Una señal gigantesca de Dios

Marzo 14

Una señal gigantesca de Dios

Lectura bíblica: Hechos 17:19–28

Porque “en él vivimos, nos movemos y somos”. Hechos 17:28

a1Por fin había llegado la primavera, y Amelia se moría de ganas por trabajar en el huerto. Se acordaba cómo la primavera pasada su familia excavó la dura tierra en un sector del patio y cultivó un huerto. Su mamá sembró las semillas y su hermanita regó. Todos los días salían al jardín para ver si ya habían brotado. El sol templado impulsó a las verdes plantitas a aparecer en la tierra húmeda. Y las gotas de lluvia cayeron suavemente sobre las hojitas. Ya en el verano, el huerto produjo una variedad de frutos: tomates, zapallitos, lechuga y zanahorias.

Amelia tenía que admitir que no le entusiasmaban mucho las verduras. Algunos de los regalos de Dios eran tan nutritivos que los comía, pero “ahogados” en alguna rica salsa. Aun así, sabía que estaba rodeada de los milagros de la provisión de Dios. Es maravilloso: de la tierra, el agua, el sol y las semillas proceden los ricos cuidados de Dios por nosotros. Diariamente. Y en abundancia.

Tema para comentar: Mira a tu alrededor e identifica diez cosas que muestran la obra de Dios. Si necesitas hacerlo, corre a la ventana. (¡Pero después regresa!).
Todo tu mundo es como un rótulo luminoso que dice que Dios cuida de ti. El apóstol Pablo le dijo cierta vez a un grupo de no creyentes que Dios da “lluvias del cielo y estaciones fructíferas, llenando vuestros corazones de sustento y de alegría” (Hechos 14:17). El verdor de la madurez de un jardín, la belleza de una montaña, el diseño intrincado de la célula más pequeña nadando en un charco, son todas señales del amor de Dios.

Pablo también escribió que cada ser humano puede ver bastante de Dios en la naturaleza como para convencerlo de que Dios existe. Podemos comprender que él nos hizo y que atiende nuestras necesidades. Aun los que dicen no creer en Dios pueden ver con claridad “su eterno poder y deidad” (Romanos 1:20). Él no es un Dios atrapado en el cielo, sino que es un Dios que se interesa por la Tierra que él hizo y las criaturas que en ella habitan, y las cuida.

La naturaleza canta que el amor de Dios es real. Quizá nunca hayas considerado un zapallito como prueba del cuidado de Dios. Pero cada zanahoria, astro y montaña con su cima cubierta de nieve exclaman que Dios cuida de ti.

PARA DIALOGAR
Cuando observas el modo como Dios te ha proporcionado un mundo bueno, ¿te sientes amado?

PARA ORAR
Señor, gracias por toda la hermosura que has puesto a nuestro alrededor. Gracias por mostrarnos tu cuidado al suplir nuestras necesidades.

PARA HACER
Vete afuera y colecciona muestras del cuidado de Dios para ti y las demás criaturas que hizo. Haz un “collage” o una colección que te recuerde el cuidado de Dios.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

El que se merece el mérito

Marzo 13

El que se merece el mérito

Lectura bíblica: Filipenses 1:3–6

Estando convencido de esto: que el que en vosotros comenzó la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús. Filipenses 1:6

a1Es probable que creas que sobrevivir las críticas es difícil. Pero, ¿qué tal te comportas cuando alguien piensa que eres maravillooooso?
Tema para comentar: ¿Cómo reaccionas cuando alguien te elogia?

Quizá hayas notado que es fácil caer en uno de dos extremos. El primero es la humildad falsa. Si alguien te elogia por un solo que cantaste, niegas tus logros diciendo algo como: “No, no, no, canto horrible”. Pero todos los que te oyen saben que por dentro estás gritando: “¡Dímelo otra vez! ¡Dime qué grande soy!”.

El otro extremo es la arrogancia. Coincides con los elogios al punto de presumir. Alguien dice una cosa linda y tú le recuerdas de 20 cosas más que haces bien. Eres como el jugador de fútbol que mete un gol, empieza a correr y saltar, recibe contento las palmeadas de sus compañeros, se da él mismo un fuerte abrazo y levanta los brazos hacia el público para que lo sigan aplaudiendo y vitoreando.

