Llegar a conocerle

Abril 3

Llegar a conocerle

Lectura bíblica: Romanos 1:18–20

Porque lo que de Dios se conoce es evidente entre ellos, pues Dios hizo que fuese evidente. Romanos 1:19

a1Llegó el gran día cuando la familia se dirigió al meganegocio de productos electrónicos a fin de ver a mamá y a papá vaciarse los bolsillos para comprar una computadora nueva. Es la que todos quieren: la XL Hyperflash 6000 Super–Plus. Viene equipada con suficiente memoria y velocidad como para satisfacer al peor fanático de computadoras, a lo menos por seis semanas. Se pueden usar discos compactos de música y películas. Puede comunicarse por teléfono, fax y correo electrónico en 60 idiomas y dialectos, incluyendo jerigonza.

Con unas simples modificaciones puede controlar todos los electrodomésticos en la casa. Puede prender y apagar todas las luces, hacer andar la licuadora, cambiar canales del televisor, calentar comida en el microondas y pedir pizza por teléfono.

Por supuesto, la Hyperflash 6000 también incluye toneladas de programas, como la Enciclopedia Galáctica (todo el conocimiento de la humanidad más el de algunas razas extraterrestres), juegos de a millones y un programa para tener acceso a tus calificaciones escolares.

Las computadoras son maravillas tecnológicas. Llegan a los negocios con cerebros funcionando al máximo. El sistema operativo y una gran selección de programas vienen instalados de fábrica, de modo que lo único que tenemos que hacer es abrir el paquete, sacar la computadora y conectarla. En cuestión de minutos podemos estar jugando juegos electrónicos, enviando correos electrónicos a nuestros amigos o escribiendo la próxima novela de mejor venta en el mundo.

Pero la computadora más avanzada que jamás haya sido creada —o que se creará— nunca puede ganarle a nuestro cerebro. El mecanismo gris, esponjoso amontonado en nuestro cráneo no es ninguna hermosura a la vista, pero el “programa” que viene instalado de fábrica es fantástico. Cada movimiento que hacemos, cada tarea que completamos, comienza en el complejo sistema que Dios puso en cada uno de nosotros. Dios nos equipó para la vida aun antes de que naciéramos.

En el centro de nuestro sistema operativo interno hay una característica singular que rara vez nos detenemos a valorar. Es la capacitad innata de conocer y relacionarnos con nuestro Padre celestial. Él la coloca en cada ser humano. ¿Por qué? Porque Dios quiere que lo conozcamos como nuestro Padre que nos ama. El Dios que nos llamó para ser parte de su familia quiere que lo conozcamos a fondo. Aun nuestro cerebro maravilloso no podría comprender a Dios a menos que él nos diera esta habilidad. ¡Y la dio!
Y cuando acudimos a él con fe, es como si activara ese programa interior y nos permitiera conocerle aún mejor. Cualquiera, por más limitado que fuera, aceptaría esa oferta.

PARA DIALOGAR
Dios te creó con una capacidad innata de conocerle. ¿Cuánto de esa capacidad estás utilizando?

PARA ORAR
Da gracias a Dios porque puedes conocerle, y dile que quieres conocerlo mejor.

PARA HACER
Haz una lista de cosas que sabes acerca de Dios y de cosas que te gustaría saber. ¡Procura encontrar hoy la respuesta a una de esas cosas!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

¿Un caballero del rey?

Abril 2

¿Un caballero del rey?

Lectura bíblica: Romanos 1:16, 17

Porque en él la justicia de Dios se revela por fe y para fe, como está escrito: Pero el justo vivirá por la fe. Romanos 1:17

a1La culpa la tiene tu maestra. Si no te hubiera hecho escribir una composición sobre “Lo que quiero ser cuando sea grande” quizá nunca se te hubiera ocurrido qué magnífico sería ser un Caballero en la corte del rey de España. Pero has decidido que te llamen Caballero Cabeza de Queso, o sea cual fuere tu nombre. Quieres que todos se inclinen ante ti cuando entras a una habitación.

Entonces entras en Internet para averiguar cómo llenar una solicitud. Ves que son pocos los que llegan a ser Caballeros. Sólo después de muchos años de servir al rey de España te invitaría a su palacio, te daría tres golpecitos en el hombro con una espada, te otorgaría una medalla y ¡zaz! serías un Caballero de la corte.

