9/17 – Santidad

El Proyecto Biblia

Serie: Temas Bíblicos

9/17 – Santidad

En este video, exploramos la importancia de las antiguas leyes en el Antiguo Testamento. ¿Por qué están en la Biblia y qué le dicen a los seguidores de Jesús? Exploramos cómo estas cumplieron un propósito estratégico en una fase clave de la historia bíblica, conduciendo hacia Jesús quién cumplió la ley y la resumió en el llamado a amar a Dios y a amar a tu prójimo como a ti mismo.

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En el metro

Sábado 28 Diciembre

Espera tú un poco para que te declare la palabra de Dios.

1 Samuel 9:27

¡Tierra, tierra, tierra! oye palabra del Señor.

Jeremías 22:29

En el metro

En una encuesta realizada por el Washington Post sobre los centros de interés de las personas y sus prioridades, se experimentó lo siguiente: se le pidió a Joshua Bell, un famoso violinista, que tocara en una estación de metro en Washington. Dos días antes había dado un concierto en el teatro de Boston, el cual estuvo repleto, con precios cercanos a los cien dólares la entrada.

En una fría mañana de enero de 2007, tocó durante más de cuarenta minutos en una estación de metro en una hora pico. Solo siete personas se detuvieron realmente a escuchar un momento. Una veintena, sin detenerse, le dio dinero. Una sola, entre más de mil, lo reconoció.

Una de las conclusiones que podemos sacar de esta experiencia podría ser: si no tenemos un instante para detenernos, reconocer y escuchar a uno de los mejores músicos del mundo, ¿cuántas otras cosas nos perdemos?

Cada día miles de personas pasan al lado de Dios sin verlo ni escucharlo, como si no existiera. Se lo relega a los edificios religiosos, sin embargo él está aquí, muy cerca de nosotros, listo para revelarse en nuestra vida cotidiana. No hagamos como esos transeúntes demasiado absorbidos por sus asuntos, sino que tomémonos el tiempo para detenernos y conocer la medida de su amor hacia nosotros y del don que nos hizo en Jesucristo.

“Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11:28).

Zacarías 14 – Apocalipsis 20 – Salmo 148:1-8 – Proverbios 31:1-7

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10/17 – La copa de José

Iglesia Evangélica de la Gracia

Serie: La Vida de José

10/17 – La copa de José

David Barceló

David Barceló

Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin)

David es licenciado en Psicología y graduado de los seminarios Westminster en California (MA) y Westminster en Filadelfia (DMin). Es miembro de la NANC y graduado en Consejería Bíblica por IBCD. David ha estado sirviendo en la Iglesia Evangélica de la Gracia, desde sus inicios en mayo de 2005, siendo ordenado al ministerio pastoral en la IEG en junio de 2008.

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Episodio 16 – ¿Evangelismo en las calles o relaciones a largo plazo?

Soldados de Jesucristo

John Piper Responde

¿Evangelismo en las calles o relaciones a largo plazo?

Episodio 16

SOBRE NOSOTROS

Es el podcast Ask Pastor John en Español, en la voz de Nathan Díaz. Disponible también en videos.

Nuestra misión es predicar el Evangelio de la gracia de Dios en Jesucristo por todos los medios online, a todo el mundo.

¿Crea Dios la incredulidad?

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

¿Crea Dios la incredulidad?

R.C.Sproul

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Quizá la declaración más fuerte que encontramos en toda la Escritura y que habla directamente del tema de la predestinación, se encuentra en el capítulo 9 de la carta de Pablo a los Romanos.

En ese texto en particular, él habla de la elección de Jacob en vez de Esaú, y no solo este texto habla mucho del tema de la predestinación en general, sino que también es significativo por la pregunta controversial de si la predestinación es doble o no.

Así que tomemos un momento en esta sesión para ver el capítulo 9 de Romanos y prestemos atención a lo que nos dice el apóstol Pablo.

Empezaré con el verso 9 del capítulo 9: “Porque esta es una palabra de promesa: Por este tiempo volveré, y Sara tendrá un hijo. Y no sólo esto, sino que también Rebeca, cuando concibió mellizos de uno, nuestro padre Isaac (porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo, para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera, no por las obras, sino por aquel que llama), se le dijo a ella: El mayor servirá al menor. Tal como está escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.”

Aquí es cuando Pablo busca ilustrar su comprensión de la elección divina. Él usa, con el fin de ilustrarla, un ejemplo de dos hombres. Y creo que es significativo que los dos personajes que elige son hermanos y no solo son hermanos, sino que son mellizos. Es decir, tienen la misma familia, el mismo trasfondo, la misma ubicación geográfica. Todo lo que podría ser lo mismo, es lo mismo. De hecho, son “compañeros de útero” (Gracias. Me pongo un poco incisivo después de estudiar la predestinación todo este tiempo.)

Y en su reflexión acerca de estos dos hombres, él enfatiza que uno es preferido por encima del otro aun antes de que nazcan. Ahora, esa afirmación ‘antes de que nacieran’, plantea la interrogante sobre el conocimiento previo de Dios.

El punto de vista más popular de la predestinación que rechaza la postura agustiniana es la que llamamos el pre-conocimiento de la elección, cuya tesis básica es esta: esa predestinación simplemente dice que Dios, desde toda la eternidad, mira hacia abajo en el tiempo y sabe de antemano lo que la gente hará, y en base a ese pre-conocimiento, entonces los elige.

Ahora, notamos que el capítulo 9 de Romanos habla claramente de este aspecto. Leemos: “porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo”

Veamos esta frase. Pablo no está diciendo que Dios no sabía lo que ellos iban a hacer o que Dios sí sabía lo que ellos iban a hacer.

Él simplemente declara que los mellizos aún no habían nacido ni habían hecho nada. Así que todo lo que el texto en sí enseña es que la elección de Jacob por sobre Esaú fue antes que ellos nacieran.

Ahora, la postura del pre-conocimiento estaría de acuerdo en que la elección predestinada de Dios se hace en la fundación del mundo antes que alguien nazca.

Todos concuerdan en que la predestinación se lleva a cabo en la mente de Dios antes que la gente nazca, pero postura del pre-conocimiento de Dios dice que la elección se hace antes que nazca la gente, pero a la luz de lo que Dios sabe que harán después de nacer.

Ahora, tenemos un silencio en este pasaje con respecto a este punto específico, y si alguna vez en el texto bíblico hubo un silencio incómodo, pues es este.

A lo que me refiero es a esto: si el apóstol tuviera el deseo de dejar en claro que las acciones electivas de predestinación de Dios son hechas en base a la visión futura de las acciones del ser humano, éste hubiera sido el lugar para decirlo.

En otras palabras, si la postura bíblica es lo que la postura del pre-conocimiento dice; es decir, que Dios siempre elige a la luz de su conocimiento de las cosas futuras, en primer lugar ¿por qué la biblia no lo dice? Nunca lo dice.

Y si alguna vez tuvo la oportunidad de decirlo, era aquí. Pero no solo no se dijo aquí, sino que Pablo se toma el tiempo para decir que, aunque la elección se hizo antes de que nacieran, antes de que hubieran hecho algo bueno o malo, debemos preguntarnos ¿por qué incluye eso?

Si su propósito era comunicar una postura de pre-conocimiento de la elección, el añadir esas palabras ciertamente se confundiría al pueblo de Dios, ¿no es cierto?
Vayamos más allá. “porque cuando aún los mellizos no habían nacido, y no habían hecho nada, ni bueno ni malo”.

¿Cuál es la preocupación de Pablo? “para que el propósito de Dios conforme a su elección permaneciera”.

Una vez más, el énfasis en el pasaje está en el propósito de Dios, y lo que Pablo dice es que la razón para que esa decisión fuera hecha antes de que nacieran, antes de hacer lo bueno o malo, es para que el propósito de Dios permanezca.

¿Te das cuenta que la intención de este pasaje se opone totalmente al concepto de la postura del pre-conocimiento de la predestinación? ¿Lo puedes ver? ¿Por qué? ¿Qué otra razón podríamos dar para que el apóstol enfatice esto de que no hicieron ningún bien o mal? No solo no lo habían hecho en espacio y tiempo, sino que está implícito que tampoco en la mente de Dios.

Es decir, desde la perspectiva de Dios no hay ningún bien o mal que se esté considerando, ya que la conclusión es que el motivo por el que lo afirma, la razón que el apóstol da por haberlo dicho de esta manera es que el propósito de Dios pueda permanecer de acuerdo a su elección, no debido a las obras, sino por Aquel que llama.

La postura del pre-conocimiento dice que Dios mira hacia el futuro y ve que algunos tomarán decisiones correctas y otros decisiones incorrectas. Y de lo que carece esta postura del pre-conocimiento es que la elección de esa posición, está basada en buenas obras, creyendo que es obra de Dios creer en aquel a quien Él ha enviado.

La buena obra suprema es depositar la confianza en Jesucristo, en el sentido de considerar el concepto bíblico de la buena obra. Pero Pablo está diciendo claramente que no es por obra humana, sino debido a quien hace el llamado.

El punto de vista arminiano, tiene varios estilos, formas y colores. En pocas palabras, hace que la decisión final para nuestra salvación descanse en una elección humana, no en un acto divino.

Y creo que Pablo está aquí aniquilando esa posición, en una forma bastante contundente, enfatizando el hecho de que no se trata de obras sino que Aquel que llama. Que el énfasis y el crédito por tu redención hay que dársela a Dios. Solo a Dios sea la gloria.

Ahora, para que este propósito permanezca y que no sea por obras sino por Aquel que llama, le fue dicho a ella: “El mayor servirá al menor.” Ahí está, la razón por la cual Dios hizo esta elección fue para demostrar su supremacía y su propósito.

“Tal como está escrito: A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” Regresaré a esta frase en un momento porque sé que provoca todo tipo de problemas con la idea del odio.

Pero miren el verso 14. El verso 14 es una pregunta retórica: “¿Qué diremos entonces? ¿Que hay injusticia en Dios?”

¿Cómo responde Pablo a su propia pregunta? ¿Acaso él simplemente dice: ‘No, no hay injusticia en Dios’? No, él usa la forma de énfasis más poderosa que puede usar: Algunas traducciones dicen: ¡De ningún modo!, otras dicen: ¡Por supuesto que no!

La respuesta a su pregunta: ¿esto indica que hay injusticia en Dios?, la respuesta a esta pregunta es: ¡Absolutamente No! Eso es impensable. Ahora voy a especular por un segundo y quiero pedirte que pienses en esto. ¿Por qué crees que el apóstol hace esta pregunta retórica?

Pablo es un maestro y cuando los maestros enseñan saben que, a veces, durante las clases se presentan dificultades con el entendimiento de los estudiantes a lo que el maestro está comunicando. Un buen maestro se anticipa al problema y al momento en que este surgirá.

Ahora, es obvio que Pablo está aquí como un maestro que anticipa una protesta de sus oyentes, cuando dice: “¿Qué diremos entonces?”

¿Y qué reacción específica espera que la gente diga cuando escuche esto? “¡No es justo!” No hay justicia. “¿hay injusticia en Dios?” Ahora, mi pregunta es: ¿por qué él anticipa esta protesta? Bueno, hay dos posibles razones en realidad.