Aquí va una manera más adecuada de manejar un elogio: Empieza por preguntarte si realmente lo mereces. Si el mérito le corresponde a otro, no dejes de decirlo. Si eres tú quien se lo merece, sencillamente responde: “Muchas gracias”.

Lo único mejor que hacer algo que merece un elogio es recibir el elogio con dignidad. Bueno, excepto esto: Cuando recibes un elogio, susúrrale tu agradecimiento a Jesús. No tienes que expresarlo en voz alta. Pero en tu corazón le puedes decir a Dios que sabes el origen de tus asombrosos dones, increíbles habilidades, de tu magnífica apariencia y tu personalidad ganadora.

Dios es el que se merece el mérito por todo lo que logras. Y el pasaje que leíste nos dice por qué. Dios es el que está obrando en ti, y las cosas buenas que has podido hacer en tu vida proceden de él.

De principio a fin eres obra de Dios. Y por más maravilloso que seas, no has alcanzado todo tu potencial. Dios tiene tu vida en sus manos para hacerte aún mejor.
Dios te hizo como una rosa. Sin cuidados, la rosa nunca llega a ser todo lo que puede ser. De hecho, las rosas no cuidadas permanecen pequeñas y espinosas. Pero a medida que un maestro jardinero cuida la rosa, ésta crece y llega a ser aún más hermosa. Llega a ser todo lo que es capaz de ser. ¡Ese es el plan de Dios para ti!

PARA DIALOGAR
¿Estás agradecido porque Dios está siempre contigo para ayudarte a crecer hasta alcanzar todo tu potencial? ¿De qué modo lo ves obrando en ti?

PARA ORAR
Señor, gracias porque estás obrando en nosotros. Queremos darte el mérito por todas las cosas buenas que hacemos.

PARA HACER
Da gracias hoy a Dios por un buen amigo. ¡Pero también piensa en una de sus buenas cualidades y elógialo por ella!

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

«ME HA HECHO QUEDAR MAL»

12 mar 2016

«ME HA HECHO QUEDAR MAL»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el siguiente caso de una mujer que «descargó su conciencia» de manera anónima en nuestro sitio http://www.conciencia.net, autorizándonos a que la citáramos:

«Conocí a una señora, la cual era mi vecina, y le [dejé usar] mi nombre en varias ocasiones para que le prestaran plata…. La cuestión es que me ha hecho quedar mal. Me han dejado de hablar ella, su esposo y su hija, y yo me he ganado un problema con el dueño de la plata. Me han formado escándalo. ¡Estoy desesperada; no sé qué hacer!»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Su vecina es una estafadora y usted dejó que ella la engañara. Casi de seguro ha hecho lo mismo con otras personas, y por eso no podía pedir dinero prestado a nombre propio…. Ella la engañó al convencerla de que era una verdadera amiga necesitada. Y de la bondad de su corazón, usted quiso ayudarla.

»Jesucristo mismo enseñó que, si bien el mandamiento más importante es amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con toda la mente y con todas las fuerzas, el segundo mandamiento es amar al prójimo como a uno mismo.1 Amar al prójimo significa ayudarlo de cualquier modo que podamos, así que usted pensó que estaba haciendo algo bueno. ¿En qué se equivocó?

»Al autorizar a la mujer a que usara el nombre suyo, usted estaba dando su aprobación a la falta de honradez. Ella mintió, y usted dejó que lo hiciera. Usted le dio permiso para engañar al prestamista.

»Ahora tiene miedo de dar parte a la policía porque sabe que procedió de forma ilegal cuando permitió que ella usara su nombre. De ahí que la policía pudiera acusarla a usted de un delito al mismo tiempo que la acusen a ella. Mi consejo es que usted necesita contratar a un abogado para que la ayude a determinar cómo proceder.

»A no ser que el abogado pueda hallar una forma legal de obligar a la mujer a que pague la deuda, me temo que sea usted quien tenga que pagarla. El abogado le dirá si le conviene tratar de llegar a un acuerdo con el prestamista.

