Para hacerlos sentar con los príncipes

26 de julio

«Para hacerlos sentar con los príncipes».

Salmo 113:8

Nuestros privilegios espirituales son de la mejor clase. «Con los príncipes» es el lugar de la compañía selecta. «Nuestra comunión verdaderamente es con el Padre y con su Hijo Jesucristo» (1 Jn. 1:3): si hablamos de compañía selecta, no hay otra como esta. «Nosotros somos linaje escogido, real sacerdocio, nación santa» (1 P. 2:9). Nos hemos «acercado […] a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos» (He. 12:22, 23). Los santos gozan de audiencia en la Corte. Los príncipes acceden a la majestad real cuando el grueso del pueblo tiene que quedarse fuera. El hijo de Dios disfruta de libre acceso a los consejos secretos del Cielo: «Por medio de él, los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espíritu al Padre» (Ef. 2:18); «Acerquémonos, pues, confiadamente (dice el Apóstol) al trono de la gracia» (He. 4:16). Los príncipes poseen abundantes riquezas, ¿pero qué es su abundancia comparada con las riquezas de los creyentes? Pues «todo es vuestro; y vosotros de Cristo y Cristo de Dios» (1 Co. 3:23); «El que no escatimó ni a su propio Hijo, sino que le entregó por todos nosotros, ¿cómo no nos dará también con él todas las cosas?» (Ro. 8:32). Los príncipes tienen un poder especial: un príncipe del imperio del Cielo cuenta con mucha influencia; empuña un cetro en sus propios dominios; se sienta en el trono de Jesús, pues él nos ha hecho «reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre la tierra» (Ap. 5:10). Reinamos sobre el Reino unido del tiempo y de la eternidad. Además, los príncipes gozan de especial honor: desde la altura en la cual la gracia nos ha colocado, podemos menospreciar toda dignidad terrenal. Porque ¿qué es la grandeza humana comparada con lo que dice este versículo: «Y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús»? (Ef. 2:6). Nosotros compartiremos el honor de Cristo; comparado con esto, los esplendores terrenales no valen nada. La comunión con Jesús es la joya más valiosa que jamás haya brillado en una diadema imperial. La unión con el Señor constituye una hermosa corona capaz de eclipsar el brillo de la pompa de un imperio.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 217). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Escuchando con nuevos oídos

26 Julio 2017

Escuchando con nuevos oídos
por Charles R. Swindoll

Salmos 19

David resume sus sentimientos en el salmo 19 con una breve oración. De hecho, esos tres renglones son unos de los más conocidos en todo el libro de los salmos.

Sean gratos los dichos de mi boca
y la meditación de mi corazón
delante de ti, oh Señor,
Roca mía y Redentor mío.  (v. 14)

Aunque Dios parezca estar callado en algunos momentos, el problema no es que Él no se está comunicando; es que nosotros no estamos escuchando. El dolor de la vida puede habernos alejado de las muchas formas en que Dios expresa su amor: a través de la transformación interna del Espíritu Santo, a través de la naturaleza, a través de amigos y familiares que nos quieren, a través de las oportunidades para servir, etc.

O tal vez nuestros oídos están bloqueados por nuestra autocompasión.

O quizás debido a nuestra falta de fe rehusamos creer que Dios se preocupa por nosotros y continúa demostrándonos su amor.

El hecho es que Dios se ha revelado asimismo a través de su creación y a través de las Escrituras. Él no necesita hablar de nuevo. Sin embargo, él sigue involucrado con su creación y con el pueblo que él creó. Cuando aceptamos esa realidad y elegimos creer que él no está callado, nuestros oídos escuchan su comunicación constante. Se lo puedo decir por experiencia personal. Cuando me doy cuenta que estoy siendo víctima de la mentira de que Dios está callado, inmediatamente vuelvo al lugar donde sé que Dios habla, su Palabra. Mi reacción a la mentira del mundo es enfocarme la verdad. Luego, una vez que mis oídos se sintonizan para escuchar la voz de Dios, me doy cuenta que se está comunicando y en más formas de las que conocía.

