14/17 – La bendición de Jacob

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La Vida de José

14/17 – La bendición de Jacob

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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Episodio 18 – ¿Por qué los cristianos ayunan?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Por qué los cristianos ayunan?

 Episodio 18

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

El Soberano en el sufrimiento

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El Soberano en el sufrimiento

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En esta sesión llegamos al libro de Job y aquí vemos una extraordinaria manifestación de la soberanía de Dios, ¿no es así? Aquí vemos la soberanía de Dios sobre el sufrimiento, pero también vemos que se enseñan algunas de las verdades de las doctrinas de la gracia y eso no debería sorprendernos porque como ya he dicho la luz brilla con el máximo resplandor en las tinieblas, ¿no?

Mientras más oscura es la noche más brillante es la luz, este es un libro sombrío, aquí hay algunos momentos sombríos y a medida que se expresa la verdad, brillará con gran resplandor y hay algunas verdades en el libro de Job que necesitamos entender, porque en este contexto cuando él pierde sus posesiones, sus riquezas, sus hijos, sus hijas, su salud, hay algunas declaraciones que brillan con gran resplandor y muy intensamente, que necesitamos ver.

Y quiero comenzar simplemente con la verdad general de la soberanía divina.

Recordemos, como he dicho, que esto es realmente el fundamento del templo de verdad y estos cinco pilares, las cinco doctrinas de la gracia reposan sobre este firme fundamento, todas se sustentan en la soberanía de Dios, providencialmente sobre toda la vida.

Y esto lo vemos en el capítulo 1, cuando se descorre el velo y se nos permite ver dentro del cielo, —es un momento muy raro, es uno de los pocos momentos en que escuchamos hablar a Satanás, se nos permite ir detrás del velo y ver lo que ocurre en el cielo mientras estamos aquí abajo en la tierra—, y cuando los ángeles vienen ante el trono de Dios a presentarse ante el Señor, no entiendo esto, pero allí está Satanás, y él viene ante el trono del Señor.

Y ustedes recordarán cómo Dios comienza esto, Dios le dice a Satanás, bueno, te has fijado en mi siervo Job porque no hay nadie como él en la tierra, es intachable y recto, y me teme; y Satanás contraataca, —bueno, no es de extrañar que te sirva, tú eres muy bueno con él, cualquiera serviría a un Dios que solo bendice, es decir, como recordarán él era el hombre más rico en ese lugar de la tierra, tenía hijos, hijas, posesiones, está caminando en el lado soleado de la avenida, ¡aleluya!, es decir, todo está donde debe estar en su vida.

Eso no estaba en mis notas— ¡ha!

Y Satanás dice, bueno quita tu mano de bendición y déjamelo a mí, y no te va a alabar, te va a maldecir, así que Dios le dice: muy bien quitaré mi mano de protección y tú puedes ir en su contra, —y recordarán cómo en un día, los sabeos y los caldeos, y todas las invasiones, y pierde todo su ganado y luego de la nada aparece ese tornado que derriba la casa, donde probablemente estaban celebrando algún cumpleaños y estaban todos juntos, y los siete hijos y tres hijas simplemente mueren en un instante.

Y los mensajeros comienzan amontonarse en el frente de esta casa destruida, solo yo escapé para darte la noticia y Job dice: el Señor me dio, el Señor me quitó, bendito sea el nombre del Señor, él confió en la soberanía de Dios, él confío en la obra providencial de Dios sobre su vida.

Y luego Satanás aparece por segunda vez y dice, bueno, si tan solo quitaras tu mano, déjame con él un poco más, —entonces Dios quita el cerco y trae todo tipo de llagas, y enfermedad física sobre Job, y fue Dios quien comenzó todo esto, no porque hubiera algo malo en la vida de Job, porque todo está bien en la vida de Job, él era el hombre más justo sobre la faz de la tierra. ¡Qué extraña y misteriosa es la obra soberana del Dios todopoderoso!

Y conforme avanza el libro vemos más declaraciones de la soberanía de Dios, una a la que quiero traer especialmente a vuestra atención, está en Job 14, versículo 5 donde leemos: ya que sus días están determinados, es decir, cada persona tiene un número predeterminado de días para vivir aquí en la tierra, y a partir de otros pasajes sabemos que Dios designa el día de nuestro nacimiento y Dios designa el día de nuestra muerte, y Él ha contado nuestros días y ha determinado el número de días que tenemos que vivir aquí en la tierra.

Yo creo que eso es bastante soberano en su control de nuestras vidas, y yo creo que esto nos ayuda a aceptar la muerte de un ser querido al saber que fue en el momento preciso, que fue el momento que Dios había determinado para que esa persona estuviera aquí, y fue perfecto y fue sabio.

Pero consideremos el resto de este versículo, ya que sus días están determinados —usted podría decir, pero podría añadir unos cuantos días más, quizás añadir al número de días determinados, el número de sus meses te es conocido, —ese “te es conocido” se refiera a Dios— y has fijado sus límites, el número limitado de tiempo que tenemos aquí en la tierra, y has fijado sus límites para que no pueda el hombre pasarlos.

No podrá vivir un día, ni un mes más, del número de días que Dios ha determinado que tú vivas sobre la tierra, y no es solamente el número de días que está ordenado por Dios, es todo lo que sucede en cada uno de esos días, está ordenado también por Dios.

Efesios 1, versículo 11, continuará diciendo que Dios todo lo hace según el designio de su voluntad, no es el diablo el que está en los detalles, Dios está en los detalles, y luego al final de este libro Job 42, versículo 2, Job dice, yo sé bien que todo lo puedes, que no hay nada que tú no puedas realizar.

Job llega al punto donde se postra humildemente ante el Señor y reconoce, en Job 42, versículo 2, que no hay nada que Dios no pueda hacer, el hombre planifica su andar, pero Dios dirige sus pasos, nosotros debemos planificar nuestro andar, pero la ejecución de sus planes depende del Señor, y el Señor es libre para cambiar nuestros planes porque él no cambiará sus planes para nuestras vidas.

Bueno, como se podrían imaginar, en este libro de Job las declaraciones que tenemos específicamente sobre las doctrinas de la gracia tienen relación con la doctrina de la corrupción radical y la depravación total porque este es un libro oscuro, y aparecen muchas cosas respecto a la depravación del hombre, pero tenemos que ver esto, porque no ayuda a entender la necesidad de la elección soberana y la necesidad del Llamado Irresistible de Dios, puesto que vemos lo malo que es el hombre, eso nos hace ver lo grande que es Dios y lo glorioso que Dios es.

Así que, es como el fondo de terciopelo negro cuando uno va a la joyería, —recuerdo cuando compré el anillo de compromiso de mi esposa, y yo fui allí y sacaron un diamante, y yo lo miré y se veía bien, y el vendedor me dijo, espere un momento, consiguió una tela de terciopelo negro y lo puso sobre el mostrador, y con las pinzas tomó el diamante y lo colocó sobre el terciopelo negro, fue como si el diamante hubiera estallado ante mis ojos y cada luz del techo de toda la sala fue dirigida hacia el diamante, y se encendió como el sol.

El fondo de terciopelo tiene un gran valor para hacer que el diamante destelle con mayor esplendor, así que necesitamos estos versículos porque ellos hacen que la gracia salvadora de Dios destelle ante nuestros propios ojos, tenemos que ver lo malo que fue antes de que podamos ver lo grandioso que es. Si no vemos esto, entonces no es sublime gracia, es gracia para bostezar, no es algo tan grande, pero cuando vemos esto nos hace ver nuestra salvación y los resultados de la gracia soberana de Dios de una forma que nuestro corazón está a punto de saltar de nuestro pecho por la emoción.

Así que quiero llevarles algunos de estos pasajes, Job 4, versículo 17, este es el primer discurso de Elifaz, y en Job 4, versículo 17, Elifaz, —ya saben Elifaz el exterminador, con amigos así ¿quién quiere enemigos?, esto es lo que dicen, ¿pero saben qué? Incluso un reloj que no funciona está correcto dos veces al día, e incluso, consejeros como estos expresan cosas verdaderas, el problema es que solo era una carta dirigida a la persona equivocada, ese es el problema.

Pero ¿es el hombre justo delante de Dios? Es una pregunta retórica. La respuesta es que es tan obvia que no necesita ni siquiera darla, y la respuesta claramente implica una negación, ¡no! El hombre en sí mismo es injusto delante de Dios; y la segunda pregunta retórica ¿es el hombre puro delante de su Hacedor? ¡Y por supuesto, la respuesta es no! No podemos purificarnos nosotros mismos, no podemos limpiar nuestro pecado, no podemos restregar la mancha de la culpa contra nuestra alma para quitarla, podemos mancharla, pero no podemos sacar la mancha.

En Job capítulo 9, versículo 2, esta es la respuesta de Job a Bildad, también conocido Bildad el detonador, —una vez más con amigos así, ¿quién necesita enemigos?—, y en Job 9, versículo 2, esto es verdad y lo sé, es eso algo, como decir, de cierto de cierto les digo, esto es verdad y lo sé.

¿Cómo puede el hombre justificarse ante Dios? Es una pregunta retórica, en realidad es una declaración, es una declaración de que el hombre por sus propias obras y sus propios esfuerzos no puede justificarse delante de Dios porque su propio pecado siempre lleva a cabo su propia condenación.

Ningún hombre puede justificarse a sí mismo ante Dios, tal como no podríamos causar nuestro propio nacimiento físico, tampoco podemos llevar a cabo nuestro nacimiento espiritual, tampoco podemos realizar nuestra propia justificación ante el Dios del cielo, así que si hemos de ser justos delante de Dios —y debemos serlo para entrar en su presencia— entonces alguien más debe hacerlo en nuestro lugar, y la realidad es que Dios lo ha hecho, somos salvados por Dios de parte de Dios para Dios, solo Dios podría salvarnos de sí mismo, y la única forma en que podemos justificarnos ante Dios es que Dios nos justifique ante Él.

Por favor, vamos a Job 14, versículo 4, esta es la respuesta al tercer amigo Zofar, también conocido como Zofar el Zelote, y en Job 14, versículo 4, leemos otro devastador versículo acerca de la depravación del hombre, ¿y saben qué? Cuando uno se encuentra en una prueba y un tiempo de adversidad, no es momento para un mensaje adulador, no es un momento de una charla ligera, no es momento para concesiones filosóficas.

Cuando uno está lastimado y en el dolor de la vida, es allí donde realmente hay un momento para una conversación directa, es momento para ir al grano, es momento de ir al punto, es el momento para no irse por las ramas.

Así que no nos sorprende encontrar a Job diciendo las cosas como son mientras está sentado en las cenizas, sentado en esta durísima prueba de la vida, él dice ¿quién hará algo limpio de lo inmundo? Y el propio Job responde: ¡nadie! ¿Quién que sea impuro puede purificarse?

