«Yo Soy La Vid» Juan 15:1-8

«Yo Soy La Vid» Juan 15:1-8

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Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

 

sugel100x100Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

http://ibsj.org/

Legalismo el enemigo del Evangelio

Legalismo el enemigo del Evangelio

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Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo

 

Sugel Michelén (MTS) es miembro del concilio de Coalición por el Evangelio. Ha sido por más 30 años uno de los pastores de Iglesia Bíblica del Señor Jesucristo, en República Dominicana, donde tiene la responsabilidad de predicar regularmente la Palabra de Dios en el día del Señor. Es autor de Palabras al Cansado, Hacia una Educación Auténticamente Cristiana y un libro ilustrado para niños titulado La más Extraordinaria Historia Jamás Contada. El pastor Michelén y su esposa Gloria tienen 3 hijos y 4 nietos. Puedes encontrarlo en twitter.

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El poder del amor de Dios

El poder del amor de Dios

Las muchas aguas no podrán apagar el amor, ni lo ahogarán los ríos. – Cantar de los Cantares 8:7

Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. – Juan 15:13

Dios manifestó en Jesús su poder de amor, el cual permanece intacto, incluso cuando los hombres lo rechazan. Nadie puede alterar el amor de Dios ni degradarlo. Este amor puede cambiar a los orgullosos en hombres humildes, a los ladrones en personas generosas, y a los hombres más disolutos en personas íntegras y puras.

Dios es Maestro y Señor, pero debemos reconocer su señorío a la luz de su actividad de amor en medio de los hombres: es Señor viviendo como Siervo. El Hijo de Dios vino a servir a favor del hombre. Vino a vivir cerca de nosotros, a morir por nosotros y a darnos la vida.

Dios es el Todopoderoso, sin embargo su poderío aparece a la luz de un amor que se entregó hasta la muerte, lleno de compasión por nuestros sufrimientos. Este amor condujo a Jesucristo a llevar él mismo el castigo por nuestros pecados.

Dios será el juez supremo de todos los hombres, pero reconocemos su justicia a la luz de su misericordia. En la cruz de Cristo, su justicia no nos condena, sino que nos hace justos. Cada uno de nosotros puede acercarse a Dios confiando en su amor.

Dios nos buscó y nos halló en Jesús. Él, que es Dios desde toda la eternidad, aceptó hacerse hombre y morir en la cruz para revelarnos al Dios de amor.

“El Señor se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia” (Jeremías 31:3).

Ezequiel 14-15 – Hechos 21:17-36 – Salmo 34:15-22 – Proverbios 11:27-28

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Por qué debemos asirnos de nuestra esperanza

MARZO, 18

Por qué debemos asirnos de nuestra esperanza

Devocional por John Piper

Por lo cual Dios, deseando mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su propósito, interpuso un juramento, a fin de que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios mienta, los que hemos buscado refugio seamos grandemente animados para asirnos de la esperanza puesta delante de nosotros. (Hebreos 6:17-18)

Dios no es inconsistente. No se afana con promesas y juramentos y la sangre de su Hijo para simplemente anclar una parte de nuestra seguridad mientras que deja la otra parte colgando en el aire.

La salvación que Jesús obtuvo a través de su sangre era todo lo que se necesitaba para salvar a su pueblo, no solo una parte.

Entonces tendemos a preguntar: ¿por qué el autor de la carta nos alienta a asirnos de nuestra esperanza (versículo 18)? Si el estar asidos de esta esperanza es algo que Cristo obtuvo y que quedó irrevocablemente asegurado a través de la sangre de Jesús, entonces ¿por qué Dios nos dice que nos aferremos?

La respuesta es la siguiente:

  • Lo que Cristo compró para nosotros al morir no es la libertad para no tener que asirnos, sino el poder para hacerlo.
  • Lo que él compró no es la invalidación de nuestra voluntad, como si no tuviéramos que asirnos, sino el fortalecimiento de nuestra voluntad porque queremos asirnos.
  • Lo que compró no es la cancelación del mandamiento de asirse sino el cumplimiento de ese mandamiento.
  • Lo que compró no es el cese de la exhortación, sino el triunfo de la exhortación.

Él murió para que nosotros hagamos exactamente lo que Pablo hizo en Filipenses 3:12: «sigo adelante, a fin de poder alcanzar aquello para lo cual también fui alcanzado por Cristo Jesús». No es necedad —es el evangelio— decirle a un pecador que haga lo que solo Cristo puede darle la capacidad para hacer; es decir, tener esperanza en Dios.

