El amor de Dios: ¿es condicional?

NOVIEMBRE, 07

El amor de Dios: ¿es condicional?

Devocional por John Piper

Acercaos a Dios, y Él se acercará a vosotros. (Santiago 4:8)

Lo que este versículo quiere decir es que hay una preciosa experiencia de paz, seguridad, armonía e intimidad con Dios que no es incondicional: depende de que no contristemos al Espíritu.

Depende de que dejemos los malos hábitos. Depende de que abandonemos las triviales inconsistencias de nuestra vida cristiana. Depende de que caminemos a la par con Dios y aspiremos al mayor grado de santidad.

Si esto es verdad, me temo que las afirmaciones po o cuidadosas que hoy en día se hacen acerca del amor incondicional de Dios, podrían llevar a las personas a dejar de hacer justamente lo que la Biblia dice que necesitan hacer para lograr la paz que buscan con tanta ansiedad. En nuestro intento de traer paz a las personas por medio de la «incondicionalidad», podríamos estar privándolas del remedio mismo que la Biblia prescribe.

Declaremos con denuedo las buenas nuevas de que nuestra justificación está basada en el valor de la obediencia y el sacrificio de Cristo, no en los nuestros (como dice Romanos 5:19: «porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno los muchos serán constituidos justos»).

Pero declaremos también la verdad bíblica de que el deleite en esa justificación, que se manifiesta en el gozo, la confianza y el poder para crecer en semejanza a Jesús, está condicionado a nuestra renuncia activa al pecado y a las malas costumbres, a la mortificación de los deseos de la carne, a la búsqueda de la intimidad con Cristo y a no contristar al Espíritu.


Devocional tomado del articulo “Does Unconditionality Conceal the Remedy?”

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 6 – [6]  La Santidad de Cristo

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 6 – [6] – La Santidad de Cristo

Dr. R.C. Sproul

 

 

Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. La Santidad de Dios examina el significado de la santidad y por qué las personas están fascinadas y aterrorizadas por un Dios santo. R.C. Sproul dice: “La santidad de Dios afecta cada aspecto de nuestras vidas – economía, política, atletismo, romance – todo con lo que estamos involucrados”.
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Una página de Orígenes

martes 7 noviembre

 

Los discípulos, viéndole andar sobre el mar, se turbaron, diciendo: ¡Un fantasma! Y dieron voces de miedo. Pero en seguida Jesús les habló, diciendo: ¡Tened ánimo; yo soy, no temáis!

Mateo 14:26-27

Una página de Orígenes

Lea Mateo 14:22-36

«Si un día somos sorprendidos por inevitables pruebas, recordemos esto: Jesús nos ordenó embarcarnos y quiere que le precedamos “a la otra ribera”. Es difícil, en efecto, para quien no soportó la prueba de las olas y del viento contrario, poder llegar a esa orilla.

Así, cuando nos veamos rodeados por múltiples y dolorosas dificultades, cansados de navegar en medio de ellas con la pobreza de nuestros medios, imaginamos que nuestra barca está en medio del mar, zarandeada por las olas que quieren hacernos naufragar “en cuanto a la fe” (1 Timoteo 1:19).

Cuando confrontados a estos sufrimientos hayamos combatido durante largas horas de la oscura noche que reina en los momentos de prueba, cuando hayamos luchado tratando de evitar el naufragio de la fe, estemos seguros de que hacia el final de la noche, cuando despunte el día (Romanos 13:12), el Hijo de Dios vendrá a nosotros, caminando sobre las aguas, para hacer que el mar se calme.

Cuando lo veamos aparecer, quizás tendremos miedo, hasta que comprendamos claramente que es el Salvador que está presente. El viento se calmará; y comprendiendo de qué peligros escapamos, adoraremos a Jesús diciendo: Verdaderamente tú eres el Hijo de Dios».

Orígenes (Alejandría, 183-253)

El Señor “cambia la tempestad en sosiego, y se apaciguan sus ondas. Luego se alegran, porque se apaciguaron; y así los guía al puerto que deseaban” (Salmo 107:29-30).

Job 4-5 – Juan 20 – Salmo 119:145-152 – Proverbios 27:3-4

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Ámense unos a otros con alegría

NOVIEMBRE, 06

Ámense unos a otros con alegría

Devocional por John Piper

Él te ha declarado, oh hombre, lo que es bueno. ¿Y qué es lo que demanda el Señor de ti, sino solo practicar la justicia, amar la misericordia y andar humildemente con tu Dios?(Miqueas 6:8)

Nunca nadie se ha sentido menos amado porque se le dijo que el logro de su felicidad hizo feliz a la otra persona. Jamás se me acusó de ser egoísta por justificar un acto de bondad en base al deleite que me trae el hacerlo. Al contrario, los actos de amor son genuinos en la medida en que no involucran malos sentimientos.