Pero tienes un problema. Si te dedicas a servir al rey, no podrás andar saliendo con tus amigos. Y estás demasiado ocupado con tus tareas escolares y con los juegos en la computadora como para andar haciendo cosas para el rey. Por eso, decides cortar camino para llegar a ser Caballero.

Comienzas a repartir tus propias tarjetas de presentación. Dicen: “Caballero Cabeza de Queso. No olvide inclinarse ante mí”. Te compras elegante ropa de Caballero y te buscas en la casa de empeño unas medallas que parecen oficiales. Les dices a tus amigos: “De ahora en adelante llámenme Caballero Cabeza de Queso, si no lo hacen les costará caro”.

La cuestión es: ¿Eres realmente un Caballero? ¡Ya sabes que la respuesta contundente es “No”!

Puedes vestirte como un Caballero, hablar como un Caballero, comportarte como un Caballero, revolear la espada como un Caballero y tener olor a Caballero. Pero nada de eso te convierte en un Caballero. Si no lo crees, trata de entrar al palacio de los reyes de España con tu tarjeta: “Caballero Cabeza de Queso. No olvide inclinarse ante mí”, y verás.

Nadie es tan bobo como para intentarlo.

Pero muchos intentan algo parecido cuando quieren acercarse a Dios. La Biblia explica claramente que Dios nos hace aceptables a él, nos hace hijos e hijas del Rey cuando confesamos nuestros pecados y aceptamos a Jesucristo como nuestro Salvador. Poner nuestra fe en él, creer y confiar en Dios es la única manera como podemos llegar a ser parte de la familia de Dios.

Una razón por la que las buenas nuevas del evangelio son buenas nuevas es porque Dios ha hecho todo lo necesario para que seas su hijo y lo sigas siendo. Cuando por fe aceptas lo que hizo por ti, te recibe para que formes parte de su familia. ¡No te puedes inventar ningún título para lograrlo!

PARA DIALOGAR
¿Cómo te sientes hacia Dios que te ama tanto como para hacer que por fe —no por tus propios esfuerzos— pueda ser tu Padre?

PARA ORAR
Cuéntale a Dios lo que piensas y sientes acerca de ser su hijo o hija.

PARA HACER

Haz un cartel que te recuerde que eres hijo o hija de Dios, y que no tienes que andar impresionando a nadie.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

«ME CASÉ SIN AMAR A MI ESPOSA»

2 abr 2016

«ME CASÉ SIN AMAR A MI ESPOSA»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de un hombre que «descargó su conciencia» en nuestro sitio http://www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que lo citáramos, como sigue:

«Me casé sin amar a mi esposa. Llevamos dos años de casados. Cuando éramos novios, su compañía y amistad me parecían los elementos suficientes para algún día llegar a amarla; pero eso no es así. Vivo frustrado porque no tuve el valor de desistir a tiempo. Lo llegamos a platicar, pero al verla llorar siento que fui cobarde al permitir que llegáramos hasta el matrimonio. Quisiera corresponder a ese amor, pero no lo siento así. Ella lo ha percibido y sufre. Me duele verla así.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimado amigo:

»… Si usted algún día tiene un hijo, ¿espera que ha de amarlo? ¿Qué tal que no sea así? ¿Qué tal que nunca llegue a sentir nada por él? Tal vez su respuesta sea que lo ha de amar porque es su hijo y no por lo que usted siente.

»No siempre sentimos amor por nuestros hijos, nuestros hermanos, nuestros padres o aun nuestro cónyuge. Y sin embargo los amamos porque están ligados a nosotros mediante la relación que tenemos. No siempre nos hacen felices ni satisfacen nuestras necesidades. A veces hacen que nos sintamos frustrados o enojados, pero no por eso dejamos de amarlos. El amor es el lazo que nos ata a ellos.

»Usted esperó sentir alguna sensación con relación a su esposa. Las películas y los cuentos de hadas nos predisponen a sentir algo muy especial y a oír el repicar de las campanas. Pero la vida no es, en realidad, una película ni un cuento de hadas.