Y la idea no es física, sino espiritual ¿quién es espiritualmente impuro? Todos somos espiritualmente impuros, la mancha del pecado ha contaminado nuestros ojos, nuestros oídos, nuestras manos, nuestros pies, nuestro corazón, nuestra lengua, nuestra boca, todo lo que hacemos.

Yo escribo con una pluma fuente, algunos de ustedes lo saben, si me cae un poco de tinta en la mano todo lo que toco se mancha de negro, mi esposa se enfurece, cae en mi camisa blanca, en mi nariz, en mi corbata, en una servilleta, todo lo que toco tiene la mancha de tinta porque está en mí —eso es diez mil, diez mil veces más cierto con el pecado, yo soy impuro, tú eres impuro y todo lo que tocamos y hacemos está manchado por el pecado.

Así que la pregunta en cuestión es ¿quién puede purificar lo impuro? Y la respuesta es nadie, ningún Papa, ni persona, ni evangelista, ni pastor, nadie puede purificarnos salvo el que nos hizo y el que envió a su Hijo a este mundo a morir en la Cruz por nuestros pecados. Estamos tan manchados por el pecado que no podemos limpiarnos a nosotros mismos.

Miren el capítulo siguiente, Job 15 es el segundo discurso de Elifaz, cada uno de estos tres amigos da tres discursos, cada uno, y esta es la razón por la que Job comenzó también, y luego estaba tan agotado, y al final quiere discutir con Dios argumentando el castigo no cuadra con el delito cometido, y Dios dame un día en el tribunal y déjame disputar contra ti, y verás que se hizo una injusticia en mi contra, etcétera, etcétera. Es porque sus amigos lo hirieron y lo cansaron tanto —estaba bien hasta que aparecieron sus amigos.

Así que revisen bien quienes son sus amigos ¿eh?, la mala compañía corrompe las buenas costumbres y dañan el sano juicio. Este es el segundo discurso de Elifaz: ¿qué es el hombre?, —dice él— para que sea puro o el nacido de mujer para que sea justo —y en este caso él tiene razón, comienza con la premisa correcta, pero hará una mala aplicación y llegará a una conclusión errada.

¿Qué es el hombre para que sea puro o el nacido de mujer para que sea justo? Toda persona nacida de mujer es injusta, no importa si comienza a ir a la iglesia nueve meses ante de nacer, no importa si creció en la iglesia dentro del vientre de su madre, no importa si fue rociada cuando era infante, no importa si creció en una familia cristiana, hemos nacido injustos, y nacimos separados de Dios en una urgente y desesperada condición de necesidad de que nuestro corazón sea circuncidado, y de ser introducido en el Reino de Dios.

Así que véanlo de nuevo, ¿qué es el hombre para que sea puro o el nacido de mujer para que sea justo? Y la respuesta es que ninguno puede hacerlo, he aquí, en otras palabras, deben mirarlo atentamente, esto no se puede pasar por alto, Dios no confía en sus santos —refiriéndose a ángeles—, ahora bien, los ángeles viven en un estado inocente y Dios ni siquiera confía en ángeles inocentes elegidos, ni los cielos son puros ante sus ojos, cuánto menos el hombre, un ser abominable y corrompido que “bebe como agua la iniquidad”.

El problema moral del hombre va mucho más profundo que sus meras acciones externas, su problema no es lo que hace, su problema es lo que él, lo que hace brota de lo que él es, el motivo por el que peca es porque es pecador y tiene una sed insaciable por el pecado, esa es una potente declaración, leámosla de nuevo “bebe como agua la iniquidad”, es una continua sed por el pecado.

Puede que descansemos por un breve tiempo, pero muy pronto volvemos en busca de agua y eso muestra lo inquieto que está nuestro corazón cuando está en un estado no convertido, con respeto al pecado, Elifaz dice la verdad.

Vamos a Job 25, Job 25 y este será el último pasaje que veremos al estudiar Job, Job 25, versículos 4 al 6, este es el tercer discurso de Bildad —¿les alegran que esté adelantando rápidamente el texto? Una vez prediqué todo el libro de Job, versículo a versículo, y toda la iglesia pensó que estaba en la Gran Tribulación.

El tiempo de las dificultades de Job, es un libro increíble, puede ser agotador, recuerden, necesitamos el trasfondo de terciopelo negro para que los diamantes que veremos especialmente en la siguiente sesión brillen con gran esplendor.

¿Cómo puede un hombre, pues, ser justo con Dios? ¿Cómo puede ser limpio el que nace de mujer? En primer lugar, esto implica fuertemente que el hombre necesita ser limpio y necesita ser justificado ante Dios, que nace impuro y no nace justo delante de Dios, si aún la luna no tiene brillo y las estrellas no son puras a sus ojos ¿cuánto menos el hombre?

Esa larva —refiriéndose a ese gusano que sale del excremento— y el hijo del hombre, ese gusano, si tan solo entendiéramos lo repugnante que es el pecado dentro del corazón, por fuera nos ponemos ropa limpia, por fuera nos arreglamos el cabello, por fuera nos vemos tan bellos y compuestos, pero el hombre mira la apariencia externa y Dios mira el corazón, y cuando Dios mira el corazón de la persona que está afuera del Reino de Dios, la que nunca ha sido llevado por gracia a una relación con Dios, Él ve gusanos, Dios ve lombrices, Dios ve lo inmundo y lo impuro dentro del corazón y en la vida.

Cuando vemos lo que hace Dios en su gracia salvadora —tomar aquellos que son gusanos miserables, que tienen lombrices en el interior, y los lava y los limpia con la sangre de Cristo y los hace ser una nueva criatura en Cristo, y las cosas viejas pasaron y han llegados las nuevas, entonces vemos la desbordante grandeza de gracia que nos ha sido concedida, esto no es algo pequeño, mientras más alto ponemos a Dios y más bajo al hombre, más bajo es el abismo que la gracia de Dios debe cruzar.

Y la gracia de Dios es tan extraordinaria, cuando vemos lo Santo que es Dios y lo profano que es el hombre, pero para esas personas que tienen a Dios aquí a baja altura y al hombre allá encumbrado, la gracia de Dios es algo tan pequeño, algo muy diminuto, en realidad es nada, pero aquellos que conocemos las verdades de la Escritura y vemos lo infinitamente Santo que es Dios y lo vilmente depravado que es el hombre, vemos el abismo que ha cruzado la gracia para reconciliar al Dios Santo con el hombre pecador, para llevarnos a una relación salvadora con Dios cuyos ojos son demasiados puros para mirar la iniquidad, para recibirnos en su familia y hacernos hijos e hijas.

Esto es extraordinario, que Dios hiciera esto con rebeldes, que Dios hiciera esto con aquellos que tienen gusanos y lombrices en su corazón, y que nos acogiera en sus brazos de amor.

¡Qué grandiosa es la gracia de Dios!

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

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6/9 – ¿Por qué braman las naciones?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

6/9 – ¿Por qué braman las naciones?

Nancy Leigh DeMoss

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Leslie Basham: ¿Por qué parece a veces que los discípulos de Jesús son señalados como ridículos? Nancy Leigh DeMoss explica por qué algunas personas molestan a los creyentes.

Nancy Leigh DeMoss: En última instancia su problema no es con nosotras, sino con Dios. Porque cuando las naciones conspiran es contra Cristo. Desprecian Su gobierno y están decididas a desecharlo. Por eso es  que se amotinan los pueblos.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

¿Pareciera a veces que los enemigos del Evangelio tienen tanta fuerza, que se han convertido en invencibles? Nancy le dará un poco de perspectiva al continuar con la serie, Castillo fuerte es nuestro Dios.

Nancy: Yo no sé ustedes, pero yo estoy siendo bendecida por el tiempo que estamos pasando lenta y cuidadosamente en oración por el Salmo 46.

Comenzando en el versículo 1,

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;

Aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo.Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba.  (vv. 1-5).

Y entonces llegamos al versículo 6. Es interesante en este Salmo, como que tienes ese “vaivén” de esas dos realidades que hablamos anteriormente, Dios y las tribulaciones.

Así que acabamos de leer este gran versículo acerca del río que da alegría a la ciudad y Dios en medio de ella. Ella no será conmovida, Dios la ayudará al amanecer.

Todas estas son frases que quieres tenerlas enmarcadas dentro de tu casa, Luego llegas al versículo 6, y ves la otra cara de nuevo. «Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos.» Nadie quiere eso en una pieza en su casa, ¿verdad? Tú dices: «Aunque mi casa es muy semejante a eso».

Pero hasta que no hayas experimentado algo de lo que dice el versículo 6 que dice  que las naciones braman y  los reinos se tambalean.  Que «A su voz, la tierra se derrumba». No podrás ver quién es ese Dios y todo un gozo vivificante, el río el refugio la fuerza y la ayuda que Él es.

Echemos un vistazo a esas frases hoy.  La primera parte del Salmo, vemos este trastorno del reino natural. Esta imagen de las aguas agitadas y las montañas que se arrojan al mar. A veces estas cosas pasan, literalmente, les llamamos desastres naturales. Pero también podemos imaginarnos conmoción en general, turbulencia en el mundo entre las naciones. Hemos visto todo tipo de imágenes de tornados, terremotos y tsunamis y otras similares, imágenes recientemente asombrosas, que nos  quitan el aliento.

Pero también vemos cosas que no son tan fáciles de imaginar, pero que contiene la misma idea. Gente en turbulencia, personas sin empleo, personas con problemas de salud, con hijos pródigos, con matrimonios en dificultades, personas con depresión — las naciones braman, los reinos se tambalean. Tienes una sensación en el versículo 6 de confusión y de miedo. Ya hemos hablado de miedo en este Salmo. Versículo 2 dice: «No temeremos aunque la tierra se estremezca.»

Aquí vemos una imagen de terror. Las naciones braman, se tambalean los reinos y una sensación de que todo está al revés y en total caos total y confusión, y nos aterrorizamos.

«Braman las naciones.» Esa palabra “braman” es la misma palabra que se usa en el versículo 3 al hablar sobre el estruendo de las aguas. Es la misma palabra allí. «Es hacer un sonido fuerte, estar en gran conmoción, tumulto o, clamor». Algunas traducciones dicen: «Las naciones están aterrorizadas» o «Las naciones están en alboroto.» El concepto aquí es que las naciones gimen en el miedo o en el desaliento.

Ahora aquí es algo que es muy inestable. No hay nada estable en lo que estás leyendo aquí. Entonces vemos otra frase similar, «Los reinos se tambalean.» Cuando se piensa en la palabra “tambalearse,” volvemos al principio del pasaje donde se habla de las montañas que se mueven hacia el fondo del mar. Es la misma palabra hebrea. Los reinos se tambalean, las montañas se mueven. Significa “resbalar” o “sacudirse” o “caerse”.

No creemos que los reinos o las montañas tiemblen, o que generalmente se tambaleen. Pensamos en ellos como algo seguro. Pero el escritor se está refiriendo a que hay temporadas de extraordinaria conmoción y turbulencia en este mundo. Momentos en que parece que las cosas que eran más seguras, de repente están todas en juego—conmovidas, tambaleándose. ¿No estamos viendo esto en nuestro mundo de hoy?

