El gran banquete del alma

SEPTIEMBRE, 16

El gran banquete del alma

Devocional por John Piper

Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para meditar en su templo.(Salmos 27:4)

Dios no hace oídos sordos al anhelo de un alma contrita. Él viene y nos quita la carga del pecado y llena nuestro corazón de alegría y gratitud: «Tú has cambiado mi lamento en danza; has desatado mi cilicio y me has ceñido de alegría; para que mi alma te cante alabanzas y no esté callada, oh Señor, Dios mío, te alabaré por siempre» (Salmos 30:11-12).

Pero nuestro gozo no solo surge de mirar hacia atrás con gratitud. También surge de mirar hacia adelante con esperanza: «¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez por la salvación de su presencia» (Salmos 42:5).

«Espero en el Señor, en Él espera mi alma, y en su palabra tengo mi esperanza» (Salmos 130:5).

En el fondo, el corazón no anhela ninguno de los buenos regalos de Dios, sino a Dios mismo. Verlo, conocerlo y estar en su presencia es el gran banquete del alma. Más allá de esta búsqueda, no queda nada. Las palabras fallan. Lo llamamos placer, gozo, deleite. Pero estas palabras señalan pobremente a la experiencia inexpresable:

«Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para meditar en su templo» (Salmos 27:4).

«En tu presencia hay plenitud de gozo; en tu diestra, deleites para siempre» (Salmos 16:11).

«Deléitate asimismo en el Señor» (Salmos 37:4).


Devocional tomado del libro  “Deseando a Dios”, página 87

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Fe práctica

sábado 16 septiembre

 

Dios mío, fortaleza mía, en él confiaré; mi escudo… mi alto refugio; Salvador mío; de violencia me libraste.

2 Samuel 22:3

Fe práctica

¡Cuántas expresiones existen para hablar de Dios: fortaleza mía, mi escudo, mi alto refugio, Salvador mío…! ¿Quién puede hablar así? Todo creyente que ha experimentado la protección de su Señor. Cuando confía en el poder y en el amor de Dios, el miedo desaparece, incluso en las situaciones más difíciles.

La fe no está directamente ligada a un ejercicio religioso, o al hecho de formar parte de una iglesia, o incluso a un estado interior. No, la fe es confiar en Dios con toda sencillez; es creer lo que él dice en la Biblia. ¡Podemos basar nuestra vida en esta confianza!

Pero a veces Dios dice «no» a nuestras peticiones, y entonces, según nuestra medida de fe, reaccionamos con más o menos confianza. Dios permite cosas que nos parecen difíciles, e incluso dolorosas, a fin de formarnos para él, y para que se conviertan en fuente de bendición.

La fe, al aceptar cosas que no siempre comprendemos, produce el deseo de hacer aquello que Dios espera de nosotros. Dejemos que el Espíritu de Dios actúe en nosotros. De este modo nuestra vida será verdaderamente diferente, pues viviremos para Dios y con él.

Los obstáculos aparentes desaparecen a medida que avanzamos viviendo por la fe, dirigidos por Dios y guardados por su poder. El creyente ora a Dios, el Dios vivo: «Confío en ti, dame la fuerza para hacer tu voluntad». ¡Confiemos y obedezcamos a Dios, vale la pena hacerlo!

“Dios mío, en ti confío; no sea yo avergonzado… Muéstrame, oh Señor, tus caminos; enséñame tus sendas. Encamíname en tu verdad… porque tú eres el Dios de mi salvación; en ti he esperado todo el día” (Salmo 25:2, 4-5).

2 Crónicas 32:1-19 – 2 Corintios 5 – Salmo 106:1-5 – Proverbios 23:15-16

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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La única felicidad duradera

SEPTIEMBRE, 15

La única felicidad duradera

Devocional por John Piper

Por tanto, ahora vosotros tenéis también aflicción; pero yo os veré otra vez, y vuestro corazón se alegrará, y nadie os quitará vuestro gozo. (Juan 16:22)

Jesús dice «nadie os quitará vuestro gozo» porque es la comunión con él lo que nos da gozo, y la resurrección de Jesús significa que jamás moriremos. Jamás seremos separados de él.

