En todas las Escrituras

Comenzando desde Moisés, y siguiendo por todos los profetas, (Jesús) les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

Lucas 24:27

En todas las Escrituras

Los cuatro evangelios, bajo cuatro aspectos diferentes, narran la vida de Jesús en la tierra. Pero toda la Biblia habla de él; desde las primeras páginas del Antiguo Testamento, Cristo es presentado bajo la forma de imágenes proféticas. El texto de la Biblia fue comparado a un cuadro compuesto por múltiples toques asociados los unos a los otros en sus diferentes dimensiones y colores. ¡Todos son útiles para representar el dibujo final! Cada versículo es como un toque dado al dibujo divino.

Pero, ¿qué representa este cuadro? La respuesta es simple: la persona de Jesucristo. En efecto, Jesús es el centro, el punto de convergencia de todas las Escrituras. Numerosas imágenes (personas, objetos o animales) hacen referencia a él y muestran el lugar central que él ocupa en toda la Palabra de Dios.

Algunos ejemplos: José vendido por sus hermanos, y Abel asesinado por su hermano Caín, anuncian el rechazo y la entrega a muerte de Jesús por su pueblo. El arca de Noé que salva de las aguas del diluvio es una imagen de Jesucristo, quien salva a los hombres del juicio. Los numerosos sacrificios del Antiguo Testamento ilustran diversos aspectos de su sacrificio en la cruz. Podríamos seguir dando ejemplos, los cuales nos incitan a buscar a Cristo en cada página de la Biblia.

“Entonces les abrió el entendimiento, para que comprendiesen las Escrituras; y les dijo: Así está escrito, y así fue necesario que el Cristo padeciese, y resucitase de los muertos al tercer día; y que se predicase en su nombre el arrepentimiento y el perdón de pecados” (Lucas 24:45-47).

Nehemías 12 – Juan 12:1-26 – Salmo 119:49-56 – Proverbios 26:7-8

Nehemías 11 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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1 – [8] Sola Scriptura

Enseñanzas que transformaron el mundo

1 – [8]  Sola Scriptura // La Escritura solamente

Ministerios Integridad & Sabiduría

 

 

El Dr. Miguel Núñez sirve como Pastor Titular de la Iglesia Bautista Internacional en Santo Domingo y es el presidente y fundador del Ministerio Integridad & Sabiduría, que tiene como visión impactar la generación de hoy con la revelación de Dios en el mundo hispano-parlante. Tiene una maestría en teología del Southern Baptist School for Theological Studies y un doctorado en ministerio del Southern Baptist Theological Seminary. El pastor Núñez,forma parte del cuerpo docente del Instituto Bíblico de Integridad & Sabiduría y de la facultad docente del Southern Baptist Theological Seminary. Además es autor de varios libros y contribuidor en varias otras obras.

La gran esperanza de las misiones

OCTUBRE, 25

La gran esperanza de las misiones

Devocional por John Piper

Aun cuando estábamos muertos en nuestros delitos, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia habéis sido salvados). (Efesios 2:5)

La gran esperanza de las misiones es que cuando el evangelio es predicado con el poder del Espíritu Santo, Dios mismo hace lo que el hombre no puede hacer: Él produce la fe que salva. El llamado de Dios hace lo que el llamado del hombre no puede hacer: levanta a los muertos, crea vida espiritual. Es como el llamado que Jesús hizo a Lázaro en la tumba: «¡Lázaro, ven fuera!» (Juan 11:43).

Nosotros podemos despertar a alguien que está dormido con nuestro llamado, pero el llamado de Dios puede dar vida a las cosas que están muertas (Romanos 4:17). El llamado de Dios es irresistible en el sentido de que puede vencer cualquier resistencia. Es efectivo e infalible de acuerdo con el propósito de Dios, hasta el punto que Pablo puede decir: «a los que [Dios] llamó, a esos también justificó» (Romanos 8:30).

En otras palabras, el llamado de Dios es tan efectivo que indefectiblemente crea la fe a través de la cual una persona es justificada. Todos los que fueron llamados son justificados; pero ninguno es justificado sin fe (Romanos 5:1). Por lo tanto, el llamado de Dios infaliblemente produce el efecto deseado. Asegura de un modo irresistible la fe que justifica.

Eso es lo que el hombre no puede hacer. Es imposible. Solo Dios puede quitar el corazón de piedra (Ezequiel 36:26). Solo Dios puede llevar a las personas al Hijo (Juan 6:44, 65). Solo Dios puede abrir el corazón para que reciba el evangelio (Hechos 16:14). Solo el Buen Pastor conoce a las ovejas por su nombre.

