La seguridad que da la Biblia  

Cosas que ojo no vio, ni oído oyó, ni han subido en corazón de hombre, son las que Dios ha preparado para los que le aman. Pero Dios nos las reveló a nosotros por el Espíritu; porque el Espíritu todo lo escudriña, aun lo profundo de Dios.

1 Corintios 2:9-10

La seguridad que da la Biblia 

El conocimiento científico siempre trata de ir más allá de los límites de lo que puede explicar. Al mismo tiempo descubre la inmensidad y la complejidad del universo, trátese de lo infinitamente grande o de lo infinitamente pequeño, pero nunca ha podido resolver, entre otros temas, el del origen de la vida.

Los cristianos no fundan su fe en los resultados de los conocimientos humanos, sino en la Biblia, que está muy por encima de la sabiduría humana. La Biblia entreabre una puerta sobre la aparición de la vida. En varias ocasiones afirma que Dios es el Creador de los cielos y de la tierra. La Palabra de Dios nos invita a aceptar este hecho mediante la fe. Ella es muy sobria sobre el «cómo» de la creación. Solo nos da una síntesis de una simplicidad maravillosa: “Por la palabra del Señor fueron hechos los cielos… Porque él dijo, y fue hecho; él mandó, y existió” (Salmo 33:6-9).

Nosotros formamos parte de este mundo, somos criaturas, fue Dios quien nos hizo; no podemos conocerlo sin que él se revele.

Dios pide que el hombre lo honre como Creador. Además se dio a conocer al hombre como “Dios nuestro Salvador, el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:3-4). El camino de la fe y del verdadero conocimiento tiene este punto de partida: reconocer que necesito esa salvación. Y a los que creen en él, les revela lo “que Dios ha preparado para los que le aman”, es decir, la felicidad de estar para siempre con el Señor Jesús.

Oseas 1-2 – 2 Corintios 11:1-15 – Salmo 106:32-39 – Proverbios 23:26-28

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Municiones contra la ansiedad

SEPTIEMBRE, 21

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Municiones contra la ansiedad

Devocional por John Piper

Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. (Filipenses 4:6)

Cuando siento ansiedad respecto de que mi ministerio pueda resultar inútil o vacío, lucho contra la incredulidad con la promesa de Isaías 55:11: «Así será mi palabra que sale de mi boca, no volverá a mi vacía sin haber realizado lo que deseo, y logrado el propósito para el cual la envié».

Cuando me ataca la ansiedad y me siento demasiado débil para hacer mi trabajo, batallo contra la incredulidad con una promesa de Cristo: «Te basta mi gracia, pues mi poder se perfecciona en la debilidad» (2 Corintios 12:9).

Cuando estoy ansioso por las decisiones que tengo que tomar acerca del futuro, batallo contra la incredulidad con la promesa: «Yo te haré saber y te enseñaré el camino en que debes andar; te aconsejaré con mis ojos puestos en ti» (Salmos 32:8).

Cuando me siento ansioso por tener que enfrentar opositores, lucho contra la incredulidad con la promesa: «Si Dios es por nosotros, ¿quién contra nosotros?» (Romanos 8:31).

Cuando estoy ansioso por el bienestar de las personas que amo, batallo contra la incredulidad con la promesa de que si yo, siendo malo, sé dar cosas buenas a mis hijos, mucho más el «Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden» (Mateo 7:11).

Y lucho para mantener el equilibrio espiritual recordando que todo el que ha dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre, o padre, o hijos, o tierras, por causa de Cristo recibirá «cien veces más ahora en este tiempo: casas, y hermanos, y hermanas, y madres, e hijos, y tierras junto con persecuciones; y en el siglo venidero, la vida eterna» (Marcos 10:29-30).

Cuando me ataca la ansiedad a causa de la enfermedad, batallo contra la incredulidad con la promesa: «Muchas son las aflicciones del justo, pero de todas ellas lo libra el Señor» (Salmos 34:19).

Y recibo con temblor la promesa de Romanos 5:3-5: «la tribulación produce paciencia; y la paciencia, carácter probado; y el carácter probado, esperanza; y la esperanza no desilusiona, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que nos fue dado».


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), páginas 60-61

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Ni siquiera cerca del verdadero hedonismo

SEPTIEMBRE, 20

Ni siquiera cerca del verdadero hedonismo

Devocional por John Piper

No os acumuléis tesoros en la tierra, donde la polilla y la herrumbre destruyen, y donde ladrones penetran y roban; sino acumulaos tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni la herrumbre destruyen, y donde ladrones no penetran ni roban. (Mateo 6:19-20)

El mensaje que hace falta gritar desde las casas de altas finanzas es: «Hombres seculares, ¡no están siquiera cerca de ser verdaderos hedonistas!».

