Depositar nuestra confianza en Dios

domingo 11 junio

Mejor es confiar en el Señor que confiar en el hombre.

Salmo 118:8

Yo sé a quién he creído, y estoy seguro que es poderoso para guardar mi depósito para aquel día.

2 Timoteo 1:12

Depositar nuestra confianza en Dios

El conocido físico Albert Einstein escribió: «El único y verdadero problema de todos los tiempos está en el corazón y en los pensamientos de los hombres. No se trata de un problema físico, sino moral. Es más fácil modificar la naturaleza del plutonio que la mente mala de un individuo. Lo que nos asusta no es la explosión de una bomba atómica, sino el poder de la maldad del corazón humano, su fuerza de explosión para el mal».

Los innumerables conflictos que hay en el mundo confirman muy bien lo que escribió este físico. La Biblia afirma: “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso” (Jeremías 17:9). ¡Así es el corazón de cada uno de nosotros!

Pero este problema tan básico, ¿tiene solución? San Agustín, un fiel creyente del siglo cuatro, declaró: «El corazón del hombre no halla descanso hasta que lo encuentre en Dios». Él mismo se había agotado en vanos esfuerzos buscando la paz del corazón en la filosofía y los placeres del mundo. Al final, mediante la fe, se volvió a Jesús, el Hijo de Dios; entonces halló la paz y el verdadero descanso.

Miles de hombres y mujeres, de orígenes y países diversos, de condiciones y edades diferentes, pasaron por la misma experiencia: sus corazones se llenaron de paz cuando depositaron su confianza en Jesucristo. En él hallaron “la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento” (Filipenses 4:7), y esta paz los acompañó a través de todas las tormentas de la vida.

¡Aprendamos a depositar nuestra confianza en Dios!

2 Reyes 12 – Romanos 16 – Salmo 69:19-28 – Proverbios 17:3-4© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Un suicidio que no se produjo

Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar.

Mateo 11:28

El Hijo de Dios… me amó y se entregó a sí mismo por mí.

Gálatas 2:20

Un suicidio que no se produjo

Cierto actor americano era conocido por ser un alcohólico empedernido. En varias ocasiones había tratado de liberarse de esas cadenas, pero cada vez había recaído, por lo tanto había llegado a la conclusión de que era imposible salir de esa situación. Desesperado y consciente de la tristeza que había ocasionado a los suyos, sobre todo a su mujer y a sus dos hijas, una noche decidió suicidarse. Pero antes de apretar el gatillo pensó en Dios y se dijo que primero tenía que hablar con él. ¡Fue un largo llamado de socorro! Dios intervino, detuvo su intención y le dio la fuerza para dejar de beber. Descubrió el poder liberador de Jesucristo y la nueva vida que ofrece.

¡Cuántas circunstancias trágicas y dolorosas pueden hacer que alguien caiga en el pozo de la desesperación! La lista es larga: accidentes, catástrofes, enfermedades, muertes, decepciones, remordimientos… Los sufrimientos físicos, morales, o sencillamente el miedo al futuro pueden arrebatarnos las ganas de vivir. Pero Dios, que ama a todos los hombres, puede dar un sentido a nuestra existencia. Todos necesitamos el amor de Dios para ser felices. “En esto se mostró el amor de Dios para con nosotros, en que Dios envió a su Hijo unigénito al mundo, para que vivamos por él” (1 Juan 4:9). La vida que nos propone no está exenta de dificultades, pero Jesús nos acompaña, y su presencia nos da la serenidad y la felicidad.

“A ti clamaré, oh Señor. Roca mía, no te desentiendas de mí, para que no sea yo, dejándome tú, semejante a los que descienden al sepulcro” (Salmo 28:1).

2 Reyes 11 – Romanos 15:14-33 – Salmo 69:9-18 – Proverbios 17:1-2

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Una mente renovada

Una mente renovada

6/9/2017

Renovaos en el espíritu de vuestra mente. (Efesios 4:23) 

Cuando usted se hace cristiano, Dios le da una nueva mente; pero usted debe llenarla de nuevos pensamientos. Un bebé nace con una mente nueva y fresca, y entonces se van haciendo impresiones en la mente del bebé que determinan el curso de su vida. Lo mismo ocurre con un cristiano. Cuando usted entra en el reino de Dios, recibe una mente nueva y fresca. Entonces tiene que formar los buenos pensamientos en su nueva mente. Por eso Filipenses 4:8 dice: “Todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad”. Tenemos una mente renovada, no una mente depravada.

En vez de tener una mente depravada, vil, lasciva, avara, sucia, tenemos una mente llena de justicia y santidad. Y eso debe caracterizar naturalmente nuestro modo de vivir.

