¡Vivamos para Jesús!

miércoles 26 julio

 

Cristo… por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

2 Corintios 5:15

Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.

Colosenses 3:23

¡Vivamos para Jesús!

Cuando el Señor Jesús sufrió en la cruz (y padeció más allá de todo lo que podemos imaginar), no pensaba en sí mismo, sino en los que creerían en él y así serían librados de su culpabilidad. Sufrió el juicio en nuestro lugar y murió por nosotros.

Su amor inimitable, que lo llevó a darse de tal manera por nosotros, ¿halla eco en nuestro corazón, en nuestra vida diaria?

En el trabajo, ¿solo deseamos llegar a un puesto más alto, o más bien nos esforzamos en trabajar diligentemente para agradar al Señor y ser sus testigos? Solo así tendremos una actitud justa en el ejercicio de nuestra profesión.

En nuestro tiempo libre, ¿acomodamos esos momentos de mayor disponibilidad, dedicándolos a nuestras actividades favoritas, o sirviendo al Señor Jesús? El descanso es necesario, pero que nuestro deseo sea poner más tiempo a disposición del Señor.

En la familia, vivir para él es pensar en los demás. En vez de tener una actitud egoísta, podemos ayudarnos mutuamente, compartir las tareas de la vida cotidiana, como también las preocupaciones y las alegrías, pequeñas o grandes.

¿Queremos responder a nuestras aspiraciones personales, o consagrar nuestra vida al Señor? Jesús murió por nosotros, pero también resucitó, está vivo y desea llenar nuestra vida con su presencia.

Pablo escribió: “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21)

1 Crónicas 7 – Lucas 10:1-20 – Salmo 88:13-18 – Proverbios 20:6-7

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

CONQUISTADORES CONQUISTADOS

25 jul 2017

CONQUISTADORES CONQUISTADOS

por Carlos Rey

Su vida entre los indios comenzó cuando naufragó en las costas de Yucatán. Hacía sólo una década que había despedido el siglo quince y le había dado la bienvenida al dieciséis. Pero Gonzalo Guerrero, marinero del puerto de Palos, decidió sacarle todo el provecho posible a la oportunidad que le había deparado el destino, y se adaptó de manera extraordinaria a un nuevo ambiente y a una extraña cultura. Con decir que llegó a ser cacique en tiempos de paz, y capitán en tiempos de guerra. Para completar, tuvo tres hijos de una mujer maya.

Su nuevo mundo comenzó a resquebrajarse en 1519 cuando Hernán Cortés mandó buscarlo. Ya llevaba un cuarto de siglo trasplantado en tierra extranjera, y se sentía a gusto, así que se negó a unirse a los hombres de Cortés. Envió más bien a decirle que allí tenía hijos bonitos, y que si Cortés los favorecía con una parte de su mercancía, él se la daría a sus hijos y les diría: «Estos juguetes los envían mis hermanos, desde mi tierra.»

Ante la inesperada respuesta de Guerrero, Cortés ordenó que Alonso de Ávila y sus jinetes arremetieran contra aquellos indígenas de Yucatán. No les importó que su antiguo amigo formara parte de su nuevo enemigo, ni que ese enemigo estuviera en tremenda desventaja militar. Al contrario, aprovecharon la superioridad de sus armas para barrer con los guerreros que les ofrecieron resistencia. Y se retiraron, victoriosos, dejando a su medio hermano entre los vencidos en el campo de batalla. Un tiro de arcabuz le había partido la frente a aquel extraño indio con barba. Su cuerpo, desnudo, estaba labrado de arabescos de tinta y sangre, y símbolos de oro le colgaban de la nariz, los labios y las orejas.

Gonzalo Guerrero cayó en el nuevo mundo defendiendo su nueva tierra. Peleó junto a sus hermanos y contra sus hermanos. Pero los hermanos que él escogió no fueron los antiguos con los que nació sino los nuevos con los que murió. Por eso lo califica el escritor Eduardo Galeano como «el primer conquistador conquistado por los indios».1 Así como el conquistador Guerrero, también nosotros navegamos en busca de un mundo mejor. El nuevo mundo nuestro es el cielo, donde no hay guerra ni muerte ni dolor.2 Si lo deseamos, cuando naufragamos en sus costas, podemos nacer de nuevo al igual que Gonzalo.3 En el caso nuestro, descubrimos una nueva familia a la que podemos pertenecer, y decidimos formar parte de ella. Adoptamos nuevos valores y una nueva cultura, y cambiamos a tal grado que ya no somos los mismos de antes.4 Esa familia espiritual es la familia de Dios. Al unirnos a ella, adoptamos a Dios como nuestro Padre, y a sus hijos como nuestros hermanos, los únicos en la vida que nosotros mismos podemos escoger.5 Permitamos que Dios nos conquiste como hijos suyos, y de nosotros se dirá que somos conquistadores conquistados por el Padre celestial.

Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 112-13.
2 Ap 21:4
3 Jn 3:3‑13
4 Ro 12:2
5 Jn 1:12 

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Qué significa amar el dinero

JULIO, 25

Qué significa amar el dinero

Devocional por John Piper

Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero. (1 Timoteo 6:10)

¿Qué quiso decir Pablo cuando escribió esto? No pudo haberse referido a que el dinero siempre está en nuestra mente cuando pecamos. Cometemos muchos pecados sin estar pensando en el dinero.

Mi interpretación es la siguiente: él se refería a que todos los males del mundo vienen de un cierto tipo de corazón, específicamente, el tipo de corazón que ama el dinero.

Ahora bien, ¿qué significa amar el dinero? No es admirar el papel color verde o las monedas de cobre o los siclos de plata. Para entender qué significa amar el dinero, debemos preguntarnos: ¿qué es el dinero? Yo respondería esa pregunta así: el dinero es simplemente un símbolo que representa recursos humanos. El dinero representa lo que podemos conseguir de los hombres y no de Dios.

Dios trabaja con la moneda de la gracia, no con el dinero: «Todos los sedientos, venid a las aguas; y los que no tenéis dinero, venid, comprad y comed» (Isaías 55:1). El dinero es la moneda de recursos humanos. Por lo tanto, el corazón que ama el dinero es el que pone sus esperanzas y pone su confianza en lo que los recursos humanos pueden ofrecer, y persigue sus placeres.

Así que el amor al dinero es prácticamente lo mismo que poner la fe en el dinero, es decir, tener la convicción (confianza, esperanza, seguridad) de que el dinero suplirá nuestras necesidades y nos hará felices.

El amor al dinero es la alternativa a la fe en la gracia venidera de Dios. El amor al dinero es la fe en los recursos humanos venideros. Por lo tanto, el amor al dinero, o la confianza en el dinero, es la otra cara de la incredulidad en las promesas de Dios. Jesús dijo en Mateo 6:24: «Nadie puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas».

No podemos confiar en Dios y en el dinero al mismo tiempo. Creer en uno es desconfiar del otro. El corazón que ama el dinero —que apuesta su felicidad al dinero— no está apostando a la gracia venidera de Dios para su satisfacción.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 323-324   

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La realidad de la fe

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Hebreos 11:1

Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Santiago 1:22

La realidad de la fe

A veces se les reprocha a los cristianos vivir en un sueño, sobre todo cuando evocan la perspectiva del más allá. Los opositores a la fe se jactan de vivir en el mundo real. Dicen que la fe de los cristianos es una huida ante la realidad, una especie de autosugestión que, según ellos, los hace vivir en un mundo imaginario.

Al contrario, la Biblia enseña a enfrentar la realidad; al que vive en el mal, le pide volver en sí mismo, dejar de huir, abandonar lo ilusorio. ¡Si soy cristiano, no soy un soñador irresponsable! Estoy seguro de que habrá un más allá mejor, pero esta esperanza no me hace despreciar la realidad de todos los días, porque es en la tierra donde debo vivir mi fe para la gloria de Dios.

Las Santas Escrituras me ponen continuamente ante la verdad y la realidad. Lejos de llevarme a esconderme en paraísos imaginarios, la Palabra de Dios me invita a estar despierto y me advierte que la vida cristiana no siempre es fácil. Puedo afrontar esta realidad con Jesucristo: me dio la prueba de su amor sufriendo por mis pecados en la cruz y llevando sobre sí mismo el castigo que yo merecía. Prometió que estaría conmigo todos los días (Mateo 28:20), y puedo confiar en él. La fe me llena de certezas para mi vida presente y para el más allá.

“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1 Timoteo 1:15).

