En las sombras

21 Septiembre 2016

En las sombras

chuck_swindoll
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:2-6

Cualquier recluta que haya pasado por un campamento de entrenamiento podrá decirle que a toda hora del día alguien le está ordenando a uno a dónde ir, cuándo estar allí, qué hacer y cómo sobrevivir. Eso es parte fundamental del entrenamiento básico. Y Dios hizo lo mismo con su profeta. Le dijo a Elías exactamente a dónde debía ir, qué iba a hacer cuando llegara a allí, y cómo se las arreglaría para sobrevivir. A Elías debió parecerle muy extraño ese plan.

Lo primero que tenía que hacer era esconderse.

«¿Esconderme? ¡Yo soy un profeta! Un hombre de palacio. Yo estoy proclamando tu Palabra. Pareces olvidar, Señor, que fui llamado a predicar.»

No, le dijo Dios a Elías. Esta vez no. «Escóndete», le dijo.

La palabra hebrea utilizada aquí sugiere la idea de ocultamiento, de mantenerse aparte con un propósito. «Ocúltate, mantente en secreto».

Una de las órdenes más difíciles de escuchar, una de las más difíciles de obedecer, es la orden de esconderse. La orden de marcharse solo, de desaparecer de la vista del público, de retirarse y de permanecer oculto deliberadamente. Esto es especialmente cierto si usted se siente cómodo siendo el centro de la atención pública, si es una persona franca y abierta, y si está dotada de habilidades para el liderazgo. También es cierto si es una persona activa que le gusta que las cosas se hagan.

Es posible que usted sea una mujer muy capaz, ya sea ama de casa o profesional. Pero, de repente, es sacada de su mundo de actividad interminable y de envolvimiento efectivo. Pero Dios le dice, claramente: «Escóndete. Permanece a solas. Deja de estar en primer plano. Aléjate de las cosas que satisfacen tu orgullo y tu ego, y ve a vivir en el arroyo.»

A veces, la enfermedad obliga a hacer este cambio. A veces, es cuando llegamos al límite de nuestras energías y comenzamos a agotarnos, o estamos a punto de eso. Algunas veces, Dios, sin darnos explicaciones, sencillamente nos quita de un lugar y nos moldea de nuevo para ponernos en otro.

Dios tenía un par de razones para ordenarle a Elías que se escondiera. Primera: quería protegerle de Acab; y, segunda: quería prepararlo para que se convirtiera en un hombre de Dios. Cuando Dios nos dice, de repente, casí como viniendo del mismísimo cielo: «Escóndete». Él tiene, por lo general, estos propósitos en mente: protección y preparación.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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De los sufrimientos al servicio

20 Septiembre 2016

De los sufrimientos al servicio

chuck_swindoll

por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:2-6

Al leer estas palabras y tratar de imaginar el ambiente en el que se desarrollan, comenzamos a ver la sorprendente naturaleza del plan de Dios. Lo más lógico, al parecer, habría sido mantener a Elías ante el rey, es decir, utilizar al profeta como un aguijón incesante, presionando al impío monarca a humillarse, obligando a rendir su voluntad a aquel que lo había creado. A fin de cuentas, ninguno de los asesores y consejeros del rey Acab tenía la integridad de Elías. No había nadie cerca que pudiera confrontar la idolatría del rey ni sus crueles e injustas acciones en contra del pueblo de Israel. Era, por tanto, muy lógico que Elías se quedara en la corte del rey.

Todo lo dicho anteriormente responde a la lógica humana, pero el plan de Dios está siempre lleno de sorpresas y misterio.

Aunque nosotros habríamos elegido dejar a Elías allí, para que confrontara a Acab, ese no era el plan del Padre celestial. Él tenía cosas que quería lograr en enfrentamientos que habrían podido destruir a un siervo menos obediente, menos consagrado y menos preparado. Por tanto, Dios envió a Elías a un lugar solitario, escondido de todo el mundo, donde no solo estaría protegido del peligro físico sino también mejor preparado para llevar a cabo una misión muy grande.

El héroe temeroso de Dios que va ser un instrumento útil en las manos del Señor, tiene que ser humillado y obligado a confiar en Él. Hay, en otras palabras, que «bajarle los humos.» O, como le encantaba decir al pastor y escritor A.W. Tozer: «Es dudoso que Dios pueda bendecir grandemente a un hombre, si antes no lo ha herido profundamente.» Mi experiencia a lo largo de los años ha sido que, cuanto más profunda es la herida, más grande es el servicio.

El plan de Dios está siempre lleno de sorpresas y misterio.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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MEJOR ES DAR

MEJOR ES DAR

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Pablo Martini
Programa No. 2016-08-20

Muchas veces Dios nos quita cosas para luego devolverlas. Y no es que Dios sea sádico o juegue con nuestras emociones, lo hace para que actualicemos nuestra escala de valores y para que identifiquemos qué cosas nos están atando con lo temporal o qué cosas están compitiendo con su señorío. Así fue el caso con Abraham, a quién le dio el hijo de la promesa nada más y nada menos que a los cien años de edad y con una esposa estéril, para pedírselo luego a los 17 años, para que lo entregue en sacrificio en el monte Moriah, en donde , en sentido figurado, lo entregó. ¿Sería que Abraham estaba comenzando a amar más a la promesa de Dios que al Dios de la promesa?… Idéntico fue el caso con la mamá de Moisés, Jochabed. Esta valiente mujer tuvo que tomar la difícil decisión de entregar a las turbulentas aguas del río Nilo a su bebé de tres meses de edad, que Dios le había concedido, para recibirlo luego y criarlo por seis años ¡con todos los gastos pagados! O al profeta Jonás. Este terco personaje estaba desfalleciendo por el calor del desierto en un momento de crisis espiritual, emocional y física, cuando Dios le proporciona sombra de una calabacera que milagrosamente creció en una sola noche. Pero así como creció, al otro día el mismo Dios envió un gusano que la secó por completo. ¿Estás jugando conmigo, Señor?… “No, Jonás, pero me temo que estás más alegre por las provisiones de Dios que por el Dios de las provisiones”…
Quizás ahora entiendas porque muchas veces Dios te hace pasar por el valle de la sombra de muerte. No es que signifiques poca cosa para Él, o que te haya olvidado. Tampoco que otros tengan más valor que tú, o que seas un fracaso. Al contrario, es la tierna mano de nuestro buen Dios que sabe cuando necesitamos cada cosa y cuando no la necesitamos. Si te entregas a su mano sin resistencia aprenderás a ver su amor en cada acto de tu vida.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Dios es celoso, nunca lo olvides.