»Lamentablemente ha aprendido por las malas que nunca es aconsejable permitir que otra persona use el nombre suyo para obtener un préstamo. Amar al prójimo no quiere decir pedir dinero prestado ni mentir a petición de él, como tampoco prestarle dinero si uno no está en condiciones de perder lo que ha prestado.

»Hay muchas personas buenas que creen que se justifica mentir o engañar con tal de hacerlo por lo que consideran una buena razón. Hasta emplean la expresión «mentira piadosa» para describir una de esas mentiras. Sin embargo, el mandamiento que Dios le dio a Moisés no contempla ninguna excepción.2 … De seguro que Dios la perdonará si se lo pide. Ojalá que el prestamista sea tan misericordioso como Dios.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 242.

http://www.conciencia.net/

Adivina lo que oí decir de ti

Marzo 12

Adivina lo que oí decir de ti

Lectura bíblica: Proverbios 19:19–23

Escucha el consejo y acepta la corrección, para que seas sabio en tu porvenir. Proverbios 19:20

a1Te anotas para jugar en el equipo de fútbol y te mueres de ganas de contárselo a tu amigo.
—¿El equipo de fútbol? ¿Estás bromeando? —se burla—. Eres un deportista terrible. La única posición que el entrenador te dejará jugar es la del lado izquierdo, ¡en la banca!
Duele cuando nos rebajan. Si no encaramos el resentimiento que sentimos, nuestra autoimagen empieza a marchitarse. Pero con la ayuda de Dios podemos convertir las palabras de desprecio en consejos útiles. Ayudas para hacerlo:

1. Determina si te mereces la crítica. ¿Necesitas realmente darte un baño y dejar de dormir en la ropa que usaste durante el día? ¿Necesitas realmente dedicarle más tiempo a tus tareas de matemáticas? Si la crítica tiene razón, simplemente tienes que empezar a corregirte.

Cuando Cristy le dijo a Betty que era egoísta porque siempre era la que decidía a qué jugarían, Betty se puso a pensarlo seriamente. Después habló con su mamá y su hermana mayor, dos personas que sabía que serían honestas con ella. Coincidieron en que a veces Betty actuaba con egoísmo, y aceptó algunos consejos acertados en cuanto a ser más sensible hacia los demás.

2. Determina no hacerle caso a la crítica que no mereces. Son muchas las críticas que no son acertadas. Si todos a tu alrededor están diciendo mentiras y cosas feas de ti, no te dará resultado meramente tener pensamientos alegres de ti mismo. Pero puedes lograr no hacerle caso a la crítica recordando lo que Dios dice acerca de ti en su Palabra. Ninguna crítica puede quitar el hecho de que eres un hijo muy querido de Dios. Eres de valor, eres aceptado y tienes talentos.

Cristy no sólo dijo que Betty era egoísta sino que también salió furiosa de la casa, gritando que no quería ser amiga de Betty. Entonces, Betty se acercó nuevamente a su mamá y a su hermana. Ellas conocían a la verdadera Betty. Aunque podían ser honestas en cuanto a sus defectos, también le recordaron todas las veces cuando había sido amable con sus amigas.

Cuando te preguntes qué deberías creer acerca de ti mismo, es muy importante recordar una cosa: Dios es el que tiene el concepto más acertado de ti. Y te ha rodeado de personas especiales para recordarte esa magnífica realidad.

PARA DIALOGAR
¿Alguien te ha criticado últimamente? ¿Cómo reaccionaste? ¿Cómo te ayudaron tus amigos y familiares a superar el momento?

PARA ORAR
Señor, ayúdanos a recibir las críticas. Ayúdanos a aprender de lo que es cierto y rechazar lo que no es cierto.

PARA HACER
Elige una o dos personas sabias de confianza con quien puedas hablar cuando alguno te rebaja.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

