Segunda Temporada – Programa 5 – “¿Quién es Dios?”

“¿Quién es Dios?”

Segunda Temporada – Programa 5

Eduardo Saladin – Sugel Michelén – Salvador Gómez

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

El noviazgo

El noviazgo

Pastor Héctor Salcedo

 

 

Héctor SalcedoHÉCTOR SALCEDO

Economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90’s para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial.

Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Su mayor pasión es la enseñanza de la Palabra de Dios y sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos                                   hijos: Elías y Daniel.

Hablemos de Noviazgo – Sesión 2

Hablemos de Noviazgo 

Sesión 2

Pastor Héctor Salcedo

Héctor Salcedo

HÉCTOR SALCEDO

Economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90’s para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial.

Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Su mayor pasión es la enseñanza de la Palabra de Dios y sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos                                   hijos: Elías y Daniel.

Hablemos de Noviazgo – Sesión 1

Hablemos de Noviazgo 

Sesión 1

Pastor Héctor Salcedo

 

Héctor Salcedo

HÉCTOR SALCEDO

Economista de profesión y pastor de corazón. Posee una maestría en Estudios Bíblicos en el tradicional Moody Bible Institute de Chicago. Como economista, cursó estudios de Maestría en Macroeconomía Aplicada en Chile a mediados de los 90’s para ejercer dicha profesión durante casi 15 años en el medio económico-empresarial.

Ha laborado desde los inicios de la IBI, pasando por diversas asignaciones conforme el crecimiento lo requirió. Desde 2006 es uno de los pastores de la IBI, y desde 2009 lo ha sido a tiempo completo. Su mayor pasión es la enseñanza de la Palabra de Dios y sobretodo su aplicación práctica a la vida. Está casado con Chárbela El Hage y tiene dos                                   hijos: Elías y Daniel.

Era un esclavo encadenado por Satanás (1)

 Si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis. Romanos 6:16

Así que, si el Hijo (de Dios) os libertare, seréis verdaderamente libres. Juan 8:36

Testimonio

«En mi niñez no fui feliz, pues todo el ambiente familiar estaba ensombrecido por el alcoholismo de mi padre. Aspiraba a encontrar amor y consuelo. Cuando tenía alrededor de 18 años me uní a un grupo de jóvenes marginales. Vivíamos en una época llena de idealismo y pensábamos que era posible tener una vida diferente, pero la decepción estuvo a la altura de la esperanza. Me sentía profundamente infeliz, mi única aspiración era la esperanza egoísta de que los demás pudiesen responder a mis deseos.

Un día recibí una carta de mi hermano mayor en la que me decía que había descubierto a Jesús y que su vida había cambiado totalmente. También me envió una Biblia y me invitó a leerla. Me alegraba por él, pero durante un año, a pesar de algunos intentos por leer la Biblia, no sucedió nada. Me estaba sumiendo en una desesperación cada vez más profunda. Un día quise saber qué contenía ese libro. Me retiré de mi entorno durante tres semanas para leer la Biblia. Cada noche, antes de abrirla, oraba a Dios diciendo: «Si lo que mi hermano dice es cierto, no hay ningún motivo para que no sea cierto para mí también». Aconsejado por mi hermano, leí el Nuevo Testamento, pero no comprendí gran cosa.

Sin embargo, una noche mientras leía quedé como fulminado interiormente. El texto hablaba del diablo, fue como una revelación. Yo creía que era libre, pero Dios me mostró que no lo era».

(mañana continuará)

Ezequiel 27 – Gálatas 4 – Salmo 38:15-22 – Proverbios 12:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

¿Quieres ser sano?

¿Quieres ser sano?

Había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo. Cuando Jesús lo vio acostado… le dijo: ¿Quieres ser sano?… Levántate, toma tu lecho, y anda. Y al instante aquel hombre fue sanado. – Juan 5:5-9

Algunas preguntas de la Biblia

Esta pregunta nos sorprende. Todos deseamos ser curados, entonces, ¿por qué Jesús hizo esta pregunta a un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años?