1 Crónicas 6:49-81 – Lucas 9:44-62 – Salmo 88:8-12 – Proverbios 20:4-5

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Jesús guarda a sus ovejas

JULIO, 24

Jesús guarda a sus ovejas

Devocional por John Piper

Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos. ? (Lucas 22:31-32)

Aunque Pedro pecó de una manera lamentable, la oración de Jesús lo guardó de la ruina total. Lloró amargamente y fue restaurado al gozo y a la audacia de Pentecostés. Así es como Jesús está intercediendo por nosotros hoy para que nuestra fe no falle (Romanos 8:34).

Jesús prometió que sus ovejas serían preservadas y nunca perecerían: «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano» (Juan 10:27-28).

La razón es que Dios obrará para preservar la fe de sus ovejas. «El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús» (Filipenses 1:6).

No estamos solos en la batalla de la fe. «Porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito» (Filipenses 2:13).

Tenemos la seguridad de la Palabra de Dios de que, si somos sus hijos, él nos hará «aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de él mediante Jesucristo» (Hebreos 13:21).

Nuestra resistencia en la fe y en el gozo está finalmente, y de manera decisiva, en las manos de Dios. Sí, debemos pelear. Pero esta misma pelea es lo que Dios «obra en nosotros». Él ciertamente lo hará, ya que «a los que justificó, a ésos también glorificó» (Romanos 8:30).

Él no perderá a ninguno de los que ha traído a la fe y la justificación.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 317-318 

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EJEMPLO DE RECTITUD, INTEGRIDAD Y JUSTICIA

24 jul 2017

EJEMPLO DE RECTITUD, INTEGRIDAD Y JUSTICIA

por el Hermano Pablo

El espectáculo era apasionante, al extremo de ser morboso. Unas cincuenta personas lo contemplaban ávidamente. Se trataba de una joven de dieciséis años de edad, de la ciudad Ho Chi Min, en la antigua Saigón. Ella intentaba suicidarse, arrojándose de un alto puente al río que corría abajo. Las cincuenta personas, sin corazón, le gritaban: «¡Tírate! ¡Tírate!» Y en un momento dado, la adolescente, en efecto, se lanzó al agua.

Nueve personas corrieron al borde del puente para verla caer al agua. El peso acumulado rompió el frágil puente, y las nueve cayeron al abismo. Pero, cosa curiosa, la joven suicida se salvó, pues lograron rescatarla, mientras que los nueve mórbidos curiosos perecieron en las aguas.

A la gente como que le gustan los espectáculos morbosos, truculentos, dramáticos, trágicos; especialmente el espectáculo que dan los presuntos suicidas. Los espectadores no acuden necesariamente para mostrarles cariño y aconsejarles que conserven la vida. Al contrario, ansiosos de sangre y de desgracia ajena, gritan: «¡Tírate! ¡Tírate!»

Dicen que cuando se junta una multitud, el nivel intelectual de la gente desciende al del más bruto. Lo mismo pasa con el sentido moral. Éste también baja de grado conforme aumenta el monto de gente congregada.

«Las multitudes —concluyó Goethe— oyen mejor los gritos que las razones.» Cuanta más gente se reúne en un lugar para vociferar y gritar, más baja el nivel de humanidad, y más sube el nivel de inhumanidad.

¿Será por eso que nuestros jóvenes caen tan fácilmente en la desgracia de la inmoralidad y el materialismo? «Todos lo hacen», es la excusa que ofrecen, y siguiendo el rumbo del montón, se reducen al nivel del menor común denominador.

¿Dónde está el joven recto? ¿Dónde está el líder íntegro? ¿Por qué tiene que ser el perverso, el injurioso, el malo, el que atrae la atención?

Dios ha creado a todo joven como un individuo. Cada uno es un ser único. No hay nada en el mundo entero que lo obligue a ser como los demás. Es un individuo en el sentido más estricto de la palabra. Más vale que no deshonre su individualidad, ni sacrifique su decencia, ni se rebaje al nivel del montón, sino que sea el líder sano, recto y fuerte que este mundo tanto necesita.

Jesucristo establece el dechado para nuestra vida. Él se atrevió a ser diferente de todos los demás, dando ejemplo de rectitud, integridad y justicia. Sigamos su ejemplo. Ser recto en toda causa es mil veces más grato que recibir el aplauso del montón. Atrevámonos a ser personas dignas de confianza.