Manténgase esta semana en la Palabra de Dios. Aprópiese de sus bendiciones. Pídale que cumpla sus promesas. Entonces, «los dichos de su boca» y la «meditación de su corazón» se convertirán en un nuevo patrón de piedad y poder. Además, Dios ya no parecerá estar silencioso o lejos de usted.

Afirmando el alma
Durante esta semana, busque ejemplos de la comunicación no verbal de Dios. El Espíritu Santo trae claridad consigo, siempre en conformidad con la Escritura. La naturaleza lleva las huellas de su hacedor. Los seguidores leales de Cristo tienen: «amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre y dominio propio» (Gálatas 5: 22-23), los atributos personales de Dios. Mantenga una actitud de apertura y esté alerta a lo que Dios quiere mostrarle.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Hijo de consolación

26 JULIO

Jueces 9 | Hechos 13 | Jeremías 22 | Marcos 8

Hoy quiero señalar varios aspectos que surgen de elementos opuestos de Hechos 13.

(1) El liderazgo de la iglesia en Antioquía debió ser extraordinariamente diverso (13:1). El verdadero nombre de Bernabé era José. Era un levita de Chipre (4:36–37). En una época en la que la iglesia en Jerusalén crecía tan rápidamente que seguramente los apóstoles no serían capaces de recordar los nombres de todo el mundo, este José destacó por su increíble don de animar; como resultado, fue recompensado con un apodo que reflejara su carácter: Bernabé – Hijo de consolación. También estaba Simeón “el que se llamaba Níger” – una expresión que probablemente significa “Simeón el Negro.” En el mundo antiguo, contrario a la experiencia británica o estadounidense, la esclavitud estaba vinculada con el sistema económico (alguien que se fuera a la quiebra podría venderse a sí mismo como esclavo—ver meditación del 11 de marzo) y con la fuerza militar; no estaba restringida a una raza en particular. (O sea, podría haber esclavos africanos, europeos, judíos o de alguna otra raza.) No era en absoluto anormal tener como líder a “Simeón el Negro”. De Lucio de Cirene no sabemos casi nada. Por lo visto, al igual que Bernabé, era de una isla del Mediterráneo y su nombre demuestra que pertenecía al mundo helenístico. Manaén tenía suficientes conexiones con la nobleza menor como para haberse criado con Herodes el tetrarca. Y tenían también a Saulo mismo, quien ya para aquel entonces era un evangelista veterano, fundador de iglesias y maestro de la Biblia, con quince años de experiencia y muchas cicatrices para demostrarlo. Tras su llamado, él fue moviéndose cada vez más en círculos gentiles y usó el nombre conectado con su ciudadanía romana: Pablo (13:9). (Los ciudadanos romanos tenían tres nombres. Desconocemos los otros dos —porque Pablo en realidad era el apellido; Saulo era un nombre adicional conservado por su trasfondo judío.) Él tampoco era originario de la ciudad—nació en Tarso. ¡Qué diversidad tan gloriosa y cosmopolita en esta iglesia de Antioquía!

(2) Tras el relato detallado del sermón de Pablo en Antioquía de Pisidia, se nos dice que muchos gentiles “al oír esto, se alegraron y celebraron la palabra del Señor, y creyeron todos los que estaban destinados a la vida eterna” (13:48). Un ejercicio excelente es buscar todas las maneras en que el libro de los Hechos, o incluso todo el Nuevo Testamento, se refiere a la conversión y a los conversos—y luego usar todas estas expresiones en nuestro propio discurso, pues nuestra manera de hablar de estos temas tanto refleja como moldea nuestra forma de pensar al respecto. No hay pasaje bíblico que hable de “aceptar a Jesús como tu Salvador personal” (aunque la noción, en sí misma, no es totalmente incorrecta). Entonces, ¿por qué tantas personas adoptan esta frase y nunca hablan según los términos del versículo 48?