Como vemos, dos cosas tienen que ser ciertas para que nuestro gozo no nos sea quitado: la primera es que la fuente de nuestro gozo perdure para siempre, y la segunda es que nosotros mismos vivamos para siempre. Si nosotros o la fuente de nuestro gozo fuera mortal, entonces nuestro gozo nos sería quitado.

¡Y cuántos se han conformado solo con eso! Comamos, bebamos y celebremos, dicen, porque mañana moriremos, y eso es todo. La comida no dura para siempre, y tampoco yo viviré para siempre, así que aprovechemos la vida al máximo mientras podamos. ¡Qué tragedia!

Si se ven tentados a pensar de ese modo ahora mismo, por favor, consideren seriamente que si su gozo estuviera en la comunión con Jesús, «nadie os quitará vuestro gozo» —no ocurrirá en esta vida, ni en la próxima—.

Ni la vida ni la muerte, ni ángeles ni principados, ni lo presente ni lo por venir, ni ningún otro poder, ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra cosa creada podrá quitarnos nuestro gozo en Cristo Jesús.

El gozo en la comunión con Jesús es una línea ininterrumpida desde aquí hasta la eternidad. No se verá interrumpida ni por su muerte ni por la nuestra.


Devocional tomado del sermón “Gozo irrevocable”

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Dios es amor

He aquí, Dios es grande, y nosotros no le conocemos, ni se puede seguir la huella de sus años.

Job 36:26

Dios es amor.

1 Juan 4:8

Dios es grande

Las palabras no son suficientes para expresar la grandeza de Dios. En la Biblia, Job dice: Dios “hace cosas grandes e inescrutables, y maravillas sin número” (Job 5:9). La mente humana solo puede comprender muy parcialmente lo que Dios hace. El universo donde vivimos demuestra la grandeza del Creador. Detrás de la belleza de la naturaleza se esconden una complejidad y una inteligencia maravillosas.

Si Dios es grande en lo que se refiere a su poder creador, ¡cuánto más con respecto a su amor! La Biblia habla del inmenso amor con el que nos amó “aun estando nosotros muertos en pecados” (Efesios 2:4-5). No había nada en nosotros que pudiese justificar, explicar o motivar el amor de Dios por nosotros. A sus ojos todos estábamos, por naturaleza, sucios por el pecado. ¡Era necesario que el amor de Dios fuese grande para enviar a su Hijo a la tierra, donde se dejó crucificar después de haber soportado el odio de los hombres a quienes venía a salvar!

Cristo fue clavado en la cruz para soportar en nuestro lugar el juicio del Dios santo contra el pecado. “Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos” (Romanos 5:6).

“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” (Juan 1:12).

“El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24).

2 Crónicas 31 – 2 Corintios 4 – Salmo 105:37-45 – Proverbios 23:13-14

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Dios proveerá a todas nuestras necesidades

SEPTIEMBRE, 14

Dios proveerá a todas nuestras necesidades

Devocional por John Piper

Mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús. (Filipenses 4:19)

En Filipenses 4:6, Pablo dice: «Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios». Y luego en Filipenses 4:19 (solo trece versículos después), nos da la promesa liberadora de la gracia venidera, del mismo modo en que Jesús lo hizo: «Mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades, conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús».

Si vivimos por fe en esta promesa de gracia venidera, será muy difícil que la ansiedad prevalezca. Las «riquezas en gloria» de Dios son inagotables. Él realmente quiere que no nos preocupemos por nuestro futuro.

Deberíamos seguir el ejemplo de Jesús y de Pablo, y batallar contra la incredulidad propia de la ansiedad con las promesas de la gracia venidera.

