2/9 – ¿Estás en problemas?

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

2/9 – ¿Estás en problemas?

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/estas-en-problemas/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss pregunta, “¿Cómo inicias tus conversaciones?”

Nancy Leigh DeMoss: Tendemos a empezar con nuestros problemas. Pregúntale a alguien cómo le va, pregúntame a mí como me ha ido en las últimas semanas y te diré de mis problemas. Así es como tendemos a empezar: con nuestras circunstancias, con este reto, con esta presión, con este problema.

Leslie: Estamos a punto de escuchar que no tiene que ser así. Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Ayer, Nancy inició la serie titulada Castillo fuerte es nuestro Dios. Es acerca de cómo enfrentar las tormentas de nuestra vida. Escuchemos.

Nancy: Empezamos una nueva serie el viernes de la  semana pasada basada en el Salmo 46. Si apenas nos estás sintonizando, te quiero invitar estos próximos días a abrir tu Biblia al Salmo 46 y leerlo, leerlo, y leerlo una vez más y otra vez. Hasta que se vuelva parte de ti, quizás sea bueno que lo memorices, que medites en él, y nos acompañes a estudiar versículo por versículo este pasaje que Dios ha estado usando de gran manera en mi propia vida a través de las tribulaciones y de las pruebas que he tenido estas últimas semanas.

Esta serie ha nacido de las encrucijadas de la vida real. Puede que estés pasando por tormentas, por tribulaciones o por pruebas. Mi oración es que Dios use este pasaje para que sea de gran aliento para tu corazón.

Hoy empezaremos con el primer versículo. El versículo 1 del Salmo 46, mientras lo voy leyendo, quiero que te des cuenta de que hay dos realidades que se ven en este versículo.  Te daré una pista conforme lo voy leyendo para que puedas reconocer estas dos realidades. Las puedes encontrar en la primera y en la última parte del texto. Permíteme leer el versículo, y después hablaremos acerca de estas dos realidades.

Salmo 46 versículo 1 “Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. Bueno ¿cuáles son las dos realidades en esta vida que aparecen en este versículo? La primera es Dios y la segunda las tribulaciones. Dios y las tribulaciones—no puedes huir de ninguna de ellas porque siempre están presentes.

Quiero empezar el programa de hoy con la segunda, la tribulación.  Las tribulaciones nos llegan a todos., Algunas veces nuestros problemas son grandes e inesperados y nos llegan como un tsunami. A veces esos problemas son más crónicos, que se arrastran por años por meses y son acumulativos.

No es nada grave, pero es la suma de muchas cosas que se juntan y que mientras caminas a través de ellas te hacen sentir ahogada de problemas. Pasé hace poco una velada con un grupo pequeño de los colaboradores de nuestro ministerio, y  meditaba en esto mientras miraba alrededor el círculo del personas…  Había allí quizás una docena de personas.

Un hombre en el grupo acababa de perder su trabajo después de 17 años en una empresa, y no sabía qué haría en ese  momento. Su esposa, quien estaba allí con él, había estado teniendo una reacción alérgica bastante fuerte y toda su cara estaba afectada. Ella estaba tan incómoda con esta reacción alérgica y estaba batallando luchando con eso. Así que esa pareja tenía dos problemas distintos.

Pero también había otra mujer que había enviudado el año anterior, y estaba resolviendo qué hacer con el negocio de su marido. Descubrió que dos empleados de mucho tiempo resultaron ser desleales y corruptos. Así que ahora ella se encontraba batallando con sus finanzas. Ella no conocía nada del negocio y ahora estaba tratando de entenderlo.  Estaba cerca de cumplir sus 70 años y  tratando de resolver su situación económica.

También había otro hombre en el grupo que recién había concluido una batalla de dos años contra el cáncer; incluyendo cirugías múltiples—como vemos ¡tribulación, más tribulación, más tribulación! ¡Y estos son solo algunos que conozco! Había muchos otros en el grupo que yo no conocía y por tanto no sabía por lo que estaban pasando.

Leo correos que llegan de nuestros radioescuchas. Cada semana llegan correos de personas que nos hablan de los problemas que tienen en sus vidas. Pero recuerdo uno en particular que llegó la semana pasada de una mujer que su esposo era adicto a la pornografía. Un día llegó a su casa y se enteró de que su esposo había sacado todo lo que ella tenía; había limpiado las cuentas de banco y la dejó indigente. Durante ese tiempo tuvo que renunciar a su trabajo para poder cuidar a su madre que había sufrido un ataque bastante severo. Ella lo compartió todo en aquel correo y pensé, ¿cómo puede una sola persona soportar todo esto? ¡Tribulación!

Pienso en mis propias tribulaciones que he estado experimentado  estas últimas semanas. Retos, cosas que yo no planee. Que me tomaron por sorpresa. Si les dijera qué son… serían realmente pequeños en comparación con los problemas de otros, pero me han dejado con la necesidad de un refugio, con la necesidad de fortaleza, con la necesidad de ayuda.

Los problemas. Son una realidad ineludible, inevitable en un mundo caído. Pero son nuestros problemas los que nos apuntan a esa otra realidad, sin la cual no podríamos sobrevivir los problemas que enfrentamos. ¿Y cuál es esa otra realidad?  Es la primera palabra del versículo—Dios. Elohim

El Todopoderoso Dios. En el principio, Dios, Elohim,  creó los cielos y la tierra. Él es el que creó y controla todas las fuerzas de la naturaleza. Nada en este mundo pasa por casualidad o fuera de Su conocimiento y Su control. Él es que sustenta este mundo. Todo lo sostiene y eso nos incluye a nosotras.

¡Elohim! ¡Dios! Él es quien es nuestro refugio, nuestra fortaleza en el tiempo de la tribulación. Él es el punto inicial. Él es el punto de referencia en un mundo con circunstancias cambiantes. Él es más real que cualquier circunstancia, que cualquier problema que pueda afectar tu vida o la mía este día, o en los días venideros.

Nota el orden de las dos realidades. ¿Cuál viene primero en el versículo? Dios. El punto de este salmo, comienza con Dios. Creo que el motivo es para decir, “empieza con Dios”. Tendemos a comenzar viendo nuestros problemas. Pregúntale a alguien cómo está. Pregúntame cómo me está yendo estas últimas semanas, y te diré mis problemas. Tendemos a empezar por ahí, con nuestras circunstancias, con este reto, con esta presión, con este problema en particular. Pero este pasaje nos anima a comenzar con Dios.

“Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones”. Él es a Quien necesitamos en las tribulaciones.  A menudo pensamos en todas las otras cosas que necesitamos o que desearíamos tener: una solución, un alivio, alguien que se compadezca de nosotras. Pero este pasaje dice, “no, búscalo a Él, Él es nuestro refugio”.

Eso significa justo ahora, en este preciso momento, HOY y siempre lo será porque Él es el Dios del presente eterno. Él es Dios del presente, de lo que es, no de lo que fue o de lo que será, aunque Él es eso también. Y no solo es el Dios que desearíamos fuera, sino el Dios que es. Él es nuestro refugio en medio del problema actual.

Me encanta que no solo dice que Él es un refugio o una fortaleza, una fuerza, o una ayuda. Él no es impersonal o genérico. Él es un Dios personal que quiere venir al rescate y ser ayuda para Su pueblo que está en problemas.  Dios es nuestro refugio. Un refugio es una persona o un lugar al cual uno va a buscar un baluarte o una defensa o protección. Pienso en esas ciudades de refugio que había en el Antiguo Testamento, a las cuales la gente con alguna situación angustiosa podía escapar para encontrar seguridad y protección.  Dios no solo nos provee un lugar de refugio, sino que Él mismo es nuestro refugio, nuestro lugar seguro.

Él es quien nos protege, quien nos cobija y quien  nos provee alivio del peligro y de la ansiedad. Mencioné en el programa anterior cuál pudiera haber sido la ocasión del Salmo 46. Muchos comentaristas piensan que posiblemente se escribió cuando el ejército de Asiria, el ejército feroz de Asiria, iba a invadir Judá, y ellos eran mucho menos en números. Los de Asiria tenían  armas, poder, fuerza. Invadieron a Judá y estaban destrozando todas las naciones vecinas. El rey Senaquerib, el rey de Asiria,  mandó a un enviado a Jerusalén con una carta amenazante para el rey Ezequías.

Déjame leerte lo que hizo Ezequías cuando recibió esa carta, en 2da  de Reyes, capítulo 19,

Entonces Ezequías tomó la carta de mano de los mensajeros y la leyó, y subió a la casa del SEÑOR y la extendió delante del SEÑOR. Y oró Ezequías delante del SEÑOR, y dijo: Oh SEÑOR, Dios de Israel, que estás sobre los querubines, sólo tú eres Dios de todos los reinos de la tierra. Tú hiciste los cielos y la tierra.16 Inclina, oh SEÑOR, tu oído y escucha; abre, oh SEÑOR, tus ojos y mira; escucha las palabras que Senaquerib ha enviado para injuriar al Dios vivo.17

En verdad, oh SEÑOR, los reyes de Asiria han asolado las naciones y sus tierras,18 y han echado sus dioses al fuego, porque no eran dioses, sino obra de manos de hombre, de madera y piedra; por eso los han destruido.19 Y ahora, oh SEÑOR, Dios nuestro, líbranos, te ruego, de su mano para que todos los reinos de la tierra sepan que sólo tú, oh SEÑOR, eres Dios. (19:14-19).

¿A dónde corrió Ezequías a buscar refugio cuando estaba en problemas? ¡Al Señor! Seis veces en esa oración, “oh Señor”. Oh Señor. A veces eso es lo único que podemos decir, ¡oh Señor, oh Señor, oh Señor ayúdame! Te necesito”. Dios es nuestro refugio.

El Salmo 2 lo pone de esta manera  ¡Cuán bienaventurados son todos los que en Él se refugian! (v.12) Otras versiones dicen: Bienaventurados todos los que en él confían. Eso es lo que uno hace con un refugio. Tú corres a él y pones tu confianza en ese lugar.

Bueno pues, Dios es nuestro refugio y nuestra fortaleza. Él es nuestra fuente de apoyo mental y emocional cuando lo necesitamos. Porque somos débiles e indefensas. Y necesitamos Su fortaleza. Él provee un poder divino a nuestra debilidad.

Y debo señalar que a veces Dios nos escuda y nos protege de problemas. Pero otras veces Él ordena que pasemos por esa tormenta y Él nos provee la fortaleza para soportarla. ¿Recuerdan lo que Él le dijo a Pablo cuando Pablo clamó para ser librado de su aflicción? Dios le dijo. “Te basta mi gracia” Mi gracia es suficiente. Pues mi poder se perfecciona en la debilidad” (2 Cor. 12:9)

¿Cuándo es que nos damos cuenta de que en realidad somos débiles? Es cuando estamos en problemas ¿no es así? Nuestra debilidad pone de manifiesto Su poder. Provee una oportunidad para que Él muestre Su fortaleza, pero aquí hay un importante recordatorio. Dios solo resulta ser un refugio a todos aquellos que realmente ponen su confianza en Él.  Su fuerza es experimentada solo por aquellos que conocen y reconocen su debilidad y su necesidad de Él.

Por ejemplo, yo vivo en una zona donde hay tornados, y hemos visto tantas imágenes de esto en estos meses, puede que tengas un cuarto seguro, un sótano, o un refugio para tormentas. Pero cuando la tormenta llega no estarás protegida a menos que estés en el lugar de refugio. Si te sientas en el piso de arriba de tu casa cuando tienes ese refugio, el refugio no podrá hacerte ningún bien ¿no es así? Si corremos para otro lado o con alguien más u otra cosa que no sea Dios estaremos en problemas, no vamos a encontrar la ayuda, la fuerza, el refugio que necesitamos.

Así que ponte a pensar en problemas recientes que puedas estar experimentando o que hayas experimentado recientemente. Permíteme preguntarte: ¿Hacia a dónde corriste para auxilio? ¿Hacia adonde te has estado dirigiendo para buscar refugio? ¿Estás buscando refugio y confiando en alguien o algo diferente que no sea Dios? Si es así, esos seres humanos, o esos refugios físicos… ¿Acaso han sido capaces de protegerte? ¿Han sido capaces de defenderte o de ayudarte?

La Escritura dice que Dios es una ayuda presente en tiempo de angustia. Él es un refugio, una fortaleza, una pronta ayuda en tiempo de necesidad. Esa palabra pronta sugiere la mejor calidad. Un diccionario dice que significa, “en demasía; abundante”. De hecho, la traducción de la versión en inglés lo expresa de esta forma: “En Él encontramos una ayuda excepcional durante las tribulaciones”. No es algo moderado, o bastante bueno; no es ‘algo’ de ayuda, sino una ayuda dispuesta, presente, rápida, abundante, excepcional.

Él está presente en la tribulación. La palabra presente sugiere que es ahora. Sugiere que Él está cerca, que está accesible para ayudar. Literalmente. Cuando lo necesites, cuando sea que necesites la ayuda, ¡Él está allí, el está ahí!

Charles Spurgeon dijo acerca de este versículo, “nuestro pronto auxilio en las tribulaciones…”

“La ayuda que no es pronta cuando la necesitamos es de poco valor. El ancla que se queda en casa no será de ayuda al marinero a la hora de la tormenta; el dinero que solía tener no tiene ningún valor cuando se debe pagar una deuda… Pero el SEÑOR nuestro Dios, Él está presente cuando lo buscamos, presente  cuando lo necesitamos.”

“Él está más que “presente”. Él está muy presente. Mucho más presente que el amigo más cercano que puedas tener. Pues Él está en nosotras en nuestro problema; más presente que nosotras mismas, ya que algunas veces no podemos pensar correctamente.”

“Siempre está presente, eficazmente presente, empáticamente presente, totalmente presente. Él está presente ahora si esta es una temporada triste. Descansemos pues en Él. Él es nuestro refugio, escondámonos en Él; Él es nuestra fortaleza, vistámonos con Él. Él es nuestra ayuda, apoyémonos en Él; es una pronta ayuda, que nuestro reposo lo hallemos en Él. No debemos tener momentos de cuidado o de miedo. “El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob.”1

Ahora el versículo 1 nos dice: “Que Él es nuestro pronto auxilio” algunas de sus versiones pudieran tener anotaciones en los márgenes que digan: que Él es una “ayuda comprobada”… Otra versión pudiera decir, “muy presente o valiosa”. ¿Sabes lo que eso me dice a mí al meditar en esto? Que Él tiene un record perfecto. Él ha ayudado a otros en problemas. Él me ha ayudado a mí en ocasiones cuando he estado en problemas en el pasado. Si necesitas ir y regresar el tiempo y contar todas la veces que Dios te ha ayudado a ti o a otra persona, encontrarás que su ayuda ha sido comprobada, y por tanto no hay ninguna razón para temer  que ahora el fallará en ayudarme. Porque Él es confiable.

Y Él es nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Problemas. Tribulaciones. La palabra significa congoja, pena, adversidad. Cualquier cosa que cause dolor, calamidad o pena. Ahora al ver los próximos versículos en estos días vamos a ver la descripción de las angustias y los desastres inimaginables, justo aquí en Salmo 46.

Quiero sugerirte que la  mejor manera de prepararte para las catástrofes inevitables de la vida es basar tu corazón en la verdad de quién es Dios antes de que llegue la tribulación. Ahora, si no lo has hecho antes nunca es tarde— vuélvete a Él. Pero la mejor manera de prepararse para la tribulación es con anticipación; fundamentando el  corazón en la verdad de quién es Dios; desarrollar una confianza que asegure que Él es nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra pronta ayuda en tiempo de necesidad.

Y entonces, cuando el problema llegue, que tu reacción inmediata sea que corras hacia Él; que Él sea tu refugio, tu fuerza, tu socorro.

Siempre recordando que, en medio de la tribulación, donde sea que se encuentre esa tribulación, Él estará cada vez más presente. Porque Él es nuestra pronta ayuda en la tribulación.

Puedes ver este tema a través de todas las Escrituras. Ahora yo lo estoy viendo en todos lados. El Salmo 9 el versículo 9 dice,  “Será también el SEÑOR baluarte para el oprimido, baluarte en tiempos de angustia”. No solo una vez sino siempre. Él está en el ojo de la tormenta; Él es el lugar de calma, de seguridad y de paz.