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 207). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¡Vivamos para Jesús!

miércoles 26 julio

 

Cristo… por todos murió, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para aquel que murió y resucitó por ellos.

2 Corintios 5:15

Todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres.

Colosenses 3:23

¡Vivamos para Jesús!

Cuando el Señor Jesús sufrió en la cruz (y padeció más allá de todo lo que podemos imaginar), no pensaba en sí mismo, sino en los que creerían en él y así serían librados de su culpabilidad. Sufrió el juicio en nuestro lugar y murió por nosotros.

Su amor inimitable, que lo llevó a darse de tal manera por nosotros, ¿halla eco en nuestro corazón, en nuestra vida diaria?

En el trabajo, ¿solo deseamos llegar a un puesto más alto, o más bien nos esforzamos en trabajar diligentemente para agradar al Señor y ser sus testigos? Solo así tendremos una actitud justa en el ejercicio de nuestra profesión.

En nuestro tiempo libre, ¿acomodamos esos momentos de mayor disponibilidad, dedicándolos a nuestras actividades favoritas, o sirviendo al Señor Jesús? El descanso es necesario, pero que nuestro deseo sea poner más tiempo a disposición del Señor.

En la familia, vivir para él es pensar en los demás. En vez de tener una actitud egoísta, podemos ayudarnos mutuamente, compartir las tareas de la vida cotidiana, como también las preocupaciones y las alegrías, pequeñas o grandes.

¿Queremos responder a nuestras aspiraciones personales, o consagrar nuestra vida al Señor? Jesús murió por nosotros, pero también resucitó, está vivo y desea llenar nuestra vida con su presencia.

Pablo escribió: “Para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia” (Filipenses 1:21)

1 Crónicas 7 – Lucas 10:1-20 – Salmo 88:13-18 – Proverbios 20:6-7

Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

CONQUISTADORES CONQUISTADOS

25 jul 2017

CONQUISTADORES CONQUISTADOS

por Carlos Rey

Su vida entre los indios comenzó cuando naufragó en las costas de Yucatán. Hacía sólo una década que había despedido el siglo quince y le había dado la bienvenida al dieciséis. Pero Gonzalo Guerrero, marinero del puerto de Palos, decidió sacarle todo el provecho posible a la oportunidad que le había deparado el destino, y se adaptó de manera extraordinaria a un nuevo ambiente y a una extraña cultura. Con decir que llegó a ser cacique en tiempos de paz, y capitán en tiempos de guerra. Para completar, tuvo tres hijos de una mujer maya.

Su nuevo mundo comenzó a resquebrajarse en 1519 cuando Hernán Cortés mandó buscarlo. Ya llevaba un cuarto de siglo trasplantado en tierra extranjera, y se sentía a gusto, así que se negó a unirse a los hombres de Cortés. Envió más bien a decirle que allí tenía hijos bonitos, y que si Cortés los favorecía con una parte de su mercancía, él se la daría a sus hijos y les diría: «Estos juguetes los envían mis hermanos, desde mi tierra.»

Ante la inesperada respuesta de Guerrero, Cortés ordenó que Alonso de Ávila y sus jinetes arremetieran contra aquellos indígenas de Yucatán. No les importó que su antiguo amigo formara parte de su nuevo enemigo, ni que ese enemigo estuviera en tremenda desventaja militar. Al contrario, aprovecharon la superioridad de sus armas para barrer con los guerreros que les ofrecieron resistencia. Y se retiraron, victoriosos, dejando a su medio hermano entre los vencidos en el campo de batalla. Un tiro de arcabuz le había partido la frente a aquel extraño indio con barba. Su cuerpo, desnudo, estaba labrado de arabescos de tinta y sangre, y símbolos de oro le colgaban de la nariz, los labios y las orejas.