Y una buena alternativa para el resentimiento no es la neutralidad ni las acciones motivadas únicamente por el cumplimiento del deber, sino la alegría. El amor auténtico «ama la misericordia» (Miqueas 6:8), no solo ejerce la bondad. El hedonismo cristiano nos obliga a reflexionar sobre esta verdad.

En esto sabemos que amamos a los hijos de Dios: cuando amamos a Dios y guardamos sus mandamientos. Porque este es el amor de Dios: que guardemos sus mandamientos, y sus mandamientos no son gravosos. Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe. (1 Juan 5:2-4)

Lea estas oraciones en el orden inverso y preste atención a la relación lógica entre ellas. Primero, ser nacido de Dios nos da un poder que vence al mundo. Ese es el fundamento (el «porqué») de la afirmación de que los mandamientos de Dios no son gravosos.

Por lo tanto, ser nacido de Dios nos da un poder que vence nuestra resistencia mundana a hacer la voluntad de Dios. Sus mandamientos ya no son «gravosos», sino que son el deseo y el deleite de nuestro corazón. Este es el amor de Dios: no solo que obedecemos sus mandamientos, sino que además no nos resultan gravosos.

Luego el versículo 2 afirma que la evidencia de la autenticidad de nuestro amor por los hijos de Dios es el amor de Dios. ¿Qué nos enseña esto sobre el amor por los hijos de Dios?

Si el amor a Dios consiste en hacer su voluntad con alegría en lugar de hacerla con pesar, y si el amor a Dios se mide por la autenticidad de nuestro amor por los hijos de Dios, entonces nuestro amor por los hijos de Dios también debe manifestarse con alegría y sin resentimientos.

El hedonismo cristiano se basa completamente en el servicio del amor, porque nos lleva a la feliz obediencia.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 304–305  

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 5 – [6] El significado de la Santidad

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 5 – [6] – El significado de la Santidad

Dr. R.C. Sproul

 

 


Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. La Santidad de Dios examina el significado de la santidad y por qué las personas están fascinadas y aterrorizadas por un Dios santo. R.C. Sproul dice: “La santidad de Dios afecta cada aspecto de nuestras vidas – economía, política, atletismo, romance – todo con lo que estamos involucrados”.
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¿Está usted preparado?

Prepárate para venir al encuentro de tu Dios.

Amós 4:12

Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.

Romanos 10:9

¿Está usted preparado?

Temprano en la mañana, Beatriz recibió una llamada telefónica anunciándole una terrible noticia. Uno de sus amigos, Manuel, un joven con quien había pasado la tarde del día anterior en compañía de otros jóvenes, murió en un accidente al regresar a su casa. Paralizada por la noticia, Beatriz recuerda a Manuel, ayer alegre y lleno de vida… ¡ahora muerto! «¡Es terrible!», murmuró. Conmocionada, pensó: «¿Y si yo hubiese estado con él en el automóvil?». De repente escuchó una voz proveniente del exterior y que la hizo sobresaltar: –Beatriz, ¿estás lista? Era la voz de su compañera de trabajo que, como cada mañana, venía a buscarla.

–¡No, todavía no estoy lista, espera un momento!, respondió.

«Beatriz, ¿estás lista?». Esta sencilla pregunta, hecha por su compañera cada mañana, tomó un sentido totalmente diferente en ese momento. Era como si otra persona le hablase, y de un tema muy diferente: el de su muerte. ¿Estaba preparada para morir, para ir a la presencia de Dios? Ante sus ojos pasaron sus pecados, su frivolidad, el vacío de su vida, la incertidumbre con respecto al más allá…

Ahora Beatriz puede responder a esta pregunta, pues depositó su confianza y su fe en Jesucristo. Con la seguridad de que Jesús salvó su alma al llevar sus pecados en la cruz, puede decir: ¡Sí, estoy lista!

“El reino de los cielos será semejante a diez vírgenes… vino el esposo; y las que estaban preparadas entraron con él a las bodas; y se cerró la puerta” (Mateo 25:1, 10).

Job 2-3 – Juan 19:31-42 – Salmo 119:137-144 – Proverbios 27:1-2

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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UN BUEN SOLDADO

UN BUEN SOLDADO

11/5/2017

Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. (2 Timoteo 2:3)

Valor, convicción e integridad son virtudes respetables desde un punto de vista secular, pero es necesario que se manifiesten en la vida de todos los cristianos. Es que el nombre “cristiano” nos identifica con Cristo, que nunca transigió ni se apartó de la verdad. Él es el ejemplo perfecto de integridad valerosa.

Es lógico entonces que se nos llame a ser estables y estar firmes como Cristo y no dudar (Stg. 1:6). Exhortaciones a estar firmes (Ef. 6:11, 13-14) y ser fuertes (1 Co. 16:13; 2 Ti. 2:1) confirman que hemos de ser valerosos al vivir para Jesucristo.