Escuchamos de insuficiencia cardiaca a causa del temor. Se oye hablar de personas que se quitan la vida y sumamente estresados en sus mentes, medicamentos y frustrados porque todo el mundo parece estar fuera de orden, fuera de curso. Luego vemos cómo la tierra se derrite, ¡nada menos! La palabra ahí es «temer o desfallecer». En un sentido es como que todos los habitantes de la tierra están en terror y en miedo. Así que vemos naciones bramando, reinos tambaleándose, y la tierra derritiéndose.

Claro, no es una imagen agradable. ¿Pero lo estás entendiendo? ¿Lo puedes sentir? ¿Estás pensando en alguna  noticia? Porque si no es así, la próxima vez que veas las noticias estos versículos te vendrán a la mente.

Luego vemos la frase, «Dio Él su voz y la tierra  se derritió.» Siempre se trata de Dios. Los caminos de Dios, las obras de Dios, lo que Dios está haciendo, lo que Dios está a punto de hacer, lo que  Dios está logrando, y su parte en todo esto. ¿Lo ves? el problema es que calculamos sin Dios. Vemos las noticias, nos llegan cartas como la que me llegó  hace unos meses, que te traen noticias desgarradoras  y dejamos fuera  a  Dios.

Tu marido te dice que se va, tu hijo te dice que está buscando un estilo de vida sexual desviada, y todo tu mundo se tambalea. Eso es comprensible desde el punto de vista humano, pero tenemos que volver a buscar cómo poner a Dios en la ecuación. Incluso con estas  naciones furiosa, reinos tambaleantes, en esta tierra derritiéndose, Dios está allí. Y a Su voz la tierra se derrite.

Y yo sigo yendo una y otra vez al comentario de Matthew Henry en el Salmo 46. Puedes leerlo por ti misma en línea si quieres. Este gran comentarista de hace años tiene aquí una joya grandiosa. Una de sus líneas dice:

El que es Dios comprueba el enojo y rompe el poder de las naciones que se  oponen y a su interés por el mundo.

¿Lo ves? Dios todavía tiene el control. Dios tiene todo en Sus manos, incluso en la tempestad en la tormenta.

Se puede ver en este versículo que las naciones braman, los reinos se tambalean, Dios pronuncia Su voz y se derrite la tierra. Aquí vemos dos aspectos del juicio de Dios. Ambos han jugado un papel en el curso de la historia, están jugando hoy y jugarán en formas aún mayores a medida que llegamos al final de los tiempos.

El primer aspecto del juicio de Dios es que la rebelión y la maldad de este mundo (las naciones furiosas) lo ponen en un curso que dará lugar a la inestabilidad y la inseguridad. Se amotinan las naciones, los reinos se tambalean. Incluso si Dios no fuera a intervenir directamente en el juicio, (que si lo hará) que será el segundo tipo de juicio. Tenemos este primer tipo de juicio de Dios cuando deja al mundo a su propia suerte.

Así que Él permite que el enojo persista durante un período de tiempo, ya que  en última instancia esa furia es en Su contra. Luego permite que las cosas tomen su curso, es entonces cuando los reinos se tambalean. Inseguros e inestables. Esta es una expresión del juicio de Dios. Él los deja solos a su propia suerte.

Como dice en Romanos capítulo 1, Él deja que el pecado siga su curso.

Pero luego está este otro aspecto del juicio de Dios, que es Su intervención directa en traer juicio sobre este mundo pródigo. Dios habló para que existiera el mundo por Su Palabra. Él sostiene el universo por el poder de Su Palabra, Hebreos capítulo 1 versículo 3 nos lo dice. Y entonces, un día, Dios traerá juicio final, catastrófico y disolverá al mundo como lo conocemos. ¿Cómo? Por el poder de Su Palabra.

Vemos la autoridad, el poder de la voz de Dios. Si dudas, lee el Salmo 29. Permíteme leer algunas frases de allí.

La voz del Señor está sobre las aguas, el Dios de gloria truena. . . La voz del Señor es potente. . . La voz del Señor quebranta los cedros. . . La voz de Jehová es como llama de fuego. . . La voz del Señor sacude el desierto. . . La voz del Señor abre los bosques y en Su templo todos claman: «¡Gloria!» El Señor se sienta por encima del diluvio, el Señor se sienta como rey para siempre (vv. 3-10).

Vemos los juicios de Dios en pequeñas formas que se han establecido en el curso de la historia y en última instancia serán en contra de este planeta pródigo. En los juicios de Dios, Él es glorificado. Él es santo y poderoso y un Dios con quien no se juega. Él es glorificado incluso en medio del juicio, en Su templo, todos claman: «¡Gloria! ¡Gloria!»

No es que nos gloriemos o que nos alegremos ante el juicio, sino que decimos ¡Dios te glorificas incluso en tus juicios! ¿Lo ves? La tendencia de los incrédulos y de las naciones es el manifestar su rabia contra el reino de Dios, para oponerse a Su gobierno soberano, y conspirar contra el pueblo de Dios. Esa es la forma en que el mundo se concibió desde Génesis 3. Hay un impulso que tenemos individualmente y que cualquier corazón no regenerado tiene, y es el de ser soberano. Y por supuesto, para ser soberano, tienes que sacar a Dios de Su trono, ¿no es verdad?

Entonces las naciones se enfurecieron contra Israel en el Antiguo Testamento. El pueblo escogido por Dios fue víctima de la furia de las naciones, y lo sigue siendo hoy en día. Y Dios tiene lástima de las naciones que se enojan contra Israel, por cierto. Si quieres ver lo que pasa, ve a los profetas del Antiguo Testamento y mira qué pasa con las naciones que abandonaron a Israel.

El mundo incrédulo hoy se levanta contra los seguidores de Cristo, en contra de Sus santos, y ves eso. Se puede hablar de Dios, se puede hablar de religión, pero no se puede hablar de Cristo. No hables de Él como Señor. Tan cierto que en el Imperio Romano, cuando ellos decían «Jesús es el Señor», entonces perdían sus cabezas, e iban a la arena con los leones hambrientos.

Hoy en día si hablas de que «Jesús es Señor» y lo vives, experimentarás consecuencias porque el mundo está conspirando contra Dios. En última instancia su problema no es contra nosotros, sino contra Dios. Cuando las naciones se enfurecen es contra Cristo. Desprecian Su gobierno y están decididos a desecharlo. Es por eso que se enfurecen los pueblos.

Recordemos que el Salmo 2, es citado varias veces en el Nuevo Testamento:

¿Por qué se sublevan las naciones, y los pueblos traman cosas vanas?  Se levantan los reyes de la tierra, y los gobernantes traman unidos contra el SEÑOR y contra Su Ungido, diciendo: ¡Rompamos sus cadenas y echemos de nosotros sus cuerdas!

El que se sienta en los cielos se ríe, el Señor se burla de ellos. Luego les hablará en su ira, y en su furor los aterrará.  Pero yo he consagrado a mi Rey [el Rey Jesús] sobre Sion, mi santo monte.  Ciertamente anunciaré el decreto del SEÑOR que me dijo: «Mi Hijo eres tú, yo te he engendrado hoy.

8 «Pídeme, [dice el Rey Jesús], y te daré las naciones como herencia tuya, y como posesión tuya los confines de la tierra.  «Tú los quebrantarás con vara de hierro; los desmenuzarás como vaso de alfarero.» Ahora pues, oh reyes, mostrad discernimiento; recibid amonestación, oh jueces de la tierra.  Adorad al SEÑOR con reverencia, y alegraos con temblor.  Honrad al Hijo para que no se enoje y perezcáis en el camino, pues puede inflamarse de repente su ira. Pero, ¡Cuán bienaventurados son todos los que en  Él se refugian!  (vv. 1-12).

¿Ves esa batalla cósmica allí? Las naciones se enfurecen contra Cristo y contra Su derecho a gobernar este mundo. El hombre dice deshazte del hijo, del dueño de la viña. ¡Mátenlo! ¡Queremos reinar! ¡Queremos ser Señor! El que mora en los cielos.

Nos da miedo, nos atemorizamos. Pensamos: «¡Oh, pobres cristianos!” Dios no tiene miedo, Dios no se preocupa. Dios no está retorciéndose las manos tratando de averiguar lo que tiene que hacer con todas estas catástrofes en el mundo. Él está en Su trono. Él reina.

Sabemos por las Escrituras que al final de los tiempos, leemos acerca de esto en el libro de Apocalipsis, las naciones montarán una batalla mayor, y ofensiva, contra Cristo. Se pondrá más intenso. Esto no va a mejorar. No sé si eso te anima o no, pero que solo te digo que esto se va a poner más intenso, en la batalla contra Cristo. Al pensar que todos están en mi contra, es mejor tener esta perspectiva. Satanás no se preocupa por ti, de verdad. A él no le importo yo. Él odia a Jesús. Él odia a Dios. Él nos usa como títeres, como peones, algo para tratar de llegar a Dios.

Apocalipsis nos dice que en los últimos días esta batalla será cada vez más intensa en contra de Cristo. Apocalipsis capítulo 17 habla de diez reyes que recibirán autoridad como reyes por una hora junto a la bestia. Pelearán contra el Cordero. ¿Qué posibilidades tiene un cordero contra diez reyes? Pero ¿Sabes cuál es la frase que sigue? «Y el Cordero los vencerá». ¡Amén! «El Cordero los vencerá, porque Él es Señor de señores y Rey de reyes, y los que están con Él son llamados, escogidos y fieles » (vv. 12, 14).

Apocalipsis capítulo 19 es uno de mis pasajes favoritos de toda la Biblia. Al principio de este pasaje vemos a Jesús que viene del cielo sobre el caballo blanco. Dice:

Entonces vi a la bestia, a los reyes de la tierra y a sus ejércitos reunidos para hacer guerra contra el que iba montado en el caballo y contra su ejército. Y la bestia fue apresada, y con ella el falso profeta que hacía señales en su presencia, con las cuales engañaba a los que habían recibido la marca de la bestia y a los que adoraban su imagen; los dos fueron arrojados vivos al lago de fuego que arde con azufre. Y los demás fueron muertos con la espada que salía de la boca del que montaba el caballo, y todas las aves se saciaron de sus carnes (vv. 19-21).

Y puedo recordarte que el resultado de la batalla no es, en lo absoluto lo que está en juego. Porque el resultado es seguro. Así que vemos esta batalla cósmica, pero luego vemos un microcosmos de esa batalla en nuestro propio mundo. La ira de los colegas y miembros de la familia en contra de Cristo, que a veces están en contra de aquellos que aman y sirven a Dios. Ellos lo odian, y se desquitan contigo, y mientras te sientes atrapada en el tiroteo, y esto puede ser intenso. Tal vez lo hayas experimentado en tu matrimonio o en tu trabajo. He visto algo de eso yo misma en las últimas semanas. Entonces, ¿cómo sobrevivir en medio de esa batalla antes de que el último capítulo se cumpla? ¿Cómo podemos evitar estar atemorizadas y tener que huir?

