia iglesia. Sin embargo, él no ha había abierto ninguna puerta de oportunidad. Ahora sé por qué. Nuestro ministerio de jóvenes aquí, había sido visto como algo muy exitoso. Muchos jóvenes habían sido salvados, y mi enseñanza los domingos por la mañana, siempre ha sido práctica y orientada a necesidades.

No obstante, después de tres años y medio, mi esposa y yo compartimos un desánimo, en base a un sentimiento de que alguna manera estábamos perdiéndonos algo en el área de ministerio bíblico. Estar con ustedes y con su personal de pastores, me mostró el problema básico. Habíamos cultivado una relación tremenda con nuestros jóvenes, y tenían un verdadero sentido de emoción y compromiso con nuestro departamento en la iglesia, pero, no tenían un compromiso con la Palabra de Dios, a nivel personal o práctico. Nos habíamos equivocado en la base del ministerio. La triste realidad, es que realmente no creo que jamás habíamos sido expuestos a una iglesia, que de hecho tuviera esta meta. Claro, la verdadera raíz del problema, era que nosotros mismos no estábamos en la Palabra, como deberíamos haber estado. Permítame compartirle cómo es que el Señor nos reveló esto a nosotros.

Durante la conferencia, mi esposa y yo nos estábamos quedando con amigos. Se nos había pedido que ensenáramos en el ministerio de universidad de su iglesia, el domingo por la mañana, y entonces planee en no estar en su servicio de domingo por la mañana. Pero, toda la semana estaba oyendo lo importante que era estar en el servicio de adoración. Y entonces, finalmente el domingo por la tarde le dije a mi amigo que iba a regresar a Grace Church, el domingo por la mañana. A la mañana siguiente mi esposa y yo entramos al centro de adoración, sin saber realmente qué esperar. Usted necesita entender que ambos tendemos a ser algo escépticos hacia ideas nuevas. Ya para cuando dejamos el servicio, ambos nos dimos cuenta que acabábamos de experimentar algo totalmente diferente a nuestra idea del ministerio. Mi esposa lo resumió muy bien, cuando ella comentó que nuestras iglesias, la gente viene a la iglesia, llega apenas respirando, simplemente con lo suficiente para acabar la semana, y esperando otro arreglo para llevarlos al siguiente servicio. Pero, parece que con su congregación llegan ya llenos, porque han sido llevados a estar en la Palabra por sí mismos. Cuando vienen llegan para recibir más, pero, particularmente para adorar. Con tristeza digo que nunca antes habíamos visto eso.

Estoy agradecido, por decir que desde esa mañana nuestras vidas han sido diferentes. Diariamente hemos estado en la Palabra y cuando enseño, predico lo hecho versículo a versículo. Nunca sabía que podía haber tanto gozo y satisfacción en el ministerio. He aprendido tanto en tan poco tiempo. La gente se ha acercado y ha preguntado qué pasó en nuestras vidas en California. Todo se oye tan fácil, lo he oído toda mi vida. Desafortunadamente, nunca antes lo había visto. Ahora estamos confiando en el Señor, que pronto proveerá un lugar en el que podamos establecer, implementar algunos de los principios que el Señor nos ha revelado a nosotros de una manera plena. Muchas gracias por el impacto revolucionario que su ministerio ha tenido en nuestro ministerio”.

Y, recibí una carta de ese joven, apenas un mes atrás, diciendo que él ahora es el pastor de su propia iglesia. Y, él estaba escribiendo para ver si podíamos cargarlo con algunas cosas que pudiera usar para comenzar. Lo que es tan maravilloso acerca de eso, es que, que ellos están respondiendo estos hombres, a la vida total de la iglesia. No están escribiendo diciendo: “Oh, fue un gran seminario, fue una gran clase, o tuviste algo profundo que decir acerca de esto o aquello”. Si no que era un ministerio entero para ellos, que se lleva a cabo hacia ellos, a través de esta iglesia. El miércoles por la noche, Moishe Rosen estaba con nosotros, y yo estaba ahí en el pasillo hablando con él, antes de que viniera a hablar, y él dijo: “Acabo de regresar de Londres”. Él está a cargo de los Judíos para Jesús, y dijo: “Estuve en Londres y fui a varios lugares, y en cada lugar había una persona que se me acercó y me dijo: ‘Eres de California. ¿Sabes de Grace Community Church?’ Y, en cada caso dije, lo sé.” Y, ellos dijeron: “Bueno, ¿podrías contarnos de cómo es?” Él dijo: “Me sorprende cómo la reputación de su congregación se ha extendido a todo lugar al que voy”. De hecho, él dice: “Tengo envidia de que tienen una congregación así”. Bueno, eso es lo más maravilloso. Y, yo le dije: “Yo me pellizco todo el tiempo y digo: ¿Estás seguro que tienes aquí el hombre correcto, Señor, en este ministerio tan maravilloso, bendecido por Dios?”

Tenemos una gran, gran responsabilidad para con aquellos que nos ven, para ver en aquellos lo que quizás no han visto en ningún otro lugar. Y, realmente creo que hay razones por las que Dios ha bendecido. Yo creo que hay principios que nos colocan en la posición de bendición máxima. Y, no es nada más que somos grandes, es la actitud que la gente tiene, son los compromisos que ellos adquieren. Son esas cosas que existen en nosotros como creyentes comprometidos que ven, que no siempre ven en otros que nombran el nombre de Cristo.

Entonces, hemos estado regresando en nuestra serie diciendo, bueno, ¿qué es entonces lo que hace que una iglesia sea todo lo que una iglesia puede ser? Digo, ¿qué es lo que debemos tener? Muchos de ustedes son nuevos en nuestra iglesia, y quizás se están preguntando lo mismo. Quizás quieren en cierta manera alinearse y decir: “Bueno, estas son las cosas. Aquí están las cosas con las que necesitamos estar comprometidos, tenemos que esforzarnos por trabajar en esto. Aquí están las cosas que queremos enseñar y proclamar, y discipular en otros. Y entonces, estamos regresando a estas cosas. Son cosas muy básicas.

De hecho, en cierta manera, me siento como si esta fuera una clase de fundamentos de la fe grande. Y, estoy hablando de territorio muy conocido. Y, continuamente le digo a mi esposa, después de cada domingo: “¿Sabes una cosa? Todo parece tan básico, todo parece tan básico. Yo espero que sea lo correcto”. Y, ella me afirma diciendo: “Bueno, hay muchas personas que no es tan básico como lo es para ti”. Y, necesito eso de mi esposa, de vez en cuando, algo de aliento, porque estoy en la dirección correcta, porque parece ser tan, tan básico. Sin embargo, tenemos que regresar y volver a establecer ese cimiento, ¿no es cierto?

