La hora de amenaza inusual

FEBRERO, 23

La hora de amenaza inusual

Devocional por John Piper

Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros. (1 Pedro 4:14)

Muchos cristianos en el mundo hoy no conocen el peligro de vida que conlleva creer en Cristo. Nos hemos acostumbrado a estar libres de dicha persecución. Nos parece que es la manera como debe ser.

Por eso, nuestra primera reacción ante la amenaza de que las cosas podrían ser de otra manera es a menudo ira. Pero esa ira puede ser una señal de que hemos perdido el sentir de que somos extranjeros y peregrinos (1 Pedro 2:11 dice: «Amados, os ruego como a extranjeros y peregrinos…»).

Quizás nos hemos establecido demasiado en este mundo. No tenemos nostalgia por Cristo como Pablo la tenía: « Porque nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también ansiosamente esperamos a un Salvador, el Señor Jesucristo…» (Filipenses 3:20).

Muchos de nosotros necesitamos el recordatorio: «Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que en medio de vosotros ha venido para probaros, como si alguna cosa extraña os estuviera aconteciendo…» (1 Pedro 4:12).

¿Se han preguntado alguna vez cómo responderían en la hora de la prueba final? Apuntando con un arma en la mano, un hombre pregunta: «¿Eres cristiano?». He aquí una palabra sólida para darles esperanza de que responderían mejor de lo que creen.

«Si sois vituperados por el nombre de Cristo, dichosos sois, pues el Espíritu de gloria y de Dios reposa sobre vosotros» (1 Pedro 4:14). Estas palabras de aliento de Pedro dicen que en la hora de amenaza inusual (ya sea insulto o muerte), habrá un «Espíritu de gloria y de Dios [reposando] en vosotros». ¿No significa eso acaso que Dios otorga especial ayuda en la hora de crisis a aquellos que sufren por ser cristianos?

No quiero decir que él esté ausente en otros de nuestros sufrimientos. Simplemente quiero decir que Pedro interrumpió el fluir de su discurso para decir que aquellos que sufren «por el nombre de Cristo» experimentarán un «reposo» en sí mismos del «Espíritu de gloria y de Dios».


Devocional tomado del articulo “Rest in the Final Hour”

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Dios le tiende la mano

Viernes 23 Febrero

Extendí mis manos todo el día a pueblo rebelde, el cual anda por camino no bueno, en pos de sus pensamientos.

Isaías 65:2

Agradó al Padre que en él habitase toda plenitud, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas… haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

Colosenses 1:19-20

Dios le tiende la mano

Quizá no haya nada más opuesto a nuestros pensamientos naturales que la reconciliación tal y como la describe la Biblia. ¡Cuán sorprendente es que Dios, el gran Dios de los cielos y de la tierra, esté esperando nuestro sí para perdonarnos! ¡Qué diferencia con lo que sucede entre los seres humanos! Nos parece normal que la iniciativa de la reconciliación proceda de quien actuó mal. Este debe pedir perdón, presentar sus disculpas y, si es posible, reparar el daño. A menudo cada uno reconoce su parte de error y así se soluciona el problema.

¡Pero entre Dios y los hombres es muy diferente! Dios mismo es el reconciliador, es decir, él toma la iniciativa y paga los daños.

Aunque siempre haya tendido la mano a los hombres, estos no siempre escucharon, pues son un “pueblo rebelde”. El hombre incrédulo es indiferente a Dios, incluso hostil, pero Dios se acerca a cada uno de nosotros. Si acepto tomar su mano, descubro que me ama y que quiere cambiar mi hostilidad por su amor. ¿Cómo es posible? ¡Mediante la muerte de su Hijo! Cuando Jesús fue crucificado, llevó sobre sí nuestra hostilidad y nuestro alejamiento de Dios; luego resucitó. Jesús destruyó la barrera de nuestros pecados, la cual se interponía entre nosotros y Dios.

La reconciliación que la muerte de Cristo produjo se hace efectiva para todo el que la acepta. No descansa sobre una mejoría de su comportamiento, sino sobre la obra cumplida por Jesús una vez para siempre en la cruz.

