Avances importantes en la última hora

FEBRERO, 07

Avances importantes en la última hora

Devocional por John Piper

Y decía: Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. (Lucas 23:42)

Uno de los enemigos mortales de la esperanza es el hecho de haber tratado de cambiar por mucho tiempo y no haberlo logrado.

Miramos hacia atrás y pensamos: ¿Qué sentido tiene? Aún si lograra hacer un avance importante, no me quedaría mucho tiempo para vivir de esta nueva manera, en comparación con las muchas décadas de fracasos.

El ratero de antaño (el ladrón en la cruz al costado de Jesús) vivió aproximadamente por una hora más antes de morir. Él fue transformado. Vivió en la cruz como un hombre nuevo, con nuevas actitudes y acciones (no más insultos). Pero si el 99.99 % de su vida fue un desperdicio, ¿tendrá importancia el último par de horas de vida como hombre nuevo?

Importa de manera infinita. Este antiguo ladrón, como todos nosotros, se presentará ante el tribunal de Cristo para rendir cuentas por su vida. «Porque todos nosotros debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno sea recompensado por sus hechos estando en el cuerpo, de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo» (2 Corintios 5:10). ¿Cómo es que su vida dará testimonio de su nuevo nacimiento y su unión con Cristo en ese día?

Las últimas horas contarán la historia. Este hombre era un hombre nuevo. Su fe era real. Él estaba verdaderamente unido a Cristo. La justicia de Cristo es suya. Sus pecados son perdonados.

Eso es lo que las últimas horas proclamarán en el juicio final. Su cambio era importante. Ese fue, y será, un hermoso testimonio del poder de la gracia de Dios y de la realidad de la fe de ese hombre y de su unión con Cristo.

Regresando a nuestra lucha por cambiar, no digo que los creyentes que luchan por cambiar no sean salvos, como el ladrón. Simplemente estoy diciendo que los últimos años y horas de vida son importantes.

Si en el último 1 % de nuestra vida podemos obtener la victoria sobre un hábito pecaminoso que tuviéramos por muchos años o sobre un defecto dañino de nuestra personalidad, esta victoria será un maravilloso testimonio del poder de la gracia, y será un testimonio añadido (no el único) de nuestra fe en Cristo y nuestra unión con él en el juicio final.

Tengan ánimo, aquellos que luchan. Continúen pidiendo, buscando, tocando. Continúen mirando a Cristo. Si Dios es glorificado al salvar a ladrones en la última hora, ciertamente él tiene un propósito en haber esperado hasta esta hora para darles la victoria que buscaron por tantas décadas.


Devocional tomado del libro “It’s Never Too Late to Keep Asking”

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¡Tanto sufrimiento!

Wednesday 7 February

(Jesús dijo:) Aquellos dieciocho sobre los cuales cayó la torre en Siloé, y los mató, ¿pensáis que eran más culpables que todos los hombres que habitan en Jerusalén? Os digo: No; antes si no os arrepentís, todos pereceréis igualmente.

Lucas 13:4-5

¡Tanto sufrimiento!

¿Quién no se ha rebelado, al menos interiormente, debido a tantas injusticias que hay en el mundo? ¿A quién no le llama la atención ver tantos sufrimientos, físicos o morales?

La Biblia nos enseña que la principal causa de los males de la humanidad es el pecado. Por medio de él la muerte se introdujo en el mundo.

Es cierto que la mayor parte de las calamidades no son la consecuencia de un pecado concreto, pues alcanzan a inocentes y culpables al mismo tiempo. Pero los accidentes que afectan a algunos, a menudo sirven de advertencia para los demás. Tal drama, tal muerte brutal me recuerda que mañana me puede tocar a mí, que mis proyectos y mis vínculos afectivos se pueden romper repentinamente.

Dios quiere que seamos serios y estemos atentos, para conducirnos a hacernos las siguientes preguntas fundamentales: ¿Por qué estoy en la tierra? ¿Qué hay después de la muerte? ¿No tendré que rendir cuentas de mi vida un día? En efecto, lo más terrible para el incrédulo no es la muerte, sino lo que le sigue, es decir, el juicio de Dios.

