¿Quién es Jesús?

Jueves 10 Mayo

 Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.

Juan 8:12

De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

Juan 8:58

¿Quién es Jesús?

Esta es una pregunta fundamental para cada uno de nosotros: ¿Jesús es solo un hombre o es mucho más que un hombre? Cuando estuvo en la tierra, la gente ya se hacía esta pregunta. ¿Era el Mesías prometido, aquel que había sido anunciado por los profetas?

Cierto día unos hombres religiosos tuvieron una larga discusión con él. Todo empezó porque Jesús declaró que él era la “luz del mundo”. Después de muchos rodeos le preguntaron: “¿Tú quién eres?” (Juan 8:25). Entonces Jesús les declaró que él existía incluso antes de que Abraham naciese. ¿Cómo era posible? ¡Porque él es Dios Hijo eternamente! Antes de venir a la tierra estaba con Dios (Juan 1:1-3). Él puede decir: “Yo soy”, como Dios había dicho a Moisés: “Yo soy el que soy” (Éxodo 3:14).

Jesús existía antes de venir a la tierra. Luego participó de nuestra vida cuando estaba entre los hombres. Fue crucificado, murió, pero resucitó y ahora está en el cielo. Desde allí, como hombre y Dios a la vez, llamó al que sería el apóstol Pablo, y le dijo: “Yo soy Jesús, a quien tú persigues” (Hechos 9:5).

El primer mensaje del Evangelio es la proclamación de la identidad de Jesucristo a los hombres. Jesús, Dios el Hijo, vino de Dios, murió para llevar nuestros pecados, y ahora vive eternamente.

Los evangelios fueron escritos “para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo, tengáis vida en su nombre” (Juan 20:31).

Isaías 56-57 – Marcos 10:1-31 – Salmo 55:16-23 – Proverbios 15:7-8

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No lo que debo ser

No lo que debo ser

5/9/2018

No que lo haya alcanzado ya, ni que ya sea perfecto. (Filipenses 3:12)

Aun no somos lo que debemos ser, lo que podemos ser ni lo que seremos cuando veamos al Señor. Nuestra carrera espiritual comienza con un sentido de insatisfacción. Pablo comenzó su carrera sabiendo que no había llegado.

Puedo repetir ese testimonio de Pablo. Después de muchos años de andar con el Señor y de participar en el ministerio, estoy muy consciente de que no soy lo que debo ser. Como cualquier otro creyente, sigo en el proceso de crecimiento. Las personas que se sienten satisfechas con lo que son espiritualmente han alcanzado un punto peligroso. Es probable que sean insensibles al pecado y que tiendan a defenderse cuando debieran reconocer su debilidad y buscar ayuda.

El crecimiento espiritual comienza como cualquier carrera. El corredor sabe la distancia que tiene que correr y pone el mayor esfuerzo en la línea de llegada. La meta de Pablo era llegar a ser perfecto, pero el saber que no la había alcanzado no lo desanimaba. Y tampoco debe desanimarlo a usted.

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Lo que significa amar a Dios

MAYO, 09

Lo que significa amar a Dios

Devocional por John Piper

Oh Dios, tú eres mi Dios; te buscaré con afán. Mi alma tiene sed de ti, mi carne te anhela cual tierra seca y árida donde no hay agua. Así te contemplaba en el santuario, para ver tu poder y tu gloria. (Salmos 63:1-2)

Solo Dios puede satisfacer un corazón como el de David. David era un hombre conforme al corazón de Dios mismo. Fuimos creados para ser así.

Esta es la esencia de lo que significa amar a Dios: estar satisfechos en él. ¡En Él!

Amar a Dios implica obedecer todos sus mandamientos, implica creer toda su Palabra, implica agradecerle por todos sus dones; pero la esencia del amor a Dios es deleitarse en todo lo que él es. Y es este deleite en Dios lo que glorifica su valía del modo más completo.

Todos sabemos esto tanto por intuición como por leerlo en las Escrituras. ¿Nos sentimos más halagados por el amor de aquellos que nos sirven debido a que los constriñe una responsabilidad, o por el amor de aquellos que disfrutan nuestra compañía?

Mi esposa se siente más halagada cuando le digo: «Me hace feliz pasar tiempo contigo». Mi felicidad es el eco de su excelencia. Lo mismo sucede con Dios. Él es más glorificado en nosotros cuando estamos más satisfechos en él.

Ninguno de nosotros ha alcanzado la satisfacción perfecta en Dios. A menudo me apena percibir que mi corazón está quejumbroso por haber renunciado a los placeres del mundo. Pero he probado que el Señor es bueno. Por la gracia de Dios ahora conozco la fuente del gozo eterno.