¿Tienes problemas? ¿Quizás problemas pequeños?  ¿O tal vez hay grandes problemas que están rompiendo tu corazón?  Recientemente alguien me dijo que estos 12 meses que han pasado han sido tan difíciles. Solo quiero decir que estos últimos meses para m han sido muy difíciles… Tribulación.

Hay problemas que no puedo controlar, problemas que no puedo arreglar, problemas que no puedo cambiar. Pero Él es nuestro refugio, nuestra fortaleza, nuestra ayuda para hoy, para ahora mismo. Él será también nuestra fuerza, nuestro refugio, nuestra ayuda para los problemas en el día de mañana y mucho después.

Así que podemos confiar y descansar en Él. Él es nuestro baluarte, el cual es evidencia de que necesitamos protección, necesitamos un lugar seguro, un refugio para la tormenta. Él es nuestro refugio que sugiere que somos débiles y que no podemos sobrellevar los problemas nosotras mismas. Él es nuestra ayuda, que es también un reconocimiento de que somos personas necesitadas. Necesitamos ayuda.

Amigas, no podemos conocer que Dios lo es todo y todo lo que Él es capaz de hacer hasta que estemos en problemas; hasta que nos sentimos desesperadas y necesitadas. No es hasta que llega ese momento que sabemos que realmente Él es nuestro refugio, nuestra fortaleza y nuestra ayuda.

A través de esta serie, quisiera citar varias veces un comentario de Matthew Henry acerca del Salmo 46, porque es uno que encuentro bastante enriquecedor. El lenguaje que él usa es un poco anticuado; porque fue escrito cientos de años atrás. Pero él tiene una perspectiva tan profunda del significado y de la aplicación de este texto, así que déjame leerte un párrafo del comentario de Matthew Henry sobre el Salmo 46 del versículo 1:

¿Estamos siendo perseguidos? Dios es nuestro refugio al cual podemos correr y estar a salvo… ¿Estamos oprimidos por problemas? ¿Tenemos trabajos que hacer y enemigos que enfrentar? Dios es nuestra fortaleza para soportar todos estos problemas, Quien nos fortalece para todos nuestros servicios y sufrimientos; Él, por Su gracia, nos dará Su fortaleza, y en Él podemos nosotros permanecer. ¿Estamos en angustia? Él es nuestra ayuda, para hacer por nosotros todo lo que necesitamos hacer. Una ayuda suficiente, una ayuda que se acopla a cada necesidad a cada exigencia, a cada urgencia, a cada situación extrema]; cualquier cosa que sea, Él es nuestra pronta ayuda; no podemos desear una ayuda mejor, ni podemos encontrar algo semejante en ninguna otra criatura. 2

Así que no corras a la criatura, corre al Creador.

Leslie:  Nancy Leigh DeMoss ha estado apuntando hacia una gran fortaleza, suficientemente fuerte para protegerte todo el tiempo. Aún cuando vientos feroces te estén llevando de un lado a otro.

¿Aprecias la forma como Nancy toma un pasaje bíblico como el Salmo 46 y lo explica a profundidad, mostrándote lo que significa para ti en este preciso día? El estudiar las Escrituras de esta forma puede tener un efecto en ti que afecte toda tu vida.

Te animamos a apoyar Aviva Nuestros Corazones para que podamos continuar trayendo más enseñanzas como estas a las mujeres alrededor del mundo.

Aquí está Maggie, quien es la vocera de las colaboradoras de ANC, para hablarnos un poco lo que ha significado para ella apoyar este ministerio.

Maggie: Conocer el ministerio de Aviva Nuestros Corazones ha sido una bendición para mi vida.  Desde mi primer contacto con éste, en el 2008, cuando se celebró por primera vez la Conferencia de Mujer Verdadera, quedé muy impresionada.  Al ver las más de 6,000 mujeres que allí estaban, lo primero que me vino a la mente fue: ¡Oh Señor aquí hay una muchedumbre que no ha doblado rodillas ante Baal!  Luego, al oír las exposiciones de cada conferencista, quedé aún más impactada.

La seriedad con que se explicaba la Palabra, la apología de la feminidad bíblica, el análisis de los daños del feminismo en esta generación, (y aún tristemente en el mundo evangélico), el quehacer de la mujer según Dios en cada área en que Él la ponga, y el llamado que se nos hizo de imitar a Ester, a quién Dios levantó para la defensa y preservación de Su pueblo, fue algo motivador y retante.

Levantó en mí una profunda convicción de defender la feminidad bíblica.  ¿Cómo hacer esto realidad?  Pues compartiendo estas verdades con otras mujeres y ayudando a que este programa siga llegando a más mujeres y a más lugares.  Hablé con mi esposo acerca de este mi deseo, y me dio luz verde para poder hacer dicha contribución.  Desde entonces, cada año apartamos un monto específico para ANC.  Amo este ministerio y entiendo que con esto hago un poco para que el Reino de Dios avance en toda la tierra.

Para hacer una ofrenda, solo tienes que visitar Aviva Nuestros Corazones, o llamar al 1-800-569-5959, desde Estados Unidos o Canadá.  Cuando llames, específica que deseas hacer una donación para el ministerio en español.

Señor Bueno, Justo y Soberano, agradecemos el que Tú hayas dejado en Tu Palabra cuál es el deseo de Tu alma para cada mujer.  Permite que en todas las naciones y en cada corazón conozcamos el camino de Tu salvación, y que más y más mujeres alcancen la libertad, la plenitud y la satisfacción que encontramos solamente cuando nos rendimos a Ti.  Alabado sea Tu Nombre por siempre y siempre.  Amén.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Charles Haddon Spurgeon. Cheque Book of the Bank of Faith, December 22.

2 Matthew Henry. Matthew Henry’s commentary on the whole Bible: Complete and Unabridged in One Volume (Ps. 46:1–5). Peabody: Hendrickson, 1996.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Cantar

Jueves 2 Enero

Alabaré yo el nombre de Dios con cántico, lo exaltaré con alabanza.

Salmo 69:30

Porque has sido mi socorro, y así en la sombra de tus alas me regocijaré.

Salmo 63:7

Cantar 

http://labuenasemilla.net/20200102

El canto es una forma de expresar los sentimientos. Para los creyentes también es un medio de alabar a Dios y expresarle su agradecimiento; sus cantos se convierten entonces en cánticos.

El pueblo de Israel cantó después de haber sido librado de la esclavitud en Egipto y haber cruzado el mar Rojo (Éxodo 15:1). El rey David también cantó salmos cuando Dios lo libró de sus enemigos: “Yo en tu misericordia he confiado… Cantaré al Señor, porque me ha hecho bien” (Salmo 13:5-6).

¡Cristianos, nosotros tenemos muchas razones para alabar a nuestro Dios por medio de cánticos! A través de Jesucristo, él nos salvó del juicio eterno. Cada día experimentamos su bondad y su protección. Cantamos para expresar lo que hay en nuestro corazón, cuando está lleno de lo que el Señor hizo por nosotros en la cruz, de lo que hace por nosotros cada día, de la grandeza de su persona y de la esperanza de estar para siempre con él.

Si nos detenemos en nuestras preocupaciones y problemas diversos, no desearemos cantar. Pablo y Silas, estando en la cárcel, nos dan el ejemplo; a pesar de sus heridas y la incertidumbre de su suerte, “a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían” (Hechos 16:25).

¡Entonces cantemos! Juntos con algunos amigos cristianos, en familia, o incluso solos, podemos animarnos, consolarnos y fortalecer nuestra fe cantando cánticos.

“La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros… cantando con gracia en vuestros corazones al Señor con salmos e himnos y cánticos espirituales” (Colosenses 3:16).

Génesis 2 – Mateo 2 – Salmo 2:1-6 – Proverbios 1:7-9

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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1/9 – Cuando tu mundo está de cabeza

Aviva Nuestros Corazones

Serie: Castillo fuerte es nuestro Dios | Salmo 46

1/9 – Cuando tu mundo está de cabeza

Nancy Leigh DeMoss

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Leslie Basham: Con nosotros Nancy Leigh DeMoss.

Nancy Leigh DeMoss: A veces me preguntan, justo hace poco lo hicieron, cómo decido que es lo que voy a enseñar en Aviva Nuestros Corazones. Déjame compartirte un poco acerca de cómo lo hago. Algunas series nacen en mi estudio; tengo algo en mi corazón, una carga o una necesidad en particular o un tema que creo que necesitamos comunicarlo a las mujeres. Así sucedió con la serie de Tito 2 (así mismo las ancianas deben ser reverentes en su conducta no calumniadoras, ni esclavas de mucho vino que enseñen lo bueno que enseñen a las  jóvenes a que amen a sus hijos a ser prudentes, puras hacendosas en el hogar, amables sujetas  a sus maridos para que la palabra de Dios no sea blasfemada).  Esta es una de las series que pensé, “Esto es lo que tienen que escuchar las mujeres”.

Así que abro la Escritura, me pongo a estudiarla y de ahí desarrollo una nueva serie. Primero que nada al ver la lista lo primero que llama la atención es que va muy contra-cultura.  No es una lista políticamente correcta, pero hay otras series que han surgido no solamente de mi estudio sino también de mi experiencia y de las encrucijadas de mi propia vida y mi caminar con el Señor. Bueno, la serie que iniciamos hoy corresponde a ese segundo grupo.

Leslie: Bienvenidas a Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín. Iniciando la serie, Castillo fuerte es nuestro Dios, una serie que surge en el laboratorio de la vida.

Nancy: Déjame darte un poco de trasfondo. Durante los pasados años, desde la primera conferencia True Woman (Mujer Verdadera) del 2008, la primera conferencia que tuvimos en Schaumburg, Illinois, Dios ha estado trabajando en y a través del ministerio de una manera muy especial.

Ha sido una época de una bendición inusual y de mucho fruto. Cosas que habíamos estado orando al Señor por años, ahora estamos viéndole contestar, obrando en medio de una revolución contracultura de mujeres que dicen, “Sí, Señor”, quiero ser una mujer verdadera de Dios”.

Y esto esto ha sido de mucho aliento para mí—y muchas de ustedes que nos escuchan desde diversas partes del país y diversos lugares del mundo, que son líderes de ministerios de mujeres, son parte de este movimiento de la Mujer Verdadera. Dios les está usando para que se extienda el Evangelio y para  multiplicar el ministerio. Ha sido una gran temporada de fruto.

Pero, todos estos años desde la conferencia  del 2008  también han sido para mí y para nuestro ministerio una temporada de intensa presión y de retos inusuales que se nos han presentado. Veo hacia atrás y me doy cuenta claramente que el enemigo no está contento con lo que Dios ha hecho  en la vida de las mujeres. Y ha estado haciéndonos la guerra en distintos frentes y he estado involucrada en muchas luchas diferentes.

Meses atrás, justo cuando pensé que ya habíamos pasado esa difícil temporada, que la habíamos dejado atrás, y que la vida se estaba acomodando un poquito mejor, recibí una carta con noticias inesperadas que pusieron mi vida de cabeza. Desde ese día me he visto golpeada con retos y con circunstancias y los detalles no sería apropiado comentarlos, pero circunstancias que nunca imaginé que tendría que enfrentar.

He estado enfrentando una situación que es muy complicada, que ha reducido mi productividad por varias semanas. Sé que cuando empiezo a compartir algo de este tipo de cosas en el aire, la imaginación de la gente empieza a volar y comienzan a escribirme notas a mandarme vitaminas y listas de consejeros. Por favor no traten de descubrir qué fue lo que pasó.

Hay veces que siento muchísima libertad al compartirles lo que estoy viviendo. Pero esto en particular ha sido bizarro, complejo, ha sacudido mi mundo en maneras que nunca había experimentado antes. Y si pudiera solo decir que… al ver las noticias y leer los correos que recibimos en Aviva Nuestros Corazones, sé que no estoy sola en esto.  El mundo de muchas personas también está siendo sacudido.

En medio de mi agitación personal, con olas y olas sorprendiéndome me encuentro una y otra vez regresando a un texto en particular en las Escrituras que ha adquirido un significado totalmente nuevo para mí. Ese es el pasaje que quiero que repasemos en los próximos días.

Y ese  pasaje se encuentra en el libro de los Salmos, quiero que vayan conmigo al Salmo 46. He estado meditando en este pasaje de día y de noche, yéndome a dormir citando partes de él, despertándome en la mañana con él, y a veces durante la noche repitiendo secciones del salmo. Este es el pasaje que se ha convertido en un ancla para mi corazón y que ha ministrado bastante gracia en mi vida.

Mi oración es que sea de bendición para ustedes también, para ti particularmente en tus circunstancias, en la tormenta de tu vida, al caminar por este pasaje que veremos juntas los próximos días. Quisiera iniciar con un resumen general del pasaje y mañana empezaremos tomando un microscopio para ver a este salmo de tan solo once versículos en los próximos ocho días. Versículo por versículo, frase por frase, palabra por palabra.

Y de nuevo te digo, no sé qué puedas estar enfrentando el día de hoy, o lo que enfrentarás en los días venideros que tú no tienes ni idea, pero mi oración es que Dios use este pasaje para estabilizar tu corazón y para que te de una nueva perspectiva en medio de la tormenta que puedas estar enfrentando.

Una pequeña descripción: El Salmo 46 es el primero de un grupo que forma una trilogía: los Salmos 46, 47 y 48. Estos salmos parecen haber sido inspirados por un evento, por un incidente histórico específico en el cual el pueblo de Dios  y la ciudad de Jerusalén fueron liberados de sus enemigos de una manera sobrenatural.

No sabemos cuál fue la situación específica, porque la Escritura no lo dice, pero muchos comentaristas creen que pudo haber sido en una ocasión que se puede encontrar en 2 de Reyes capítulo 19; después la misma situación se repite en Isaías en los capítulos 36 y 37.

Déjenme resumirles brevemente. El ejército del rey de Asiria, Senaquerib, estaba amenazando a Jerusalén. La habían acorralado, y el rey de Judá, llamado Ezequías, clamó al Señor en su desesperación. Dios escuchó su oración, le contestó y los libró de forma sobrenatural, trayendo gran destrucción al ejército de Senaquerib.

Este incidente sucedió en el año 701 A.C; es un hecho histórico. Al adentrarnos en el pasaje, leeremos porciones de este suceso del Antiguo Testamento.

El Salmo 46 se divide naturalmente en tres estrofas y  cada estrofa termina con la palabra, Selah. Pausa. Contempla. Piensa en lo que acabas de leer. De manera que este será un pasaje con el que nos tomaremos buen tiempo. No lo vamos a apresurar. Vamos a verlo cuidadosamente; a detenernos, vamos a digerirlo y a dejar que trabaje y se integre a nuestra vida.

El pasaje tiene  once versículos, y lo que me llama la atención; es que en el salmo hay once referencias explícitas acerca de Dios. En la medida que lo voy leyendo, el Salmo 46, por favor pon atención al escuchar los diferentes nombres de Dios que se encuentran en este salmo y después hablaremos sobre cuáles son algunos de esos nombres.

Salmo 46, en mi versión de la Biblia tiene un título: “Dios, nuestro amparo y fortaleza” Después tenemos esta inscripción que dice: Para el director del coro. Salmo de los hijos de Coré, compuesto para Alamot. Cántico. Volveremos a esta descripción en unos momentos, pero primero permítanme leer el salmo completo.

Dios es nuestro refugio y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeremos aunque la tierra sufra cambios, y aunque los montes se deslicen al fondo de los mares;3 aunque bramen y se agiten sus aguas, aunque tiemblen los montes con creciente enojo. (Selah)

Hay un río cuyas corrientes alegran la ciudad de Dios, las moradas santas del Altísimo. Dios está en medio de ella, no será sacudida; Dios la ayudará al romper el alba. Bramaron las naciones, se tambalearon los reinos; dio Él su voz, y la tierra se derritió. El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob. (Selah)

Venid, contemplad las obras del SEÑOR, que ha hecho asolamientos en la tierra; que hace cesar las guerras hasta los confines de la tierra; quiebra el arco, parte la lanza, y quema los carros en el fuego.  Estad quietos, y sabed que yo soy Dios; exaltado seré entre las naciones, exaltado seré en la tierra. El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros; nuestro baluarte es el Dios de Jacob (Selah) (Salmo 46:1-11).

Al ver un repaso general de este salmo, quiero hacer dos observaciones. En el programa siguiente pasaremos al primer versículo del salmo, pero hoy quiero darles dos observaciones generales.

Primero, la centralidad de Dios que es tan obvia en este pasaje. Todo es acerca de Él. Sí, hay tormentas, sí, hay problemas, sí, hay desastres, sí hay terremotos y tsunamis y reinos enfurecidos y tambaleándose, y de todo esto se habla en este pasaje.