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Quito-Ecuador

Cuando se nos «bajan los humos»

19 Septiembre 2016

Cuando se nos «bajan los humos»

chuck_swindoll
por Charles R. Swindoll

1 Reyes 17:2-6

No sé si usted ha escuchado la frase «¡Les voy a bajar los humos!»; yo la escuché por lo menos una vez durante las diez semanas que pasé en el campamento de entrenamiento de reclutas de la Infantería de Marina de los Estados Unidos, hace 45 años, y debo haberlo oído después de una docena de veces más. Recuerdo que estas palabras fueron parte del tema del discurso de bienvenida, pronunciado con pasión, por un hombre al que aprendí a obedecer rápidamente. Esas palabras todavía las tengo grabadas en la mente, y el agudo tono de la voz de mi instructor de prácticas sigue estando presente en mi memoria. Hablaba en serio, y cumplió su promesa.

Allí estábamos una banda de alrededor de 70 jóvenes desorganizados, de toda calaña, y de todas las estaturas y orígenes, en un lugar extraño, sin tener idea (gracias a Dios), de lo que nos esperaba. Durante los meses que siguieron quedó eliminada toda pizca arrogante autosuficiencia, todo indicio de un espíritu independiente, y todo pensamiento de rebeldía. Cualquier indiferencia se nos ordenaba, sin chistar. Aprendimos a sobrevivir en la vía crucis del entrenamiento intenso y severo que ha caracterizado a la Infantería de Marina de los Estados Unidos de América.

El disciplinado régimen del campamento de entrenamiento —día tras día, semana tras semana— produjo cambios notables en cada uno de nosotros. Como resultado, salimos de allí siendo completamente diferentes a cómo habíamos llegado. El aislamiento del lugar, la ausencia de comodidades, el entrenamiento severo y monótono, la inexorable repetición de inspecciones, las pruebas que nos obligan a enfrentar lo desconocido sin demostrar temor (todo mezclado con la exasperante determinación y el constante acoso de nuestro instructor de prácticas) produjo beneficios maravillosos. Casi sin darnos cuenta, al mismo tiempo que aprendíamos a someternos a las órdenes de nuestro líder, nos encontramos al final en buenas condiciones físicas, estimulados emocionalmente y mentalmente preparados para cualquier conflicto que pudiera presentarse, incluso la realidad del enfrentamiento con el enemigo en un combate.

Esa clase de entrenamiento severo que reciben los reclutas es precisamente lo que el Señor tuvo en mente cuando envió a su siervo Elías desde la corte del rey Acab al arroyo de Querit. El profeta no imaginaba ni remotamente que su ocultamiento en Querit habría de ser su campo de entrenamiento. Allí sería entrenado para que confiara en su Líder, de modo que finalmente pudiera enfrentarse a un peligroso enemigo.

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016 por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

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MAL GENIO

MAL GENIO

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Pablo Martini
Programa No. 2016-08-19

El mal genio es una debilidad que conduce al empleo de la violencia. La conclusión lógica es que si vivimos en una sociedad violenta debe ser porque estamos de mal genio, ¿verdad? La ira del hombre es una manifestación peligrosa de su estado emocional que puede dominar al que está enfurecido y puede afectar a todos los que le rodean. Existen niños que manifiestan ira gritándole a sus compañeros, o aún a sus padres. Los padres pierden el control con sus hijos, el esposo tiene actitudes violentas con su cónyuge. El empleado se queja de los maltratos de sus jefes, los políticos gritan en los parlamentos. ¿Por qué nos volvimos tan violentos? Las cárceles están repletas de personas que, en un arranque de ira, se han extralimitado tal vez con la persona que más amaban y le han quitado la vida. Mujeres golpeadas o abusadas sicológicamente, gritos de furia en la carretera porque se aglomeró el tránsito, platos rotos y portazos en el seno familiar, discusiones, golpes en la cancha de football y en las tribunas… Ira, violencia, Enojo.

No es malo enojarse, hay situaciones que demandan una enérgica respuesta de nuestra parte, pero es peligroso subirse al tren de la ira si no estoy seguro de quién lo conduce, porque si se descarrila puede acabar en tragedia. Proverbios 19:19 dice: “El iracundo tendrá que afrontar el castigo; y si intentas disuadirlo aumentarás su enojo”. Jesús también se enojó. Nos cuenta Marcos que enfurecido al observar cómo los religiosos de su época habían convertido el templo en una feria de mercado, improvisó un azote y, a los latigazos, sacó a todos los comerciantes de aquel lugar. Pero lo notable es que sus emociones estaban controladas por una profunda comunión con el Dios de paz ya que la noche anterior, nos dice el capítulo 11:11, había entrado también en el templo y había presenciado un espectáculo semejante, sin embargo, “como ya anochecía” se controló y volvió a su casa en Betania. ¿Te das cuenta? Ira bajo control es aceptable, furia descontrolada es peligrosamente trágica. ¿Quién conduce el tren de tu ira? Si no lo sabes, te aconsejo que no te subas.

PENSAMIENTO DEL DIA:

El que guarda su boca y su lengua, su alma guarda de angustias.

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Visión de los huesos secos

Ezequiel 37-39

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Visión de los huesos secos

37:1 La mano del Señor vino sobre mí, y me sacó en[a] el Espíritu del Señor, y me puso en medio del valle que estaba lleno de huesos. 2 Y El me hizo pasar en derredor de ellos, y he aquí, eran muchísimos sobre la superficie del valle; y he aquí, estaban muy secos. 3 Y El me dijo: Hijo de hombre, ¿vivirán estos huesos? Y yo respondí: Señor Dios[b], tú lo sabes. 4 Entonces me dijo: Profetiza sobre estos huesos, y diles: “Huesos secos, oíd la palabra del Señor. 5 “Así dice el Señor Diosa estos huesos: ‘He aquí, haré entrar en vosotros espíritu[c], y viviréis. 6 ‘Y pondré tendones sobre vosotros, haré crecer carne sobre vosotros, os cubriré de piel y pondré espíritu en vosotros, y viviréis; y sabréis que yo soy el Señor.’”

