Dios habla con Agar

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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15 ENERO

Génesis 16 | Mateo 15 | Nehemías 5 | Hechos 15

alimentemos_el_almaEn toda la literatura de la antigua Mesopotamia, que yo sepa, Agar es la única mujer a quien Dios se dirige directamente, llamándola por su nombre (Génesis 16:8; 21:17). Esta mujer en cuestión no es una de las grandes figuras matriarcales del Antiguo Testamento – como Sara, o Raquel, o Rebeca –, sino una simple esclava que resentida con su ama, se da a la fuga. No obstante, Dios se acerca a ella, le dice que se someta a Sara (16:9), le promete que el niño que lleva en su vientre será varón, y que este varón será el progenitor de una gran nación (21:8).

Este relato tiene numerosas facetas estrechamente relacionadas entre sí. Siguiendo el relato de la alianza con Abram en el capítulo 15, este incidente deja en evidencia tanto a Abram como a Sara. Desesperados por tener un hijo, piensan que tienen derecho a llevar a término los propósitos de Dios por sus propios medios, más bien turbios. Como resultado, se produce no sólo una tensión muy grande en el seno de su propia familia que dura muchos años – tensión que se desborda hasta la siguiente generación (Génesis 21:25) –, sino que de ahí nacen los pueblos árabes, que se encuentran enzarzados en un conflicto perenne con el pueblo de Israel hasta nuestros días. Uno de los grandes rasgos característicos de la Biblia es su absoluta honestidad: los grandes hombres y las grandes mujeres se retratan con todas sus miserias. Este mundo continúa siendo un mundo deteriorado, e incluso los mejores son seres caídos. Esto nos debe prevenir ante el peligro de un culto exacerbado a la personalidad.

No obstante, hay aquí otro vínculo con los capítulos anteriores. Dios había prometido a Abram que todos los pueblos de la tierra serían bendecidos a través de él (12:3). La elección de Abram es un medio hacia este fin. Por muy centrados en la descendencia que estén los propósitos de Dios a partir de ahora, Dios sigue siendo el Rey soberano sobre todo el cosmos. En el libro de Génesis, el relato de Abram se enmarca en medio de la narrativa más amplía de la creación de todos, y de la caída de todos. De modo que aquí, al principio de la historia de la nación de Israel, Dios muestra su amor hacia los marginados y los despreciados, hacia los que no están orgánicamente incorporados en la línea de la Promesa.

Encontramos esta misma solicitud en el Señor Jesús. En Mateo 15:21–28, Jesús es perfectamente consciente de que su misión, durante los tres años de su ministerio público, va dirigida especialmente a “las ovejas perdidas del pueblo de Israel” (15:24). La narrativa de la redención exige que dé prioridad al antiguo pueblo de Dios con quien hizo alianza. Pero esto no impide que reconozca la fe asombrosa de otra mujer, cananita, quien tiene la sabiduría de cambiar los términos de su pleito. Ya no se dirige a Cristo como “Hijo de David” (15:22), puesto que, no siendo Israelita, no tiene derecho a ninguna reivindicación directa, y se limita a pedir misericordia (15:27). Otra “Agar” así descubre cómo es de abundante esta misericordia, igual que muchísimas otras personas en nuestros días.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 15). Barcelona: Publicaciones Andamio.

En manos de los hombres

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En manos de los hombres

De Getsemaní a la cruz

Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca. – Isaías 53:7

alimentemos_el_almaJudas acababa de traicionar a su Maestro. Era de noche, los soldados detuvieron a Jesús. Lo ataron y lo llevaron a casa de Anás, pariente del sumo sacerdote. Allí lo golpearon en el rostro por primera vez. Luego, en casa de Caifás, donde se habían reunido los jefes religiosos, falsos testigos lo acusaron. Jesús no respondió. Todos lo condenaron y querían matarlo. Le escupieron la cara, lo azotaron… Pedro lo negó tres veces.

Fue entregado a Pilato, el gobernador romano, quien dijo que Jesús era inocente. Pilato lo remitió a Herodes, quien lo trató con desprecio y, para burlarse de él, le puso una ropa resplandeciente y lo devolvió a Pilato. El gobernador trató de liberarlo, pero no lo logró.