Gonzalo Guerrero cayó en el nuevo mundo defendiendo su nueva tierra. Peleó junto a sus hermanos y contra sus hermanos. Pero los hermanos que él escogió no fueron los antiguos con los que nació sino los nuevos con los que murió. Por eso lo califica el escritor Eduardo Galeano como «el primer conquistador conquistado por los indios».1 Así como el conquistador Guerrero, también nosotros navegamos en busca de un mundo mejor. El nuevo mundo nuestro es el cielo, donde no hay guerra ni muerte ni dolor.2 Si lo deseamos, cuando naufragamos en sus costas, podemos nacer de nuevo al igual que Gonzalo.3 En el caso nuestro, descubrimos una nueva familia a la que podemos pertenecer, y decidimos formar parte de ella. Adoptamos nuevos valores y una nueva cultura, y cambiamos a tal grado que ya no somos los mismos de antes.4 Esa familia espiritual es la familia de Dios. Al unirnos a ella, adoptamos a Dios como nuestro Padre, y a sus hijos como nuestros hermanos, los únicos en la vida que nosotros mismos podemos escoger.5 Permitamos que Dios nos conquiste como hijos suyos, y de nosotros se dirá que somos conquistadores conquistados por el Padre celestial.

Eduardo Galeano, Memoria del fuego I: Los nacimientos, 18a ed. (Madrid: Siglo XXI Editores, 1991), p. 112-13.
2 Ap 21:4
3 Jn 3:3‑13
4 Ro 12:2
5 Jn 1:12 

http://www.conciencia.net/

Qué significa amar el dinero

JULIO, 25

Qué significa amar el dinero

Devocional por John Piper

Porque la raíz de todos los males es el amor al dinero. (1 Timoteo 6:10)

¿Qué quiso decir Pablo cuando escribió esto? No pudo haberse referido a que el dinero siempre está en nuestra mente cuando pecamos. Cometemos muchos pecados sin estar pensando en el dinero.

Mi interpretación es la siguiente: él se refería a que todos los males del mundo vienen de un cierto tipo de corazón, específicamente, el tipo de corazón que ama el dinero.

Ahora bien, ¿qué significa amar el dinero? No es admirar el papel color verde o las monedas de cobre o los siclos de plata. Para entender qué significa amar el dinero, debemos preguntarnos: ¿qué es el dinero? Yo respondería esa pregunta así: el dinero es simplemente un símbolo que representa recursos humanos. El dinero representa lo que podemos conseguir de los hombres y no de Dios.

Dios trabaja con la moneda de la gracia, no con el dinero: «Todos los sedientos, venid a las aguas; y los que no tenéis dinero, venid, comprad y comed» (Isaías 55:1). El dinero es la moneda de recursos humanos. Por lo tanto, el corazón que ama el dinero es el que pone sus esperanzas y pone su confianza en lo que los recursos humanos pueden ofrecer, y persigue sus placeres.

Así que el amor al dinero es prácticamente lo mismo que poner la fe en el dinero, es decir, tener la convicción (confianza, esperanza, seguridad) de que el dinero suplirá nuestras necesidades y nos hará felices.

El amor al dinero es la alternativa a la fe en la gracia venidera de Dios. El amor al dinero es la fe en los recursos humanos venideros. Por lo tanto, el amor al dinero, o la confianza en el dinero, es la otra cara de la incredulidad en las promesas de Dios. Jesús dijo en Mateo 6:24: «Nadie puede servir a dos señores… No podéis servir a Dios y a las riquezas».

No podemos confiar en Dios y en el dinero al mismo tiempo. Creer en uno es desconfiar del otro. El corazón que ama el dinero —que apuesta su felicidad al dinero— no está apostando a la gracia venidera de Dios para su satisfacción.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 323-324   

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En su angustia me buscarán

25 de julio

«En su angustia me buscarán».

