El Dios vivo

sábado 1 julio

Mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo; ¿cuándo vendré, y me presentaré delante de Dios?

Salmo 42:2

Dios, Dios mío eres tú; de madrugada te buscaré; mi alma tiene sed de ti.

Salmo 63:1

El Dios vivo

Tener “sed de Dios”. ¡Qué intensa necesidad; qué sorprendente expresión! Es la necesidad que hay en lo más profundo del corazón de cada uno de nosotros. Pero, ¿de qué Dios tenemos sed? ¡Del Dios vivo! Este no es solo un Dios que existe, sino el Dios que da la vida, que habla y escucha; es el Dios que actúa en la historia de los hombres y en nuestra propia historia. No es un Dios lejano que no se interesa en los hombres, sino un Dios muy cercano que se revela a la fe.

Orar a Dios como al Dios viviente es reconocer que tiene el poder de liberarnos del miedo y del mal. También es tomar conciencia de que él conoce todo lo que hacemos e incluso lo que pensamos. ¡No podemos esconderle nada!

Pensar en el Dios vivo puede atemorizar al que no está en regla con él, e incluso aterrorizarlo. ¡Pero qué fuente de paz y de confianza para el que va a Dios por medio de la fe! Dios se revela de una manera tan real, tan profunda, que la expresión “Dios viviente” viene a los labios del creyente cuando expresa su ardiente deseo de comunión con su Dios (Salmos 42 y 84).

Cuando por la fe experimentamos la presencia de Dios, nos inclinamos con respeto y amor, cautivados por su grandeza.

“Como el ciervo brama por las corrientes de las aguas, así clama por ti, oh Dios, el alma mía” (Salmo 42:1).

“Anhela mi alma y aun ardientemente desea los atrios del Señor; mi corazón y mi carne cantan al Dios vivo” (Salmo 84:2).

Daniel 4:1-18 – 1 Juan 2:18-29 – Salmo 78:21-31 – Proverbios 18:13

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Los milagros de la fe

jueves 29 junio

Para que sepáis que el Hijo del Hombre tiene potestad en la tierra para perdonar pecados (dijo al paralítico): A ti te digo: Levántate, toma tu lecho, y vete a tu casa. Al instante, levantándose en presencia de ellos, y tomando el lecho en que estaba acostado, se fue a su casa, glorificando a Dios.

Lucas 5:24-25

Los milagros de la fe

En nuestra mente, la vida de Jesús está asociada a los numerosos milagros que hizo, aunque solo una parte se relata en los evangelios. Su dimensión sobrenatural dejó una fuerte impresión en los que los vieron; algunas personas incluso iban a Jesús esperando ver tales prodigios (Mateo 12:38). Pero Jesús nunca fue engañado por los motivos reales que había en el corazón de los que iban a él: sabía que si bien los milagros sorprendían, solo eran un medio entre otros para llevar a los incrédulos a la fe y persuadirlos de ir a Dios. En varias ocasiones constató que esos prodigios solo habían despertado una fe superficial y sin fundamento (Juan 2:23-25).

¿Para qué servían esos milagros? Eran “señales”, es decir, pruebas del poder y del amor divino que estaban en Jesús. Así acompañaban y acreditaban el anuncio del Evangelio, dándole un brillo especial. El pasaje de Lucas 5 es una ilustración de ello: el milagro que devolvió al hombre paralítico el uso de sus piernas daba testimonio del poder que perdonaba los pecados de este hombre y del amor que se ocupaba de él en su miseria.

Dios siempre está dispuesto a dejar actuar su poder. ¿No es un milagro que un hombre perdido sea salvo y pase de la muerte a la vida, que una vida que está bajo la dependencia del mal pueda al fin ser libre?

