Demostrar clase

2 Febrero 2017

Demostrar clase
por Charles R. Swindoll

Job 23:1-17

Cuando llegamos a los capítulos 23 y 24 de Job, observamos que da tres respuestas serenas y vulnerables.Tórnese el tiempo necesario para leer completos estos dos capítulos, ¡son magníficos! El primer tema de Job parece ser: “No soy capaz de ubicar la presencia de Dios, pero confío en ti, Señor”. Esto para mí es muy evidente en los primeros doce versículos del capítulo 23.

Da la impresión de que Job está pensando en un tribunal. “Me gustaría saber en cuál tribunal está Dios.Quisiera saber dónde puedo dar con su paradero. Algún lugar, cualquier lugar de esta tierra donde pueda llegarme hasta Él”.

En estas apasionadas palabras se halla escondida una de las grandes cosas acerca de nuestro Dios. Cuando venimos a Él tal como estamos, nunca lo escuchamos decir: “¡Qué vergüenza!” Dios escucha nuestra súplica, nuestros sentimientos de necesidad, y Él se apresura a responder: “Te perdono. Te amo. Te entiendo. Aquí estoy contigo; y te felicito por enfrentar la verdad”.

Observe cómo hace alusión Job a la respuesta del Señor:

¿Contendería conmigo con la grandeza de su fuerza?
No; más bien, él me prestaría atención
Allí el justo podría argüir con él,
y yo me libraría para siempre de mi Juez. (Job 23:6, 7)

Todo el pueblo del Señor encuentra aquí una valiosa verdad que podemos aprender de nuestro Dios. Cuando una persona se acerca a Él de manera franca y vulnerable con su confesión, hay una respuesta natural, de tres palabras: Yo te perdono. La persona no necesita ser abochornada o avergonzada por haber fallado. Ella necesita la seguridad del perdón.

Job pregunta: “¿Contendería [Dios] conmigo?”

Después se responde a sí mismo: “No contendería conmigo, porque Él es mucho más poderoso. Él me prestaría atención. Podría razonar con Él, y sería librado para siempre de mi Juez”.

¿No es maravilloso eso?

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Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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“los buenos” y “los malos”

“los buenos” y “los malos”

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2 FEBRERO

Génesis 34| Marcos 5 | Job 1 | Romanos 5

alimentemos_el_almaLas películas y los libros de venganza son tan propios de la cultura popular que rara vez pensamos en la ambigua naturaleza corrosiva del pecado. Solo existen “los buenos” y “los malos”. Sin embargo, en el mundo real, el pecado no corrompe únicamente a quienes hacen el mal, sino también a aquellos que responden con arrogante indignación; créanme que es algo bastante habitual. Las únicas personas que no tienen culpa en este terrible suceso de violación y saqueo (Génesis 34) son las víctimas: Dina misma, por supuesto, y los de Siquem que, sin tener nada que ver con el pecado del hijo de Hamor o la corrupción de este, fueron masacrados o esclavizados.

Siquem, hijo de Hamor, es culpable sin lugar a dudas. A la luz de la violación cometida contra Dina, sus esfuerzos por pagar la dote y asegurarse de que los demás varones accedieran a la circuncisión parece más bien un egoísmo decidido y deliberado que una noble expiación; en cierto modo, era como si la violación no hubiera acabado. El razonamiento de Hamor y su hijo, tanto al acercarse a la familia de Jacob como a su propio pueblo, está motivado por el egoísmo y se caracteriza por las medias verdades. No reconocen su delito ni hablan con sinceridad, e intentan influenciar a su propio pueblo despertando su avaricia.

Los hermanos de Dina, “muy dolidos y, a la vez, llenos de ira” (34:7), pueden contar con nuestra comprensión, pero sus posteriores actos son indefendibles. Con extraordinaria hipocresía, utilizan el rito religioso más importante de su fe como medio para incapacitar a los hombres del pueblo (el término ciudad se refiere a una comunidad, cualquiera que sea su tamaño), para matarlos y llevarse a sus esposas, hijos y riquezas como botín. ¿Acaso estaban honrando así a Dina? ¿Agradaba esto a Dios?

También el papel desempeñado por Jacob resulta, como poco, ambiguo. Su silencio inicial (34:5) pudo no ser más que conveniencia política, pero no parece noble y carece de principios. Su conclusión final (34:30) es, sin duda, una valoración precisa de los peligros políticos; sin embargo, no proporciona justicia ni alternativa.

