Apelación de fe

DÍA 9


Salmo 7
Apelación de fe
Dosis: Defensa divina

“¡Sálvame, SEÑOR mi Dios, porque en ti busco refugio! ¡Líbrame de todos mis perseguidores! De lo contrario, me devorarán como leones; me despedazarán, y no habrá quien me libre.” (Salmo 7:1–2) (NVI)

¿Alguna vez te has sentido perseguida? ¿Te acusaron injustamente? ¿Desgarraron tu alma? David vivió esta experiencia. Este Salmo es una de las oraciones que él hace frente a acusaciones injustas, cuando tuvo que confrontar a uno de sus enemigos y vindicar su inocencia: “SEÑOR mi Dios, ¿qué es lo que he hecho? ¿Qué mal he cometido? Si le he hecho daño a mi amigo, si he despojado sin razón al que me oprime, entonces que mi enemigo me persiga y me alcance; que me haga morder el polvo y arrastre mi honra por los suelos.
David dialoga con Dios acerca de su conciencia limpia. ¡Qué importante es hacer esto en medio del conflicto! Cuando tal vez la otra parte involucrada no está dispuesta a escucharnos, debemos ir en oración a Dios y pedir su auxilio. David aquieta su alma en la presencia de Dios y le pide que sea Él quien lo defienda. Apela a su justicia utilizando verbos activos: ¡levántate, álzate o enfréntate y despierta!:“¡Levántate, SEÑOR, en tu ira; enfréntate al furor de mis enemigos. ¡Despierta, oh Dios, e imparte justicia!”.
Si te acusaron injustamente, si malinterpretaron tus palabras o tus actitudes tienes a quien acudir. En vez de tomar venganza por sus propias manos, David deja su asunto en las manos de Dios. Le pide que Él actúe confiando plenamente en su justicia. ¿Has aprendido a confiar en Dios hasta este límite? Muchas veces cuando tratamos de resolver las cosas por nosotras mismas, en vez de arreglarlas las empeoramos. David en oración dice “hazlo tú Señor”, “vindica tú mi nombre, revela tu justicia”.
Es interesante notar que no hace esto de una forma ligera, pues ya se ha hecho un auto-examen por eso puede apelar a la justicia de Dios: “Fenezca ahora la maldad de los inicuos, mas establece tú al justo; Porque el Dios justo prueba la mente y el corazón. Mi escudo está en Dios, Que salva á los rectos de corazón. Dios es juez justo: Y Dios está airado todos los días contra el impío”.
Frente a las injusticias de la vida, David puede asegurar que “Dios es su escudo” por eso termina el Salmo alabándolo: “¡Alabaré al SEÑOR por su justicia! ¡Al nombre del SEÑOR altísimo cantaré salmos!”.26

Oración: Señor enséñame a resguardarme en ti como mi escudo y a confiar plenamente en tu justicia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 24). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Gedeón

25 JULIO

Jueces 8 | Hechos 12 | Jeremías 21 | Marcos 7

En muchos aspectos, Gedeón fue un gran hombre. Cauteloso cuando el Señor lo llamó por primera vez, tomó los primeros pasos de la obediencia de noche (Jueces 6). Luego, lleno del Espíritu del Señor (6:34) y convencido de que Dios estaba con él gracias a dos señales extraordinarias (6:36–40), dirigió a su pequeño grupo de trescientos hombres hacia una impresionante victoria sobre los madianitas (Jueces 7).

No obstante, a pesar de toda su grandeza, Gedeón representa un poco de lo que anda mal en la nación. Graves defectos de carácter y la inconsistencia se multiplican y se corrompen, de manera que al final del libro, la nación entera se encuentra en un estado desastroso.