Recuerdo las palabras de Pedro y quiero acordarles de estas cosas. Ahora, no que no las sepan, ya las saben. Pero, quiero asegurarme de que se acuerden de ellas. Tienen que mantenerse en esta dirección. Usted sabe, comenzamos por la dirección correcta y de pronto usted se desvía y comienza a en otra dirección. Simplemente, continúa estableciendo esos rieles de nuevo, para que sepamos hacia dónde vamos. Y entonces, hemos estado viendo la iglesia, y hemos usado la analogía del cuerpo. Hemos dicho, en primer lugar, que una iglesia para ser lo que Dios quiere que sea, debe tener un esqueleto. En otras palabras, cimiento, lo cual le da forma. Y básicamente, dijimos que hay algunas verdades fundamentales, no negociables, medulares. Y, hemos sugerido cinco de ellas, un alto concepto de Dios, la prioridad absoluta de las Escrituras, claridad doctrinal, santidad personal, y autoridad espiritual. Y, ligamos todas estas y dijimos que eso en cierta manera era nuestro esqueleto.

Ahora, pasando de eso, a la segunda dimensión de nuestra analogía, dijimos que un cuerpo debe tener sistemas internos que fluyen dentro de él. Esos son los sistemas de vida, eso es lo que le da su vida y capacidad para actuar y reaccionar. Y en la iglesia, debemos tener sistemas internos, y esos creo yo, son las actitudes espirituales correctas. Lo que está fluyendo en las vidas de la gente tras bambalinas, es lo que importa. Le dijimos a los pastores todo el tiempo que vienen y ven a nuestra iglesia: “No solo llévense lo que ven en la superficie y traten de incorporarlo. Detrás de eso, detrás de esa carne, por así decirlo, están fluyendo ciertas actitudes espirituales que tienen que cultivarse en los corazones de la gente, antes de que el ministerio pueda ser lo que Dios quiere que sea. Y, les di una lista entera de esas. Permítame tan solo recordárselas brevemente. Obediencia, humildad, amor, unidad, servicio, gozo, paz, gratitud, disciplina personal, perdón, dependencia, flexibilidad, rendición de cuentas, crecimiento, fidelidad, y esperanza. No espero que escriba todas ellas. Ya las tiene. Pero, simplemente para refrescar su mente. Esas son las actitudes que creo que debemos cultivas entre nosotros, mediante nuestra predicación y enseñanza, y discipulado, y todo lo que hacemos para inculcar en nosotros ese tipo de actitudes fuertes, actitudes espirituales.

Ahora, cuando el esqueleto está bien y el tipo de actitudes correctas están fluyendo, estamos listos para pasar a la dimensión número tres. Y, vamos a hacer eso y eso es la función o los músculos en el cuerpo. El cuerpo ahora tiene forma y tiene vida, y ahora, ¿qué debe hacer? ¿Cuál es función? ¿Cuál es la responsabilidad de la iglesia en el mundo? ¿Qué debemos hacer? O, en términos simples, ¿cuál es nuestro ministerio? Si alguien le dijera a usted: “¿Qué es lo que la iglesia debe hacer?” Usted tiene una iglesia que está comprometida con la adoración de Dios, la autoridad de las Escrituras, doctrina, doctrina sana. Las vidas de la gente, de la congregación están bien. Están preocupados con la santidad personal. Están bajo autoridad espiritual de aquellos que Dios ha colocado sobre ellos en el Señor. Han cultivado en sus corazones las actitudes correctas. Tienen todo este poder fluyendo en ellos, este flujo de vida. ¿Qué es lo que deben hacer?

Si usted fuera a mandarle a la iglesia cuál es su responsabilidad, ¿cuál sería? Eso es lo que queremos ver ahora, y llamo a esto los músculos. Esto es función. Esto nos hace movernos. Y, quiero pasar el día de hoy y la próxima vez hablando de esto, y después simplemente vamos a concluir con la carne, brevemente la próxima vez también. Creo que podemos hacerlo en dos semanas. Pero, para esta mañana, quiero darle cuatro cosas que creo que son funciones prioritarias. Y, son tan básicas, que usted las conoce bien. Pero, permítame tan solo refrescárselas, para que entienda, quizás de una manera fresca las cosas con las que estamos comprometidas.

La primera es predicación y enseñanza. Y combino esas dos, porque ambas tienen que ver con la proclamación de verdad bíblica, predicación y enseñanza. Eso, como yo lo veo, es la función primordial de la iglesia. La iglesia es el receptor de la revelación de Dios, y por lo tanto la iglesia debe ser el diseminador de la revelación de Dios. Si Dios se ha revelado a sí Mismo a nosotros, es para que podamos entenderlo. Tenemos entonces que ser oidores de la Palabra, y los proclamadores de la Palabra. Y entonces, cuando usted viene a aquí, va a oír la Palabra de Dios. Cuando usted va a un estudio, va a oír la Palabra de Dios. Cuando va a una clase, va a discutir y estudiar la Palabra de Dios, porque primordialmente la iglesia debe ser un lugar donde la Palabra de Dios es predicada y enseñada. Ahora, estoy comprometido con eso, como una prioridad absoluta en la iglesia. Esa es una función de la iglesia. Debemos estar concentrados en proclamar la Palabra de Dios. A mí me entristece en mi corazón, tanto sermoncillos que vemos. Y, algunos de ellos son útiles, algunos son buenos. Lo llamo consejedad desde el pulpito, lo que se lleva a cabo. Hay muchos asuntos éticos que se tratan en la iglesia. Hay muchas pequeñas clases que se congregan, en donde todo mundo saca a colación su ignorancia, porque nadie sabe nada. Simplemente, tratan de adivinar lo que la Biblia significa. Pero, la iglesia como una función prioritaria, tiene la proclamación clara, comprensiva, directa, con autoridad de la Palabra de Dios. Y entonces, Grace Church siempre estará comprometida con un énfasis fuerte en la predicación y enseñanza. Un énfasis fuerte en la predicación y enseñanza.