¿Qué aporta este capítulo al libro de Génesis, y, de hecho, al canon?

Mucho. Para empezar, nos recuerda un patrón recurrente. Una vez más, Dios, en su misericordia, intervino y ayudó a su pueblo en medio de una crisis (como lo hizo en Gn. 32–33), pero esto no significaba que ya estuvieran fuera de cualquier peligro moral o que no fueran hacia la corrupción. Más bien nos aclara de nuevo que la línea prometida no se ha escogido por una superioridad intrínseca; este capítulo es un argumento implícito de la primacía de la gracia. Se diría que la crisis de Siquem fue la que llevó a la familia de regreso a Betel (Gn. 35:1, 5), dando fin a los movimientos de Jacob y, como hecho aún más relevante, recordando al lector que “la casa de Dios” es más importante que cualquier morada meramente humana.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 33). Barcelona: Publicaciones Andamio.

No siento nada

No siento nada

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Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.- Hebreos 11:1

Por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios. – Efesios 2:8

Por fe andamos, no por vista. – 2 Corintios 5:7

alimentemos_el_almaVíctor es un joven creyente. Creyó en el Señor Jesús, pero desde hace algún tiempo está turbado; esto fue lo que compartió con un amigo.

–Hay días en los que me siento feliz; creo que soy salvo y tengo paz. Oro y me parece que Jesús me escucha realmente, que está a mi lado. Pero a veces no siento absolutamente nada, y cuando oro tengo la impresión de que no está ahí, que no escucha mi oración. Esos días me pregunto si realmente soy salvo.

–Víctor, si cierra bien los ojos, ¿piensa que el sol ha dejado de brillar?

–¡No, afortunadamente!

–Tiene razón, el hecho de cerrar los ojos no tiene ningún efecto sobre el sol. Es usted el que se priva de su luz. Y cuando hay mal tiempo y las nubes y la lluvia lo esconden, tampoco pueden apagarlo. Él brilla en el cielo mucho más arriba.

La Biblia dice: “Para siempre… permanece [Su] palabra en los cielos” (Salmo 119:89). Ella es verdadera todos los días de su vida, siéntalo o no, pues ella no depende de usted. Usted ha sido salvo por la fe, porque creyó en el Señor Jesús. ¡Dios así lo afirma! (Hechos 16:31). Sus sentimientos no pueden cambiar nada, pues Dios no le pide que sienta; él le invita a creer en su Palabra.

Si tiene dudas, lléveselas al Señor. Él es el Pastor de su alma y quiere darle la paz. Usted no podrá encontrarla mirándose a sí mismo. Tiene que mirar a Jesús y su obra cumplida una vez por todas.

1 Samuel 26 – Mateo 21:1-22 – Salmo 18:37-42 – Proverbios 6:20-26

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La clave para el crecimiento espiritual

La clave para el crecimiento espiritual

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2/1/2017

Creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén. (2 Pedro 3:18)

alimentemos_el_almaEl crecimiento espiritual no es místico, sentimental, devocional ni psicológico. No es el resultado de alguna fórmula ingeniosa. Es sencillamente el igualar su práctica con su posición.

Como creyentes, nuestra posición en Cristo es perfecta: Estamos completos en Él (Col. 2:10); tenemos todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad (2 P. 1:3); y hemos recibido todas las bendiciones espirituales (Ef. 1:3). Pero ahora tenemos que progresar en nuestra vida diaria de una forma que corresponda con nuestra exaltada posición.

El versículo de hoy presenta el concepto más importante en la comprensión y la experiencia del crecimiento espiritual. El dar gloria a Dios está directamente relacionado con el crecimiento espiritual. Por lo tanto, es esencial que comprendamos lo que significa glorificarlo.

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Duro, pero realista

1 Febrero 2017

Duro, pero realista
por Charles R. Swindoll

Job 21:23-34

alimentemos_el_almaMientras decía la verdad, Job dejó la defensa de su carácter en manos del Señor. Fue firme y resuelto, pero se mantuvo controlado. Repito: Yo sé lo que es ser criticado injustamente. He sido acusado de cosas, y ese rumor me mantenía en vela. Me hacía revolver el estómago. Me quitaba el apetito. Decidí no prestarle atención, pero me di cuenta de que no me era posible sacármelo de la mente. No fue sino hasta que decidí dejar las cosas en las manos del Señor y descansar en su soberano control que encontré paz interior. Sin excepción (¡escuche esto, por favor!) no fue sino hasta que deliberadamente di un paso atrás y me apoyé firmemente en el Señor que mi mente comenzó a descansar, mis emociones a serenarse y tuve de nuevo paz interior. Lo digo una vez más: La verdad se impondrá. Y Dios será glorificado.

