Problemas insolubles

sábado 22 julio

¿Quién nos removerá la piedra de la entrada del sepulcro?

Marcos 16:3

Mas el ángel, respondiendo, dijo a las mujeres: No temáis vosotras; porque yo sé que buscáis a Jesús, el que fue crucificado. No está aquí, pues ha resucitado, como dijo.

Mateo 28:5-6

Problemas insolubles

“¿Quién nos removerá la piedra?”. Esta fue la pregunta que se hicieron tres mujeres aquel domingo de Pascua por la mañana, en Jerusalén. El Señor Jesús había muerto el viernes, y ahora ellas iban a la tumba con la intención de embalsamar su cuerpo, según la costumbre de la época. Pero sabían que una gigantesca piedra circular cerraba la entrada de la tumba. ¿Quién nos removerá la piedra?, se decían con preocupación mientras caminaban. Comprobaban que no tenían ayuda para abrir la tumba, pero cuando llegaron, la piedra había sido removida. Además supieron que Jesús había resucitado, ¡que estaba vivo!

Hay situaciones en nuestra vida que nos entristecen o nos preocupan. Somos conscientes de que no tenemos ningún recurso. ¿Quién me librará de este obstáculo insuperable que tengo ante mí? A menudo la gracia y el poder de Dios han respondido a nuestra necesidad incluso antes de que se presente: ¡la piedra ha sido removida! En el cielo tenemos a un Señor vivo, todopoderoso. Junto a él podemos resolver los problemas delicados y vencer los obstáculos insuperables. Quizá no sea de la manera en que nos lo imaginamos, sino como a él le parece bueno para nosotros.

Oremos al Señor con confianza. Cuando ya no sabemos qué hacer, cuando las pruebas nos agobian, él no nos abandona: “Este pobre clamó, y le oyó el Señor, y lo libró de todas sus angustias” (Salmo 34:6).

1 Crónicas 4 – Lucas 8:26-56 – Salmo 86:14-17 – Proverbios 19:28-29

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

 

¿No es mi palabra como fuego, dice el Señor…?

¿No es mi palabra como fuego, dice el Señor…?

Jeremías 23:29

Como desciende de los cielos la lluvia y la nieve… que riega la tierra, y la hace germinar y producir… así será mi palabra que sale de mi boca.

Isaías 55:10-11

Como el agua y el fuego

¡Sin agua no existe la vida! El agua es un elemento natural imprescindible para la vida. Si cae con moderación en forma de lluvia, es una fuente de bendición para la tierra, pero puede generar catástrofes si cae en forma de granizo o si inunda una región.

Lo mismo sucede con el fuego. Nos calienta y cuece nuestros alimentos. Sin embargo, a veces un incendio solo deja muerte y desolación.

La Palabra de Dios es comparada tanto al agua como al fuego. Efectivamente, es una fuente de bendición para todos los que creen y aceptan para sí la gran salvación que Dios ofrece a los hombres. Entonces esta palabra se convierte en su gozo diario. Los limpia de sus pensamientos impuros y los refresca hablándoles de Jesucristo.

Pero esta misma palabra que salva, también anuncia terribles juicios a los que rechazan la gracia y el perdón que Dios les ofrece. Como un fuego que devora, el juicio alcanzará a todos los que no quisieron tomar en serio las solemnes advertencias de la Palabra de Dios.

“Temed a Dios, y dadle gloria, porque la hora de su juicio ha llegado; y adorad a aquel que hizo el cielo y la tierra, el mar y las fuentes de las aguas” (Apocalipsis 14:7).

“El que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente” (Apocalipsis 22:17). “El que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás” (Juan 4:14).

1 Crónicas 3 – Lucas 8:1-25 – Salmo 86:7-13 – Proverbios 19:26-27

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Gracia para cada necesidad

JULIO, 20

Gracia para cada necesidad

Devocional por John Piper

Vuélvete hacia mí, y tenme piedad; da tu poder a tu siervo, y salva al hijo de tu sierva.(Salmos 86:16)

Gracia para el futuro es la petición constante en la oración de los salmistas. Oran por ella vez tras vez para satisfacer toda necesidad. Dejan a todos los santos un modelo a seguir de dependencia diaria en la gracia venidera para cada emergencia.