Él las llama y ellas lo siguen (John 10:3-4, 14). La gracia soberana de Dios que hace lo que es humanamente imposible, es la gran esperanza de las misiones.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, página 235

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Metamorfosis

miércoles 25 octubre

Las cosas que se escribieron antes (en la Palabra de Dios), para nuestra enseñanza se escribieron, a fin de que por la paciencia y la consolación de las Escrituras, tengamos esperanza.

Romanos 15:4

La biblioterapia (2)

¡La Biblia no es un libro de «recetas de la felicidad»! Pero el que la lee atentamente halla consuelo en las promesas que Dios hizo a los que confían en él en cuanto a sus interrogantes:

–La muerte: “Vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios (Jesucristo)… tenéis vida eterna” (1 Juan 5:13).

–El sentimiento de culpabilidad: “Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados” (Isaías 43:25).

–El miedo al mañana: “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos?… Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas” (Mateo 6:31-32).

–La angustia: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo” (Juan 14:27).

–La falta de energía: “El da esfuerzo al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ningunas” (Isaías 40:29).

–La preocupación: “En paz me acostaré, y asimismo dormiré; porque solo tú, Señor, me haces vivir confiado” (Salmo 4:8).

–La dificultad para tomar una decisión: “Te instituiré, y te enseñaré el camino en que debes andar: te aconsejaré” (Salmo 32:8, V. M.).

–El miedo a las catástrofes: “Los montes se moverán, y los collados temblarán, pero no se apartará de ti mi misericordia” (Isaías 54:10).

–El miedo a la vejez: “Hasta la vejez yo mismo, y hasta las canas os soportaré yo” (Isaías 46:4).

Nehemías 11 – Juan 11:38-57 – Salmo 119:41-48 – Proverbios 26:5-6Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Cristo es como la luz del sol

OCTUBRE, 24

Cristo es como la luz del sol

Devocional por John Piper

Él es el resplandor de su gloria y la expresión exacta de su naturaleza. (Hebreos 1:3)

Jesús se relaciona con Dios del mismo modo que el resplandor se relaciona con la gloria, o del modo que los rayos de luz solar se relacionan con el sol.

Recuerde que todas las analogías entre Dios y la naturaleza son imperfectas y que pueden generar distorsiones si se las lleva muy lejos. No obstante, podemos considerar algunos paralelismos:

  1. No hay momento en que el sol no emita rayos de luz. No se pueden separar uno del otro. El resplandor es eterno junto con la gloria. Cristo es eterno junto con Dios el Padre.
  2. El resplandor es la irradiación de la gloria. No es en esencia distinto de la gloria. Cristo es Dios en una posición separada pero no esencialmente distinta del Padre.
  3. Por ello, el resplandor es engendrado eternamente, por así decirlo, por la gloria; no es creado ni hecho. Si usted expone a la luz del sol una calculadora que se activa con energía solar, aparecen números en la pantalla digital. Podría decirse que estos números son creados o hechos por el sol, pero no son lo mismo que el sol. Contrariamente, los rayos del sol son una extensión del sol. Cristo es eternamente engendrado del Padre, no hecho ni creado por él.
  4. Percibimos el sol mediante la visión de los rayos del sol. Del mismo modo, vemos a Dios el Padre al ver a Cristo. Los rayos del sol llegan aquí unos ocho segundos después de que parten desde el sol, y la esfera de fuego que vemos en el cielo es la imagen, es decir, la representación exacta, del sol; no porque sea una pintura del sol, sino porque el sol está irradiando su resplandor.

Por eso, lo animo a confiar en esta gran Persona, a amarlo y a adorarlo. Él está vivo, está sentado a la diestra de Dios con todo poder y autoridad, y un día vendrá en gran gloria. Él tiene esa posición de exaltación porque él mismo es Dios el Hijo.


Devocional tomado del sermón “Él se sentó a la diestra de la Majestad”

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La biblioterapia (1)

Toda palabra de Dios es limpia; él es escudo a los que en él esperan.

Proverbios 30:5

La exposición (o la revelación) de tus palabras alumbra; hace entender a los simples.

Salmo 119:130

Tu palabra (de Dios) me fue por gozo y por alegría de mi corazón.

Jeremías 15:16

La biblioterapia (1)

¿Sabe qué es la biblioterapia? Es la utilización de los libros con un objetivo terapéutico. Este concepto insólito se dirige, en principio, a todos los que buscan respuestas a un problema de su vida: dificultades conyugales, profesionales… El terapeuta prescribe, en función de un cuestionario que el paciente responde, una o varias novelas que se supone aportarán consejos, acompañamiento y alivio al lector.