Bueno, recuerda dos cosas. Una es que Dios permite que Sus enemigos hagan lo que quieran por un breve período de tiempo, pero realmente no son rivales para Él. Cuando Él emite Su voz, los reinos de este mundo tiemblan y sus habitantes se derriten de miedo. Recuerda eso. Y entonces recuerda los versículos de este Salmo. Lo leí dos veces, esta estrofa, los versículos 7 y 11, y ahí es donde me quiero centrar nuestros últimos minutos.

«El Señor de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestro refugio». Las naciones pelean, los reinos tambalean, la tierra tiembla, pero, aquí está el coro, «El Señor de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestro refugio». Algunos comentaristas dicen que esto fue un coro recitado por la congregación en respuesta a lo que acababa de oír en el resto de este Salmo.

Así que quiero que practiquemos esto. Permítanme decir el estribillo y luego quiero que lo digas, como si lo dijeras de corazón, créelo conmigo.

«El Señor de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestro refugio.»

Repitan conmigo:

Audiencia: «El Señor de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es  el Dios de Jacob».

Nancy: ¡Amén! ¡Amén! El Señor de los Ejércitos, Jehovah Sabaoth.  Es un título militar de Dios. Las huestes de los ejércitos de Israel, o pueden ser los ejércitos angelicales de Dios. Él es el Señor de todo. Él es el capitán, el comandante en jefe, el supremo soberano y Señor, el Dios de poder. Y aquí está lo bueno: Él tiene todo el poder creado a Su disposición.

Todos los poderes creados en el cielo y en la tierra, Él los tiene. Él es el Señor de los ejércitos. Él rescató a Jerusalén de los ejércitos terrenales que buscaban atacar y destruir Jerusalén. En última instancia, Dios subyugará a todos Sus enemigos y logrará la liberación de Su pueblo.
El Señor de los ejércitos está con nosotros. Esto significa que Él está de nuestro lado. Su presencia, la presencia de Jehová, el Señor de los ejércitos, Su presencia es una amenaza para nuestros enemigos, pero es reconfortante para nosotras. Él es todopoderoso. Mientras Él está con nosotras, estamos a salvo. Emanuel, Jesús, es el Señor de los ejércitos, Dios con nosotros. Él ha prometido que nunca nos dejará ni nos desamparará.

Y no solo es el Señor de los ejércitos con nosotros, pero el Dios de Jacob es nuestro refugio.
Ahora, esa es una declaración de gracia. Jacob, el tercero de los patriarcas judíos: Abraham, Isaac y Jacob. Jacob no fue un héroe espiritual. Él tuvo una vida accidentada. Él era un engañador, pero el Dios de Abraham y de Isaac era su Dios, también.

Él estaba en una relación de pacto, y por eso, el bienestar de Jacob no dependía de su fidelidad o de su carácter propio, sino del de Dios. ¿Y eso no te pone contenta?
El Señor de los ejércitos es capaz de ayudarnos. Él es el todopoderoso. El Dios de Jacob ha pactado ayudarnos por Su amor y por Su misericordia.

Me encanta lo que un comentarista dijo: «El Dios de Jacob es el Señor de los ejércitos. Más asombroso aún, es que el Señor de los ejércitos es el Dios de Jacob. «Tú puedes ser un Jacob, es posible que tengas un hijo o una hija o un compañero que sea un Jacob, pero el Señor de los ejércitos puede llegar a ser su Dios por la gracia. Es posible que hayas cometido errores en el pasado como lo hizo Jacob, pero si has puesto tu fe en Cristo, Él es tu Dios, tu fortaleza, y Él nunca te dejará.

Así que, en el primer párrafo de este Salmo, tenemos la naturaleza agitada. En los versículos del 4-6 tenemos a las naciones en un alboroto. Pero vemos en el versículo 7, que a pesar de todo, Dios es un refugio, un lugar seguro para S u pueblo, una ayuda siempre presente. Dios es mayor que la furia de las naciones y reinos tambaleantes en cada temporada, en cada situación, el Señor de los ejércitos está con nosotros. El Dios de Jacob es nuestra fortaleza.

Por cierto, esa palabra fortaleza significa «un lugar alto e inaccesible». Nadie puede llegar hasta allí. Él es tu fortaleza. Tú puedes ser un Jacob, pero si estás confiando en Cristo para salvación, Él será para ti un lugar alto, inaccesible, una fortaleza alta.

Cuando John Wesley estaba muriendo a la edad de ochenta y siete años, un pequeño grupo de amigos se reunió en torno a él. Él hizo un gesto para que vinieran a él y se  arrodillaran para orar. Al terminar de orar, Wesley trató de hablar, pero en su condición de debilidad, era una lucha tan solo pronunciar las palabras. Así que ellos se acercaron más a él y Juan Wesley gritó con una explosión final de fuerza,  “Lo mejor de todo es que ¡Dios está con nosotros!”

Y luego, en un último gesto de triunfo antes de morir, Wesley levantó el brazo y repitió las palabras: «Lo mejor de todo es que ¡Dios está con nosotros!» El Señor de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestro refugio. ¡Amén!

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado dando esperanza a todo el que ha sido ridiculizado por su fe en Cristo. Este mensaje es parte de la serie, Castillo fuerte es nuestro Dios, basado en el Salmo 46.

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Nancy: Hemos podido lograr que series como estas sean transmitidas gracias a las oyentes que apoyan el ministerio con sus oraciones y apoyo financiero. Tal vez tú has escuchado el programa durante mucho tiempo y te has beneficiado en gran manera del programa, pero nunca has invertido en el ministerio. ¿Podrías preguntarte, es Aviva Nuestros Corazones importante para mí? ¿Hay algo que pueda dar? ¿Estaría Dios de acuerdo que yo apoye a este ministerio?

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Leslie: ¿Alguna vez te has sentido incómoda por leer historias sobre el juicio de Dios? Es una reacción común a las historias del Antiguo Testamento, pero cuando Dios trae la desolación sobre la tierra, en realidad puede ser una fuente de gran consuelo. Descubre por qué, mañana en Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

La paz, mi paz

Viernes 10 Enero

(Jesús dijo:) La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.

Juan 14:27

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.

Isaías 26:3

La paz, mi paz

¿Cuál es la diferencia entre “la paz” y “mi paz” en el primer versículo de hoy?

http://labuenasemilla.net/20200110

La paz que Jesús nos deja es la paz que resulta del perdón de Dios. En la cruz, el Señor Jesús sufrió el castigo de Dios contra nuestros pecados. El que lo cree para sí mismo es hecho justo y está en paz con Dios. ¡Qué paz para la consciencia saber que Dios no se acuerda más de nuestros pecados! (Hebreos 10:17).

Así, Jesús dijo que nos dejaba la paz porque iba a cumplir en la cruz la obra que debía reconciliarnos con Dios. Esta paz la pagó al precio de su vida (Colosenses 1:20).

El Señor también da su paz. La paz que Jesús experimentaba no tenía relación con el perdón de los pecados, porque él era sin pecado. Su paz era la paz del espíritu y del corazón. Provenía de su intimidad con su Dios y Padre, estaba unida a su obediencia y a su confianza perfectas.

En nuestras vidas, los temas de turbación o miedo son numerosos. En todas las circunstancias, busquemos la presencia de nuestro Padre y su comunión, como Jesús cuando estaba en la tierra. Entonces conoceremos “su” paz, la paz de aquel que pone la confianza en Dios.

La paz que el Señor nos da también está unida a la oración, por medio de la cual podemos presentarle todos los detalles de nuestra vida. Dejémosle todas nuestras preocupaciones. ¡Nada es demasiado grande ni demasiado pequeño para él! Entonces, “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús” (Filipenses 4:7).

Génesis 12-13 – Mateo 8:1-22 – Salmo 7:1-8 – Proverbios 3:1-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

23/ 63 – Ceguera espiritual | Marcos 8:1-26 

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

Serie: Marcos

23/ 63 – Ceguera espiritual | Marcos 8:1-26

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

El Soberano en la historia

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

El Soberano en la historia

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/43027054

En esta sesión llegamos a los libros históricos desde Josué a Ester, y como podrán imaginar en las secciones narrativas, en las secciones históricas no hay muchas declaraciones de enseñanza doctrinal, lo que vemos es más bien la realización de la trama del Antiguo Testamento, pero en estos relatos se registran algunos desarrollos interesantes y vemos evidencias de las doctrina de la Gracia, a veces se verán oscuramente, a veces estarán en las sombras, pero cuando las enfocamos e iluminamos podremos verlas, y entender la gracia soberana de Dios sobre el corazón y la vida del hombre.

Así que en esta sesión quiero que miremos desde Josué hasta Ester y que veamos la obra de la gracia soberana de Dios.

Quiero entonces que vayamos al libro de Josué y quiero que veamos un verso allí, un versículo, como sabrán el libro de Josué es una notable serie de relatos e historias, pero en Josué 11, versículo 20 vemos la soberanía de Dios manifestada sobre el corazón de los incrédulos —y es notable que a menudo Dios realice su mayor obra de demostración de su soberanía en ocasiones no en los creyentes sino en los incrédulos.

Y es así que en Josué capítulo 11, versículo 20 nosotros leemos lo siguiente, y es que el Señor endureció, es decir, fue algo causado por Dios, el Señor es la fuente de esto—, el Señor endureció sus corazones para que lucharan contra Israel, Dios endureció sus corazones para que presentaran batalla y la razón por la que ellos presentarían batalla sería que iban hacer destruidos.

Así que, aquí vemos la soberanía de Dios incluso sobre los corazones incrédulos para endurecerlos aún más porque sus corazones ya estaban endurecidos por el pecado y para causar que corazones endurecidos se endurecieran más, afín de llevar a cabo los propósitos de Dios.

No sería asombroso si hoy podríamos descorrer el velo y ver qué corazones está Dios endureciendo en el Gobierno, y en posiciones de liderazgo sobre las naciones con el fin de llevar a cabo su plan y propósitos eternos.

Le pido que me acompañen ahora al libro de Jueces, y en el libro de Jueces encontramos más, encontramos más relatos históricos, así que hay poca enseñanza doctrinal, propiamente hablando, pero en medio de estas historias vemos verdades doctrinales.

Así que Jueces capítulo 2, en el versículo 10, allí realmente se nos da el trasfondo espiritual —y el cuadro general— la imagen macro o total de la nación de Israel para ese tiempo que sigue al liderazgo de Josué, y en Jueces capítulo 2, versículo 10, leemos Y murió también toda esa generación, —es una afirmación bastante amplia y extensa, murió toda esa generación y se reunió con sus antepasados, después de ellos vino otra generación que no conocía al Señor.

Como verán, cada generación comienza sin conocer al Señor y debe ser llevada al lugar donde conozca al Señor a través del testimonio, la evangelización y la obra del evangelio, pero nadie entra a este mundo conociendo a Dios, todos o entran a este mundo sin conocer a Dios, y debe llegar un momento y un lugar en sus vidas en que entren en una relación salvadora por gracia con Dios, en la que ahora vienen a conocer a Dios.