»Un matrimonio que tiene como base una sólida amistad y el compañerismo tiene la posibilidad de ser mucho más satisfactorio y duradero que un matrimonio basado en la atracción física o en emociones muy estimulantes….

»Usted hizo sus votos. No importa ahora por qué lo hizo o si fue la decisión acertada. Cambie su enfoque del pasado al futuro. Los lazos del amor y del matrimonio lo han atado a una mujer maravillosa, y usted puede tomar la decisión de fortalecer esa relación en lugar de ponerla en tela de juicio constantemente. Muestre amor mediante sus acciones, y verá que sus sentimientos se ajustarán. Resuelva que hará lo que sea para que triunfe su matrimonio.

»¿Sabía que Dios quiere ayudarlo en su matrimonio y en todos los demás aspectos de su vida? Dios quiere que cada uno de nosotros cultive una relación con Él, pero nos separan de Él nuestros pecados. Así que, por el amor que nos tiene, dio a su Hijo Jesucristo como un sacrificio en la cruz para pagar el castigo de nuestro pecado. Cuando aceptamos a Cristo y decidimos caminar con Dios, Él nos da sabiduría y fortaleza para cada una de nuestras otras relaciones.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 245.

http://www.conciencia.net/

Una cuestión de familia

Abril 1

Una cuestión de familia

Lectura bíblica: Romanos 1: 6, 7

Amados de Dios, llamados a ser santos. Romanos 1:7

a1Aun después de un viaje cansador desde los Estados Unidos a Europa Oriental, el matrimonio estaba entusiasmado y emocionado de haber llegado a su destino. Ahora, en el orfanato en Rumania, caminaban con cuidado entre las frágiles cunas y los colchones en el suelo. La habitación tenía poca luz. Las paredes, el piso y los muebles distaban de estar limpios. El olor de una docena de pañales sucios saturaba el ambiente.

Al pasar por cada cama, un niñito levantaba la vista esperando recibir cariño. Detrás de cada pequeño rostro había una triste historia de abandono. Los ojos de la pareja se llenaron de lágrimas. Ya tenían cinco hijos varones, uno de los cuales era adoptado. Habían ido a Rumania para adoptar a otro niño. Les hubiera gustado llevarse todos los huerfanitos a casa, pero sólo podían llevar uno. ¿Cuál sería?

Luego la vieron, una pequeñita de pocas semanas. Sobresalía de entre todos los niños desamparados, como si Dios los hubiera impulsado hacia ella. Después de días de trámites oficiales, el matrimonio emprendió el viaje de regreso con su nueva hijita. La diminuta Andrea estaba completamente ajena al cambio milagroso que había comenzado en su vida.

Hoy Andrea tiene ocho años. Forma parte de una cariñosa familia cristiana con cinco hermanos mayores y dos hermanas menores. (¡Sus padres adoptaron a dos niñas más!). El cuidado y afecto que su nuevo hogar le ha brindado ha borrado el comienzo trágico de su vida. Y todo se debe a que su papá y su mamá la encontraron y se la llevaron a casa.

Todos tenemos algo en común con Andrea. Porque el pecado nos separó de Dios, llegamos al mundo solos. Fue como haber nacido en un orfanato. Necesitábamos desesperadamente que alguien nos cuidara.

Entonces apareció Dios, no sólo para visitar, no sólo para dejarnos un regalo e irse, sino con el fin de llevarnos a su hogar para formar parte de su familia. Nos ama tanto que nos ha invitado a ser uno de sus propios hijos.
El cambio que sucedió en nuestra vida fue todavía más extraordinario que el de Andrea. El apóstol Pedro lo expresa así: “Vosotros en el tiempo pasado no erais pueblo, pero ahora sois pueblo de Dios” (1 Pedro 2:10). ¡Cuando acudimos a Cristo, pasamos de no tener familia a ser un miembro de la familia de Dios!

¿Te imaginas cómo se sentirá un día Andrea cuando pueda comprender lo que sus padres adoptivos hicieron por ella? ¿Tienes algunos de estos mismos sentimientos cuando tomas conciencia de que Dios te ha adoptado y formas parte de su familia?

PARA DIALOGAR
¿Cómo sería distinta tu vida si Dios no te hubiera adoptado y no formaras parte de su familia?

