Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos….

19 DE JULIO

ESCRITURA:

Mateo 14:14: “Y saliendo Jesús, vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, y sanó a los que de ellos estaban enfermos.”

TESORO BÍBLICO:

Es la llenura increíble y sobrenatural lo que despierta al mundo al ver el maravilloso poder de Dios. Jesús demostró, primero ante una multitud de cinco mil y luego ante otra de cuatro mil personas, que Él es el Dios que provee (Mateo 14: 14-21, 15:32-38). Cuando lo más sensato por hacer, según el parecer humano, era enviar a las multitudes a que buscara su propio alimento, Jesús recurrió al poder sobrenatural de Dios. Sintiendo compasión de éstas, confiadamente les dijo a sus discípulos que empezaran a alimentar a las muchedumbres. Jesús depositó su total y completa confianza en Jehová nuestro proveedor.

PUNTO DE ACCIÓN:

Lea en familia el relato de estos milagros en Mateo, después pídale a Dios que llene a su familia con una confianza total y completa en Jehová nuestro proveedor.

Este devocional procede de los mensajes del Dr. Adrián Rogers del Ministerio EL AMOR QUE VALEhttp://www.elamorquevale.org

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Conociendo al Ungido de Dios

DÍA 3

Salmo 2
Conociendo al Ungido de Dios
Dosis: Fidelidad

“Yo proclamaré el decreto del SEÑOR: «Tú eres mi hijo», me ha dicho; «hoy mismo te he engendrado. Pídeme, y como herencia te entregaré las naciones; ¡tuyos serán los confines de la tierra!”. (Salmo 2:7–8) (NVI)

La persona que decide vivir independientemente de Dios, sin considerar sus valores y principios, terminará cosechando infelicidad y terribles consecuencias en su vida. Lo que sucede en el plano personal, puede suceder también en el plano nacional e internacional. El Salmo 1 apela y desafía a los individuos a ser fieles a Dios, a considerar sus leyes. Pero este Salmo 2 tiene además una perspectiva comunitaria y llama a las naciones a ser fieles a Dios. Se describe la inestabilidad de las naciones, los conflictos que surgen entre ellas, el dolor, la desesperanza, problemas socio políticos, cuando los pueblos piensan “cosas vanas” en una actitud de rebelión contra la revelación de Dios.
Ante la rebelión de las naciones y sus líderes, Dios responde con autoridad. Ninguna campaña contra Dios será prosperada, ningún esfuerzo humano para oponerse a la voluntad de Dios será efectivo. Sólo el Rey Ungido del Señor tiene el poder para liberar a las naciones. Este Rey, como hijo adoptivo de Dios, recibe poder para gobernar “hasta los confines de la tierra”. Haciendo un contraste así entre el Ungido, el Rey de reyes, y los monarcas humanos que son limitados. A diferencia de nuestros gobernantes este Rey es sabio y justo, Dios le ha dado el trono para ser el Rey de la humanidad.
¡Cuánto nos ayudaría como nación considerar al Rey de reyes y Señor de señores! En estos tiempos en que en nuestros parlamentos se discuten leyes en pro de la tolerancia que atentan contra los derechos humanos, en que se relativiza el bien y el mal, y la voz popular derriba con sus argumentos liberales los principios fundamentales de ética y moral. Dios sabe que es imposible que el hombre se gobierne a sí mismo por eso les pide: “Ustedes, los reyes, sean prudentes; déjense enseñar, gobernantes de la tierra.”.
Dios apela a un cambio de actitud en el corazón de los gobernantes, que lleguen a un reconocimiento del poder divino, a una actitud de sujeción, y dependencia: sólo si se dejan enseñar, podrán servir a sus naciones con rectitud y al SEÑOR con temor; rindiéndole alabanza.
¡Qué precioso y esperanzador es que este salmo culmine con una bienaventuranza para todos los pueblos que confían en el Señor! “¡Dichosos los que en él buscan refugio!”