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Se despojó a sí mismo

Cristo Jesús… siendo en forma de Dios… se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres… se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

Filipenses 2:5-8

Se despojó a sí mismo

El poder del Señor Jesús fue mostrado en muchas ocasiones cuando estaba en la tierra: curó leprosos, resucitó muertos, multiplicó los panes, caminó sobre las aguas, reprendió al mar y al viento, ordenó a un pez que le trajese una moneda para pagar el impuesto del templo. ¡Era Dios! Sin embargo, vino a esta tierra naciendo como un bebé en una familia pobre. Como no había lugar en el mesón, ¡el Creador fue acostado en un pesebre! Fue un niño sumiso a sus padres, sin dejar de ser el Hijo de Dios. ¡Él, el Dios todopoderoso, aprendió el oficio de carpintero, conoció el cansancio debido al trabajo, tuvo hambre y sed!

Él, quien conocía todo, permaneció perfectamente humilde. No trató de dominar a los hombres. Cuando estos hicieron un complot para matarlo, no los destruyó, como hubiese podido hacerlo. En el momento de ser crucificado, se dejó detener y atar. Le escupieron, y no dijo nada; le pusieron una corona de espinas, y lo permitió; condenado a muerte, permaneció mudo ante sus enemigos. Hubiese bastado una palabra para aniquilar a sus enemigos, pero oró por ellos. Dejó que lo clavasen en una cruz para salvar a los hombres, los adversarios de Dios.

El Señor Jesús es admirable en todo su recorrido desde el pesebre de Belén hasta la cruz donde, por su muerte, muestra “la senda de la vida” a los que creen en él (Salmo 16:11). ¡Unámonos a él de todo corazón para aprender a seguirle!

2 Reyes 10 – Romanos 15:1-13 – Salmo 69:1-8 – Proverbios 16:33

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¡La libertad no consiste en pasar los límites!

jueves 8 junio

(Jesús dijo:) Si vosotros permaneciereis en mi palabra, seréis verdaderamente mis discípulos; y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.

Juan 8:31-32

Si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.

Juan 8:36

¡La libertad no consiste en pasar los límites!

Actualmente el deseo de libertad se traduce en algunas personas por un intento desesperado de traspasar todo tipo de límites. Por ejemplo, no satisfechos con hacer alpinismo, algunos se lanzan en el alpinismo extremo… ¡y a veces lo pagan con su vida! Algunas películas alimentan esta concepción engañosa de la libertad. ¡Es un espejismo peligroso! ¿Significa esto que la libertad es un sueño al que sería mejor renunciar para conformarse con una vida aburrida y mediocre?

¡Por supuesto que no! Pero primero debo preguntarme: ¿de quién soy prisionero? Simplemente de mi pretensión, de mi orgullo siempre subyacente en mis pensamientos más secretos, que me empuja a hacer las cosas opuestas a la voluntad de Dios. Sin embargo, desde que creó al hombre, Dios quería su felicidad.

El Evangelio es el mensaje de la libertad porque nos revela, sin sombra, la condición del hombre esclavo de sus propios pensamientos opuestos a Dios. En este sentido, la verdad conduce a la libertad a todo el que quiera escucharla. Para liberar al hombre de esa esclavitud, Cristo pagó el precio muriendo por él en la cruz y dándole una vida nueva. La verdadera libertad no consiste en ir tras el poder, y mucho menos en querer ser igual a Dios (Génesis 3:5). ¡Es vivir la vida de Jesús en humildad, confiando en él! Entonces el creyente comprende cuáles son sus límites, porque Dios actúa en él. “Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer” (Filipenses 2:13).

2 Reyes 9 – Romanos 14 – Salmo 68:28-35 – Proverbios 16:31-32

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Hay muchas maneras de esconderse

No hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia (la de Dios); antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien tenemos que dar cuenta.

Hebreos 4:13

Hay muchas maneras de esconderse

En Génesis, primer libro de la Biblia, vemos que Adán y Eva desobedecieron a Dios. No tuvieron en cuenta la orden de Dios y siguieron su propio deseo. Luego tomaron conciencia de su desvío y de su desnudez, es decir, de su estado pecaminoso, y trataron de esconderse fabricándose ropa con hojas. Se camuflaron entre los árboles del huerto para escapar a la voz y a la mirada de Dios.