Para burlarse de él, negando su posición de rey, vistieron a Jesús con una ropa de color púrpura (ropa real), le pusieron una corona de espinas y lo expusieron así ante la multitud. Esta gritó a una voz pidiendo la liberación de Barrabás, que era un asesino, y exigió la crucifixión de Jesús. Pilato mandó azotarle; los soldados se reunieron en torno a él en el patio del palacio. Le quitaron las vestiduras de púrpura y le pusieron su propia ropa. Jesús guardó silencio y fue llevado hasta el Gólgota para ser crucificado.

Este hombre, llamado Jesús, ¡es el Hijo de Dios! ¿Por qué no mostró resistencia alguna? ¿Por qué no hizo valer su inocencia? Porque “Cristo padeció por nosotros” (1 Pedro 2:21).

Luego, en la cruz, “Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios…” (1 Pedro 3:18).

1 Samuel 12 – Mateo 10:26-42 – Salmo 9:15-20 – Proverbios 3:16-18

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Una unión misteriosa

Una unión misteriosa

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Tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres. (Filipenses 2:7)

alimentemos_el_almaLa humanidad y la deidad de Cristo es una unión misteriosa que nunca podemos entender plenamente. Pero la Biblia pone de relieve ambas.

Lucas 23:39-43 da un buen ejemplo. En la cruz, “uno de los malhechores que estaban colgados le injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso”.

En su humanidad, Jesucristo fue una víctima, clavado sin misericordia a una cruz después que lo escupieron, se burlaron de Él y lo humillaron. Pero en su deidad le prometió al ladrón en la cruz vida eterna como solo Dios puede prometer.

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Expresar el sufrimiento

14 Enero 2017

Expresar el sufrimiento
por Charles R. Swindoll

Job 3:1-26

alimentemos_el_almaHay días demasiado oscuros para la persona que sufre, días así le impiden ver la luz. Así es como se encuentra Job al final de este capítulo. Lamentablemente, sus supuestos amigos no le darán ningún alivio. Al igual que Job, es posible que usted tampoco haya visto la luz durante mucho tiempo.

Hay experiencias demasiado severas que no dejan que el que sufre conserve la esperanza. Cuando una persona se deprime mucho debido al sufrimiento que lleva por dentro, es como si perdiera todas las esperanzas. Por eso Job reconoce su falta de tranquilidad, su ausencia de paz y su profundo deseo.

Hay valles que son demasiado profundos como para que los angustiados encuentren alivio. Pareciera que cuando están en esta situación, no hay razón para seguir adelante. Ya no tenemos lugares donde dirigir nuestra mirada y hallar consuelo. Es entonces cuando nuestra mente comienza a jugarnos malas pasadas, haciéndonos pensar que ni siquiera Dios se interesa por nosotros. ¡Falso! ¿Recuerda las palabras que solía citar Corrie ten Boom? Yo siempre las recuerdo: “No hay hoyo tan profundo que sea más profundo que el Señor”. Yo lo sé. Quienes están con una depresión profunda no recuerdan que no podemos razonar con ella. Esto es algo que ellos negarían, porque sienten que hay una inmensa distancia entre ellos y Dios, y eso es turbador y atemorizante. Pero la buena noticia es que Dios no solo está allí. . . sino que también se interesa.

Es importante mencionar que no hay ninguna crítica severa contra Job al final del capítulo 3. Dios no le dice: “¡Qué vergüenza, Job!” Dios sabía cómo tratar las palabras de Job. Él entendía por qué dijo lo que dijo. El Señor también le entiende a usted. Lamentablemente, las palabras de Job quedaron escritas y los predicadores las han estado utilizando durante siglos. Afortunadamente, las de usted y las mías se mantendrán, así esperamos, siendo un secreto dentro de nuestros autos, en nuestros dormitorios, o a lo largo del estrépito de las olas, o quizás bajo los enormes árboles de un bosque. Dios puede encargarse de todo esto; por lo tanto, dígale todo lo que siente. Dígale lo que hay en su corazón. Usted nunca podrá reponerse totalmente de su sufrimiento si no lo expresa del todo. Job no se quedó con nada. Y ahora lo admiro más que cuando comencé a leer el libro.

Dirija su mirada a lo alto para encontrar la Luz.

Dios puede encargarse de todo, dígale todo lo que siente. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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“Abram creyó al Señor…”

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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14 ENERO

Génesis 15 | Mateo 14 | Nehemías 4 | Hechos 14

alimentemos_el_almaEl marco temporal de Dios es muy diferente del nuestro. Abram quiere un hijo y le parece que se va quedando sin tiempo. Dios tiene en mente a un pueblo compuesto de millones de descendientes. Abram siente que su vida se acerca al final sin que sea evidente en absoluto por qué Dios le ha llamado a salir de Ur de los caldeos; Dios ve el curso entero de la historia redentora.