Por eso amo invertir mis días atrayendo a las personas hacia el gozo, hasta que puedan decir conmigo: «Una cosa he pedido al Señor, y esa buscaré: que habite yo en la casa del Señor todos los días de mi vida, para contemplar la hermosura del Señor, y para meditar en su templo» (Salmos 27:4).

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Números 17–18 | Salmo 55 | Isaías 7 | Santiago 1

9 MAYO

Números 17–18 | Salmo 55 | Isaías 7 | Santiago 1

Las interpretaciones de Isaías 7 son numerosas. Bajo mi punto de vista, solo dos de ellas son plausibles.

El escenario es bastante claro (7:1–12). El rey Acaz de Judá está aterrorizado por la alianza del reino norteño de Israel con Siria para destruir el reino del sur. De ahí que no esté dispuesto a unirse a ellos en su pacto contra la superpotencia de la región, Asiria. De hecho, cree que, siendo Estado vasallo de esta, podrá tener más seguridad ante la amenaza del reino del norte y Siria. El Señor dice a Isaías que lleve con él a su hijo Sear-jasub (que puede significar “un remanente volverá” o “un remanente se arrepentirá”) y se encuentre con el rey Acaz al final del acueducto; aparentemente, el rey está inspeccionando el suministro de agua, preparándose para un largo asedio. Isaías tiene un plan alternativo radical que proponer de parte del Señor: no confiar en nadie, sino en Dios, y él protegerá Jerusalén y Judá. Sin embargo, bajo un pretexto de piedad, Acaz se niega a hacerlo (7:12) y, por tanto, debe llegar el juicio: Judá sufrirá en breve el ataque de la misma Asiria que Acaz corteja en busca de protección y caerá derrotada (7:17–20).

La incertidumbre aumenta en torno a la profecía de Emanuel. Un punto de vista sostiene que el final de Isaías 6, que anuncia el surgimiento de un remanente justo, está vinculado al nombre del hijo del profeta: al menos, un remanente se arrepentirá y se invita a Acaz a unirse a él. Sion, representada como una mujer joven, da a luz al remanente fiel que emergerá de sus sufrimientos. Este “hijo” es llamado “Emanuel”, precisamente porque Dios está con nosotros, con ese grupo de fieles. Nótese el cambio de “tu Dios” (7:11) a “mi Dios” (7:13). Antes de que este “hijo” alcance la edad del discernimiento moral (no más de unos pocos años), Asiria habrá devastado la tierra (7:17), porque Dios mismo llamará a los enemigos. Incluso antes de ello (7:16a), la tierra de Israel y de Siria quedan asoladas. Del remanente justo brota el Mesías, la razón por la que Mateo 1:23 puede aplicar Isaías 7:14 a Jesús.

El otro punto de vista defiende que, a pesar de su lenguaje piadoso (7:12), Acaz ha rechazado totalmente la petición del Señor de que confiase sólo en él y abandonase cualquier idea de alianza con Asiria. Así pues, la “señal” prometida en 7:13–14 no invita al arrepentimiento, sino que confirma la condenación divina (como en, p. ej., Éxodo 3:12; 1 S. 2:34; Is. 37:30). A juzgar por las altas expectativas del versículo 11, la señal debe ser espectacular, no simplemente un intervalo de tiempo antes de que una joven se quede embarazada. A pesar de los argumentos contrarios, la palabra traducida como “joven” debe entenderse realmente como “virgen”, por lo que la profecía de “Emanuel” sería mesiánica. El título, “Dios con nosotros”, anuncia el que se aplica al Mesías davídico en Isaías 9:2–7, “Dios fuerte”. Su venida confirma retrospectivamente todo el juicio que se ha pronunciado.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 129). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Tomar la buena decisión

Miércoles 9 Mayo

 Vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana.

Mateo 6:33-34

Tomar la buena decisión

Cada vez que hay un nuevo gobierno también hay nuevas promesas, y pronto… ¡nuevas decepciones! ¡Cuántas veces se ha repetido esta situación! ¿Hay que resignarse?

Usted puede elegir a Uno, quien seguirá siendo la misma persona durante toda su vida. Es Jesucristo. Hizo promesas que cumplió, que está cumpliendo y cumplirá por amor a usted. No hay obstáculo que no pueda superar, pues tiene toda la autoridad sobre el cielo y la tierra (Mateo 28:18). Sus promesas no son la garantía de una vida sin dificultades, sino la garantía de poder vivir con la confianza en Alguien que le ama, que sabe lo que necesita y controla todo.

¿Hay que pagar un precio, aceptar condiciones molestas o rendir cuentas? No, todo es gratuito, no se espera nada a cambio, cosa que es impensable en nuestra sociedad gobernada por el dinero y las luchas de influencia. Él pagó el precio. Jesucristo, el Hijo unigénito de Dios, vino a la tierra, fue rechazado y murió para salvarnos de nuestros pecados. ¡Qué gran prueba del amor de Dios por nosotros!

