El contratiempo más triunfante de Dios

DICIEMBRE, 16

El contratiempo más triunfante de Dios

Devocional por John Piper

Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre. (Filipenses 2:9-11)

La Navidad fue el más triunfante de los contratiempos para Dios. Él siempre se ha deleitado en mostrar su poder a través de una aparente derrota, efectuando retiradas tácticas para obtener victorias estratégicas.

José recibió en un sueño la promesa de gloria y poder (Génesis 37:5-11), pero para alcanzar esa victoria tendría que volverse esclavo en Egipto. Y como si eso fuera poco, cuando las circunstancias mejoraron gracias a su integridad, lo convirtieron en algo peor que un esclavo: un prisionero.

Sin embargo, todo estaba planeado. Allí en la prisión conocería al copero del Faraón, quien finalmente lo llevaría a la corte del Faraón, quien le otorgaría autoridad sobre Egipto. ¡Vaya que fue un inesperado camino hacia la gloria!

Así son los designios de Dios —incluso para su Hijo—. Se despojó de sí mismo y tomó la forma de un esclavo. Peor aún que un esclavo —un prisionero— y fue ejecutado. Pero al igual que José, conservó su integridad. «Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús se doble toda rodilla» (Filipenses 2:9-10).

Estos son los designios de Dios también para nosotros. Nos ha prometido gloria si padecemos con él (Romanos 8:17). El camino hacia arriba es para abajo. La ruta hacia adelante es para atrás. El camino de la victoria es a través de los contratiempos asignados divinamente. Estos siempre parecerán y se sentirán como fracasos.

No obstante, si hay algo que José y Jesús pueden enseñarnos en esta Navidad, es que ¡«Dios lo encaminó a bien»! (Génesis 50:20). Como dice la canción:

Ustedes, santos temerosos, tomen nuevo aliento

Las nubes que tanto los atemorizan

Llenas de misericordia están y romperán en su momento

En una lluvia de bendiciones.


Devocional tomado del libro “Joseph and Jesus: God’s Successful Setbacks”

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Vida y muerte en Navidad

DICIEMBRE, 15

Vida y muerte en Navidad

Devocional por John Piper

El ladrón solo viene para robar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia. (Juan 10:10)

Justo cuando estaba por empezar a escribir este devocional, recibí la noticia de que Marion Newstrum acababa de fallecer. Marion y su esposo Elmer fueron miembros de nuestra iglesia Bethlehem por mucho más tiempo que el tiempo de vida de la mayoría de nuestros miembros. Ella tenía 87 años, y ellos tenían 64 años de casados.

Cuando hablé con Elmer y le dije que se fortaleciera en el Señor y no se diera por vencido frente a la vida, él respondió: «Él ha sido un verdadero amigo». Oro para que todos los cristianos puedan decir en sus últimos momentos de vida: «Cristo ha sido un verdadero amigo».

Todos los años en Adviento conmemoro el aniversario de la muerte de mi madre. Perdió la vida a los 56 años de edad en un accidente de tránsito mientras viajaba en un autobús en Israel. Fue el 16 de diciembre de 1974. Aquellos acontecimientos siguen siendo increíblemente vívidos para mí incluso hoy día. Si me lo permitiera, las lágrimas correrían con facilidad por mi rostro al pensar, por ejemplo, que mis hijos nunca llegaron a conocerla. El entierro fue el día siguiente a Navidad. ¡Cuán preciosa fue esa Navidad!

Muchos de ustedes en esta Navidad sentirán su pérdida personal de un modo mucho más punzante que antes. No repriman esos sentimientos. Déjenlos salir. Siéntanlos. ¿De qué sirve el amor, sino es para hacer más intensas nuestras emociones, tanto en la vida como en la muerte? Pero, les ruego, no se dejen llevar por la amargura: es un sentimiento trágicamente autodestructivo.

Jesús vino en Navidad para que tengamos vida eterna: «Yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia» (Juan 10:10). Elmer y Marion habían conversado acerca de dónde pasarían los últimos años de su vida. Elmer me dijo: «Marion y yo acordamos que nuestro último hogar sería en la presencia del Señor».

¿Están ansiosos por su hogar? Parte de mi familia vendrá a mi casa estas fiestas. Es una linda sensación. Creo que en el fondo se siente bien porque tanto ellos como yo, desde el fondo de nuestro ser, estamos destinados para el último Homecoming (fiesta de exalumnos de ‘regreso al hogar’). Todos las otras celebraciones de homecoming son solo una muestra anticipada de lo que vendrá. Y estas muestras son buenas.

