¿TANTO TE ENOJAS?

¿TANTO TE ENOJAS?

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Pablo Martini
Programa No. 2016-09-27

Demora toda una vida llegar al punto de que tu corazón lata al ritmo que late el corazón de Dios. Tal vez nunca te lo preguntaste, pero deberías hacerlo. ¿Qué cosas le ofenden a Dios y que cosas le agradan?… El apóstol Pablo procuraba, de todas maneras, serle agradable a Dios, (Efesios 5:10). Es que podemos llegar al punto de ser soportados por Él mas no disfrutados por Él. De la congregación israelita en el desierto Dios dijo que los soportó durante cuarenta años y que de la mayoría de ellos no se agradó. (Lo puedes leer en la carta de Pablo a los Corintios). Otra pregunta evaluadora para tu vida podrá ser: ¿Me preocupo por lo que Dios se preocupa y me enojo por lo que Él se molesta?… El profeta Jonás estaba enojado hasta la muerte con Dios. Sentado en una colina se deprimió porque una simple planta de calabaza que le proveía de sombra en el calor del día se había secado súbitamente. Dios le pregunta, acabando el libro que lleva su mismo nombre: “¿Tanto te enojas, Jonás, por una simple calabacera?”… “Sí, me enojo y mucho. Hasta tengo ganas de morir”. A lo que Dios le responde: “¿y no te parece que deberías preocuparte más aún por los habitantes de esa ciudad de Nínive, que si yo no los hubiese salvado estarían condenados?”… No Jonás, preocúpate por cosas más importantes que por una planta de zapallo.

El zapallo aquí era Jonás que no lograba discernir el corazón de Dios. Es la misma necia actitud que tomamos cuando nuestra vista no se levanta más allá del suelo que pisan nuestros zapatos. Te pregunto: ¿Tanto te enojas porque te bajaron el sueldo?… ¿Tanto te enojas porque perdió el torneo tu equipo favorito? ¿Tanto te enojas porque no pudiste llevar a tu familia al parque temático de Disney? ¿Tanto te enojas porque tu vecino compró auto nuevo antes que tú?… Aprendamos a preocuparnos por las cosas eternas, que son justamente las cosas que ocupan del corazón de Dios.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

La vida pasa delante de nuestros ojos; y nosotros, distraídos con los problemas.

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SU AMOR, NO EL MÍO

SU AMOR, NO EL MÍO

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Pablo Martini
Programa No. 2016-09-26

El capítulo 21 del evangelio según San Juan sigue siendo un capítulo sorprendente. La lección que Jesús quiso enseñarle al apóstol Pedro deprimido, por su propia debilidad humana, quizás es la siguiente: “No regules tu vida basándote en el amor que me tienes a mí, porque por más que me prometiste fidelidad incondicional me negaste tres veces”. Tal vez por eso tres veces le preguntó si le amaba, porque le estaba pidiendo un ajuste con su amor. Le estaba pidiendo que se enfrente cara a cara con la medida de su amor, que ajuste su enfoque para que vea que el amor que tenemos por el Señor es un amor sujeto a nuestra humana debilidad. Más bien le estaba diciendo que debía acordar toda su vida, ministerio y servicio en el amor que Jesús le tenía a él y no el que él tenía por su Señor. El amor del Señor no había cambiado. Se lo demostró en la pesca milagrosa, en el desayuno gratis, en una caminata, en la comisión de pastorear las ovejas. “Mi amor por ti sigue igual, Pedro, y en eso debes basar tus pasos de fe”. Somos tentados, casi siempre, a practicar cierta religión “por obras”, donde pretendemos impactar a Dios con demostraciones de fidelidad y amor pasajero. Dios no ha exigido nunca que sus criaturas sean perfectas. Ese es el argumento que muchos sostienen respecto a Dios. Basándose en eso, algunos se esfuerzan por ser aceptados, por convencer o impactar a Dios con su perfecta impecabilidad ficticia. Otros, en cambio, abandonan frustrados la tarea, y sienten nunca poder llegar a satisfacer las demandas divinas. Creo que en esas se encontraba Pedro, y de no haber sido interceptado por El Señor aquella madrugada, se hubiese perdido en los anales de la historia. Ni la una ni la otra. Sinceridad más que impecabilidad es lo que Dios busca. David escribió en el Salmo 51:6 “He aquí que tú amas la verdad en lo íntimo”.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Nunca lo olvides, depende de Su amor, no del tuyo.

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Situaciones difíciles

26 Septiembre 2016

Situaciones difíciles

chuck_swindoll
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:5-7

Elías estaba en una situación difícil. Una situación en la que su vida estaba en riesgo. El arroyo se había secado. ¿Es que Dios se había olvidado de su fiel siervo? ¿Se ha olvidado de Dios usted? ¿Lo ha dejado solo? El Dios que da el agua puede también negar el agua. Ese es Su derecho soberano.

Nuestros sentimientos humanos nos dicen que una vez que nuestro fiel Padre celestial nos da agua, no debe negarla nunca. Que no sería justo. Que una vez que nos da una esposa o esposo, nunca debe llevárselo. Que una vez que nos da un hijo, nunca debe quitárnoslo. Que una vez que nos da un buen negocio, no tiene derecho a arrancárnoslo. Que una vez que nos da un pastor, nunca debe llamarlo a servir en otro lugar. Que una vez que nos da un crecimiento rápido y mucha satisfacción en un ministerio, no tiene ningún derecho a presentarse y decirnos: «Espera un momento. No hay ninguna necesidad de que crezcas más. Permíteme ahora darte a ti una mayor profundidad espiritual.» Pero muy por el contrario, ¡Él tiene todo el derecho!

