El verdadero problema de la ansiedad

NOVIEMBRE, 04

El verdadero problema de la ansiedad

Devocional por John Piper

Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? (Mateo 6:30)

Jesús dice que la raíz de la ansiedad es una fe inadecuada en la gracia venidera de nuestro Padre.

Una reacción posible a las palabras de Jesús podría ser: «¡Esas no son buenas noticias! De hecho, es muy desalentador descubrir que lo que yo creía que era una simple lucha contra una predisposición a la ansiedad en realidad es un conflicto mucho más profundo que pone en duda mi confianza en Dios».

Mi respuesta es que estoy de acuerdo, pero luego en desacuerdo.

Supongamos que usted tiene un dolor en el abdomen y ha estado probando medicamentos y dietas de todo tipo, pero nada dio resultado. Supongamos también que el médico le dice, después de una consulta de rutina, que tiene cáncer en el intestino delgado. ¿Es una buena noticia? Usted dirá: «¡Por supuesto que no!». Y yo estaría de acuerdo con usted.

Pero permítame plantear la pregunta de otra forma: ¿No le alegra que el médico haya descubierto el cáncer cuando todavía es tratable y se puede hacer mucho al respecto? Usted diría: «Sí, y me alegra mucho que el médico haya encontrado el verdadero problema». Nuevamente, yo estaría de acuerdo con usted.

Por lo tanto, la noticia de que tiene cáncer no es buena; pero por otro lado, sí lo es, porque saber qué es lo que en realidad está mal es bueno, en especial si el problema se puede solucionar.

Lo mismo sucede cuando descubrimos que el verdadero problema detrás de la ansiedad es la falta de fe en las promesas de gracia venidera de Dios. Él puede obrar para sanidad de formas maravillosas cuando clamamos: «Creo, ayúdame en mi incredulidad» (Marcos 9:24).

Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 53

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3 – [6] – Santidad y Justicia

Ligonier Español     

3 – [6] – Santidad y Justicia

Dr. R.C. Sproul

 

 


Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. La Santidad de Dios examina el significado de la santidad y por qué las personas están fascinadas y aterrorizadas por un Dios santo. R.C. Sproul dice: “La santidad de Dios afecta cada aspecto de nuestras vidas – economía, política, atletismo, romance – todo con lo que estamos involucrados”.
http://www.ligonier.org/

Nos llegará nuestro turno

sábado 4 noviembre

No hay hombre que tenga… potestad sobre el día de la muerte.

Eclesiastés 8:8

Nuestro Salvador Jesucristo… quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.

2 Timoteo 1:10

Nos llegará nuestro turno

Marcos, inclinado hacia la tumba donde el ataúd de su padre acababa de ser puesto, permaneció silencioso. Luego se dirigió a mí y me dijo: «Nos llegará nuestro turno». Mi amigo había perdido a su mujer hacía algunos meses, y ese nuevo duelo confirmaba la solemne declaración de la Escritura: “No hay hombre que tenga… potestad sobre el día de la muerte”.

¿Cómo esperamos nosotros ese final de nuestra existencia terrenal? ¿Buscamos alejar de nuestros pensamientos la llegada de la muerte, tratando de distraernos y disfrutando de la vida? Cada uno de nosotros debe preguntarse: ¿Estoy listo para encontrar a Dios? ¿Recibí la vida que viene de Dios, la que Jesús comunica? Debido a nuestros pecados merecemos su juicio, pues “está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio” (Hebreos 9:27). Pero Jesús nos dice: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

¿Ha reconocido su estado de culpabilidad ante Dios y ha aceptado el valor del sacrificio de Jesús en la cruz? ¡Hay que darse prisa; para cada uno de nosotros ya empezó la cuenta regresiva! ¡Sí, nuestro turno llegará!

Sin embargo, para los creyentes, la vida en la tierra puede terminar sin que llegue la muerte, pues esperamos el regreso del Señor Jesús, quien “transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya” (Filipenses 3:21).

Ester 9-10 – Juan 18:19-40 – Salmo 119:121-128 – Proverbios 26:25-26

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La razón de ser del sufrimiento

NOVIEMBRE, 03

La razón de ser del sufrimiento

Devocional por John Piper

Considerando como mayores riquezas el oprobio de Cristo que los tesoros de Egipto; porque tenía la mirada puesta en la recompensa. (Hebreos 11:26)

No elegimos el sufrimiento simplemente porque se nos dice que lo hagamos, sino porque Aquel que lo dice describe al sufrimiento como el camino hacia el gozo eterno.

Nos indica que sigamos la obediencia del sufrimiento, no para demostrar la fuerza de nuestra devoción al deber, ni para poner de manifiesto el vigor de nuestra determinación moral, ni para probar los altos niveles de tolerancia al dolor que tenemos, sino más bien para exponer, mediante una fe como la de un niño, el infinito valor de sus promesas, que lo satisfacen todo.