Él podría estar anticipando esta objeción porque puede estar pensando: “Puede que haya alguna persona que me escuche o lea mi carta, que estén bastante confundidos como para ser de convicción agustiniana y encuentre en mis palabras una postura agustiniana de la elección, que obviamente sería injusto, así que todo lo que tengo que hacer para evitar que eso suceda; es decir, “¿hay injusticia en Dios?”

Bueno, obviamente no. Igual también para Agustín, Aquino, Calvino y Lutero y los demás.

Quizás eso era lo que está anticipando. O quizá Pablo mismo es agustiniano y ha tenido experiencia enseñando la doctrina de la predestinación, donde cada vez que se menciona el tema, la respuesta inicial de la gente es: “No es justo”.

Tengo la sospecha de que esa es la razón por la que el apóstol plantea esta pregunta retórica, porque lo que quiero que entiendas es que nadie nunca plantea esa pregunta en base a la perspectiva arminiana. De hecho, la perspectiva arminiana está diseñada de tal forma que eso no es un problema.

Me consuela el hecho de que las mismas preguntas que se plantean en mi posición de la predestinación, son las que el apóstol Pablo tuvo que enfrentar: “¿Hay injusticia en Dios?” Porque en la superficie, suena así. Cuando hablas de una elección divina soberana antes de que alguien haya hecho el bien o el mal, sin tener en cuenta sus acciones futuras, que estrictamente de acuerdo al propósito soberano de Dios, que los propósitos de Dios puedan verse por gracia, no por obras humanas, entonces la pregunta obvia que vamos a hacer es:

“Bueno, ¿cómo puede ser eso justo? Pablo dice: “¿Hay injusticia en Dios?” Y él responde a su propia pregunta con un enfático “¡No!, ¡de ningún modo!” “Porque él le dice a Moisés: Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.”

Una vez más, si puedo especular, si fuera el apóstol y estuviera enseñando una postura de pre-conocimiento de la elección, y tuviera que lidiar con estas objeciones, ¿en qué me apoyaría? Si fuera a acabar de una vez por todas con toda acusación de que Dios es injusto, yo diría:  ‘Bueno, espera un minuto. Dios no es injusto. Dios no es injusto porque, aunque su decisión sea hecha antes que alguien haya hecho bien o mal, lo hace teniendo en cuenta sus decisiones futuras, entonces, lo que tú siembras, cosechas’.

Listo, fin de la discusión para siempre. Pero él no hace eso. Por el contrario, él recurre ¿a qué? A la prerrogativa divina de ejercer misericordia del que Él tenga misericordia.

El punto central de este pasaje es que algunas personas reciben una medida de misericordia y otras no. De nuevo, nadie recibe injusticia de parte de Dios. Esaú no fue elegido como un objeto de misericordia divina, pero eso no es una injusticia contra Esaú, porque Esaú, incluso antes de nacer, es conocido por Dios como un ser caído, porque cuando Dios elige, siempre lo hace a la luz de la caída.

Dios solo elige a pecadores caídos para la salvación. Todas las elecciones de Dios para salvación presuponen la necesidad de salvación; de lo contrario, nunca existiría la elección. Sería una pérdida de tiempo para Dios elegir para salvación a personas que no necesitan salvación, por lo que todo el proceso de elección es considerando la caída y una raza humana perdida.

Y Dios considera al mundo entero, Él sabe que todo el mundo ha caído y Él sabe que si Él solo hiciera justicia, ¿qué es lo que pasaría? Si Dios solo hiciera justicia a una raza caída, todos, entonces, perecerían.

Pero Dios elige otorgar misericordia a algunos. Jacob recibe misericordia. Esaú recibe justicia. ¿Hay algo de malo en eso? Bueno, decimos que no es justo. Lo que queremos decir con eso es que no es equitativo y lo que intriga a nuestra mente es este problema:

Bueno, si Dios va a tener gracia, si tenemos dos hombres que son juzgados culpables y están bajo sentencia de muerte y Dios es misericordioso con uno, ¿no debería serlo también con el otro?

Es decir, ¿es justo que el presidente otorgue el indulto presidencial a un prisionero y al resto no? Bueno, en efecto, no es igualitario. Pero de nuevo, esta persona recibe gracia; esta otra recibe justicia.

Él no tiene nada que le dé derecho a quejarse. No hay nada injusto en su condena. Dios nos recuerda una y otra vez, que es Su derecho otorgar misericordia a quien quiera dar misericordia.

Y si otorga misericordia a uno, no está obligado a dárselo al otro. Nuevamente, si pensamos que alguna vez Dios está obligado a ser misericordioso, ¿qué significa eso? Que ya no estamos pensando en misericordia puesto que la misericordia por definición no es obligada. Misericordia es algo que Dios hace de forma voluntaria.

No está obligado a hacerlo. Él no tiene que hacerlo. No está requerido a hacerlo. Lo hace por la pura bondad de su corazón. Y nunca podemos decirle a un Dios misericordioso (y esto es algo que me asusta); espero que nunca le digas a un Dios misericordioso: ‘Dios tú no eres lo suficientemente misericordioso’.

Eso es blasfemo, acusar a Dios de no ser lo suficientemente misericordioso, ya que ese cargo implica que hay pecado en Dios, que Dios no ha hecho lo que debería haber hecho, que debería haber sido más misericordioso.

¿Y quién eres tú para decirle a tu Creador, por cuya misericordia te da el aire que respiras, que él carece de misericordia? “Porque Él dice a Moisés: tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y tendré compasión del que yo tenga compasión.”

Ahora, el golpe de gracia, el verso que creo yo debería, con toda honestidad, dar fin al arminianismo para siempre. “Así que” (aquí viene la conclusión). “no depende del que quiere ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia.”

La postura arminiana no dice que todo depende del hombre y no de Dios. La opinión arminiana dice que sin la misericordia de Dios, no habría salvación.  Eso es cierto. Pero, que también depende de nuestra elección.

Que depende tanto de la gracia de Dios como de nuestra elección, que debemos ejercitar nuestras voluntades, separado de la actividad divina, para ser salvos. Entonces la elección depende de las elecciones humanas en la postura del pre-conocimiento. Y Pablo dice, ‘no, no es así’.

¿Cómo podría decirlo más claramente? Esto no se basa en el que quiere o en el que corre, sino en Dios. Ahí es donde está la dependencia. ¿Quién tiene misericordia?

Luego continúa diciendo: “Porque la Escritura dice a Faraón: Para esto mismo te he levantado, para demostrar mi poder en ti, y para que mi nombre sea proclamado por toda la tierra. Así que del que quiere tiene misericordia, y al que quiere endurece. ” Esa es una declaración dura. Veamos esto por un momento.

Antes mencioné el problema de: “A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” ¿Qué significa que Dios aborrece a Esaú?

Cuando usamos el término español “aborrecer”, pensamos en una actitud que proviene de un comportamiento malicioso, y estamos prohibidos de odiar. Estamos llamados a amar, incluso a nuestros enemigos. Pero ¿hay alguna forma en que la biblia use el término ‘aborrecer’ y que no tenga esa connotación medio siniestra? Bueno, sí. Tenemos el odio al pecado.

Pero ¿recuerdas a David, en el antiguo testamento, cuando dice: ‘Aborrezco a mis enemigos con un profundo odio’? ¿Existe tal cosa como el odio sagrado, un odio a la maldad? Sí, pero aquí no dice eso que se suele decir: ¿‘Odia el pecado, pero no al pecador’?

Pero Dios no dice: “A Jacob amé, pero aborrecí el pecado de Esaú”.   Dice: “A Jacob amé, pero a Esaú aborrecí.” Aquí tienes un paralelismo antitético en modo hebreo. Y todo lo que ese “aborrecí” significa en este pasaje, es la ausencia de ese especial favor divino donde Dios está otorgando un favor divino especial, una acción misericordiosa, una acción amorosa hacia uno y que lo niega al otro.

No significa que Dios tenga esos terribles sentimientos internos de mezquindad hacia Esaú.  Pero Dios niega ese favor divino particular a Esaú. A Jacob se le da un regalo que Esaú no recibe. Eso es todo lo que Pablo, un judío, quiere decir.

Pero esto plantea el interrogante si es que la predestinación es doble o no. He oído a mucha, mucha gente decir: ‘¡Creo en la predestinación, pero no soporto la doble predestinación!’
Hay dos ideas distintas acerca de la doble predestinación que se han presentado a lo largo de la historia de la iglesia y que han estado compitiendo por aceptación.

La primera es la posición que llamaremos “igualdad final” o llamada algunas veces postura “simétrica” de la predestinación, queriendo decir que la predestinación tiene dos lados: la elección y la reprobación, la salvación y la condenación.

Y que la manera en que Dios obra en ambos lados es de una forma simétrica: Dios obra en la vida de Jacob y obra en la vida de Esaú.

Ahora, también hablamos en términos de lo que llamamos decretos “positivo-positivo”. El esquema positivo-positivo luce así: Se diría que en el caso del elegido, Dios predestina a ciertas personas, como Jacob, para que sean salvas; que Dios garantiza su salvación al entrometerse unilateralmente en sus vidas y crear fe en sus corazones; y, en el caso de los condenados, Dios también predestina su condenación, de modo que Él se entromete en sus vidas creando maldad o incredulidad en sus corazones.

Entonces hay una acción positiva en las vidas de ambas personas, fe en la vida de un hombre e incredulidad en el corazón del otro. ¿Ves ahora lo que queremos decir con una postura “simétrica?

Esa posición ha sido muy rechazada por los agustinianos y los calvinistas. Esa no es la posición agustiniana. Algunos lo llaman ‘híper-calvinismo’. Creo que es un gran insulto hacia Juan Calvino llamarlo ‘híper-calvinismo’ ya que no es híper-calvinismo, es sub-calvinismo, o algo peor, anti-calvinismo. El híper-calvinismo significaría súper-calvinismo. Calvino no apreciaría esa nomenclatura particular. En cambio, la posición agustiniana es que la predestinación es ciertamente doble porque no todos son salvos y hay dos lados en eso.

Algunas personas son elegidas y otras no.  Entonces tenemos dos lados de la moneda y tenemos que lidiar con ambos lados del problema. Sin embargo, el esquema es “positivo negativo”. Lo que quiere decir es que, en el caso de los elegidos, Dios sí se entromete en sus vidas y produce soberanamente fe en sus corazones. Pero en el caso del resto de la humanidad, Él los deja a sí mismos.

Él no viene y crea maldad en sus corazones, o crea incredulidad en sus corazones; los pasa por alto, dejándolos a sí mismos; siendo la actividad de Dios aquí negativa o pasiva en vez de activa. ¿Ves la diferencia?

Aquí, en el caso del condenado, el condenado hace lo que desea hacer por cuenta propia. Dios no está creando una maldad nueva en sus corazones, ni nada por el estilo. Dios no los está forzando a la condenación. Él simplemente los está pasando por alto, dejándolos a lo que quieran. Pero la pregunta inmediata que surge es: ¿por qué Pablo dice aquí en Romanos 9 que Dios da misericordia a unos y a otros endurece?

Y el ejemplo clásico del endurecimiento por parte de Dios es el endurecimiento del corazón de Faraón en el antiguo testamento. Y ese es un ejemplo difícil. Solo tengo como un minuto y medio para responder a eso, intentaré hacerlo rápido.