Los salmistas claman por gracia:

· cuando necesitan ayuda: «Escucha, oh Señor, y ten piedad de mí; oh Señor, sé tú mi socorro» (Salmos 30:10);

· cuando están débiles: «Vuélvete hacia mí, y tenme piedad; da tu poder a tu siervo, y salva al hijo de tu sierva» (Salmos 86:16);

· cuando necesitan sanidad: «Ten piedad de mí, Señor, pues languidezco; sáname, Señor» (Salmos 6:2);

· cuando son afligidos por sus enemigos: «Oh Señor, ten piedad de mí; mira mi aflicción por causa de los que me aborrecen» (Salmos 9:13);

· cuando se sienten solos: «Vuélvete a mí y tenme piedad, porque estoy solitario y afligido» (Salmos 25:16);

· cuando están acongojados: «Ten piedad de mí, oh Señor, porque estoy en angustia; se consumen de sufrir mis ojos» (Salmos 31:9);

· cuando han pecado: «Oh Señor, ten piedad de mí; sana mi alma, porque contra ti he pecado» (Salmos 41:4);

· cuando anhelan que el nombre de Dios sea exaltado entre las naciones: «Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga… para que sea conocido en la tierra tu camino…» (Salmos 67:1-2).

Sin lugar a dudas, la oración es el gran vínculo de fe entre el alma de cada santo y la promesa de la gracia venidera. Si el propósito de Dios para el ministerio es que se sostenga por la oración, entonces el ministerio ha de sostenerse por la fe en la gracia venidera.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 296

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

«TAN PURA COMO ANTES DE SER VIOLADA»

20 jul 2017

«TAN PURA COMO ANTES DE SER VIOLADA»

por Carlos Rey

En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Hace un año me enamoré de un hombre cuarenta y dos años mayor que yo. Él tiene sesenta y tres, y yo, veintiuno. Dice que me ama mucho, pero no me habla de planes futuros…. No he tenido relaciones íntimas con él, debido a que fui violada y él no lo sabe…. Mi familia no quiere que lo deje, porque él me da dinero….

»A veces siento que lo amo, otras no porque me da vergüenza cuando él toma mi mano en público…. Sólo digo que si Dios me lo quita, me quisiera quedar sola. No quiero que se den cuenta de mi deshonra.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»El hecho de que usted fue violada no quiere decir que ahora viva en deshonra. ¡Usted no tuvo la culpa! Fue la víctima; usted no hizo nada malo. Es tan pura ahora como lo era antes de ser violada. La pureza viene de las decisiones que usted toma y no de los actos de los demás. Pero usted lamentablemente se ha convencido de que ha perdido su pureza, y esa mentira la está llevando a tomar muy malas decisiones.

»Usted dice que no ha tenido relaciones íntimas con ese hombre mayor porque él no sabe que fue violada. El hecho de que hubo algo que hizo que usted optara por no entregarse a él físicamente nos alegra, pero por una razón muy diferente. Es porque una relación íntima sólo es significativa y honrada cuando se da entre esposo y esposa. Dios quiso que la relación sexual fuera la expresión de amor que une al hombre a la mujer con quien se casa…. Así que la animamos a que siga conservando su pureza con ese hombre como también con cualquier novio que tenga en el futuro.

»La misma mentira que la convence de que ya no es una mujer pura impide que usted tenga esperanzas de disfrutar de una relación romántica con alguien de su edad. Usted más bien ha estado dispuesta a conformarse con las atenciones y las ventajas económicas que le ofrece un hombre lo bastante viejo como para ser su abuelo. ¡No le haga caso a esa mentira, como tampoco a los miembros de su familia que quieren que usted se quede con él por su dinero! No espere un solo día más para decirle que usted es demasiado joven para comprender el mundo de él y que por eso no va a seguir siendo su novia.

»Cualquier novio que tenga en el futuro, que la merezca a usted, comprenderá que, a pesar de haber sido víctima de violación, de todos modos puede llegar a su noche de bodas tan pura como cualquier novia. El momento oportuno para contarle acerca de la violación es cuando los dos comiencen a hablar del matrimonio. No tiene por qué decirle a ningún otro hombre con el que salga nada sobre ese incidente sino sólo hasta que encuentre a ese hombre especial con el que vaya a casarse….»

Con eso termina lo que recomienda Linda, mi esposa. El consejo completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo ingresar en el sitio http://www.conciencia.net y pulsar la pestaña que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 450.

20 de julio de 1969

Jesús… anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo.

Hechos 10:38

20 de julio de 1969

El 20 de julio de 1969, hace exactamente 48 años, por primera vez en la historia de la humanidad un hombre puso el pie en la luna. Refiriéndose a este suceso, el astronauta americano James Irwin escribió: «Lo importante no es que el hombre haya caminado sobre la luna, sino que en la persona de Jesús, Dios haya venido a caminar en la tierra». Ante esta proeza del hombre, la presencia de Dios en la tierra hace 2.000 años es un hecho de un alcance totalmente diferente.