A menos que se conviertan en sustitutos. No permitamos que todas las cosas agradables de esta temporada se vuelvan sustitutos del gran Bienestar final, que todo lo satisface. Dejemos que cada pérdida y cada deleite dirijan nuestro corazón hacia el hogar celestial.

¿Qué es la Navidad sino esto: yo he venido para que tengan vida? Para que Marion Newstrum, Ruth Piper, ustedes y yo tengamos Vida, ahora y para siempre.

Hagamos que nuestro Ahora sea más rico y profundo en esta Navidad, bebiendo de la fuente del Para Siempre que se encuentra tan cerca.


Devocional tomado del articulo “Vida y muerte en Navidad”

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El mimetismo

Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.

Mateo 7:13-14

El mimetismo

Esta facultad es muy conocida en el mundo animal, donde ciertas especies tienen la capacidad de mimetizarse en su entorno, sobre todo para escapar de sus predadores. El camaleón puede cambiar de color, algunas mariposas modifican su forma para disimularse en su entorno.

También existe un mimetismo del comportamiento, una tendencia a reproducir una manera de ser. Este deseo natural de no querer ser diferentes, sino al contrario, de preferir fusionarse en un colectivo, es particularmente visible entre los hombres, cuando hay un partido, una manifestación política…

Ese mimetismo también existe en el plano espiritual: hace pocos años, muchas personas frecuentaban los servicios religiosos para «ser como todo el mundo». Ahora los que acuden a un lugar de culto a menudo son pocos y a veces son discriminados.

En el versículo de hoy, la Biblia nos advierte sobre los peligros de la imitación de la mayoría. En ello hay una aparente seguridad y alguna facilidad, ¿pero a dónde nos conduce? No tengamos miedo de rechazar las formas de pensar de nuestros contemporáneos y los objetivos que persiguen; no temamos ser diferentes. Cristo nos invita a seguirle solo a él; él dijo: “Yo soy el buen pastor” (Juan 10:11). La “puerta” del Evangelio puede parecer más estrecha hoy que ayer, pero todavía conduce a la vida. Lo que cuenta es obedecer lo que Dios nos dice en su Palabra.

Cantares 5-6 – Apocalipsis 8 – Salmo 142 – Proverbios 29:26-27

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Haciéndolo Realidad para su pueblo

DICIEMBRE, 14

Haciéndolo Realidad para su pueblo

Devocional por John Piper

Pero ahora Él [Cristo] ha obtenido un ministerio tanto mejor, por cuanto es también el mediador de un mejor pacto, establecido sobre mejores promesas. (Hebreos 8:6)

Según Hebreos 8:6, Cristo es el Mediador de un nuevo pacto. ¿Qué significa eso? Significa que su sangre —la sangre del pacto (Lucas 22:20; Hebreos 13:20)— pagó por el cumplimiento de las promesas de Dios para nosotros.

Significa que Dios hace posible nuestra transformación interna por medio del Espíritu de Cristo.

También significa que Dios obra toda esta transformación en nosotros mediante la fe en todo lo que Dios es para nosotros en Cristo.

El nuevo pacto fue adquirido por el precio de la sangre de Cristo, fue establecido por el Espíritu de Cristo, y nos apropiamos de él por la fe en Cristo.

El mejor pasaje para ver a Cristo trabajando como el mediador del nuevo pacto es Hebreos 13:20-21:

Y el Dios de paz, que resucitó de entre los muertos a Jesús nuestro Señor, el gran Pastor de las ovejas mediante la sangre del pacto eterno [ese es el precio del nuevo pacto], os haga aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de Él mediante Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Las palabras «obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de Él» describen lo que sucede cuando Dios escribe la ley en nuestros corazones en el nuevo pacto. Y las palabras «mediante Jesucristo» describen a Jesús como Mediador de esta gloriosa obra de la gracia soberana.

Por lo tanto, el significado de la Navidad no solo es que Dios reemplaza las sombras por la Realidad, sino que él también toma la realidad y la hace real para su pueblo. La escribe en nuestro corazón. Él no deja el regalo de Navidad de la salvación y la transformación para que nosotros lo recojamos en nuestras propias fuerzas. Él lo toma en sus manos y lo deposita en nuestro corazón y en nuestra mente, y deja en nosotros el sello de que somos hijos de Dios.