PARA ORAR
Señor, te damos gracias porque nos adoptaste como tus hijos. Gracias por darnos un hogar lleno de amor.

PARA HACER
Piensa en alguien que se siente solo y apartado de Dios. ¡Dale la buena noticia de que Dios quiere adoptarnos como sus hijos!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

PIEDAD SUPERFICIAL

PIEDAD SUPERFICIAL

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-29

a1Prometemos lealtad en todos los ámbitos de nuestra vida. A veces incondicional y perpetua (como los votos maritales), otras condicionadas y cotidianas como mi compromiso laboral diario o mis obligaciones familiares. Algunos se esfuerzan por cumplirlas con responsabilidad  haciendo honor a sus palabras, otros viven vidas displicentes e irresponsables faltando a sus obligaciones y rompiendo sus votos a cada paso.  Esto es trágico, pero mucho más trágico se torna aun cuando esas promesas incumplidas van direccionadas a Dios. El texto arriba citado es tajante al respecto: “Vuestra lealtad es como nube matinal, y como el rocío de la madrugada, que se desvanece.” Son palabras de Dios y se pueden oír con cierto dejo de tristeza y melancolía. Como si Dios nos estuviera diciendo: “Confié en ti, invertí en ti, te rescaté, fui y sigo siendo fiel a mis promesas y ¡mira cómo me pagas!… Creo que no exagero con esta paráfrasis, ¿verdad? La analogía con el rocío o la niebla matinal es perfecta, porque esta se desvanece al instante que el sol comienza a calentar la tierra. En la simbología bíblica el sol y el calor representan a los momentos de prueba y de crisis en la vida. Esos capítulos inesperados e indeseados que nos toca atravesar. Es justamente allí cuando se comprueba la verdadera vida de piedad, es entonces cuando los piadosos de alma y no de lengua se mantienen de pie.

Es fácil prometer fidelidad incondicional a nuestro Dios en medio de un día de fiesta, o en medio de un culto de alabanza rodeado de hermanos que también cantan promesas, muchos de ellos sin saber lo que dicen las letras de esas canciones. El tema es ver si esas palabras de lealtad a Dios se expresan con tanto fervor cuando sale el sol con su calor. Cualquiera de nosotros es capaz de proferir votos para con Dios, esa es la parte fácil. La parte difícil es mantenerse fiel a ellos cuando la vida te invite a desestimarlos.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

La lealtad legítima se comprueba en la adversidad, no en la abundancia.

«EJEMPLO DE FIDELIDAD»

1 abr 2016

«EJEMPLO DE FIDELIDAD»

por el Hermano Pablo

a1Durante cinco años y medio estuvo haciendo lo mismo. Cada vez que llegaba el tren a la estación, iba a esperar a los pasajeros. No necesitaba leer los horarios. No le importaba ni el calor tórrido del verano ni el frío gélido del invierno. Cuatro veces al día, con cada tren que llegaba, ya fuera del norte o del sur, iba y esperaba pacientemente en el andén. Era un perro, un perro pastor alemán.

Tiempo atrás se habían llevado, en tren, el cadáver de su amo, y desde entonces Shep, que era el nombre del perro, había ido a esperarlo a la estación a ver si volvía. Viejo ya, un día calculó mal sus pasos y lo arrolló un tren. Esto ocurrió en un pequeño pueblo de Canadá en 1942. Muchos años después, el pueblo aún celebraba al perro pastor alemán, Shep. Lo llamaban «ejemplo de fidelidad.»

La fidelidad no sólo es una gran virtud, sino que es además indispensable para el desenvolvimiento correcto de la vida diaria.

Supongamos que el reloj despertador no nos es fiel, y en vez de llamarnos a las seis de la mañana nos deja dormir hasta las nueve, y perdemos un importante negocio. ¿Qué si la pastilla de aspirina, el gran remedio universal, no nos es fiel, y en vez de quitarnos el dolor de cabeza nos provoca fuerte hemorragia gástrica? ¿O qué si nuestro banquero no nos es fiel, y de repente desaparece con todo el dinero que tenemos en el banco?