Quizás usted piense que todo esto es demasiado idílico para ser cierto. ¿Cómo se puede optar por un guía invisible, que se reveló en un Libro que no tenemos el tiempo de leer y que quizá ni comprendamos? ¿Cómo creer en sus promesas?

Simplemente acepte creer en ellas, confiar en Jesucristo, quien le dice: “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida” (Juan 14:6). ¡Nadie ha lamentado dar este paso de fe! ¡Y usted tampoco se arrepentirá!

Isaías 54-55 – Marcos 9:30-50 – Salmo 55:8-15 – Proverbios 15:5-6

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¿Es posible la perfección?

¿Es posible la perfección?

5/8/2018

Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos. (1 Juan 1:8)

La falsa doctrina del perfeccionismo enseña que hay algún momento después de la conversión cuando se erradica la naturaleza pecaminosa del creyente. Pero según el versículo de hoy, y sobre todo en el enfoque del apóstol Pablo al tema de Filipenses 3:12-16, la perfección en esta vida es solo una meta, no una realización. Debemos buscarla, pero nunca la alcanzaremos en la tierra.

Pablo rechazó el perfeccionismo al llamarnos a que busquemos el premio que solo se puede obtener plenamente en el cielo. Confesó que él mismo no había alcanzado la perfección, ¡y escribió a los filipenses casi treinta años después de su conversión! Tal vez fuera el cristiano más consagrado que haya vivido. Si después de treinta años no era perfecto, sin duda ninguno de nosotros puede decir que lo sea.

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Complacido con sus preceptos

MAYO, 08

Complacido con sus preceptos

Devocional por John Piper

Me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío. (Salmos 40:8)

¿Cómo obra en nosotros el nuevo nacimiento para que los mandamientos de Dios se vuelvan un placer en lugar de una carga?

El apóstol Juan dice: «Esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe» (1 Juan 5:4). En otras palabras, el nuevo nacimiento nos capacita para sobreponernos al peso que los mandamientos de Dios ejercen sobre el hombre natural al engendrar fe. Esto queda confirmado en 1 Juan 5:1, que dice, literalmente: «Todo aquel que cree que Jesús es el Cristo, es nacido de Dios».

La fe es la evidencia de que hemos nacido de Dios. No podemos nacer de nuevo por nuestra propia decisión de creer. Dios nos da la voluntad de creer haciéndonos nacer de nuevo. Como dice Pedro en su primera carta, Dios «nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva» (1 Pedro 1:3). Nuestra esperanza viva, o fe en la gracia venidera, es la obra de Dios en nosotros mediante el nuevo nacimiento.

Por lo tanto, cuando Juan dice que «todo lo que es nacido de Dios vence al mundo» y luego añade que «esta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe», interpreto que lo que quiere decir es que Dios nos capacita, mediante el nuevo nacimiento, para vencer al mundo, es decir, para vencer a nuestra poca disposición en la carne para cumplir los mandamientos de Dios. El nuevo nacimiento produce este efecto al generar fe, lo que evidentemente implica una disposición a ser complacidos, en lugar de desalentados, por los mandamientos de Dios.

Por consiguiente, la fe es lo que vence nuestra hostilidad innata hacia Dios y su voluntad, y nos hace libres para guardar sus mandamientos y decir junto al salmista: «Me deleito en hacer tu voluntad, Dios mío » (Salmos 40:8).

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Números 16 | Salmo 52–54 | Isaías 6 | Hebreos 13

8 MAYO

Números 16 | Salmo 52–54 | Isaías 6 | Hebreos 13

Probablemente, la visión que Isaías tuvo de Dios y de su comisión (Isaías 6) ocurrió al principio de su ministerio, pero solo se recoge aquí por razones temáticas. Tras la serie de “ayes” contra el pueblo, Isaías pronuncia otro contra sí mismo (6:5), lo que muestra que su postura como profeta nunca ha sido farisaica. Además, la secuencia de su propio llamamiento, al ver a Dios (6:1–4), ser profundamente consciente de su pecado y confesarlo (6:5), su purificación (6:6–7) y comisión (6:8–13), es la que Israel debe experimentar si quiere volver a su papel asignado como siervo del Dios viviente. Nosotros también debemos seguir esta secuencia. Además, varios detalles del llamamiento de Isaías aparecen en los siguientes capítulos (como veremos), haciendo que esta ubicación de la narración de su visión de Dios sea altamente estratégica. Algunas notas:

(1) Isaías vio al Señor sentado en un trono cuando Uzías murió, como si el rey terrenal tuviese que fallecer antes de que el profeta pudiese comenzar a comprender lo impresionante que es el Rey divino.