Pero aquí vemos la doctrina de la depravación total y la corrupción radical porque cuando esta generación entra en escena a pesar de la herencia espiritual, a pesar del trasfondo espiritual, a pesar de tener a Josué y los demás hombres, a pesar de estar en la Tierra Prometida, a pesar de estar en el mejor ambiente, a pesar de estar en el lugar donde Dios había guiado a la nación, aun así, no conocían a Dios.

Es posible estar en la iglesia y no conocer a Dios, es posible estar en una familia cristiana y no conocer a Dios, es posible estar en una escuela cristiana y no conocer a Dios, es por eso que cada corazón debe ser circuncidado y llevado a un conocimiento salvador de Dios.

Pero observen el siguiente versículo, Jueces 2, versículo 11, ¿cuál es entonces el resultado de no conocer a Dios?, ¿cómo actúa uno?, ¿cómo vive alguien que no conoce a Dios? Versículo 11, los Israelitas entonces, los Israelitas hicieron lo malo a los ojos del Señor y adoraron a los Baales, en cada alma que no conoce a Dios, este es el fruto, este es el resultado, a esto es que conduce.

La incredulidad es la raíz y hacer el mal es el fruto, y por lo tanto si uno quiere convertir una nación no se puede simplemente legislar que todos hagan lo correcto, se debe predicar el evangelio, y debe haber personas traídas a un conocimiento salvador de Dios, pero aun eso requiere que los inescrutables propósitos de Dios actúen en la vida de una persona.

Versículo 12, y ellos abandonaron al Señor, ¡por supuesto que abandonaron al Señor! No estaban convertidos, su corazón no estaba circuncidado, no conocían a Dios, ¡por supuesto que abandonaron al Señor!

Y en la mitad del versículo 12 Y siguieron a otros dioses, ¡por supuesto que lo hicieron!, nadie está espiritualmente en medio de la tierra de nadie, es decir, o uno sigue a Dios o bien sigue a los otros dioses con “d” minúscula, pero todo el mundo o sigue al Dios único y verdadero o bien siguen a los dioses de su invención.

Versículo 13 se apartaron del Señor una vez más, ¡por supuesto que se apartaron del Señor para adorar a Baal y Astarot!, y la ira del Señor ardió contra el pueblo de Israel y ¡por supuesto que se enojó!, Dios es un Dios Santo y no se complace en el mal ni en la maldad, y la furia, la justa ira de Dios se encendió y ardió contra Israel, y los entregó en manos de ladrones que los despojaron de todo.

Lo que Dios hizo fue simplemente darles un empujón en la dirección que ellos iban ¿quieren ir por ahí? Esperen, yo les ayudo, entonces Dios los entregó en mano de hombres malvados y los vendió en manos de sus enemigos, Dios no solo era su única esperanza, Dios era su mayor amenaza, y eso fue el justo juicio de Dios, eso es Romanos 1 hecho realidad ante sus propios ojos.

Vamos entonces al final del libro de Jueces, vamos a la última parte, pasen todo el libro de Jueces y vayan al capítulo 21, versículo 25, el último versículo del libro de Jueces, hemos visto algo así como las dos tapas de este libro, miramos el comienzo y ahora vemos la conclusión, y quiero decirles que todo lo que hay en medio es algo así como ver más de lo mismo, con casos aislados de personas que Dios levanta para que le conozcan.

Pero cuando llegamos al final del libro de Jueces, aquí tienen ustedes la depravación total, en esos días no había rey en Israel y cada uno hacía lo que le parecía bien antes sus ojos, ahí tienen la depravación total, ahí tienen al hombre dejado a su propio arbitrio, siguiendo su propio camino, haciendo según le place, siguiendo su propio pecado y cada uno es realmente un dios para sí mismo, cada quien establece su propia moralidad, cada quien establece su propio estándar, cada quien sigue su propio camino, cada quien hace su propia cama y se acuesta en ella, y cada quien hacía lo que le parecía, ¿le suena familiar?

Bien, vamos ahora —si desean— al libro de 1ero de Samuel, en 1ero de Samuel vemos, capítulo 2, versículo 12, leemos los hijos de Elí eran hombres indignos, ¿a quién le gustaría tener eso en su epitafio? Ahí tienen un versículo para poner en su refrigerador, los hijos de Elí eran indignos, y literalmente aquí indigno significa hijos de Belial, que era un nombre para Satanás y en esencia, en lenguaje codificado, ellos no eran una posesión de Dios sino del príncipe de este mundo, como todos los incrédulos son.

Así que no conocían a Dios a pesar de haber crecido en una casa muy espiritual, a pesar de haber estado expuestos a la verdad espiritual, a pesar de haber sido criados en un ambiente espiritual, no obstante, seguían separados de Dios y no conocían al Señor, no había una relación personal con Dios, y eso una vez más es depravación espiritual.

Así que, llegamos al capítulo 3, versículo 7 y leemos, Samuel aún no conocía al Señor, no había habido un momento en su vida en que se hubiera convertido, —no había habido un momento en su vida—, sin duda él está circuncidado físicamente, él era parte de la nación de Israel, pero no conocía a Dios —y una vez más, el infierno está lleno de personas que han hecho todas las mímicas religiosas, los ornamentos y formas externas de religiosidad, pero no conocen a Dios—.

Y dice, ni se la había revelado aún la Palabra del Señor, la Palabra del Señor debe estar en el interior revelada a él, entonces, al seguir leyendo, vamos atrás algunos versículos, al versículo 4, el Señor llamó a Samuel y él respondió heme aquí Señor, así que fue corriendo a donde estaba Elí y le dijo: aquí estoy ¿para qué me llamaste? Pero Elí le respondió, yo no te he llamado vuelve a acostarte, y Samuel volvió y se acostó.

Y luego, en el versículo 6, pero el Señor volvió a llamar a Samuel, “Samuel”, así que el joven se levantó y fue a ver a Elí y le dijo: heme aquí ¿para qué me has llamado? Y Elí volvió a decirle: yo no te he llamado hijo mío, regresa y acuéstate, y luego en el siguiente versículo en donde leemos que él no conocía al Señor, pero el versículo 8 tenemos el persistente llamado de Dios, cuando Dios llama no aceptará un no como respuesta, puede que nos resistamos, puede que lo rechacemos, puede que sigamos huyendo, pero el sabueso del cielo irá tras sus propios escogidos y nos perseguirá hasta las puertas del infierno si es necesario para salvarnos y rescatarnos.

Y así en el versículo 8 el Señor llamó por tercera vez a Samuel, —el llamado de Dios tan reiterado es un proceso que puede ser solo un punto en el tiempo, piensen en Saulo de Tarso, el llamado y la conversión llegaron en un milisegundo, pero con otras personas puede ocurrir en un extenso período de tiempo hasta que finalmente el Señor capta nuestra atención y su llamamiento es irrevocable.

Y eso es lo que vemos aquí, y el Señor llamó por tercera vez a Samuel y él se levantó, y fue a ver a Elí y le dijo: Aquí estoy ¿para qué me has llamado? Con esto Elí entendió que el Señor había llamado al joven, este llamado era un grito, el llamado era una convocación, este llamado era una citación, este fue el inevitable triunfo de la gracia soberana en la vida de Samuel, y fue un llamado que atrapó su corazón y lo cautivó, tal como lo hizo con tu corazón y con mi vida.

Ahora bien, las circunstancias eran distintas, pero la realidad es la misma, es el potente llamado de Dios y por favor fíjense qué dijo Samuel.

No fue el que quiera venir, esa es la predicación externa del evangelio, esa es la oferta externa y gratuita del evangelio, debemos ir a los caminos y a las veredas, y debemos llamar a todos los hombres a que vengan a la fe en el Señor Jesucristo, sin distinciones, pero nuestro llamado no salvará a nadie, eso es solo un llamado externo.

Debe haber un llamado interno y cuando Dios llama, llama por nombre, Dios no llama aquel que quiera, Lázaro ven fuera, Mateo ven y sígueme, Zaqueo baja de ese árbol debo cenar contigo esta noche, Juan capítulo 10 dice que Él llama a todas sus ovejas por su nombre, así de personal es el llamado, de hecho alguien ha dicho que cuando Jesús estaba frente a la tumba de Lázaro si solo hubiera dicho ven fuera, se habría vaciado el cementerio completo, Lázaro ven fuera, y Él nos llama uno por uno, nos llama individualmente, no es un grupo, es personal, es individual.

Es por eso que debe haber un tiempo personal, individual en tu vida cuando el Señor te llame por nombre, te llame de la oscuridad de las tinieblas y te llame para salir de este mundo, y te llame a una relación salvadora con Él, eso es lo que manifiesta aquí y es lo que sucede, más adelante en el libro de Samuel, leemos nuevas declaraciones de demostraciones de la soberanía de Dios en la vida de las personas.

En 1era de Samuel 16, versículos 14 al 16 leemos —cómo el Espíritu del Señor ya se había apartado de Saúl, un espíritu maligno de parte del Señor lo atormentaba constantemente, Satanás no envió al espíritu maligno, el Señor está sobre Satanás, envió ese espíritu maligno, y como dijo Martín Lutero, el diablo es el diablo de Dios, el diablo es un instrumento en la mano del Dios todopoderoso, es un peón en la mano del Dios todopoderoso, que Él usa según sus propósitos eternos, y fue el Señor quien envió ese espíritu maligno a Saúl para perturbarlo y para atormentarlo.

Más adelante en 1era de Samuel 18, versículo 10 leemos al día siguiente el espíritu maligno de parte de Dios se apoderó de Saúl, Dios es soberano, no solo sobre el reino de la luz sino sobre el reino de las tinieblas, Dios es soberano no solo sobre la simiente de la mujer sino también sobre la simiente de la serpiente.

En 1ero de Samuel 19, versículo 9 leemos nuevamente, pero otra vez el espíritu maligno de parte del Señor volvió atacar a Saúl y este era para endurecer el corazón de Saúl, así que vemos las doctrinas de la gracia y una parte de las doctrinas de la gracia es la doctrina de la reprobación, de aquellos que son pasados por alto, Dios los deja en sus pecados y a veces está muy involucrado en el endurecimiento de sus corazones.

Llegamos a 2 de Samuel a medida que continúa la trama interrumpida desde 1 de Samuel a 2 de Samuel hasta un tiempo cuando David asumiría el trono, —solo algunos versículos— 2do de Samuel 11 y 12, pero así dice el Señor Yo haré que el mal sobrevenga sobre tu propia casa, ante tus propios ojos entregaré tus mujeres a tu prójimo y a pleno sol se acostarán con ellas —etcétera. Y Dios dice Yo lo haré —Dios no es el autor del mal y Dios no es el autor del pecado, pero Dios es el autor de un plan que usa el pecado y usa el mal para el avance de sus propios propósitos, que a veces nos resulta muy misteriosos.