En el instante en que Neil Armstrong puso el pie en el suelo lunar, todo el planeta vivió unos momentos de gran entusiasmo. Pero cuando el Hijo de Dios vino a la tierra, fue recibido con el odio y la hostilidad de su criatura. Los hombres, por naturaleza enemigos de Dios, rechazaron al Enviado del cielo: inmediatamente trataron de matar a Jesús.

El hecho de que un hombre llegase a caminar sobre la luna probó el alto grado de tecnología que hemos alcanzado. Pero Jesús en la tierra reveló a la vez la maldad del corazón humano y el amor de Dios con respecto a la humanidad perdida. Caminar sobre la luna halagó el orgullo del hombre. Pero la venida de Jesucristo a la tierra, su muerte en la cruz, su resurrección produjeron y demostraron su victoria resplandeciente, definitiva sobre el pecado y la muerte que dominan toda la humanidad.

Que el hombre haya caminado sobre la luna no cambia gran cosa en nuestra cotidianidad. Pero el hecho de que Jesús haya venido a esta tierra puede transformar totalmente la vida del que acude a él y lo acepta como su Salvador.

1 Crónicas 2 – Lucas 7:24-50 – Salmo 86:1-6 – Proverbios 19:24-25

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Sus tiempos son perfectos

JULIO, 19

Sus tiempos son perfectos

Devocional por John Piper

Por tanto, acerquémonos con confianza al trono de la gracia para que recibamos misericordia, y hallemos gracia para la ayuda oportuna. (Hebreos 4:16)

Todo ministerio es en el futuro: en un momento, en un mes, en un año, o en una década. Tenemos tiempo de sobra para inquietarnos por nuestra ineptitud; pero cuando eso sucede, debemos recurrir a la oración.

La oración es la forma de fe que nos conecta hoy con la gracia que nos hará aptos para llevar a cabo el ministerio de mañana. El momento oportuno lo es todo.

¿Qué pasaría si la gracia llegara muy temprano o muy tarde? La traducción tradicional de Hebreos 4:16 esconde una promesa preciosa relacionada a esa pregunta. Necesitamos una traducción más literal para verla.

La redacción más tradicional dice algo así: «Así? que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento en que más la necesitemos». El griego original detrás de la frase «gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos», traducido literalmente sería: «gracia para la ayuda oportuna».

El punto es que la oración es la manera de hallar gracia venidera para la ayuda oportuna. Esta gracia siempre llega a tiempo desde el «trono de la gracia». La frase «trono de la gracia» significa que la gracia venidera proviene del Rey del Universo, quien determina los tiempos por su propia autoridad (Hechos 1:8).

Sus tiempos son perfectos, pero raramente coinciden con los nuestros: «Porque mil años ante tus ojos son como el día de ayer que ya pasó » (Salmos 90:4). A nivel mundial, él fija los tiempos para el auge y la caída de las naciones (Hechos 17:26). A nivel personal, Salmos 31:15 dice: «En tu mano están mis años».

Cuando nos preguntamos por el tiempo oportuno de la gracia venidera, debemos pensar en el «trono de la gracia». Nada puede estorbar el plan de Dios de enviarnos gracia en el momento en que es mejor para nosotros. La gracia venidera es siempre oportuna.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 295

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¿LADRILLOS O TELARAÑAS?

19 jul 2017

¿LADRILLOS O TELARAÑAS?

por Carlos Rey

Hace algunos años llegó a Los Ángeles, California, un acróbata que se dio a conocer en sus anuncios como «La mosca humana». El hombre le anunció al público que en determinada fecha escalaría uno de los edificios en la zona céntrica de Los Ángeles, ante todos los presentes.

Cuando llegó el momento esperado, las calles estaban llenas de personas que iban a ver si era verdad lo que se había anunciado. En efecto, con gran agilidad el acróbata comenzó a escalar la pared del edificio. Al subir ponía lentamente las manos y los pies en cada rendija o pedazo de piedra que sobresaliera aun lo más mínimo, como si fuera una mosca humana.

Poco antes de la cima llegó a un punto donde su mano, por más que la estiraba, no alcanzaba la siguiente rendija debido a que en la pared había un pedazo viejo de ladrillo. Le faltaban sólo unos centímetros para llegar a la meta, así que decidió dar un pequeño salto para agarrar con una mano ese pedazo que sobresalía. En efecto, dio el salto, se agarró del ladrillo, y cuando empezó a afianzarse en él con fuerza, resultó que lo que a él le parecía un ladrillo no era más que una telaraña cubierta con el polvo de la ciudad. Como era de esperarse, la telaraña cedió de inmediato, y el acróbata se desprendió desde lo alto, cayó en la calle y murió al instante.