Ahora, acompáñeme por un momento a dos epístolas escritas por Pablo a Timoteo. Ahora, estas epístolas fueron escritas, creo yo, para ayudarnos a entender el ministerio. Para ayudarnos a entender el ministerio, tanto desde el punto de vista del ministro, como de su congregación. De hecho, inclusive nos dice en 1 Timoteo 3:15, que ésta epístola fue escrita para enseñarnos a cómo conducirnos en la casa de Dios, la cual es la iglesia. Entonces, aquí hay una epístola que nos dice cómo debemos conducirnos en la iglesia, cómo debemos funcionar en la iglesia, cómo debemos operar en la iglesia. Yo creo que el énfasis tanto de 1 como de 2 de Timoteo, es que debemos operar primordialmente en el área de proclamar la doctrina sana, predicar la Palabra de Dios. Ese mismo capítulo, 1 de Timoteo 3 versículo 16, es un versículo interesante. Resume la maravilla de la encarnación de Jesucristo. Dice que indiscutiblemente, eso es sin debate alguno o argumento, esta es una realidad que el misterio de la piedad es algo maravilloso, es algo grande. Y, ¿cuál es el misterio de la piedad? Que Dios fue manifestado en carne. Eso es algo simplemente increíble. Nadie va a discutir que esa es una gran verdad, ¿no es cierto? Que Dios fue manifestado en carne. Ese es el corazón, la médula, la sustancia de nuestra fe cristiana, ¿no es cierto? No tenemos nada, si Dios no se ha manifestó a sí Mismo en la carne de Jesucristo, ¿verdad? Murió y resucitó. Entonces, ese es el corazón mismo de nuestra fe. Indiscutiblemente, esa es una gran, gran verdad revelada. Pero, observe que dice: “Él fue manifestado en carne. Fue justificado en el Espíritu. Fue visto por los ángeles. Fue creído en el mundo y fue recibido en gloria”. Y, después metido a la mitad, “predicado a los gentiles”. Y, si usted ve el versículo 16 de 1 de Timoteo 3, veo algunas cosas esenciales en la encarnación. Y, una de ellas es predicación. La predicación es un elemento esencial en Dios manifestándose a sí Mismo en la carne. Lo que sucedió debe ser predicado. Eso es lo que Él está diciendo. Debe haber proclamación del mensaje. La predicación es algo particular al cristianismo, y es el elemento maravilloso que la iglesia lleva a cabo. Que hombres santos de Dios hacen, que nada en el mundo puede llegarle. Digo, el mundo puede tener sus películas y puede tener sus libros, y el mundo puede tener muchos medios diferentes de comunicación, pero, la predicación me parece es algo tan excepcional, conforme a hombres de Dios, quienes reciben dones del Espíritu, y el conocimiento de la Palabra, para proclamar su verdad. Y, creo por lo tanto, que en el corazón de la iglesia está la encarnación, y en el corazón de la encarnación está la proclamación de esa encarnación. Y entonces, la predicación encuentra un lugar central en la vida de la iglesia.

Ahora sigue entonces, que Pablo va a enfatizarle al joven Timoteo. Conforme sale en su ministerio, que él de hecho debe ser fiel a la predicación. Y, usted notará en el versículo 6 del capítulo 4, que inmediatamente Pablo dice: “Si esto enseñas a los hermanos”. Y, él acaba de hablar con él de algunas cosas, y él dice: “Tu trabajo es recordarle a la gente esto. En primer lugar, Timoteo, eres un maestro, eres un maestro. Lo que has recibido del Espíritu de Dios, tú lo das. Y, que la iglesia esté en el lugar en donde las cosas le son enseñadas”. La verdad de Dios es enseñada. ¿Sabe lo maravilloso que es que en un mundo en donde la gente está buscando la verdad, la tengamos? ¿Usted entiende eso? ¿Sabe qué maravilloso es estar en un lugar en donde la gente no se le puede garantizar que algo es verdad? ¿En donde la moralidad es establecida por la mayoría? ¿Donde todo mundo determina lo que es verdad, y su opinión es la que reina, donde la verdad no se encuentra? ¿Donde los hombres están a la merced de su propia filosofía, para tratar de entender el significado en la vida? Podemos ponernos de pie y decir: “Esto es la verdad”. Digo, inclusive Pilato, el cínico de cínicos del Nuevo Testamento dijo: “¿Qué es la verdad? ¿Qué es verdad? Conocemos la verdad. Conocemos la verdad”. Jesús dijo en Juan 17 al Padre: “Tu Palabra es verdad”. ¡Oh, pero qué legado! Y, eso es lo que debemos impartir, eso es lo que debemos impartir.

Y, Dios ha bendecido esta iglesia, creo yo, porque su función primordial siempre ha sido en parte el proclamar la verdad, la Palabra de Dios, no hablar acerca de la Biblia, si no hablar a partir de la Biblia. Y, no le puedo decir cuántos cientos, inclusive miles de personas a lo largo de los años, nos han hablado o escrito, y han dicho que vienen a Grace Church, porque se les alimenta la Palabra de Dios. Siempre es lo que oímos y ese es nuestro compromiso, esa es nuestra función, y no es nada más mi trabajo. Es el trabajo de todo mundo. Debemos ser aquellos que proclaman y predican, y enseñan la Palabra. Algunos dotados, claro, de manera única. Versículo 11, siguiendo con el mismo pensamiento de capítulo 4 versículo 6, él dice: “Eres un ministro, serás buen ministro si tú estás nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina, de la sana doctrina”. En otras palabras, si tienes la verdad y se las estás entregando a tu congregación. Él dice en el versículo 11: “Esto manda y enseña”. En otras palabras, enseña con autoridad. Enseña con autoridad.

Me acuerdo, estaba en la graduación de la Academia de Policía en una ocasión, y yo estaba al lado con una persona que me estaba hablando de los varios egresados que se estaban recibiendo, se estaban graduando de la Academia de Policía de Los Ángeles. Y, él dijo: “Tuvimos que reprobar un hombre, debido a su voz”. Le dije: “Eso es interesante”. Él dijo: “Sí. Simplemente no puedes ir atrás de un ladrón y decirle: ‘Levanta las manos, estás arrestado. Detente en el nombre de la ley’”. Digo, eso simplemente déjalo afuera, ¿no es cierto? “Bueno, eso es interesante”. “Sí’, él dijo, “debe haber cierta autoridad en su voz”. Y, yo comencé a pensar acerca del hecho de que su autoridad básicamente era la ley, ¿no es cierto? La ley era su autoridad. Y, si yo me oigo como que hablo con autoridad, así es, porque es la autoridad de la Palabra de Dios. No hablo con autoridad, porque doy mi opinión. Si no que hablo con autoridad en base a la Palabra de Dios. Y, eso es lo que él está diciendo aquí en 1 de Timoteo 4:11: “No solo la enseñas, la mandas. En otras palabras, llamas a la gente a un mandato de responsabilidad”.