Aún cuando hablamos de endurecimiento, debemos distinguir entre el endurecimiento activo y el endurecimiento pasivo, o lo que llamaríamos endurecimiento indirecto. Hay dos formas en que Dios puede endurecer el corazón de Faraón. Una es que podía descender, entrometerse en la vida de Faraón y crear maldad en el corazón de Faraón.

Para que Dios cumpla sus propósitos, Él podía hacer que Faraón peque. Pero si Él hace eso, entonces ¿qué? ¿Cómo podría Dios, si Él es justo y recto, forzar a Faraón para pecar y luego castigarlo por ese pecado?

Eso convertiría a Dios en el autor del pecado, lo que es un rotundo No-No, bíblicamente. Pero hay otra manera en que Faraón podía tener su corazón endurecido. Recuerda que Faraón es un pecador, todos somos pecadores.

Pero todos tenemos nuestro pecado algo controlado y restringido por cierta oposición a nuestro alrededor que nos impide ser completamente depravados. Cuando los hombres alcanzan niveles de poder donde quedan fuera de los límites de las restricciones normales, su capacidad de pecar aumenta libremente.

Quiero decir que lo único que impide que Faraón sea totalmente perverso es el poder restrictivo de Dios. Ciertamente no fue el gobierno de Egipto el que lo mantuvo bajo control. Solo las restricciones de Dios impedían que Faraón fuera más malvado de lo que realmente era. Si Dios quiere endurecer el corazón de Faraón, ¿Dios tiene que crear una maldad nueva?

Todo lo que tiene que hacer es quitarle las manos de encima y darle a Faraón el espacio que necesita. Y así es como el corazón de Faraón fue endurecido, que en sí mismo es un acto del juicio divino; un acto justo de juicio divino sobre él. Y el Evangelio hace lo mismo en las vidas de los condenados.  Mientras más personas escuchen el Evangelio y lo rechacen libremente, más se endurecerán sus corazones.

Y para que lo veas en este drama, Faraón endurece su propio corazón. Todo lo que Dios hace es remover las restricciones, por lo que Faraón es responsable del endurecimiento de su corazón. Entonces, de nuevo vemos que en este esquema, en el tema de la elección, todos los seres humanos han caído, todos son malos.

Dios da misericordia a algunos, como en el caso de Jacob y a los demás los deja a ellos mismos.  Ellos reciben justicia. Este grupo recibe misericordia para que Dios sea honrado y para que los propósitos de Dios puedan mantenerse.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

 

25/27 –El ministerio de los 40 días

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

25/27 –El ministerio de los 40 días

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/el-ministerio-de-los-40-dias/

Leslie Basham: Nancy Leigh DeMoss, describe las apariciones que Jesús  hizo después de Su resurrección.

Nancy Leigh DeMoss: Es interesante el hecho de que estas apariciones no fueran llamativas, ni grandes. Jesús no estaba, en este momento, tratando de ser noticia de primera plana. La mayoría de estas apariciones fueron pequeñas, personales, encuentros íntimos con personas o con pequeños grupos.

Leslie: Estás escuchando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss, en la voz de Patricia de Saladín. Nancy continúa con la serie, El Cristo incomparable.

Nancy: He tenido que viajar mucho a través de los años a causa del ministerio. Pero soy una persona hogareña. Me gusta quedarme en casa. Acerca de viajar he dicho muchas veces, que no haría esto por nadie más que no fuera por el Señor Jesús. Pero lo he hecho por Él, y Él me ha bendecido. Pero cuando estoy viajando, fuera de la ciudad, estoy ansiosa por regresar a mi casa. Y a través de los años ha habido ocasiones, en las que me han retrasado el regreso, y me piden hacer otra parada o cumplir con otra responsabilidad. Tengo que decirte que es duro, porque quiero llegar a casa.

A mí me encanta servir, me encanta lo que el Señor me ha llamado a hacer. Pero también, me encanta dormir en mi propia cama. Y quiero llegar a casa. Pensé en esto cuando venía a hacer esta sesión de nuestra serie, El Cristo incomparable, y en lo deseoso en que después de Su resurrección, ¡Jesús debió de estar de regresar al cielo y ver a Su Padre!  Después de todo lo que Él había soportado, después de todo lo que había atravesado —desde el tiempo en que vino  a la tierra como un bebé, hasta hacerse hombre, Su vida adulta, Su ministerio, Su juicio, Su crucifixión—  después de toda esa prolongada separación física de Su Padre, cuán deseoso Él debió de haber estado de regresar a Su hogar.

Pero las Escrituras nos dicen que Él se quedó aquí en esta tierra por 40 días más después de Su resurrección—cinco semanas y cinco días. Bueno, eso pudiera parecer no mucho tiempo, pero cuando estás viajando y estás lista para regresar a tu hogar, puede parecer muchísimo tiempo. Pienso que este ministerio de Cristo durante los 40 días que pasaron entre Su resurrección y Su ascensión al cielo, nos muestran el corazón tierno y compasivo de Cristo. ¿Para qué o por qué pasar 40 días más en este mundo tan miserable  —quiero decir, quien quiere quedarse aquí cuando puedes estar en el cielo?

Pero a Él le importaban más sus discípulos que Él mismo. A Él le importamos más nosotros que Él mismo.  Él estaba más comprometido con la agenda y con el plan de Su Padre que con Su propia comodidad y Su propia agenda.  De hecho, Su agenda era la agenda de Su Padre. Él siempre dijo, «Yo vine a hacer la voluntad de mi Padre». Porque este período de 40 días  era parte de la voluntad de Su Padre, y por eso Él lo abrazó y lo completó.

Ahora, esa transición entre la resurrección y la ascensión dijimos que fue de 40 días. Y es algo interesante.

Pero ahora tenemos que preguntarnos. ¿Por qué Jesús se quedó en la tierra semanas después de Su resurrección? La respuesta obvia es que Su Padre quería que Él lo hiciera. Pero ¿por qué Dios no lo resucitó y lo llevó enseguida al cielo, de la tumba a la diestra del trono de Dios? ¿Cuál fue el propósito de esos días? ¿Qué hizo Él?

Permíteme pedirte que si tienes una Biblia, vayas al libro de los Hechos, capítulo uno. En el párrafo que abre el libro de los Hechos, encontramos el más breve resumen —en sólo tres versículos —que resume este ministerio de 40 días. Vamos a ver en la medida en que leemos en solo unos momentos, que esos 40 días no fueron un accidente. No fueron solo un paréntesis. Fueron una parte intencional del plan de Dios. Ten en cuenta que los discípulos acababan de perder a su amigo más querido y su Señor, por lo menos así pensaban. Él había muerto.  Estaban confundidos, estaban de duelo por su pérdida. Ellos pensaban que Él era el Rey, que había venido a traer el reino de Dios a la tierra, y ahora su Rey estaba muerto.

Ahora estaban recibiendo la palabra de la resurrección. Pero ¿cómo  creerían esto? ¿Cómo sabrían que era realmente cierto? Bueno Jesús usó este breve período de 40 días para alentar a Sus discípulos. Lo hizo principalmente de dos maneras que puedes ver en Hechos capítulo 1. Primero Él ministró a sus dudas proveyéndoles pruebas — pruebas sólidas — de Su resurrección, de que estaba realmente vivo. Y en segundo lugar, los preparó para el futuro durante esos 40 días. Les dio una esperanza, les dio una visión y la orden de marchar después de Su partida. Él utilizó este tiempo para darles  prueba de Su resurrección, y para prepararlos para el futuro.

Permíteme leer este párrafo de Hechos capítulo 1, y luego vamos a verlo por separado.

El primer relato que escribí, [refiriéndose al Evangelio de Lucas, porque ambos fueron escritos por el Dr. Lucas] Teófilo, trató de todo lo que Jesús comenzó a hacer y a enseñar, hasta el día en que fue recibido arriba, después de que por el Espíritu Santo había dado instrucciones a los apóstoles que había escogido. A éstos también, después de su padecimiento, se presentó vivo con muchas pruebas convincentes, apareciéndoseles durante cuarenta días y hablándoles de lo concerniente al reino de Dios (Hechos 1:1-3).

Desglosémoslo ahora un poco:

Él proveyó pruebas o evidencias de Su resurrección durante esos 40 días. Las Escrituras afirman que fueron muchas pruebas. Se les presentó Él mismo a ellos, apareciéndoseles durante 40 días. La palabra prueba es una palabra fuerte en el lenguaje original.  Significa «prueba positiva»  «señal segura». Algunas traducciones dicen  «muchas pruebas convincentes» o «muchas pruebas infalibles».

Él usó esas semanas para construir la fe de Sus discípulos. Él los iba a dejar. Todo el futuro de Su misión dependía de que ellos  tuvieran confianza en que Él estaba vivo, que Él había vencido la tumba. Y no solo ellos tenían que tener confianza, ellos iban a tener que convencer a otros de que Él había sido crucificado, y de que este supuesto criminal, era el hijo de Dios que se había levantado de los muertos. Y eso no iba a ser fácil de vender. Así que primero ellos mismos tenían que estar seguros. Durante esos días, Jesús se presentó ante ellos con evidencias que no podían refutar.

Él hizo esto apareciéndose a ellos, como dice este pasaje ¿qué prueba mayor de la resurrección que el que ellos vieran a Aquél que ellos pensaban muerto, vivo y en persona? Él les dio evidencia física. Ellos vieron Su cuerpo físico. Era Su cuerpo glorificado. No era el mismo cuerpo, pero era reconocible. Pudieron ver las cicatrices de los clavos en Sus manos y en Sus pies. Lo vieron, lo tocaron, comieron y hablaron con Él. Él les dio evidencia física de Su resurrección.

Él lo hizo a través de múltiples apariciones, —apariciones después de la resurrección —a múltiples personas y en múltiples circunstancias. Tienes que poner los cuatro evangelios juntos para tener la lista completa de las  apariciones, y no es fácil armonizarlas, porque cada uno de ellos habla acerca de alguna aparición pero no de todas. Pero cuando las pones todas juntas parecen ser de 10 a 11 las apariciones después de Su resurrección.