Oración: Señor enséñame a orar por mi país, para que nuestros gobernantes consideren tu Señorío. Amén

De Vergara, P. A., de Vera, A. D., & Harris, K. O. (2012). Isha-Salmos: Una dosis diaria de fe para ti. (P. A. de Vergara, Ed.) (Primera Edición, p. 18). Lima, Perú: Ediciones Verbo Vivo.

Infidelidad, incredulidad, idolatría, desobediencia, ira.

19 JULIO

Jueces 2 | Hechos 6 | Jeremías 15 | Marcos 1

Una lectura de Jueces 1 y 2 nos muestra que, por lo visto, tras las victorias iniciales de los israelitas, el ritmo de la conquista varió considerablemente. En muchos casos, las tribus tenían la responsabilidad de controlar sus propios territorios. Sin embargo, con el paso del tiempo y a medida que los israelitas se fortalecían, parece haberse desarrollado una política silente de no exterminar a los cananeos ni echarlos de la tierra, sino subyugarlos o incluso esclavizarlos, hacer de ellos “buscadores de agua y cortadores de madera” y someterlos a trabajos forzados (1:28).

El resultado inevitable fue que permaneció una gran cantidad de paganismo en el territorio. Y dado que la naturaleza humana es como es, estos dioses falsos- como era de esperar- se convirtieron en una “trampa” para la comunidad del pacto (Jueces 2:3). Ellos rehusaron destruir los altares paganos y el ángel del Señor, enojado por ello, declaró, que si el pueblo no obedecía, él ya no les proveería la ayuda decisiva que les hubiera permitido completar la tarea (¡si hubieran estado dispuestos!). El pueblo gime por la oportunidad perdida, pero ya es muy tarde (2:1–4). Ciertamente, no es que nunca se les hubiera advertido.

Este es el trasfondo del resto del libro de Jueces. Algunos de sus temas principales se nos detallan en el capítulo 2, siendo gran parte del libro una ejemplificación de los pensamientos que aquí se presentan.

La idea central, rodeada de tragedia, es el fracaso cíclico de la comunidad del pacto y cómo Dios interviene una y otra vez para rescatarlos. Inicialmente, el pueblo permaneció fiel durante la vida de Josué y de los ancianos que le sobrevivieron (2:6). Pero, para esa época, había surgido una generación totalmente nueva – una que no había visto ningunos de los portentos que Dios había hecho, ni en el éxodo, ni durante los años del desierto, ni en el momento de entrar a la Tierra Prometida- y la fidelidad a Dios fue desapareciendo. Abundaba el sincretismo y el paganismo; el pueblo abandonó al Dios de sus padres y sirvieron a los baales, es decir, a los varios “señores” de los cananeos (2:10–12). El Señor respondió con ira: el pueblo fue sometido a saqueos, contratiempos y derrotas militares a manos de los malvados que les rodeaban. Cuando el pueblo clamó al Señor pidiendo ayuda, les levantó un juez – un líder regional y, a menudo, nacional – que libró al pueblo de la tiranía y les guió hacia la fidelidad al pacto. Y luego comenzó de nuevo el ciclo. Y otra vez. Y otra vez.

Aquí hay una lección seria. Aún después de épocas de avivamiento espectacular, de reforma o de renovación del pacto, el pueblo de Dios siempre está a sólo una o dos generaciones de la infidelidad, la incredulidad, la idolatría masiva, la desobediencia y la ira. Que Dios nos ayude.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 200). Barcelona: Publicaciones Andamio.

¿Por qué o para qué?

miércoles 19 julio

¿Por qué me pones por blanco tuyo…? ¿Por qué escondes tu rostro, y me cuentas por tu enemigo?

Job 7:20; 13: 24

Él no da cuenta de ninguna de sus razones.

Job 33:13

¿Por qué o para qué?