Y entonces, versículo 16, él dice – versículo 13, más bien él dice: “Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza”. Después él le dice cómo hacerlo. Lee el texto, explica el texto, y aplica el texto. Lectura: Eso es simplemente, léeles el texto. Exhortación: Eso es aplícalo. Doctrina: Eso es dales la doctrina o la enseñanza. Entonces, él dice: “Abre el texto, se los lees, se los explicas. Eso es doctrina, y los exhortas a vivirlo. Y, no descuides”, versículo 14, “no lo descuides. Medita en esto”, versículo 15. “Pon atención”, versículo 16, “y, continúa en ello”. En otras palabras, somos llamados a obedecer la Palabra, y a proclamar la Palabra: Predicación, enseñanza, proclamar, instruir. Qué responsabilidad tan emocionante.

Ahora, en el capítulo 5 versículo 17, él llega a otra dimensión. “Los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doble paga, doble respeto, doble honor”. Probablemente incluye todo eso. Pero, los que trabajan bien, deben ser honrados doblemente, especialmente los que trabajan en predicar y enseñar. De nuevo, el enfoque de liderazgo en la iglesia, está en la predicación y la enseñanza, en esas funciones. Esa es nuestra función. Esa es nuestra función. Esa es nuestra función.

Estamos aquí para proclamar la Palabra de Dios. He oído a gente que critica a Grace Church y dice: “Bueno, Grace Church está desequilibrada en el área de la enseñanza. Hay demasiada predicación, demasiada enseñanza, y no hay suficiente de esto o de aquello”. ¿Sabe una cosa? Yo no veo que usted jamás podría tener demasiado de eso. Digo, a menos de que usted haya dominado toda la revelación de Dios. Y, esa es una imposibilidad total. No puede haber demasiado. Podría estar desequilibrada si no obedeciéramos la enseñanza. Pero, la razón por la que domina nuestras vidas la enseñanza, es porque la enseñanza es lo que echa a andar todo. Tenemos que conocer, saber lo que la Biblia dice acerca de algo, antes de que podamos cumplirlo. Y entonces, la enseñanza es el sine qua non de todo. Tenemos que saber lo que debemos hacer. No podemos saber cómo adorar, a menos de que sepamos lo que la Biblia dice. No podemos saber cómo orar, a menos de que sepamos lo que Biblia dice. No podemos saber cómo evangelizar. No podemos saber cómo discipular o pastorear. No podemos saber cómo preparar a personas. No podemos saber cómo ayudar a personas y a sus familias. No podemos hacer nada, a menos de que sepamos, entendamos lo que Dios dice. Entonces, predicamos, enseñamos, predicamos, enseñamos.

Al final del capítulo 6, Pablo le dice a Timoteo: “Guarda lo que se te ha encomendado”. En otras palabras, creo que se está refiriendo al depósito de verdad, la revelación de Dios, la fe, por así decirlo, el contenido de la doctrina verdadera. Guárdalo y mantente alejado de la basura del mundo, las filosofías, y las teologías errantes, y el supuesto conocimiento de los hombres que realmente no conocen nada. Aférrate ahí, con las cosas correctas. No queremos desviarnos de eso. No queremos ser empujados y llevados, arrastrados por los pensamientos de hombres que están lejos de Dios. 2 de Timoteo merece una breve mirada. Versículo 15 del capítulo 2, él dice: “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como un obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la Palabra de verdad”. En otras palabras, tienes la Palabra, estás comprometido con ella, ahora úsala correctamente.

De regreso en el versículo 13 del capítulo 1, él dice: “Retén la forma de las sanas palabras”. Entonces, lo primero que haces es, te aferras a ello. Después, lo entregas de manera apropiada. Te aferras a la verdad, y lo presentas como debe ser, para que seas aprobado por Dios. Y, de nuevo lo dice en el versículo 16 en adelante: “Mantente alejado de la basura del mundo. Mantente alejado de sus errores y herejías, y filosofías, y apégate a la verdad de Dios”. Ahí en el versículo 24 capítulo 2, él dice: “Cualquiera que ahí en la iglesia, que es un siervo del Señor, debe ser apto en su enseñanza, apto en enseñar”. Y claro, ese gran pasaje en el capítulo 3, en donde dice que toda la Escritura es inspirada, para que podamos ser perfeccionados. Entonces, lo que puede ver, conforme Pablo instruye a Timoteo, con respecto a la iglesia, es este énfasis tremendo en la predicación en la enseñanza.

Ahora, vaya al capítulo 4 y vamos a cerrar esto. Capítulo 4, 2 de Timoteo versículo 1. Y, aquí hay un mandato que se le da a Timoteo, uno de los realmente grandes en el Nuevo Testamento. “Te encomiendo”, te hago responsable, mando esto, por lo tanto, debido a que la Palabra de Dios puede perfeccionar, debido a que la Palabra de Dios puede salvar, como dice en el 3:15-17. Debido a que la Palabra de Dios puede ser todas estas cosas, debido a que puede darte la salvación que has recibido. Debido a que puede darte todo lo que necesitas para ser perfeccionado en Cristo, entonces: “Te mando delante de Dios y del Señor Jesucristo, que juzgará a los vivos y a los muertos en su manifestación y en su reino”. Ese es un cargo muy sólido. Solemne. Él dice, te hago responsable delante de Dios y Jesucristo. Te hago responsable delante del Padre y el Hijo. Versículo 2, para hacer, ¿qué? ¿Qué? “Que prediques la Palabra. Que prediques la Palabra”. Es la Palabra lo que hace que la gente sea sabia para salvación. Es la Palabra lo que perfecciona, lo que trae doctrina, reprensión, corrección, instrucción y justicia. Que hace que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. Es la Palabra lo que hace eso. Entonces, él dice: “Timoteo, para resumirlo, te hago responsable ante Dios el Padre. Te hago responsable ante Dios el Hijo. Hombre, predica la Palabra. Proclama la Palabra y sé diligente en ello. Trabaja duro en esto. Aférrate, se fiel. Hazlo a tiempo y fuera de tiempo, cuando parezca apropiado, inapropiado. Cuando parece como que alguien pueda ser ofendido o no, tú síguelo haciendo todo el tiempo, a tiempo y fuera de tiempo”. Significa todo el tiempo. O estás a tiempo o fuera de tiempo.