Dejemos a un lado la satisfacción que nos brinda el escasa ganancia del cinco por ciento de los placeres, que son devorados por las polillas de la inflación y con la herrumbre de la muerte. Invirtamos en el seguro de primera clase, de alta rentabilidad y con aseguración divina, que es el cielo.

Dedicar toda la vida a las comodidades e ilusiones materiales es como tirar el dinero a una ratonera. Por el contrario, invertir toda la vida en la labor del amor produce dividendos de gozo insuperables y sin fin:

«Vended vuestras posesiones y dad limosnas; [y de ese modo] haceos bolsas que no se deterioran, un tesoro en los cielos que no se agota, donde no se acerca ningún ladrón ni la polilla destruye» (Lucas 12:33).

Ese mensaje es una muy buena noticia: vengan a Cristo, en cuya presencia hay plenitud de gozo y deleites para siempre. Únanse a nosotros en la labor del hedonismo cristiano. Porque el Señor lo dijo: ¡es más bienaventurado amar que vivir en el lujo!


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, página 129

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

La tolerancia según Dios

miércoles 20 septiembre

Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.

Santiago 2:10

Dios es justo y… el que justifica al que es de la fe de Jesús.

Romanos 3:26

La tolerancia según Dios

La Biblia cuenta la relación tumultuosa de los hombres entre ellos y con Dios. Muestra la increíble barbarie humana, las guerras sin fin y la infidelidad permanente del hombre hacia Dios. Ante estos fenómenos recurrentes, Dios se presenta de diversas maneras, como justo, paciente, o como aquel que perdona. Justo cuando amenaza y corrige, paciente cuando a menudo pospone la corrección anunciada. Dios perdona porque siempre está dispuesto a borrar la falta o la infidelidad si el hombre la reconoce.

El hombre de hoy no es mejor que el de ayer. Algunos roban una fruta, otros matan. A los ojos de los hombres, basándose en las consecuencias, al primero se le puede perdonar, pero no al segundo. En un caso se deja pasar la injusticia, pero en el otro se castiga. En un caso se tolera, pero en el otro no. La tolerancia humana es elástica, pero la de Dios no lo es. Su tolerancia con respecto al mal siempre es tolerancia cero, aunque es paciente.

Podríamos creer que el perdón es incompatible con esta justicia perfecta. Pero el uno no excluye la otra, pues aunque a Dios le horroriza el mal y no puede soportarlo, ama a todos los hombres y quiere salvarlos. Como Dios es justo, era necesario que el pecado fuese castigado justamente… ¡Por eso Dios castigó a su Hijo en nuestro lugar: Jesucristo murió llevando sobre sí mismo toda nuestra culpabilidad! Dios es justo y es amor; como el pecado fue juzgado, perdona a todo el que se arrepiente. “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad” (1 Juan 1:9).

2 Crónicas 35 – 2 Corintios 9 – Salmo 106:24-27 – Proverbios 23:23

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Nuestro privilegio indescriptible

SEPTIEMBRE, 19

Nuestro privilegio indescriptible

Devocional por John Piper

Y dijo Dios a Moisés: Yo Soy El Que Soy. (Éxodo 3:14)

Una implicación del magnífico nombre, Yo Soy El Que Soy, es que este Dios infinito, absoluto e incondicionado se haya acercado a nosotros en Cristo Jesús.

En Juan 8:56-58, Jesús responde a las críticas de las autoridades judías. Les dice: «Vuestro padre Abraham se regocijó esperando ver mi día; y lo vio y se alegró. Por esto los judíos le dijeron: Aún no tienes cincuenta años, ¿y has visto a Abraham? Jesús les dijo: En verdad, en verdad os digo: antes que Abraham naciera, Yo Soy».

Jesús no pudo haber pronunciado palabras más elevadas. Al decir: «antes que Abraham naciera, Yo Soy», tomó toda la majestuosa verdad del nombre de Dios, la envolvió con la humildad de la servidumbre, se ofreció a sí mismo para expiar toda nuestra rebelión y abrió un camino para que pudiéramos ver la gloria de Dios sin temor.

En Cristo Jesús, los que somos nacidos de Dios tenemos el indescriptible privilegio de conocer a Yahweh como nuestro Padre — Yo Soy El Que Soy — el Dios

  • que existe;
  • cuya personalidad y poder se debe únicamente a sí mismo;
  • que nunca cambia;
  • de quien fluye todo el poder y la energía del universo;
  • a quien toda la creación debiera conformar su vida.