Oseas 5:15

Las pérdidas y las adversidades son a menudo los medios que el gran Pastor utiliza para conducir al redil a su oveja perdida. Esas adversidades, como perros rabiosos, acosan a los extraviados, haciéndolos regresar al aprisco. No se puede domar a los leones cuando están muy bien alimentados: hay que abatir su fuerza y reducir la ración para sus estómagos; entonces se someterán a la mano del domador. Muchas veces hemos visto a los cristianos llegar a ser obedientes a la voluntad del Señor por medio de la escasez de pan y los duros trabajos. Cuando están ricos y llenos de bienes, numerosos creyentes llevan sus cabezas demasiado erguidas y hablan con mucha jactancia. Como David, se vanaglorian diciendo: «No seré conmovido». Cuando el cristiano se enriquece, tiene buena reputación, goza de buena salud y tiene una familia feliz, con demasiada frecuencia, admite también al Sr. Seguridad Carnal para que se deleite a su mesa; y, entonces, si realmente es un hijo de Dios, hay una vara preparada para él. Aguarda un momento y quizá veas como sus bienes se desvanecen como un sueño. Ahí va una parte de su posesión: ¡Qué pronto cambian los bienes de mano! Esa deuda, esa factura impagada: ¡Cuán rápidamente se suceden sus pérdidas! ¿Dónde terminarán? Es una bendita señal de la vida divina cuando, al presentársele esas dificultades, el creyente empieza a afligirse por su apostasía y acude a su Dios. ¡Benditas las olas que purifican al marinero sobre la roca de la salvación! Las pérdidas en los negocios se ven a menudo santificadas para el enriquecimiento de nuestras almas. Si el alma elegida no viene al Señor con las manos llenas, vendrá a él vacía. Si Dios en su gracia no encuentra otros medios para que lo honremos entre los hombres, nos echará en el abismo. Y si no lo honramos en la cumbre de las riquezas, nos llevará al valle de la indigencia. Sin embargo, no desmayes, tú heredero del dolor, cuando así se te reprende; reconoce más bien la mano amorosa que te castiga y di para ti: «Me levantaré e iré a mi Padre».

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 216). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Debe regir la humildad

Debe regir la humildad

7/25/2017

No seáis sabios en vuestra propia opinión. (Romanos 12:16)

Los cristianos presumidos y egoístas son una seria contradicción. Si hemos de seguir a Cristo debemos someternos a la voluntad de Dios como se presenta en su Palabra. Cualquier confianza que usted tenga en sí mismo, en su propia sabiduría o en sus talentos naturales debe subordinarse a los mandatos del Señor.

De ninguna manera debe ser presumido, ni en ningún sentido considerarse mejor que los demás creyentes. Más bien Dios quiere que usted acepte y abrace a cada miembro del cuerpo de Cristo: “No mirando cada uno por lo suyo propio, sino cada cual también por lo de los otros” (Fil. 2:4).

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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La incomparable Palabra de Dios

25 Julio 2017

La incomparable Palabra de Dios
por Charles R. Swindoll

Salmos 19

Mientras David considera el impacto de la comunicación escrita de Dios en la segunda sección del Salmo 19, él siente el impulso de elogiar el valor de la Escritura. Él utiliza dos ilustraciones con el propósito de hacer una comparación:

1. Oro… oro fino (v. 10). David, siendo el rey de Israel, conocía el valor que tiene el oro. Él tenía mucho oro.  Y al igual que en la actualidad, se le consideraba una de las posesiones más preciadas. El poder de un rey — su capacidad de gobernar y realizar sus actividades — se medía parcialmente por la cantidad de oro en su tesoro. La frase, «oro fino» se refiere al oro purificado en contraste con piezas de joyería, monedas o polvo al azar. A través de la historia, este metal preciado sigue un proceso riguroso con el cual se remueven las impurezas, incluyendo otros metales. El resultado es la riqueza concentrada y no adulterada en la forma de un lingote.