MÁS EJEMPLO, MENOS PALABRAS

MÁS EJEMPLO, MENOS PALABRAS

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-11
a1Nuestro mundo cada vez está más repleto de palabras, palabreros, discursos, órdenes, mensajes y huecos profesionales de la oratoria. Pero escasean los ejemplos. Esas vidas genuinas que transmiten su mensaje silencioso pero efectivo. Alguien dijo que las palabras mueven, sí, pero son los ejemplos los que influencian y arrastran. Si hubo una persona que logró más con su ejemplo que con sus palabras ese fue Jesús. Tal es así que en los tramos finales de su vida terrenal se despedía de sus discípulos y lo hizo con un discurso que abarca tres capítulos del evangelio de San Juan comenzando con el 14.  Pero en el número 13 deja atónitos a los suyos cuando, en medio de la última cena, la de la pascua,  le ven agacharse y lavar los 24 pies sucios de cada uno de ellos y, de una forma silenciosa pero natural, acaba su  didáctica, vuelve  a la mesa y sigue comiendo. Recién entonces les explica lo que había hecho como para que no quede duda alguna de lo que les quiso comunicar. Así de sencillo, así de natural, sin palabras, pero con un fuerte ejemplo de amor y servicio que sería la materia prima que encendió el corazón de aquellos jóvenes discípulos para dar vuelta el mundo de aquel entonces con la llama del evangelio. Él no buscaba ejemplos que agregar a sus palabras, sólo le ponía algunas palabras a sus propios ejemplos. Tenemos que aprender  a transmitir más lecciones  con nuestro ejemplo que con nuestras palabras.

El principio básico de la educación es el encontrar situaciones en nuestras vidas que grafiquen las verdades que intentamos transmitir y aprovechar al máximo esas situaciones. De lo contrario sólo estamos informando pero nunca educando y la educación sin formación produce deformación. Jesús fue un educador modelo. Su cátedra ambulante durante los tres años que duró su ministerio fueron justamente esas situaciones cotidianas donde Él era siempre el ejemplo  a seguir y esas situaciones fueron el púlpito desde el cual impartía sus enseñanzas.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Educar es mucho más que informar, es formar desde tu propio ejemplo.

HASTA LA BASURA SIRVE PARA ALGO

11 mar 2016

HASTA LA BASURA SIRVE PARA ALGO

por el Hermano Pablo

a1Mirar desde la ventana de ese sexto piso era ver un paisaje gris y sombrío. Porque la ventana de ese apartamento daba a un oscuro callejón del barrio de Harlem, Nueva York. Y el callejón era, en sí mismo, un enorme depósito de basura infestado de ratas.

Fue por esa ventana, a treinta metros de altura, que cayó el pequeño Ramal Gentry, de dos años de edad, hijo de Rhonda Gentry. Pero la basura lo recibió blandamente, como los brazos mismos de su madre, y el pequeño no sufrió más que el susto. «Dios y la basura —declaró después la madre— hicieron el milagro.»

Es interesante cómo aquello que tenemos por inservible viene a veces a salvarnos de algún desastre. Se supone que la basura no sirve para nada. Por eso la quitamos de la casa, la metemos en bolsas plásticas o de papel y la llevamos a un basurero. O la dejamos en el sitio indicado para que la recoja la municipalidad.

Las grandes ciudades del mundo recogen cada día millones de toneladas de basura y la llevan lejos, para que no ofenda a nadie. Pero con esa basura se rellenan terrenos baldíos, o se pone la base para nuevos caminos, o se quema y se saca de ella energía.

En el caso del pequeño Ramal, la basura sirvió para salvarle la vida y para que su madre elevara una oración de gratitud a Dios.

En la célebre parábola del hijo pródigo relatada por Jesucristo, se cuenta del joven que vivió perdidamente derrochando toda su herencia. Lo gastó todo hasta que se vio pobre y derrotado, cuidando cerdos y comiendo basura. Pero esa miserable situación sirvió para que el pródigo tuviera una reacción moral, que lo hizo regresar a la casa de su padre y al albergue de la familia.

¿Será posible que nos hallemos hoy en medio de lo que consideramos un montón de basura? Es más, ¿nos consideramos nosotros mismos basura? Quizá la vida nos haya vencido. Quizá los vicios nos tengan derrotados. Quizá nos hallemos quebrantados, amargados, desalentados. Quizá hayamos perdido toda esperanza de recuperación y aun todo deseo de vivir.