Pero mientras  leemos el salmo, la cosa que llama nuestra atención es que Dios es el centro de todo. Él NO está ausente; Él está allí, Él está en el medio de todo.  Él no es un Dios distante, Él está ahí. Está presente. Y Él es mencionado por nombre. El enfoque del salmo está en Él. Y vemos la  centralidad de Dios en la manera que diversos comentaristas bosquejan el salmo, en las tres estrofas.

Un ejemplo de esto: Un comentarista dice que la primera estrofa, los primeros tres versículos, proclaman el poder y la soberanía de Dios sobre la naturaleza. Los versículos 4-7 proclaman Su soberanía sobre los ataques que puedan amenazar Su santa ciudad. Después el último párrafo, los versículos 8-11, proclaman el poder de Dios y Su soberanía sobre todos lo que se le oponen alrededor del mundo. Es todo sobre Dios, Su poder, Su grandeza, Su soberanía.

Pero otro comentarista lo divide de esta forma. Él dice que hay tres estrofas que hablan de la protección de Jehová, Su presencia y Su preeminencia. Aquí hay otra: de nuevo con las tres estrofas, primero Dios es nuestro refugio, versículos 1-3. Después Dios nuestro libertador, versículos 4-7 y después en los versículos del 8-11. Él es nuestra paz. Es todo sobre Él. Él Es nuestro refugio, nuestro liberador y nuestra paz.

J. Vernon McGee lo resume de la siguiente manera, “Este pasaje es sobre la suficiencia, la seguridad y la supremacía de Dios. Él es la máxima realidad”.

Mencioné que hace referencia a Dios por nombre de manera explícita, aparte del uso de pronombres, pero por nombre se repite once veces el nombre de Dios en este salmo. Veamos uno de estos nombres.

El primero nombre, Dios,  sabemos que la palabra en hebreo es Elohim. Aparece cinco veces en este pasaje. Elohim es la descripción de Dios el creador y el preservador. Es el nombre de Dios que hace referencia a Él, que lo describe como trascendente, poderoso y fuerte.

Vamos a ver unas olas muy poderosas, unas tormentas fuertes, algunos problemas bastante grandes pero sobre ello está Elohim, el fuerte, el poderoso, el que trasciende, quien es mayor que las montañas, mayor que cualquier tormenta, mayor que los problemas. Cinco veces vemos que se refieren a Dios de esta manera.

Después en el versículo 4 vemos como Dios es identificado como el Altísimo. Ese es nombre en hebreo, Elyon, El Altísimo. Este es el nombre que enfatiza la fortaleza de Dios, Su soberanía Su supremacía. Él es Altísimo, El que está sobre toda cosa, Elyon.

Después en el versículo 8 vemos la palabra SEÑOR, la mayoría de nuestras Biblias lo muestran con mayúsculas la palabra “EL SEÑOR” Esta es la palabra, que es palabra Yahweh, Jehová, es el nombre de pacto de Dios, el nombre personal de Dios… El Dios que existe en sí mismo y que se da a conocer a Su pueblo.

Él no solo es trascendente y poderoso y creador y soberano, sino que también es un Dios de pactos que los cumple. Es un Dios personal, es un Dios que en medio de nuestros desastres se da a conocer a nosotros. EL SEÑOR.

Después lo vemos dos veces no solo como el Señor, sino como el Señor de los ejércitos en versículos 7 y 11. “El Señor de los ejércitos está con nosotros”.

El término hebreo es Jehová Sabaot, el Señor de los ejércitos. Es un título militar para Dios. El que lo describe como el comandante de todos los ángeles y de todos los ejércitos celestiales.

Después, otra vez en estos dos versículos en el 7 y en el 11, vemos que le llaman el  “Dios de Jacob,” y hablaremos de eso conforme vayamos avanzando. Vemos estos nombres y nos recuerdan, como lo dice ese maravilloso verso del capítulo 18 de Proverbios, que dice: El nombre del SEÑOR es torre fuerte, a ella corre el justo y está a salvo (v.10). Nuestra seguridad en tiempos de agitación  encontrada solamente en Dios, y solo en Dios.

Solo Él nos puede dar estabilidad, consuelo y paz en medio de la crisis. Isaías lo dice así: “Al de firme propósito guardarás en perfecta paz, porque en ti confía”. (26:3) La vida segura no es la que no tiene problemas. La vida segura es la que está fundada en Dios, atada a Dios.

La centralidad de Dios en medio de nuestro mundo, loco y desordenado, tal y como lo hemos venido viendo en los últimos tiempos, es lo que nos mantiene cuerdas. Es lo que nos da la fortaleza y nos ayuda a no tocar fondo, como muchos hoy, porque sus vidas no están atadas a Dios; sus vidas tienen como fundamento arena movediza, las circunstancias de la vida. Así que vemos la centralidad de Dios; es todo acerca de Él. Este salmo nos lleva una y otra vez a este grande y trascendente y, poderoso, Dios de Pactos.

Quiero que se den cuenta de una cosa en una descripción del salmo, y es, que es una canción. Miren lo que dice una vez más al principio, dice, “Para el director del coro” este salmo debe ser cantado; el coro debía cantarlo. Es un salmo de los hijos de Coré. Recuerdan que los hijos de Coré eran un grupo de cantantes levitas en Israel.

Después tiene esta frase: “compuesto para Alamot”. Leo muchos comentarios acerca de esto, y realmente nadie está seguro exactamente qué significa, pero creen que posiblemente hace referencia a  una dirección musical. La palabra en Hebreo significa “mujeres jóvenes” o “vírgenes”. Algunos comentaristas piensan que probablemente signifique que esta canción debía ser cantada por voces soprano o con instrumentos muy agudos.

Era una canción que debía ser cantada, aún cuando los que la estuvieran cantando estuvieran en medio de mucha agitación y de graves problemas. El punto es, cuando estés en problemas, ¡canta! ¡Canta! Me encanta lo que dice Oswald Sanders acerca de eso. Él dice: “La fe puede cantar su canción en la hora más oscura y de sufrimiento; el dolor y el canto no son incompatibles.”1 Otro escritor dice, “cantemos aún cuando no sintamos el hacerlo, porque de esa forma le damos alas a los pies pesados y cambiamos debilidad en fortaleza.” 2

Así que mientras aprendemos de este salmo y dejamos que el salmo se  internalice en nosotras en los días por venir, déjame animarte a que cantes cuando estés en la tormenta. Incluso antes de experimentar Su liberación, o de imaginar cuándo ocurrirá esa liberación, el cantar expresa tu fe… fe en que las promesas de Dios en este texto son verdaderas.

Dios es el que dice: “Seré exaltado” cuando tu cantas, estás diciendo, “¡Amén! creo que eso es verdad, que Dios será exaltado en medio de mi circunstancia”. Y luego, no cantes solo cuando estés en la tormenta sino canta después que Él te haya rescatado, después que Él haya calmado las olas y la tormenta. Alábalo por Su liberación y por Su ayuda. Deja que tus problemas sean una oportunidad para componer una nueva canción—una canción de tu vida que ministre gracia a otros mientras  diriges a otros  también a cantar.

Dios ha usado este salmo para hacer que mi corazón cante durante estas últimas semanas. Todavía no puedo ver el resultado, es muy probable que lo vea cuando esta serie salga al aire, pero en este preciso momento todavía no veo la liberación. Pero sé que vendrá, y estoy orando para que  la canción que Dios ha querido que cante con la ayuda de este pasaje, se convierta en la canción de tu corazón también, que desde ese lugar en el que estás puedas cantar a otros que están en problemas… La canción de redención y de gloria y exaltación de Dios.

El Salmo 46 ha sido llamado, “el salmo de Martín Lutero”, era uno de sus favoritos. Se ha dicho que en los períodos más difíciles de la reforma, a Lutero en ocasiones le daba temor o ansiedad toda la oposición que enfrentaba. Durante esos momentos iba con su amigo y compañero de trabajo Philipp Melanchthon, y le decía. “Ven Philipp, cantemos el salmo 46.” Y ellos lo cantaban en la versión  de Lutero.

Castillo fuerte es nuestro Dios,

 defensa y buen escudo.


Con su poder nos librará

en todo trance agudo.


Hoy en día conocemos ese himno, está inspirado por el Salmo 46, “Castillo fuerte es nuestro Dios, defensa y buen escudo…” Lutero dijo lo siguiente acerca de este salmo:

“Cantamos este salmo para alabanza de Dios, porque Dios está con nosotros y poderosamente y milagrosamente preserva y defiende Su iglesia y Su Palabra en contra de todas las potestades espirituales fanáticas, contra las puertas del infierno, contra el odio implacable del diablo, y contra todos los asaltos del mundo, de la carne y del pecado.”

Esta canción tiene un coro, tiene un estribillo. Que se repite en los versos 7 y 11; y ¿cuál es esa repetición? El SEÑOR de los ejércitos está con nosotros, nuestro baluarte es el Dios de Jacob.” Repítelo conmigo por favor. (Decirlo en coro)

Jim Warren es un gran amigo de muchos años, él sirvió muchos años en  Radio Moody y se fue con el Señor hace un tiempo. Semanas antes de él partir había hablado con Jim and Jean, cuando estaba en la unidad de cuidados intensivos, con fallo renal y diálisis, fallo cardíaco, y los doctores recién le habían dicho que ya no había mucho más que se pudiera hacer por él.

En esa llamada, recuerdo que Jim me dijo, “Estoy alabando a Dios” Compartimos, oramos. Yo estaba ‘viviendo’ en el Salmo 46 en ese momento, y le dije: Jim ¿te puedo leer un pasaje? Se lo leí a Jim y a Jean por teléfono, le leí el Salmo 46. Lo discutimos, y después Jim me dijo, ¿Te puedo cantar? Y empezó a cantar un viejo corito. No lo conocía, pero reconocí la primera línea, “El Señor está conmigo todo el tiempo”.

El Señor de los ejércitos está con nosotros, el Dios de Jacob es nuestra fortaleza. La canción más grandiosa, más poderosa, puede surgir de los tiempos y de las circunstancias más difíciles de nuestras vidas. Déjame recordarte que cuando estés en medio de una tormenta que te lleve de aquí para allá y que amenaza con abrumarte,  si has encontrado que Él es todo lo que necesitas en medio de la tormenta, podrás cantar aún con más convicción. “Dios es nuestro refugio y nuestra fuerza, una ayuda oportuna en tiempo de necesidad”. ¿Amén? ¡Amén!

Leslie: Nancy Leigh DeMoss nos ha estado enseñando cómo Dios estabiliza nuestro corazón cuando está en un torbellino de emociones. Este mensaje es el primero de la serie titulada, Castillo fuerte es nuestro Dios, basada en el Salmo 46. Este tipo de enseñanza profunda de Nancy usualmente genera algunas conversaciones.

Una mujer nos mandó un correo diciendo:

Mi esposo y yo disfrutamos mucho el escuchar los programas y luego discutirlos en la hora del almuerzo. Hoy decidí visitar su página de AvivaNuestrosCorazones.com. ¡Wow! Quedé impactada al ver la cantidad de recursos que puedo obtener gratis allí y que puedo descargar e imprimir. ¡Gracias!

Te invitamos a entrar a nuestra página por ti misma y ver algunas cosas que te ayudarán a discipular a otras y en tu propio caminar espiritual. Y mientras estás allí, si Dios te mueve a dejar una ofrenda, también puedes hacerlo. Visitado AvivaNuestrosCorazones.com.

También puedes suscribirte para que te llegue a tu correo personal un correo electrónico que contiene el enlace del programa del día. Este correo contiene el título de la serie, del programa, y algunos puntos importantes que Nancy trata en el programa. También contiene un enlace con el título del artículo del blog.

Es muy fácil suscribirse; solo entra a AvivaNuestrosCorazones.com y sigue las instrucciones que encontrarás allí.

Siempre tendremos problemas en nuestras vidas. Nunca podrás escapar de ellos en un mundo caído, pero hay un refugio al que podemos correr en tiempos de necesidad. Aprende cómo responder a los problemas que te amenazan, el lunes, en Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1 Oswald Sanders, The Incomparable Christ, (Chicago: Moody) (in re ).

2 J. H. Jowett.

Castillo Fuerte, Studio Musicians, 25 Favoritos Himnos Internacionales ℗ 1994.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 Por encima de la nube

Miércoles 1 Enero

Por lo cual estoy seguro de que ni la muerte, ni la vida, ni ángeles, ni principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo por venir, ni lo alto, ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada nos podrá separar del amor de Dios, que es en Cristo Jesús Señor nuestro.

Romanos 8:38-39

 Por encima de la nube

http://labuenasemilla.net/20200101

Contra mí, en este mundo,
Si la tempestad en furor
Infla sus olas y ruge,
¿Turbará ella mi corazón?
No, yo no temo:
Jesús está conmigo,
Y su presencia santa
Aleja todo temor.
¿La vida es sombría
Algunas veces a mis ojos?
Tú disipas toda sombra,
¡O Salvador glorioso!
Por encima de la nube
Puedo ver tu esplendor;
Tu mirada me anima,
Me colma de felicidad.
Si siento mi debilidad
En medio del peligro,
¿No estoy sin cesar
En tus brazos, buen pastor?
De tu amor fiel
¿Quién me separará?
Abrigado bajo tu ala,
Nada me asustará.
A. Ladrierre. (traducido del francés)

Génesis 1 – Mateo 1 – Salmo 1 – Proverbios 1:1-6

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Una larga línea de hombres piadosos

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Una larga línea de hombres piadosos

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/44637592

La serie que comenzamos ahora es Las doctrinas de la gracia: en el Antiguo Testamento.

Y lo que vamos a descubrir es que hay una larga línea de hombres piadosos que se extiende por el Antiguo Testamento, pero esa línea continua a través del Nuevo Testamento y ha continuado a través de cada siglo de la historia de la Iglesia hasta el presente.

Es una larga línea de hombres piadosos que han enseñado las doctrinas de la gracia. Y realmente comienza en el Antiguo Testamento. Ese es el punto de partida, con los profetas, con los jueces, con los reyes y los príncipes, los salmistas y los sabios, todos enseñaron las doctrinas de la gracia, hablaron a una voz, no hubo contradicción, no hubo inconsistencia, todos hablaron con gran claridad sobre la doctrina de la Gracia; y cuando llegamos al Nuevo Testamento encontramos exactamente lo mismo, no había una manera diferente en la que Dios aplicaba la Gracia a la vida de las personas como era en el Antiguo Testamento, así también es en el Nuevo Testamento y el mismo Señor Jesucristo fue el principal maestro de las doctrinas de la gracia.

¡Y en los cuatros Evangelios eso nos llega fuerte y claro!, un ciego pudo ver, y un sordo pudo escuchar — si abrimos la Biblia, ¿no?

Y luego cuando envió a sus discípulos, ellos siguieron predicando el mismo mensaje en el libro de Hechos y cuando escribieron las epístolas del Nuevo Testamento hubo una coherencia perfecta con las doctrinas de la gracia.

Y cuando avanzamos por los siglos por la historia de la Iglesia. Obviamente ha habido ciertos desacuerdos, pero quiero decir que en general aquellos hombres que tuvieron el mayor impacto sobre este mundo, aquellos hombres que iniciaron reformas y grandes avivamientos, iniciaron movimientos misioneros, hombres que impactaron continentes con el evangelio de Jesucristo, estos fueron aquellos hombres que expusieron las doctrinas de la Gracia.

Y así ha sido hasta el momento actual, así que, hay una línea, una larga línea de hombres piadosos, no dos líneas, no hubo una línea en el Antiguo Testamento, y ahora una totalmente distinta en el Nuevo Testamento y un estándar de enseñanza distinto en el Nuevo Testamento, ¡no!, es todo igual.

Y la forma en que las personas se salvaban en el Antiguo Testamento es exactamente como se salvan en el Nuevo Testamento, no hay dos evangelios distintos, solo hay un evangelio de Jesucristo que salva y en el Antiguo Testamento la gente se salvaba solo por gracia, solo mediante la fe, solo en Cristo, ¿no?

Y en el Nuevo Testamento es lo mismo, solo por Gracia, solo mediante la fe, solo en Cristo. Ellos miraban al futuro, a la venida de Cristo, así como nosotros miramos al pasado a la primera venida de Cristo, pero en el Antiguo Testamento y en el Nuevo Testamento predicamos a Cristo y a éste Crucificado.