7 Profeticé, pues, como me fue mandado; y mientras yo profetizaba hubo un ruido, y luego[d] un estremecimiento, y los huesos se juntaron cada hueso con su hueso.8 Y miré, y he aquí, había tendones sobre ellos, creció la carne y la piel los cubrió, pero no había espíritu en ellos. 9 Entonces El me dijo: Profetiza al espíritu, profetiza, hijo de hombre, y di al espíritu: “Así dice el Señor Dios: ‘Ven de los cuatro vientos, oh espíritu, y sopla sobre estos muertos, y vivirán.’” 10 Y profeticé como El me había ordenado, y el espíritu entró en ellos, y vivieron y se pusieron en pie, un enorme e inmenso ejército.

11 Entonces El me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son toda la casa de Israel; he aquí, ellos dicen: “Nuestros huesos se han secado, y nuestra esperanza ha perecido. Estamos completamente destruidos[e].” 12 Por tanto, profetiza, y diles: “Así dice el Señor Dios: ‘He aquí, abriré vuestros sepulcros y os haré subir de vuestros sepulcros, pueblo mío, y os llevaré a la tierra de Israel. 13 ‘Y sabréis que yo soy el Señor, cuando abra vuestros sepulcros y os haga subir de vuestros sepulcros, pueblo mío. 14 ‘Pondré mi Espíritu[f] en vosotros, y viviréis, y os pondré en vuestra tierra. Entonces sabréis que yo, el Señor, he hablado y lo he hecho’ —declara el Señor.”

15 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 16 Y tú, hijo de hombre, toma una vara y escribe en ella: “Para Judá y para los hijos de Israel, sus compañeros.” Toma luego otra vara y escribe en ella: “Para José, vara de Efraín, y para toda la casa de Israel, sus compañeros.” 17 Júntalas la una con la otra en una sola vara para que sean una sola en tu mano. 18 Y cuando los hijos de tu pueblo te hablen, diciendo: “¿No nos explicarás qué quieres decir con esto?”, 19 diles: “Así dice el Señor Dios: ‘He aquí, tomaré la vara de José, que está en la mano de Efraín, y las tribus de Israel, sus compañeros; las pondré con aquélla, con la vara de Judá, y las haré una sola vara, y serán una en mi mano.’” 20 Y las varas en que escribas estarán en tu mano a la vista de ellos, 21 y diles: “Así dice el Señor Dios: ‘He aquí, tomaré a los hijos de Israel de entre las naciones adonde han ido, los recogeré de todas partes y los traeré a su propia tierra. 22 ‘Y haré de ellos una nación en la tierra, en los montes de Israel; un solo rey será rey de todos ellos; nunca más serán dos naciones, y nunca más serán divididos en dos reinos. 23 ‘No se contaminarán más con sus ídolos, ni con sus abominaciones, ni con ninguna de sus transgresiones; sino que los libraré de todos los lugares[g] en que pecaron y los limpiaré. Y ellos serán mi pueblo y yo seré su Dios.

24 ‘Mi siervo David será rey sobre ellos, y todos ellos tendrán un solo pastor; andarán en mis ordenanzas y guardarán mis estatutos y los cumplirán. 25 ‘Y habitarán en la tierra que di a mi siervo Jacob, en la cual habitaron vuestros padres; en ella habitarán ellos y sus hijos, y los hijos de sus hijos para siempre; y mi siervo David será su príncipe para siempre. 26 ‘Y haré con ellos un pacto de paz; será un pacto eterno con ellos. Y los estableceré[h], los multiplicaré y pondré mi santuario en medio de ellos para siempre. 27 ‘Mi morada estará también junto a ellos, y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 28 ‘Y las naciones sabrán que yo, el Señor, santifico a Israel, cuando mi santuario esté en medio de ellos para siempre.’”

Profecía contra Gog

38 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 2 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Gog, de la tierra de Magog, príncipe de Ros, Mesec[i] y Tubal, y profetiza contra él, 3 y di: “Así dice el Señor Dios[j]: ‘He aquí estoy contra ti, oh Gog, príncipe de Ros, Mesec[k] y Tubal. 4 ‘Te haré dar vuelta, pondré garfios en tus quijadas y te sacaré con todo tu ejército, caballos y jinetes, todos ellos bien equipados[l]; una gran compañía con pavés y escudo, todos ellos empuñando espada; 5 Persia, Etiopía[m] y Fut con ellos, todos con escudo y yelmo; 6 Gomer con todas sus tropas, Bet-togarmá, de las partes remotas del norte, con todas sus tropas; muchos pueblos están contigo.

7 ‘Disponte y prepárate, tú y toda la multitud que se ha reunido alrededor tuyo, y sé para ellos guarda. 8 ‘Al cabo de muchos días recibirás órdenes; al fin de los años vendrás a la tierra recuperada de la espada, cuyos habitantes han sido recogidos de muchas naciones[n] en los montes de Israel, que habían sido una desolación continua. Este pueblo fue sacado de entre las naciones[o] y habitan seguros todos ellos. 9 ‘Tú subirás y vendrás como una tempestad; serás como una nube que cubre la tierra, tú y todas tus tropas, y muchos pueblos contigo.’

10 “Así dice el Señor Dios: ‘Sucederá en aquel día que pensamientos[p] vendrán a tu mente[q] y concebirás un plan malvado, 11 y dirás: “Subiré contra una tierra indefensa[r]. Iré contra los que viven tranquilos, que habitan confiados, que habitan todos ellos sin murallas, sin cerrojos ni puertas; 12 para tomar botín y para proceder al saqueo, para volver tu mano contra los lugares desolados, ahorapoblados, y contra el pueblo reunido de entre las naciones, que ha adquirido ganado y posesiones, que habita en medio[s] de la tierra.” 13 ‘Sabá y Dedán, y los mercaderes de Tarsis con todos sus pueblos[t] te dirán: “¿Has venido para tomar botín? ¿Has reunido tu compañía para saquear, para llevar plata y oro, para llevar ganado y posesiones, para tomar gran botín?”’”

14 Por tanto, profetiza, hijo de hombre, y di a Gog: “Así dice el Señor Dios: ‘En aquel día cuando mi pueblo Israel habite seguro, ¿no lo sabrás tú? 15 ‘Vendrás de tu lugar de las partes remotas del norte, tú y mucha gente contigo, todos montados a caballo, una gran multitud y un poderoso ejército; 16 y subirás contra mi pueblo Israel como una nube para cubrir la tierra. Sucederá en los postreros días que te traeré contra mi tierra, para que las naciones me conozcan cuando yo sea santificado por medio de ti ante sus ojos, oh Gog.’