Cuando estoy ansioso respecto de algún nuevo emprendimiento o reunión que conlleve un riesgo, batallo contra la incredulidad aferrándome a una de las promesas que uso más a menudo: Isaías 41:10. El día que me fui a pasar tres años en Alemania, mi padre me hizo una llamada de larga distancia y me dio esa promesa. Durante esos tres años, debo habérmela repetido a mí mismo unas quinientas veces para lograr atravesar períodos de tremenda presión: «No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré, ciertamente te ayudaré, sí, te sostendré con la diestra de mi justicia» (Isaías 41:10).

Cuando el motor de mi mente permanece en neutro, Isaías 41:10 se convierte en el ronroneo de los engranajes.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), páginas 59-60

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Poner en práctica

jueves 14 septiembre

Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Santiago 1:22

Poner en práctica

«El examen práctico de la licencia para conducir tiene como finalidad verificar que la formación ha sido terminada, y que usted ha adquirido el mínimo de experiencia necesaria para conducir solo». Con estas palabras el instructor anunció a mi hijo lo que debería probar ante el supervisor dentro de algunos días.

En mi vida cristiana, desde hace años, he escuchado muchas enseñanzas de la Biblia. ¿Qué resultados prácticos tuvieron en mi vida? El versículo del encabezamiento me advierte sobre la mala costumbre de escuchar la Palabra de Dios y no ponerla en práctica. Me gusta escucharla, pero mi corazón y mi conciencia no son realmente alcanzados. Permanecer en este estado es ilusorio y peligroso. El Señor dijo a sus discípulos: “Cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina” (Mateo 7:26-27).

Obedezcamos lo que hemos oído. Primero, para responder a esta invitación: “Todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo” (Romanos 10:13). Luego, esforcémonos en “guardar” su Palabra para que ella tenga un impacto sobre nuestra vida. Nuestras palabras, nuestras costumbres y nuestra vida diaria, ¿muestran que amamos al Señor? Jesús dijo: “El que me ama, mi palabra guardará” (Juan 14:23). ¡Tratemos de agradarle!

“Bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11:28).

2 Crónicas 30 – 2 Corintios 3 – Salmo 105:23-36 – Proverbios 23:12

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Siete motivos para no preocuparse (Parte 3)

SEPTIEMBRE, 13

Siete motivos para no preocuparse (Parte 3)

Devocional por John Piper

Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”. Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas. Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas.(Mateo 6:31-34)

Mateo 6 contiene al menos siete promesas que Jesús nos dio para ayudarnos a pelear la buena batalla contra la incredulidad y liberarnos así de la ansiedad. En las Partes 1 y 2 vimos las promesas de la 1 a la 4; hoy veremos las promesas 5, 6 y 7.

PROMESA 5: Por tanto, no os preocupéis, diciendo: “¿Qué comeremos?” o “¿Qué beberemos?” o “¿Con qué nos vestiremos?”. Porque los gentiles buscan ansiosamente todas estas cosas; vuestro Padre celestial sabe que necesitáis todas estas cosas (Mateo 6:31-32).

No pensemos que Dios desconoce nuestras necesidades. Él las conoce todas. Él es nuestro «Padre celestial». No mira con indiferencia y a la distancia; él se interesa por nosotros. Él obrará para suplir nuestras necesidades en el momento más apropiado.

PROMESA 6: Pero buscad primero su reino y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas(Mateo 6:33).

Si nos entregamos a la causa de Dios en el mundo, en lugar de afanarnos por nuestras propias necesidades materiales, Dios se asegurará de que tengamos todo lo que necesitamos para hacer su voluntad y darle gloria.

Esta promesa es similar a la de Romanos 8:32: «¿Cómo no nos concederá [Dios] también con Él [Cristo] todas las cosas?».

PROMESA 7: Por tanto, no os preocupéis por el día de mañana; porque el día de mañana se cuidará de sí mismo. Bástele a cada día sus propios problemas (Mateo 6:34).

Dios se encargará de que jamás seamos probados más allá de lo que podemos soportar (1 Corintios 10:13). Él obrará por nosotros, de modo que se cumpla lo que la Palabra declara: «como tus días serán tus fuerzas» (Deuteronomio 33:25, RVR60).