Ahora bien, la manera en que esta obra salvadora de Jesucristo se aplica a la vida de los pecadores también es exactamente la misma desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento, hay una perfecta continuidad desde el Antiguo al Nuevo Testamento respecto a las doctrinas de la gracia que ahora se extiende por toda la historia de la Iglesia.

Ahora, cuando decimos las doctrinas de la gracia, ¿a qué nos referimos? Bueno, para decirlo de manera breve, lo podemos expresar en estas palabras, eso será muy simple, cuando decimos doctrinas de la gracia: Dios salva a los pecadores, Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo, trabajan conjuntamente para ser un Salvador. Dios el Padre es un Salvador, Dios el Hijo es un Salvador, Dios el Espíritu Santo es un Salvador, es por eso que cuando bautizamos lo hacemos en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. No bautizamos solo en el nombre del Padre, y no bautizamos solo en el nombre del Hijo, ni en el nombre del Espíritu Santo, Cristo nos ha mandado en la Gran Comisión, Bautizamos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo ¿por qué?, porque las tres personas de la Trinidad son un Salvador, trabajan con una unidad perfecta de propósito y economía para salvar a los mismos pecadores.

Ahora bien, las doctrinas de la gracia se enseñan en la Biblia de tapa a tapa, desde el índice hasta los mapas, las doctrinas de la gracia se encuentran a través de toda la Biblia. Cuando decimos Las doctrinas de la gracia, estas doctrinas son cinco declaraciones de verdad. Cinco declaraciones teológicas doctrinales de verdad, respecto a la forma en que Dios salva a los pecadores, y todas están unidas. Son como cinco eslabones de una cadena, y están inseparablemente conectados, y si se rompe uno de estos eslabones, se rompe toda la cadena.

Así que, en ese sentido, una persona o acepta las cinco o rechaza las cinco, porque todas están unidas, y estas cinco doctrinas de la gracia son: Corrupción Radical, Elección Soberana, Expiación Definida, Llamamiento Eficaz y Gracia Preservadora. Quizás las conozcan con otros títulos usando el acróstico T.U.L.I.P. en inglés, Depravación Total, Elección Incondicional, Expiación Limitada, Gracia Irresistible y Perseverancia de los santos.

Estas son las cinco doctrinas de la gracia, y no fueron acuñadas en la Reforma, no fueron descubiertas en Ginebra o Wittenberg. De hecho, ni siquiera fueron descubiertas en África del Norte durante el tiempo de los padres de la Iglesia, de hecho, son más antiguas de lo que se enseñó en Galilea y Jerusalén, se remontan hasta el comienzo mismo del tiempo, se remontan al huerto del Edén, se remontan al tiempo de la Creación, se remontan hasta el comienzo mismo del Antiguo Testamento.

Y las doctrinas de la gracia se enseñan a través de toda la Escritura, simplemente fueron proclamadas por los padres de la Iglesia, y declaradas por los reformadores, así como por los puritanos y los del Gran Avivamiento, pero no se originaron con ellos, ellos eran solo los mensajeros, ellos solo eran porta voces que proclamaron esas verdades, pero están arraigadas y cimentadas en la Escritura. Son enseñanzas Bíblicas, son Verdades de Dios.

Ahora bien, al recorrer estas cinco doctrinas de la gracia lo que descubrimos es que la primera trata acerca del hombre y las otras cuatro tratan acerca de Dios, la primera, Depravación radical, comienza con el estado del hombre en el pecado, y luego cada uno de los siguientes encabezados, tratan acerca de Dios el Padre, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo, y luego los tres juntos preservando a los salvados. Vamos a volver a esto muchas veces.

Como dije, la declaración más sucinta de las doctrinas de la gracia, es Dios salva a los pecadores. Dios el Padre, Dios el Hijo y Dios el Espíritu Santo, los tres actúan juntos en unidad perfecta.

¡Dios salva! La palabra salva significa ser librado de la destrucción, significa ser rescatado de la ruina, la Biblia enseña que todos pecaron, y están destituido de la Gloria de Dios y la paga del pecado es muerte, y la Biblia enseña que toda la humanidad está bajo la ira de Dios. Romanos 1 versículo 18, la ira de Dios viene revelándose desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los seres humanos, hombre y mujeres necesitan ser salvados, esa es una palabra bíblica, y significa como ya he dicho, ser librados de la ira venidera, ser rescatados del juicio final y el infierno eterno.

Ahora, las doctrinas de la gracia, enseñan que Dios no solo hace la salvación meramente posible, no es una salvación hipotética que ahora depende del hombre si la acepta o la rechaza que algunos a quienes el Hijo querría haber salvado nunca terminan siendo salvos, ¡no! En las doctrinas de la gracia Dios salva. ¡Realmente salva! Y en la cruz Jesús efectivamente salvó a los pecadores. No puso al mundo meramente en una posición salvable, no nos hizo meramente reconciliables, Él efectivamente nos reconcilió a través de la Sangre de su Cruz, Él no propició meramente en potencia la ira de Dios, Él realmente aplacó la santa venganza de Dios a favor de pecadores que merecían el infierno, hubo una transacción real de carácter definitivo que aconteció en la Cruz del calvario.

Esto es de importancia crucial, Dios el espíritu Santo lo ilumina en el corazón a través de una convicción y atracción, y a través del milagro de la regeneración, así que cuando decimos que Dios salva a los pecadores, queremos decir que realmente salva a los pecadores, y ese es el lenguaje tanto del Antiguo como del Nuevo Testamento. Hubo una salvación poderosa y triunfante de los pecadores en la cruz del calvario.

¡Dios salva a los pecadores! Pecadores que están en rebelión contra Dios, ya sea que hayan crecido fuera de la Iglesia, dentro de la Iglesia, ¡no importa!, pecadores fuera del Reino de Dios, pecadores muertos en delitos y pecados, pecadores incapaces de liberarse o de salvarse a sí mismo, pecadores incapaces de merecer la gracia de Dios y la salvación que Él ofrece, pecadores total y absolutamente dependientes de la obra de la Gracia en sus vidas. Y las doctrinas de la gracia expone esto en los colores más vívidos y en la presentación más grandiosa.

Las doctrinas de la gracia comienzan en la eternidad pasada, las doctrinas de la gracia se consuman en la eternidad futura, las doctrinas de la gracia se extienden desde antes de la fundación del mundo, a lo largo de todo el tiempo y luego a través de toda la eternidad futura, a los que antes conoció los predestinó, y a los que predestinó los llamó, y a los que llamó los justificó, y a los que justificó los glorificó. Sé que eso se enseña en el Nuevo Testamento, pero también está arraigado en el Antiguo Testamento.

Estas doctrinas de la gracia son doxológicas, promueven nuestra adoración a Dios a medida que entendemos esas doctrinas de la gracia, tenemos muchas cosas, razones para dar alabanza y honra a Dios que la que tendríamos si solo conociéramos parte de la historia de nuestra salvación.

Las doctrinas de la gracia son exhaustivas, las doctrinas de la gracia se convierten en una plena revelación de Dios hacia nosotros de lo que Él ha hecho para traer Su Gracia a nuestras vidas.

Y cuando vemos esto, y cuando lo entendemos, en las doctrinas de la gracia, nos deja con la boca abierta, nos deja de rodillas, nos enciende el corazón. Creo que realmente es el paradigma final por el cual vemos correctamente nuestra salvación.

No lograr ver las doctrinas de la gracia es tener un entendimiento nublado de cómo es que llegamos a estar en el Reino de Dios, pero entender las doctrinas de la gracia es ver con una visión 20/20 los propósitos salvíficos de Dios. Así que allí es hacia donde nos dirigimos y esto es lo que vamos a ver en estas doctrinas de la gracia. Ellas exaltan a Dios, glorifican a Cristo, aplastan el orgullo, dan vida, producen gozo, humillan el alma, edifican la fe, promueven el evangelismo, motivan las misiones, ¿captaron eso?, ¡ja!

¿Puede ser cierto todo eso, con solo estas cinco doctrinas de la gracia? La respuesta es sí, realmente amén, es cierto, y mientras más profundizamos en esto, y mientras más descubrimos las doctrinas de la gracia, hayamos aún mayores bellezas de verdad en la Palabra de Dios que hacen que nuestro corazón se eleve a las alturas del cielo, nos dejan anonadados y realmente son transformadoras, cuando uno llega a ver las doctrinas de la gracia, realmente es como si uno fuera salvado de nuevo, es realmente todo un nuevo comienzo del entendimiento —cómo es que nací en el Reino de Dios.

James Montgomery Boice solía hablar de un balancín en un parque de juegos, un sube y baja, y niños jugando en el parque, y él hacía la observación de que cuando un extremo sube, el otro baja automáticamente, y luego cuando el extremo de abajo sube el que está arriba baja, nunca se puede tener ambos extremos arriba al mismo tiempo, y él dice que esa es la forma en que la doctrinas de la gracia nos permiten ver quién es Dios y quién somos nosotros, porque las doctrinas de la gracia ponen a Dios en alto y a nosotros en una posición muy humilde, y cualquier otra forma de comprender la salvación tiene todas las cosas al revés, tiene al hombre en una posición superior y a Dios en una posición dependiente, eso está mal, son las doctrinas de la gracia las que sitúan a Dios donde le corresponde.

Dios el Padres, Dios el Hijo, Dios el Espíritu Santo desde toda la eternidad pasada y dentro del tiempo, y a través de toda las era por venir, como nuestro salvador y nos sitúa a los hombres donde nos corresponde, de rodillas mirando hacia abajo con un corazón agradecido, totalmente dependientes de Dios y su obra de salvación en nuestras vidas y cuando llegamos a descubrir estas doctrinas de la gracia, cómo construyen nuestra fe, vemos que Dios está actuando en el mundo que Dios ha estado actuando en nuestra vida y lo sigue haciendo.

Vivimos en un momento muy desafiante, de la historia humana, ¿no es así? Pareciera que el mundo entero está a punto de deshilarse como un suéter viejo, pareciera que todo está a punto de hacerse humo, ¿no es reconfortante para ti, para mí, saber que cada uno de los elegidos de Dios será salvo, y que Cristo va a edificar a su iglesia, y que las puertas del hades no prevalecerán contra ella?

Que Satanás ruja y aceche, que traiga el asalto que quiera contra el evangelio y contra la Iglesia, pero Dios es más grande y Dios va a llamar de este mundo de oscuridad a cada uno de aquellos que Él escogió por y para sí mismo desde antes de la fundación del mundo, a cada uno de los que dio a su Hijo en la eternidad pasada, para que fuera su regalo de amor y lo comisionó para que viniera a este mundo y pusiera su vida como el buen pastor por las ovejas.

Todos aquellos por quienes Cristo murió serán llevados a una relación salvadora con Dios por medio de Jesucristo, ninguno se quedará atrás y Dios el Espíritu Santo ha salido al mundo entero, Él es omnipresente y omnipotente, Él traerá convicción de pecado y llamará, y atraerá irresistiblemente, y hará nacer soberanamente en el Reino de Dios a cada uno de aquellos por quienes Cristo murió, a cada uno de los que el Padre escogió antes del comienzo del tiempo.

¡Qué gran confianza nos da esto! Esto debería animarnos a salir al mundo y compartir nuestra fe en Jesucristo, apoyar misioneros, sustentar ministerios que están difundiendo la Palabra de Dios, sabiendo que Dios mismo garantiza el éxito de su Evangelio, Cristo no habrá muerto en vano, cada gota de sangre derramada por Cristo en la Cruz va a cumplir el propósito y el plan eterno de Dios.

Así que, mientras estudiamos las doctrinas de la gracia… no, no se trata de simplemente de subir a una torre de marfil y tener una discusión filosófica acerca de ciertas visiones del mundo, ¡no! Este es el punto decisivo, esta es la realidad de la verdad que se lleva a cabo en el mundo respecto a lo más importante, ¡lo más importante! ¡El evangelio de Jesucristo! Y el evangelio es el poder de Dios para Salvación y realizará su obra en el corazón de cada uno de aquellos por quienes murió Cristo.

Así que, aquí es donde comenzamos nuestro estudio, y no sé qué otra cosa podríamos mirar que fuera más estimulante que lo que estamos viendo en esta serie. Así que yo oro y confío en que Dios guardará, y guiará a través de esta serie, y que Él iluminará estas verdades en vuestros corazones y las avivará en mi corazón.

Esta es un ancla para nuestra alma, Dios salva a los pecadores, por lo tanto, toda la gloria no es para el pecador, sino para el Dios que es el salvador de los pecadores, y es por eso que se necesitará toda la eternidad, a través de todas las edades venideras ante el trono de la Gracia para cantar nuestras alabanzas a este Dios: Padre, Hijo y Espíritu Santo, que nos ha rescatado de la ira que merecíamos justamente. Soli Deo Gloria, solo para la Gloria de Dios.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

27/27 – La segunda venida de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

27/27 – La segunda venida de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/reflexionando-sobre-la-cruz/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss te recuerda que por siglos  la esperanza  del regreso de Cristo ha animado a los creyentes, esto debe alentarte.

Nancy Leigh DeMoss: Es esta  esperanza la que los ha animado en tiempos oscuros.  La que los ha sostenido en temporadas de sufrimiento y opresión.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy: Pues bien, hoy llegamos al cierre de nuestra serie El Cristo incomparable, y qué travesía ha sido esta serie para muchas de nosotras. Sé que durante los seis meses que nos ha tomado grabar la serie—incluyendo las horas y semanas de estudio y preparación para mí—han sido de tanto gozo, aliento y  estímulo. Me he sentido emocionada por  el impacto que la serie ha tenido en la vida de las personas, así como, la respuesta que hemos recibido de parte de nuestras oyentes.

Permíteme compartir algunos de los comentarios que hemos recibido recientemente.  Estoy segura  que te animaran. Recibí un correo electrónico de una joven de nuestro equipo de trabajo en Aviva Nuestros Corazones que me dijo:

«La serie El Cristo incomparable ha sido tan enriquecedora y convincente; me ha ministrado de tal manera que me he enamorado de Cristo al aprender cosas sobre las cuales honestamente ni siquiera había pensado. Me asombro continuamente de que Él en Su grandeza y perfección me permite ser llamada Su hija. Asombroso este amor, ¿cómo puede ser?”

Otra señora que nos escribió recientemente dijo: «Escuchaba a Nancy en la noche oré y acepté a Cristo en mi corazón».  A lo largo de esta serie estuvimos orando para  que aquellas que no tenían una relación personal con Cristo llegaran a tener fe  y arrepentimiento genuino. Creo que hay más personas, a las que incluso hoy o tal vez esta semana Dios quiera salvar a través de este libro, “El Cristo incomparable”.

Otra mujer comentó: «Ahora más que nunca mi corazón clama ‘Creo en ti Jesús'». Me encantó esto, y espero que tu corazón esté gritando de igual manera. Ayer recibí otra nota —y no la leí hasta tarde en la anoche —de una persona de otro estado que decía:

«¡Este enfoque en Cristo ha sido como beber agua pura y limpia del manantial —ha refrescado completamente toda la existencia de esta mujer! ¡Cuarenta días de enseñanzas sobre Jesús no son suficientes! ¡Necesitamos cuarenta semanas! ¡Y luego más!”

Deseo animarte a que nos escribas y nos cuentes lo que esta serie ha significado para ti. Puedes dirigirte a5 Comentarios y subir tu comentario al blog que se encuentra allí. Puedes enviarnos un correo electrónico a través de nuestra página. Puedes publicarlo en nuestra página de Facebook. Tan solo déjanos saber cómo te ha ministrado, pues sé que esto a su vez ministrará a nuestro equipo.

Si te perdiste  algunas de las sesiones o deseas compartir esta serie completa de fundamento doctrinal sobre ¿quién es Jesús? y ¿por qué vino? Está disponible en nuestra página de internet www.AvivaNuestrosCorazones.com. Si no pudiste escucharla completamente, quizás desees guardarla para la próxima temporada de Cuaresma.   O usarla como una ruta que te guiará  a través de la vida de Cristo.

Así que hemos visto el transcurso de la vida de Cristo y Su ministerio.