17 “Así dice el Señor Dios: ‘¿Eres tú aquel de quien hablé en tiempos[u] pasados por medio[v] de mis siervos los profetas de Israel, que profetizaron en aquellos días, durante años, que yo te traería contra ellos? 18 ‘Sucederá en aquel día cuando venga Gog contra la tierra de Israel’ —declara el Señor Dios— ‘que subirá mi furor y[w] mi ira. 19 ‘Y en mi celo y en el fuego de mi furor declaro queciertamente en aquel día habrá un gran terremoto[x] en la tierra de Israel. 20 ‘Y los peces del mar, las aves del cielo, las bestias del campo y todos los animales que se arrastran sobre la tierra, y todos los hombres sobre la faz de la tierra temblarán en mi presencia; también se derrumbarán los montes, se desplomarán[y] los precipicios y todo muro caerá por tierra. 21 ‘Y en todos mis montes llamaré contra él[z] la espada’ —declara el Señor Dios. ‘La espada de cada cual se volverá contra su hermano. 22 ‘Con pestilencia y con sangre haré juicio contra él; haré caer una lluvia torrencial[aa], de piedras de granizo, fuego y azufre sobre él, sobre sus tropas, y sobre los muchos pueblos que están con él. 23 ‘Y mostraré mi grandeza y santidad, y me daré a conocer a los ojos de muchas naciones; y sabrán que yo soy el Señor.’”

Destrucción de Gog

39 Y tú, hijo de hombre, profetiza contra Gog, y di: “Así dice el Señor Dios[ab]: ‘He aquí, yo estoy contra ti, Gog, príncipe de Ros, Mesec[ac], y Tubal. 2 ‘Te haré dar vuelta y te empujaré, te recogeré de las partes remotas del norte y te traeré contra los montes de Israel. 3 ‘Romperé el arco de tu mano izquierda, y derribaré las saetas de tu mano derecha. 4 ‘Sobre los montes de Israel caerás, tú y todas tus tropas y los pueblos que están contigo. Te daré por comida a toda clase[ad] de ave de rapiña y a las bestias del campo. 5 ‘Sobre el campo abierto[ae] caerás; porque soy yo el que ha hablado’ —declara el Señor Dios. 6 ‘Enviaré fuego sobre Magog y sobre los que habitan seguros en las costas; y sabrán que yo soy el Señor.

7 ‘Mi santo nombre daré a conocer en medio de mi pueblo Israel, y nunca más permitiré que mi santo nombre sea profanado; y sabrán las naciones que yo soy elSeñor, el Santo en Israel. 8 ‘He aquí que viene y se cumplirá’ —declara el SeñorDios. ‘Este es el día del cual he hablado.

9 ‘Entonces saldrán los habitantes de las ciudades de Israel y harán hogueras con las armas, y quemarán escudos, paveses, arcos y saetas, mazas y lanzas, y harán fuego con ellos durante siete años. 10 ‘No tomarán leña del campo ni la recogerán de los bosques, porque harán hogueras con las armas; despojarán a sus despojadores y saquearán a sus saqueadores’ —declara el Señor Dios.

11 ‘Y sucederá en aquel día que daré a Gog un lugar para sepultura allí en Israel, el valle de los que pasan al oriente del mar, y cortará el paso a los viajeros. Allí enterrarán a Gog con toda su multitud, y lo llamarán el valle de Hamón-gog[af].12 ‘Durante siete meses la casa de Israel los estará enterrando para limpiar la tierra. 13 ‘Todo el pueblo de la tierra los enterrará; y será para ellos memorable el día en que yo me glorifique’ —declara el Señor Dios. 14 ‘Y escogerán hombres que constantemente recorran la tierra y entierren a los que pasen, a los que queden sobre la superficie de la tierra, para limpiarla. Al cabo de siete meses harán un reconocimiento. 15 ‘Y cuando pasen los que recorran la tierra, el que vea un hueso humano, pondrá[ag] señal junto a él, hasta que los sepultureros lo entierren en el valle de Hamón-gog. 16 ‘Y el nombre de la ciudad será Hamona[ah]; y dejarán limpia la tierra.’”

17 En cuanto a ti, hijo de hombre, así dice el Señor Dios: “Di a toda clase[ai] de ave y a toda bestia del campo: ‘Congregaos y venid, juntaos de todas partes al sacrificio que voy a preparar para vosotros, un gran sacrificio sobre los montes de Israel, y comeréis carne y beberéis sangre. 18 ‘Comeréis carne de poderosos y beberéis sangre de los príncipes de la tierra, como si fueran carneros, corderos, machos cabríos y toros, engordados todos en Basán. 19 ‘Comeréis grosura hasta que os hartéis, y beberéis sangre hasta que os embriaguéis, del sacrificio que he preparado para vosotros. 20 ‘Os hartaréis a mi mesa de caballos y jinetes, de poderosos y de todos los hombres de guerra’ —declara el Señor Dios.

21 ‘Y pondré mi gloria entre las naciones; y todas las naciones verán el juicio que he hecho y mi mano que he puesto sobre ellos. 22 ‘Y sabrá la casa de Israel que yo soy el Señor su Dios desde ese día en adelante. 23 ‘Y sabrán las naciones que la casa de Israel fue al cautiverio por su iniquidad porque actuaron pérfidamente contra mí; escondí, pues, mi rostro de ellos, los entregué en manos de sus adversarios y todos ellos cayeron a espada. 24 ‘Conforme a su inmundicia y conforme a sus transgresiones, así los traté, y de ellos escondí mi rostro.’”

25 Por tanto, así dice el Señor Dios: Ahora restauraré el bienestar[aj] de Jacob, y tendré misericordia de toda la casa de Israel, y me mostraré celoso de mi santo nombre. 26 Y ellos olvidarán[ak] su ignominia y todas las infidelidades que cometieron contra mí, cuando habiten seguros en su tierra sin que nadie losatemorice. 27 Cuando yo los traiga de entre los pueblos y los reúna de las tierras de sus enemigos, seré santificado en ellos ante los ojos de muchas naciones.28 Entonces sabrán que yo soy el Señor su Dios, porque los hice ir al cautiverio entre las naciones, y después los reuní de nuevo en su propia tierra, sin dejar allí a ninguno de ellos. 29 No les ocultaré más mi rostro, porque habré derramado mi Espíritu sobre la casa de Israel —declara el Señor Dios.