Estas apariciones fueron impresionantes, porque ellos pensaban que Él estaba muerto,  pero es interesante el hecho de que estas apariciones no fueron llamativas ni grandes. Jesús no estaba, en este momento, tratando de ser noticia de primera plana. La mayoría de estas apariciones fueron pequeñas, personales, encuentros íntimos con individuos o con grupos pequeños. Por cierto, la mayoría sino todas fueron a creyentes en Cristo. Recuerda algunas de estas apariciones:

  • La primera aparición registrada, después de la resurrección fue a María Magdalena quien estaba perturbada y gimiendo fuera de la tumba. Como en muchas de las apariciones, puedes ver el tierno intercambio, y el estímulo personal que Jesús le da a esta mujer, esta mujer que amaba a Jesús tan profundamente y que había sido tan profundamente impactada por Su vida y por Su ministerio pero que estaba tan afligida por Su pérdida. Él viene y le ministra con tanta ternura en su dolor y lo puedes ver en  Marcos capítulo 16 en los versículos 9-10 y en Juan capítulo 20 versículo 11.
  • Luego tenemos otra aparición a María Magdalena, y a la otra María quienes estaban  regresando de la tumba vacía el día de la resurrección  y lees de esto  en Mateo capítulo 28 los versículos 9-10.
  • Luego se apareció a los dos discípulos que venían por el camino a Emmaus (  Lucas 24:13, y Marcos 16:12)
  • Y  también el asombroso encuentro con Pedro en Jerusalén que fue parte del proceso restaurador en su vida ( Lucas 24:34)
  • Otra aparición fue a los discípulos, en Juan capítulo 20 quienes estaban encerrados en una habitación en Jerusalén. ¿Recuerdas? En esa ocasión uno de los discípulos estaba ausente. Era Tomás— así que cuando él oyó acerca de esto tuvo mucha dificultad para creerlo y lo vemos Juan 20: de los versículos 19 al -23.
  • Pero la próxima vez que Jesús apareció fue a los 11 apóstoles en una casa. Él lo hizo a causa de Tomás, para asegurarse de que Tomás tuviera la misma evidencia, o la misma prueba de la resurrección (ver Juan 20: 26)
  • Y también está la aparición, en Juan capítulo 21, a los siete apóstoles que estaban pescando en el mar de Galilea (ver Juan 21: 1)
  • En 1ra. a los Corintios capítulo 15 dice que,  Él se le apareció a Su hermano Santiago, quien no había creído anteriormente, pero que se convirtió en un firme creyente  —uno de los líderes de la Iglesia, y el autor de la epístola de Santiago en el Nuevo Testamento (ver 1 de Corintios 15:7).
  • Después más de 500 personas le vieron al mismo tiempo.  Ese fue el grupo más grande del que sabemos. Pero la mayoría de ellos fueron encuentros mucho más personales e íntimos (ver 1 de Corintios 15:6)

En estos encuentros vemos que Jesús trata tierna y directamente con las dudas y con los temores de Sus discípulos. Por ejemplo, Lucas capítulo 24 dice:

Mientras ellos relataban estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros. Pero ellos, aterrorizados y asustados, pensaron que veían un espíritu. Y Él les dijo: ¿Por qué estáis turbados, y por qué surgen dudas en vuestro corazón? Mirad mis manos y mis pies, que soy yo mismo; palpadme y ved, porque un espíritu no tiene carne ni huesos como veis que yo tengo.

Y cuando dijo esto les mostró las manos y los pie Como ellos todavía no lo creían a causa de la alegría y que estaban asombrados, les dijo: ¿Tenéis aquí algo de comer? Entonces ellos le presentaron parte de un pescado asado. Y Él lo tomo y comió con ellos. (vv. 36-42).

¡Más evidencia! Prueba de manera positiva la evidencia de que Jesús realmente estaba vivo.

Las pruebas eran convincentes. Eran indiscutibles. Tanto es así que los apóstoles nunca dudaron de nuevo,  desde el momento en que Jesús ascendió a los cielos.  Cuando lees el libro de los Hechos, ves esta poderosa y convincente, prédica persuasiva de la resurrección de Cristo. Ellos nunca más dudaron de esto. Predicaban con convicción porque Jesús se quedó el tiempo suficiente para darles prueba de Su resurrección.

Es interesante que en Hechos capitulo 1 versículo 3  dice “A éstos también, después de su padecimiento, se presentó vivo con muchas pruebas convincentes”, El hecho de que se haya presentando Él mismo a ellos después de haber sufrido era un recordatorio y una garantía de que el sufrimiento y la muerte no son el final.  Ves, ellos sufrirían también. Y Jesús los había llamado «a tomar su cruz y a seguirlo» (Mateo 10:38).  Pero ellos también tenían que compartir, después de haber sufrido,  Su resurrección.

Por lo tanto ellos podían proclamar a Cristo con valentía y sin temor incluso cuando se volvió ilegal hacerlo bajo el gobierno opresor de Roma. Porque lo peor que podía pasarles, ellos  sabían, era que podían morir. Pero aquí estaba Jesús frente a ellos como una evidencia de que ¡hay vida después de la muerte! La muerte no es el final.

Estoy tan agradecida de que Jesús proveyera esta prueba, de la evidencia de Su resurrección, no solo para Sus discípulos, sino como evidencia para las futuras generaciones de escépticos— los relatos de testigos oculares de la resurrección de Cristo son una de las grandes pruebas de la resurrección. Tenemos los testimonios.

Así que haciéndolo personal para nuestros propios corazones, se nos recuerda que Jesús está vivo.  Estamos llamadas a que desaparezcan nuestras dudas y nuestros temores.  Él se mostró vivo por un período de 40 días.  Lo nuestro es creer en la evidencia y recibir Su paz.

Así que Jesús durante estos 40 días dio pruebas de Su resurrección y preparó a Sus discípulos para el ministerio después de Su partida. ¿Cómo Jesús preparó a Sus discípulos para lo que les esperaba? Déjame sugerirte tres cosas que para mí sobresalen en estos recuentos después de la resurrección.

Primero, Él les proporcionó instrucción. Les estaba hablando acerca del reino de Dios. Éstas posiblemente fueron las cosas de las que Él les había hablado antes, pero que ellos todavía no habían entendido y comprendido. Y a medida que avanzas en el libro de los Hechos el capitulo 1 versículo 6 ves que aún estaban buscando algo terrenal, un reino político que los liberaría de los romanos. Pero Jesús les habla del reino de Dios, Su reinado y gobierno en el corazón de Su pueblo que transformaría las vidas y los hogares y que impactaría este mundo con Su Señorío. Él estaba tratando de instruirles en el significado real del reino de Dios.

Mientras lo hacía, les enseñaba las Escrituras. ¿Recuerdas los dos hombres en el camino a Emmaus que inicialmente no reconocieron a Jesús el día de la resurrección?  Dice, «Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras (Lucas 24:27). Él les señaló de nuevo la Palabra de Dios para instruirlos, a fin de prepararlos para proclamar el Evangelio después de que Él se fuera.

De nuevo vemos en Lucas capítulo 24 cuando se le aparece a los discípulos,

«Y les dijo: Esto es lo que yo os decía cuando todavía estaba con vosotros: que era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.45 Entonces les abrió la mente para que comprendieran las Escrituras,46 y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día;» (Lucas 24:44-46).

Aquí están ellos, viéndole con sus propios ojos, pero Él les está diciendo que la cosa más segura que tienen, la evidencia más convincente, es lo que está escrito en las Escrituras. Yo estoy tan contenta de que tengamos esa Palabra, y de que Él nos haya dado Su Espíritu Santo para que ilumine nuestro entendimiento y nos enseñe cómo debemos trabajar en  el ministerio— como debemos contribuir a acercar Su reino a esta tierra. Así que la instrucción es parte de su preparación para sus futuros ministerios.

Y entonces, la misión, en esos 40 días, Él les confirmó lo que ellos tenían que hacer después de Su partida. Él les dijo, «21  como el Padre me ha enviado, así también yo os envío.» (Juan 20:21). Él los estaba enviando de la misma manera que el Padre lo había enviado a Él. Así que ¿cómo los estaba enviando? Los estaba enviando:

  • A vivir vidas santas, humildes, obedientes como Él lo había hecho.
  • A proclamar el reino de Dios como Él lo había hecho.
  • A llamar a la gente a arrepentirse y a creer en el Evangelio como Él lo había hecho.
  • A vivir en dependencia consciente de Su Padre celestial y el Espíritu Santo como Jesús lo hizo.
  • A vivir una vida de oración, de sacrificio y de servicio como Jesús vivió.

Ellos no debían solo  sentarse y hablar de los viejos tiempos y de lo que disfrutaron de las bendiciones de su relación con el Señor cuando Él estuvo aquí en la tierra. Porque entonces, si eso era cierto,  ¿por qué no llevarlos al cielo con Él?  Él se iba y los dejaba en la tierra con un propósito. Él les explicó esa misión.

Id, pues, y haced discípulos de todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,  enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. (Mateo 28:19-20)

Él les dejó clara esta misión. Y les dice en Lucas capítulo 24:

Y que en Su nombre se predicara el arrepentimiento para el perdón de los pecados a todas las naciones, comenzando desde Jerusalén. Vosotros sois testigos de estas cosas (v. 47-48).

Esta era su misión, ser testigos. Ellos tenían que salir de su zona de confort. Había un arduo trabajo que hacer y un mensaje que proclamar.

Pues bien, Jesús nos ha dejado con una misión, con un mandato y un mensaje. Él va a regresar algún día, y en ese momento Él nos hará responsables de lo bien que hemos llevado a cabo nuestra misión en Su ausencia. Como Jesús dijo en Lucas  capítulo 12:  «Dichoso aquel siervo a quien, cuando su señor venga, lo encuentre haciendo así. (v. 43). ¿Seremos fieles cumplidores de la misión que nos ha encomendado hacer?

Durante ese período de 40 días, Jesús instruyó a Sus discípulos acerca del reino de Dios, Él les encargo una misión,  les dejó saber qué hacer. Luego hizo  provisión en la medida en que ellos eran dirigidos hacia el ministerio.

¿Cómo iban a cumplir su misión de proclamar Su Reino? Ellos tenían que  estarse preguntando «¿cómo vamos a poder hacer esto sin ti Jesús? Parece imposible.» El gobierno romano era tan grande, tan poderoso y tan opuesto a Cristo. Pues bien, en las últimas horas antes de Su crucifixión, Jesús les había prometido a los discípulos que cuando Él se fuera al cielo le pediría al Padre que enviara al Espíritu Santo. Ahora durante este período de 40 días, Él les recordó a ellos esa promesa y la provisión que les enviaría.

Puedes leer sobre esto en el último capítulo del Evangelio de Lucas y en el primer capítulo del libro de los Hechos.  Ambos libros fueron escritos por el doctor Lucas. Lucas  capítulo 24

Y les dijo: Así está escrito, que el Cristo padeciera y resucitara de entre los muertos al tercer día… Vosotros sois testigos de estas cosas. Y he aquí, yo enviaré sobre vosotros la promesa de mi Padre; pero vosotros, permaneced en la ciudad hasta que seáis investidos con poder de lo alto. (vv. 46-49).

¿Cuál era ese poder? El poder del Espíritu Santo. Ves lo mismo en Hechos capítulo 1 en el versículo 4

Y reuniéndolos, les mandó que no salieran de Jerusalén, sino que esperaran la promesa del Padre: La cual, les dijo, oísteis de mí; pues Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con el Espíritu Santo dentro de pocos días. pero recibiréis poder cuando el Espíritu Santo venga sobre vosotros; y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra. (vv. 4-5, 8).

La venida del Espíritu Santo, la provisión prometida significaba que Jesús siempre estaría con ellos a través del Espíritu Santo que mora en nosotros. ¿No fue esto lo que Él dijo al final de Mateo capítulo 28?, «…y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo» (v 20)  Aquí Él se está preparando para partir. Pero Él les dice, «yo estaré siempre con ustedes.» Y eso fue por la provisión prometida del Espíritu Santo. Él no los enviaba a hacer esto de Su cuenta. Él no nos envía a servirle por nuestra propia cuenta.

¿No estás consciente, como yo lo estoy,  cuando el Señor nos pide servirle de diferentes maneras lo débiles e inadecuadas que somos? ¿Y cuán grande es nuestra necesidad de provisión, del poder del Espíritu Santo, del poder del Espíritu Santo y el aliento de que Dios ha dispuesto los recursos para ayudarnos a llevar a cabo Su misión y mandato de vivir nuestras vidas en el Espíritu Santo y la presencia de Cristo?