Daniel 2:24-49 – 1 Juan 1 – Salmo 78:1-8 – Proverbios 18:9-10

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Lo que la Biblia es

La palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu… y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Hebreos 4:12

Todo o nada

Lo que la Biblia es

Para los cristianos, la Biblia, la Palabra de Dios, es el libro de referencia. Formada por 66 libros, fue escrita por unos cuarenta autores: la primera parte, llamada Antiguo Testamento, entre el año 1900 y 400 antes de Cristo. La segunda parte, llamada Nuevo Testamento, fue escrita a lo largo del primer siglo de la era cristiana. Inspirados por el Espíritu Santo, hombres de orígenes muy diversos hablaron de parte de Dios (2 Pedro 1:21).

Los escritos anteriores al nacimiento de Jesucristo forman el Antiguo Testamento. Centrados en el pueblo de Israel, trazan la historia de la humanidad desde su origen bajo un aspecto histórico, poético o profético. Muchas profecías ya se cumplieron y otras aún no.

Los cinco primeros libros del Nuevo Testamento cuentan la venida de Jesús, el Hijo de Dios, al mundo, su vida, su muerte y su resurrección, y luego los comienzos de la Iglesia. Los siguientes exponen la doctrina cristiana, y el último abre una ventana sobre el futuro.

Cada página es inspirada por Dios, quien nos da una enseñanza moral y nos interpela. No podemos estar abiertos a ciertos textos y rechazar otros. Por ejemplo, no podemos disociar el amor insondable de Dios y su absoluta santidad. No podemos reivindicar su gracia y al mismo tiempo negar la culpabilidad del hombre. Tenemos que recibir la Biblia en su conjunto, incluidas las páginas que nos molestan. Es la única actitud sensata de una criatura que descubre lo que su Creador quiere decirle. ¡Dios ha hablado, y debemos creerle!

Daniel 2:1-23 – 2 Timoteo 4 – Salmo 77:10-20 – Proverbios 18:8

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¡Escuchemos las informaciones!

martes 27 junio

El Dios de dioses, el Señor, ha hablado, y convocado la tierra, desde el nacimiento del sol hasta donde se pone.

Salmo 50:1

Acercaos, naciones, juntaos para oír; y vosotros, pueblos, escuchad. Oiga la tierra y cuanto hay en ella, el mundo y todo lo que produce.

Isaías 34:1

¡Escuchemos las informaciones!

El hombre de hoy es un hombre informado. Cada día el periódico le ofrece todos los detalles sobre lo que sucede en el mundo. Durante todo el año, la radio, la televisión e Internet rivalizan para que siga en tiempo real lo que ocurre en el planeta.

¿Sacamos lecciones de estas informaciones, sea colectivamente o cada uno en particular? Por ejemplo, ¿estamos dispuestos a poner en tela de juicio nuestra forma de vida personal?

Hay otra fuente de información menos escuchada, y sin embargo no debería dejar indiferente a nadie, pues puede transformar nuestro comportamiento. La tenemos mucho menos en cuenta que todo lo que conocemos cada día a través de los medios de comunicación. Ciertamente, es un libro muy antiguo, pero más actual que nunca. Nos informa sobre nuestro pasado así como sobre nuestro futuro. No solo nos expone los hechos, sino también sus causas y consecuencias. Establece las bases morales de las relaciones del hombre con su Creador y con sus semejantes.

Este libro es la Biblia, única fuente de información, perfectamente segura y a la vez perfectamente útil. Es la Palabra del Dios que nos creó, por lo tanto es primordial leerla y tener en cuenta lo que nos dice, siguiendo sus enseñanzas. Por medio de ella podemos encontrar el verdadero sentido a nuestra vida, fundarla y construirla sobre una base sólida, edificar nuestra casa sobre la roca, como dice el evangelio empleando esta imagen (Mateo 7:24-27).

Daniel 1 – 2 Timoteo 3 – Salmo 77:1-9 – Proverbios 18:6-7

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Yo tengo a Cristo

Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Juan 6:68-69

Yo tengo a Cristo

Hace algunos años una joven cristiana iba en barco de Bristol, en Inglaterra, a Cardiff, en el país de Gales. Como de costumbre, distribuía algunos tratados bíblicos a los pasajeros. Uno de ellos, un hombre religioso, rechazó el tratado con las siguientes palabras: –Gracias, pero yo tengo mi religión. La joven le respondió amablemente: –Yo tengo a Cristo.