Notas al pie:

  1. Ezequiel 37:1 O, por
  2. Ezequiel 37:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  3. Ezequiel 37:5 O, aliento, y así en el resto del cap.
  4. Ezequiel 37:7 Lit., y he aquí
  5. Ezequiel 37:11 Lit., Nos hemos separado de nosotros mismos
  6. Ezequiel 37:14 O, aliento
  7. Ezequiel 37:23 Lit., moradas; muchos mss. dicen: rebeliones
  8. Ezequiel 37:26 Lit., les daré
  9. Ezequiel 38:2 O, príncipe jefe de Mesec
  10. Ezequiel 38:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  11. Ezequiel 38:3 O, príncipe jefe de Mesec
  12. Ezequiel 38:4 O, vestidos de armadura completa
  13. Ezequiel 38:5 Heb., Cush
  14. Ezequiel 38:8 Lit., pueblos
  15. Ezequiel 38:8 Lit., pueblos
  16. Ezequiel 38:10 Lit., palabras
  17. Ezequiel 38:10 Lit., corazón
  18. Ezequiel 38:11 O, de campo abierto
  19. Ezequiel 38:12 Lit., en el ombligo
  20. Ezequiel 38:13 O, leoncillos
  21. Ezequiel 38:17 Lit., días
  22. Ezequiel 38:17 Lit., mano
  23. Ezequiel 38:18 Lit., en
  24. Ezequiel 38:19 O, estremecimiento
  25. Ezequiel 38:20 Lit., caerán
  26. Ezequiel 38:21 I.e., Gog
  27. Ezequiel 38:22 Lit., desbordante
  28. Ezequiel 39:1 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  29. Ezequiel 39:1 O, príncipe jefe de Mesec
  30. Ezequiel 39:4 Lit., toda ala
  31. Ezequiel 39:5 Lit., la faz del campo
  32. Ezequiel 39:11 I.e., la multitud de Gog
  33. Ezequiel 39:15 Lit., edificará
  34. Ezequiel 39:16 I.e., multitud
  35. Ezequiel 39:17 Lit., toda ala
  36. Ezequiel 39:25 O, haré volver a los cautivos
  37. Ezequiel 39:26 Otra posible lectura es: cargarán
La Biblia de las Américas (LBLA)Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation

LAS CAMPANAS DE DIOS

LAS CAMPANAS DE DIOS

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Pablo Martini
Programa No. 2016-09-17

David fue una persona en la cueva otra en el palacio. Fue uno perseguido y otro aclamado, fue uno en el campo de batalla y otro en la azotea de su casa Real. Las reflexiones que escribió mientras pernoctaba en cuevas repletas de ladrones del desierto son monumentos de piedad. Pero una vez instalado en el palacio, cuando rey, sus problemas familiares le abrumaban. Mientras luchaba por su vida y la de sus soldados en los campos de batalla, su fe se aferró tan fuerte a su Dios como su puño a su espada. Cuando delegó a su ejército la tarea de liderar y se quedó descansando en la casa Real, en el tiempo en que todos los reyes salían a la guerra, perdió la peor de las batallas, la de la santidad, y cayó. Es que a veces necesitamos estar bajo presión para no perder el rumbo, Dios lo sabe. Es por eso que tantas veces nos expone a situaciones en las que, humanamente hablando no hay respuesta. No es que se haya olvidado de nosotros sino que nosotros nos estamos olvidando de Él. Es entonces cuando Él hace sonar su campanita de la adversidad en nuestras vidas para atraernos nuevamente hacia su presencia. Si te fijas, en la acusación que el profeta Natán le hace al adúltero Rey David, menciona el hecho de su pecado con Bernabé como algo consecuente, pero va más abajo y descubre que, el verdadero motivo de su caída fue el haber descuidado y tenido en poco su tiempo con la Palabra de Jehová. (2° Samuel 12:9) Nos olvidamos de Dios cuando las cosas nos van bien. Seguramente recuerdas esos momentos solo en la sala de espera de un hospital frotando tus manos, llorando y clamando al cielo con un nudo en tu garganta por la vida de tu hijita, luego del accidente. O el día que tuviste que llegar a tu casa, arrodillarte junto a tu esposa y orar al Dios que todo provee porque te habían despedido del trabajo. O cuando te enteraste que tu hijo consumía drogas y estuvo faltando a la escuela las últimas dos semanas. Urgente llamaste al pastor para que venga a orar contigo y te aconseje. ¿Lo ves? Necesitamos las pruebas, y cuanto más nos olvidemos de Él, más pruebas habrá.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Es que la flecha de la oración que traspasará los cielos se debe lanzar de un arco completamente doblado. (Casi a punto de quebrarse)

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LA VERGÜENZA

LA VERGÜENZA

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Pablo Martini
Programa No. 2016-09-16

Preferimos no hablar de aquellas cosas que nos dan vergüenza, sin embargo es necesario nombrarlas, describirlas, registrarlas para comprender qué nos pasa con eso y desde ahí poder superarlo. La vergüenza es un sentimiento que aparece en todos nosotros (porque a “todos” nos pasa), cuando alguna circunstancia exterior pone en evidencia un punto débil de nosotros, o podríamos decir de nuestro modo de percibirnos. Nuestro “orden armónico” se rompe, y nos trae un sentimiento de ilegitimidad, de disminución, de descalificación, de incomodidad con nosotros y con el entorno, provocando, por así decirlo, que tomemos distancia de aquellos aspectos de los cuales nos avergonzamos y de las personas con quienes sufrimos la vergüenza. Esto no es gratis para nuestro modo de andar por la vida. ¿Por qué?…porque mas allá de erosionar la confianza, podemos aislarnos, limitarnos y ensimismarnos, perdiendo la autenticidad y montándonos de un “Personaje” que no somos, pero que creemos necesario mostrar ante los demás para ser “aceptados”. Es así como, por vergüenza, adoptamos hábitos, formas de pensar o decidimos y participamos en cosas que no haríamos si no sintiéramos que está en juego la “pertenencia” a un grupo. Porque nuestra autoestima se construye con otros, pero también debe diferenciarse de los otros, de manera única e individual. El tema es que cuando la amenaza aparece, puede perderse esa autenticidad con formas que no nos son propias.

Otro aspecto a tener en cuenta es que a veces los sentimientos de “Magnificencia” también enmascaran una autoestima amenazada por la vergüenza, en un fallido intento de cubrir esos aspectos descalificadores de nosotros mismos. Por vergüenza también podemos llamarnos al “silencio”, a las cosas no dichas que nos cautivan el corazón, ocasionando soledad y tristeza. Por vergüenza muchos sufren humillaciones y menosprecios. ¿Sabes algo?… Jesús estuvo también en ese lugar. El sufrió desprecio, humillación y oprobio. No te sientas solo .Refuerza tu relación con Él y afianza tu confianza en Su persona, porque Él valora tu vida, te acepta tal cual eres y no pone condiciones para amarte.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Él cargó con tu vergüenza para que tú hoy camines con la frente en alto.