A lo largo de estos 40 días, Él le  recordó a Sus discípulos que la ventana de oportunidades no sería eterna —que había un tiempo limitado en el cual ellos estarían sirviéndole a Él y extendiendo Su reino de esta manera. Él les dijo a ellos, hagan  esto «hasta que yo vuelva» (Juan 21:22) «hasta el final  [la consumación] de los tiempos» (Mateo 28:20). Él les dejó saber que había un período de tiempo definido en el que ellos tendrían que completar su llamado.

El reto para los discípulos, y para nosotras hoy, es vivir para lo que realmente tiene importancia. No para nuestros programas, metas, agendas, sino para Él. Redimiendo el tiempo. Porque como Jesús dijo llegará la noche cuando nadie podrá trabajar. Y  cuán agradecidas debemos estar por esos 40 días de que Jesús se tomó esos días para proporcionarnos las pruebas de Su resurrección, para preparar a Sus discípulos para la tarea que tenían por delante dándoles instrucciones, un sentido de misión, la comisión de lo que tendrían que hacer  y luego Su provisión divina para este llamado.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado explicando un asunto importante: ¿Por qué Jesús se quedó 40 días en esta tierra después de haber resucitado de entre los muertos? Toda la serie, El Cristo incomparable, ha sido así. Nancy ha hecho preguntas que nunca antes consideré. Las respuestas nos han dado un conocimiento mucho más profundo de Quien es Cristo.  La enseñanza nos ha ayudado a apreciar de manera diferente la obra que Él ha hecho.

Podemos hacer que el programa les llegue cada día gracias a las donaciones de nuestras oyentes. Llámanos si Dios te dirige a darnos una ofrenda; al número 1-800-569-5959. Puedes llamar desde los EE UU o Canadá. Cuando llames especifica que deseas que se aplique tu ofrenda al ministerio en Español.  También puedes hacer tus donaciones en línea al visitar AvivaNuestrosCorazones.com.

Bueno, 40 días después de haber resucitado de entre  los muertos,  Jesús ascendió al cielo. La mayoría de las iglesias no dan tanta importancia a este evento.  ¿Realmente Importa? En el día de mañana, Nancy analizará esta pregunta.  Por favor regresa con nosotras a Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

«Las apariciones del Cristo Resucitado» Sermón por Doremus A. Hayes, en Grandes Sermones sobre Cristo, Vol. 3: La Resurrección de Jesús, (Grand Rapids: Baker, 1991), Wilbur M. Smith, ed., 63 (citando «Westcott»).

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

El amor de Jesús por Dios

Viernes 27 Diciembre

(Jesús dijo:) Amo al Padre, y como el Padre me mandó, así hago.

Juan 14:31

Por cuanto en mí ha puesto su amor, yo también lo libraré.

Salmo 91:14

El amor de Jesús por Dios

http://labuenasemilla.net/20191227

Generalmente nos agrada más pensar en el amor de Jesús por nosotros que en su amor por Dios. Ahora bien, Jesús fue el único que cumplió el primer mandamiento de la ley de Moisés: “Amarás al Señor tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas” (Deuteronomio 6:5; Lucas 10:27). ¡Y dio pruebas de ello! El amor por Dios, su Padre, fue el gran motivo de toda su conducta e inspiraba cada una de sus palabras. Ese amor no se mostró en situaciones fáciles o agradables, sino en un constante sufrimiento moral, en medio de un mundo opuesto a Dios. Frente a la oposición y a las persecuciones, lleno de amor por aquel que lo había enviado y a quien venía a revelar, hizo brillar la gracia y la verdad.

Es más, cuando el odio de los hombres los condujo a poner sus manos sobre el santo Hijo de Dios y a crucificarlo, se manifestó la perfección de su amor. No solo aceptó los golpes sin una queja, sino que se ofreció a Dios, él, el hombre perfecto, puro, sin mancha, para cumplir su voluntad, la cual él conocía, sabiendo por qué camino lo habría de llevar.

Entonces, en una suprema sumisión, se ofreció en sacrificio por el pecado, tomando sobre sí mismo el castigo que nosotros merecíamos. La respuesta de Dios estaba asegurada: “Yo lo libraré”, prueba de que Dios estaba satisfecho. Y Jesús resucitó, triunfando sobre el poder de la muerte, del pecado y de Satanás. Dios lo exaltó soberanamente y lo puso sobre su trono. Él es digno, para siempre, de nuestra adoración.

Zacarías 12-13 – Apocalipsis 19:11-21 – Salmo 147:12-20 – Proverbios 30:32-33

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La caída radical del hombre

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

La caída radical del hombre

R.C.Sproul

https://www.ivoox.com/44637595

En nuestra última sesión del estudio de la predestinación, vimos el concepto del libre albedrío, y al final de la clase expuse algunas ideas que fueron presentadas originalmente por Jonathan Edwards y por San Agustín, con algunas referencias a Lutero y a Juan Calvino.

Pero con el debido respeto que les tengamos o no a esos grandes maestros de la historia de la iglesia, creo que todos reconoceríamos que ninguno de ellos individualmente, ni todos ellos colectivamente deben ser considerados autoridades infalibles de enseñanza.

Entonces, debemos continuar con el siguiente paso mientras examinamos todo el tema de la capacidad moral humana, o la falta de ella, y escuchar lo que nuestro Señor mismo enseña, porque aunque podamos estar en desacuerdo con Agustín, Lutero o Calvino o cualquier otro gran maestro, lejos de nosotros esté el oponernos a las enseñanzas de Cristo mismo.

Entonces, en esta sesión, quiero que prestemos atención a algunas declaraciones cruciales que hizo Jesús con respecto a la capacidad del ser humano, o la falta de ella.Pongamos atención, en primer lugar, al sexto capítulo del evangelio de Juan, donde Jesús dice en el versículo 65: “Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre.”

Ahora, veamos esta parte: “nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre”.Las primeras dos palabras en esta oración: “nadie”, o algunas traducciones dicen: “ninguno”, “ningún hombre”, “ninguna persona”; si aplicamos las categorías de la lógica y las leyes de la inferencia inmediata, etc., vemos que esta afirmación es lo que llamamos un negativo universal.

Es decir, todo está incluido. Lo que Jesús está diciendo es que, sin excepción, no hay un ser humano que (sin importar lo que Él dirá de ellos), pero aquí es que pueda venir a Él a menos que le sea dado por el Padre. Entonces esto es un absoluto. Es un absoluto negativo y tenemos que entenderlo.

 

Ahora, la siguiente palabra también es crucial para nuestro entendimiento. Es la palabra “puede”. Nadie “puede”. Ahora, la palabra “puede” o al menos la palabra que se usa en el texto griego es menos ambigua que la palabra “puede” en español y que a menudo se confunden en su uso con otra palabra ¿cuál palabra? “Permiso”

Así es. Todos hemos sido corregidos. Recuerdo cuando éramos niños e íbamos al colegio, nosotros levantábamos la mano y decíamos: “Profesora, ¿puedo afilar mi lápiz?” Y ella contestaba: “Estoy segura que ‘puedes”. Pero, no tienes mi permiso.  Y ella aprovecharía esa oportunidad para enseñarnos esa lección que parece tan difícil de aprender: la diferencia entre el uso de la palabra “permiso”, que sugiere autorización y la palabra “puede”.

La palabra ‘puede’ describe capacidad. Entonces lo que este verso está diciendo es que, al decir “ningún hombre puede”, es como decir que nadie tiene la capacidad de hacerlo. Si digo que nadie puede correr a 50 kms. por hora, eso significa que nadie tiene la capacidad de correr a 50 km por hora o 500km por hora (no sé cuán rápido puede correr alguien).

Muy bien, ahora ¿qué es lo que nadie tiene la capacidad de hacer? ¿de qué habla Jesús? Nadie tiene la capacidad de “venir a mí”, nos dice. Permítanme hacer una pregunta:
¿Tiene el hombre, por sí mismo, según Jesús, la capacidad de venir a Jesús? No.

¿Tienen algunos hombres la capacidad de venir a Jesús por sí mismos? No. Ningún hombre puede venir a Jesús: “Nadie puede venir a mí si”. Vemos la cláusula que sigue, a la que llamamos condicional.

“Si” introduce una excepción. Y “si” apunta a lo que llamamos en filosofía una condición necesaria. Ahora, ¿qué es una condición necesaria? Un prerrequisito. Algo que tiene que pasar antes de que algo más pueda suceder. Eso es un prerrequisito.

Entonces, Jesús está diciendo que hay una condición necesaria que debe cumplirse antes que alguien pueda venir a Él. Ahora, ¿qué es lo que identifica en este verso como una condición necesaria para que alguien pueda venir a él? “si no se lo ha concedido el Padre.” Otras traducciones dicen: “si el Padre no se lo permite”. Otra traducción dice: “si no le fuere dado del Padre” Ahora, todas esas palabras no significan lo mismo. “Conceder” significa permitir. “Dar” significa entregar un regalo y “Autorizar” significa dar el poder. ¿Estamos?

Así que, tenemos aquí cierta ambigüedad acerca de cuál es esa condición necesaria. Y hay otra pregunta que aún está pendiente, y es que, si se proporciona una condición necesaria – no estamos hablando de venir a Jesús – en cualquier situación, si se proporciona una condición necesaria en una situación, ¿una condición necesaria garantiza que el resultado que deseas se llevará en efecto a cabo? No.

Por eso hacemos una distinción entre condiciones necesarias y condiciones suficientes. Una condición suficiente es una condición que, si se cumple, garantiza el resultado. Eso basta.

Un ejemplo de una condición necesaria sería en el caso de un incendio.  Si quieres iniciar un fuego, el oxígeno es una condición necesaria para que haya fuego. Pero la mera presencia del oxígeno no garantiza un fuego.

Ahora, si tienes un trozo de papel seco y abundante oxígeno y luego enciendes un fósforo y lo pasas por el trozo de papel, entonces tendrás un fuego ya que el fósforo encendido es una condición suficiente para encender el trozo seco de papel bajo esas condiciones, considerando que se haya cumplido las demás condiciones necesarias.

¿Comprenden entonces la diferencia? Entonces, lo que este versículo está enseñando es que, en términos de la capacidad natural del hombre, nadie tiene la capacidad, en sus propias manos de venir a Cristo si es que Dios no hace algo.

Aún no estamos seguros con exactitud qué es lo que Dios hace y tampoco estamos seguros que si Dios lo hace garantizará que las personas vengan. Lo único que sabemos es que lo que sea que Dios haga es una condición necesaria, un prerrequisito, ¿Ok? Algunos han saltado a otro versículo en Juan 6 donde Jesús dice: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”.

Y este sugiere que todos los que obtienen esa condición necesaria, de hecho vienen, pero no es exactamente así como esos dos versículos están relacionados. Veamos si somos lo suficientemente agudos como para ver la diferencia.

Jesús dice: “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí”. “Nadie puede venir a mí si no se lo ha concedido el Padre”. Casi suena como que todos los que se le han dado para venir, son aquellos que están incluidos entre los que el Padre le da al Hijo. Pero recuerda, por un lado, la entrega es para nosotros.

Por otro lado, la entrega es a Jesús, por lo que no podemos equiparar esas dos oraciones; a pesar de que creo que, de hecho, son paralelos.  Pero lingüísticamente no podemos probarlo. Por tanto, tenemos aún esta ambigüedad en cuanto a lo que debe suceder.