No permita que las acusaciones lo debiliten y lo influencien negativamente, recordando que son tonterías y mentiras. ¡Póngase firme! Volver a esa frase de la Guerra de Independencia de los Estados Unidos de América: “Confía en Dios, pero ten seca la pólvora”, es esencial para que usted pueda mantener su equilibrio. Usted puede confiar al Señor su seguridad, pero sigue cerrando sus puertas cada noche (espero que sí), y enciende la alarma. Cuando usted entra en su automóvil cierra la puerta, ¿verdad? Usted sube las ventanas, ¿cierto? Si no lo hace, está jugando con fuego. Confiar en Dios no es una creencia ingenua. Hay que aplicar la sabiduría a una vida de fe. Enfrentar los tiempos difíciles exige un estado de ánimo firme. Hágalo. Eso puede parecer duro, pero es realista. Y el realismo es un mensaje poderoso.

A quienes estén enfrentando un tiempo de falsas acusaciones, mi deseo es que Dios les fortalezca y que se mantengan estrechamente unidos a Él en medio de ellas. Que Él les dé la sabiduría y la gracia para responder a esas acusaciones.

Que Él se convierta en real y personal para usted, dándole incluso una canción en la noche y un tranquilo descanso, con la seguridad de que Él está defendiendo su integridad. Y que Él le dé también una piel dura para que no se dé por vencido mientras aguarda su vindicación.

Enfrentar los tiempos difíciles exige un estado de ánimo firme. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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La tierra que produce fruto

La tierra que produce fruto

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1 FEBRERO

Génesis 33 | Marcos 4 | Ester 9–10 | Romanos 4

alimentemos_el_almaLa “parábola del sembrador” (Marcos 4:1–20) tal vez debería llamarse más bien “la parábola de los terrenos”, puesto que lo que proporciona a esta parábola su vida y su profundidad, es la diversidad de los terrenos en las cuales la semilla es sembrada.

Puesto que Jesús mismo ofrece una interpretación de su propia parábola, no tendría que haber ninguna duda en cuanto a lo que quiere enfatizar mediante ella. La semilla es la “palabra”, es decir, la palabra de Dios, la cual equivale aquí al Evangelio, las buenas noticias del reino. Igual que los agricultores del mundo antiguo sembraban su semilla esparciéndola manualmente, está palabra es esparcida con amplitud. Parte de la semilla cae en una tierra que por un motivo u otro es inhóspita: quizá en la dura tierra de un camino, o quizá las aves vienen y se la comen antes de que pueda echar raíces en los surcos, o tal vez cae en medio de espinas, las cuales ahogan los nuevos brotes, o tal vez se trata de un terreno muy superficial con roca caliza justo por debajo, de modo que no puede echar raíces profundas, capaces de absorber la humedad necesaria para su crecimiento. Las semejanzas con respecto a las personas que reciben la palabra son evidentes. Algunos son duros, y resisten cualquier presentación de la palabra; otros se dejan cautivar rápidamente por las distracciones que Satanás les pone delante; los hay que encuentran que las pruebas y la prosperidad ahogan toda preocupación por las cuestiones espirituales; otros reciben la palabra con gozo, y parecen ser los más prometedores de todos, pero nunca echan raíces suficientemente profundas para sostener la vida. Pero gracias a Dios por la tierra que produce fruto, incluso a veces fruto abundante.

Hasta aquí, está bastante claro. No obstante, hay dos aspectos de esta parábola que merecen nuestra reflexión.

El primero es que esta parábola, como muchas de las otras, modifica la perspectiva más extendida de que con la llegada del Mesías habría una ruptura repentina y decisiva: los culpables y los sucios serían condenados, y los justos y los limpios disfrutarían de un régimen transformador. Así sería el reino final. Pero Jesús dibuja un escenario del reino algo diferente. En la parábola de la semilla de mostaza (4:30–32), por ejemplo, el reino se parece a un árbol cuyos comienzos son pequeños, pero que crece y llega a ser formidable; aquí se trata de crecimiento, no de transformación brusca y apocalíptica. Así también en la parábola del sembrador; durante un periodo, la palabra será esparcida extensamente y la gente responderá de maneras diferentes, con resultados muy diversos en cuanto al fruto producido.

