Gobernaremos sobre todas las cosas

ENERO, 22

Gobernaremos sobre todas las cosas

Devocional por John Piper

Al vencedor, le concederé sentarse conmigo en mi trono, como yo también vencí y me senté con mi Padre en su trono. (Apocalipsis 3:21)

¿A qué se refiere Jesús cuando le dice estas cosas a la iglesia de Laodicea?

¿Sentarnos con Jesús en su trono? ¿En serio?

Esta promesa es para todo el que vence, es decir, el que continúa en la fe hasta el fin (1 Juan 5:4), a pesar de toda amenaza de sufrimiento y toda tentación de placer. Por eso, si somos creyentes en Jesús, nos sentaremos en el trono del Hijo de Dios, quien se sienta en el trono del Dios Padre.

Digo «el trono de Dios» para representar el derecho y la autoridad para gobernar el universo. Es así que Jesús nos promete que tendremos parte en el gobierno sobre todas las cosas.

¿Es esto lo que Pablo tiene en mente en Efesios 1:22-23?: «Y todo sometió bajo sus pies, y a Él lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia, la cual es su cuerpo, la plenitud de aquel que lo llena todo en todo».

Nosotros, la iglesia, somos «la plenitud de aquel que lo llena todo». Lo que entiendo por esto es que el universo será lleno de la gloria del Señor (Números 14:21). Una dimensión de esa gloria será la completa extensión de su gobierno en todas partes, sin oposición.

Por lo tanto, Efesios 1:23 significaría lo siguiente: Jesús llena el universo de su propio gobierno glorioso a través de nosotros. Nosotros somos la plenitud de su gobierno. Gobernamos en su nombre. En ese sentido, nos sentamos con él en su trono.

Ninguno de nosotros siente esto como debería sentirlo. Es demasiado. Es por eso que Pablo ora pidiendo la ayuda de Dios: «Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepáis cuál es la esperanza de su llamamiento» (Efesios 1:18).

Sin ayuda omnipotente hoy no podemos sentir el prodigio que llegaremos a ser; pero si se nos concediera sentirlo de la manera que es, toda nuestra reacción emocional a este mundo cambiaría para mejor.


Devocional tomado del libro “Perhaps the Most Staggering Promise in the Bible”

Génesis 23 | Mateo 22 | Nehemías 12 | Hechos 22

22 ENERO

Génesis 23 | Mateo 22 | Nehemías 12 | Hechos 22

Leyendo la defensa espontánea de sí mismo que Pablo expone ante la multitud (Hechos 22), sorprende la escasa simplicidad de la narración. Dos detalles instan aquí a la reflexión:

En primer lugar, debemos analizar por qué se airaron los presentes cuando lo hicieron. Al comenzar Pablo a hablar, se dirige a ellos en su lengua materna, el arameo, “guardaron más silencio” (22:2). Escuchan atentamente todo el relato de su conversión y su llamamiento al ministerio, pero al afirmar que el propio Señor le dijo “Vete; yo te enviaré lejos, a los gentiles” (22:21), la maldad desatada de la turba solo quedará satisfecha con la muerte del apóstol. ¿Por qué?

Inevitablemente, las respuestas son complejas. Algunas de las presiones que sentían los judíos por mantenerse diferentes que los gentiles eran, sin duda, sociológicas: su propia identidad estaba vinculada a las leyes alimenticias, la observancia del día de reposo, la circuncisión y otras. Ellos sentían que Pablo estaba reduciendo esas barreras, constituyendo así una amenaza para su identidad. Sin embargo, el ardor de su pasión no debe explicarse con un análisis meramente horizontal. Deben reconocerse, al menos, otros dos factores.