¿Cuál es la naturaleza de esta condición necesaria? Bueno, noten que Jesús aquí dijo que ya les había dicho eso, él está indicando que esto es una repetición.

Él entonces dice: “Por eso os he dicho”. Entonces, ahora Él mismo está repitiendo, veamos si podemos encontrar la afirmación anterior que es idéntica o parecida a esta afirmación a lo que Jesús se está refiriendo. Si vemos más arriba en el capítulo, encontramos otro negativo universal y otra afirmación sobre las condiciones necesarias y sobre la capacidad moral del ser humano.

Encontramos eso en el versículo 44. “Nadie puede venir a mí”(¿les suena familiar?) “Nadie puede venir a mí si no lo trae el Padre que me envió”. Esto no es tan ambiguo. Aquí la condición necesaria que Jesús señala es que el Padre atrae a alguien.

Entonces, ¿podemos decir esto, categóricamente, sin temor alguno a ser contradicho, de que nuestro Señor Jesús enseñó que es imposible que un ser humano venga a Él a menos que esa persona sea llevada por el Padre?

Ahora, debo añadir a estas alturas que tanto los de una perspectiva agustiniana como los de perspectiva semi-pelagiana concuerdan en que hay algún tipo de condición necesaria que Dios debe suministrar. Dios debe atraer a la gente, pero todavía hay un debate. Y el debate es: ¿Qué significa que Dios atrae? Ahora bien, el enfoque arminiano clásico de este enfoque, o semipelagiano, es que nadie puede ir a Jesús a menos que el Padre lo persuada o atraiga.

De nuevo, eso generalmente está ligado a alguna noción de gracia introductoria o a la influencia del Espíritu Santo para persuadir y atraer. Y la palabra “atraer” aquí se interpreta como que significa “conquistar o atraer”, así como la miel atrae a las abejas y las luces a las polillas; pero la idea es que el atraer que Dios hace es irresistible, y aquellos que responden a la persuasión, aquellos que responden a ser atraídos, son entonces redimidos, según el Arminianismo y aquellos que no responden al ser atraídos luego se pierden.

La interpretación agustiniana del versículo es que la palabra “atraer” significa más que simplemente “atraer o persuadir”. Ahora, veamos cómo esta palabra griega se usa en otras partes del Nuevo Testamento. Si abrimos nuestras Biblia en Santiago, el capítulo 2, versículo 6, veremos esta misma palabra griega usada en el Nuevo Testamento.

En el capítulo 2 del libro de Santiago, en el verso 6, leeré el versículo. “Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os arrastran a los tribunales?”

Voy a pedirles que me digan qué palabra creen que se usa en este verso, que es exactamente la misma palabra griega que se traduce por la palabra “atraer” en Juan 6. ¿Alguien se anima? Vamos.

Ahora, veamos la interpretación semi-pelagiana. “Pero vosotros habéis menospreciado al pobre. ¿No son los ricos los que os oprimen y personalmente os ‘cortejan’ a los tribunales?” ¿Ok? Veamos otro. Miremos Hechos el capítulo 16 versículo 19, el cual voy a leer.

“Pero cuando sus amos vieron que se les había ido la esperanza de su ganancia, prendieron a Pablo y a Silas, y los arrastraron hasta la plaza, ante las autoridades.”

¿Podrías decir qué palabra en este texto es la misma palabra griega? Una vez más, es la palabra “arrastrado”. De nuevo, sustituye “seducido o persuadido”. “prendieron a Pablo y a Silas y los sedujeron hasta la plaza, ante las autoridades.” Este texto indica claramente un acto de fuerza al arrastrar a Pablo y Silas hacia la plaza. Esto te haría preguntar por qué los traductores usaron la palabra “atraer” en vez de la palabra “arrastrar”.

Solo puedo suponer, y trataré de decirlo en un momento, pero primero permítanme ir más allá.
Cada vez que tenemos dudas sobre el significado preciso de una palabra en las Escrituras, lo primero que hacemos es ir al griego, pero luego de ir al griego, todavía dependemos de la ciencia de la lingüística y la lexicografía a fin de tener una comprensión del significado de ese término al momento en que fue usado en la redacción de los documentos.

Creo que es seguro decir que, en el mundo académico, la fuente lingüística y lexicográfica más respetada que la iglesia ha tenido para el significado de las palabras griegas es el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento Kittel.

En el Diccionario Teológico del Nuevo Testamento Kittel, la palabra traducida como ‘atraer’ en este texto, es definida por Kittel como que significa ‘obligar por superioridad irresistible”.

Debo añadir que los autores del diccionario eran todo menos calvinistas. Pero ellos reconocieron que lo clásico (es decir el significado de este verbo en el idioma griego) es “obligar”.

De nuevo, nos preguntamos, si ese es el caso, si la evidencia lingüística y lexicográfica tiene un peso tan grande como para que signifique algo que es convincente, ¿por qué los traductores, en varias traducciones, usan este término “atraer” cuando en otros partes ellos la traducen como “arrastrar”?

Bueno, cuando tienes una palabra como esa, a menudo la forma en que elijas traducirla estará determinada por el contexto. También, estará determinada, en cierta manera, por tu teología y tal vez, estoy suponiendo, podría ser que los traductores simplemente sintieron que sería ofensivo para los lectores de habla hispana el leer aquí: “Nadie puede venir a mí si no lo arrastra el Padre” o “a menos que el Padre lo obligue”.

Esa podría ser la razón por la que ellos escogieron no hacerlo. Pero, nuevamente, muchos traductores y equipos de traductores no son tan arbitrarios cuando están haciendo traducciones de la biblia.

Ellos tratan de ser lo más honestos y cuidadosos posible al traducir del griego al español. He estado intrigado por esto por mucho tiempo y creo que he encontrado la respuesta, les voy a contar una historia para ilustrarlo.

Fui invitado a debatir sobre el tema de la predestinación en un seminario Arminiano, es decir, el seminario era arminiano por auto reconocimiento y por sus estándares doctrinales.

Teníamos una relación cálida y amistosa con ese seminario y ellos sabían que yo no abogaba por la teología arminiana, y pensaron que sería bueno tener un debate frente a todo el cuerpo estudiantil y la facultad puesto que querían que sus estudiantes estén expuestos al otro lado, el cual yo representaba.

Y mi oponente, un oponente amistoso debo decir, en este debate en particular, resultó ser el jefe del departamento de Nuevo Testamento y mientras discutíamos este tema, él llegó a este versículo y cito el verso: “Nadie puede venir a mí a menos que el Padre lo traiga”

Y él estaba interpretando esto como “atraer o persuadir” Y yo rápidamente llamé su atención a algo que no creía necesario hacer ya que era un experto en Nuevo Testamento, y yo no. Le dije: ¿Qué pasa con el uso de esto en Santiago 2 y en Hechos 16? Y él aceptó que en efecto esos textos usaban la interpretación más fuerte del verbo y que el verbo podía ser traducido como “arrastrar”. Él lo Aceptó. Entonces pregunté: “Bueno, y ¿por qué usted insiste en que ‘atraer’ es menos convincente que la palabra ‘arrastrar’?

Él dijo: “Porque tenemos una instancia en donde este verbo se usa en el lenguaje griego clásico, como en un drama de Eurípides”, o algo de lo que nunca había oído hablar, donde dice: “Este es el verbo que los griegos usaron cuando sacaban agua de un pozo”.

Y él me dijo (yo estaba totalmente desconcertado, en realidad no tenía idea de eso). Él me dijo: “Así que ya ve, profesor Sproul, es un uso perfectamente legítimo al utilizar la palabra “atraer”, el dijo: “porque nadie arrastra agua de un pozo”.

Y el aire se paralizó, me sentí atrapado, es decir avergonzado, ya que ni sabía que eso ocurrió. Y yo dije: “Le concedo que uno no arrastra agua del pozo; pero Señor, ¿cómo saca agua de un pozo?

¿Usted se para en la parte superior del pozo y le dice: ‘agua, agua, agua ven ven’? ¿persuades al agua para que salga del pozo? ¿La cortejas para que salga el agua del pozo? o debes hacer algo que obligue al agua a ir contra la gravedad y llevarla a donde pueda ser usada?

Y ahora se rieron del otro lado y luego pasamos al siguiente versículo. Pero creo que esto, incluso esa referencia oscura en el idioma griego, subraya el hecho de que la fuerza de este verbo, es la fuerza de la compulsión divina.

Y si esto es cierto, entonces, diría que el verso y solo ese verso, son suficientes para terminar el debate para siempre, con respecto a la capacidad del hombre, o la falta de ella, para inclinarse por sí mismo a elegir a Jesucristo.

Porque Jesucristo mismo dice que ningún hombre puede hacerlo a menos que el Padre lo obligue a hacerlo. Y eso es agustianinismo puro, solo que fue afirmado antes de San Agustín.
Pero si eso no es suficiente con respecto a la capacidad del hombre, veamos un poco antes en el capítulo 3 del evangelio de Juan, donde Juan describe el encuentro de Jesús con el fariseo, un teólogo, Nicodemo, en el que dice en el verso 3: “Respondió Jesús y le dijo: En verdad, en verdad te digo que…” ¿qué indica la palabra?, ¿qué viene luego? Una condición necesaria: “que el que no nace de nuevo no puede ver el reino de Dios”

Ahora, ¿qué tiene que pasar según Jesús antes que una persona pueda ver el Reino de Dios? Tiene que nacer de nuevo. Entonces, la regeneración precede a ver el Reino de Dios. ¿Es esa una interpretación legítima de este pasaje?

De hecho, nadie puede verlo a menos que sea primero ¿qué? Nacido de nuevo, regenerado. Ahora, el texto continúa –Nicodemo está perplejo—“¿Cómo puede un hombre nacer siendo ya viejo? ¿Acaso puede entrar por segunda vez en el vientre de su madre y nacer? Jesús respondió: En verdad, en verdad te digo que el que no nace de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.

Entonces la regeneración es un requisito previo para entrar y ver el Reino de Dios. Los semipelagianos tienen personas que eligen a Cristo antes de regenerarse.  Los semipela-gianos tienen personas que en su naturaleza humana cooperan con la gracia introductoria, respon-diendo a este persuasión y atracción y atracción de Dios el Espíritu Santo, cuando el Espíritu Santo todavía no está en ellos ni los ha regenerado.

Entonces, la conclusión es que en la posición arminiana tenemos personas que aún no han nacido de nuevo para ver y elegir al Rey del Reino de Dios. Es increíble, ¿cierto?

Es por eso que el axioma de la teología agustiniana es este: la regeneración precede a la fe. La regeneración es vista como una condición necesaria para la fe, tal como Pablo lo enseña en Efesios 2, cuando dice que mientras estábamos muertos en pecado y transgresiones, Dios nos ha vivificado; es decir, nos ha hecho vivos en Cristo, ¿Ok? ¡Cuando estábamos muertos!

Y luego nos dice que, por lo tanto, es por gracia que somos salvos por medio de la fe y eso no es de nosotros, sino que es don de Dios. Así vemos que la fe es el regalo de Dios, que es el resultado de la obra de regeneración del Espíritu dentro de nosotros.

Que Dios mismo provee la condición necesaria para venir a Jesús. Es por eso que es “sola gratia”, solo por gracia, que somos salvos. Ahora Jesús dice: “Lo que es nacido de la carne, carne es, y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. No te asombres de que te haya dicho: ‘Os es necesario nacer de nuevo’.”