  • Comenzamos con su preexistencia eterna —lo que hacía antes de venir al mundo como hombre.
  • Vimos Su encarnación —como Se humilló a Si mismo y tomó forma de hombre.
  • Vimos Su niñez, Su juventud y adultez temprana.
  • Pasamos con Él por el bautismo y por la tentación en el desierto.
  • Consideramos Su deidad y Su humanidad, Su ministerio de enseñanza y Su transfiguración.
  • Vimos Su humildad y Su serenidad —que por cierto fue una de las cosas que más me impresionó. La serenidad de Cristo —esta es una palabra que casi no conozco. Quiero saber más acerca de ella y la veo en Cristo.
  • Vimos Su vida de oración.  Le vimos clamar al Padre en Getsemaní.
  • Pasamos varios días hablando acerca de Su juicio, Su obra expiatoria en la cruz, las siete palabras de Cristo en la cruz, y todo lo que nos dicen sobre el ministerio de redención.
  • Esta semana hemos estado viendo Su resurrección, los 40 días de ministerio después de Su resurrección, Su ascensión, y Su ministerio sacerdotal en los cielos a nuestro favor.

Así que nuestro retrato del Cristo incomparable está casi completo.  Pero no del todo.

Existe un aspecto importante de este Salvador incomparable que todavía no hemos tocado. Es la piedra angular, el punto culminante de la vida y el ministerio de Jesús. Al hablar de Cristo, celebramos no tan solo Su vida pasada, sus sufrimientos y triunfos, no tan solo su ministerio presente —aun con lo maravilloso que es —sino que por fe, anticipamos con ansias y celebramos el punto hacia el cual avanza toda la historia. Se nos informa que debemos anticipar y esperar la promesa hecha por los ángeles a los discípulos de Jesús que acababan de verle ascender al Padre en una nube.  ¿Recuerdan cuál fue esa promesa?

En Hechos  capítulo 1 leemos:  

Y estando mirando fijamente al cielo mientras Él ascendía, aconteció que se presentaron junto a ellos dos varones en vestiduras blancas, que les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Aquí está la promesa: Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo (Hechos 1:10-11).

El regreso de Cristo.  Él se fue y ascendió a los cielos, pero regresará.  Esta venida de Cristo es el clímax y la consumación de los tiempos.  Es un evento que se menciona más de 300 veces en 210 capítulos del Nuevo Testamento. El retorno de Cristo siempre ha sido la gran esperanza y la gran añoranza de Sus seguidores. Es esta esperanza la que los ha animado en los tiempos difíciles.  La que los ha sostenido en temporadas de sufrimiento y opresión.

Ahora bien, hay muchas cosas que las Escrituras no nos dicen acerca  de la segunda venida; no nos suministra muchos detalles. De manera que esto ha dado pie a muchas especulaciones y debates —quizás gran parte de ellas innecesarias. Pero sabemos lo suficiente por la Palabra de Dios  para que nuestros corazones se sientan seguros y que nos motivemos a estar preparadas para Su regreso.

Ante todo sabemos que Él regresará.  No hay incertidumbre acerca de eso. Sabemos que así como Su partida fue literal, visible y física, de igual manera será su regreso desde el cielo a la tierra; también será literal, visible y corporal. ¿No fue esto lo que dijo el ángel? «Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, vendrá de la misma manera, tal como le habéis visto ir al cielo».   Apocalipsis  capítulo 1 versículo 7 dice  «todo ojo le verá, aun los que le traspasaron»   El regreso de Cristo a esta tierra será físico, literal y corporal.

Por las Escrituras conocemos que Su venida será repentina —como un relámpago, dijo Jesús en Mateo capítulo 24 versículo 27. Sabemos que será inesperada.  Lo leemos en 2 Pedro 3:4 y Mateo 24:44. Sabemos que cuando Él regrese será en gloria y poder. En múltiples versículos de las Escrituras se habla de ello. Vamos a echarle un vistazo a eso en un segundo.

Les invito a buscar en sus Biblias un pasaje maravilloso  sobre la segunda venida de Cristo que es clave, es 2da a los Tesalonicenses capítulo 1. Pudiéramos ir a muchos lugares, pero este era el pasaje que estaba en mi corazón mientras consideraba como compartir esta sesión sobre la segunda venida de Cristo. En realidad voy a leer el capítulo completo  —no es un capítulo largo —y haré algunas observaciones. Por supuesto Pablo le está escribiendo a la iglesia en Tesalónica poco tiempo después de que Jesús ascendió  al cielo.

Él dice, comenzando en el versículo 3,

Siempre tenemos que dar gracias a Dios por vosotros, hermanos, como es justo, porque vuestra fe aumenta grandemente, y el amor de cada uno de vosotros hacia los demás abunda más y más; de manera que nosotros mismos hablamos con orgullo de vosotros entre las iglesias de Dios, por vuestra perseverancia y fe en medio de todas las persecuciones y aflicciones que soportáis.

Pudiéramos hacer una sesión completa acerca de este párrafo. Encontramos características increíbles y evidencias de que este pueblo verdaderamente era el cuerpo de Cristo, de que ellos pertenecían a Cristo.  Tenían una fe que estaba creciendo abundantemente. Tenían un amor creciente el uno por el otro. No permanecían estáticos en su fe. Estaban creciendo espiritualmente, estaban madurando espiritualmente. Y Pablo dijo que tenían una fe firme en medio de sus persecuciones y aflicciones. Ellos estaban sufriendo por su fe, pero estaban perseverando.  Estas eran las evidencias de que pertenecían a Cristo.

Ahora, a ese grupo de creyentes, a esa iglesia, y a todas iglesias verdaderas de Cristo, a todos aquellos verdaderos creyentes, en el próximo párrafo Pablo les introduce el concepto de la segunda venida de Cristo. Estás aquí.  Estás creciendo en gracia y amor.  Estás perseverando.  Estás pasando por aflicción.  Pero ¿qué te puede mantener fiel cuando las cosas se ponen difíciles? ¿Qué te puede hacer madurar cuando solo deseas tomarlo a la ligera y sin esfuerzo en el avance espiritual?

¿Soy yo la única en este lugar que tiene este sentimiento? Como de: «Oh estoy cansada de la santificación.  ¡Es muy difícil!»  No recomiendo esta actitud. Pero ¿Qué es lo que nos ayuda a seguir adelante en Cristo, creciendo y perseverando en los tiempos difíciles? Es la promesa de la segunda venida de Cristo.

Esto es lo que dice Pablo al principio del versículo 5 de 2da a  Tesalonicenses  capítulo1.

Esta es una señal evidente del justo juicio de Dios, para que seáis considerados dignos del reino de Dios, por el cual en verdad estáis sufriendo. Porque después de todo, es justo delante de Dios retribuir con aflicción a los que os afligen,  y daros alivio a vosotros que sois afligidos, y también a nosotros, cuando el Señor Jesús sea revelado desde el cielo con sus poderosos ángeles en llama de fuego, dando retribución a los que no conocen a Dios, y a los que no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesús.  

Estos sufrirán el castigo de eterna destrucción, excluidos de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,  cuando Él venga para ser glorificado en sus santos en aquel día  y para ser admirado entre todos los que han creído; porque nuestro testimonio ha sido creído por vosotros.

Permíteme desglosar esto de una manera más simple. En el pasaje que acabo de leer, los versículos del 5-10, ¿pueden ver dos categorías de personas? ¿No es así? Primero están aquellos que no obedecen el Evangelio de nuestro Señor Jesús. Esa es una categoría. Aquellos que no se han arrepentido de sus pecados. Esa es una categoría.  La otra categoría es aquella a la que Pablo se refiere como Sus santos, aquellos que han sido santificados por Cristo, aquellos que han creído en Cristo. Aquellos que no obedecen el Evangelio y aquellos que son santos porque han creído.  Estas son las dos categorías de personas.

Vemos que hay dos resultados muy diferentes en cuanto a la venida de Cristo, dependiendo de a qué grupo perteneces. Déjame decirte que formas parte de uno de estos dos grupos.  Estás en uno o en el otro. El hecho de que seas un miembro de la iglesia no significa que pertenezcas al grupo de los santos que han creído en Cristo. Solo aquellos que han creído en Cristo son santos, esos que se han arrepentido de sus pecados y han puesto su fe en Cristo.  Si no has creído, entonces estás en la categoría de esos que han rechazado obedecer el Evangelio de Dios.

¿Cuáles son los dos  resultados diferentes? Para aquellos que están en la primera categoría que son no creyentes —aquellos que no han obedecido el Evangelio de nuestro Señor Jesús —este pasaje dice que ellos experimentarán la venganza  terrible, y la espantosa ira de Dios. Sufrirán el «castigo de la destrucción eterna, separados de la presencia del Señor y de la Gloria de Su poder.»

Hoy en día algunos círculos evangélicos cuestionarían esto diciendo que la destrucción y el castigo no  son eternos.  Este es uno de los pasajes que lo afirman más claramente, si el castigo es eterno, no termina nunca, un castigo y una destrucción interminable, lejos de la presencia del Señor y de la Gloria de Su poder. Aquellos que se encuentran en esa categoría, dice Pablo, que serán condenados con aflicción debido a la manera en que han afligido al pueblo de Dios.  Así que este es uno de los resultados de la segunda venida de Cristo.

Pensamos en la segunda venida de Cristo como algo glorioso y maravilloso. Y lo es, pero solo para los creyentes, solo para Sus santos.  Para aquellos que no han creído en el Evangelio de Dios, la segunda venida es algo a lo que se le debe tener pavor, algo a lo que se le debe de temer.   Pienso en ese antiguo himno: ¿En ese día, hacia donde huirás pecador? No habrá lugar donde esconderse, no habrá lugar donde correr. Solo condenación, maldición eterna y destrucción.

Pero qué diferente es el resultado para los que pertenecen a la segunda categoría, para aquellos  que son Sus santos que han creído en Cristo.  Dice que cuando Cristo regrese, Él será glorificado en Sus santos.  Él será admirado por  ellos. A esos santos se les concederá alivio por todas la aflicciones que han sufrido.

Existen aquellos que ahora afligen a los demás. Su pago llegará algún día.  Existen aquellos que ahora están afligidos. Su alivio llegará algún día. Puedes obtener tu alivio ahora o más tarde.  Para aquellos que ahora sufren por su fe en Cristo, Pablo dice que cuando Jesús  regrese, les concederá  alivio a aquellos que están sufriendo.

De manera que el cierra este capítulo diciendo:

Con este fin (a la luz de lo que hemos dicho) también nosotros oramos siempre por vosotros, para que nuestro Dios os considere dignos de vuestro llamamiento y cumpla todo deseo de bondad y la obra de fe, con poder, a fin de que (este es el fin último) el nombre de nuestro Señor Jesús sea glorificado en vosotros, y vosotros en Él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

Uno de los pasajes bíblicos más claros respecto a que la venida de Cristo trae tanto juicio como salvación, ira y rescate de la ira, ira para aquellos que no han obedecido el Evangelio.  Si me estás escuchando hoy y nunca has obedecido el Evangelio, arrepiéntete.  Las Escrituras nos ordenan arrepentirnos y creer en el Evangelio, en que Cristo murió por ti y resucitó para que fueras justificada, para que cuando regrese, puedas experimentar alivio, gozo, la plenitud de la vida eternal y la bendición eterna en Su presencia.

Así que la segunda venida de Cristo será en muchos aspectos muy diferente a Su primera venida.  Mientras meditaba en ello el otro día, hice una lista de algunas de las comparaciones y diferencias entre la primera venida de Cristo, Su primera venida —la cual vimos en sesiones anteriores —y Su segunda venida.

  • La primera vez que Él vino, vino como un niño, que nació en un espacio y tiempo determinado, pequeño y débil.
  • Pero Él regresará como El Rey eterno, grande en fuerza y gloria.   
  • Cuando vino la primera vez, Su gloria fue cubierta y oculta de los ojos humanos.
  • Cuando Él venga la segunda vez, Su gloria brillará intensamente.
  • Su primera venida fue oscura. Fueron testigos de ella solo unos pocos pastores.  Pocos reconocieron quién era Él.
  • En Su segunda venida, todo ojo le verá a Él, todos conocerán quién es Él.
  • Vino primero como el Cordero de Dios.
  • Cuando Él vuelva lo hará como el León de la tribu de Judá.
  • En Su primera venida Él fue juzgado y condenado a morir por hombres pecadores.
  • Pero regresará como el Juez, para impartir justicia y juicio sobre todos aquellos que han rechazado arrepentirse de sus pecados.
  • La primera vez Él vino a esta tierra como Varón de Dolores.
  • Cuando Él regrese lo hará como el Dios Todopoderoso.
  • En Su primer adviento Él cabalgó hacia Jerusalén en un pollino de asno.
  • Cuando Él regrese cabalgará en un caballo blanco.
  • Cuando Él vino la primera vez, solo algunos se postraron ante Él para rendirle homenaje.
  • Cuando Él regrese toda rodilla se doblará y toda lengua confesará que Jesucristo es el Señor.
  • La primera vez Él vino a la tierra a morir.
  • La segunda vez Él viene a la tierra a reinar.
  • La primera vez Él vino como un humilde siervo.
  • La segunda vez Él vendrá como el comandante en jefe de los ejércitos celestiales.
  • La primera vez Él lavó los pies de Sus discípulos.
  • Cuando Él regrese todos Sus enemigos serán estrado de Sus pies.
  • La primera vez que vino Él  usó una corona de espinas.
  • Cuando Él regrese será coronado con muchas coronas, el Rey se sentará en Su trono.
  • Él vino la primera vez a establecer la paz entre Dios y el hombre.
  • Cuando el vuelva será para hacerle la guerra a aquellos que se han rebelado contra Él.
  • La primera vez vino como nuestro Salvador sufriente.
  • Él regresará  a reinar como nuestro Señor soberano.

Así que a la luz  de la promesa de Su segunda venida, las Escrituras nos dicen varias cosas. Nos dicen que debemos «amar Su venida» y añorarla (2 Timoteo 4:8). Esto significa que no debemos echar raíces profundas aquí en la tierra. Debemos mantener nuestros corazones desligados de este mundo y apegados al cielo.

Nos dice que debemos estar alertas, vigilantes y esperando Su retorno, dándonos cuenta que puede ser en cualquier momento (ver 2 Pedro 3:12-13). Debemos vivir vidas santas a la luz de la promesa de Su regreso (ver 1 Juan 3:3). Y además debemos servir y proclamar a Cristo  de manera celosa y fiel; proclamarlo  a los demás hasta que Él regrese, hasta que Él vuelva. (Ver Lucas 12:43).

Este no es solo un tiempo de espera.  No es un tiempo en suspenso.  Las Escrituras dicen que es un tiempo de anticipar con ansias, con prisa y anhelando, el día de Su venida —preparándonos a nosotros mismos y a los demás para ese gran día.

Cuando el general Douglas MacArthur fue obligado a dejar las Filipinas al inicio de la 2da Guerra Mundial para escapar de la ofensiva japonesa, el dio un corto discurso que terminó con la frase por la cual se hizo famoso: «Regresaré».

Más de dos años después, el 20 de octubre de 1944, el general MacArthur cumplió su promesa. Regreso victorioso a las Filipinas. Momentos después de desembarcar en Playa Roja, le habló con gran emoción al pueblo Filipino.

General Douglas MacArthur: Pueblo Filipino, he regresado.  Por la gracia del Dios todopoderoso nuestras fuerzas están de nuevo en pie en tierra filipina —una tierra consagrada con la sangre de nuestros dos pueblos.  Hemos vuelto, con dedicación, compromiso y con la tarea de destruir cualquier vestigio del control enemigo sobre su  pueblo… La hora de su redención ha llegado.

Nancy: Pues, hace 2000 años, el Señor Jesucristo, el gran general de nuestra fe, dejó este mundo en medio de una muy reñida batalla.  Cuando se fue Él hizo una promesa: «Regresaré».  Año tras año, generación tras generación de sus seguidores, se han aferrado a esa promesa, aun cuando parecía que el enemigo estaba ganando terreno.

Pero un día el cumplirá Su promesa,  Así como dice la Escritura: «cobren ánimo y levanten la cabeza, porque se acerca su redención. (Lucas 21:28 NVI) Y ese día, la trompeta de Dios sonará, el hombre del caballo blanco aparecerá desde los cielos.  Y una vez más sus pies  se posaran sobre esta tierra. Destruirá de una vez y para siempre todo vestigio del control del enemigo sobre Su pueblo.  Y reinará por siempre y para siempre. Amén.

Leslie: Jesús regresará a esta tierra de nuevo.  Este es un mensaje de la serie, El Cristo incomparable.  Ha sido un estudio profundo y lleno de significado, que nos muestra quién es Jesús y lo que ha hecho por nosotras.