Y, después él dice esto, y es interesante, ¿no es cierto? Él no dice consuela y aliento. Él dice: “Redarguye, reprende, exhorta”. En otras palabras: “Preséntalo, confróntalos Timoteo”. ¿Por qué dice eso él? Porque, él sabe que inclusive los cristianos básicamente tienen que luchar con su pecado, ¿verdad? Y entonces, él dice, la predicación tiene que confrontar. Tiene que reprender. Tiene que redargüir. Tiene que exhortar. La más suave de esas palabras es exhortación, lo cual significa alentar un cambio de conducta, en vista del juicio que viene, si no se conforman. En otras palabras, sigue haciéndolo como lo haces. Dios va a tener que lidiar contigo. Entonces, la predicación debe tener ese elemento ahí. Confronta, confronta. Te convence de pecado. Escudriña tu corazón. Quebranta tu corazón. Es lo que él le dice. “Predica de esa manera y que el contenido de tu ministerio, sea lo que demuestra paciencia”. Entonces, predicas con mucho celo. Predicas con gran convicción. Confrontas a la gente. En cierta manera, los azotas contra la pared, y tienen que decidir sí o no a lo que dijiste. Los haces ver a su corazón, ver en donde están fallando en su vida, y reconoce esto, que no van a cambiar de la noche a la mañana. Entonces, en el proceso, ¿sé qué? Paciente. Sé paciente.

Entonces, él dice, y no solo paciente, si no que en este proceso él dice, y esta es una palabra tan importante: “Hazlo con mucha paciencia y doctrina”. Enseñanza, el corazón de ministerio, amados, es enseñar pacientemente la Palabra de Dios, de una manera que confronta, que confronta a la gente para que se examine a sí misma, para que su vida puede ser llevada a rendirle cuentas delante de Dios. Esa es la función de la iglesia. Cuando usted llega a aquí, usted es llamado a rendir cuentas de esa manera. Cuando usted va a un grupo de comunión, una de las cosas que usted es llamado a hacer en la enseñanza de la Palabra de Dios, es esta: ¿Estoy respondiendo de manera apropiada a esta Palabra? Usted va a un estudio bíblico y alguien abre la Biblia, y usted es llamado por la autoridad de la Palabra de Dios, al lugar en donde usted dice: “Estoy haciendo eso o no lo estoy haciendo”. Y entonces, usted es reprendido, exhortado de manera paciente, hasta que su vida pueda ser lo que Dios quiere que sea.

Entonces, conforme Pablo sale del ministerio y Timoteo entra para llevar su estafeta, él dice: “Timoteo, todo está resumido en esto, hijo. Predica la Palabra. Predica la Palabra”. Dice usted: “¿Por qué?” Porque es la Palabra en la mente lo que genera la conducta. Es la Palabra que entra a la mente, lo que genera la conducta. Y, esa es la razón por la que la Biblia dice en Efesios 4:23: “Renovaos en el espíritu de vuestra mente. Renovaos en el espíritu de vuestra mente, de vuestro entendimiento”. Transformación, Romanos 12: “No os conforméis a este siglo, si no transformaos por medio de la renovación de vuestro entendimiento”. Y, esa es la parte de su pensamiento. Debe tener la Palabra en su pensamiento, para que pueda comenzar a hacer lo que hace que la conducta opere. Eso es lo que activa la conducta. Entonces, enseñamos y predicamos la Palabra, y no hay sustituto para eso.

Una segunda función es evangelismo y misión. Evangelismo y misión. Y, uso esos dos términos, para darle una perspectiva amplia. El evangelismo parece hablar de cosas personales. Y, misiones parece hablar de algo muy grande. Y entonces, debido a que esos términos son vistos de esa manera, vamos a usarlos. Debemos estar comprometidos con el hecho de que nuestra iglesia no existe para su propia causa, si no por causa del mundo, ¿verdad? Que la razón por la que queremos ser lo que Dios quiere que seamos, es para que podamos ser una luz que brilla en medio de una generación oscura y perversa. Queremos ser todo lo que Dios quiere que seamos, para que Él a través de nosotros alcance a otros. Como puede ver, la meta definitiva de todo el ministerio, es que alcancemos a alguien para Cristo. Y entonces, tenemos que estar enfocados en el evangelismo, evangelismo, evangelismo. Básicamente lo cumplimos de dos maneras: Mediante el ejemplo de vida y la Palabra. Y, como lo hemos dicho tantas veces, son nuestras vidas aquí lo que hace que nuestro testimonio sea creíble o increíble. Digo, si tenemos una iglesia en donde Cristo es exaltado, donde la congregación está viviendo vidas justas. Donde estamos enfrentando el pecado de manera honesta delante de Dios. Donde estamos esforzándonos por caminar en obediencia en sus propósitos santos. Si tenemos ese tipo de iglesia, entonces vamos a establecer una plataforma, sobre el cual el testimonio individual pueda ser creído.

Es lo que usted es allá afuera en el mundo. Eso es lo que es tan maravilloso cuando la gente viene a aquí y dice: “Oye, tu congregación vive tu mensaje. Tu congregación realmente obedece la Palabra de Dios”. Eso es tan emocionante, porque eso es lo que hace que el cristianismo sea creíble. ¿Se da cuenta? Digo, ¿por qué cree usted que en lugar de que Satanás simplemente llegue al mundo y simplemente haga que desaparezcan las iglesias, él viene al mundo y hace que proliferen iglesias por todo el mundo, que no tienen credibilidad? ¿Por qué? Porque eso ataca el mensaje entero. Digo, ¿cómo es que la gente dice: “Oh, es que fui a una iglesia por allá? Realmente fue un lugar excepcional, porque habían muchos hipócritas ahí, demás”. No les importa nadie por allá, por qué el pastor se fue, hizo esto, él era un criminal, se robó dinero de la iglesia y demás. Como puede ver, todo lo que tiene que hacer Satanás, es simplemente mantener a la iglesia teniendo un hombre, corromper lo que es hecho de una manera que ataca la integridad del mensaje de la iglesia. Satanás no quiere eliminar iglesias, él simplemente quiere corromperlas, para que no haya un cimiento sobre el cual el testimonio individual pueda ser creído. Y, realmente creo que hemos sido llamados a vivir una vida en la comunidad, que es una vida de evangelismo.

Se resume como usted sabe – hemos estudiado esto en años pasados, en Mateo 5, en donde nuestro Señor dice que son dos cosas. “Vosotros sois la sal de la tierra”, Mateo 5:13, “y si la sal perdiera su sabor, ¿con qué será salada?” Ustedes son la sal de la tierra. Digo, ustedes simplemente están ahí como el preservador. Ustedes simplemente están ahí para refrenar. Son distintos, tienen un sabor diferente de ellos. Digo, están ahí y son únicos. Esa es la razón por la que amados, como pueden ver, llamamos a la gente a vivir una vida separada, apartada. Esa es la razón por la que llamamos a la gente a vivir una vida pura. Esa es la razón por la que me preocupa tanto en mi espíritu que ustedes vivan una vida justa, piadosa, virtuosa. No solo para la gloria de Dios, desde el punto de vista de ustedes, si no para la gloria de Dios desde el punto de vista de otros que los ven, y son atraídos a ese tipo de pureza. En donde usted pueda ser usado como ejemplo. Usted es la sal.

