Las siete expresiones de Jesús en la cruz (1)

Cuando llegaron al lugar llamado de la Calavera, le crucificaron allí, y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Y Jesús decía: Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Lucas 23:33-34

La expresión del perdón

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (1)

Los evangelios relatan siete frases que Jesús pronunció cuando estaba en la cruz. En la primera, Jesús intercede a favor de los que lo crucificaron: “Padre, perdónalos”. ¿Pensó en sí mismo? ¿Se quejó de su dolor? No, sino que intervino a favor de los demás. Había empezado su ministerio público orando (Lucas 3:21), y terminó de la misma forma, es decir, cumpliendo lo que había enseñado a sus discípulos: “Orad por los que os ultrajan y os persiguen” (Mateo 5:44).

El Hijo de Dios fue clavado en la cruz por los hombres. Él, el creador del universo, fue despreciado y rechazado por su criatura. ¡Es impensable que los hombres hayan actuado así contra el santo Hijo de Dios, burlándose de la verdad y de la justicia, sin que el juicio y la condenación haya caído sobre ellos! Pero Jesús pidió el perdón para aquellos que lo crucificaron. Y en su gracia Dios detuvo el juicio que merecía toda la humanidad. Dios ofrece su perdón a todos los que acepten mediante la fe el mensaje de Cristo.

Amigos cristianos, esta primera frase de Jesús nos invita a no excluir a nadie del campo de nuestra oración y a no cansarnos de orar. También nos muestra que el perdón siempre es posible. Por medio de Jesús, ese perdón es una realidad para todos los que confían en él. Como hemos sido perdonados, así también debemos perdonar a los demás (Colosenses 3:13).

(continuará los 6 próximos domingos)

Génesis 18 – Mateo 10:1-25 – Salmo 9:11-14 – Proverbios 3:13-15

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El mandamiento que da vida

ENERO, 13

El mandamiento que da vida

Devocional por John Piper

Pues todo lo que se hace visible es luz. Por esta razón dice: Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo. (Efesios 5:14)

Cuando Jesús le ordenó a Lázaro que se levantara de entre los muertos, ¿cómo hizo él para obedecer esa orden? Juan 11:43 dice: «[Jesús] gritó con fuerte voz: ¡Lázaro, ven fuera!». Esa fue una orden dirigida a un hombre que estaba muerto. El siguiente versículo observa: «Y el que había muerto salió, los pies y las manos atados con vendas».

¿Cómo es que Lázaro hizo eso? ¿Cómo hace un hombre muerto para obedecer la orden de volver a la vida? La respuesta parece ser la siguiente: el mandamiento incluye el poder para generar nueva vida. La obediencia al mandamiento significa hacer lo que la gente viva hace.

Esto es sumamente importante. El mandamiento de Dios «levántate de entre los muertos» lleva consigo el poder que necesitamos para obedecerlo. No lo obedecemos generando esa vida, sino que lo obedecemos al hacer lo que la gente con vida hace —Lázaro salió afuera—. Él se levantó y fue adonde estaba Jesús. El llamado de Dios genera vida. Nosotros respondemos por el poder que el llamado ha generado.

En Efesios 5:14, Pablo dice: «Despierta, tú que duermes, y levántate de entre los muertos, y te alumbrará Cristo». ¿Cómo obedecemos la orden de despertarnos cuando estamos dormidos? Si su casa tuviera monóxido de carbono en el ambiente y alguien gritara: «¡Despiértense! ¡Sálvense! ¡Salgan afuera!», ustedes no responderían despertándose ustedes mismos. Los despertaría la advertencia, dada en voz alta y de manera enérgica. Ustedes responderían haciendo lo que la gente que está despierta haría frente al peligro. Se levantarían y saldrían de su casa. El llamado genera el despertar. Respondemos en el poder que el llamado ha generado.

Creo que esa es la explicación de por qué la Biblia presenta paradojas en cuanto al nuevo nacimiento: esto es, que debemos obtener un corazón nuevo para nosotros mismos, pero que es Dios el que crea el nuevo corazón. Por ejemplo:

Deuteronomio 10:16: «Circuncidad, pues, vuestro corazón»; y Deuteronomio 30:6: «…el Señor tu Dios circuncidará tu corazón».