(1) Para los judíos de Jerusalén, devotos y conservadores, estaba en juego la ley de Dios, la exclusiva primacía del templo, su entendimiento de las Escrituras. Desde su perspectiva, Pablo estaba destruyendo lo que Dios mismo había establecido. Estaba involucrando al pueblo de Dios en compromisos con paganos. No sólo estaba poniendo en peligro su identidad, sino que blasfemaba contra el Todopoderoso cuyo pueblo eran ellos y cuya revelación tenían la obligación de obedecer y preservar como escogidos suyos. (2) Al mismo tiempo, es difícil obviar el sentimiento de propiedad: estas personas actuaban como si Dios perteneciese exclusivamente a los ancestrales judíos y los gentiles no tuviesen derecho a acercarse a él. Desde la perspectiva de Pablo, ese punto de vista demostraba que interpretaban el Antiguo Testamento de una forma totalmente errónea y perversa, con una visión tristemente tribal de un Dios domesticado. Por supuesto, ese error se repite frecuentemente en la actualidad, con menos justificación, por parte de aquellos que vinculan del mismo modo su cultura a su entendimiento de la religión cristiana, domesticando también la propia Biblia y congelando el impulso misionero.

En segundo lugar, debemos preguntarnos por qué alega aquí ser ciudadano romano para evitar los azotes, mientras en otras ocasiones calla y recibe el castigo. Al menos, una de las razones es que tiende a apelar a su posición legal cuando, haciéndolo, puede sentar un precedente que ayudará a proteger a los cristianos. Uno de los argumentos de Lucas en estos capítulos es que el cristianismo no es políticamente peligroso; más bien, es repetidamente vindicado en el plano legal. Como siempre, Pablo actúa pensando en el beneficio de sus hermanos.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 22). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Dios en el centro de la familia

Orando en todo tiempo con toda oración y súplica en el Espíritu, y velando en ello con toda perseverancia.

Efesios 6:18

Dios en el centro de la familia

En algunos países, como la religión va unida a la tradición, las familias adoran divinidades protectoras del hogar. ¡En cada casa se dedica un altar a lo que solo es un dios falso, o el Dios desconocido!

Para nosotros, que tenemos el privilegio de conocer al Dios vivo y verdadero, ¿qué lugar ocupa él en nuestros hogares? Cristianos, nosotros sabemos que nuestro bienestar, es decir, el alimento diario, la salud, las alegrías familiares, todo nos viene gratuitamente de la bondad de Dios. ¿Pensamos en agradecer a aquel que nos llena de sus bondades y en pedirle que prepare el día siguiente? Se dice que una familia sin oración se parece a una casa sin techo, abierta y expuesta a todas las tempestades. La oración en familia al final del día cierra la puerta para dejar fuera los peligros de la noche y, por la mañana, la abre para permitir que recibamos las bendiciones divinas.

En esos momentos de oración, ¡pensemos en nuestro propio hogar y también en tantas necesidades que están a nuestro alrededor! Intercedamos juntos por nuestros vecinos incrédulos, por los compañeros de estudio de nuestros hijos o nuestros compañeros de trabajo, por las autoridades, por la paz de nuestro país y por las numerosas personas que sufren.

Orar juntos abre nuestro corazón a los demás, une a los miembros de la familia y nos prepara para la reunión de oración colectiva en la iglesia local.

Si el ritmo de la vida moderna nos condujo a perder esta costumbre, entonces, humildemente, tratemos con la ayuda del Señor de retomarla hoy.

Génesis 25 – Mateo 14:13-36 – Salmo 15 – Proverbios 4:10-13

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Una entrega sincera

Una entrega sincera

1/21/2018

Testigo me es Dios, a quien sirvo en mi espíritu. (Romanos 1:9)

En la actualidad, empleamos la palabra espíritu de la misma manera que el apóstol Pablo la empleó en el versículo de hoy. Pudiéramos observar a un deportista que juega muy bien y entonces comentar que mostró un espíritu fogoso, que significa que todo su ser estaba participando en su esfuerzo. Cuando estaba en la universidad, el premio “Espíritu de equipo” se le daba al jugador de fútbol que hiciera el mayor esfuerzo en el terreno. Esa es la forma en la que Pablo servía al Señor.

Pablo nunca sirvió al Señor sin una entrega sincera. Al hacerlo así, se distinguió de los mercenarios, cuyo trabajo era externo y no sincero (Jn. 10:11-13). Sea así como Pablo, y haga un esfuerzo sincero en su servicio a Cristo.