A menudo en la Biblia, y a veces también en nuestro lenguaje, el porqué es la expresión de la rebelión. Expresa un desacuerdo con lo que Dios dice, o una insatisfacción con respecto a lo que hace. La sorpresa, la decepción, la impaciencia pueden traducirse por esta pequeña palabra. Es como si uno pidiese cuentas a Dios o le dijese: No estoy de acuerdo. El creyente corre el peligro de actuar así cuando pasa por una prueba: ¿Por qué yo y no los demás? ¿Por qué de esta manera y no de otra?

Esto no significa que ante los problemas que surgen en la vida, el cristiano no pueda hacerse ninguna pregunta. ¡Gracias a Dios puede formular a su Señor un porqué lleno de confianza! Pero si es un porqué amargo e insolente, entonces es mejor decir: para qué. ¡No hagamos reproches a nuestro Dios con respecto a una prueba que nos sorprende y nos detiene! No, más bien tratemos de comprender con qué objetivo nos fue enviada: Señor, ¿qué quieres producir en mi vida mediante lo que acaba de sucederme? ¿Qué lección quieres enseñarme? ¿Es la paciencia, la humildad, la sumisión a tu voluntad? ¿Quieres que deje de fijarme en los recursos que puedo encontrar aquí o allí para que pueda apreciar el valor de los tuyos?

Cuando pasemos por una prueba, esforcémonos en formular, no el porqué de la insumisión, sino el para qué de la confianza en nuestro fiel Dios.

“Aunque afligido yo y necesitado, el Señor pensará en mí. Mi ayuda y mi libertador eres tú; Dios mío, no te tardes” (Salmo 40:17).

1 Crónicas 1 – Lucas 7:1-23 – Salmo 85:8-13 – Proverbios 19:22-23

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
ediciones-biblicas.ch – labuena@semilla.ch

El espíritu de compartir

El espíritu de compartir

7/18/2017

Compartiendo para las necesidades de los santos. (Romanos 12:13)

La sociedad dice que cada uno de nosotros tiene determinadas posesiones, pero Dios dice que no tenemos nada. Somos sencillamente administradores de aquello con lo que Dios nos ha bendecido. Y parte de esa responsabilidad administrativa es a veces compartir los recursos personales con los hermanos necesitados.

El espíritu de compartir se vio de inmediato en la iglesia primitiva cuando los creyentes después de Pentecostés “perseveraban en la doctrina de los apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan y en las oraciones… [y] todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas” (Hch. 2:42, 44; vea también 1 Ti. 6:17-18). Pídale al Señor que lo ayude a demostrar ese mismo espíritu de compartir.

Disponible sobre el Internet en: www.gracia.org
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La gracia de Dios en los dones espirituales

JULIO, 18

La gracia de Dios en los dones espirituales

Devocional por John Piper

Según cada uno ha recibido un don especial, úselo sirviéndoos los unos a los otros como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. (1 Pedro 4:10)

La gracia venidera es gracia «multiforme». Viene en diferentes colores, formas y tamaños. Esa es una de las razones por las que los dones espirituales en el cuerpo son tan diversos. El prisma de la vida de ustedes refractará uno de los colores de la gracia que nunca saldrá de mi prisma.

Hay tantas gracias por venir como las hay necesidades en el cuerpo de Cristo, y más aún. El propósito de los dones espirituales es recibir y proporcionar la gracia venidera de Dios para suplir esas necesidades.

Pero alguien podría preguntarse: «¿Por qué citar la carta de Pedro para referirse a la gracia venidera?¿Acaso no maneja un mayordomo una casa que ya tiene en mano?».

La razón principal por la que cito a Pedro para referirme a la gracia venidera es que el versículo que sigue ilustra cómo ocurre esto, y se refiere al suministro continuo de gracia venidera: «el que sirve, que lo haga por la fortaleza que Dios da, para que en todo Dios sea glorificado mediante Jesucristo» (1 Pedro 4:11).