Moisés «[escogió] antes ser maltratado con el pueblo de Dios, que gozar de los placeres temporales del pecado… porque tenía la mirada puesta en la recompensa» (Hebreos 11:25-26). Por ello es que su obediencia glorificó al Dios de gracia, y no exaltó la determinación a sufrir.

Esa es la esencia del hedonismo cristiano. En la búsqueda del gozo por medio del sufrimiento, magnificamos el valor de la Fuente de nuestro gozo, que todo lo satisface. Dios mismo es la luz que brilla al final del túnel de nuestro sufrimiento.

Si no proclamamos que él es la meta y el fundamento de nuestro gozo en el sufrimiento, entonces la verdadera razón de nuestro sufrimiento se perderá.

Y la razón es la siguiente: Dios es ganancia, Dios es ganancia, y Dios es ganancia.

El fin principal del hombre es glorificar a Dios. Esta verdad se refleja más claramente en el sufrimiento que en ninguna otra circunstancia: Dios es más glorificado en nosotros cuando nosotros estamos totalmente satisfechos en él.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 287-288

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2 – [6] El trauma de la Santidad

Ligonier Español     

2 – [6] – El trauma de la Santidad

Dr. R.C. Sproul

 


Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. La Santidad de Dios examina el significado de la santidad y por qué las personas están fascinadas y aterrorizadas por un Dios santo. R.C. Sproul dice: “La santidad de Dios afecta cada aspecto de nuestras vidas – economía, política, atletismo, romance – todo con lo que estamos involucrados”.
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El hombre que salió de la tumba

viernes 3 noviembre

Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto?

Juan 11:25-26

El hombre que salió de la tumba

Juan 11:1-44

Lázaro, de Betania, había muerto después de una corta enfermedad. Sus dos hermanas, Marta y María, esperaron en vano la venida de Jesús, a quien habían reconocido como Mesías y le habían enviado un mensaje. Pero Jesús llegó demasiado tarde para curarlo. Lázaro estaba en el sepulcro desde hacía cuatro días.

Cuando llegó a la tumba donde habían depositado el cuerpo, Jesús lloró. Oyó los comentarios de los que lo rodeaban: “¿No podía este, que abrió los ojos al ciego, haber hecho también que Lázaro no muriera?”. Sin duda el Señor hubiese podido curar la enfermedad, como lo había hecho tantas veces, pero iba a hacer mucho más.

“Quitad la piedra”, ordenó. Marta le respondió, pensando que era demasiado tarde, que la situación era irreversible. Entonces Jesús alzó los ojos al cielo y dijo: “Padre, gracias te doy por haberme oído”. Podemos adivinar la sorpresa de los asistentes. ¿Qué significaba esta oración? ¿Había habido un cambio? El cadáver seguía ahí… ¡No había ninguna señal de vida! El Señor expresó su comunión con su Padre y su perfecta dependencia de él para que sirviese de testimonio a la gente. Luego habló con autoridad: “¡Lázaro, ven fuera!”. ¡Y el muerto salió de la tumba!

Pasaje impresionante que ilustra la realidad de la resurrección y anticipa la del Señor y la nuestra. Esta historia también muestra la perfecta simpatía de Jesús por sus amigos sumidos en el duelo, su total confianza en su Padre y el poder de su palabra.

Ester 8 – Juan 18:1-18 – Salmo 119:113-120 – Proverbios 26:23-24

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Gozo en medio del dolor

NOVIEMBRE, 02

Gozo en medio del dolor

Devocional por John Piper

Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande. (Mateo 5:11-12)

El hedonismo cristiano indica que, para el cristiano, hay distintas formas de regocijarse en el sufrimiento. Todas son como expresiones de la gracia de Dios que todo lo satisface y en todo es suficiente.

Una forma de regocijarnos en el sufrimiento es fijar nuestra mirada en la grandeza de la recompensa que obtendremos en la resurrección. El resultado de este tipo de enfoque es que nuestra aflicción presente se vuelve pequeña en comparación con lo que ha de venir: «Pues considero que los sufrimientos de este tiempo presente no son dignos de ser comparados con la gloria que nos ha de ser revelada» (Romanos 8:18; ver 2 Corintios 4:16-18). Regocijarnos al pensar en nuestra recompensa no solo hace que el sufrimiento sea tolerable, sino que también hace que el amor sea posible.

«Amad a vuestros enemigos, y haced bien, y prestad no esperando nada a cambio, y vuestra recompensa será grande» (Lucas 6:35). Sea generoso con los pobres y, como dice Lucas 14:14: «serás bienaventurado, ya que ellos no tienen para recompensarte; pues tú serás recompensado en la resurrección de los justos».