Ha llegado entonces el momento de reaccionar. Ha llegado el momento de pedir socorro divino. Ha llegado el momento de confesar, como el hijo pródigo: «He pecado contra el cielo y contra ti» (Lucas15:21). Y clamar: «¡Ayúdame, Señor!» Jesucristo puede sacar a todo ser humano de cualquier basurero, no importa lo grande o maloliente que sea. Basta con que clame a Dios en medio de su dolor. Él sólo espera oír su clamor.

http://www.conciencia.net/

En busca de un caballito

Marzo 11

En busca de un caballito

Lectura bíblica: Filipenses 4:6–9

…Todo lo que es verdadero, todo lo honorable,… en esto pensad. Filipenses 4:8

a1Mamá y papá estaban teniendo problemas con sus mellizos. Uno era demasiado alegre todo el tiempo. El otro muchacho encontraba algo malo en todo. Al fin, decidieron llevar a sus hijos a un psicólogo infantil.
El psicólogo dijo tener una cura fácil. Puso al chico que era demasiado alegre en una habitación llena de estiércol y una horquilla. Razonando que esto curaría al muchacho de su espíritu demasiado alegre, el doctor le dijo que recogiera el estiércol. Luego lo dejó solo. Tomó al chico que siempre estaba de mal humor y lo puso en una habitación llena de dulces y juguetes nuevos. Podía jugar con todo.

—Esto lo curará de su pesimismo —exclamó el psicólogo—. Volveremos dentro de unas horas y veremos.

Cuando el psicólogo y los padres regresaron a la habitación llena de juguetes y dulces, se sorprendieron al ver al muchachito llorando en medio del cuarto.
—Me podría lastimar jugando con estos juguetes —lloró—. Y estos dulces me pueden hacer doler la pancita.

Todas las cosas maravillosas a su alrededor no lo habían sacado de su actitud pesimista.

—Bueno, seguramente el otro chico estará curado —afirmó el psicólogo tratando de parecer seguro de sí mismo. Al mirar dentro de la segunda habitación, los adultos se quedaron atónitos al ver al muchacho recogiendo furiosamente el estiércol. La mamá trató de hacer que se calmara, pero él estaba tan ocupado que apenas hizo una pausa para decir:

—¡Con todo este estiércol, es seguro que por aquí debe haber un caballito!

Tema para comentar: ¿Te pareces más al chico que buscaba un caballito o al chico que tenía miedo de que le doliera la pancita?

Tenemos que admirar al chico con la actitud positiva. Si no la tenemos, ¡tenemos que adquirirla!

Los pensamientos negativos no nos llevarán a ninguna parte. Los pensamientos negativos nos ponen de malhumor. También bloquean todas las cosas buenas que Dios dice de nosotros.

En cambio, pensar positivamente ayuda a alcanzar el potencial, en nosotros y en los que nos rodean. El pensamiento positivo no puede convertir en realidad algo que no lo es. No puede encontrar un caballito en un montón de estiércol si no hay allí un caballito. Pero pensar positivamente es una gran ventaja cuando nos enfocamos en lo que es positivamente cierto acerca de nosotros según la Palabra de Dios.

Si crees la Palabra de Dios y lo que Dios dice acerca de que eres su hijo especial, descubrirás que Dios te ha preparado obsequios que son aun más grandes y mejores que un caballito.

PARA DIALOGAR
¿Te sientes siempre pesimista en cuanto a la vida? Haz una lista de cosas positivas en las cuales pensar basándote en Filipenses 4:8.

PARA ORAR
Señor, danos una actitud positiva hacia la vida, basada en tu Palabra. Ayúdanos a obtener de la Biblia una perspectiva positiva.

PARA HACER
Presta hoy atención a tus actitudes. ¿Estás pensando negativamente o recordando todas las cosas positivas que Dios pone en tu vida?

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.

