El progreso espiritual

Febrero 4

El progreso espiritual

Os escribo a vosotros, padres, porque conocéis al que es desde el principio. Os escribo a vosotros, jóvenes, porque habéis vencido al maligno. Os escribo a vosotros, hijitos, porque habéis conocido al Padre. (1 Juan 2:13)

Mi propia experiencia me ha enseñado mucho acerca de los distintos niveles de desarrollo espiritual descritos por el apóstol Juan en el versículo de hoy. Cuando yo era un niño espiritual, estaba absorto en la euforia de amar al Señor y no conocía mucha teología. En aquel tiempo la enseñanza de cualquier influía fácilmente en mí. Más adelante, cuando aprendí la Palabra de Dios, ya no me engañaron las falsas doctrinas; me enojaban. Y ahora, cuando he crecido en el conocimiento de la Palabra, mi deseo es conocer a Dios de una manera más íntima, que es el último nivel del crecimiento. Los padres espirituales no solo conocen la Biblia, sino que también conocen profundamente al Dios que la escribió.

El crecimiento espiritual va progresando del saber que usted es cristiano al conocimiento de la Palabra de Dios y al conocimiento de Dios mismo. La manera de conocer a Dios es dedicar la vida a concentrarse en su gloria, aprendiendo así a comprender la plenitud de su persona. Esa concentración se vuelve un imán que lo va llevando hacia arriba por los niveles de la madurez.

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Las bienaventuranzas

Lunes 4 Febrero

Bienaventurados los que lloran, porque ellos recibirán consolación.

Mateo 5:4

Dios… nos consuela en todas nuestras tribulaciones.

2 Corintios 1:4

Las bienaventuranzas

Bienaventurados los que lloran (2)

En esta bienaventuranza, el duelo es la tristeza que se siente y se acepta frente a todas las circunstancias que acarrean rupturas, pérdidas irreparables, y aun la muerte. No excluye el gozo de la vida cristiana. Esta tristeza no es debida a los deseos insatisfechos que minan el interior de la persona y destruyen la esperanza. El apóstol Pablo escribió: “La tristeza del mundo produce muerte”. Pero también dice: “La tristeza que es según Dios produce arrepentimiento para salvación, de que no hay que arrepentirse” (2 Corintios 7:10). Esta tristeza, producida algunas veces al descubrir nuestras malas tendencias, es útil y positiva. Ella nos conduce a apartarnos del mal y a volvernos a Dios. ¡Qué feliz ruptura!

¿Nos hemos entristecido a causa de nuestros pecados? Los que lloran debido a sus faltas serán alentados por el único consuelo que puede calmar la angustia: el perdón gratuito de Dios.

A veces nos sentimos como sumergidos ante tantas injusticias y sufrimientos que hay en el mundo. Dolernos por ello significa presentar estos casos a Cristo en nuestras oraciones. Es el único camino de liberación del poder del mal que nos oprime. También es un testimonio para los que nos rodean. Entonces experimentamos algo del consuelo de Dios, mientras esperamos el momento en que la muerte, “el postrer enemigo” (1 Corintios 15:26), será vencida. En ese radiante día el consuelo de Dios será completo. “Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos” (Apocalipsis 7:17).

(continuará el próximo lunes)

1 Samuel 28:15-29:11 – Mateo 22:1-22 – Salmo 19:1-6 – Proverbios 7:1-5

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La sangre preciosa de Jesucristo

Domingo 3 Febrero

Uno de los soldados le abrió el costado con una lanza, y al instante salió sangre y agua.

Juan 19:34

La sangre de Jesucristo… nos limpia de todo pecado.

1 Juan 1:7

La sangre preciosa de Jesucristo

Poco antes de ser arrestado y crucificado, el Señor Jesús instituyó la Cena, el banquete en memoria de él: el pan y la copa. Explicó a sus discípulos el significado de la copa: “Esto es mi sangre… que por muchos es derramada para remisión de los pecados” (Mateo 26:28), es decir, para que los pecados sean perdonados y quitados. Para que los suyos no lo olviden, Jesús les dejó una señal concreta y visible que les recordara su muerte.

Antiguamente los israelitas sacrificaban muchos animales para su servicio religioso. Pero la epístola a los Hebreos nos explica que “en estos sacrificios cada año se hace memoria de los pecados; porque la sangre de los toros y de los machos cabríos no puede quitar los pecados” (Hebreos 10:3-4). Esas ofrendas anunciaban el sacrificio de Jesucristo y su sangre derramada en la cruz, la base de nuestra salvación. Sin el derramamiento de esa sangre no podía haber perdón para el hombre pecador (Hebreos 9:22).

Los apóstoles Pedro y Pablo insistieron en que la salvación depende de la sangre de Jesucristo, de su muerte. “Fuisteis rescatados… no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo” (1 Pedro 1:18-19). Sí, en Cristo “tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados” (Efesios 1:7). “Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira” (Romanos 5:8-9).