Otra forma de regocijarse en el sufrimiento es sufrir con la convicción de la esperanza. El gozo en las aflicciones está arraigado a la esperanza de la resurrección, pero nuestra experiencia en el sufrimiento también hace crecer la raíz de esa esperanza.

Por ejemplo, Pablo dice: «Nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza» (Romanos 5:3-4).

En este pasaje, el gozo de Pablo no se basa simplemente en la gran recompensa, sino en los efectos que el sufrimiento produce al consolidar su esperanza en esa recompensa. Las aflicciones producen paciencia, y la paciencia, una sensación de que nuestra fe es real y genuina, y eso fortalece nuestra esperanza de que en verdad ganaremos a Cristo.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 283-284

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1 – [6] – Santidad de Dios

Ligonier Español     

1 – [6] – La Santidad de Dios

Dr. R.C. Sproul

 

Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. La Santidad de Dios examina el significado de la santidad y por qué las personas están fascinadas y aterrorizadas por un Dios santo. R.C. Sproul dice: «La santidad de Dios afecta cada aspecto de nuestras vidas – economía, política, atletismo, romance – todo con lo que estamos involucrados».
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Yo soy la resurrección y la vida

jueves 2 noviembre

Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron (es decir: que han muerto) es hecho. Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos.

1 Corintios 15:20-21

Yo soy la resurrección y la vida

¡Estas palabras de Jesús cambiaron todo! Los creyentes que vivieron antes de la era cristiana tenían una idea muy imprecisa con respecto al destino de su cuerpo. Pero cuando Jesús apareció, el misterio fue revelado: el cuerpo mortal del creyente, aunque esté descompuesto y se haya convertido en polvo, será transformado y hecho semejante al “cuerpo de la gloria” del Señor Jesús (Filipenses 3:21), cuerpo espiritual, incorruptible e inmortal (1?Corintios 15:53). Mediante su propia resurrección, Jesús nos da la seguridad de que nosotros también resucitaremos.

Para el que cree en el Señor Jesús, la muerte no tiene ese “aguijón” (1 Corintios 15:55), es decir, ya no tenemos que tener miedo de ella. El creyente fue comprado, cuerpo, alma y espíritu. Cuando llegue el momento de la resurrección de vida, será transformado a la semejanza del cuerpo glorificado del Señor. Jesús mismo vendrá, no revestido de humillación y sufrimiento, como en su primera venida, sino que vendrá en gloria para llevar consigo al cielo a quienes rescató.

Amigo cristiano afligido por el duelo, quizás esté sumido en la amargura. ¡Pero si el ser querido por el que llora era un creyente, puede cobrar ánimo! La Palabra de Dios dice: Nuestro Salvador “quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad” (2 Timoteo 1:10). Mientras está en el velorio, o al lado de la tumba, ¡recuerde que de ese mismo polvo, un cuerpo revivirá eternamente para alabar a su Dios redentor!

Ester 7 – Juan 17 – Salmo 119:105-112 – Proverbios 26:21-22

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

 

Los sufrimientos de Cristo en nosotros

NOVIEMBRE, 01

Los sufrimientos de Cristo en nosotros

Devocional por John Piper

Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la iglesia. (Colosenses 1:24)

Cristo preparó una ofrenda de amor para el mundo por medio de su sufrimiento y muerte por los pecadores. Es un acto completo y no carece de nada, excepto de una cosa: la presentación personal de Cristo mismo a las naciones del mundo.

La respuesta de Dios ante esta carencia es llamar al pueblo de Cristo (a personas como Pablo) para que hagan una presentación personal de las aflicciones de Cristo al mundo. Al hacer esto, cumplimos «lo que falta de las aflicciones de Cristo». Terminamos aquello para lo que fueron planeadas, es decir, una presentación personal a la gente que desconocen su infinito valor.

Pero lo más asombroso de Colosenses 1:24 es el modo en que Pablo cumple lo que falta de las aflicciones de Cristo.

Lo que él dice es que sus propios sufrimientos completan las aflicciones de Cristo. Esto significa que Pablo expone los sufrimientos de Cristo sufriendo él mismo por aquellas personas que intenta ganar. En sus sufrimientos, ellos ven los sufrimientos de Cristo.

La notable conclusión es que la intención de Dios es que las aflicciones de Cristo sean presentadas al mundo por medio de las aflicciones de su pueblo.

Dios realmente quiere que el cuerpo de Cristo, la iglesia, experimente parte del sufrimiento que Cristo atravesó, para que cuando proclamemos la Cruz como el camino a la vida, las personas puedan ver las marcas de la Cruz en nosotros y sientan el amor de la Cruz a través nuestro.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 269–270

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