La caída

Lunes 9 Abril

Mandó el Señor Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Génesis 2:16-17

Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Juan 17:3

La caída

En el lenguaje cristiano, cuando hablamos de «caída», nos referimos a los primeros pasajes de la Biblia, cuando Adán y Eva desobedecieron a Dios. Sucumbieron a la tentación de la serpiente, el diablo.

Dios había creado todo para que el hombre fuese feliz. Podía comer de todos los árboles del huerto, excepto de uno. Si el hombre comía del árbol de la ciencia del bien y del mal, moriría. Pero el diablo puso en duda la palabra de Dios, diciendo: “No moriréis”, y añadió: “seréis como Dios” (Génesis 3:4-5). Sugirió que Dios quería privar al hombre de ser como Él, y que si desobedecía, podría acceder a una condición superior siendo independiente de Dios e igual a él. Entonces no dependería de nadie y podría decidir lo que está bien o mal.

Adán y Eva comieron del fruto prohibido. Entonces Dios los echó de su presencia y se rompió la relación con él. Así, ellos nos transmitieron su condición de criaturas responsables, marcadas por el pecado y mortales.

Pero Jesús venció al diablo y abrió un camino para que el hombre volviese a establecer una relación con Dios. Así como Adán fue el jefe de una raza de hombres alejados de Dios, Jesús es el jefe del linaje de los que tienen la vida de Dios, los que fueron a él. Mediante su muerte Jesús les dio la vida eterna desde ahora. ¿Cómo se puede ir a él? Creyendo lo que él dijo e hizo, depositando nuestra confianza en el valor de su obra en la cruz.

Isaías 15-16 – 1 Tesalonicenses 4 – Salmo 41:1-6 – Proverbios 13:7-8

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Los milagros de Jesús

Domingo 8 Abril

Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y… este anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él. Y nosotros somos testigos de todas las cosas que Jesús hizo en la tierra de Judea y en Jerusalén.

Hechos 10:38-39

Los milagros de Jesús

Los milagros de Jesús no dejaron indiferente a ninguno de sus contemporáneos. Para unos eran señales del poder de Dios, para otros ponían en tela de juicio sus tradiciones religiosas, y para la mayoría eran una fuente de curiosidad y asombro.

De hecho, ¿cómo permanecer indiferente ante la resurrección de Lázaro, las curaciones milagrosas de los sordos, los ciegos, los leprosos? ¿Cómo no impresionarse por la liberación de hombres poseídos por espíritus satánicos, por el cuidado de Jesús hacia los niños enfermos que devolvió sanos a sus padres? ¿Cómo no emocionarse al ver su compasión hacia esas multitudes hambrientas que sació multiplicando milagrosamente unos panes?

¿Cómo enumerar todos los pueblos a los cuales sorprendió con los prodigios de su poder y de su amor? ¿Y todas esas montañas, riberas y sinagogas donde sanó a los enfermos, cambió la tristeza en gozo y la muerte en vida?

¡Pero el mayor de todos los milagros es Su propia historia! Jesús, sin dejar de ser Dios, vino como hombre a este mundo aceptando todas las consecuencias de tal humillación, incluida su muerte en una cruz, seguida de su resurrección.

Aunque no podamos verlo, hoy vive, conoce y ama personalmente a cada uno de nosotros. ¡Aceptemos tener un encuentro con él para permitirle cumplir un nuevo milagro: salvar nuestra alma!

Isaías 14 – 1 Tesalonicenses 3 – Salmo 40:13-17 – Proverbios 13:5-6

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La boda del hijo del rey

Sábado 7 Abril

Las bodas a la verdad están preparadas… Id, pues, a las salidas de los caminos, y llamad a las bodas a cuantos halléis.

Mateo 22:8-9

No teniendo mi propia justicia… sino la que es por la fe de Cristo.

Filipenses 3:9

La boda del hijo del rey

Algunas parábolas (6): Mateo 22:1-14

Resumen: Un rey hizo una fiesta de bodas para su hijo. Envió a sus siervos a buscar a los invitados, pero estos no quisieron ir. Renovó la invitación, pero los convidados hallaron más excusas. Entonces el rey envió a buscar a todos los que quisiesen ir, “juntamente malos y buenos”. ¡Y la sala se llenó! El rey entró y vio a un hombre que no estaba vestido de boda: ¡y lo echó fuera!