Hemos podido realizar este profundo estudio de Jesús gracias a las generosas ofrendas de nuestras oyentes.  Si aprecias la enseñanza que escuchas en Aviva Nuestros Corazones, ¿ofrendarías hoy para  apoyar el ministerio?

El número es 1-800-569-5959, o haz tu donativo en línea en AvivaNuestrosCorazones.com.

Una relación de intimidad. ¿Describe esto tu relación con Dios? Cada día nos acercamos más a Dios o nos alejamos más de Él.  Nancy te ayudará a perseguir la cercanía en la relación más importante de tu vida, el próximo lunes en Aviva Nuestros Corazones. Ahora Nancy regresa con nosotras para orar.

Nancy: Señor,  te damos gracias y te adoramos.  Tú eres el Cristo incomparable.  No hay nadie como Tú.  Gracias por estas semanas  en que hemos meditado en Ti; hemos reflexionado en Ti; hemos explorado los misterios inescrutables de quien Tú eres, de Tu grandeza, de Tu obra de redención a nuestro favor. Oh Señor, tan solo hemos tocado la superficie.  No hemos podido hacer justicia en cuanto a Tu grandeza.

Te agradecemos por haber tocado nuestros corazones y por haberte manifestado a nosotras. Nos has dejado con la esperanza y la gran promesa de Tu regreso. Haz que podamos seguir conociéndote y permite que otros Te conozcan a través de nosotros; que el mundo pueda ver, conocer,  adorar  y creer que verdaderamente Tú eres el Cristo incomparable.  Oramos en Tu santo Nombre. Amén.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Cristo Viene, Nimsy López, ¡A Propósito! ℗ 2012 Nimsy López.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

En presencia de Dios estaremos.

Martes 31 Diciembre

(Jesús dijo:) Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.

Mateo 28:20

Señor, el mañana es tuyo

No es nuestro el mañana,
Señor, el mañana tuyo es.
Esperando en ti que nos amas
Andaremos por la fe.
En la debilidad hallamos tu fuerza,
En el mayor peligro tu ayuda,
Estas son tus promesas,
Tú, siempre fiel, no mudas.
No es nuestro el mañana,
Es Dios quien lo preparó.
Y en su bondad soberana,
Mi camino él abrió.
En su ternura confiando,
Guiado por su voz de amor,
Sí, paso a paso, dando
Hacia el hogar de esplendor.

No es nuestro el mañana,

Todo aquí tan frágil es,

Inmutable Cristo, que nos amas,

Siempre dices: “No te dejaré”.

En la morada paterna,

Bienaventurados seremos,

Por siempre lejos de la tierra,

En presencia de Dios estaremos.

Ha transcurrido un año más de nuestra vida. Un año más de gracia. El Evangelio, la Buena Nueva de la salvación en Cristo, pudo ser anunciado a muchas personas. ¿Y por cuánto tiempo lo será aún? El Señor pronto vendrá por los suyos y resucitará a los muertos que le pertenecen. “La noche viene, cuando nadie puede trabajar” (Juan 9:4).

¿Está usted preparado para recibir a Cristo como Señor y Salvador? Hoy todavía puede aprovechar este día, el último del año, para volverse a Jesús, quien dijo: “Yo soy la luz del mundo” (Juan 8:12).

Malaquías 3-4 – Apocalipsis 22 – Salmo 150 – Proverbios 31:25-31

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

 La iniciativa divina

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

 La iniciativa divina

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/40725166

En esta sesión, quiero ir más allá y ver lo que en teología llamamos: la iniciativa divina, refiriéndonos a ese primer paso de la salvación que se lleva a cabo en nuestras vidas de forma unilateral y exclusiva por el poder de Dios.

Y vemos esto en el pasaje de Efesios 2, del cual he hecho referencias ocasionales y me gustaría dedicarle un poco más de tiempo ahora. Si pueden, veamos el capítulo dos de Efesios donde Pablo dice: “estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.

Lo que encontramos en este pasaje son términos descriptivos del carácter radical de la caída del ser humano. Hemos hablado ya sobre la incapacidad moral. Hemos evitado el uso del lenguaje calvinista, el cual describe la situación del hombre como la de “depravación total”, un término que ha llegado a ser muy, muy controversial en círculos cristianos y es parte del famoso acróstico que usan los calvinistas para delinear los conocidos: cinco puntos del calvinismo –TULIP.

T-U-L-I-P (siglas en inglés) “T” por “Depravación Total”, “U” por “Elección incondicional”, “L” por Expiación limitada”, “I” por “Gracia irresistible y “P” por perseverancia de los santos”.

Pero generalmente no se llega más allá de la “T” antes de que la controversia estalle.

Esta es una de esas ocasiones donde los acrósticos, que son pequeñas ayuda-memoria que funcionan como asistentes para recordar, a veces causan más daño que ayuda, ya que “depravación total” es un término muy confuso.

La gente confunde “depravación total” con lo que llamaríamos “depravación absoluta”; es decir, que el hombre es tan malo como le es posible ser. No conozco a nadie que crea eso. Sin importar cuán pecadores somos, siempre podemos pensar que nosotros cometeríamos pecados mucho peores de los que cometemos, y pecar más de lo que, de hecho, pecamos.

Entonces, ninguno de nosotros es absolutamente depravado. El término “depravación total” fue acuñado para señalar que el pecado afecta a la persona completa, que toda la esencia de nuestra humanidad está caída. Es decir, nuestras mentes, nuestras voluntades, nuestros cuerpos están caídos, toda la persona está atrapada en esta caída. Yo prefiero hablar de la “Corrupción radical”.

El problema es que las siglas en inglés TULIP serían RULIP y dañarían el acróstico.

Pero me gusta el término “Corrupción radical” porque el significado de ‘radical’ históricamente viene de la palabra latina radix, que significa “raíz”. El punto con la corrupción radical es que nuestra caída no es solo algo tangencial o algo periférico, una imperfección accidental que está meramente en la superficie de nuestra humanidad, sino que el pecado es algo que va al mismo núcleo de nuestra existencia.

Y penetra hasta la raíz del árbol. Ahora, en este texto, Pablo está haciendo algunas declaraciones que indican la seriedad de nuestra caída, dice: “estabais muertos en vuestros delitos y pecados”.

En otra parte habla de estar bajo el poder del pecado, en la esclavitud del pecado, hijos de ira, hijos del diablo, ese tipo de cosas. No es una imagen muy agradable del ser humano caído natural. Pero, otra vez, él dice que este era nuestro estado anterior, que ‘estábamos muertos en delitos y pecados en los cuales anduvimos antes’.

¿Cómo anduvimos? Anduvimos “según la corriente de este mundo”. Anduvimos por el camino que el mundo recorre, el cual no es como Dios quiere que andemos. Anteriormente Pablo había hablado acerca de que todos hemos pecado y estamos destituidos de la gloria de Dios. No hay ningún justo, ni aún uno.

No hay nadie que haga el bien. No hay ninguno que busque a Dios. Todos nosotros somos inútiles y nosotros nos hemos desviado. ¿Recuerdas que los cristianos fueron llamados al principio los del ‘camino’?

Pero nuestro camino natural no es el de Dios. Andamos “según la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire”. Es decir, estábamos siendo obedientes y leales ¿a quién? A Satanás. Él es el príncipe de la potestad del aire.

Y anduvimos conforme al “espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros en otro tiempo vivíamos en las pasiones de nuestra carne, satisfaciendo los deseos de la carne y de la mente, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

Este es un retrato muy, muy sombrío de la caída del hombre. Ahora, la siguiente palabra, creo que es la palabra más importante en el Nuevo Testamento con respecto a esta doctrina de la gracia soberana de Dios. Creo que es muy importante que haya insistido en este tema tantas veces,  tanto así que en una clase que estaba enseñando, una mujer se tomó el trabajo y la molestia de hacer un letrero para mí con esta palabra.

Esta palabra es “pero”. El Evangelio sólo es buenas noticias cuando entendemos las malas noticias. El único evangelio del Evangelio es cuando comprendemos por primera vez la ley y nuestra situación bajo la ley.

Aquí estamos, muertos en delitos y pecados, andando conforme a la carne, la concupiscencia de la carne y todo lo demás, andando como los que están bajo el espíritu de desobediencia, hijos de ira – PERO Dios.

“Pero Dios”, que es rico en misericordia”, y no “pero nosotros”, que aún teníamos una pizca de justicia, finalmente nos levantamos de los escombros, o nos disponemos para cambiar nuestras formas, pero el ser humano que es poderoso dijo moralmente “¡No!” a esa corriente maligna y se liberó de la muerte’.

Eso no es lo que la Biblia dice. Dice: “Pero Dios, que es rico en misericordia, nos ha vivificado, nos dio vida, aún cuando estábamos muertos en nuestros delitos”.

Cuando oigo hablar a los cristianos evangélicos sobre lo que sucede en la conversión, con frecuencia escucho dos analogías, ilustraciones diseñadas para comunicar a nuestras mentes lo que realmente pasa.

Quizá tú las has oído. La primera dice así: Ese ser humano caído no está sano. Él está muy, muy enfermo. De hecho, está enfermo hasta la muerte y está en la sala de enfermos terminales del hospital.

No hay nada que ese ser humano pueda hacer para sanarse a sí mismo. Está casi en coma. La muerte es segura. A menos que le administren remedios, ese hombre de seguro morirá. Entonces Dios provee la medicina y la enfermera pone el remedio al ponerlo en una cuchara.

Dios tiene – o Dios mismo pone el remedio en la cuchara, y Dios mismo viene donde esa persona con labios resecos y su condición de semi-coma, acostado en su lecho de muerte, y pone la cuchara justo en sus labios.

Pero en ese momento, la persona puede aceptar el remedio o rechazarlo. Pero si abre su boca, Dios pondrá la medicina en su boca y ella lo salvará. Pero si mantiene sus labios cerrados, no recibirá la cura necesaria.

Esta analogía muestra que el ser humano está en una condición muy, muy seria. Pero aún está vivo. Lo que oigo a Dios decir es que Él viene a la habitación después que el doctor declaró al ser humano muerto!

Lo que oigo a Pablo decir es que Dios nos da vida cuando estamos muertos. Una mejor analogía sería que la persona se ha ahogado, está re-ahogado en el fondo del mar y Dios se sumerge en el agua y saca ese hombre muerto, ese cadáver, del fondo del mar y lo trae a tierra firme y Él se inclina, le da respiración boca a boca y respira aliento de vida en él y es resucitado de entre los muertos.

Eso es lo que dice la biblia en cuanto a la iniciativa divina, que ese primer paso de reavivar de la muerte, de la carne al espíritu, la transferencia del reino de las tinieblas al reino de la luz, es logrado por Dios, no por el ser humano.

Y, por supuesto, después que Dios nos da vida, luego elegimos, luego creemos, luego abrazamos a Cristo, nos arrepentimos. Hacemos todas esas cosas porque ahora estamos vivos para las cosas de Dios.

Pero el primer paso, la iniciativa, la resurrección de entre los muertos, es obra de Dios y solo de Dios. “Porque por gracia habéis sido salvados por medio de la fe, y esto no de vosotros, sino que es don de Dios, no por obras, para que nadie se gloríe. Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para hacer buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviéramos en ellas.”

Bien, una de las preguntas más profundas que se generan cuando pensamos en esta iniciativa divina es: si Dios es el que tiene que rescatar a ese hombre muerto en el fondo del mar, si Dios es quien no solo tiene que dar el remedio, sino que resucitar un cadáver, entonces ¿cuál es el propósito del evangelismo?

¿No es esa una pregunta que todos pensamos y formulamos?  que, a la luz de la soberanía de Dios, y a la luz de todo el concepto de predestinación, si Dios ha decretado desde toda la eternidad que ciertas personas serán salvas, entonces ciertamente esas personas serán salvas con o sin mi testimonio, con o sin mi predicación del Evangelio.

¿Por qué entonces debemos preocuparnos por el evangelismo? Mi historia favorita sobre este tema ocurrió cuando estaba en el seminario, cuando estudiaba con el Dr. John Gerstner, en el Seminario de Pittsburgh, que es el rey de los pre-destinatarios.

Y había cerca de 20 de nosotros en la clase y estábamos sentados en semicírculo y él dijo: “Muy bien, señores, si es verdad que Dios predestina soberanamente a un cierto número fijo de personas para ser salvos, y es a través de un decreto inmutable, entonces ¿por qué deberíamos involucrarnos en el evangelismo?

Lanzó la pregunta y la dejó en el aire y empezó a llamar a los alumnos para que respondieran la pregunta. Nunca voy a olvidar lo aliviado que estaba porque me encontraba en el extremo derecho de ese semicírculo, y él empezó por el izquierdo.

Y pensé: “¡wow!, me alegro que no tengo que responder eso!” Entonces él mira al primer alumno y dice: “bien, señor Fulano de Tal, ¿qué diría usted?” Y él dijo: “Bueno, Dr Gerstner, usted sabe, no lo sé. Siempre me he preguntado eso”

Así que se perdió el penal. Se dirige al siguiente alumno y este le dice: “Ni idea”. Se dirige al siguiente, todo el resto de la línea y se estaba acercando peligrosamente a mí. Había una sensación de expectativa que aumentaba en el salón.

Me sentí como Sócrates en uno de los diálogos de Platón cuando, después que todas esas otras personas, los mortales menores, dieron respuestas a esas preguntas profundas que suenan ok hasta que Sócrates habla, y deja a todos con la boca abierta.

Y pensé, “oh, oh, voy camino al banquillo de los acusados”. Bueno, efectivamente, se recorrió todo el círculo y nadie pudo responder la pregunta del Dr. Gerstner y llegó mi turno. Yo estaba temblando. Así que traté de responder y dije: “Bueno, estoy seguro que esto no es lo que usted espera Dr. Gerstner.

Sé que hay algo mucho más profundo que esto y que debe ser la respuesta a esta pregunta, pero una pequeña razón por la que debemos involucrarnos en el evangelismo es que, usted sabe, Jesús nos manda a hacer evangelismo, ¿no es cierto?

Y Gerstner comenzó a reírse con su estilo siniestro y dijo: “Por supuesto, Sr. Sproul. ¿Cuál podría ser una razón más insignificante para hacer evangelismo, que no sea que Jesús te lo ordena, que el Salvador de tu alma y el Señor Dios Todopoderoso deba pronunciar una orden,

Y tú piensas que esa puede ser quizás una pequeña razón por la que deberíamos…” Y cuanto más continuaba, ya se imaginan, yo me estaba achicando en esa silla. Y dije: “Wow, espere un momento”. Pero nunca olvidé el punto.

Él dijo: “La razón principal por la que hacemos evangelismo, a la luz de la soberanía de Dios es porque Dios es soberano, y Dios no solo ha decretado soberanamente el fin, es decir, la meta de la redención de la gente, sino que él también, soberanamente, decretó los medios para ese fin.

Él ha elegido la necedad de la predicación como el medio por el cual traerá a la gente hacia la salvación, y le ha ordenado a su iglesia que lleve a cabo ese programa de evangelismo. Y dijo: “Mira, yo me encargo de la elección, pero tú de la predicación. Tú testifica. Esa es tu responsabilidad.”

Ahora, ¿Él me necesita? No, Él no me necesita. No, no me necesita. Dios no me necesita para cumplir Su plan. Él podría hacerlo sin mí. Él tiene el poder para hacerlo sin mí, ¿está bien?

Pero, Él ha elegido hacerlo conmigo y por mí y a través de mí, y contigo y por ti y a través de ti.
Entonces, vemos que el evangelismo es ante todo un deber. Pero, en segundo lugar, y debemos entender esto: el evangelismo es un privilegio indescriptible. Qué tal privilegio.Es decir, una vez estaba leyendo un libro sobre recaudación de fondos (debo leer esos libros de vez en cuando, son terriblemente tediosos y aburridos).

Y la persona que escribió el libro, había sido el jefe de campaña de recaudación de fondos para la universidad de Harvard, y decía: “Hay algunos principios fundamentales que deben entender sobre este tema”.

Dijo: “La primera regla es esta: Debes ser consciente del hecho de que cada ser humano desea tener una parte significativa en una empresa importante; por lo tanto, si le das a la gente la visión de lo que estás haciendo y los dejas ser parte de ello, entonces ellos responderán porque quieren ser parte de una causa importante.”