Ezequiel 18:31: «…haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo»; y Ezequiel 36:26: «…os daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de vosotros».

Juan 3:7: «Os es necesario nacer de nuevo»; y 1 Pedro 1:3: «[Dios] nos ha hecho nacer de nuevo».

La manera de obedecer el mandamiento de nacer es primero tener la experiencia del don divino de la vida y el aliento, y luego hacer lo que la gente que tiene vida y aliento hace: clamar a Dios en fe, gratitud y amor. Cuando el mandamiento de Dios viene con el poder del Espíritu Santo para crear y convertir, este da vida.


Devocional tomado del articulo “How Do You Obey the Command to Be Born?”

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El poder de la Palabra de Dios (2)

Si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a vosotros vuestro Padre celestial.

Mateo 6:14

Amad a vuestros enemigos… y orad por los que… os persiguen; para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos.

Mateo 5:44-45

El poder de la Palabra de Dios (2)

La fuerza del perdón

«Cuando Liuba estuvo demasiado enferma para permanecer en la cárcel, fue llevada al hospital. Pude visitarla y compartir con ella un buen momento de comunión cristiana. Leímos juntos un pasaje del Evangelio. Ella estaba muy débil.

–Sin duda alguna es el final de mi vida, me dijo.

–Si así fuere, ¿qué le gustaría decir a Dios?

–Me gustaría perdonar a mi madre quien me abandonó; a mi padre, a quien nunca conocí; a mi hermana que me robó todo y me rechazó; al hombre que maté porque quiso asesinarme después de haberme violado; a todos los hombres que me engañaron; a los que me quitaron a mi hijo…

Y la larga lista de dolor y de perdón se fue prolongando, como si fuese el testimonio de un mundo de miseria y horror… Comprendí que no era tanto la «criminal» quien necesitaba ser perdonada, pues Dios la había perdonado, sino muchas otras personas… y era ella quien tenía la fuerza para hacerlo en una hermosa manifestación de amor hacia todos los que la habían herido.

Días después unas amigas cristianas fueron a visitar a Liuba, pero el Señor Jesús ya se la había llevado al paraíso. Vieron al médico jefe, quien les dijo: Nunca había visto ningún enfermo como Liuba, ¡resplandecía de bondad!».

Pierre D.

Génesis 17 – Mateo 9:18-38 – Salmo 9:1-10 – Proverbios 3:11-12

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El poder de la Palabra de Dios (1)

viernes 12 enero

Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.

Efesios 4:32

Lámpara es a mis pies tu palabra, y lumbrera a mi camino.

Salmo 119:105

El poder de la Palabra de Dios (1)

Liuba era una joven rusa encarcelada de por vida debido a un asesinato. Tenía sida y pensaba que su existencia carecía de sentido. Estaba tan desesperada que cuando iba a suicidarse, se le ocurrió pedir un último socorro al cielo. Ella dijo a Dios: «Si todavía me amas, después de todo lo que hice, ¡respóndeme!».

Alguien le había dado una Biblia y la joven la abrió en el libro de Mateo: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores” (Mateo 9:13). Así decía el primer pasaje que leyó y que la impactó grandemente. “Venid luego, dice el Señor, y estemos a cuenta: si vuestros pecados fueren como la grana, como la nieve serán emblanquecidos” (Isaías 1:18), confirmaba el segundo. El tercer pasaje hablaba del malhechor crucificado al lado de Jesús, quien dijo: “Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso” (Lucas 23:41-43).

Alcanzada por la Palabra de Dios y anonadada por su amor, Liuba se convirtió al Señor aquel día. Pasó a ser una testigo de Cristo en la cárcel donde estaba. Gracias a su influencia, aquel siniestro lugar se fue transformando poco a poco: ya no se oían gritos salvajes ni había peleas entre criminales; a veces incluso las detenidas cantaban himnos.