1 Samuel 27:1-28:14 – Mateo 21:23-46 – Salmo 18:43-50 – Proverbios 6:27-35

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Concentrarse en la gloria de Dios

Febrero 2

Concentrarse en la gloria de Dios

A Jehová he puesto siempre delante de mí. (Salmo 16:8)

Todo existe con el propósito de glorificar a Dios. El Catecismo Menor de Westminster del siglo XVII comienza declarando que el principal propósito del hombre es glorificar a Dios y disfrutar de Él para siempre.

El Salmo 19:1 dice: “Los cielos cuentan la gloria de Dios”. La inmensidad del espacio y todo lo que hay en Él glorifica a Dios.

En Isaías 43:20, Dios dice: “Las fieras del campo me honrarán”.

Los ángeles que aparecieron en el nacimiento de Cristo dijeron: “Gloria a Dios en las alturas” (Lc. 2:14).

La Biblia aclara que usted existe para dar gloria a Dios. Que usted siga el ejemplo de David y ponga siempre al Señor delante de usted.

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¿Qué es la fe?

Sábado 2 Febrero

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Hebreos 11:1

¿Qué es la fe?

En la Biblia, el término “fe” no tiene siempre el mismo significado.

– Fe es creer. Es confiar plenamente en Jesucristo, el Hijo de Dios, el único “mediador entre Dios y los hombres” (1 Timoteo 2:5). “Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo” (Hechos 16:31). “Por gracia sois salvos por medio de la fe” (Efesios 2:8).

– La fe no es solo un punto de partida, es la razón de nuestras oraciones. Es por esto que los discípulos pidieron al Señor: “Auméntanos la fe” (Lucas 17:5). Por medio de ella el creyente se encomienda a Dios, reconociendo su poder y su fidelidad para mantener sus promesas. “Pida con fe, no dudando nada” (Santiago 1:6).

– La fe también es el móvil y la fuerza en la vida del creyente. El apóstol Pablo declaró: “Por fe andamos, no por vista” (2 Corintios 5:7). Es, pues, una energía interior que nos permite avanzar. Pablo quería encontrarse con los cristianos de Roma para ser juntamente alentados, “por la fe que nos es común” (Romanos 1:12). El capítulo 11 de la epístola a los Hebreos nos da claros testimonios de hombres y mujeres que experimentaron ese texto bíblico: “El justo vivirá por fe” (Hebreos 10:38).

– Finalmente, la fe abarca toda la verdad cristiana. Es lo que debemos creer firmemente. Somos llamados a contender “ardientemente por la fe que ha sido una vez dada a los santos” (Judas 3). Al final de su vida, Pablo pudo decir: “He guardado la fe” (2 Timoteo 4:7).

La fe no es solo creer que Dios existe, es un vínculo permanente con él en todos los aspectos de nuestra vida.

1 Samuel 26 – Mateo 21:1-22 – Salmo 18:37-42 – Proverbios 6:20-26

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La clave para el crecimiento espiritual

febrero 1

La clave para el crecimiento espiritual

Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2 Pedro 3:18)

El crecimiento espiritual no es místico, sentimental, devocional ni psicológico. No es el resultado de alguna fórmula ingeniosa. Es sencillamente el igualar su práctica con su posición.

Como creyentes, nuestra posición en Cristo es perfecta: Estamos completos en Él (Col. 2:10); tenemos todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (2 P. 1:3); y hemos recibido todas las bendiciones espirituales (Ef. 1:3). Pero ahora tenemos que progresar en nuestra vida diaria de una forma que corresponda con nuestra exaltada posición.

El versículo de hoy presenta el concepto más importante en la comprensión y la experiencia del crecimiento espiritual. El dar gloria a Dios está directamente relacionado con el crecimiento espiritual. Por lo tanto, es esencial que comprendamos lo que significa glorificarlo.

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La respuesta de Dios

Viernes 1 Febrero

El día que clamé, me respondiste; me fortaleciste con vigor en mi alma.

Salmo 138:3

¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿Tribulación, o angustia, o persecución…? Antes, en todas estas cosas somos más que vencedores por medio de aquel que nos amó.

Romanos 8:35, 37

La respuesta de Dios

David, el autor del salmo 138 citado hoy, atravesó numerosas dificultades, y Dios lo libró en muchas ocasiones. Sin embargo, en este salmo Dios no le respondió mediante una liberación. En respuesta a su clamor, aumentó la fuerza interior de David, haciéndolo capaz de soportar la prueba.

Cristianos, Dios siempre responde a nuestras oraciones, a nuestros clamores y llamados de socorro. Sin embargo, no siempre pone fin a la prueba, porque sabe que es necesaria. Él la mide con sabiduría y amor. Entonces su respuesta es, en cierto sentido, mejor que una liberación. Nos fortalece interiormente, para hacernos “más que vencedores”: no solo atravesaremos la prueba victoriosamente, sino que por medio de ella aprenderemos a conocer mejor a nuestro Señor.