Y, después en el versículo 14: “Vosotros sois la luz del mundo”. Y, si la luz está escondida, no va a ser vista. Y, estar escondido, estoy seguro, es una indicación de pecado, de nublar el testimonio de su vida. Pero, si usted está ahí afuera y usted está brillando fuerte, usted es sal que realmente es salada. Ahora usted va a tener un impacto en el mundo. Y, es por lo que usted es, antes de que usted pueda decir: “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos”.

Digo, me sorprende a veces. ¿Sabe una cosa? Conozco mucha gente en circunstancias muy interesantes. Y, algunos de ellos están muy apenados en las circunstancias cuando me ven, porque digo: “Oh, no te conozco”. Y, no le puedo decir cuántas personas han tratado de tragarse un cigarro cuando me ven. Realmente es simpático. Digo: “Hola”. Y, bup. Puedo estar en un restaurante y alguien puede tomar algo, y se paran de maneras raras, y yo simplemente sonrío y, y muevo la mano. Y el, y el pánico instantáneo los inunda. Y, no dije nada. En algunas ocasiones, inclusive de una mesa, y he saludado simplemente como un recordatorio, de que para los cristianos hay cierto estándar de vida, por causa de aquellos que nos ven. Me acuerdo en un restaurante, en una ocasión, algunas veces cuando usted llega y está esperando, y está ahí una mesera, y viene esta mesera, y se acerca y dice: “¿Le gustaría? O no, ¿verdad? No le gustaría”. Yo dije: “No, no me gustaría”. “Usted me parece conocido”. Y después: “Oh, tengo que disculparme como puede ver”. Y, empieza a hablarme a darme esta historia. Pero, fue bastante interesante, porque en su corazón ella sabía que estaba fuera de la realidad, de dónde debería estar como cristiana, simplemente viviendo en el mundo. Y, se avergonzó por verme. Y, yo pensé: “Debería ofenderle más a ella, que los incrédulos la ven haciendo algo que no es como Cristo, en lugar de que yo la vea. Yo puedo soportar eso”.

Tenemos un cimiento de credibilidad que establecer con nuestras vidas, y es tan importante, y entonces, él lo resume, ¿no es cierto? En Mateo 5:16, cuando dice: “Así brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en el cielo”. ¿Sabe una cosa? Deben ver su vida y decir: “Mira, solo Dios podrá hacer una vida así”. Digo, solo Dios podrá hacerle algo así a alguien. Qué vida tan maravillosa. Y entonces, establecemos un cimiento de evangelismo.

Y, después más allá de eso, necesitamos hablar. Necesitamos hablar. Necesitamos proclamar el mensaje. Digo, necesitamos estar listos para hablar, dar una razón por la esperanza que hay en nosotros. Proclamar a Jesucristo. Nuestros labios deben ser abiertos. Alguien una vez dijo que la mayoría de los cristianos son como el Río Ártico, que está congelado en la boca. Y, es desafortunado que en muchos casos eso es verdad. Por alguna razón nos resistimos a hablar. O, cómo deberíamos estar prontos a hablar acerca del Señor, como somos prontos a hablar acerca de algunas cosas mundanas, superficiales. Y entonces, para que entendamos la responsabilidad de evangelizar, de testificar, de alcanzar a otros, tenemos que entenderlo. Parte de eso es conocer a personas que no son cristianos y eso es difícil para algunos de nosotros. Muy difícil, porque nuestro mundo es estrecho. Alguien dijo que es como una pirámide. Entre más alto esté usted, menos personas usted conoce que no son cristianas.

Y también, conforme proclamamos, debemos asegurarnos de que tenemos el mensaje correcto. Y, esa es la razón por la que pasamos tanto tiempo hablando del Evangelio aquí, asegurándonos de que usted entienda los términos que Cristo ha dado. Esa es la razón cuando llegamos al joven rico, pasamos tiempo viendo cómo Cristo evangelizó, el Sermón del Monte, de dónde llamó a los hombres, y a qué los llamó. Y, ¿cuáles son los términos bíblicos verdaderos del evangelismo? Porque yo conozco bien las iglesias de nuestro país y nuestro mundo, y están llenas de personas que no son salvas, pero, creen que lo son.

Y entonces, estamos comprometidos con el evangelismo. Y, ahora más allá de eso, a las misiones. Digo, eso es a nivel mundial, alcanzar más allá de lo que Dios nos va a permitir hacer por todo el globo. Recibí una carta esta semana de un pastor en las Filipinas. Él dijo: “He estado oyendo de su iglesia. Quiero edificar mi iglesia como Dios quiere edificarla. ¿Me podría mandar algo de ayuda para que comience a moverme en la dirección correcta?” Y, ahora tenemos a personas que están planeando y estableciendo una visión, para que nosotros alcancemos más allá de nuestras paredes, hasta donde podamos. A nivel mundial, hasta donde el Señor permita. Porque Él dijo: “Id por todo el mundo”, ¿no es cierto? Y, queremos ir tan lejos conforme podamos ir, hasta donde nuestros recursos nos permitan ir. Y, lo que estamos haciendo aquí, es preparar a personas para que puedan ir y hacerlo de manera más eficaz. Y, estamos comprometidos con eso, a ir a predicar, a bautizar, enseñar hasta donde podamos, tan lejos como podamos llegar.

Hay una tercera función aquí, y usted conoce ésta bien. Entonces, no voy a pasar mucho tiempo en esta. Adoración. Adoración colectiva. Hemos hecho una serie recientemente, espero que haya leído el libro La Adoración, la Prioridad Definitiva. Somos llamados a la adoración colectiva. Somos aquellos que adoran al Señor en espíritu. No tenemos confianza en la carne. Pablo le dijo a los Filipenses: “Somos los verdaderos adoradores”, Juan 4, “que adoran al Padre en espíritu y en verdad”. Hemos sido llamados, como aquellos que son sacerdotes, a ofrecer nuestros cuerpos en sacrificio vivo a Dios, en un acto santo de adoración, sacrificio espiritual. Somos adoradores, somos un sacerdocio que ofrece sacrificios a Dios, dice Pedro.

Estábamos hablando el otro día en una de nuestras reuniones de pastores, acerca de la preocupación que tenemos. Hay muchas personas que vienen al servicio de adoración, pero, ¿cuántas de ellas realmente adoran? ¿Cuántos corazones realmente son levantados a Dios? ¿Cuántos corazones realmente están llenos de alabanza y adoración? Y, ¿cuántos están pensando acerca del tiempo? ¿Cuándo va a terminar? O, ¿qué van a hacer hoy? O, ¿a dónde van mañana? O, lo que sea. Y, somos bombardeados por la inteligencia de los medios masivos de Satanás en el mundo. Vemos imágenes de fotos en nuestras mentes, y oímos música de comerciales, y somos atacados por las cosas que continuamente vemos pasando frente a nuestros ojos. Y, tratar de sentarse y sacar eso de nuestra mente, y meditar en las cosas de Dios, casi tiene que irse a un monasterio para filtrar su cerebro, y limpiarlo de nuevo.