Si bien a todos nos preocupa la seguridad física a tal grado que juzgamos como espectáculo el que alguien juegue con ella, debiera preocuparnos igualmente la seguridad espiritual. No hay nada más serio ni más importante en esta vida que la seguridad del alma, y sin embargo el hombre no sólo juega con el cuerpo sino también con el alma como si fuera una bola de billar. La impulsa de un lado a otro de la mesa de este mundo, de esta idea a aquella filosofía, de esta ideología a aquella religión, rebotando de una banda a otra, siempre con hambre, nunca satisfecho. De ese modo deja al azar lo que más debiera importarle: el destino eterno de su alma.

Una de las ideas más engañosas en la actualidad, que es como una telaraña que se proyecta como ladrillo, es aquella que dice que todos los caminos conducen al cielo. ¡Qué fácil sería escalar esa pared hasta llegar al cielo si así fuera! Si no importa lo que creemos, entonces Dios envió en vano a su Hijo Jesucristo al mundo para mostrarnos el camino al cielo, y Cristo murió en vano para salvarnos de nuestros pecados. Desengañémonos antes que sea demasiado tarde. En vez de aventurarnos, agarrándonos de telarañas, reconozcamos que el único camino que nos lleva al cielo es el que construyó Cristo con ladrillos seguros al morir en la cruz por nosotros.

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¿Por qué o para qué?

miércoles 19 julio

¿Por qué me pones por blanco tuyo…? ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo?

Job 7:20; 13: 24

Él no da cuenta de ninguna de sus razones.

Job 33:13

¿Por qué o para qué?

A menudo en la Biblia, y a veces también en nuestro lenguaje, el porqué es la expresión de la rebelión. Expresa un desacuerdo con lo que Dios dice, o una insatisfacción con respecto a lo que hace. La sorpresa, la decepción, la impaciencia pueden traducirse por esta pequeña palabra. Es como si uno pidiese cuentas a Dios o le dijese: No estoy de acuerdo. El creyente corre el peligro de actuar así cuando pasa por una prueba: ¿Por qué yo y no los demás? ¿Por qué de esta manera y no de otra?

Esto no significa que ante los problemas que surgen en la vida, el cristiano no pueda hacerse ninguna pregunta. ¡Gracias a Dios puede formular a su Señor un porqué lleno de confianza! Pero si es un porqué amargo e insolente, entonces es mejor decir: para qué. ¡No hagamos reproches a nuestro Dios con respecto a una prueba que nos sorprende y nos detiene! No, más bien tratemos de comprender con qué objetivo nos fue enviada: Señor, ¿qué quieres producir en mi vida mediante lo que acaba de sucederme? ¿Qué lección quieres enseñarme? ¿Es la paciencia, la humildad, la sumisión a tu voluntad? ¿Quieres que deje de fijarme en los recursos que puedo encontrar aquí o allí para que pueda apreciar el valor de los tuyos?

Cuando pasemos por una prueba, esforcémonos en formular, no el porqué de la insumisión, sino el para qué de la confianza en nuestro fiel Dios.

“Aunque afligido yo y necesitado, el Señor pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes” (Salmo 40:17).

1 Crónicas 1 – Lucas 7:1-23 – Salmo 85:8-13 – Proverbios 19:22-23

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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VENENO ENDULZADO

18 jul 2017

VENENO ENDULZADO

por Carlos Rey

Sucedió de pronto y sin motivo aparente. En una escuela de una ciudad de México, un niño empezó a sufrir convulsiones. Lo llevaron de urgencia al hospital, y allí comenzaron los exámenes de rigor para diagnosticar su enfermedad.

En eso estaban cuando desde otra zona de la ciudad trajeron a otro niño que tenía los mismos síntomas. En el transcurso del día, más enfermos fueron a parar a varios hospitales de la ciudad, con una sospechosa similitud de síntomas en todos los casos. La mayoría eran niños, todos eran de la misma ciudad y todos habían comido ciertos panes dulces esa mañana.

La investigación minuciosa practicada por las autoridades competentes condujo a una panadería donde descubrieron que el azúcar usado en los panes de ese día se había contaminado inadvertidamente con veneno de ratas. El veneno no era lo bastante fuerte como para causar la muerte en adultos, aunque hubo algunos adultos que enfermaron a causa de él, pero los pequeños no pudieron resistirlo. Antes que pudieran descubrir la causa de la enfermedad y combatirla, ya había cobrado diecinueve vidas pequeñas e inocentes.