Éxodo 7 – Hechos 7:1-29 – Salmo 25:16-22 – Proverbios 10:13-14

Gozar de su plenitud

FEBRERO, 22

Gozar de su plenitud

Devocional por John Piper

Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia. (Juan 1:16)

Justo antes del culto del domingo pasado, la pequeña banda de santos que oran estaba orando con fervor por la fe de nuestra gente, por las iglesias del área de las ciudades gemelas y por las naciones. En un momento, un hombre oró las palabras de Juan 1:14-16:

Y el Verbo se hizo carne, y habitó entre nosotros, y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad… Pues de su plenitud todos hemos recibido, y gracia sobre gracia.

Fue uno de esos momentos de epifanía para mí. Dios permitió que en ese momento la palabra «plenitud» —de su plenitud— llevara una plenitud cuyo efecto fuera extraordinario en mí. Sentí una medida de lo que la palabra realmente conlleva: la plenitud de Cristo.

Sentí un poco de lo maravilloso que es que de su plenitud ciertamente haya recibido gracia sobre gracia; y en ese momento estaba recibiendo gracia sobre gracia. Sentí, en ese mismo momento, que nada habría sido más dulce que simplemente sentarme a sus pies —o leer la Biblia— toda la tarde, y sentir su plenitud desbordarse.

¿Por qué es que esta plenitud tiene tal impacto en mí, y por qué hasta este momento sigue constantemente teniendo un impacto en mí? En parte, porque…

…Aquel de quien cuya plenitud estoy siendo saturado por la gracia es el Verbo que estaba con Dios y que era Dios (Juan 1:1-2), de manera que su plenitud es la plenitud de Dios: una plenitud divina, una plenitud infinita;*

… este Verbo se hizo carne y fue uno de nosotros y nos perseguía con su plenitud: es una plenitud accesible;*

…cuando este Verbo apareció en forma humana, su gloria fue vista: su plenitud es gloriosa;*

… este Verbo era «el unigénito del Padre», de esa manera la plenitud divina estaba siendo mediada para nosotros no solamente de parte de Dios sino a través de Dios: Dios no envió a un ángel sino a su Hijo único para impartir su plenitud;*

… la plenitud del Hijo es una plenitud de gracia: no me ahogaré en esta plenitud sino que seré bendito por esta plenitud en todo sentido;*

… esta plenitud no es solo una plenitud de gracia sino también de verdad: no estoy siendo lleno de gracia con halagos que hacen caso omiso de la verdad; esta gracia tiene sus raíces en la realidad de una roca sólida.*


Devocional tomado del articulo “From His Fullness We Have All Received Grace upon Grace”

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La protección divina

Jueves 22 Febrero

Guárdame, oh Señor, de manos del impío; líbrame de hombres injuriosos.

Salmo 140:4

Me guardarás de la angustia; con cánticos de liberación me rodearás.

Salmo 32:7

La protección divina

Joshua, un evangelista, iba a ser ejecutado en una cárcel africana. Siempre había predicado el mensaje del amor y del perdón divino. Pero la policía secreta había informado al dictador que la iglesia crecía, y este había ordenado que el pastor fuese arrestado. Joshua sabía que los prisioneros eran torturados antes de ser ejecutados, y que muchos no soportaban los golpes. Entonces clamó al Señor: Tengo miedo, ayúdame, Señor. No tengo miedo de la muerte, sino de ser torturado antes de morir. Por favor, haz que el primer golpe sea mortal… Joshua cuenta cómo intervino Dios: «De repente vi una luz que brillaba en mi celda y escuché como una voz que me decía: No estás solo, yo estoy contigo. El temor desapareció y caí de rodillas alabando al Señor. Debí cantar muy alto, pues la puerta de mi celda se abrió y dos policías me sacaron. Pensé que el momento de mi muerte había llegado, pero continuaba cantando a mi Señor. Cuando el oficial me vio dijo a los policías: ¿Han oído cómo canta? Este hombre está totalmente loco. ¡No sirve de nada matarlo, láncenlo fuera! Un instante después estaba libre».