Significado: La invitación a la boda es la proclamación del Evangelio. Los siervos son los que la anuncian. Los primeros invitados eran los judíos contemporáneos de Jesús, pero muchos rechazaron y persiguieron a los cristianos. Entonces los siervos fueron enviados por todo el mundo, y muchas personas aceptaron el Evangelio. Algunos fingieron creer, sin aceptar realmente la justicia gratuita que Dios ofrece, representada por el vestido de boda.

Aplicación: El Evangelio es para todos, para los que están perdidos en el mal como para los que parecen honorables. ¿Por qué? Porque para entrar, los méritos personales no cuentan: es necesario estar revestido de la justicia que la fe en Jesucristo da. Si alguien se une a los cristianos sin tener a Cristo como Salvador, ¡qué confusión le espera y qué triste final!

Usted tiene la invitación del rey en sus manos. Puede aceptarla o rechazarla… No basta con ser invitado; es necesario aceptar e ir de la manera que Dios desea: revestido de la justicia de Cristo mediante la fe en él.

(continuará el próximo sábado)

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¡Le crucificaron!

Viernes 6 Abril

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Le crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado, y Jesús en medio.

Juan 19:18

La noche de aquel mismo día, el primero de la semana… vino Jesús, y puesto en medio, les dijo: Paz a vosotros.

Juan 20:19

Vi que en medio del trono… estaba en pie un Cordero como inmolado.

Apocalipsis 5:6

En el centro

La Biblia nos presenta varias ocasiones en las que Jesucristo está en el centro. Veamos tres de ellas.

–Fue crucificado entre dos malhechores, como si fuese el más culpable de los tres (Juan 19:18). Esta posición denigrante traduce el desprecio que los hombres tenían hacia la persona de Jesús, cuya vida había estado llena de bondad, abnegación y compasión ante las desgracias y la miseria que encontraba.

–Después de la resurrección del Señor, sus discípulos estaban reunidos. Algunos de ellos ya lo habían visto vivo. ¿Era cierto? “Vino Jesús, y puesto en medio” (cap. 20:19). Entonces les mostró sus manos y su costado herido, marcas de sus sufrimientos y pruebas de su amor. Él es digno de estar en el centro del interés y del amor de los suyos. Aún hoy, esta promesa de Jesús se cumple: “Donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos” (Mateo 18:20).

–El Apocalipsis (cap. 5:6) nos presenta al gran Vencedor de la muerte “en medio del trono”. Dios lo resucitó y le dio este lugar central. Aquel que fue tan despreciado, ahora es el centro de la gloria del cielo. Tiene el poder y pronto reinará.

Es importante que hoy sea el centro de la vida de cada uno. ¿Es nuestro Salvador personal? ¿Ocupa siempre el primer lugar en nuestra vida?

“Para que en todo (Jesús) tenga la preeminencia” (Colosenses 1:18).

Isaías 11-12 – 1 Tesalonicenses 1 – Salmo 40:1-5 – Proverbios 13:2-3

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Cuando todos nos abandonan

MARZO, 28

Cuando todos nos abandonan

Devocional por John Piper

En mi primera defensa nadie estuvo a mi lado, sino que todos me abandonaron; que no se les tenga en cuenta. Pero el Señor estuvo conmigo y me fortaleció, a fin de que por mí se cumpliera cabalmente la proclamación del mensaje y que todos los gentiles oyeran. Y fui librado de la boca del león. El Señor me librará de toda obra mala y me traerá a salvo a su reino celestial. A Él sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. (2 Timoteo 4:16-18)

Esta mañana me detuve a pensar en esas magníficas palabras que le rompen el corazón a uno. Pablo estaba bajo custodia en Roma. Hasta donde sabemos, no lo soltaron. Su última carta termina de esta manera.

¡Consideren esto y queden atónitos!