MANIFESTACIONES NO CONVENCIONALES

MANIFESTACIONES NO CONVENCIONALES

Pablo Martini
Programa No. 2016-03-10
a1Cada vez que intentemos encasillar el obrar de Dios a nuestros estereotipados prejuicios saldremos perdiendo oportunidades y bendiciones. Porque Dios no obra como a nosotros nos parece que debiera obrar, por el simple hecho de que su forma de pensar dista mucho de la nuestra. Él no se mueve en base a códigos humanos sino divinos. Es, en palabras de Jesús a Nicodemo, como el viento, no sabes de dónde viene ni a dónde se dirigirá dentro de una hora. La tarde ya había caído. El Señor despedía a una multitud con sus estómagos repletos de alimentos por la milagrosa merienda que les acababa de ofrecer gratuitamente. Embarcó a sus discípulos en un bote y acordó encontrarse con ellos en la otra orilla dentro de dos horas, que es lo que se tarda en cruzar el Mar de Galilea. Pero habían pasado ya ocho horas y ese bote se debatía en medio de una feroz tormenta. Hacia las tres de la madrugada el Señor se aparece a sus discípulos caminando sobre el mar. A tal punto que estos experimentados y rudos pescadores se abrazaron como niños en medio de la barca y, con voz de miedo, exclamaron: ¡Un fantasma! Claro, parecía Jesús. Su silueta y su voz audible lo confirmaban. Pero… ¿caminar sobre el agua?… Eso es raro, muy raro. Su presencia no coincidía con la imagen del Cristo que habían conocido. Sus estructuras mentales no encontraban herramientas para definir esta situación. Es que Dios te va a parecer muchas veces raro, muy raro. ¿Y? ¿Acaso Él debe revelarse a tu vida como tú te lo esperas o te lo imaginas, o  como Él considere necesario?… De la misma manera la gente del pueblo no podía aceptar que, siendo un humilde carpintero, sea el prometido Mesías.

De la misma manera nosotros, cuando nos hemos formado una idea sobre un asunto, difícilmente la modificamos aun teniendo tanta evidencia que demuestre lo contrario. Así nos perdemos bendiciones como tantos contemporáneos a Jesús. De ahora en adelante, cada vez que Dios se presenta a tu vida, no veas fantasmas.

PENSAMIENTO DEL DÍA:

Permite que suba a tu barca aun cuando te dé miedo navegar a su lado.

«MUCHO RENCOR EN CONTRA DE MI PADRE»

10 mar 2016

«MUCHO RENCOR EN CONTRA DE MI PADRE»

por Carlos Rey

a1En este mensaje tratamos el caso de una mujer que «descargó su conciencia» en nuestro sitio http://www.conciencia.net. Lo hizo de manera anónima, como pedimos que se haga; así que, a pesar de que nunca se lo había contado a nadie, nos autorizó a que la citáramos, como sigue:

«Guardo mucho rencor en contra de mi padre, pues él ha sido el hombre más cruel que he conocido. Hiere a mi madre tanto física como psicológicamente. Es alcohólico, y usa palabras hirientes y obscenas. Toda mi vida le he tenido odio y rencor por todo lo que nos ha hecho, llegando al punto de querer atentar contra su vida para que este sufrimiento pare.

»Mi madre es creyente en Dios, y yo he asistido a la iglesia desde pequeña. Creo que eso ha evitado que [yo trate de matar a mi padre]. Quisiera que me aconsejaran para poder perdonar y sacar todo esto que siento en mi corazón.»

Este es el consejo que le dio mi esposa:

«Estimada amiga:

»Su caso nos entristece mucho. ¡Con razón que siente tanto odio y rencor! …

»Ese deseo de hacerle daño a su padre ha sido el único modo que se le ha ocurrido a usted para actuar conforme a la angustia que ha sentido. Pero como usted ha asistido a una iglesia, sin duda ha estudiado la Biblia y sabe que el apóstol Pablo enseñó: “No tomen venganza, hermanos míos, sino dejen el castigo en las manos de Dios”.1 Sin embargo, es muy difícil desprenderse de todo ese rencor y dejar que Dios mismo se encargue del castigo.

»Debido a que el rencor y el resentimiento son casi exclusivamente internos, nos hacen daño de adentro hacia afuera…. Los sentimientos de rencor rondan una y otra vez en nuestra mente, haciendo cada vez peor nuestro estado emocional. El guardar rencor puede resultar en depresión y ansiedad. Puede privarnos del gozo aun en momentos que debieran ser alegres. Y hasta puede ser la causa de síntomas físicos tales como la presión arterial alta.

»… Si bien el padre suyo tiene la opción de portarse bien o mal y de hacerles daño o no a otras personas, usted y su mamá tienen así mismo la opción de sacarlo de la casa o alejarse de él. Dios promete protegernos, pero Él espera que cada uno de nosotros haga lo que esté a su alcance para protegerse. Él nunca quiere que ninguno de nosotros permanezca en una situación peligrosa si podemos evitarlo.