(2) Los serafines, un orden superior de seres angelicales, realzan el trono con su adoración y su alabanza. El Señor es el Dios “tres veces santo”. En su uso principal, “santo” es casi un adjetivo exclusivo de Dios y engloba tanto su trascendencia como su justicia (5:16).

(3) Cuando lo finito, lo inmundo y lo mortal entran en contacto con lo infinito, lo puro y lo inmortal, debe producirse una profunda sensación de insuficiencia. Comenzar a ver a Dios es empezar a ver lo terrible y desesperado de nuestra situación. La santidad de Dios nos revela nuestras rebeliones y nuestra sucia naturaleza de una forma en que las comparaciones mutuas entre los miembros de la raza rebelde no pueden hacerlo. Aquí, Isaías se condena, porque en la presencia de Dios los grados de pecado parecen superfluos.

(4) Solo la purificación provista por el altar que Dios mismo ha prescrito bastará para quitar el pecado de Isaías.

(5) Por primera vez en esta visión, Dios habla y busca voluntarios (un acto condescendiente de gracia en sí mismo). Cuando Isaías responde, es menos el clamor del héroe que la petición del perdonado. Es como si suplicase: “¡Aquí! ¡Por favor! ¿Sirvo yo? ¿Hay alguna forma en que pueda ayudar? ¿Puedes utilizarme, por favor?”

(6) La comisión que Isaías recibe es predicar hasta que caiga el juicio irrevocable. No hay expectativa de avivamiento. Es demasiado tarde. La predicación solo servirá para endurecer a las personas. El único atisbo de esperanza, desarrollado concienzudamente más adelante en el libro (11:1), es que del tocón de la nación destruida brotará nueva vida, y de ese remanente, la semilla prometida (6:13b).

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 128). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Nuestro Dios sabe todo

Martes 8 Mayo

Oh Señor, tú me has examinado y conocido. Tú has conocido mi sentarme y mi levantarme; has entendido desde lejos mis pensamientos. Has escudriñado mi andar y mi reposo, y todos mis caminos te son conocidos. Pues aún no está la palabra en mi lengua, y he aquí, oh Señor, tú la sabes toda.

Salmo 139:1-4

Nuestro Dios sabe todo

La mente humana difícilmente concibe que Dios conozca el pasado, el presente y el futuro de cada uno de nosotros. ¡Esto nos produce vértigo! Pero hay otras informaciones que nos sorprenden, por ejemplo lo que los científicos descubren de la complejidad y del funcionamiento de lo infinitamente pequeño: ¡cada detalle nos llena de admiración! Dios también creó y controla los intercambios de información que se producen en el interior de cada organismo y que permiten la vida.

Pero más extraordinario todavía: Dios sabe lo que yo pienso, lo que piensa cada ser humano. Conoce el origen y el objetivo de mis pensamientos, “discierne los pensamientos y las intenciones del corazón” (Hebreos 4:12). ¡Sí, el gran Dios de los cielos, que manda a los astros, conoce mejor que yo lo que sucede en los pensamientos de un ser tan insignificante como yo!

Entonces comprendo que no puedo esconder nada a Dios. También sé que puedo reconocer y confesar ante él –sin temor porque ya los conoce– todos mis pensamientos que no están en armonía con él.

Dios es mi Padre gracias a Jesús. Me ama y se interesa verdaderamente en todo lo que a mí se refiere. Su objetivo es purificarme y conducirme por ese camino llamado “el camino eterno” (Salmo 139:24).

Isaías 52-53 – Marcos 9:1-29 – Salmo 55:1-7 – Proverbios 15:3-4

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Las bendiciones del crecimiento

Las bendiciones del crecimiento

5/7/2018

Para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador. (Tito 2:10)

Como los cristianos ya tenemos derecho al cielo y alcanzaremos un día la perfección en la presencia de Dios, ¿por qué es necesario el desarrollo espiritual? Hay varias razones.

En primer lugar, glorifica a Dios.

En segundo lugar, prueba la salvación. El cambio externo muestra un cambio interno del corazón.

En tercer lugar, es un buen testimonio. El crecimiento espiritual muestra la verdad de Dios para que otros la vean.

En cuarto lugar, da seguridad. Cuando progresamos espiritualmente, vemos a Dios obrando en nuestra vida, y eso contribuye a nuestra confianza en nuestra salvación (2 P. 1:10).

En quinto lugar, nos libra de tristeza innecesaria. La falta de crecimiento hacia la santidad resulta solo en dolor y tristeza.

En sexto lugar, protege de reproche la causa de Cristo.

Y por último, nos hace útiles para servir en la iglesia.

Así que siga creciendo y sea una bendición para quienes usted conozca.

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