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El ancla del gozo

ENERO, 21

El ancla del gozo

Devocional por John Piper

Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. (Mateo 5:11)

Jesús reveló un secreto para proteger nuestro gozo frente a la amenaza del sufrimiento y la amenaza del éxito. El secreto es el siguiente: grande es nuestra recompensa en el cielo. La suma total de la recompensa es gozarnos en la plenitud de la gloria de Cristo Jesús (Juan 17:24).

Él protege nuestro gozo del sufrimiento cuando dice:

Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros(Mateo 5:11-12).

Nuestra gran recompensa en el cielo rescata nuestro gozo de la amenaza de injurias y persecución.

Él también protege nuestro gozo del éxito cuando dice:

Sin embargo, no os regocijéis en esto, de que los espíritus se os sometan, sino regocijaos de que vuestros nombres están escritos en los cielos (Lucas 10:20).

Los discípulos tenían la tentación de poner su gozo en el éxito de su ministerio: «Hasta los demonios se nos sujetan en tu nombre» (Lucas 10:17). Pero eso habría separado su gozo de la única ancla segura.

De modo que Jesús protege el gozo de la amenaza del éxito al prometer la gran recompensa del cielo. Regocíjense en esto, que sus nombres están escritos en los cielos. Nuestra herencia es infinita, eterna, segura.

Nuestro gozo está asegurado. Ni el sufrimiento ni el éxito pueden destruir esta ancla. Nuestra recompensa es grande en el cielo. Nuestro nombre está escrito ahí. Está seguro.

Jesús aseguró el gozo de los santos que padecen sufrimientos en la recompensa del cielo. Así también ha asegurado el gozo de los santos exitosos.

De esa manera él nos ha liberado de la tiranía del dolor y del placer terrenal.


Devocional tomado del articulo “El Secreto del Gozo Invencible”

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Las siete expresiones de Jesús en la cruz (2)

(El ladrón) dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Lucas 23:42-43

La expresión de la salvación

Las siete expresiones de Jesús en la cruz (2)

Esta segunda frase de Cristo en la cruz es una respuesta a la petición del ladrón que estaba crucificado a su lado.

Los enemigos de Jesús parecían haber triunfado… La mayoría de sus amigos lo había abandonado. La crucifixión misma iba en contra de todo lo que se esperaba del Mesías. A pesar de todas las apariencias y contradicciones, uno de los dos ladrones condenados al mismo tiempo que Jesús se dirigió a Él y le dijo: “Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino”.

Había empezado injuriando a Jesús, pero arrepentido terminó confesando: “Recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este (Jesús) ningún mal hizo” (Lucas 23:41).

Viendo que Jesús iba a morir, ¿cómo pudo discernir que él era el Rey y que volvería, y esperar que Jesús le prestara atención a él, un criminal?

Como era una persona excluida de la sociedad, sería olvidada pronto. Pero allí, muy cerca de él, estaba aquel a quien se atrevía a hacerle la siguiente súplica: “Acuérdate de mí”. La respuesta de Jesús fue inmediata: “Hoy estarás conmigo en el paraíso” (v. 43). Esta nos revela su amor y su poder para salvarnos.

Independientemente de cuál sea nuestro estado, Jesús siempre está listo para recibirnos si vamos a él mediante la fe. ¡Su amor es infinito y su poder también! “Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos)” (Efesios 2:4-5).

(continuará el próximo domingo)

Génesis 24:33-67 – Mateo 13:44-14:12 – Salmo 14 – Proverbios 4:7-9

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¿Por qué Dios salva?

¿Por qué Dios salva?

1/20/2018

Para que abundando la gracia por medio de muchos, la acción de gracias sobreabunde para gloria de Dios. (2 Corintios 4:15)

Muchos piensan que la razón principal de que Dios salve a las personas es para poder mantenerlas fuera del infierno, para que puedan experimentar su amor o tener vidas felices. Pero todas esas razones son secundarias.