Panes al parecer inofensivos, con la misma apariencia de siempre, con el mismo olor y el mismo sabor de siempre, distribuidos por la misma agencia y comprados en las mismas tiendas. Nada parecía haber cambiado, y sin embargo centenares enfermaron de gravedad y diecinueve murieron.

Sucedió en México, pero pudo haber sucedido en cualquier país del mundo, porque todos tenemos hambre del «pan nuestro de cada día». Es tan natural que Jesucristo mismo, el Hijo de Dios, nos enseñó en el padrenuestro a que se lo pidiéramos al Padre celestial.1

De ahí la siguiente canción que algunos, cuando niños, cantábamos con toda la familia al unísono antes de comer: //«Gracias damos, Señor, por el pan:// //por el pan espiritual, que alimenta a cada cual, y también por el pan material.»// Porque así como tenemos hambre de «nuestro pan cotidiano», que es el pan material, también tenemos hambre de pan espiritual, que es el único alimento que satisface los deseos del alma. Dentro de cada uno de nosotros hay un vacío que sólo ese pan puede llenar.

Lamentablemente hay muchos que, en sus ansias de satisfacer esa hambre, se abastecen del pan que ofrecen algunas sectas y religiones. El tal pan espiritual se hace pasar no sólo por inofensivo sino por alimenticio, cuando en realidad no es más que una adulteración de la verdad. Es decir, consta de un poco de verdad más un poco de veneno, lo suficiente como para matar espiritualmente al incauto.

Para evitar consumir ese veneno sólo hay que examinar toda doctrina, por cuenta propia, a la luz de la Biblia. En ella Jesucristo, el Hijo de Dios, declara: «Yo soy el pan de vida…. Si alguno come de este pan, [no morirá, sino que] vivirá para siempre.»2

1 Mt 6:9,11
2 Jn 6:48,50,51

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FRENAR UNO PARA QUE FRENE OTRO

17 jul 2017

FRENAR UNO PARA QUE FRENE OTRO

Roberto Albanés estaba observando su velocímetro. Cuando ascendió a ciento veinte kilómetros por hora, decidió aminorar la velocidad de su Volvo, último modelo.

En eso vio en el espejo retrovisor un vehículo que se acercaba a mucha más velocidad que la suya. Una mujer se había desmayado sobre el volante, y el niño que la acompañaba lloraba a gritos. El vehículo ya se iba contra la cerca de cemento de la autopista.

Roberto, entonces, tomó una decisión heroica. Puso su Volvo entre ese auto y la cerca, y hundió fuertemente los frenos. Saltaron chispas, y ambos vehículos quedaron trabados, pero después de trescientos metros de frenada, los dos autos pararon. La mujer había sufrido un desmayo diabético y había perdido el control del carro. Pero el arrojo del valiente Albanés, y los frenos del auto, evitaron la tragedia.

Se necesitan coraje y resolución para hacer lo que hizo ese joven. Vio que un vehículo grande iba a chocar a gran velocidad, e interpuso su auto. Los paragolpes se trabaron, pero frenó su auto poco a poco, y así logró que se frenara el otro también. A la mujer la atendieron de inmediato, de modo que ni ella ni el niño sacaron del accidente más que el susto.

Es interesante esto de frenar uno para que frene otro. Esa acción ha salvado a muchos en la vida moral. Un hombre en Caracas, Venezuela, que acostumbraba a pasar todos los viernes un buen rato en la cantina con su amigo, decidió un día ponerle freno al asunto. De ahí en adelante, cada viernes bebieron una copa menos de las acostumbradas. Así, en sólo ocho semanas, los dos se libraron del vicio.

Una muchacha, que con su prima no había encontrado más oficio que el de la prostitución en Los Ángeles, California, decidió frenar esa actividad e ingresar en una escuela. Ambas encontraron otro oficio y se casaron. El freno que puso una, ayudó a la otra también a frenar.

Los ejemplos abundan, porque lo mismo ha ocurrido una infinidad de veces. La fuerza y el ejemplo de una persona ha sido todo lo que se ha requerido para cambiar por completo el rumbo equivocado de otra.

Querámoslo o no, nuestra vida es un ejemplo. Todos, aunque no lo advirtamos, somos guías de alguien. Hay personas que tienen sus ojos puestos en nosotros, de modo que nuestra vida dirigirá a otro, ya sea por buen o por mal camino. Nuestros pasos se convertirán en la senda que otros seguirán.

¿A dónde los estamos llevando: a la vida o a la muerte? Aprendamos de Jesucristo cuál es el buen camino, y transitemos por él. El Señor nunca nos engañará.

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