Cuando nos encontramos en situaciones difíciles, tendemos a sentirnos abandonados, a volvernos resentidos y a pensar. ¿Cómo pudo Dios abandonarme? En realidad, es todo lo contrario. En tiempos de prueba es cuando somos, más que nunca, el objeto de su preocupación.

Dios le dice, en medio de su arroyo seco: «He aquí que en las palmas de mis manos te tengo grabada; tú estás siempre delante de mí.» Luego, Él utiliza esa hermosa imagen de una joven madre con su nuevo bebé, y nos sorprende con un recordatorio muy real: «¿Acaso se olvidará la mujer de su bebé, y dejará de compadecerse del hijo de su vientre?» Usted no pensaría que eso puede ocurrir, ¿verdad? Pero vea las historias de la prensa y sabrá cuántas mujeres hacen sus pequeños bebés, y a veces hasta abusan de ellos, los torturan o los matan. Sí, por más inimaginable que parezca, hasta una madre puede olvidarse de su niño de pecho. Pero he aquí la gran verdad; Dios no es así. ¡Él no es así! Él nunca nos olvidará, porque nuestros nombres están siempre grabados en las palmas de sus manos. Haga una pausa, y deje que este pensamiento le invada profundamente.

 

En tiempos de prueba es cuando somos el objeto de la preocupación de Dios. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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¿PAZ DE DIOS? …

¿PAZ DE DIOS? …

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Pablo Martini
Programa No. 2016-09-24

En mi labor de consejero espiritual, cuando confronto a alguien por su conducta, muchas veces me he encontrado con un argumento como el siguiente: “Pero, yo tengo paz de Dios en lo que estoy haciendo, así que lo seguiré haciendo de todos modos”. A lo que yo le respondo: “También Jonás tuvo tanta paz en el barco que hasta se durmió. Sin embargo estaba desobedeciendo tácitamente su voluntad”. No debes confundir “Paz de Dios” con “falsa ilusión de seguridad”. El pecado reiterado, abrazado y no confesado, o confesado livianamente (que da igual), produce en nosotros cierto adormecimiento espiritual donde la conciencia se va silenciando, así llegamos a asumir ese silencio de nuestras conciencias como aprobación de parte de Dios, cuando en realidad Él no ha dicho ni una sola palabra al respecto. Cuando escuchamos solamente lo que queremos escuchar estamos comenzando a perder la audición. A esta actitud el Señor la llamó “tardanza para oír, o sordera de corazón”, refiriéndose a los hipócritas fariseos. A la tibia iglesia de Laodicea también les dijo que tenían oídos pero no para oír, a tal punto que estaba parado a la puerta llamando y ellos ni enterados.
La paz de Dios, la verdadera, se siente adentro, casi no se puede explicar con palabras. Tiene más que ver con el sentir interior que con las circunstancias externas. Aún puedes llegar a experimentar la verdadera paz en medio de la peor tormenta, y puedes estar rodeado de tranquilidad pero yendo en dirección contraria. Por supuesto que Dios se va a encargar de hacértelo saber. Lo hizo con Jonás enviando una fuerte tempestad, a tal punto que la nave se hundía. Cuando decides voluntariamente dar las espaldas a Dios y no escuchas ningún consejo, cada área de tu vida comenzará a meterse en problemas. Es entonces cuando en actitud sincera y arrepentida debes buscar asistencia del cielo y decir: “Me equivoqué”, y volver a empezar.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Cuando escuchamos solamente lo que queremos escuchar estamos comenzando a perder la audición.

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OPORTUNIDADES PERDIDAS

OPORTUNIDADES PERDIDAS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-08-23

Alguien dijo con acierto que muchas veces los regalos de Dios vienen envueltos en papel periódico. ¡Qué gran verdad! Es en este contexto que el Señor anima en Mateo 7:7 a pedir, llamar, buscar, sin perder las esperanzas, porque aunque a ti te parezca que esto que te está sucediendo no te conviene, puede ser enviado por Dios con un propósito sublime y eterno, que va mucho más allá de tu comprensión. Muchas veces, las cosas que más nos irritan en nuestro diario andar son enviadas por Dios para moldearnos y fortalecernos, para capacitarnos para lo que aún resta de nuestro peregrinar por este mundo. Si perdemos la calma y tratamos de espantar de nuestra vista todo aquello que no aceptamos, podemos perder bendiciones. Hay mucha sabiduría en aprender a aceptar cada cosa que se interpone en nuestro camino, sea buena o mala, sea blanca o negra, como enviada por Dios. Porque dice Romanos 8:28 que “Todas las cosas ayudan a bien a los que aman a Dios”.
Las oportunidades muy pocas veces vienen rotuladas como tales. Nuestros prejuicios y temores, nuestra desconfianza crónica instalada en el mecanismo de defensa de nuestro ser por traiciones y abusos del pasado, nos condicionan al momento de acepar los tratos de las personas sin vengatividad y los de Dios con mansedumbre. Él sabe lo que hace, nuestra integridad está en sus manos y en esas premisas eternas que sustentan nuestra fe debemos basar la vida presente y futura. Un amigo inoportuno, ¡qué interrupción para mi organizada agenda! O más bien: ¿Qué necesitará mi amigo en que yo pueda ayudarle?… Una enfermedad, ¡justo ahora que necesito estar con todas mis fuerzas!, o más bien: Tal vez alguien que se encuentre débil puede ser animado con mi actitud optimista frente a esta enfermedad que me aqueja… Suena diferente, ¿verdad? Cambia tu óptica. Cuando obras controlado por la compasión, aprenderás a ver cada aparente problema, como una oportunidad potencial de amar. ¡Haz la prueba!

