14/63 – El Salvador de las causas perdidas | Marcos 5:21-43 

Iglesia Biblica del Señor jesucristo

Serie: Marcos

14/63 – El Salvador de las causas perdidas | Marcos 5:21-43

Ps. Sugel Michelén

El pastor Michelén ha formado parte del Consejo de Ancianos de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo en Santo Domingo, República Dominicana, durante más de 30 años.Tiene la responsabilidad de predicar la Palabra regularmente en el día del Señor.Tiene una Maestría en Estudios Teológicos y es autor de varios libros: Historia de las Iglesias Bautistas Reformadas de Colombia, Coautor junto al Pastor Julio Benítez; La Más Extraordinaria Historia Jamás Contada, Palabras al Cansado – Sermones de aliento y consuelo; Hacía una Educación Auténticamente Cristiana, El que Perseverare Hasta el Fin; y publica regularmente artículos en su blog “Todo Pensamiento Cautivo”https://www.todopensamientocautivo.com/

Él es instructor asociado en Universidad Wesleyana en Indiana (IWU), extensión en español; enseña Filosofía en el Colegio Cristiano  Logos; y durante 10 años, ha sido profesor regular de la Asociación Internacional de Escuelas Cristianas (ACSI)  para América Latina. El pastor Michelén, junto a su esposa Gloria tiene tres hijos y cuatro nietos.

Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

32 – Cuando las Emociones Gobiernan : La Depresión Parte II

Entendiendo los Tiempos

Primera Temporada

32 – Cuando las Emociones Gobiernan : La Depresión Parte II

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

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Elías

Ministerios Ligonier

Renovando tu Mente

Elías

R.C.Sproul

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En esta sesión estamos empezando el cuarto volumen de «Del polvo a la gloria» y dirigiremos nuestra atención al surgimiento de los profetas importantes del Antiguo Testamento. Pero, para poder hacerlo, quiero adelantarme, solo por un momento, a través los siglos hasta el final del registro del Antiguo Testamento,  porque sabemos que el Antiguo Testamento está literalmente lleno de declaraciones proféticas y oráculos que se ocupan de los eventos futuros.

Pero quiero que presten atención a la última profecía que se registra en el Antiguo Testamento. Se encuentra en el último libro del Antiguo Testamento, el libro de Malaquías, en el último capítulo de Malaquías, el cual es el capítulo cuatro. Leemos en el versículo 4 del capítulo 4 estas palabras: «Acordaos de la ley de mi siervo Moisés, de los estatutos y las ordenanzas que yo le ordené en Horeb para todo Israel. He aquí, yo os envío al profeta Elías antes que venga el día del Señor, día grande y terrible. Él hará volver el corazón de los padres hacia los hijos, y el corazón de los hijos hacia los padres, no sea que venga yo y hiera la tierra con maldición».

La última profecía del Antiguo Testamento es una profecía sobre el día que vendrá el Señor. Y el contenido de esta profecía es que antes del día que venga el Señor, Dios enviaría a su profeta Elías. Ahora bien, creo que es significativo que aún el día de hoy, según las costumbres del judaísmo moderno, durante la celebración de la Pascua, cuando la mesa está puesta, siempre queda una silla vacía a la cabecera de la mesa.

Nadie debe sentarse en esa silla durante la celebración de la Pascua, porque esa silla está reservada para Elías, ya que el judaísmo moderno no cree que el Mesías ha venido. Ellos aún están a la espera del Mesías y no creen que esta profecía se haya cumplido.

Sin embargo, el registro del Nuevo Testamento inicia con la aparición de una figura muy extraña, algunos incluso la han llamado figura extravagante: Juan el Bautista. Donde la voz de la profecía había estado en silencio durante 400 años en Israel, de repente sale del desierto, el lugar de encuentro tradicional entre Dios y sus profetas. Sale esta figura extraña usando las prendas y viéndose, para efectos prácticos, como el profeta Elías del Antiguo Testamento.

Juan el Bautista crea una gran consternación e interés, por lo que los líderes religiosos salen de Jerusalén y empiezan a interrogarlo y le preguntan quién es y qué hace. Y le preguntan directamente, “¿Eres Elías? Y él dijo: No soy”. Pero luego, más tarde, nuestro Señor identifica a Juan el Bautista, de una manera un tanto enigmática, con la manifestación de Elías, cuando Jesús dijo: “Y si queréis aceptarlo,” (refiriéndose a Juan) “él es Elías, el que había de venir.”

Luego se nos dice en la Escritura que Juan el Bautista viene en el espíritu y en el poder de Elías y por eso se le ha llamado, “Elías redivivus” es decir, el renacimiento del ministerio de Elías. Bueno, ¿por qué toda esta importancia asociada con Elías? Bueno, creo que hay varias razones para ello y una de ellas es la que recordamos del registro del Antiguo Testamento sobre la vida y el ministerio de Elías.

Elías no muere. Elías asciende al cielo. Todos estamos familiarizados con la famosa película Carros de fuego y este título fue tomado del registro de la ascensión de Elías, cuando al final de sus años, estaban de pie junto a su discípulo Eliseo y al contemplar el cielo vieron carros de fuego y Eliseo gritó, «Padre mío, padre mío, los carros de Israel».

Y Elías fue levantado en un torbellino y llevado al cielo, lo que presumiblemente fue el símbolo del tribunal móvil de Dios. Pero debido a que no muere, existe esta expectativa de que algún momento en el futuro lejano llegaría como el heraldo del Mesías venidero. Y ese es el papel que se le asigna a Juan el Bautista.

Es también significativo en el Nuevo Testamento que cuando Jesús está en el monte de la transfiguración, viene una nube y lo envuelve, y los discípulos ven su transfiguración ¡Y he aquí! Aparecen dos hombres que tienen una conversación intensa con Jesús justo antes de que Jesús inicie su viaje final a Jerusalén y a la cruz.

Y los dos hombres que aparecen en el monte de la transfiguración con Cristo son Moisés y Elías. Ahora, ¿Qué significa esto? Al igual que Moisés, en un verdadero sentido, personifica la ley del Antiguo Testamento, así que la personificación suprema del profeta del Antiguo Testamento era el profeta Elías.

Cuando los judíos hablaban en forma resumida de todo el Antiguo Testamento simplemente decían: “La ley y los profetas”. Ahora, eso puede mal interpretarse porque Moisés, quien es el dador de la ley, es también descrito en el Antiguo Testamento como profeta y él funge en maneras distintas como el profeta.

Él es el vocero de Dios. Y entre Moisés y Elías hay muchas apariciones de profetas de menor rango; pero con la aparición de Elías es como si una institución totalmente nueva emergiera en la escena de Israel. Es decir que, al menos, es elevada a un nuevo grado de significado e importancia.

Y cuando pensamos en los profetas canónicos, es decir, aquellos cuyos libros son parte del canon del Antiguo Testamento, gente como Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel, etc., todos ellos van después de la introducción pionera de esta institución hecha por el profeta Elías y por eso es importante cuando Elías aparece en escena.

Él es enviado por Dios al reino del norte, al reino de Israel, tal vez en su hora más oscura, durante el reinado de Acab y Jezabel. Ahora, antes de decir un poco más sobre Elías, en particular, permítanme hablar por un momento sobre algunas de las funciones de los profetas del Antiguo Testamento.

A menudo los cristianos ven a los profetas del Antiguo Testamento y los consideran tan solo videntes o personas que dieron profecías futuras. Es decir, que vemos o tendemos a ver la función primaria del profeta del Antiguo Testamento como la de un adivinador. Es decir, alguien que hace predicciones sobre el futuro.

Sin duda los profetas hacen eso. Y no quiero subestimar o devaluar la suprema importancia de esta tarea y la función de la profecía predictiva en el Antiguo Testamento, pero yo diría que la predicción de eventos futuros, si vamos a ponerlos en la escala de importancia, eso estaría en el segundo lugar en su misión.

Su tarea principal, el primer trabajo que Dios les da es ser lo que llamamos, heraldos. Si alguien inventó la idea de decir las cosas como son, fue el profeta del Antiguo Testamento. Los profetas eran solitarios, despreciados, maltratados, perseguidos, y en muchos casos, asesinados. Individuos que eran llamados de forma excepcional por Dios y capacitados por Dios para la tarea específica de ser la conciencia del pueblo de Dios.

Algunos han descrito la función del profeta en Israel en términos legales. Recuerdan que la nación había sido creada por Dios en términos de un acuerdo, un pacto, un pacto que tenía estipulaciones o leyes, y sanciones o castigos impuestos si es que las estipulaciones del pacto eran quebrantadas.

Y cuando Israel quebrantó el acuerdo que había hecho con Dios, fueron infractores de la ley de Dios, Entonces Dios envió a sus fiscales a la nación.  Y una de las funciones del profeta del Antiguo Testamento era ser el agente divino de Dios que acusaba.

Él presentaba una demanda contra su propio pueblo por quebrantar los términos de su acuerdo y los que entregaban la citación judicial en contra de Israel eran los profetas. Así que pueden imaginar cuán populares eran en el Antiguo Testamento. Habiendo dicho esto sobre los profetas en general, veamos algunos de los destellos que captamos en la Escritura sobre la vida de Elías.

Elías fue descrito por Acab como el «perturbador de Israel». Cuando las transgresiones de Acab llegaron a ser tan severas, Elías oró para que Dios actuara y en medio de la maldad de Acab, Dios maldice a Israel con una sequía que destruye sus cultivos y que duró tres años, como resultado de la oración de Elías.

Y Acab sabe que es este Elías el que está detrás de todos los juicios de los que él es objeto ahora. Entonces leemos en el Antiguo Testamento sobre el último enfrentamiento entre los seguidores de Acab y los seguidores de Elías en el combate que se realiza en el monte Carmelo. Esto se registra en el Capítulo 18 del primer libro de Reyes.