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La extraordinaria extensión del cristianismo

Recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos… hasta lo último de la tierra.

Hechos 1:8

La mano del Señor estaba con ellos, y gran número creyó.

Hechos 11:21

La extraordinaria extensión del cristianismo

«El cristianismo se estableció en el mundo, no mediante la riqueza, la fuerza o la elocuencia; lo hizo sin ningún medio humano y contra todos los obstáculos. ¡Explíquenos, si lo desea, cómo es posible que pescadores, fabricantes de tiendas, ignorantes sin elocuencia ni recursos, provenientes de Judea, hayan podido, en medio de persecuciones y peligros, llevar a la fe a filósofos, oradores y sabios! ¡Explíquenos cómo hubiesen podido, sin la ayuda divina, establecer el cristianismo, a pesar de los tiranos, los filósofos y los sofistas, luchando contra el error, las costumbres, las pasiones y los prejuicios fundados durante siglos, expuestos sin cesar a la persecución, las torturas y la muerte!

Si doce hombres débiles, sin armas, sin experiencia en los combates, se lanzaran de repente contra un ejército de combatientes y consiguieran destruir ese ejército, ¿no se trataría de algo extraño, algo que va más allá de las fuerzas de la naturaleza? Esto fue lo que hicieron los apóstoles de Jesucristo. La victoria que ganaron sobre el mundo es mil veces más grande, mil veces más admirable. ¡Solo puede ser el resultado del poder divino!».

Así se expresaba Juan Crisóstomo, uno de los «padres» de la Iglesia del siglo 4. Los cristianos siguen siendo perseguidos; en un lugar u otro del globo, los ataques contra la Biblia continúan. Sin embargo la Biblia, la Palabra de Dios, sigue siendo el libro más leído y el más traducido en el mundo. ¡El poder del amor de Dios permanece!

1 Crónicas 6:1-48 – Lucas 9:21-43 – Salmo 88:1-7 – Proverbios 20:2-3

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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La resurrección

Ha de haber resurrección de los muertos, así de justos como de injustos.

Hechos 24:15

(Jesús dijo:) Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.

Juan 11:25

Mas ahora Cristo ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho.

1 Corintios 15:20

La resurrección

La Biblia habla de dos resurrecciones: la resurrección de vida, para los creyentes; y la resurrección de condenación, que concierne a todos los que no creen en Jesucristo.

Cuando Jesús vivía en la tierra, mucha gente pensaba que habría una resurrección de todos los hombres. El Señor la confirmó, sin diferenciar los momentos en que tendrán lugar las dos resurrecciones. Luego los apóstoles dieron más detalles sobre la cronología y las circunstancias de cada una de ellas.

–Cuando tenga lugar la primera resurrección, la de la vida, el creyente recibirá un cuerpo semejante al cuerpo de gloria de su Señor. El alma y el espíritu se unirán nuevamente al cuerpo, para que aquel que fue redimido por Cristo pueda participar de la vida y de la felicidad celestial. Cuando Jesús vuelva, todos los creyentes que hayan muerto resucitarán e irán al cielo, juntamente con los vivos, para estar siempre con el Señor (1 Tesalonicenses 4:15-17).

–La segunda resurrección es una resurrección para juicio. Será un acontecimiento único y concernirá a todos los que durante su vida en la tierra rechazaron al Señor Jesús y no recibieron la vida divina mediante la fe. Resucitarán para ser juzgados (Apocalipsis 20:11-15). Toda su vida será expuesta a la luz del Juez supremo. Entonces la condenación será pronunciada y ejecutada, ¡sin recurso posible!

¡Hoy todavía es un día de gracia para cada uno!

1 Crónicas 5 – Lucas 9:1-20 – Salmo 87 – Proverbios 20:1

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Predicarnos a nosotros mismos

JULIO, 22

Predicarnos a nosotros mismos

Devocional por John Piper

¿Por qué te abates, alma mía, y por qué te turbas dentro de mí? Espera en Dios, pues he de alabarle otra vez. ¡Él es la salvación de mi ser, y mi Dios! (Salmos 42:11)

Debemos aprender a pelear contra el desánimo. Es una batalla que peleamos por la fe en la gracia venidera. Se pelea predicándonos verdad, a nosotros mismos, acerca de Dios y el futuro que él nos promete.