Desgracias indecibles ocurren cuando hay falta de fidelidad. Un ejemplo clásico se da cuando el marido le es infiel a la esposa, o cuando la esposa le es infiel al marido. Todo el hogar se hunde en la desgracia. Los dolores más grandes del corazón los provoca la infidelidad conyugal. Lo cierto es que la sociedad entera depende de que haya fidelidad en todo.

¿Y qué de lo espiritual? ¿Qué sería de este mundo si el hombre no le fuera fiel a su Dios? La respuesta es muy evidente. La desgracia de familias destruidas, de esposos y esposas infieles, de hijos abandonados y de vidas deshechas es prueba suficiente de lo que es este mundo cuando el hombre no le es fiel a su Dios.

Sin embargo, la Biblia nos dice acerca de Dios que «si somos infieles, él sigue siendo fiel, ya que no puede negarse a sí mismo» (2 Timoteo 2:13). Cristo es fiel aun cuando nosotros no lo somos. En Él podemos encontrar un seguro y fiel Salvador, Uno que no falla, que no engaña, que no desilusiona y que no fracasa. Él es el Salvador que todos necesitamos en estos tiempos de cruda infidelidad.

http://www.conciencia.net/

 

PERMANECER DE PIE

PERMANECER DE PIE

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-28

Los árboles se quiebran como palillos de dientes o vuelan hacia arriba, arrancados de la tierra. Techos enteros navegan a la deriva, automóviles dan volteretas como si fueran juguetes, paredes se derrumban y una montaña de agua salta desde la playa y sepulta la tierra. Un huracán corta y hace pedazos, y sólo los cimientos sólidos sobreviven a su furia incontrolable. Pero esos cimientos pueden usarse para la reconstrucción después de la tormenta. Para cualquier edificio, los cimientos son críticos. Deben ser lo suficientemente profundos y sólidos para soportar el peso del edificio y otras presiones. Las vidas son como los edificios, y la calidad de sus cimientos determinará la calidad del resto. Con demasiada frecuencia se usan materiales de calidad inferior y, cuando vienen las pruebas, la vida se desmorona. Tenemos cientos de historias en las páginas del relato bíblico que fueron probadas. Con una vida llena de prestigio, posesiones, y personas, de repente fueron asaltadas por todos lados, devastados, desmantelados hasta sus cimientos. Pero su vida estaba construida en Dios, y resistieron. Son historias de  hombres de Dios. Dramas interesantes sobre la riqueza perdida y luego recuperada, un tratado teológico acerca del sufrimiento y de la soberanía divina, y un ejemplo de fe que perdura. Analiza tu vida y revisa tus cimientos. Y quizás, cuando todo haya desaparecido y sólo quede Dios, podrás decir: «Él es suficiente».

Muchas veces se le permite  a Satanás probar a los hijos de Dios hasta situaciones límite. Es muy fácil pensar que tenemos todas las respuestas pero en realidad, sólo Dios sabe exactamente por qué las cosas suceden de un modo determinado, y debemos someternos a Él como nuestro Soberano.  Nada de lo que llegue a tu vida sucede sin el permiso de Dios. Pensar en esto te llena de una paz inconfundible.  Dice Pablo que no nos ha sobrevenido ninguna situación que humanamente hablando sea irresistible. Además el mismo Dios que te expone a pruebas te da la salida para permanecer de pie.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Revisa tus cimientos de vida. La tormenta puede asomar cuando menos lo imagines

Una reservación para llegar a tu destino

Marzo 31

Una reservación para llegar a tu destino

Lectura bíblica: Mateo 25:31–46

¡Venid, benditos de mi Padre! Heredad el reino que ha sido preparado para vosotros desde la fundación del mundo. Mateo 25:34

a1—Extrañamos mucho a mi abuela —susurró Melisa—. Es realmente triste pensar que no la volveremos a ver aquí en la Tierra.

Luego Melisa levantó un poco la voz:
—Pero estamos contentos de que se encuentra en el cielo. ¡Estoy contenta de que la veremos allí!

Su compañera de escuela hizo un gesto.
—¿El cielo? No entiendo de qué vale creer en el cielo —dijo—. Yo creo que cuando uno se muere, se acabó todo. ¿Dónde está el cielo? ¿Arriba en las nubes? Uno no puede simplemente flotar en el aire. ¿Y cómo puedes creer en el infierno? Es simplemente un montón de piedras y lava dentro de la Tierra. Lamento tener que ser la que te lo diga, pero tienes que admitir que tu abuela ha dejado de existir.