El versículo 17 dice: «Y sucedió que cuando Acab vio a Elías, Acab le dijo: ¿Eres tú, perturbador de Israel?” Y él respondió, es decir, Elías respondió: “Yo no he perturbado a Israel, sino tú y la casa de tu padre, porque habéis abandonado los mandamientos del Señor y habéis seguido a los baales. Ahora pues, envía a reunir conmigo a todo Israel en el Monte Carmelo, junto con 450 profetas de Baal y 400 profetas de Asera que comen a la mesa de Jezabel».

¿Ves lo que está pasando aquí? Jezabel había importado a todos estos profetas y sacerdotes de las religiones paganas. Así que ahora están 850 de ellos en el complejo del palacio y Elías lanza un desafío al rey, pues le dice que busque a todos sus profetas y todos los líderes religiosos del culto de Baal y Asera y los traiga aquí y así resolverán sus diferencias.

«Acab envió mensaje a todos los hijos de Israel y reunió a los profetas en el monte Carmelo. Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: ¿Hasta cuándo vacilaréis entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, seguidle; y si Baal, seguidle a él.»

Algunos del pueblo, se acercaron a Elías, y le dijeron: ‘Elías, cálmate’.  He hecho una costumbre en mi vida de nunca discutir sobre religión y política, porque asuntos de este tipo tienen una tendencia a dividir.

Esto no es parte del registro, pero era inevitable porque ocurre cada vez que la verdad de Dios está en riesgo. Y Elías lo puso tan conciso como pudo. Reunió al pueblo de Israel, y dijo: “¿Hasta cuándo vacilaréis” o dudaréis “entre dos opiniones? Si el Señor es Dios, seguidle a él; y si Baal, seguidle a él».

Recuerden que les dije antes que lo que haría fracasar a la nación de Israel sería el sincretismo, la mezcla, la fusión, la combinación de elementos de la verdadera piedad con elementos de la religión pagana.

Lo que estaba ocurriendo era que la verdad de Dios había sido secularizada y paganizada, así que la verdad de Dios ahora estaba borrosa y las peculiaridades del gobierno del pacto de Dios estaban ahora confusas a los ojos del pueblo.

Y Elías dijo: ‘decídanse’. No traten de jugar para ambos equipos. No se queden sentados en la banca. Si van a seguir a Dios, entonces sigan a Dios y eso significa que tienen que dejar de ir en pos de Baal y de Astarot; y si van a ser discípulos de Baal, entonces, sean discípulos de Baal y dejen de tratar de justificarlo con una pizca de religión bíblica.

Ese es el desafío que Elías da al pueblo. «Pero el pueblo no le respondió ni una palabra. Entonces Elías dijo al pueblo: Solo yo he quedado como profeta del Señor, pero los profetas de Baal son 450 hombres.

Que nos den, pues, dos novillos; que escojan un novillo para ellos y lo despedacen, y lo coloquen sobre la leña, pero que no le pongan fuego debajo; y yo prepararé el otro novillo y lo colocaré sobre la leña, y no le pondré fuego. Entonces invocad el nombre de vuestro dios, y yo invocaré el nombre del Señor; y el Dios que responda por fuego, ése es Dios”. Y el pueblo dijo: “La idea es buena».

Luego leemos la narrativa de cómo los profetas de Baal tomaron su novillo y lo prepararon y leemos que: “invocaron el nombre de Baal desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: Oh, Baal, respóndenos. Pero no hubo voz ni nadie respondió.

Y danzaban alrededor del altar que habían hecho. Y sucedió que ya al mediodía, Elías se burlaba de ellos y decía: Clamad en voz alta, pues es un dios; tal vez estará meditando o se habrá desviado, o estará de viaje, quizá esté dormido y habrá que despertarlo. Y gritaban a grandes voces y se sajaban, según su costumbre, con espadas y lanzas hasta que la sangre chorreaba sobre ellos».

Ustedes hablan de fervor religioso. Estas personas son religiosas hasta la médula. Ellos están tan comprometidos y dedicados a su religión que se cortan así mismos, se arrancan la carne, saltan y corren por todo el lugar, invocan durante horas cada vez, pero por mucho que invoquen, por mucho que llamen a su dios, no hay respuesta.

Cuando pasó el mediodía profetizaron hasta la hora de la ofrenda del sacrificio de la tarde; pero no hubo voz. Nadie respondió. Nadie prestó atención, hasta que finalmente Elías dijo a todo el pueblo: “Acercaos a mí.” Y él “reparó el altar del Señor que había sido derribado.  Elías tomó doce piedras conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, a quien había venido la palabra del Señor, diciendo: Israel será tu nombre. Y con las piedras edificó un altar en el nombre del Señor». Y también en nombre de la nación en la que está hablando.

«E hizo una zanja alrededor del altar, suficientemente grande para contener dos medidas de semilla. Dispuso después la leña, cortó el novillo en pedazos y lo colocó sobre la leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Después dijo: Hacedlo por segunda vez; y lo hicieron por segunda vez. Y añadió: Hacedlo por tercera vez;” y lo hicieron por tercera vez. El agua corría alrededor del altar, y también llenó la zanja de agua.

Y sucedió que, a la hora de ofrecerse el sacrificio de la tarde, el profeta Elías se acercó y dijo: Oh Señor, Dios de Abraham, de Isaac y de Israel.” Él está diciendo esto en la presencia de personas que eran descendientes y que fueron juramentados por lealtad del pacto para seguir al Señor, Dios de Abraham, de Isaac, y no en este caso Jacob, sino de Israel.

«Que se sepa hoy que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu siervo y que he hecho todas estas cosas por palabra tuya. Respóndeme, oh Señor, respóndeme, para que este pueblo sepa que tú, oh Señor, eres Dios, y que has hecho volver sus corazones.

Entonces cayó el fuego del Señor, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y lamió el agua de la zanja. Cuando todo el pueblo lo vio, se postraron sobre su rostro y dijeron: El Señor, Él es Dios; el Señor, Él es Dios».

Ahora bien, ¿qué creen que pasó? Algunos de ellos se levantaron y dijeron a Elías: ‘Bueno, Elías, eso fue una magnífica demostración de la verdad de Dios, pero espero que no te importe que continúe como miembro en la iglesia de Baal porque quiero ser de influencia allí y quiero crear vínculos con estas personas que se han extraviado.’

No, este era el momento, no para dividirse por pequeñas diferencias, no me refiero a eso, pero aquí la verdad central de Dios mismo está en juego y esto es lo que Elías hizo con el poder de Dios.

Los milagros rodean su vida. Él levanta una persona de entre los muertos. Él viene y se enfrenta a Acab en otras ocasiones. Pensemos cuando Acab se apodera de la viña de Nabot y otra vez, Elías viene y lo reprende y lo amonesta por su injusticia, porque lo que ocurre ahora en Israel es que las personas se alejan de Dios y se desvían de la ley de Dios.

¿No es esto lo que hizo Juan el Bautista cuando viene y, antes que nada, llama al pueblo al arrepentimiento y a la verdadera religión? “Arrepentíos, porque el reino de Dios se ha acercado”. Ese fue el mensaje de Juan el Bautista. Y entonces, ¿qué es lo que hace él? Él apunta con su dedo al rey y reprende al rey por su comportamiento impío.

Ahora bien, esto es importante porque a veces hoy en día se nos dice que la iglesia nunca debe comentar sobre las prácticas paganas del ámbito civil o del estado secular. Aunque la iglesia hoy en día no está llamada a ser el estado, la iglesia en cada generación está llamada a ejercer la crítica profética cuando los gobiernos se vuelven injustos.

Es por eso que Elías fue un hombre perseguido, acosado ​​implacablemente por el odio y la furia de Jezabel y Acab hasta que el juicio de Dios cayó sobre la casa de Acab. Y como lo había profetizado, cuando estos murieron, su sangre fue lamida por los perros de la calle.

Lean toda la historia de Elías. Es rica en drama e ilustra lo que era típico en la vida de todos los profetas piadosos en el Antiguo Testamento. Porque el mensaje de Elías debe ser escuchado hoy y en cada generación.

R.C. Sproul es el fundador de Ligonier Ministries, el maestro principal de la programación de radio Renewing Your Mind, y el editor general de la Biblia de estudio Reformation

http://www.ligonier.es

6/27 – La juventud de Cristo

Aviva Nuestros Corazones

Serie: El Cristo incomparable

6/27 – La juventud de Cristo

Nancy Leigh DeMoss

https://www.avivanuestroscorazones.com/podcast/aviva-nuestros-corazones/la-juventud-de-cristo/

Nancy Leigh DeMoss: En los últimos años hemos visto un fenómeno cultural que ha sido llamado  adolescencia extendida.

Leslie Basham: Con ustedes Nancy Leigh DeMoss.

Nancy: ¿Has escuchado alguna vez este término? Adolescencia extendida,  se refiere a personas que no han crecido o madurado. Hay cierto número de personas que han estado hablando sobre esto. Ha estado tanto en el pensamiento secular como en el pensamiento cristiano. Al Mohler, por ejemplo, quien es el presidente del Seminario Teológico Bautista del Sur en Louisville, Kentucky, tiene un blog. Él ha estado hablando sobre esto en varias ocasiones. Él dice, por ejemplo,

La transición hacia la edad adulta solía ser una de las principales metas de la juventud. La vida adulta era vista como un estatus digno de alcanzar y era entendida como un conjunto de responsabilidades dignas de cumplir. Al menos, esta era la forma en que solía ser. Ahora, una generación entera parece estar viéndose a sí misma encerrada en las garras de la eterna juventud, sin querer o sin poder crecer.

La preocupación sobre este fenómeno se ha ido construyendo desde hace algún tiempo. Los Baby-boomers [la generación entre 1940 y 1969] que son padres están perplejos cuando sus hijos en edad adulta regresan a vivir a su casa, fallan en encontrar un trabajo y parecen no tener prisa en casarse. Claro que en la actual generación de adultos jóvenes se incluyen excepciones espectaculares que rápidamente han entrado en la plenitud de la responsabilidad adulta,  la generación en general parece que estuviera esperando que algo suceda— ¿quién sabe qué? 1

Leslie: Estás sintonizando Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss en la voz de Patricia de Saladín.