Jesús está diciendo: ‘¿Por qué te sorprende esto? Eres un teólogo, Nicodemo. ¿No entiendes el punto fundamental de la naturaleza de la caída del hombre, que lo que es nacido de la carne, carne es?

Y en otras partes Él nos dice que la carne se beneficia de ¿qué? Nada. Pero si creemos que Dios nos atrae a Cristo, y todo lo que tenemos que hacer en la carne antes de nuestra regeneración es cooperar, o asentir a eso, si de hecho podemos cooperar y asentir a la gracia introductoria, hasta el final donde entramos en el Reino de Dios y somos redimidos para siempre.

Y lo hacemos estando aún en la carne, entonces te pregunto: ¿qué gana la carne? No solo algo, ¡todo! ¡tu salvación eterna! Ahora, el mismo Pablo habla de esto en el capítulo 7, perdón, el capítulo 8, versículo 7. Leamos desde el versículo 5.

“Porque los que viven conforme a la carne, ponen la mente en las cosas de la carne, pero los que viven conforme al Espíritu, en las cosas del Espíritu.

Porque la mente puesta en la carne es muerte, pero la mente puesta en el Espíritu es vida y paz; ya que la mente puesta en la carne es enemiga de Dios, porque no se sujeta a la ley de Dios, pues ni siquiera puede hacerlo”.

Ahora, el apóstol Pablo nos dice algo aquí acerca de la incapacidad moral del hombre en la carne. Él dice que el hombre en su estado caído, en la carne, es hostil a la ley de Dios. Y no obedece la ley de Dios, no está sujeto a la ley de Dios, ni tampoco ¿qué? ¡puede estarlo!

Entonces, ese hombre caído, dice el apóstol (¿no es cierto?) que no puede obedecer la ley de Dios. Y aquellos que están en la carne no pueden agradar a Dios.

Podría agregar que si Dios solo nos persuadió hacia Cristo y nos dejó tomar la decisión final, no puedo pensar en nada que agradaría más a Dios que el responder positivamente a esa persuasión y esa atracción.

Pero el apóstol nos dice que en la carne no hay nada que el hombre pueda hacer para agradar a Dios. Pero ahora aquí nos topamos con el punto crítico del verso 9. “Sin embargo, vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu”. ¿Cómo sabemos si alguien está en la carne o en el espíritu?

“Vosotros no estáis en la carne sino en el Espíritu” –la palabra siguiente es crucial—“si” ¿qué indica el si? Una condición necesaria. Correcto. “si en verdad el Espíritu de Dios habita en vosotros.” Ahora, ¿cuántas personas regeneradas tiene el Espíritu de Dios morando en ellas? Todas ¿cierto? Entonces, si eres regenerado, por consiguiente, ya no estás en la carne. Si estás en la carne, no eres regenerado. ¿Está claro?

Entonces, cuando habla de aquellos en la carne, se refiere a personas no regeneradas, son personas no regeneradas que no pueden obedecer a Dios, que no pueden o no están sujetas a Dios, que experimentan esta situación terrible de incapacidad moral de la cual venimos hablando.

Pero si en verdad el Espíritu de Dios mora en ti: “Pero si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, el tal no es de Él.” Continúa diciendo: ‘sin embargo, si alguno tiene el Espíritu de Cristo, el tal le pertenece a Cristo.’ Es así que el prerrequisito crucial para la salvación es una obra del Espíritu Santo, la cual es la condición necesaria, el requisito previo para que la fe esté presente.

Por eso es que insisto en que el primer paso de nuestra justificación, lo que nos aviva de la muerte espiritual y nos hace, nos permite venir a Jesús del todo, es la obra misericordiosa de Dios el Espíritu Santo y nunca es el fruto de la carne.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

24/27 – Reflexionando sobre la cruz

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

24/27 – Reflexionando sobre la cruz

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/reflexionando-sobre-la-cruz/

«Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de  cruz”  (Filipenses 2:8)

Leslie Basham: Este es su programa Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia Saladin. Te invitamos a que de forma pausada reflexiones en los eventos que sucedieron ese Viernes Santo. Hoy estaremos explorando varios textos de la Escritura que, unidos entre sí, nos cuentan acerca de esta importante historia, así que vamos a escuchar y dejar que la Palabra lave nuestros corazones.

«Le llevaron al lugar llamado Gólgota, que traducido significa: Lugar de la Calavera. Y trataron de darle vino mezclado con mirra, pero Él no lo tomó. Cuando le crucificaron, se repartieron sus vestidos, echando suertes sobre ellos para decidir lo que cada uno tomaría. Era la hora tercera cuando le crucificaron”. (Marcos 15:22-25)

«Porque yo os entregué en primer lugar lo mismo que recibí: que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a Las Escrituras». (1 Corintios 15:3)

Cristo nos redimió de la maldición de la ley, habiéndose hecho maldición por nosotros (porque escrito está: maldito todo el que cuelga de un madero”  (Gálatas 3:13).

«Al que no conoció pecado, le hizo pecado por nosotros, para que fuéramos hechos justicia de Dios en Él” (2 Corintios 5:21).

“Pilatos también escribió un letrero y lo puso sobre la cruz. Y estaba escrito: Jesús el Nazareno, El Rey de los Judíos. Entonces muchos judíos leyeron esta inscripción, porque el lugar donde Jesús fue crucificado quedaba cerca de la ciudad; y estaba escrita en hebreo, en latín y en griego. Por eso los principales sacerdotes de los judíos decían a Pilatos: No escribas, «el Rey de los judíos»; sino que Él dijo: «Yo soy Rey de los judíos.» Pilatos respondió: Lo que he escrito, he escrito”. (Juan 19: 19-22)

«Porque mientras aún éramos débiles, a su tiempo Cristo murió por los impíos. Porque a duras penas habrá alguien que muera por un justo, aunque tal vez alguno se atreva a morir por el bueno. Pero Dios demuestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:6-8)

«Cuando llegaron al lugar llamado «La Calavera», crucificaron allí a Jesús y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. (Lucas 23:33-34a)

«En Él tenemos redención mediante su sangre, el perdón de nuestros pecados según las riquezas de su gracia» (Efesios 1:7).“Entonces mucho más, habiendo sido ahora justificados por su sangre, seremos salvos de la ira de Dios por medio de Él. Porque si cuando éramos enemigos fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, habiendo sido reconciliados, seremos salvos por su vida”. (Romanos 5:9-10)

Hijitos míos, os escribo estas cosas para que no pequéis. Y si alguno peca, Abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo. Él mismo es la propiciación por nuestros pecados, y no solo por los nuestros, sino también por los del mundo entero”. (1 Juan 2: 1-2)

“Entonces los soldados, cuando crucificaron a Jesús, tomaron sus vestidos e hicieron cuatro partes, una parte para cada soldado. Y tomaron también la túnica; y la túnica era sin costura, tejida en una sola pieza.  Por tanto, se dijeron unos a otros: No la rompamos; sino echemos suertes sobre ella, para ver de quién será; para que se cumpliera la Escritura: REPARTIERON ENTRE SÍ MIS VESTIDOS, Y SOBRE MI ROPA ECHARON SUERTES (Juan 19:23-24)

«Por cuanto todos pecaron y no alcanzaron la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia por medio de la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios exhibió públicamente como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que Él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús”. (Romanos 3:23-26)

«Los que pasaban le injuriaban, meneando la cabeza diciendo: Tú que destruyes el templo y en tres días lo reedificas, sálvate a ti mismo, si eres el Hijo de Dios, y desciende de la cruz. De igual manera, también los principales sacerdotes, junto con los escribas y los ancianos, burlándose de Él, decían: A otros salvó; a sí mismo no puede salvarse. Rey de Israel es; que baje ahora de la cruz, y creeremos en Él. EN DIOS CONFÍA; QUE le LIBRE ahora SI ÉL LE QUIERE; porque ha dicho: «Yo soy el Hijo de Dios.»En la misma forma le injuriaban también los ladrones que habían sido crucificados con Él”.  (Mateo 27:39-44)

«Los soldados también se burlaban de Él, acercándose y ofreciéndole vinagre, y diciendo: Si tú eres el Rey de los judíos, sálvate a ti mismo” (Lucas 23:36-37)

«Pero yo soy gusano, y no hombre; oprobio de los hombres, y despreciado del pueblo. Todos los que me ven, de mí se burlan; hacen muecas con los labios, menean la cabeza, diciendo: Que se encomiende al SEÑOR; que Él lo libre, que Él lo rescate, puesto que en Él se deleita”. (Salmo 22:6-8)

“Esperé compasión, pero no la hubo; busqué consoladores, pero no los hallé.Y por comida me dieron hiel, y para mi sed me dieron a beber vinagre” (Salmos  69:20-21)

“Y uno de los malhechores que estaban colgados allí le lanzaba insultos, diciendo: ¿No eres tú el Cristo? ¡Sálvate a ti mismo y a nosotros! Pero el otro le contestó, y reprendiendo le, dijo: ¿Ni siquiera temes tú a Dios a pesar de que estás bajo la misma condena? Y nosotros a la verdad, justamente, porque recibimos lo que merecemos por nuestros hechos; pero éste nada malo ha hecho. Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Él le dijo: En verdad te digo: hoy estarás conmigo en el paraíso”. (Lucas 23:39-43)

«Porque también Cristo murió por los pecados una sola vez, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, muerto en la carne pero vivificado en el espíritu”. (1 Pedro 3:18).

“Y junto a la cruz de Jesús estaban su madre, y la hermana de su madre, María, la mujer de Cleofás, y María Magdalena. Y cuando Jesús vio a su madre, y al discípulo a quien Él amaba que estaba allí cerca, dijo a su madre: ¡Mujer, he ahí tu hijo! Después dijo al discípulo: ¡He ahí tu madre! Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su propia casa. (Juan 19:25-27).

“Y Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia, porque por sus heridas fuisteis sanados” (1 Pedro 2:24).

“Cuando llegó la hora sexta hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora novena. Y a la hora novena Jesús exclamó con fuerte voz: ELOI, ELOI, ¿LEMA SABACTANI?, que traducido significa, DIOS MIO, DIOS MIO, ¿POR QUÉ ME HAS ABANDONADO? Algunos de los que estaban allí, al oírlo, decían: Mirad, a Elías llama. Entonces uno corrió y empapó una esponja en vinagre, y poniéndola en una caña, le dio a beber, diciendo: Dejad, veamos si Elías viene a bajarle”  (Marcos 15:33-36).

“Porque agradó al Padre que en Él habitara toda la plenitud, y por medio de Él reconciliar todas las cosas consigo, habiendo hecho la paz por medio de la sangre de su cruz, por medio de Él, repito, ya sean las que están en la tierra o las que están en los cielos. Y aunque vosotros antes estabais alejados y erais de ánimo hostil, ocupados en malas obras; sin embargo, ahora Él os ha reconciliado en su cuerpo de carne, mediante su muerte, a fin de presentaros santos, sin mancha e irreprensibles delante de Él” (Colosenses 1:19-22).