¡Camuflarse! A través de este pasaje la Biblia nos muestra esta profunda tendencia del hombre frente a Dios. Esto puede tomar diferentes formas. ¡Cuántas personas tratan de aturdirse! La búsqueda de un éxito profesional, social y de los bienes materiales son ejemplos de distracciones que el hombre usa para huir de Dios. Algunas formas de pensamiento, como el ateísmo o el gnosticismo, son vestidos construidos por la inteligencia humana para no reconocer nuestro verdadero estado ante Dios. Incluso la religión, con sus ritos y tradiciones, puede ser una máscara que esconde la ausencia de una verdadera relación con Dios.

Sin embargo, el versículo de hoy es inapelable. ¡Es imposible huir de la mirada del Dios verdadero! ¡Es imposible esconderle algo, por pequeño que sea; es imposible engañarlo con nuestras argucias! ¡Es imposible camuflarse, es decir, disimular nuestro estado malo bajo una buena apariencia!

Entonces, en vez de escondernos, ¡reconozcamos nuestro estado pecaminoso! Aceptemos la salvación que Dios nos ofrece. Aceptemos que nuestros pensamientos, acciones y palabras sean sondeados e iluminados por su luz divina.

2 Reyes 8 – Romanos 13 – Salmo 68:21-27 – Proverbios 16:29-30

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La tragedia de la incredulidad

 

“La tragedia de la incredulidad” 

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Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

 

Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

http://ibsj.org/

“Tu fe te ha salvado”

lunes 5 junio

(Jesús dijo a la mujer:) Tus pecados te son perdonados. Y los que estaban juntamente sentados a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es este, que también perdona pecados? Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en paz.

Lucas 7:48-50

Jesús habla a las mujeres (6) – “Tu fe te ha salvado”

Lucas 7:36-50

La mujer mencionada en este pasaje necesitó mucho valor para entrar en la casa de Simón sin estar invitada, y para unirse a esta compañía, pues nadie ignoraba su vida (“era pecadora”). Sin embargo pasó por alto el desprecio de todos para ir a Jesús y ungir sus pies con perfume, en un gesto de humildad y profundo respeto. En su presencia, no pudo retener su emoción. Lágrimas corrieron por sus mejillas, lágrimas de arrepentimiento, sin duda, pero también de gozo.

Simón, el fariseo, el dueño de la casa, observó la escena y empezó a irritarse. El arrepentimiento de esta mujer no le importaba. Antes, no mostró hacia Jesús la consideración que normalmente se tiene para con los invitados. Ahora, lo despreciaba, pensando: “Este, si fuera profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que es pecadora” (Lucas 7:39).

Pero Jesús, que lee los pensamientos, respondió a Simón con dulzura, oponiendo así la frialdad de su huésped al amor de esta mujer. Si mencionó su estado pecaminoso fue solo para anunciar que ella había recibido el perdón de Dios: “Sus muchos pecados le son perdonados” (v. 47). Y se lo confirmó directamente: “Tus pecados te son perdonados… Tu fe te ha salvado, ve en paz” (v. 48, 50). La paz que Jesús le ofrecía significaba descanso y tranquilidad para su corazón, pero también restauración y reconciliación con Dios.

Hoy él le ofrece gratuitamente la misma paz.

2 Reyes 6 – Romanos 11:25-36 – Salmo 68:7-14 – Proverbios 16:25-26

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El evangelio vs el legalismo

«El evangelio vs el legalismo» 

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Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

 

 

Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

http://ibsj.org/

El día de Pentecostés:

domingo 4 junio

(Jesús dijo:) Cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.

Juan 15:26

Por un solo Espíritu fuimos todos bautizados en un cuerpo, sean judíos o griegos, sean esclavos o libres; y a todos se nos dio a beber de un mismo Espíritu.

1 Corintios 12:13

El día de Pentecostés:

Hechos 2:1-38

“El día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.

Moraban entonces en Jerusalén judíos, varones piadosos, de todas las naciones bajo el cielo… Y estaban atónitos y maravillados, diciendo: Mirad, ¿no son galileos todos estos que hablan? ¿Cómo, pues, les oímos nosotros hablar cada uno en nuestra lengua en la que hemos nacido?… los que habitamos en Mesopotamia… en Egipto y en las regiones de África… y romanos aquí residentes, tanto judíos como prosélitos, cretenses y árabes, les oímos hablar en nuestras lenguas las maravillas de Dios… diciéndose unos a otros: ¿Qué quiere decir esto?

Entonces Pedro, poniéndose en pie con los once, alzó la voz y les habló diciendo:… A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Así que, exaltado por la diestra de Dios, y habiendo recibido del Padre la promesa del Espíritu Santo, ha derramado esto que vosotros veis y oís… Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo” (Hechos 2:1-38).

2 Reyes 5 – Romanos 11:1-24 – Salmo 68:1-6 – Proverbios 16:23-24

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