Cuando utilicemos nuestros dones espirituales para servir a alguien el día de mañana, estaremos sirviendo «por la fortaleza que Dios da» mañana. La palabra es da, no dio.

Dios continúa, día a día, momento a momento, supliendo el «poder» en el cual ministramos.


Devocional tomado del libro “Future Grace” (Gracia Venidera), página 294

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VENENO ENDULZADO

18 jul 2017

VENENO ENDULZADO

por Carlos Rey

Sucedió de pronto y sin motivo aparente. En una escuela de una ciudad de México, un niño empezó a sufrir convulsiones. Lo llevaron de urgencia al hospital, y allí comenzaron los exámenes de rigor para diagnosticar su enfermedad.

En eso estaban cuando desde otra zona de la ciudad trajeron a otro niño que tenía los mismos síntomas. En el transcurso del día, más enfermos fueron a parar a varios hospitales de la ciudad, con una sospechosa similitud de síntomas en todos los casos. La mayoría eran niños, todos eran de la misma ciudad y todos habían comido ciertos panes dulces esa mañana.

La investigación minuciosa practicada por las autoridades competentes condujo a una panadería donde descubrieron que el azúcar usado en los panes de ese día se había contaminado inadvertidamente con veneno de ratas. El veneno no era lo bastante fuerte como para causar la muerte en adultos, aunque hubo algunos adultos que enfermaron a causa de él, pero los pequeños no pudieron resistirlo. Antes que pudieran descubrir la causa de la enfermedad y combatirla, ya había cobrado diecinueve vidas pequeñas e inocentes.

Panes al parecer inofensivos, con la misma apariencia de siempre, con el mismo olor y el mismo sabor de siempre, distribuidos por la misma agencia y comprados en las mismas tiendas. Nada parecía haber cambiado, y sin embargo centenares enfermaron de gravedad y diecinueve murieron.

Sucedió en México, pero pudo haber sucedido en cualquier país del mundo, porque todos tenemos hambre del «pan nuestro de cada día». Es tan natural que Jesucristo mismo, el Hijo de Dios, nos enseñó en el padrenuestro a que se lo pidiéramos al Padre celestial.1

De ahí la siguiente canción que algunos, cuando niños, cantábamos con toda la familia al unísono antes de comer: //«Gracias damos, Señor, por el pan:// //por el pan espiritual, que alimenta a cada cual, y también por el pan material.»// Porque así como tenemos hambre de «nuestro pan cotidiano», que es el pan material, también tenemos hambre de pan espiritual, que es el único alimento que satisface los deseos del alma. Dentro de cada uno de nosotros hay un vacío que sólo ese pan puede llenar.

Lamentablemente hay muchos que, en sus ansias de satisfacer esa hambre, se abastecen del pan que ofrecen algunas sectas y religiones. El tal pan espiritual se hace pasar no sólo por inofensivo sino por alimenticio, cuando en realidad no es más que una adulteración de la verdad. Es decir, consta de un poco de verdad más un poco de veneno, lo suficiente como para matar espiritualmente al incauto.

Para evitar consumir ese veneno sólo hay que examinar toda doctrina, por cuenta propia, a la luz de la Biblia. En ella Jesucristo, el Hijo de Dios, declara: «Yo soy el pan de vida…. Si alguno come de este pan, [no morirá, sino que] vivirá para siempre.»2

1 Mt 6:9,11
2 Jn 6:48,50,51

http://www.conciencia.net/

Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera

18 de julio

«Ninguno estrechará a su compañero, cada uno irá por su carrera».