En el primer incidente de Jueces 8, Gedeón sale bien parado y los hombres de Efraín bastante mal. Nadie estaba dispuesto a pelear contra los madianitas antes de que Dios levantara a Gedeón. Ahora que la victoria con Gedeón fue tan asombrosa, los hombres de Efraín le acusan de no invitarles a participar de la lucha con anterioridad. Él responde de manera diplomática, alabando sus esfuerzos en la etapa final de la operación, y ellos quedan aplacados (8:1–3). Ni los pueblos de Sucot y Peniel, ni Gedeón quedaron bien (8:4–9, 13–17). Los residentes de estos pueblos son cobardes, sin principios y dispuestos a mantenerse neutrales hasta ver en qué dirección están soplando el viento. Sin embargo, la respuesta de Gedeón, por justa que parezca, es vengativa. Cuando se trata de la ejecución de los reyes madianitas Zeba y Zalmuna (8:18–21), su decisión no se basa exactamente en principios de justicia pública ni en los mandatos del Señor en cuanto a la limpieza de la tierra. Más bien, se deja llevar por una venganza personal: sus propios hermanos habían muerto en la guerra.

Por un lado, Gedeón no parece tener sed de poder. Rechaza la aclamación popular que buscaba hacerle rey, afirmando que sólo Dios debe gobernar sobre este pueblo del pacto (8:22–23). Pero luego tropieza de manera muy fea. Solicitó anillos de oro y acaba con tal cantidad que construye un efod elaborado, una vestimenta externa adornada con más de diecinueve kilos de oro. El estado de la religión en Israel es tan deplorable que este efod pronto se convirtió en un objeto de idolatría, no sólo para la nación, sino incluso para la familia de Gedeón (8:27). La lealtad al pacto que logra mantener en la nación es sólo parcial.

Se avecinan peores problemas. Toma, no dos ni tres esposas, sino muchas y tiene setenta hijos. A su muerte, la nación regresa a un paganismo desenfrenado y demuestra una ingratitud tenaz hacia la familia de Gedeón (8:33–35). Y uno de sus hijos, Abimelec, resulta ser un carnicero cruel y sediento de poder (Jueces 9).

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 206). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La realidad de la fe

Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

Hebreos 11:1

Sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.

Santiago 1:22

La realidad de la fe

A veces se les reprocha a los cristianos vivir en un sueño, sobre todo cuando evocan la perspectiva del más allá. Los opositores a la fe se jactan de vivir en el mundo real. Dicen que la fe de los cristianos es una huida ante la realidad, una especie de autosugestión que, según ellos, los hace vivir en un mundo imaginario.

Al contrario, la Biblia enseña a enfrentar la realidad; al que vive en el mal, le pide volver en sí mismo, dejar de huir, abandonar lo ilusorio. ¡Si soy cristiano, no soy un soñador irresponsable! Estoy seguro de que habrá un más allá mejor, pero esta esperanza no me hace despreciar la realidad de todos los días, porque es en la tierra donde debo vivir mi fe para la gloria de Dios.

Las Santas Escrituras me ponen continuamente ante la verdad y la realidad. Lejos de llevarme a esconderme en paraísos imaginarios, la Palabra de Dios me invita a estar despierto y me advierte que la vida cristiana no siempre es fácil. Puedo afrontar esta realidad con Jesucristo: me dio la prueba de su amor sufriendo por mis pecados en la cruz y llevando sobre sí mismo el castigo que yo merecía. Prometió que estaría conmigo todos los días (Mateo 28:20), y puedo confiar en él. La fe me llena de certezas para mi vida presente y para el más allá.

“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el primero” (1 Timoteo 1:15).

1 Crónicas 6:49-81 – Lucas 9:44-62 – Salmo 88:8-12 – Proverbios 20:4-5

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

Sentir afecto por los humildes

Sentir afecto por los humildes

7/24/2017

No altivos, sino asociándoos con los humildes. (Romanos 12:16)

No hay aristocracia alguna en la iglesia, ni lugar para una clase eclesiástica que merece toda la atención. Pero la Biblia no dice que usted nunca se asocie con los ricos ni con las personas influyentes. Es sencillamente que debe sentir más que una obligación el servir a los humildes porque son los más necesitados.