Ningún día tendremos más problemas de los que podamos soportar; y para cada día habrá misericordia suficiente para sobrellevar la tensión de ese día (Lamentaciones 3:22-23).


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), páginas 56-59

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La grandeza moral

miércoles 13 septiembre

El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.

1 Juan 2:6

En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.

Juan 13:35

La grandeza moral

En una redacción, uno de nuestros hijos había citado esta frase pronunciada por Jesús: “Y como queréis que hagan los hombres con vosotros, así también haced vosotros con ellos” (Lucas 6:31). El maestro pensó que era mejor corregir la frase poniéndola en sentido negativo: «No hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti». La frase también está correcta así, dirá usted. Sin duda, pero no alcanza la dimensión de lo que Jesús dijo. Él enseñaba a sus discípulos no solo a no hacer mal a los demás, sino a hacerles bien. Este es un principio cada vez menos respetado en nuestras sociedades; estas preconizan más bien el espíritu de competencia, a menudo acompañado del desprecio a los débiles, los cuales son dejados de lado.

“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo” (Lucas 6:38). ¡Esto también lo dijo Jesús! ¡Qué contraste con el espíritu egoísta y posesivo que encontramos tan a menudo! Los ricos se vuelven cada vez más ricos, y los pobres más pobres.

¿Podemos aplicar la enseñanza de Jesús hoy en día, en medio del individualismo creciente? No, si solo tenemos la naturaleza que recibimos al nacer. Sí, si por la fe hemos sido hechos participantes de la naturaleza divina. Jesucristo solo puede ser un modelo para nosotros si tenemos la misma vida que él. La recibimos creyendo en el nombre del Hijo de Dios. Cristianos, puesto que creemos en él, esforcémonos en reflejar los caracteres de Cristo.

2 Crónicas 29 – 2 Corintios 2 – Salmo 105:16-22 – Proverbios 23:9-11

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Siete motivos para no preocuparse (Parte 2)

SEPTIEMBRE, 12

Siete motivos para no preocuparse (Parte 2)

Devocional por John Piper

¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de estos. Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? (Mateo 6:27-30)

Mateo 6 contiene al menos siete promesas diseñadas por Jesús para ayudarnos a pelear la buena batalla contra la incredulidad y liberarnos así de la ansiedad. En la Parte 1 vimos las promesas 1 y 2; hoy veremos las promesas 3 y 4.

PROMESA 3: ¿Y quién de vosotros, por ansioso que esté, puede añadir una hora al curso de su vida? Y por la ropa, ¿por qué os preocupáis? (Mateo 6:27-28).

En cierto modo, esta también es una promesa, la simple promesa de la realidad: la ansiedad no nos hará ningún bien. Este no es el argumento principal, pero a veces simplemente tenemos que ponernos firmes con nosotros mismos y decirnos: «Alma, este afán es absolutamente inútil. No solo estás trastornando tu propio día, sino el de otras personas por igual. Déjalo en manos de Dios y sigue haciendo tu trabajo».

La ansiedad no logra nada que valga la pena.

PROMESA 4: Observad cómo crecen los lirios del campo; no trabajan, ni hilan; pero os digo que ni Salomón en toda su gloria se vistió como uno de estos. Y si Dios viste así la hierba del campo, que hoy es y mañana es echada al horno, ¿no hará mucho más por vosotros, hombres de poca fe? (Mateo 6:28-30).

Nosotros tenemos una prioridad mucho más alta para Dios que las flores del campo, porque viviremos para siempre, y así podremos darle alabanza eterna.

No obstante, Dios tiene tal cantidad de energía creativa y de cuidado por su creación, que los derrama abundantemente aun sobre las flores, que se marchitan tan solo en cuestión de días. Por lo tanto, sin lugar a dudas, él invertirá la misma energía y capacidad creativa en el cuidado de sus hijos, que vivirán para siempre.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), páginas 56-59

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