(mañana continuará)

Génesis 15-16 – Mateo 9:1-17 – Salmo 8 – Proverbios 3:9-10

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Apasionado por Dios y la verdad

ENERO, 11

Apasionado por Dios y la verdad

Devocional por John Piper

Entonces ¿qué? Si algunos fueron infieles, ¿acaso su infidelidad anulará la fidelidad de Dios?¡De ningún modo! Antes bien, sea hallado Dios veraz, aunque todo hombre sea hallado mentiroso; como está escrito: Para que seas justificado en tus palabras, y venzas cuando seas juzgado. (Romanos 3:3-4)

Nuestra pasión por la verdad es una expresión inevitable de nuestra pasión por Dios. Si Dios existe, entonces él es la vara con que medimos todas las cosas; y lo que él piensa acerca de todas las cosas es la medida de lo que nosotros deberíamos pensar.

No preocuparnos por la verdad significa que Dios no nos importa. Amar a Dios apasionadamente es amar la verdad apasionadamente. Tener nuestras vidas centradas en Dios implica tener un ministerio dirigido por la verdad.

Meditemos en estos cuatro grupos de pasajes bíblicos acerca de Dios y la verdad:

1) Dios es la verdad

Romanos 3:3-4 (Dios el Padre): «¿Pues qué, si algunos de ellos han sido incrédulos? ¿Su incredulidad habrá hecho nula la fidelidad de Dios? De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso».

Juan 14:6 (Dios el Hijo): «Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre sino por mí».

Juan 15:26 (Dios el Espíritu): «Cuando venga el Consolador, a quien yo enviaré del Padre, es decir, el Espíritu de verdad que procede del Padre, El dará testimonio de mí».

2) No amar la verdad nos conduce a la ruina eterna

2 Tesalonicenses 2:8-12: «se pierden, porque no recibieron el amor de la verdad para ser salvos».

3) La vida cristiana está basada en el conocimiento de la verdad

1 Corintios 6:15-17: «¿No sabéis que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? ¿Tomaré, acaso, los miembros de Cristo y los haré miembros de una ramera? ¡De ningún modo! ¿O no sabéis que el que se une a una ramera es un cuerpo con ella?».

4) El cuerpo de Cristo está hecho de la verdad con amor

Colosenses 1:28: «A Él nosotros proclamamos, amonestando a todos los hombres, y enseñando a todos los hombres con toda sabiduría, a fin de poder presentar a todo hombre perfecto en Cristo».

Que Dios nos dé pasión por él y por la verdad.


Devocional tomado del articulo “Why Being Truth-Driven Is So Crucial”

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Comprender la Biblia: Los símbolos y los tipos

Respondió Abraham: Dios se proveerá de cordero para el holocausto, hijo mío. E iban juntos.

Génesis 22:8

De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Juan 3:16

Comprender la Biblia: Los símbolos y los tipos

A menudo la Biblia emplea un lenguaje lleno de imágenes y rico en símbolos. Utiliza tipos, es decir, objetos o relatos, para ilustrar verdades abstractas o hechos aún futuros. Esto ayuda a fortalecer nuestra fe. En relatos muy antiguos vemos que Dios ya nos hablaba del Señor Jesús, porque para él el pasado es como el futuro. La Biblia no es un libro escrito por voluntad humana; es inspirada por Dios.

Tomemos un ejemplo: para poner a prueba la fe de su siervo Abraham, primero Dios le pidió ofrecer a Isaac, su hijo unigénito, aquel a quien amaba y quien debía darle una numerosa descendencia (Génesis 22). Al constatar que Abraham le obedecía, Dios lo detuvo y le dio un carnero para ofrecerle en lugar de Isaac. Entonces, como respuesta a su fe, Abraham recibió a su hijo de una manera nueva, como si hubiese vuelto a la vida (Hebreos 11:19), y puso al lugar un nombre que significa: “En el monte del Señor será provisto”.

En este antiguo relato de aproximadamente 4000 años no dice nada del Salvador que Dios iba a dar a los hombres. Esta escena subraya la fe excepcional de Abraham. Sin embargo aquí reconocemos el anuncio del sacrificio muy real de Jesús, el Salvador, en Jerusalén 2000 años más tarde. Este relato nos habla del amor de Dios, quien dio a su Hijo por nuestros pecados y lo resucitó por su poder.