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Muchas veces, las cosas que más nos irritan en nuestro diario andar son enviadas por Dios para moldearnos y fortalecernos.

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El arroyo se ha secado

23 Septiembre 2016

El arroyo se ha secado

chuck_swindoll
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:5-7

Una mañana, Elías notó que el arroyo no estaba fluyendo sobre las piedras, ni tampoco corriendo como antes. Puesto que su vida dependía de ese arroyo, se puso a observarlo con cuidado. En los días siguientes observó que el agua era cada vez menos, hasta que se redujo a un hilillo. Luego, una mañana, ya no había agua, solo arena húmeda. Los fuertes vientos pronto hicieron desvanecer incluso esa humedad y la arena se endureció. No pasó mucho tiempo sin que se formasen grandes grietas en el lecho reseco del río, ya no había más agua; el arroyo se había secado.

¿Le suena familiar esta clase de experiencia? Hubo un tiempo en que usted conoció la satisfacción de tener una respetable cuenta bancaria, un negocio próspero, una carrera emocionante y en expansión, un emocionante y magnifico ministerio cristiano. Pero el arroyo se ha secado.

Hubo un tiempo en que conoció la satisfacción de usar su voz para cantar las alabanzas del Señor. Pero después desarrolló un tumor en las cuerdas vocales, lo cual requirió una cirugía; pero la operación quitó más que el tumor; se llevó también su melodiosa voz. El arroyo se ha secado.
Su esposo o esposa se ha vuelto indiferente, y hace poco le pidió el divorcio. Ya no hay amor y tampoco ninguna promesa de cambio. El arroyo se ha secado.

Personalmente he tenido períodos en los que el arroyo se ha secado, y me he encontrado haciéndome preguntas a mí mismo en cuanto a las cosas que he creído y que he predicado durante años. ¿Qué sucedió? ¿Es que Dios se murió? No. Es que mi visión se volvió un poco borrosa. Las circunstancias hicieron que mi pensamiento se volviera un poco confuso. Levantaba mis ojos al cielo, y ya no podía ver a Dios tan claramente. Y para agravar el problema, sentía como si Él no me estuviera oyendo. Los cielos se me volvieron de bronce. Le hablaba, y no escuchaba ninguna respuesta. Mi arroyo se secó.

Eso fue lo que le sucedió a Juan Bunyan en Inglaterra del siglo diecisiete. Predicaba contra la incredulidad de su tiempo, y las autoridades lo echaron en prisión. Su arroyo de oportunidad y de libertad se secó. Pero gracias a que Bunyan creía firmemente que Dios estaba vivo, convirtió esa prisión en un lugar de alabanza, servicio y creatividad cuando comenzó a escribir su libro El Progreso del Peregrino, la alegoría más famosa en la historia de la lengua inglesa. Los arroyos secos no eliminan el plan providencial de Dios. Muchas veces, lo que hacen es que su plan surja.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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NUEVAS OPORTUNIDADES

NUEVAS OPORTUNIDADES

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Pablo Martini
Programa No. 2016-08-22

¿Llegaste alguna vez a ese punto en tu vida en el que tus sueños tan “Soñados” se desmoronaron? O ¿Estás en un momento donde te has cansado de frustraciones y fracasos?… TODOS pasamos por esto por lo menos una vez en la vida. Frustrarse es parte de pertenecer a la humanidad. No sería sana una vida donde solamente existiesen los logros exitosos y los sueños cumplidos. Es mas no sería posible. La vida sin frustraciones no existe, y aprender a sobrevivir a esto es todo un desafío, un aprendizaje que te lleva al crecimiento y a la madurez de carácter. El problema es que a veces, las frustraciones son “Traducidas en FRACASO”, generando un sentimiento de invalidez e inutilidad que nublan la posibilidad de futuro y de proyecto. Es ahí cuando UNA NUEVA OPORTUNIDAD es necesaria para empezar otra vez, renovando las fuerzas, las expectativas, la Fe y la confianza en que Dios es dador de NUEVAS OPORTUNIDADES TODOS LOS DIAS.
Dice el rey David en el Salmo 103: “Él es quien perdona todas tus iniquidades, el que sana tus dolencias, el que rescata tu vida del hoyo, el que te corona de favores y misericordias, el que sacia de bien tu boca de modo que te rejuvenezcas como el águila.” Dice Pete Wilson en su libro: Plan B “Dios es especialista en resurrecciones”. El hecho es que tú así lo creas. Muchas personas han “tirado la toalla” cuando un nuevo comienzo estaba a la vuelta de la esquina, abandonando a metros antes de llegar. La Biblia define este motor interior para alcanzar, iniciar y culminar nuevos proyectos con una de las palabras más cortas, solo dos letras: FE. Tan sencilla pero tan necesaria, tan fácil de escribir o pronunciar, pero a la vez tan difícil de cultivar y atesorar. Sólo con asistencia divina y un espíritu quebrantado ante la cruz, podrás recibir el regalo de Su fe y recobrar fuerzas para un nuevo comienzo. Inténtalo hoy mismo.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

No sería sana una vida donde solamente existiesen los logros exitosos y los sueños cumplidos. Es mas no sería posible.