Por eso, los exhorto de todo corazón: busquen y alcancen aquello para lo que Cristo los alcanzó, y agárrense de eso con todo el poder que él les da.

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Segunda Temporada – Programa 3 – «Existe Dios»

«Existe Dios»

Segunda Temporada – Programa 3

Eduardo Saladin – Sugel Michelén – Marcos Peña

 

ENTENDIENDO LOS TIEMPOS

Surge en el 2013 como programa de radio bajo la cobertura de la emisora cristiana Radio Eternidad en la estación 990am. Las temáticas de nuestro programa son diversas y contemporáneas con las necesidades que se presentan  hoy en día en la sociedad. Todo tema es llevado a la luz de la Palabra de Dios que es la única mediadora entre los hombres y la única verdad que puede hacerle libre. Tratamos diferentes temas con el propósito de entender el presente bajo una cosmovisión bíblica y actuar en base a esta. Con nuestro productor Andrés Figueroa y el equipo de Gracia TV, quienes semanalmente transmiten este programa en un formato para Radio y TV.

http://www.entendiendolostiempos.org/

Esclavo del alcohol

Esclavo del alcohol

Los sacó de las tinieblas y de la sombra de muerte, y rompió sus prisiones. – Salmo 107:14

Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. – Efesios 4:32

¡Cuántas personas son esclavas de la bebida, como por ejemplo Andrés, un hombre de edad madura que cayó en el alcoholismo! Su mujer y sus hijos lo dejaron porque no soportaban vivir más con él. Perdió su trabajo, sus amigos y conocidos también lo abandonaron. Lo único que le quedaba era la botella, a la cual se aferraba, y un colchón en una habitación vacía…

¿Había esperanza para Andrés? Era un desdichado; sin embargo, no lograba liberarse de esas ataduras destructoras. Su fuerza de voluntad vacilaba cuando sentía su necesidad de alcohol; el engranaje parecía inexorable. A menudo tenía ideas oscuras y algunas veces trató de acabar con su vida. ¿Quién podría liberarlo?

En esa situación Dios intervino, ese Dios que saca al hombre “de las tinieblas y de la sombra de muerte”, y que puede romper las cadenas más sólidas. Condujo las circunstancias para que fuera a un centro de desintoxicación dirigido por creyentes. Allí Andrés tomó consciencia de que había caído muy bajo y de los sufrimientos que había causado a los demás. Reconoció que el alcoholismo forma parte de la lista de males provenientes del pecado, debido al cual Satanás mantiene esclavizado al hombre. Pero también descubrió que Dios es más fuerte que Satanás y que podía liberarlo. Le confesó todos sus descarríos y reconoció que era un pecador. Aceptó con gozo la buena noticia de que Jesucristo quería salvarlo, perdonar sus pecados y liberarlo del alcohol.

A partir de entonces pudo empezar una nueva vida con paz y gozo en el corazón.

Ezequiel 13 – Hechos 21:1-16 – Salmo 34:7-14 – Proverbios 11:25-26

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El signo de exclamación de nuestras oraciones

MARZO, 17

El signo de exclamación de nuestras oraciones

Devocional por John Piper

 

Pues tantas como sean las promesas de Dios, en Él todas son sí; por eso también por medio de Él, Amén, para la gloria de Dios por medio de nosotros. (2 Corintios 1:20)

La oración es una respuesta a las promesas, es decir, a la certeza de la gracia venidera de Dios.

La oración es como retirar de la cuenta en la que Dios ha depositado todas sus promesas de gracia venidera.

Orar no es tener esperanza, en la oscuridad, de que quizás haya un Dios con buenas intenciones por ahí. La oración va al banco todos los días y gira contra promesas de gracia venidera necesarias para ese día.

No perdamos de vista la conexión entre las dos mitades de este gran versículo. Observemos el «por eso»: «Pues tantas como sean las promesas de Dios, en Él [Cristo] son Sí; por eso (por lo tanto) también por medio de Él, Amén, para la gloria de Dios».

Para asegurarnos de que lo entendemos, vamos a invertir las dos mitades: Cuando oramos, decimos Amén a Dios a través de Cristo, porque Dios ha dicho Amén a todas sus promesas en Cristo. La oración es la súplica con la confianza en que Dios hará el bien según sus promesas de gracia venidera, por la causa de Cristo. La oración conecta nuestra fe en la gracia venidera con el fundamento de todo esto, que es Cristo Jesús.