Disponible en Internet en: http://www.labibliadice.org

Contenido publicado con autorización de:
La Biblia Dice
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Su palabra es definitiva

Su palabra es definitiva

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por Charles R. Swindoll

16 de Septiembre 2016

1 Reyes 17:1

Dios cumple Sus promesas. Esa es una parte transcendente de Su naturaleza inmutable. Él no ofrece esperanzas con palabras bonitas, para luego no cumplir lo que dijo que haría. Dios no es voluble ni caprichoso. Y nunca miente. Como solía decir mi padre al hablar de una persona íntegra: «Su palabra lo obliga.»

Cuando uno se detiene para pensar en esto, recuerda que fue por una promesa que Elías entró en el escenario bíblico. La impopular tarea del profeta fue anunciar el mensaje de Dios al rey. El mensaje tenía que ver con una terrible sequía que vendría: esa sequía duraría cuatro años, y no terminaría «sino por mi palabra» (1 Reyes 17:1). Este mensaje no era solo un fuerte llamado para conseguir la atención de Acab, sino también un recordatorio no tal sutil de que, aunque Acab pensaba que era él quien mandaba, quien gobernaba era «el SEÑOR, Dios de Israel,» y solo Él determina lo que va a suceder, y cuándo.

El heroico Elías está de pie frente al rey del país; le dice que lo que este no quería oír venía de la confianza que tenía el profeta en la palabra de su Señor. El Dios del cielo había hablado, y ese fue el mensaje que Elías le transmitió a Acab. Dios prometió una sequía, y nada de lo que Acab pudiera hacer evitaría o reduciría sus terribles consecuencias. Además, Dios le aseguró al profeta, quien se lo transmitió al rey, que la sequía no cesaría hasta que Dios lo determinara, y punto; fin del anuncio. Sale Elías de la escena, y se presenta la sequía.

Lo que Dios había comunicado a través de su profeta se produjo. Exactamente como Dios lo había prometido, no hubo ni una gota de lluvia para dar alivio a la reseca tierra. El país se resecaba y se volvía un desierto a medida que pasaban los meses, que luego se convertirían en años. Los ríos dejaron de correr, los arroyos se secaron, los cultivos se quemaron con el sol, los animales se murieron, y el rey se encontró totalmente impotente para impedir el juicio divino.

Dios cumple Sus promesas. Estemos de acuerdo o no, Su palabra es definitiva. Y Él nunca olvida lo que promete. Así es. . . nunca.

Dios cumple Sus promesas. Es parte transcendente de Su naturaleza inmutable.—Charles R. Swindoll

Tomado del libro Buenos Días con Buenos Amigos (El Paso: Editorial Mundo Hispano, 2007). Con permiso de la Editorial Mundo Hispano (www.editorialmundohispano.org). Copyright © 2016  por Charles R. Swindoll Inc. Reservados mundialmente todos los derechos.

 

Profecía contra el rey de Tiro

Ezequiel 28-30

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Profecía contra el rey de Tiro

28:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 2 Hijo de hombre, di al príncipe de Tiro: “Así dice el Señor Dios[a]:

‘Aun cuando tu corazón se ha enaltecido
y has dicho: “Un dios soy[b],
sentado estoy en el trono de los dioses[c],
en el corazón de los mares”,
no eres más que un hombre y no Dios,
aunque hayas igualado[d] tu corazón al corazón de Dios.
3 ‘He aquí, tú eres más sabio que Daniel;
ningún secreto te es oculto.
4 ‘Con tu sabiduría y tu entendimiento
has adquirido riquezas para ti,
y has adquirido oro y plata para tus tesoros.
5 ‘Con tu gran sabiduría, con tu comercio,
has aumentado tus riquezas,
y se ha enaltecido tu corazón a causa de tus riquezas.
6 ‘Por lo cual, así dice el Señor Dios:
“Por cuanto has igualado[e] tu corazón
al corazón de Dios,
7 por tanto, he aquí, traeré sobre ti extranjeros,
los más crueles de entre las naciones.
Y ellos desenvainarán sus espadas
contra la hermosura de tu sabiduría
y profanarán tu esplendor.
8 “Te harán bajar al sepulcro,
y morirás con la muerte de los que mueren
en el corazón de los mares.
9 “¿Dirás aun: ‘Un dios soy[f]’,
en presencia de tu verdugo,
tú que eres un hombre y no Dios,
en manos de los que te hieren?
10 “Con la muerte de los incircuncisos morirás
a manos de extraños,
porque yo he hablado” —declara el Señor Dios.’”

11 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 12 Hijo de hombre, eleva una elegía sobre el rey de Tiro y dile: “Así dice el Señor Dios:

‘Tú eras el sello de la perfección[g],
lleno de sabiduría y perfecto en hermosura.

13 ‘En el Edén estabas, en el huerto de Dios;
toda piedra preciosa era tu vestidura:
el rubí, el topacio y el diamante,
el berilo, el ónice y el jaspe,
el zafiro, la turquesa y la esmeralda;
y el oro, la hechura de tus engastes y de tus encajes[h],
estaba en ti.
El día que fuiste creado
fueron preparados.
14 ‘Tú, querubín protector de alas desplegadas[i],
yo te puse allí.
Estabas en el santo monte de Dios,
andabas en medio de las piedras de fuego.
15 ‘Perfecto eras en tus caminos
desde el día que fuiste creado
hasta que la iniquidad se halló en ti.
16 ‘A causa de la abundancia de tu comercio
te llenaste[j] de violencia,
y pecaste;
yo, pues, te he expulsado por profano
del monte de Dios,
y te he eliminado, querubín protector[k],
de en medio de las piedras de fuego.
17 ‘Se enalteció tu corazón a causa de tu hermosura;
corrompiste tu sabiduría a causa de tu esplendor.
Te arrojé en tierra,
te puse delante de los reyes,
para que vieran en ti un ejemplo.
18 ‘Por la multitud de tus iniquidades,
por la injusticia de tu comercio,
profanaste tus santuarios.
Y yo he sacado fuego de en medio de ti,
que te ha consumido;
y te he reducido a ceniza sobre la tierra
a los ojos de todos los que te miran.
19 ‘Todos los que entre los pueblos te conocen
están asombrados de ti;
te has convertido en terrores,
y ya no serás más.’”