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Un paso a la vez

22 Septiembre 2016

Un paso a la vez

chuck_swindoll
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:4

La dirección de Dios incluye también su provisión. Dios dice: «Ve al arroyo, yo te sustentaré.» En su libro, It is Toward Evening (Se hace de Noche), Vance Havner cuenta la historia de un grupo de agricultores que cultivaban algodón en el sureste de los Estados Unidos cuando el devastador parásito invadió los sembrados. Estos hombres habían invertido todos sus ahorros, dedicado sus tierras y puesto toda sus esperanzas en el algodón. Pero luego llegó el parásito. No pasó mucho tiempo sin que pareciera que todos ellos estarían destinados a vivir de la beneficencia.

Pero los agricultores, como personas resueltas e ingeniosas que son, dijeron: «Bueno, no podremos sembrar algodón, así que sembraremos maní.» Asombrosamente, el maní les produjo más dinero que lo que habrían ganado jamás sembrando algodón. Cuando los agricultores se dieron cuenta de que aquello que parecía un desastre, en realidad había sido una bendición, erigieron un enorme e impresionante monumento en honor al parásito; un monumento de aquello que ellos habían creído los iba a destruir.

«A veces caemos en una aburrida rutina, tan monótona como cultivar algodón años tras año,» dice Havner, quien era un viejo y experimentado hombre de Dios cuando escribió estas palabras. «Luego Dios envía el parásito. Nos saca violentamente de nuestra rutina, y tenemos que encontrar nuevas maneras de vivir. Los reveses económicos, una gran aflicción, un padecimiento físico, la pérdida de una posición. ¡Cuántos han llegado a ser mejores agricultores por causa de un problema, y tener una mejor cosecha en sus almas! Lo mejor que nos ha sucedido a algunos de nosotros fue que tuviéramos nuestro propio ‘parásito’.»
Cuando Dios dirige, Él también provee. Eso fue lo que sostuvo a Elías durante su experiencia en el campamento de entrenamiento.

Tenemos que aprender a confiar en Dios un día a la vez. ¿Notó usted que Él nunca le dijo a Elías cuál sería el segundo paso, hasta que este dio el primero? Dios le dijo a su profeta que fuera donde Acab. Cuando Elías llegó al lugar, Dios le dijo lo que debía decir, el Señor le indicó: «Ve ahora al arroyo». No le dijo a Elías qué iba a suceder en Querit; simplemente le dijo: «Ve al arroyo y escóndete.» Elías no conocía el futuro, pero sí tenía la promesa de Dios: «Te sostendré mientras estés allí.» Y Dios no le comunicó el paso siguiente sino hasta que el arroyo se secó.

Tenemos que aprender a confiar en Dios un día a la vez. —Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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Daniel y sus compañeros en la corte de Nabucodonosor

Daniel 1-3

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Daniel y sus compañeros en la corte de Nabucodonosor

1 En el año tercero del reinado de Joacim, rey de Judá, vino Nabucodonosor, rey de Babilonia, a Jerusalén y la sitió. 2 Y el Señor entregó en sus manos a Joacim, rey de Judá, y algunos de los utensilios de la casa de Dios; los llevó a la tierra de Sinar, a la casa de su dios[a], colocando[b] los utensilios en la casa del tesoro de su dios[c]. 3 Entonces el rey mandó[d] a Aspenaz, jefe de sus oficiales[e], que trajera de los hijos de Israel a algunos de la familia[f] real y de los nobles, 4 jóvenes en quienes no hubiera defecto alguno, de buen parecer, inteligentes en toda rama delsaber, dotados de entendimiento y habilidad para discernir y que tuvieran la capacidad para servir[g] en el palacio del rey; y le mandó que les enseñara la escritura y la lengua de los caldeos. 5 El rey les asignó una ración diaria de los manjares del rey y del vino que él bebía, y mandó que los educaran[h] por tres años, al cabo de los cuales entrarían al servicio[i] del rey. 6 Entre éstos estaban Daniel, Ananías, Misael y Azarías, de los hijos de Judá. 7 Y el jefe de los oficiales les puso nuevos nombres: a Daniel le puso Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac; y a Azarías, Abed-nego.

8 Se propuso Daniel en su corazón no contaminarse con los manjares del rey ni con el vino que él bebía, y pidió al jefe de los oficiales que le permitiera no contaminarse. 9 Dios concedió a Daniel hallar favor[j] y gracia ante el jefe de los oficiales, 10 y el jefe de los oficiales dijo a Daniel: Temo a mi señor el rey, porque él ha asignado vuestra comida y vuestra bebida; ¿por qué ha de ver vuestros rostros más macilentos que los de los demás jóvenes de vuestra edad? Así pondríais en peligro[k] mi cabeza ante el rey. 11 Pero Daniel dijo al mayordomo a quien el jefe de los oficiales había nombrado sobre Daniel, Ananías, Misael y Azarías: 12 Te ruego que pongas a prueba a tus siervos por diez días, y que nos den legumbres para comer y agua para beber. 13 Que se compare después[l] nuestra apariencia en tu presencia con la apariencia de los jóvenes que comen los manjares del rey, y haz con tus siervos según lo que veas.

14 Los escuchó, pues, en esto y los puso a prueba por diez días. 15 Al cabo de los diez días su aspecto parecía mejor y estaban más rollizos[m] que todos los jóvenes que habían estado comiendo los manjares del rey. 16 Así que el mayordomo siguió suprimiendo[n] los manjares y el vino que debían beber, y les daba legumbres.