No se rebele, no acuse al Creador; al contrario, ¡recuerde su amor! Dios castigó a su Hijo inocente en lugar de los culpables, como usted y yo. Y espera con paciencia que cada uno de nosotros acuda a él para ser salvo. ¿No desea hacerlo ahora?

Génesis 41 – Mateo 24:1-28 – Salmo 20:1-5 – Proverbios 8:1-11

Insultado acá, recompensado allá

FEBRERO, 06

Insultado acá, recompensado allá

Devocional por John Piper

Será como árbol firmemente plantado junto a corrientes de agua, que da su fruto a su tiempo, y su hoja no se marchita; en todo lo que hace, prospera. (Salmos 1:3)

¿Cómo es que la promesa de Salmos 1:3 apunta a Cristo?

Dice: «…en todo lo que hace, prospera». El justo prospera en todo lo que hace. ¿Es esto ingenuo o profundamente cierto?

En esta vida, el malvado a menudo prospera. «Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, por el hombre que hace maldades» (Salmos 37:7). «No solo prosperan los que hacen el mal, sino que también ponen a prueba a Dios y escapan impunes» (Malaquías 3:15).

Y en esta vida, a menudo el justo sufre y la recompensa por su bondad es el maltrato. «Si nos hubiéramos olvidado del nombre de nuestro Dios… ¿no se habría dado cuenta Dios de esto?…Pero por causa tuya nos matan cada día; se nos considera como ovejas para el matadero»(Salmos 44:20-22).

Por lo tanto, cuando el salmista dice: «en todo lo que hace, prospera», él señala, más allá de las ambigüedades de esta vida, a la vida después de la muerte, donde la prosperidad de todo lo que hemos hecho aparecerá.

Pablo pensaba de esa manera.

Primero, él celebra la victoria de Cristo sobre la muerte: «Dónde está, oh muerte, tu victoria? …pero a Dios gracias, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo» (1 Corintios 15:55-57).

Segundo, él continúa con la implicancia de que es por este triunfo que cada obra que los creyentes alguna vez hayan hecho prosperará: «Por tanto, mis amados hermanos… vuestro trabajo en el Señor no es en vano» (1 Corintios 15:58). Cuando algo no es en vano, prospera.

El hecho de que Cristo haya muerto en nuestro lugar nos garantiza que cada buena obra prosperará al final: «Bienaventurados seréis cuando os insulten… Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande…» (Mateo 5:11-12). Insultado acá; recompensado allá.

Lo que parece ingenuo en el Antiguo Testamento («en todo lo que hace, prospera») señala profundamente a la obra de Cristo y a la realidad de la resurrección.


Devocional tomado del articulo “Do the Righteous Always Prosper?”

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El verdadero cristianismo

Tuesday 6 February

Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Juan 14:6

Escudriñad las Escrituras… ellas son las que dan testimonio de mí.

Juan 5:39

El verdadero cristianismo

¿Qué idea tiene usted del cristianismo y del evangelio?

Quizás estas palabras le recuerden las masacres, las torturas, las humillaciones perpetradas «en el nombre de Dios» a lo largo de la historia, y esto hace que usted se rebele. Quizá piense en las enormes riquezas que algunas comunidades religiosas han amontonado, y esto le parece sospechoso. Quizá conozca a «cristianos» cuya conducta moral le escandalice.