Lo que Dios hace en Génesis 15 es prometer a Abram que su descendencia constituirá una multitud incontable. A un cierto nivel, la promesa de Dios es suficiente: “Abram creyó al Señor…” (Génesis 15:6). La fe de Abram es sencilla y también profunda: creyó la promesa de Dios, convencido de que Dios sería fiel a su palabra. Y a ojos de Dios, esta fe “contaba como justicia”. Esto no quiere decir que Abram se mereciese puntos por mostrar una fe así. Se trata más bien de que lo que Dios exige a los que llevan su imagen, lo que siempre les había exigido, era justicia – sin embargo, en este mundo caído acepta, y lo cuenta como si fuese justicia, una fe que reconozca nuestra dependencia de Dios y que reciba la palabra de Dios como tal. Es la fe de Abram lo que le convierte en el padre de todos los que creen (Romanos 4; Gálatas 3).

Sin embargo, por muy genuina que sea esta fe, Abram tiene problemas para encajar algunos de los detalles de la promesa de Dios. Dios le habla de un tiempo en el que sus descendientes poseerán toda la tierra que le rodea, y Abram vacila y pide una señal (Génesis 15:8). En su gracia, Dios provee una: en una visión, a Abram se le permite entrar en un pacto con Dios. Probablemente, los animales troceados por medio de los cuales pasa “una hornilla humeante y una antorcha encendida” (Génesis 15:17) representan una manera de decir “que los que entren en este pacto sean igualmente troceados si violan las condiciones del mismo”. Esta visión que Abram recibe, aparte de ser un acto de bondad de parte de Dios para afianzar su fe, también le permite vislumbrar los propósitos de Dios a largo plazo, y el vasto alcance de su campo de acción: establece un pacto con Abram y con su descendencia, la misma relación de pacto en la cual entran también los creyentes de hoy día (Gálatas 3:6–9).

Hay otro elemento más en este capítulo que deja entrever la perspectiva divina. Una razón por la cual Abram no puede comenzar a conquistar la Tierra Prometida es que “antes de eso no habrá llegado al colmo la iniquidad de los amorreos” (Génesis 15:16). La cronología divina encaja tan perfectamente con su sensibilidad moral, que, cuando el pueblo de Dio esté listo para entrar en la Tierra, los habitantes de dicha Tierra se habrán hundido en la degradación moral hasta tal punto, que el juicio divino será absolutamente necesario. Llegará aquel día, dice Dios, pero en este capítulo aún no ha llegado.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 14). Barcelona: Publicaciones Andamio.

El efecto sin causa

La Buena Semilla

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Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Salmo 53:1

No le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios. Romanos 1:21

El efecto sin causa

alimentemos_el_almaTodo el mundo conoce la ley de causa efecto, es decir, existe una causa específica para cada fenómeno. Sin embargo, personas muy serias inventaron «el efecto sin causa», y esto a veces incluso en nombre de la ciencia. Afirman que la existencia salió de la nada, que no hay ninguna causa al hecho de que «un día» no hubiese nada y que «ahora» haya algo. ¡Reconozcamos que es necesario ser bastante crédulo para atribuir a la nada la paternidad de todo!

Al ir a los hechos de causa en causa, siempre tropezaremos con el misterio del origen de todo. Pero la Biblia lo explica mediante estas cinco primeras palabras: “En el principio creó Dios…” (Génesis 1:1). Así, este origen que está fuera de nuestra comprensión, que no tiene principio ni fin, es Dios. Él es la causa original, la inteligencia y el poder creador de todo.

Pero, ¿sabe usted que Dios quiso darse a conocer de otra forma aparte de la creación? Para ello él mismo vino hasta nosotros. ¿Por qué? ¿Este hecho también tiene una causa? ¡Por supuesto! ¡Lo hizo porque nos ama! Nos reveló su amor en Jesucristo. Lo sacrificó para liberarnos del pecado que nos impedía conocerlo personalmente como un Padre lleno de amor y todopoderoso. ¡Quiere que usted también lo conozca, querido lector! Lea la Biblia, acepte su mensaje, descubra a su Creador y el verdadero sentido de su vida. Usted no está aquí por casualidad, sino porque Dios lo creó con el objetivo de que se convierta en su hijo, un hijo del gran Dios. ¡Nada menos que eso!