Nancy continúa en la serie llamada El Cristo incomparable, siguiendo el bosquejo del libro de  Oswald Sanders  [The Incomparable Christ – disponible en inglés].

Hoy daremos una mirada a la vida de Jesús. Él es un buen ejemplo para contrarrestar la tendencia hacia la adolescencia extendida.

Nancy: Mientras pensamos sobre este fenómeno llamado adolescencia extendida, de personas que no crecen, pienso en el contraste que tenemos en Cristo—El Cristo incomparable a quien hemos estado considerando durante toda esta temporada previo a la Semana Santa, de la Pasión de Cristo, el Viernes Santo y la Pascua.

Permítanme invitarles a ir a sus Biblias al Evangelio de Lucas, al capítulo 2. Queremos ver un incidente en la juventud de Cristo, el tiempo que hoy pudiéramos llamar Su adolescencia o años de adolescente.  Este es Jesús a los 12 años de edad. Muchos de ustedes están familiarizados con esta historia, pero espero que hoy podamos encontrar algunas ideas frescas que nos recuerden lo verdaderamente único que es Jesús.

Jesús tiene 12 años. Se encuentra al final de su infancia y está en la transición hacia convertirse en un hombre. Veamos el versículo 41, en el capítulo 2, de Lucas: “Sus padres acostumbraban ir a Jerusalén todos los años a la fiesta de la Pascua. Y cuando cumplió doce años, subieron allá conforme a la costumbre de la fiesta.”

Ahora, no sabemos si esta era la primera vez que Jesús iba a Jerusalén con Sus padres. Es muy posible que Él haya ido en los años previos, pero esta es una etapa significativa porque Jesús ahora está alcanzando la edad en la cual los jovencitos Judíos llegaban a ser miembros plenos de la comunidad religiosa del judaísmo. Durante esta etapa, de los 12 a los 13 años de edad, los niños  serían instruídos en los caminos de Dios y en la Palabra de Dios, y serían recibidos en el judaísmo, como lo que se llamaba un “hijo de la Ley”.

Cuando ellos llegaban a ser un “hijo de la Ley,” lo cual ahora es celebrado como un Bar Mitzvah, esto significaba que era un joven judío, y ahora era un hombre adulto, responsable ante Dios por su propio crecimiento y desarrollo espiritual. Ya no eran más niños bajo el liderazgo y protección de sus padres. Ahora ellos se estaban moviendo hacia la adultez y eran responsables por sí mismos de obedecer a Dios.

Así que Jesús a esta edad, en la que Él se convierte en un miembro pleno de la comunidad religiosa del judaísmo, va con Sus padres en el tiempo de la Pascua a adorar en el templo. Versículo 43: “y al regresar ellos, después de haber pasado todos los días de la fiesta, el niño Jesús se quedó en Jerusalén”.

Puedes ver esta transición entre ser un niño y un hombre. Él está justo en esa etapa. Él se quedó en Jerusalén, pero “sin que lo supieran sus padres, y suponiendo que iba en la caravana, anduvieron camino de un día, y comenzaron a buscarle entre los familiares y conocidos. Y al no hallarle, volvieron a Jerusalén buscándole. Y aconteció que después de tres días le hallaron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándoles y haciéndoles preguntas”. (vv. 43-46)

Así que aquí nos hacemos una idea acerca de Jesús, en este tiempo que podríamos llamar etapa adolescente, este periodo de transición entre niño y hombre. Vemos esto en Su corazón, un hambre por la verdad, un deseo de conocer; una inclinación de Su corazón a crecer espiritualmente, a crecer en sabiduría, de conocer a Dios. Esto era en lo que Él estaba interesado.

Él se quedó en el templo hablando con los ancianos, hablando con estos líderes porque ahí era donde estaba su corazón, hacia donde Él se inclinaba. Eso era en lo que Él estaba interesado. Nadie le dijo,  “Ok, es tiempo de interesarte en las cosas espirituales”. Era ahí donde estaba su corazón. Es la clase de corazón, que dicho sea de paso, tú quieres que tus hijos tengan, ¿o no es así?, mientras ellos van de su niñez hacia su adultez. Ves a Jesús teniendo un espíritu humilde, un espíritu enseñable. Piensa sobre esto: Él era Aquél cuya Palabra ellos estaban estudiando. Él era Aquél que había creado a todos estos maestros.

Proverbios dice “el que escucha consejos es sabio”. (Ver 12:15). Vemos a Jesús mostrando esto. A pesar de que, como Dios, Él era omnisciente; como hombre Él estaba mostrándonos lo que es tener un espíritu humilde, enseñable y crecer en sabiduría.

Y luego dice en el versículo 47: “Y todos los que le oían estaban asombrados de su entendimiento y de sus respuestas”. Así que Él estaba involucrándose con estos líderes. Él estaba escuchando; haciendo preguntas, pero incluso Sus preguntas y luego Su diálogo con ellos daba muestras de alguien que tiene una madurez excepcional.

Pero es fácil mirar este pasaje y decir, “Claro, Él era Dios. Él tenía todas las respuestas”. Pero ten en mente, que Él no está usando su divinidad en este momento. Él está viviendo, funcionando y creciendo como un hombre, mostrándonos lo que se supone que debe ser para todos nosotros y lo que puede ser cuando crecemos con el favor y la gracia sobre nosotros así como vimos en la última sesión anterior que era verdad en Jesús.

Se supone que se tenga madurez y sabiduría a la edad de 12 o de  15 ó 17 y 27. De nuevo, no puedes tener la misma sabiduría a los 7 años que la que tendrás a los 27 años, pero debería haber una madurez y un crecimiento en las cosas de Dios y la habilidad de dialogar sobre asuntos serios y eternos de una forma coherente.

Esto es lo que estos líderes están viendo en Jesús. Él no tiene, como hombre, todo el conocimiento hasta ese momento, pero Él mostró una madurez. Él mostró una inclinación hacia la verdad y una aptitud hacia la verdad, y ellos estaban asombrados con esto.

Ahora, ¿de dónde venía ese entendimiento? Una de las cosas que me pregunto al pensar sobre Jesús en el templo a esta edad y al pensar acerca de sus 12 años—estaría en edad de escuela intermedia más o menos, los alumnos de intermedia no son conocidos por su sabiduría o por su revelación y su madurez.  Bueno, una pregunta que me hago a mi misma es: ¿Qué rol tuvo Su madre en enseñarle desde la infancia a través de su niñez?

Sabemos que María conocía la Palabra de Dios. Ella la amaba. En el Magníficat que oró en Lucas, capítulo 1, ella citó docenas de Escrituras del Antiguo Testamento, en una época en que las mujeres no eran enseñadas a leer o a escribir en la mayoría de los casos. Ella conocía la Palabra de Dios por repetición verbal y el paso oral de la Palabra.

Ella debió de haber estado hablando estas Escrituras, estas alabanzas, estas oraciones, estos pasajes de las Escrituras del Antiguo Testamento a su Hijo mientras Él estaba creciendo. Ella era una mujer que meditaba en los caminos de Dios, ¿lo recuerdan? Se nos dijo que ella guardaba todas estas cosas en su corazón y meditaba en ellas (ver Lucas 2:19).

  • Ella era una mujer que meditaba.
  • Era contemplativa.
  • Ella no estaba siempre hablándose a sí misma.
  • Ella sabía cómo escuchar la voz de Dios.
  • Ella sabía cómo responder a la inspiración del Espíritu de Dios en su corazón.

Y qué influencia debió de haber tenido esto en el pequeño Jesús.

¿Quieres tener adolescentes sabios? Un gran paso hacia esto sería que tuvieran mamás sabias, papás sabios, mujeres que están escuchando al Señor, padres que están escuchando al Señor. Ahora, esto no significa que tus hijos nunca harán nada tonto, que ellos nunca pecaran, o que si ustedes son padres piadosos y sabios sus hijos serán siempre piadosos y sabios.

Tus hijos no son Jesús. Tú sabes esto. No tengo que decírtelo. Pero lo que pienso es que hay una visión aquí de que la sabiduría de los padres ayuda a cultivar una atmósfera en el hogar que conduce a los hijos a crecer y a llegar a ser sabios.

Pero Su madre no puede tomar todo el crédito, ni ella querría tomar el crédito por como Él pudo tener esta sabiduría y este entendimiento. Por sobre todo, sabemos que fue el impacto del Espíritu de Dios dándole esta sabiduría.

Leemos en Isaías en el capítulo 11, versículo 2, un pasaje profético sobre el Mesías. Este es un pasaje que pienso nos da la idea de Jesús en el templo a los 12 años. Dice, “Y reposará sobre Él el Espíritu del SEÑOR, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de poder, espíritu de conocimiento y de temor del SEÑOR.”

¿Dónde comienza esta sabiduría? De acuerdo con Proverbios capítulo 1, “El temor del Señor es el principio de la sabiduría” (v.7). Así que el Espíritu Santo estuvo trabajando en la vida de Jesús. Ahora, Padre, Hijo y Espíritu, ellos son uno, pero ellos son distintos. No podemos entender esto completamente, pero lo aceptamos como una verdad. Y sabemos que el Espíritu Santo había estado derramando favor y gracia sobre el niño Jesús.

Cuando el Espíritu del Señor reposa sobre nosotras, cuando el Espíritu del Señor reposa sobre tus hijos, tus nietos, ellos tendrán sabiduría y entendimiento, consejo y poder, conocimiento y el temor del Señor.