Eso es lo que hace el salmista en el Salmo 42: le predica a su alma angustiada, se regaña a sí mismo y discute consigo mismo. Y su argumento principal es la gracia venidera: «¡Espera en Dios! Confía en lo que Dios será para ti en el futuro. El día de la alabanza está por llegar. La presencia del Señor será toda la ayuda que necesites. Y él ha prometido estar con nosotros para siempre».

Martyn Lloyd-Jones, el predicador inglés del siglo XX, creía que esta cuestión de predicarnos a nosotros mismos la verdad acerca de la gracia venidera de Dios es crucial para superar la depresión espiritual.

¿Se dan cuenta de que la mayor parte de la infelicidad en la vida se debe al hecho de que nos escuchamos a nosotros mismos en lugar de hablarnos a nosotros mismos? Tomen esos pensamientos que llegan a ustedes al momento en que se levantan a la mañana. Nosotros no los originamos, pero comienzan a hablarnos, nos traen a memoria nuevamente los problemas de ayer, etc. Alguien está hablando… ¡nuestro propio ser nos está hablando!

La batalla contra el desánimo es una batalla por creer las promesas de Dios; y esa fe en la gracia venidera de Dios viene al oír la Palabra. Por eso, predicarnos a nosotros mismos es esencial para la batalla.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 305

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ESTE AÑO CONOCÍ A MI PADRE

22 julio 2017

«ESTE AÑO CONOCÍ A MI PADRE»

por Carlos Rey

En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio http://www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:

«Tengo veinticuatro años, y este año conocí a mi padre. Él nos abandonó (a mi mamá y a mí) y se fue a otro país cuando yo aún no había nacido. No voy a negar que crecí con resentimiento hacia él, pero lo [había perdonado]….

»Lo vi, lo abracé, y no puedo describir con palabras la felicidad que sentí. Al parecer, él [sintió lo mismo]. Me hice ilusiones; sin embargo, sólo lo vi una vez más, y él se olvidó de mí de nuevo. ¡Me duele tanto su actitud, ya que yo no le he reclamado nada! ¿Debiera yo seguir buscándolo?»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»El dolor que siente se hace más intenso debido a las esperanzas y los sueños que usted había guardado en el corazón para el momento en que por fin llegara a conocer a su padre biológico. Usted le dio el regalo del perdón, y es como si él se lo hubiera devuelto bruscamente, como si ese perdón no tuviera valor alguno. La esperanza que usted albergaba como adulta se esfumó, como también se esfumó ese anhelo de niña por un padre. Lamentamos mucho todo el dolor que está sintiendo.

»En lo que está equivocada es en pensar que él la está rechazando. No es así. Eso no tiene nada que ver con usted. Cuando él se encontró con usted, estaba sinceramente contento de ver que ha llegado a ser una mujer maravillosa, y en definitiva no se trataba de que estuviera rechazándola. Estoy segura de que él considera ese tiempo que pasaron juntos como una experiencia maravillosa que está contento de haber disfrutado.

»Sin embargo, para un hombre como él, el vínculo biológico que los une no significa nada. Él la abandonó desde el principio porque no le dio ninguna importancia a ese parentesco, y su actitud no ha cambiado. Él es producto de una cultura en la que es aceptable tener relaciones sexuales con una persona con la que uno no está casado, tal vez procrear hijos como resultado, y no sentir ningún afecto por la mujer ni por los hijos…. Lo más probable es que él no sea capaz de comprender cómo ve usted las cosas ni cómo la ha lastimado.

»Nuestro Padre celestial diseñó el matrimonio para que fuera un vínculo que evitara el dolor que usted está sintiendo. El matrimonio no es una idea arcaica que tenga el fin de restringir la libertad sexual, sino la sempiterna creación de Dios diseñada para proporcionar un ambiente de amor y de afecto de parte de padre y madre hacia los hijos. Cuando los padres suyos decidieron tener una relación sexual sin estar casados, en efecto optaron por negarle a usted la oportunidad de crecer en tal ambiente. Lamentamos mucho esa pérdida que usted sufrió.

»Cambie su manera de pensar acerca de ese hombre. Él fue un donante biológico, pero nunca fue ni llegará a ser su padre. Considérelo como algo del pasado, y resuelva llevar una vida en la que jamás permita que sientan tal dolor sus futuros hijos.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 313.

http://www.conciencia.net/