Él fue abandonado. Un hombre mayor, un fiel servidor en una ciudad ajena, lejos de su casa, rodeado de enemigos y en peligro de muerte. ¿Por qué? Respuesta: Para poder escribir esta oración maravillosa a nuestras almas: ¡«Pero el Señor estuvo conmigo»!

¡Oh, cuánto amo esas palabras! Cuando los amigos más cercanos nos abandonan, ¿clamamos en contra de Dios? ¿Será que nuestro dios en realidad es la gente en nuestra vida? ¿O será que esta verdad gloriosa nos llena de coraje: «Estaré con ustedes hasta el fin del mundo»? ¿Se fortalece nuestro corazón con el juramento inexorable: «Nunca te dejaré ni te desampararé»?

Entonces digamos: «¡El Señor estuvo conmigo!».

Pregunta: ¿Cuál era la amenaza en el versículo 18? Respuesta: ¡Que Pablo no llegara a salvo al reino celestial del Señor! «El Señor… me traerá a salvo a su reino celestial».

Pregunta: ¿De qué manera estaba en peligro el hecho de que Pablo alcanzara el reino celestial? Respuesta: «toda obra mala». «El Señor me librará de toda obra mala y me traerá a salvo a su reino celestial».

Pregunta: ¿Cómo puede ser que una obra mala ponga en peligro el hecho de que Pablo alcance el reino celestial? Respuesta: al tentarlo a abandonar su lealtad a Cristo por medio de la desobediencia.

Pregunta: ¿Fue esta tentación de «la boca del león» de la que él fue librado? Respuesta: Sí. «Vuestro adversario, el diablo, anda al acecho como león rugiente, buscando a quién devorar. Pero resistidle firmes en la fe».

Pregunta: ¿Entonces quién se lleva la gloria de que Pablo no cediera ante esta tentación sino que permaneciera en fe y obediencia hasta el final? Respuesta: «A Él [el Señor] sea la gloria por los siglos de los siglos».

La última pregunta: ¿Por qué? ¿No fue acaso Pablo quien se mantuvo firme? Respuesta: ¡«El Señor estuvo conmigo y me fortaleció»!


Devocional tomado del articulo “When Everyone Deserts You”

Satisfechos para siempre

MARZO, 25

Satisfechos para siempre

Devocional por John Piper

Jesús les dijo: Yo soy el pan de la vida; el que viene a mí no tendrá hambre, y el que cree en mí nunca tendrá sed. (Juan 6:35)

Este pasaje señala el hecho de que creer en Jesús es alimentarse y beber de todo lo que Jesús es. Abarca tanto como decir que la sed de nuestra alma se satisface con Jesús, de manera que no tenemos más sed.

Él es el fin de nuestra búsqueda de satisfacción.

Cuando confiamos en Jesús de la manera en que Juan quiere que lo hagamos, la presencia y la promesa de Jesús nos satisfacen tanto que ya no estamos dominados por la atracción de los placeres del pecado (ver Romanos 6:14). Esto explica por qué ese tipo de fe en Jesús anula el poder del pecado y hace posible la obediencia.

Juan 4:14 señala en la misma dirección: «pero el que beba del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás, sino que el agua que yo le daré se convertirá en él en una fuente de agua que brota para vida eterna». De acuerdo con Juan 6:35, la fe que salva de la que se habla acá es como beber del agua que satisface los deseos más profundos del alma.

Ocurre lo mismo en Juan 7:37-38: «Jesús, puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: “Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba. El que cree en mí, como ha dicho la Escritura: ‘De lo más profundo de su ser brotarán ríos de agua viva’”».

A través de la fe, Cristo se convierte en una fuente inagotable de vida dentro de nosotros que nos satisface para siempre y que nos guía al cielo. Esto lo hace enviándonos su Espíritu (Juan 7:38-39).


Devocional tomado del libro “Gracia Venidera”, página 214

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El ministerio y el temor al hombre

MARZO, 24

El ministerio y el temor al hombre

Devocional por John Piper

No tengas temor ante ellos, porque contigo estoy para librarte —declara el Señor—. (Jeremías 1:8)

Un gran obstáculo para servir al Señor, especialmente en los jóvenes, es el temor al rechazo y a la oposición.