El Señor Jesús ilustró debidamente esa verdad: “Cuando hagas comida o cena, no llames a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a vecinos ricos; no sea que ellos a su vez te vuelvan a convidar, y seas recompensado. Mas cuando hagas banquete, llama a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos; y serás bienaventurado; porque ellos no te pueden recompensar, pero te será recompensado en la resurrección de los justos” (Lc. 14:12-14).

No es nada malo que invite a sus amigos y familiares a que coman en su casa. Pero es malo hacerlo con motivos egoístas, con el propósito de ser recompensado, y sin consideración alguna por los que no pueden darle nada a cambio.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
DERECHOS DE AUTOR © 2017 Gracia a Vosotros
Usted podrá reproducir este contenido de Gracia a Vosotros sin fines comerciales de acuerdo con la política de Derechos de Autor de Gracia a Vosotros.

Jesús guarda a sus ovejas

JULIO, 24

Jesús guarda a sus ovejas

Devocional por John Piper

Simón, Simón, mira que Satanás os ha reclamado para zarandearos como a trigo; pero yo he rogado por ti para que tu fe no falle; y tú, una vez que hayas regresado, fortalece a tus hermanos. ? (Lucas 22:31-32)

Aunque Pedro pecó de una manera lamentable, la oración de Jesús lo guardó de la ruina total. Lloró amargamente y fue restaurado al gozo y a la audacia de Pentecostés. Así es como Jesús está intercediendo por nosotros hoy para que nuestra fe no falle (Romanos 8:34).

Jesús prometió que sus ovejas serían preservadas y nunca perecerían: «Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano» (Juan 10:27-28).

La razón es que Dios obrará para preservar la fe de sus ovejas. «El que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús» (Filipenses 1:6).

No estamos solos en la batalla de la fe. «Porque Dios es quien obra en vosotros tanto el querer como el hacer, para su beneplácito» (Filipenses 2:13).

Tenemos la seguridad de la Palabra de Dios de que, si somos sus hijos, él nos hará «aptos en toda obra buena para hacer su voluntad, obrando Él en nosotros lo que es agradable delante de él mediante Jesucristo» (Hebreos 13:21).

Nuestra resistencia en la fe y en el gozo está finalmente, y de manera decisiva, en las manos de Dios. Sí, debemos pelear. Pero esta misma pelea es lo que Dios «obra en nosotros». Él ciertamente lo hará, ya que «a los que justificó, a ésos también glorificó» (Romanos 8:30).

Él no perderá a ninguno de los que ha traído a la fe y la justificación.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 317-318 

Todos los derechos reservados ©2017 Soldados de Jesucristo y DesiringGod.org

EJEMPLO DE RECTITUD, INTEGRIDAD Y JUSTICIA

24 jul 2017

EJEMPLO DE RECTITUD, INTEGRIDAD Y JUSTICIA

por el Hermano Pablo

El espectáculo era apasionante, al extremo de ser morboso. Unas cincuenta personas lo contemplaban ávidamente. Se trataba de una joven de dieciséis años de edad, de la ciudad Ho Chi Min, en la antigua Saigón. Ella intentaba suicidarse, arrojándose de un alto puente al río que corría abajo. Las cincuenta personas, sin corazón, le gritaban: «¡Tírate! ¡Tírate!» Y en un momento dado, la adolescente, en efecto, se lanzó al agua.

Nueve personas corrieron al borde del puente para verla caer al agua. El peso acumulado rompió el frágil puente, y las nueve cayeron al abismo. Pero, cosa curiosa, la joven suicida se salvó, pues lograron rescatarla, mientras que los nueve mórbidos curiosos perecieron en las aguas.