Este creyente experimentó lo que otros han experimentado: “El Señor guardará tu salida y tu entrada desde ahora y para siempre” (Salmo 121:8).

En la Biblia, un relato similar (Hechos 16:22-34) nos muestra cómo el guarda de una cárcel, junto con su familia, creyó en Jesús después de que dos presos cantaron himnos a Dios.

Éxodo 6 – Hechos 6 – Salmo 25:11-15 – Proverbios 10:11-12

Nuestro siervo Jesús

FEBRERO, 21

Nuestro siervo Jesús

Devocional por John Piper

Porque ni aun el Hijo del Hombre vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos. (Marcos 10:45)

Él no fue solo siervo de su pueblo mientras vivió en la tierra, sino que también será nuestro siervo cuando regrese. «Dichosos aquellos siervos a quienes el señor, al venir, halle velando; en verdad os digo que se ceñirá para servir, y los sentará a la mesa, y acercándose, les servirá» (Lucas 12:37).

No solamente eso: él es nuestro siervo ahora. «”Nunca te dejaré ni te desampararé”, de manera que podemos decir confiadamente: “El Señor es el que me ayuda; no temeré. ¿Qué podrá hacerme el hombre?”».

¿Denigra esto al Cristo resucitado —el decir que él fue y es y será para siempre el siervo de su pueblo? Lo haría si siervo significara ‘aquel que recibe órdenes’, o si pensáramos que nosotros somos amos de él. Sí, eso lo deshonraría. Sin embargo, decir que somos débiles y necesitados no lo deshonra.

No lo deshonra que digamos que él es el único que puede servirnos con lo que más necesitamos.

No lo deshonra que digamos que él es una fuente inagotable de amor, y que mientras más nos ayuda y más dependemos de su servicio, más increíbles nos parecen sus recursos. Por lo tanto, podemos decir confiadamente: «¡Jesucristo está vivo para servir!».

Él está vivo para salvar. Él está vivo para dar, y está muy entusiasmado de que así sea.

No está agobiado con nuestras preocupaciones. Él florece al llevar nuestras cargas. Él quiere «obrar a favor de quien espera en él» (Isaías 64:4). Él «favorece a los que… esperan en su misericordia» (Salmos 147:11).«Porque los ojos del Señor recorren toda la tierra para fortalecer a aquellos cuyo corazón es completamente suyo» (2 Crónicas 16:9).

El servicio omnipotente de Jesucristo se desborda para el bien de todo aquel que en él confía.


Devocional tomado del articulo “Jesus Christ Is Alive to Serve!”

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Maravillado por la resurrección

FEBRERO, 20

Maravillado por la resurrección

Devocional por John Piper

Amados, esta es ya la segunda carta que os escribo, en las cuales, como recordatorio, despierto en vosotros vuestro sincero entendimiento… (2 Pedro 3:1)

Al acercarse la Pascua, despertemos nuestro agradecimiento y gozo y admiración y asombro ante lo que la resurrección de Jesús significa para nosotros. La maldición de nuestra naturaleza caída es que lo que alguna vez nos entusiasmaba se ha convertido ahora en normal. La realidad no ha cambiado; nosotros sí.

Esa es la razón por la que la Biblia existe. Pedro dice acerca de sus dos cartas que han sido escritas para «despertar» o «suscitar» en la forma de «recordatorio».

Por lo tanto, despertemos nuestro sincero entendimiento por medio de un recordatorio.

¿Qué es lo que Dios ha hecho al resucitar a Jesús de entre los muertos? He aquí algunas respuestas bíblicas.

Debido a la resurrección de Jesús, hemos vuelto a nacer a una esperanza viva.

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, quien según su gran misericordia, nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los muertos… (1 Pedro 1:3).

Debido a la resurrección de Jesús, ahora él tiene la gloria para la que fuimos creados. Nuestro destino final es verlo como él es.

Dios, que le resucitó de entre los muertos y le dio gloria… (1 Pedro 1:21).

Y ahora, glorifícame tú, Padre, junto a ti, con la gloria que tenía contigo antes que el mundo existiera… Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria, la gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo (Juan 17:5,24).