Muchos pensamientos me vienen a la mente acerca del hecho que a algunas personas pueda no gustarles la manera en que yo procedo. Puede ser que la gente esté en desacuerdo o que se ofenda. Puedo cometer un error y ser criticado.

El temor al hombre es un gran impedimento para el ministerio.

Por eso Dios dice: «No teman porque yo estaré con ustedes y yo los liberaré». La presencia de Dios y su aprobación son de más valor que todas las acoladas del hombre. Y Dios dice que en nuestros problemas y a través de ellos: «Yo los liberaré. Triunfarán al final. Serán más que vencedores».

Y lo mismo se nos promete en Cristo Jesús hoy día:

  • «Él mismo ha dicho: “Nunca te dejaré ni te desampararé”, de manera que decimos confiadamente: “El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Que podrá hacerme el hombre?”» (Hebreos 13:5-6).
  • «Si Dios está por nosotros, ¿quién estará contra nosotros?» (Romanos 8:31).

Dios le dijo a Jeremías, y le dice a los jóvenes a quienes él ha llamado a servirlo hoy: «No digan “Soy solo un joven”». ¿Por qué?

  • Porque la vida de ustedes está arraigada en propósitos de Dios firmes y soberanos. Han sido escogidos y consagrados y formados y designados para un gran propósito.
  • Porque la autoridad de Dios, no la de ustedes, está detrás de sus salidas y de las cosas que digan.

Porque el mismo Dios estará con ustedes para librarlos de todas las dificultades.


Devocional tomado del sermón “No digas: “Soy joven””

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La ignorancia garantiza la impiedad

MARZO, 23

La ignorancia garantiza la impiedad

Devocional por John Piper

Pues su divino poder nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia. (2 Pedro 1:3)

Estoy maravillado del poder que la Biblia otorga al conocimiento.

Consideremos 2 Pedro 1:3: «su divino poder [de Dios] nos ha concedido todo cuanto concierne a la vida y a la piedad, mediante el verdadero conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia».

Literalmente, todo el poder disponible de Dios para vivir y ser piadosos viene a través del conocimiento. ¡Increíble! ¡Qué gran valor deberíamos darle a la doctrina y a la instrucción de las Escrituras! La vida y a la piedad están en juego.

No es que el saber garantice una vida piadosa. No lo hace; pero parece ser que la ignorancia garantiza la impiedad, porque Pedro dice que el poder divino que lleva a la piedad es otorgado a través del conocimiento de Dios.

He aquí tres implicancias, una advertencia y una promesa:

1. ¡Leamos, leamos, y leamos! Pero cuidado con perder el tiempo con doctrinas espumosas. Leamos libros ricos en doctrina acerca de «aquel que nos llamó para su gloria y excelencia».

2. ¡Meditemos y meditemos! Vayamos más despacio. Tomemos el tiempo para pensar en la Biblia. Hagamos preguntas. Escribamos un diario. Permitamos ser turbados humildemente por cosas confusas. Las percepciones más profundas vienen al tratar de ver la raíz que une las dos ramas aparentemente antagónicas.

3. Discutamos y discutamos. Seamos parte de un grupo pequeño al que le importe mucho la verdad. Que no sea un grupo al que simplemente le guste hablar y plantear problemas, sino un grupo que crea que hay respuestas bíblicas a problemas bíblicos.

Una advertencia: «Mi pueblo es destruido por falta de conocimiento» (Oseas 4:6). «Tienen celo de Dios, pero no conforme a un pleno conocimiento» (Romanos 10:2).

Una promesa: «Y ninguno de ellos enseñará a su conciudadano ni ninguno a su hermano, diciendo: “Conoce al Señor”, porque todos me conocerán,
desde el menor hasta el mayor de ellos. Pues tendré misericordia de sus iniquidades, y nunca más me acordaré de sus pecados» (Hebreos 8:11-12).

Devocional tomado del articulo “The Power of Knowledge”

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La tienda de golosinas de Satanás

MARZO, 22

La tienda de golosinas de Satanás

Devocional por John Piper

Puesto que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros también armaos del mismo pensamiento; pues quien ha padecido en la carne, terminó con el pecado. (1 Pedro 4:1)

Al principio, esto confunde. ¿Acaso Cristo tuvo que dejar de pecar? ¡No! «El cual no cometió pecado» (1 Pedro 2:22).