Muchos cristianos lo han experimentado. Pensaban que no podrían soportar jamás tal o cual prueba. Pero Dios los fortaleció, y la prueba les trajo una bendición mayor aun que una liberación. Aprendieron a conocer mejor a Dios y a contar con él más firmemente.

Nuestras dificultades son la ocasión de sentir nuestra propia debilidad. Percibimos así aún más nuestra necesidad de buscar ayuda en él.

De esta manera, cuando Dios no cambia las circunstancias de nuestra vida, no concluyamos que él no responde. Él responde de otra manera, poniendo a nuestra disposición sus propios recursos, adaptados y suficientes para la prueba que él midió para su hijo.

1 Samuel 25:23-44 – Mateo 20:16-34 – Salmo 18:31-36 – Proverbios 6:16-19

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Deseoso de servir

Enero 31

Deseoso de servir

Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. (Romanos 1:15)

¿Se siente feliz y entusiasta al cumplir la responsabilidad que Dios le ha encomendado? Como se puede decir, según el versículo de hoy, que fue la actitud de Pablo. Estaba dedicado por completo a hacer la obra del ministerio. Nunca su propia vida fue lo más importante. La vida tenía un solo propósito para él, y era el hacer la voluntad de Dios. Siempre estuvo deseoso de predicar.

Pablo era como un caballo de carreras en el portalón o un corredor de carreras cortas en el punto de partida, esperando ganar la victoria. Dios tenía que sujetarlo de vez en cuando porque estaba demasiado deseoso de correr. ¿Está deseoso de servir? ¿Es esa la clase de servicio que usted presta o algunos tienen que aguijonearlo con toda su fuerza para hacer que participe? Si su servicio a Cristo es de todo corazón, entonces estará deseoso de servir.

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Nacer de nuevo

Jueves 31 Enero

Padre, Señor del cielo y de la tierra… escondiste estas cosas de los sabios y entendidos, y las has revelado a los niños.

Lucas 10:21

El mundo no conoció a Dios mediante la sabiduría.

1 Corintios 1:21

Nacer de nuevo

En respuesta al hombre religioso que llegó a interrogarlo, Jesús pronunció estas fuertes frases: “El que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios” y “no puede entrar en el reino de Dios” (Juan 3:3, 5). Un poco más tarde declaró a sus discípulos: “Si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos” (Mateo 18:3). El Señor Jesús presenta a sus interlocutores un objetivo y una condición:

– el objetivo: entrar en el reino de Dios,

– la condición: nacer de nuevo, hacerse como un niño para poder entrar.

Todo ser humano se halla por nacimiento en el dominio natural del cual Dios es excluido por la pretensión humana al conocimiento. Incapaz de salir por sí mismo de este dominio, es invitado por Dios a poner su confianza, sin resistencia y sin razonamiento incrédulo, en la salvación que Cristo le ofrece. Es de alguna manera encontrar el frescor de la confianza que manifiesta tan espontáneamente un niño.

Notemos bien que hacerse como un niño no consiste en renunciar a la inteligencia, en aparentar inocencia o en jugar a ser adultos inmaduros. Es a la vez mucho más simple y más difícil: es confiar en Dios simplemente, creer lo que él ha dicho en su Palabra. ¿Hemos sabido callar en nosotros esa voz de la sabiduría humana para escuchar la sabiduría de Dios? ¿Hemos ido a Jesús con la simplicidad y la confianza de un niño para entrar en este dominio divino: el reino de Dios?

1 Samuel 25:1-22 – Mateo 20:1-15 – Salmo 18:25-30 – Proverbios 6:12-15

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Una obligación con Dios

Enero 30

Una obligación con Dios

A griegos y a no griegos, a sabios y a no sabios soy deudor. (Romanos 1:14)

Un joven me preguntó una vez qué me motiva a estudiar semana tras semana. Le dije que a veces los pasajes bíblicos son tan estimulantes que no puedo esperar a que llegue el domingo para predicar. Pero luego hay otras veces en las que lucho contra las prioridades que desplazan mi tiempo de estudio, y entonces mi ministerio no parece tan emocionante. Tengo en realidad que abrirme paso a través de esos tiempos porque sé que tengo una deuda con Dios.

¿Qué sucede si veo que hay una casa incendiada, y las personas que están dentro no saben lo que está ocurriendo? No puedo pararme en la esquina y preguntarme si vale la pena que se salven. Como tienen necesidad y yo tengo la información que puede salvarlos, estoy obligado con ellos.

Si usted participa en el servicio cristiano solo cuando le gusta hacerlo, no ha aprendido la clase de servicio que Pablo describió en el versículo de hoy. Cuando se enfrenta a un tiempo difícil en el servicio a las personas, a veces de lo único que puede depender es de su obligación con Dios.

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