Para Melisa es triste tener que escuchar esto de alguien que considera su amiga. Además, lo que ésta le dijo es totalmente falso.

Aunque la Biblia no nos da el lugar específico donde está el cielo, no es un cuento de hadas. La Biblia enseña que hay un cielo real y un infierno real.

• Jesús les dijo a sus seguidores que se iba para preparar un lugar para ellos (ver Juan 14:2). El apóstol Juan da algunos detalles del cielo, describiéndolo como un lugar increíble en la presencia de Dios donde ya no habrá muerte, ni lágrimas, ni dolor (ver Apocalipsis 21:4). Es un lugar donde el pueblo de Dios le servirá, lo verá tal como es y estará con él para siempre (ver Apocalipsis 22:3–5).

• La Palabra de Dios es clara en cuanto a que el futuro de los malos será el castigo en un lugar llamado infierno (ver Mateo 25:41). Juan describe también el castigo que les espera a los que no conocen a Dios (ver Apocalipsis 21:8). La Biblia habla repetidamente del infierno en términos contundentes como un lugar separado de Dios, su pueblo y todo lo bueno que él ha hecho.

Desafortunadamente, no son muchas las personas que hacen caso a las advertencias bíblicas sobre el infierno ni a sus promesas del cielo. Por eso es que no podemos quedarnos sentados tranquilamente y esperar que Dios nos lleve al cielo, porque a nuestros amigos que no creen en Cristo les espera un sufrimiento muy real. Pero si hemos confiado en Cristo, nuestro futuro es realmente celestial. El cielo es un lugar real donde disfrutaremos de estar con Dios y su pueblo para siempre.

PARA DIALOGAR
Di en tus propias palabras: ¿Qué le hubieras respondido a la compañera de Melisa? ¿Y cómo hubieras consolado a Melisa?

PARA ORAR
Ora por tus amigos que no creen en el cielo, ni en el infierno.

PARA HACER
Usa una concordancia bíblica y busca referencias sobre “cielo” e “infierno”. ¿Qué enseña la Biblia?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

«ME HACE FALTA UN PADRE: LO NECESITO»

31 mar 2016

«ME HACE FALTA UN PADRE: LO NECESITO»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Soy fruto de una relación pasajera entre dos amigos solteros. Mi padre siempre me negó. Ahora está casado y tiene tres hijos, los cuales no me quieren, siendo que yo nací cuando ellos todavía no estaban junto a él. Toda la familia de él se enteró de mi existencia hace poco, pero para no quedar mal me ignoran.

»¡Los odio! ¡Quiero vengarme! ¡Quiero que mueran para cobrar yo la herencia, ya que me niegan amor! Pero a la vez me hace falta un padre. Lo necesito. ¿Qué hago?»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»¡Sentimos mucho la pérdida que usted ha sufrido! Ha perdido no sólo un padre, sino también el sueño de tener un padre…. Ahora le toca afrontar una dura realidad inflexible. ¡Es cruel y es injusto!

»… Tiene razón para estar enojada. El problema es que la ira y el enojo sólo perjudican a la persona que alberga esos sentimientos. El deseo suyo de venganza le produce sustancias químicas en el cerebro que fluyen por todo su cuerpo. Esas sustancias la pueden hacer más susceptible a problemas de la salud y aun a graves enfermedades. Cada vez que piensa en el odio que siente y la injusticia que ha sufrido, su cuerpo produce más sustancias químicas negativas. Así que, lamentablemente, es usted quien sale perjudicada….

»Hay una sola solución. Usted necesita que Jesucristo le dé la capacidad sobrenatural que Él tuvo para perdonar. Él perdonó a quienes lo crucificaron. Enseñó que también nosotros debemos perdonar si queremos que se nos perdonen nuestros pecados. Él dijo: “Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.”1

»¿Merece su padre el perdón suyo? ¡De ninguna manera! El perdonarlo no significa que él lo merezca o que esté libre del castigo divino por su conducta.