Pero incluso el mismísimo Judas tuvo un rol qué desempeñar en el eterno propósito de Dios, y Jesús dijo que habría sido mejor para Judas que nunca hubiera nacido siguiera —considerando su destino eterno—, no obstante, dentro del tiempo fue un actor secundario en el escenario de la historia que Dios decidió usar de un modo particular, y lo mismo puede decirse de Herodes, de Pilatos y de los demás líderes que fueron parte de la crucifixión del Señor Jesucristo.

En cierto sentido fue el día más horrible de la historia humana, pues ocurrió el asesinato premeditado del Hijo de Dios en la Cruz por parte de hombres impíos, y, no obstante, al mismo tiempo sucedió conforme al plan predeterminado y la presciencia de Dios, fue el día más glorioso de la historia humana— qué extraño que ambas declaraciones pudieran converger en un día específico, fue el mejor de los tiempos, fue el peor de los tiempos.

Otro versículo en 2 de Samuel 24, versículo 1 y el Señor volvió a enojarse con el pueblo de Israel e indujo a David a levantar un censo de todo Israel y Judá, al leer 1ero de Crónicas 21, sabemos que fue Satanás quien incitó a David a hacer esto y no obstante en este pasaje dice que Dios incitó a David a hacerlo, ¿cómo funciona eso? Bueno, Dios estaba llevando a cabo su propósito eterno a través de un agente secundario, a través de Satanás para que actuara en David y no obstante Dios permaneció como Señor, sobre todo.

Vayamos al libro de Esdras, y muy pronto en este libro, Esdras 1, versículo 1 leemos: el Señor despertó el espíritu de Ciro para que hiciera pregonar, —saben, Ciro rey de Persia era un reprobado, era un incrédulo, no conocía al Señor, pero era Dios quien controlaba su corazón, era Dios quien estaba despertando su espíritu para llevar a cabo el plan y el propósito que Dios tenía, y nuevamente leemos en Esdras 6, versículo 22 el Señor los había llenado de alegría al hacer que el rey de Asiria —este era Artajerjes— se compadeciera de ellos, —nuevamente era un rey incrédulo con un corazón incrédulo y fue el Señor quien movió su corazón, y volvió el corazón del incrédulo en la dirección que Dios quería que fuera para que tuviera su efecto en la trama de la historia.

Y en Esdras 7 versículo 27 nuevamente leemos: que el Señor Dios de nuestros padres ha puesto esos sentimientos en el corazón del rey para honrar el templo del Señor; Dios controla soberanamente el corazón del incrédulo rey Artajerjes, no obstante Dios los plantó en el incrédulo corazón del rey para que hiciera lo que hizo porque Dios así lo deseaba.

Cuánto más hará Dios eso mismo en el corazón del incrédulo para volver su corazón hacia Él, para que crea en su Hijo. Dios es libre para invadir los corazones humanos para ser lo que le place, no hay lugar en el universo que sea inaccesible para la soberana y omnipotente mano de Dios.

Finalmente en el libro de Nehemías, muy brevemente les tengo un versículo, una vez más es narración histórica y está llena de acción, está este pequeño fragmento, Nehemías 9, versículo 7: Tu Señor y Dios fuiste quien escogió Abram, tú lo sacaste de Ur de los caldeos, aquí solo se dice —de paso, como si realmente no fuera nada extraordinario, así como: oigan esto es cristianismo básico, no se necesita mayor explicación, si eres creyente de seguro sabes esto, que Dios escoge su propio pueblo y lo saca de donde está hacia donde deben estar, esto es básico, es una verdad bíblica de nivel kindergarden.

Así que solo, de paso, sin necesidad de mayor explicación se presupone lo conocida que era esta verdad para los primeros lectores que tomaban el libro de Nehemías y lo leían, se presupone lo bien instruidos que ya estaban ellos en la actividad soberana de Dios.

Solo hoy, no fue otro que J. Vernon McGee que lo llamaría pensamiento apestoso, necesitamos Biblia de estudios con muy largas secciones al pie que intentan explicar estas doctrinas que en ese primer tiempo eran entendidas por la persona común en sus días.

Bueno, que el Señor traiga gozo a nuestros corazones porque la historia es Su historia, y porque Él es el Dios de la historia que interviene y vuelve los corazones de hombres y mujeres según su soberano beneplácito.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

5/9 – Dios está en medio de Su pueblo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

5/9 – Dios está en medio de Su pueblo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/dios-esta-en-medio-de-su-pueblo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss nos señala que a través de toda las Escrituras vemos que los que han estado en lucha espiritual durante la noche, muchas veces  encuentran liberación  al amanecer.

Nancy Leigh DeMoss: No es que Dios no esté trabajando durante la noche, no es que Dios esté durmiendo durante la noche, es que en la luz del alba nosotras podemos ver lo que no podemos ver durante la noche, y esto es, la forma en como Él nos ha estado ayudando.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia  de Saladín.

Si estás luchando en confusión y desánimo, estás a punto de oír un mensaje de verdadera esperanza.  Aquí está Nancy en la voz de Patricia de Saladín en la serie, Castillo fuerte es nuestro Dios.

Nancy: Mientras vamos a través de esta serie me estoy predicando a mí misma y estoy aconsejando mi propio corazón y me alienta escuchar cómo esta serie está ministrando gracia a los corazones de muchas de ustedes también.

Permítanme leerles la primera porción de este Salmo y luego nos detendremos en el versículo 5, que ha llegado a ser uno de mis versículos favoritos en este Salmo:

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones [Hay caos pero Dios siempre está presente,]  Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;  aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah).

Entonces, aquí viene el gran contraste, el versículo  4,

“Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo». Dijimos que ese río es la  presencia de Dios, la gracia de Dios.  Es un río que fluye suavemente, es el río de Su Espíritu, el río de Su Palabra.

En la última sesión rastreamos ese río desde el Génesis hasta el Apocalipsis y hay muchos otros versículos que pudimos haber añadido. Pero es un río que está en contraste con las aguas tumultuosas y destructivas de los enemigos de Dios.

Es el río de las bendiciones de Dios que fluye, la ciudad de Dios el pueblo de Dios,  aquellos que conocen a Dios, aquellos cuya vida son la morada y la habitación del Altísimo.

Versículo 5 «Dios está en medio de ella».

¿A quién se refiere cuando dice ella?  Se riere a la ciudad de Dios, el pueblo de Dios, Jerusalén, la Jerusalén terrenal, la Jerusalén celestial, la Jerusalén espiritual, el pueblo de Dios.

Dios está en medio de ella no será sacudida  [me encanta esta frase] Dios la ayudará al romper el alba. (vs. 1-5)

Dios está en medio de ella.  Esta es una de las promesas más preciosas de Dios para Su Pueblo; Él no solo habita con Su pueblo, sino en Su Pueblo.  Dios está en medio de ella.  Ustedes  lo pueden ver en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento.  Es otro de esos hilos de la Escritura.

Por cierto, aquí es bueno notar, ustedes las que son profesoras de Biblia, o para las que  les gusta estudiar las Escrituras… En cuanto a mí, les digo cómo es que estudio la Palabra de Dios. Las personas me preguntan cuál es el secreto de mi metodología para estudiar la Palabra—no tengo ninguna.   Cuando encuentro algo como “el río de Dios,” o “la ciudad de Dios” o “Dios está en medio de ella,”  empiezo a buscar en toda la Escritura.  Cuando unes las referencias de ambas partes, del Antiguo y del Nuevo Testamento,  allí  surge  una imagen de los caminos de Dios, del plan de redención de Dios.

Por esta razón es importante leer toda la Escritura, no solo acampar en los Salmos, a pesar de lo maravillosos que son.  Yo estoy en los Salmos durante toda esta serie pero ¿han podido ustedes notar cómo saco del Viejo y del Nuevo Testamento para decirles lo que estas cosas significan, de manera que nos den más luz y más entendimiento?

Así  es  que “Dios está en medio de ella”.  Piensen en el pasaje de Levítico capítulo 26 dice así.

“Además, haré mi morada en medio de vosotros.  Andaré entre vosotros y Seré vuestro Dios, y vosotros series mi pueblo.” (vs. 11-12)

Dios está interesado en las  relaciones.  Dios está interesado en estar cerca de Su pueblo.  La proximidad es  importante para Dios.  Él no quiere ser un simple dios ahí del  cual oímos y del cual hablamos y asentimos  mentalmente.

Él quiere estar en nosotros, habitar en nosotros, estar relacionado con nosotros, tener Su lugar de habitación  en nosotros.  Esta es la imagen que tenemos del templo del Antiguo Testamento, del  Tabernáculo.  ¿Cuál era el punto? El punto no era simplemente un edificio  o  una tienda donde las personas asistían a un servicio religioso, sino que Dios dice, “Haré mi morada en medio de ustedes estaré en ustedes, y entre ustedes”.

Esto nos da una idea de que este era el propósito de Dios desde el   Antiguo Testamento. Zacarías capítulo 2 en el versículo 10 dice,  “Canta de júbilo y alégrate, oh hija de Sion; porque he aquí, vengo, y habitaré en medio de ti declara el Señor.”  Y algunas de ustedes pensarán pero cuál es la gran cosa si piensas así no estás pensándolo bien. Dios, el Dios del universo, Jehová de los Ejércitos, Yahweh, Elohim,  el Dios, el Dios trascendente, Creador, el preservador, Él es que dice, “Yo habitaré en medio de ti, Yo habitaré en ti, Yo viviré en tu iglesia, Yo viviré en tu familia Yo viviré en tu vida!”

La presencia de Dios, todo lo que sea bueno y santo, valioso o maravilloso de nuestras vidas, fluye de que Dios habita en medio nuestro. Dios es Él que dice, “Yo viviré en medio de ustedes.”  En Juan capítulo 1 (esto viene al Nuevo Testamento) dice, “El verbo se hizo carne,” Dios se vistió de carne, “y vivió entre nosotros”. Él “hizo tabernáculo” entre nosotros. “Y hemos visto Su Gloria”. Lo conocemos como Emmanuel, Dios con nosotros.  Y ahora el Salmo 46  está mirando  más allá de los tiempos cuando dice,  “Dios está en medio de ella”.

Cuando Jesús retornó a los cielos, Él prometió que enviaría Su Espíritu Santo.  En Juan 14 capítulo Jesús dice, “Él vive con ustedes y Él vive en ustedes” (vs.17).  Cristo en ti, el Espíritu Santo en ti,  tu esperanza y tu gloria.  Esta no es una frase que podemos simplemente pasar por alto. El Salmo 46, “Dios está en medio de ella.” ¿Y entonces qué?  Hay un inmenso, “¿Y entonces qué?” “Dios está en medio de ti,”  y esto hace toda la diferencia del mundo.