Dios salva a las personas porque es una afrenta a su santo nombre que alguien viva en rebeldía contra Él. El que las personas reciban la salvación no es lo más importante para Dios; es su gloria que corre peligro.

El apóstol Pablo dijo de Jesucristo: “Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre” (Fil. 2:9-11). La salvación es para la gloria de Dios.

Dios es glorificado cuando las personas creen en su evangelio, aman a su Hijo y aceptan su diagnosis de la mayor necesidad que tienen, que es el perdón del pecado. Sin duda usted se beneficia de la provisión de Dios de salvación, pero usted existe para la gloria de Dios.

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La batalla de recordar

ENERO, 20

La batalla de recordar

Devocional por John Piper

Esto traigo a mi corazón, por esto tengo esperanza: Que las misericordias del Señor jamás terminan, pues nunca fallan sus bondades… (Lamentaciones 3:21-22)

Uno de los grandes enemigos de la esperanza es olvidar las promesas de Dios. Recordar es un gran ministerio. Pedro y Pablo escribieron por este motivo (2 Pedro 1:13; Romanos 15:15).

El Espíritu Santo es principalmente el que trae a memoria (Juan 14:26); pero no seamos pasivos. Únicamente nosotros somos responsables por nuestro propio ministerio de recordar, y la primera persona que necesita que le hagamos recordar somos nosotros mismos.

La mente tiene este gran poder: puede hablarse a sí misma y hacerse acordar. La mente puede «traer al corazón». Por ejemplo: «Esto traigo a mi corazón, por esto tengo esperanza: Que las misericordias del Señor jamás terminan…» (Lamentaciones 3:21-22).

Si no «traemos al corazón» lo que Dios ha dicho acerca de él mismo y acerca de nosotros, languidecemos. ¡Oh, cuánto sé de esto por las experiencias dolorosas de mi propia vida! No se revuelquen en el fango de los mensajes paganos. Me refiero a los mensajes que están en nuestra propia mente: «No puedo…», «Ella no lo harᅻ, «Ellos nunca…», «Nunca ha funcionado…».

El punto aquí no es que esos mensajes sean verdaderos o falsos. La mente de uno siempre encontrará la manera de volverlos verdaderos, a no ser de que nosotros «traigamos al corazón» algo más grande. Dios es el Dios de lo imposible. Hacer razonamientos para salir de una situación imposible no es tan efectivo como recordarnos la manera de salir.

Si no nos recordamos a nosotros mismos la grandeza, la gracia, el poder y la sabiduría de Dios, nos hundimos en un pesimismo salvaje: «…entonces era yo torpe y sin entendimiento; era como una bestia delante de ti» (Salmos 73:22).

El gran giro de la desesperación hacia la esperanza en el Salmo 77 viene de las siguientes palabras: «Me acordaré de las obras del Señor; ciertamente me acordaré de tus maravillas antiguas. Meditaré en toda tu obra, y reflexionaré en tus hechos» (Salmos 77:11-12).

Esta es la gran batalla de mi vida; presumo que es la de ustedes también. ¡La batalla de recordar! Primero a mí mismo; luego a los demás.

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Génesis 21 | Mateo 20 | Nehemías 10 | Hechos 20

20 ENERO

Génesis 21 | Mateo 20 | Nehemías 10 | Hechos 20

Los capítulos 9 y 10 de Nehemías deben leerse juntos. En el 9, vemos a los israelitas confesando “públicamente sus propios pecados y la maldad de sus antepasados” (9:2), pero no es una escena de arrepentimiento y confesión individual. Existe una dimensión comunitaria a gran escala, organizada y fortalecida por el Espíritu de Dios, maravillosa de contemplar. Durante una cuarta parte del día, el pueblo escucha la explicación y traducción de las Escrituras; durante otra cuarta parte, se entregan a la confesión y adoración, dirigidos por los levitas.

Esta oración comunitaria es, en gran medida, un repaso de la historia de Israel. Destaca los repetidos ciclos de declive en que ha caído el pueblo y las repetidas intervenciones de Dios para restaurarlos. El corazón de la confesión se encuentra en 9:33: “Tú has sido justo en todo lo que nos ha sucedido, porque actúas con fidelidad. Nosotros, en cambio, actuamos con maldad”.