Oh, que aquellos que conocen el nombre de Dios pongan su confianza en él.


Devocional tomado del sermón “Yo Soy El Que Soy”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

¿Debemos tener miedo de las fuerzas ocultas?

martes 19 septiembre

Sed sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente, anda alrededor buscando a quien devorar.

1 Pedro 5:8

Quédate conmigo, no temas… pues conmigo estarás a salvo.

1 Samuel 22:23

¿Debemos tener miedo de las fuerzas ocultas?

Cuando era adolescente, leí un libro que hablaba de cosas misteriosas, de fuerzas ocultas terribles y fascinantes a la vez. Tenía miedo, y terminé contándoselo a mi padre.

«Sí, me respondió él, esas cosas existen y dan miedo. Pero María, tú eres cristiana, perteneces a Jesucristo. Recuerda que tu Maestro es más poderoso que todas las fuerzas del mal.

Imagina que vas a ver a una de tus amigas. En el patio hay un perro que ladra rabioso apenas te acercas a la puerta. ¡Por supuesto, no te atreves a entrar! Pero de repente un hombre sale de la casa, con autoridad ordena al perro callarse y te invita a entrar. Entonces puedes entrar sin temor. Al lado del dueño del perro no te va a pasar nada, incluso si el animal sigue ladrando. Pero cuidado, si te alejas del dueño, y sobre todo si te paseas cerca de la caseta del perro, ¡corres el riesgo de ser mordida!».

¡Qué maravilla saber que Jesús venció al diablo y todo lo relacionado con él! Los poderes del mal tienen miedo del nombre de Jesús y huyen de él, como la obscuridad desaparece ante la luz. Si a pesar de todo nos encontramos en una situación que nos asusta, oremos al Señor con convicción, y él nos liberará. Su presencia es una muralla segura contra el mal. Pero si voluntariamente nos acercamos al mundo oculto, sufriremos su influencia, nuestro gozo desaparecerá y las dudas vendrán a turbar nuestra mente. Velemos, pues, y mantengámonos cerca del Señor: ¡con él siempre estamos del lado del más fuerte!

2 Crónicas 34 – 2 Corintios 8 – Salmo 106:19-23 – Proverbios 23:22

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

La única libertad verdadera

SEPTIEMBRE, 18

La única libertad verdadera

Devocional por John Piper

Entonces Jesús le decía a los judíos que habían creído en Él: Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres. (Juan 8:31-32)

¿Qué es la verdadera libertad? ¿Somos libres?

  1. Si no tenemos el deseo de hacer algo, no somos totalmente libres para hacerlo. Quizás logremos reunir la fuerza de voluntad para hacer lo que no queremos hacer, pero nadie llama a eso libertad total. No es así como queremos vivir, con restricciones y presiones que en realidad no deseamos.
  2. Si tenemos el deseo de hacer algo, pero no tenemos la capacidad de hacerlo, no somos libres para hacerlo.
  3. Si tenemos el deseo de hacer algo y la capacidad de llevarlo a cabo, pero no la oportunidad de hacerlo, entonces no somos libres para concretarlo.
  4. Si tenemos el deseo de hacer algo y la capacidad de llevarlo a cabo y la oportunidad de concretarlo, pero esto nos lleva en última instancia a la ruina, entonces no somos totalmente libres —no verdaderamente libres—.

Para ser totalmente libres, necesitamos tener el deseo, la capacidad y la oportunidad de hacer aquello que nos hará felices para siempre. Sin remordimientos. Y solo Jesús, el Hijo de Dios, que murió y resucitó por nosotros, puede hacerlo posible.

Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.


Devocional tomado del sermón “Conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Una sorprendente venganza

Amad a vuestros enemigos, y orad por los que os persiguen.

Mateo 5:44

Porque esta es la voluntad de Dios: que haciendo bien, hagáis callar la ignorancia de los hombres insensatos.

1 Pedro 2:15

Cristo… cuando le maldecían, no respondía con maldición.

1 Pedro 2:21-23

Una sorprendente venganza

En una isla del océano Pacífico, un indígena se había convertido al Señor y había tomado el nombre bíblico de Sofonías. Un día, mientras hablaba de su Salvador a un habitante pagano del pueblo, este, muy arraigado a las creencias ancestrales de su tribu, se puso furioso, tomó un recipiente de barro y golpeó a Sofonías en la cabeza con tanta fuerza que el recipiente estalló en pedazos. Sin decir palabra, Sofonías se fue y se metió en su cabaña.