17 A estos cuatro jóvenes Dios les dio conocimiento e inteligencia en toda clase deliteratura[o] y sabiduría; además Daniel entendía toda clase de visiones y sueños.18 Al cabo de los días que el rey había fijado[p] para que fueran presentados[q], el jefe de los oficiales los trajo ante Nabucodonosor. 19 El rey habló con ellos, y de entre todos ellos no se halló ninguno como Daniel, Ananías, Misael y Azarías; entraron, pues, al servicio[r] del rey. 20 Y en todo asunto de sabiduría y[s]conocimiento que el rey les consultó, los encontró diez veces superiores a todos los magos[t] y encantadores que había en todo su reino. 21 Daniel estuvo allí hasta el año primero del rey Ciro.

El sueño del rey

2 En el año segundo del reinado de Nabucodonosor, éste tuvo sueños[u], y se turbó su espíritu y no podía dormir[v]. 2 Mandó llamar el rey[w] a los magos[x], los encantadores, los hechiceros y a los caldeos[y], para que le explicaran al rey sus sueños. Vinieron, pues, y se presentaron ante el rey. 3 Y el rey les dijo: He tenido un sueño[z], y mi espíritu se ha turbado por el deseo de entender[aa] el sueño.

4 Y hablaron los caldeos al rey en arameo[ab]: ¡Oh rey, vive para siempre! Cuenta el sueño a tus siervos, y nosotros te declararemos la interpretación. 5 El rey respondió y dijo a los caldeos: Mis órdenes son firmes[ac]: si no me dais a conocer el sueño y su interpretación, seréis descuartizados y vuestras casas serán reducidas a escombros[ad]. 6 Pero si me declaráis el sueño y su interpretación, recibiréis de mí regalos, recompensas y grandes honores; por tanto, declaradme el sueño y su interpretación. 7 Respondieron ellos por segunda vez, y dijeron: Refiera el rey su sueño a sus siervos, y declararemos la interpretación.8 Respondió el rey, y dijo: Ciertamente sé que queréis ganar[ae] tiempo, porque veis que mis órdenes son firmes, 9 que si no me declaráis el sueño, hay una sola sentencia[af] para vosotros. Porque os habéis concertado para hablar delante de mí palabras falsas y perversas[ag] hasta que cambie la situación[ah]. Por tanto, decidme el sueño para que yo sepa que me podéis dar su interpretación. 10 Los caldeos respondieron al[ai] rey, y dijeron: No hay hombre sobre la tierra que pueda declarar el asunto al[aj] rey, puesto que ningún gran rey o gobernante jamás ha pedido cosa semejante a ningún mago[ak], encantador o caldeo. 11 Lo que el rey demanda es difícil y no hay nadie que lo pueda declarar al[al] rey sino los dioses cuya morada no está entre los hombres[am]. 12 A causa de esto el rey se indignó y se enfureció en gran manera y mandó matar a todos los sabios de Babilonia. 13 Y se publicó el decreto[an] de que mataran a todos los sabios; buscaron también a Daniel y a sus amigos para matarlos.

14 Entonces Daniel habló con discreción y sensatez a Arioc, capitán de la guardia[ao] del rey, que había salido para matar a los sabios de Babilonia; 15 habló y dijo a Arioc, capitán del rey: ¿Por qué es tan riguroso[ap] el decreto[aq] del rey? Entonces Arioc informó a Daniel sobre el asunto. 16 Y Daniel fue a pedirle al rey que le diera tiempo[ar] para declarar la interpretación al rey.

17 Entonces Daniel fue a su casa e informó el asunto a sus amigos Ananías, Misael y Azarías, 18 para que pidieran misericordia del Dios del cielo acerca de este misterio, a fin de que no perecieran Daniel y sus amigos con el resto de los sabios de Babilonia. 19 Entonces el misterio fue revelado a Daniel en una visión de noche. Daniel entonces bendijo al Dios del cielo. 20 Daniel habló, y dijo:

Sea el nombre de Dios bendito por los siglos de los siglos,
porque la sabiduría y el poder son de El.
21 El es quien cambia los tiempos y las edades;
quita reyes y pone reyes;
da sabiduría a los sabios,
y conocimiento a los entendidos[as].
22 El es quien revela lo profundo y lo escondido;
conoce lo que está en tinieblas,
y la luz mora con El.
23 A ti, Dios de mis padres, doy yo gracias y alabo,
porque me has dado sabiduría y poder,
y ahora me has revelado lo que te habíamos pedido,
pues el asunto del rey nos has dado a conocer.

24 Después fue Daniel adonde estaba Arioc, a quien el rey había designado para dar muerte a los sabios de Babilonia. Fue y le habló así: No des muerte a los sabios de Babilonia; llévame ante el rey, y declararé al rey la interpretación.

25 Entonces Arioc se apresuró a llevar a Daniel ante el rey, y le dijo así: He hallado a un hombre entre los deportados[at] de Judá que dará a conocer al rey la interpretación. 26 El rey respondió, y dijo a Daniel, a quien llamaban Beltsasar: ¿Eres tú capaz de darme a conocer el sueño que he visto y su interpretación?27 Respondió Daniel ante el rey, y dijo: En cuanto al misterio que el rey quiere saber, no hay sabios, encantadores, magos[au] ni adivinos que puedan declararlo al rey. 28 Pero hay un Dios en el cielo que revela los misterios, y El ha dado a conocer al rey Nabucodonosor lo que sucederá al fin de los días. Tu sueño y las visiones que has tenido[av] en tu cama eran éstos: 29 A ti, oh rey, en tu cama te surgieron pensamientos sobre lo que habrá de suceder en el futuro[aw], y el que revela los misterios te ha dado a conocer lo que sucederá. 30 En cuanto a mí, me ha sido revelado este misterio, no porque yo tenga[ax] más sabiduría que cualquierotro viviente, sino con el fin de dar a conocer al rey la interpretación, y para que tú entiendas los pensamientos de tu corazón.