1 Samuel 11 – Mateo 10:1-25 – Salmo 9:11-14 – Proverbios 3:13-15

© Editorial La Buena Semilla, 1166 PERROY (Suiza)
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Resucitado por medio del Espíritu

Resucitado por medio del Espíritu

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1/13/2017

Dios no da el Espíritu por medida. El Padre ama al Hijo, y todas las cosas ha entregado en su mano. (Juan 3:34-35)

alimentemos_el_almaJesucristo desempeñó una función que exigía sumisión voluntaria, e hizo la voluntad del Padre mediante el poder del Espíritu. Ese es un acto asombroso de amor y humildad de alguien que es plenamente Dios y que siempre lo será por toda la eternidad.

Es importante reconocer la obra del Espíritu en el ministerio y la resurrección de Jesús porque ella indica que toda la Trinidad participó en la redención de la humanidad. La mayor confirmación de que Jesucristo es quien dijo ser es que el Padre resucitó al Hijo mediante el poder del Espíritu Santo.

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Palabras de consuelo

13 Enero 2017

Palabras de consuelo
por Charles R. Swindoll

Job 3:1-26

alimentemos_el_almaEn los primeros años de la década de los 60, cuando un cristiano sufría una depresión como la de Job lo reconocía con sinceridad, nunca lo decía públicamente. Se tragaba su sufrimiento. El primer libro que leí sobre este tema, que trataba de los trastornos emocionales y de la enfermedad mental entre los cristianos, fue considerado herético por la mayoría de mis hermanos evangélicos.

La opinión reinante en ese tiempo era sencilla: los cristianos no tenían colapsos emocionales. Además, ¡usted siempre se recuperaba rápidamente de una depresión!

¿Sabe usted qué palabra se utilizaba en la primera mitad de la década de los años 60 para referirse a los que luchaban con una depresión profunda? Nervioso. “Tiene un problema nervioso”. O, simplemente: “Ella está nerviosa”. Si usted, Dios no lo quisiera, tenía que ser hospitalizado por su trastorno “nervioso”, no había una palabra cristiana que pudiera definir eso. Repito: usted no se lo contaba a nadie. Debía darle mucha vergüenza el no confiar en el Señor en medio de su lucha ni descansar en su fidelidad para “sacarle” de su depresión.

Recuerdo al profesor de un seminario, que nos hablaba en cuanto a la ayuda que podíamos dar a las familias cuando había que oficiar un funeral. Si la persona se había suicidado y había sido creyente, nunca debíamos hablar de ese hecho. Francamente eso no sonaba correcto entonces, ni tampoco suena correcto hoy. ¡El consejo basado en los sentimientos de culpa nunca suena correcto porque no es correcto! Y eso que yo no estaba bien enterado entonces de que Job capítulo 3 se había escrito. De haberlo sabido, le habría dicho al profesor: “Oiga, ¿y qué me dice de Job?”.

Quiero escribir esto para los que están leyendo estas palabras, y que puedan estar en el foso, luchando por volver a la normalidad. Es posible que las cosas se les hayan vuelto tan sombrías que estén necesitando la ayuda de un psicólogo (o un psiquiatra) cristiano competente para que le ayude a orientarse. Lo más inteligente que pueden hacer es encontrar uno y visitarlo. En realidad, vaya hasta donde tenga que ir. Pero asegúrese de que el consejero conozca realmente al Señor Jesucristo y que sea de verdad competente, capaz de darle la dirección que necesita, para que usted pueda batallar con su maraña de sufrimiento. Y añadiría algo más: “Que el Señor le bendiga por cada hora que pase tratando de salir del hoyo donde ha estado. Tenga esperanza. Nuestro fiel Dios le sacará adelante”.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2017 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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El último rey-sacerdote,

Por Amor a Dios

Un devocional para apasionarnos por la Palabra

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13 ENERO

Génesis 14 | Mateo 13 | Nehemías 3 | Hechos 13

alimentemos_el_almaSi leyéramos el libro de Génesis sin conocer el contenido de ningún otro libro de la Biblia una de las secciones que encontraríamos más enigmáticas sería estos versículos que tratan de Melquisedec (Génesis 14:18–20). ¿Cómo puede ser que contribuya de forma sustancial a la línea narrativa del libro?