Devocional tomado del sermón “Jesús: Mediador de un mejor pacto, parte 1″

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¿Listo para el último viaje?

jueves 14 diciembre

 

Fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, ya destinado desde antes de la fundación del mundo.

1 Pedro 1:18-20

¿Listo para el último viaje?

La mayoría de los pueblos de la antigüedad daban mucha importancia a los ritos funerarios. Existen muchas sepulturas que lo confirman. Al lado de los huesos del difunto a menudo encontramos objetos familiares, alimentos colocados cerca de él para asegurar la «supervivencia», amuletos y regalos para apaciguar a los dioses.

¡Sin duda son costumbres de otros tiempos! Pero existen prácticas parecidas en nuestros países cristianizados. Por ejemplo, en algunas regiones se acostumbra poner un vestido adicional en el ataúd del muerto, y colocar en su mano una moneda para ganar el favor de su dios.

Estas costumbres supersticiosas traducen el vago sentimiento de que después de la muerte no se acaba todo, ya que para ese último viaje la gente quiere satisfacer las exigencias de Aquel con quien se va a encontrar. ¿Puede conseguirlo con una moneda? ¿Qué puede ofrecer la criatura al Dueño del universo? No podemos conseguir el favor de Dios y presentarnos ante él por nuestros propios méritos, ni con dinero.

El «pase» ya fue pagado, mediante la sangre de Jesús, para los que creen en él. Antes de su crucifixión, Jesús prometió: “Voy, pues, a preparar lugar para vosotros” (Juan 14:2). ¡Ese lugar está preparado; él mismo pagó el precio!

¿Quién obtiene ese pasaporte que asegura una libre entrada en el cielo? El que confía en el valor de la obra de Cristo en la cruz.

Cantares 3-4 – Apocalipsis 7 – Salmo 141:5-10 – Proverbios 29:24-25

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La realidad suprema está aquí

DICIEMBRE, 13

La realidad suprema está aquí

Devocional por John Piper

Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es éste: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre. (Hebreos 8:1-2)

La Navidad es el reemplazo de las sombras por el objeto real.

Hebreos 8:1-2 es una clase de resumen. El punto es que ese sacerdote que se presenta entre nosotros y Dios nos reconcilia con Dios y ora por nosotros a Dios, no es un sacerdote ordinario, débil, pecador y mortal como los sacerdotes de los tiempos del Antiguo Testamento. Él es el Hijo de Dios —fuerte, sin pecado y con una vida indestructible—.

No solo eso, sino que él no ministra en un tabernáculo terrenal con todas las limitaciones de lugar y espacio, y expuesto al desgaste y al daño de las polillas y las inundaciones y los incendios y la destrucción y los robos. No, el versículo 2 dice que Cristo ministra por nosotros en el «tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre». Esa es la realidad que está en el cielo, y que le fue revelada a Moisés en el Monte Sinaí para que la copiara como una sombra de lo celestial.

Según el versículo 1, otro aspecto grandioso respecto de la realidad que es más grande que su sombra, es que nuestro Sumo Sacerdote está sentado a la diestra de la Majestad en los cielos. Ningún sacerdote del Antiguo Testamento podría haber dicho algo como ésto.

Jesús trata directamente con Dios el Padre. Tiene un lugar de honor a la diestra de Dios. Es infinitamente amado y respetado por Dios. Él está permanentemente junto a Dios. Esta no es la sombra de la realidad, como eran las cortinas y los tazones y las mesas y los candeleros y las vestiduras y las lazadas y las ovejas y los cabritos y las tórtolas. Ésta es la realidad definitiva y suprema: Dios y su Hijo interactuando en amor y santidad por nuestra salvación eterna.

La realidad Suprema es las Personas de la Trinidad en una relación, trabajando una con la otra respecto a cómo su majestad y santidad y amor y justicia y bondad y verdad deberán ser manifestadas en un pueblo redimido.


Devocional tomado del sermón “Nuestro Sumo Sacerdote es el Hijo de Dios hecho perfecto para siempre

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Jesús es Dios

Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados.

2 Corintios 5:19

Cristo… es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos.