Y él, por supuesto, el autor del libro estaba diciendo: “Explota eso”, ya sabes. “Usa eso, tenlo presente”. Bueno, creo que es verdad, ¿no es cierto que queremos que nuestras vidas cuenten? No queremos ser parte de cifras insignificantes en este mundo. Queremos participar en cosas significativas.

¿No sería como si pudiéramos decir, si pudiera mirar mi cuello y decir: “¿Ves esa medalla? Ese medalla significa que fui parte del equipo ganador del mundial de fútbol de 1974.”? La gente me miraría y diría ¿En serio? ¿No es eso tremendo? ¡Eso es significativo!

Yo no tengo una medalla de esas. Todo lo que hago en mi vida: No juego fútbol, no soy miembro del gabinete presidencial, todo lo que hago a diario es trabajar para el Rey de Reyes. Eso es todo lo que hago.

Ahora, ¿qué podría ser más insignificante que eso? Todo lo que tengo que hacer, y me pagan por hacerlo, es trabajar en la empresa más importante que Dios haya creado, trabajar para la edificación del reino de Dios, para la predicación del Evangelio, puesto que la edificación de los santos es el llamado supremo en el universo.

Es por eso que un día me molesté cuando un alumno me dijo algo. Yo había trabajado en la iglesia por un par de años, y luego estuve pasando más tiempo enseñando en el seminario y recorriendo el país dando conferencias y todo eso; este estudiante me miró con sus ojos iluminados.  Él estaba asombrado.

Él pudo conocerme en carne y hueso, alguien a quien había oído hablar en una conferencia en algún lugar, y había visto mi foto en un libro o algo por el estilo, y eso era como si mi tarjeta de presentación cobrara vida y él estaba atónito y llegó a decirme: “¡Vaya! ¿Cómo era cuando usted era solo un pastor?”

Y yo le dije: “¿Qué quieres decir con SOLO un pastor? ¿Tú sabes por qué no soy un pastor? Porque no tengo lo que se necesita para ser un pastor. Es mucho más fácil ir de ciudad en ciudad, predicar y luego partir, que quedarme allí con las mismas personas año tras año tras año y pasar del primer nivel al segundo nivel, luego al tercer nivel, edificando, tomándoles la mano cuando mueren y todo eso, teniendo que recibir sus críticas cada semana y tener que soportarlo.”

Le dije: “Simplemente no podía sobrellevarlo. No tengo nada más que un profundo respeto y admiración por el pastor porque creo que ese es el llamado supremo que existe en este mundo. Es un privilegio; no es solo un deber. Es un privilegio poder pasar la vida al servicio de Cristo.”

Nota lo que Pablo dice en el capítulo 10 de Romanos. Dice el versículo 11: “Pues la Escritura dice: todo el que cree en Él no será avergonzado” ¡Vaya! ¡Qué declaración!

Cuando llegamos a la fe y ponemos nuestra fe, ponemos nuestra confianza, la estamos poniendo en Cristo como nuestro Salvador, todos saben lo que significa haber depositado su fe o confianza en algo o alguien que los defraudó. Eso es devastador.

Pero, quien deposite su fe o confianza en Cristo, ¡nunca será defraudado! “Porque no hay distinción entre judío y griego, pues el mismo Señor es Señor de todos, abundando en riquezas para todos los que le invocan.”

Verso 13: “porque todo aquel que invoque el nombre del Señor será salvo.” Ahora, hemos estudiado a lo largo de esta serie que nadie, el hecho que nadie invocará al Señor a menos que el Señor mismo primero le de vida, pero ¿para qué Dios nos da vida?

Para clamar a Cristo, invocar al Señor. Y quienquiera que haga eso, quienquiera que llame, y tú no sabes si eres elegido o no. Pero ¿quieres a Cristo? ¿ah? Invócalo. Deja que el tema del misterio de la elección quede a un lado por un minuto.

¿Cuál es el estado de tu corazón en este momento? Si en tu corazón quieres un Salvador, si en tu corazón quieres a Cristo, si lo quieres, invoca al Señor. Y si lo invocas, no hay nada más seguro bajo el sol, que el hecho de que Él oirá tu clamor y que él te responderá y serás salvo.

Pero luego Pablo hace esta pregunta: “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído?” Antes de llamar a alguien para que te redima, primero tienes que tener algún grado de confianza en que esa persona es capaz de realizar la tarea.

No voy a llamar al Chapulín Colorado para que salve mi alma porque no creo que tenga la capacidad de salvar mi alma. Primero tengo que creer que él es capaz. “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en quien no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído?

Ahora, esta es una lógica bastante simple ¿no? “Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Tú no llamas a un salvador para salvarte si es que no crees que él es el Salvador. ¡Y no puedes creer que Él es el Salvador si nunca has oído hablar de Él! Y no vas a escuchar de él a menos que alguien te hable de él. Y luego continúa diciendo: “Y cómo predicarán si no son enviados?”

Y podrías no estar dotado para el evangelismo, pero eres capaz de contribuir para enviar al evangelista. (Solo un paréntesis, únicamente el 4% de los cristianos, cristianos evangélicos en los Estados Unidos de América, diezman).

Y te preguntas ¿por qué la Gran Comisión no se está cumpliendo? No es porque esté bloqueada o frustrada por la predestinación. Está bloqueada y frustrada por la gran desobediencia en el pueblo de Dios con su dinero.

Cuatro por ciento, cuatro de cada 100 evangélicos profesantes, diezman por cumplir. Pero el punto que quiero que vean aquí es la cita que Pablo hace del Antiguo Testamento. Dice: “La fe viene” donde dice: “¿Cómo predicarán si no son enviados? Tal como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian el Evangelio del bien!”

Extraño, algo extraño. He oído de gente escuchando a Billy Graham o escuchando a otros grandes predicadores y diciendo: “Qué voz tan maravillosa tiene”. O la gente es peor que eso. Es decir, recibo más cartas sobre mi peinado que sobre mi teología y la gente dirá: “Por qué estás usando esos lentes?” o “¿Por qué te pones esa corbata?” o “¿Por qué usas los mismos pantalones todos los días en esta serie?

¿Estoy siendo claro con esto? ¿ah? Bien, entonces, ¿por qué la gente nota esas cosas? Pero ¿alguna vez has escuchado a alguien en la congregación mirar al ministro y decir: “Guau, ¿no tiene unos hermosos pies?

¿Alguien ha hablado alguna vez de los pies de Billy Graham? Él es el más grande evangelista de nuestros días y nunca escuché a una sola persona referirse a sus pies.

Pero en el mundo antiguo, la palabra “evangelio” primero significaba “mensaje bueno” o “buenas nuevas” y la comunicación de eventos críticos era un asunto muy, muy serio para los antiguos, donde los ejércitos salían a la batalla y no volvían durante dos años y la gente esperaba dos años sin saber si ganaron o perdieron.

Así que cada vez que había una batalla crucial, si las fuerzas ganaban o perdían, enviaban un mensajero, un corredor de maratón, que volvía corriendo a la ciudad. Y mientras corría hacia la ciudad, iba anunciando el resultado de esta batalla decisiva para el pueblo.

Y la gente del pueblo tendría puestos de vigilancia en los puntos más altos para visualizar el horizonte y ver al mensajero. Y verían que el polvo empezaba a alzarse mucho antes que pudieran ver a la persona.

Esa polvareda llamaría su atención y mirarían a lo lejos y observarían las diferentes formas de las nubes de polvo. Y ellos mirarían y lo primero que verían sería la forma en que los pies subían y bajaban mientras subían corriendo la montaña y bajaban por el otro lado de la montaña.

Y los que eran buenos vigilando podían decir antes que llegase el mensajero si eran buenas o malas noticias, porque el hombre que corría para declarar la victoria corría con el pecho en alto y moviendo sus brazos, con una sonrisa en la cara y sus pies a toda velocidad.

¿Cuántos de ustedes corren? ¿Saben cuál es el “paso del perdedor”? Eso es cuando vas corriendo y los pies ni siquiera se levantan del suelo, ¿cierto? Él dijo: “Sí, estoy corriendo. Todavía sigo corriendo”. Es el paso del perdedor, así se llama, ¿estamos?

Y lo he experimentado más de una vez.  Y así es como los mensajeros que venían con malas noticias se acercarían a las puertas de la ciudad: desinflados, desanimados, abatidos.

Pero entonces, ves a alguien cuyos pies están casi volando y sus calcetines estaban en llamas desde la distancia con buenas noticias, y el vigía arrojaba su sombrero al aire y decía: “¡Ganamos!”

Y así el profeta dice: ‘Cuán hermosos, en la montaña, son los pies de aquel que trae buenas nuevas, que publica paz.’ Sé que fue Dios quien me trajo a Cristo, pero usó a un hombre que me habló del Evangelio y nunca olvidaré a ese hombre.

Y no importa lo que ese hombre haga, siempre lo amaré, porque, humanamente, se preocupó lo suficiente para ser el instrumento que Dios se complació en usar para llevarme a Jesucristo.

¿No te gustaría saber cómo Dios usó tu testimonio, tu acto de caridad, tú ejemplo hacia tu vecino como catalizador para la salvación eterna de esa persona?

¿Por qué evangelizar? Porque es un mandato y es el mayor privilegio que Dios puede darnos.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

26/27 – El gran ministerio sacerdotal de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

26/27 – El gran ministerio sacerdotal de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-gran-ministerio-sacerdotal-de-cristo/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss te recuerda que Jesús está intercediendo por ti hoy.

Nancy Leigh DeMoss: Quiero que te quede claro — Él no es un Salvador del pasado, y esto no  se trata solo de que Él está vivo, de que  nosotros estamos aquí esperando poder ser rescatadas de este desastre y ser llevadas al cielo. ¡No! ¡Él está trabajando a nuestro favor ahora mismo!

Leslie: Este es Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Al inicio de la temporada de Cuaresma, Nancy comenzó una serie llamada El Cristo incomparable. Ella la está concluyendo esta semana, reflexionando en lo que Jesús está haciendo en estos momentos.

Nancy: Estoy muy agradecida por la manera en que el Señor ha estado utilizando la serie El Cristo incomparable en la vida de nuestras oyentes.  Permíteme leerte lo que una oyente escribió,  que fue muy alentador para mí. Ella dice:

Después de 25 años de tratar de cambiarme a mí misma con libros de autoayuda para ser una mejor persona, una mejor esposa, madre, etc. creo que finalmente entendí. ¡Todo lo que realmente necesitaba hacer era enfocarme en Cristo! Siento como si hoy me hubiera quitado de encima una enorme carga.

Así es, Cristo levanta las cargas. Él levanta tu carga. Él levanta las mías. Al mirar a Cristo, nuestras cargas son levantadas.

Hemos visto que Jesús murió, que se levanto de la tumba, que ascendió al cielo, y prometió que un día Él regresaría para llevarnos a estar con Él. Pero hoy quiero hacer esta pregunta: ¿Qué está Él haciendo mientras tanto? Es decir, ahora mismo, ¿Qué está haciendo Jesús?

Nosotras sabemos algunas cosas acerca de lo que Él está haciendo. Sabemos que Él está preparando un lugar para nosotros (ver Juan 14:3).  Que Él vendrá y nos llevará a ese lugar un día no muy lejano. Sabemos que Él está disfrutando de la íntima y gozosa comunión que tenía con el Padre antes de la fundación del mundo. Él está disfrutando esa comunión. Y, maravilla de maravillas, Él nos ha traído a ese círculo eterno, de la comunión y unión de la Trinidad. Esto no nos convierte en parte de la Trinidad, sino que nos han hecho participes de Su comunión.

Colosenses capítulo 3 lo dice de esta manera:

Si habéis, pues, resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.  Porque habéis muerto [con Cristo], y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. (vv. 1, 3).

No puedes estar más cerca de ahí al trono de Dios  —levantado, sentado con Cristo en los lugares celestiales, como leemos en el libro de Efesios. Y ahora Colosenses nos dice que nuestra vida esta “escondida con Cristo en Dios” —disfrutando esa comunión con el Padre, el  Hijo y el Espíritu Santo. Sabemos que Jesús es hoy la cabeza de Su Cuerpo, la iglesia. Apocalipsis capítulos 2 y 3 nos dicen que Él está “caminando entre los siete candelabros de oro” (las iglesias locales). ¿Y qué está haciendo?

  • Él está reinando.
  • Él está observando.
  • Él está guiando.
  • Él está supliendo.
  • Él está protegiendo.
  • Él está proveyendo.

Él tiene hoy este ministerio activo a favor de Sus iglesias. Él no es solo un distante y lejano gobernante que mira las cosas que están sucediendo aquí abajo en la tierra, pero tiene una vida totalmente diferente allá arriba en el cielo. Él está activamente comprometido con nosotros por Su Espíritu aquí en la tierra como Cabeza de Su iglesia.

Acabamos de pasar la Semana Santa y el Viernes Santo. Creo que la mayoría de nosotras estamos conscientes del trabajo realizado en el pasado por Cristo en la cruz a nuestro favor. Pero al ir trabajando en esta serie, he llegado a creer que muchas de nosotras vivimos sin reconocer conscientemente nuestra dependencia de un Salvador que está vivo y activo.

¿Con que frecuencia recordamos la cruz  —como deberíamos probablemente hacer más a menudo? La cruz excelsa  al contemplar…  Pensamos en Él que murió por nuestros pecados  —en tiempo pasado. Pero ¿qué pasaría si empezáramos a pensar en Él, no solo como el Salvador crucificado, sino como aquel que está vivo y actuando a nuestro favor hoy, ahora mismo, el Salvador que nos está sirviendo hoy?

Nos estamos perdiendo un de recurso increíble si no pensamos de esa manera. Necesitamos que se nos recuerde que Él no solo es el Salvador crucificado, sino que ascendió a los cielos. Él está sentado en el cielo, y hoy, por Su Espíritu, Él está presente con nosotros mientras nos reunirnos en Su presencia, para estar solos en comunión con Él.  Él está activamente trabajando a nuestro favor. No solo nos salvó  —en el  pasado  —en la cruz. Sino que también, de una manera gloriosa y maravillosamente nos sostiene y ministra nuestra vida diariamente, como un Sumo Sacerdote vivo.

En eso nos queremos enfocar hoy al acercarnos al final de esta serie El Cristo incomparable. Queremos hablar sobre el gran ministerio sacerdotal de Cristo a nuestro favor en el cielo.

Este es el enfoque de la mayor parte del libro de Hebreos. Quizás algún día, hagamos un estudio completo sobre esto. Fue difícil saber qué incluir y qué no incluir por lo mucho que  hay en el libro de Hebreos, pero en esta sesión, solo quiero que nos adentremos en algunos de estos pasajes que hablan de nuestro Sumo Sacerdote en el cielo  —en como Cristo es nuestro Sumo Sacerdote.

El libro de Hebreos nos recuerda que el sacerdocio de Cristo es superior al sacerdocio del Antiguo Testamento. El sacerdocio del Antiguo Testamento fue solo una sombra, apenas un presagio, solo un vistazo del cual Cristo como nuestro Sumo Sacerdote es el cumplimiento.

También aprendemos en Hebreos que, a diferencia de los sacerdotes del Antiguo Testamento, Jesús no tenía pecados propios que expiar. Cuando los sumos sacerdotes ofrecían sacrificios, ellos tenían que ofrecer primero sacrificios por sus propios pecados. Pero Jesús no tenía pecados propios que expiar (ver 7:26-28).

Aprendemos también en Hebreos que el sacerdocio de Jesús es permanente  —a diferencia del de los sacerdotes del Antiguo Testamento  —y además el de Jesús  dura para siempre. Los sumos sacerdotes del Antiguo Testamento solo eran sumos sacerdotes mientras vivían. Cuando morían, era necesario un nuevo sumo sacerdote. Sin embargo, aprendemos que el sacerdocio de Jesús es para siempre a causa de Su resurrección y vida eterna. Hebreos capítulo 7 versículo 24 nos dice eso.

Hebreos también nos dice que Jesús tuvo que ser hecho completamente humano en todos los aspectos (excepto en el pecado) para representarnos como nuestro Sumo Sacerdote. Por eso es tan importante que nos aferremos no solo a la deidad de Cristo  —el hecho de que Él es Dios  —sino también a la humanidad de Cristo  —que Él se vistió de nuestra humanidad y se encarnó de manera permanente, un cuerpo humano permanente.  Él es permanentemente un miembro de la raza humana de modo que Él puede ser nuestro Sumo Sacerdote (ver 2:17).