Génesis 14 – Mateo 8:23-34 – Salmo 7:9-17 – Proverbios 3:7-8

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Cómo serán juzgados los creyentes

ENERO, 10

Cómo serán juzgados los creyentes

Devocional por John Piper

Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie delante del trono, y los libros fueron abiertos; y otro libro fue abierto, que es el libro de la vida, y los muertos fueron juzgados por lo que estaba escrito en los libros, según sus obras. (Apocalipsis 20:12)

¿Qué pasará con el juicio final? ¿Se recordarán nuestros pecados? ¿Serán revelados? Sabiamente, Anthony Hoekema lo explica de la siguiente manera: «Las fallas y los defectos de… los creyentes… entrarán en el cuadro del Día del Juicio Final. Sin embargo —y este es el punto importante—, los pecados y los defectos de los creyentes serán revelados en el juicio como pecados perdonados, cuya culpa ha sido totalmente cubierta por la sangre de Jesucristo».

Imaginémoslo de la siguiente manera. Dios tiene un archivo para cada persona («los libros» en Apocalipsis 20:12). Todo lo que alguna vez hayamos hecho o dicho (Mateo 12:36) está registrado ahí con una calificación (de la letra A a la F). Cuando uno se presente ante el «tribunal de Cristo» (2 Corintios 5:10) para ser juzgado «de acuerdo con lo que hizo, sea bueno o sea malo», Dios abrirá el archivo y mostrará los exámenes con las calificaciones. Sacará todas las letras F y las colocará en una pila. Luego tomará todas las letras D y luego las C, y sacará las partes buenas de los exámenes y las colocará junto con los que tienen las letras A. Luego colocará lo malo con las F. Después tomará todas las letras B y las A, y sacará las partes malas y las colocará en la pila de las F, y pondrá todas las partes buenas y las colocará en la pila de las letras A.

Luego abrirá otro archivo («el libro de la vida») y encontrará nuestro nombre y, detrás de él, un fósforo hecho con la madera de la cruz de Jesús. Tomará el fósforo, lo encenderá y prenderá toda la pila de las letras F, con todos nuestros defectos y deficiencias, y los quemará. Aquellos no nos condenarán y no nos recompensarán.

Luego tomará de nuestro archivo del «libro de vida» un sobre sellado con una leyenda que dice: «bono gratuito de gracia»; y lo colocará en la pila con las letras A (ver Marcos 4:24 y Lucas 6:38). Luego él levantará toda la pila y declarará: «De esta manera tu vida da testimonio de la gracia de mi Padre, del valor de mi sangre y del fruto de mi Espíritu. Entra en el gozo de tu Señor».


Devocional tomado del articulo “What Will It Be Like at the Judgment?”

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La apreciación divina

Al corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios.

Salmo 51:17

Solo tú conoces el corazón de todos los hijos de los hombres.

1 Reyes 8:39

La apreciación divina

Lucas 18:9-14

Para explicar la importancia de lo que sucede en nuestros corazones, Jesús toma el ejemplo de dos hombres que van a orar al templo. Uno de ellos es un personaje religioso que se cree justo, el otro es despreciado debido a la función que desempeña en la sociedad.

El primero ora así: “Dios, te doy gracias porque no soy como los otros hombres”. El orgullo nos aísla de nuestros semejantes, pero ante todo nos aleja de Dios, quien aborrece “la soberbia y la arrogancia, el mal camino, y la boca perversa” (Proverbios 8:13).

El segundo tiene una actitud totalmente diferente. Es consciente de sus pecados ante Dios y no se atreve a acercarse a él. Su conciencia intranquila ni siquiera le permite levantar los ojos hacia el cielo, pero sabe que Dios es un Dios de misericordia y de gracia. Ora así: “Dios, sé propicio a mí, pecador”. Refiriéndose a él, Jesús dijo: “Este descendió a su casa justificado antes que el otro”, es decir, el hombre religioso satisfecho de sí mismo. Luego el Señor añadió: “Cualquiera que se enaltece, será humillado; y el que se humilla será enaltecido”.