A la gente como que le gustan los espectáculos morbosos, truculentos, dramáticos, trágicos; especialmente el espectáculo que dan los presuntos suicidas. Los espectadores no acuden necesariamente para mostrarles cariño y aconsejarles que conserven la vida. Al contrario, ansiosos de sangre y de desgracia ajena, gritan: «¡Tírate! ¡Tírate!»

Dicen que cuando se junta una multitud, el nivel intelectual de la gente desciende al del más bruto. Lo mismo pasa con el sentido moral. Éste también baja de grado conforme aumenta el monto de gente congregada.

«Las multitudes —concluyó Goethe— oyen mejor los gritos que las razones.» Cuanta más gente se reúne en un lugar para vociferar y gritar, más baja el nivel de humanidad, y más sube el nivel de inhumanidad.

¿Será por eso que nuestros jóvenes caen tan fácilmente en la desgracia de la inmoralidad y el materialismo? «Todos lo hacen», es la excusa que ofrecen, y siguiendo el rumbo del montón, se reducen al nivel del menor común denominador.

¿Dónde está el joven recto? ¿Dónde está el líder íntegro? ¿Por qué tiene que ser el perverso, el injurioso, el malo, el que atrae la atención?

Dios ha creado a todo joven como un individuo. Cada uno es un ser único. No hay nada en el mundo entero que lo obligue a ser como los demás. Es un individuo en el sentido más estricto de la palabra. Más vale que no deshonre su individualidad, ni sacrifique su decencia, ni se rebaje al nivel del montón, sino que sea el líder sano, recto y fuerte que este mundo tanto necesita.

Jesucristo establece el dechado para nuestra vida. Él se atrevió a ser diferente de todos los demás, dando ejemplo de rectitud, integridad y justicia. Sigamos su ejemplo. Ser recto en toda causa es mil veces más grato que recibir el aplauso del montón. Atrevámonos a ser personas dignas de confianza.

http://www.conciencia.net/

Muy grande es su campamento

24 de julio

«Muy grande es su campamento».

Joel 2:11

Considera, oh alma mía, el poder del Señor, que es tu gloria y tu defensa. El Señor es varón de guerra, el Señor es su nombre. Todas las fuerzas del Cielo están a sus órdenes. Legiones aguardan ante su puerta: querubines, serafines, vigilantes y santos, principados y potestades, todos están atentos a su voluntad. Si nuestros ojos no estuvieran ciegos por la oftalmía de la carne, veríamos caballos y carros de fuego rodeando al amado del Señor. Las fuerzas de la Naturaleza están todas sujetas al absoluto dominio del Creador. El viento tormentoso y la tempestad, el relámpago y la lluvia, la nieve y el granizo, el suave rocío y la alegre luz del sol, vienen y van a su mandato. Él desata las ligaduras del Orión y ata las dulces influencias de las Pléyades. La tierra, el mar, el aire y los lugares bajos de la tierra son los cuarteles de los grandes ejércitos del Señor. El llano es su campo de batalla, la luz su bandera y la llama, su espada. Cuando él sale a la guerra, el hambre destruye la tierra, la peste hiere a las naciones, el ciclón revoluciona el mar, el tornado sacude las montañas y el terremoto hace temblar la tierra. En cuanto a los seres vivientes, todos ellos reconocen su dominio; y desde aquel gran pez que tragó al profeta hasta la «toda suerte de moscas» que invadieron el campo de Zoán, todos le sirven. Tanto el gorgojo como la oruga y la langosta forman parte de su gran ejército, pues su campamento es muy numeroso. Alma mía, asegúrate de estar bajo su bandera, pues la guerra contra él es una necedad; en cambio, servirle es glorioso. Jesús, Emanuel, Dios con nosotros, está pronto a recibir reclutas para el ejército del Señor. Si aún me he alistado, debo ir a él antes de dormir y rogarle que me acepte por sus méritos; y si, como lo espero, ya soy un soldado de la cruz, estaré de buen ánimo, porque el enemigo es impotente comparado con mi Señor, cuyo campamento es muy grande.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 215). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

 

Dios no está callado

24 Julio 2017

Dios no está callado
por Charles R. Swindoll

Salmos 19

Los cielos pueden declarar el poder y la gloria de Dios pero no nos declaran su voluntad, su plan y su promesa de salvación. Dios ha comunicado esas maravillosas verdades únicamente en su Palabra, la Biblia. David, repentinamente, cambia de perspectiva y en vez de hablar de la evidencia general del poder creativo de Dios comienza a hablar de la evidencia específica del deseo de Dios por tener una relación con su pueblo.