Joel 2:8

Las langostas siempre van en fila y, aunque su número sea incontable, no se amontonan unas sobre otras sembrando el caos entre sus columnas. Este hecho notable de la historia natural muestra cómo el Señor ha infundido en el universo un espíritu de orden, ya que las más pequeñas criaturas están tan dirigidas por él como las esferas celestes o los seráficos mensajeros. Sería conveniente que el creyente se dejara regir por ese mismo influjo en su vida espiritual. En sus virtudes cristianas, ninguna debe usurpar la esfera de la otra o devorar las entrañas de las demás para su propio sostén. El afecto no debe ahogar a la honradez; el coraje no debe arrastrar a la mansedumbre fuera del campo; la modestia no ha de atropellar a la energía; y la paciencia no tiene que asesinar a la resolución. Así, también, ha de pasar con nuestros deberes: uno no debe interferir con el otro. La utilidad pública no tiene que perjudicar a la piedad privada. La obra de la Iglesia no debe arrinconar al culto familiar. Es malo ofrecer a Dios un deber manchado con la sangre del otro. Cada cosa es hermosa en su tiempo, pero no de otro modo. Fue a los fariseos a quienes Jesús dijo: «Esto era necesario hacer sin dejar de hacer aquello» (Mt. 23:23). La misma regla se aplica a nuestra situación personal: debemos procurar conocer nuestro sitio, ocuparlo y conservarlo. Hemos de ministrar según el don que el Espíritu nos ha dado y no meternos en los dominios de nuestro consiervo. Nuestro Señor nos enseñó que no ambicionásemos los puestos elevados, sino que estuviéramos dispuestos a ser los más pequeños entre los hermanos. Lejos esté de nosotros ser de espíritu envidioso; sintamos la fuerza del mandato del Maestro y obremos como él nos ordena, formando fila con el resto del ejército. Veamos si esta noche estamos guardando la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz, y oremos para que en todas las iglesias del Señor Jesús prevalezcan la paz y el orden.

Spurgeon, C. H. (2012). Lecturas vespertinas: Lecturas diarias para el culto familiar. (S. D. Daglio, Trad.) (4a edición, p. 209). Moral de Calatrava, Ciudad Real: Editorial Peregrino.

Facetas de integridad

18 Julio 2017

Facetas de integridad
por Charles R. Swindoll

Salmos 15

La canción de David, el Salmo 15, inicia con una pregunta de sondeo acerca de nuestra experiencia y comunión con Dios en el aspecto temporal, nuestra relación con Él en nuestra vida diaria. Él quería saber cuáles son las características que tiene la persona que puede disfrutar una asociación inhibida con el Creador Todopoderoso del universo. David, inspirado por el Espíritu Santo recibió y luego registró la respuesta de Dios.

La respuesta:

El que anda en integridad y hace justicia,
el que habla verdad en su corazón,
el que no calumnia con su lengua
ni hace mal a su prójimo
ni hace agravio a su vecino;
aquel ante cuyos ojos es menospreciado el vil
pero que honra a los que temen al Señor;
aquel que, a pesar de haber jurado en perjuicio suyo, no por eso cambia;
aquel que no presta su dinero con usura
ni contra el inocente acepta soborno. (vv. 2 -5)

La respuesta de David describe varias facetas de esa gema que llamamos integridad (v. 1). Él tiene la perspectiva de un hombre que «camina en integridad». La palabra hebrea transmite el significado de «ser sólido, completo, entero». El creyente que quiere mantener esa comunión temporal se fija cuidadosamente en la forma en que vive, donde va, y lo que dice. Una persona «sólida» camina en el área de la verdad, y rehúsa vivir una mentira.

El texto presenta diez características específicas de la integridad y cada una merece nuestra atención.

1. Hace justicia. Esto tiene que ver con lo que hacemos. La justicia debe ser el hábito de nuestra vida consciente. Nuestros tratos deben ser honestos, nuestras actividades no deben tener ninguna transigencia. Debemos obedecer las leyes del lugar donde vivimos y permitir que la ley de Dios guíe nuestras decisiones. En otras palabras, no sólo vivir simplemente siguiendo la ley y la moral si no hacerlo de tal forma que no haya ningún reproche. Algo menos que ello, sería debilitar nuestra integridad.