Pero, ¿qué libros recomendar hoy en día, cuando hay tantos títulos nuevos que se van añadiendo a la larga lista? Si yo fuera «biblioterapeuta», sin dudar prescribiría un viejo libro, pero que es el Libro por excelencia: la Biblia. ¿Quién es su autor? Dios mismo, quien se expresa por medio de la pluma de unos cuarenta autores a los cuales inspiró.

Dios conoce las necesidades, los pensamientos y los sentimientos de cada persona ante las dificultades de la vida. No deja a su criatura sin un punto de referencia en la vida. Desea ayudarla. Buscar esta ayuda por medio de la Biblia es probablemente el mejor medio de entrar en contacto con el Dios de misericordia y de poder que actúa a favor del que confía en él. En un mundo donde todo cambia, la Biblia da un mensaje invariable: Dios nos ama. Primero quiere salvar nuestra alma y luego darnos esperanza, consuelo, consejos y certezas para nuestra vida.

En la hoja de mañana le proponemos descubrir, o redescubrir, algunas promesas de la Biblia.

Nehemías 10 – Juan 11:17-37 – Salmo 119:33-40 – Proverbios 26:3-4

La Palabra final y decisiva de Dios

OCTUBRE, 23

La Palabra final y decisiva de Dios

Devocional por John Piper

Dios, habiendo hablado hace mucho tiempo, en muchas ocasiones y de muchas maneras a los padres por los profetas, en estos últimos días nos ha hablado por su Hijo… (Hebreos 1:1-2)

Los últimos días comienzan con la venida del Hijo al mundo. Hemos estado viviendo los últimos días desde los días de Cristo, es decir, los últimos días de la historia como la conocemos, antes del establecimiento final y completo del reino de Dios.

Lo que el escritor de la carta a los hebreos intenta decir es: la Palabra que Dios habló por medio de su Hijo es la Palabra definitiva. No habrá en esta era ninguna palabra mayor ni ninguna palabra que la reemplace. Esta es la Palabra de Dios: la persona de Jesús, la enseñanza de Jesús y la obra de Jesús.

Cuando me quejo de que no escucho la Palabra de Dios, cuando siento un deseo de oír la voz de Dios, y cuando me siento frustrado porque él no me habla de la manera que estoy necesitando, ¿qué es lo que en verdad estoy queriendo decir? ¿Que ya agoté su Palabra final y decisiva, la cual me fue revelada en su totalidad en el Nuevo Testamento? ¿Puedo haber agotado realmente su Palabra? ¿Se ha vuelto parte de mí al punto de cambiar mi misma persona, dándome vida y guía?

¿O será que la traté con ligereza, la hojeé como un periódico, o solo la probé como una muestra, para luego decidir que quería algo distinto o algo más? Me temo que soy culpable de esto más allá de lo que desearía admitir.

Dios nos llama a oír su Palabra final y definitiva, a meditar en ella, a estudiarla, a memorizarla, a detenernos más tiempo en ella, a sumergirnos en ella para que nos sature hasta el centro de nuestro ser.


Devocional tomado del sermón “En estos últimos días Dios nos ha hablado por Su Hijo”

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A través de una lupa

Cuando venga lo perfecto, entonces lo que es en parte se acabará… Ahora vemos… oscuramente; mas entonces veremos cara a cara. Ahora conozco en parte; pero entonces conoceré como fui conocido.

1 Corintios 13:10, 12

A través de una lupa

Estaba admirando un gran cuadro en un museo. Un niño pasó por allí, y para divertirse, empezó a mirarlo todo con una lupa. Me acerqué a él y le pedí que me describiera el cuadro. Paseó su lupa de arriba abajo y empezó a describirme cada detalle: aquí hay un ramo de flores, allí un hermoso petirrojo… Pero el niño tenía una visión tan parcial del cuadro que era incapaz de decirme qué representaba realmente.

Entonces le sugerí que mirara sin la lupa, con sus dos ojos. Esta vez vio el paisaje entero, la armonía de los colores y de las proporciones. Su visión parcial dio paso a la visión del conjunto. ¡Era el mismo cuadro, pero la descripción que hizo fue muy diferente!

“Ahora conozco en parte…”, dice el apóstol Pablo. En la tierra nuestra percepción de las cosas es parcial, debido a las limitaciones de nuestro cuerpo. Pero Dios tiene una visión del conjunto. Mediante la oración expresamos a Dios nuestras necesidades, según la percepción que tenemos, pero Dios conoce el conjunto. Y su respuesta llena de sabiduría tiene en cuenta los numerosos elementos que se nos escapan.

A través de su Palabra, Dios nos muestra sus pensamientos. Aprendemos a conocer a nuestro Salvador y su gran salvación. Pero la persona y los pensamientos de Dios sobrepasan mucho lo que podemos captar.