El versículo 48 dice: “Cuando sus padres le vieron, se quedaron maravillados; y su madre le dijo: Hijo, ¿por qué nos has tratado de esta manera? Mira, tu padre y yo te hemos estado buscando llenos de angustia. Entonces Él les dijo. . .» Este es el primer registro de palabras provenientes de los labios de Jesús que tenemos en las Escrituras. «Entonces Él les dijo: ¿Por qué me buscabais? ¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre?’”—o como dice en algunas de sus traducciones “Debo estar en los negocios de mi Padre’” (vv. 48-49).

Es como si Jesús estuviera diciendo, ¿No saben que yo debería estar en el templo? Es donde pertenezco, es donde encajo.  Es donde está  mi corazón. Es donde prefiero estar, cerca de las cosas de Dios.

Estoy muy agradecida de haber tenido unos padres que realmente nos alentaron en las cosas de Dios, a querer estar cerca de las cosas de Dios. Pero también estoy muy agradecida por el Espíritu Santo, quien, desde que yo era una niña pequeña, me dio un corazón interesado en las cosas espirituales. Yo no puedo tomar ningún crédito por ello. Le debo dar a mis padres mucho del crédito, pero mis padres no podrían tomar este crédito, tampoco. Ellos dirían,  “Esto es la obra de la gracia de Dios”.

Pídele a Dios que haga esto por tus hijos. No esperes que el Espíritu de Dios le de a tus hijos un hambre mayor por las cosas espirituales que tú tienes. Si lo que tú amas son las películas mundanas y los libros y revistas y amigos y actividades sociales y seculares—si esto es lo que tú amas y llenas tu vida con estas cosas, entonces no te sorprendas cuando tus hijos no estén implorando por tener influencia espiritual en sus vidas.  Así que es el trabajo de padres piadosos; y es también el trabajo del Espíritu de Dios.

Ahora, cuando Jesús dijo “¿Acaso no sabíais que me era necesario estar en la casa de mi Padre, o en los asuntos de mi Padre?,” Claramente, para este momento,  Él estaba consciente de que era el Hijo de Dios. No sabemos en qué momento vino esta conciencia a Él como ser humano, pero sabemos que estaba ahí cuando tenía 12 años.

Y de nuevo repito, tus hijos no son Jesús, pero quiero decirte que el Espíritu de Dios puede dar a tus hijos una seriedad acerca de su relación con Él a una edad más temprana de lo que muchos padres pueden darse cuenta. Y esto es algo para lo cual debemos creerle a Dios, orarle y pedirle que lo haga.

Ahora, aún a esta joven edad, una vez más recordemos que estamos hablando de un joven en edad de escuela intermedia, Jesús estaba viviendo lo que leemos proféticamente en el Salmo 69, en el versículo 9: “El celo de tu casa me consume”.

Este fuego estaba en Él, esta pasión y este deseo por la casa de Dios, por la cosas de Dios. Para este momento, ya Él se había dado cuenta de que Su verdadero hogar no era donde Él había crecido físicamente en Nazaret, sino en el templo donde Su Padre Celestial vivía.

“Debo estar en la casa de mi Padre. En los asuntos de mi Padre.” Y aquí vemos que Jesús tenía un sentido de responsabilidad y de obligación hacia Su Padre, a la edad de 12 años. “Debo. Estoy llamado a esto. Fui apartado para esto. Esto es una obligación. La prioridad de Mi vida es servir a Mi Padre Celestial, estar en sus asuntos”.

Aquí tenemos a Jesús, quien había crecido en el negocio de carpintería de Su padre terrenal, pero Él está diciendo “Mi Padre Celestial tiene un negocio, y yo soy llamado a ser parte de este negocio. Esto es lo que yo tengo que estar haciendo, donde yo debo estar sirviendo”.

La palabra ‘debo’ es una palabra interesante de trazar a través de los evangelios, particularmente a través del evangelio de Lucas, donde estamos leyendo justo ahora. Si tú tomas un comentario y miras esta palabra, debo, y le sigues la pista a través del evangelio de Lucas, verás esta divina compulsión en la vida de Jesús.

Permíteme leerte algunos de estos versículos:

Lucas 4, versículo 43: “[Jesús], Él les dijo: También a las otras ciudades debo anunciar las buenas nuevas del reino de Dios, porque para esto yo he sido enviado.”

Lucas 9, versículo 22: “El Hijo del Hombre debe padecer mucho, y ser rechazado por los ancianos, los principales sacerdotes y los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer día”. Había una sensación de compulsión, de obligatoriedad sobre su venida a esta tierra, no solo para vivir, sino para morir por los pecados del mundo.

Capítulo 19, versículo 5 de Lucas: “Cuando Jesús llegó al lugar, miró hacia arriba y le dijo: Zaqueo, date prisa y desciende, porque hoy debo quedarme en tu casa”. Él tenía un sentido de Su llamado, misión y obligación sobre ministrar a aquellos que el Señor ponía en Su camino.

Luego Lucas 24, versículo 44: “…Era necesario que se cumpliera todo lo que sobre mí está escrito en la ley de Moisés, en los profetas y en los salmos.”

Lo cual me lleva a preguntar: “¿Está en mi corazón, está en  tu corazón que debemos hacer la voluntad de nuestro Padre? No en el sentido de que tenemos que hacerlo y lo estamos haciendo de mala gana. Sino en el sentido de que nos encontramos bajo una compulsión divina, y nos deleitamos en hacer aquello para lo que Él nos ha llamado y es Su voluntad en nuestras vidas.

¿Estoy resuelta a hacer aquello que Él me ha enviado a hacer, aquello para lo que Él me ha llamado? ¿O lo considero algo opcional?  

Yo sé lo que es argumentar con el Señor, tristemente, sobre cosas que yo siento que Él me está llamando a hacer, pero que algunas veces son muy duras. Algunas veces prefiero no hacerlas. Algunos aspectos de mi trabajo son terriblemente aburridos, y yo preferiría no hacer esas cosas. Algunos aspectos de tu trabajo son terriblemente aburridos.

Si eres mamá por ejemplo, hay algunos aspectos de tu llamado que son realmente duros. Si tú estás sirviendo al Señor trabajando en el ambiente de un trabajo secular, o si estás en una institución académica secular tratando de ser luz ahí… Hay cosas duras en el llamamiento de cada vida. Pero sientes un sentido de ‘deber’, un sentido de “debo estar en la casa de mi Padre; debo estar en los negocios de mi Padre”.

Así que, ¿he resuelto hacer aquello que Dios me ha llamado a hacer, o, batallo con esa idea? ¿Lo considero opcional, algo que puedo escoger hacer si quiero hacerlo, pero que puedo decir “no” si  me inclino a ello o si lo encuentro demasiado difícil? Mientras seguimos al Salvador, hay este sentido de divina compulsión “Debo estar en los negocios de mi Padre”.

Me encanta enseñar la Palabra de Dios, pero hay aspectos que son duros. Como a la 1 en punto de la mañana, cuando estaba tratando de terminar esta sesión y meterla en mi cabeza, y estoy allí cansada y pensando, “No voy a dormir mucho” pero había un sentido de que “Dios me apartó y me llamó para esto, y es un privilegio”. Es una obligación, pero es también un privilegio.

Pues bien, el versículo 50 de Lucas, capítulo 2 dice: “Pero ellos no entendieron las palabras que Él les había dicho. Y descendió con ellos y vino a Nazaret, y continuó sujeto a ellos. Y su madre atesoraba todas estas cosas en su corazón” .(vv. 50-51)

Jesús expresa Su sumisión a Su Padre Celestial al estar sujeto a Sus padres terrenales. Ser un seguidor de Cristo no nos hace libres de nuestras responsabilidades—en nuestros hogares, con nuestras familias, con nuestras relaciones humanas. Lo que debería es hacernos mejores miembros de nuestra familia y mejores amigos.

El seguir a Cristo y obedecerle en el contexto de la vida real no son metas en conflicto. Como, “No puedo ser espiritual porque tengo que cocinar el desayuno para mi familia.” ¡No! Ser espiritual puede significar cocinar el desayuno para tu familia—viviendo el llamado de Dios para tu vida. Así es como agradamos y servimos al Señor.

Así, al crecer de niño a hombre, Jesús mostró un apropiado respeto y obediencia a ambos, a Su Padre celestial y a Sus padres terrenales.

Y luego el versículo 52.  Y me encanta este versículo, dice, “Y Jesús crecía en sabiduría, en estatura y en gracia para con Dios y los hombres”.

Ahora, regresemos un momento al versículo 40, que nos dice “y el niño crecía” Ahora es una palabra diferente. El primero dice, “el niño crecía”… durante estos primeros 12 años, Él creció. Los siguientes 18 años, de los 12 a los 30, dice que “Jesús crecía en sabiduría”. En algunas de sus traducciones dice que “Él seguía creciendo.”(DHH)

La palabra que se usa aquí, en esta segunda oportunidad, según un comentarista, es derivada de los pioneros derribando árboles en el camino frente a ellos, abriendo camino a través de los bosques. Esto significa, cortar hacia adelante, superar para seguir tu camino, abrirte paso hacia adelante. El término seguía creciendo significa ser intencional acerca de su crecimiento. Los primeros 12 años, el niño crecía. Él simplemente crecía. Pero los siguientes 18 años, Él avanzaba, progresaba. La idea aquí es de una actividad extenuante, siendo intencional en lugar de un desarrollo pasivo.

Y que palabra esta,  mientras pensamos en todo este asunto de la adolescencia extendida… Nos damos cuenta de que el corazón de Dios es que crezcamos de la niñez a la vida adulta no solo físicamente, sino emocional, espiritual, psicológica, e intelectualmente. Hacemos esto durante los años de adolescencia, siendo intencionales en lo relativo al crecimiento.

Esto es algo con que retar a tus hijos, haciéndoles saber que esos años de adolescencia no son años solo para participar en actividades sin propósito en tu camino por la vida, o simplemente jugando juegos de video. Los niños que hacen esto durante todo su paso por los años de adolescencia, seguramente lo harán al llegar a los 20 y a los 30. Luego ellos probablemente se casarán con una pareja que les dirá “¿Por qué nunca creciste?”