Aparece tras la decisión (Génesis 13) de Abram y de Lot de separarse para poner fin a las querellas que se sucedían entre sus respectivos empleados. Lot escoge las llanuras de Sodoma y Gomorra. Esto quiere decir que tanto él mismo como su familia y sus bienes son capturados cuando Quedorlaomer y los reyes más bien mediocres que se han aliado con él atacan las ciudades gemelas y se hacen con un botín considerable. Abram y un buen número de guerreros persiguen a los saqueadores. La batalla acaba con la liberación de Lot y de su familia, y la restauración tanto de las personas como de los bienes que habían sido saqueados. En los versículos siguientes, Abram rechaza cualquier recompensa de parte del rey de Sodoma, una ciudad cuya maldad ya era notoria, pero acepta con agrado la bendición del rey de Salem (posiblemente la misma ciudad que Jerusalén) y a cambio le ofrece un diezmo honorífico.

Históricamente, Melquisedec (nombre que significa “rey de justicia”) parece ser el rey de la ciudad-Estado de Salem (nombre que significa “paz” o “bienestar”. Su rol en la narrativa no es sólo el del “Rey de Salem”, sino también “sacerdote del Dios altísimo” (14:18). De hecho, bendice a Abram en nombre del Dios Todopoderoso. Hasta tal punto Abram le respeta, aparentemente conociéndole ya por otros encuentros anteriores, que él a su vez también le honora.

No hay motivo para creer que Abram fuese la única persona en la tierra que conservase el conocimiento del Dios viviente. Melquisedec era otro, y Abram reconoce en él un alma gemela. En un libro que cataloga con detalle la genealogía de prácticamente todo el mundo que tiene un lugar en la narrativa, no deja de sorprender la manera como Melquisedec aparece y desaparece – no se nos dice ni quiénes eran sus padres ni como murió. Él y su ciudad son la contrapartida de Sodoma y su rey. Otra vez más, se contraponen la ciudad de Dios y la de los hombres (como diría Agustín).

Melquisedec sólo se menciona en dos sitios más en la Biblia. El primero, es el Salmo 110 (ver la reflexión para el 17 de junio); el otro es Hebreos, donde el escritor reconoce la importancia de la inclusión de Melquisedec en la línea narrativa de Génesis, afirmando que se trata de un evento cargado de simbolismo cuyo significado es extraordinario (ver especialmente Hebreos 7). Dios prepara así el camino para el último rey-sacerdote, no sólo a través de profecías verbales, sino también, mediante modelos (o tipos) que establecen las categorías y configuran las expectativas del pueblo de Dios.

Carson, D. A. (2013). Por amor a Dios: Devocional para apasionarnos por la Palabra. (R. Marshall, G. Muñoz, & L. Viegas, Trads.) (1a edición, Vol. I, p. 13). Barcelona: Publicaciones Andamio.

La oración de un soldado

La Buena Semilla

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(Jesús dijo:) Al que a mí viene, no le echo fuera.

Juan 6:37

Esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.

Juan 6:39

La oración de un soldado

alimentemos_el_almaEn 1972, un periódico clandestino de la Samizdat*, en la URSS, publicó el texto de una oración que había sido encontrada en el bolsillo de un soldado ruso, Alexander Zatzepta. La había escrito durante la segunda guerra mundial, momentos antes de una batalla en la que perdió la vida.

«¡Oh, Dios, escúchame! Nunca en mi vida te había hablado, pero hoy siento la necesidad de adorarte. Sabes que desde mi infancia se me dijo siempre que no existías, y yo, como un estúpido, lo creí. Nunca admiré tus grandes obras, ¡pero esta noche elevé la mirada desde una trinchera hasta el cielo lleno de estrellas! Y fascinado por su brillante magnificencia, de repente comprendí qué terrible es el engaño…

Dios, no sé si me tenderás la mano, pero te digo esto, y sé que me entiendes. ¿No es extraño que en medio de un terrible infierno se me apareciese la luz y que te haya descubierto? Simplemente estoy contento por haberte conocido.

A medianoche tenemos que atacar, pero no tengo temor, pues sé que velas por nosotros. ¡Es la señal, tengo que irme! Fue maravilloso estar contigo. También quiero decirte, y tú lo sabes, que la batalla será difícil: es posible que esta misma noche venga a llamar a tu puerta… Pero, ¿qué pasa? ¿Acaso estoy llorando? Mi Señor Dios, tú sabes qué sucedió: solo ahora he empezado a ver claramente».

*) Samizdat: Palabra rusa que significa: «copia y distribución clandestina de literatura prohibida por el Estado».

1 Samuel 10 – Mateo 9:18-38 – Salmo 9:1-10 – Proverbios 3:11-12