Queremos decirle que Dios, el verdadero Dios, no aprueba estas cosas. Personas que llevan el nombre de cristianos, sin serlo de verdad, pueden desgraciadamente ser un espejo que deforma al verdadero cristianismo. Entonces no se detenga en la falsa imagen que algunos dan del Dios Salvador. Lea la historia de Jesucristo, el Hijo de Dios que descendió del cielo para mostrar a los hombres el amor divino. Escuche lo que dice: “Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os aborrecen; bendecid a los que os maldicen, y orad por los que os calumnian” (Lucas 6:27-28). “Bienaventurados vosotros los pobres, porque vuestro es el reino de Dios… Mas ¡ay de vosotros, ricos! porque ya tenéis vuestro consuelo” (Lucas 6:20, 24). “Imposible es que no vengan tropiezos; mas ¡ay de aquel por quien vienen! Mejor le fuera que se le atase al cuello una piedra de molino y se le arrojase al mar, que hacer tropezar a uno de estos pequeñitos” (Lucas 17:1-2).

Si desea conocer el verdadero cristianismo, vaya al origen, es decir, ¡lea la Biblia!

Génesis 40 – Mateo 23 – Salmo 19:11-14 – Proverbios 7:24-27

El propósito principal del ministerio

FEBRERO, 05

El propósito principal del ministerio

Devocional por John Piper

Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para la preservación del alma. (Hebreos 10:39)

No miremos al costo momentáneo del amor ni retrocedamos en nuestra confianza en las promesas de Dios, que son infinitamente superiores. No solamente terminaríamos perdiendo las promesas, sino que también acabaríamos destruidos.

Acá está en juego el infierno, no solo la pérdida de algunas recompensas extra. El versículo 39 dice: «no somos de los que retroceden para perdición». Eso significa juicio eterno.

Es por eso que nos advertimos unos a otros: no nos dejemos arrastrar. No amemos al mundo. No empecemos a pensar que nada muy importante está en juego. Temamos la terrible posibilidad de no poder deleitarnos en las promesas de Dios más que en las promesas que el pecado ofrece.

Pero, principalmente, enfoquémonos en lo preciosas que son las promesas de Dios, y ayudémonos unos a otros a valorar por sobre todas las cosas lo grande que es la recompensa que Cristo ha adquirido para nosotros. Digámonos unos a otros lo que el versículo 35 dice: «Por tanto, no desechéis vuestra confianza, la cual tiene gran recompensa». Y luego ayudémonos mutuamente a apreciar la grandeza de la recompensa.

Creo que esa es la principal tarea de la predicación y el objetivo fundamental de reunirse en grupos pequeños y de todos los ministerios de la iglesia: ayudar a las personas a ver la grandeza de lo que Cristo ha adquirido para todos aquellos que valoran eso más que lo que el mundo ofrece. Ayudar a otros a ver esta verdad y a gozarse en ella, para que así el valor superior de Dios resplandezca en la satisfacción de ellos y en los sacrificios que esto conlleve.


Devocional tomado del libro “El poder presente de una posesión futura”

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Hay un solo Dios

Cristo… es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.

Romanos 9:5

Hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

1 Timoteo 2:5

Jesucristo, Dios y hombre

«Soy lo que era. No era lo que soy. Me llaman a la vez Dios y hombre». (Traducción de una inscripción en latín del primer siglo de nuestra era).

–«Soy lo que era».

Esta primera declaración solo puede ser hecha por el Dios inmutable. En la primera parte de la Biblia se presenta de manera más conmovedora todavía: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14). Es Dios, el que subsiste desde siempre y para siempre; no cambia. Sigue siendo santo eternamente; nunca se adapta al mal. Pero también es eternamente amor. Su amor es para cada uno de nosotros. Dios ama a los hombres, a pesar de su gran rebeldía contra él.

–«No era lo que soy».

Eternamente Dios, Jesús pasó a ser lo que no era, es decir, un hombre. ¿Por qué? Debido al mal cometido por los hombres, el Dios santo pronunció sobre ellos una sentencia de muerte. El hombre había pecado; estaba condenado. Esta trágica situación condujo al Hijo de Dios a convertirse en “Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5), a llevar sobre sí mismo el juicio que nosotros merecíamos.

–«Me llaman a la vez Dios y hombre».

Jesucristo es Dios y hombre a la vez. Ha sido Dios desde siempre, pero es hombre desde su nacimiento en Belén, y guarda esa característica ahora que subió a su Padre. El cielo recibió al hombre perfecto, prueba de que recibirá también a todos los que hizo perfectos mediante su sacrificio en la cruz.