La verdad que Dios ha comunicado

La ley del Señor es perfecta;
restaura el alma.
El testimonio del Señor es fiel;
hace sabio al ingenuo.
Los preceptos del Señor son rectos;
alegran el corazón.
El mandamiento del Señor es puro;
alumbra los ojos.
El temor del Señor es limpio;
permanece para siempre.
Los juicios del Señor son verdad;
son todos justos.
Son más deseables que el oro;
más que mucho oro fino.
Son más dulces que la miel que destila del panal.
Además, con ellos es amonestado tu siervo;
en guardarlos hay grande galardón.

¿Quién entenderá los errores?
¡Líbrame de los que me son ocultos!
Asimismo, guarda a tu siervo de los arrogantes;
que ellos no se enseñoreen de mí.
Entonces seré íntegro y limpio de gran rebelión. (Salmo 19: 7-13)

Note el cambio que David hace al utilizar la palabra «Señor» en los versículos 7 al 14, a diferencia de la palabra «Dios» que utilizó en los versículos 1 al 6.

En la primera sección del salmo, David utiliza la palabra hebrea “El” la cual es el título genérico de Dios. Significa: «Dios, poderoso, fortaleza».

En la segunda sección, sin embargo, David utiliza el nombre de Dios representado por las cuatro consonantes «JHVH» y que comúnmente se traduce como «Señor» en el Antiguo Testamento. Dios no es simplemente una fuerza creativa poderosa. Él es un ser con quien podemos tener una relación. Por lo tanto, David incluye en esta segunda parte de la canción un ejemplo más personal de la presencia de Dios.

Observe primero los títulos que Dios le da su palabra: «ley… testimonio… preceptos… mandamiento… juicios». Ahora observe sus características. La palabra de Dios es: «perfecta… fiel… recta… pura». Luego observe los beneficios que provee: «restaura el alma… hace sabio al ingenuo… alegra el corazón… alumbra los ojos». ¡Qué manera tan efectiva de comunicar algo! Nadie puede nombrar otro libro o ninguna otra clase de literatura que pueda realizar un trabajo tan efectivo en la vida de la humanidad. Aunque el Señor probablemente no le hable a usted de manera audible, no quiere decir que él está callado. Él ha dicho y continúa diciendo más de lo que nosotros podemos absorber y poner en práctica.

Afirmando el alma
¿Cuanto tiempo a la semana se dedica usted a leer el mensaje de Dios para su vida? ¿Cómo se compara ese tiempo con el tiempo que usted utiliza para hacer otras actividades tales como mirar la televisión, disfrutar un pasatiempo u otras formas de entretenimiento? ¿Ha pensado en escuchar una versión de audio de la Biblia en su auto o en su reproductor de audio?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Volveos a Mí, y Yo me volveré a vosotros

24 DE JULIO

ESCRITURA:

Malaquías 3:10: “Traed todos los diezmos al alfolí y haya alimento en mi casa; y probadme ahora en esto, dice Jehová de los ejércitos, si no os abriré las ventanas de los cielos, y derramaré sobre vosotros bendición hasta que sobreabunde.”

TESORO BÍBLICO:

Usted puede decir todo lo que quiera acerca de estar bien con Dios, pero si no está a cuentas en sus finanzas, no está bien con Dios. El tipo de arrepentimiento que no alcanza la cuenta bancaria, nunca ha alcanzado el corazón.