Entonces  tenemos el Nuevos Cielos y Nueva Tierra, la Ciudad de Dios en Apocalipsis 21, “Entonces oí una voz que decía desde el trono: He aquí, el Tabernáculo de Dios está entre los hombres”(vs.3). ¿No es esto grandioso? Que el Dios Santo haga Su lugar de habitación con este pobre, pecaminoso, malvado y caído hombre pródigo. Claro está, Él puede hacer esto solamente porque Él envió a Su Hijo a redimirnos  de nuestros pecados.

El Tabernáculo de Dios está con  los hombres,  y  “Él habitará con ellos y ellos serán Su pueblo, y Dios mismo estará  entre ellos como su Dios”.   (Apocalipsis 21:3)  En su comentario del Salmo 46, Juan Calvino dice lo siguiente:

Si nosotros queremos ser protegidos por la mano de Dios, nosotros debemos de ocuparnos sobre todas las cosas de que Él habite en medio de nosotros;  porque toda esperanza de seguridad depende solamente.de Su presencia.

“Dios está en medio de ella”. La presencia de Dios es nuestra mayor esperanza, es nuestra  máxima  esperanza y bendición.   Ustedes vieron en el versículo 4 que “Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo”.  Ves aquí que el lugar donde Dios mora es feliz y es santo.

Pero ahora en el versículo 5, “Dios está en medio de ella,  no será sacudida.  Dios la ayudara al romper el alba”.  Vemos que en  el  lugar donde está  la presencia de Dios es un lugar de protección y seguridad.  Feliz y santo…protección y seguridad…no hay nada mejor que esto, amigas. Esto es lo que sucede cuando la presencia de Dios mora en y entre nosotras.

Así es que Dios está en medio de ella, no será sacudida.  Esto es, ella no será destruida, ella no será vencida.  Esto no quiere decir que no habrá problemas, pero si quiere decir que cuando Dios está en medio de la Ciudad, en medio de  Su pueblo,  en medio de tu vida, no serás vencida; no serás destruida por los enemigos de Dios.

Esto hace tal contraste a lo que ya hemos visto en el versículo 2,  donde la tierra  sufre cambios, y los montes se deslizan al fondo del  mar,  y los montes tiemblan con creciente enojo, pero no obstante Dios dice que  Su santos no van a ser movidos.  Y esto es maravilloso.

El versículo 6 nos dice (aún no hemos llegado allí; lo haremos en el próximo programa)  que los reinos se  tambalean; los reinos de la tierra no son seguros.  Desde el punto de vista terrenal, las montañas y los reinos aparentan ser más imponentes, prevalecientes e impresionantes  más que la ciudad de Dios, más que la Iglesia, y el pueblo de Dios. Nosotras muchas veces  nos sentimos débiles, frágiles y arrolladas por este mundo y por su sistema.

Pero si Dios está en medio de Su pueblo,  Él tiene una  estabilidad que  perdurará  y sobrevivirá por encima de  todas las demás fuerzas y poderes  en el universo, y el pueblo de Dios estará firme cuando los reinos y las montañas se desmoronen y dejen de  existir para siempre.  Eso es lo que sucede cuando Dios está en medio nuestro.

Porque Dios está en medio de ella, en medio de la ciudad de Dios, el pueblo de Dios está más seguro que las mismas  imponentes  montañas del versículo 3.  El Salmo 112 dice, “El justo no será sacudido;  para siempre será recordado el justo.”  Eso le da estabilidad a tu vida, a tus emociones, a tu mente; es un ancla para tu alma.

Esta es la forma como lo dijo mi amigo Mathew Henry, “La iglesia sobrevivirá al mundo y estará en  plenitud  cuando este mundo sea arruinado.  La iglesia está edificada sobre la roca, y las puertas del infierno no van a prevalecer contra de ella.”  Si Dios es  por  nosotras, si Dios es con nosotras, no tenemos que ser movidas ante el más violento   atentado en contra nuestra.

Estamos tan acostumbradas a pensar de una manera que nos debilita, que nos hace vulnerables, y que nos hace sentir vencidas. Empezamos a pensar, “el Islam está acaparando el mundo, las fuerzas del mal, las fuerzas del materialismo,  el  consumismo, el socialismo, los gobiernos decadentes… etc. etc…”  terminamos en un estado mental pequeñísimo, y nos deprimimos. De manera que  tenemos  que aconsejar a nuestros corazones, renovar nuestros corazones en los caminos de Dios.

Cuando Dios está en medio de ella, ella no será movida.  Nosotras  necesitamos una perspectiva  totalmente diferente, necesitamos la perspectiva de Dios. El versículo continúa diciendo, que no solo no seremos removidas, vencidas, destruidas, sino que Dios la va ayudar cuando llegue el alba.  Él es la única verdadera ayuda y esperanza para Su pueblo.

Las Escrituras nos recuerdan una y otra vez lo efímero, lo necio de mirar hacia alguien o algo para nuestra ayuda.  El Salmo 60 dice “¡Danos ayuda contra el adversario, pues vano es el auxilio del hombre!  En Dios haremos proezas, y Él hollara a nuestros adversarios”.(Vs. 11-12.)

El Salmo 146 versículo 3 dice, “No confíes en príncipes, ni en hijo de hombre en que no hay salvación. Escuchen princesas es como si tu Príncipe Encantado al tener buena apariencia, y al ser adinerado eso te brindara seguridad, pero Dios   dice, “No pongas tu esperanza allí”.

El versículo 5 dice, “Bienaventurado aquel cuya ayuda es el Dios de Jacob, cuya esperanza está en el SEÑOR  su  Dios”.  El gran escritor de himnos y cofundador del Movimiento Metodista, Charles Wesley, estuvo en una ocasión predicando en los campos de Irlanda cuando él fue atacado y perseguido por una turba que desaprobaba su doctrina.  El buscó refugio en la casa de un campesino local, y  la esposa de éste lo mandó a esconderse donde se ordeñan las vacas.

Pero al poco rato, el grupo de personas enfurecidas, llegó a esta casa y demandaron que se les dijera dónde estaba  Wesley.  La esposa de este campesino les ofreció a estas personas algo de comer, y mientras ellos comían, ella fue donde estaba Wesley y le indicó que saliera por la ventana y que fuera a esconderse detrás de una empalizada que estaba al lado de un pequeño arroyo.

Fue allí en ese lugar, escondido de sus perseguidores, oyendo el eco de  las  voces de quienes lo  acosaban, que Charles Wesley  escribió lo que algunos han llamado el himno más grandioso del idioma Ingles, Jesús amante de mi alma.  Permítanme leerles  la segunda estrofa de este himno  e imagínense a Wesley escondido en esta verja cerca del arroyo.

Otro asilo ¿dónde hallar? Indefenso acudo a ti;
Solo pude desmayar, porque mi peligro vi.
Solamente tú Señor, puedes dar consuelo y luz;
Vengo lleno de temor a los pies de mi Jesús.

No sé si exista alguna otra estrofa en los himnarios que sea para mí tan preciosa como esta. He clamado de igual forma tantas veces. “Oh Señor, con la sombra de tus alas cubre mi indefensa cabeza”. Y aunque seamos indefensos  ¿Qué lugar más seguro  puede existir que bajo la sombra de tus alas oh Dios, nuestro ayudador?

“Dios la ayudará cuando  llegue  el alba,”  literalmente, cuando llegue la mañana, cuando amanezca el día.  Muchas veces en las Escrituras, el alba, cuando el día irrumpe, es el tiempo cuando Dios viene a ayudarnos. Permíteme darte tres ejemplos.  Solo los voy a mencionar; tú puedes volver a esos versículos para examinarlos  más detalladamente.

En Éxodo capítulo 14 ¿recuerdas la historia de  cómo fueron los israelitas liberados  de Egipto  cuando  estaban siendo perseguidos por  el ejército del faraón?   Ellos estaban ya en el otro lado  del Mar Rojo.  El pueblo estaba  aterrorizado, y Moisés les dice, “No tengan miedo”  ¿Esto es una locura? ¿No te parece?  “Estad  firmes;  y ved la salvación que el Señor hará hoy por vosotros…El Señor  peleará por vosotros mientras ustedes permanezcan tranquilos”(vs. 14).

Entonces el versículo 24 dice,

Y aconteció que a la vigilia de la mañana, el Señor miró el ejército de los  egipcios desde  la columna de fuego y de nube, y sembró confusión  en el  ejército de los egipcios.   Y entorpeció las ruedas de sus carros, e hizo que avanzaran con dificultad. Entonces los egipcios dijeron: “Huyamos ante Israel, porque el  Señor pelea por ellos contra los egipcios.   Entonces el Señor dijo a Moisés: Extiende tu mano sobre el mar para que las aguas vuelvan sobre los egipcios, sobre su carros y su caballeriza.

Y extendió Moisés su mano sobre el mar, y al amanecer, regreso el mar a su  estado normal, y los egipcios al huir se encontraban con él;  así derribó el Señor a los egipcios en medio del mar.  Y las aguas volvieron y cubrieron los carros y la caballeriza, a todo el ejército de Faraón que había entrado tras ellos en el mar, no quedó ni uno de ellos,  mas los hijos de Israel pasaron en seco por el medio del mar, y las aguas les eran como un muro a su derecha y a su izquierda. (vs. 24-29).

Dios salva a Su pueblo, los ayuda cuando entra el día, cuando llega el alba, cuando el día amanece, y al mismo tiempo trae juicio a Sus enemigos.

En el segundo libro de Reyes en el capítulo 19 hay un pasaje que hemos visto en esta serie, porque dijimos que el Salmo 46 pudo haber sido escrito en una ocasión que Dios hizo una gran liberación a Su pueblo cuando el rey Senaquerib y  el ejército asirio  estaban horrorizando y aterrorizando  a Jerusalén y a los habitantes de Judá.  El Rey Ezequías clamó a Dios, y entonces leemos:

“Por tanto así dice el SEÑOR  acerca  del rey  de Asiria: ‘Él no entrará en esta ciudad, ni lanzará allí flecha alguna; tampoco vendrá delante de ella  con escudo, ni levantará terraplén contra ella, por el camino que vino, por él se volverá, y no entraré en esta ciudad declara el Señor”.

Ahora, nosotros creemos esto porque hemos leído ya la historia, pero si hubiéramos estado presentes en ese momento  ¿lo   hubiésemos creído, con un ejército pisándonos los talones? Dios continúa y dice,

“Porque  defenderé  esta ciudad para salvarla por amor a mí mismo y por amor a mi siervo David.”  Y  aconteció que  aquella  misma noche  salió el Ángel del Señor e hirió a 185,000 en el campamento de los asirios; cuando los demás se levantaron por la mañana, he aquí, todos eran cadáveres.

¡Rescate sobrenatural, ayuda sobrenatural, no hay para esto explicación alguna, no hay para esto explicación humana!

Entonces  Senaquerib, rey de Asiria, partió y regresó a su tierra, y habitó en Nínive (vs 32-36).

Dios  cumple  Sus  promesas.  “Dios la ayudará al romper el alba”.