2. Habla verdad en su corazón. Esto tiene que ver con la forma en que pensamos. Note que la verdad que se menciona aquí se habla «en el corazón». David está refiriéndose a las actitudes, las reacciones, los planes y los motivos que tenemos. El origen de estas cosas (el corazón—Proverbios 23:7) debe ser el fundamento de la verdad. No hay lugar para el engaño, las mentiras o alguna agenda encubierta.

3. No calumnia con su lengua. Ésta, al igual que las siguientes dos características tiene que ver con lo que decimos. El término hebreo de la palabra calumniar significa literalmente hacer una zancadilla. En algunos países se usa el término: «Serrucharle el piso a alguien». Se refiere a una persona que va de aquí para allá esparciendo calumnias maliciosas, echando veneno verbalmente y envenenando las reputaciones de los demás a sus espaldas.

Este es un momento excelente para hacerle la siguiente pregunta. ¿Lo que acaba de leer le describe a usted? ¿Es usted una persona chismosa? ¿Disfruta usted internamente de escuchar o de decir cosas que manchan la reputación de otra persona? Es interesante que cuando leemos la lista de las siete cosas que Dios aborrece en Proverbios 6:16-19, tres de ellas tienen que ver con la lengua.

Hace varios años me dieron un consejo muy sabio acerca del uso de la lengua. Espero que le ayude tanto como me ha ayudado a mí. Antes de que usted diga algo o comente algo sobre otra persona, analícelo por medio de los siguientes cuatro filtros. Si después de hacerlo, usted tiene luz verde, comparta esa información con toda libertad:

Filtro 1: ¿Es algo confidencial? Si es así, no lo mencione nunca.
Filtro 2: ¿Es verdad? Tal vez tenga que hacer un poco de investigación.
Filtro 3: ¿Es necesario? Hay muchas palabras innecesarias.
Filtro 4: ¿Es algo noble? ¿Decirlo llevaría un buen propósito?

Y otro buen consejo: si usted alguna vez tiene que decir la frase: «Odio decirle esto pero…», o «realmente no debería decir esto pero…», entonces no lo diga. La Biblia lo dice muy claro en Efesios 4: 29.

Afirmando el alma
Dos de estas primeras tres facetas de la integridad involucran la lengua. ¿De qué manera usted ha sido dañado a consecuencia de una conversación maliciosa o irresponsable? ¿De qué manera usted ha dañado a otros con lo que dice? ¿Qué puede usted hacer para reparar el daño ya hecho?

Adaptado del libro, Viviendo los Salmos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2013). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmh.org). Copyright
© 2017 por Charles R. Swindoll, Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

Les dijo Jesús: Venid, comed.

18 DE JULIO

ESCRITURA:

Juan 21:12: “Les dijo Jesús: Venid, comed.”

TESORO BÍBLICO:

¿Está Satanás susurrándole que Dios no está a su lado en sus batallas cotidianas? ¿Le está mintiendo al decirle que Dios borrará su nombre del libro de la vida por algo que usted ha hecho y de lo cual aún no se ha arrepentido? ¡Satanás nunca ha estado tan equivocado! ¡Ni el Señor Jesús tan en lo correcto! ¡La salvación en Cristo no es un funeral, sino un festín! La Biblia es un banquete continuo desde Génesis hasta Apocalipsis. Cenas de pactos y de compañerismos toman lugar frecuentemente en la Escritura. Nuestro Pastor, el Señor Jesús, nos ha dado muchos ejemplos de su invitación abierta para satisfacernos de nuevo, restaurados y regocijarnos en su mesa.

PUNTO DE ACCIÓN:

Reúna a su familia y celebre la Santa Cena del Señor Jesús esta semana… recordando la poderosa promesa de su resurrección, llenura y restauración.

Este devocional procede de los mensajes del Dr. Adrián Rogers del Ministerio EL AMOR QUE VALE www.elamorquevale.org

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