Casi todos deseamos verdaderamente estar firmes y no tropezar en nuestro andar con Cristo. Ninguno de nosotros quiere ser aplastado bajo el peso de las pruebas de la vida ni ser derrotado por el ataque furioso del mundo, de la carne y de Satanás. Pero debemos comprender que permanecer firmes y ser fuertes no es fácil porque libramos una lucha espiritual (2 Ti. 2:3-4). Tenemos que estar preparados para sufrir penalidades a lo largo del camino como buenos soldados de la fe.

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¿Está descuidando su salvación?

NOVIEMBRE, 05

¿Está descuidando su salvación?

Devocional por John Piper

¿Cómo escaparemos nosotros si descuidamos una salvación tan grande? (Hebreos 2:3)

¿Lo invade una sensación de grandeza cuando piensa en su salvación? ¿O la está descuidando?

¿Cómo responde a la grandeza de su salvación? ¿Se ocupa de ella del mismo modo que se ocupa del título de su auto o de la escritura de su casa? Son papeles que en algún momento firmó y están archivados en algún cajón de su casa, pero no son gran cosa. No afectan su vida diaria, así que básicamente, lo tienen sin cuidado.

¿En qué consiste en realidad el cuidado de esta salvación tan grande? Lo que el pasaje bíblico en verdad quiere decir es:

  • No olvide el amor de Dios hacia usted.
  • No olvide recibir el perdón, la aceptación, la protección, las fuerzas y la guía del Dios Todopoderoso.
  • No olvide el sacrificio de la vida de Cristo en la cruz.
  • No descuide el don gratuito de la justicia conferida por la fe.
  • No olvide que la ira de Dios fue quitada de su vida y que Dios le sonríe gracias a la reconciliación.
  • No olvide al Espíritu Santo que habita en usted, ni la comunión y amistad del Cristo vivo.
  • No olvide el resplandor de la gloria de Dios en el rostro de Jesús.
  • No olvide que tiene libre acceso al trono de gracia.
  • No descuide el tesoro inagotable de las promesas de Dios.

Esta es una salvación en verdad grande, y es muy serio descuidarla. No descuide una salvación tan grande; pues si lo hace, perecerá y no habrá escapatoria.

Ser cristiano es un asunto muy serio; no un asunto amargo, sino serio. Simplemente, anhelamos de todo corazón regocijarnos en nuestra gran salvación.

No dejaremos que el mundo nos desvíe hacia los placeres temporales y suicidas del pecado. No descuidaremos nuestro gozo eterno en Dios, pues en eso consiste la salvación. Nos quitaremos los ojos antes de dejarnos llevar y apartarnos de la vida eterna.

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4 – [6] – La demencia de Lutero

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4 – [6] – La demencia de Lutero

Dr. R.C. Sproul

 

 

 


Hace más de 30 años que el Dr. R.C. Sproul escribió su afamado libro “La Santidad de Dios”, el cual por la gracia de Dios ha sido de bendición y edificación a una multitud de personas alrededor del mundo. En esta serie de 6 estudios, R.C. Sproul explora bien de cerca el carácter de Dios, llevándonos a nuevas percepciones sobre el pecado, la justicia y la gracia. La Santidad de Dios examina el significado de la santidad y por qué las personas están fascinadas y aterrorizadas por un Dios santo. R.C. Sproul dice: “La santidad de Dios afecta cada aspecto de nuestras vidas – economía, política, atletismo, romance – todo con lo que estamos involucrados”.
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¡Ni condenado, ni siquiera juzgado!

(Jesús dijo:) De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Juan 5:24

¡Ni condenado, ni siquiera juzgado!

Juicio y condenación tienen un sentido diferente. El juicio precede una eventual condena. El juicio del que la Biblia nos habla es aquel en el cual cada ser humano comparecerá ante Dios como un acusado. La condenación es el veredicto del juicio, juicio definitivo, sin apelación posible, porque es Dios quien lo pronuncia.

El creyente, nacido de nuevo, comparecerá ante el tribunal de Cristo, pero no como acusado para ser juzgado. Al contrario, se presentará como una persona perdonada, y más aún, como un justo, porque sus pecados fueron perdonados. Toda su vida pasará ante sus ojos, bajo el enfoque de la santidad y de la gracia de Dios. “Es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo” (2 Corintios 5:10).

El creyente nunca irá, pues, a juicio, sea debido a su mala naturaleza o a sus pecados. Pero, ¿quién hace tal declaración? ¡El Juez supremo! (Juan 5:22). Jesús dijo: “El que oye mi palabra, y cree al que me envió (Dios), tiene vida eterna; y no vendrá a condenación” (Juan 5:24).

Como víctima expiatoria en la cruz, Jesús “llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo” (1 Pedro 2:24). Perdona sin enjuiciar a aquellos por quienes murió. “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Romanos 8:1). Tenemos la seguridad de que no hay condenación, ni siquiera juicio, para nosotros los creyentes, ni ahora ni en el futuro.

Job 1 – Juan 19:1-30 – Salmo 119:129-136 – Proverbios 26:27-28

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