Traslademos la situación al plano moral:

–¿Quiero ser sano de mi tendencia a hacer el mal, ser liberado de mi culpabilidad, de ese vacío que siento desde hace tanto tiempo? La pregunta es muy pertinente: ¡para ser sanado primero hay que desearlo!

–Este hombre deseaba ser sanado. Pero no sabía qué hacer, pues era paralítico y no tenía quién le ayudase… Era consciente de que su situación no tenía solución.

–Yo también traté de mejorar, pero debo reconocer que soy incapaz. ¿Cómo puedo liberarme del mal que hay en mí? ¡Nadie puede ayudarme!

–Jesús vio la desesperación de ese paralítico y le dijo: “Levántate, toma tu lecho, y anda”. ¡Al momento el paralítico fue curado y empezó a caminar!

–La curación moral que Jesús me ofrece es igual de repentina y maravillosa. Él llevó en la cruz esa culpabilidad que me agobiaba, las dudas que me carcomían, la condenación que merecían mis pecados y mi naturaleza opuesta al bien. ¡Me ofrece el perdón! Es como si me dijese: «Levántate y anda. Mira, puedes orar a Dios como a un Padre, eres libre. ¡Ven, sígueme!». Que mi respuesta sea: ¡Sí, Señor Jesús, voy a ti tal como soy!

Ezequiel 26 – Gálatas 3 – Salmo 38:9-14 – Proverbios 12:23-24
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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El sufrimiento y la gloria

El sufrimiento y la gloria

Una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Mateo 17:5

Dos escenas de los evangelios presentan la persona de Jesucristo de manera muy diferente: su transfiguración y su crucifixión.

Jesús tomó a tres de sus discípulos y los llevó aparte a una montaña; allí se transfiguró delante de ellos, “resplandeció su rostro como el sol” (Mateo 17:2). Sin embargo, el profeta Isaías dijo con respecto a Cristo y su sufrimiento: “De tal manera fue desfigurado de los hombres su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los hombres” (Isaías 52:14).

En la montaña de la transfiguración, “sus vestidos se volvieron resplandecientes, muy blancos, como la nieve, tanto que ningún lavador en la tierra los puede hacer tan blancos” (Marcos 9:3). Pero en la cruz del Gólgota Jesús, despojado de sus vestiduras, coronado de espinas y clavado en un madero, quedó expuesto a las miradas de todos los que pasaban. “Repartieron entre sí mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes” (Juan 19:24).

En la montaña apareció la nube de la presencia de Dios, pero en la cruz todo era tinieblas; el Hijo de Dios estaba solo.

En la montaña la voz del Padre se hizo oír: “Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd” (Mateo 17:5). En la cruz se oyó el insondable clamor de Jesús: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Mateo 27:46; Salmo 22:1).

¡La felicidad y la libertad de los creyentes costaron un precio muy alto! “¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara en su gloria?” (Lucas 24:26).

Ezequiel 25 – Gálatas 2 – Salmo 38:1-8 – Proverbios 12:21-22
© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Dios me tendió una emboscada

Dios me tendió una emboscada

Dios nuestro Salvador… quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad. – 1 Timoteo 2:3-4

Dios… me llamó por su gracia. – Gálatas 1:15

Testimonio

«A los veintiséis años era un militar endurecido por la vida, sediento de todos los placeres, pero encerrado en mí mismo y haciendo infelices a mi mujer y a mis hijos debido a mi egoísmo e inmoralidad. En esta situación, Dios me tendió una emboscada.

Cierto día un oficial de mi unidad me invitó a una reunión, sin darme detalles. No esperaba oír hablar de Dios, y si él hubiese hecho alguna alusión al tema, seguro que yo hubiese rechazado la invitación. Al oír el Evangelio me di cuenta de toda mi miseria. Comprendí la justicia de Dios y acepté el perdón que me ofrecía por medio de la crucifixión de Cristo. Fui consciente de la afrenta que hacía a Dios con mi manera de vivir. Le pedí que cambiara mi corazón y me ayudara a reparar mis faltas. Jesucristo se convirtió en mi Salvador.