También aprendemos que debido a que Jesús fue tentado como nosotros  —a pesar de que  nunca pecó; Él le dijo “No” todo el tiempo  a la tentación—pero el hecho de que fuera tentado y que tuviera que luchar con la tentación lo hace, para nosotros, un Sumo Sacerdote misericordioso (ver 4:15).

Vimos en la última sesión que Jesús está hoy sentado en el cielo. Permíteme leer un par de versículos en el libro de Hebreos. Ahora el punto de lo que estamos diciendo en este: tenemos tal Sumo Sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos. Habiendo Cristo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, se sentó a la diestra de Dios. (ver 8:1; 10:12).

Una vez más, tenemos a un Cristo incomparable quien es infinitamente superior a los sacerdotes del Antiguo Testamento, porque los sacerdotes del Antiguo Testamento no tenían tiempo de sentarse. Ellos estaban continuamente ocupados ofreciendo sacrificios, pero el sacrificio de Jesús fue suficiente para siempre. Así que no se requieren sacrificios adicionales  —  ¡nunca más! No hay condenación, ni culpa por el pecado.  Ha sido expiado de una vez y para siempre por el sacrificio de Cristo en la cruz. Es por eso que Él podía sentarse —porque la obra redentora de amor ¡se hizo! ¡Está terminada!

Ayer comentamos que el hecho de que Él esté sentado no significa que sea sedentario. Él está activo. Él está presente. Él está trabajando aun cuando no podamos ver, sentir o percibir Su presencia. En este momento en el cielo y aquí en la tierra a través de Su Santo Espíritu, Él está trabajando realizando un gran ministerio sacerdotal a nuestro favor. Ahora, hablemos sobre ese trabajo. Una vez más, volvamos a los sumos sacerdotes del Antiguo Testamento. Los sumos sacerdotes del Antiguo Testamento usaban un pectoral en el que estaban inscritos los nombres de las tribus de Israel —las  doce tribus.

Un día cada año — el Día de la Expiación — lees esto en Levítico 16  —el sumo sacerdote,  y solo el sumo sacerdote, y solo en ese único día, entraba al Lugar Santísimo — el lugar más santo, el santuario interior del tabernáculo o del templo. Nadie más podía entrar a ese lugar porque en ese lugar estaba Dios.  La gloria de Dios habitaba allí  —la presencia de Dios  —y los pecadores no podían acercarse a la santa presencia de Dios.

Ese santo lugar, ese Lugar Santísimo fue apartado del resto del templo por una gruesa y pesada cortina. La humanidad separada de Dios. Esa era la imagen que se pretendía comunicar. Entonces el sumo sacerdote una vez al año (esta fue una provisión que Dios había hecho en el Antiguo Testamento anticipando el último sacrificio de Cristo por nuestros pecados) ese sumo sacerdote entraría al lugar santísimo, representando al pueblo de Dios.

Cuando él iba al lugar santísimo, llevaba la sangre de un cordero expiatorio, y rociaba la sangre en la cubierta del Arca del Pacto, que era llamada el propiciatorio. De este modo, al poner la sangre derramada de un inocente cordero expiatorio, al esparcir esa sangre delante de Dios, él estaba intercediendo por el pueblo. Estaba confesando sus pecados.  Estaba clamando por la misericordia de Dios, basada en Sus promesas. Así que él representaba al pueblo de Dios, al llevar la ofrenda de sangre.

Cuando el sumo sacerdote salía, él representaba a Dios para el pueblo. Él bendecía al pueblo. Dios aceptaba el sacrificio, en  preparación para ese sacrificio que sería completamente aceptable, que fue el sacrificio del propio Hijo de Dios en la cruz. De modo que él era el representante del pueblo ante Dios cuando llevaba la sangre, y representaba a Dios delante del pueblo cuando salía dando el perdón, la paz y la bendición.

Bueno, en la cruz, Jesús sirvió de las dos maneras, como sacerdote para ofrecer sacrificio, y como el sacrificio mismo, al dar Su vida para la expiación del pecado. En Su ascensión, Jesús llevó Su ofrenda al Lugar Santísimo en el cielo  —el Lugar Santísimo en el templo aquí en la tierra era solo una imagen de ese templo celestial. Jesús ofrendó Su vida, Su sangre derramada, al Lugar Santísimo en el cielo, cuando ascendió a la diestra del Padre, y ofreció Su vida de perfecta obediencia y Su sacrificio por el pecado a nuestro favor.

Ahora, no puedo decirlo tan bien como lo dicen las Escrituras, así que déjame leerlo del Libro de Hebreos, capitulo 9 los versículos 6-7  —solo algunos versículos que nos muestran esta imagen:

Así preparadas estas cosas, los sacerdotes entran continuamente al primer tabernáculo para oficiar en el culto; pero en el segundo [esto es el lugar santísimo], solo entra el sumo sacerdote una vez al año, no sin llevar sangre, la cual ofrece por sí mismo y por los pecados del pueblo cometidos en ignorancia.

Pero cuando Cristo apareció como sumo sacerdote de los bienes futuros, a través de un mayor y más perfecto tabernáculo, (no hecho con manos, es decir, no de esta creación) y no por medio de la sangre de machos cabríos y de becerros, sino por medio de Su propia sangre, entró al Lugar Santísimo una vez para siempre, habiendo obtenido redención eterna. v.24 Porque Cristo no entró en el lugar santo  hecho por manos, una representación  del verdadero, sino en el cielo mismo, para presentarse ahora en la presencia de Dios por nosotros. (vv. 11, 12, 24).

Así que Él no solo murió en la cruz en nuestro lugar, sino que cuando ascendió al cielo, ofrendó Su vida perfecta, obediente, sin pecado y Su muerte sacrificial en la cruz, Él le llevó esa ofrenda y se la presentó a Dios, en la misma presencia de Dios a nuestro favor, como nuestro Gran Sumo Sacerdote.

Esto significa  varias cosas y  tiene una importancia increíble para nuestras vidas aquí en la tierra.

Primero, Él nos sirve como nuestro mediador en el cielo con el Padre hoy en día —Cristo es nuestro mediador.

Hebreos capítulo 12 dice, “Y a Jesús, el mediador del nuevo pacto, y a la sangre rociada que habla mejor que la sangre de Abel” (v.24).

Primera a Timoteo capítulo 2: “Porque hay un solo Dios, y también un solo mediador entre Dios y los hombres, Cristo Jesús hombre”. ¿Recuerdas que dijimos que Su humanidad era importante? Esa traducción podría ser: Cristo Jesús, Él mismo como hombre es el mediador entre Dios y el hombre. Ves, el mediador entre Dios y el hombre tenía que ser al mismo tiempo Dios y hombre. Solo Jesús, el Cristo incomparable, llena esa descripción. Él es el mediador entre Dios y el hombre, el hombre Cristo Jesús, “quien se dio a sí mismo en rescate por todos” (vv. 5-6).

Un mediador es aquel que interviene entre dos partes en conflicto. Solo Jesús, el Dios/hombre puede producir la unidad entre un Dios santo y un hombre pecador,  y restaurar la comunión y una buena relación. No hay ningún ser humano en esta tierra  —no importa cuántos títulos de seminario tenga  — no hay un ser humano que pueda hacer eso por nosotros. Solo Jesús, el Dios/hombre es el mediador entre Dios y el hombre.

Eso significa que podemos acercarnos al trono de Dios, a Su santa presencia personalmente. No tenemos que ir a través de ningún ser humano. No tenemos que ir a través de otra persona. Vamos a través de Cristo quien es nuestro mediador. Él nos lleva a la presencia de Dios. Podemos acercarnos con confianza, sin vergüenza,  vestidos únicamente con la justicia de Cristo, confiadamente de pie delante del trono del Dios Santo. Así que Él es nuestro mediador.

Y luego vemos que Él, como nuestro Sumo Sacerdote, nuestro abogado ante el Padre. Él aboga a nuestro favor.

Primera de Juan capítulo 2 lo dice de esta manera: “Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca…” ¿Alguien quiere levantar su mano aquí? Él dice, “Os escribo estas cosas para que no pequéis”.

Y tú dices, “Oh, bueno, ¿y qué de mí?”

“Bueno, si alguno peca…”

“Oh, está bien, esto es para mí. He pecado. Sí, ¿Entonces, qué tengo que hacer?

“Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo” (v.1).

Ves, Satanás actúa como un fiscal despiadado. Apocalipsis capítulo 12 nos dice “él es el acusador de nuestros hermanos” (v.10). Pero Jesús sirve, en cierto sentido, como nuestro abogado defensor. Él es quien defiende nuestro caso, y garantiza que seremos absueltos debido a Su muerte en la cruz en nuestro lugar.

Como dice Oswald Sanders, “Él aparece como nuestro abogado, no para apelar por clemencia sino para reclamar justicia por nosotros  —para reclamar a lo que tenemos derecho en virtud de Su sacrificio en el Calvario.” Satanás dice, “¡Ella debe morir!” Y eso sería cierto si no fuera por Jesús. Pero Jesús dice, “¡No! Yo ya he muerto”.

Satanás dice, “Ella merece sufrir la culpa, el dolor, las consecuencias y la condenación por ese pecado”. Y mi propia carne dice lo mismo, que yo merezco vivir con esa culpa, estar bajo el yugo, vivir bajo la condenación por un tiempo. “¡Oh, no lo puedo creer, lo hice otra vez!”

Pero Jesús dice, “¡No! Yo pagué el precio. Yo pagué la penalidad. Yo tomé la vergüenza. Yo tomé la culpa. ¡No hay más culpa! ¡Se acabó! Déjala entrar.” Él reclama justicia por nosotros aquí en la tierra. Él reclama lo que tenemos derecho en virtud de Su sacrificio en el Calvario. Y te damos ¡Gracias, gracias, Señor! Porque eres Abogado nuestro ante el Padre.

Y luego Él intercede ante el Padre a nuestro favor. Esto es parte de Su ministerio sacerdotal activo y permanente por nosotros en el cielo hoy. Quiero que te quedes con esto — Él no es un Salvador del pasado, y no se trata solo de que Él está vivo y de que nosotros solo estamos aquí  a la  espera de poder ser rescatados de este desastre y ser llevados al cielo. ¡No,  Él está trabajando a nuestro favor ahora mismo!

Cuando yo peco, Él está ahí ofreciéndole al Padre, Su sangre sacrificada, a Sí mismo y Su vida sin pecado. Cuando yo fallo, cuando tengo dudas, cuando le olvido, Él todavía está ahí fungiendo como mi Sumo Sacerdote, intercediendo ante el Padre en mi nombre.

Romanos 8 dice, “¿Quién es el que condena? Cristo Jesús es el que murió  —sí, más aun, el que resucitó  —el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros.” (v.34)

Hebreos capítulo 7 versículo 25 dice, “Por lo cual Él también es poderoso para salvar para siempre a los que por medio de Él se acercan a Dios, puesto que vive perpetuamente para interceder por ellos”.

Eso es lo que Él está haciendo —intercediendo a nuestro favor.

Me encanta lo que Oswald Sanders dice en esta parte de su libro, “El Cristo incomparable”. Él dice:

Nuestro Sumo Sacerdote es capaz de salvarnos completamente. No hay ningún problema personal para el cual Él no tenga solución, ningún enemigo del cual Él no nos pueda rescatar, ningún pecado del cual Él no nos pueda liberar —porque Él vive perpetuamente para interceder por nosotros. . . No podríamos vivir la vida cristiana un solo día, si no fuera porque Él vive para interceder por nosotros.

A lo que yo añadiría esta reflexión: Y porque Él vive para interceder por nosotros, ¡no hay un día en que no podamos resistir y seguir adelante! Jesús está orando por nosotros sobre la base de Su sangre derramada, el sacrificio de Su vida sin pecado  —es un sacrificio aceptable—y porque Él está intercediendo por nosotros, podemos seguir adelante podemos perseverar.

Me encanta esa cita de Robert Murray M’Cheyne donde dice:

Si yo pudiera escuchar a Cristo orando por mí en la habitación de al lado, no temería a un millón de enemigos. Sin embargo, la distancia no hace ninguna diferencia. Él está orando por mí.

Es algo increíble que Él sea nuestro Sumo Sacerdote. He aquí como Hebreos habla acerca de nuestra respuesta a esto:

Teniendo, pues, un gran sumo sacerdote que trascendió los cielos, Jesús, el Hijo de Dios, retengamos nuestra fe. Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras flaquezas, sino uno que ha sido tentado en todo como nosotros, pero sin pecado. Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (4:14-16).

Porque Él tomó nuestra humanidad y ha sido tentado como nosotros, se compadece de nosotros cuando somos débiles y tentados. Y porque Él nunca pecó, es capaz de ayudarnos cuando somos tentados. Nosotros necesitamos desesperadamente la gracia de Dios.

Mientras piensas en Jesús como nuestro mediador, como nuestro abogado, como nuestro intercesor, como nuestro Sumo Sacerdote celestial, hazte esta pregunta: Cuando me siento tentada, asustada, sola, enojada, luchando, deprimida, ¿Qué diferencia haría si yo estuviera consciente de lo que Él está haciendo de forma activa a mi favor en este preciso momento?

Así como tan hermoso lo dice este himno: 

Ante el trono celestial

Él intercede hoy por mí

Gran Sacerdote es Jesús

Quien por siempre vivirá

Y en Sus manos por Su amor

Mi nombre ya grabado está

Y mientras en el cielo esté

Nadie de Él me apartará

Nadie de Él me apartará  

 

Cuando he caído en tentación

De sentir condenación

Al ver al cielo encontraré

Al inocente quien murió

Y por su muerte el Salvador

Ya mi pecado perdonó

Pues Dios el justo aceptó

Su sacrificio hecho por mí

Su sacrificio hecho por mí

He aquí el Cordero Redentor

Quien al morir resucitó

El inmutable gran Yo Soy

El Rey de gloria y majestad

Unido a Él no moriré

Pues con Su sangre me compró

Mi vida escondida está

En Cristo Dios y Salvador

En Cristo Dios y Salvador

 

Leslie: Luego de ascender al cielo, ¿Qué ha estado haciendo Jesús? ¡Mucho!  Nancy Leigh DeMoss ha abierto nuestros ojos a todo lo que Jesús está haciendo por nosotras hoy en día.

Debido a la obra que hizo Cristo de una vez y para siempre en la cruz, puedes ser libre del legalismo. Puedes ser libre de condenación. No importa lo que estés enfrentando, no hay mayor fuente de esperanza que la próxima venida de Cristo. Mañana Nancy explorará Su promesa de regresar a la tierra. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Ante El Trono Celestial, Letty Guval, His Name Is Jesus / Su Nombre Es Jesús ℗ 2013 Letty Guval

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

 

La providencia divina

Lunes 30 Diciembre

Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece.

Salmo 57:2

El corazón del hombre piensa su camino; mas el Señor endereza sus pasos.

Proverbios 16:9

La providencia divina

http://labuenasemilla.net/20191230

Stuart Holden vivía en Londres a principios del siglo veinte. Fue invitado a predicar en un importante encuentro de cristianos en América. Mientras se preparaba para partir, su esposa cayó enferma. Entonces decidió quedarse con ella para cuidarla, renunciando a su viaje la víspera de su partida. Stuart nunca utilizó el boleto que había reservado. El transatlántico que debía llevarle a través del océano naufragó unos días más tarde. Era el célebre Titanic. Impresionado por este trágico acontecimiento que hubiera podido costarle la vida, nunca más se preguntó sobre la manera en que Dios orquestaba cada instante de su vida.

A menudo nos lamentamos cuando nuestros planes cuidadosamente trazados se ven interrumpidos. Un imprevisto nos hace perder ocasiones con las cuales contábamos. Pero nada escapa a nuestro Dios y Padre. Esos retrasos o esos fracasos que aparentemente contrarían nuestros planes, a menudo son un medio utilizado por nuestro Padre para protegernos de un peligro, o simplemente para recordarnos que él está allí para dirigir nuestros pasos.

Hay una «providencia divina» en los acontecimientos que atravesamos. Es la mano de Dios que actúa, secreta e invisible, pero poderosa. Así el Señor acabará la buena obra que comenzó en nosotros (Filipenses 1:6).

“La mano de nuestro Dios es para bien sobre todos los que le buscan” (Esdras 8:22).

“Yo también sé que les irá bien a los que a Dios temen, los que temen ante su presencia” (Eclesiastés 8:12).

Malaquías 2 – Apocalipsis 21:15-27 – Salmo 149 – Proverbios 31:10-24

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