Así que vemos en Cristo un patrón para crecer, para avanzar, para desarrollarse—no para estar estático, no para estar estancado, no para quedarte en el mismo lugar, sino ir en  aumento, ir creciendo, y ser intencional acerca del crecimiento espiritual.

Esto trae a mi mente, mientras miro la juventud de Jesús, ese maravilloso versículo en Proverbios capítulo 4, versículo 18, que dice: “Mas la senda de los justos es como la luz de la aurora,
que va aumentando en resplandor hasta que es pleno día.”—creciendo, avanzando, incrementando, madurando en santidad, en sabiduría, en el temor del Señor; convirtiéndose en jóvenes y luego en luego adultos quienes aman al Señor apasionadamente, quienes le temen, quienes le sirven, quienes le siguen con todo su corazón.

Leslie: Nancy Leigh DeMoss ha estado proyectando una visión para los padres—que enseñen a sus hijos a crecer en sabiduría.

Usualmente no escuchamos mucho sobre la adolescencia de Cristo, por lo que la enseñanza de hoy ha sido fascinante. Esto es parte de la serie llamada, El Cristo incomparable. Nancy está siguiendo un bosquejo a partir del libro de Oswald Sanders, también llamado El Cristo incomparable.

Bien, por años Jesús pasó Su tiempo como un artesano. Él era un obrero. Su vida muestra que el trabajo duro puede ser santificado cuando es hecho para la gloria de Dios. Nancy lo discutirá en el próximo programa de El Cristo incomparable. Por favor regresa a Aviva Nuestros Corazones.

 

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

1  http://www.albertmohler.com/2005/08/19/what-if-there-are-no-adults-3

2 Robin Marantz Henig. “What Is It About 20-Somethings?”The New York Times Magazine. Domingo, Agosto 22, 2010.

Aviva Nuestros Corazones con Nancy Leigh DeMoss es un ministerio de alcance de Life Action Ministries.

Todas las Escrituras son tomadas de La Biblia de las Américas a menos que se indique lo contrario.

Padres, Joivan Jimenez, Hoy Ven Conmigo ℗ 2010 Joi Music Group.

Cuadro de Maldad

Isha – Salmos

DÍA 90 – Salmo 53

Dosis: Oración Imprecatoria

Cuadro de Maldad

“Dice el necio en su corazón: «No hay Dios.» Están corrompidos, sus obras son detestables; ¡no hay uno solo que haga lo bueno! Desde el cielo Dios contempla a los mortales, para ver si hay alguien que sea sensato y busque a Dios. Pero todos se han descarriado, a una se han corrompido.” (Salmo 53:1–3)

¿Crees que el mundo puede llegar a este nivel de maldad? ¡Un mundo enteramente apartado de Dios!

Hace dos días escuché una noticia terrible, un padre y una madre habían asesinado a golpes a su hijo de dos años. Se habían dejado dominar por la ira hasta matar a un inocente. Casi no podía creerlo, ¡tanta violencia y brutalidad! Dios, quien es el único que puede leer los corazones de los seres humanos, en este Salmo, con las mismas palabras del Salmo 14, vuelve a conmoverse diciendo, que él contempla desde los cielos y encuentra que: “No hay nadie que haga lo bueno; ¡no hay uno solo! ¿Acaso no entienden todos los que hacen lo malo, los que devoran a mi pueblo como si fuera pan? ¡Jamás invocan a Dios!

El salmo describe que una causa de la maldad de los hombres, es porque no tienen temor de Dios en sus corazones. Nuestra Teología determina nuestra conducta. El concepto que tengamos de Dios afectará siempre nuestras acciones. Los ateos, calificados en el salmo como insensatos, llegan a hacer malas obras que son determinadas por sus malos principios. Como dice el Proverbio: “Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él”.

Estos hombres insensatos no se dan cuenta que están cautivos por la suciedad del pecado, pues se “han corrompido” y son sumamente crueles pues “devoran a los demás como si comiesen pan”. Metáfora que aludía a la situación del pueblo de Israel en aquel tiempo, oprimido por sus enemigos; pero que describe con exactitud los niveles de maldad y depravación a los que hemos llegado en nuestra generación. Como he reseñado, padres que matan a sus hijos, hijos que asesinan a sus padres. Jóvenes sin límites, que no tienen el mínimo respeto por la vida humana. Adultos que no pueden inculcar principios porque ellos mismos los han perdido.

El salmista describe que el temor y la vergüenza acompaña a los que hacen maldad: “Allí los tienen, sobrecogidos de miedo, cuando no hay nada que temer. Dios dispersó los huesos de quienes te atacaban; tú los avergonzaste, porque Dios los rechazó.”

Pero los que buscan a Dios tienen fe y esperanza en su poder: “¡Quiera Dios que de Sión venga la salvación para Israel! Cuando Dios restaure a su pueblo, se regocijará Jacob; se alegrará todo Israel.”

Oración: Señor, enséñame a ser luz en esta generación, para los que no creen en tu salvación se conviertan a ti. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 105). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Una frase sin terminar

Lunes 2 Diciembre

(Jesús dijo:) Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.

Mateo 7:7

Una frase sin terminar

http://labuenasemilla.net/20191202

En el puesto de un vendedor de libros observé intrigado a un hombre que estaba mirando los libros de segunda mano. Entonces me acerqué y le pregunté:

–¿No encuentra lo que busca?

–¡Efectivamente! Hace muchos años que estoy buscando un libro, sin lograrlo.

–¿Puedo ayudarle? ¿Cómo se llama el libro?

–¡Ese es precisamente el problema, no lo sé! E inmediatamente sacó de su bolsillo una hoja amarillenta y arrugada.

–Me gustaría encontrar el libro de donde proviene esta página, pues quisiera saber el final de esta frase.

La frase era la siguiente: “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo…”. Faltaba la continuación. Entonces le dije: –Es una página del Nuevo Testamento, tengo ese libro en mi casa, ¿quiere venir a consultarlo?

Abrí el Nuevo Testamento y comparamos el texto de la página arrugada con el texto bíblico de Romanos 5:6. –Mire, le dije, ¡es exactamente igual! Lea usted mismo la continuación.

El hombre susurró sorprendido: “murió por los impíos”.

Entonces le expliqué: –Así es, Jesús no murió por quienes se consideran justos e irreprochables ante Dios. Él murió por mí, por usted. Solo necesitamos ser un poco honestos y reconocer cuán a menudo desobedecemos voluntariamente a Dios con nuestros pensamientos y actos. Pero no se desaliente con esta constatación. Piense también en la primera expresión: “Porque Cristo, cuando aún éramos débiles…”. Él murió por los que reconocen su culpabilidad.

Llévese este Nuevo Testamento y léalo tranquilamente. ¡Jesús lo ama!

Job 39-40 – Santiago 1 – Salmo 136:10-22 – Proverbios 29:1-2

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El Nombre Eterno

El Púlpito de la Capilla New Park Street

El Nombre Eterno

NO. 27

Sermón predicado el Domingo 27 de Mayo, 1855

por Charles Haddon Spurgeon

En Exeter Hall, Strand, Londres

«Será su nombre para siempre.» — Salmo 72: 17.

Ninguna persona aquí presente requiere que se le diga que este es el nombre de Jesucristo, que «será para siempre.» Los hombres han afirmado acerca de muchas de sus obras: «permanecerán para siempre;» ¡pero cuánto se han desilusionado! En el período posterior al diluvio, los hombres construyeron ladrillo, recogieron asfalto, y cuando estaban construyendo la antigua torre de Babel, dijeron: «permanecerá para siempre.» Pero Dios confundió su lengua; no la pudieron terminar. Con Sus rayos la destruyó, dejándola como monumento a la insensatez de los hombres.

El viejo Faraón y los monarcas egipcios apilaron sus pirámides, y dijeron: «permanecerán para siempre,» y en efecto, permanecen hasta el día de hoy; pero se acerca el momento cuando el deterioro las devorará aun a ellas. Lo mismo sucede con las más portentosas obras del hombre, ya sea que se trate de templos o de monarquías, él ha escrito «para siempre» sobre ellas; pero Dios ha ordenado su fin, y han desaparecido. Las cosas más estables se han desvanecido como sombras y burbujas de una hora, y han sido destruidas prontamente por el mandato de Dios.

¿Dónde está Nínive, y dónde está Babilonia? ¿Dónde están las ciudades de Persia? ¿Dónde están los lugares altos de Edom? ¿Dónde está Moab, y dónde están los príncipes de Amón? ¿Dónde están los templos o los héroes de Grecia? ¿Dónde están los millones que pasaron por las puertas de Tebas? ¿Dónde están las huestes de Jerjes, o dónde los vastos ejércitos de los emperadores romanos? ¿Acaso no han desaparecido?

Y aunque en su orgullo dijeron: «esta es una monarquía eterna: esta reina de las siete colinas será llamada la ciudad eterna,» su orgullo se ha entenebrecido; y la que estaba sola y decía: «Yo estoy sentada como reina, y no soy viuda,» ha caído, ha caído, y muy pronto se hundirá como se hunde una piedra de molino en la inundación y su nombre será una maldición y objeto de burla, y su lugar será habitación de lagartijas y de búhos.

El hombre llama a su obra eterna; Dios la llama pasajera. El hombre piensa que sus obras están hechas de piedra; Dios dice: «No, están hechas de arena; o peor aún: son aire.» El hombre afirma que construye sus obras para la eternidad; Dios las sopla un instante, y ¿dónde están? Como el tejido de una visión que se evapora, pasan y parten para siempre.

Es muy reconfortante, entonces, descubrir que hay una cosa que va a permanecer para siempre. Hoy espero poder hablar de ese algo, si Dios me da la capacidad de predicar, y a ustedes les da la capacidad de escuchar. «Será su nombre para siempre.» En primer lugar, la religión santificada por Su nombre permanecerá para siempre; en segundo lugar, el honor de Su nombre permanecerá para siempre; y en tercer lugar, el poder de Su nombre que salva y que consuela, permanecerá para siempre.