Hoy, después de haber vivido veinte años con él, puedo afirmar que la vida espiritual es una realidad. La fidelidad y la bondad de Dios nunca me defraudaron. Aprendí (y sigo aprendiendo) a obedecer, a veces con gozo pero también en medio del sufrimiento, y descubro su inmensa compasión hacia mí. En mi debilidad, su amor es para mí un poderoso sostén.

Estos últimos años el Señor me condujo, junto con mi esposa, a visitar las cárceles. Allí vemos cómo la gracia de Dios interviene en el corazón de personas que cayeron muy bajo, y tenemos el privilegio de estar a su lado para comunicarles las palabras restauradoras de Dios».

Pierre-Antoine

Ezequiel 24 – Gálatas 1 – Salmo 37:35-40 – Proverbios 12:19-20

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¿Tiene sed de paz?

Vuelve ahora en amistad con él, y tendrás paz; y por ello te vendrá bien. – Job 22:21

Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado. – Isaías 26:3

Él (Jesucristo) es nuestra paz. – Efesios 2:14

¿Cómo podemos combatir el estrés? Un artículo de una revista aconsejaba emplear una frase, por ejemplo: «Estoy en paz conmigo y con el mundo», y repetirla, bien concentrado, al menos durante cinco minutos. Dudamos del resultado duradero de tal práctica. Sin embargo el tema escogido traduce una necesidad universal: la necesidad de paz, paz interior, paz con los demás, pero primeramente paz con Dios.

La Biblia nos enseña que, debido a su desobediencia, Adán y Eva perdieron esta paz. Tuvieron miedo de Dios y se escondieron (Génesis 3:10). Ellos mismos se hicieron “enemigos” de Dios. Desde entonces, las relaciones humanas también se deterioraron: conflictos familiares, guerras, violencia… ¡Es la triste historia de la humanidad!

Sin embargo, una esperanza de paz se vislumbró cuando Jesús nació. “En la tierra paz…”. Este fue el mensaje anunciado por los ángeles (Lucas 2:14). Después de su muerte y resurrección, Jesús se presentó a sus discípulos temerosos y les dijo: “Paz a vosotros”. Creer que Jesús vino a la tierra, que murió y resucitó, es el medio ofrecido a todo hombre para que se reconcilie con Dios, a quien ha ofendido. Jesús hizo “la paz mediante la sangre de su cruz” (Colosenses 1:20). El que cree en Jesús tiene “paz para con Dios” (Romanos 5:1). Solo por medio de ella podremos vivir en paz con nosotros mismos. No es a través de un condicionamiento mental ni de esfuerzos personales, sino mediante un encuentro liberador con el autor de nuestra paz: Jesucristo.

Ezequiel 23:28-49 – Hechos 28:17-31 – Salmo 37:30-34 – Proverbios 12:17-18

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Tal como soy… heme aquí (2)

Tal como soy… heme aquí (2)

(Dios dijo:) Venid a mí… y vivirá vuestra alma. Isaías 55:3

(Jesucristo dijo:) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Mateo 11:28

«Vaya a Jesús tal como es». Charlotte Eliott no solo retuvo estas palabras de César Malan,

sino que las vivió y la inspiraron para componer el muy conocido cántico: «Just as I am», cuya traducción al español es:

Tal como soy, sin más decir,

Que a otro yo no puedo ir,

Y tú me invitas a venir.

Bendito Cristo, heme aquí.

Tal como soy, sin demorar,

Del mal queriéndome librar.

Tú solo puedes perdonar.

Bendito Cristo, heme aquí.

Tal como soy, en aflicción

Expuesto a muerte y perdición,

Buscando vida y perdón,

Bendito Cristo, heme aquí.

Tal como soy, tu gran amor

Me vence y busco tu favor.

Servirte quiero con valor.

Bendito Cristo, heme aquí.

¿Cómo ir a Jesús? Simplemente tal como soy, sin máscara. Entonces el amor incondicional del Salvador que perdona al pecador transformará la vida del que se acerca a él por medio de una

oración sincera. ¡Dé ese paso ahora!

Ezequiel 23:1-27 – Hechos 28:1-16 – Salmo 37:23-29 – Proverbios 12:15-16

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