Que el Señor Jesús resucitado despierte nuestro sincero entendimiento a nuevas profundidades de adoración y fidelidad y gozo.


Devocional tomado del articulo “Deja que los resultados de la Resurrección de Jesús revivan tu pasión por Su supremacía sobre todas las cosas”

El tipo de frío que mata

FEBRERO, 19

El tipo de frío que mata

Devocional por John Piper

Envía sus órdenes a la tierra; su palabra corre velozmente. (Salmos 147:15)

Esta noche hará cuarenta grados más en el congelador de nuestra cocina que afuera, acá en Minneapolis. La temperatura más alta mañana será de cinco grados bajo cero (Fahrenheit). Recibimos esto de la mano de Dios.

Envía sus órdenes a la tierra;
su palabra corre velozmente.
Manda la nieve como lana;
esparce la escarcha cual ceniza.
Arroja su hielo como migas de pan;
¿Quién puede resistir ante su frío?
Envía su palabra y los derrite;
hace soplar su viento y el agua corre

(Salmos 147:15-18).

Este es el tipo de frío con el que no jugamos. Nos mata.

Cuando vine de Carolina del Sur a Minnesota, me vestí de manera apropiada. Sin embargo, no había preparado suministros ni un equipo de socorro en mi auto en caso de que se averiara.

Un domingo en la noche, en el regreso de la iglesia a la casa, en medio de un frío de este tipo, mi auto murió. Esto ocurrió antes de que existieran los teléfonos celulares, y yo tenía a dos niños pequeños en el auto.

No había nadie en ese camino, y de repente me di cuenta de que esto era peligroso.

Pronto fue muy peligroso. No venía nadie.

Vi a la distancia, a través de una cerca, una casa. Yo soy el papá, y este es mi trabajo. Trepé la cerca, corrí a la casa y toqué la puerta. Había gente. Les expliqué que tenía a mi esposa y a dos niños pequeños en el auto y les pregunté si nos dejarían entrar. Así lo hicieron.

Este es el tipo de frío con el que uno no juega.

Esta es una manera más en que Dios dice: «sea caliente o frío, alto o profundo, afilado o desafilado, ruidoso o silencioso, brillante u oscuro… no se juega conmigo. Yo soy Dios. Yo hago todas estas cosas. Ellas hablan de mí, así como la brisa tibia de verano lo hace, y la lluvia ligera, y la suave luz nocturna de la luna, y el sonido del agua a orillas del lago, y los lirios del campo y los pájaros en el aire».

Hay una palabra para nosotros en medio de este frío. Que el Señor nos dé piel para sentir y oídos para oír.


Devocional tomado del articulo “A Kind of Cold You Don’t Play With”

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La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.

Lunes 19 Febrero

La bendición del Señor es la que enriquece, y no añade tristeza con ella.

Proverbios 10:22

Conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.

2 Corintios 8:9

Las riquezas son efímeras

Era uno de los hombres más ricos del mundo. El gran público lo conocía especialmente por su ambición desmedida, sus locuras y su gusto por las fiestas excéntricas. Murió de un paro cardíaco mientras dormía. Acababa de cumplir 70 años, y era el símbolo del capitalismo triunfante de años prósperos.

La Biblia presenta el caso de un hombre muy rico que, satisfecho de su éxito, ponía su confianza en sus riquezas. Sin embargo, Dios le dijo: “Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma; y lo que has provisto, ¿de quién será?” (Lucas 12:20). Su vida le fue quitada bruscamente esa misma noche. Contando solo con su bienestar efímero, este hombre había olvidado a Dios, en quien están las riquezas eternas: su amor, su perdón, su paz y la vida eterna, ofrecida gratuitamente por medio del sacrificio de Jesucristo en la cruz.

El dinero no es lo único que deseamos poseer para satisfacer nuestras aspiraciones. Pero, ¿cuál es su valor? A menudo Jesús denunció la futilidad de las riquezas que acumulamos en la tierra, para invitarnos a hacernos tesoros en el cielo (Mateo 6:19-20; Lucas 16:13). Él mismo, aunque era rico porque era Dios, vivió en la pobreza para enriquecernos con los bienes de su amor.