Lo anterior nos lleva a un último punto: Amén es una palabra preciada y plena en momentos de oración. No significa principalmente: «Sí, ya he dicho toda esta oración». Fundamentalmente significa: «Sí, Dios ha hecho todas estas promesas».

Amén significa: «Sí, Señor, tú lo puedes hacer». Significa: «Sí, Señor, tú eres poderoso. Sí, Señor, tú eres sabio. Sí, Señor, tú eres misericordioso. Sí, Señor, toda gracia para el futuro viene de ti y ha sido confirmada en Cristo».

Amén es un signo de exclamación de esperanza después de una oración pidiendo ayuda.

Jesús, el Verbo eterno

Jesús, el Verbo eterno

Yo soy el Alfa y la Omega, principio y fin, dice el Señor, el que es y que era y que ha de venir, el Todopoderoso. – Apocalipsis 1:8

Dijo entonces Jesús a los doce: ¿Queréis acaso iros también vosotros? Le respondió Simón Pedro: Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocemos que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. – Juan 6:67-69

Texto del evangelio según Juan

“En el principio era el Verbo (o la Palabra), y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.

Este era en el principio con Dios.

Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.

En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella.

Hubo un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan. Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, a fin de que todos creyesen por él. No era él la luz, sino para que diese testimonio de la luz.

Aquella luz verdadera, que alumbra a todo hombre, venía a este mundo.

En el mundo estaba (el Verbo o la Palabra), y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció.

A lo suyo vino, y los suyos no le recibieron.

Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.

Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad” (Juan 1:1-14).

Ezequiel 12 – Hechos 20:17-38 – Salmo 34:1-6 – Proverbios 11:23-24

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Treinta días por el Manifiesto de la Mujer Verdadera

Treinta días por el Manifiesto de la Mujer Verdadera

El Manifiesto de Mujer Verdadera fue hecho con el propósito de ser vivido cada día de tu vida. Pero, ¿cómo hacer un manifiesto personal y práctico? “Un Viaje de 30 días a través del Manifiesto de Mujer Verdadera” está diseñado para ayudarte a hacer precisamente eso.

Puedes esperar esto en cada página:

• Una declaración del Manifiesto de Mujer Verdadera
• Referencias de las Escrituras para estudiar la declaración de ese día.
• Una o dos preguntas “Hazlo personal” que te ayuden a aplicar la declaración a tu vida.
• Espacio para llevar un diario de tus respuestas.
• Contenido recomendado para ayudarte a explorar más a fondo cada declaración.

¡Descárgalo PDF AQUÍ!

© Nancy Leigh DeMoss. Revive Our Hearts/Aviva Nuestros Corazones. Usado con Permiso.
http://www.AvivaNuestrosCorazones.com

Jesús terminará la misión

MARZO, 16

Jesús terminará la misión

Devocional por John Piper

 

Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones, y entonces vendrá el fin. (Mateo 24:14)

No conozco ninguna promesa sobre misiones que sea más inspiradora que esas palabras de Jesús.

No dice: este evangelio debería ser predicado.

Tampoco dice: este evangelio podría ser predicado.

Sino que dice: este evangelio será predicado.

No es una gran comisión ni un gran mandamiento. Es una gran certeza con gran seguridad.

¿Quién se atreve a hablar de esa manera? ¿Cómo sabe que así será? ¿Cómo puede estar seguro de que la iglesia no fallará en su tarea misionera?

La respuesta: la gracia de servicio misionero es tan irresistible como la gracia de la regeneración. Cristo puede prometer la proclamación universal porque él es soberano. Él conoce el futuro éxito de las misiones porque él crea el futuro. ¡Todas las naciones escucharán!

Una nación no es un país moderno. Cuando el Antiguo Testamento habla sobre naciones, se refiere a los grupos como los jebuseos, los ferezeos, los heveos, los amorreos, los moabitas, los cananeos y los filisteos. Las naciones son grupos étnicos con su propia cultura peculiar. Salmos 117:1 dice: «Alabad al Señor, naciones todas; alabadle, pueblos todos».

Como soberano Hijo de Dios y Señor de la iglesia, Jesús simplemente tomó este propósito divino y lo declaró como una certeza absoluta: «Y este evangelio del reino se predicará en todo el mundo como testimonio a todas las naciones».

El éxito de la causa de las misiones en el mundo está completamente asegurado. No puede fallar. ¿No es razonable, entonces, que oremos con gran fe, que invirtamos con gran confianza y que vayamos con un sentir de triunfo seguro?

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