I. Primero, la religión del nombre de Jesús va a permanecer para siempre. Cuando los impostores forjaron sus engaños, albergaban la esperanza de que tal vez, en una época distante, podrían arriar al mundo ante ellos, y si veían a unos pocos seguidores congregarse alrededor de su estandarte, ofreciendo incienso en su santuario, entonces sonreían diciendo: «mi religión brillará más que las estrellas y durará toda una eternidad.» ¡Pero, cuán equivocados han estado! ¡Cuántos sistemas falsos han surgido y se han desvanecido! Algunos de nosotros hemos visto, aun en nuestra corta vida, sectas que han crecido en una sola noche como la calabacera de Jonás, y que desaparecieron con la misma prontitud. También hemos visto a algunos profetas que se han levantado y que han tenido su hora: sí, han tenido su día, al igual que todos los perros, pero también como los perros, su día ha transcurrido, y el impostor, ¿dónde está? ¿Y el máximo engañador, dónde está? Ido y cesado.

Puedo decir que esto es especialmente aplicable a los sistemas de infidelidad. ¡Cómo ha cambiado en los últimos ciento cincuenta años el poder jactancioso de la razón! Ha construido algo, y al día siguiente se ha burlado de su propia obra, ha demolido su propio castillo, y ha construido otro, y un tercero al otro día. Una vez apareció con el atuendo de un tonto con sus campanitas, anunciado por Voltaire; otra vez vino en la forma de un buscapleitos bravucón, como Tom Paine; luego cambió su curso y asumió otra forma, hasta que en verdad lo encontramos ahora en el secularismo bajo y bestial de nuestros días, que no mira sino sólo a la tierra, mantiene su nariz al nivel del suelo, y tal como una bestia, piensa que este mundo lo es todo, o espera encontrar otro mundo por medio de la búsqueda de este mundo.

Bien, antes que un solo cabello de mi cabeza se torne gris, el último propugnador del secularismo se habrá marchado; antes de que muchos de nosotros cumplamos cincuenta años, una nueva infidelidad habrá aparecido, y a quienes preguntan: «¿dónde estarán los santos?» les podemos preguntar: «¿dónde estás tú?» Y ellos responderán: «hemos cambiado nuestros nombres.» Habrán cambiado sus nombres, habrán asumido una fresca figura, se habrán vestido con una nueva forma de mal; pero su naturaleza todavía será la misma, oponiéndose a Cristo, y esforzándose por blasfemar Sus verdades.

En todos sus sistemas de religión, o de irreligión (pues ese también es un sistema) puede escribirse: «se evapora: se marchita como una flor, es fugaz como un meteoro, frágil e irreal como el vapor.» Pero de la religión de Cristo se dirá: «Será su nombre para siempre.» Permítanme decir ahora unas cuantas cosas; no demostrarlo, pues no deseo hacer eso; sino darles unas cuantas sugerencias por medio de las cuales pueda algún día demostrarlo a otras personas, que la religión de Jesucristo debe inevitablemente permanecer para siempre.

Y en primer lugar, preguntamos a quienes piensan que pasará, ¿cuándo ha habido un momento en que ese nombre no ha existido? Les preguntamos que si pueden señalar con el dedo algún período cuando la religión de Jesús era algo desconocido: «Sí,» responderán, «antes de los días de Cristo y de Sus apóstoles.» Pero nosotros decimos: «Para nada, Belén no fue el lugar de nacimiento del Evangelio; aunque Jesús nació allí, ya existía un Evangelio mucho antes del nacimiento de Jesús, un Evangelio que ya era predicado, aunque no era predicado con toda la sencillez y la simplicidad con que lo escuchamos ahora. Había un Evangelio en el desierto del Sinaí, aunque puede confundirse con el humo del incienso, y sólo puede ser visto a través de las víctimas sacrificadas. Sin embargo, había un Evangelio allí.»

Sí, más aún, los podemos llevar tiempo atrás, hasta los agradables árboles del Edén, donde los frutos maduraban perpetuamente, y el verano era permanente, y les decimos que en medio de estos bosques había un Evangelio, y les dejamos escuchar la voz de Dios, cuando le hablaba al hombre infiel, diciéndole: «la simiente de la mujer herirá la cabeza de la serpiente.»

Y habiéndolos llevado hasta ese momento en el tiempo, preguntamos: «¿dónde nacieron las religiones falsas? ¿Cuál fue su cuna?» Nos señalan a Meca, o se vuelven en dirección a Roma, o hablan de Confucio, o de los dogmas de Buda. Pero nosotros decimos que ustedes se dirigen solamente a una oscuridad distante; nosotros los llevamos a la primerísima edad; los conducimos a los días de pureza; los llevamos otra vez al tiempo cuando Adán pisó por primera vez la tierra. Y entonces les preguntamos que si no es probable que como Evangelio primogénito, no será también el último en morir; y como nació tan temprano, y todavía existe, en tanto que tantas cosas efímeras se han extinguido, si no parece ser más probable que, cuando todos los otros hayan perecido como la burbuja sobre la ola, solamente nadará éste, como un buen barco sobre el océano, y todavía llevará a millares de almas, no a la tierra de las sombras, sino a través del río de la muerte, a las llanuras del cielo.

A continuación preguntamos, suponiendo que se extinguiera el Evangelio de Cristo, ¿cuál religión va a suplantarlo? Le preguntamos al sabio, que afirma que el cristianismo va a morir pronto, «le ruego que me diga, señor, ¿qué religión vamos a tener en lugar del cristianismo? ¿Vamos a tener los engaños de los paganos, que se inclinan ante sus dioses y adoran imágenes de madera y piedra? ¿Tendrán las orgías de Baco, o las obscenidades de Venus? ¿Verán a sus hijas inclinándose una vez más ante Tammuz, o llevarán a cabo ritos obscenos como los que se hacían antes? No, ustedes no soportarían tales cosas; ustedes dirían: «esto no debe ser tolerado por hombres civilizados.» «Entonces, ¿qué quisieran tener? ¿Quisieran tener al catolicismo romano con todas sus supersticiones?» Ustedes dirán: «No, Dios nos libre, nunca.»

Pueden hacer lo que quieran con Inglaterra; pero este país es muy sabio para aceptar a los Papas de nuevo mientras dure el recuerdo de Smithfield, que conserva uno de los rastros de los mártires; ay, mientras respire un hombre que se considere libre, y que se guíe por la constitución de la Vieja Inglaterra, no podemos retomar el catolicismo romano. Ese grupo puede prosperar con sus supersticiones y su clericalismo; pero al unísono, quienes me escuchan, responderían: «No aceptaremos a un Papa.»

Entonces, ¿qué escogerán? ¿Será acaso la religión musulmana? ¿Elegirían eso, con todas sus fábulas, toda su maldad y su carácter libidinoso? No les voy a hablar de eso. Ni les voy a mencionar la impostura maldita de Occidente, que se ha presentado recientemente. No vamos a permitir la poligamia, mientras haya hombres que amen el círculo social, y no toleren verlo invadido. No desearíamos, cuando Dios ha dado una esposa a un hombre, que éste se agencie veinte esposas, como compañeras de ese hombre. No podemos preferir a los mormones; no queremos hacerlo y no lo haremos.

Entonces, ¿qué tendremos en lugar del cristianismo? «¡Infidelidad!» exclaman ustedes, ¿no es cierto, señores? ¿Qué promueven muchos de ellos? Enfoques comunistas y el desgarro de toda la sociedad tal como está establecida actualmente. ¿Desearían Reinos de Terror aquí, como los tuvieron en Francia? ¿Quieren ver a toda la sociedad resquebrajada, y a los hombres errantes como monstruosos témpanos de hielo en el mar, chocando unos contra otros, y siendo destruidos completamente al final? ¡Dios nos libre de la infidelidad!

¿Qué pueden tener, entonces? Nada. No hay nada que pueda sustituir al cristianismo. ¿Qué religión le vencerá? No hay ninguna que se pueda comparar con el cristianismo. Si recorremos todo el globo terráqueo y buscamos desde Inglaterra hasta el Japón, no encontraríamos ninguna religión tan justa para Dios y tan segura para el hombre.

Le preguntamos al enemigo una vez más. Supongamos que encontráramos una religión que fuera preferible a la religión que amamos, ¿por qué medios aplastarías a la nuestra? ¿Cómo te desharías de la religión de Jesús? Y ¿cómo suprimirías Su nombre? Seguramente, señores, no pensarían nunca en la vieja práctica de la persecución, ¿o sí? ¿Probarían una vez más la eficacia de la pira y de la hoguera, para quemar el nombre de Jesús? ¿Probarían el potro de tormento y los tornillos insertados en los pulgares? ¿Nos aplicarían otros instrumentos de tortura? Inténtenlo, señores, y no apagarán al cristianismo.

Cada mártir, mojando su dedo en su propia sangre, escribiría al morir sus honores en el cielo, y la misma flama que se elevaría al cielo engalanaría las nubes con el nombre de Jesús. Ya se ha probado la persecución. Recordemos los Alpes; dejen que hablen los valles del Piamonte; dejen que Suiza dé su testimonio; que hable Francia, con su noche de San Bartolomé, e Inglaterra con todas sus masacres. Y si no han podido aplastarla todavía, ¿esperan poder hacerlo? ¿Sí lo esperan? De ningún modo. Podríamos encontrar mil personas, y diez mil si fuese necesario, que estarían prestas a marchar a la hoguera mañana: y cuando fueran quemadas, si pudieras ver sus corazones, verías que en cada uno de ellos está grabado el nombre de Jesús. «Será su nombre para siempre;» entonces, ¿cómo podrán destruir nuestro amor por Él?