En Malaquías 3:7b, Dios dice: “Volveos a Mí, y Yo me volveré a vosotros. Mas dijisteis: ¿En qué hemos de volvernos?”

La respuesta de Dios en el versículo 8 revela que ellos debían volverse a Dios en sus diezmos y ofrendas.

El punto de regreso es el punto de partida. Si usted va a regresar a Dios, si usted va a renovar su comunión con Él, tendrá que comenzar con el diezmo.

PUNTO DE ACCIÓN:

Es hora de aplicar la Biblia a la chequera. ¿Cómo está usted en el área de sus diezmos y ofrendas al Señor?

Este devocional procede de los mensajes del Dr. Adrián Rogers del Ministerio EL AMOR QUE VALE www.elamorquevale.org

Escúchenos gratuitamente en: http://www.oneplace.com/ministries/el-amor-que-vale/listen/broadcast-archives.html

Véanos en línea en http://www.lightsource.com/ministry/el-amor-que-vale/

Prohibida toda reproducción para la venta. Prohibida la producción o reproducción de los materiales de EL AMOR QUE VALE en video o audio.

Enfermas de angustia

DÍA 8


Salmo 5

Enfermas de angustia
Dosis: Confianza en su poder

“Tenme compasión, SEÑOR, porque desfallezco; sáname, SEÑOR, que un frío de muerte recorre mis huesos. Angustiada está mi alma; ¿hasta cuándo, SEÑOR, hasta cuándo?” (Salmo 6:2–3) (NVI)

Recuerdo la última crisis que atravesé, mi primera reacción fue llamar a mi esposo. ¡Estaba ocupado en una reunión de trabajo! El asunto era muy grave, así que desesperadamente marqué el celular de mi mejor amiga, ¡también estaba apagado! Entonces comprendí, que por más que necesitara el apoyo humano, Dios estaba esperando por mí con los brazos abiertos. Me arrodillé en mi habitación y desahogué el clamor de mi alma, oré y lloré. Aunque sabemos que en el nombre de Jesús podemos llegar directamente a Dios, a veces tardamos en hacerlo. Cuando estás en angustia, ¿a quién acudes?
El escritor de este salmo también sufría una angustia profunda, se sentía enfermo y le pide a Dios que no lo castigue implorando su misericordia. Es interesante notar que el problema que tiene afecta integralmente su persona. Él menciona sus huesos y su alma, aludiendo a un sufrimiento físico y emocional. ¿Te has sentido así? Abatida, turbada, enferma y también le has inquirido a Dios: “¿hasta cuándo?”.
El salmista es muy explícito al describir su dolor, dice que sufre de día y de noche, que se ha consumido a fuerza de llorar, que se siente débil y sin fuerzas. ¿Te parece familiar? Tal vez pienses que esas mismas palabras se aplican a tus circunstancias. Pero ¿cómo salir de un estado así?.
Una vez más vemos la transición de la angustia a la confianza, él dice: “…el SEÑOR ha escuchado mi llanto!
El SEÑOR ha escuchado mis ruegos; el SEÑOR ha tomado en cuenta mi oración.” Por tanto ya no temerá a sus adversarios y fortalecido con esa fe asume otra actitud: “¡Apártense de mí, todos los malhechores, que el SEÑOR ha escuchado mi llanto!”,20 “Todos mis enemigos quedarán avergonzados y confundidos; ¡su repentina vergüenza los hará retroceder!”.
¡Qué poderosa es la oración! ¡Qué efecto sobrenatural y transformador produce en nosotras estar en su presencia, presentarle nuestra causa y descansar en su misericordia! Recuerdo el efecto restaurador aquel día, cuando me levanté del suelo de mi habitación, mi alma ya no estaba humedecida, una pequeña llama ardía en mi corazón y con ella enfrenté mis circunstancias.

Oración: Señor enséñame a fortalecerme en tu santa presencia y a confiar en tu misericordia. Amén.

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 23). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.