Entonces, qué difícil es venir y realmente pensar en las canciones que estamos cantando, y oír le Salmo cuando es leído, y nos llama a adorar y meditar en las cosas de Dios, que vienen a través de la enseñanza y predicación. Pero, necesitamos cultivar eso. Necesitamos ser una congregación que adora. No solo estar aquí. Este es un catalizador. Simplemente para hacernos adorar en todo momento. Así como tratamos de decir hace algunos meses atrás, en esa serie, adoramos mejor cuando obedecemos más. Adoramos mejor, cuando respondemos a Dios, en obediencia dispuesta. De tal manera que la obediencia es la definición básica de la adoración. Cuando obedecemos, estamos adorando en alabanza. Hacemos de manera obediente lo que él dice. La obediencia y la adoración, sinónimos en un sentido, se convierten entonces en un estilo de vida, en lugar de que simplemente sea un ejercicio el domingo.

Pero, yo creo que somos llamados a acercarnos a Dios. ¿Sabe lo que eso significa, acercarse a Dios? Hebreos dice: “Acercaos a Dios”. Santiago habla acerca de acercarse a Dios. “Y, Él se acercará a vosotros”. Qué grandes pensamientos son esos. Digo, ¿cuando usted realmente se acerca a Dios, lo hace no de manera apresurada? Cuando usted simplemente deja que su corazón y mente asciendan, por así decirlo, en las palabras de los himnos, y en las palabras de las Escrituras, o en momentos de devoción profunda y oración. ¿Cuándo medita usted? La palabra casi no tiene significado para nosotros. Fuera de ver algún gurú extraño, sentado por algún lugar. No entendemos lo que es meditar. Pero, yo creo que funcionamos en la adoración, funcionamos en adoración.

Pablo le dijo a Timoteo, que los hombres levanten manos santas en oración, y que la iglesia se congregue con ese propósito expreso de alabanza. Debemos ser una congregación que adora. Y, emociona mi corazón que tantos, tantos como este joven que escribió de Michigan, vienen a nuestra iglesia, y nunca han experimentado una adoración como esta. Sus corazones siempre han estado listos, pero, nunca se les ha provisto ese tipo de ambiente, que pueda levantar el corazón a Dios. Y, quizás podríamos hacer un mejor trabajo de lo que hacemos. Quizás podríamos hacer algo mejor.

Aquí hay una última función, que la iglesia debe tener. Y, quiero hablar de ésta en esta mañana. Vamos a terminar a la próxima vez. Y, eso es oración. Y, no necesito decir mucho de esto. Simplemente necesito recordarle. Simplemente quiero colocarle en su memoria. No necesito ser redundante, fuera de decir que yo creo, amados, creo esto con todo mi corazón. La oración es el ejercicio espiritual más difícil en el que nos involucramos, por dos razones. Razón número uno: Es trabajo duro. Es trabajo duro, porque es abnegado. La verdadera adoración se extiende para incluir al reino de Dios. “Santificado sea tu nombre. Venga tu reino. Hágase tu voluntad”. Se extiende para incluir al reino de Dios, y se extiende para abrazar al pueblo de Dios. “Danos el pan de este día. Perdónanos nuestras deudas. No nos metas en tentación”. No hay un yo en la oración de los discípulos, de Mateo 6:9 al 12. Incluye el reino de Dios en su gloria. Incluye las necesidades de su pueblo. Y entonces, la oración es un ejercicio no egoísta. Solo la gente humilde no egoísta, puede abandonarse a sí misma, abrazar, a incluir la voluntad de Dios, el reino de Dios, las necesidades de la gente.

Y, cuando Pablo dice en Efesios 6:18: “Orando en todo tiempo por todos los santos, con toda oración y suplica”. Él nos está llamando al tipo de oración que cambia la dirección de nosotros, a abrazar los propósitos gloriosos de Dios, y las necesidades del pueblo de Dios. Y, es abnegada, no es egoísta. Entonces, es limitada a personas no egoístas. Es trabajo duro, porque usted está ahí, y está derramando su corazón a favor de Dios, a favor del pueblo redimido de Dios, a favor de sus propósitos y sus necesidades. Y, usted va más allá de usted mismo.

Encontramos, por otro lado, que la oración es muy fácil, cuando nos toca a nosotros. Cuando tenemos algo que nos molesta, o cuando tenemos una enfermedad debilitante en la familia, o perdemos un ser querido, cuando uno de nuestros hijos se desvía del Señor, o cuando nuestros hijos están tomando decisiones acerca de con quién se van a casar, o cuando enfrentamos una tragedia, o nos encontramos en medio de una situación deshonesta, o algún acto inmoral; inmediatamente debido a que estamos nosotros en juego, nos encontramos de manera muy fácil siendo atraídos a la oración a favor de nosotros. Pero, eso no demuestra la fortaleza de la oración. Eso demuestra la debilidad de la oración. La fortaleza de la oración es abandonar mi vida en oración incesante, a favor de la extensión y la gloria de Dios en su reino eterno, y las necesidades de su pueblo redimido más allá de mí mismo. ¿Se da cuenta? Y, esa es la razón por la que es tan difícil. Digo, yo no tengo duda alguna de que en Lucas 11, yo podría ser el hombre que está golpeando en la puerta, recibiendo el pan, si yo tuviera hambre, yo estaría tocando toda la noche, hasta que el hombre me diera el pan para deshacerse de mí. La pregunta es: “¿Puedo golpear la puerta toda la noche por el pan para alguien más? Esa es la pregunta.

Digo, podemos tener una reunión de domingo por la noche y tener helado, y puedo tener a tres mis personas que vienen a aquí que están comiendo mucho helado. Puede convocar una reunión de oración, y tiene que sacar los binoculares para encontrar a la gente, como puede ver, porque la oración es tan abnegada. Es abrazar cosas que van más allá de nosotros, en su sentido más puro y verdadero. No estoy diciendo que usted no ora. No estoy diciendo yo no oro. No oro como debiera orar. Y, todos nos sentimos así, ¿no es cierto? Vamos a tener una reunión mensual de oración el miércoles por la noche, cada mes, y vamos a llamar a la gente a orar, y yo creo que Dios responde a la oración. Yo dije en una entrevista en la radio en Chicago ayer, que uno de los beneficios de envejecer – y, hay algunos – es que comienza a tener una lista más larga de cosas que Dios ha demostrado en su poder, al responder a la oración. Y, entre más envejece usted, más ve usted a Dios hacer cosas que solo Él podría hacer. Y, entre más larga se vuelve esa lista, más confianza tiene usted en sus oraciones. Y entonces, yo creo que la gente mayor ora mejor que la gente joven. Por lo menos en ese sentido, porque tienen un registro más largo de probar la respuesta de Dios.