«¡Ah!» responden, «vamos a intentar unos medios más blandos que eso.» Pues bien, ¿qué intentarían? ¿Inventarían una religión mejor? Los invitamos a que lo hagan, y dígannos de qué se trata; no los creemos capaces de tal descubrimiento. ¿Entonces qué? ¿Van a despertar a alguien que nos engañe y haga que nos descarriemos? Los invitamos a que lo hagan; pues no es posible engañar a los elegidos. Podrán engañar a la multitud, pero los elegidos de Dios no serán confundidos. Ya lo han intentado. ¿Acaso no nos han dado al Papa? ¿No nos han asediado con las doctrinas de Pussey? ¿No nos están tentando con el arminianismo al por mayor? Y ¿acaso por eso renunciamos a la verdad de Dios?

No; hemos adoptado esto como nuestro lema, y por él nos guiamos: «La Biblia, toda la Biblia y únicamente la Biblia,» es todavía la religión de los protestantes; y exactamente la misma verdad que movió los labios de Crisóstomo, la vieja doctrina que cautivó el corazón de Agustín, la vieja fe que Atanasio declaró, la antigua doctrina buena que Calvino predicó, es ahora nuestro Evangelio, y con la ayuda de Dios, permaneceremos en él hasta nuestra muerte. ¿Cómo lo apagarán? Si desean hacerlo, ¿dónde pueden encontrar los medios? No están a su alcance. ¡Ja, ja, ja, nos reímos de ustedes con desprecio!

Pero lo van a apagar, ¿no es cierto? Lo intentarán, dicen ustedes. Y ¿esperan lograr su propósito? Sí; sé que lo harán, cuando hayan aniquilado al sol; cuando hayan apagado la luna con las gotas de sus lágrimas; cuando se hayan bebido todo el océano dejándolo seco. Entonces lo harán. Y sin embargo, ustedes dicen que lo harán.

A continuación, yo pregunto, supongamos que lo hicieran, ¿qué sería del mundo entonces? ¡Ah!, si fuera elocuente esta noche, tal vez se los podría decir. Si pudiera tomar prestado el lenguaje de un Robert Hall podría colgar al mundo en el luto; podría convertir al océano en el mayor doliente, con sus cantos fúnebres de aullantes vientos y con su salvaje marcha mortal de olas desordenadas; yo podría vestir a toda la naturaleza, no con mantos de verde, sino con vestiduras de un negro sombrío; les pediría a los huracanes que gritaran su lamento solemne (ese alarido de la muerte de un mundo) pues ¿qué sería de nosotros si perdiéramos el Evangelio?

En cuanto a mí se refiere, yo gritaría: «¡Dejen que me largue!» No tendría ningún deseo de estar aquí sin mi Señor; y si el Evangelio no fuese verdadero, yo bendeciría a Dios si me aniquilara en este instante, pues no me importaría vivir si ustedes pudieran destruir el nombre de Jesucristo. Pero que un solo hombre fuera miserable no sería todo, pues hay miles y miles que pueden hablar como yo. Además, ¿en qué se convertiría la civilización si pudieran eliminar al cristianismo? ¿Dónde estaría la esperanza de paz perpetua? ¿Dónde los gobiernos? ¿Dónde las escuelas dominicales? ¿Dónde estarían todas sus sociedades? ¿Dónde cualquier cosa que mejore la condición del hombre, reforme su conducta, y moralice su carácter? ¿Dónde?

Dejen que el eco responda: «¿dónde?» Todo eso desaparecería y no quedaría ningún rastro de ello. Y ¿dónde, oh hombre, estaría tu esperanza del cielo? Y ¿dónde el conocimiento de la eternidad? ¿Dónde estaría la ayuda para atravesar el río de la muerte? ¿Dónde un cielo? Y ¿dónde la bendición eterna? Todo eso desaparecería si Su nombre no permaneciera para siempre. Pero estamos seguros de ello, lo sabemos, lo afirmamos, lo declaramos; creemos, y siempre lo haremos, que «Será su nombre para siempre» ay, ¡para siempre! Que trate de impedirlo quien quiera.

Este es mi primer punto; tendré que decir con aliento entrecortado el segundo punto, aunque siento tanto calor interno así como externo, que quiera Dios que pueda hablar con todas mis fuerzas, como debo hacerlo.

II. Pero, en segundo lugar, tanto como Su religión, también el honor de Su nombre permanecerá para siempre. Voltaire decía que él vivía en el crepúsculo del cristianismo. Quería decir una mentira; dijo una verdad. En efecto, él vivía en su crepúsculo; pero era el crepúsculo que precede a la mañana; no el crepúsculo de un anochecer, como quiso decir; pues viene la mañana en que la luz del sol va a irrumpir sobre nosotros con su gloria más verdadera.

Los burladores han dicho que debemos olvidarnos pronto de honrar a Cristo, y que un día, ningún hombre habrá de reconocerlo. Ahora, nosotros afirmamos otra vez, con las palabras de mi texto: «Será su nombre para siempre,» dándole el honor debido. Sí, yo les diré cuánto tiempo va a permanecer. Mientras haya en esta tierra un pecador que ha sido reclamado por la gracia Omnipotente, el nombre de Cristo permanecerá; mientras haya una María lista para lavar Sus pies con lágrimas, y secarlos con los cabellos de su cabeza; mientras respire el mayor de los pecadores que se ha lavado en la fuente abierta que lava el pecado y la impureza; mientras exista un cristiano que ha puesto su fe en Jesús, y que ha encontrado en Él su deleite, su refugio, su albergue, su escudo, su canción, y su gozo, no hay ningún temor de que el nombre de Jesús deje de ser escuchado.

No podemos renunciar nunca a ese nombre. Dejemos que el unitario tome su evangelio sin una Deidad en él; dejemos que niegue a Jesucristo; pero mientras los cristianos, los verdaderos cristianos, vivan, mientras nosotros gustemos que el Señor sea lleno de gracia, y tengamos manifestaciones de Su amor, visiones de Su rostro, susurros de Su misericordia, seguridades de Su afecto, promesas de Su gracia, esperanzas de Su bendición, no podemos cesar de honrar Su nombre.

Pero si todas estas cosas desaparecieran; si nosotros cesáramos de cantar Su alabanza, ¿sería olvidado acaso el nombre de Jesucristo? No; las piedras cantarían, las colinas formarían una orquesta, las montañas saltarían como carneros, y los cerros como ovejas, ¿acaso no es Él su creador? Y si estos labios, y los labios de todos los mortales se volvieran mudos en un instante, hay suficientes criaturas aparte de nosotros en este ancho mundo. Si así fuera, el sol dirigiría al coro; la luna tocaría su arpa de plata, y cantaría acompañando su melodía; las estrellas danzarían en sus rutas preestablecidas; las profundidades sin límites del éter serían el hogar de muchas canciones; y la inmensidad vacía estallaría en una gran exclamación: «Tú eres el glorioso Hijo de Dios; grandiosa es Tu majestad, e infinito Tu poder.»

¿Puede ser olvidado el nombre de Dios? No; está pintado en los cielos; está escrito en las inundaciones; los vientos lo susurran; las tempestades lo proclaman; los mares lo cantan; las estrellas lo brillan; las bestias lo braman; los truenos lo despliegan con estruendo; la tierra lo grita; y el cielo sirve de eco. Pero si todo eso desapareciera, si este grandioso universo se disolviera todo en Dios, de la misma manera que la espuma se disuelve en la ola que la acarrea, y se pierde para siempre, ¿sería olvidado Su nombre? No. Vuelvan sus ojos hacia aquel lugar allá; vean la tierra firme del cielo. «Estos que están vestidos de ropas blancas, ¿quiénes son, y de dónde han venido?» «Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero. Por esto están delante del trono de Dios, y le sirven día y noche en su templo.» Y si estos desaparecieran; si la última arpa de los glorificados hubiera sido tocada por los postreros dedos; si la última alabanza de los santos se hubiera extinguido; si el último aleluya hubiera resonado a lo largo de las bóvedas del cielo ya desiertas, vueltas lúgubres para entonces; si el último inmortal hubiera sido sepultado en su tumba (si existieran tumbas para los inmortales) ¿cesaría entonces Su alabanza? No, ¡cielos! no; pues allá están los ángeles; ellos también cantan Su gloria; a Él, los querubines y los serafines entonan himnos sin cesar, cuando mencionan Su nombre en ese coro tres veces santo: «Santo, santo, santo, Señor Dios de los ejércitos.»

Pero si éstos perecieran; si los ángeles fueran barridos, si el ala del serafín no volviera a agitar el éter; si la voz del querubín no volviera a cantar nunca su soneto ardiente, si las criaturas vivientes dejaran de cantar su coro eterno, si las mesuradas sinfonías de gloria se extinguieran en el silencio, ¿estaría perdido Su nombre entonces? ¡Ah! no; pues Dios se sienta en Su trono, el Eterno, Padre, Hijo, y Espíritu Santo. Y si todo el universo fuera aniquilado, aún se escucharía Su nombre, pues el Padre lo oiría, y el Espíritu lo oiría, y permanecería grabado profundamente sobre el mármol inmortal de la roca de las edades: Jesús el Hijo de Dios; igual con Su Padre. «Será su nombre para siempre.»

III. Y también permanecerá el poder de Su nombre. ¿Quieres saber en qué consiste? Déjame decírtelo. ¿Ves a aquel ladrón allá colgado de una cruz? Mira a los demonios al pie de ella, con sus bocas abiertas, haciéndose ilusiones con el dulce pensamiento que otra alma les dará alimento en el infierno. Mira al pájaro de la muerte, batiendo sus alas sobre la cabeza de ese pobre infeliz; la venganza pasa y lo sella con el sello de su propiedad; en lo profundo de su pecho está escrito: «un pecador condenado;» en su frente hay un sudor pegajoso, colocado allí por la agonía y la muerte. Mira a su corazón: está sucio con la costra de años de pecado; el humo de la lascivia permanece dentro, en negros festones de tinieblas; su corazón entero es el infierno condensado.