31 Tú, oh rey, tuviste una visión, y he aquí, había una gran estatua; esa estatua eraenorme y su brillo extraordinario; estaba en pie delante de ti y su aspecto eraterrible. 32 La cabeza de esta estatua era de oro puro, su pecho y sus brazos de plata, y su vientre y sus muslos de bronce, 33 sus piernas de hierro, sus pies en parte de hierro y en parte de barro. 34 Estuviste mirando hasta que una piedra fue cortada sin ayuda de manos, y golpeó la estatua en sus pies de hierro y de barro, y los desmenuzó. 35 Entonces fueron desmenuzados, todos a la vez[ay], el hierro, el barro, el bronce, la plata y el oro; quedaron como el tamo de las eras en verano, y el viento se los llevó sin que quedara rastro alguno de ellos. Y la piedra que había golpeado la estatua se convirtió en un gran monte que llenó toda la tierra.

36 Este es el sueño; ahora diremos ante el rey su interpretación. 37 Tú, oh rey, eres rey de reyes, a quien el Dios del cielo ha dado el reino[az], el poder, la fuerza y la gloria; 38 y dondequiera que habiten los hijos de los hombres, las bestias del campo o las aves del cielo, El los ha entregado en tu mano y te ha hecho soberano de todos ellos; tú eres la cabeza de oro. 39 Después de ti se levantará otro reino, inferior a ti, y luego un tercer reino, de bronce, que gobernará sobre toda la tierra. 40 Y habrá un cuarto reino, tan fuerte como el hierro; y así como el hierro desmenuza y destroza todas las cosas, como el hierro que tritura, así él desmenuzará y triturará a todos éstos. 41 Y lo que viste, los pies y los dedos, parte de barro de alfarero y parte de hierro, será un reino dividido; pero tendrá la solidez del hierro, ya que viste el hierro mezclado con barro corriente[ba]. 42 Y así como los dedos de los pies eran parte de hierro y parte de barro cocido, así parte del reino será fuerte y parte será frágil. 43 En cuanto al hierro mezclado con barro corriente[bb] que has visto, se mezclarán mediante[bc] simiente humana; pero no se unirán el uno con el otro, como no se mezcla el hierro con el barro. 44 En los días de estos reyes, el Dios del cielo levantará un reino que jamás será destruido, yeste reino no será entregado[bd] a otro pueblo; desmenuzará y pondrá fin a todos aquellos reinos, y él permanecerá para siempre, 45 tal como viste que una piedra fue cortada del monte sin ayuda de manos y que desmenuzó el hierro, el bronce, el barro, la plata y el oro. El gran Dios ha hecho saber al rey lo que sucederá en el futuro[be]. Así, pues, el sueño es verdadero y la interpretación fiel.

46 Entonces el rey Nabucodonosor cayó sobre su rostro, se postró ante Daniel, y ordenó que le ofrecieran presentes[bf] e incienso[bg]. 47 El rey habló a Daniel, y dijo: En verdad que vuestro Dios es Dios de dioses, Señor de reyes y revelador de misterios, ya que tú has podido revelar este misterio. 48 Entonces el rey engrandeció a Daniel y le dio muchos y espléndidos regalos, y le hizo gobernador sobre toda la provincia de Babilonia y jefe supremo[bh] sobre todos los sabios de Babilonia. 49 Por solicitud de Daniel, el rey puso sobre la administración de la provincia de Babilonia a Sadrac, Mesac y a Abed-nego, mientras que Danielquedó en la corte[bi] del rey.

La imagen de oro

3 El rey Nabucodonosor hizo una estatua[bj] de oro cuya altura era de sesenta codos[bk] y su anchura de seis codos; la levantó en el llano de Dura, en la provincia de Babilonia. 2 Y el rey Nabucodonosor mandó reunir a los sátrapas, prefectos y gobernadores, los consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y todos los gobernantes de las provincias para que vinieran a la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado. 3 Entonces se reunieron los sátrapas, prefectos y gobernadores, los consejeros, tesoreros, jueces, magistrados y todos los gobernantes de las provincias para la dedicación de la estatua que el rey Nabucodonosor había levantado; y todos estaban de pie delante de la estatua que Nabucodonosor había levantado. 4 Y el heraldo proclamó con fuerza: Se os ordena a vosotros, pueblos, naciones y lenguas, 5 que en el momento en que oigáis el sonido del cuerno, la flauta, la lira[bl], el arpa[bm], el salterio[bn], la gaita y toda clase de música, os postréis y adoréis la estatua de oro que el rey Nabucodonosor ha levantado; 6 pero el que no se postre y adore, será echado inmediatamente[bo] en un horno de fuego ardiente. 7 Por tanto, en el momento en que todos los pueblos oyeron el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita[bp] y toda clase de música, todos los pueblos, naciones y lenguas se postraron y adoraron la estatua de oro que el rey Nabucodonosor había levantado.

8 Sin embargo[bq] en aquel tiempo algunos caldeos se presentaron y acusaron a[br]los judíos. 9 Hablaron y dijeron al rey Nabucodonosor: ¡Oh rey, vive para siempre!10 Tú, oh rey, has proclamado un decreto de que todo hombre que oiga el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de música, se postre y adore la estatua de oro, 11 y el que no se postre y adore, será echado en un horno de fuego ardiente. 12 Pero hay algunos judíos a quienes has puesto sobre la administración de la provincia de Babilonia, es decir, Sadrac, Mesac y Abed-nego, y estos hombres, oh rey, no te hacen caso; no sirven a tus dioses ni adoran la estatua de oro que has levantado.