La segunda razón por la que la oración es difícil, no solo porque es abnegada, si no porque esta tan privada. Es tan privada. Y, esto en cierta manera es como la idea de ser abnegado, de no ser egoísta. Pero, cuando usted ora, usted ora solo, y nadie lo sabe. Entonces, debe tener la disciplina personal y la fortaleza de hacerlo, sin la presión de otros o la aprobación de otros. Digo, hay muchas cosas que hacemos, porque sabemos que la gente va a saber que las hicimos, ¿verdad? Vamos a un estudio bíblico, porque la gente va a decir: “Él va a un estudio bíblico”. Y, leemos la Biblia porque alguien va a decir: “Oye, he estado leyendo esto. Bueno, he estado leyendo esto y aquello. Hombre, el otro día leí esto y aquello”. Sí. Y, usted simplemente lo lee, para asegurarse de que cuando la plática salga, usted pueda decir que leyó.

Como puede ver, la oración es difícil, en primer lugar porque es abnegada, no es egoísta. Y en segundo lugar, porque no tiene recompensas visibles. Y, usted no tiene ninguna presión de otros. Nadie lo ve a usted orar, y hacemos las cosas mucho mejor cuando sabemos que la gente está a nuestro alrededor. Mire, escuche, realmente preparo para mis sermones, porque tengo a toda esta gente que me está oyendo. Me parece mucho más fácil no orar. En Hechos 6:4, dice que los apóstoles se entregaron a sí mismos a la oración y al ministerio de la Palabra. Me parece mucho más fácil entregarme al ministerio de la Palabra que a la oración, porque no tengo mucha opción acerca del ministerio de la Palabra. No tengo muchas alternativas. Si me aparezco aquí el domingo por la mañana y no tengo nada que decir, estoy en problemas serios. Pero, puedo no orar y nadie va a saber, o eventualmente ustedes van a saber. Pero, no van a saber inmediatamente. Y, esa es la razón por la que la oración es trabajo tan difícil. Esta es la razón por la que la Biblia habla de prevalecer en oración. Porque es algo que en primer lugar es abnegado, no egoísta. Y en segundo lugar, no tiene recompensas visibles de manera inmediata, en términos de la afirmación y la aprobación de la gente.

Le doy gracias a Dios, por esas personas no egoístas que oran. Y, oro a Dios porque tengamos más de ellas en nuestra congregación. Tenemos un grupo de pequeño de personas mayores que oran el domingo. Están envejeciendo más y más, conforme pasa el tiempo. Pero, el Señor no los deja morir, porque no sé a quién va a colocarlos en el lugar de ellos. Es un puñado de personas. Han estado orando por años, por más de diez años, y oran. Y, Dios oye y responde sus oraciones, y disfrutamos de la fidelidad de ellos. Que Dios nos ayude a ser fieles en nuestras oraciones. Como he dicho en el pasado, la oración es el nervio que mueve los músculos de la omnipotencia. No entiendo cómo funciona, simplemente sé que Dios oye y responde la oración. “Y, la oración eficaz del justo puede mucho”, dice Santiago. Y, quiero ser ese hombre justo que ora, porque quiero ver a Dios hacer todo lo que Él puede hacer, y darle a Él toda la gloria. Entonces, debemos estar comprometidos con la oración.

Y, Pablo no podía haberlo dicho de una manera más clara, que cuando lo dijo en 1 de Tesalonicenses 5. Y, él dice en el versículo 17: “Orad”, ¿qué? “Sin cesar”. Decimos: “¿Qué significa eso?” Bueno, simplemente significa que usted ora todo el tiempo. Lo cual significa que usted vive consciente de Dios. Usted, su vida entera es ofrecida como una oración. Usted todo el tiempo está consciente de Dios. Todo el tiempo usted piensa, actúa, responde, habla consciente de que Dios está ahí. Todo, todo acto de la vida, todo pensamiento de la vida es ofrecido como una oración. Como si dijera: “Voy a hacer esto. ¿Está bien, Señor? Oh, te veo en esto”. En otras palabras, usted interpreta la vida como si estuviera viéndola a través de la mente misma y el corazón de Dios. No es que usted anda por todos lados haciendo ruidos con sus ojos cerrados. La oración es simplemente la manera de vivir en la presencia, consciente de Dios. De tal manera que todo es ofrecido a Él. Todo es en comunión con Él. La oración es algo doble, algo de dos direcciones. ¿Se da cuenta? Usted siente la guía del Espíritu de Dios. Le ofrece sus peticiones y sus pensamientos, y sus gozos, y sus problemas. Es vivir la vida de una vida consciente de Dios. Y entonces, nuestras funciones son muy, muy fundamentales. Predica y enseñar. Evangelizar y extender el Evangelio al mundo. Adoración. Orar. Le voy a dar el resto la próxima vez. Oremos juntos.

¿Qué podemos decir, Señor? ¿Qué podemos decir? Nos has bendecido tanto. Nos has bendecido con salvación. Nos has bendecido con la Palabra, el Espíritu. Nos has bendecido con la congregación de tu pueblo redimido y amado. Nos has bendecido con amigos, con familia, con cónyuges que te amen. Nos has bendecido con un lugar maravilloso en donde podemos congregarnos y adorar. Nos has bendecido con canciones hermosas, que podemos cantar. Instrumentos que podemos escuchar, que hacen que nuestros corazones se regocijen. Nos has bendecido con la belleza de tu creación, la cual solo nosotros, los que somos redimidos podemos apreciar, valorar de manera plena, como un regalo de Tu amor, a diferencia del mundo, que lo ve como algún tipo de accidente cósmico. Nos has dado tanto. Padre, es nuestro deseo en Grace Community Church, funcionar como quieres que funcionemos, predicación, enseñanza, evangelismo, adoración, oración. De regreso a esas cosas básicas, y saber que no es tan importante cuáles son los programas. Solo es importante lo que hacemos como individuos, en ser fieles en estas áreas. Gracias por refinar nuestro enfoque en estos días. Que seamos fieles en responder, conforme vemos la verdad. Oramos en el nombre de Cristo. Amen.

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