Profecía contra Sidón

20 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 21 Hijo de hombre, pon tu rostro hacia Sidón, profetiza contra ella, 22 y di: “Así dice el Señor Dios:

‘He aquí, estoy contra ti, Sidón,
y seré glorificado[l] en medio de ti;
y sabrán que yo soy el Señor, cuando ejecute juicios en ella,
y manifieste en ella mi santidad.
23 ‘Enviaré a ella pestilencia
y sangre a sus calles;
los heridos caerán[m] en medio de ella
por la espada que está sobre ella por todos lados;
y sabrán que yo soy el Señor.

24 ‘Y no habrá más zarza punzante ni espina dolorosa para la casa de Israel de ninguno de los que la rodean y la desprecian; y sabrán que yo soy el Señor Dios.’

25 “Así dice el Señor Dios: ‘Cuando yo recoja a la casa de Israel de los pueblos donde está dispersa, y manifieste en ellos mi santidad a los ojos de las naciones, entonces habitarán en su tierra que di a mi siervo Jacob. 26 ‘Y habitarán en ella seguros; edificarán casas, plantarán viñas, y habitarán seguros, cuando yo haga juicios sobre todos los que a su alrededor la desprecian. Y sabrán que yo soy elSeñor su Dios.’”

Profecía contra Egipto

29:1 En el décimo año, el décimo mes, a los doce días del mes, vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 2 Hijo de hombre, pon tu rostro contra Faraón, rey de Egipto, y profetiza contra él y contra todo Egipto. 3 Habla y di: “Así dice el SeñorDios[n]:

‘He aquí, estoy contra ti, Faraón, rey de Egipto,
el gran monstruo[o] que yace en medio de sus ríos[p],
que ha dicho: “Mío es el[q] Nilo, yo mismo me lo hice.”
4 ‘Pondré garfios en tus quijadas,
y haré que se peguen los peces de tus ríos a tus escamas;
te sacaré de en medio de tus ríos,
con todos los peces de tus ríos pegados a tus escamas.
5 ‘Y te abandonaré en el desierto,
a ti y a todos los peces de tus ríos.
Caerás en campo abierto[r],
no serás juntado ni recogido[s].
A las fieras de la tierra y a las aves del cielo
te he dado por alimento.
6 ‘Entonces sabrán todos los habitantes de Egipto que yo soy el Señor,
porque han sido sólo vara de caña para la casa de Israel.
7 ‘Cuando te tomaron en la mano,
te quebraste, y desgarraste todas sus manos[t];
y cuando se apoyaron en ti,
te quebraste y les hiciste estremecer[u] todos sus lomos.’

8 “Por tanto, así dice el Señor Dios: ‘He aquí, traeré contra ti la espada, y cortaré de ti hombres y animales. 9 ‘Y la tierra de Egipto se convertirá en desolación y ruina. Entonces sabrán que yo soy el Señor.

Porque dijiste[v]: “El Nilo es mío y yo lo he hecho”, 10 por eso, he aquí, estoy contra ti y contra tus ríos, y haré de la tierra de Egipto una ruina completa, una desolación, desde Migdol hasta Sevene y hasta la frontera de Etiopía[w]. 11 ‘No pasará por ella pie de hombre, ni pie de animal pasará por ella, ni será habitada por cuarenta años. 12 ‘Y haré de la tierra de Egipto una desolación en medio de tierras desoladas; y sus ciudades, en medio de ciudades devastadas, estarán desoladas por cuarenta años. Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los esparciré por las tierras.’

13 “Porque así dice el Señor Dios: ‘Al cabo de cuarenta años recogeré a los egipcios de entre los pueblos donde estaban dispersos; 14 y cambiaré la suerte[x]de Egipto y los haré volver a la tierra de Patros, a la tierra de su origen; y allí serán un reino humilde. 15 ‘Será el más humilde de los reinos y jamás se levantará sobre las naciones; y los empequeñeceré para que no dominen a las naciones. 16 ‘Y nunca más será la confianza de la casa de Israel, al recordar[y] la iniquidad de haber vuelto a Egipto[z]. Entonces sabrán que yo soy el Señor Dios.’”

17 En el año veintisiete, el primer mes, el día primero del mes, vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 18 Hijo de hombre, Nabucodonosor, rey de Babilonia, hizo que su ejército realizara una gran campaña[aa] contra Tiro; toda cabeza ha quedado calva y toda espalda desollada. Pero él y su ejército no recibieron pago de Tiro por la campaña que había realizado[ab] contra ella. 19 Por tanto, así dice el Señor Dios: He aquí, daré la tierra de Egipto a Nabucodonosor, rey de Babilonia. Se llevará sus riquezas[ac], capturará su botín y tomará su despojo; y esto será la paga para su ejército. 20 Le he dado la tierra de Egipto por la obra que realizó contra Tiro[ad], porque trabajaron para mí —declara el Señor Dios.

21 Aquel día haré brotar el poderío[ae] de la casa de Israel, y abriré tu boca[af] en medio de ellos; y sabrán que yo soy el Señor.

Egipto caerá en manos de Babilonia

30:1 Y vino a mí la palabra del Señor, diciendo:

2 Hijo de hombre, profetiza y di: “Así dice el Señor Dios[ag]:
‘Gemid: “¡Ay de aquel día!”
3 ‘Porque cerca está el día,
sí, está cerca el día del Señor;
día de nubarrones,
la hora de las naciones.
4 ‘La espada vendrá sobre Egipto
y habrá angustia en Etiopía[ah],
cuando caigan traspasados en Egipto,
se lleven sus riquezas[ai]
y sean derribados sus cimientos.

5 ‘Etiopía[aj], Put, Lud, toda Arabia[ak], Libia[al], y el pueblo de la tierra en alianza[am]caerán a espada con ellos.’

6 “Así dice el Señor:

‘Ciertamente caerán los que apoyan a Egipto,
y se vendrá abajo el orgullo de su poder;
desde Migdol hasta Sevene
caerán a espada con él’
—declara el Señor Dios.
7 ‘Estarán desolados
en medio de las tierras desoladas,
y sus ciudades, en medio de las ciudades devastadas estarán.
8 ‘Y sabrán que yo soy el Señor,
cuando ponga fuego a[an] Egipto
y sean destrozados todos los que le ayudan.