“Por todo esto” (9:38), el pueblo hace un pacto con Dios (Nehemías 10); concretamente, una renovación del antiguo pacto mosaico. Los sacerdotes dirigen la oración, por lo que no sorprende que muchos elementos se centren en el templo. Sin embargo, también se abordan asuntos generales relativos al matrimonio (para preservar al pueblo de la contaminación pagana), la observancia del día de reposo y un compromiso generalizado a “a vivir de acuerdo con la ley que Dios les había dado por medio de su servidor Moisés, y a obedecer todos los mandamientos, normas y estatutos de nuestro Señor” (10:29).

Por supuesto, si las fiestas y rituales del antiguo Israel hubiesen cumplido la función que se les asignó, esta renovación del pacto no habría sido necesaria. Las grandes fiestas debían ser realmente ocasiones para ello. Por ejemplo, la Pascua tenía que recordar el éxodo y restaurar en la conciencia del pueblo la misericordia del Señor y su fidelidad al rescatarlos, proveyendo al mismo tiempo una oportunidad para un compromiso renovado de lealtad.

Los cristianos, como los antiguos israelitas, también deben renovar el pacto. Este es uno de los grandes propósitos de la Cena del Señor. Es un tiempo para examinarse, confesar el pecado, recordar lo que el Señor Jesús soportó para redimirnos y, junto al pueblo de Dios en asamblea local, rememorar y proclamar su muerte hasta que él venga. Si dejamos que este acto se limite a un ritual sin sentido, endureciendo nuestro corazón contra el Dios viviente, corremos un serio peligro. Nos hará bien, reunidos solemnemente, repasar nuestros pecados y confesarlos, comprender una vez más la fidelidad de Dios y profesar una nueva lealtad al nuevo pacto.

Carson, D. A. (2014). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (L. Viegas, Trad.) (1a edición, Vol. II, p. 20). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Esperemos que… sin embargo (2)

sábado 20 enero

Señor… tú eres Dios, y tus palabras son verdad.

2 Samuel 7:28

Tú eres grande, y hacedor de maravillas; solo tú eres Dios.

Salmo 86:10

Esperemos que… sin embargo (2)

«Sin embargo gira…», siguió pensando Galileo, después de haber salvado su vida al decir públicamente que se retractaba de sus descubrimientos. Hoy sabemos que tenía razón, que su «locura» de aquel entonces era la verdad exacta…

¡Sin embargo Dios existe! Es la única explicación razonable al misterio de la vida.

Sin embargo, podría descubrir con escalofríos que al morir seré juzgado por Dios debido a la vida que he vivido. Dios aborrece ciertas prácticas, a las cuales llama pecado, ¡sea que uno esté o no esté de acuerdo con él!

Sin embargo, él es la personificación del bien; solo él decide cuál es la «norma». No es lo que cada uno decida. Bajo este razonamiento, ¿qué vale cada una de mis acciones?

Sin embargo, el hombre es malo por naturaleza, de otra manera, ¿cómo podríamos explicar el reinado universal del egoísmo y de la maldad… el mal en mi propio corazón?

Sin embargo, ¡incluso nuestros grandes secretos serán descubiertos un día, pues Dios sabe todo sobre nosotros y nos pedirá cuentas!

Sin embargo, todos los caminos propuestos por las ideologías, los políticos, los filósofos y las religiones me exigen esfuerzos y méritos… y solo me doy cuenta de mis limitaciones y mi incompetencia.

Sin embargo la Biblia, a través de un mensaje franco y sincero, propone el camino que realmente puede conducir a la verdad y a la paz. La Biblia es el poder de Dios para cambiar la vida de todo el que cree.

Sin embargo es tan fácil… ¡con tal que usted la lea! Es tan útil… ¡con tal que usted la crea!

Génesis 24:1-32 – Mateo 13:24-43 – Salmo 13 – Proverbios 4:1-6

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