El segundo aspecto es que no todos los que muestran las primeras señales de vida de reino llegan a echar raíces y llevan fruto. Esta verdad merece reflexión y exige autoexamen.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 32). Barcelona: Publicaciones Andamio.

Aquello que creí

Aquello que creí

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No me avergüenzo, porque yo sé a quién he creído. – 2 Timoteo 1:12

Creí, por lo cual hablé. – 2 Corintios 4:13

alimentemos_el_almaTestimonio_ «No puedo imaginar que el universo sea la única cosa que haya existido siempre, sin causa, sin Creador. Creo que hay un Dios que, desde la eternidad, pensó en crearme y en salvarme. Creo que el bien y el mal no son nociones inventadas por los hombres para ponernos bajo el yugo de un Dios imaginario, sino realidades que cuentan para un Dios muy vivo. Creo que un día todo hombre tendrá que comparecer ante ese Dios. Creo todo esto porque la Biblia lo dice, y creo a la Biblia porque su lectura me convenció de que su autor es digno de fe.

Al leerla descubrí que Dios sabe todo sobre mí, que no se queda con la imagen que doy, sino que penetra en todos mis secretos, conoce mis aspiraciones escondidas al igual que mi incapacidad para llevarlas a cabo. Comprendí que me creó como un ser responsable para hacer el bien y alejarme del mal, y que fracasé totalmente. Me convencí de que soy un pecador que solo merece el juicio.

Pero felizmente encontré mucho más: a pesar de todo, Dios se interesa en mí. Cuento a sus ojos a tal punto que me dio un Salvador, su propio Hijo, quien sufrió en mi lugar el castigo que yo merecía. Jesús me amó tanto que aceptó morir para darme la vida eterna. ¡Solo tuve que dar las gracias por ese maravilloso regalo, y entonces sentí en mi corazón una paz indescriptible! ¡Esto es lo que creo y me gustaría que usted lo compartiese conmigo!».

Stéphane

“Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía” (Hebreos 11:3).

1 Samuel 25:23-44 – Mateo 20:16-34 – Salmo 18:31-36 – Proverbios 6:16-19

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Deseoso de servir

Deseoso de servir

1/31/2017

Así que, en cuanto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma. (Romanos 1:15)

alimentemos_el_alma¿Se siente feliz y entusiasta al cumplir la responsabilidad que Dios le ha encomendado? Como se puede decir, según el versículo de hoy, que fue la actitud de Pablo. Estaba dedicado por completo a hacer la obra del ministerio. Nunca su propia vida fue lo más importante. La vida tenía un solo propósito para él, y era el hacer la voluntad de Dios. Siempre estuvo deseoso de predicar.

Pablo era como un caballo de carreras en el portalón o un corredor de carreras cortas en el punto de partida, esperando ganar la victoria. Dios tenía que sujetarlo de vez en cuando porque estaba demasiado deseoso de correr. ¿Está deseoso de servir? ¿Es esa la clase de servicio que usted presta o algunos tienen que aguijonearlo con toda su fuerza para hacer que participe? Si su servicio a Cristo es de todo corazón, entonces estará deseoso de servir.

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Aférrese a la verdad

31 Enero 2017

Aférrese a la verdad
por Charles R. Swindoll

Job 21:1-34

alimentemos_el_almaEs muy posible que muchos de los que leen estas palabras estén siendo actualmente víctimas de las falsas acusaciones de alguien. Eso puede ser una angustiosa cruz y muy difícil de llevar. Yo sé lo que es eso, por mi amarga experiencia. Puesto que esto es un asunto que siempre estará presente para muchos de nosotros, sería útil describir ciertas pautas a seguir, basadas en la manera como Job se enfrentó a sus acusadores.

Escuche lo que están diciendo de usted y considere el carácter de su crítico. ¡Mantenga la calma! Sentirá la tentación de precipitarse y de reaccionar imprudentemente en la carne, diciendo cosas que después lamentará. Procure escuchar lo que están diciendo. Y mientras lo hace, recuerde el carácter de la persona de quien ha surgido la acusación. Escuche todo con calma. Job hizo eso, lo cual lo preparó para responder después.