Romanos 9:5

Jesús es Dios

¿Quién puede declararlo? Ciertamente, no puede hacerlo una autoridad humana. Jesús no se hizo Dios. Lo era desde su nacimiento. El ángel dijo a María: “El Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lucas 1:35). Es un misterio: “Dios fue manifestado en carne” (1 Timoteo 3:16). Jesús es Dios y vino en forma de un hombre sin pecado para acercarse a su criatura, la cual no tenía relación con él debido al pecado. La Biblia nos muestra esta maravillosa persona que vino a visitarnos en una humildad extrema. No había “parecer en él” para que le deseásemos, fue “despreciado y desechado entre los hombres” (Isaías 53:2-3), pero hacía resaltar su gloria de Hijo de Dios.

Una vez, en medio de la tempestad, dormía en la parte trasera de una barca como alguien cansado. Despertado por los que estaban con él, calmó el viento con el poder de aquel que “encerró los vientos en sus puños” (Marcos 4:35-41; Proverbios 30:4).

Jesús no poseía ningún bien material en la tierra, pero tenía toda la creación a su disposición. No tenía una moneda para pagar el impuesto, pero dijo a Pedro: “Ve al mar, y echa el anzuelo, y el primer pez que saques, tómalo, y al abrirle la boca, hallarás un estatero” (Mateo 17:27). Él mismo declaró ante los que le contradecían: “Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58).

Crucificado por los hombres, tenía el poder de dejar su vida y de volverla a tomar (Juan 10:17-18). Y por último “fue declarado Hijo de Dios” mediante la resurrección (Romanos 1:4).

Cantares 1-2 – Apocalipsis 6 – Salmo 141:1-4 – Proverbios 29:23

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Reemplazando las sombras

DICIEMBRE, 12

Reemplazando las sombras

Devocional por John Piper

Ahora bien, el punto principal de lo que se ha dicho es éste: tenemos tal sumo sacerdote, el cual se ha sentado a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, como ministro del santuario y del tabernáculo verdadero, que el Señor erigió, no el hombre. (Hebreos 8:1-2)

El mensaje del libro de Hebreos es que Jesucristo, el Hijo de Dios, no vino solamente a ajustarse al sistema terrenal del ministerio sacerdotal como el mejor y único sacerdote humano, sino que vino a cumplir y a darle fin a este sistema, y a dirigir toda nuestra atención hacia él mismo ministrando por nosotros en el cielo.

El tabernáculo, los sacerdotes y los sacrificios del Antiguo Testamento fueron sombras. Ahora que la realidad ha venido, las sombras se disipan.

Aquí encontramos una ilustración del Adviento para los niños, y para los que fuimos niños una vez y recordamos cómo era. Supongamos que un niño pierde a su madre en un mercado, comienza a asustarse y a entrar en pánico; sin saber adónde ir, corre hasta el final de uno de los pasillos, y justo antes de empezar a llorar, ve una sombra en el suelo al final del pasillo que es exactamente igual que la de su madre. Esto lo hace sentir realmente feliz y esperanzado. Pero ¿cuál es mejor: la felicidad de ver la sombra, o ver que su madre aparece por el otro lado y que es ella de verdad?

Lo mismo sucede cuando Jesús pasa a ser nuestro Sumo Sacerdote. En eso consiste la Navidad: en el reemplazo de las sombras por el objeto real.


Devocional tomado del sermón “Nuestro Sumo Sacerdote es el Hijo de Dios hecho perfecto para siempre”

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Dios es amor (5)

Hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros. Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en él.

1 Juan 4:16

… conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento.

Efesios 3:19

Dios es amor (5)

¿Quién es Dios? ¡Es una pregunta fundamental, insondable! No podríamos responder por nosotros mismos. Dios se dio a conocer a los primeros hombres como el Dios Todopoderoso, el Altísimo, cercano pero santo, impenetrable para la mente humana. Se reveló a Moisés como Aquel que es desde siempre y para siempre. Se revela en el Nuevo Testamento como el Padre de aquellos que creen en Jesús. Al final del Nuevo Testamento hallamos estas palabras tan grandes y llenas de dulzura: “Dios es amor”.

De un ser humano podemos decir que da o que recibe amor, pero no podemos decir que es amor. Sin embargo Juan nos dice de Dios no solo que ama, sino que es amor.

El amor de Dios no es algo abstracto, es un amor activo, un amor que se entrega. Por medio de Jesús, el Hijo de Dios que se hizo hombre y vino a la tierra para acercarse a nosotros, conocimos el amor de Dios. Jesús “anduvo haciendo bienes” (Hechos 10:38). Luego aceptó morir en una cruz para librarnos de nuestros pecados.