13 Entonces Nabucodonosor, enojado y furioso, dio orden de traer a Sadrac, Mesac y Abed-nego; estos hombres, pues, fueron conducidos ante el rey.14 Habló Nabucodonosor y les dijo: ¿Es verdad Sadrac, Mesac y Abed-nego que no servís a mis dioses ni adoráis la estatua de oro que he levantado? 15 ¿Estáis dispuestos ahora, para que cuando oigáis el sonido del cuerno, la flauta, la lira, el arpa, el salterio, la gaita y toda clase de música, os postréis y adoréis la estatua que he hecho? Porque si no la adoráis, inmediatamente[bs] seréis echados en un horno de fuego ardiente; ¿y qué dios será el que os libre de mis manos?16 Sadrac, Mesac y Abed-nego respondieron y dijeron al rey Nabucodonosor: No necesitamos darte una respuesta acerca de este asunto. 17 Ciertamente nuestro Dios a quien servimos puede librarnos del horno de fuego ardiente; y de tu mano, oh rey, nos librará. 18 Pero si no lo hace, has de saber, oh rey, que no serviremos a tus dioses ni adoraremos la estatua de oro que has levantado.

Librados del horno de fuego

19 Entonces Nabucodonosor se llenó de furor, y demudó su semblante contra Sadrac, Mesac y Abed-nego. Respondió ordenando que se calentara el horno siete veces más de lo que se acostumbraba calentar. 20 Y mandó que algunos valientes guerreros de su ejército ataran a Sadrac, Mesac y Abed-nego, y losecharan en el horno de fuego ardiente. 21 Entonces estos hombres fueron atados y arrojados con sus mantos[bt], sus túnicas[bu], sus gorros y sus otras ropas en el horno de fuego ardiente. 22 Como la orden[bv] del rey era apremiante[bw] y el horno había sido calentado excesivamente, la llama del fuego mató a los que habían alzado a Sadrac, Mesac y Abed-nego. 23 Pero estos tres hombres, Sadrac, Mesac y Abed-nego cayeron, atados, en medio del horno de fuego ardiente.

24 Entonces el rey Nabucodonosor se espantó, y levantándose apresuradamente preguntó[bx] a sus altos oficiales: ¿No eran tres los hombres que echamos atados en medio del fuego? Ellos respondieron y dijeron al rey: Ciertamente, oh rey. 25 El rey respondió y dijo: ¡Mirad! Veo a cuatro hombres sueltos que se pasean en medio del fuego sin sufrir daño alguno[by], y el aspecto del cuarto es semejante al de un hijo de los dioses. 26 Entonces Nabucodonosor se acercó a la puerta del horno de fuego ardiente y[bz] dijo: Sadrac, Mesac y Abed-nego, siervos del Dios Altísimo, salid y venid acá. Entonces Sadrac, Mesac y Abed-nego salieron de en medio del fuego. 27 Y los sátrapas, los prefectos, los gobernadores y los altos oficiales del rey se reunieron para ver a estos hombres, cómo el fuego no había tenido efecto[ca] alguno sobre sus cuerpos, ni el cabello de sus cabezas se había chamuscado, ni sus mantos[cb] habían sufrido daño alguno[cc], ni aun olor del fuego había quedado en ellos.

28 Habló Nabucodonosor y dijo: Bendito sea el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego que ha enviado a su ángel y ha librado a sus siervos que, confiando en El, desobedecieron la orden[cd] del rey y entregaron sus cuerpos antes de servir y adorar a ningún otro dios excepto a su Dios. 29 Por tanto, proclamo un decreto de que todo pueblo, nación o lengua que diga blasfemia contra el Dios de Sadrac, Mesac y Abed-nego sea descuartizado y sus casas reducidas a escombros[ce], ya que no hay otro dios que pueda librar de esta manera. 30 Entonces el rey hizo prosperar a Sadrac, Mesac y Abed-nego en la provincia de Babilonia.

Notas al pie:

  1. Daniel 1:2 O, sus dioses
  2. Daniel 1:2 Lit., llevando
  3. Daniel 1:2 O, sus dioses
  4. Daniel 1:3 O, dijo
  5. Daniel 1:3 O, eunucos, y así en el resto del cap.
  6. Daniel 1:3 Lit., simiente
  7. Daniel 1:4 Lit., estar de pie
  8. Daniel 1:5 O, criaran
  9. Daniel 1:5 Lit., estarían de pie delante
  10. Daniel 1:9 Lit., misericordia
  11. Daniel 1:10 Lit., haríais culpable
  12. Daniel 1:13 Lit., Que se vea
  13. Daniel 1:15 Lit., llenos de carne
  14. Daniel 1:16 Lit., llevándose
  15. Daniel 1:17 O, escritura
  16. Daniel 1:18 Lit., dicho
  17. Daniel 1:18 Lit., traídos
  18. Daniel 1:19 Lit., estuvieron de pie delante
  19. Daniel 1:20 Lit., de
  20. Daniel 1:20 O, sacerdotes adivinos
  21. Daniel 2:1 Lit., Nabucodonosor soñó sueños
  22. Daniel 2:1 Lit., su sueño se fue de sobre él
  23. Daniel 2:2 Lit., Dijo el rey que llamaran
  24. Daniel 2:2 O, sacerdotes adivinos
  25. Daniel 2:2 O, astrólogos, y así en el resto del cap.
  26. Daniel 2:3 Lit., Soñé un sueño
  27. Daniel 2:3 Lit., saber
  28. Daniel 2:4 El texto está escrito en aram. desde aquí hasta el cap. 7:28
  29. Daniel 2:5 Otra posible lectura es: La palabra se ha ido de mí; y así en el vers. 8
  30. Daniel 2:5 Lit., muladares
  31. Daniel 2:8 Lit., comprar
  32. Daniel 2:9 O, ley
  33. Daniel 2:9 Lit., palabra falsa y perversa
  34. Daniel 2:9 Lit., el tiempo
  35. Daniel 2:10 Lit., delante del
  36. Daniel 2:10 Lit., del
  37. Daniel 2:10 O, sacerdote adivino
  38. Daniel 2:11 Lit., delante del
  39. Daniel 2:11 Lit., no está con carne
  40. Daniel 2:13 O, la ley
  41. Daniel 2:14 O, los verdugos
  42. Daniel 2:15 O, apremiante
  43. Daniel 2:15 O, la ley
  44. Daniel 2:16 O, le señalara un tiempo
  45. Daniel 2:21 Lit., conocedores del entendimiento
  46. Daniel 2:25 Lit., hijos del destierro
  47. Daniel 2:27 O, sacerdotes adivinos
  48. Daniel 2:28 Lit., de tu cabeza
  49. Daniel 2:29 Lit., después de esto
  50. Daniel 2:30 Lit., que esté en mí
  51. Daniel 2:35 Lit., como uno
  52. Daniel 2:37 O, la soberanía
  53. Daniel 2:41 Lit., barro de lodo
  54. Daniel 2:43 Lit., barro de lodo
  55. Daniel 2:43 O, con
  56. Daniel 2:44 Lit., dejado
  57. Daniel 2:45 Lit., después de esto
  58. Daniel 2:46 O, una ofrenda
  59. Daniel 2:46 Lit., y olores gratos
  60. Daniel 2:48 Lit., jefe de los prefectos
  61. Daniel 2:49 Lit., puerta
  62. Daniel 3:1 O, imagen, y así en el resto del cap.
  63. Daniel 3:1 Un codo equivale aprox. a 45 cm.
  64. Daniel 3:5 O, cítara, y así en el resto del cap.
  65. Daniel 3:5 O, lira triangular, y así en el resto del cap.
  66. Daniel 3:5 O, una especie de arpa, y así en el resto del cap.
  67. Daniel 3:6 O, en la misma hora
  68. Daniel 3:7 Así en muchos mss. y en algunas versiones antiguas; el T.M. omite: la gaita
  69. Daniel 3:8 Lit., Por tanto
  70. Daniel 3:8 Lit., comieron los pedazos de
  71. Daniel 3:15 O, en la misma hora
  72. Daniel 3:21 O, pantalones
  73. Daniel 3:21 O, calzas
  74. Daniel 3:22 Lit., palabra
  75. Daniel 3:22 O, severa
  76. Daniel 3:24 Lit., respondió y dijo
  77. Daniel 3:25 Lit., no hay daño en ellos
  78. Daniel 3:26 Lit., respondió, y
  79. Daniel 3:27 Lit., poder
  80. Daniel 3:27 O, pantalones
  81. Daniel 3:27 Lit., cambio
  82. Daniel 3:28 Lit., y cambiaron la palabra
  83. Daniel 3:29 Lit., muladar

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MIEDO AL RIDÍCULO

MIEDO AL RIDÍCULO

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Pablo Martini
Programa No. 2016-08-21

El miedo a hacer el ridículo es una patología de la conducta humana que experimentamos a medida que crecemos. Este temor se mantiene de forma más o menos presente y se acentúa. Principalmente durante los momentos previos a una reunión social o un acto en el que piensas que vas a estar sometido a la observación de otros con los que no tienes suficiente confianza: una conferencia, un examen oral, una recepción, una boda, etc., pueden ser situaciones en las que se teme hacer el ridículo, especialmente si tienen algo de nuevo, ya que entonces, estas personas se encuentran incapaces de prever lo que puede suceder y no se pueden tranquilizar pensando que anteriormente tampoco salieron airosos de situaciones similares. En un sentido no es malo pero puede ser peligroso. Cuando esto se torna en fobia que me controla puedo estar en problemas. Existe cierto margen de error en cada proyecto que encaremos, tenemos que considerarlo al momento de planificar.
Pero debemos saber también que son esos “imprevistos” los que sacan de nosotros dosis extras de energía que teníamos ocultas, ignoradas u olvidadas. Si todo se desarrollaría en el plano de lo humanamente posible, o “fríamente calculado”, nunca habría emoción ni lugar para la fe. Fe es justamente eso: Avanzar cuando no tengo todas las respuestas, continuar cuando alguien me dice que vas a hacer el ridículo, mantener mis convicciones aunque las mayorías opinen lo contrario. Los que viven con temor a hacer el ridículo serán ridiculizados al final por no haber hecho nada. El miedo, los prejuicios, el “qué dirán” y la vergüenza, son estorbos para el desarrollo de mi carácter de fe. Lo desconocido siempre asusta, pero Dios es un Dios que te llevará, en más de una oportunidad a lugares nuevos y desconocidos para ti. Aún así debes saber que Dios nunca te llevará a un lugar que Él antes no haya preparado, y en eso descansa tu confianza.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Los que viven con temor a hacer el ridículo serán ridiculizados al final por no haber hecho nada.

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