2. Miel… panal (v.10) David dice que la Palabra de Dios es más dulce que la mayoría de los alimentos. Note que no se está refiriendo solamente a la miel si no a la miel que fluye del panal. Durante mucho tiempo de su juventud, David vivía en el desierto y aprendió a sobrevivir en él. Pregúntele a cualquier experto en supervivencia y él le dirá que encontrar un panal de miel es como encontrar un tesoro. Son puras calorías en la forma más deliciosa. Además, existen varias metáforas que podemos considerar:

Es provista por el trabajo de alguien más; la abeja prácticamente nos la sirve en el plato.

Es un alimento natural que no necesita una gran cantidad de tiempo de digestión para que comience a funcionar. La miel provee energía instantánea.

Tiene un sabor incomparable. No hay nada que tenga la dulzura y el rico sabor de la miel.

En pocas palabras, la miel es una analogía muy apropiada.

Lea nuevamente esas tres cosas teniendo en mente la Palabra de Dios. Tenemos su palabra por medio del esfuerzo de otra persona. Empieza a funcionar inmediatamente que entra a nuestro sistema espiritual. Y no existe otra literatura que pueda compararse con su singularidad.

Finalmente, los versículos 11 al 13 hablan de maneras específicas en que la verdad de Dios funciona dentro de nosotros. A través de las Escrituras se nos advierte acerca del mal y de otros peligros potenciales. El individuo que realmente conoce y aplica su Biblia evita una gran cantidad de pecados simplemente porque cree en las señales de advertencia de Dios.

Los principios bíblicos también nos aseguran una recompensa personal, «un gran galardón». Además nos proveen de discernimiento y con ello me refiero a la habilidad de saber lo que es bueno y lo que es malo.

La buena aplicación de la Palabra de Dios, aunque suene algo muy simple, es una de las señales más confiables de madurez según Hebreos 5:14. «Pero el alimento sólido es para los maduros; para los que, por la práctica, tienen los sentidos entrenados para discernir entre el bien y el mal».

La palabra de Dios también revela el error, el pecado, la presunción y la transgresión de aquellos que meditan en las páginas de la Escritura.

Afirmando el alma
¿Cómo se ha beneficiado de su conocimiento de la Biblia? Piense en términos prácticos, tales como el matrimonio, la familia, el trabajo, la ética y la toma de decisiones. Repase el Salmo 19 y considere los «errores», las «faltas ocultas» (v. 12) así como los «pecados de arrogancia» (v. 13). Pídale a Dios que se los revele esta semana.

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

¿Hay para Dios alguna cosa difícil?

25 DE JULIO

ESCRITURA:

Génesis 18:14a: “¿Hay para Dios alguna cosa difícil?”

TESORO BÍBLICO:

Un niñito trataba de mover una roca mientras su padre le observaba de lejos. El pequeño empujaba agotado, mas no podía darle vuelta a la piedra. Su papá, con una sonrisa, le preguntó: “¿Estás usando toda tu fuerza?” El niño respondió: “Sí, papi. Uso toda mi fuerza.” Y el papá le explicó: “No, no la estás usando porque no me has pedido que te ayude. Mi fuerza es tu fuerza.”

En ocasiones luchamos con problemas y decimos: “No sé qué hacer.” Nuestro Padre quiere que digamos: “Yo ya no tengo fuerzas”, y pidamos su ayuda. Él está allí. No hay ningún problema demasiado grande para Jesús. ¿Cree en eso? Esperamos que sí.

PUNTO DE ACCIÓN:

¿Posee algún problema que se le sale de las manos? Entrégueselo a Jesús. Él puede hacerse cargo de éste.

Este devocional procede de los mensajes del Dr. Adrián Rogers del Ministerio EL AMOR QUE VALEhttp://www.elamorquevale.org

Escúchenos gratuitamente en: http://www.oneplace.com/ministries/el-amor-que-vale/listen/broadcast-archives.html

Véanos en línea en http://www.lightsource.com/ministry/el-amor-que-vale/

Prohibida toda reproducción para la venta. Prohibida la producción o reproducción de los materiales de EL AMOR QUE VALE en video o audio.