»El perdón es un acto sobrenatural. Usted debe pedirle a Dios que le dé la capacidad de perdonar a su padre. Determine, cada día, varias veces al día, decirle a Dios en oración: “Señor, yo lo perdono y estoy dispuesta a ceder el derecho que tengo de odiarlo y de guardarle rencor.” Siga orando de esa manera, y luego confíe en que Dios se encargará de su padre.

»Recuerde que el perdón no absuelve lo que ha hecho su padre, ni quiere decir que usted deba darle la oportunidad de seguir hiriéndola. Así que haga lo necesario para alejarse de él.»

Con eso termina lo que Linda, mi esposa, recomienda en este caso. El caso completo, que por falta de espacio no pudimos incluir en esta edición, puede leerse con sólo pulsar la pestaña en http://www.conciencia.net que dice: «Casos», y luego buscar el Caso 380.

Hazte un favor

Marzo 10

Hazte un favor

Lectura bíblica: Mateo 22:34–40

Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Mateo 22:39

a1¿Amarnos a nosotros mismos? Eso lo que Dios espera cuando nos dice que amemos a otros como a nosotros mismos. Entonces, a votar. ¿Se aman algunos de los siguientes personajes como Dios quiere?

• Patricia toma la hoja de su examen, observa su calificación perfecta y baila por el aula sacudiendo la hoja en las narices de todos sus compañeros.
• Cada vez que Joel pasa frente a un espejo, muestra los músculos y posa como si fuera el Campeón Mundial de la Musculatura.
• Melinda les cuenta a todos que saldrá temprano de la escuela para posar por primera vez como modelo. Y al día siguiente está en el patio de la escuela repartiendo sus retratos autografiados.

Tema para comentar: ¿Has conocido alguna vez chicos como esos? ¿En qué sentido son inapropiadas sus actitudes y acciones?
Existe un tipo sano de amor propio, y Dios quiere que tengamos una buena dosis de él. ¡Pero Patricia, Joel y Melinda no tienen idea de lo que es tener un amor propio sano! Estar obsesionados con nuestra belleza, inteligencia, fuerza o dinero es engreimiento, no amor.
Mateo 22:39 implica que no vamos a amar a otros de la manera apropiada a menos que nos amemos a nosotros mismos de la manera apropiada.
¿Es realmente bueno amarnos a nosotros mismos? Considéralo de esta manera: Dios nos ama, así que podemos amarnos a nosotros mismos. Dios nos acepta, así que podemos aceptarnos a nosotros mismos. Amarnos a nosotros mismos no es meramente bueno, ¡es maravilloso! Es lo que Dios quiere.
Seamos claros en que hay dos tipos de autoimagen. Vernos a nosotros mismos como Dios nos ve —nada más y nada menos— es una autoimagen sana. Es algo que nos motiva. Es también algo que produce humildad, porque reconocemos que cada uno de nuestros dones procede de Dios.
El segundo tipo de autoimagen es malsano. Una autoimagen malsana puede ser demasiado negativa o demasiado positiva. Los que tienen una autoimagen negativa se menoscaban a sí mismos. Los que tienen una demasiado positiva se ensalzan a sí mismos. Ninguna de las dos clases de autoimagen malsana nos honra como una creación especial de Dios.
Podemos estar seguros de que nos amamos a nosotros mismos sanamente cuando, como resultado, amamos más a otros. Y cuando tenemos como nuestra meta amar a otros, todo lo demás se aclara. La vida —y querernos a nosotros mismos— tiene sentido. Ponemos a los demás, comenzando con Jesús, directamente en el centro de nuestra atención. Y cuando sucede esto, Dios está contento.

PARA DIALOGAR
Dílo en tus propias palabras: ¿En qué consiste una autoimagen sana?

PARA ORAR
Padre, enséñanos a amarnos a nosotros mismos de la manera correcta y, como resultado, amar a otros.

PARA HACER
Haz hoy algo por un familiar que exprese: “Creo en ti”.

McDowell, J., & Johnson, K. (2005). Devocionales para la familia. El Paso, Texas: Editorial Mundo Hispano.