Dos años después, la joven hizo el mismo recorrido y volvió a encontrar al mismo hombre, quien la reconoció inmediatamente y le dijo: –¿Recuerda que me ofreció un tratado hace algún tiempo, y la breve conversación que tuvimos?

–Sí, dijo ella, lo recuerdo.

–Pues bien, respondió él, su respuesta no me dio descanso alguno hasta que, por la gracia de Dios, pude decir sinceramente: Yo también tengo a Cristo en mi vida. Y ahora me alegra poder contárselo.

Este hombre había reconocido en la persona de Jesús al Salvador y Maestro, a quien necesitaba personalmente. Había hallado una maravillosa paz, mientras que la estricta observancia de su religión no había logrado satisfacer las necesidades de su corazón. La redención y la paz con Dios son dones de gracia que solo pueden ser obtenidos mediante la fe en Jesucristo, quien murió por los pecadores y resucitó.

¿Ya dio usted personalmente este paso?

“Hizo además Jesús muchas otras señales en presencia de sus discípulos, las cuales no están escritas en este libro. Pero estas se han escrito para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:30-31).

2 Reyes 25 – 2 Timoteo 2 – Salmo 76 – Proverbios 18:4-5

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Un verdadero Hombre

HeartCry Missionary Society

Paul Washer

Un verdadero Hombre

 

 

Paul David Washer Nacido en Estados Unidos en 1961 es un misionero, pastor, evangelista, escritor, abogado, fundador y director de la Sociedad Misionera Heartcry que apoya el trabajo misionero con los nativos sudamericanos, también es predicador itinerante de la Convención Bautista del Sur.1 Aparte de sus viajes y predicas, Paul es profesor invitado en varios seminarios, en particular en el Seminario de Master (The Master’s Seminary)

 

El huerto de los Olivos

Saliendo (Jesús), se fue, como solía, al monte de los Olivos; y sus discípulos también le siguieron. Cuando llegó a aquel lugar… puesto de rodillas oró, diciendo: Padre, si quieres, pasa de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.

Lucas 22:39-42

El huerto de los Olivos

Jesús instituyó la Cena estando en Jerusalén. Después de su ascensión al cielo, ese pan y esa copa deben perpetuar entre los suyos reunidos para rendirle el culto de adoración, el recuerdo de su persona y de su muerte.

Después de esa cena Jesús, acompañado por los doce discípulos, tomó el camino que lo llevaba al huerto de los Olivos. Sabiendo que iba a morir en la cruz, Jesús se postró en tierra… Su alma estaba “muy triste, hasta la muerte” (Marcos 14:34). Suplicó a su Padre que si era posible pasase de él esa prueba. El Santo, el Justo, tenía ante sí todo el horror del pecado del mundo. Sabía que Dios tenía que abandonarlo cuando llevase sobre sí mismo el pecado para expiarlo. “Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado” (2 Corintios 5:21).

Su lucha fue tan terrible que suplicó “con gran clamor y lágrimas” al que lo podía librar de la muerte (Hebreos 5:7). Su sufrimiento era tal que su sudor era como grandes gotas de sangre, y un ángel vino para fortalecerlo. ¡La victoria fue completa! Jesús se entregó a sí mismo para hacer la voluntad de su Padre, costase lo que costase.

Con una sumisión y una obediencia perfectas, cuando la tropa de soldados llegó para arrestarlo, Jesús declaró: “La copa que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?” (Juan 18:11). Fue a la cruz por obediencia y allí respondió, en nuestro lugar, a las exigencias de la santidad de Dios. En él tenemos ahora el perfecto Salvador. ¡Depositemos en él toda nuestra confianza!

2 Reyes 24 – 2 Timoteo 1 – Salmo 75 – Proverbios 18:2-3

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¿QUÉ DICEN LOS ADOPTADOS SOBRE LA ADOPCIÓN HOMOSEXUAL?