Allí, colgada en la pared, estaba la maza que sabía emplear con mucha destreza. Furioso, Sofonías estaba a punto de ceder al deseo de vengarse. Pero en ese momento su mirada cayó sobre su Nuevo Testamento. Lo abrió y leyó las palabras que el Señor Jesús pronunció en la montaña: “Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos… Amad a vuestros enemigos” (Mateo 5:10, 44). Deseaba poner en práctica estas palabras y oró al Señor para que le diese la fuerza necesaria para conseguirlo. Pronto comprendió cómo debía actuar en esa situación: llevó un nuevo recipiente de barro a su agresor. El hombre quedó tan impresionado por este tipo de venganza que le regaló unas preciosas barbas de ballena.

Y cuando comprendió por qué Sofonías había reaccionado de esa manera, aceptó con mucho gusto que le leyese algunos pasajes de la Biblia, ese libro que contiene enseñanzas tan sorprendentes.

2 Crónicas 33 – 2 Corintios 7 – Salmo 106:13-18 – Proverbios 23:19-21

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Adoración en medio de una tormenta eléctrica

SEPTIEMBRE, 17

Adoración en medio de una tormenta eléctrica

Devocional por John Piper

Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día. (Lucas 17:24)

Viajaba casi solo en el avión durante un vuelo de noche que iba de Chicago a Minneapolis, cuando el piloto anunció que había una tormenta eléctrica sobre el lago Michigan y hasta Wisconsin, y que haría que el avión bordeara el área por el lado oeste para evitar turbulencias.

Miraba por la ventanilla hacia la oscuridad absoluta, cuando de pronto el cielo entero se iluminó y una caverna de nubes blancas apareció a unos seis kilómetros por debajo del avión, para luego desaparecer.

Un segundo más tarde, un túnel blanco de proporciones colosales cruzó de norte a sur el horizonte con una luz fulminante, y nuevamente desapareció en la oscuridad. Pronto los relámpagos se volvieron casi constantes, y volcanes de luz hacían erupción desde las quebradas de las nubes y desde más allá de blancas montañas distantes.

Me quedé sentado negando con la cabeza casi en un gesto de incredulidad. Señor, si esas no fueran más que las chispas que saltan cuando afilas tu espada, ¡cómo será el día de tu venida! Y recordé las palabras de Cristo: «Porque como el relámpago al fulgurar resplandece desde un extremo del cielo hasta el otro extremo del cielo, así será el Hijo del Hombre en su día» (Lucas 17:24).

Incluso ahora cuando traigo a memoria esa imagen, la palabra gloria cobra sentido hasta lo sumo para mí. Agradezco a Dios una y otra vez por haber despertado en mi corazón el deseo por él, por verlo y sentarme en el banquete del hedonismo cristiano, y adorar al Rey de Gloria. La sala del banquete es inmensa.


Devocional tomado del libro “Deseando a Dios”, páginas 108-109

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

Esclavo por ignorancia

domingo 17 septiembre

Así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia.

Romanos 6:19

Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud.

Gálatas 5:1

Esclavo por ignorancia

Mucho tiempo después de la proclamación de la abolición oficial de la esclavitud en los Estados Unidos (1863), todavía había personas que creían que seguían siendo esclavas. Sus dueños habían tenido cuidado para evitar que se enterasen de la noticia de su liberación y así poder continuar explotándolos.

También existen cristianos que desconocen su libertad y permanecen bajo la esclavitud del pecado o bajo una ley.

Somos aún esclavos del pecado cuando ignoramos que gracias a la victoria de Cristo, el pecado ya no debe dominar sobre nosotros. Para salir de esta esclavitud (o de una adicción), necesitamos escuchar la buena noticia y creerla: “La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte” (Romanos 8:2). Entonces, en vez de contar con nuestras propias fuerzas, dejaremos que el Espíritu Santo nos conduzca y nos dé el poder para vivir como Dios lo desea.

Del mismo modo, ya no somos esclavos de una ley, pero a menudo vivimos como si no lo supiésemos. Tenemos la tendencia a apoyarnos en todo tipo de reglas que nos dan la impresión de ser buenos creyentes, pero esto traduce una falta de dependencia del Señor y limita nuestra capacidad de iniciativa y de consagración. No consideremos, pues, la fe cristiana como un conjunto de obligaciones morales, sino esforcémonos en cumplir lo que ella es realmente: una relación de amor y de obediencia hacia Jesucristo.

2 Crónicas 32:20-33 – 2 Corintios 6 – Salmo 106:6-12 – Proverbios 23:17-18

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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