Génesis 39 – Mateo 22:23-46 – Salmo 19:7-10 – Proverbios 7:6-23

Cinco beneficios del sufrimiento

FEBRERO, 04

Cinco beneficios del sufrimiento

Devocional por John Piper

Antes que fuera afligido, yo me descarrié, mas ahora guardo tu palabra. (Salmos 119:67)

Ese versículo muestra que Dios envía aflicción para ayudarnos a aprender su palabra. Deberíamos preguntarnos cómo el sufrimiento nos ayuda a entender y guardar la palabra de Dios.

Hay una infinidad de respuestas, así como existe un sinfín de experiencias. He aquí cinco de estas:

1. La aflicción termina con la frivolidad de la vida y nos hace más serios, de manera que nuestra mente esté más acorde con la seriedad de la palabra de Dios.

2. La aflicción derriba el sostén mundano de debajo de nosotros y nos obliga a confiar más en Dios, lo que nos trae a una mayor sintonía con el propósito de la palabra.

3. La aflicción nos hace escudriñar las Escrituras con mayor desesperación para obtener ayuda, en lugar de darle un lugar marginal en la vida.

4. La aflicción nos lleva a compartir el sufrimiento de Cristo de manera que tengamos comunión íntima con él y estemos prontos a ver el mundo a través de sus ojos.

5. La aflicción mortifica los deseos carnales, que son engañosos y nos distraen, y al mismo tiempo nos lleva a un estado espiritual que encaja más con la palabra de Dios.

Que el Espíritu Santo nos dé la gracia para que no aceptemos de mala gana la pedagogía de Dios.

Devocional tomado del articulo “God’s Painful Exegetical Help”

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El clamor de supremo sufrimiento

A la hora novena Jesús clamó a gran voz, diciendo… Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?

Marcos 15:34

El clamor de supremo sufrimiento

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (4)

Durante las primeras tres horas de su crucifixión, Jesús permaneció mudo ante los que se burlaban de él y lo desafiaban. Unas tinieblas sobrenaturales invadieron entonces el país. ¡Las burlas cesaron, el mundo se silenció! Dios puso un velo sobre el sufrimiento de su Hijo.

Al final de esos sufrimientos, Jesús clamó con una voz potente: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?”. Esta expresión traducía una soledad espantosa… ¡Qué expresión misteriosa y solemne!

Algunas horas antes de la crucifixión, Jesús había aceptado cargar con nuestros pecados: “La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?”. En la cruz Jesús sufrió el juicio de Dios por nuestros pecados.

Solo Dios sabe qué sintió Jesús en ese momento. Y nosotros, con respeto y emoción, impelidos por su clamor lleno de dolor, adoramos. Solo, abandonado por Dios, por quien su amor y su obediencia nunca habían vacilado, tuvo que clamar: “¿Por qué me has desamparado?”.

Jesús fue abandonado por usted y por mí. Soportó en nuestro lugar las consecuencias de nuestro rechazo a Dios. “Llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero” (1 Pedro 2:24). “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios” (1 Pedro 3:18).

Esta expresión de Jesús es central. Cristo, el único hombre perfecto, fue abandonado, pero esto permitió que multitudes de pecadores se arrepintiesen y recibiesen el perdón de sus pecados y la vida eterna.

(continuará el próximo domingo)
Génesis 38 – Mateo 22:1-22 – Salmo 19:1-6 – Proverbios 7:1-5

El amor más grande

FEBRERO, 03

El amor más grande

Devocional por John Piper

Os escribo a vosotros, hijos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. (1 Juan 2:12)

¿Por qué debemos enfatizar que Dios ama, perdona y salva para su propia gloria? He aquí dos razones (entre muchas otras):

1) Porque la Biblia lo hace

Yo, yo soy el que borro tus transgresiones por amor a mí mismo, y no recordaré tus pecados (Isaías 43:25).