9 ‘Aquel día saldrán de mi presencia mensajeros en naves para aterrorizar a la confiada Etiopía[ao]; y vendrá angustia sobre ellos como en el día de Egipto; porque he aquí, viene.’ 10 “Así dice el Señor Dios:

‘Acabaré con la multitud[ap] de Egipto
por mano de Nabucodonosor, rey de Babilonia.
11 ‘El, y su pueblo con él,
la más cruel de las naciones,
será traída para destruir la tierra;
sacarán sus espadas contra Egipto
y llenarán de traspasados la tierra.
12 ‘Convertiré en sequedal los canales del Nilo[aq]
y venderé la tierra en manos de malvados;
desolaré la tierra
y cuanto hay en ella por mano de extraños.
Yo, el Señor, he hablado.’

13 “Así dice el Señor Dios:

‘Destruiré también los ídolos
y haré cesar las imágenes[ar] de Menfis[as].
Ya no habrá príncipe en la tierra de Egipto,
y pondré temor en la tierra de Egipto.
14 ‘Asolaré a Patros,
pondré fuego en Zoán,
y ejecutaré juicios contra Tebas[at].
15 ‘Derramaré mi furor sobre Sin[au],
la fortaleza de Egipto;
también exterminaré a la multitud de Tebas[av].
16 ‘Y pondré fuego en Egipto;
Sin[aw] se retorcerá de dolor,
Tebas[ax] será destruida,
y Menfis[ay] tendrá angustias[az] cada día.
17 ‘Los jóvenes de On[ba] y de Pi-beset
caerán a espada,
y las mujeres[bb] irán al cautiverio.
18 ‘En Tafnes el día se oscurecerá[bc]
cuando yo quiebre allí los yugos de Egipto,
y cesará en ella la soberbia de su poderío;
una nube la cubrirá,
y sus hijas irán al cautiverio.
19 ‘Así ejecutaré juicios en Egipto,
y sabrán que yo soy el Señor.’”

20 Y sucedió en el año once, el mes primero, el día siete del mes, que vino a mí la palabra del Señor, diciendo: 21 Hijo de hombre, he quebrado el brazo de Faraón, rey de Egipto, y he aquí, no ha sido vendado para curarlo[bd], ni ligado con vendasde modo que cobre fuerzas para empuñar la espada. 22 Por tanto, así dice el Señor Dios: “He aquí, estoy en contra de Faraón, rey de Egipto; quebraré sus brazos, tanto el fuerte como el fracturado, y haré que la espada caiga de su mano.23 “Dispersaré a los egipcios entre las naciones y los esparciré por las tierras.24 “Fortaleceré los brazos del rey de Babilonia y pondré mi espada en su mano; y quebraré los brazos de Faraón, que delante de él gemirá con gemidos de un mal herido. 25 “Fortaleceré, pues, los brazos del rey de Babilonia, pero los brazos de Faraón caerán. Entonces sabrán que yo soy el Señor, cuando ponga mi espada en la mano del rey de Babilonia y él la esgrima contra la tierra de Egipto. 26 “Cuando yo disperse a los egipcios entre las naciones y los esparza por las tierras, entonces sabrán que yo soy el Señor.”

Notas al pie:

  1. Ezequiel 28:2 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  2. Ezequiel 28:2 O, Dios soy
  3. Ezequiel 28:2 O, de Dios
  4. Ezequiel 28:2 Lit., puesto
  5. Ezequiel 28:6 Lit., puesto
  6. Ezequiel 28:9 O, Dios soy
  7. Ezequiel 28:12 Lit., el que sellaba un diseño
  8. Ezequiel 28:13 O, tus tamboriles y flautas
  9. Ezequiel 28:14 O, querubín ungido, que cubre
  10. Ezequiel 28:16 Así en la versión gr. (Sept.); en el T.M., llenaron tu interior
  11. Ezequiel 28:16 O, que cubre
  12. Ezequiel 28:22 O, me glorificaré
  13. Ezequiel 28:23 Así en algunos mss. y versiones antiguas; en el T.M., serán juzgados
  14. Ezequiel 29:3 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  15. Ezequiel 29:3 Heb., tannim
  16. Ezequiel 29:3 O, Nilos, y así en el resto del cap.
  17. Ezequiel 29:3 Lit., mi
  18. Ezequiel 29:5 Lit., sobre la faz del campo
  19. Ezequiel 29:5 En algunos mss. y en el Targum, enterrado
  20. Ezequiel 29:7 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., hombros
  21. Ezequiel 29:7 Así en algunas versiones antiguas; en el T.M., estar en pie
  22. Ezequiel 29:9 Lit., él dijo
  23. Ezequiel 29:10 Heb., Cush
  24. Ezequiel 29:14 O, cautividad
  25. Ezequiel 29:16 Lit., haciendo recordar
  26. Ezequiel 29:16 Lit., tras ellos
  27. Ezequiel 29:18 Lit., un gran servicio
  28. Ezequiel 29:18 Lit., por el servicio con que había servido
  29. Ezequiel 29:19 O, su multitud
  30. Ezequiel 29:20 Lit., con que sirvió contra ella
  31. Ezequiel 29:21 Lit., un cuerno
  32. Ezequiel 29:21 Lit., te daré el abrir de la boca
  33. Ezequiel 30:2 Heb., YHWH, generalmente traducido Señor, y así en el resto del cap.
  34. Ezequiel 30:4 Heb., Cush
  35. Ezequiel 30:4 O, su multitud
  36. Ezequiel 30:5 Heb., Cush
  37. Ezequiel 30:5 O, todo el pueblo mixto
  38. Ezequiel 30:5 Heb., Cub
  39. Ezequiel 30:5 Lit., los hijos de la tierra
  40. Ezequiel 30:8 Lit, en
  41. Ezequiel 30:9 Heb., Cush
  42. Ezequiel 30:10 O, las riquezas
  43. Ezequiel 30:12 Lit., los ríos
  44. Ezequiel 30:13 O, vanidades
  45. Ezequiel 30:13 O, Nof
  46. Ezequiel 30:14 O, contra No
  47. Ezequiel 30:15 O, Pelusium
  48. Ezequiel 30:15 O, de No
  49. Ezequiel 30:16 O, Pelusium
  50. Ezequiel 30:16 O, No
  51. Ezequiel 30:16 O, Nof
  52. Ezequiel 30:16 O, adversarios
  53. Ezequiel 30:17 O, Avén
  54. Ezequiel 30:17 Lit., y ellas
  55. Ezequiel 30:18 Así en muchos mss. y versiones antiguas; en el T.M., refrenará
  56. Ezequiel 30:21 Lit., poniéndole medicamentos
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