Luego hace clic. Cuando nos armarnos del pensamiento de que Cristo sufrió por nosotros, nos damos cuenta de que nosotros morimos con él. «Él mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre la cruz, a fin de que muramos al pecado y vivamos a la justicia» (1 Pedro 2:24). Cuando morimos con él, dejamos de pecar.

Es precisamente lo que dice Romanos 6: «…sabiendo esto, que nuestro viejo hombre fue crucificado con Él, para que nuestro cuerpo de pecado fuera destruido, a fin de que ya no seamos esclavos del pecado; porque el que ha muerto, ha sido libertado del pecado… Así también vosotros, consideraos muertos para el pecado, pero vivos para Dios en Cristo Jesús» (Romanos 6:6-7, 11).

Pedro dice: «vosotros también armaos del mismo pensamiento».

Pablo dice: «consideraos muertos».

El arma para nuestras vacaciones es un pensamiento, una consideración.

Cuando la tentación de Satanás venga —tentación de lujuriar, robar, mentir, codiciar, envidiar, tomar represalias, apocar, temer— armémonos de este pensamiento: Cuando mi Señor sufrió y murió para liberarme del pecado, ¡morí al pecado!

Cuando Satanás nos diga, ¿Por qué te niegas el placer de la lujuria? ¿Por qué lidiar con embrollos cuando lo puedes evitar mintiendo? ¿Por qué no seguir adelante con el lujo inofensivo que tanto codicias? ¿Por qué no buscar justicia devolviendo el mismo mal que recibiste?

Respondámosle: El Hijo de Dios sufrió (¡verdaderamente sufrió!) para liberarme del pecado. No puedo creer que él haya sufrido para hacerme miserable. Por lo tanto, lo que compró al morir debe ser mucho mejor que los placeres del pecado. Como yo confío en él, mi susceptibilidad a tus seducciones se ha marchitado y muerto.

¡Atrás, Satanás! Mi boca ya no babea cuando paso por tu tienda de golosinas.


Devocional tomado del articulo “A Weapon Against Satan’s Summer Siege”

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La mejor promesa de Dios

MARZO, 21

La mejor promesa de Dios

Devocional por John Piper

El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos concederá también con Él todas las cosas? (Romanos 8:32)

La promesa de mayor alcance sobre la gracia venidera se encuentra en Romanos 8:32. Para mí, este es el versículo más precioso de la Biblia. Parte de la razón es que la promesa es tan vasta, que está presente para ayudarme en prácticamente cada paso de mi vida y ministerio. Nunca ha habido, ni habrá, una circunstancia en mi vida donde esta promesa sea irrelevante.

Por sí sola, esta promesa tan extensa probablemente no haría que este versículo fuera tan valioso. Hay otras promesas de gran amplitud, como Salmos 84:11: «nada bueno niega [Dios] a los que andan en integridad»; y 1 Corintios 3:21-23: «…todo es vuestro: ya sea Pablo, o Apolos, o Cefas, o el mundo, o la vida, o la muerte, o lo presente, o lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios». Es difícil exagerar la espectacular extensión y alcance de estas promesas.

Pero lo que sitúa a Romanos 8:32 en una categoría única es la lógica que eleva la promesa y hace que sea tan sólida e inamovible como lo es el amor de Dios por su Hijo infinitamente admirable.

Romanos 8:32 contiene un fundamento y una garantía tan fuertes, tan sólidos y tan seguros, que no existe en lo absoluto la posibilidad de que la promesa pudiera ser quebrantada alguna vez. Esto es lo que hace que sea una fortaleza siempre presente en momentos de gran confusión. Sin importar qué ocurra, qué nos decepcione, o qué falle, esta promesa tan extensa de gracia para el futuro nunca puede fallar.

«El que no eximió ni a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros…». Si esto es verdad, dice la lógica del cielo, ¡entonces Dios ciertamente dará todas las cosas a aquellos por quienes él dio a su Hijo!


Devocional tomado del libro “Gracia Venidera”, páginas 109-110

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