¿QUÉ DICEN LOS ADOPTADOS SOBRE LA ADOPCIÓN HOMOSEXUAL?

El 13 de enero de 2013, Benoit Talleu de 17 años de edad, fue orador en la Marcha por la Familia que organizó La Manif Pour Tous en París, Francia. Habló en nombre de la Asociación para los Niños Adoptados.

He aquí su discurso completo:

“Hola a todos. Soy Benoit Talleu y tengo 17 años de edad. Nací en Vietnam, pero me adoptaron desde bebé. Mis padres adoptaron 7 niños y yo soy el mayor.

Estoy en la lucha contra el “matrimonio para todos”, junto con la Asociación para Niños Adoptados, porque estoy harto de escuchar que muchos hablan de la adopción, como si lo más importante no fuéramos los adoptados.

Si preguntas a los adoptados qué quieren, ellos solo tienen una respuesta: ¡un papá y una mamá! “Papi y mami” son palabras que un huérfano conoce y cuando es adoptado, sueña con usar esas palabras. Los niños en adopción sueñan con sus futuros padres. Los imaginan. Desde lo más profundo de su ser, ellos esperan a papá y mamá. ¡Y son esos niños los que deben ser escuchados!

Debemos decirlo claro, un huérfano NECESITA un papá y una mamá. En cambio, la pareja QUIERE un niño, y entre “necesitar” y “querer”, hay mucha diferencia.

La adopción no es para “hacer” papás y mamás. No es un remedio para las parejas estériles. La esterilidad no hace NECESARIA la adopción. La adopción no es para que los adultos se sientan bien. ¡No somos un remedio para la esterilidad! ¡No somos medicinas! ¡No estamos aquí para consolarte por no tener hijos! ¡No somos un premio! ¡No somos un derecho! No hables como si tuvieras derecho a nosotros. ¡Eso es violentar nuestra identidad!

Nuestra madre biológica tuvo la valentía de confiarnos a un orfanatorio. Eso no quiere decir que seamos objetos. Ella pudo estar en una situación dramática, probablemente estaba sola, tal vez no había papá. Ella no pudo hacerlo. Pero eso no es un insulto para nosotros.

Dar a parejas del mismo sexo “el derecho a nosotros” ¡Traiciona la confianza de nuestra madre biológica! El huérfano necesita un papá y una mamá. Eso no es discriminar a las parejas gay. ¡No tiene nada que ver! Es más simple que eso: ¡Todos nacemos de un hombre y una mujer!.. ¡Y los adoptantes deben ser un hombre y una mujer!

Escuchamos a personas que dicen: “Vivir con una pareja gay es mejor que ser huérfano” Escuchen lo que tengo que decir al respecto: Esa afirmación rebosa de deshonestidad. ¡Hay decenas de miles de parejas hombre/mujer que esperan poder adoptar!

Otros dicen, “una pareja gay es mejor que nada”. ¡Eso es estremecedor y homofóbico! ¡Lo mejor para un niño es un papá y una mamá! No me cansaré de repetirlo.

Decir que un huérfano no merece tener mamá, es cruel e injusto. Decir que un huérfano no merece tener papá, es cruel e injusto. ¡Es una crueldad y una injusticia! ¡Es atentar contra la igualdad de la niñez!

La inseminación y la renta de úteros se contempla en la ley del matrimonio gay.

Cada vez será más común ver niños de la inseminación y la renta de vientres. Nosotros decimos ¡No a la inseminación artificial ni al alquiler de vientres! ¡No a la adopción por parejas del mismo sexo! Los gays pueden estar enamorados, no lo dudo, ¡pero eso no cambia las necesidades de un niño!

Muchos dicen “oh, las cosas han evolucionado”, “tantos países han aceptado el matrimonio gay”, pero nosotros somos un gran nación y una gran democracia. La ley del matrimonio gay es puro egoísmo. La ley debe velar por los más débiles, ¡No por el capricho de los fuertes! Los padres son para el niño, no al revés.