Suspiramos, pues, por ese momento en que comprenderemos las cosas en su totalidad. Con cuerpos transformados, veremos a nuestro Salvador cara a cara. Y al fin, maravillados, lo adoraremos como él es digno de ser adorado.

Nehemías 9 – Juan 11:1-16 – Salmo 119:25-32 – Proverbios 26:1-2

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Hedonismo para esposos y esposas

OCTUBRE, 22

Hedonismo para esposos y esposas

Devocional por John Piper

Pero así como la iglesia está sujeta a Cristo, también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia y se dio a sí mismo por ella. (Efesios 5:24-25)

Hay un modelo ordenado por Dios para el amor en el matrimonio.

Los roles del esposo y la esposa no son los mismos. El hombre debe seguir el ejemplo de Cristo, que es cabeza de la iglesia. La mujer debe seguir el ejemplo de la iglesia, que se somete a Cristo.

Al hacer esto, las consecuencias pecaminosas y dañinas de la Caída empiezan a revertirse. La Caída torció la autoridad afectuosa del hombre y la convirtió en una dominación hostil en algunos hombres y en una indiferencia perezosa en otros. La Caída pervirtió la sumisión inteligente y servicial de la mujer y la convirtió en un servilismo manipulador en algunas mujeres y en una insubordinación descarada en otras.

La redención que anticipamos en la venida de Cristo no es el desmantelamiento del orden creado de la autoridad afectuosa y la sumisión servicial, sino el restablecimiento de ese orden. Esposas, rediman su sumisión caída ajustándose a lo que Dios pensó para la iglesia. Esposos, rediman su autoridad caída ajustándose a lo que Dios pensó para Cristo.

En Efesios 5:21-33 encuentro las dos cosas: (1) la manifestación del hedonismo cristiano en el matrimonio, y (2) la dirección que sus impulsos deberían tomar.

Esposas, busquen su gozo en el gozo de sus esposos afirmando y honrando el rol que Dios les asignó como la autoridad en su relación. Esposos, busquen su gozo en el gozo de sus esposas asumiendo la responsabilidad de su posición de liderazgo, del mismo modo en que Cristo es cabeza de la iglesia y se dio a sí mismo por ella.

Me gustaría dar testimonio de la bondad de Dios en mi vida. Descubrí el hedonismo cristiano el mismo año que me casé, en 1968. Desde entonces, Noël y yo, en obediencia a Cristo Jesús, hemos buscado con tanta pasión el gozo más profundo y duradero como nos fue posible. A través de muchos errores, con mucho desgano en ocasiones, hemos buscado nuestro gozo personal en el gozo del otro.

Juntos podemos dar fe de que, para los que se casan, este es el camino hacia el deseo del corazón. Para nosotros, el matrimonio ha sido la matriz del hedonismo cristiano. A medida que cada uno busca su propio gozo en el gozo del otro y cumple con el rol que le fue asignado por Dios, el misterio del matrimonio como parábola de Cristo y la iglesia se vuelve manifiesto para su mayor glorificación y para nuestro mayor gozo.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 220–221

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El Espíritu nos ayuda para orar

El Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Mas el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.

Romanos 8:26-27

El Espíritu nos ayuda para orar

Hemán, un creyente agobiado por las dificultades, escribió: “He estado medroso” (Salmo 88:15). Sí, incluso un creyente serio y celoso puede turbarse y no saber qué pensar, a veces ni siquiera puede orar.

Sin embargo, a pesar de hallarse en una situación tan extrema, el creyente sabe que no está solo. Su espíritu puede estar agitado y deprimido, pero el Espíritu que mora en él presenta a Dios, mediante “gemidos indecibles”, sus verdaderas necesidades. Esos “gemidos” unidos a nuestra debilidad son escuchados por Dios y están acordes con su voluntad. La intercesión del Espíritu va más allá de nuestra inteligencia, es una gracia de Dios. Toma el lugar de nuestro espíritu agobiado para conducirnos por una senda de paz.

Da vida a la esperanza del cristiano. En la prueba, las lágrimas y la duda traducen nuestro dolor, pero ahí también apreciamos los cuidados especiales del Señor.

La oración es el centro de nuestra relación con Dios. Es el medio para renovar nuestra confianza en él. A menudo no sabemos pedir como conviene, no comprendemos la magnitud de nuestras necesidades, y no vemos que Dios puede y quiere ayudarnos.

¡Qué gozo tener la seguridad de que el Espíritu Santo está ahí para ayudarnos y conducirnos en nuestras oraciones! Recordemos también que Jesús, desde el cielo, intercede por cada uno de los que salvó (Romanos 8:34).

Nehemías 8 – Juan 10 – Salmo 119:17-24 – Proverbios 25:27-28

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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