»Los que crucificaron a Cristo tampoco merecían el perdón. Como tampoco lo merecemos nosotros cuando quebrantamos las leyes de Dios. Pero Cristo perdonó a quienes lo crucificaron, y nos perdona a nosotros cuando se lo pedimos. Así que su ejemplo nos enseña que es posible perdonar incluso cuando el perdón no es merecido.

»Pídale a Dios en oración que le dé la capacidad sobrenatural que usted necesita para perdonar. Cuando la invadan los pensamientos negativos, busque la manera de convertirlos en pensamientos positivos. Si usted tuvo una buena madre, piense en lo agradecida que está por haberla tenido. Si tiene abuelos que la aman, dele gracias a Dios por ellos. Convierta cada pensamiento negativo en uno positivo para que pueda transformar las sustancias químicas en el cerebro y proteger su salud. Deje que sea Dios quien juzgue. Él sabe perfectamente cómo hacerlo.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, se puede leer si se pulsa la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego se busca el Caso 382.

http://www.conciencia.net/

 

Ciento por ciento fiel

Marzo 30

Ciento por ciento fiel

Lectura bíblica: Marcos 16:1–11

¡Ha resucitado!… como os dijo. Marcos 16:6, 7

a1—¡Quise decir lo que dije y dije lo que quise decir… Un elefante es ciento por ciento fiel!

Si te gustan los cuentos del doctor Seuss, sabes que esas palabras fueron dichas por Horton, el elefante, en Horton Hatches the Egg (Horton incuba el huevo). En este relato, la mamá pájaro le cuenta a Horton qué cansada está de estar sentada sobre el huevo esperando que nazca su cría. El bueno de Horton acepta tomar su lugar en el nido mientras la mamá pájaro sale volando para tomarse unas breves vacaciones.

Pasan los días y Horton sigue en el nido. Vez tras vez se siente tentado a dejarlo. Pero cada vez responde: “Quise decir lo que dije y dije lo que quise decir… Un elefante es ciento por ciento fiel”.

Por fin regresa la mamá pájaro a su nido, la obligación de Horton ha terminado, y pronto sale la cría del cascarón. ¿Cuál es la moraleja del cuento? Como Horton, debemos ser fieles en cumplir lo que prometemos.

Eso puede ser difícil. En cambio, Dios cumple perfectamente su palabra.

Marcos 16 empieza con la noticia de que Jesús “quiso decir lo que dijo y dijo lo que quiso decir” acerca de volver a la vida después de su muerte en la cruz. Desde el punto de vista de los discípulos, las cosas andaban mal. Su maestro que los amaba había sido ajusticiado en una cruz. Y ahora se escondían por temor de que ellos también fueran asesinados.

No hay nada en la Biblia que nos diga que los discípulos recordaron o creyeron las predicciones de Jesús en Marcos 9:31, de que resucitaría de entre los muertos. Estaban “tristes y llorando”. Cuando llegaron a la tumba de Jesús algunas de las mujeres que habían seguido al Maestro, se asombraron de encontrar que la enorme roca que tapaba la entrada había sido quitada, ¡y que el cuerpo de Jesús había desaparecido! Pero un ángel les dijo que el Salvador estaba vivo, “como os dijo” (Marcos 16:7). Cuando los discípulos oyeron la noticia por medio de María Magdalena, “no lo creyeron” (Marcos 16:11).

Si hubiéramos visto a nuestro amigo y líder morir en una cruz, nos hubiera sido difícil creer que estaba vivo. Pero Jesús hizo exactamente lo que dijo. Venció la muerte, salió de la tumba y hoy vive como Señor y Rey.

Jesús nunca ha dejado de cumplir una promesa. Podemos estar seguros de que cada promesa en las Escrituras fue hecha por aquel que cumple su palabra ciento por ciento. Y el que Jesús haya resucitado es nuestra prueba. ¡Qué gran razón para creer!

PARA DIALOGAR
El hecho de que Jesús cumplió su promesa de que resucitaría, ¿cómo hace que todas las otras promesas suyas sean para ti más fáciles de creer?

PARA ORAR
Señor, creemos tu Palabra. Ayúdanos a confiar aun cuando el mundo parece oscuro.

PARA HACER
¿Te cuesta a veces creer lo que Dios ha prometido? Conversa con un cristiano más maduro acerca de las dudas que tienes.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.