Por amor de tu nombre, oh Jehová, perdonarás también mi pecado, que es grande (Salmos 25:11).

Ayúdanos oh Dios de nuestra salvación, por la gloria de tu nombre; líbranos y perdona nuestros pecados por amor de tu nombre (Salmos 79:9).

Aunque nuestras iniquidades testifican contra nosotros, oh Señor, obra por amor de tu nombre.
En verdad han sido muchas nuestras apostasías, contra ti hemos pecado (Jeremías 14:7).

Reconocemos, oh Señor, nuestra impiedad, la iniquidad de nuestros padres, pues hemos pecado contra ti. No nos desprecies, por amor a tu nombre, no deshonres el trono de tu gloria… (Jeremías 14:20-21).

…Dios exhibió públicamente [a Cristo] como propiciación por su sangre a través de la fe, como demostración de su justicia, porque en su tolerancia, Dios pasó por alto los pecados cometidos anteriormente, para demostrar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea justo y sea el que justifica al que tiene fe en Jesús (Romanos 3:25-26).

Os escribo a vosotros, hijos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre (1 Juan 2:12).

2) Porque está claro que Dios nos ama con el amor más grande

Padre, quiero que los que me has dado, estén también conmigo donde yo estoy, para que vean mi gloria… (Juan 17:24).

Dios nos ama no de una manera que nos hace supremos a nosotros, sino de una manera que lo hace supremo a él mismo. El cielo no será una sala de espejos, sino una creciente visión de grandeza infinita. Llegar al cielo para descubrir que somos supremos sería una defraudación completa.

El amor más grande se asegura de que Dios haga todo de manera tal que mantenga y magnifique su propia supremacía, para que así, cuando lleguemos, tengamos algo que engrandezca nuestro gozo para siempre: la gloria de Dios. El amor más grande consiste en que Dios se da a sí mismo a nosotros para nuestro gozo eterno, a costa de la vida de su Hijo (Romanos 8:32).


Devocional tomado del articulo “Why It Matters That God Does Everything for His Own Glory”

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Testimonio de un preso

Algunos moraban en tinieblas y sombra de muerte, aprisionados en aflicción y en hierros, por cuanto fueron rebeldes a las palabras del Señor… Luego que clamaron al Señor en su angustia, los libró de sus aflicciones; los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones.

Salmo 107:10-14

Testimonio de un preso

El siguiente testimonio proviene de un hombre encarcelado en Francia por haber cometido un grave delito.

«No conocía a Dios y menos a Jesucristo. Además, no quería oír hablar de él, porque para mí no era más que una fábula. ¿Por qué habría permitido que perdiese a mis padres cuando tenía cuatro años y que fuese separado de mis hermanos para tener una vida sin sentido? Tenía sed de verdad, pero, ¿dónde hallarla en medio de tantas religiones y fanatismo? Entonces opté por ser ateo.

Cuando creía haber arruinado totalmente mi vida, pasó lo siguiente: Una tarde, cuando fui transferido a otra celda, un hombre que regresaba del locutorio me preguntó: «¿Crees en Dios?». Sin dejarse detener por mi incredulidad, me habló de Jesús largo rato. Yo, que no soportaba oír hablar de Dios, escuché lo que el hombre sentado frente a mí me decía. Sus palabras alcanzaron mi corazón. Un poco más tarde, en mi celda, clamé a Dios, le hablé, le supliqué que me perdonase y que me diese su luz y su calor. Por primera vez en mi vida sentí su presencia. El Nuevo Testamento que aquel hombre me dejó se convirtió en un alimento indispensable para mí. Hoy, al cumplir dieciocho meses de estar en la cárcel, conozco a aquel que siempre se interesó por mí, es decir, a mi Salvador Jesucristo. Mi encuentro con mi Salvador es inolvidable, pues comprendí el sentido de la palabra libertad».

Génesis 37 – Mateo 21:23-46 – Salmo 18:43-50 – Proverbios 6:27-35