Francia es la nación de los derechos humanos, es la nación de los derechos del niño. ¡Somos la nación donde los niños tienen derechos! ¡No donde los niños son un derecho!

Señor presidente, le recuerdo a usted, escúchenos, los huérfanos somos los que importamos en todo esto. Los niños, los huérfanos y los adoptados.

¡Gracias y movilicémonos!

¡Por nosotros!

¡Por nuestros papás y mamás!

¡Por la familia!

El código de circulación

sábado 24 junio

Todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios.

Romanos 3:23

Cualquiera que guardare toda la ley, pero ofendiere en un punto, se hace culpable de todos.

Santiago 2:10

Cristo nos amó, y se entregó a sí mismo por nosotros.

Efesios 5:2

El código de circulación

Cuando un automovilista sobrepasa el límite de velocidad autorizado, infringe el código de circulación. Quizá solo haya cometido una sola falta; no obstante, infringió el código de circulación. ¡No imaginaríamos a un automovilista, detenido debido a un exceso de velocidad, justificarse diciendo que nunca se ha pasado un semáforo en rojo! ¿Qué conductor podría pretender no haber transgredido nunca el código de circulación?

En la Biblia, la ley de Dios dada a Moisés era perfecta, y los israelitas tenían que respetarla punto por punto. La experiencia mostró que ese pueblo no obedeció esa ley. ¡Nadie hubiese podido hacerlo! Por supuesto, la gran mayoría de nosotros no ha transgredido el mandamiento que dice: “No matarás”. Pero, ¿quién no ha desobedecido el que dice: “No codiciarás”? (Éxodo 20:13, 17).

Todos hemos desobedecido a Dios. Todos, menos uno, Aquel que vino al mundo hace 2.000 años, Jesucristo, el hombre perfecto, quien cumplió toda la ley de Dios (Mateo 5:17). Pero hizo mucho más que cumplir la ley: aceptó morir crucificado, por amor a nosotros, para que Dios perdonase todos nuestros pecados.

No es, pues, tratando de obedecer una ley cómo seremos hechos justos ante Dios, porque siempre fallaremos en un punto u otro. Pero el Evangelio nos trae una buena noticia: Dios nos declara justos si creemos en el sacrificio de Jesucristo, quien se entregó a sí mismo por nosotros.

2 Reyes 23:21-37 – 1 Timoteo 6 – Salmo 74:12-23 – Proverbios 18:1

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Bondad no significa debilidad

¡Señor! fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado.

Éxodo 34:6-7

Bondad no significa debilidad

A veces oímos decir: «Dios es tan bueno que acabará salvando a todos».

–Pero bondad no significa debilidad. Creemos en el Dios del que nos habla la Biblia, es decir, un Dios justo, santo, que también es amor; y no en el «buen Dios», como escuchamos en el lenguaje cotidiano. El Dios de la Biblia es fiel, tanto en sus promesas de juicio, de castigo, como en sus promesas de gracia y de perdón.

–Bondad no significa olvido. Por lejanas y antiguas que sean nuestras faltas, mientras no las confesemos a Dios, él no las olvida. Pero, si lo hacemos, Dios perdona, y olvida; no es por debilidad, indulgencia o amabilidad, sino porque aceptamos que su Hijo Jesucristo expió nuestros pecados. Jesús recibió en nuestro lugar el castigo que merecíamos. Así es como Dios puede perdonarnos… y aún más, justificarnos, es decir, hacernos justos sobre una base totalmente segura.

–Bondad tampoco significa compromiso. No pensemos que Dios es complaciente, que tiene en cuenta nuestras buenas intenciones, que pasa por alto nuestras pequeñas mentiras para castigar solo las faltas más graves.

Dios es justo, es amor, y no es ni indulgente ni débil. Hoy salva a todos los que se arrepienten y responden a su propuesta de perdón y reconciliación.

¿Y los demás…? ¿Cómo podrían escapar al juicio de Dios, pues, precisamente, Dios es justo?

2 Reyes 23:1-20 – 1 Timoteo 5 – Salmo 74:1-11 – Proverbios 17:27-28

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