Ahora míralo. Está muriéndose. Un pie parece estar en el infierno; el otro se tambalea en vida: sólo sostenido por un clavo. Hay un poder en el ojo de Jesús. Ese ladrón mira: susurra: «Señor, acuérdate de mí.» Vuelve a mirar allí. ¿Ves a ese ladrón? ¿Dónde está ese sudor pegajoso? Allí está. ¿Dónde está esa horrible angustia? Ya no está allí. Hay una clara sonrisa en sus labios. Los demonios del infierno, ¿dónde están? Ya no hay ninguno: más bien un luminoso serafín está presente, con sus alas extendidas, y sus manos listas para arrebatar esa alma, convertida ahora en una joya preciosa, y llevarla a lo alto, al palacio del grandioso Rey.

Mira dentro de su corazón: está blanco de pureza. Mira su pecho: ya no está escrita la palabra: «condenado,» sino: «justificado.» Mira en el libro de la vida: su nombre está grabado allí. Mira en el corazón de Jesús: allí, en una de las piedras preciosas, Él lleva el nombre de ese pobre ladrón. ¡Sí, una vez más, mira! ¿Ves a ese ser brillante en medio de los glorificados, más luminoso que el sol, más claro que la luna? ¡Ese es el ladrón! Ese es el poder de Jesús; y ese poder permanecerá para siempre. Quien salvó al ladrón, puede salvar al último hombre que viva sobre la tierra; pues todavía:

«Hay una fuente que desborda sangre,
Procedente de las venas de Emanuel;
Los pecadores que se hunden en esa sangre,
Pierden todas las manchas de su culpa.El ladrón agonizante se gozó al ver
Esa fuente en su día;
Y allí yo también, tan vil como él,
He lavado todos mis pecados.¡Amado Cordero agonizante! Esa preciosa sangre
Nunca perderá Su poder,
Hasta que toda la iglesia redimida de Dios
Sea salva para no pecar más.»

Su nombre poderoso permanecerá para siempre.

Y ese no es todo el poder de Su nombre. Permítanme llevarlos a otra escena, y ustedes serán testigos de algo un poco diferente. Allí, en ese lecho de muerte, yace un santo; no hay ninguna tristeza en su rostro, ni hay terror en su expresión. Sonríe débil pero plácidamente; gime, tal vez, pero sin embargo canta. Suspira a ratos, pero más a menudo prorrumpe en exclamaciones. Ponte a su lado. «Hermano mío, ¿qué te lleva a contemplar el rostro de la muerte con tal gozo?» «Jesús,» susurra. «¿Qué te conduce a estar en placidez y calma?» «El nombre de Jesús.» ¡Date cuenta que él olvida todo! Hazle una pregunta; no la puede responder. No te puede entender. Aún así, sonríe. Su esposa llega y le pregunta: «¿sabes mi nombre?» Él responde: «No.» Su amigo más querido le solicita recordar la intimidad que habían desarrollado. «No te conozco,» le dice. Sin embargo, si le susurras al oído: «¿conoces el nombre de Jesús?» sus ojos despiden gloria, y su rostro refleja el cielo, y sus labios recitan sonetos, y su corazón estalla de eternidad; pues el oye el nombre de Jesús, y ese nombre permanecerá para siempre. El mismo que llevó a uno al cielo, me llevará también a mí. ¡Ven, oh muerte! Voy a mencionar allí el nombre de Cristo. ¡Oh tumba! Esta será mi gloria, ¡el nombre de Jesús! ¡Perro del infierno! Esta será tu muerte, pues el aguijón de la muerte ha sido extraído: Cristo nuestro Señor. «Será su nombre para siempre.»

Tenía cientos de cosas especiales que les hubiera querido presentar; pero mi voz me falla, así que es mejor que me detenga. No van a requerir nada más de mí hoy, ustedes se dan cuenta de la dificultad con que hablo cada palabra. ¡Espero que Dios las aplique en sus corazones! Yo no estoy particularmente ansioso en relación a mi propio nombre, si va a durar para siempre o no, siempre que esté registrado en el libro de mi Señor. Cuando a George Whitfield le preguntaron si fundaría una denominación, dijo: «No; nuestro hermano Wesley puede hacer como le plazca, pero dejen que mi nombre se extinga; que el nombre de Cristo permanezca para siempre.» ¡Amén a eso! Que mi nombre se disuelva; pero que el nombre de Cristo permanezca para siempre.

Estaré contento si me olvidan cuando se hayan marchado. La mitad de estos rostros, no los volveré a ver otra vez, me atrevo a decir; tal vez no serán persuadidos jamás a entrar dentro de los muros de una asamblea; tal vez considerarán que no es lo suficientemente respetable asistir a una reunión Bautista. Bien, yo no digo que nosotros seamos gente respetable; no afirmamos que lo somos; pero sí afirmamos lo siguiente: que amamos nuestras Biblias; y si no es respetable hacer eso, no nos importa no ser tenidos en estima. Pero no creemos que seamos indignos de respeto después de todo, pues yo creo, si se me permite dar mi propia opinión, que si el cristianismo protestante fuese contado fuera de esa puerta (no solamente cada cristiano verdadero, sino cada persona que profesa) yo creo que los que creen en el bautismo infantil no tendrían una gran mayoría de qué hacer alarde.

Después de todo, no somos una diminuta secta sin reputación. Si sólo toman en cuenta Inglaterra, tal vez lo seamos; pero consideren los Estados Unidos de América, Jamaica, y las Indias Occidentales, e incluyan a quienes son bautistas de acuerdo a sus principios, aunque no abiertamente, y no somos menos que nadie, ni siquiera que la Iglesia de Inglaterra, en lo que a números se refiere. Si embargo este no es un tema que nos preocupe; pues yo digo del nombre de los bautistas: que perezca, pero que el nombre de Cristo permanezca para siempre.

Espero con placer el día cuando no haya ni un solo bautista con vida. Espero que se vayan pronto. Ustedes se preguntarán: «¿Por qué?» Pues cuando todo el mundo reconozca el bautismo por inmersión, nosotros estaremos inmersos en todas las denominaciones, y nuestra denominación habrá desaparecido. Por una vez otórguennos la preeminencia y ya no seremos más una denominación. Un hombre puede pertenecer a la Iglesia de Inglaterra, a los metodistas, o a los independientes, y sin embargo ser un bautista. Así que digo que el nombre bautista desaparezca pronto; pero que el nombre de Cristo permanezca para siempre.

Sí, y debido a mi amor por Inglaterra, yo no creo que perecerá jamás. ¡No, Inglaterra! Tú nunca vas a perecer; pues la bandera de la vieja Inglaterra está clavada al mástil por las oraciones de los cristianos, por los esfuerzos de la escuela dominical, y por sus hombres piadosos. Pero aún así digo que dejen que el nombre de Inglaterra perezca; que se disuelva en una gran hermandad; no tengamos ninguna Inglaterra, ni ninguna Francia, ni Rusia, ni Turquía, pero tengamos una cristiandad; y yo digo de todo corazón, desde lo profundo de mi alma, que perezcan las naciones y las distinciones nacionales, pero que el nombre de Cristo permanezca para siempre.

Tal vez sólo haya una cosa en la tierra que amo más que lo último que acabo de mencionar, y esa es la pura doctrina del calvinismo no adulterado. Pero si eso contuviera error, si hubiera cualquier cosa que sea falsa, yo soy el primero en decir, que eso perezca también, y que el nombre de Cristo permanezca para siempre. ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! Jesús: «¡Que sea coronado Rey de todo!» No me oirán decir ninguna otra cosa. Estas son mis últimas palabras en Exeter Hall, por el momento. ¡Jesús! ¡Jesús! ¡Jesús! «Que sea coronado Rey de todo.»

Los Sentimientos y la Palabra

Iglesia Ozama

Los Sentimientos y la Palabra

Otto Sánchez

Rolando Otoniel (Otto) Sánchez Pérez, nació el 24 de febrero del año 1966 en la ciudad de Santo Domingo.

Viene de un hogar cristiano y conoció la gracia de Jesucristo en su adolescencia.

Es pastor de la Iglesia Bautista Ozama desde el año 1992. Sus primeros estudios universitarios fueron en el área de Publicidad. Realizó estudios ministeriales en el Seminario Teológico Bautista Dominicano.

Tiene una Maestría en Teología del Southern Baptist School for Theological Studies y candidato al Phd, por la misma casa académica.

El pastor Otto está dirigiendo el STBD (Seminario Teológico Bautista Dominicano) desde enero del 2008. Está casado con Susana Almanzar y tienen dos niñas, Elizabeth Marie y Alicia.

http://www.ibozama.org

59/62 – Pablo, un acusado sin causa

Iglesia Bautista Internacional

Serie: Hasta los confines de la tierra

59/62 – Pablo, un acusado sin causa

Miguel Núñez

Miguel Núñez

​Miguel Núñez es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Es el pastor de predicación y visión de la Iglesia Bautista Internacional, y presidente de Ministerios Integridad y Sabiduría. El Dr. Núñez y su ministerio es responsable de las conferencias Por Su Causa, que procuran atraer a los latinoamericanos a las verdades del cristianismo histórico. Puede encontrarlo en Twitter.

Una producción de Ministerios Integridad & Sabiduría

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Regla de Conducta

Iglesia Evangélica Unida

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Samuel Pérez Millos

Samuel Pérez Millos

 Casado con Noemí Susana Colacilli, misionera durante 24 años en Palabra de Vida.

Samuel es responsable del área de formación bíblica en la Iglesia Unida de Vigo.

 Licenciado y Master en Teología (TH. M) por el Instituto Bíblico Evangélico.

Pastor de la Primera Iglesia Evangélica de Vigo, hoy Iglesia Evangélica Unida, desde el 26 de septiembre de 1981.

Profesor de Biblia y Teología en la Facultad Evangélica de España y del Departamento de Teología Sistemática de la escuela Escrituras.

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