Dios no ha cambiado. “Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes” (Santiago 4:6). Todo el que hoy se humilla ante Dios, le confiesa sus pecados y cree que Jesucristo murió para expiarlos, recibe su perdón por gracia.

“El Señor no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos, pero el Señor mira el corazón” (1 Samuel 16:7).

Génesis 12-13 – Mateo 8:1-22 – Salmo 7:1-8 – Proverbios 3:1-6

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Solo por poco tiempo

ENERO, 09

Solo por poco tiempo

Devocional por John Piper

Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, El mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá. (1 Pedro 5:10)

Algunas veces, en medio de las aflicciones y los problemas de la vida diaria, clamamos y decimos: «¿Por cuánto tiempo más, oh Señor? No puedo ver más allá del dolor de hoy. ¿Qué vendrá mañana? ¿Estarás también presente en aquel padecimiento?».

Esta pregunta es sumamente importante porque Jesús dijo: «el que persevere hasta el fin, ese será salvo» (Marcos 13:13). Nos estremecemos al pensar que podríamos estar entre «los que retroceden para perdición» (Hebreos 10:39). Esto no es un juego. El sufrimiento es una amenaza terrible a la fe en la gracia de Dios para el futuro.

Por lo tanto, es maravilloso escuchar la promesa de Pedro para los cristianos afligidos y cansados: «Y después de que hayáis sufrido un poco de tiempo, el Dios de toda gracia, que os llamó a su gloria eterna en Cristo, Él mismo os perfeccionará, afirmará, fortalecerá y establecerá» (1 Pedro 5:10).

La seguridad de que él no tardará más allá de lo que podamos soportar y de que acabará con las fallas por las que nos lamentamos y de que establecerá para siempre lo que ha estado tambaleando por tanto tiempo, esa seguridad viene de «toda gracia».

Dios no es un Dios de un poco de gracia, como la gracia pasada. Él es el Dios de «toda gracia» —incluyendo los infinitos e inagotables depósitos de gracia para el futuro—.

La fe en esa gracia es la clave para perdurar en el camino arduo y angosto que lleva a la vida.


Devocional tomado del libro “Gracia Venidera”, página 68

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Un lugar tenebroso

Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo el Señor… pruebo el corazón, para dar a cada uno según su camino, según el fruto de sus obras.

Jeremías 17:9-10

Buscad a Dios, y vivirá vuestro corazón.

Salmo 69:32

Un lugar tenebroso

En nuestra sociedad, donde la imagen está presente en todo, la apariencia cuenta mucho. Podemos engañar a mucha gente cuidando las apariencias, pero Dios mira el corazón, y es imposible esconderle algo. Por ello nos muestra lo que hay en lo más profundo de nuestro corazón, para que vivamos en la realidad. La Biblia nos dice abiertamente de dónde viene el mal: “De dentro, del corazón de los hombres, salen los malos pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios, los hurtos, las avaricias, las maldades, el engaño, la lascivia, la envidia, la maledicencia, la soberbia, la insensatez” (Marcos 7:21-22). El mal estado de nuestro corazón es la fuente de los males que padece toda la humanidad.

¿Somos conscientes de que esta es la descripción de nuestro propio corazón, y no solo la del corazón de un criminal? Existe el mismo potencial de mal en cada persona. Toda la fealdad de este lugar tenebroso conocido por Dios fue puesta en evidencia a través de la cruz de Jesucristo. Toda la maldad del corazón humano se manifestó cuando Aquel que traía la gracia y la verdad fue crucificado. Y allí en la cruz soportó, por todos los que creen en él, el juicio que ellos merecían.

Dios espera que estemos de acuerdo con él cuando nos revela nuestra verdadera naturaleza. Quiere que reconozcamos nuestro estado de desesperación y que aceptemos el único remedio que nos propone: la fe en Jesucristo, quien nos amó y se entregó a sí mismo por nosotros.

Génesis 10-11 – Mateo 7:7-29 – Salmo 6 – Proverbios 2:16-22

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