Responda con hechos ciertos e información precisa, conociendo la naturaleza de su acusador. ¡Diga la verdad! Aférrese a lo cierto, cueste lo que cueste. Es posible que la otra persona haya sido su esposa o esposo. Pudiera ser su jefe anterior o actual, un empleado, un vecino, un pastor o un amigo. No importa quién sea la persona. Si usted está siendo acusado, tiene que concentrarse sólo en los hechos. No reaccione ni piense en la manera de tomar la revancha. Si usted cede a la tentación, terminará pareciéndose a su acusador. Dios honra la integridad. Quizás no de inmediato, pero finalmente usted será reivindicado. Recuerde la oración de David: “Hazme justicia, oh SEÑOR, porque yo en mi integridad he andado” (Salmo 26:1). La verdad prevalecerá entre las personas que se ocupan de ella, y toman sus decisiones basadas en ella.

Una vez le dijeron a Abraham Lincoln que tenía que despedir a su director general de correos. Al hombre lo acusaban de todo. Lincoln sospeso los rumores con las evidencias, y el 18 de julio de 1864 le escribió al Secretario una carta diciéndole que no iba a hacerlo, porque la información estaba basada en rumores, no en hechos ciertos. En esa carta, Lincoln termina diciendo correctamente: “La verdad es generalmente la mejor reivindicación contra la difamación». Una sabia respuesta.

Aférrese a la verdad. No la exagere, no la niegue y no vacile en decirla.

La verdad es generalmente la mejor reivindicación contra la difamación.—Charles R. Swindoll

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“sintió mucho miedo, y se puso muy angustiado”

“sintió mucho miedo, y se puso muy angustiado”

41rctw-asvl

31 ENERO

Génesis 32 | Marcos 3 | Ester 8 | Romanos 3

alimentemos_el_alma¡Qué transformación se ha producido en Jacob! (Génesis 32). A primera vista, por supuesto, no han cambiado muchas cosas. Deja Beerseba y se dirige hacia Padán-aram, temiendo por su vida; a su hermano Esaú, le sobraban motivos, desde su propia perspectiva, para matarle. Ahora, vuelve a casa, aterrado ante la posible reacción de su hermano. También en el plano superficial, se podría argumentar que han cambiado muchas cosas; Jacob era un hombre soltero cuando abandonó las tiendas de sus padres, llevándose prácticamente nada, mientras ahora retorna un hombre rico, casado y con muchos hijos.

Pero las diferencias más profundas entre los dos viajes se manifiestan en su actitud totalmente transformada hacia Dios. En su viaje de ida, Jacob no toma ninguna iniciativa en lo que se refiere a asuntos espirituales. No hizo más que quedarse dormido (Génesis 28). Es Dios quien interviene en su vida con la visión extraordinaria de una escalera que sube hasta el cielo. Al despertarse, Jacob reconoce que lo que ha vivido debe ser una especie de manifestación de parte de Dios (28:16–17), pero su respuesta es intentar negociar con Dios: si Dios le concede seguridad, prosperidad y un feliz regreso a casa al final, Jacob, en cambio, reconocerá a Dios y le entregará el diezmo.

Ahora todo ha cambiado. Es cierto que otra vez es Dios quien toma la iniciativa: Jacob se encuentra con unos mensajeros angélicos (32:1–2). Jacob decide actuar con prudencia y envía por delante a unos cuantos de su séquito para anunciar a Esaú que vuelve su hermano. Esto da lugar a una noticia inquietante: Esaú sale a su encuentro, pero con cuatrocientos hombres.

Por un lado, Jacob pone en marcha un plan que ha tramado anteriormente con gran esmero: una ola de regalos tras otra llega a Esaú, acompañados del más alto grado de cortesía y de respeto por parte de Jacob. Por otra parte, Jacob reconoce que las cosas están fuera de su alcance. Ya ha desaparecido el espíritu negociador “sintió mucho miedo, y se puso muy angustiado” (32:7). Jacob actúa, y luego ora pidiendo ayuda. Le recuerda a Dios las promesas del pacto, confiesa su propia indignidad, reconoce la gran cantidad de bienes que ha recibido inmerecidamente, confiesa la angustia que sufre (32:9–12). Y luego, en sus horas más oscuras, lucha con esta extraña manifestación de Dios mismo (32:22–30).

Han pasado unos veinte años desde que Jacob emprendió su viaje de ida. Algunas personas no aprenden nada en veinte años. Jacob sí ha aprendido humildad, tenacidad, temor piadoso y cómo orar. Nada de esto supone que esté tan paralizado por el miedo, que no haga nada excepto refugiarse en la oración. Más bien significa que hace lo que puede, convencido, sin embargo, de que la salvación viene del Señor.

Cuando amanezca el nuevo día, es posible que camine cojo, pero es un hombre más fuerte y maduro.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 31). Barcelona: Publicaciones Andamio.