“Después de esto, sabiendo Jesús que todo se había ya consumado, para que se cumpliera la Escritura, dijo*: Tengo sed. Había allí una vasija llena de vinagre; colocaron, pues, una esponja empapada del vinagre en una rama de hisopo, y se la acercaron a la boca. Entonces Jesús, cuando hubo tomado el vinagre, dijo: ¡Consumado es! E inclinando la cabeza, entregó el espíritu.” (Juan 19:28-30)

“Y ciertamente todo sacerdote está de pie, día tras día, ministrando y ofreciendo muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados; pero Él, habiendo ofrecido un solo sacrificio por los pecados para siempre, SE SENTÓ A LA DIESTRA DE DIOS, esperando de ahí en adelante HASTA QUE SUS ENEMIGOS SEAN PUESTOS POR ESTRADO DE SUS PIES. Porque por una ofrenda Él ha hecho perfectos para siempre a los que son santificados. (Hebreos 10:11-14)

“Sabiendo que no fuisteis redimidos de vuestra vana manera de vivir heredada de vuestros padres con cosas perecederas como oro o plata, sino con sangre preciosa, como de un cordero sin tacha y sin mancha, la sangre de Cristo” (1 Pedro 1:18-19).

“Y Jesús, clamando a gran voz, dijo: Padre, EN TUS MANOS ENCOMIENDO MI ESPÍRITU. Y habiendo dicho esto, expiró” (Lucas 23:46).

“Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquél que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo,y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida” (Hebreos 2:14-15).

“En esto se manifestó el amor de Dios en nosotros: en que Dios ha enviado a su Hijo unigénito al mundo para que vivamos por medio de Él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que Él nos amó a nosotros y envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados” (1 Juan 4:9-10).

“Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo, y la tierra tembló y las rocas se partieron; y los sepulcros se abrieron, y los cuerpos de muchos santos que habían dormido resucitaron; y saliendo de los sepulcros, después de la resurrección de Jesús, entraron en la santa ciudad y se aparecieron a muchos. El centurión y los que estaban con él custodiando a Jesús, cuando vieron el terremoto y las cosas que sucedían, se asustaron mucho, y dijeron: En verdad éste era Hijo de Dios” (Mateo 27:51-54).

“Porque convenía que tuviéramos tal sumo sacerdote: santo, inocente, inmaculado, apartado de los pecadores y exaltado más allá de los cielos, que no necesita, como aquellos sumos sacerdotes, ofrecer sacrificios diariamente, primero por sus propios pecados y después por los pecados del pueblo; porque esto lo hizo una vez para siempre, cuando se ofreció a sí mismo” (Hebreos 7:26-27).

“…y no para ofrecerse a sí mismo muchas veces, como el sumo sacerdote entra al Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario sufrir muchas veces desde la fundación del mundo; pero ahora, una sola vez en la consumación de los siglos, se ha manifestado para destruir el pecado por el sacrificio de sí mismo. Y así como está decretado que los hombres mueran una sola vez, y después de esto, el juicio, así también Cristo, habiendo sido ofrecido una vez para llevar los pecados de muchos, aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvación de los que ansiosamente le esperan”  (Hebreos 9:25-28).

“Los judíos entonces, como era el día de preparación para la Pascua, a fin de que los cuerpos no se quedaran en la cruz el día de reposo (porque ese día de reposo era muy solemne), pidieron a Pilatos que les quebraran las piernas y se los llevaran. Fueron, pues, los soldados y quebraron las piernas del primero, y también las del otro que había sido crucificado con Jesús; pero cuando llegaron a Jesús, como vieron que ya estaba muerto, no le quebraron las piernas; pero uno de los soldados le traspasó el costado con una lanza, y al momento salió sangre y agua. Y el que lo ha visto ha dado testimonio, y su testimonio es verdadero; y él sabe que dice la verdad, para que vosotros también creáis. Porque esto sucedió para que se cumpliera la Escritura: NO SERÁ QUEBRADO HUESO SUYO. Y también otra Escritura dice: MIRARÁN AL QUE TRASPASARON” (Juan 19:31-37).

“Fue despreciado y desechado de los hombres, varón de dolores y experimentado en aflicción; y como uno de quien los hombres esconden el rostro,  fue despreciado, y no le estimamos. Ciertamente Él llevó nuestras enfermedades, y cargó con nuestros dolores;con todo, nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y afligido. Mas Él fue herido por nuestras transgresiones,  molido por nuestras iniquidades. El castigo, por nuestra paz, cayó sobre Él, y por sus heridas hemos sido sanados.

Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, nos apartamos cada cual por su camino; pero el SEÑOR hizo que cayera sobre Él la iniquidad de todos nosotros. Fue oprimido y afligido, pero no abrió su boca; como cordero que es llevado al matadero, y como oveja que ante sus trasquiladores permanece muda, no abrió Él su boca. Por opresión y juicio fue quitado; y en cuanto a su generación, ¿quién tuvo en cuenta que Él fuera cortado de la tierra de los vivientes por la trasgresión de mi pueblo, a quien correspondía la herida? Pero quiso el SEÑOR quebrantarle, sometiéndole a padecimiento.  Cuando Él se entregue a sí mismo como ofrenda de expiación, verá a su descendencia, prolongará sus días,  y la voluntad del SEÑOR en su mano prosperará. Debido a la angustia de su alma, Él lo verá y quedará satisfecho. Por su conocimiento, el Justo, mi Siervo, justificará a muchos, y cargará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte con los grandes y con los fuertes repartirá despojos, porque derramó su alma hasta la muerte y con los transgresores fue contado,  llevando Él, el pecado de muchos, e intercediendo por los transgresores (Isaías 53:3-12).

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito, para que todo aquel que cree en Él, no se pierda, mas tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él. El que cree en Él no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios” (Juan 3:16-18).

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que no obedece al Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios permanece sobre él” (Juan 3:36).

“El cual no cometió pecado, ni engaño alguno se hallo en Su boca; y quien cuando le ultrajaban, no respondía ultrajando; cuando padecía, no amenazaba, sino que se encomendaba a aquel que juzga con justicia” (1 Pedro 2:22-23).

Pero vemos a aquél que fue hecho un poco inferior a los ángeles, es decir, a Jesús, coronado de gloria y honor a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios probara la muerte por todos. Porque convenía que aquél para quien son todas las cosas y por quien son todas las cosas, llevando muchos hijos a la gloria, hiciera perfecto por medio de los padecimientos al autor de la salvación de ellos (Hebreos 2:9-10).

 Y miré, y oí la voz de muchos ángeles alrededor del trono y de los seres vivientes y de los ancianos; y el número de ellos era miríadas de miríadas, y millares de millares, que decían a gran voz: El Cordero que fue inmolado digno es de recibir el poder, las riquezas, la sabiduría, la fortaleza, el honor, la gloria y la alabanza. Y a toda cosa creada que está en el cielo, sobre la tierra, debajo de la tierra y en el mar, y a todas las cosas que en ellos hay , oí decir: Al que está sentado en el trono, y al Cordero, sea la alabanza, la honra, la gloria y el dominio por los siglos de los siglos. Y los cuatro seres vivientes decían: Amén. Y los ancianos se postraron y adoraron (Apocalipsis 5:11-14).

Canción:

Digno y Santo, el Cordero inmolado en la cruz
Nuevo canto levantaremos al que en Su trono está

Santo, Santo, Santo, Dios todopoderoso
Quien fue, quien es y quien vendrá
La creación te canta: Hosanna al Gran Yo Soy, Tú eres mi todo y yo te adoraré

De un arcoíris estás vestido
Tu voz resuena como los truenos
Recibe honor y gloria, poder y majestad
A ti, al único Rey

Santo, Santo, Santo, Dios todopoderoso
Quien fue, quien es y quien vendrá
La creación te canta: Hosanna al Gran Yo Soy, Tú eres mi todo y yo te adoraré

Tan grandioso, asombroso, con solo decir: Jesús
Cristo tu nombre es grande, fuente inagotable
Tu misterio glorioso es

Santo, Santo, Santo, Dios todopoderoso
Quien fue, quien es y quien vendrá
La creación te canta: Hosanna al Gran Yo Soy, Tú eres mi todo y yo te adoraré

Leslie: En este día hemos estado dejando que la Palabra de Dios sature nuestros corazones. Puedes encontrar las referencias a toda la Escritura que hemos acabado de escuchar visitando nuestra pagina www.avivanuestroscorazones.com. Solo tienes que hacer un clic en el tema de hoy y leer toda la transcripción del programa.

Espero que tengas un resto de la semana lleno de significado, recordando la muerte, sepultura y resurrección de nuestro Señor. Te esperamos el lunes, en la próxima entrega de Aviva Nuestros Corazones.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1Kari Jobe. «Revelation Song.» Kari Jobe. Gateway Create Publishing, 2009.

Digno y Santo, Natalie Billini, Aquí Estoy ℗ 2010 Natalie Billini; O Sacred Head, Now Wounded, Our Daily Bread, Symphonic Hymns (Vol. 16) ℗ 2006 Discovery House Music; O the Deep, Deep Love of Jesus, Our Daily Bread, Hymns of the Night (Vol. 4) ℗ 2000 Discovery House Music; When I Survey the Wondrous Cross, Our Daily Bread, Hymns of the Night (Vol. 4) ℗ 2000 Discovery House Music.

Usado con permiso del Ministerio Aviva Nuestros Corazones 

Tomado de: Aviva Nuestros Corazones

Todos los Derechos Reservados

Disponible sobre el Internet en: http://www.avivanuestroscorazones.com

Verdaderas riquezas

Jueves 26 Diciembre

http://labuenasemilla.net/20191226

Conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

2 Corintios 8:9

Las riquezas y la honra están conmigo; riquezas duraderas, y justicia. Mejor es mi fruto que el oro, y que el oro refinado.

Proverbios 8:18-19

Verdaderas riquezas

Hoy en día el dinero es rey. Gobierna al mundo. Todo está hecho para obtener el máximo provecho sin preocuparse por aquellos a quienes se deja al borde del camino. La riqueza insolente se codea con la pobreza más extrema.

Cristianos, la Biblia nos advierte sobre el peligro de ir tras los bienes terrenales. “Raíz de todos los males es el amor al dinero” (1 Timoteo 6:10). Este vuelve al hombre soberbio y duro, distorsiona las relaciones y lo aleja de Dios. Además, las riquezas materiales son efímeras: “Vuestras riquezas están podridas, y vuestras ropas están comidas de polilla. Vuestro oro y plata están enmohecidos; y su moho testificará contra vosotros” (Santiago 5:2-3). Llegará un día en el cual todo el sistema económico del mundo se vendrá abajo. “En una hora han sido consumidas tantas riquezas” (Apocalipsis 18:17).

Para el creyente, las verdaderas riquezas no son materiales, terrenales ni temporales, sino espirituales, celestiales y eternas. Jesucristo nos lo enseñó cuando se despojó de su gloria para venir a la tierra. Vivió en la pobreza, sin poseer nada, ni siquiera una moneda para pagar el impuesto (Mateo 17:27). Con su muerte y su resurrección abrió el acceso a “las abundantes riquezas de su gracia” a los que creen (Efesios 2:7). “La excelencia del conocimiento de Cristo Jesús” llevó a Pablo a estimar todas las cosas “por basura” (Filipenses 3:8). Busquemos esas verdaderas riquezas en la presencia del Señor.

Zacarías 11 – Apocalipsis 19:1-10 – Salmo 147:7-11 – Proverbios 30:29-31

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