En esto el cristianismo es único: Dios se reveló a nosotros en Jesús, el Hijo de Dios que se hizo hombre para salvarnos.

“Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osara morir por el bueno. Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros” (Romanos 5:6-8).

Eclesiastés 12 – Apocalipsis 5 – Salmo 140:6-13 – Proverbios 29:21-22

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Por qué vino Jesús

DICIEMBRE, 11

Por qué vino Jesús

Devocional por John Piper

Así que, por cuanto los hijos participan de carne y sangre, Él igualmente participó también de lo mismo, para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo, y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida. (Hebreos 2:14-15)

Hebreos 2:14-15 merece más que dos minutos de atención de un devocional de Adviento. Estos versículos conectan el principio y el final de la vida terrenal de Jesús, y dejan en claro el motivo por el cual él vino al mundo. Es un pasaje muy bueno para explicar a un amigo o familiar no creyente, paso por paso, la perspectiva cristiana respecto a la Navidad, quizás del siguiente modo:

«…por cuanto los hijos participan de carne y sangre…»

El término hijos aparece en el versículo anterior y se refiere a los hijos espirituales de Cristo, el Mesías (ver Isaías 8:18; 53:10). Estos también son los «hijos de Dios». En otras palabras, al enviar a Cristo, Dios tenía en la mira especialmente la salvación de sus «hijos». Es cierto que «de tal manera amó Dios al mundo, que dio a su Hijo unigénito [Jesús]». Pero también es cierto que Dios tenía el propósito específico de «reunir en uno a los hijos de Dios que están esparcidos» (Juan 11:52). El designio de Dios era ofrecer a Cristo al mundo, y hacer efectiva la salvación de sus «hijos» (ver 1 Timoteo 4:10). Podemos experimentar la adopción si recibimos a Cristo (Juan 1:12).

«…Él igualmente participó también de lo mismo [carne y sangre]…»

Cristo existía desde antes de la encarnación. Era espíritu. Era el Verbo eterno. Estaba con Dios y era Dios (Juan 1:1; Colosenses 2:9). Pero se hizo carne y sangre, y vistió su deidad de humanidad. Se hizo totalmente humano y siguió siendo totalmente Dios. Este es un gran misterio en muchos sentidos, pero se halla en el centro de nuestra fe y es lo que la Biblia enseña.

«…para… mediante la muerte…»

La razón por la que se hizo hombre era morir. Siendo Dios, no podía morir por los pecadores. Pero podía hacerlo siendo hombre. Su propósito era morir. Por lo tanto, tendría que nacer como humano. Nació para morir. El Viernes Santo el la razón de la Navidad. Es necesario decir esto acerca del significado de la Navidad hoy día.

«…para anular mediante la muerte el poder de aquel que tenía el poder de la muerte, es decir, el diablo…»

Al morir, Cristo despojó al diablo de su poder. ¿Cómo lo hizo? Cubriendo todo nuestro pecado. Esto significa que Satanás no tiene fundamentos legítimos para acusarnos delante de Dios. «¿Quién acusará a los escogidos de Dios? Dios es el que justifica» (Romanos 8:33). ¿En qué se basa para justificarnos? En la sangre de Jesús (Romanos 5:9).

El arma más efectiva de Satanás contra nosotros es nuestro propio pecado. Si la muerte de Jesús quita el pecado, también arrebata el arma más poderosa de la mano de Satanás. El diablo no puede pedir que se nos aplique la pena de muerte, ¡porque el Juez nos absolvió por medio de la muerte de su Hijo!

«…y librar a los que por el temor a la muerte, estaban sujetos a esclavitud durante toda la vida»

Por lo tanto, somos libres del temor de la muerte. Dios nos justificó. Satanás no puede revocar ese decreto. Y Dios quiere que nuestra seguridad eterna tenga un efecto inmediato en nuestra vida. Quiere que el final feliz nos libre de la esclavitud y el temor del presente.

Si no tenemos razones para temer a nuestro último enemigo y el peor de todos, la muerte, entonces no necesitamos temer a nada. Podemos ser libres. Libres para regocijarnos. Libres para bendecir a los demás.

¡Qué gran regalo de Navidad departe de Dios para nosotros! ¡Y de nuestra parte para el mundo!


Devocional tomado del articulo “Born to Die for Freedom”

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