Nuestra vida terrenal es tan solo una neblina que aparece por un poco de tiempo, y luego desaparece (Santiago 4:14). ¡No la malgastemos yendo tras cosas que tendremos que dejar! ¡Jesús nos ofrece la vida eterna!

Éxodo 3 – Hechos 4 – Salmo 24:7-10 – Proverbios 10:5-6

Cuando somos inmortales

FEBRERO, 18

Cuando somos inmortales

Devocional por John Piper

Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración y se comprometieron bajo juramento, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo.(Hechos 23:12)

¿Y qué pasó con esos tipos hambrientos que prometieron no comer hasta que hubieran tendido una emboscada a Pablo?

Leemos sobre ellos en Hechos 23:12: «Cuando se hizo de día, los judíos tramaron una conspiración y se comprometieron bajo juramento, diciendo que no comerían ni beberían hasta que hubieran matado a Pablo». No funcionó. ¿Por qué? Porque una serie de eventos poco probables ocurrieron:

· Un niño escuchó la conspiración.

· El niño era el hijo de la hermana de Pablo.

· El niño tuvo el coraje de ir donde el centurión romano que vigilaba a Pablo.

· El centurión lo tomó en serio y lo llevó al tribuno.

· El tribuno le creyó y preparó «doscientos soldados, setenta jinetes y doscientos lanceros» para llevar a Pablo a seguridad.

Muy poco probable y extraño, pero eso es lo que ocurrió.

¿Qué es lo que hicieron mal los hombres hambrientos esperando en la emboscada? Fallaron en evaluar lo que le ocurrió a Pablo justamente antes de que ellos conspiraran. El Señor se le apareció a Pablo en la prisión y le dijo: «Ten ánimo, porque como has testificado fielmente de mi causa en Jerusalén, así has de testificar también en Roma» (Hechos 23:11).

Cristo dijo que Pablo iría a Roma, y eso sucedió. Ninguna emboscada puede oponerse a la promesa de Cristo. Hasta que llegara a Roma, Pablo sería inmortal. Había un testimonio final que debía ser dado, y Cristo se aseguraría de que Pablo lo diera.

Nosotros también tenemos un testimonio que dar, y seremos inmortales hasta que lo hayamos dado.


Devocional tomado del articulo “Nothing Stands Against Christ”

La expresión de la victoria

Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

Juan 19:30

La expresión de la victoria

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (6)

“Consumado es”. La sexta frase de Jesús está llena de poder; expresa una seguridad, subraya con fuerza un resultado. Al final de esas seis horas de la cruz, en el momento que precedió la muerte de Jesús, algo que había sido anunciado pero que hasta ahora no podía ser comprendido, halló su sentido definitivo. ¿Cómo entender esta expresión? La respuesta es vasta e infinita…

Por medio de ella se cumplieron las Escrituras, es decir, todas las profecías relacionadas con la venida, el ministerio y la muerte de Jesús, pero igualmente todo lo que Dios había dicho sobre los sacrificios, es decir, los ritos prescritos por la ley de Moisés. Jesús fue el Cordero de Dios ofrecido en sacrificio.

La obra de salvación se llevó a cabo en sus múltiples aspectos. Jesús se convirtió en el que redime, el redentor, pues pagó la deuda que teníamos con respecto a Dios debido a nuestros pecados; en aquella época la expresión “consumado es” aparecía al final de una factura e indicaba que esta había sido totalmente pagada. Jesús fue nuestro sustituto en la cruz: “llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24). Fue nuestra propiciación, es decir, ahora Dios nos es propicio, favorable.

Solo Jesús podía pronunciar esta frase. Ella lo muestra en el centro de los planes divinos. Dios nos pide solo una cosa: creer y apropiarnos de la total eficacia de la obra cumplida. ¡Qué pobres se vuelven las exhortaciones de las religiones que invitan al hombre a «hacer», al lado de esta frase de Jesús, dirigida a toda la humanidad: ¡“Consumado es”!

(continuará el próximo domingo)

Éxodo 2 – Hechos 3 – Salmo 24:1-6 – Proverbios 10:3-4