Quizás Él no venga inmediatamente; podrá parecernos que Él  no venga a nuestra ayuda inmediatamente, pero ciertamente Él vendrá.  Muchas  veces  tendremos  que  pasar la noche y esperar  a que llegue el amanecer.  La noche puede parecer larga, y sin final, pero debemos de recordarnos a nosotras mismas, y recordarnos las unas a las otras, que pronto  vendrá el alba.  Como el amanecer del día vendrá Su ayuda  sobrenatural  en el momento preciso.

“El llanto puede durar toda la noche”, dice el Salmo 30, “pero a la mañana vendrá el grito de alergia.” ¿Cuándo?  “en la mañana” (vs. 5).   Algunas   veces esto me ha llamado la atención y  anoche mismo meditaba, que no es que Dios no esté trabajando durante la noche, no es que Dios esté durmiendo durante la noche,  y que  cuando amanece  y el sol sale es que  Él dice, “Oh yo debo ir y ayudar a estas personas.”

No lo que  sucede es  que  a  la  luz del alba podemos ver lo que no podíamos ver durante la noche, y esto es la forma como Él nos ha estado ayudando.  A medida que la luz del día disipa las sombras de la noche, así  mismo la salida del Sol de Justicia  indica la dispersión de  la oscuridad de la maldad  y  de la  adversidad.

Dios ha estado  trabajando durante la noche.  Él estuvo en  la situación del  Mar Rojo.  Él estuvo durante la noche cuando los asirios.  Él estaba trabajando.  Pero cuando  está oscuro, no podemos ver lo que Dios está haciendo, y por eso es que me  fascina la cita del pastor John Piper.  “En cada situación hay mil cosas diferentes que  Dios está haciendo  que no podemos  ver  ni  tampoco sabemos”.

Puede ser “noche” donde tu vives ahora mismo y piensas. “Nada está sucediendo, nada está pasando, nada está cambiando”.  ¿Está Dios verdaderamente obrando?  Las Escrituras dicen, Dios ayudará cuando rompa el alba, y lo que pienso que realmente está diciendo es que  al amanecer  tus verás cómo Dios te  ha estado ayudando.  Dios es nuestro ayudador  y Él disipará y dispersará la  oscuridad de la noche.

Solo quiero recordarte  que esta ayuda no es solamente  una ayuda extrema para  situaciones de emergencia, tanto como la necesitamos en esas ocasiones, sino que es una ayuda para cada día, porque “a cada hora te necesito Señor”. ¿No es cierto?

El amor de Dios es constante nunca no cesa, pues nunca faltan sus misericordias” (Lamentaciones 3:22-23).

Permítanme citar de nuevo a mi amigo Matthew Henry, él dice,

Algunos creyentes en particular se pueden  aplicar este versículo,  [esto quiere decir que tú te lo puedes aplicar] si  Dios está  en nuestros  corazones, en medio nuestro,  si Su palabra vive abundantemente entre nosotros, estaremos firmes, seremos ayudados; confiemos entonces y no temamos, todo está bien, y todo  terminará  bien.

A medida que medito en el versículo 5 del Salmo 46, “Dios está en medio de ella, no será sacudida.  Dios la ayudará al romper el alba”.  No pude dejar de pensar en otro himno que me es tan familiar, y quizás a la mayoría de ustedes.  Déjenme leerles las palabras, y vamos a afirmarlas en nuestros corazones.

¡Cuán firme cimiento se ha dado a la fe
El Padre en su eternal Palabra de amor!
¿Qué más Él pudiera en Su Libro añadir
Si todo a Sus hijos lo ha dicho el Señor?

“No  temas por nada contigo Yo Soy;
Tu Dios yo soy solo, tu ayuda seré
Tu fuerza  y firmeza en mi diestra estarán
Y en ella sostén y poder te daré.

La llama no puede dañarte jamás
Si en medio del fuego te ordena pasar;
El oro de tu alma más puro será
Pues solo la escoria se habrá de quemar. 
 

Leslie:   Nancy Leigh DeMoss volverá en breve.  Yo sé que enseñar del Salmo 46 le ha dado ánimo a muchas de las personas que nos escuchan.  Este mensaje es parte de una serie titulada,  Castillo fuerte es nuestro Dios.  Si no han podido escucharla completa  pueden ir a, AvivaNuestrosCorazones.com y de esta manera escuchar los programas que se hayan perdido.

Mientras Nancy estudia y enseña, todo un equipo de personas labora detrás del telón, y un dedicado grupo de contribuyentes apoya el programa financieramente. ¿Puedes tu acompañarnos a mantener este programa en el aire para que más  mujeres sean motivadas por la Palabra de Dios  a través de este ministerio?

Puedes donar aquí en la página web, AvivaNuestrosCorazones.com, o llamarnos al 1-800-569-5959, desde los EE. UU. y Canadá. Cuando llames, especifica que deseas hacer una donación al ministerio hispano.

¿Te parece que los enemigos del Evangelio tengan tanta fuerza que se han convertido en invencibles?  Acompáñenos en el siguiente programa, cuando Nancy Leigh DeMoss ofrezca algunas perspectivas sobre esto. Aquí está ella de nuevo para orar, basándose en  una promesa del Salmo 46.

Nancy: Oh Señor, Como Te alabamos por Tus maravillosas, maravillosas promesas, y por esta en particular, la que hemos visto hoy la que hemos llevado  a nuestros corazones en este día”. Dios está en medio de ella, no será sacudida.  Dios la  ayudará al romper el alba”.

Señor, gracias porque pronto esta  larga  noche en este planeta lleno de pecado tendrá su fin, y  la gran eternal  mañana  sin   ninguna  nube  que  la oscurezca  romperá el alba y por siempre estaremos en Tu Presencia.  Así es que ayúdanos a recordar esto  cuando  haya oscuridad  en medio nuestro, cuando haya oscuridad a nuestro  alrededor.  Ayúdanos a  sostenernos en Ti con los ojos de la  fe,  y  un día será por vista. En el nombre de Jesús oramos, amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Blasfemia

Jueves 9 Enero

De cierto os digo que todos los pecados serán perdonados a los hijos de los hombres, y las blasfemias cualesquiera que sean.

Marcos 3:28

Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados.

Hechos 3:19

Blasfemia

http://labuenasemilla.net/20200109

En el derecho francés, la noción de blasfemia fue abolida por la ley del 29 de julio de 1881 sobre la libertad de prensa. En realidad, lo que se derogó fue la blasfemia como delito, pero esa palabra siempre existe. Ella significa: «Palabra o expresión gravemente injuriosa contra una divinidad». Y es una palabra que Jesús mismo utilizó.

Delante de Dios, la blasfemia es, pues, un pecado muy grave, puesto que es una injuria hecha a Dios mismo. Pero el Dios a quien la Biblia nos revela es un Dios de gracia. Él afirma que tales palabras pueden ser perdonadas a los que las profieren. Él mismo fue ofendido de una manera mucho más grave. Hace aproximadamente 2.000 años, los hombres clavaron a su Hijo en una cruz. A los sufrimientos físicos se añadieron las burlas, los insultos y las provocaciones de la multitud. En lugar de utilizar sus poderes divinos y aniquilar a sus verdugos, Jesús dijo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Fue así como el amor de Dios respondió a la maldad del hombre, y este amor no ha cambiado.

Nos prometió su perdón, si nos arrepentimos y confesamos nuestros pecados. Que uno sea blasfemador, asesino, o una persona respetable, no hay otro camino para hacerse beneficiario de la gracia que él nos ofrece. Amigo lector, quien quiera que usted sea, retenga esta promesa: “Si confesamos nuestros pecados, él (Dios) es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

Génesis 10-11 – Mateo 7:7-29 – Salmo 6 – Proverbios 2:16-22

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Una Salvación tan Grande

Isha – Salmos

DÍA 117 – Salmo 80

Dosis: Restauración

Una Salvación tan Grande

“Pastor de Israel, tú que guías a José como a un rebaño, tú que reinas entre los querubines, ¡escúchanos! ¡Resplandece delante de Efraín, Benjamín y Manasés! ¡Muestra tu poder, y ven a salvarnos! Restáuranos, oh Dios; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.” (Salmo 80:3) (NVI)

Este salmo es un gemido que enternece el corazón. El salmista hace referencia a la deportación de las tribus del norte, conocidas como el reino de Israel después de la división que hubo en tiempos del rey Roboam. El pueblo de Israel se marchaba a Asiria, y rogaba de parte de Dios restauración, favor y salvación: “¡Vuélvete a nosotros, oh Dios Todopoderoso! ¡Asómate a vernos desde el cielo y brinda tus cuidados a esta vid! ¡Es la raíz que plantaste con tu diestra! ¡Es el vástago que has criado para ti! ¡Qué palabras tan poéticas para expresarle a Dios que su pueblo, su especial tesoro, estaba sufriendo las consecuencias de su desobediencia en manos de naciones extranjeras y crueles! Pero conmueve más aún que el salmista repita tres veces la misma frase: “Restáuranos, oh Dios; haz resplandecer tu rostro sobre nosotros, y sálvanos.”311

¿Cuántas veces has necesitado ser restaurada? La palabra restaurar viene de la raíz hebrea que implica “volver”. Más que un regreso físico, se refiere a un momento anterior donde la persona vivía mejor. En las computadoras existe un comando que restaura el sistema a un punto anterior. Si descargas un programa que solo afecta tu sistema, puedes dar esa orden y dar marcha atrás, es decir, como si nada hubiera pasado. La salvación de Cristo “borra” los programas de pecado que bajamos a nuestro sistema y lo deja limpio delante de Dios. ¡Qué maravilla!

La frase “haz resplandecer tu rostro sobre nosotros” nos traslada a los reinos del pasado, donde el rey era tan poderoso que decidía la muerte o la vida de una persona. Podemos pensar en el César que con un ademán de la mano enviaba a un esclavo a muerte o le otorgaba el perdón. Hay un verso en Proverbios que nos confirma esta idea: “La ira del rey es presagio de muerte, pero el sabio sabe apaciguarla. El rostro radiante del rey es signo de vida; su favor es como lluvia en primavera”. Por gracia, aunque merecíamos la muerte, Dios hizo resplandecer su rostro sobre nosotros y nos ha dado vida.

Finalmente, la palabra salvación nos habla de rescate. “La vida del cristiano”, decía Martín Lutero, “se caracteriza por el uso de los pronombres posesivos”. Tiene razón. Una cosa es decir: “Jesús salva” o “Jesús es el Salvador”. Una muy diferente es decir: “Jesús me salva” o “Jesús es mi Salvador”. Muchos, pueden decir lo primero. Solo el verdadero cristiano puede decir lo segundo pues ha sido rescatado del pecado. Imagina a una mujer cayendo por un precipicio, pero alguien con una cuerda la rescata. Así estábamos tú y yo, pero la mano horadada de Jesús se extendió para ofrecernos el rescate. ¡Qué salvación tan grande!

Oración: Señor, gracias por una salvación tan grande. Gracias por restaurarme. Gracias por hacer resplandecer tu rostro sobre mí. Gracias por salvarme.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 133). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.